
1947• El VI Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM VI) se celebró en Bridgwater (Inglaterra) en septiembre de 1947. Fue un encuentro de enorme carga simbólica y trascendencia institucional, ya que supuso el reencuentro de la vanguardia arquitectónica tras una pausa de diez años provocada por la devastación de la Segunda Guerra Mundial.
Bajo la presidencia de Cornelis van Eesteren y la secretaría de Sigfried Giedion, el congreso no se centró en plantear fórmulas matemáticas de urbanismo (como en los años 30), sino en evaluar la situación de la disciplina tras el conflicto y redefinir los objetivos del grupo bajo el lema general: «Décadence ou Renouveau de l’Architecture» (Decadencia o renovación de la arquitectura).
1. El Contexto de la Posguerra y la Reconstrucción
El panorama mundial había cambiado drásticamente desde el último congreso en París (1937). Europa estaba físicamente destruida y los arquitectos modernos se enfrentaban a la tarea real de reconstruir ciudades enteras (como Róterdam, Londres o El Havre).
Además, se había producido un importante desplazamiento geográfico del liderazgo intelectual. Muchos de los maestros europeos (como Walter Gropius, Marcel Breuer, Ludwig Mies van der Rohe o José Lluís Sert) habían emigrado a los Estados Unidos durante la guerra, consolidando allí el International Style en las universidades más prestigiosas (Harvard, IIT). El CIAM VI sirvió para reorganizar las secciones nacionales y coordinar los esfuerzos de estos dos bloques separados por el Atlántico.
2. El Giro Hacia la «Humanización» de la Arquitectura
El debate técnico y conceptual de Bridgwater experimentó un giro humanista. Existía el sentimiento generalizado de que el funcionalismo rígido y meramente técnico de la década anterior corría el riesgo de volverse frío, monótono y desapegado de las realidades emocionales de las personas. Los ejes de discusión principales fueron:
A. La Estética y el «Impacto Emocional»
Por primera vez en la historia del grupo, se debatió abiertamente sobre la necesidad de satisfacer las necesidades emocionales y sicológicas del ciudadano, y no solo sus necesidades biológicas (asoleamiento, higiene). Se planteó que la arquitectura moderna debía recuperar el sentido de la belleza, la plasticidad y la monumentalidad para poder representar la vida cívica y democrática de la posguerra.
B. La Integración de las Artes (Síntesis de las Artes)
El congreso fue el escenario donde cobró fuerza institucional el concepto de la «Síntesis de las Artes». Se argumentó que el arquitecto moderno no debía trabajar aislado, sino colaborar estrechamente desde el inicio del proyecto con pintores y escultores para integrar las artes plásticas en el espacio público y en las estructuras de concreto.
Nota histórica: Esta resolución tomada en Bridgwater en 1947 sería el sustrato teórico inmediato que inspiraría a Carlos Raúl Villanueva para concebir, pocos años después, el proyecto de la Ciudad Universitaria de Caracas, convirtiéndola en el ejemplo más perfecto a nivel mundial de dicha síntesis artística.
C. El Núcleo de la Ciudad (The Heart of the City)
Se introdujo una fuerte crítica a la zonificación monofuncional estricta que se había promulgado en el CIAM IV (Atenas, 1933). Los arquitectos ingleses (agrupados en el MARS) argumentaron que al separar rígidamente la ciudad en áreas de trabajo, vivienda y ocio, se corría el riesgo de destruir la vitalidad urbana. Comenzó a gestarse el concepto del «Núcleo» (The Core), un centro cívico y peatonal destinado a congregar la vida social, política y cultural de la comunidad.
3. El Ascenso de la Joven Generación
En Bridgwater comenzó a vislumbrarse una brecha generacional. Los grandes maestros fundadores (Le Corbusier, Gropius) empezaron a convivir con una nueva hornada de arquitectos jóvenes británicos y europeos (como los miembros del grupo MARS o los holandeses como Aldo van Eyck). Esta juventud exigía una aproximación menos dogmática, más atenta a la antropología, a la historia y al contexto específico de los usuarios, lo que años más tarde terminaría dinamitando la organización (con la aparición del Team 10).
4. Participantes Destacados
Le Corbusier (Francia/Suiza): Presentó en el congreso los avances de su obra maestra en construcción: la Unité d’Habitation de Marsella, demostrando cómo la teoría del bloque alto y la síntesis plástica se estaban materializando.
Sigfried Giedion (Suiza): Su papel como catalizador fue fundamental para mantener unido el espíritu del grupo tras la diáspora bélica.
José Lluís Sert (EE. UU. / España): Tuvo un rol central en la vinculación del grupo americano con el europeo y en la discusión sobre el futuro de los centros urbanos.
Jaap Bakema y Aldo van Eyck (Países Baixos): Jóvenes delegados que empezaron a cuestionar con fuerza el racionalismo ortodoxo.
El CIAM VI cerró sus sesiones con la publicación del libro A Decade of New Architecture (editado por Giedion), que sirvió para mostrar al mundo que el movimiento no solo había sobrevivido a la guerra, sino que estaba listo para asumir el control de la reconstrucción global.
Texto preparado utilizando IA (Google Gemini)
HVH




