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UIA Barcelona 2026 anuncia su programa completo, detallando formatos, exposiciones e itinerarios por toda la ciudad

Escrito por Reyyan Dogan | Traducido por Agustina Iñiguez
Publicado el 06 de mayo, 2026
Tomado de https://www.archdaily.cl
El Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA Barcelona 2026 ha publicado su programa completo, delineando la estructura, los participantes y la variedad de actividades programadas para llevarse a cabo del 28 de junio al 2 de julio de 2026. Ampliando el tema introducido previamente, Becoming. Architectures for a Planet in Transition, el Congreso está concebido como un evento distribuido a través de múltiples lugares y contextos urbanos en lugar de ser una conferencia en un solo sitio. Organizado por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) en colaboración con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC), se espera que el evento reúna aproximadamente 10,000 participantes y 250 ponentes de más de 130 países.

Las principales sedes del Congreso incluyen el Centro Internacional de Convenciones de Barcelona, el Disseny Hub Barcelona y el complejo de las Tres Chimeneas en Sant Adrià de Besòs, donde se concentrará el programa principal entre el 29 de junio y el 1 de julio. La estructura general se extiende tanto antes como después de estas fechas a través de exposiciones, talleres e itinerarios que se despliegan por la región. El programa sigue estructurándose en torno a seis ejes temáticos: Becoming More-than-human, Becoming Circular, Becoming Embodied, Becoming Interdependent, Becoming Hyper-Conscious y Becoming Attuned, que enmarcan discusiones sobre ecología, ciclos de recursos, prácticas de construcción, gobernanza, sistemas digitales y producción cultural.

Los temas se exploran a través de una amplia gama de formatos, incluyendo sesiones plenarias, conferencias, debates, mesas redondas y talleres, complementados por conversaciones uno a uno que se centran en metodologías y posiciones específicas dentro de la práctica contemporánea. Dentro de este marco, el programa «Research by Design» introduce un conjunto de doce prácticas que desarrollan investigaciones experimentales y basadas en la práctica sobre temas como el acceso a la vivienda, la adaptación al clima y la reutilización de materiales. Entre los colaboradores, ¡HouseEurope! con Brandlhuber+ se centra en la transformación del stock de edificios existentes como una preocupación central europea, mientras que Anna Puigjaner, junto con MAIO, Care., y Pol Esteve, examina el espacio doméstico a través de una lente feminista. Otros participantes, incluyendo Baukunst en colaboración con Structural Xploration Lab, exploran los procesos de minería urbana y la reutilización de materiales, ampliando la dimensión orientada a la investigación del Congreso.

Capas adicionales de discusión se introducen a través del «Critical Antagonist», integrado en las sesiones plenarias para desafiar las narrativas dominantes y fomentar el debate a través de disciplinas. Los participantes en este papel incluyen a Timothy Morton, Marina Tabassum, y Juan Herreros, entre otros, aportando perspectivas alternativas al programa. Al mismo tiempo, aproximadamente 100 profesionales de la arquitectura españoles actuarán como anfitriones, moderando sesiones y proporcionando conexiones entre las contribuciones internacionales y los contextos locales, en línea con la intención del Congreso de situar las discusiones globales dentro de un marco territorial específico.

El programa también incorpora una serie de conversaciones y debates que abordan ciertos temas con mayor profundidad, incluyendo intercambios entre arquitectos paisajistas Kate Orff y Dirk Sijmons sobre sistemas de agua e infraestructuras ecológicas. Otras sesiones reúnen grupos como Forensic Architecture y el Centro de Tecnologías Espaciales para examinar el papel de las herramientas arquitectónicas en el análisis de conflictos geopolíticos. Más allá de los entornos formales de la conferencia, el Congreso introduce el Foro Abierto, una plataforma al aire libre ubicada en la explanada del sitio de las Tres Chimeneas. Diseñado como una estructura temporal con capacidad para 1,500 personas, el foro albergará discusiones informales e intercambios colectivos durante las tardes, reuniendo a ponentes y asistentes en un ambiente compartido.

Otro componente del programa es su estructura de itinerario, que comprende más de 70 rutas curadas por AMOO a través de Barcelona y sus territorios circundantes. Estas ubicaciones conectan los temas con proyectos construidos, paisajes e infraestructuras, ofreciendo acceso a sitios que se abrirán específicamente para la ocasión. El Congreso también incorpora una dimensión educativa a través de una serie de talleres internacionales que tendrán lugar del 19 al 27 de junio, antes del evento principal. Reuniendo aproximadamente 180 estudiantes y jóvenes arquitectos/as, estos talleres se llevarán a cabo en el sitio de las Tres Chimeneas y serán dirigidos por prácticas como Assemble, BeAr, TEN, y Plan Común.


La lista de ponentes refleja una combinación de figuras establecidas y prácticas emergentes, enfatizando la diversidad a través de geografías y generaciones. Los participantes confirmados incluyen a los ganadores del Premio Pritzker Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, Shigeru Ban, Wang Shu de Amateur Architecture Studio, y Smiljan Radić, junto con los ganadores del Premio de la Unión Europea de Arquitectura Contemporánea – Premio Mies van der Rohe como Architecten Jan de Vylder Inge Vinck, así como prácticas como Lacol y Arquitectura G.
Además del programa principal, el Congreso albergará eventos de apertura y clausura producidos por Cabosanroque y Cube Studio, integrando la arquitectura con sonido y performance como parte de su dimensión pública. La ceremonia de la Medalla de Oro UIA y los Premios Trienales tendrá lugar en la Sagrada Familia, y otros eventos colaterales incluirán reuniones del Comité Internacional de Críticos de Arquitectura (CICA) y del Grupo de Liderazgo Climático de Ciudades C40, ampliando el compromiso del Congreso con campos y redes relacionadas.

Enumerado entre los eventos más esperados del 2026, el Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA se espera que traiga miles de participantes a Barcelona, que la UNESCO ha designado como la Capital Mundial de la Arquitectura 2026. En desarrollos paralelos, la ciudad ha preseleccionado cinco equipos para Liceu Mar, un nuevo espacio cultural en Port Vell, incluyendo a SANAA con Camps Felip Arquitectura, Batlle i Roig con Snøhetta, Barozzi Veiga con MAIO y Burgos & Garrido, Sou Fujimoto con GRAS y Aldayjover, y David Chipperfield Architects con b720 y Creus e Carrasco. Junto a esto, la Sagrada Familia alcanzó recientemente un hito importante con la finalización de su torre central, que ahora se eleva a su altura final de 172.5 metros.
ACA
INVITACIÓN

Manglarte convoca a concurso nacional de ideas para el diseño de una
Cápsula Polivalente Sustentable
Nota de prensa enviada por los organizadores
BARCELONA, ANZOÁTEGUI. – Manglarte, programa cultural, anuncia la apertura de su primer Concurso de Ideas: Cápsula Polivalente, una iniciativa que invita a estudiantes y recién graduados de todo el país a proyectar soluciones arquitectónicas mínimas bajo criterios de innovación y sostenibilidad.
Fiel a su misión de transformar el tejido social a través del arte y la educación, Manglarte propone este certamen como un ejercicio de desarrollo participativo para el Manglar Campus. El reto consiste en el diseño de un módulo multipropósito de 15 m² (aproximadamente) que funcione como motor de gestión colaborativa e investigación aplicada, fortaleciendo la identidad regional desde la vanguardia técnica.
Arquitectura con propósito social
La convocatoria está orientada a jóvenes talentos de las áreas de Arquitectura, Diseño y Artes. Las propuestas deberán priorizar la versatilidad y el uso de tecnologías de bajo impacto ambiental, funcionando como nodos de creación y encuentro colectivo.
«Buscamos una idea generadora que reflexione sobre la flexibilidad espacial y el compromiso con el entorno tropical», señala el equipo organizador. Esta iniciativa reafirma el papel de Manglarte como una estructura permanente de responsabilidad social que combate la desesperanza mediante la creación de oportunidades y la dignificación del hábitat.
Jurado de Excelencia
La evaluación de las propuestas estará a cargo de un panel multidisciplinario de destacada trayectoria académica y profesional, los arquitectos, Harry Frontado y Evelin Alfaro, la escultora Sydia Reyes y Rodrigo de la Peña, Diseñador Industrial.
Cronograma del Certamen
El proceso de inscripción es gratuito y se gestionará a través de las plataformas oficiales de la institución. Las fechas clave del concurso son:
● Cierre de Inscripciones: 25 de mayo de 2026.
● Entrega de Propuestas: Hasta el 31 de mayo de 2026.
● Veredicto Final: Viernes 19 de junio de 2026.
Con este concurso, el Manglar Campus se consolida como un ecosistema vivo de formación integral, donde el diseño arquitectónico se activa como una herramienta de transformación ciudadana y preservación del patrimonio regional.
Información y contacto
Las bases completas y el formulario de registro están disponibles en:
Web: manglarte.org.ve
Instagram: @manglarte_
Contacto: contacto@manglarte.org.ve
Teléfono: 0412-2783333
Dirección: Campus Manglar, Nueva Barcelona, estado Anzoátegui
Prensa Manglarte – CNP 17.069
ACA
¿SABÍA USTED…
… que en 2006 se termina la construcción de la nueva sede de la Galería Freites en Las Mercedes?

El sistema de galerías de arte privadas, tal como lo conocemos hoy, es una estructura que se consolidó entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, transformando radicalmente la forma en que el arte se produce, se consume y se valora.

Si bien se pueden señalar como pasos previos importantes a la comercialización del arte: la aparición a partir de siglos XVI y XVII de un coleccionismo con visos enciclopédicos y la apertura al público de los espacios que contenían una amplia diversidad de objetos; el debilitamiento de las estructuras de patronazgo tradicionales: la Iglesia y la Corona; el surgimiento de la burguesía como factor clave de una nueva relación de intercambio entre los artistas y el público; y la dispersión a finales del siglo XVIII de las grandes colecciones aristocráticas de la Europa continental que dieron origen en Inglaterra a la consolidación de las subastas como el mecanismo de arbitraje de precios por excelencia, será el siglo XIX el que representará la edad de oro de la profesionalización de la galería. Surgieron firmas que no solo vendían arte, sino que moldeaban el gusto de las naciones y establecían puentes transatlánticos entre la producción europea y la nueva riqueza estadounidense.


A mediados del siglo XIX, el mercado de arte en Francia e Inglaterra estaba dominado por las Academias, que controlaban el gusto público a través de sus exhibiciones anuales: los Salones Oficiales. Sin embargo, la rigidez de este sistema llevó a los artistas de vanguardia a buscar alternativas fuera de las instituciones estatales. Fue así como el surgimiento de sociedades de artistas independientes y galerías comerciales permitió que algunos movimientos sobrevivieran al rechazo oficial.


Es en ese contexto donde la figura de Paul Durand-Ruel, quien apostó por el Impresionismo en la década de 1870, logró definir el modelo de galería contemporánea y a la vez convertirse en el primer «marchante» moderno ya que no sólo vendía cuadros: creaba mercados, organizaba exposiciones individuales y «apostaba» por artistas que el sistema oficial ignoraba. Su apoyo a la corriente pictórica francesa no se trató solo de un acto de gusto personal, sino de una revolución en la gestión del valor artístico. Durand-Ruel comprendió que el marchante ya no debía ser un simple tendero, sino un defensor activo y un estratega que construía la reputación del artista desde cero.

Paralelamente a la evolución comercial, el espacio físico de la galería sufrió una transformación radical. Durante el siglo XIX, las galerías imitaban los interiores domésticos de la alta burguesía, con paredes cubiertas de terciopelo rojo, molduras doradas y cuadros colgados en múltiples filas. Sin embargo, a finales de esa centuria, la Secesión de Viena y arquitectos como Charles Rennie Mackintosh comenzaron a experimentar con paredes blancas y espacios despojados de ornamentación para organizar las muestras, sugiriendo que la obra de arte es un objeto autónomo, libre de influencias externas y del paso del tiempo. Al aislar la pintura en un muro blanco y vacío, la galería otorgará a la obra una autoridad casi mística. Este espacio no es neutral; es un mecanismo de validación que le dice al espectador que lo que está viendo es importante y valioso, independientemente de su contexto original.

Luego, a principios de siglo, galeristas como Ambroise Vollard y Daniel-Henry Kahnweiler (marchante de Picasso) establecieron el modelo actual: un contrato de exclusividad entre el artista y la galería, donde esta última asume el riesgo financiero a cambio de gestionar la carrera del creador. Tras la Segunda Guerra Mundial, el centro de gravedad del mundo del arte se trasladó de París a Nueva York. En este contexto, Leo Castelli emergió como la figura dominante, fusionando las estrategias de Durand-Ruel con una sensibilidad moderna hacia la cultura de masas y los nuevos medios.

En lo que respecta a nuestro país, para comprender la aparición de las galerías privadas, es imperativo analizar el vacío que vinieron a llenar. Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, la actividad expositiva en Caracas estaba limitada a los salones oficiales y a muestras esporádicas en lugares de sociabilidad general. Un hito fundacional se sitúa el 28 de julio de 1872, con la Primera Exhibición de Bellas Artes en el Café del Ávila, organizada por James Mudie Spence junto a los hermanos Bolet Peraza. Este evento, aunque efímero, demostró que existía un público interesado en el consumo visual fuera de las instituciones religiosas o gubernamentales.


A principios del siglo XX, el panorama seguía dominado por la Academia de Bellas Artes. Sin embargo, en 1909, la huelga de estudiantes que dio origen al Círculo de Bellas Artes, fundado en 1912, marcó el primer cisma importante contra el academicismo. Aunque el Círculo no poseía una galería comercial propia, sus integrantes realizaban exposiciones en locales alquilados o talleres particulares, sentando las bases de una autonomía creativa que más tarde requeriría de infraestructuras comerciales estables para su sustento. Durante este periodo, la figura del artista operaba bajo un modelo de encargo directo o protección estatal, una dinámica que empezaría a cambiar con la inauguración del Museo de Bellas Artes (MBA) en 1938, diseñado por Carlos Raúl Villanueva, que institucionalizó el estándar de exhibición en la ciudad.

Hacia 1948, surge el Taller Libre de Arte de Caracas, una institución que, si bien no era una galería privada en el sentido estrictamente comercial, funcionó como el primer espacio de vanguardia real donde los artistas gestionaban su propia visibilidad comenzando a experimentar con el cubismo y el folclore, alejándose de los premios oficiales para buscar un lenguaje propio que pronto encontraría eco en el mercado privado. Este taller fue el catalizador que preparó al coleccionismo caraqueño para la transición hacia el arte moderno y la abstracción que luego liderarían Los Disidentes.
La verdadera eclosión de las galerías de arte privadas en Caracas ocurrió a partir de 1950, impulsada por un crecimiento económico sin precedentes derivado del auge de la industria petrolera, lo cual fomentó la aparición de una clase media y una élite empresarial con apetito por el arte contemporáneo internacional y nacional. En tal sentido, se registra la aparición en 1947 de la primera galería de arte con carácter comercial y privado de la ciudad: la Galería Palma, fundada por Blanca Arreaza de Alvigini. Estaba situada en el centro de la ciudad, específicamente entre las esquinas de La Palma y Santa Teresa. Luego, en 1952, en El Rosal (específicamente en la Calle El Recreo, en la planta baja del edificio Arisun), abriría sus puertas la Galería Siete Muros fundada por la artista y promotora Lourdes Armas, quien años más tarde, a principios de 1961, fundaría también la Galería El Muro espacio ubicado en el Edificio San Mauricio, en la Avenida Urdaneta, entre las esquinas de Santa Capilla y Veroes. El Muro, epicentro de la vanguardia caraqueña de los años 60, consolidó el modelo de galería privada que no solo vendía cuadros, sino que promovía la confrontación, generaba pensamiento crítico y servía de refugio para las propuestas más experimentales del momento como el informalismo y el arte de denuncia.

En 1956, se funda la Sala Mendoza, que se convertiría en el pilar fundamental del mercado del arte venezolano. Aunque operaba bajo el auspicio de la Fundación Mendoza, su estructura y objetivos eran los de un espacio de vanguardia que introducía criterios de documentación, catalogación y curaduría profesional antes inexistentes en el ámbito privado. La Sala Mendoza, ubicada entonces en el edificio Las Fundaciones, avenida Andrés Bello, fue pionera en la promoción del arte abstracto y cinético, sirviendo como plataforma de lanzamiento para artistas que luego alcanzarían fama mundial, como Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez.

Tras el exitoso período de apretura relatado, el circuito artístico caraqueño se expandió rápidamente con espacios que compartían esa mezcla de rigor curatorial y espíritu privado. Así, fueron abiertas sucesivamente, entre otras: la Galería Acquavella (avenida principal de la urbanización El Bosque, edificio San Juan, 1959); la Galería G (urbanización Chuao, calle California, edificio San Francisco, 1964); la Galería Estudio Actual (sótano del Centro Comercial Chacaíto, 1968); la Galería Conkright (avenida Francisco de Miranda, edificio Galipán, 1970); la Galería Viva México (calle El Colegio con avenida Venezuela, Sabana Grande, 1970); y la Galería Minotauro (urbanización Las Palmas, avenida Las Palmas con la calle Los Apamates, quinta Yolanda, 1978), todas con una destacada relevancia.


Si durante los años 60 y 70 el centro de gravedad cultural de Caracas se desplazó hacia Sabana Grande y sus alrededores, donde la Calle Real se transformó en un bulevar cosmopolita, lleno de librerías, cafés y galerías que atraían a la «intelligentsia» de la época. Luego, desde mediados de los 70 e inicios de los 80 el país experimentó una bonanza económica y cultural que consolidó un mercado de arte sumamente dinámico. En este período las galerías se expandieron hacia el este de la ciudad, especialmente hacia Las Mercedes. Entre otras, en 1970 abre la Galería Durban (calle Madrid, entre las calles New York y Trinidad); en 1974 el Centro de Arte Euroamericano (calle California entre Jalisco y Monterrey), en 1977 la Galería Freites (calle Orinoco entre Jalisco y Monterrey), y en 1985, a pesar de la contracción económica que azotó Venezuela a partir de 1983, la Galería Sotavento (calle Jalisco con California, edificio San Carlos).

La Galería Freites, sobre la que ahondaremos el día de hoy, fue creada por el economista y gestor cultural Alejandro Freites junto a su esposa, Mariela Goldin en medio de una época de crecimiento cultural e institucional del país donde tuvo que competir con importantes instituciones del ramo ya establecidas que eran referencia a nivel internacional. En tal sentido, asumió el compromiso de exhibir, promocionar, investigar y documentar el arte venezolano (de diferentes tendencias y diversas generaciones) que se propuso difundir con un alto sentido de responsabilidad en cada una de sus actividades. A diferencia de otros espacios de la época, la Freites se enfocó en un modelo de «galería de autor», donde la curaduría y la representación exclusiva de grandes maestros marcaron una línea de distinción.


Funcionó entre 1977 y 2006 en una quinta remodelada ubicada sobre la calle Orinoco (Las Mercedes), ubicada en el mismo lugar donde construiría su nueva sede entre 2003 y 2006. El proyecto del nuevo edificio, uno de los pocos diseñados ex novo para albergar el uso expositivo desde el ámbito privado, estuvo a cargo del arquitecto y artista plástico Julio Maragall (España, 1936), hijo del escultor catalán Ernesto Maragall y de Fina McGill, por lo que pronto se vinculó al arte, y en paralelo a sus estudios universitarios, asistió a cursos de escultura, obteniendo su grado de arquitecto en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, en 1965.


La obra, como se expresa en el catálogo preparado por la galería para promocionarse (https://issuu.com/galeriafreites/docs/a-f_catalogo._gf_2024cr15_isuu_1pag), “refleja claramente el carácter simbólico de una estructura que se erige a través de una relación neta entre arte y diseño”.


En otro catálogo (https://issuu.com/galeriafreites/docs/maragall_2805_pp_compressed), en este caso publicado con motivo de la exposición “Julio Maragall. Arquitecto del volumen”, realizada en los espacios de la institución entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, donde seis de sus edificios fueron los protagonistas debidamente acompañados por parte de su obra escultórica, se recoge lo siguiente: “… la Galería Freites… es un claro ejemplo de una edificación escultórica. La fachada principal está modelada por altas y sinuosas paredes curvas acabadas en tablillas de arcilla, ciegas al exterior, solo permitiendo ventanas en puntos focales. La arquitectura interior, resuelta en líneas rectas, contrasta con los inmensos volúmenes escultóricos exteriores, creando tensión en la resolución de los espacios. Los cuatro pisos se organizan en torno a una entrada central de luz natural, ubicada en la terraza, proporcionando una condición etérea a las salas inferiores, y que se decanta e ilumina cenitalmente a la escultórica escalera central ubicada en la planta de acceso. El interior, minimalista, con amplias y luminosas áreas y paredes blancas, le cede todo el protagonismo a las obras de arte”. En tal sentido, se trata de un edificio que refleja con claridad tres de las características fundamentales del lenguaje de Maragall: “Formas austeras y severas, con linealidad rítmica sostenida y movimiento; Incorporación de la luz como elemento de composición en la volumetría; y Juego de relaciones plásticas entre elevación vs. horizontalidad y tensión vs. serenidad”.



La nueva galería de 1.400 metros cuadrados de construcción, diseñada para albergar obras de gran formato y soportar el peso de esculturas de enorme peso, pensada para ser emblema de la institución que contiene, sería inaugurada el 11 de junio de 2006, con una muestra individual del artista venezolano Edgar Sánchez, titulada «Piel de asfalto». Sánchez, valga decirlo, también participaría en la inauguración de la primera sede en 1977. Sus cuatro niveles incluyen: salas de exposiciones (de las cuales en las dos plantas inferiores se presentan exposiciones temporales y en los pisos superiores se muestran de obras de artistas representados), áreas de almacenamiento y servicio, jardines y una amplia terraza con vista hacia el valle caraqueño y el cerro Ávila.


A pesar de las transformaciones económicas producto de la crisis bancaria del año 1994, que significaron el fin de una era de patrocinio artístico corporativo, a lo que se sumó la notable decadencia de los museos estatales desde comienzos del siglo XXI, el circuito de galerías en Caracas ha demostrado una resiliencia notable. A partir del año 2000, el eje artístico se desplazó desde las sedes individuales en calles de Las Mercedes hacia centros culturales privados y espacios que integran naturaleza y arquitectura, mutando hacia una función de «resguardadora» del pensamiento crítico. La falta de mantenimiento, la censura ideológica y la fuga de cerebros en instituciones como el Museo de Bellas Artes o el MACC obligaron a los agentes culturales a buscar nuevos refugios geográficos y operativos en el este de la ciudad.


En este contexto la Galería Freites, ha mostrado una enorme adaptabilidad y comprensión de los tiempos que corren, manteniendo un equilibrio entre la exhibición de su fondo de maestros consagrados y la apertura a nuevas tendencias, consolidándose como una parada obligatoria en el circuito cultural que aún hace vida en Las Mercedes. Desde su fundación ha organizado más de 140 exposiciones entre individuales y colectivas, que permitieron ampliar las colecciones venezolanas iniciales con obras de la escultura inglesa de la posguerra, y la de artistas trascendentales como Alexander Calder, Alexander Archipenko, Arman, Fernando Botero, Julio González, Manolo Valdés, Robert Indiana, Víctor Vasarely, Jacobo Borges, Jean Arp, Jorge Stever, Lynn Chadwick, Reg Butler, Santiago Cárdenas y Abigaíl Varela, entre otros; y con la representación exclusiva de la obra de Baltasar Lobo.
La figura de su fundador, Alejandro Freites, inseparable de la trayectoria de la galería, lo presenta como un promotor cultural que no solo se ha limitado a la venta de cuadros o la representación de artistas renombrados, sino a la creación de catálogos razonados y libros de arte de alta calidad editorial, contribuyendo a la documentación de la historia del arte en Venezuela.

Julio Maragall, por su parte, estando en Nueva York comienza su actividad profesional en 1965 en la Oficina de Arquitectura de Mario Romañach y Donald Belcher & Asociados. De regreso a Caracas ejerce como arquitecto proyectista en la Constructora Tecsa y luego, a partir de 1966, como miembro asociado de la oficina del Arq. Julio Volante. En 1972 funda Maragall & Asociados que desde su fundación y hasta la fecha, ha desarrollado diversos proyectos arquitectónicos y urbanos. En 1988 es reconocido con la Mención Vivienda Multifamiliar en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura, y en 2022 recibe la Orden Colegio de Arquitectos de Venezuela.

También en 1972, Maragall realizó un posgrado en la Universidad Simón Bolívar dictado por Mario Romañach, que le abrió las puertas para dar inicio ese mismo año a su actividad docente en la cátedra de Diseño Arquitectónico como parte del grupo pionero de la Carrera de Arquitectura junto a otros egresados de Cornell: Alberto Tucker (1964), Jorge Núñez (1966) y José Miguel Roig (1959). Entre 1984 y 1986, en esta misma universidad, ejerció la coordinación de la Carrera de Arquitectura, integrando los departamentos de Diseño Arquitectónico y Estudios Urbanos. También inaugura y asume la docencia de la cátedra de escultura.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 22, 24 y 27. Galería Freites. JULIO MARAGALL. Arquitecto del volumen. 2023 (https://issuu.com/galeriafreites/docs/maragall_2805_pp_compressed)
2. Wikipedia. Colección Privada (https://es.wikipedia.org/wiki/Colecci%C3%B3n_privada)
3. El Foundling Hospital (https://martalujan.wordpress.com/2020/09/09/el-foundling-hospital/)
4. Wikipedia. Dulwich Picture Gallery (https://es.wikipedia.org/wiki/Dulwich_Picture_Gallery)
5. My Modern Met (https://mymodernmet.com/es/salon-paris-historia/)
6. The Collector (https://www.thecollector.com/what-was-the-salon-des-refuses/)
7. Wikipedia. Paul Durand-Ruel (https://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Durand-Ruel)
8. dwell (https://www.dwell.com/article/the-architecture-of-charles-rennie-mackintosh-9b290674)
9. @historietadevenezuela (https://www.instagram.com/p/CR35jLttzSL/)
10. steemit (https://steemit.com/spanish/@danielarndn/el-circulo-de-bellas-artes-de-caracas)
11, 13 y 16. Colección Crono Arquitectura Venezuela
12. WIKIHISTORIA DEL ARTE VENEZOLANO (http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/El_Taller_Libre_de_Arte)
14. WIKIHISTORIA DEL ARTE VENEZOLANO (http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Armas,_Lourdes); y RAGO (https://www.ragoarts.com/auctions/2023/12/a-visionary-eye-works-from-the-collection-of-clara-diament-sujo/122)
15. Galería Viva México (https://www.facebook.com/Galeriavivamexicoccs/); y Desde la memoria urbana (https://hanniagomez.blogspot.com/2019/04/salvemos-villa-minotauro.html)
17. @galeria_freites (https://www.instagram.com/p/DU6Bcm9DnIR/)
18, 19, 23, 25, 29. Galería Freites. 2022 (https://issuu.com/galeriafreites/docs/a-f_catalogo._gf_2024cr15_isuu_1pag)
20. Capturas de Google Earth.
21. ESTILO / online (https://revistaestilo.org/2023/12/10/julio-maragall-arquitecto-del-volumen-en-galeria-freites/)
26, 28 y 30. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
31. Carlos Olaizola. «MARIO ROMAÑACH. EL ARQUITECTO CUBANO QUE SIRVIÓ DE PUENTE ENTRE PENSILVANIA Y CARACAS» (https://trienal.fau.ucv.ve/2017/publicacion/articulos/TPA/extenso/TIFAU2017_Extenso_TPA-02_COlaizola.pdf)
CONTACTO FAC 461
COTA MIL 3

Radic, la ciudad de la sospecha y la arquitectura frágil
Iván González Viso
El reciente Premio Pritzker de Arquitectura 2026, otorgado al chileno Smiljan Radic, ratificó mi interés por este arquitecto al que tuve la fortuna de conocer personalmente en 2017. Su reconocimiento con el Nobel de la Arquitectura me llevó a volver a escuchar su entrevista en Youtube* con el notable escritor y comunicador Christian Warnken, con motivo de la presentación del libro Obra Gruesa: arquitectura ilustrada por Smiljan Radic, editado por Ediciones Puro Chile y bellamente diseñado con maestría en Caracas por Álvaro Sotillo y Gabriela Fontanillas.
Radic, que desde 2017 dirige la Fundación Arquitectura Frágil junto a su esposa, la escultora Marcela Correa para impulsar la arquitectura experimental e improbable, habla de los retos de proyectar en contextos angustiantes, limitados y restringidos donde la incertidumbre y la sospecha llevan a blindar la obra en exceso para “prevenir”, cargándola y protegiéndola más de la cuenta. Contextos como el nuestro, donde el miedo instalado en la ciudad ha definido por décadas el carácter, la materialidad y la dureza de nuestra arquitectura.

Radic cuenta que le tocó trabajar en un barrio chileno al que “solo se podía entrar siendo familiar o ladrón, nunca como ciudadano”. Esa frase me resonó con fuerza al pensar en Caracas y las grandes ciudades venezolanas, donde nuestra libertad para recorrer el espacio público —más allá de los barrios cerrados— se ha reducido drásticamente por esa urgencia de prevenir, ocultarse y protegerse, de “estar pendiente”, llegando al extremo en algunos casos de tener que argumentar la razón para poder tomar fotos libremente.
Pero nuestro miedo ha ido más allá: nos ha obligado a preverlo todo, sin dejar nada al azar, convirtiendo la vulnerabilidad en un factor excluyente de nuevas posibilidades. El temor ha sepultado la posibilidad de construir desde lo frágil, lo sencillo y, muchas veces lo sensato, sin renunciar a la permanencia de la obra. En un entorno sin códigos claros como el nuestro, nadie en su sano juicio optaría por alternativas constructivas distintas al bloque, el cemento y el acero tradicionales, obsesionados con qué reja poner o hasta dónde levantar los muros del perímetro de la propiedad. Si sumáramos los metros cuadrados de todos los muros de frente que limitan las propiedades de Caracas quizás podríamos construir una ciudad equivalente a la que tenemos o más. A su vez, un cálculo simple con lápiz y números bien podría revelar que nuestros edificios, en términos de peso, costo y eficiencia, están entre los peores del mundo. Este enfoque en el caso venezolano se suele justificar con la escasez y disponibilidad de materiales locales, la llegada irregular de los importados —siempre a merced de lo que “hay”— el costo por metro cuadrado, la inflación desbordada o el argumento sísmico.

Sin embargo, en la realidad chilena, bastante menos complicada y más avanzada, Radic narra que el argumento sísmico ya no es un problema. En Chile, los edificios contemporáneos resisten, como probó el terremoto de 8,8 grados que azotó Santiago en 2010, demostrando que el cálculo estructural y la construcción flexible y ligera ha avanzado lo suficiente para garantizar estabilidad ante las grandes catástrofes. Así la visión de Radic busca desafiar la gravedad con edificios detonantes de la realidad. Pienso en el Restaurant Mestizo de 2007, donde grandes rocas parecen sostener la estructura y desafiar el equilibrio, o en el Teatro Regional del Bío-Bío, inaugurado en 2018, que con una estructura ligera desmonta las convenciones de permanencia y resistencia, abriendo grados de experimentación que no suelen ser comunes en la arquitectura pública. En nuestro medio, esa “arquitectura frágil” —que busca ligereza estructural, la desmaterialización e integración con el entorno mediante estructuras mínimas y delgadas, como en la escuela japonesa— ha estado sepultada por años como una opción viable por el exceso. Pareciera que el oxímoron de Mies van der Rohe, “menos es más”, no cabe en nuestro medio ante la necesidad y el miedo. Nos tomará años recuperar la ciudadanía y atrevernos a experimentar con lo frágil. Pero antes hay que transparentar los límites entre lo público y lo privado, y abandonar poco a poco la ciudad de la sospecha.
*La entrevista completa puede verse en: (https://www.youtube.com/watch?v=4pK4hMgrcDU&list=PLpZjXok-yMOX7IIDdEihG4CyfEVQm5s0x&index=9&t=2851s)
