1969•Se termina la construcción e inaugura el Edificio Sede de El Universal, diseñado por la firma de arquitectura Borges y Pimentel (integrada por Bernardo Borges Winkelmann (1932-2010) (FAU UCV promoción 6 /1957) y Francisco Pimentel Malaussena (1934) (FAU UCV promoción 6 /1957), con la colaboración del arquitecto inglés George Wilkie. En la construcción de este edificio de 70 m de altura, 20 pisos y tres sótanos, planta libre con el núcleo de circulación en el centro, de 22.000 metros cuadrados de construcción, es interesante destacar que las fundaciones fueron proyectadas «como una placa reticular corrida, que soporta 25 columnas cuyas cargas varían entre 300 y 2.851 toneladas, separadas a 8.91 m entre ejes, en ambos sentidos. La placa de fundaciones, de sección hueca, tiene forma trapezoidal, de 39,00 x 40,00 m, con un área de 1.533 m2, repartiendo la carga total de 34.056 toneladas, sobre el terreno de fundación, situado a 11,20 m bajo el nivel de la calle. La utilización de aceros de alta resistencia, tanto en las fundaciones como en la estructura del edificio permitió resolver los problemas de la magnitud de las luces y cargas, y en especial, satisfacer las considerables solicitaciones sísmicas exigidas por las normas vigentes.» Normas revisadas y actualizadas luego del terremoto de 1967.
Fuente consultada
Boletín Informativo CIV «Facilidades para el cálculo»- 1969
1968• Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) es designado Comisario de la Muestra de Venezuela en la XXXIV Bienal de Arte de Venecia, Italia, teniendo a cargo el diseño de la exposición y el montaje de las obras de Marisol Escobar, artista que representó a nuestro país ese año.
El Praemium Imperiale es un premio artístico internacional que reconoce logros excepcionales en arquitectura, pintura, escultura, música, teatro y cine. El galardón es otorgado anualmente desde 1988 por la Asociación de Arte de Japón, con un aplazamiento en 2020 debido a la pandemia de COVID-19. Entre los galardonados anteriores se encuentran el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura, el arquitecto y humanitario japonés Shigeru Ban y el arquitecto burkinés-alemán Francis Kéré, reconocidos por la asociación como profesionales «que trascienden las fronteras nacionales y étnicas, encarnando la cultura y las artes de nuestro tiempo». Este año, el galardonado en la categoría de arquitectura es el arquitecto polaco-estadounidense Daniel Libeskind, cofundador de Studio Libeskind, conocido por el diseño del Museo Judío de Berlín y el Plan Maestro del World Trade Center en Nueva York.
Museo de Historia Militar de Dresde. 2011
El martes 8 de septiembre se anunciaron los galardonados con el Praemium Imperiale 2026 en París, Roma, Berlín, Nueva York, Londres y Tokio. La Asociación Japonesa de Arte considera la arquitectura una forma de arte, reconociendo la obra de Libeskind junto con la de Cate Blanchett en teatro y cine, la de Jenny Holzer en pintura, la de Andy Goldsworthy en escultura y la de Herbert Blomstedt en música. Los cinco galardonados son reconocidos por sus logros personales y sus contribuciones al enriquecimiento de la comunidad global, y cada uno recibe un premio de 15 millones de yenes y una carta de reconocimiento. Se les entregará una medalla en una ceremonia de premiación en Tokio el 28 de octubre de 2026.
Pabellón Vanke en la Expo Milán 2015.Reflections. 2011.
Junto al reconocimiento, la Asociación ofrece una perspectiva sobre la trayectoria y los logros de Libeskind. El arquitecto y urbanista es reconocido por su capacidad para evocar la memoria cultural a través de una arquitectura original y de gran resonancia emocional, y por su compromiso de toda la vida con la música, la filosofía y la literatura. La Asociación destaca su origen binacional como inmigrante polaco en Estados Unidos y sus primeros logros como músico antes de dedicarse a la arquitectura. Como diseñador arquitectónico, subraya la sensibilidad de Libeskind hacia el sonido y la experiencia física, así como su firme compromiso con el diseño a mano alzada, equilibrando el riesgo con el respeto por la historia. Entre sus obras actuales, la organización cita la amplia gama de proyectos de Studio Libeskind, que incluyen museos, salas de conciertos, centros de convenciones, edificios universitarios, hoteles, complejos comerciales y torres residenciales; el Centro de Descubrimiento Albert Einstein en Ulm, Alemania; y su libro de 2018, Edge of Order, sobre su filosofía de diseño y su trayectoria creativa.
Monumento Nacional del Holocausto. 2017.
Libeskind también ha sido galardonado con la Medalla Goethe, el Premio de Arte de Hiroshima, el Premio de la Paz de Dresde y el Premio Europeo de Derechos Civiles de los Sinti y los Romaníes. Entre los proyectos más recientes de su estudio se encuentra un nuevo complejo residencial de alta densidad en Seúl, Corea del Sur, diseñado en colaboración con HJ Design Partners y SAMOO Architects & Engineers, con sede en Seúl. El proyecto de remodelación Daechi Ssangyong 1 sustituye un complejo existente de cinco edificios y 630 viviendas en Daechi-dong, Gangnam-gu, por seis nuevas torres residenciales de hasta 49 plantas y cerca de 1.000 viviendas. La firma también está diseñando un edificio de uso mixto de más de 20.000 m², con un muro verde e incorporando materiales de origen biológico, para transformar la zona de la estación de Issy-les-Moulineaux en París, junto a la futura estación de la línea 15 del Grand Paris Express, y está renovando el Boerentoren, una torre art déco y uno de los primeros rascacielos de Europa, situado en el corazón de Amberes, Bélgica.
El Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi ha anunciado que el Guggenheim Abu Dabi abrirá sus puertas al público el 11 de diciembre de 2026 en la isla de Saadiyat. El museo, diseñado por el fallecido Frank Gehry, se convierte en la cuarta institución de la red global del Guggenheim, sumándose a las sedes de Nueva York, Venecia y Bilbao.
El proyecto se anunció por primera vez en 2006. La construcción comenzó en 2011, se suspendió durante varios años en medio de tensiones económicas y cambios en los contratos, y se reanudó en 2019. La fecha de finalización prevista para 2025, establecida en 2021, se postergó finalmente hasta este diciembre.
El museo está compuesto por diez conos escultóricos —nueve revestidos con malla de acero inoxidable y uno de ónix y vidrio— que se elevan hasta 88 metros de altura y forman un perfil irregular sobre un atrio central. Treinta galerías de distintas alturas y configuraciones rodean el atrio, junto con un centro de arte y tecnología, instalaciones infantiles, archivos, una biblioteca y un laboratorio de conservación.
El museo abarca un total de 80,000 metros cuadrados de superficie construida, con 11,600 metros cuadrados de espacio de galería interior y 23,000 metros cuadrados de áreas de exhibición al aire libre, lo que lo convierte en la más grande de las cuatro sedes del Guggenheim.
El Guggenheim Abu Dabi ha estado conformando su colección desde 2009, con un acervo organizado de manera temática —que abarca categorías como Abstracción, Cultura Popular y Tierra— en lugar de cronológica. La directora de la Fundación Guggenheim, Mariët Westermann, ha señalado que el museo aspira a presentar una colección con raíces regionales, pero de alcance global, con obras significativas de Medio Oriente, Asia y el norte de África. A diferencia de las otras sedes de la Fundación, las obras de arte adquiridas pertenecen al gobierno de Abu Dabi, que ha financiado la construcción con más de 1,000 millones de dólares, y las decisiones clave de contratación se han tomado de manera conjunta entre la Fundación y el Departamento de Cultura y Turismo.
El museo completa uno de los últimos recintos principales en un distrito cultural que los Emiratos Árabes Unidos han pasado años y miles de millones de dólares desarrollando, tras el Louvre Abu Dabi de Jean Nouvel, inaugurado en 2017, y el Museo Nacional Zayed de Foster + Partners, que abrió sus puertas en diciembre de 2025. Gehry también diseñó el cercano centro de artes escénicas Dar al Funoon Abu Dabi, actualmente en construcción en el mismo terreno.
… queen 1928 la Caribbean Petroleum Co., empresa matriz de la Royal Dutch Shell, construye en Maracaibo el campo petrolero llamado Colonia Las Delicias?
1. Vista aérea desde el norte del sector residencial de la Colonia Las Delicias, Maracaibo (c. 1928).
Desde su primera fundación el 8 de septiembre de 1529 por el explorador alemán Ambrosio Alfinger (más allá de su refundación en 1569 por Alonso Pacheco y su fundación definitiva en 1574 por Pedro Maldonado), Maracaibo, capital del estado Zulia, tuvo un crecimiento si se quiere controlado en torno a su ubicación original en la orilla oeste de la garganta del lago al que dio su nombre. Su privilegiada localización la convirtió, durante el período colonial, en puerto importante para la salida de los productos cultivados en el piedemonte andino hacia España; condición que se consolida en el siglo XIX, al convertirse en el segundo puerto comercial del país y dominar el intercambio de mercancías entre el occidente venezolano y norte de Colombia con Europa y Norteamérica.
2. Mapa de Maracaibo de 1759. La cuadrícula fundacional de la ciudad se sintetiza en un cuadrado, cuyo centro es la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) y se extiende en dirección este y oeste.3. Mapa de la ciudad de Maracaibo dibujado por el venezolano Manuel S. Soto y publicado en 1889 por la Imprenta Nacional de Venezuela. El plano, orientado con el norte en la parte superior, muestra el tamaño de la ciudad a finales del siglo XIX, cuando no llegaba a los 50.000 habitantes. En el momento de la publicación de este mapa, Maracaibo se encontraba en crecimiento, tal y como lo atestigua la presencia de las dos primeras líneas de tranvía en el mapa. La primera, inaugurada en 1883, iba desde el centro, rodeando la bahía por el sur, hacia Los Haticos. La segunda, inaugurada en 1886, recorría la costa en dirección contraria, hacia Empedrados.
“Maracaibo, para 1891 era una ciudad de 34.740 habitantes, dividida en los municipios Bolívar, Santa Bárbara, Chiquinquirá, Santa Lucía y Cristo de Aranza. Su extensión era un poco mayor a la del pasado hispano; había crecido principalmente hacia el norte con las áreas del Saladillo y el Empedrado. Hacia finales del siglo XIX, algunos de los servicios que la ciudad no pudo dar cabida se ubicaron en las afueras: el Matadero al final de Bella Vista (1891) y depósitos de agua como el pozo de la Hoyada (1895) en ese mismo sector o el Cementerio de Las Delicias (1879); las rutas de los tranvías: Bella Vista, Delicias, Milagros y Haticos produjeron una estructura tentacular que anunciaba el futuro crecimiento urbano”, apuntará Elisa Quijano en “La dualidad urbana y social en la Maracaibo petrolera (1920-1940)”, artículo publicado en el nº2, 2004 de Registros, Revista de Investigación Histórica de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.
Las afueras al norte de la ciudad, que incipiente, desordenada y tímidamente se fueron convirtiendo en su zona de expansión a comienzos del siglo XX, dada la preferencia por parte de las elites herederas de la actividad agroexportadora para construir allí sus mansiones, presagio del abandono del centro de la ciudad, serían las que definitivamente asimilarían el impacto de produjo el Reventón del pozo Barroso nº2, el 14 de diciembre de 1922. Dicha circunstancia que dio inicio al boom petrolero, cambiaría de pronto el ritmo urbano el cual estuvo acompañado por un incremento en su población que pasó de 46.706 habitantes en 1920 a 83.893 en 1926, incremento que estaría compuesto grosso modo por personal contratado por las empresas petroleras por un período de tiempo definido que luego regresaban a su lugar de origen, por quienes venían a probar suerte en la nueva industria y buscaban un modo de vida más estable y, también, por un grupo que buscó aprovecharse del caos existente para sobrevivir al margen de la ley.
Convertida en el centro de operaciones de la disruptiva industria petrolera, la situación agravó males ya existentes a los que se sumaron “la especulación, el aumento del costo de la vida, el desorden, los abusos de las compañías, el enriquecimiento fácil y una economía que fluctuaba constantemente produciendo un verdadero desequilibrio”, señalará Quijano.
4. Izquierda: Maracaibo a finales del siglo XIX. Derecha: Plano de Maracaibo de 1927. Al norte, en lo que se denominó como «la otra ciudad», aparece dibujado en líneas punteadas –señalando que responde a una planificación, no construida aún- una trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras con las vías de tranvía ya establecidas, las cuales los enlazarían a la ciudad tradicional.
La expresión más significativa de esa transformación fue el surgimiento de un asentamiento de población, separado y diferenciado de la ciudad tradicional, tanto por su localización geográfica como por la morfología del tejido urbano. Maracaibo, “que había permanecido compacta durante siglos, atraviesa por el primer proceso de desintegración, que se manifiesta tanto en su estructura espacial como en la forma de usar la ciudad por sus habitantes: el nuevo asentamiento concentraría las residencias de los ejecutivos petroleros y la elite comercial maracaibera acompañada de actividades complementarias como clubes, escuelas, entre otros, todas ellas conformaban un espacio urbano de anchas avenidas y edificios aislados; mientras el resto de las actividades continuaban concentradas en la ciudad histórica que mantenía la estructura heredada de la cuadrícula hispana y las edificaciones continuas desarrolladas durante el siglo XIX”, afirmarán Quijano y Ethel Rodríguez-Espada en ocasión de publicar “Petroleum city planning. Study case: Maracaibo, Venezuela”, en las memorias de Petroleum City Planning: Maracaibo, 42nd ISoCaRP Congress 2006.
Ante ese panorama, la división territorial de la urbe distinguiría tres zonas: “la zona urbana, densamente edificada, cuyos límites coincidía con la ciudad decimonónica; la zona del ensanche, que abarcaba los terrenos pertenecientes a la ciudad; y la zona rural; la zona del ensanche se distinguía como un barrio residencial periférico, mientras la zona urbana tradicional seguía manteniendo el control de la dinámica administrativa de la ciudad”, añadirán Quijano y Rodríguez-Espada.
Así, la zona del ensanche acogerá los asentamientos que quedarían fuera del trazado colonial consolidado. Ello se podría interpretar como el resultado de un proceso sinérgico de acumulación de las decisiones de ordenamiento urbano del gobierno municipal y de las necesidades de alojamiento cuadros ejecutivos principales de las empresas petroleras. “Su materialización responde a lo dispuesto en el plano de la ciudad del año 1927, en el cual aparece dibujado en líneas punteadas –señalando que responde a una planificación, no construida aún- una trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras con las vías de tranvía ya establecidas, las cuales los enlazarían a la ciudad tradicional”. Por otro lado, “mientras para la zona urbana se establecen normativas de índole higienistas y se determina el tipo de construcción en alineación con la calle y de manera continua; en la zona de ensanche se opta por construcciones aisladas en la parcela, con retiros en sus cuatro lados y se prevé anchas avenidas urbanas acompañadas de arboledas”.
5. Detalle del Plano de Maracaibo de 1927 donde se puede apreciar mejor la trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras en lo que se llama «La otra ciudad».
Este proceso de ordenación daría pie a la aparición de las ‘colonias’ o campamentos petroleros de Maracaibo a finales de la década de 1920 donde concesionarias transnacionales como la Royal Dutch Shell (vía Caribbean Petroleum Company), la Standard Oil (vía Lago Petroleum Corporation luego Creole Petroleum Corporation) y la Venezuela Gulf Oil Co.(vía Mene Grande Oil Company), crearon las condiciones para alojar a su personal técnico y centralizar sus operaciones administrativas en la región en las colonias Las Delicias y Bella Vista (Shell), Lago o Creole (Standard Oil) y Mene Grande (Gulf). A lo establecido por la Ordenanza las colonias petroleras añadirían, dadas sus características de “asentamientos tipo enclave, de uso exclusivo para el sector gerencial petrolero, autosuficientes e independientes, con equipamientos y servicios adecuados a la jerarquía de los mismos, una condición de aislamiento que las separaba del espacio urbano a través de un cerco metálico que restringía el acceso a los habitantes locales y se acompañaban de una arquitectura de edificios aislados con un lenguaje de manufactura extranjera, desconocido para los maracaiberos”.
6. Ubicación de la Colonia Las Delicias dentro de la trama actual de Maracaibo.
La Colonia Las Delicias, a la que nos dedicaremos hoy particularmente, ejemplo pionero en la ciudad, se edificó en 1928 en la zona del ensanche conectándose inicialmente con la carretera real que comunicaba Maracaibo con Rio de Hacha (Colombia) a través de un eje este-oeste que originaría la calle 77 (hoy 5 de julio). El campo conformado por alrededor de 65 viviendas unifamiliares tuvo una escuela, cooperativas de consumo, iglesia, un hospital, club social, así como los laboratorios y el edificio administrativo donde funcionaron las oficinas centrales de la empresa Venezuela Oil Concessions (V.O.C.), filial de la Shell.
7. La Calle 77 (hoy avenida 5 de julio) en los años 1950.
Se desarrolló en el sector hoy conocido como Tierra Negra, en sentido norte sur, entre la mencionada calle 77 y la calle 70 y las avenidas 9 y 10 (donde la avenida 9B pasa por la mitad), ocupando 14 manzanas trazadas ortogonalmente. A ellas deben sumarse otras tres cuadras: dos al este entre las avenidas 8 y 9 y las calles 74 y 76, ubicándose en la manzana limitada por las calles 75 y 76 el hospital Caribbean (hoy conocido como Centro Médico de Occidente, terminado en 1931), con acceso desde la avenida 8; y en la esquina noreste de la manzana ubicada entre las calles 74 y 75 la iglesia (Christ Church, inaugurada en 1930). La tercera manzana que escapa al trazado central de la colonia se encuentra al oeste entre las avenidas 10 y 11 y las calles 71 y 72 y es de uso residencial. La escuela se ubicaba entre las avenidas 9B y 10 y las calles 70 y 71 donde hoy funciona el Colegio Claret, y el centro social y la cooperativa en manzanas interiores. Sobre la calle 77 como frente del conjunto se ubicarían el edificio administrativo (conocido como “Las Laras”) y el de los laboratorios geológicos (conocido como “Los Chaguaramos”).
8. Colonia Las Delicias. Izquierda: Límites. Derecha: Localización de los usos de apoyo.
Como ya se adelantó, al igual que el resto de las colonias petroleras, Las Delicias tuvo en la insularidad y la autosuficiencia dos características claras que acompañaron la ruptura drástica con las costumbres de la ciudad tradicional.
A diferencia del crecimiento histórico marabino, alineado de cara al puerto y la costa, Las Delicias se edificó de forma deliberada en una zona no costera y completamente aislada, rodeada en sus inicios por una densa vegetación silvestre.
Segregada físicamente del resto de Maracaibo mediante cercados y garitas de control, adentro se llevaba un estilo de vida ajeno a la realidad local, estructurado de forma jerárquica para albergar principalmente al staff de directivos y técnicos extranjeros. No dependía de la precaria red de servicios de la Maracaibo de los años 20 ya que tenía sus propios sistemas independientes de acueductos, tendido eléctrico y saneamiento.
9. Vista aérea desde el norte del sector residencial de la Colonia Las Delicias, Maracaibo (c. 1928). En primer plano se puede observar un grupo de viviendas aisladas, alargadas, de un piso y con techo a dos aguas, organizadas en torno a una redoma. En segundo plano se ve otra tipología en la que las casas, más compactas, de dos pisos y con techos a cuatro aguas se encuentran en medio de una zona arbolada. Al fondo, a lo lejos, se encuentra en centro histórico de la ciudad de Maracaibo.
En resumen, la colonia contó con “una localización ambiental ventajosa, al emplazarse en cotas elevadas, ventiladas y de visuales abiertas, …siguiendo el patrón del suburbio norteamericano y de las llamadas villas marabinas. De hecho, las unidades de vivienda respondían a criterios de ‘ciudad jardín’, con retiros que impedían la construcción adosada. Crearon un frente discontinuo donde lo urbano sólo era perceptible por la presencia de una acera perimetral. Las viviendas se resolvían con diseños compactos, siendo extrovertidas, sin patios y rodeadas de jardines, y con materiales propios de la arquitectura petrolera como hierro, aglomerados y chapas. Muchas de ellas eran totalmente de madera, prefabricadas, o presentaban algunos componentes o elementos de este tipo, ya que dicha tecnología respondía a las urgencias constructivas que generaba la necesidad de cobijar rápidamente a un número importante de técnicos y operativos”, comentará Henry Vicente en “La arquitectura venezolana del siglo XX en proceso de apertura. Estratos petroleros y travesías de ida y vuelta” texto publicado en el portal Prodavinci el 28/11/2021. Cabría añadir que las viviendas adoptaron además rasgos de la arquitectura anglocaribeña adaptada al clima local en la que destacan corredores periféricos, grandes aleros, persianas de madera y techos de gran altura para la ventilación cruzada.
10. Colegio de la Colonia Las Delicias (c.1950).11. Vista aérea del Edificio Los Chaguaramos (c.1960) donde funcionaron los laboratorios geológicos de la Shell (hoy demolido).12. Colonia Las Delicias. Iglesia Christian Church (1930).
Ante la desaparición casi completa de las casas que la caracterizaron y de algunas edificaciones de apoyo, quedan aún, como vestigios, dos que imponen su presencia. Es el caso del edificio Las Laras y del hoy conocido como Centro Médico de Occidente.
13. Edificio Las Laras (c.1953). Fachada principal hacia la Calle 77 (avenida 5 de julio).
El Edificio Las Laras, construido en 1928, constituye el testimonio arquitectónico administrativo más representativo del inicio del auge petrolero en el estado Zulia. Situado sobre la avenida 5 de Julio (avenida 77), funcionó (según lo ya expresado) como la sede ejecutiva y operativa principal de la Shell en Maracaibo antes de la reorganización de sus oficinas a mediados del siglo XX. Se levanta en un momento en que a raíz de la expansión masiva de la extracción petrolera en la cuenca del Lago de Maracaibo durante la década de 1920, la Caribbean Petroleum Company (filial de la Shell) necesitaba un centro de comando urbano para coordinar sus actividades de exploración, transporte, asuntos legales y relaciones laborales. El nombre “Las Laras” proviene de los ejemplares de lara (samanes) plantados en el terreno xerófito que rodeaba la instalación, integrando el edificio en un entorno arbolado y ajardinado dentro de la naciente Colonia Las Delicias.
14. Edificio Las Laras. Detalle de fachada y de la galería abalconada.
Aunque no se conserva registro del arquitecto proyectista individual, la obra destaca por una hábil síntesis entre la tradición constructiva anglocaribeña y las técnicas locales de adaptación al clima tropical marabino:
Tipología de galería perimetral (Verandah): El volumen rectangular de dos niveles está completamente rodeado por verandas o galerías abalconadas en ambas plantas. Estos corredores sombreados protegen los muros de la radiación solar directa y evitan el sobrecalentamiento de las oficinas interiores.
15. Dos vistas del edificio Las Laras.
Sistema de ventilación pasiva: Su distribución espacial, estructurada en torno a un patio central, permite que las brisas crucen la totalidad del edificio desde las galerías exteriores hacia el patio interior, generando un flujo continuo de aire fresco.
16. Edificio Las Laras. Fachada principal. Acceso.
Relación de vanos y alturas: Cuenta con ventanales altos y gran altura libre entre pisos, favoreciendo que el aire caliente ascienda y se evacúe por la parte superior de las estancias, un principio clave bioclimático previo al uso masivo del aire acondicionado.
17. Edificio Las Laras. Patio interior.
Detallado técnico y carpintería: Destaca la utilización de madera en soportes, canes, balaustradas y cubiertas inclinadas, combinada con una fachada de acento monumental en su pórtico central de acceso.
Las Laras fue una de las primeras edificaciones en contar con aire acondicionado en la ciudad y también poseía un sistema de refrigeración de agua helada, que requirió de un enorme patio trasero para ubicar los aparatos que la hacían funcionar. Más adelante, dicho patio se convirtió en áreas de estacionamiento con capacidad para 400 vehículos aproximadamente.
El edificio funcionó ininterrumpidamente como búnker corporativo de la Shell hasta 1956, año en que la transnacional mudó sus operaciones principales a Caracas y a los campos de la Costa Oriental del Lago. Luego pasó a acoger diversas dependencias públicas y corporativas albergando a la CANTV, al Consejo Zuliano de Planificación (CONZUPLAN) y al Instituto de Investigaciones Petroleras de La Universidad del Zulia (LUZ). En 1991 fue declarado Monumento Histórico Nacional (Gaceta Oficial Nº 34.831) por su excepcional valor patrimonial y su significado en la memoria industrial de Venezuela.
18. Así lucía el edificio Las Laras antes de su recuperación en el año 2003 tras el voraz incendio que lo consumió el 24 de junio de 1994.
Lamentablemente, en 1994, un voraz incendio destruyó gran parte de su estructura interna de madera y tejado, dejándolo en condiciones de abandono durante casi una década. Posteriormente (año 2003), fue objeto de un riguroso proyecto de restauración para preservar su estructura original y adaptar sus áreas a actividades administrativas y culturales. Desde 2010 es sede del Centro Cultural y de Artes PDVSA La Estancia.
19. Vista aérea desde el noreste del edificio Las Laras (2007).
En cuanto al que inicialmente se denominó Hospital Caribbean que nació para la atención médica de los trabajadores de la Royal Dutch Shell y sus familias en la colonia Las Delicias, se trató de una moderna instalación hospitalaria, proyectada en Holanda, que en 1931 sustituyó un pequeño hospital de 15 camas. Se dice que el proyecto fue diseñado originalmente en 1928 en Holanda por los reconocidos arquitectos suecos Hakon Ahlberg y Andrés Tengbom para la Caribbean Petroleum Corporation pensado para ser construido en Nigeria, pudiendo ser adaptado perfectamente a Maracaibo debido a las marcadas similitudes climáticas entre ambas regiones.
20. Colonia Las Delicias. Hospital Caribbean (c.1950).
El edificio principal de dos pisos fue proyectado con una distribución geométrica en forma de H configuración que, además de ser funcional para la distribución de pasillos y salas, servía como un rasgo distintivo (una cruz o señalización visual) para evitar bombardeos al identificar claramente el complejo como un hospital. Como parte de la tipología de las construcciones de las compañías petroleras extranjeras de la época, la estructura se diseñó para mitigar el intenso calor de la región zuliana. Incluía techos altos, pasillos perimetrales y una disposición de ventanales pensada para maximizar la ventilación cruzada antes de la masificación del aire acondicionado central.
21. El Hospital Caribbean en la actualidad luego de ser remodelado y ampliado después de 1964 cuando se empezó a llamar Centro Médico de Occidente.
Tras su inauguración fue dirigido por el médico holandés Dr. Arius Van Tienhoven hasta el año 1940, cuando se designa como director al médico venezolano Dr. Luis María Salas. En 1964 la compañía Shell de Venezuela vende la instalación hospitalaria a un grupo de médicos venezolanos liderados por el Dr. Rafael Fortique, quienes la remodelan y equipan, llamándola Centro Médico de Occidente. Los nuevos propietarios dotaron al hospital con 70 camas (15 para pediatría) y cubrieron diferentes áreas médicas con 19 especialistas. A los cuatro años de funcionamiento pasó a ser la única clínica del interior del país que contaba con una bomba de cobalto para el tratamiento del cáncer, además de distinguirse en la prestación de asistencia médica en el sector privado en Venezuela.
Para finalizar, hay que agregar que el acelerado crecimiento demográfico de Maracaibo y el trazado de nuevas avenidas llevado a cabo entre los años 1950 y 1970 derrumbaron progresivamente las cercas físicas que separaban a las colonias petroleras del resto de la urbe.Tras la estatización de la industria en 1976, las colonias se incorporaron por completo al tejido residencial público, reconvirtiendo viviendas en parcelas comerciales o residenciales y recuperando inmuebles emblemáticos como patrimonio histórico y cultural.
22. Una de las contadas casas que todavía permanecen en pie de la Colonia Las Delicias fundada en 1928, ubicada en la esquina de la Calle 74 con avenida 9. La transformación del sector, por contraste, puede apreciarse en la fotografía.
Por tanto, hablar de la presencia actual de la Colonia Las Delicias en Maracaibo implica reconocer una clara paradoja urbana: su arquitectura residencial original ha desaparecido casi en su totalidad, pero su trazado morfológico sigue estructurando buena parte del centro moderno de la ciudad.
Aunque efectivamente se puede afirmar que la colonia como enclave residencial y tipología arquitectónica sufrió un proceso acelerado de erosión y sustitución, más que una desaparición absoluta, lo que ocurrió fue una metamorfosis funcional y densificación terciaria.
En síntesis, la Colonia Las Delicias no desapareció por abandono, sino por fagocitación urbana: fue absorbida y reconvertida por el propio crecimiento económico que la industria petrolera desencadenó en Maracaibo desde hace ya casi 100 años.
4. Elisa Quijano. “La dualidad urbana y social en la Maracaibo petrolera (1920-1940)”, Registros, nº2, 2004.
5. Elisa Quijano y Ethel Rodríguez-Espada. “Petroleum city planning. Study case: Maracaibo, Venezuela”, en memorias de Petroleum City Planning: Maracaibo, 42nd ISoCaRP Congress 2006.