COTA MIL 6

El espejo chileno: un manual de supervivencia cívica para la reconstrucción de Venezuela

Iván González Viso

Un análisis sobre cómo la disciplina urbana, la rigidez normativa y la organización comunitaria de Chile ofrecen una hoja de ruta urgente para un territorio venezolano devastado y marcado por la improvisación constructiva.

Los chilenos suelen decir con orgullo —y una buena dosis de ironía— que ellos no se levantan de la cama por ningún sismo que baje de magnitud 7. Yo pensaba que era arrogancia, pero no lo es; es el resultado de una cultura sísmica arraigada en el tejido social. Tras el durísimo sismo que acabamos de sufrir en Venezuela, mirar hacia el espejo chileno puede resultar útil para todos como un manual de supervivencia urbana y ciudadana. Para un entorno como el venezolano, donde la vulnerabilidad constructiva se mezcla con la falta de preparación cotidiana, Chile nos deja varias lecciones cívicas fundamentales que vale la pena revisar.

La institucionalización de la calma desde la escuela.

En Chile existe el Plan Integral de Seguridad Escolar (PISE), un instrumento de gestión y plan normativo obligatorio para fomentar la cultura de autocuidado, prevención y respuesta a emergencias, heredero de la antigua Operación DEYSE. Desde los tres años de edad, en edad parvularia, un niño chileno sabe exactamente qué hacer cuando la tierra se mueve: no corre, no grita, identifica las zonas de seguridad de su aula y evacúa en un orden ejemplar cuando el movimiento cesa. En Venezuela por el contrario nos han acostumbrado a los simulacros esporádicos y folclóricos de «el día del sismo» sin convertir la preparación en una materia obligatoria y evaluada en los planes de estudio de escuelas y universidades. En este sentido, en Chile la calma no es una reacción emocional azarosa; es un hábito que se entrena, pues la mezcla de ignorancia y el miedo en cualquier contexto solo puede acarrear lo peor.

La inviolabilidad de la norma y el control de los pares.

Chile modificó radicalmente su normativa de construcción tras el terremoto de Chillán en 1939, y la ha ido actualizando tras cada gran evento (como los de 1960 y 2010). Pero la verdadera lección cívica no es el papel de la ley, sino su cumplimiento absoluto. En Chile, la fiscalización de los proyectos es férrea, feroz y la responsabilidad legal de los calculistas y constructoras dura décadas. No se permiten «atajos» materiales ni modificaciones informales en las estructuras sin consecuencias penales severas. El último gran evento sismológico de Chile impactó la legalidad de la industria de la construcción, el reparto de responsabilidades en el sector, e impulso la reingeniería de las exigencias técnicas del Estado. Entre ellas se produjo el fin de la “inmunidad ejecutiva”, donde se ratificó que los dueños, administradores y representantes legales no pueden ahora eludir su responsabilidad individual y penal argumentando desconocimiento técnico de lo que ejecutan sus subcontratistas. Por otro lado, se reconfiguró la responsabilidad del calculista para responder penalmente por salvaguardar la vida humana. Desde el punto de vista estructural, se decretó la incorporación obligatoria de confinamiento de armaduras en los externos de los muros para evitar el pandeo, se normó el traslapo de acero bajo una estricta alternancia espacial, se reclasificaron los suelos con base en mediciones geofísicas obligatorias que condujeron a espectros de diseño más exigentes y se restringió el control del desplazamiento elástico y la asimetría en planta, entre otras normas. A su vez, se mantuvo vigente y se le otorgó más peso a la figura del revisor estructural externo, exigido en todo proyecto.

En nuestro caso, el Estado venezolano ha sido el primer actor en desconocer, menospreciar y dejar de lado el valor del conocimiento profesional y técnico, de la legalidad, las normas y la planificación. A los Colegios de Ingenieros y Arquitectos se les ha minimizado su importancia, peso y autoridad. Han desaparecido los mecanismos de auditoría ciudadana, fiscalización colegiada y gubernamental sobre los permisos de construcción y las remodelaciones comerciales o privadas, como mecanismo para romper con el abuso histórico de demoler paredes estructurales, sumar plantas adicionales no permisadas, anexos ilegales, construir sin responsabilidad profesional o construir casas y edificios en suelos no adecuados.

Redes comunitarias autogestionadas: el condominio como trinchera.

Durante el terremoto grado 8.8 de 2010 en Chile, los servicios básicos colapsaron por días. La energía liberada desplazó el eje de la tierra levemente acortando la duración de los días en una fracción de segundo, y grandes ciudades completas como Concepción se desplazaron 3 metros al oeste. Sin embargo, el saldo total fue de 521 fallecidos y 56 desaparecidos, mayormente por causa del tsunami que ocasionó, no por el colapso de estructuras como tal.  En ese evento la respuesta no dependió únicamente del Estado, sino de la organización vecinal. Por ello la organización de las comunidades residenciales no se deja a la “buena voluntad” de los vecinos. Existe un marco legal estricto que trata a cada edificio de departamentos no como un simple grupo de viviendas, sino como una unidad operativa de seguridad, distribuyendo las responsabilidades legales sobre tres actores: la junta de condominio o el comité de administración, el administrador contratado y el personal de conserjería. Por ello los condominios y juntas de vecinos chilenos tienen comités de emergencia asignados de antemano por ley.  De esta forma en caso de emergencia estos actores saben quién tiene herramientas, quién es médico o enfermero, dónde están las llaves maestras del agua y el gas, y cómo racionar los recursos de los tanques comunes. En Venezuela las juntas de condominio deben dar un vuelco operativo (ni hablar de los consejos comunales). Cada edificio debe mapear y hacer un censo de forma urgente a su población vulnerable (ancianos, personas con movilidad reducida) y establecer protocolos de comunicación analógica (silbatos, megáfonos) para cuando las redes celulares e internet dejen de funcionar.

El Prevencionista de riesgo y el diseño del plan de emergencia y evacuación.

En Chile existe la figura del Ingeniero de Prevención de Riesgos o el llamado “Prevencionista”. Una especialidad de la ingeniería que actúa para garantizar que, durante emergencias, o durante la construcción de obras civiles se cumplan protocolos de seguridad.  Su presencia es obligatoria en toda obra estatal y civil según ciertos parámetros y normas técnicas oficiales. El Prevencionista es el encargado de redactar, actualizar y certificar el plan de emergencia para el inmueble, pues la ley exige de forma obligatoria que todo condominio cuente con un Plan de Emergencia ante Siniestros que cubra específicamente terremotos, incendios y tsunamis en zonas costeras. El documento debe contemplar de manera específica un catastro actualizado de la comunidad, identificando a personas con discapacidad, movilidad reducida, niños, ancianos y personas electrodependientes (cuyo soporte vital dependa de la energía eléctrica). Por otro lado, en la administración del edificio debe existir un archivo físico y digital permanente con los planos detallados del inmueble y con la ubicación exacta de las redes de servicios (gas, agua, electricidad). Exhibido en cada planta debe existir un plano donde se marquen las vías de evacuación y las zonas seguras.

La cadena de mando durante y después del sismo

Cuando ocurre un terremoto de gran magnitud, en Chile los roles operativos están preasignados para evitar el caos. Por cada edificio existe la figura de un administrador externo y un conserje que puede vivir puertas adentro o puertas afuera (es decir asistir al edificio diariamente). Apenas la primera sacudida, los conserjes ya conscientes del protocolo están entrenados para cortar preventivamente las llaves generales de gas del edificio, verificar los tableros eléctricos y abrir los portones vehiculares y peatonales de salida magnética que suelen bloquearse si se corta la luz. Por otro lado, el comité de administración asignado se encarga de revisar visualmente todas las áreas comunes de sus pisos, tocar las puertas de los vecinos de la tercera edad y confirmar que nadie este atrapado o intente usar los ascensores, o que haya sufrido algún accidente al interior del hogar y, en tal caso, reportarlo.

El Edificio Alto Río, en Concepción, Chile, colapsado tras el terremoto de magnitud 8.8, ocurrido en el año 2010.
 

Los ascensores: certificación, sistema de bloqueo automático y ascensor de seguridad.

Bajo la normativa técnica chilena, la norma sobre ascensores demanda una revisión mensual certificada que esté a la vista de todos los vecinos, dentro de la cabina del ascensor, donde se vea la firma del técnico y la fecha de la última revisión técnica. La empresa de mantenimiento de los equipos debe estar certificada e inscrita en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. En ningún caso cualquier técnico puede hacerse responsable de reparar el equipo si no está certificado y capacitado, y tiene prueba de ello. En el caso de los edificios construidos más recientemente o actualizados, estos cuentan con sistemas sismorresistentes que incluyen interruptores o sensores sísmicos instalados en la sala de máquinas o en el ducto. Estos dispositivos monitorean continuamente las aceleraciones del terreno en tres ejes. Si el movimiento supera el umbral de seguridad configurado, el ascensor ejecuta un protocolo automático: viaja de inmediato al piso más cercano, abre sus puertas para liberar a los pasajeros y entra en un estado de bloqueo preventivo. Aunque la luz regrese rápido o el edificio parezca intacto visualmente, el equipo queda completamente deshabilitado y no responderá a los llamados de la botonera. A su vez, muchos edificios en altura se han actualizado con ascensores de emergencia con rieles reforzados, zapatas reforzadas, deflectores de cables, sistemas de control manual, conexión independiente a un generador eléctrico, detectores de onda primaria, componentes eléctricos resistentes al agua, pozos con muros resistentes al fuego de hasta dos horas y han sido presurizados. Ellos solo pueden ser operados en caso de emergencia por bomberos o equipos de seguridad. Cabe destacar que un ascensor habilitado para emergencias no busca facilitar la evacuación masiva e improvisada de los residentes, sino servir como una herramienta de penetración vertical segura para que los cuerpos de rescate puedan subir equipos pesados, combatir incendios post-sísmicos y evacuar de forma controlada a personas heridas o con movilidad reducida que se encuentren atrapadas en los niveles superiores.

El mantenimiento preventivo de la infraestructura y el seguro.

Un edificio no resiste un sismo solo por el comportamiento de su gente; necesita que sus sistemas de emergencia respondan. El Comité de Administración del edificio tiene la obligación legal de auditar periódicamente el «hardware» de seguridad: desde los generadores de respaldo que garantizan el funcionamiento de bombas de agua, el funcionamiento de al menos un ascensor de rescate, inspecciones certificadas mensuales de los técnicos de ascensores, prohibición absoluta de obstrucción de vías de escape y áreas comunes con plantas, bicicletas o muebles, y la obligatoriedad de contratación de seguros contra terremotos e incendio del inmueble para las áreas comunes del edificio. En Venezuela, no existe un censo oficial público y actualizado por parte de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora (SUDEASEG) que precise el número exacto de inmuebles asegurados frente a la totalidad del inventario constructivo del país. Sin embargo, las estimaciones históricas y los reportes de la Cámara de Aseguradores de Venezuela (CAV) y de las principales firmas de corretaje de seguros dibujan una realidad crítica: se calcula que menos del 5% de los edificios residenciales en Venezuela cuentan con una póliza de seguro vigente con cobertura de terremoto. En el sector de viviendas unifamiliares o construcciones informales, la cifra es prácticamente del 0%. Esta falta de resguardo financiero obliga a que las familias afectadas deban traspasar toda la carga económica de la recuperación, directamente a sus ahorros individuales o a la asistencia (o desasistencia) del Estado.

La democratización de la información técnica.

El chileno en términos generales entiende los términos de ingeniería básicos y la importancia de saber qué hacer frente a un sismo. En la televisión y la prensa escrita (que todavía existe) no se habla con eufemismos; la población sabe distinguir entre un sismo de subducción y uno cortical, entiende qué es el epicentro y asimila los reportes del Centro Sismológico Nacional con madurez. Esto evita las olas de rumores falsos y la histeria colectiva en redes sociales. En otras palabras, hay una población medianamente educada que conoce los términos básicos. Por otro lado, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) monitorea en cada región del país, cualquier actividad relacionada con sismos, monitoreos de volcanes, incendios forestales o estructurales, tormentas y eventos meteorológicos, accidentes en medios de transporte, cortes de energía y deslizamientos.  A su vez pone a la disposición un mapa interactivo llamado VISOR Chile Preparado (https://www.senapred.cl/visor-chile-preparado/), que permite que cualquier persona conozca por medio de su ubicación, la exposición frente a tres de las amenazas de mayor connotación que afectan el territorio nacional: Volcánica, Incendios Forestales y Tsunami.

Visor, Chile Preparado.

En Venezuela carecemos de información básica sobre nuestro grado de vulnerabilidad ante todo tipo de desastre. FUNVISIS, las universidades nacionales, las escuelas y los pocos medios de comunicación deben necesariamente liderar una campaña pedagógica masiva y continua. Explicar de forma sencilla qué es el «efecto de sitio» en Los Palos Grandes, por qué la falla de San Sebastián afecta al Litoral o por qué es importante entender la geología del territorio, ayuda a que la ciudadanía exija mejores infraestructuras y entienda el riesgo real del suelo que pisa, transformando el miedo paralizante en prevención activa. El concreto en Chile resiste porque las leyes se cumplen, pero la sociedad chilena sobrevive porque ha aprendido a incorporar el sismo como un habitante más de su territorio. La reconstrucción de nuestro paisaje urbano tras la catástrofe actual no será completa si solo levantamos estructuras; necesitamos, ante todo, refundar nuestra cultura cívica frente al riesgo geológico y repensar el territorio.

Finalmente, la reconstrucción que ahora inicia en el valle de Caracas, en las laderas del Litoral Central y en muchas zonas del país, no puede convertirse en un acto de amnesia colectiva disfrazado de parches y cemento fresco. El verdadero peligro tras la catástrofe no reside únicamente en la magnitud de las ondas producidas por la falla, sino en enfrentar la demolición de nuestras instituciones y dejar de lado la persistencia en tomar atajos para evitar cumplir las normas: la pared estructural demolida clandestinamente para ampliar un local comercial, la ordenanza que claudica ante la especulación inmobiliaria, el alcalde que sucumbe ante la matraca o el simulacro escolar reducido a un mero folclorismo burocrático.

El espejo chileno nos demuestra que la resiliencia no es un milagro de la ingeniería, sino un pacto social indivisible. Allá, el sismo se habita con disciplina; aquí, se padece con sorpresa. Si la respuesta a la tragedia actual se limita a levantar exactamente las mismas masas rígidas sobre los mismos abanicos aluviales, o las mismas zonas inestables ignorando la memoria de la montaña y la fatiga de nuestras plantas libres, solo estaremos construyendo poco a poco la escenografía del próximo desastre.

Nadie cuestiona nuestra destreza técnica para volver a mezclar hormigón, pero es necesario reflexionar sobre nuestra madurez ciudadana y política.

La pregunta que hoy flota sobre el polvo en suspensión del Litoral Central y de Los Palos Grandes es: ¿Podremos refundar una cultura cívica sólida que asuma, de forma honesta, la inevitable fragilidad de nuestro territorio o queremos seguir fingiendo una solidez urbana que el subsuelo desmiente en segundos?

¿Seremos capaces?

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Diez horas con Rafael Moneo

(Archivo de Creadores)

Antonio Lucas (Entrevistador)

La Fábrica Editorial

2025

Descripción

Discípulo de Fernando Chueca, Leopoldo Torres Balbás o Sáenz de Oiza, con quien inicia su carrera como arquitecto, Rafael Moneo ha sido testigo y artífice de la mejor arquitectura de los siglos XX y XXI

El primer español en ganar el premio Pritzker es un pensador luminoso y con vocación docente, ortodoxo y heterodoxo por igual, osado, sagaz y de una templanza que es pura vibración en tantos de sus trabajos, como el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, la Estación de Atocha, el Kursaal de San Sebastián, la ampliación del Museo del Prado, el edificio de laboratorios de la Universidad de Columbia, el Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolmo o la catedral de Los Ángeles.

Esta conversación que mantiene con el periodista y poeta Antonio Lucas ofrece la oportunidad de adentrarse en el universo creativo de un arquitecto necesario para entender la ciudad contemporánea, cuya obra es a la vez una aventura apasionada y una rigurosa antología del pensamiento en la arquitectura.

Este volumen forma parte del Archivo de Creadores, una serie que recoge el testimonio de los grandes nombres de la cultura española en primera persona. Un proyecto que nace de una larga conversación filmada con cada autor, que se condensa en una serie documental y que completa su recorrido en forma de libro. Artistas, cineastas, escritores, actores, arquitectos, cocineros o filósofos hablan de sus experiencias vitales, sus procesos creativos y su visión del mundo. Un proyecto ideado para conservar y transmitir el legado de las personas más valiosas de nuestro tiempo.

ACA

HA SIDO NOTICIA

Eduardo Souto de Moura recibe la Medalla de Oro de la UIA en una ceremonia celebrada en la Sagrada Familia, Barcelona

Casa das Histórias Paula Rego, Cascais, Portugal, 2008.

Escrito por Reyyan Dogan

Publicado el 1 de julio de 2026

Tomado de https://www.archdaily.com

El 30 de junio de 2026, el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura recibió la Medalla de Oro de la UIA 2026, la máxima distinción otorgada por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), durante una ceremonia celebrada en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Este galardón, entregado en el marco del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA 2026, que tuvo lugar del 28 de junio al 2 de julio, reconoce la constante contribución de Souto de Moura a la arquitectura a través de una obra caracterizada por la sensibilidad contextual, la precisión material y una influencia perdurable en la cultura arquitectónica contemporánea.

Eduardo Souto de Moura, Premio Pritzker 2011 frente a la Casa das Histórias Paula Rego.

Establecida en 1984 y otorgada cada tres años, la Medalla de Oro de la UIA premia a los arquitectos cuya obra ha realizado una contribución significativa a la disciplina a lo largo del tiempo. La medalla de 2026 se anunció en abril, cuando la UIA reconoció la arquitectura de Souto de Moura por su «inteligencia, sobriedad y un profundo sentido de responsabilidad hacia la sociedad». En proyectos que abarcan viviendas, edificios públicos, instituciones culturales e infraestructuras, su obra se caracteriza por una meticulosa atención al lugar, la materialidad y la construcción, reflejando un enfoque arquitectónico basado en la precisión más que en el espectáculo formal.

Metro de Oporto, Portugal, 1997-2005.

Celebrada en uno de los edificios arquitectónicos más emblemáticos de Barcelona, ​​la ceremonia de entrega de premios reunió a representantes de la UIA, el gobierno portugués y miembros de la comunidad arquitectónica internacional que asistieron al Congreso Mundial. Este reconocimiento se suma a una serie de distinciones internacionales recibidas por Souto de Moura a lo largo de su carrera, incluido el Premio Pritzker de Arquitectura 2011.

Centro Cultural de Viana do Castelo, Portugal, 2013.

Tras la entrega de la medalla, tuvo lugar un programa organizado por la Orden de los Arquitectos de Portugal (Ordem dos Arquitectos) y la Casa da Arquitetura, que celebró tanto la obra de Souto de Moura como la presencia internacional de la arquitectura portuguesa. El programa, que tendrá lugar el 1 de julio bajo el Alto Patrocinio del Presidente de la República Portuguesa, incluye un debate público en Disseny Hub Barcelona, ​​donde Souto de Moura conversará con los arquitectos Inês Lobo y Manuel Aires Mateus sobre la práctica arquitectónica contemporánea y el futuro de la disciplina, moderado por Wilfried Wang.

Ucronia: Imaginary Monuments, 1975-1976 (2026).

El programa concluyó en el Museo Moco de Barcelona con la inauguración de Ucronia: Monumentos Imaginarios, una instalación producida por Casa da Arquitetura y creada por Eduardo Souto de Moura en colaboración con 18—25 Research Studio. Comisariada por Pedro Bandeira y Paula Melâneo, la obra recupera una serie de dibujos inéditos realizados por el arquitecto entre 1975 y 1976, transformando sus «monumentos imaginarios» en una secuencia de obras audiovisuales. Mediante la reinterpretación de material de archivo, la instalación explora la relación entre arquitectura, representación y medios digitales, sirviendo a la vez como anticipo de una exposición más amplia y su correspondiente publicación, que se presentarán en la Casa da Arquitetura de Matosinhos, Portugal, en 2027.

Torre del Burgo, Oporto, Portugal,1991-2007.

La ceremonia y el programa complementario se enmarcan en el contexto más amplio del debate arquitectónico que se desarrolla en Barcelona durante el Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA 2026, inaugurado el 28 de junio. Paralelamente a las sesiones del congreso, el 29 de junio tuvieron lugar debates públicos como «Más allá del reconocimiento: Explorando el papel de los premios de arquitectura», que reflexionaron sobre la evolución del significado de los galardones arquitectónicos en la práctica contemporánea. Asimismo, la ciudad acoge diversas exposiciones en el marco del congreso, entre ellas: ¿Qué es esto? ¿Un spa, un gimnasio, un zoológico para animales diminutos? En el Palau Victòria Eugènia, presentada por la Fundació Mies van der Rohe y que podrá visitarse hasta el 5 de julio de 2026, se reexamina el archivo de la institución a través de maquetas, dibujos y documentación de las intervenciones realizadas en el Pabellón de Barcelona desde 1986.

ACA

VISITAS MEMORABLES

1. Francesco Venezia.

Francesco Venezia (Lauro, Avellino, Italia,1944)

La segunda mitad de la década de 1990 permitió a la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar (USB) llevar a cabo dos importantes eventos que dejaron huella en la vida académica nacional. El primero de ellos, “Meridiano, Continente y Contenido en Arquitectura” (ver https://fundaayc.com/2018/09/02/tal-dia-como-hoy-14/), desarrollado entre el 18 y el 21 de octubre de 1995 bajo la coordinación general de Franco Micucci y Henry Vicente, con el cual se conmemoraron los primeros 25 años de la apertura de los estudios de arquitectura en la USB (1971), se propuso “a partir de una asunción del proyecto como testimonio de pensamiento, investigar acerca de las diversas y con frecuencia enfrentadas maneras de proyectar, esto es, de pensar, en arquitectura, en nuestro continente”.

2. Portada y contraportada del catálogo del evento “Meridiano, Continente y Contenido en Arquitectura” organizado en la USB entre el 18 y el 21 de octubre de 1995.

Allí se dieron cita, “entre egresados de la USB en sus 18 promociones y otros arquitectos locales de larga y significativa trayectoria en el ejercicio, la crítica y el pensamiento arquitectónicos en el continente”, un destacado grupo de invitados internacionales: Rodolfo Machado y Jorge Silvetti, Francisco Liernur, Ignacio Dahl Rocha, Enrique Norten, Evelyn McFarlane y Adam Drisin, Mónica Ponce de León y Nader Tehrani, Jorge Rigau, Cristián Undurraga y Ana Luisa Devés, Teófilo Victoria y María de la Guardia.

La segunda gran convocatoria la constituyó el ciclo de charlas “Conversaciones de Arquitectura”, organizadas por la Coordinación de Arquitectura en el lapso octubre 1996 – junio 1997. El Coordinador de la carrera entre 1996 y 1998, Enrique Larrañaga, quien ya había participado como asesor y coordinador de los invitados de “Meridiano…”, fue en esta ocasión creador y promotor del evento.

3. Jorge Rigau (izquierda) y Rodolfo Machado (derecha) fueron dos de los invitados a la primera parte del evento “Conversaciones de Arquitectura” realizado en la USB. Visitaron Caracas en octubre y diciembre de 1996, respectivamente.

Gracias al apoyo que nos ha brindado el arquitecto y profesor Henry Vicente hemos sabido que “Conversaciones de Arquitectura” estuvo dividido en tres partes: una primera que constó de cinco charlas que fueron presentadas como un conjunto a cargo de: Jorge Hernández, University of Miami School of Architecture: “Proyectos Recientes” (miércoles 23 de octubre de 1996); Jorge Rigau, Universidad Politécnica de Puerto Rico: “Arquitectura y Caribe” (jueves 24 de octubre de 1996); Rodrigo Pérez de Arce, Universidad Católica de Chile: “Micropaisajes, Macropaisajes: Proyectos en Chile” (viernes 25 de octubre de 1996); Marcello Séstito, Profesor invitado Universitá di Reggio Calabria: “Alfabetos de Arquitectura” (lunes 28 de octubre de 1996); y Rodolfo Machado, Harvard Graduate School of Architecture: “Proyectos Recientes” (martes 3 de diciembre de 1996). Todas las conferencias fueron a las 6:30 pm, excepto la de Hernández, que fue a las 5:30 pm, y se llevaron a cabo en el Complejo de Auditorios de la USB, contando con el apoyo de HunterDouglas. Proyectos Arquitectónicos.

La segunda parte, contempló dos actividades con Francesco Venezia, profesor de la Università IUAV di Venezia: “Conferencia”, martes 18 de marzo de 1997 en el Complejo de Auditorios USB, 6:00 pm; y “Sustraída certidumbre”, charla-conversación con estudiantes y profesores de Arquitectura USB, jueves 20 de marzo de 1997 en el Pabellón 5 de la USB.

4. Guillermo Vázquez Consuegra sería el protagonista de la tercera parte de “Conversaciones de Arquitectura” en junio de 1997.

La tercera parte, estuvo compuesta de dos contactos con Guillermo Vázquez Consuegra, profesor hasta 1987 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, Profesor Honorario de la misma desde 2005, y en ese entonces Director de los Cursos de Arquitectura de la Universidad Complutense (1993-2004) en el Complejo de Auditorios USB: “Sobre el proceso del proyecto”, conferencia, martes 10 de junio de 1997, 6:30 pm; y “Los proyectos en proceso”, conferencia, jueves 12 de junio de 1997, 6:30 pm.

Francesco Venezia, a quien nos interesa reseñar el día de hoy, como se acaba de mostrar, estuvo entre nosotros alrededor de una semana la segunda quincena de marzo de 1997 en la que, más allá de la conferencia abierta a todo público dictada, sólo se vinculó con la comunidad de estudiantes y profesores de la USB y, además, tuvo la oportunidad de pasar unos días en Canaima y otros en Choroní. La invitación le fue cursada directamente por Enrique Larrañaga como Coordinador de la Carrera de Arquitectura para lo cual contó con apoyo del Vicerrectorado Académico de la USB y la Embajada de Italia para cubrir la estadía y traslado respectivamente. Con lo recogido por concepto de pago de entrada a la conferencia se completó parcialmente para otros gastos vinculados al acompañamiento que se le dio a Venezia en Caracas.

5. Francesco Venezia. Palazzo Di Lorenzo (hoy Museo de Gibellina), Gibellina, Sicilia, 1980-1987. Arriba: La obra en construcción. Abajo: Patio. Esta es, sin duda, su obra cumbre y un manifiesto edificado. Venezia recuperó los restos de la fachada barroca de un palacio destruido en Gibellina Vecchia, los trasladó a la nueva ciudad planeada y los encastró de manera quirúrgica dentro de un nuevo volumen ciego de piedra arenisca amarilla.

Larrañaga acerca del porqué Venezia sólo se presentó en la USB, nos comenta lo siguiente: “Venía muy cansado después de años trabajando en una obra no recuerdo dónde, pero fuera de Italia, y no quería saber de nada disciplinar ni de cargas extras. Para llevarlo a conocer la CUC de la UCV tuve que hacerle trampa porque ni siquiera eso quería. Después agradeció mucho que lo hubiera ‘engañado y secuestrado’ para llevarlo a conocer lo que para él marcó sus días en Caracas”. Y añade “Él llegó, como te digo, muy cansado y bastante malhumorado, pero no sé qué brebaje le habrán dado en Canaima y qué tambores habrá bailado en Choroní que se ‘sobretropicalizó’ y terminó adorando la experiencia”.

6. Nº 195 del semanario Arquitectura HOY del 14 de marzo de 1997, dedicado plenamente a Francesco Venezia, publicado la semana previa a su visita a Caracas.

Vale la pena señalar que la semana previa a la visita del arquitecto italiano, con el objeto de contextualizar y dar a conocer con postura crítica el pensamiento y enfoque de la obra por él realizada hasta entonces, Henry Vicente publicó en el semanario Arquitectura HOY del viernes 14 de marzo de 1997 un estupendo ensayo que tituló “Francesco Venezia. Una secuencia de sustracciones y codicias”. El propio Vicente nos ha confesado que sostuvo una conversación particular con Venezia en relación con el texto mencionado (conversación suscitada por él) y al respecto nos señala: “lo que me sorprendió, por la forma discreta y amable en que se dirigió a mí, fue que me dijo que era uno de los artículos que más le había llamado la atención de los que había leído sobre su obra, ello a pesar de que es un texto con ciertos elementos críticos hacia dicha obra, lo que en ningún momento se puso a intentar rebatir, y es que lo sentí por encima de eso, sin ser un personaje de cortesías, es decir con capacidad de asumir visiones críticas, lo que no es usual en el mundo de la arquitectura …”.

7. Izquierda: Monografía de Francesco Venezia con introducción escrita por Álvaro Siza, pubicada por en castellano por Gustavo Gili en 1988. Derecha: Francesco Venezia. Scritti brevi, Clean, Napoli, 1989.
8. Francesco Venezia. Teatro al aire libre, Salemi, Sicilia, 1983-1986. Arriba: Bocetos. Abajo: Vista. Construido sobre las huellas del destruido Convento del Carmine. Aquí, los fragmentos de molduras y muros preexistentes delimitan la escena del teatro, recomponiendo el vacío dejado por el desastre natural.

La memorable conferencia que Venezia dictara en el Complejo de Auditorios de la USB aquel martes 18 de marzo de 1997, según nos relata Vicente, “versó sobre sus obras y proyectos arquitectónicos, con una introducción en la que expuso que la arquitectura está hecha de pocas formas que en el tiempo pueden ser continuamente reactualizadas, readaptadas a múltiples usos, a múltiples exigencias, ‘por lo tanto la arquitectura no nace del programa, es la forma que nosotros escogemos para darle materia a un programa’; igualmente se refirió a la presencia del sol, ‘esa extraordinaria fuente de vida que iluminaba, calentaba, daba energía y que al mismo tiempo desaparecía misteriosamente, para reaparecer misteriosamente’, y a ‘otro factor extraordinario de la arquitectura’, que es ‘la capacidad, por decirlo así, de construir un sentimiento potencial del tiempo’, esto quiere decir que en la arquitectura, sobre los muros, sobre la estructura, se registra implacablemente el recorrer del tiempo”.

9. Francesco Venezia. Piazza Lancelotti, Lauro, 1974-1976.

También nos aporta Vicente que “la conferencia inicial de Venezia la transcribimos junto a un equipo de estudiantes entusiastas de aquella época en la USB, y, de hecho, acabo de encontrar el borrador, si bien la misma necesitaría una re-revisión, por así decirlo, pero está completa”, asunto a ser tomado en cuenta con fines editoriales y que valdría la pena retomar.

Con respecto a la charla-conversación“Sustraída certidumbre” llevada a cabo en el Galpón 5 de la USB, Vicente nos aclara:“tuvo que ver con una frase de Marguerite Yourcenar que define al tiempo como ‘el gran escultor’ y con Miguel Ángel como descubridor de la fuerza del fragmento. En esta actividad final fue muy llamativa la participación de estudiantes y profesores, en un maravilloso diálogo con el invitado que mostró a un Venezia muy ocurrente e inteligente”.

10. Francesco Venezia. Los Hipogeos de la Catedral de Caserta, 2014. Una de sus obras construidas de mayor calado espiritual. El proyecto recupera los espacios subterráneos de la catedral, creando un recorrido donde la luz cenital desciende de forma dramática para revelar la estratificación constructiva y arqueológica del subsuelo.

Con relación al trabajo de Venezia, quien es reconocido como uno de los arquitectos e intelectuales más refinados de la arquitectura italiana contemporánea, se ha señalado que destaca por una aproximación intensamente poética, casi metafísica, donde la arquitectura no se entiende como una imposición exenta, sino como un palimpsesto de la memoria, la geografía y la historia.

Venezia se graduó en la Universidad de Nápoles en 1970, ciudad donde abrió su propio estudio en 1971. Compaginó desde el inicio la práctica profesional con una prolífica carrera docente e investigadora, siendo profesor ordinario de Composición Arquitectónica en la prestigiosa IUAV de Venecia, además de impartir clases en Génova, Harvard y la École Polytechnique Fédérale de Lausana. Su trayectoria, caracterizada por una producción selecta, pero de enorme densidad teórica, le ha valido los máximos honores de la arquitectura italiana:Medalla de Oro a la Trayectoria (Medaglia d’Oro alla Carriera) de la Trienal de Milán en 2015 y Premio Piranesi Prix de Rome a la Carriera en 2019. Es miembro de la Accademia Nazionale di San Luca desde 1998.

11. Francesco Venezia, “Giardino segreto”, Gibellina, 1987.

Frente al posmodernismo internacional de los años 80 que caía con frecuencia en el pastiche o la ironía histórica, Venezia adoptó una postura radicalmente distinta y atemporal. Su obsesión no es la cita histórica, sino el fragmento arqueológico y la relación tectónica con la tierra, cabe aclarar.

Para cuando nos visitó en 1997, gran parte de los proyectos más significativos de Venezia habían estado relacionados con las intervenciones de reconstrucción posteriores al devastador terremoto del Valle del Belice (Sicilia) ocurrido la noche del 14 al 15 de enero de 1968, donde la gestión del trauma colectivo y la ruina se convirtieron en el eje del diseño, temas que hoy retumban en nuestro país con dramática actualidad.

12. Francesco Venezia. Laboratorio de IUAV Mestre, 1995-2002.

Dicha vinculación podría decirse que fue el acontecimiento fundacional que definió su madurez intelectual y su lenguaje arquitectónico. Aquel sismo de magnitud 6.4 destruyó por completo catorce localidades, entre ellas Poggioreale, Salaparuta, Salemi y Gibellina, dejando miles de damnificados y un paisaje desolador de escombros. Para Venezia, este desastre no fue solo una tragedia humanitaria y territorial, sino el escenario donde puso a prueba su teoría de la memoria y la arquitectura del fragmento.

Con el Valle de Belice como telón de fondo, impulsado en gran parte por figuras como el senador y alcalde de Gibellina, Ludovico Corrao -quien pretendía transformar la reconstrucción de la zona en un laboratorio de arte y arquitectura contemporánea-, se estructuró el llamado Plan Belice ’80. Venezia, junto a otros grandes nombres como Álvaro Siza, Franco Purini o Umberto Riva, se involucró activamente en la reconstrucción. Sin embargo, mientras el planeamiento oficial optaba por construir ciudades totalmente nuevas (como Gibellina Nuova) bajo cuadrículas modernas y abstractas que borraban el pasado, Venezia se rebeló contra la idea de la tabula rasa.

13. Francesco Venezia. Rapiti dalla morte (Stolen from Death), Pompeya, 2015.

Dada su condición de maestro veterano, la producción reciente de Venezia ha seguido una evolución muy coherente con su filosofía de vida: ha construido de forma muy selectiva, concentrando su talento en dos vías principales: los allestimenti (diseño de exposiciones y montajes museográficos quirúrgicos en contextos arqueológicos o históricos) y una prolífica e influyente obra teórica y editorial.

14. Francesco Venezia. Neues Museum II en Berlin, 1997. Sala expositiva con bajorrelieves Saqqara. Izquierda: Croquis de estudio de la cáscara. Derecha: Vistas de la maqueta.
15. Francesco Venezia con Etore Spalletti. Pabellón para la XXI Trienal de Milán, 2016.

Por otro lado, el legado de Venezia trasciende sus pocos edificios construidos gracias a la finura de su obra gráfica. Sus dibujos y bocetos no buscan la espectacularidad técnica, sino que son trazos pregnantes y esenciales. Con muy pocas líneas abstractas logra definir la tensión entre el peso de la materia, la incidencia de la luz y la topografía.

16. Parte de la amplia bibliografía acumulada por Francesco Venezia.

La producción no construida (proyectos teóricos y concursos) donde Venezia demostró que la modernidad no requiere romper con el pasado clásico, sino saber leerlo como una continuidad inagotable de capas físicas y espirituales, junto a sus textos, están experimentando un fuerte resurgimiento crítico en la escena internacional. Publicaciones monográficas de revisión destacan cómo su obsesión por el spoliatum (el reuso del fragmento histórico) se alinea de forma poética con las discusiones contemporáneas sobre la economía circular, el reciclaje territorial y la necesidad de una arquitectura verdaderamente duradera, ajena a las modas efímeras del mercado global.

Nota

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Henry Vicente y Enrique Larrañaga por el apoyo brindado para elaborar esta reseña.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Academia Nacional de San Lucas ets (https://accademiasanluca.it/accademici/archivio/venezia)

2. ResearchGate (https://www.researchgate.net/publication/348356428_Meridiano_Continente_y_contenido_en_arquitectura)

3. Alchetron (https://alchetron.com/Jorge-Rigau#jorge-rigau-722efae7-3c66-4be4-be8d-f435ebb474c-resize-750.jpeg); y Syracuse Architecture (https://soa.syr.edu/live/events/46-rodolfo-machado)

4. DOM3 (https://www.dom3.es/guillermo-vazquez-consuegra-es)

5. gibellinaoverview (https://gibellinasicily.wordpress.com/2016/06/01/palazzo-di-lorenzo-la-memoria-recuperata/)

6, 7 y 16. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

8. tumblr (https://www.tumblr.com/elarafritzenwalden/105547436605/salemi-theatre-teatrino-allaperto-a-salemi)

9. Divisare (https://divisare.com/projects/366488-francesco-venezia-piazza-lancellotti); y Direzione Generale Creativitá Contemporanea (https://censimentoarchitetturecontemporanee.cultura.gov.it/scheda-opera?id=3535)

10. Divisare (https://divisare.com/projects/410574-francesco-venezia-mariano-de-angelis-gli-ipogei-della-cattedrale-di-caserta)

11. Stone Tales (https://www.facebook.com/STONETALES/posts/architetture-di-pietragiardino-segreto-francesco-venezia-gibellina-1987/1108361066014532/)

12. Divisare (https://divisare.com/projects/321841-francesco-venezia-orsenigo_chemollo-iuav-materials-testing-laboratory-1995)

13. Divisare (https://divisare.com/projects/296133-francesco-venezia-andrea-jemolo-stolen-from-death)

14. Mauro Marzo. «Francesco Venezia. Lo inagotable de las cosas». REVISTA A&P, nº 2, 2015 (https://www.ayp.fapyd.unr.edu.ar/index.php/ayp/issue/view/vol1num2)

15. Divisare (https://divisare.com/projects/315506-francesco-venezia-ettore-spalletti-giovanni-nardi-andrea-martiradonna-xxi-triennale-di-milano-pavilion)

COTA MIL 5

El impacto del meteorito

Gonzalo Tovar Ordaz

Con frecuencia se menciona la migración como un fenómeno venezolano de los años recientes; sin embargo, tenemos como país una larga historia -de por lo menos un siglo- en esta materia y nuestra ocupación del territorio y la conformación de nuestras ciudades tiene mucho que ver con ese proceso. Sin quitar importancia a lo acontecido en estas últimas décadas, los venezolanos comenzamos a migrar desde hace un siglo, no pocos de nuestros abuelos y padres se desplazaron el siglo pasado por el país en búsqueda de trabajo, servicios públicos y, en general, oportunidades. Por ejemplo, mis padres nacieron en la Isla de Margarita y, antes de llegar a Caracas en los años 60s, mi madre vivió en Tucupita y los campos petroleros de San Tomé al sur de Anzoátegui; mi padre vivió, primero, en Paraguaná, y luego en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, antes de llegar a Caracas con la intención de estudiar en el Instituto Pedagógico.

Con la aparición protagónica del petróleo en nuestra historia, los venezolanos comenzamos a migrar, pasando de ser un país predominantemente rural a uno urbano. Si en 1920 el 96% de la población del país residía en el lugar de nacimiento[i], ya en esa misma década en la que el petróleo pasó a ser la primera fuente de ingreso nacional, esa proporción comenzó a cambiar de manera acelerada a través de la migración del campo a la ciudad. Medio siglo después, en 1970, aproximadamente el 75% de los jefes de familia que habitaban en ranchos en ciudades de más de 20 mil habitantes había nacido fuera de la localidad donde habitaban[ii].

Lo novedoso de las décadas recientes es la migración al exterior. Venezuela fue a lo largo del siglo XX un país atractor de población migrante, mientras en lo que va de este siglo nos convertimos en expulsores de población.  ACNUR estima que 7,7 millones de habitantes abandonaron el país en el período 2014-2021, otras fuentes elevan esa cifra hasta alrededor de 9 millones de personas.  Al interior del país también se produjo en años recientes una migración relevante, que algunos investigadores han estimado en 1,9 millones de habitantes[iii], siendo las entidades receptoras la región Capital, Portuguesa, Lara, Zulia y Nueva Esparta. Las principales motivaciones para esas migraciones internas son el empleo, la búsqueda de apoyo familiar y los servicios públicos.

De acuerdo con el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, aproximadamente un tercio de los migrantes venezolanos al exterior estaría dispuesto a regresar al país en caso de un cambio político y/o una mejora económica, con la particularidad de que la disposición a regresar es inversamente proporcional al nivel educativo y a la condición socioeconómica del migrante, es decir, que mientras más pobres y menor calificación educativa de los encuestados, mayor es la disposición a regresar al país.

Las asimetrías en la deficitaria oferta de servicios públicos y oportunidades laborales entre las distintas regiones del país pueden hacer revivir los importantes flujos migratorios internos vividos entre 1920-1970. Problemas severos de disponibilidad de agua potable, como los observados recientemente en Sucre y Nueva Esparta, por ejemplo, pueden inducir desplazamientos internos de población. Los migrantes que eventualmente retornen del exterior probablemente se quedarán en aquellas zonas que concentran la oferta de servicios y oportunidades. Esa realidad posible a corto y mediano plazo hace relevante la pregunta siguiente: En un país con elevados déficits de información básica y pérdida de la cultura de planificación ¿se ha estimado el impacto que esta situación, la migración interna de la población atraída por los proyectos petroleros y el eventual retorno de 2,5 millones de migrantes, podría suponer sobre la vivienda y los servicios públicos?

Así como la industria petrolera generó en el siglo pasado nuevos centros poblados o convirtió caseríos en ciudades en pocos años, atrayendo trabajadores para sus proyectos e inyectando importantes recursos para la dotación de servicios y vivienda en esas ciudades, también atrajo migrantes por expectativas, muchos de los cuales no lograron incorporarse a la economía formal. Cuando se habla hoy de la reactivación de proyectos petroleros, es de prever que los mismos generarán, como en el pasado, expectativas que atraigan migrantes a su entorno, más en la realidad actual donde no abundan otras oportunidades.

En el pasado las universidades nacionales jugaron un rol importante en el análisis de esos procesos desde el punto de vista demográfico y urbanístico. Centros de investigación como el Instituto de Urbanismo de la UCV y el Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la USB, entre otros, desarrollaron líneas de investigación sobre el impacto urbano de los grandes proyectos, la ordenación del territorio y la planificación urbana en general. Por ejemplo, en el IERU-USB, desde finales de los años 80s y hasta la primera década de este siglo se analizaron los posibles impactos urbanos de grandes proyectos de infraestructura o de petróleo y gas, como el Cristobal Colón, el complejo industrial de Jose, la faja petrolífera del Orinoco, la apertura petrolera o el desarrollo en el flanco Sur Andino. Sin embargo, hoy esos centros de investigación cuentan con recursos muy limitados para volver a realizar esa labor, llegando al extremo del IERU-USB, técnicamente cerrado desde la pandemia y con un entorno institucional notablemente degradado.

Hay quienes piensan que ante la gravedad de todo lo vivido en el país estas últimas décadas ya nos pasó todo lo malo que pudiese pasarnos, que el meteorito ya cayó. Hay quienes creen, en tono de conseja de autoayuda, que el país ya tocó fondo y el camino por venir, aunque cuesta arriba, solo es posible en el sentido de las mejoras como un destino ineludible, como cuando se decía el siglo pasado que Venezuela estaba “condenada al éxito”. Sin embargo, otro escenario posible es el del meteorito que aún no cae, ese escenario en el cual el deterioro vivido en los servicios públicos ha sido terrible, pero pudo haber sido peor (y podría serlo en el futuro), porque la salida de un tercio de la población del país y la destrucción del sector industrial disminuyó de manera importante la demanda sobre los deteriorados servicios públicos puntuales y de red. El retorno de una parte de esa población migrante, movimientos migratorios internos y la reactivación progresiva de la actividad económica supondrá una presión adicional sobre servicios básicos que hoy en día funcionan muy por debajo de sus niveles deseables y cuya recuperación seguramente llevará años, dado el grado de deterioro, por ejemplo, de los sistemas eléctrico y de aguas en el país, haciendo que las crisis de servicios de los años pasados sean aún peores en el futuro. Sin esperar grandes cambios, ya en algunas zonas del país, según se comenta en redes sociales, que la reactivación puntual y aún de pequeña escala de actividades petroleras está deteriorando aún más el servicio eléctrico o la disponibilidad de agua potable en zonas donde esos servicios ya presentaban grandes deficiencias.

Semanalmente se habla en medios de comunicación y redes sociales de nuevas inversiones, firma de acuerdos y contratos, pero en este país tutelado, huérfano de datos oficiales y planes urbanos actualizados, escaso de presupuestos públicos transparentes, con instituciones débiles y escasez de recursos para la magnitud de los retos por venir, desconectado de instituciones multilaterales y lastrados por deudas enormes, entre otras deficiencias ¿hay alguna institución estimando el impacto urbano de esos proyectos que se aprueban y esos acuerdos que se firman para, por lo menos, tener claro que es lo que deberíamos tener y no tenemos o cuál sería la mejor forma de afrontar los impactos urbanos que esos proyectos generarán?, o, por el contrario, solo se sacan cuentas de ingresos o pagos de deuda sin entender a la cabalidad las implicaciones de esos proyectos. ¿Habrá alguna institución, de esas que firman estos días acuerdos y contratos, preguntándose qué es lo que deberíamos hacer para que la situación no se haga peor de lo que ha sido en años recientes?

Reseña biográfica

Gonzalo Tovar Ordaz. Urbanista (USB) con postgrados en planificación y gestión urbana y en sistemas de información, ha sido consultor, investigador, profesor universitario y gerente en diversas empresas e instituciones en varios países desde 1990. Ha participado como consultor o coordinador en más de 200 proyectos y estudios relacionados con urbanismo y ordenación del territorio en más de 25 países de América, Asia, África y Europa. Actualmente es el vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Urbanistas y presidente de la firma TDR Urbanistas y asociados.

Fuente de la imagen

Imagen creada mediante IA en fecha 27/06/2026 mediante la herramienta Google Gémini usando el prompt: «barriada, petróleo, Venezuela».


[i] Suarez, María Matilde y Ricardo Torrealba. Las migraciones internas en Venezuela 1926-1971. Boletín de Estudios Latinoamericanos y del Caribe #28. Centro de documentación para el estudio de Latinoamérica. Junio, 1980. https://www.jstor.org/stable/25675057.

[ii] CORDIPLAN y ONU. La urbanización en Venezuela. Proyecto VEN-11. Caracas, 1971.

[iii] Alvarez C.M. y Luis Maldonado. Migración interna en Venezuela en busca de oportunidades antes y durante la crisis. Banco Interamericano de Desarrollo. 2024. https://doi.org/10.18235/0013084.

Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.