1909• En el mes de mayo se inaugura la Escuela Modelo 19 de abril, ubicada en la av. San Martín, esquina Plaza Capuchinos (av. Oeste 14) Parroquia San Juan, la primera y más antigua institución de su tipo de Caracas. La casa colonial en la cual empezó a funcionar esta escuela modelo había sido inicialmente un internado de niños a cargo de las hermanas del San José de Tarbes. Fue adquirida por el Estado durante el mandato del presidente Juan Pablo Rojas Paúl en 1889 para funciones educacionales y tuvo que ser reconstruida luego de ser severamente dañada por el terremoto de 1900.
El proyecto de reconstrucción se le atribuye a Alejandro Chataing (1874-1928) ingeniero-arquitecto caraqueño, egresado de la UCV, gran constructor del régimen de Cipriano Castro, autor, entre otras importantes edificaciones de la reforma el Panteón Nacional, la residencia presidencial de Cipriano Castro (Villa Zoila) y el Teatro Nacional en 1904; rediseña y modifica las fachadas de la Academia Militar de La Planicie en 1905; la Biblioteca Nacional en la Plaza Bolívar en 1910 y el Nuevo Circo de Caracas en 1919.
1909• Abre sus puertas el Gran Hotel, regentado por su propietario el señor Juan Rodríguez Cordero, ubicado en el Nº 50 de la Calle del Comercio, entre las esquinas de Bolsa a Mercaderes, en el centro histórico de Caracas. Ocupó el sitio donde inicialmente había funcionado la posada El León de Oro de los hermanos Delfino, donde luego, en 1889, los señores S. Baiz Pereira y Moisés Salas habían construido y operado un primer Gran Hotel, con chef traído desde Francia instalándose allí la primera cocina de hierro fundido del país. En el mismo sitio años después se construiría el Teatro-Cine Ávila. Juan Rodríguez Cordero, reconstruyó fuertemente la edificación existente y operó su hotel con gran celo y dedicación, considerándose hoy en día que su gestión marcó el inicio del actual concepto de hotelería en el país. Así, el Gran Hotel se convirtió en poco tiempo en uno de los referentes de la hospitalidad caraqueña de esos años, bien fuera por la calidad y eficiencia de sus servicios, como por su cercanía a los centros del poder político y financiero de la ciudad (quedaba a pocos pasos de la Plaza Bolívar, los ministerios, los bancos y las principales casas de comercio), así como por su fácil acceso al transporte.
Fotografía: Caracas Antigua a Color (revertida a b & n).
El Gran Hotel a partir de 1909, de la mano de Rodríguez Cordero, da inicio al concepto de hotelería de calidad en el país, ofreciendo habitaciones limpias, ventiladas, baños con duchas con agua templada y fría, baños de inmersión, todo ello en un ambiente sobrio con un trato muy personalizado atendido por su propio dueño. Los precios eran de 8 a 20 Bs diarios. Se ofrecía alojamiento de «Estilo Familiar» y «Comercial», destacándose el hospedaje de larga o mediana estancia, pensado principalmente para comerciantes, empresarios del interior del país, diplomáticos de paso y los primeros excursionistas que llegaban desde el puerto de La Guaira. El hotel ofrecía un servicio de pensión completa o media pensión. Su comedor era muy concurrido y se caracterizaba por la cocina criolla e internacional adaptada al gusto europeo. Era común el servicio de banquetes o almuerzos de negocios para la élite comercial que operaba en los alrededores de las esquinas del centro.
Fotografía: Tomada de FB.
Para el año de la inauguración del Gran Hotel, nuestra capital apenas empezaba a abrirse a los viajeros y comerciantes extranjeros tras la llegada de los ferrocarriles (el Ferrocarril Caracas-La Guaira y el Gran Ferrocarril de Venezuela), destacándose entre estos el grupo de visitantes que viajaron para presenciar los actos conmemorativos del primer Centenario de la Independencia de Venezuela. Esta circunstancia llevó al hotel a ofrecer facilidades logísticas para el manejo del equipaje que provenía de las cercanas estaciones de ferrocarril, facilitando su traslado en carruajes o en los primeros automóviles que circulaban por la ciudad. La calidad de la edificación, los servicios ofrecidos y la buena gerencia de Juan Rodríguez Cordero permitieron que el establecimiento sobreviviera a los vaivenes de la época. Años más tarde, superada la Primera Guerra Mundial, el hotel fue objeto de una profunda renovación arquitectónica y estética, siendo refundado en 1921 bajo el nombre de «Gran Hotel Caracas», manteniéndose por mucho tiempo como uno de los alojamientos tradicionales más respetados del casco central de la capital.
1904•El gobierno del presidente Cipriano Castro, con motivo de la celebración del Cuatricentenerio del Descubrimiento del Nuevo Mundo, inaugura el día 28 de octubre la Plaza-Bulevar Macuro, ubicada entre las esquinas de López y de Romualda (donde hoy se encuentre el paso a nivel de la Av. Fuerzas Armadas sobre la Av. Urdaneta), en cuyo centro, sobre un pedestal, se colocó la escultura de bronce «Colón en el Golfo Triste» obra del artista caraqueño Rafael de la Cova (1850-1896).
La pieza le había sido comisionada a De la Cova en 1893. Una vez fundida la escultura en Nueva York arribó a Caracas en 1898 para ser colocada en la Plaza de La Alameda, la cual fue posteriormente conocida como Plaza Bulevar Macuro. En el año 1934 se reubicó colocándola en el «Paseo Colón», a la salida del Parque Los Caobos en un contorno paisajísticamente tratado.
No son muchas las revistas de arquitectura de las que aún circulan con periodicidad que hayan aparecido por primera vez durante el siglo XIX. La británica Architectural Review fundada en 1896 es una de ellas, privilegio que comparte con la alemana Deutsche Bauzeitung (1867), el también inglés Architects’ Journal (1895) y la norteamericana Architectural Record (1896). Su constancia y su salida todos los meses, más allá de su calidad, se constituyen en sus puntos altos, lo que permite mantener a arquitectos de todo el mundo informados sin un gran desfase de tiempo.
1. Izquierda: Henry Wilson (1864 – 1934) primer editor de Architectural Review entre 1896 y 1901. Derecha: Portada del nº 11 la revista de enero de 1898.
Fundada como una publicación mensual por Percy Hastings, propietario de Architectural Press (empresa editora también de Architects’ Journal), la que se denominó como Architectural Review for the Artist and Craftsman contó con un primer consejo editorial conformado por Reginald Blomfield, Mervyn Macartney y Ernest Newton y tuvo como su primer editor al arquitecto, joyero y diseñador Henry Wilson.
Bajo la dirección de Wilson, Architectural Review, cuyos primeros números fueron de gran formato, surgió como un órgano dedicado a recoger artículos relacionados con la arquitectura y con las arts & crafts (artes y oficios) inspiradas en John Ruskin y Augustus Pugin, por lo que fue descrita como “una revista para el artista y el artesano” y se estructuraba con base en secciones dedicadas a “Pintura”, “Escultura”, “Diseño” y “Artesanía”. En tal sentido, la portada del número uno que hoy engalana nuestra postal retrataba a la musa ficticia de la arquitectura, acunando un edificio y guiando a sus musas hermanas.
2. Izquierda: Dugald Sutherland MacColl (1859 – 1948) segundo editor de Architectural Review entre 1901 y 1905. Derecha: Portada del nº 69 la revista de agosto de 1902.
Con la salida de Wilson en 1901 tras el fracaso económico de la editorial responsable de la revista, y la llegada del pintor, crítico de arte y periodista escocés Dugald Sutherland MacColl, la orientación fue cambiando para dedicarse más a la arquitectura clásica y la cobertura de lo que acontecía en el extranjero aumentó.
La gestión de MacColl, que se extendió hasta 1905 (cuando se produjo una nueva crisis financiera), dio paso a la del arquitecto agrimensor de la fábrica de la Catedral de San Pablo y figura destacada en el movimiento Arts and Crafts, Mervyn Macartney, miembro como se señaló del primer consejo editorial. Bajo su dirección que extendió hasta 1921, el enfoque de Architectural Review evolucionó al ritmo del estilo arquitectónico británico, pasando de estar dedicada principalmente a la arquitectura del movimiento Arts and Crafts a incorporar cada vez más lo que hoy se conoce como barroco eduardiano.
3. Izquierda: Mervyn Macartney (1853- 1932) tercer editor de Architectural Review entre 1905 y 1921. Derecha: Portada del nº 203 la revista de octubre de 1913, año en el que Macartney relanzó la revista y la adaptó a los nuevos medios de impresión y reproducción fotográfica. Desde entonces se acompañó el nombre de The Architectural Review con «A Magazine of Architecture & Decoration».4. Dos de las páginas interiores del nº 203 de la revista de octubre de 1913.
En 1913, Macartney relanzó la revista y la adaptó a los nuevos medios de impresión y reproducción fotográfica, adoptando un formato nuevo y lujoso con páginas de fotografías completas e incorporando nuevos temas, como la arquitectura de los transatlánticos. También, durante la Primera Guerra Mundial se fijó la tarea de documentar la destrucción acaecida en Bélgica y Francia y lanzó un número especial para conmemorar su finalización y celebrar la “Gran Paz”, en el que se presentaron ideas y planos para la sede de la futura Sociedad de Naciones. Con Macartney al frente la cobertura se amplió para incluir muebles, decoración, diseño de jardines y escultura con el objetivo de atraer no solo a los arquitectos sino también al público en general. La ampliación del tamaño de la página de la revista sirvió para acomodar la reproducción de fotografías y dibujos a mayor escala convirtiéndose en un ejemplo práctico que proporcionaba a los arquitectos patrones universales de los diversos estilos de la época.
5. Portada del nº 358 de Architectural Review de septiembre de 1926 que muestra la fotografía del interior de La Maison la Roche de Le Corbusier que se identifica como «a modern French living room».6. Páginas interiores del nº 358 de Architectural Review de septiembre de 1926.
En 1921, Ernest y William Newton (padre e hijo), ambos arquitectos, se convirtieron en editores conjuntos. Ernest murió en 1922 y William continuó como editor hasta que renunció en 1927 debido a la presión de su trabajo como arquitecto. Sin embargo, bajo su dirección, Architectural Review comenzó a centrarse en la arquitectura europea y contó con muchos arquitectos y edificios del Movimiento Moderno, incluido Le Corbusier.
Al hacerse cargo en 1927 de la edición de Architectural Review y Architects’ Journal, Hubert de Cronin Hastings (hijo del fundador Percy Hastings) dio inicio, acompañado al comienzo por Christian Berman como editor adjunto, a un período en que se erigió como editor ejecutivo que se extendió hasta su jubilación en 1973. Es decir, atravesó el período de entreguerras, la Segunda Guerra, la posguerra por lo que acompañó el auge y posterior cuestionamiento de los postulados del Movimiento Moderno, de los cuales Hastings fue un entusiasta divulgador.
7. El formato y la presentación de Architectural Review se mantuvo prácticamente inalterado desde 1913 hasta 1943. Arriba: Portadas de los números 412, marzo 1931 y 472, marzo 1936. Abajo: Cinco números (518 -enero-, 520 -marzo-, 521 -abril-, 522 -mayo- y 523 -junio-) de 1940 y número 555 de marzo de 1943.8. Páginas interiores del número 521 de abril 1940.
Al asumir la dirección tanto de Architects’ Journal como de Architectural Review, H. de C. Hastings (conocido por sus amigos como «H. de C.”) decidió que el primero, en su condición de semanario, debía ocuparse de la arquitectura práctica, mientras que la segunda, dada su periodicidad mensual, se dedicaría a la arquitectura como arte, apoyada en la aparición de artículos sobre pintura, escultura, diseño de interiores e historia arquitectónica.
9. A partir de la segunda mitad de 1943 se comenzarán a producir las importantes modificaciones que introducirá Hubert de Cronin Hastings en el formato, tipografía e imagen de la revista, dejando total libertad en la presentación de sus portadas. Izquierda: nº 561, septiembre 1943. Derecha: nº 572, agosto 1944.
Hastings se dedicó a reorganizar el formato de la revista, incluidos los cambios en la tipografía y la imagen apuntando a un diseño gráfico innovador, con un uso audaz de la maquetación para lo cual se encargaron elementos gráficos a Eric Gill y Edward Bawden. En los años siguientes apuntando a reenfocar el contenido, se incorporaron como colaboradores procedentes de otros campos artísticos, a una nueva generación de escritores entre ellos Hilaire Belloc , Robert Byron, Cyril Connolly , D. H. Lawrence, Paul Nash , Nikolaus Pevsner, P. Morton Shand, Osbert Lancaster, Sacheverell Sitwell , Arthur Evelyn Waugh y John Betjeman (poeta, escritor y locutor) quien sería director asistente entre 1930 y 1934.
James Maude Richards sucedió a Betjeman en 1935 y en 1937 comenzó su largo e influyente reinado como editor que solo terminó en 1971 después de un desacuerdo con Hastings. Cabe apuntar que el reconocido historiador, crítico y teórico de la arquitectura Nikolaus Pevsner, asiduo colaborador, fue editor interino de 1943 a 1945 mientras Richards estuvo de servicio en la guerra y formó parte del consejo editorial hasta 1965.
10. Icónica portada del nº 578 de febrero 1945. «La impactante ilustración de Barbara Jones para la portada de este número parafrasea la combinación de placeres y pesadillas de la feria de atracciones, tema central de su obra junto a Eric Brown sobre tiovivos: «Roundabout: Demountable Baroque». La mirada sin precedentes a este icónico elemento básico de las ferias lo presentó como uno de los últimos vestigios del Barroco, profusamente decorado como el que gira dentro de la boca de un gato gigante, de un tamaño aterrador y dientes afilados, en el dibujo de Jones» se señalará en la página de The Architectural Review.
Se puede decir que en las décadas de 1920 y 1930 Architectural Review se comprometió de forma más activa con los nuevos movimientos arquitectónicos. Al impulso dado por Macartney a las ideas y planes para la Sociedad de Naciones se sumó la impresión de discursos de Louis Sullivan y el encargo de textos, entre otros, a Le Corbusier, Walter Gropius, Berthold Lubetkin y Erno Goldfinger convirtiéndose en la revista líder de arquitectura en lengua inglesa.
11. Otras dos interesantes portadas de la revista en la década de 1940. Izquierda: nº 593, mayo 1946. Derecha: nº 627, marzo 1949.
Superada la Segunda Guerra Mundial, la década de 1950 fue testigo de un nuevo cambio producido por la concienciación de los arquitectos británicos para reconstruir un país destrozado, desatándose una profunda crítica al papel jugado por la arquitectura moderna en dicha reconstrucción, donde Architectural Review jugó un papel relevante. En ese período otros notables colaboradores y articulistas de la revista fueron Colin Rowe y Reyner Banham apareciendo allí, por ejemplo, textos como “Mannerism and Modern Architecture” (1950) del primero y “The New Brutalism” (1955) del segundo.
12. Años 1950. Arriba izquierda: nº 646, octubre 1950. Arriba derecha: nº 701, mayo 1955. Abajo izquierda: nº 714, julio 1956. Abajo derecha: nº 754, diciembre 1959.
La publicación en 1952 de “Townscape: cross a focal point” de Gordon Cullen (editor asistente de la revista desde 1946) y otra serie importante de sus artículos magníficamente ilustrados, liderizaron una campaña orquestada por los editores de Architectural Review (con Richards a la cabeza) en defensa de las ideas del Townscape: una nueva teoría y metodología para el análisis y diseño visual urbano basado en la psicología de la percepción, como la necesidad humana de estimulación visual y las nociones de tiempo y espacio.
13. Años 1960. Izquierda: nº 761, julio 1960. Derecha: nº 857, julio 1968.14. Septiembre 1969-junio 1970. Portadas de los 8 números de la revista dedicados a 8 temas propuestos en Manplan «manifiesto humanista con el objetivo de reevaluar, desde cero, las necesidades del público y las formas que la arquitectura podría proporcionar».
Desde 1960 la publicación se tuvo que enfrentar a un creciente riesgo comercial. Sin embargo, se introdujeron números temáticos, entre los cuales destacó Manplan (1969-1970): un manifiesto humanista con el objetivo de reevaluar, desde cero, las necesidades del público y las formas que la arquitectura podría proporcionar. “Ocho temas que son únicos en la historia de la publicación por sus argumentos proposicionales audaces, diseño gráfico inventivo y fotoperiodismo inquebrantable” de acuerdo a lo señalado en su página web. 1960, cabe resaltar, fue el año en el que William Slack se unió a Architectural Review como editor de arte, imponiendo su autoridad creativa a la revista durante tres décadas.
15. Años 1970. La revista bajo la dirección de Lance Wright. Arriba izquierda: nº 920, octubre 1973. Arriba derecha: nº 954, agosto 1976. Abajo izquierda: nº 960, febrero 1977. Abajo derecha: nº 988, junio 1979.
A principios de la década de 1970, la revista perdía dinero y rumbo, y su circulación estaba en descenso. Ante tal panorama le correspondería a Lance Wright asumir la dirección editorial en 1973 hasta 1980. Era arquitecto y había estado en el personal de Architectural Review desde los años sesenta. Tras la incertidumbre de la posguerra, la década de 1970 dio lugar a un período de autoevaluación por parte de la profesión, cuestionando su papel en la sociedad. Bajo la dirección de Wright la revista también comenzó a cuestionar el papel del arquitecto en la sociedad y el de la arquitectura, y a involucrar a sus lectores en el debate. Así, la revista mantuvo un compromiso con una perspectiva crítica y a largo plazo sobre la arquitectura, lo que en ocasiones chocó con la viabilidad comercial y las tendencias vertiginosas asociadas a modas pasajeras.
Pasado el intenso período que lideró Wright, entre 1980 y 2005 Peter Davey asumió la dirección de la revista. Davey quien estudió arquitectura y posteriormente escribió el libro «Arquitectura Arts and Crafts», considerada una obra clásica sobre el tema, impulsó un retorno a las raíces de Architectural Review, si consideramos que dicho movimiento motorizó su nacimiento. Bajo la dirección de Davey la revista abandonó su introspección de la década de 1970 y volvió a promover y analizar la arquitectura de alta calidad, y a menudo de alta tecnología, de todo el mundo. Reunió a un equipo editorial joven y entusiasta, que incluía a Jonathan Glancey y Dan Cruickshank, y les permitió dar rienda suelta a sus iniciativas, lo que dio como resultado una rica y variada selección de artículos y reportajes. Architectural Review adoptó un formato temático, donde se examinaban conjuntamente edificios con la misma función, algo que ya había hecho en décadas anteriores.
16. Los 25 años de Peter Davey como director de la revista. Arriba izquierda: nº 1025, julio 1982. Arriba derecha: nº 1058, abril 1985. Centro izquierda: nº 1145, julio 1992. Centro derecha: nº 1174, diciembre 1994. Abajo izquierda: nº 1247, enero 2001. Abajo derecha: nº 1306, diciembre 2005.
Se dedicaron números enteros a tiendas y centros comerciales y a edificios individuales. Davey quien creía que la arquitectura era política, provocó reacciones encontradas con la publicación en mayo de 2002 del artículo titulado «Vista desde Ramallah», que consistía en extractos del diario del arquitecto Tom Kay, que detallaban sus experiencias durante la invasión y el posterior asedio y destrucción de la ciudad, manteniéndose, sin embargo, firme en su convicción de que tales temas eran parte de lo que la publicación debía cubrir. Con Davey Architectural Review volvió a florecer, regresaron los lectores y anunciantes, y demostró ser un digno sucesor de Richards. Al editar números especiales sobre medio ambiente, paisaje, el arte y la ecología, la arquitectura y el clima, buscó, además, posicionarse a favor de los temas medioambientales.
En 1999, la revista lanzó sus primeros Premios AR de Arquitectura Emergente, un premio internacional anual que «otorga reconocimiento temprano a jóvenes diseñadores y celebra a las estrellas arquitectónicas del mañana» que aún se mantiene vigente.
17. Portadas de seis números de la etapa de Catherine Slessor como editora de la revista (2009-2015). Arriba (de izquierda a derecha): nº 1344, febrero 2009; nº 1372, junio 2011; nº 1402, diciembre 2013. Abajo (de izquierda a derecha): nº 1404, febrero 2014; nº 1410, agosto 2014; nº 1419, mayo 2015.
En 2009, la arquitecta, crítica y escritora Catherine Slessor se convirtió en la primera mujer editora de Architectural Review. Bajo su dirección, la revista experimentó su primer rediseño en más de 20 años en abril de 2009.
18. Edición del nº 1437 de diciembre 2016-enero 2017 con la que se conmemoró el 120 aniversario de la revista. Le correspondió a Christine Murray como editora analizar el legado proveniente de más de un siglo de una de las revistas más respetadas de la arquitectura.
En 2015, Slessor fue reemplazada por Christine Murray, quien asumió el compromiso de ampliar la cobertura digital de la publicación sin abandonar las ediciones impresas y estuvo al frente hasta 2018 cuando la sucedió Manon Mollard, la editora en la actualidad.
19. Portadas de cuatro números de la etapa de Christine Murray como editora de la revista (2015-2018). De izquierda a derecha: nº 1426, diciembre 2015; nº 1432, junio 2016; nº 1440, abril 2017; nº 1452, junio 2018.
Cabe señalar que, en enero de 2017, Ascential, propietaria de la publicación, anunció su intención de vender 13 “títulos históricos”, entre ellos Architectural Review que fue adquirido por Metropolis International en una transacción en efectivo de 23,5 millones de libras esterlinas, anunciada el 1 de junio de 2017.
20. Vista de la exposición «THE ARCHITECTURAL REVIEW COVERS 1960 – 1979», París, abril 2024.
Otro dato interesante es que en enero de 2024 se llevó a cabo en París la exposición «THE ARCHITECTURAL REVIEW COVERS 1960 – 1979» (montada anteriormente en Londres) que celebró el diseño de las portadas de la revista a través de una selección de 25 carátulas elegidas por Margaret Howell. Para la curadora, «Los audaces y creativos gráficos de las portadas de The Architectural Review de este período siguen siendo tan impactantes y emocionantes hoy como cuando se presentaron por primera vez. No es de extrañar que la revista se haya convertido en una pieza de colección. El período trabajado corresponde al paso de William Slack como editor de arte, donde en todo momento se mostró como un diseñador con una mirada culta e incisiva. «La arquitectura es un tema notoriamente difícil de transmitir en dos dimensiones, pero pocos podían presumir de ser tan constantemente inventivos como Slack. Caracterizado por una impactante modernidad y riqueza visual, su serie de números aún trasciende su época. Que la AR fuera siempre provocadora y preeminente en su campo se debía, en gran medida, a Bill Slack», rescatamos de la reseña de la exhibición publicada en https://www.margarethowell.co.uk/pages/the-architectural-review-covers.
21. Ocho de las portadas de la revista expuestas en París.
«Textos, imágenes y dibujos hábilmente coreografiados se basaban en cuadrículas de elegantes proporciones e iluminaban con un hábil uso de tipografías para titulares. Schmalfette Grotesk, una tipografía suiza audaz y condensada diseñada a mediados de la década de 1950, se convirtió en un sello distintivo de Slack. Sin embargo, a menudo se salía del tema, seleccionando tipografías que se ajustaban a la temática, empleando, por ejemplo, letras victorianas para artículos sobre historia de la arquitectura» (…)
22. Dos de las portadas de la revista expuestas en París.
«Una sola fotografía o ilustración encapsulaba el tema editorial clave del número. A veces se trataba de un detalle de un edificio, otras veces, de una ilustración más abstracta, pero siempre, cada portada estaba cuidadosamente diseñada para despertar el interés del lector. Sin necesidad de un encabezado prominente, el título de la revista solía ser casi invisible, aunque ingeniosas variaciones de las letras A y R formaban la base de numerosas portadas tipográficas. Los suscriptores nunca sabían con qué se encontrarían cuando la AR llegaba a sus buzones, y esta tendencia radical consolidó su atractivo perdurable y su lugar en la historia».
Hoy en día, Architectural Review sigue siendo una publicación de gran influencia a nivel mundial, que explora arquitectura desafiante e inspiradora de todo el mundo y utiliza proyectos seleccionados para desarrollar argumentos sociales, políticos y ecológicos más amplios. La revista continúa presentando una amplia gama de temas, desde diseño de interiores y urbanismo hasta otros más generales como el paisaje, la política y la cultura, y tiene una larga trayectoria alternando entre números temáticos y no temáticos. Continúa publicando de forma crítica sobre la arquitectura moderna y busca constantemente una arquitectura que inspire, centrándose en la implicación social de la arquitectura y manteniendo su escepticismo hacia modas pasajeras.
23. Portadas de seis números de la etapa de Manon Mollard como editora de la revista (2018-hoy). Arriba (de izquierda a derecha): nº 1459, marzo 2019; nº 1472, junio 2020; nº 1480, abril 2021. Abajo (de izquierda a derecha): nº 1490, abril 2022; nº 1502, junio 2023; nº 1515, octubre 2024.
Architectural Review sigue publicándose en papel, diez veces al año (habiendo alcanzado en este mes de noviembre el número 1526), mientras que su versión en línea se actualiza diariamente.
24. En abril de 2023, Architectural Review arribó a su número 1500.
Si uno quisiera resumir la relevancia de Architectural Review como publicación periódica habría que reconocer, por un lado, que si bien desempeñó a todo lo largo del siglo XX una función decisiva y ejerció un importante protagonismo en el panorama de las vanguardias, impactando con sus contenidos de textos e imágenes y jugado un papel determinante como fuente de información y referente de emulación al presentar las últimas novedades en materia de obra construida, por el otro, al igual que la mayoría de ellas y como clara muestra del signo de los tiempos, ha dejado de tener el carácter que tuvo de escaparate de lo ideal y lo deseable, de lo debido y aun de lo utópico, ligado al horizonte de una nueva sociedad.
25. Los dos últimos números de la revista. Izquierda: nº 1525, octubre 2025. Derecha: nº 1526, noviembre 2025.
Habría, por tanto, que sumarse a lo expresado por Luis Fernández-Galiano quien cuando publicó a finales de 2017 en Arquitectura Viva “Cincuenta revistas. El pulso de los tiempos”, afirmaba: “Las publicaciones periódicas aspiran a recoger el flujo de los acontecimientos, y este empeño imposible apenas alcanza a registrar el pulso de los tiempos. Incapaces como Heráclito de detener el curso de la vida, y obligadas como Sísifo a levantar el peso de la actualidad con cada aparición, para comenzar de nuevo a subir la roca a la cumbre de la montaña cada día, cada mes o cada año, las publicaciones que tienen cita con el suscriptor, el quiosco o la librería —sin mencionar aquellas digitales donde las noticias o informaciones se vierten en un torrente continuo— querrían saberse perdurables, y sin embargo su propia condición las hace efímeras y fungibles. La cabecera que ostentan es lo único que permanece, en ocasiones durante décadas, pero en otras agostada tras publicar unos pocos números. Pero, pese a su naturaleza perecedera, las publicaciones conforman la opinión, contribuyen a difundir ideas o lenguajes, y son también registro o crónica del transcurso del tiempo, acumulando sus páginas como estratos geológicos donde hallar y datar arquitecturas fósiles”.