La Semana del Diseño de Milán 2026 se celebra del 20 al 26 de abril e incluye la 64ª edición del Salone del Mobile. Milano en Rho Fiera y los eventos Fuorisalone en toda la ciudad bajo el lema «Sé el proyecto». Entre los eventos más destacados se encuentran Alcova en Villa Pestarini y el Hospital Militar de Baggio, Lina Ghotmeh en el Palazzo Litta y la intervención de Marni en la Pasticceria Cucchi. Se esperan más de 1900 expositores centrados en el diseño sostenible y experiencial.
Información y eventos clave (20-26 de abril de 2026):
Salone del Mobile. Milano (Rho Fiera): La 64.ª edición se celebra del 21 al 26 de abril y cuenta con más de 1900 marcas y 169 000 metros cuadrados de espacio de exposición, incluyendo la bienal EuroCucina y la Exposición Internacional de Baños.
Fuorisalone Theme: El tema de 2026, «Sé el Proyecto», enfatiza el diseño participativo y basado en procesos, con eventos concentrados en los distritos de Brera, Tortona e Isola.
Alcova 2026: Se extiende a dos ubicaciones: Villa Pestarini (con Patricia Urquiola para Cassina) y el Hospital Militar de Baggio, centrándose en el diseño experimental y el patrimonio.
Palazzo Litta: Acoge a la arquitecta Lina Ghotmeh con la instalación «Metamorfosis en Movimiento».
Colaboraciones especiales: Marni se asocia con Pasticceria Cucchi para una residencia especial, y Dimorestudio se asocia con Bonacina.
Tendencias clave: Énfasis en el «presente continuo», la investigación de materiales y la integración del patrimonio arquitectónico con instalaciones modernas.
Distritos: Activaciones clave en el Distrito de Diseño de Brera, Tortona y el Distrito de Diseño de Isola, que se centrarán en la sostenibilidad y la comunidad.
El pasado 12 de mayo, Jonathan Reverón publicó en el diario El Universal (VEN), un artículo titulado “Arquitectos de la UCV impulsan el diseño respetuoso. Llevan propuestas de técnicas amigables con el ambiente desarrolladas por los Warao. Objetos útiles y lúdicos que parten de distintos materiales”.
Se trataba, nada más y nada menos, de reseñar la destacada participación de dos egresados de la FAU UCV, Anita Capozzi y Rodrigo Marín Briceño, quienes presentaron sus prototipos en el SaloneSatellite (la joya de la corona del Salone del Mobile de Milán), abierto entre del 16 al 21 de pasado mes de abril.
El SaloneSatellite es un “semillero creado y curado por la guayanesa Marva Griffin, quien ha sabido conducir y conectar la selección de más de 14 mil jóvenes diseñadores, con el empeño de ofrecer una experiencia integral que permita expandir su consciencia, para que creatividad y negocio concilien y concreten los productos del futuro inmediato”, como apunta Reverón.
Cabe destacar que Marva Griffin, quien se ha dedicado desde 1999 (25 años) a mostrar al mundo a diseñadores jóvenes, o emergentes, organizó en 2009 una experiencia conjunta con la Colección Cisneros y la FAU UCV que permitió la presencia de los hermanos Humberto y Fernando Campana (importantes son diseñadores de muebles brasileños) que incluyó un seminario, taller y concurso de diseño de muebles.
De tal manera, reseña Reverón, para Anita Capozzi, “esta experiencia fue de ‘mucha inspiración para mi futuro como arquitecto y diseñadora’. Su próximo mueble mantendrá la línea de su propuesta actual, Coccodondola, ‘la hamaca, tejida a mano con técnicas desarrolladas por los indígenas Warao, elaborada con fibras naturales biodegradables y respetuosas con el medio ambiente’, un asiento flotante para disfrutar en zonas tropicales.
Por su parte, Rodrigo Marín Briceño “buscó darle rigidez a una forma geométrica que está en millones de hogares del mundo: el cartón de huevo. Con este principio logró diseñar una mesa patentada como Lolli Pop. Experimentando con plástico termoformado, podrá reciclar materiales para convertirlos en objetos útiles y lúdicos. ‘Creo que Venezuela es un bonito lugar para construir un discurso propio, los invito a enfrentarse al mundo desde quien uno es realmente. Creo que la posibilidad de venir a un espacio como este pasa por la convicción de que está bien atreverse y descubrir que tu discurso es tan válido como el de cualquier otro’, declara Rodrigo como su mensaje de aliento para los próximos diseñadores del Satellite”.
Este año, más de 360 mil personas se dieron cita en el Salone, un nuevo récord que deja atrás los aires de pandemia y reivindica el valor que esta feria del mueble y el diseño tiene en el comercio exterior.
Vaya para Anita y Rodrigo desde estas páginas nuestras más sinceras felicitaciones.
Este libro supone un recorrido por la obra residencial de Luigi Caccia Dominioni, que se pretende sirva para aprender de sus obras y alcanzar lo que de actual hay en la lección contenida en sus espacios residenciales: la vigencia y sobre todo la necesaria actualidad de volver a unas planimetrías hechas desde el instinto, para un habitar desde dentro hacia fuera sin buscar el espectáculo formal como resultado, recuperar la importancia de la composición y el detalle de las fachadas, sin dejar de lado el fundamental compromiso que tiene la arquitectura con la historia, con la ciudad y con sus ciudadanos. El renombrado Estilo de Caccia es en realidad un ejercicio atemporal, no en busca de un estilo propio sino de un compromiso personal, heredero de la ética de su educación y de su pertenencia a una de las familias más antiguas de la ciudad de Milán. LCD trabaja en Milán, pertenece a una generación destinada a reconstruir el país justo después de su devastación a causa de los bombardeos aliados, y hay que destacar que lo hace algunos años antes de la definición teórica de Ernesto N. Rogers. El interés por la contribución de la arquitectura a la ciudad está presente en todos los proyectos; la construcción o recuperación de un ambiente propio a cada uno de ellos es un modo de hacer que asegura la pertenencia al imaginario colectivo, de modo que se construye lo urbano desde la arquitectura. El conocimiento de las primeras obras residenciales y su posterior análisis a través de la siguiente escala de observaciones avalarán o no el verdadero Stile di Caccia.
Comentario
Palacios colectivos
Sobre Luigi Caccia Dominioni
Eduardo Mangada
01/03/2024
Tomado de arquitecturaviva.com
En el arruinado Milán de la dopoguerra apareció una pléyade de arquitectos que se comprometió, en la teoría y en la práctica, con la reconstrucción física y simbólica de la ciudad. Nombres como Gio Ponti, Luigi Moretti, Ernesto Nathan Rogers o Ignazio Gardella se sumaron a una tarea colectiva que se confió en gran medida a la arquitectura y al edificio aislado, adelantándose al Manuel de Solà-Morales que luego afirmaría que no hay nada que haga más ciudad que un buen edificio.
Esta conjunción de buenos arquitectos y buenas obras, junto con la formulación de debates sobre la vivienda y la ciudad, es lo que ha permitido hablar de un estilo Milano, no tanto por la obediencia a un dogma disciplinar compartido, sino por el denominador común en la manera de hacer y en la conducta de los arquitectos frente a la ciudad.
En este ambiente se desenvolvió también Luigi Caccia Dominioni, un profesional poco conocido y divulgado que rescata ahora Mónica Alberola. Con buen criterio, deja que sea el propio protagonista quien confiese cuáles fueron sus ideas a la hora de enfrentarse a la arquitectura residencial, desde su particular condición aristocrática y católica: «Soy arquitecto hasta la médula y encuentro urbanismo en todas partes».
Junto al introito autobiográfico, la autora nos traslada una posible definición del centro de Milán como una città introversa, una ciudad orientada al interior que sorprende por la variedad y belleza de sus patios, jardines o pasajes, cuidada y heredada del siglo XIX. Así se comprende mejor la obra de Caccia Dominioni, resumida en este libro a través de siete edificios construidos entre 1947 y 1959 y destinados a alojar a una burguesía poderosa, con voluntad de exhibir su estatus haciendo sus casas lo más parecidas posible a los añorados palacios ochocentistas.
Podemos apreciar esta aspiración en los recurrentes accesos amplios desde la calle, que conducen hasta patios interiores y rotundas escaleras que, como potentes columnas, parecen sostener el edificio. En cada planta, son también los espacios públicos —vestíbulos, pasillos o estancias de paso— los que, sabiamente articulados, vertebran la, más que vivienda, casa: espacios ‘vacíos’ que serían mal vistos por cualquier promotor actual, ya que a veces llegan a alcanzar el 37% de la superficie.
Alberola confía al dibujo el análisis de esos siete edificios. Dibujos acompañados de precisos comentarios que parten de una planimetría bien definida a igual escala para todos ellos, con la presentación correcta cuya ausencia hay que lamentar en muchas otras publicaciones sobre ostentoso papel couché. Respetuoso con las ideas del arquitecto, el estudio se centra en la planta de los edificios, que evidencia el juego del vacío como elemento estructurante del proyecto.
Aunque son estos esquemas los que entiendo más interesantes, el volumen no descuida otros aspectos como los alzados, tanto en su composición general, como en la distribución y proporciones de los huecos o los materiales. Completan el libro unas breves páginas en las que Alberola resume los aspectos disciplinares más interesantes que ha desentrañado en su viaje por la historia arquitectónica de Milán y la aportación importante, aún hoy, de Luigi Caccia Dominioni a la arquitectura residencial. Una aportación que, a pesar de su lejanía, puede reverdecer en nosotros la necesaria reflexión sobre la vivienda concebida como casa.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.