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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 479

Técnicamente, el “aire acondicionado” no es simplemente un mecanismo para enfriar un espacio, sino un sistema integral diseñado para regular de forma simultánea cuatro variables fundamentales del aire en un entorno cerrado: su temperatura, su humedad, su limpieza y su circulación. Aunque coloquialmente asociamos el término casi en exclusiva con incorporar frío a locales cerrados para hacerlos confortables los días calurosos, la definición técnica abarca mucho más que la simple climatización térmica.

Asociado a lo que se conoce como climatización mecánica el término “aire acondicionado”, introducido en el vocabulario técnico por el ingeniero textil estadounidense Stuart W. Cramer en mayo de 1906, paulatinamente se convirtió en antítesis sustitutiva de las técnicas pasivas de enfriamiento: conjunto de estrategias de diseño arquitectónico, urbanístico y constructivo orientadas a lograr el confort térmico en el interior de los edificios, que apelan fundamentalmente al aprovechamiento de los principios físicos naturales —como la termodinámica, la radiación solar, la aerodinámica y el ciclo del agua— a través de la propia manipulación de la envolvente y la geometría del edificio.

Por otro lado, debido a la asociación generalizada que damos al aire acondicionado con el enfriamiento de ambientes para hacerlos agradables frente al calor exterior, cabe acotar que su contraparte, la calefacción, no solo puede considerarse una variante, sino uno de sus componentes fundamentales en su sentido amplio y profesional. Así, en el ámbito técnico global, el sector se conoce bajo las siglas HVAC (Heating, Ventilation, and Air Conditioning), que en español se traduce simplemente como “climatización”. Bajo este paraguas, tanto calentar como enfriar un espacio forman parte de un mismo objetivo: regular y mantener el confort térmico interior sin importar cuán extremo sea el clima exterior. Por tanto, el acondicionamiento del aire abarca cualquier manipulación de las propiedades térmicas del entorno. Calentar un espacio frío es tan parte del aire acondicionado como enfriarlo en un día agobiante.

1. Sistema de enfriamiento similar al que se especula usaban los egipcios en la antigüedad.

Por esta vía, si queremos ir lo más lejos posible, se podría afirmar que el ser humano viene lidiando desde hace mucho tiempo tanto con las temperaturas sofocantes como con el frío extremo. Por un lado, se tiene evidencia de que los antiguos egipcios entendieron el poder de la evaporación con fines de enfriamiento siendo las primeras personas en utilizar una forma rudimentaria de aire acondicionado colgando paños húmedos en las puertas para crear un efecto de enfriamiento cuando el viento soplaba y circulaba por las estancias.

2. Izquierda: Recreación que muestra al homo erectus haciendo sus primeras incursiones en el control del fuego. Derecha: la chimenea como muestra del control del fuego para generar calor.

También, es harto conocido que ya los primeros homínidos (como el Homo erectus) utilizaron el fuego como sistema de calefacción desde hace por lo menos 400 000 años, mediante el uso de fogatas para abrigarse y calentar el interior de las cuevas o refugios primitivos, pudiéndose ubicar entonces el primer acto de climatización presente en la cultura humana. Además, es un hecho que desde los sistemas de suelo radiante (hipocaustos) de la antigua Roma y las chimeneas tradicionales hasta las calderas de vapor y radiadores de hierro del siglo XIX, la humanidad priorizó durante milenios la lucha contra el frío por sobre el calor para sobrevivir en latitudes templadas y boreales.

3. Esquema de funcionamiento de una bomba de calor. Una bomba de calor es un sistema de climatización que extrae energía térmica del aire (aerotermia), el agua (hidrotermia) o el terreno (geotermia) y la transfiere a un edificio para producir calefacción, refrigeración o agua caliente sanitaria (ACS). Su funcionamiento se basa en un circuito frigorífico y permite aprovechar energía disponible en el entorno.

La prueba más clara de que calefacción y refrigeración son dos caras de la misma tecnología es el equipo de bomba de calor reversible con que en la actualidad se climatiza en ambos sentidos: estos aparatos emplean exactamente el mismo ciclo termodinámico de compresión de gas y los mismos componentes mecánicos (compresor, evaporador, condensador y válvula de expansión). En modo frío (verano), el equipo absorbe el calor del interior de la estancia y lo expulsa al exterior. En modo calor (invierno), el ciclo se invierte mediante una válvula: el sistema extrae calor del aire exterior (incluso cuando la temperatura ambiente es baja) y lo transfiere al interior del edificio.

Otro asunto que vale la pena aclarar de entrada, antes de detenernos en el origen y evolución del aire acondicionado tal y como hoy lo conocemos, es la diferencia clave que existe con otro concepto: el de refrigeración, ya que a menudo se confunden ambos términos, pero tienen propósitos distintos:

  • La refrigeración tiene como único objetivo reducir y mantener la temperatura de un espacio o sustancia por debajo de la temperatura ambiente (como ocurre en el interior de una nevera o una cámara frigorífica de alimentos).
  • El aire acondicionado, en cambio, está concebido primordialmente para el confort y la habitabilidad humana (o para procesos industriales delicados), controlando de manera integral las propiedades físicas y químicas del aire respirable.

Entrando en la materia a la cual nos convoca el anuncio que ilustra nuestra postal del día de hoy, podemos afirmar que el origen y la evolución del aire acondicionado representan uno de los hitos tecnológicos más transformadores de la era moderna, cambiando no solo industrias enteras y la salud pública, sino también la arquitectura y el urbanismo global.

4. Ilustración del funcionamiento de una torre de viento.

Como ya adelantamos, mucho antes de la invención de los sistemas mecánicos, las civilizaciones buscaron métodos ingeniosos para mitigar el calor. A modo de ejemplos podemos citar como en el mundo islámico y persa se empleaban patios interiores con fuentes, muros de gran inercia térmica y las llamadas torres de viento (badgirs) para capturar y enfriar corrientes de aire por evaporación; o cómo desde la antigüedad se construían pozos de nieve y también locales subterráneos para conservar hielo recolectado durante el invierno, utilizándolo en verano para refrescar estancias y alimentos.

5. El 6 de mayo de 1851, John Gorrie (1803-1855), que casi un año antes hizo una primera demostración de su máquina frigorífica productora de hielo basada en la expansión del aire comprimido, recibe la patente de su invento.

Es así como habría que ubicar en los primeros experimentos realizados en el siglo XIX los antecedentes más directos del nacimiento del aire acondicionado moderno. Concretamente, en 1820, el físico británico Michael Faraday descubrió que comprimir y licuar amoníaco permitía enfriar el aire al evaporarse. Años más tarde, en 1851, el médico estadounidense John Gorrie diseñó una máquina de hielo rudimentaria para enfriar las habitaciones de pacientes con fiebre amarilla en Florida. También se sabe que entre los años 1870-1880 las fábricas de cerveza utilizaron los primeros compresores de amoníaco mecánicos para enfriar las tinas de fermentación y las bodegas de almacenamiento sin depender del hielo natural, y que empacadoras de carne y mataderos alrededor de 1880 instalaron sistemas de refrigeración por salmuera para evitar la descomposición del producto alimenticio.

6. Willis Carrier pone en marcha el motor que impulsará el primer sistema de aire acondicionado moderno del mundo, instalado en el verano de 1902 en la imprenta de Sackett & Wilhelms de Brooklyn, Nueva York. Una conceptualización de este evento apareció en la edición de agosto de 1954 de la revista Steelways, y en ella se declaraba que, gracias a Carrier, el “aire acondicionado se extendió por toda la industria como una brisa fresca».

El punto de inflexión tecnológico definitivo ocurrió el 17 de julio de 1902, cuando el ingeniero estadounidense Willis Haviland Carrier (1876-1950) diseñó el primer sistema de climatización moderno eléctrico. Curiosamente, en aquel momento Carrier no orientó su búsqueda hacia el confort humano sino más bien a resolver técnicamente un problema industrial: controlar el calor y la humedad extrema en la imprenta Sackett-Wilhelms Lithographing and Publishing Co. en Brooklyn, Nueva York, donde el descontrol de tales variables, particularmente agudo durante el verano, deformaba el papel y arruinaba la alineación de las tintas en las impresiones a color.

7. El término «aire acondicionado» (air conditioning) fue acuñado e introducido en el vocabulario técnico por el ingeniero textil estadounidense Stuart W. Cramer (1868-1940) en mayo de 1906. Cramer utilizó por primera vez la frase en una ponencia que presentó ante la National Cotton Manufacturers Association en Asheville, Carolina del Norte, titulada «Recent Developments in Air Conditioning», y en la solicitud de patente que registró ese mismo año para un dispositivo de control de humedad en plantas textiles. Antes de 1906, Willis Carrier se refería a su tecnología mediante términos más largos y descriptivos, como «Apparatus for Treating Air» (Aparato para el tratamiento del aire) o «Manufactured Weather» (Clima manufacturado). Cuando Carrier conoció el concepto acuñado por Cramer, reconoció de inmediato su síntesis conceptual y la adoptó.

Carrier desarrolló un sistema capaz de regular con precisión y de forma simultánea la temperatura y la humedad relativa del ambiente de la imprenta neoyorquina haciendo pasar el aire a través de serpentines enfriados con agua, invento que no solo resolvió el problema inicialmente planteado, sino que transformó la industria. De hecho, la sede de la imprenta Sackett-Wilhelms Lithographing and Publishing Co. es considerado el primer edificio industrial que funcionó con aire acondicionado en el mundo.

8. El edificio de la Buffalo Forge Company. Fuente de la fotografía: Historia de la ciudad de Buffalo, publicada por The Buffalo Evening News, 1908.

Cuando Carrier puso a prueba su invento trabajaba en Buffalo Forge Company, empresa fundada en 1878 por los hermanos William F. Wendt y Henry W. Wendt dedicada inicialmente a la fabricación de forjas de herrero, ventiladores, sopladores e ingenios mecánicos para la evacuación de humo y ventilación industrial y que ya para finales del siglo XIX, comenzó a expandirse hacia el diseño de sistemas de calefacción por serpentines de vapor y ventilación forzada para fábricas y recintos de gran escala. Carrier, quien había entrado a trabajar allí en junio de 1901 recién graduado de la Universidad de Cornell con el título de ingeniero mecánico, propuso a la directiva la creación de un departamento experimental de investigación para ensayar el rendimiento real de los serpentines de calefacción y los ventiladores, sentando las bases del método empírico dentro de la firma.

9. Izquierda arriba: En 1906 Buffalo Forge Company vende el “aparato de tratamiento de aire” de Carrier a Chronicle Cotton Mills de Belmont, Carolina del Norte, y lo aplica al sistema de ventilación y calefacción accionada por ventilador de Mill. Este fue el primer sistema humidificador industrial “de estación central”. Izquierda abajo: Ya para 1906 la industria textil sería una de los primeras y más entusiastas en adoptar el aire acondicionado moderno. Aquí, los empleados de New England Cotton trabajan en un entorno limpio y eficiente. Derecha: La fórmula psicométrica racional de Willis Carrier introdujo la ciencia en los sistemas de aire acondicionado, cuyo diseño siempre había estado basado en ensayos de prueba y error y, gracias a ello, Carrier alcanzó gran prestigio internacional. A partir de ese momento el gráfico se actualizaría y reimprimiría periódicamente, sirviendo como herramienta esencial a generaciones de ingenieros y constituyendo aún hoy la base de los diseños industriales.

Ante el éxito comercial y técnico de los proyectos de acondicionamiento térmico e higrométrico en la industria textil, farmacéutica e imprentas, Buffalo Forge Company decidió crear una división subsidiaria dedicada exclusivamente a este mercado con la importante participación de Carrier. De tal manera, en 1907 se constituyó formalmente la Carrier Air Conditioning Company of America, como filial propiedad de Buffalo Forge Company con Carrier como vicepresidente e ingeniero jefe, continuando desde allí sus investigaciones. Aunque ya había patentado en 1906 su «aparato de tratamiento de aire», publicará en 1911 su célebre trabajo teórico Rational Psychrometric Formulae ante la American Society of Mechanical Engineers (ASME), es decir, las cartas psicrométricas que sentaron las bases científicas de la ingeniería de climatización.

Tras el estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial y las dificultades económicas que atravesaba Buffalo Forge Company, ésta, buscando reducir costes y limitar su exposición a proyectos no esenciales, decidió disolver Carrier Air Conditioning Company of America y retirar a la empresa del negocio del aire acondicionado para reenfocarse estrictamente en su línea tradicional de ventiladores y maquinaria pesada.

10. Willis Carrier (centro izquierda) y J. Irvine Lyle (centro derecha) junto a Edward T. Murphy, L. Logan Lewis, Ernest T. Lyle (hermano de J. Irvine Lyle), Alfred E. Stacey Jr. y Edmund P. Heckel fundadores de Carrier Engineering Corporation.
11. Esta icónica foto del cofundador de Carrier Alfred E. “Ned” Stacey le muestra sentado en el laboratorio de investigación de Newark, Nueva Jersey, de la empresa poco después de su fundación en 1915.

Frente a este escenario, Willis Carrier junto con J. Irvine Lyle (quien gestionaba las ventas de la filial) y otros cinco jóvenes ingenieros de la plantilla, negándose a abandonar el desarrollo de la ingeniería psicrométrica, decidieron reunir sus ahorros personales para comprar las patentes pertinentes y fundar la Carrier Engineering Corporation el 26 de junio de 1915, estableciendo su primera oficina central en Newark, Nueva Jersey.

12. Evolución del logo de Carrier.

Desde entonces Carrier (como se le conoce comúnmente) se dedicó de manera casi exclusiva a la ingeniería de acondicionamiento de aire industrial por encargo y al diseño de sistemas para el control higrométrico (humedad) en procesos de fabricación.

13. En 1922 Carrier puso en marcha la primera enfriadora centrífuga, la cual abrió la puerta al mundo del aire acondicionado de confort a gran escala.

No fue sino hasta 1922 —con la invención de su enfriador centrífugo (centrifugal chiller)— cuando la empresa comenzó la transición progresiva desde el sector exclusivamente industrial hacia la climatización de espacios públicos (cines, tiendas por departamentos y rascacielos) y, décadas más tarde, al mercado residencial asumiendo el protagonismo principal en el ramo.

14. En marzo de 1930 Carrier registra la primera venta de unidades Weathermaster para ventana a la Superheater Company de East Chicago, Indiana, para refrigerar la segunda planta de un edificio de dos plantas. En agosto de ese mismo año, el California Bank de Los Ángeles adquirió 490 unidades Weathermasters para refrigerar su edificio de 15 plantas. También se refrigera el Tribunal Supremo de Estados Unidos con 180 unidades Weathermaster de Carrier.
15. En 1931, el M.V. Victoria, un buque italiano a motor de 13 400 toneladas diseñado para viajar de Italia a Egipto, se convirtió en la primera embarcación en hacer su viaje inaugural equipado con aire acondicionado de Carrier.

En 1930 tras fusionarse con Brunswick-Kroeschell Company y York Heating & Ventilating Corporation, la empresa pasó a denominarse Carrier Corporation. En 1979 fue adquirida por el conglomerado industrial United Technologies Corporation (UTC), formando su división de climatización y en 2020 tras la reestructuración de UTC, la compañía volvió a cotizar como una empresa independiente bajo el nombre de Carrier Global Corporation, consolidándose como una de las corporaciones más grandes del mercado global de HVAC.

A Carrier le correspondió protagonizar buena parte de las innovaciones y avances que se dieron a lo largo del siglo XX, entre las cuales se encuentra el haber inventado en 1922, como ya se indicó, la primera enfriadora centrífuga (o chiller), la cual abrió la puerta al mundo del aire acondicionado de confort a gran escala. También proveyó por primera vez de aire acondicionado a diferentes tipologías edilicias como, por ejemplo:

16. Allegheny General Hospital, Pitsburgh, Pensilvania, 1906.
  • el Allegheny General Hospital, Pitsburgh, Pensilvania -1906- primer centro de salud con sistema centralizado de tratamiento de aire;
17. Railway Exchange Building, St. Louis, Missouri, 1914. La tienda por departamentos Famous-Barr ocupó inicialmente los 7 inferiores más el sótano del edificio, llegando a expandirse con el tiempo a 8 o hasta 10 pisos.
  • el emblemático almacén Famous-Barr, ubicado en el edificio Railway Exchange de St. Louis, Missouri, primera tienda por departamentos en incorporar sistemas de enfriamiento en 1914;
18. Mansión de Charles Gates en Minneapolis, Minnesota, 1914.
  • la mansión de Charles Gates en Minneapolis, Minnesota, primera aplicación de aire acondicionado en una residencia en 1914;
19. J.L. Hudson Department Store and Addition, Detroit, Michigan. Se construyó a partir de 1911 y se amplió hasta 1946. Llegó a ser la tienda por departamentos más alta y una de las más grandes del mundo. La tienda cerró sus puertas en 1983. y el edificio fue demolido mediante una implosión controlada el 24 de octubre de 1998.
  • la gigantesca tienda J.L. Hudson’s en Detroit que se convirtió en 1924 en pionera al instalar los avanzados compresores centrífugos (chillers) diseñados por Willis Carrier, logrando un confort térmico uniforme en todo su complejo de varios pisos;
20. Milam Building, San Antonio, Texas, 1928.
  • el edificio Milam, San Antonio, Texas, primer edificio de oficinas de gran altura (21 pisos) en todo el mundo en incorporar aire acondicionado centralizado en su construcción original (1928);
21. The St. Anthony Hotel, San Antonio, Texas, 1909. Cuando fue reformado entre 1935 y 1936 ese convirtió en el primer hotel del mundo en contar con un sistema de aire acondicionado centralizado que cubría la totalidad del edificio.
  • The St. Anthony Hotel, San Antonio, Texas, primer hotel del mundo en contar (1935-1936) con un sistema de aire acondicionado centralizado que cubría la totalidad del edificio (salas comunes y habitaciones de huéspedes);
22. Terminal del Washington National Airport, 1941.
  • el Washington National Airport (hoy conocido como Ronald Reagan Washington National Airport), en Virginia, Estados Unidos, inaugurado en junio de 1941, primer aeropuerto del mundo que tuvo un sistema de aire acondicionado centralizado en su terminal de pasajeros.

Sin embargo, Carrier tuvo a inicios del siglo pasado una clara competencia en otras dos empresa pioneras: la Ice and Cold Machine Company, una firma de ingeniería y refrigeración industrial masiva creada en 1878 con sede en San Luis, Missouri, por Charles Ball donde participó de manera decisiva el ingeniero Thomas L. Rankin que, al igual que Carrier en sus comienzos utilizaba el amoníaco como elemento fundamental para sus sistemas de compresión; y la Wittenmeier Machinery Company fundada en Chicago en 1917 por Frederick Wittenmeier, que se especializó exclusivamente en el diseño y manufactura de maquinaria de refrigeración basada en el sistema de dióxido de carbono (CO₂).

23. Exposición Universal de San Luis en 1904. A la derecha el Missouri State Building.

La Ice and Cold Machine Company sería la responsable de diseñar (a través de Thomas L. Rankin) y mantener la primera superficie congelada del Madison Square Garden (1879) y de climatizar el primer espacio de uso público en el cual las personas experimentaron la refrigeración artificial con fines de confort: el Missouri State Building durante la Exposición Universal de San Luis en 1904.

24. Izquierda: el Gold Room del Congress Hotel, Chicago, 1907. Derecha: Central Park Theater, Chicago, 1917.

Por su parte la Wittenmeier Machinery Company climatizaría el primer espacio público hotelero: el salón de eventos Gold Room del Congress Hotel (Chicago, 1907), y también el Central Park Theater (Chicago, 1917), teatro construido por la legendaria cadena cinematográfica Balaban & Katz, primera sala en instalar un sistema pionero de refrigeración mecánica, toda una revolución que permitió ver cine confortablemente durante los meses de verano.

25. En 1928 Thomas Midgley, de General Motors, sintetizó refrigerantes de clorofluorocarbono (CFC) para Frigidaire que fueron conocidos con el nombre comercial de Freón. Estos compuestos químicos fueron los primeros fluidos refrigerantes no inflamables del mundo, mejorando considerablemente la seguridad de los aires acondicionados. Décadas después, se ha relacionado su uso con el agotamiento de la capa de ozono.

Será la invención en 1928 del Freón (nombre comercial de los clorofluorocarbonos -CFCs-), sintetizado por el químico Thomas Midgley Jr. para Frigidaire (una división de General Motors), lo que eliminaría el uso de gases peligrosos como el amoníaco (NH₃) o el dióxido de azufre (SO₂) -tóxicos e inflamables- u otros como el dióxido de carbono (CO₂) que requería presiones de operación masivas y compresores gigantescos, inviables para espacios pequeños, abriéndole las puertas a otra tecnología donde aparecería el electrodoméstico masivo, seguro y de uso cotidiano, cosa que Carrier supo aprovechar inteligentemente por sobre la competencia.

26. Izquierda: Aprovechando la tecnología de refrigeración, Frigidaire lanzó al mercado en 1929 un nuevo sistema de refrigeración de habitaciones dividido. Frank Faust, de General Electric, mejoró este diseño, desarrollando un sistema de refrigeración de habitaciones autónomo. La compañía fabricó 32 prototipos similares entre 1930 y 1931. Derecha: Aire acondicionado de ventana, c.1940.

A pesar de que Willis Carrier defendía y utilizaba con gran éxito el Carrene (su propio refrigerante seguro a base de diclorometano) en sus famosas enfriadoras centrífugas desde 1922, la llegada del Freón supuso un cambio de paradigma que la empresa no dejó pasar. Con la asimilación del Freón (un gas no tóxico, no inflamable y de baja presión), Carrier pudo dar el salto definitivo desde los masivos proyectos arquitectónicos (como cines y rascacielos) hacia los sistemas residenciales que terminaron por democratizar el confort térmico desde que en 1931 H.H. Schultz y J.Q. Sherman inventaron el primer aire acondicionado de ventana.

27. En 1947 el ingeniero Henry Galson desarrolla aires acondicionados de ventana compactos y económicos, y establece líneas de producción para varios fabricantes. Para 1947, se vendían 43 000 unidades de este tipo en Estados Unidos.

El sistema, altamente oneroso en sus comienzos, se impuso definitivamente en 1947 cuando el ingeniero Henry Galson abarató los costos desarrollando unidades de ventana compactas y económicas y estableció líneas de producción para varios fabricantes. El modelo de Galson fue producido y masificado por grandes marcas industriales de la época como Fedders, Carrier y General Electric, logrando vender decenas de miles de unidades en su primer año y convirtiéndolo en un electrodoméstico común para los hogares, hecho que propició una migración demográfica y un auge económico masivo en regiones de climas cálidos.

28. Aire Acondicionado Split Mitsubishi 3 de Mitsubishi.

Posteriormente, en la década de 1960, las empresas japonesas popularizaron los sistemas Split (separando el compresor exterior del evaporador interior para eliminar el ruido) y, a partir de los años 80, los sistemas Inverter: motores de corriente continua modulados que permiten que el compresor no tenga que encenderse y apagarse constantemente, sino variar su velocidad según la demanda, reduciendo el consumo eléctrico en más de un 40 %. El primer minisplit, también conocido como sistema sin ductos, fue desarrollado por Mitsubishi en 1959.

Aunque el Freón impulsó la era dorada de la climatización global durante más de medio siglo, su estabilidad química ocultaba un grave problema a largo plazo. En los años 70 y 80, la ciencia demostró que los CFC ascendían intactos a la estratosfera, donde la radiación solar rompía sus moléculas y liberaba átomos de cloro que destruían la capa de ozono.

29. Enfriadores industriales refrigerados por aire en la parte superior del centro comercial Passage en Linz, Austria.

Esto dio pie a la firma el 16 de septiembre de 1987 del Protocolo de Montreal (entrando en vigor formalmente el 1 de enero de 1989), obligando a la industria a evolucionar nuevamente, abandonando el Freón original (R-12, R-22) en favor de hidrofluorocarbonos (HFC) y, más recientemente, retornando de forma irónica a sistemas modernos y optimizados de CO₂ e hidrocarburos naturales. También ha llevado a replantearse la importancia de incorporar estrategias asociadas a técnicas pasivas de enfriamiento en el diseño integral de climatización de cualquier edificación, tema que cabría desarrollar en extenso en otro artículo.

En la actualidad, la evolución del aire acondicionado se enfoca en tres ejes:

  1. Refrigerantes de bajo PCA (GWP): Transición hacia hidrofluoroolefinas (HFO) y refrigerantes naturales como el Propano (R-290) o el (R-744), que prácticamente no impactan en el efecto invernadero.
  2. Bombas de calor de altísima eficiencia (Heat Pumps): Capaces de extraer calor del aire exterior incluso a temperaturas bajo cero (hasta ), reemplazando las calderas de gas y fósiles para calefacción.
  3. Climatización conectada e Inteligencia Artificial: Integración de IoT, sensores de presencia y algoritmos predictivos que ajustan el consumo del equipo según los patrones de uso, las tarifas eléctricas en tiempo real y el pronóstico meteorológico exterior.
  4. Calidad de aire interior (IAQ): Incorporación masiva de tecnologías de purificación pasiva y activa (filtros HEPA, luz UV-C, ionizadores plasmáticos y sensores de  o partículas ).
30. Uno de los tantos dilemas en que nos coloca el uso del aire acondicionado en medio de la transición ecológica contemporánea.

Si bien el aire acondicionado permitió romper con las limitaciones de la ventilación cruzada tradicional facilitando el diseño de rascacielos con fachadas completamente acristaladas y espacios interiores profundos o herméticamente sellados, hizo habitables y altamente productivas regiones de climas extremos o tropicales y ha brindado un soporte vital a la tecnología e industria moderna, a la salud pública y a la productividad, también ha obligado a la industria a enfrentar desafíos ecológicos críticos relacionados con la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental. Es por ello por lo que el debate entre el uso del aire acondicionado y la sostenibilidad energética y la búsqueda de su justo equilibrio es uno de los dilemas centrales de la transición ecológica contemporánea.

Nota

El presente artículo fue elaborado con el apoyo de Gemini de Google, asistente de inteligencia artificial.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista SVA, nº 1, agosto 1959

1 y 4. Historias de la Historia (https://historiasdelahistoria.com/2020/01/21/aire-acondicionado-y-refrigeracion-en-la-antiguedad)

2. Muy Interesante (https://muyinteresante.okdiario.com/ciencia/23214.html)

3. caloryfrio.com (https://www.caloryfrio.com/calefaccion/bomba-de-calor/bomba-de-calor.html)

5. @ale_lopez_meono (https://www.instagram.com/p/DJUtEZRu_Jm/) y History of Air Conditioning (https://www.energy.gov/articles/history-air-conditioning#:~:text=1929.%20Building%20off%20refrigeration%20technology%2C%20Frigidaire%20introduces,can%20be%20placed%20on%20a%20window%20ledge)

6, 9, 11, 13, 14, 18 y 20. Carrier Transicold (https://www.carrier.com/truck-trailer/es/latin-america/sobre-carrier/historia/)

7. Wikipedia. Stuart W. Cramer (https://en-wikipedia-org.translate.goog/wiki/Stuart_W._Cramer?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc); e History of Air Conditioning (https://www.energy.gov/articles/history-air-conditioning#:~:text=1929.%20Building%20off%20refrigeration%20technology%2C%20Frigidaire%20introduces,can%20be%20placed%20on%20a%20window%20ledge)

8. History of Buffalo (https://buffaloah.com/h/bfloforge/)

10. Carrier (https://www.williscarrier.com/weathermakers/1915-1922/)

12. Carrier Logo (https://1000logos.net/carrier-logo/)

15. reddit (https://www.reddit.com/r/Oceanlinerporn/comments/1mmtb2y/the_glorious_mv_victoria_of_1931/?tl=es-419)

16. Positively Pittsburgh (https://positivelypittsburgh.com/history-of-pittsburghs-hospitals/)

17. Built St. Louis (https://www.builtstlouis.net/opos/railwayexchange.html)

19. Historic Detroit. org (https://historicdetroit.org/galleries/hudsons-department-store-old-photos)

21. Historic Hotels of the World (https://www.historichotelsthenandnow.com/stanthonysanantonio.html)

22. Getty Images (https://www.gettyimages.com.mx/search/2/image?phrase=municipal+airports&tracked_gsrp_landing=https%3A%2F%2Fwww.gettyimages.com.mx%2Fphotos%2Fmunicipal-airports)

23. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Louisiana_Purchase_Exposition_St._Louis_1904.jpg); y Missouri Historic Museum (https://www.facebook.com/photo?fbid=1561265519362497&set=pcb.1561265606029155)

24. Forgotten Chicago Discussion Group (https://www.facebook.com/groups/forgottenchicago/posts/10159131605169520/); y Preservation Chicago (https://www.preservationchicago.org/sun-times-editorial-an-early-movie-palace-in-north-lawndale-deserves-landmark-status-chicago-7-2012/)

25. Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Midgley_Jr.) y (https://en.wikipedia.org/wiki/Freon)

26. History of Air Conditioning (https://www.energy.gov/articles/history-air-conditioning#:~:text=1929.%20Building%20off%20refrigeration%20technology%2C%20Frigidaire%20introduces,can%20be%20placed%20on%20a%20window%20ledge); y @lhdottie (https://www.instagram.com/p/CzwC2XjsnGw/)

27. History of Air Conditioning (https://www.energy.gov/articles/history-air-conditioning#:~:text=1929.%20Building%20off%20refrigeration%20technology%2C%20Frigidaire%20introduces,can%20be%20placed%20on%20a%20window%20ledge)

28. ZEEL Project (https://zeelproject.com/es/16263-air-conditioning-mitsubishi-3.html)

29. Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/Air_conditioning)

30. Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sears_Tower,_Wacker_Drive_and_Jackson_Boulevard,_Chicago,_IL_-_54189600901.jpg); y (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:John_Looney_House.jpg)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 478

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL

El Conde, donde Caracas inventó la ciudad del futuro

El conjunto residencial y comercial de Parque Central encarnó en los años setenta la promesa de una modernidad tropical donde el peatón recobraba el trono robado por el automóvil. Tres décadas observando el urbanismo latinoamericano obligan a releer la lección de un gigante de hormigón.

Hay imágenes que resumen el momento exacto en que una ciudad decide borrar su pasado para refundarse. En la historia urbana de Caracas, una de esas imágenes clave es el fotomontaje panorámico en blanco y negro realizado por el arquitecto John Stoddart desde el piso 15 del recién inaugurado Hotel Hilton a finales de los años 60.

La toma, expectante y reveladora, captura un territorio a la espera de un nuevo destino: una vasta franja que se extendía desde la quebrada Catuche hasta la Anauco en sentido oeste-este, y desde lo que hoy es la avenida México hasta el río Guaire en sentido norte-sur, tal como ha señalado el arquitecto Azier Calvo en el Contacto FAC, nº 16, del 26 de febrero de 2017.

En el encuadre de Stoddart destacan la extensión de los terrenos ya baldíos de El Conde y la compacta configuración de San Agustín del Norte, donde sobresale la silueta de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima (proyectada por Valentín Beato Téllez en 1952).

Aquel vacío no era casual: era el testimonio del fin de una era.

Décadas atrás, El Conde —desarrollado y promovido por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche en la carrera expansiva de la ciudad hacia el este— había ofrecido a la naciente clase media caraqueña una de sus primeras oportunidades para experimentar una vida urbana moderna. Era un sector efervescente, dotado de cines, clínicas privadas, clubes, canchas de tenis, museos, estadios y talleres automotrices. Sin embargo, su destino quedó sentenciado a partir de 1938, cuando la recién creada Dirección de Urbanismo del Distrito Federal impulsó las iniciativas que desembocarían en el Plan Monumental de Caracas de 1939 —el célebre Plan Rotival—.

Aquella hoja de ruta, cuyos ecos resonarían en el Plan de 1951, la propuesta del Centro Federal y la Tesis para Caracas de 1959, colocó sobre El Conde una permanente amenaza.

Izquierda: A la izquierda, pabellón que albergó en 1967 «Imagen de Caracas» ubicado en los terrenos al sur de la avenida Bolívar tras la demolición de El Conde. Derecha: Parque El Conde, localizado entre 1968 y 1973 en el lote que formó parte de El Conde ubicado al norte de la avenida Bolívar.

Tal y como comenta Calvo, la prolongación de la avenida Bolívar terminó por asestarle la puñalada mortal, sentenciando el derribo definitivo del barrio a comienzos de los años sesenta y borrando del mapa cientos de inmuebles y toda una forma de entender la trama tradicional. Sobre ese escenario arrasado, tras acoger en 1967 el pabellón que Juan Pedro Posani diseñara para albergar «Imagen de Caracas» y entre 1968 y 1973 el proyecto efímero del Parque El Conde diseñado por Jorge Castillo, la ciudad se dispuso a levantar su apuesta más ambiciosa: Parque Central.

Para articular visualmente este ambicioso relato de modernidad, el Centro Simón Bolívar convocó a un equipo creativo multidisciplinar de primer orden encargado de confeccionar el legendario folleto promocional del complejo. Bajo la coordinación de José A. Menéndez Tannenbaum, la publicación contó con la sofisticada diagramación del diseñador de origen nórdico Erling Oløe y la asesoría técnica de la firma Grafex.

El volumen combinó el rigor documental con el arte gráfico gracias a los planos de plantas elaborados por James Frazier, la refinada fotografía urbana e industrial de Federico Aoun, las selecciones cromáticas de Fotolito Casas, el trabajo de imprenta de Editorial Arte y las geniales ilustraciones de Alberto Monteagudo junto al célebre artista plástico y humorista gráfico Abilio Padrón, quienes imprimieron al material un tono cercano e ingenioso que tradujo el rigor de la ingeniería estructural a una promesa de bienestar cotidiano, inmortalizando en el imaginario colectivo la famosa aspiración de vivir en el futuro.

Definido en el folleto promocional del Centro Simón Bolívar como un «desarrollo urbano multifuncional», el proyecto buscó capitalizar la vanguardia técnica de la ingeniería de la época: pantallas de concreto resistentes a sismos ensayadas en laboratorios especializados de Lisboa, Bérgamo y Venezuela; dos redes independientes de abastecimiento eléctrico con respaldo alternativo; aire acondicionado central; aislamiento acústico; y un novedoso sistema neumático y hermético de succión para la recogida de basura.

Las viviendas a la venta tenían diversas tipologías: de un solo nivel, desde los 103 hasta los 116 m2; tipo estudio desde los 51 hasta los 75 m2; dos modelos dúplex desde 77 hasta 103 m2; un modelo dúplex de 126 hasta 150 m2 y otro de 140 a 174 m2. Todos ofrecidos en propiedad horizontal con financiamiento a 20 años.

En el interior de las viviendas, la promesa de la «ciudad dentro de la ciudad» se traducía en equipamientos que bordaban el futurismo para los años setenta: cabinas de ducha y bañeras de fibra de vidrio de una sola pieza, sanitarios sin tanque accionados por fluxómetro, suministro de agua a presión constante, cocinas empotradas, pisos alfombrados sobre caucho, paredes de revestimiento lavable y climatización regulable por ambiente.

Sin embargo, la verdadera genialidad conceptual del conjunto radicó en su plataforma peatonal, pues mientras que las grandes avenidas y autopistas discurrían por los niveles inferiores, en la superficie se imponía el lema que definía la experiencia del habitante: caminar.

La gran innovación conceptual de Parque Central no residió únicamente en la verticalidad de sus torres ni en la osadía técnica de sus estructuras, sino tambien en la radical segregación de flujos. La ciudad vehicular quedaba abajo, soterrada en complejas redes de enlace que conectaban con las avenidas Bolívar, Lecuna, Libertador y la Autopista del Este; arriba, flotando sobre la polución y el rugido del tráfico, emergía la ciudad peatonal.

En esa plataforma elevada, el ciudadano podía ir al cine, al teatro, a la iglesia, al colegio o a hacer la compra «caminandito», sin cruzar una sola calle transitada por coches. La utopía caraqueña ofrecía conectar directamente al peatón, a través de pasarelas y corredores sombreados, con los principales hitos culturales de la zona: el Hotel Caracas Hilton, el Ateneo, el Museo de Bellas Artes, el Parque Los Caobos y el sistema Metro.

El proyecto del taller de arquitectura Siso, Shaw y Asociados y la constructora Delpre, no pretendía ser un simple conjunto residencial de alta densidad, sino una respuesta sociológica a la metamorfosis acelerada de la capital. La capital venezolana ensayaba una escala humana de proporciones gigantescas, un coloso de hormigón concebido como el laboratorio definitivo del hábitat moderno, en los terrenos que alguna vez ocupara la retícula tradicional del sector El Conde.

En las pautas promocionales de la época, la retórica institucional no dudaba en confrontar la nostalgia por la «antañona Villa de Santiago de León» con el vértigo del progreso. Se asumía que la expansión de la metrópoli traía consigo cierto desasosiego, pero se prometía una compensación audaz: devolverle al ciudadano el «derecho humano a la alegría de vivir» mediante la reconquista del espacio público.

Parque Central proyectó la idea de que la densidad vertical no tenía por qué traducirse en hacinamiento o deshumanización, sino en eficiencia de servicios, integración comunitaria y liberación del suelo para la vegetación y el encuentro social. Era la materialización de un centro multifuncional donde residir, trabajar y disfrutar no exigían el peaje del atasco diario.

Vista hoy, con el paso del tiempo, y revisando este folleto promocional, la experiencia de Parque Central permanece como uno de los ejercicios de diseño urbano más ambiciosos y complejos del siglo XX en el continente. Un testimonio monumental de una época en que Caracas no solo soñaba en grande, sino que se atrevía a edificar el futuro.

Al volver la vista atrás hacia el fotomontaje de John Stoddart, la perspectiva adquiere una dimensión casi poética. Aquella panorámica en blanco y negro congeló un momento único previo a la transformación urbana: el espacio vacío como una página en blanco donde una metrópoli impaciente dibujó su propia utopía de hormigón. La imagen documenta la demolición de El Conde o la quietud que antecedió al estruendo de la construcción, así como la fe ciega de una época en la capacidad de la arquitectura para reinventar la vida social.

Hoy, al contemplar Parque Central desde el mismo horizonte, la foto de Stoddart se reafirma como prueba de como Caracas borró un trozo de su historia para atreverse a construir la escala monumental de su futuro.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal y primera imagen. Archivo personal de Iván González Viso. Obsequio de María Eugenia Bacci, curadora junto a Diana Henríquez del archivo de John Sttodart.

Segunda imagen. Colección Crono Arquitectura Venezuela

Resto de las imágenes. Centro Simón Bolívar (s/f). Parque Central. Como vivir mejor en una ciudad moderna. Folleto promocional.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 477

La presentación como tema de nuestra postal del día de hoy de los resultados del “Concurso para el Diseño de estaciones de servicio”, convocado por la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP) el año 1961, publicados en la revista SVA, nº 4 de octubre de ese mismo año, nos servirá de excusa para indagar, aunque sea brevemente, en torno a una tipología edilicia propia del siglo XX vinculada inexorablemente a la cultura del automóvil, que ha tenido un curioso origen y una clara evolución a lo largo del mismo, mostrándose como territorio fértil para detectar aportes de importancia.

Comencemos diciendo que la evolución de las estaciones de servicio se inicia con puntos de despacho rudimentarios de combustible los cuales paulatinamente se irán transformando en nodos de servicios, consumo y carga energética sustentable. Su origen está absolutamente ligado a la aparición del automóvil, aunque, curiosamente, en los albores que lo vieron nacer no existían las gasolineras.

1. En agosto de 1888, Bertha Benz realizó el primer viaje de larga distancia en automóvil (de Mannheim a Pforzheim, Alemania) a bordo del Benz Patent-Motorwagen. Al quedarse sin combustible, compró ligroína (un disolvente derivado del petróleo usado en limpieza) en la farmacia Stadt-Apotheke de la ciudad de Wiesloch, convirtiendo a este establecimiento en la primera «estación de servicio» de la historia.

En tal sentido, lo que puede considerarse como la primera «gasolinera» del mundo está asociada al primer viaje de larga distancia en automóvil (de Mannheim a Pforzheim, Alemania) realizado en agosto de 1888 por Bertha Benz a bordo del Patent-Motorwagen de su esposo Carl Benz. Al quedarse sin combustible, compró ligroína (un éter de petróleo usado como solvente de limpieza) en la farmacia de la ciudad de Wiesloch, convirtiendo simbólicamente a este comercio en el primer punto de repostaje de la historia. Por otro lado, se sabe que, a finales del siglo XIX, la gasolina se vendía en latas, tambores o bidones en ferreterías, talleres de bicicletas, hoteles y tiendas generales y que los propios conductores debían verter el líquido a través de embudos con filtros de tela.

2. Izquierda: Patente de 1887 del surtidor inventado por Sylvanus Bowser. Derecha: Dos de los surtidores de Bowser formando parte de un expendio de gasolina en plena vía pública.

Será en 1905 cuando, perfeccionando el surtidor de queroseno inventado en 1885 (patentado en 1887), Sylvanus Bowser creó en Fort Wayne, Indiana, el primer surtidor de bombeo seguro para medir y dispensar queroseno y gasolina. Su diseño utilizaba un tanque metálico aspirado por una bomba manual que permitía transferir el combustible directamente sin necesidad de verterlo mediante embudos. Esta innovación empezó a garantizar el despacho masivo que se disparó tras la aparición en 1908 del Ford T. Entonces los surtidores se ubicaban directamente en las aceras, frente a talleres mecánicos o ferreterías. Los coches se estacionaban en la vía pública obstaculizando el tráfico, mientras se bombeaba el combustible a mano desde tanques subterráneos.

3. Izquierda: 1905, St. Louis, Missouri, EE. UU., primer expendio de gasolina del mundo dirigido a abastecer exclusivamente automóviles creado por la Automobile Gasoline Company. Derecha: 1907, la empresa Standard Oil of California crea la primera estación de servicio, en Seatle, Washington.

Sin embargo, coincidencialmente, en 1905, en la ciudad de St. Louis, Missouri, EE. UU., ya había abierto el que es considerado el primer expendio de gasolina del mundo dirigido a abastecer exclusivamente automóviles, creado por la Automobile Gasoline Company. Disputándose la primacía, en 1907, la empresa Standard Oil of California, será la encargada de crear la primera estación de servicio, en Seattle, Washington.

4. 1913. Es inaugurada por Gulf Refining Company en Pittsburgh, Pensilvania, la primera estación drive-in.

1913 marca el nacimiento de la estación de servicio moderna cuando para descongestionar las calles y ofrecer mejor atención, surgió el concepto de drive-in (ingreso vehicular fuera de la vía pública). Le corresponderá a la Gulf Refining Company inaugurar en Pittsburgh, Pensilvania el primer establecimiento bajo ese concepto diseñado específicamente para automóviles: contaba con una estructura con marquesina para proteger de la lluvia, rampas de acceso pavimentadas, suministro de aire y agua gratuitos, venta de lubricantes y mapas de carreteras.

5. Casto Fernández-Shaw. Estación de servicio para autos Porto Pi (hoy Gesa). Madrid, 1927.
6. Tres estaciones de servicio Gulf de la década de los años 1930 en claro estilo Streamline Moderne.

A partir de 1920 las grandes compañías petroleras (Standard Oil, Shell, Texaco) comenzaron a estandarizar la arquitectura de sus estaciones utilizando estilos como el Art Déco, el Streamline Moderne o el Mission Revival, acompañados de letreros luminosos con su identidad visual y los icónicos globos de cristal sobre los surtidores. Se popularizó el servicio completo (full service), donde empleados uniformados limpiaban el parabrisas, verificaban, sin costo, el nivel de aceite y la presión de los neumáticos mientras llenaban el tanque a lo cual se sumaba el obsequio de mapas de carreteras.

7. Dos estaciones de servicio Shell art deco de finales de los años 1930 que denotan la incipiente presencia de los tres componentes básicos: pabellón, isla de surtidores y marquesina.
8. Estación Skovshoved (Copenhague, Dinamarca). Arne Jacobsen, 1936 .
9. Fiat Tagliero (Asmara, Eritrea). Giuseppe Pettazzi, 1938.

Durante las décadas de 1930 a 1950, la estación de servicio se convirtió en un pilar del estilo de vida centrado en el automóvil. Junto a la consolidación del full service, aparecerán los surtidores con cilindro de vidrio graduado («surtidores visibles») que permitían al cliente verificar la pureza del combustible antes de despacharlo, seguidos por los surtidores mecánicos de marcación numérica. Además, se popularizó la adición de fosa o elevador para mantenimiento rápido, cambio de aceite y venta de repuestos.

10. Bomba de El Cementerio, Caracas, c.1930.

En Venezuela, que como se sabe se transformó de golpe en la década de los años 1920 en importante país productor de petróleo, circunstancia que conllevó a un viraje hacia la consideración del automóvil como medio de transporte preponderante, la comercialización de carburantes se comenzó a producir sin una clara planificación en cuanto a la aparición de los lugares de expendio.

11. Estación de servicio de Monte Piedad, Caracas, c. 1930.

Dichos lugares, que en nuestra cultura adoptaron la denominación de “bombas de gasolina”, nombre derivado de los aparatos originalmente utilizados para prestar el servicio de llenado de los tanques, evolucionaron, al igual que en el resto del mundo y con rezago con relación a los Estados Unidos, desde la ubicación de los surtidores a orillas de las vías al ya mencionado esquema drive-in, destinándose para ello espacios en los que, además de permitirse la maniobra de vehículos sin interrupción del tránsito, se incorporaba una pequeña edificación de apoyo donde se comercializaban lubricantes y se llevaba la administración del negocio ahora vinculado a alguna de las grandes transnacionales de los hidrocarburos. En este esquema el “pabellón” por lo general tenía las características propias de lo que se construía en el momento (más próximas a lo vernáculo) sin mayores pretensiones arquitectónicas. En simultáneo, se fue sumando el elemento identificativo de la compañía petrolera concesionaria de la bomba y, en ocasiones, alguna cubierta para proteger el área de surtidores.

12. Estación de servicio Bella Vista fotografiada desde el noreste. Carretera a Antímano, 1946. Estuvo ubicada en lo que hoy es el cruce entre la Av. San Martin y la Av. 9 de Diciembre.

En la medida que se produjo la expansión de ciudades como Caracas, Maracaibo, Valencia y Barquisimeto, las estaciones de servicio se emplazaron estratégicamente en los bordes de los cascos centrales, en los umbrales de acceso a las nuevas urbanizaciones, en las entradas y salidas ubicadas en las periferias y, a una distancia entre sí racionalmente medida en función del consumo, en las carreteras y vías que llevaban de un poblado a otro en el interior del país privando en las instalaciones, por lo general, más la practicidad que la estética.

13. La bomba de la Plaza Venezuela. c.1950.

Las transnacionales, al igual que ocurrió en otros lugares, empezaron a importar modelos de “pabellones”, abriéndose en algunos casos a la posibilidad de la intervención de arquitectos locales en su diseño, donde primaba la presencia de un volumen racionalista y la incorporación de servicios de lavado y engrase (próximos al de un taller mecánico) integrados al cuerpo principal que continuaba fungiendo de oficina con servicios sanitarios y venta de insumos automotrices.

14. Estación de servicio La Castellana. Tomás José Sanabria. 1959.
15. Super Estación de Servicio Las Mercedes. Sección de Arquitectura de la Compañía Shell de Venezuela. Carlos Augusto Gramcko bajo la supervisión de José Lino Vaamonde, 1955.

La dupla edificio de servicio-zócalo operacional (techado o no) donde se ubican los surtidores, visualizada como la suma de elementos independientes, se mantuvo hasta los años 1950 donde la cubierta que ya había aparecido para proteger el área de surtidores con total autonomía formal, comienza a transformarse en una marquesina vinculadora de ambos usos, cobrando en algunos casos escala monumental. De esta fase, donde en el caso norteamericano la tendencia también se movió a subordinar los edificios a la velocidad de las autopistas, actuando la propia estructura como valla publicitaria tridimensional, aparecieron tímidamente algunos ejemplos en nuestro país, pero ninguno con la exuberancia con la que se prodigaron en los Estados Unidos y alguna que otra parte del mundo.

16. Arriba: Estación de Servicios Móbil, situada en la carrera 19 con calle 12 de Barquisimeto (c.1960). Abajo: Estación de servicio ULE en Tacarigua, estado Zulia (c.1978). En ambas se nota la presencia clara del uso de la marquesina como elemento integrador.

Correspondiéndose con esta etapa en la que la tipología de las estaciones de servicio estaba ya integrada por los tres elementos ya señalados: la isla, la marquesina y el pabellón, y donde los servicios a ofrecer en este último se habían ampliado a la exhibición de productos, accesorios y repuestos y venta de los mismos; oficina de administración; sitio de descanso para clientes (con venta de refrescos o dulces en expendedores automáticos); caseta para teléfono público; sanitarios para damas; sanitarios para caballeros; lockers y sanitarios para empleados; garaje de engrase y servicio con puente; garage para lavado de vehículos; sala de herramientas y máquinas, compresor de aire; y depósito, es que, con la clara vocación de “obtener un proyecto … para que en la mejor forma se puedan introducir y distribuir sus productos en el territorio nacional”, la Corporación Venezolana del Petróleo, entrando a competir con la transnacionales que dominaban el negocio (Creole y Shell), convoca el concurso que anunciamos en las primeras líneas.

Sería bueno saber que la CVP fue creada el 19 de abril de 1960 durante el mandato de Rómulo Betancourt por iniciativa del entonces ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonzo, como el primer instrumento del Estado venezolano para participar de manera directa en las operaciones de la industria petrolera, sirviendo de antesala a la nacionalización. Nació en el marco de la política de «no más concesiones» a las empresas extranjeras y de la fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que cristalizaría el 14 de septiembre de 1960. Buscaba, también, otorgar al Estado una presencia activa en el negocio petrolero (exploración, explotación, refinación y comercialización) que hasta entonces estaba dominado en su totalidad por concesionarias multinacionales.

17. El presidente Rómulo Betancourt y su ministro de Minas e Hidrocarburos Juan Pablo Pérez Alfonzo (c.1960).

Por tanto, no es de extrañar que al convocar el concurso la CVP buscase obtener un proyecto para sus estaciones de servicio “que, fuera de las facilidades comunes a este tipo de establecimiento, … cumpla con las siguientes funciones: expresar por su forma o concepto arquitectónico, por los materiales empleados o por otro medio, el carácter nacional, es decir ‘Venezolano’, de la empresa. Ser, desde todo punto de vista, un proyecto práctico, de fácil construcción en cualquier sitio o región del país. Prestarse a modificaciones de tamaño o construcción por etapas sin perder por ello su carácter esencial. Ser fácilmente adaptable a las diversas condiciones climatológicas de Venezuela”. Además, “debido a que hasta el presente la Corporación Venezolana del Petróleo no tiene definido el emblema para distinguir sus productos es necesario que el participante incluya en el diseño una sugerencia sobre el particular, e igualmente deberá escoger el color o colores que caracterizarán a la empresa y sus establecimientos”.

18. Dos representaciones del emblema de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP).

Las condiciones en cuanto a la ubicación de las propuestas estuvieron fijadas, en vista de la diversidad de sitios en los que podrían situarse, con base en “una parcela teórica de dos mil metros cuadrados, rectangular, de 40.00 mts. x 50.00 mts., teniendo por su frente (de 50.00 mts.) una carretera de doble vía y de 25.00 mts. de ancho y por su lado (de 40.00 mts.) una calle también de doble vía de 14.00 mts. de ancho”. También se debía incluir “un diagrama esquemático de ubicación de la construcción y ubicación de las islas de servicio sobre parcelas de similar tamaño pero con las variantes de una sola calle por el frente, calles por tres costados y como última posibilidad, la parcela rodeada de calles. Para fines de uniformidad se ubica el lado corto de la parcela al norte geográfico. (…) El tipo de estación escogida para el concurso es de tres islas de servicio con tres bombas cada una”.

19. Áreas aproximadas de construcción que formaron parte de las bases del concurso.

Ante tan atractivo reto, que tuvo como aliciente la contratación del proyecto completo de la obra para quien obtuviese el primer premio, 5.000 bolívares en efectivo para el segundo y 3.000 bolívares en efectivo para el tercero, con base en claros requisitos de presentación, se conformó el jurado integrado por: los arquitectos Martín Vegas y Fruto Vivas en representación de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA); el Presidente de la CVP o su representante; el Dr. Carlos Rojas Dávila, Director General de la CVP; el Dr. Humberto Peñaloza; el Dr. Luis Wannoni; y el Sr. J. M. Otero Rodríguez.

20. Propuesta ganadora del Concurso para el diseño de estaciones de servicio promovido por la CVP. José Miguel Galia y Jimmy Alcock. Planta.
21. Propuesta ganadora del Concurso para el diseño de estaciones de servicio promovido por la CVP. José Miguel Galia y Jimmy Alcock. Cortes.

Emitido el veredicto, el primer premio le correspondió a los arquitectos José Miguel Galia y Jimmy Alcock; el segundo a los arquitectos Dirk Bornhorst y Pedro Neuberge; y el tercero al arquitecto Raúl Garmendia quien tuvo como colaborador a Alexander Deiters.

22. Propuesta ganadora del Concurso para el diseño de estaciones de servicio promovido por la CVP. José Miguel Galia y Jimmy Alcock. Perspectiva interior.
23. Propuesta ganadora del Concurso para el diseño de estaciones de servicio promovido por la CVP. José Miguel Galia y Jimmy Alcock. Variantes de acuerdo con las características del terreno.

La propuesta ganadora, cuya perspectiva engalana nuestra postal del día de hoy,  estuvo basada en la escogencia de un módulo cuadrado conformado por una sección de paraboloide hiperbólico tipo paraguas con apoyo central, de 8 metros de lado, que repetido permitía cubrir y dar respuesta a las variables exigidas por los promotores. Este elemento arquitectónico ya se había convertido durante la última década en recurso utilizado por diversos proyectistas, en particular por el exiliado español radicado en México Félix Candela quien por las mismas fechas desarrolló un sistema similar para las estaciones de servicio de Petróleos Mexicanos (PEMEX), basado en investigaciones previas iniciadas en el Pabellón de Rayos Cósmicos de la Ciudad Universitaria de México (1950).

24. Félix Candela por Cubiertas Ala S.A. Sistema para las estaciones de servicio de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Arriba: Gasolinera ubicada en la av. Chapultepec esq. Veracruz, Roma Norte, México DF, 1965 (demolida). Centro: Gasolinera ubicada en el cruce de Insurgentes y División del Norte, colonia Del Valle, México DF, 1965 (todavía en pie). Abajo: Gasolinera en esquina y encofrado de uno de los paraboloides usados en la capilla de Lomas de Cuernavaca, estado de Morelos.

También por aquellas fechas la firma Coto y Loperena Arquitectos (Alvaro Coto Asenjo y José Gabriel Loperena) había desarrollado a través de la empresa Cubiertas Ala de Venezuela, C.A. (filial de la homónima Cubiertas Ala creada por Candela en México), diversos proyectos que incorporaban el uso de paraboloides (ver https://fundaayc.com/2021/06/13/sabia-usted-67/).

25. Uso de paraboloides como cubierta del área de surtidores en dos gasolineras Shell (años 1960), muy posiblemente realizados por Cubiertas Ala de Venezuela, C.A. Izquierda: Acarigua, estado Portuguesa (Bomba Los Pumas). Derecha: Tia Juana, estado Zulia.
26. Estación de servicio Diamond, Macon, Georgia (c.1960). ArquitectoThomas Little. Marquesina hecha con base en paraboloides hiperbólicos.

Que sepamos, posteriormente a la realización del concurso no se ejecutó ninguna bomba completa de acuerdo con los lineamientos fijados en las bases que dieron origen al posterior proyecto. Sí se registra el uso de paraboloides como cubiertas de la zona de surtidores en algunas gasolineras de los cuales hoy en día no quedan sino uno o dos en pie con la paradójica circunstancia de que algunos fueron utilizados por la Shell.

27. Estación de servicio R.W. Lindholm (Cloquet, Minnesota. Frank Lloyd Wright, 1958.
28. Estación de servicio de Île-des-Soeurs (Nun’s Island) en Montreal, Canadá. Ludwig Mies van der Rohe, 1969.

Por su parte, la evolución tipológica de las estaciones de gasolina continuó su camino siempre con los Estados Unidos a la vanguardia. Entre 1960 y 1980, la marquesina ya se había impuesto como el elemento de trabajo por excelencia para diseñadores y arquitectos quienes nunca se cansaron de diseñarla, con la finalidad de reforzar la imagen de marca visual y crear hitos memorables, mientras que el quiosco o tienda de conveniencia se mantuvo fiel a la imagen de una caja rectangular común con interiores funcionales.

29. Estación de servicio Union 76 (Beverly Hills, EE. UU.). Gin Wong (1965).

En el lapso se incorpora y masifica, gracias al desarrollo de consolas electrónicas de control remoto que permitían autorizar el flujo desde una caja central, el autoservicio (self-service). Las estaciones eliminaron personal para reducir costos operativos y ofrecer precios más competitivos por galón o litro, desplazando progresivamente al full service. Ante la reducción del margen por litro de combustible, las estaciones incorporaron tiendas de conveniencia 24 horas, convirtiendo la venta de alimentos, bebidas y abarrotes en su principal fuente de rentabilidad. En este marco la estandarización se impuso, reduciéndose la presencia de edificios de autor que tuvieron cabida en períodos anteriores erosionando gradualmente la diversidad arquitectónica en favor de la uniformidad y la comodidad.

30. Sistema para las estaciones de servicio Repsol. Norman Foster (1997).
31. Nuevo concepto para las estaciones de servicio Cepsa. Saffron Brand consultants, M+P arquitectos (2014-2015).

A partir de 1990 y hasta 2010 se generalizó la integración de lectores de tarjetas directamente en el surtidor (pay-at-the-pump), agilizando el proceso de recarga. Al mismo tiempo, se aplicaron normativas ambientales estrictas que exigieron tanques de almacenamiento subterráneo de doble pared, detectores electrónicos de fugas y sistemas de recuperación de vapores de benceno.

En la actualidad, las estaciones de servicio experimentan su transición más profunda desde 1913. La transición energética está transformando las estaciones tradicionales en centros energéticos integrados. Por un lado, incorporan puntos de carga rápida y ultrarrápida para vehículos eléctricos (EV), surtidores de Gas Natural Vehicular (GNV), Gas Licuado de Petróleo (GLP) e hidrógeno. Por el otro,  espacialmente, se reconfiguran con zonas de coworking, gastronomía, servicios de logística (lockers de comercio electrónico) y lavado ecoeficiente.

32. Estación de Servicio y McDonald’s. Georgia, EEUU. Giorgi Khmaladze (Khmaladze Architects) (2013).

A modo de resumen, citaremos parte del artículo publicado en el portal ArchDaily el 10 de Abril de 2025 por Diogo Borges Ferreira titulado “La evolución de las gasolineras: de las paradas en carretera a los puntos de referencia arquitectónicos”. Allí se señala lo siguiente: “Con el tiempo, (las estaciones de servicio) dejaron de ser meras paradas utilitarias y se convirtieron en centros de servicio que integraban restaurantes, moteles y espacios de ocio, dando respuesta a las crecientes demandas del transporte contemporáneo.

33. Estación de servicio United Petroleum Corio. Victoria, Australia. Peddle Thorp Architects (2017).
34. En Venezuela desde finales del siglo XX y particularmente a lo largo del siglo XXI, se impuso en todo el país un mismo modelo para el uso de la cubierta de las áreas de surtidores que, siempre aislada y autónoma, sólo varía en función de la dimensión de la bomba. Así se entendió la puesta al día y «modernización» de muchas gasolineras que, aunque fuera tímidamente, habían logrado destacar por su arquitectura. Con ello cualquier tipo de posibilidad de identificación acorde a las condiciones del terreno, la región o el lugar donde se ubica la estación ha quedado prácticamente reducida al nombre con que se le ha conocido a través de los años.

Sin embargo, hacia finales del siglo XX, la estandarización generalizada de las estaciones de servicio hizo que se empezaran a percibir como «no lugares», un concepto definido por el antropólogo Marc Augé para describir espacios transitorios que carecen de significado social o cultural. Con diseños uniformes y un enfoque centrado en la eficiencia, estas estaciones se volvieron intercambiables, lo que reforzó su papel de infraestructura puramente funcional en lugar de intervenciones arquitectónicas significativas. Esta estandarización también marcó un alejamiento de la época en que las estaciones de combustible funcionaban como hitos reconocibles, contribuyendo así a un paisaje homogeneizado y desprovisto de identidad local.

35. Estación de carga para vehículos eléctricos Inventronics. Hangzhou, China. GLA Architecture Design (2017).

Hoy en día, con el auge de los vehículos eléctricos, las estaciones de servicio —y su contraparte emergente, las estaciones de carga— están experimentando una nueva transformación. A diferencia del abastecimiento de combustible convencional, la recarga de vehículos eléctricos requiere tiempos de espera prolongados, lo que exige nuevas configuraciones espaciales. Este cambio redefine la trascendencia arquitectónica de estas infraestructuras, transformándolas de paradas fugaces en lugares de permanencia e interacción, lo que desafía a los/las arquitectos/as a replantear su papel en las redes de movilidad contemporáneas”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 19-23. Revista SVA, nº 4, octubre 1961

1. Global (https://globalestacionesdeservicio.com/primera-gasolinera-del-mundo/)

2. @officialstaceydavid (https://www.instagram.com/p/C_ocVHwicAS/); y THE STATE LIBRARY PRINT SHOP (https://printshop.sl.nsw.gov.au/petrol-bowsers/)

3. Info Motor (https://www.facebook.com/photo/?fbid=1375561334615243&set=a.559185556252829); y The World’s First Service Station (https://theviewfromadrawbridge.com/2025/04/17/the-worlds-first-service-station/)

4. AI grew up in Seattle (https://www.facebook.com/groups/963620258506305/posts/1103558284512501/)

5. Revista Arquitectura, nº 100, 1927

6. reddit (https://www.reddit.com/r/Lost_Architecture/comments/j9qloh/streamline_moderne_service_station_now_site_of/); Literary Fictions (https://literaryfictions.com/2019/03/06/1939-streamline-moderne-gas-station/gulf-streamline-modern-station-built-for-the-1939-worlds-fair-on-long-island/); y TheManCaveGarage (https://se.pinterest.com/pin/846184217497009529/)

7. Julianne Clark, Agent with Charter One Realty (https://in.pinterest.com/pin/674414112983410902/); y AK (https://no.pinterest.com/pin/734790495495154038/)

8, 27 y 30-33 y 35. La evolución de las gasolineras (https://www.archdaily.com/1028278/the-evolution-of-gas-stations-from-roadside-stops-to-architectural-landmarks)

9. Postales Inventadas (http://www.postalesinventadas.com/2012/09/ethiopia-asmara-dear-ed-fantastic-fiat.html)

10. Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4400357373442782/)

11. La Caracas Inolvidable (https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/27220583264285145/)

12. Caracas en Retrospectiva (https://www.facebook.com/caracasretro/photos/antigua-bomba-de-gasolina-en-caracas-1946renny-rangel-nos-indica-la-foto-fue-tom/21193127210/)

13. La Caracas Inolvidable (https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/4977448469025276/) y (https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/3050748768361932/)

14. Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2015/12/10/1959-estacion-de-servicio-la-castellana/)

15. Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2020/04/04/1959-super-estacion-de-servicio-las-mercedes/)

16. Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4351575581654295/); y Cabimas de ayer y hoy (https://www.facebook.com/groups/1896482620446967/posts/25916279544707272/)

17. El Impulso (https://www.elimpulso.com/2023/03/25/juan-pablo-perez-alfonzo-el-padre-de-la-opep-y-la-corporacion-venezolana-del-petroleo-25mar/)

18. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

24. tumblr (https://www.tumblr.com/unavidamoderna/142705393138/gasolinera-pemex-av-chapultepec-esq-veracruz); La Cuidad de México en el Tiempo (https://www.facebook.com/laciudaddemexicoeneltiempo/posts/la-gasolinera-ubicada-en-el-cruce-de-insurgentes-y-divisi%C3%B3n-del-norte-colonia-de/1683112285044118/); EL CEO (https://elceo.com/negocios/piensas-en-invertir-asi-puedes-abrir-una-franquicia-de-pemex/); y www.sefindia.org (https://www.sefindia.org/forum/viewtopic.php?t=5495&sid=c0f04b2d0e7c9385e17de041e9682ab9)

25. Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4038879416257248/); y Zulia (https://www.facebook.com/groups/2132246473680087/posts/3483241875247200/)

26. @areasvellas (https://www.instagram.com/p/DYwTaOWDVi4/?img_index=2)

28. WikiArquitectura (https://es.wikiarquitectura.com/gas_station_mies_12/)

29. @kevinkwanbooks (https://www.instagram.com/p/C3CMWRMLaBO/)

34. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 476

En nuestro periódico recorrido a través de casas verdaderamente significativas que se encuentran dentro del paisaje urbano caraqueño, hoy nos detendremos en una pieza ubicada al norte de la urbanización Los Chorros que le ha permitido a su proyectista/propietario/constructor convertirla en lugar para expresar una manera de entender la arquitectura y en ejemplo de cómo abordar las diferentes variables que la acompañan. Nos referimos a “La Comarca” de Felipe Delmont que data de 1983, pudiéndose decir que hasta hoy todavía ofrece signos de no estar del todo acabada, siendo esta (su adaptabilidad y mutabilidad en función de las necesidades requeridas por el núcleo familiar que ha acogido a lo largo del tiempo), una de las múltiples aristas bajo las cuales puede ser analizada.

1. Sector de la urbanización Los Chorros, Caracas, donde se localiza «La Comarca».

Sin duda, es la reconocida dramaturga, directora y actriz de teatro venezolana Lupe Gehrenbeck, compañera de Delmont durante más de cuarenta años, quien ofrece la mejor bienvenida a quien quiera interesarse en conocer esta vivienda levantada sobre una parcela de 270 m2 y que tiene aproximadamente 360 m2 de construcción. Para ella, según se recoge en la página oficial del arquitecto, “La Comarca es una casa viva que cambia al ritmo de la vida de sus habitantes, del barrio, del país. Una casa que no tiene miedo, de puertas abiertas a fauna y flora, patio de vecinos, que se multiplica como si fuera arte de magia, dándole hogar al que lo necesita. La Comarca es la piel de mi familia que se reproduce en otras comarcas”.

2. Casa La Comarca. Felipe Delmont. Axonometrías que explican cómo se concibió y construyó en 1983.
3. Casa La Comarca. Felipe Delmont. Plantas.

Para Delmont, el reto que pensar y construir él mismo su propia casa lo llevó, una vez seleccionada la privilegiada parcela a las faldas del Ávila que adquirió (muy próxima a la quebrada Tócome), a irse planteando sucesivos desafíos. Ellos se encuentran claramente expresados en la memoria con la que la acompañó al presentarla en 1987 en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (que sus organizadores acompañaron con el subtítulo “La arquitectura del lugar”), texto que junto a la cita de Gehrenbeck se convierte en la mejor guía para comprender su morfología y para evaluar si, en efecto, se lograron plasmar los objetivos trazados. Allí, se resume y describe a “La Comarca” de la siguiente manera:

4. «La Comarca» en plena construcción.

CASA SOÑADA

La casa producto de lo subjetivo. Ubicada primero en el sueño infantil, reconstrucción del vientre materno, cabaña-refugio del niño, castillo poderoso del adolescente, casa-nido, casa-seducción del joven adulto. Casa “propia” del adulto.

La casa por lo tanto se empieza a construir “sobre” los árboles, inaccesible; el terreno se delimita con muros altos y se vuelve territorio.

5. «La Comarca». Patio interior.

CASA-EDÉN

Se reconstruye aquí la casa patio, la casa jardín, la casa placentera y paradisíaca pero protegida-escondida a los ojos ajenos, sorpresa del visitante, mundo-refugio ante lo “inapropiado” de la ciudad.

Es la casa-pueblo con su propia plaza, con sus jardines, con su propio “espacio exterior” controlado, ordenado, amable e íntimo.

Es la casa perimetral que se edifica en los “retiros” preservando un jardín interior, espacio vivo y natural, porción capturada del mundo exterior, imagen del edén siempre soñado.

6. «La Comarca». Detalle de la escalera principal.

CASA TROPICAL

En oposición con los patrones propios de países con clima frío, donde la casa se vuelve cápsula, “apartamento” concentrando los ambientes bajo un mismo techo y entre cuatro paredes, aislándose del espacio exterior y aislándolos entre sí, para garantizar un mínimo de intimidad.

Aquí la naturaleza se integra a la casa. El espacio abierto penetra en ella integrando los ambientes, a la vez que los separa como elemento de transición garantizando su intimidad. La casa se ventila, respiran sus “apartamentos”, eliminando las humedades y el sopor del verano tropical.

7. «La Comarca». El exterior se convierte en interior y viceversa.

CASA INACABADA

Por su tipología meteorizada en varias edificaciones, y por la “rusticidad” de sus materiales, acabados y técnicas constructivas, la casa puede constantemente ser transformada, adaptándose a las necesidades y evolución de la familia que la habita, manteniéndose en un estado crónico de remodelación.

8. «La Comarca». Riqueza espacial.

Dicho lo anterior, el ejercicio propuesto de ir asociando sensaciones a las diferentes maneras de permanecer, recorrer o examinar su disposición, forma y manera de construirse puede conducir, si de aproximarnos a analizar ”La Comarca” se trata, a sumar a las ya mencionadas nociones otras como: “estar siempre afuera”, “edén urbano”, “casa paraje”, “casa pajarera”, “casa flotante”, “casa vertical”, “casa desnuda”, “casa a cielo abierto”, junto a otros calificativos como “acogedora”, “fecunda”, ”fresca”, “escenográfica”, “oxigenante”, “lúdica” u “orgánica”, muchos de los cuales utiliza Faitha Nahmens en la excelente reseña publicada en el portal Prodavinci el 01/04/2021 que se encuentra acompañada de fotografías de Gaby Oráa.

9. La dramaturga Lupe Gehrenbeck (en el balcón) y el arquitecto Felipe Delmont (en las escaleras) fotografiados por Gaby Oráa en 2021.

Para 1987, la vivienda podría decirse que cerró una primera etapa en la que en torno a su patio central se agruparon los componentes funcionales que permitieron a una pareja con cuatro hijos pequeños albergar también, entre sueños y rutinas, los espacios donde poder cocinar, trabajar, descansar, estar, contemplar y jugar, y donde el crecimiento y la adaptación iban de la mano con la propia exploración constructiva.

10. «La Comarca». Áreas sociales. Fotografía de Gaby Oráa, 2021.

Nahmens lo expresará así: “Casa escenográfica, casa para ver, es una proyección de sus dueños. Luz pertinaz que permiten los guiños del diseño a cielo abierto, parece el teatro donde Lupe recrea sus textos. Casa orgánica que exuda vida, hecha de infinitos trazos, como el juego de palitos chinos, crece, se reinventa y muta. Pícaros pasillos y laberintos que conducen a opciones poco convencionales de entrepisos, terrazas voladoras y habitaciones secretas, la última casa del callejón es puesta en escena que se prolonga hasta el asfalto”.

11. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Axonometría vista desde el patio y despiece.

En medio de un aparente desorden que, sin embargo, obedece a un serio rigor constructivo, son las fotografías que la muestran la mejor carta de presentación de la casa las cuales, hay que decirlo, se encuentran hoy en día muy bien complementadas con el trabajo de reconstrucción gráfica llevado a cabo a través del blog Catálogos de Arquitectura (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com), donde el modelo 3d y dibujos fueron elaborados por Natasha Mahmud y la edición de imágenes por Ramón Fermin.

12. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Axonometrias exterior y estructural.

“La Comarca” y su proyectista fueron incorporados por William Niño Araque como representativos de la segunda de las cuatro «éticas tendenciales de actuación» (“La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa”) que desarrolla en el texto “Escuela de Caracas. Reflexiones breves para una primera aproximación a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela”, recogido en la revista Estilo, año 3, nº 12 (1992).

13. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Cortes fugados.

Esta tendencia es explicada por Niño Araque de la siguiente forma: “Uno de los elementos más abruptos y conflictivos de la reflexión arquitectónica se da a comienzos de los ochenta con el abandono del propósito de explicar el proyecto arquitectónico como un todo funcional y de coherencia compositiva y visible: la ruptura de la unidad de la obra en aspectos diversos, controlados por criterios arbitrarios o de distinta naturaleza, la autonomía formal de los cerramientos y fachadas respecto a la organización espacial, y la búsqueda paciente de una atmósfera figurativa que hable del lugar -búsqueda a veces matizada con intenciones vernaculares-, dibujan los rasgos teóricos fundamentales de esta opción.

14. Algunas de las obras que para William Niño Araque ejemplifican «La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa», segunda de las «éticas tendenciales de actuación» de una «posible» Escuela de Caracas. Izquierda arriba: Gorka Dorronsoro y Julio Riquezes, Escuela de Metalurgia de la UCV (1982-1987); Izquierda abajo: Felipe Delmont, Casa La Comarca (1983); Centro arriba: Edmundo y Oscar Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas, edificio Atrium (1988); Centro abajo: Oscar Tenreiro y Francisco Sesto, una de las casas Furió (1987); Derecha arriba: Julio Maragall y Miguel Carpio, edificio residencial Villa Bermeja (1981); Derecha abajo: Jimmy Alcock, Quinta La Ribereña (1976).

La forma arquitectónica se descompone ahora en 3 aspectos independientes y a veces enfrentados a la pura visibilidad: organización, imagen e interioridad. La arquitectura depende, para su percepción y creación, de la experiencia pasada y de la asociación emotiva, y estos elementos simbólicos y representativos suelen entrar en contradicción con la forma, la estructura y el programa a los que van asociados en el mismo edificio; la arquitectura se transforma así en la secuencia de espacios o hipótesis que solamente se pueden descubrir o descifrar a partir del tránsito”.

15. «La Comarca». Dos imágenes que ilustran aspectos claves en su caracterización.

Observados a través de este lente, los primeros pasos que da Felipe Delmont tras graduarse en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Montreal, Canadá  en 1973 y hacerlo luego en la FAU UCV en 1979, caracterizados por una intensa actividad profesional signada por la exploración de aspectos ligados con el lenguaje de la arquitectura, la tradición y el concepto del “construir”, se verán reflejados en “La Comarca”: “… una suerte de manifiesto de arquitectura no-moderna, en la que se expresan los conceptos de libertad, anarquía, neurosis y remodelación, que amarran la idea de la casa, y el enfrentamiento entre las visiones estéticas de la imagen ingenua con la imagen profesional referidas al tema del habitar”, según palabras de Niño Araque.

16. «La Comarca». Sabor de hogar.

A lo cual añadirá, tomando parte de las ideas expresadas por Delmont en la memoria de la Bienal del 87: “El interés de Delmont no se dirige a la costumbre sino a una forma de conocimiento del pasado, racionalmente considerado como precedente: el recurrir a la arquitectura histórica como principio de autoridad bajo el argumento de ‘lo popular’, exige por primera vez en la arquitectura venezolana reconocer la continuidad de los aspectos esenciales (y no ideológicos). La rusticidad de sus acabados, las técnicas constructivas y los materiales, unida a la idea de una casa tropical, bucólica e inacabada en un estado crónico de remodelación, propone el arquetipo de la ‘cabaña primitiva’ como casa de los sueños. La casa, por lo tanto, se empieza a construir sobre los árboles, inaccesible: el terreno se delimita desde lo interno con muros altos y se vuelve territorialidad”.

17. Evocaciones arquetípicas a las que remite «La Comarca». La casa en el árbol (izquierda) y la cabaña primitiva (derecha).

Casa de autor diseñada para sí mismo, que a la vez evoca imágenes arquetípicas como la casa en el árbol, que invita a establecer comparaciones, aunque sea algo forzadas, con la Casa del puente de Amancio Williams o Falling Water de Wright en cuanto a la manera como se incorpora al diseño un curso de agua, e incluso con la idea del “árbol para vivir” de Fruto Vivas, y que invita a revisar La casa de Adán en el paraíso de Joseph Rykwert, lo cierto es que “La Comarca” debe ser estudiada conectando sus dimensiones físicas, ambientales, constructivas y poéticas.

18. «La Comarca». Abstracción (planta de techos) y realidad (ambientación interior).

El diálogo que establece con el paisaje del Ávila en una zona históricamente caracterizada por su frescura y humedad cercana a la quebrada Tócome; la optimización del uso de la parcela recurriendo a la ocupación de los retiros y a la verticalidad; la disolución de los límites entre el interior y el exterior a favor de una permeabilidad total donde la naturaleza invade el espacio habitable; el recorrido a través de escaleras y puentes abiertos, emulando la sensación de habitar una «casa en el árbol» o un micro barrio que se ajusta a su condición de casa-patio y su verticalidad; su particular tectónica asociada al origen de sus componentes a través de la cual se integran materiales rescatados de demoliciones de la ciudad: losas de pisos antiguos, puertas desechadas y ventanas coloniales; el contraste constructivo entre la estructura portante y el uso de técnicas tradicionales como cielorrasos de caña brava, celosías fijas y la desnudez de sus acabados que permiten que la edificación envejezca de forma natural en el trópico; la disposición de las fachadas y los cerramientos permeables (celosías y vanos abiertos) que aprovechan las corrientes de aire descendentes del Ávila, eliminando la necesidad de climatización mecánica; el uso de la propia masa vegetal como tamiz solar que regula la luz y disminuye la temperatura interna; y su condición de organismo vivo y mutante que también se vincula con la vecindad a la que pertenece, hacen de “La Comarca” un ejemplo poco convencional lleno de lecciones a aprender.

19. Cuatro trabajos realizados por Felipe Delmont en Venezuela. Arriba izquierda: Urbanización San Felipe, Maracaibo, 1982. Arriba derecha: Complejo residencial La Otra Banda, Puerto La Cruz, 1989-1991. Abajo izquierda: Complejo residencial Babilonia, Lechería, Puerto La Cruz, 1989-1991. Abajo derecha: Posada Congo Mirador, Santa Fe de Chirivichí, 1999-2005.

Para Delmont “La Comarca” significó en inicio en firme de una “arquitectura armada de la honesta potencia del sentido del goce” que “tiene la escala de lo vecinal, lo colectivo, lo concertado en respeto del libre albedrío individual”, tal y como se recoge en https://www.felipedelmont.com/. Como urbanista, es creador de la teoría de La Ciudad de los Caminos Cortos un modelo de desarrollo urbano a escala humana que mantiene una relación estrecha y equilibrada con su entorno rural o natural, que busca reducir las distancias de desplazamiento cotidiano, priorizando la sostenibilidad, la gobernanza y la conservación del patrimonio cultural y natural y que propone que la ciudad no se separe de su territorio de sustento y de su contexto histórico. Esta teoría ha servido para la mejor comprensión de los retos urbanos que enfrentan diversos sitios patrimoniales protegidos por la denominación UNESCO en el mundo, entidad con la que Delmont trabaja desde 2002 como experto en ciudades patrimoniales, planificación y paisajes urbanos históricos.

20. Luang Prabang, Laos, fue incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1995. Posteriormente fue objeto de un PLAN DE SALVAGUARDA Y PUESTA EN VALOR realizado entre 2002 y 2016 cuyo Director de Proyecto fue Felipe Delmont.
21. Felipe Delmont como Director del Proyecto. ESTRATEGIAS OPERACIONALES, PLAN DE SALVAGUARDA Y PUESTA EN VALOR, Luang Prabang, Laos, 2002. Centro de Patrimonio Mundial UNESCO / Alcaldía de Chinon.

Como conocedor del tema, Delmont “no entiende el patrimonio como algo que conservar y ‘museificar’ sino como patrimonio vivo, en tanto re-apropiado por el habitante, a su escala. El patrimonio así entendido, propone un modelo a multiplicar puesto que permite recobrar el hilo -interrumpido por la modernidad-, de la construcción orgánica milenaria de la ciudad en su paisaje urbano histórico, de la cultura que nos define como seres humanos”.

22. Cuatro trabajos en los que Felipe Delmont participa como experto en ciudades patrimoniales, planificación y paisajes urbanos históricos. de la UNESCO.

Su obra abarca países como Venezuela, México, Francia y Laos compartida entre trabajos realizados al amparo de la UNESCO y encargos individuales a nivel de arquitectura y ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal.

1. Captura de Google Earth.

2-8, 15, 16, 19, 20, 21 y 22. Felipe Delmont (https://www.felipedelmont.com/quinta-la-comarca)

9 y 10. Felipe Delmont, una casa siempre afuera (https://prodavinci.com/felipe-delmont-una-casa-siempre-afuera/)

11-13. Catálogo de arquitectura • Venezuela / Latinoamérica (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/felipe-delmont-1983-casa-la-comarca/)

14. Colección Crono Arquitectura Venezuela

17. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

18. Catálogo de arquitectura • Venezuela / Latinoamérica (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/felipe-delmont-1983-casa-la-comarca/); y Felipe Delmont (https://www.felipedelmont.com/quinta-la-comarca)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 475

A comienzos de la década de los años 80 del siglo XX, Maracaibo y el estado Zulia se convirtieron en el centro de atención de lo que era el debate arquitectónico y urbano tanto a nivel nacional como internacional. La corporación de desarrollo regional (Corpozulia), por un lado, y la universidad (LUZ), por el otro, convocaron para trabajar y exponer sus ideas sobre cómo llevar adelante desarrollos urbanos teniendo a la vivienda y la comunidad como ejes centrales, a tres figuras del mundo anglosajón que ya habían manifestado sus reparos en cuanto a las limitaciones que los planteamientos de la modernidad mostraban para hacer ciudad y a la vez propiciar la convivencia ciudadana. Ellos fueron Nicolaas John Habraken, Kevin Lynch y Christopher Alexander.

1. De izquierda a derecha: Nicolaas John Habraken (1928-2023), Kevin Lynch (1918-1984) y Christopher Alexander (1936–2022).

Con el invaluable apoyo de Francisco Mustieles, arquitecto y Profesor Emérito de la Universidad del Zulia (LUZ), atento amigo y miembro de la Fundación Arquitectura y Ciudad, ya habíamos obtenido los pormenores de la visita de Habraken en 1982 (ver https://fundaayc.com/2025/05/11/habraken-en-el-zulia/). En aquel momento, Francisco nos había expuesto que el propósito de la llegada de Habraken “no solo fue el de dictar un curso corto de postgrado sino también ver la posibilidad de incorporar su participación en el equipo que estaba proyectando la nueva Ciudad Guasare, bajo la asesoría general de Kevin Lynch, para hacerse responsable de los desarrollos de edificaciones multifamiliares, mientras que el equipo de Christopher Alexander se hacía cargo de los desarrollos unifamiliares para los grupos socioeconómicos de bajo ingreso. Esto es, los dos máximos exponentes que, a nivel mundial, estaban trabajando por la participación del usuario en el diseño de su vivienda, junto con Lucien Kroll por aparte, con aproximaciones metodológicas diferentes -Lenguaje de Patrones versus Diseño de Soportes- estarían presentes en el diseño de la nueva ciudad, … pero la participación de Habraken no se llegó a concretar”.

2. Los dos primeros libros publicados por Christopher Alexander. Community and privacity (1963) y Notes on the Synthesis of Form (1964). El segundo, producto de su tesis doctoral realizada en Harvard dirigida por Sergei Chermayeff (coautor del primero), se convertirá en puntal de lo que se denominó «el movimiento de los métodos de diseño» que cuestionaba la manera de trabajar del diseñador o proyectista a solas, aislado de la realidad y del entorno, por lo que éstos deben trabajar en equipos interdisciplinares, tal y como exige la complejidad de las sociedades postindustriales. En su investigación, Alexander trataba de dividir los problemas de diseño racionalmente en pequeñas unidades o ‘patrones’ resolubles mediante la aplicación de la Teoría de la Información. Por ello, prefirió adoptar, no una estructura en forma de árbol (en la manera de ordenar y resolver los problemas de la arquitectura y la ciudad), como era habitual, sino una concepción más adecuada y compleja, en forma de “semi-retícula” de tipo fractal que, en su opinión, identificaba con la “estructura de las cosas con vida”.

Esta valiosa información despertó en nosotros la curiosidad por conocer detalles sobre la insinuada presencia de Chistopher Alexander (1936–2022), a lo cual Francisco nos respondió sin demora. Sin embargo, es hoy cuando damos cabida a lo que nos aportó, lo que aprovecharemos para hablar sobre la trayectoria y visión del matemático, teórico del diseño y arquitecto británico-estadounidense nacido en Austria, formado como matemático (1956) y como arquitecto (1958) en la Universidad de Cambridge y que obtuvo el primer doctorado en arquitectura otorgado por la Universidad de Harvard (1963 con la tesis titulada Notes on the Synthesis of Form), célebre por revolucionar las metodologías proyectuales y la planificación urbana a través de un enfoque centrado en la estructura lógica, la teoría de sistemas y el bienestar humano.

Así, Christopher Alexander, vendría a Maracaibo para dictar un curso en el marco del programa de Cursos Cortos de la Dirección de Postgrado de la Facultad de Arquitectura de LUZ del 8 al 13 de septiembre de 1980 y, a la vez, para encaminar la firma de un contrato para que el Center for Environmental Structure (CES) de la Universidad de California en Berkeley (de donde fue profesor durante más de 40 años), fundado en 1965 y también presidido por él desde entonces, participara en el diseño de la Nueva Ciudad Guasare. El CES se responsabilizaría por los vecindarios de grupos económicos medio-bajo y bajo, uno de los cuales, boceteado por Alexander, ilustra nuestra postal del día de hoy.

3. El estado Zulia y la zona en la que se desarrolló el Proyecto Sidero Carbonífero del Zulia concebido originalmente en la década de 1970 por la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana (Corpozulia).
4. Cuenca del Guasare-Socuy, zona en la que se pensó desarrollar la Nueva Ciudad Guasare.

El grupo de trabajo para el proyecto de la Nueva Ciudad Guasare, realizado entre 1980 y 1983, desarrollo que se insertaría en la región noroccidental del estado Zulia como parte del Proyecto Sidero Carbonífero que Corpozulia venía impulsando, estuvo coordinado por Kevin Lynch e integrado por Alexander, Germán Samper, Marcial Echenique, Jack Dangermond y Hajo Neis, entre otros. Mustieles, para entonces joven arquitecto y profesor de LUZ, junto a Andrés Echeverría, se integrarían representando a la universidad “al equipo de Diseño Urbano, dirigido por Rosario Giusti, con la asesoría general de Kevin Lýnch, y con la participación de Flavio Ferreira -diseñador urbano-, además de otros responsables”, según nos transmitió el propio Francisco. Por su parte Lynch, quien ya había intervenido en los años 60 en la planificación de Ciudad Guayana como parte del Joint Center for Urban Studies del MIT y Harvard, volvería ahora de nuevo al país cuando Corpozulia lo contrata a través de su firma privada.

El plan general de la nueva ciudad destinada a albergar a los trabajadores de la mencionada explotación carbonífera de la cuenca del Guasare-Socuy, data de 1980. Se insertaba dentro de un programa regional original que no consistía solo en extraer mineral, sino en crear un «polo de desarrollo» integral en el extremo noroccidental del Zulia. Para evitar la proliferación de campamentos improvisados o barrios marginales de trabajadores, la planificación regional de Corpozulia incluyó de forma pionera la proyección de una infraestructura habitacional, vial, ferroviaria y portuaria de primer nivel. Es en este marco de ordenamiento donde surgió una propuesta urbanística de vanguardia la cual abarcaba alrededor de 179 hectáreas y contemplaba una población de 60.000 habitantes.

5. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo.

Lynch junto a Samper coinciden en estructurar la ciudad a partir de un casco fundacional con agrupaciones abiertas y supermanzanas de 300 x 300 mts ocupadas por viviendas de baja densidad. La influencia de Lynch en el plano de la Nueva Ciudad Guasare se basó de manera directa en la aplicación práctica de los principios teóricos de su célebre libro La imagen de la ciudad (1960). Como director del Equipo de Diseño Urbano, Lynch no organizó las 179 hectáreas bajo una cuadrícula rígida o abstracta, sino centrándose en la percepción mental, la legibilidad y la orientación del habitante.

Ello se lograría mediante el diseño de una red vial que primaba la claridad del movimiento, donde las rutas de acceso vehicular rápido se plantearon en los límites externos del área urbana como grandes ejes conectores, mientras que los recorridos internos se proyectaron de manera orgánica e integrada. Para evitar la monotonía visual de los campamentos mineros tradicionales, cada macromanzana poseía características morfológicas homogéneas lográndose la transición entre vecindarios gracias al uso de nodos (centros de actividad), que consistían en pequeñas plazas de escala humana, áreas comunales y cruces peatonales donde la comunidad podía converger y fijar su ubicación en el espacio.

6. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo. Remarcado se puede apreciar un vecindario de auto-construcción para ingresos medios-bajos y bajos de los que diseñara el CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann.

El plano también contemplaba la inserción estratégica de hitos arquitectónicos y paisajísticos: edificaciones de carácter público (como escuelas, centros cívicos y oficinas de administración local) y elementos naturales destacados (como el cuerpo de agua y el parque deportivo contiguo) los cuales funcionaban como anclas visuales externas e internas. Su visibilidad a la distancia garantizaba una inmediata seguridad psicológica y espacial al caminar o conducir por la ciudad.

Finalmente, la morfología urbana adoptó los límites geográficos físicos y las áreas de preservación ambiental no como barreras agresivas o vacíos urbanos, sino como bordes definitorios que daban contención y forma a la mancha urbana. Estos límites protegían el entorno físico-natural a la vez que le otorgaban una silueta e identidad única a las 179 hectáreas del proyecto.

7. Christopher Alexander. Nueva Ciudad Guasare (1980-83). Estructura en árbol de un vecindario típico.

No deja de ser interesante observar cómo en el diseño de la ciudad se dan cita dos marcadas metodologías: el Lenguaje de Patrones de Alexander y la Legibilidad Urbana de Lynch que, sin embargo, compartían un mismo principio humanista: la participación del usuario y la experiencia psicológica del espacio.

8. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Estructura de dos vecindarios contiguos en árbol conectados cada uno a una calle principal.

De tal manera, los ejes de Christopher Alexander aportaban el tejido celular y la vida cotidiana a escala de barrio, mientras que los nodos e hitos de Kevin Lynch proporcionaban la estructura macro, los puntos de anclaje visual y la legibilidad general necesarios para que esa suma de pequeñas comunidades funcionara como una ciudad unificada y coherente, resolviéndose mediante una ingeniosa articulación de escalas, que iba desde la vivienda individual hasta la totalidad del conglomerado. Si bien el plano general se organizó con base en las ya mencionadas macromanzanas, el contorno de ellas funcionaba dentro del esquema de Lynch como sendas vehiculares y bordes, pero su interior estaba enteramente diseñado bajo los patrones de Alexander donde desplegaba tejidos y ejes de vivienda unifamiliar de baja densidad, completamente protegidos del tráfico automotor. Estos ejes residenciales peatonales no morían en la nada; convergían de forma natural en el centro libre de la supermanzana, el cual pasaba a convertirse en un nodo vecinal o micro-centro (un espacio público con escuelas, canchas deportivas o áreas verdes comunes).

Si bien los ejes residenciales y peatonales de Alexander funcionaban como «sendas de escala humana», el diseño aseguraba que, a medida que el habitante caminaba a lo largo de estos ejes residenciales, la densidad de actividad fuera aumentando paulatinamente. Recordemos que Alexander defendía que la arquitectura residencial debía nacer desde las necesidades del usuario (una morfología más orgánica y celular) por lo que Lynch aprovechó este enfoque para consolidar el concepto de barrios o distritos identificables.

9. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle de la estructura de un vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.

Ahondando aún más en la estrategia empleada por Alexander, presente en el boceto que recoge nuestra postal, que Mustieles titula “el árbol como estructura para el encuentro”, él mismo nos lo explica:

“Aunque en escritos anteriores, Christopher Alexander había escrito ‘la ciudad no es un árbol’ (A City Is Not a Tree, 1965), para los nuevos vecindarios de estratos económicos medio-bajos y bajos de la nueva Ciudad Guasare (1980-83), él propone precisamente una estructura en árbol para crear prontamente un sentido de comunidad, al propiciar el encuentro de entre grupos, de procedencia diversa y sin conocimiento mutuo previo, que vendrían a trabajar y habitar en la ciudad.

10. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle más elaborado de la estructura de vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.

Para ello, al entrar a cada vecindario, se dispondría de: un espacio público, provisto de espacio de juego para niños –motores sociales del encuentro entre familias-; una pila de agua potable para proveerse de ella antes de implantar el servicio en red a lo largo de las calles del sector; y al final del espacio público estaría dispuesta una edificación para la compra de materiales de construcción, y de esta manera las personas adultas de las familias se conocerían y pudieran generarse entreayudas.

Para llegar a sus casas, al ser árbol, lo harían siempre a lo largo de la misma calle, lo que facilitaría el mutuo conocimiento, por la propensión al encuentro.

La entrada principal a cada vecindario se haría por una calle con viviendas de grupos económicos medios, para así garantizar desde el inicio la provisión de agua, electricidad y otros servicios urbanos de infraestructura, y no fueran discriminados en la provisión de esos servicios”.

11. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Isometría del centro de un vecindario.

A modo de síntesis podríamos decir que la participación de Christopher Alexander en el Plan Maestro de Nueva Ciudad Guasare representó uno de los experimentos prácticos más ambiciosos para poner a prueba su teoría de patrones y diseño generativo a escala urbana completa dejando su intervención una impronta metodológica clave que se pueden resumir en tres aportes clave:

  • Aplicación de reglas generativas en tres niveles: En lugar de imponer una cuadrícula rígida o bloques prefabricados monolíticos, el equipo de Alexander en el Center for Environmental Structure (CES) formuló un código de reglas generativas. Este sistema regulaba:
    1. El crecimiento y expansión global del tejido urbano.
    2. La estructuración de vecindarios a escala humana (comunidades de aprox. 250 familias con espacios públicos integrados).
    3. El diseño personalizado y participativo de las viviendas por parte de los propios residentes.
12. Barrio Santa Lucía o El Empedrao, Maracaibo.
  • Inspiración en la arquitectura popular zuliana: Durante sus trabajos de campo en la región, Alexander quedó fascinado por la trama tradicional del barrio Santa Lucía en Maracaibo. Declaró que ese tejido representaba la verdadera identidad de la «ciudad viva», sirviendo de modelo para la escala peatonal, las galerías y los espacios comunitarios de Guasare.
  • Integración social y gradualidad: El plan contempló la integración directa de los campamentos obreros y las dinámicas informales, facilitando una transición progresiva entre formas de vida rurales y urbanas.
13. Tres libros fundamentales para entender la evolución del pensamiento de Christopher Alexander.

A pesar de que las transformaciones económicas y políticas del proyecto minero impidieron que la ciudad se construyera en su totalidad según el plan original, Guasare se convirtió en un caso de estudio internacional referente. Demostró que el Lenguaje de Patrones de Alexander podía llevarse de la teoría a la práctica para planificar asentamientos enteros en países en desarrollo, priorizando la autogestión comunitaria sobre la tecnocracia urbana.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 5-11. Cortesía de Francisco Mustieles.

1, 2 y 13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3 y 4. Marta Vallmitjana, MODELO DE EVALUACIÓN PARA EL PROYECTO NUEVA CIUDAD GUASARE , Urbana: Vol. 1 Núm. 7 (1987)

12. NotiActual (https://notiactual.com/las-fotos-mas-impresionantes-de-la-ciudad-de-maracaibo/barrio-santa-lucia-maracaibo/)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 474

Desde que se inicia la institucionalización de la enseñanza de la arquitectura en Venezuela a finales del siglo XIX, tal y como ocurrió en otras partes del mundo, el debate entre el peso que debían tener lo artístico y lo técnico, lo artesanal y lo profesional hizo acto de presencia como reflejo de “las profundas transformaciones de las cuales era entonces objeto la propia disciplina, afectada sucesivamente por las ideas artísticas del Renacimiento italiano, el racionalismo de la Ilustración y los cambios tecnológicos de la modernidad reciente”, tal y como señalan Lorenzo González Casas y Orlando Marín en “La transformación disciplinar de la arquitectura en Venezuela durante el siglo XX”, artículo publicado en el portal Prodavinci el 20/12/2021.

1. Primera sede de la Universidad de Central de Venezuela (antiguo Convento de San Francisco y hoy Palacio de las Academias) donde en sus instalaciones desde 1831 funcionó la Academia de Matemáticas de Caracas. También aquí se iniciaron las actividades de la Escuela de Arquitectura en 1941.
2. El edificio del siglo XVII donde a partir de 1849, comenzó a funcionar una escuela de música; luego, en 1870, se transformó en el Conservatorio de Bellas Artes para, más tarde, en 1877, cambiar de nombre a Instituto de Bellas Artes. En 1882, el presidente de la República Antonio Guzmán Blanco compra el palacio a la familia de Juan Bautista Arismendi y ordena al arquitecto Alejandro Chataing su remodelación para que fuese la sede de la antigua Academia Nacional de Bellas Artes, creada bajo decreto presidencial del 4 de agosto de 1887. Desde 1916, este recinto recibe el nombre de Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, en honor a dicho músico caraqueño.

Si reconocemos que los cursos inaugurales y la entrega de los primeros títulos profesionales de arquitecto ocurren tras la creación de la Academia de Matemáticas de Caracas (1831), “que siguió muy de cerca el modelo politécnico francés”, luego, una vez consolidada la hegemonía del gremio de la ingeniería en el diseño y construcción de edificios, la arquitectura siguió un largo proceso que, tras una breve presencia como un curso dentro de la Academia de Bellas Artes de Caracas (1887), le permitió contar en 1895 con su primer programa a nivel profesional en Venezuela dentro la Escuela Nacional de Ingeniería (ENI), “una institución educativa dependiente del CIV que, en muchos sentidos, vino a restituir a la antigua Academia de Matemáticas clausurada por Guzmán Blanco”. Sin embargo, “la ENI es suprimida como ente autónomo en el año 1904 y sus estudios reincorporados a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Central, incluyendo los de arquitectura”.

El accidentado tránsito que se dio en el período que va desde 1904 a 1922 (cuando Gómez cierra y reabre la Universidad), y luego hasta 1941, años en los que empiezan a ser reconocidos los títulos obtenidos por muchos arquitectos venezolanos formados en el extranjero a falta de regularización de los estudios en el país, muestra una clara inclinación científico-técnica presente en los pensa diseñados fundamentalmente por arquitectos-ingenieros. Ello también será el origen del traspié inicial sufrido en 1941 por la recién creada Escuela de Arquitectura de la UCV cuyos primeros 70 estudiantes abandonaron la prosecución de sus estudios transcurrido el primer año.

González Casas y Marín acotarán lo siguiente: “Esta situación cambia a partir de la revisión del plan de estudios que se hace en 1944, incluida en la Reforma Parcial de la Ley de Educación de ese año; aunque este instrumento transforma la Escuela en simple Departamento, el pensum que se implementa, con una duración de cuatro años divididos en semestres, cuenta entre las 64 materias que lo conforman con un importante porcentaje de cursos propios de la disciplina”. Entre ellos destaca la presencia de asignaturas dirigidas a incorporar la complementación que aporta la formación artística, eso sí, con un enfoque predominantemente “beauxartiano” característico del perfil del cuerpo profesoral que integraba la escuela.

3. Tras su creación en 1953 y hasta 1957 cuando pasó a acupar su actual sede, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo funcionó repartida entre las instalaciones de las residencias estudiantiles, 1951 (izquierda) y la Escuela de Ingeniería Eléctrica, 1949 (derecha). En este último edificio se abrió en 1954 la primera exposición organizada por la Extensión Cultural coordinada por Abel Vallmitjana dedicada a Leonardo Da Vinci.

Con la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) en 1953 se incorporó como curso de composición básica la fusión con la plástica, dándole la responsabilidad de guiarlo a artistas vinculados a las vanguardias, evolucionando la orientación pedagógica hacia los principios dictados por la Bauhaus. Será el momento en el que el primer decano, ingeniero Willy Ossott, de inicio a las actividades de Extensión Cultural designando al artista plástico catalán Abel Vallmitjana como Coordinador de las mismas. En 1954, al cumplirse el primer aniversario de la FAU, cuando aún funcionaba repartida entre las instalaciones de las residencias estudiantiles y la Escuela de Ingeniería Eléctrica, Vallmitjana coordinará en los espacios de esta última el montaje de la primera exposición dedicada a “Leonardo Da Vinci”.

4. Acto de inauguración de la sede de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV el 2 de diciembre de 1956.

Sin embargo, es a partir de octubre de 1957 al iniciarse las actividades académicas de la Escuela de Arquitectura en el flamante edificio de la FAU (inaugurado el 2 de diciembre del año anterior), estructuradas con base en un nuevo Plan de Estudios para una población de 313 alumnos, que empezará a notarse el peso que tanto la formación recibida por los estudiantes como la disponibilidad de espacios idóneos para exhibiciones tendrán dentro de su animación cultural.

Con el nombramiento del pintor, grabador, dibujante y crítico de arte español Antonio Granados Valdés como sucesor de Vallmitjana en la Extensión Cultural por parte de Ossott en 1957, ratificado por Julián Ferris desde 1959, cuando ya en 1958 se había creado la División de Extensión Cultural, podría decirse que la FAU comienza a vivir un protagonismo importante dentro del circuito expositivo de la capital.

5. Vistas de las salas de exposiciones de la FAU UCV.

Con Granados al frente de la Extensión Cultural, es lanzado justo en 1957 el primer número de la “Colección Espacio y Forma” y a partir de enero de 1961 la revista Punto, su gran logro, de la cual alcanzó a publicar hasta 60 números.

Pero, dentro de la temática que hoy nos ocupa, conviene resaltar cómo también desde 1957, Granados instaura los Salones de Arte de Alumnos los cuales se realizaron de manera ininterrumpida en los espacios expositivos de la FAU hasta 1979, correspondiéndole a él organizar quince de los dieciséis que se abrieron. El Primer Premio de las dos primeras versiones (1957 y 1958) le sería otorgado al bachiller Domingo Álvarez. Con el transcurrir del tiempo, los salones, en los cuales siempre participaba un calificado jurado, sirvieron como plataforma de inicio para destacados arquitectos-artistas plásticos venezolanos como: Harry Abend, Jorge Castillo, Miguel Acosta, Marcos Miliani y Elías Toro, entre otros.

Otro logro de Granados lo constituyó la organización en 1959 de la I Exposición Nacional de Dibujo y Grabado cuyo primer premio en dibujo lo obtuvo Manuel Quintana Castillo y el segundo Alirio Palacios. El primer premio en grabado le correspondería a Luisa Elvira Zuloaga. Estas exposiciones que también se realizaron hasta el año 1966 en los espacios de la FAU y que tendrían como punto culminante la apertura el 19 de noviembre de 1967 de la Exposición Latinoamericana de Dibujo y Grabado (comisariada por Granados en la que también participó como jurado), ratificaron el interés por hacer del arte un eje fundamental tanto en la formación de los jóvenes como dentro de la agenda cultural de la ciudad. Promover la síntesis de las artes fue, sin duda, un elemento fundamental orientador de la gestión del profesor español.

6. El XIII Salón de Arte de Alumnos de Arquitectura recogido en el nº 53 de la revista Punto (diciembre de 1974).

Con la revista Punto como gran plataforma, Granados se convierte a lo largo de la década de los años 1960 en importante impulsor de la actividad artística dando cabida a una significativa cantidad de exposiciones y eventos entre los cuales se encuentran: la Exposición Nacional de dibujos humorísticos (1961), la Exposición de Pintura, Dibujo y Escultura de profesores de la FAU (1962), el Primer Salón Anual de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1962), el Segundo Salón Anual de pintura, escultura y dibujo de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1963), el Tercer Salón Anual de pintura, escultura y dibujo de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1964) o la Exposición Homenaje de alumnos al Maestro Villanueva (1972). A través de ellos se abrirían paso noveles figuras y se darían cita otras ya consagradas dentro del mundo de las artes plásticas. Daría así por validas sus palabras al lanzar el primer número de la revista donde expresó que “al crear esta publicación, no se pretende otra cosa que informar a nuestro estudiantado del movimiento artístico-cultural de los pueblos del mundo y de nuestro propio país”.

7. El XIV Salón de Arte de Alumnos de Arquitectura recogido en el nº 58 de la revista Punto (junio de 1977).

La llegada de los años 70 producirá un giro importante en la Extensión Cultural de la FAU UCV que empezará a ir a remolque del proceso de Renovación Académica que se dio en la Escuela de Arquitectura entre 1969 y 1971. Los cambios provenientes de dicho proceso apuntaron a la reelaboración del pensum de estudios y a la reestructuración de la escuela, cuyo efecto más importante sería la eliminación de los Talleres de Composición y con ello la reducción al mínimo del peso de la formación artística dentro de la enseñanza. Aquellos aires afectaron de manera notoria la presentación de contenidos de Punto que eran tradicionales a partir del número 40-41 (enero-marzo 1970), dedicado a registrar valioso material elaborado durante la Renovación. Ello llevará a Granados a expresar que “se cumple para nuestra revista una etapa”, dándose inicio a otra donde irá perdiendo el control absoluto en la selección del material que se publicaba periódicamente que ahora se abrirá más a mostrar la actividad docente y los productos provenientes de ella, así como a edificios firmados por arquitectos nacionales.

La jubilación de Granados en 1978 y la aparición del nº 61 de Punto (año XVIII, junio de 1979), ahora bajo la responsabilidad del recién creado Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU dirigido por Henrique Vera, sellará un definitivo cambio tanto de dirección como de orientación.

8. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

Sin embargo, la inclinación individual por el arte, incluso entre los estudiantes que liderizaron el movimiento renovador, se mantuvo. Partícipes muchos de ellos de los Salones de Alumnos atenderán el llamado, junto a otros creadores de diferentes generaciones, que en 1990 se hiciera por el Centro de Información y Documentación conjuntamente con la Unidad Docente Siete para participar en la muestra colectiva “El trópico visto por 33 artistas arquitectos”, cuya portada del catálogo elaborado para la ocasión engalana nuestra postal del día de hoy.

9. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

La exposición se convocaría inicialmente para ser celebrada entre el 5 y el 23 de marzo de 1990. Estaría integrada por 36 arquitectos que tienen una estrecha relación con la plástica, muchos de ellos con amplio reconocimiento nacional, a los cuales se les pidió el envío de una obra, sin restricciones de especialidad y formato. Tenía por objetivo “impulsar el vínculo entre arquitectura y expresión plástica fundamental en nuestra formación”.

Se trataba de un evento colectivo y a la vez temático que permitiría disfrutar de diferentes manifestaciones expresivas inspiradas en la noción de “trópico”. También se planteó inicialmente que tuviera el formato de exposición-subasta lo cual permitiría cubrir los gastos del evento y lograr recursos para establecer un fondo editorial dedicado al Arte y la Arquitectura.

10. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

Adicionalmente, se pensó en organizar paralelamente a la muestra dos encuentros a realizarse en el Auditorio de la FAU UCV: uno titulado “El trópico en la plástica venezolana”, que contaría con la participación de María Elena Ramos, Cornelis Zitman y Mario Abreu, como invitados especiales; y otro denominado “Los vínculos entre arte y arquitectura”, con presencia de Domingo Álvarez, Gustavo Flores, Doménico Silvestro, Jorge Castillo y Jesús Tenreiro como invitados especiales.

Por razones que no hemos podido precisar, la muestra tuvo que ser reprogramada para realizarse del 4 al 23 de julio de 1990, redimensionándose el número de participantes (de 36 a 33), cambiándose la condición de subasta por la de venta directa de las obras, y prescindiéndose de los dos encuentros que se realizarían en el auditorio.

11. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

Al auspicio del CID FAU y la Unidad Siete se sumó el del Museo de Bellas Artes y se contó con el patrocinio del Rectorado de la UCV y el Centro de Ingenieros del Área Metropolitana. La coordinación general y curaduría fue responsabilidad de José Manuel Rodríguez con la colaboración de Yael Bemergui, Marjorie Pedreañez y Rosalba García de Alejandro. La exhibición estuvo acompañada por un catálogo realizado con escasos recursos, pero impecable diseño a cargo de Martha Sanabria con fotos de Henrique Vera.

12. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

El catálogo estuvo dividido en dos partes hecha cada una con diferentes tipos de papel: la primera donde se presentan los créditos, un breve currículum de cada participante, una “Presentación” elaborada por José Manuiel Rodrígyez y un texto titulado “Trópico” de Federica Palomero. La segunda recoge una foto de cada una de las 33 piezas enviadas con la correspondiente ficha donde se identifica al autor, el título de la obra, el tipo de representación y sus dimensiones.

13. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

Los 33 participantes, muchos de ellos fogueados en los salones de alumnos organizados por Granados cuando eran estudiantes y otros que ya habían desarrollado una labor artística reconocida, fueron (por orden alfabético): Harry Abend, Miguel Acosta, Beltrán Alfaro, Domingo Álvarez, Omar Carreño, Jorge Castillo, Ilari M. De Eguiarte, Gustavo Flores, Willi Gil, Fernando González Bustillos, Ramón León, Bruno Maiuri, Walter Margulis, Julio Maragall, Marcos Miliani, María Teresa Novoa, Antonio Ochoa, Jorge Ortiz, Johann Ossott, Pedro Ovalles, Maciá Pintó, Juan Pedro Posani, Rosa María Rodríguez, Odoardo Rodríguez, José Manuel Rodríguez, Pedro Sanz, Farruco Sesto, Doménico Silvestro, Elías Toro, Rafael Urbina, Henrique Vera, Paulina Villanueva y Julio Volante.

14. Dos páginas interiores del catálogo de la exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos».

Para cerrar, a modo de repaso de los que hemos presentado en esta nota, creemos oportuno transcribir algunas de las ideas expresadas por José Manuel Rodríguez en la “Presentación” del catálogo de la muestra que, además, señalan con claridad el momento que entonces se atravesaba: “Entre los arquitectos existe una vieja polémica que enfrenta arte y técnica. No queremos insistir en ella, nos interesa más bien reafirmar cómo el esfuerzo reflexivo que se produce en el diseño arquitectónico nos lleva por un mundo de ensueños, visiones y convicciones que en el arte se produce. (…) Y es este esfuerzo reflexivo cargado de símbolos y significados lo que en definitiva separa arquitectura de construcción, y por esto con mayor o menor énfasis, los arquitectos nos hemos mantenido muy cerca de las expresiones plásticas aprendiendo de sus técnicas, utilizándolas en nuestro trabajo y en muchos casos dedicándonos a ellas pues fuera ya de toda duda, tenemos la convicción que nuestra presencia entre las artes, la utilización de sus maneras expresivas, es vital en la formación y en el desarrollo de todo diseñador de formas y espacios pues la unidad plástica que en un edificio se debe lograr exige de una estética poderosa y de significación mayor a la del arte alguno. (…) Esta convicción nos ha llevado a estimular y darle importancia a todo intento de rescatar para nuestra Facultad de Arquitectura, este nexo con el arte que, desdibujado por posiciones severamente pragmáticas, ha permanecido casi sin hacerse notar en los últimos quince años. El rescate del Salón de Arte de Alumnos y de los Talleres de Grabado y Serigrafía así como la aparición de algunos seminarios sobre lenguaje y expresión son pasos evidentes y positivos en este camino. El Trópico visto por 33 artistas que tienen en común el hecho de ser arquitectos, es un momento, pensamos que estelar, en este propósito”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 8-14. Catálogo de la Exposición «El Trópico visto por 33 artistas arquitectos» (1990)

1. IAM (https://iamvenezuela.org/2015/09/palacio-de-las-academias/)

2. Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4410863942392125/)

3. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Monte Elena (https://www.monteelena.com/2021/08/la-facultad-de-ingenieria-de-la-ucv-algunos-nombres/)

4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. José Javier Alayón (ed.). DPA 29. C.R. Villanueva. 2013; steemit (https://steemit.com/universidadarquitectura/@jorgymar/arquitectura-en-la-ucv); y @enmanuel.mastroianni (https://www.instagram.com/p/C9mtA9XOVe8/)

6. Revista Punto nº 53 (diciembre de 1974)

7. Revista Punto nº 58 (junio de 1977)