
COTA MIL 7

Sentir antes de comprender a mi ciudad
José Domingo Sosa
Para comprender a mi ciudad antes de que el entendimiento la reduzca a un trazado de avenidas o a una cifra estadística, es necesario emprender una suerte de repliegue, un desprendimiento de nuestras certezas cotidianas. La fenomenología nació precisamente de esa insurrección contra el intelecto desapasionado: la consigna de Husserl de volver «a las cosas mismas» no era una invitación a clasificar el mundo, sino a rescatarlo de la tiranía del positivismo y del artificio cartesiano. Durante siglos se nos persuadió de que existíamos como una conciencia pura, un ojo incorpóreo suspendido sobre una realidad geométrica y domesticada. La reducción fenomenológica, la epojé, quiebra ese espejismo al exigirnos poner entre paréntesis los manuales de física, los mapas utilitarios (el GPS) y los prejuicios ontológicos (el nacionalismo), suspendiendo todo juicio previo para permitir que el fenómeno se manifieste con la frescura inmediata de lo que es vivido antes de ser pensado.
Fue Maurice Merleau-Ponty quien arrebató esa fenomenología a las abstracciones de la conciencia para enraizarla, de manera irrevocable, en la espesura de la carne. Para el filósofo francés, no poseemos un cuerpo como quien maneja una herramienta o habita una máquina anatómica; somos cuerpo, un cuerpo propio (le corps propre) que constituye nuestro único anclaje primordial en el mundo, el pivote desde el cual el espacio adquiere orientación y la existencia cobra volumen.
En este giro, el conocimiento deja de ser una operación intelectual y se transforma en un acontecimiento sensorial, casi erótico. La percepción es una adhesión táctil, un acoplamiento en el que la frontera entre quien percibe y lo percibido se disipa en lo que Merleau-Ponty llamó «la carne del mundo». A través del quiasma, esa misteriosa reversibilidad del ser, la mano que palpa es al mismo tiempo una superficie tangible, y la mirada que contempla pertenece al mismo tejido visible que la rodea. El cuerpo se abre al entorno con una porosidad absoluta, descubriendo que sentir no es registrar datos desde afuera, sino consentir que se mezcle con las texturas de la realidad.
Cuando esta mirada encarnada se posa sobre la urbe, la cuadrícula cartesiana se desmorona y la ciudad emerge como un organismo colosal, un cuerpo palpitante que dialoga con nuestra propia fisiología. Caminar por sus calles deja de ser un simple desplazamiento logístico para convertirse en un acontecimiento intercorporal. Las avenidas ya no son conductos de cemento, sino arterias cuyo flujo circulatorio se expande y se contrae a lo largo de las horas; el rumor sordo de los motores, el zumbido eléctrico y el murmullo de los transeúntes dejan de ser ruido ambiental para revelarse como la respiración colectiva de una bestia metabólica que nos envuelve por completo.
Habitar la piel urbana desde este prisma exige una atención somática que desafía la ceguera de la prisa. La pisada sobre el asfalto gastado o la losa irregular devuelve una vibración física que resuena en las rodillas y asciende por la columna vertebral, recordándonos que el suelo no es una abstracción plana, sino una masa que resiste y sostiene. Cuando la palma de la mano roza un muro de ladrillo caldeado por el sol del mediodía o el pasamanos de hierro que conserva el frío de la madrugada, se siente la reversibilidad de la carne: la piedra absorbe la temperatura de la sangre con la misma naturalidad con que la piel asimila la aspereza mineral.
Del mismo modo, las fachadas no actúan como telones de fondo; su densidad tectónica comprime o ensancha el tórax de quien camina. Un callejón umbrío estrecha el paso y retiene el aliento, mientras que la súbita desembocadura en una plaza abierta expande los hombros, demostrando que la arquitectura esculpe nuestro esquema corporal mucho antes de que la razón formule un juicio sobre su belleza.
En ese mismo instante, el tufo de los sótanos, el aroma a grano tostado y la corriente de aire que brota de las profundidades del metro configuran una atmósfera sinestésica indivisible donde el aire se vuelve palpable y la vista se impregna de olor.
Para experimentar esta revelación carnal en la práctica inmediata, basta con abandonar los mapas del GPS y cruzar el umbral hacia la calle sin rumbo predeterminado. Al detenerse en una esquina transitada, desactivar las categorías mentales que nombran los comercios o miden los tiempos y prestar atención al peso físico de las sombras sobre los hombros. Variar el compás del paso para comprobar cómo la textura cambiante del suelo altera el ritmo cardíaco, apoyar la mano contra la superficie rugosa del primer edificio hasta que la frontera térmica entre el organismo y el concreto desaparezca, y sentir con claridad cómo el volumen de la ciudad condiciona la respiración. En ese punto exacto, uno deja de ser un espectador para convertirse en el medio a través del cual la ciudad toma conciencia de su propia piel.
José Domingo Sosa es un filósofo y psicólogo existencial que, durante más de veinticinco años, se ha dedicado al estudio de la fenomenología existencial y de la psicología profunda. Es autor de No soy mi herida (2026). El desafío de existir (2025). Qué es la vida (2023) y numerosos ensayos y artículos.
Fuente de la imagen
Imagen creada mediante IA en fecha 14/10/2026 mediante la herramienta Google Gémini.
ES NOTICIA
El modelo de fábrica alternativa de Nakshabid Architects en Bangladesh recibe el Premio Internacional RIBA 2026

Escrito por Antonia Piñeiro
Publicado el 19 de octubre, 2026
Tomado de https://www.archdaily.com
La fábrica Green Field de Karupannya Rangpur Limited, diseñada por el estudio Nakshabid Architects, ha sido galardonada con el Premio Internacional RIBA 2026. Desde 2016, el Premio Internacional RIBA se otorga a «un edificio que demuestre un pensamiento visionario, originalidad, excelencia en la ejecución y que realice una contribución significativa a sus usuarios y usuarias, al entorno circundante y a las comunidades». Este año, la fábrica Green Field fue reconocida por ofrecer un modelo alternativo para el diseño y la operación de fábricas, desafiando los entornos de trabajo tradicionales y creando nuevas oportunidades para las trabajadoras. La lista de finalistas incluyó otros tres proyectos: la renovación del Royale Belge en Bruselas (Bélgica), a cargo de Caruso St John Architects en colaboración con Bovenbouw Architectuur y DDS+; la Casa de Arte Contemporáneo Z33 en Hasselt (Bélgica), de Francesca Torzo Architetto; y la Universidad BRAC en Dhaka (Bangladesh), de WOHA.

El diseño de Nakshabid Architects desafía las convenciones de la arquitectura industrial en Bangladesh, un contexto que ha sido objeto de escrutinio internacional durante mucho tiempo debido a las deficientes condiciones laborales y los entornos inseguros. El edificio, una fábrica de alfombras diseñada para 5,000 empleados y empleadas, propone una visión alternativa de lo que puede ser una fábrica contemporánea y cuestiona las jerarquías sociales profundamente arraigadas en el lugar de trabajo. A diferencia de una instalación industrial típica, donde el personal de planta y la dirección utilizan accesos diferentes, la puerta principal sirve como la única entrada para todas las personas. Al ingresar, el personal se encuentra con una escultura de Bonolota, una representación tradicional bengalí de la fuerza y el empoderamiento femenino, que da inicio a un recorrido interior de obras de arte que representan los múltiples roles de las mujeres en el trabajo, la familia y la comunidad. Dos grandes escaleras ceremoniales, inspiradas en espacios tradicionalmente asociados con la realeza y los privilegios, reciben a todos los empleados y empleadas para ascender por el edificio de siete plantas a través de un sistema de múltiples rutas y escalinatas.


El edificio de 13,450 m² se ubica en Robertsongonj, Rangpur, una zona rodeada de campos abiertos, asentamientos informales y urbanizaciones de carretera. Basado en un concepto biofílico de bienestar arraigado en el hogar tradicional bengalí, el lugar de trabajo está diseñado para aprovechar la ventilación natural y maximizar la luz solar, el agua de lluvia y el viento, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos. Las instalaciones se organizan en torno a patios, profundas terrazas, de gran sombra, jardines y una fachada verde. La fábrica incluye depósitos de agua, sistemas de captación de agua de lluvia y sistemas de enfriamiento pasivo que regulan la temperatura de forma natural. La abundante vegetación crea un ecosistema para insectos y aves, además de ofrecer un entorno propicio para los descansos del personal. Los servicios adicionales incluyen una guardería en la azotea, una clínica médica en las instalaciones, una tienda de comestibles, una sala de oración y una cafetería compartida. Fuera del horario laboral, se dispone de un escenario dedicado a presentaciones y eventos para las familias del personal y para la comunidad en general.
Nos hicimos una pregunta sencilla: ¿qué pasaría si una fábrica se diseñara, ante todo, como un hogar para las personas que trabajan en ella? Cada patio, jardín, cuerpo de agua y terraza sombreada surgió a partir de esa pregunta. Una fábrica no debería ser una máquina que consume energía humana, sino un lugar vivo que la restaura. En Green Field, quisimos demostrar que la industria puede respirar, nutrir e inspirar. — Bayejid M. Khondoker de Nakshabid Architects

El Gran Jurado del Premio Internacional RIBA estuvo presidido por Bijoy Jain, fundador de Studio Mumbai, y contó también con la participación de José Toral, cofundador de Peris + Toral Arquitectes y ganador del Premio Internacional RIBA 2024; y de la Dra. Sofie De Caigny, directora de colecciones del New Institute de Róterdam. El viernes 16 de octubre, el RIBA anunció a Lion Green Road —un desarrollo de viviendas en el sur de Londres diseñado por Mary Duggan Architects junto a RUFFARCHITECTS para el Croydon Council— como el proyecto ganador del Premio Stirling 2026. Asimismo, el Modelo de Vivienda Social de Baleares fue reconocido recientemente con el Premio OBEL 2026 por transformar la administración de la vivienda social en las Islas Baleares entre 2019 y 2023. Por otra parte, a mediados de septiembre se anunciaron las firmas galardonadas con los Premios ArchDaily Next Practices 2026, reconociendo a 20 estudios emergentes y con visión de futuro que amplían las posibilidades de la arquitectura actual.
ACA
INVITACIÓN

Curso libre de extensión
Área de Historia y Crítica de la Arquitectura
TALLER DE METODOLOGÍA
Investigación Análisis Proyecto Patrimonio
Dictado por: Doctor Arquitecto Manuel López Villa
Duración: 3 de noviembre al 3 de diciembre de 2026
Días y horario: martes y jueves de 3:00 a 6:00 pm
Lugar de inscripción: Coordinación de Extensión., PB. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. UCV
Costo: 60 dólares.
Modalidad: Presencial y Video (diferido)
Información:
Correo electrónico: cextensionfauucv@gmail.com
Teléfonos: 58-212-605-19-90 / 58-212-605-20-04
ACA
60 AÑOS DE UN LIBRO DE REFERENCIA

L’architettura della città
(La arquitectura de la ciudad)
Aldo Rossi
Marsilio Editori
1966
1966 se considera un año bisagra en la historiografía de la arquitectura moderna. La publicación simultánea de Complejidad y contradicción en la arquitectura (Complexity and Contradiction in Architecture) de Robert Venturi (editado por el MoMA de Nueva York) y de La arquitectura de la ciudad (L’architettura della città) de Aldo Rossi (lanzado por Marsilio Editori en Padua), constituyó por coincidencia una ofensiva teórica “coordinada” a ambos lados del Atlántico que puso en jaque de manera contundente los postulados del Movimiento Moderno. Desde coordenadas culturales y geográficas distintas, y pese sus notables diferencias metodológicas, Venturi y Rossi compartían diagnósticos críticos muy similares sobre la crisis del diseño contemporáneo lo que les permitió formular una sólida crítica al funcionalismo dogmático y con ello abrirle las puertas a la posmodernidad arquitectónica.
Al libro de Venturi ya le hemos dedicado una nota en el Contacto FAC nº 478 del 30 de agosto de este año (ver https://fundaayc.com/2026/08/30/60-anos-de-un-libro-de-referencia/). Hoy nos corresponde repasar el texto de Rossi cuya importancia radica en haber propuesto un cambio de paradigma que devolvía a la ciudad y a la arquitectura su densidad histórica, su autonomía disciplinar y su dimensión colectiva.


Aldo Rossi (1931-1997), nació en Milán donde su padre se dedicaba a la fabricación de bicicletas. Durante su infancia y adolescencia, en plena Segunda Guerra Mundial, Rossi cursó sus primeros estudios en el lago de Como y, posteriormente, en Lecco. En 1949 ingresó a la Facultad de Arquitectura del Politécnico de su ciudad natal de donde se graduó en 1959. Siendo aún estudiante, ingresó en 1955 al equipo de redacción de la prestigiosa revista Casabella-Continuità, bajo la dirección del arquitecto Ernesto Nathan Rogers (1909-1969) donde trabajó como redactor hasta 1964. Durante casi diez años escribió decenas de artículos donde abordó temas que luego serían pilares de su obra. Además, desde Casabella-Continuità, dirigida por Rogers entre 1953 y 1965, se acuñó el término preassistenze ambientali (preexistencias ambientales) como parte de una vuelta de tuerca de la modernidad, mediante el cual se instaba a los arquitectos a proyectar respetando la continuidad histórica y la memoria del entorno construido.

A modo de antesala de lo que sería la aparición de La arquitectura de la ciudad, entre 1963 y 1965, como profesor e investigador en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia (IUAV) y en el Politécnico de Milán, Rossi elaboró varios textos pedagógicos y ponencias colectivas. Uno de los más relevantes fue el estudio Aspetti dell’architettura milanese (1964), redactado junto a otros jóvenes arquitectos, donde comenzó a formalizar el análisis morfo-tipológico del tejido urbano de Milán. También cabe señalar que poco después de publicar su libro, Rossi tradujo e introdujo en Italia el tratado clásico del arquitecto visionario francés Étienne-Louis Boullée (Arquitectura. Ensayo sobre el arte), autor al que ya había estudiado y que influyó directamente en su concepción del carácter autónomo, geométrico y monumental de la arquitectura.

Por tanto, si bien aquellos artículos de revista, ponencias e informes de investigación, elaborados en medio de la coyuntura del debate arquitectónico italiano, tuvieron carácter fragmentario, podría decirse que La arquitectura de la ciudad, considerada su primera obra importante, logró recoger todas las intuiciones, lecturas de geografía humana, historia urbana y análisis tipológicos que había ensayado dispersamente durante una década, estructuradas como un tratado general, sistemático, coherente e integral sobre el objeto urbano.
Tampoco estaría de más señalar que La arquitectura de la ciudad aparece como respuesta a las profundas transformaciones socioeconómicas, urbanas y culturales de la Europa de posguerra, cuya reconstrucción se articuló bajo los principios plasmados en la Carta de Atenas: zonificación funcional rigurosa (zoning), vivienda masiva, erradicación del tejido histórico y primacía del automóvil, mostrando ya para los años 60 resultados evidentes de su fracaso: periferias anodinas, destrucción del patrimonio y fragmentación del espacio urbano tradicional. La disolución de los CIAM en 1959 sería el principal síntoma que reflejó la urgente necesidad de un nuevo enfoque que, entre otros, Rossi logra construir.

Coincidiendo con lo mencionado, en Italia, el boom económico de la década de 1950 impulsó una rápida industrialización y migraciones masivas del sur hacia el norte (Milán, Turín, Génova). Las ciudades crecieron mediante una especulación inmobiliaria voraz y se evidenció en la expansión incontrolada de periferias informales. Rossi presenció cómo este desarrollo desordenado amenazaba la identidad formal e histórica de la ciudad italiana, otro aspecto central que trató de reivindicar.
De forma resumida, podría decirse que los conceptos fundamentales en torno a los cuales se elaboró La arquitectura de la ciudad fueron los siguientes:

- La ciudad como un artefacto histórico: Rossi rechaza la visión de la ciudad como un mero organismo biológico o el resultado exclusivo de dinámicas socioeconómicas. Para él, la ciudad es un producto construido a lo largo del tiempo, un gran artefacto artificial dotado de una personalidad propia que se manifiesta en su morfología y en sus monumentos.
- La autonomía de la arquitectura: Frente a la subordinación de la arquitectura a la sociología o a la economía imperante en los años 60, Rossi defiende que la disciplina arquitectónica posee sus propias leyes, formas, lógica y permanencias internas, las cuales no se reducen estrictamente a la satisfacción inmediata de una función utilitaria.

- La tipología por encima de la función: Este es quizás el concepto más influyente del libro. Rossi argumenta que la función es mudable, pero el tipo permanece. Un edificio puede cambiar de uso a lo largo de los siglos (por ejemplo, un palacio renacentista que se convierte en museo o tribunal), pero la estructura tipológica esencial sobrevive y sostiene la continuidad formal y urbana. El tipo es la idea misma de la arquitectura, una estructura lógica previa a la forma.
- El Locus y la Memoria Colectiva: La arquitectura está arraigada a un lugar específico (locus) que le otorga singularidad. Los monumentos y los espacios urbanos actúan como catalizadores de la memoria colectiva de los ciudadanos; la ciudad es, en esencia, la memoria de su pueblo hecha forma física.
Como ya hemos asomado, uno de los grandes méritos de Rossi fue construir una teoría urbana que trascendió la propia arquitectura, nutriéndose de la geografía, la sociología, la historia y la filosofía. En esa línea se pueden considerar como sus principales puntos de referencia y soportes conceptuales:
A. La Geografía Humana y la Morfología Urbana Francesa
Rossi recurrió extensamente a los geógrafos franceses para definir la ciudad como una entidad física y social:

- Maximilian Sorre, Pierre George y Jean Tricart: De ellos adoptó los métodos de análisis del suelo, el sitio (site) y la noción de paisaje urbano. Le permitieron conceptualizar el suelo no como un soporte técnico, sino como una construcción civil dotada de escala y estructura.

- Pierre Lavedan: Su Géographie des villes le aportó el estudio riguroso del trazado de las calles y la evolución de la manzana.
B. La Sociología Francesa y la Memoria Colectiva

- Maurice Halbwachs: Es una de las influencias conceptuales más determinantes del libro. A través de su obra La mémoire collective (1950), Rossi extrae la idea de que la memoria de un pueblo no es abstracta, sino que necesita de puntos fijos espaciales para sostenerse. La ciudad, sus calles y sus monumentos son el recipiente físico de esa memoria colectiva.
C. El Racionalismo Ilustrado Francés
- Étienne-Louis Boullée y Claude-Nicolas Ledoux: Rossi admiraba la búsqueda iluminista de una geometría pura y monumental, capaz de transmitir significado por sí misma sin depender de ornamentos o funciones efímeras. La traducción que hizo Rossi del tratado de Boullée consolidó su defensa de la autonomía formal de la arquitectura.
D. La Teoría de la Tipología y la Lingüística

- Antoine Quatremère de Quincy: Rossi rescata de su Dictionnaire d’Architecture (1832) la célebre distinción entre Tipo (una noción abstracta, regla o idea lógica) y Modelo (la copia exacta de un objeto).

- La Lingüística Estructural (Ferdinand de Saussure): De manera análoga al lenguaje, donde existen reglas gramaticales permanentes que sostienen el habla contingente, Rossi concibió el tipo como la estructura gramatical profunda de la arquitectura, independiente de sus variaciones históricas o funcionales.
E. La Tradición Historiográfica e Histórica Italiana

- El estudio del plano de Roma de Giambattista Nolli (1748) y el método analítico de historiadores como Giulio Carlo Argan permitieron a Rossi entender la ciudad como un continuo donde la figura del monumento y el fondo de la trama residencial coexisten en equilibrio dialéctico.
La primera edición de L’architettura della città de Aldo Rossi, publicada en 1966 tiene entre sus aspectos editoriales más sobresalientes el hecho de haber aparecido como el volumen inaugural de la emblemática colección Biblioteca di architettura e di urbanistica de Marsilio Editori, joven y pujante casa editorial veneciana/paduana vinculada al entorno intelectual del Istituto Universitario di Architettura di Venezia (IUAV), donde Rossi ejercía como docente.
Impreso en un formato de octavo/mediano de 24 cm x 16 cm, rústico, con solapas, el libro consta de 217 páginas de texto continuo, seguidas por un cuerpo final no paginado con notas e índices, sumando un total bibliográfico de unas 220–224 páginas, más un pliego de 12 láminas fuera de texto. Fue impreso en papel mate de gramaje medio con una composición tipográfica sobria y densa en tinta negra, propia del diseño racionalista italiano de los años sesenta.

La portada original de 1966 huyó de la fotografía arquitectónica tradicional. Presentaba una maquetación gráfica austera en tonos neutros/crema con una imagen central basada en una reproducción analógica de un plano histórico urbano o collage morfológico de una ciudad (que reflejaba visualmente el concepto del fatto urbano). Las solapas interiores contenían la presentación sintética del libro redactada dentro del entorno del autor y la editorial.
A diferencia de los libros de arte ornamentados, la primera edición incluyó una selección muy rigurosa y austera de esquemas tipológicos, cartografías históricas y grabados (como el célebre Palazzo della Ragione de Padua o planos de Nolli) intercalados en el texto y concentrados en las 12 láminas finales. Las escasas imágenes fotográficas incluidas no tenían una función decorativa sino analítica, funcionando como «evidencia morfológica».

Cabe destacar que la edición princeps de 1966 no contiene la famosa «Introduzione alla seconda edizione» que Rossi redactó para la reimpresión de 1970, donde hace un balance de la recepción crítica del libro y aclara conceptos teóricos clave formulados tras la publicación inicial.

En consecuencia, el texto estuvo dividido en una Introducción (titulada “Fatti urbani e teoría della città”) y 4 capítulos principales, estructura que ha conservado a través de 8 ediciones en italiano (dos de Marsilio y seis de otros sellos con sus respectivas reimpresiones) que han aparecido:
- La struttura dei fatti urbani.
- Gli elementi primari e l’area.
- L’architettura della città; il locus.
- La dinamica dei fatti urbani / La politica come scelta.
Por otra parte, la primera edición en castellano de La arquitectura de la ciudad fue publicada por la Editorial Gustavo Gili (Barcelona) en 1971, firma que aún conserva la exclusividad de las sucesivas reimpresiones. Constituyó el canal definitivo a través del cual las ideas de Rossi y la Tendenza italiana se difundieron por España y América Latina.

La obra se publicó dentro de la célebre Colección Arquitectura y Crítica, línea editorial dirigida por el historiador y crítico Ignasi de Solà-Morales, convirtiéndose en el foro de debate teórico más avanzado en lengua castellana durante los años 70. Luego, en 1976, formaría parte de la Colección Punto y Línea.
La edición contó con el célebre prólogo de Salvador Tarragó Cid (quien también realizó la traducción junto con Josep Maria Ferrer-Ferrer), un texto que contextualizó la obra de Rossi dentro del debate del tardofranquismo y la revisión de la ciudad histórica en España.
A diferencia de la princeps italiana de Marsilio (1966) que solo contenía el texto original, la edición castellana de Gustavo Gili de 1971 tuvo el valor añadido de ser una versión actualizada e integrada ya que incluyó la ya mencionada Introducción a la segunda edición (1970) elaborada por Rossi.

Fue impresa en un formato de aproximadamente 15,5 x 21 cms., tapa blanda, con aproximadamente 240 páginas. La portada de esta primera etapa destacaba por un diseño gráfico geométrico y minimalista con tipografías rotundas sans-serif (Helvética/Futura), manteniendo la coherencia cromática y gráfica de la colección Arquitectura y Crítica. A partir de 2015, la edición en castellano fue “remozada” y actualizada su diagramación.
A seis décadas de su publicación, La arquitectura de la ciudad mantiene una vigencia notable en el debate contemporáneo sobre el espacio urbano, el patrimonio y el diseño. Aunque las dinámicas globales de la metrópoli han cambiado drásticamente, las reflexiones de Rossi siguen sirviendo como marco conceptual para responder a crisis actuales del entorno construido.
Si quisiéramos resaltar aquellos ámbitos donde la obra conserva plena vigencia podríamos señalar los siguientes:

- La reutilización adaptativa y la sostenibilidad: En una era marcada por la crisis climática, donde la edificación sostenible exige priorizar la rehabilitación sobre la demolición (el edificio más ecológico es el que ya está construido), la máxima rossiana de que la función es mudable, pero la forma permanece cobra un valor pragmático esencial. Rossi demostró que la arquitectura flexible y bien estructurada puede albergar múltiples usos a lo largo del tiempo sin perder su identidad.

- La crítica a la «gentrificación» y la pérdida de memoria urbana: Frente a la sustitución acelerada del tejido urbano por desarrollos especulativos o genéricos (el fenómeno de las «ciudades globales» intercambiables), el concepto de locus y la defensa de la memoria colectiva de Rossi sirven como herramienta crítica de resistencia. Apoyan las reivindicaciones comunitarias por preservar el valor patrimonial y simbólico de los barrios frente a la homogeneización del mercado.

- El debate sobre la vivienda y la tipología: La distinción rossiana entre los monumentos (hechos urbanos primarios) y el tejido residencial sigue siendo fundamental para entender la planificación de la vivienda colectiva. Hoy en día, los arquitectos siguen acudiendo al estudio de la tipología residencial para resolver el problema del hábitat denso en metrópolis contemporáneas sin recurrir a modelos suburbanos insostenibles.

- El resurgimiento de la morfología urbana frente a la «ciudad dispersa»: En el marco de teorías urbanas recientes como la Ciudad de los 15 minutos o el Nuevo Urbanismo, se reivindican elementos que Rossi defendió incansablemente: la densidad, la manzana, la delimitación clara del espacio público y la continuidad de la calle frente a la dispersión propia del urbanismo del automóvil.
Sin embargo, La arquitectura de la ciudad, también muestra ciertos aspectos que requieren relectura o actualización, a saber:
- La irrupción de las infraestructuras digitales: Rossi analizó la ciudad a través de su materialidad física (piedra, concreto, trazado de calles). Hoy, la experiencia urbana está fuertemente mediatizada por flujos virtuales, plataformas digitales de movilidad y comercio electrónico, elementos intangibles que reconfiguran el locus de formas que la teoría tradicional no anticipó.
- La escala hipermetropolitana: Las megalópolis globales contemporáneas y los asentamientos informales de rápido crecimiento desafían la visión rossiana basada fundamentalmente en la ciudad histórica europea. Comprender estos fenómenos requiere integrar variables sociológicas y económicas complejas que el enfoque meramente morfológico no alcanza a abarcar por sí solo.

Aldo Rossi, quien se distinguió como teórico, autor, artista, profesor y arquitecto, tanto en su Italia natal como a nivel internacional, obtuvo el Premio Pritzker en 1990. En la página web del prestigioso premio, en el texto que resume su biografía, se recoge la siguiente cita de Rafael Moneo cuando en Harvard presentó a Rossi el 15 de marzo de 1989 cuando le correspondió dictar la Conferencia Walter Gropius: «Cuando los futuros historiadores busquen una explicación de por qué cambiaron las tendencias destructivas que amenazaban a nuestras ciudades, el nombre de Rossi aparecerá como uno de los que ayudaron a establecer una actitud más sabia y respetuosa».
El reconocido arquitecto milanés visitó Venezuela en octubre de 1980 circunstancia que recogiéramos en el Contacto FAC nº 219 del 11 de abril de 2021 (https://fundaayc.com/2021/04/11/visitas-memorables-16/) el cual sugerimos consultar como complemento a lo señalado en la reseña de hoy.
Nota
El presente artículo fue elaborado con el apoyo de Gemini de Google, asistente de inteligencia artificial.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 9, 10-13 y 15-19. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
2. BAZAAR (https://www.harpersbazaar.com/it/lifestyle/design/a40008248/aldo-rossi-chi-e-design/)
3. DOMUS (https://www.domusweb.it/en/biographies/ernesto-nathan-rogers.html); y L’Arengario (https://www.arengario.it/opera/casabella-continuita-n-245-numero-speciale-dedicato-alla-scuola/)
4 y 5. Florencia Natalia Andreola. ARCHITETTURA INSEGNATA. Aldo Rossi, Giorgio Grassi e l’insegnamento della progettazione architettonica. (1946-1979) (file:///C:/Users/PC%20de%20Azier/Downloads/scribd.pdfdownloaders.com_architettura-insegnata-aldo-rossi-giorgio-grassi-e-l-x27-insegnamento-della-progettazione-architettonica-1946-1979.pdf)
6. Javier Monclús y Carmen Díez. «El legado del Movimiento Moderno. Conjuntos de vivienda masiva en ciudades europeas del Oeste y del Este. No tan diferentes…». Revista Indexada de Textos Académicos (rita), nº 3, abril 2015 (file:///C:/Users/PC%20de%20Azier/Downloads/Dialnet-ElLegadoDelMovimientoModernoConjuntosDeViviendaMas-5094555.pdf)
7. ResearchGate (https://www.researchgate.net/figure/Aldo-Rossi-La-citta-analoga-1976-coleccion-privada-courtesy-Fondazione-Aldo-Rossi-C_fig2_298453542)
8, 22 y 23. Aldo Rossi (https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=142)
14. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Giovanni_Battista_Nolli-Nuova_Pianta_di_Roma_(1748)_05-12.JPG)
20. ArchDaily (https://www.archdaily.com/es/1182789/20-proyectos-creativos-de-reutilizacion-adaptativa)
21. TECNNE (https://tecnne.com/arquitectura/el-relato-analogo-de-aldo-rossi/)
24. Aldo Rossi. Obras y proyectos, Peter Arnell y Ted Bickford (eds.), Gustavo Gili, 1985.
1972• Se publica ESTUDIOS-ESQUEMAS-EJEMPLOS ESCUELAS PRIMARIAS

1972• La Oficina de Arquitectura de la Dirección Técnica del Ministerio de Educación venezolano publica ESTUDIOS-ESQUEMAS-EJEMPLOS ESCUELAS PRIMARIAS.
Este manual técnico, estructurado como el producto de un taller multidisciplinario tuvo como objetivo establecer modelos y prototipos prefabricados basados en la coordinación modular, aplicando sistemas de concreto aporticado y perfiles metálicos que permitieran construir escuelas y así erradicar el déficit de escolaridad en el interior del país de forma masiva.
Los integrantes de este grupo de la citada Oficina de Arquitectura del ministerio trabajaron en coordinación con los arquitectos Américo Faillace e Ignacio Zubizarreta y el ingeniero-arquitecto Henrique Castillo Pinto.
Fuente consultada:
Coordinación modular y dimensional: Estudios, esquemas, ejemplos. Escuelas primarias. Ministerio de Educación, Dirección Técnica, Oficina de Arquitectura. 1961. Caracas, Venezuela
HVH