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1976• Edificio Administrativo Nº 2 de SIDOR, Matanzas, estado Bolívar

Edificio Administrativo Nº 2 SIDOR.jpg

1976•  Se concluye la construcción y es puesto en servicio el Edificio Administrativo Nº 2, de la Siderurgica del Orinoco SIDOR, ubicada en Matanzas, estado Bolívar, proyectado por los arquitectos Azier Atela Amade (FAU UCV reválida Promoción 20C/1972) y Hernán Dupouy Yanes (FAU UCV promoción 11A / 1961).
Los proyectistas, tratándose de una edificación para la empresa venezolana insignia en la producción de hierro, emplean en su diseño un sistema estructural metálico, colgante, poco utilizado para el momento en Latinoamérica, en el cual «un piso literalmente cuelga del superior y todos a su vez de la planta más alta».
La edificación está compuesta por dos edificaciones: la torre y otra de un solo nivel que rodea la anterior.

La torre tiene en total una altura de 32 metros. Un núcleo central de concreto armado de 28 metros de altura, de sección cuadrada tiene 9 metros en cada lado. En él se apoyan vigas entrecruzadas de 5,5 toneladas cada una, las cuales vuelan 9 metros en cada dirección, unidas en sus extremos por vigas perimetrales de 2 m. de alto, 27m. de largo y 20 toneladas de peso cada una.
De estas vigas perimetrales cuelgan los tensores, los cuales soportan la mitad de la carga de cada piso suspendido.
La torre tiene la planta baja libre y 6 niveles sostenidos desde arriba, destinados a oficinas. Cuenta en cada piso con los correspondientes servicios y facilidades, así como con una red de emergencia contra incendios y un sistema centralizado de alarma. 

La propuesta estructural de los arquitectos Atela Amade – Dupouy Yánes y los ingenieros calculistas que integraron su equipo, lograron que el concreto trabajara a compresión y las columnas principales de acero a tensión. Cada material empleado desempeñándose en su mayor eficiencia.

Los niveles son seis y son utilizados para oficinas, La torre cuenta con todos los servicios, tanto agua, como una red de emergencia contra incendios y un sistema de alarma centralizado. Con este tipo de construcciones se logra que el concreto trabaje siempre a compresión y las columnas principales de acero trabajen a tensión, lo cual permite aprovechar los materiales en su mayor eficiencia.
Todos los componentes de la estructura metálica fueron fabricados en talleres de TEINCA y AP Asociados de Ciudad Guayana con materiales producidos por SIDOR. La construcción del edificio fue realizada por la empresa venezolana Marshall & Asociados (Edgar G. Marshall).

Se trata del único edificio de losas colgantes realizado en Venezuela.

HVH

1979• Torre América

Fotografia – José Luis Comenares

1979•  Se concluye la construcción y pone en servicio la Torre América, ubicada en la Av. Venezuela de la urbanización Bello Monte, diseñada en el año 1973 por los arquitectos Moíses Benacerraf y Carlos Gómez de Llarena.
El edificio está ubicado en una parcela de 5.500m² y tiene un total de 38.000m² de construcción. Cuenta con planta baja y mezzanina con comercios y servicios, 16 niveles de oficinas y un pent house de 2 niveles y 4 pisos de estacionamiento en la parte posterior de la torre.

Fotografia – @juliotavolo

La torre cuenta con un sistema estructural mixto de pórticos y pantallas estructurales, las cuales están tratadas como fachada en obra limpia.
Al edificio se le accede desde la Av. Venezuela a través de una pequeña plaza que lamentablemente por la cercanía de uno de los ramales del distribuidor de la Autopista Francisco Fajardo no se puede disfrutar como espacio urbano.

Fotografia – José Luis Comenares

En la fachada los arquitectos utilizaron para las ventanas unas piezas moduladas fabricadas en vibra de vidrio, dentro de las cuales se incorporaron las ventanas de doble hoja de vidrio con persiana en el su centro. En este caso se fabricaron de color amarillo.

HVH

1957• Edificio Miranda, esquina de Padre Sierra, Caracas

1957• Se concluye la construcción del Edificio Miranda, ubicado en la esquina de Padre Sierra, Caracas. La edificación tiene una planta baja comercial a doble atura y cinco plantas tipo para oficinas.

En el lote de terreno donde se construyó el edificio había existido durante la colonia la casa de la familia Miranda Rodríguez, siendo el segundo hogar de Francisco de Miranda, precursor de la independencia americana, quien desde los nueve hasta los veintiún años vivió en ella (1759 a 1771).

A la muerte del padre de Francisco de Miranda, la casa, de alto valor patrimonial para Venezuela y su historia, fue rematada, utilizada como posada, almacén de comercio de café y cacao, hasta que finalmente fue demolida en abril de 1948.

HVH

1968• Se termina la construcción de la Torre Phelps, Plaza Venezuela, Caracas

1968• Se termina la construcción de la Torre Phelps, ubicada en la Plaza Venezuela entre las Av. Lima y Av. La Salle, diseñada por el arquitecto José María Puig (FAU UCV promoción 8 /1958). La edificación tiene 30 pisos de altura y 30.000 m2 de construcción.

Por lo alto del edificio se concibió un proceso constructivo para no tener que usar andamiaje para la fabricación de las fachadas. Los encofrados metálicos, diseñados por J. M. Puig, disminuían de dimensión a medida que se subía de altura de acuerdo con la reducción del tamaño de las columnas. Éstas tienen forma de pentagrama en el exterior y hexágono en el interior. Los elementos de fachada fueron vaciados en sitio y los bloques de concreto empleados en su construcción fabricados por la empresa catalana PACA, hoy desaparecida.

En las áreas públicas el edificio tiene vitrales de Francisco Carretero artista andaluz, y la puerta del acceso principal es una Transcromía de Carlos Cruz-Diez, de 4,50 m por 3 m de altura (hoy perdida).

En el año 1963 se inicia el diseño de este nuevo edificio con el nombre de la familia Phelps, homónimo del ubicado en la avenida Urdaneta. La parcela en la que se levantó tenía 3.000 m2 con frente sobre la Plaza Venezuela, vecina a la Torre Polar, diseñada por Vegas & Galia en 1954. En el terreno escogido había existido una edificación comercial para la exhibición de automóviles de 400 m2 diseñada por el arquitecto norteamericano Don Hatch en 1952 y demolida en 1962.
Para el diseño de la nueva edificación el joven arquitecto José María Puig A. se enfrenta a dos situaciones que definirán su proyecto. La primera de ellas, que la Plaza Venezuela se consideraba la puerta de acceso al este de la ciudad y a la Ciudad Universitaria de Caracas, hecho que llevó a las autoridades a crear una Reglamentación Urbana Especial para las parcelas con frente a la plaza. En consecuencia, la nueva edificación debería estar apoyada sobre un cuerpo bajo de 13,5 metros de altura y la torre no debería exceder los 100 m. de alto. La segunda situación a considerar fue la situación política y económica existente en el país, que exigía que una construcción de esta complejidad y tamaño debía ser extremadamente racional en su diseño y proceso de construcción, toda vez que consistía en el mayor ensayo de inversión en un edificio de oficina realizado por la empresa privada hasta ese momento.
La edificación de 30 pisos de altura y 30.000 m2 de construcción es de planta cuadrada con el núcleo de circulación y de servicios en el centro.
En las oficinas se utilizaron plafones ventilántes para el aire acondicionado y no ductos ni difusores.
La implantación del edificio en el terreno dejó un amplio espacio público hacia la Plaza Venezuela debajo del cual el arquitecto había diseñado un pequeño cine con acceso independiente que nunca se construyó. Al término de la construcción el edificio pasó a ser el más alto de Caracas.
La tecnología constructiva empleada, la claridad y simetría de la estructura, la eficiente protección solar de las fachadas, la austeridad y elegancia de su diseño, hacen de este edificio un notable ejemplo de la arquitectura moderna venezolana.

Torre Phelps, Plaza Venezuela. José María Puig. El edificio al ser concluida su construcción fue coronado con una valla publicitaria de dos niveles de altura en las cuatro fachadas.
Planta tipo de la Torre Phelps proyectada por el arquitecto José María Puig.

HVH

1982• Torre Oriente, Puerto La Cruz

1982• Se concluye la construcción y es puesto en servicio el edificio Torre Oriente, ubicado en la calle Carabobo, Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, proyectado por el arquitecto Bernabé Ruiz Domenech, (FAU UCV promoción 16A/1967), para Oriente Entidad de Ahorro y Préstamo.
La torre, considerada como un notable ejemplo de la arquitectura brutalista nacional, fue construida casi en su totalidad en concreto obra limpia (béton brut), tiene 20 pisos de altura (planta baja, mezzanina, dos niveles de estacionamiento, 14 pisos tipo y dos adicionales como remate volumétrico donde en uno existió un popular restaurante con excelente vista sobre la ciudad, la bahía de Pozuelos y las islas.
El concreto en obra limpia empleado en las fachadas del edificio fue protegido contra lo inclemente del clima de la costa caribeña recubriéndolo con un polímero sintético, inerme, elástico y repelente al agua de alta resistencia térmica.
El arquitecto Bernabé Ruiz integró al diseño de su edificio varias obras de reconocidos artistas venezolanos. De Jesús Rafael Soto colocó la pieza «Volumen suspendido¨, conocida localmente como Lluvia de Soto. Una escultura cinética, móvil, realizada con cientos de varillas metálicas delgadas suspendidas desde el techo del lobby.
De Pedro Báez un vitral de hermosos y vibrantes colores ubicado cercano a las escaleras externas del edificio.
De Pedro Barreto, quien vivió y trabajó durante muchos años en Lechería, se colocaron varias de sus esculturas talladas en maderas nobles venezolanas, enriqueciendo el edificio.
Esta edificación con el tiempo pasó a ser la sede de DelSur Banco Universal y actualmente es la sede regional de la empresa petrolera nacional PDVSA.

HVH

¿SABÍA USTED…

…que en 1988 se termina la construcción del Edificio Atrium diseñado por Díquez, González y Rivas?

1. Díquez, González y Rivas. Edificio Atrium. Vista desde el sureste, cruce de la calle Sorocaima con la avenida Venezuela, El Rosal, en fechas cercanas a su puesta en servicio (1988).

Díquez, González y Rivas (DGR) fue una importante oficina conformada por Edmundo Díquez (1934-2021), Oscar González Bustillos (1933-2015) y José Alberto Rivas (1935), cuya obra ocupó un lugar relevante y protagónico en la escena arquitectónica nacional durante más de 40 años.

Díquez. González Bustillos y Rivas coincidieron durante sus estudios en el seno de la escuela de arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, egresando en 1958, 1959 y 1960, respectivamente. Les correspondió, por tanto, vivir la transición entre la adscripción de la escuela a la Facultad de Ingeniería y su conversión en eje de la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) en 1953. También pudieron apreciar en vivo los años cruciales de la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas, ser partícipes como estudiantes de la inauguración en 1957 del flamante edificio diseñado por Villanueva para albergar a la FAU y compartir la influencia de los distinguidos profesores que formaban parte de su núcleo fundador.

Sin embargo, sería la llegada al país en 1955 procedente de los Estados Unidos de José Alberto Rivas (hijo de venezolano y puertorriqueña nacida en Mayorca e hija a su vez de inmigrantes españoles), nacido en Puerto Rico y residenciado en Nueva York desde niño, quien dejó sus estudios de arquitectura en el MIT para hacerlos en la UCV, el momento que propició el encuentro entre los tres futuros socios. Rivas, quien no conocía bien la idiosincrasia local y pasaba momentos difíciles para adaptarse a la dinámica que se llevaba en la escuela de la UCV, fue de inmediato “arropado” por los “criollos” Díquez y González ayudándolo a aclimatarse haciendo gala de la hospitalidad venezolana para así convencerse finalmente que el país de sus ancestros sería también el suyo.

Aquello constituyó, sin duda, el germen que facilitó la decisión de asociarse tras reencontrarse luego de transcurridos sus primeros años de egreso. Díquez cursaría entre 1958 y 1959 un postgrado en arquitectura tropical en la Architectural Association -AA- (Londres), y entre 1959 y 1960 realizaría un viaje de estudios por Europa para entrar a dar clases de composición y diseño interior en la FAU a su regreso. González permaneció en el país incorporándose recién graduado al cuerpo docente de la FAU, fue designado como Secretario de la gestión del decano Julián Ferris (1959-1962) y electo en 1961 como vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA). Por su parte, Rivas realizaría entre 1961 y 1962 una Maestría en Planeamiento Urbano en Harvard, trabajaría para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y sería consultor en las áreas de vivienda y planeamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) entre 1963 y 1964.

2. Edmundo Díquez y Oscar González Bustillos. Izquierda: Perspectiva de la propuesta ganadora de concurso nacional para el pabellón que representaría a Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York inicialmente pautada para 1962. Derecha: Foto del pabellón construido producto de la segunda propuesta realizada para la Feria, abierta finalmente entre 1964-65.

Así, fue en 1961 cuando Edmundo Díquez y Oscar González Bustillos decidieron asociarse y fundar una oficina de arquitectura desde la que realizarían su primer trabajo: la casa de Carlos Armando Figueredo en Lomas del Mirador, Caracas. Al año siguiente (1962) participarían y ganarían el primer concurso nacional de arquitectura abierto convocado en democracia: el proyecto del Pabellón de Venezuela para la Feria Mundial de Nueva York. Los elevados costos que la especulación originada a raíz del evento produjo, los cuales a su vez condujeron a postergar su apertura hasta el año 1964, obligaron a Díquez y González Bustillos a proyectar otro edificio de proporciones más modestas distinto al que los hizo ganadores del concurso, que hubo de realizarse prácticamente sobre la marcha confrontando grandes presiones de tiempo. Esta circunstancia que los obligó a establecerse en Nueva York el lapso que duró la construcción del pabellón, sirvió para que se reencontraran con José Alberto Rivas, (quien para entonces trabajaba en el BID) y decidieran allí crear la firma Díquez, González y Rivas, la cual cobró personalidad jurídica al regresar los tres a Caracas.

3. De izquierda a derecha: Edmundo Díquez, José Alberto Rivas y Oscar González Bustillos.

Según testimonio de Rivas, “Diquez, González y Rivas fue una forma de vida y no un lugar para ejercer la profesión”. El “pacto” adquirido en Nueva York también estableció que la oficina bajo cualquier circunstancia dividiría los beneficios económicos que se generaran en tres partes iguales. También que no saldría ningún proyecto en el que no participaran los tres, por lo cual crearon una metodología que les era propia y una forma de trabajo muy particular en la que lograron compartir las raíces creativas de cada uno de los integrantes: la sensibilidad artística de Díquez, el valor de lo constructivo proveniente de la experiencia de González y el énfasis en la fluidez espacial que aportaba Rivas, todo ello dentro de cánones signados por la racionalidad, el funcionalismo, las consideraciones medio-ambientales y la contundencia volumétrica. Adicionalmente, adquirieron el compromiso de controlar el tamaño y la escala de los proyectos que debían ejecutar de acuerdo a la capacidad de la oficina y de convertir el espacio de trabajo (una edificación de dos plantas ubicada en la calle La Guairita de Chuao) en lugar de formación para quienes allí participaban, amén de constituirse en punto de encuentro para arquitectos y profesionales afines.

4. Díquez, González y Rivas. Edificio Alcaraván, bulevar de El Cafetal en la entrada de la urbanización Santa Marta, 1967. Arriba: planta de ubicación y planta tipo. Centro y abajo: diversas vistas desde el exterior.

Durante los 50 años que se mantuvo Díquez, González y Rivas en funcionamiento (podría decirse que el último proyecto importante se realizó en 2004 pero que la sociedad en sí cesó al fallecer Oscar González en 2015), muchos fueron los trabajos memorables realizados teniendo todos como primer eslabón en cuanto a trascendencia y calidad el Alcaraván (1967), notable edificio de vivienda ubicado sobre el bulevar de El Cafetal en la entrada de la urbanización Santa Marta. (ver https://fundaayc.com/2021/04/18/sabia-usted-63/).

5. Cinco obras realizadas por DGR (Díquez, González y Rivas). Arriba izquierda: Monumento conmemorativo del Sesquicentenario de la Batalla de Boyacá (1971). Arriba derecha: edificio General de Seguros (1974). Centro izquierda: edificio Atrium (1988). Centro derecha: ampliación del hotel Caracas Hilton (1984). Abajo: Sede Latinoamericana de Procter & Gamble (1998).

Sin entrar a enumerar ni detallar el prolijo portafolio de Díquez, González y Rivas que tiene en la realización de edificaciones de vivienda (uni y multifamiliares), hospitalarias, hoteleras y de oficinas, junto al diseño interior, sus puntos más fuertes, destacan como íconos representativos de su trayectoria tres obras realizadas con la impronta de la institucionalidad como bandera, que conforman una clara secuencia tipológica: el edificio General de Seguros (Chuao, 1974), el edificio Atrium (El Rosal, 1988) y el edificio de la Procter & Gamble (La Trinidad, 1998).

De ellos, tal vez sea el Atrium (a quien hoy hemos decidido dedicar esta nota) el que comporta un mayor compromiso urbano, hereda el carácter y la respuesta a las condiciones ambientales exploradas en General de Seguros y sienta las bases para la exploración espacial plasmada posteriormente en el Procter & Gamble, por lo que junto al ya mencionado Alcaraván pasaría a ser otro punto de inflexión dentro del camino andado por la oficina.

6. Ubicación del edificio Atrium en la urbanización El Rosal.

Comisionado inicialmente por el Banco Hipotecario del Este y terminado de construir en 1988, el Atrium se levanta en una parcela de 3.990 m2 con frente hacia la calle Sorocaima (lindero este), y las avenidas Venezuela (lindero sur) y Tamanaco (lindero norte), El Rosal, Municipio Chacao.

7. Edificio Atrium. Izquierda: Planta de acceso. Derecha: Ubicación en el entorno inmediato. (Como complemento y para aportar mayor claridad hemos decidido en este caso alterar la orientación convencional colocando el norte apuntando hacia en borde inferior de las imágenes)
8. Edificio Atrium. Izquierda: Planta nivel pent house. Derecha: Planta tipo oficinas. (el norte apunta hacia en borde inferior de las imágenes).

Resuelto respondiendo adecuadamente a la complejidad urbana de un terreno que posee dos esquinas, los 28.000m² de área bruta de construcción que tiene la edificación se encuentran distribuidos en tres sótanos con capacidad para 330 vehículos, dos niveles de uso comercial con acceso directo desde las calles, ocho plantas tipo destinadas a oficinas y dos niveles de remate reservados en este caso a oficinas ejecutivas con terrazas, jardines y espacios de doble altura.

9. Edificio Atrium. Izquierda: Fachada su. Derecha: Fachada norte.
10. Edificio Atrium. Izquierda arriba: Fachada este. Izquierda abajo: Corte transversal por el espacio central. Derecha: Vista desde el noreste, cruce de la calle Sorocaima con la avenida Tamanaco, El Rosal.
11. Dos vistas exteriores del edificio Atrium en la actualidad.

La nota firmada por William Niño Araque e Iván González Viso dedicada al Atrium publicada en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), señala lo siguiente: “De arquitectura sugerente y sobriedad de líneas, el edificio se desarrolla alrededor de un atrio o espacio central abierto a la ciudad. Los jardines colgantes insertos dentro del gran atrio, sumados el material de arcilla escogido para el recubrimiento de las columnas exteriores, y la volumetría que incorpora grandes vanos horizontales protegidos por vegetación, unidos a la luminosidad y condiciones climáticas particulares de Caracas, lo hacen un espléndido edificio adaptado al trópico. En él se evidencia la exploración del espacio intermedio, del tránsito desde la calle hacia el espacio interior que, unida al juego de luz y sombra de sus volúmenes y textura, representó en su momento un ensayo de una nueva forma de afrontar la tipología de edificios de oficinas en el sector. El volumen, de ocho plantas y dos niveles para oficinas ejecutivas con terrazas a doble altura, se adapta a la forma del terreno articulado en dos cuerpos, uno bajo al sur, y la torre que ocupa el cuadrante noreste. El valor de la sombra como recurso para acentuar la expresividad de la forma, y la búsqueda de una arquitectura del lugar que atiende a la condición del clima y del trópico, son sin duda sus grandes virtudes”.

12. Vistas del acceso y el espacio interior del edificio Atrium en la actualidad.

También conviene destacar que el Atrium, previamente a la elaboración del comentario citado, había sido incluido por Niño Araque como parte de un grupo de edificios que respondían a una de las cuatro “éticas tendenciales de actuación” que constituían la base de lo que a su juicio soportarían la existencia de una “posible” Escuela de Caracas, manifiesta en la “excelente y variada calidad de nuestra producción arquitectónica” realizada de 1970 en adelante, “que abarca las múltiples visiones enraizadas con el lugar” centrada “en la renovada visión forma-figura-lugar”.

13. Algunas de las obras que para William Niño Araque ejemplifican «La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa», segunda de las «éticas tendenciales de actuación» de una «posible» Escuela de Caracas. Izquierda arriba: Gorka Dorronsoro y Julio Riquezes, Escuela de Metalurgia de la UCV (1982-1987); Izquierda abajo: Felipe Delmont, Casa La Comarca (1983); Centro arriba: Hélène de Garay,el edificio de la Fosforera Venezolana (1990); Centro abajo: Oscar Tenreiro y Francisco Sesto, una de las casas Furió (1987); Derecha arriba: Julio Maragall y Miguel Carpio, edificio residencial Villa Bermeja (1981); Derecha abajo: Jimmy Alcock, Quinta La Ribereña (1976).

La “ética tendencial de actuación” a la que se ajustaría el Atrium, sería la enunciada como: “La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa” que, dicho sea de paso, expresa la manifestación más clara de lo esencial de los planteamientos de Niño Araque y dentro de la cual, además del Atrium, son representativas obras como: La Rivereña y la casa Bottome (Jimmy Alcock); las casas Furió (Oscar Tenreiro y Francisco Sesto); la casa La Comarca (Felipe Delmont); las casas Varela Nuñez y Puppio Vegas (Federico Vegas); la Escuela de Metalurgia de la UCV (Gorka Dorronsoro y Julio Riquezes); el edificio de la Fosforera Venezolana (Hélène de Garay); el Monasterio Benedictino en Güigüe (Jesús Tenreiro); y el edificio residencial Villa Bermeja (Julio Maragall y Miguel Carpio).

Teniendo lo anterior como marco vale destacar que en su momento el Atrium fue incorporado en el catálogo de la exposición «Venezuela Arquitectura y Trópico 1980-1990», el cual formó parte de la quinta muestra de arquitectura de la Bienal de Venecia y fue Mención de honor, Categoría Diseño Arquitectónico, en la VII Bienal de Arquitectura de Quito 1990.

14. Vistas de la planta de acceso del edificio Atrium en la actualidad.

También fue publicado en el Catálogo “Arquitectura venezolana en la Bienal de Quito ‘90”, editado por la Fundación Museo de Arquitectura y en el libro de la VII Bienal de Arquitectura de Quito BAQ´90, editado por el Colegio de Arquitectos del Ecuador-Pichincha.

Hoy en día, el Atrium alberga la Bolsa de Valores de Caracas, la Embajada de Italia y las oficinas administrativas de la Alcaldía del Municipio Chacao y constituye un punto de referencia dentro del variopinto paisaje urbano de la urbanización El Rosal.

Nota

Con respecto a la compacta y sólida trayectoria de Díquez, González y Rivas, vale la pena recordar que, cuando el año 1997 el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) decidió otorgar el Premio Nacional de Arquitectura a Edmundo Díquez, por estar establecido en la normativa que el galardón debía ser individual y no colectivo, el arquitecto nacido en Margarita tomó la gallarda y noble decisión de renunciar al reconocimiento argumentando que la suya no se trataba de una obra personal sino de un equipo en el que, como declaraban los mosqueteros de Alejandro Dumas, trabajaban “todos para uno y uno para todos”, clara manifestación de los ideales de amistad, honor y lealtad que los caracterizaban. Sin embargo, aún se puede encontrar en todas las páginas en las que se menciona la trayectoria de Díquez, que el mencionado premio le pertenece cuando en todo caso debe entenderse como un laurel obtenido por un inseparable grupo de tres.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Fundación Museo de Arquitectura. Catálogo “Arquitectura venezolana en la Bienal de Quito ‘90”, 1990.

2 y 13. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

3. De lo urbano y lo humano. Arq. José Alberto Rivas. Díquez González Rivas. Edif. Alcaraván (https://www.youtube.com/watch?v=4jFOEyimkLE)

4. Architectural Design, nº 8, 1969; Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969; Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1982; https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/06/09/edif-el-alcaravan/

5. Colección Crono Arquitectura Venezuela; https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/07/21/torre-general-de-seguros/; Colección Fundación Arquitectura y Ciudad; http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/

6. Capturas de Google Earth.

7. Captura de Google Earth; y @revistaentrerayas (https://www.instagram.com/p/CNWGpUUHN03/?img_index=4)

8, 9 y 10. Revista Punto, nº 68, abril 2000.

11, 12 y 14. @carlos_ancheta (https://www.instagram.com/p/DC60G7Nucxb/?img_index=1; 3; 10; 11; 12; 13; 14; 15; 19; 20)