2024• En los espacios de exposición de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela se inauguró el día 23 de septiembre la exposición fotográfica «La Ciudad Universitaria de Caracas: Patrimonio de la Humanidad en la lente de Leo Matiz», auspiciada la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y la FAU UCV.
En línea con los objetivos estratégicos de promover las expresiones artísticas y culturales en la región, la CAF auspició esta notable exposición itinerante del reconocido fotógrafo colombiano, que gracias a las gestiones del Decano Javier Caricatto y Marina Fernández, Coordinadora de Extensión de la FAU UCV, pudimos disfrutar.
Leo Matiz (1917-1998) fotógrafo colombiano reconocido internacionalmente compartió durante 40 años el crecimiento urbano, social y económico del país, dejando hermosas imágenes tomadas durante ese lapso. Entre ellas las de la Ciudad Universitaria de Caracas, obra del Maestro Carlos Raúl Villanueva, las cuales algunas de ellas fueron hechas entre 1950 y 1952, momento en el cual se estaba concluyendo la construcción de los edificios del Conjunto Central Académico-Administrativo (Plaza del Rectorado, Edificio del Rectorado, el Paraninfo, la Plaza Cubierta, el Aula Magna, la Sala de Conciertos y la Biblioteca Central), los arcos de acceso a la universidad, los pasillos cubiertos, los primeros edificios de la Facultad de Medicina, las áreas verdes y la integración vanguardista de las obras de los artistas nacionales e internacionales: Jean Arp, , Alexander Calder, Mateo Manaure, Antoine Pevsner, Francisco Narváez, Victor Vasarely, André Bloc, Fernand Leger y Oswaldo Vigas, entre otros. Los textos del excelente catálogo de la exposición «Leo Matiz en Venezuela, 1950-1990» fueron realizados por Osbel Suárez y Alejandra Matiz (hija del fotógrafo colombiano). Durante la exposición se proyectó el documental «Leo Matiz en Caracas¨.
Una vista panorámica tomada por Leo Matiz alrededor del año 1954 desde la Biblioteca Central, donde se puede observar algunos de los nuevos edificios para la Facultad de Medicina, «El Pastor de Nubes» de Jean Arp y el techo del Paraninfo.Esta imagen «Formas continuas del Aula Magna y edificio de la Biblioteca Central» (Leo Matiz, 1954), fue tomada del catálogo de la exposición fotográfica «La Ciudad Universitaria de Caracas: Patrimonio de la Humanidad en la lente de Leo Matiz», publicado para exhibición por la CAF, Uruguay.Leo Matiz capta la marquesina del edificio del Rectorado y algunos vehículos estacionados en la Plaza.
Está contemplado que la exposición, tenga carácter itinerante. Nos llegó desde el Uruguay y luego de la clausura en la FAU UCV partirá hacia Colombia.
Vista en primer plano de la fachada este del edificio del Rectorado de la UCV y al fondo la poderosa estructura del Aula Magna, entre ellos el acceso a la Plaza Cubierta. Fotografía de Leo Matiz, 1954.
Leo Matiz fue reconocido en el año 1949 por la prensa internacional como uno de los diez mejores fotógrafos del mundo.
Techo de la Sala de Conciertos, CUC UCV, obra del Maestro Carlos Raúl Villanueva. Foto de Leo Matiz, 1953.
Como ya hemos señalado en varias ocasiones, a partir de 1985, año en el que se conmemoró el 40 aniversario de la creación de la Sociedad Venezolana de Arquitectos, bajo la presidencia de Ítalo Balbi Toro, el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) declaró julio como Mes de la Arquitectura. Se prolongaba así la celebración puntual del Día del Arquitecto el 4 de julio con la elaboración de un programa respaldado por importantes patrocinantes y el esfuerzo de un motivado grupo humano, que contemplaba charlas, coloquios, actividades de intercambio y exposiciones, y que tendría como plato principal el contar durante la semana conmemorativa de la fecha mencionada con la presencia de destacados arquitectos del star system internacional, quienes asumían el compromiso, entre otros, de dictar sendas conferencias.
El invitado de honor para el primer año fue el afamado arquitecto norteamericano Richard Meier ganador del Premio Pritzker en 1984. Para la celebración de la Semana de la Arquitectura de 1986 los convocados fueron el arquitecto suizo Mario Botta y el italiano Franco Purini, y en 1987 se contó con la presencia del francés Jean Nouvel quien obtendría el Pritzker en 2008. Se abrió así un amplio abanico que sirvió para debatir acerca de diferentes maneras de entender un período en el que tardíamente llegaba la posmodernidad a Venezuela.
La nota de hoy, la dedicaremos a reseñar la importante exposición “Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra”, montada en el Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA), que acompañó la presencia del arquitecto italiano entre nosotros en julio de 1986, cuya carátula del catálogo elaborado para la ocasión, diseñado por Martín J. Padrón, engalana la postal del día de hoy. Aquel año, además, se conmemoraban veinte años de la creación del CAV.
1. Dos libros fundamentales dentro de la producción teórica de Franco Purini.
Purini, nacido el 9 de noviembre de 1941 en Isola del Liri, una localidad italiana situada en la provincia de Frosinone, en la región del Lacio, viene a nuestro país gracias a las gestiones realizadas por el arquitecto Jorge Rigamonti quien lo conoció personalmente en 1985 con motivo de la celebración de la primera Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires (BA/85), donde Purini le obsequió un ejemplar de su libro L’arquitettura didattica publicado en 1979, una de las piedras angulares de su pensamiento junto a Luogo e progetto (1976). Sumado a ello, también se logró traer y montar la ya mencionada exposición consistente en dibujos elaborados por Purini y su esposa Laura Thermes (Roma, 1943), asociados desde 1966 cuando aún estudiaban arquitectura en la Universidad La Sapienza de Roma de la cual ambos se graduarían en 1971.
2. Franco Purini y Laura Thermes.
La muestra, abierta entre julio y septiembre de 1986, con curaduría a cargo de Rigamonti, puede considerarse una versión de la exhibición «Around the Shadow Line: Beyond Urban Architecture», celebrada en la Architectural Association (AA) de Londres en mayo de 1984, hito fundamental en la recepción internacional de Purini y Thermes. El catálogo londinense publicado como el Folio 3 de la AA, elogiado por estar conformado por una caja con 30 láminas sueltas contentivas de lo expuesto, con otras 15 hojas impresas con los ensayos introductorios de Vittorio Gregotti, Pierluigi Nicolin y Micha Bandini, enfatiza mediante su presentación la naturaleza de la obra como un archivo de pensamiento y destaca principalmente la transición del dibujo como representación hacia el dibujo como una entidad teórica autónoma. El título, que alude al relato corto The shadow-line de Joseph Conrad (escrito en 1915 y publicado en 1916), apunta a considerar el concepto de la “línea de la sombra” como una metáfora del límite entre la realidad y la invención.
3. Caratula de la caja que conforma el catálogo de la exhibición «Around the Shadow Line: Beyond Urban Architecture», celebrada en la Architectural Association (AA) de Londres en mayo de 1984.
La exhibición caraqueña, estuvo acompañada del catálogo citado más arriba, de 24 páginas (formato 22×22 cm), editado por el MBA y el CAV, que hoy es una pieza de colección. La publicación, caracterizada por la alta calidad de su impresión, estuvo estructurada con base en una “Introducción” preparada por Jorge Rigamonti, el escrito “La arquitectura como residuo de evocación” de William Niño Araque, y dos textos traducidos del Folio 3 de la AA: “Alrededor de la línea de la sombra. Después de la Arquitectura de la Ciudad” de Franco Purini, e “Invenciones Romanas” de Micha Bandini. Sin embargo, su materia prima fundamental son las reproducciones que, haciendo referencia al título de la muestra, según Bandini, pueden considerarse como “un estilo de dibujo … una presentación conscientemente ‘arqueológica’ (rememorativa de la representación pre-perspectiva de las pinturas de principios del Renacimiento, que muestran escenas urbanas) -donde- Purini enfatiza el valor de cada volumen”. No en vano, tanto el “claroscuro dramático” de Piranesi como la atmósfera metafísica de De Chirico figuran entre sus referentes principales.
4. Página de créditos del catálogo de la exposición “Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra”, montada en el Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA) en 1986, parte importante de los eventos del Mes de la Arquitectura.
También forman parte del catálogo los dibujos de hasta 10 concursos y proyectos realizados entre 1978 y 1985 (en su mayoría con Laura Thermes), que transmiten la sensación de que su generación, lejos de lo que se difundía, también estaba interesada en construir edificios.
Cabe añadir que la exposición contó con el fundamental apoyo de Thermes quien desde Roma seleccionó y preparó el material presentado, lo cual le otorga un valor particular. En tal sentido, aunque puede considerarse como una traslación y adaptación de la exhibición original de la AA, la montada en el MBA hace énfasis en el proceso analítico y en la consideración del dibujo como investigación.
5. Páginas interiores del catálogo de la exposición “Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra”.
Purini y Thermes, cuyo trabajo ya para 1986 tenía un recorrido de 20 años, se habían sumado desde temprano como figuras jóvenes de la “Tendenza”, movimiento que criticó el funcionalismo radical de la arquitectura moderna, abogando por la ciudad histórica, la tipología y la memoria colectiva sobre la tecnología pura. Sus primeros pasos, con Purini como figura protagónica, están signados por la influencia que ejerciera en su formación Ludovico Quaroni, el contar entre sus compañeros con Franco Libertucci, Achille Perilli y Lorenzo Taiuti, y el haber trabajado en las oficinas de Maurizio Sacripanti y Vittorio Gregotti. Sus investigaciones teóricas y experimentaciones de diseño giraron en torno al debate del lenguaje arquitectónico y las complejas problemáticas urbanas, siguiendo un enfoque que combina un fuerte componente racional con sugerencias figurativas de carácter metafísico extraídas de la tradición clásica.
6. Páginas interiores del catálogo de la exposición “Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra”.
Stefano Milani en su tesis doctoral titulada “Franco Purini. The Drawing of Architecture and the Architecture of Drawing” (2026), refiriéndose al período entre 1966 y 1968 analiza la obra fundamental de Purini, «Una ipotesi di architettura» donde desarrolla el concepto de “arquitectura del dibujo” entendido como “un marco crítico en el que el dibujo no es meramente una herramienta de representación, sino una forma de pensamiento arquitectónico e investigación teórica” o, en otras palabras: “una forma de conocimiento y un área crítica dentro de la investigación arquitectónica”.
7. Páginas interiores del catálogo de la exposición “Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra”.
En otro momento, con motivo de la apertura de la exposición “L’invenzione di un linguaggio. Franco Purini e il tema dell’origine, 1964-1976” (2019), el propio Purini expresará, siempre acompañado por Laura Thermes: “La invención de un lenguaje, se produjo en mi investigación en un clima donde el estructuralismo convivía con el conceptualismo, mientras que el idealismo dialogaba con el pensamiento marxista, también a través de la distinción —para mí engañosa y quizás inapropiada— entre estructura y superestructura. Al mismo tiempo, la fenomenología, la semiología y el incipiente sistema de medios de comunicación de masas, la sociología, también estaban presentes y muy activos. Todo ello dio lugar a un mosaico, a veces indescifrable, de perspectivas culturales. Comentada por Manfredo Tafuri en 1969, en el número 5 de Palatino, revista del Ayuntamiento de Roma, esta hipótesis lingüística sigue sustentando mi trabajo hoy en día».
8. Franco Purini y Laura Thermes. Participación en la «Strada Novissima». Primera Bienal de Arquitectura de Venecia (1980).
Más adelante, el número 11-12 (noviembre-diciembre de 1972) de la revista de arquitectura italiana Controspazio presentó una retrospectiva de las primeras “investigaciones de diseño” de la pareja Purini/Thermes, pero su reconocimiento llegó, más que por la obra construida, de la participación en la primera Bienal de Arquitectura de Venecia (1980), cuando fueron llamados por Paolo Portoghesi (también director de Controspazio) para contribuir, junto con otros arquitectos de renombre, al diseño de la instalación “Strada Novissima”.
9. Franco Purini. Dos dibujos que forman parte de «Una ipotesi di architettura», (1966-1968).10. Franco Purini y M. Morandi. Il Palazzo sull’acqua. Puente de la Academia. Bienal de Venecia 1986.
Ya a mediados de los 80, en pleno fervor posmoderno, la serie presentada en Caracas marca la consolidación de la «gramática puriniana», donde abandona el experimentalismo de los 60 para centrarse en una estética de la precisión y el rigor geométrico. Allí se reafirmó el valor del dibujo como proyecto autónomo (como un sistema cerrado con sus propias reglas lógicas); el predominio en sus composiciones de una cuadrícula (o grilla) rigurosa que organiza el caos y funciona como un andamiaje intelectual que conecta la escala del detalle con la escala urbana; la representación de utopías o críticas urbanas que la realidad política y económica de la época no permitía materializar; y la visión de la ciudad no como un todo continuo, sino como una colección de fragmentos y memorias.
11. Franco Pirini y Laura Thermes. Izquierda: Progetto di strada construita tra Roma e Latina (1967). Derecha: La cittá compatta (1966).
Ante el peso teórico en el que la figura de Purini prevalece, su sociedad con Thermes, sin embargo, permite hablar de una sólida y coherente producción proyectual y edilicia. Sus dibujos descomponen los edificios en sus elementos primarios: muros, columnas, pórticos y vanos donde no hay ornamentación gratuita; cada línea responde a una investigación sobre el origen del lenguaje arquitectónico.
12. Franco Purini y Laura Thermes. Obra construida. Izquierda: Complesso parrocchiale di San Giovanni Battista, Lecce (1999-2006 ). Derecha arriba: Casa del Farmacista. Gibellina (1980-1983). Derecha abajo: Il sistema delle Piazze, Gibellina (1981-1991).
Algunos de sus críticos (como es el caso de Luigi Prestinenza Puglisi) que han visto la evolución de Purini desde posturas más rígidas a otras más flexibles, aunque lo señalan como un dibujante talentoso y valoran el intento de mantener siempre abierta la puerta entre la reflexión teórica y el diseño, apuntan a la pesadez como integrante de sus trabajos en los que se ignora el concepto de ligereza, valiendo para ello el ejemplo relativamente reciente del edificio Eurosky, Roma (2010-2013). Por otro lado, resaltan su incansable y apasionada labor como docente destacando que “un profesor generoso y comprometido, aunque sus ideas no sean compartidas, resulta más útil para los estudiantes que mil diseñadores talentosos que carecen de habilidades comunicativas e interpersonales”.
13. Franco Purini y Laura Thermes. Obra construida. Torre Eurosky, Roma (2005-2013).
El próximo mes de julio se cumplirán 40 años del montaje de la exposición “Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra” y con ello de la visita del arquitecto italiano, que impartió clases de composición arquitectónica de 1977 a 1981 en el Instituto Superior de Arquitectura (IUSA) de Reggio Calabria; de 1987 a 1988 en el Politécnico de Milán; desde 1994 a la actualidad en el Instituto Superior de Arquitectura de Venecia (IUAV); y de 1981 a 1994 en la Universidad de Roma «La Sapienza», donde en 1994 fue nombrado catedrático de Composición Arquitectónica y Urbana y en 2015 Profesor Emérito; y que por sus logros en el ámbito profesional y teórico, fue elegido «Accademico Correspondente» de la Academia de Dibujo de Florencia y es miembro de la Accademia di San Luca.
14. Parte de la extensa obra escrita por Franco Purini.
Autor de una extensa obra gráfica y escrita, su rico intercambio con estudiantes y profesionales en nuestro país en aquella visita permitió observar una forma de resistencia intelectual y rigor compositivo abriendo el debate sobre si la arquitectura existe plenamente en el papel, independientemente de su construcción física, permitiendo así confrontar la racionalidad italiana de la Tendenza con la tradición local de la modernidad.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 4-7 y 10. Museo de Bellas Artes/Colegio de Arquitectos de Venezuela. Catálogo de la exposición «Franco Purini. Alrededor de la línea de la sombra», 1986
1 y 14. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
La Sala Mendoza presenta, el próximo 23 de abril, a las 4:30 p.m., “Territorios de sombra. 6 casas en el trópico”, una muestra del trabajo realizado por el estudio Sánchez Taffur Arquitectos (STA).
Esta exposición reúne seis obras de vivienda unifamiliar que pueden leerse como episodios de una investigación arquitectónica sostenida en el tiempo a lo largo de dos décadas.
La muestra propone a través de croquis, planos, maquetas e imágenes, una mirada profunda a una arquitectura determinada de manera decisiva por la temperatura y la intensidad de la luz propias del trópico. Las obras revelan la capacidad de equilibrar el orden y rigor geométrico con el apropiado y necesario manejo lumínico que la arquitectura en estas latitudes demanda.
Fecha y hora: 23 de abril de 2026, 4:30 p.m.
Dirección: Sala Mendoza: Nivel Mezzanina, Edif. Eugenio Mendoza Goiticoa, Universidad Metropolitana, Urb. Terrazas del Ávila, Caracas.
Acerca de la exposición (nota enviada por STA Arquitectos)
Esta muestra reúne seis ejercicios de vivienda unifamiliar que, a lo largo de dos décadas, han servido como laboratorios para explorar sobre las posibilidades del proyecto. Para STA, proyectar es un acto de reflexión, resistencia y adaptación, en donde la sombra no es la ausencia de luz, sino la materia prima con la que se manifiestan las atmósferas en nuestros espacios. La arquitectura en el trópico no es solo una respuesta al clima, sino una negociación constante sobre el cómo habitar bajo esta cultura en el caribe.
Existen elementos comunes que se repiten en cada una de las obras presentadas: el umbral y un zaguán revisitado, como espacios de transición necesarios entre lo público y lo íntimo, entre el afuera y el adentro. El patio aparece de manera recurrente, como el pulmón que organiza la vida de cada vivienda y permite que el viento y la luz cenital bañen el interior sin vulnerarlo. El alero, el balcón y el quiebra-sol, dejan de ser ornamentos para convertirse en medios de control de temperatura y protección; en unas fachadas que buscan una tridimensionalidad habitable. También se ponen de manifiesto el uso de la doble piel o el filtro térmico y lumínico, donde celosías, romanillas y muros calados con distintas materialidades, actúan como un tamiz que protege del sol tropical mientras genera penumbra, intensidades, y zonas de calma. Finalmente, las cubiertas ligeras, perforadas y apergoladas, ayudan a definir zonas de permanencia, sin necesidad de delimitar físicamente los espacios.
Esta filosofía de trabajo apuesta por un pensamiento desde lo constructivo: el material y su textura: el concreto puro y pesado, la calidez de la madera, la inercia de la piedra y la precisión del hierro o el aluminio. Busca un equilibrio entre la gravedad y la transparencia, donde lo sólido del basamento se encuentra con la transparencia, fluidez y perspectivas largas de plantas que desdibujan los límites del objeto para proyectar el habitar hacia el paisaje. Territorios de sombra es, en esencia, un homenaje a nuestra luz y a esos espacios intermedios que definen aquella arquitectura venezolana que tanto admiramos.
El High Museum of Art de Atlanta presentará «Isamu Noguchi: «No soy diseñador»» del 10 de abril al 2 de agosto de 2026. La exposición examina la obra de diseño de Isamu Noguchi (1904-1988) en escultura, mobiliario, iluminación, paisajismo y escenografía, marcando su primera gran retrospectiva centrada en el diseño en casi 25 años. Tras su presentación en Atlanta, la exposición viajará al Peabody Essex Museum de Salem, Massachusetts, del 19 de septiembre de 2026 al 3 de enero de 2027, y a la Memorial Art Gallery de la Universidad de Rochester en la primavera de 2027.
Isamu Noguchi trabajando en prototipos de Akari en Japón, ca. 1951.
La obra de Noguchi se desarrolló consistentemente en la intersección de la escultura, la arquitectura y el paisajismo. Nacido en Los Ángeles en 1904 y criado entre Estados Unidos y Japón, su formación bicultural influyó en un enfoque que transitaba con fluidez entre disciplinas artísticas y contextos geográficos. A lo largo de su trayectoria, Noguchi desarrolló proyectos que trascendieron la mera creación de objetos individuales, abarcando jardines, parques infantiles, plazas, escenarios e interiores arquitectónicos. Estas obras a menudo abordaban cuestiones de uso público, expresión material y la relación entre la forma construida y el espacio natural.
Isamu Noguchi (estadounidense, 1904–1988) con los colaboradores del pabellón: Peter Floyd (estadounidense, 1922–2015) y Shoji Sadao (estadounidense, 1927–2019), arquitectos; y John McHale (británico, nacido en Escocia, 1922–1978), diseñador de exposiciones. Maqueta para el Pabellón de EE. UU. en la Expo ’70, 1968, yeso, alambre y pintura.
La exposición presenta el diseño como un componente integral y constante de la práctica de Noguchi, en lugar de una actividad secundaria separada de su obra escultórica. Organizada temáticamente, destaca cómo el pensamiento arquitectónico, como la organización espacial, los elementos estructurales y la interacción humana, influyó en proyectos de diversas escalas. La exposición está comisariada conjuntamente por Monica Obniski, curadora de Artes Decorativas y Diseño del High Museum of Art, y la curadora independiente y experta en escultura Marin R. Sullivan, y reúne cerca de 200 objetos procedentes de colecciones privadas e institucionales internacionales.
Isamu Noguchi (estadounidense, 1904–1988), Maqueta para Play Mountain [no realizada], 1933, yeso.
Una galería introductoria presenta obras que establecen la amplitud y la cronología de las investigaciones espaciales de Noguchi. Entre ellas se incluye la maqueta de yeso de Play Mountain (1933), una propuesta para transformar una manzana de la ciudad de Nueva York en un parque infantil abstracto compuesto por elementos topográficos y arquitectónicos. Adquirida recientemente por el High Museum of Art, la maqueta no se había expuesto públicamente desde la década de 1930. También se incluye Wounded Rock (1981), una escultura de piedra tardía que refleja la continua exploración de Noguchi de la forma, el material y el paisaje. La sección titulada Making Multiples examina la relación de Noguchi con la producción industrial y el diseño modular, situando el mobiliario y la iluminación en contextos arquitectónicos más amplios. Las obras incluyen proyectos de diseño tempranos, así como piezas reconocidas como la mesa de centro IN-50 para Herman Miller (1944) y los taburetes mecedores producidos por Knoll a mediados de la década de 1950. Materiales de archivo documentan colaboraciones con figuras como R. Buckminster Fuller y Kenzō Tange, situando estos objetos dentro del pensamiento arquitectónico y espacial más amplio de Noguchi.
Isamu Noguchi con una mesa de ajedrez (IN-61), una mesa de centro (IN-50), una estatua y la reina en su estudio de MacDougal Alley, Nueva York, de “El escultor Noguchi diseña mesas de forma libre”, House & Garden, enero de 1948.
La sección «Elementos de la Arquitectura» se centra en la relación de Noguchi con los principios arquitectónicos a través de la iluminación, los interiores y el diseño escénico. Maquetas, modelos y bocetos ilustran su interés por las columnas, los muros, los techos y los cerramientos, así como los proyectos desarrollados en Japón. Esta sección también incluye la escenografía de «Diálogo Seráfico» de Martha Graham (1955), que no se ha expuesto desde la década de 1960. La sección final, «Dando Forma a los Espacios», aborda la obra de Noguchi en arquitectura paisajística y pública. Maquetas, dibujos y materiales visuales documentan parques infantiles concebidos desde la década de 1930 en adelante, incluyendo «Playscapes» (1976) en el Parque Piedmont de Atlanta. Otros materiales examinan proyectos paisajísticos, como el Jardín Japonés en la sede de la UNESCO en París (1956-1958) y obras cívicas a gran escala a lo largo de la ribera del río Detroit. Un documental del estudio de arquitectura «Spirit of Space» muestra una selección de proyectos de jardines y espacios públicos, destacando sus cualidades espaciales y ambientales.
Urban Forms es una exposición en la que la Colección Juan Carlos Maldonado (JCMC) busca identificar algunos de los vínculos formales, técnicos y teóricos que integran la selección fotográfica recientemente adquirida con la ya extensa obra de abstracción geométrica universal que la conforma y caracteriza.
La exposición comprende una serie de imágenes de Paolo Gasparini, fotógrafo italo-venezolano, quien documenta algunos de los esfuerzos modernos en el campo de la arquitectura, especialmente en Brasil y Venezuela. Nos brinda la oportunidad de percibir y estudiar los numerosos puntos de contacto que existen entre las experiencias arquitectónicas y las prácticas pictóricas a lo largo del siglo XX, particularmente a mediados del siglo XX, así como dentro del campo de la abstracción. Esto se debe a que la evidente cercanía formal que observamos entre estas obras no se debe a meras coincidencias, sino a las innegables huellas de búsquedas compartidas que los artistas visuales y arquitectos modernos del continente experimentaron durante ese período, al igual que sus homólogos europeos que los precedieron e influyeron, desde la Bauhaus alemana y el neoplasticismo holandés hasta la vanguardia soviética.
La exposición, en cierto modo, nos permite ver cómo las exploraciones realizadas por ambos grupos desde finales del siglo XIX hasta principios del XX finalmente convergieron en una serie de objetivos comunes. Entre ellos, las necesidades de dinamizar la superficie pictórica tanto de las obras abstracto-geométricas como de los muros desnudos de los edificios modernos; controlar y emplear adecuadamente la luz y el color; insuflar vida, de alguna manera, a los materiales y sus texturas, para que la ciudad fuera más que un simple entramado de estructuras funcionales carentes de cualquier dimensión estética; y, en definitiva, hacer de la ciudad un espacio habitable práctico y agradable para sus cada vez más numerosos habitantes.
Así pues, Formas Urbanas constituye una invitación del JCMC a reconsiderar un proceso largo y complejo, en el que artistas visuales y arquitectos, a veces en paralelo y a veces en estrecha colaboración, trabajaron para visualizar las formas de la ciudad moderna.
En el marco de la exposición, el próximo viernes 20 de marzo se tiene prevista la realización a partir de las 6:30 p.m. de una velada que incluye una charla sobre arte y arquitectura (en español) con el curador Ariel Jiménez y el arquitecto Henry Rueda, seguida de un concierto del Octoplus Ensemble con un programa inspirado en el diálogo entre la arquitectura moderna y las obras abstractas geométricas de la muestra.