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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 339

La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy, una propaganda de 1974 de la Concretera Lock Joint consolidada C.A. -COLOCA- (que se autodenomina como “La Concretera”), aparecida en los medios de comunicación impresos del país cuando aún esta empresa estaba dando sus primeros pasos, llama la atención en varios sentidos. El primero tiene que ver con la promoción de lo que denominaron el “nuevo bloque ‘PESO PLUMA’”, que se ofrece como “un bloque mucho más bloque en todos los sentidos y hasta 40% más liviano que los corrientes”, ventajas a las que se sumarían ser “Acústico-Resistente-Atérmico”, su mayor facilidad para ser transportado y levantado, así como la limpieza de su acabado, lo cual economizaría friso pudiéndose “usar sin él, como obra limpia, o pintado simplemente”. Lo segundo es que alcanzar tales características en el producto solo fue posible gracias a la utilización para su elaboración de “agregados livianos ‘ALIVEN’”, toda una novedad que los fabricantes no dudan en calificar como “revolucionaria”. La tercera es que para este importante lanzamiento participaron las dos firmas que ya hemos mencionado: Concretera Lock Joint Consolidada C.A. y Agregados Livianos de Venezuela C.A. (creada en 1969), que formaron parte del grupo liderizado por Eugenio Mendoza Goiticoa quien, como se sabe, incursionó con éxito en diferentes aspectos de la vida económica del país durante el siglo XX, contándose entre sus emprendimientos dos que se vincularon estrechamente con la fabricación del bloque en cuestión: Venezolana de Cementos C.A. (VENCEMOS, creada en 1943), que proveía el otro componente fundamental para la elaboración del producto, y la Fundación para la Vivienda Popular (1958), donde la pieza se utilizaría de forma masiva en la construcción de numerosas unidades habitacionales para personas de bajos recursos.

1. Construcciones romanas como El Panteón y El Coliseo ya denotaban el uso de los primeros concretos livianos como parte de su estructura y de bloques a compresión como elementos de soporte.

Aunque los romanos comenzaron a utilizar el mortero de cemento en el año 200 a. C. para unir piezas de piedra en la fabricación de sus construcciones y su arquitectura, de lo que hemos recogido de la página https://aliven.com.ve/ sabemos que “los primeros concretos livianos utilizados por el hombre para construir edificaciones surgieron en el Imperio Romano en el año 25 a.C. Eran el resultado de la mezcla de cementos puzolánicos con materiales de baja densidad como la piedra pómez. Entre las obras realizadas con este tipo de concreto destacan: la cúpula del Panteón de Agripa (25 a.C) y los arcos del Coliseo Romano (70 d.C) con luces mayores a 25 metros”.

Por otra parte (ahora siguiendo a https://bloqueras.org/bloques-concreto/), luego de que el inglés Joseph Aspdin obtuviera la primera patente de cemento portland en 1824 (que luego desarrollaría su hijo William), convirtiéndose en uno de los materiales principales del hormigón moderno, se tiene conocimiento que “el primer bloque de concreto hueco fue diseñado por Harmon Sylvanus Palmer en 1890 en los Estados Unidos. Después de 10 años de experimentación, Harmon logró patentar su diseño en el año de 1900. (…) Los bloques que Harmon diseñó, tenían de medidas 8 pulgadas (20,3 cm) por 10 pulgadas (25,4 cm) por 30 pulgadas (76,2 cm), y eran tan pesados que se tenían que alzar en su sitio con una grúa pequeña. (…) Para el año de 1905, se contabilizaba que más de 1.500 empresas ya estaban fabricando bloques de hormigón tan solo en los Estados Unidos. (…) Para aquella época, los primeros bloques que se hacían se solían realizar a mano, y la capacidad de producción promedio era de 10 piezas/bloques por hora. (…) Actualmente, la elaboración debloques de concreto es un proceso sumamente automatizado que es capaz de producir hasta 2.000 piezas por hora”.

2. De izquierda a derecha: William Aspdin, Harmon S. Palmer y Stephen J. Hayde.

Sin embargo, no sería sino hasta 1918 cuando Stephen J. Hayde (1861-1928), un fabricante de ladrillos y contratista de obras radicado en Kansas City, Missouri, E.E.U.U., desarrolló y patentó un proceso mediante el cual un horno tubular giratorio logró expandir pizarras y arcillas, en el que se obtenía un agregado liviano de baja densidad. Con este producto se elaboró, por primera vez, un concreto liviano de hasta un 40% menos de peso, pero igual resistencia que fue denominado “Haydite”, el cual una vez patentado se le ofreció gratis al gobierno estadounidense durante la Primera Guerra Mundial con la finalidad de producir barcos.

Hayde, nacido en Estados Unidos de inmigrantes irlandeses, considerado el padre de la industria del hormigón ligero, basó su descubrimiento, que condujo a la elaboración de agregados, en aprovechar los descartes provenientes de la producción de ladrillos los cuales una vez triturados a un tamaño adecuado le sirvieron para realizar investigaciones sobre concreto de baja densidad

3. Primer horno de Producción de Haydite. Neodesha, Kansas, Missouri (c.1920)
4. Dos imágenes del interior de la planta de Firesafe Products Company. Clairton, Pensilvania. Izquierda: Vista de tres tipos diferentes de máquinas en las que se fabrican bloques de Haydite en varias formas y tamaños. Derecha: Sala de curado con vapor cargado, donde los bloques se toman inmediatamente después de fabricarse y se curan con vapor durante 12 horas.

Del interesante artículo titulado “Stephen J. Hayde: Father of the Lightweight Concrete Industry” (“Stephen J. Hayde: padre de la industria del hormigón ligero”), escrito por T.W. Bremner y John Ries publicado en Concrete international (agosto de 2009), recogemos lo siguiente: “En una conversación con Warren Allen, el asistente de Hayde, Lou Harris, explicó cómo habían experimentado con bolas de arcilla que se colocaron en varios lugares del horno de ladrillos. Su objetivo era identificar el régimen correcto de tiempo y temperatura para lograr propiedades en los agregados que pudieran usarse en una mezcla de concreto para producir propiedades óptimas en el concreto. En 1917, sus pruebas demostraron que se podía utilizar un horno rotatorio para producir de manera económica esquisto expandido, arcilla y pizarra en grandes cantidades con propiedades idénticas a las que se producen en la actualidad”.

5. Edificio de la Southwestern Bell Telephone Company en la ciudad de Kansas, Missouri. Arquitectos: Hoit, Price & Barnes. Constructor: Swenson Construction Co.

El aprovechamiento de la invención de Hayde condujo a la posibilidad de contar con un concreto aligerado de alta resistencia que ha sido altamente aprovechado por la industria de la construcción a lo largo de todo el siglo XX. Se cuenta como obras precursoras en su uso: la ampliación del Gimnasio de la escuela de deportes acuáticos de la ciudad de Kansas (1922) y, más adelante (1928), como solución para incrementar al doble la estructura de 14 pisos del edificio de Southwestern Bell Telephone Company en la ciudad de Kansas, Missouri, cuando usando concreto convencional sólo se podían añadir 8.

6. Arriba: Dos tomas de la planta de Agregados Livianos C.A. ubicada en Charallave, estado Miranda. Abajo: Esquema de un horno tubular rotatorio.

En lo que se refiere a Aliven®, producto utilizado por la Concretera Lock Joint a comienzos de los años 1970 para elaborar su “revolucionario” bloque, es inevitable remitirse a lo realizado por el visionario Hayde más aún cuando en la página web de la empresa se lee lo siguiente: “A finales del siglo XIX se construye en Gran Bretaña el horno rotatorio, inicialmente para la producción de cemento. Hasta el día de hoy, la fabricación de este producto se realiza en este tipo de horno. (…) La producción de Aliven® se hace en grandes hornos rotatorios (muy similares a los de las empresas de cemento) con una longitud de 59 m. y 3,9 m. de diámetro”.

A todas estas, recordemos que el concreto usualmente utilizado en la elaboración de bloques de hormigón es una mezcla de agua, arena, cemento portland y grava. Estos componentes combinados producen un bloque de color gris claro con una textura de superficie fina y una elevada resistencia a la compresión. También que generalmente, la mezcla de cemento que se utiliza para hacer bloques tiene una mayor cantidad de arena y una menor cantidad de agua y grava que las mezclas de concreto utilizadas para la construcción en general.

Por el contrario, los bloques de concreto ligero se elaboran cambiando la grava y arena por arcilla expandida, esquistos o pizarra. Estos últimos elementos se generan al triturar algunas materias primas y posteriormente someterlas a temperaturas elevadas cerca de los 1093° C. A este nivel de temperatura, los materiales se hinchan o expanden a causa de la rápida generación de gases provocados por la combustión de la materia orgánica que se encuentra atrapada en el interior.

La Concretera Lock Joint Consolidada C.A., que logró tener tres plantas ubicadas en La Yaguara (Caracas), Maracay (estado Aragua) y Cúa (estado Miranda), al igual que la mayor parte de las empresas del grupo Mendoza, cambió de dueños a finales del siglo XX producto de la severa crisis que afectó el consorcio. Por su parte Aliven C.A. con su planta ubicada en Charallave (estado Miranda) ya había sido adquirida tempranamente en 1979 por sus actuales accionistas que traían una amplia experiencia en la producción de arcilla expandida en Europa. La planta “comenzó sus operaciones a principio de la década de los años 70 con la instalación de nuestro primer horno rotatorio Fuller. Posteriormente, a principios de los 90 se incrementó su capacidad de producción con la instalación de un segundo horno rotatorio”.

7. Arriba: Información proveniente del catálogo de Agregados Livianos C.A. (Aliven®). Abajo: medidas estándar de bloques de concreto.

Hoy en día, “Agregados Livianos, C.A. …pionera en Venezuela en la producción y venta de arcilla expandida bajo el nombre comercial Aliven®, (lo) distribuye nacionalmente e internacionalmente (en sacos o a granel) a bloqueras que fabrican el Bloque Liviano Aliven®, a empresas que fabrican elementos constructivos hechos con concreto aligerado con Aliven® y a grandes distribuidores de insumos para la construcción. En 1998, fue pionera en el coprocesamiento de residuos industriales de distintas empresas nacionales, actividad que contribuye a la protección del medio ambiente”. Los bloques livianos de la actualidad conservan las mismas propiedades y ventajas del “PESO PLUMA” que la Concretera Lock Joint Consolidada C.A. se ufanaba en promocionar por allá por 1974 y que los propietarios de la patente Haydite lanzaban al mercado a finales de los años 20.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

  1. https://bloqueras.org/bloques-concreto/, https://www.flickr.com/photos/8449304@N04/8545584727 y https://curiosfera-historia.com/coliseo-romano/

2. https://en.wikipedia.org/wiki/William_Aspdin, http://trowelcollector.blogspot.com/2016/06/harmon-s-palmer-concrete-block-machine.html, y http://web.nationalbuildingarts.org/collections/cementitious/expanded-shale-haydite/stephen-j-hayde-article/

3, 4 y 5. http://web.nationalbuildingarts.org/collections/cementitious/expanded-shale-haydite/haydite-photo-archive/

6. https://www.facebook.com/agregadoslivianos/, https://aliven.com.ve/ y https://repository.eia.edu.co/bitstream/handle/11190/2068/MejiaMiguel_2016_EstudioDurabilidadMezcla.pdf;jsessionid=11B81C652F39FE33F1E1A092E34109DA?sequence=1

7. https://www.facebook.com/agregadoslivianos/ y https://bloqueras.org/bloques-concreto/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 338

La exposición itinerante “Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos” llega a Caracas el año 2010, con los auspicios de la Embajada de Colombia, la Fundación Rogelio Salmona y la Sala Trasnocho Arte Contacto TAC, como una de sus últimas escalas internacionales, tras haber sido montada por primera vez en 2006 e iniciado un periplo que la llevó a ser apreciada en 16 países de Europa, Asia y América y en las ciudades más importantes del mundo.

La muestra, realizada conjuntamente por el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Cultura de Colombia, la Sociedad Colombiana de Arquitectos – Seccional Bogotá D.C. y Cundinamarca, el Banco de la República, las universidades Andes y Nacional de Colombia, y el apoyo de entidades privadas del campo de la arquitectura, contó con la curaduría de: Cristina Albornoz, Silvia Arango, Diana Barco, Ricardo Daza, Marta Devia, María, Elvira Madriñán, José Ignacio Roca y Tatiana Urrea.

El montaje reunió una selección de 21 proyectos con más de 200 objetos entre planos, dibujos, fotografías, maquetas, videos y facsímiles de dibujos realizados entre 1958 y 2006, que buscaban dar una visión amplia de más de cincuenta años de trabajo del arquitecto colombiano Rogelio Salmona (París,1929-Bogotá, 2007), quizás el más destacado profesional de ese país durante el siglo XX y uno de los más valorados en América Latina.

1. Imágenes de la apertura el 19 de agosto de 2010 de la exposición «Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos» en la Sala Trasnocho Arte Contacto TAC, del Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes, Caracas. A la derecha la portada del libro-catálogo de la muestra.
2. Imágenes del montaje de la exposición en la Sala TAC tomadas del fotoreportaje publicado el 2 de septiembre de 2010 en https://caracasrefurbished.wordpress.com.

La temática que se encuentra tras el título que se le dio a la exposición se soporta en el hecho de que Salmona desde que comienza a ejercer la arquitectura en Colombia a finales de los años 1950, tras su formación como arquitecto combinada entre la Universidad Nacional de Colombia (donde cursó tres semestres debiendo interrumpir sus estudios en 1948), su posterior ingreso en el Taller de Le Corbusier en París (donde trabajó por casi diez años) y la culminación de sus estudios en la Universidad de Los Andes (donde obtuvo el título de arquitecto en 1962), fue desarrollando una obra en la cual la construcción del espacio colectivo ocupa un lugar preponderante, buscando de esta manera superar las limitaciones del funcionalismo y explorar alternativas diferentes para la arquitectura colombiana.

Esta preocupación por crear espacios públicos-democráticos-lúdicos, en los que la gente pueda reunirse, está presente tanto en sus proyectos urbanísticos, donde insiste en un modelo de ciudad abierta, como en sus proyectos institucionales, donde desarrolla nuevas expresiones de espacio colectivo y apropiable –como las cubiertas que se pueden recorrer–, y en el diseño de casas, en las cuales la vida cotidiana se organiza en torno a un patio central.

La posibilidad de apreciar tales valores dentro de la obra de Salmona llevó a los curadores de la muestra a establecer cinco categorías vinculadas a otros tantos ejes temáticos que buscaban evitar una aproximación estrictamente cronológica, para establecer correspondencias y vínculos entre obras realizadas en diferentes épocas y con programas diversos: Contra/propuestas urbanas, Traza y memoria, Composición y recorrido, Topografías y Extender el límite.

3. Izquierda arriba: Residencias El Parque. Izquierda abajo: Urbanización El Polo Club. Derecha arriba: Desarrollo urbano Timiza. Derecha abajo: Fundación Cristiana de la Vivienda.

De acuerdo a lo expresado en el libro-catálogo de la exposición, Contra/propuestas urbanas permite valorar en Salmona sus “grandes proyectos urbanísticos innovadores en los cuales hay una voluntad de crear espacios que posibiliten un sentido de colectividad”, línea que conduce “a su ejemplo más paradigmático en las Residencias El Parque, un conjunto de edificios que se estructura en torno a plazoletas y recorridos, y que se integra de manera orgánica con el espacio público del contiguo Parque de la Independencia y con el resto de la ciudad”. Además de las Residencias El Parque en Bogotá (1965-70, también conocidas como Torres del Parque), en este segmento se muestran la Urbanización El Polo Club, Bogotá (1959-63), la Fundación Cristiana de la Vivienda, Bogotá (1963-65), el Desarrollo Urbano Timiza, Bogotá (1968-75) y la Urbanización Usatama, Bogotá (1967, sin construir).

4. Izquierda arriba: Renovación Urbana Nueva Santa Fe de Bogotá. Izquierda abajo: Archivo General de la Nación. Derecha: Casa de los Huéspedes de Colombia, Cartagena.

“Traza y memoria incluye proyectos en los cuales Salmona incorpora referencias a la historia y a la memoria: recupera la memoria de la quebrada de San Francisco en la remodelación de la Avenida Jiménez, consolida la memoria de la Nación en el Archivo General, así como los referentes del claustro urbano y el patio, tipologías históricas que retoma desde una aproximación contemporánea, como es el caso de la Casa de Huéspedes de Colombia, en Cartagena”. Aquí se muestran fotografías, originales, dibujos, maquetas y videos de los siguientes proyectos: Recuperación de la Avenida Jiménez de Quesada, Bogotá (1998-2000), Renovación Urbana Nueva Santa Fe de Bogotá (1985-87), Archivo General de la Nación, Bogotá (1988-92) y Casa de los Huéspedes de Colombia, Cartagena (1980-82).

5. Izquierda: Colegio Gimnasio Fontana. Derecha arriba: Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán (izquierda) y Edificio de Postgrados de Ciencias Humanas, Universidad Nacional (derecha). Derecha abajo: Museo Quimbaya.

Composición y recorrido presenta algunos de sus proyectos más interesantes, donde explora la simultaneidad y la sucesión de espacios en los cuales el usuario es invitado a descubrir la totalidad de las superficies, como techos y cubiertas, reconociendo el edificio al recorrerlo”. Para ejemplificar este eje temático dentro de la exposición fueron seleccionados: el Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán, Bogotá (1975-89), el Museo Quimbaya, Armenia (1984-85), el Colegio Gimnasio Fontana, Bogotá (1992-2005) y el Edificio de Postgrados de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá (1995-99).

6. Izquierda: Cooperativa Los Cerros. Centro arriba: Edificio Alto de Los Pinos. Centro abajo: Casa en Rio Frío. Derecha: Biblioteca Pública y Parque Virgilio Barco.

Topografías pone en evidencia una de las preocupaciones centrales en el trabajo de Salmona: la forma como el edificio se enfrenta al lugar en donde será construido, al adaptarse al terreno y sus características ambientales o al utilizar la arquitectura misma para construir el lugar y generar y controlar su topografía”. Se muestran aquí otros cuatro proyectos: Cooperativa Los Cerros, Bogotá (1961-63), Edificio Alto de los Pinos, Bogotá (1976-81), Casa en Rio Frío, Tabio (1997-2000) y Biblioteca Pública y Parque Virgilio Barco, Bogotá (1999-2002).

7. Izquierda: Centro Cultural Gabriel García Márquez. Centro arriba: Casa Altazor. Centro abajo: Centro Cultural, Biblioteca y Consevatorio para la Universidad de Caldas. Derecha: Centro para el desarrollo Cultural de Moravia.

Extender el límite reúne algunos de sus trabajos más recientes, en los cuales el arquitecto explora nuevos caminos o desarrolla con detalle los ya explorados, y expande aún más su repertorio de materiales, temas y recursos compositivos. En varios de sus proyectos recientes, Salmona abandona el ladrillo que le es característico, para experimentar con el concreto como material dominante…”. Tales son los casos de: la Casa Altazor, Bogotá (2002-04), la Casa Altos del Chicó, Bogotá (2001-03), el Centro Cultural Gabriel García Márquez, Bogotá (2004-06), el Centro para el desarrollo Cultural de Moravia, Medellín (2004-07) y el Centro Cultural Biblioteca y Conservatorio para la Universidad de Caldas, Caldas (2003-18).

La exposición, inaugurada el año anterior al fallecimiento del maestro colombiano, puede considerarse como el origen de lo que será a partir de 2009 la creación de la Fundación Rogelio Salmona (https://www.fundacionrogeliosalmona.org) cuya misión es “Conservar y Re-crear la obra, el pensamiento y las enseñanzas del arquitecto, mantenerlos vigentes, e Incidir en las políticas públicas propiciando espacios públicos y arquitectura respetuosa del contexto geográfico y sociocultural, para fomentar la convivencia y la formación ciudadana, y así una mejor calidad de vida. La Fundación concibe el espacio público como aquel que pertenece a todos los ciudadanos, propicia su libre expresión, contribuye decisivamente al mejoramiento de su calidad de vida y fortalece la construcción del tejido social”.

8. Edifício Projeto VIVER, Sao Paulo Brazil de FGM Arquitetos, ganador del primer ciclo del “Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos”, 2014, organizado por la Fundación Rogelio Salmona.

Las actividades iniciales de la Fundación derivaron en la convocatoria el año 2014 del primer ciclo del “Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos”, que congregó 22 obras de todo el continente en las que se evidenciara la filosofía de la obra y trayectoria profesional del maestro colombiano, tendientes a enriquecer las urbes con una arquitectura donde los espacios abiertos contribuyeran a la consolidación de una arquitectura más participativa y democrática. En aquella versión del premio, que se ha repetido en 2016 y 2018, el jurado seleccionó al «Edifício Projeto VIVER, Sao Paulo Brazil de FGM Arquitetos, Fernando Forte, Lourenço Gimenes e Rodrigo Marcondes Ferraz».

Por otra parte, no debe dejar de señalarse que Salmona visitó en varias oportunidades nuestro país (una de ellas durante la celebración del VI Seminario de Arquitectura Lainiamericana -SAL- en abril de 1993), donde su obra ha sido estudiada y admirada y donde dejó importantes vínculos afectivos. La última ocurrió el año 2006 cuando se presentó en auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

9. Rogelio Salmona.

Para Salmona, el compromiso ético del arquitecto en una sociedad llena de carencias está justamente en posibilitar una vida digna y un sentido de comunidad, a través de edificios entendidos como espacios abiertos y democráticos, en el sentido más amplio del término. Según sus propias palabras: “La ciudad es ciudadanía, con su gente, instituciones, monumentos, su cultura, su arquitectura y espacio público, y con la fisonomía que ha ido adquiriendo y construyendo en el tiempo es la gran propuesta civilizadora de la humanidad”.

Entre los múltiples reconocimientos de que fue objeto Rogelio Salmona en vida destacan: el Premio Nacional de Arquitectura otorgado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos en 1976, 1986, 1988 y 1990; Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Colombia (1995); el Premio América de Arquitectura otorgado por los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (1995); el Premio Príncipe Claus (1998); el Premio Arquitecto de América de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (1999); el Premio Medalla Alvar Aalto de la Asociación Finlandesa de Arquitectos (2003); la Condecoración Gran Orden Ministerio de Cultura, Ministerio de Cultura de Colombia (2006); la Condecoración a las Artes y Letras, en el Grado de Oficial, Gobierno Francés (2007); y el Premio de la Excelencia en Diseño Lápiz de Acero en la categoría Vida y Obra (2007).

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. http://inicio.fundacionrogeliosalmona.org/fundacion-rogelio-salmona/actividades/divulgacion/exposiciones/exposicion/14_caracas y https://www.buscalibre.us/libro-rogelio-salmona-espacios-abiertos-espacios-colectivos/9789583393549/p/5047887

2. https://caracasrefurbished.wordpress.com/2010/09/02/fotoreportaje-de-la-exposicion-sobre-el-arq-rogelio-salmona-caracas/

3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. https://www.fundacionrogeliosalmona.org/proyecto

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 337

Tal y como se ha repetido tantas veces “cuando se habla de revistas venezolanas de gran calidad y belleza la primera que suele venir a la mente es El Cojo Ilustrado”. Esta legendaria publicación periódica, cuya portada del primer número engalana nuestra postal del día de hoy, apareció por primera vez el 17 de enero de 1892 al mes siguiente de la desaparición de El Zulia Ilustrado, primera revista del país en reproducir imágenes fotográficas y fotograbado y su más claro antecedente que, tras 35 números con periodicidad mensual apareció por primera vez el 24 de octubre de 1888.

El alto listón dejado por su predecesora fue asumido por los editores de El Cojo Ilustrado, con Jesús María Herrera Irigoyen (1847-1929) a la cabeza, apostando ya no a una revista de carácter regional sino abriendo las puertas a la cultura y lo que en torno a ella acontecía tanto a nivel nacional como internacional. Se editó en Caracas en la Tipografía a vapor “El Cojo” en formato de ¼ recortado (32 x 23 cms.), a tres columnas y sobre papel glasé de tan buena calidad que todavía hoy en día se conservan los originales en muy buen estado y que además permitió, al igual que El Zulia Ilustrado, la reproducción de imágenes fotográficas, fotograbados y cromofotograbados a muy buena definición, industria ésta que ya mostraba un importante desarrollo en Europa y Norteamérica. Apareció con puntualidad cada quince días, era distribuida en todo el país, su abono mensual costaba 4 bolívares y el número suelto, 2 bolívares llegando a contar con más de 3000 suscriptores a nivel nacional e internacional. Cada ejemplar tenía entre dieciséis y cuarenta páginas.

1. Manuel Echezuría (izquierda) y Jesús María Herrera Irigoyen (derecha).

Sobre el nacimiento de la revista se conoce, de acuerdo a lo publicado en https://museodellibrovenezolano.libroria.com/el-cojo-ilustrado/, que tuvo lugar en “la fábrica de cigarros ‘El Cojo’, fundada en 1873 (cuyo) nombre se tomó de uno de los socios de la cigarrería: Manuel Echezuría que era conocido con ese apodo. El otro socio era Agustín Valarino. Los cigarros ‘El Cojo’ pronto se transformaron en una empresa pujante con sucursales en todo el país, (y) es allí donde aparece Jesús María Herrera Irigoyen, (quien) es nombrado gerente de la sucursal de Caracas. En 1881 Herrera Irigoyen comienza a publicar un pequeño folleto, como propaganda para la fábrica de cigarros, pero un año después la empresa compra una tipografía, con la intención de imprimir lo necesario para los cigarros, además de diversificar sus productos. Tres años más tarde con la muerte de Echezuría, Herrera Irigoyen compra la empresa y pasa a ser el único propietario de ‘Tipografía a vapor El Cojo’” uno de los primeros talleres de fotograbado mecánico del país y punto de partida para la fundación de la revista artístico-literaria que hoy nos ocupa.

Aunque detrás del proyecto de la revista siempre estuvo Herrera Irigoyen, el primer director de El Cojo Ilustrado fue Manuel Revenga. Será a partir del n°66 (1894) que el nombre de Revenga se acompañará con el de Herrera Irigoyen, hasta 1895 en que éste aparecerá como único director hasta el número 559 del 1 de abril de 1915 que marcará su fin.

Cuidando siempre que la portada de cada ejemplar estuviese hermosamente ilustrada, El Cojo Ilustrado, dentro de una línea claramente cultural, recogía “artículos diversos sobre arte, historia, literatura y crónicas. También se incluían relatos de vidas de personajes, poemas o cuentos, obras de artes, arquitectura, curiosidades y noticias mundiales y un calendario con las fechas destacadas. La intención de la revista era unificar al país con los ideales liberales, (mostrando) un discurso que apoya a la familia, el ideal de Nación, el progreso y la civilización, la democracia, la educación y la paz; destacó sobre todo por promover la idea de la mujer como cabeza de familia para lo que se incluían secciones como moda y belleza”.

Como señala Oscar Palacios Herrera en el artículo dedicado a Jesús María Irigoyen aparecido en el Diccionario de Historia de Venezuela (https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org), “por las páginas de la revista desfilaron 3 generaciones de escritores venezolanos: desde Eduardo Blanco, Julio Calcaño y Felipe Tejera, hasta Rómulo Gallegos, José Tadeo Arreaza Calatrava y Francisco Pimentel. Quizás la que llenó el período más destacado de El Cojo Ilustrado fue la generación intermedia, en la que tanto influyó el modernismo literario y el pensamiento positivista, a la que pertenecieron -entre muchos otros nombres relevantes- prosistas como Manuel Díaz Rodríguez, Pedro Emilio Coll y Luis M. Urbaneja Achelpohl; ensayistas como César Zumeta, Pedro Manuel Arcaya y Laureano Vallenilla Lanz; poetas como Rufino Blanco Fombona, Andrés Mata y Alfredo Arvelo; historiadores como José Gil Fortoul, Eloy González y Francisco González Guinán”. Además, la publicación contó con la colaboración de fotógrafos de la talla de Henrique Avril y Luis Felipe Toro “que recorrían el país para mostrar su progreso, por lo que con frecuencia se orientaban a trabajadores, tecnología, productividad y numerosos paisajes”, convirtiéndose en cronistas gráficos de la Venezuela de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

2. Páginas interiores del nº1 de El Cojo Ilustrado.
3. Algunos de los grabados aparecidos en el nº1 de El Cojo Ilustrado. Izquierda: «La France». Centro: Entrada al Pasaje Linares (vista sur). Derecha: «Torero» de Arturo Michelena.

El primer número, de dieciséis páginas, además de presentarse dirigido por Ravenga, mostrará en su portada a J.M. Irigoyen C.A., Empresa El Cojo, Caracas, Venezuela, como Editores Propietarios. También se dejará claro su condición bimensual y que estaría bajo la responsabilidad de Empresa El Cojo, Caracas, Venezuela. La hermosa y potente imagen que la protagoniza corresponde al grabado “El llanero domador” descrito junto al resto de ilustraciones que recoge la página 2 precisándose que el “original se debe al pincel del inspirado pintor Celestino Martínez (q.e.p.d.) y la copia a pluma, al hermano de éste, Gerónimo Martínez, representa una de las más típicas escenas de nuestros llanos”. Continuará la descripción señalando lo siguiente: “Los hijos de nuestras pampas figuran en nuestra historia de la Independencia como valerosos adalides que nunca cejaron ante empreño de arma alguna, por enorme que fuese, y que siempre fieles a la santa causa de nuestra libertad, ayudaron de continuo con su sangre a que germinara en la patria tierra la semilla fecunda de nuestra ciudadanía”. Finalizará el texto apologético preparado sobre el grabado de la portada de esta forma: “Al mismo tiempo de bello adorno y artístico regalo, quiera la suerte que sirva este dibujo de lema simbólico que nos enseñe a todos a domar los vicios de diverso linaje que sin descanso hacen venir a menos los hechos de nuestra vida nacional”, como se verá, toda una declaración de principios de los editores, quienes, evadiendo en lo posible oponerse durante 23 años a los gobernantes de turno (Raimundo Andueza Palacios, Guillermo Tell Villegas, Joaquín Crespo, Ignacio Andrade, Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez y Victorino Márquez) y, por tanto, cualquier vinculación política, se esforzaron siempre por liderar reformas que de algún modo implicaran beneficios positivos para el bienestar del país.

El Sumario del nº1 de El Cojo Ilustrado recoge como textos los siguientes: “Prospecto”, que puede considerarse como el editorial con que se presenta tanto el ejemplar como la publicación en general; “Nuestros grabados”, donde de las 14 imágenes que acompañan el número se describen 8 de ellas, de entre las cuales cabe destacar los grabados de los recién inaugurados Hospital de Niños (también conocido como Hospital Linares, devenido luego en Hospital Militar y finalmente hasta hoy en sede de la Cruz Roja Venezolana) y Pasaje Linares, ambos acompañados de una destacada reseña dedicada importante benefactor caraqueño; una fotografía del interior del Hospital Vargas (Departamento de Mujeres) terminado el año anterior; y un grabado titulado “Torero” basado en un estudio a pluma de Arturo Michelena; “Flores y jardines en Caracas” de Adolf Hernst; “Las Reputaciones” de F. de Sales Pérez; “Política europea” (extracto de las revistas y periódicos recibidos últimamente); “Poesías” de Luis López Méndez; “El Tocador” de la Baronesa Staffe (primera entrega de la transcripción traducida del libro del mismo nombre que significó un best seller para su autora); “Estrofas” de Alirio Díaz Guerra; “Sección científica” (El bacilo de la fiebre tifoidea); “Sección biográfica” (dedicada a Luis López Méndez, A. Ernst, Jesús María Suárez y Francisco de Sales Pérez); y el Capítulo I de “Su cara mitad” (novela escrita por F. Barret, traducida al castellano por Francisco Sellén).

4. Portada del último número (559) de El Cojo Ilustrado del 1 de abril de 1915. Imagen: Episodios de la guerra (la Gran Guerra había llegado)

Las claras intenciones de los editores de convertir la publicación en referencia venezolana de la industria del fotograbado, de competir abiertamente con periódicos similares del extranjero y de ser “adalides de toda reforma que de algún modo implicara positivos beneficios para el bienestar de la Patria y de sus hijos”, se ve subrayado por la visión nacionalista que se refleja en el “Prospecto” del primer número, del cual extraemos los siguiente: “Así como para la parte ilustrada, de más está decir que los editores desean con vehemencia que las hojas de esta publicación al texto dedicadas, sean palenque donde brille de preferencia el patrio talento; y para ello excita á los escritores, hombres de ciencia y arte, é industriales venezolanos, á que contribuyan con sus producciones á realzar esta obra de progreso. Todo documento que tenga relación con la Historia Patria, con la de nuestras ciencias, artes é industrias, las lucubraciones de todo linaje que de algún modo representen interés nacional ó revistan carácter genuinamente venezolano, serán acogidas con entusiasmo y deleite, pues la crónica de nuestros heroicos hechos, así como la que demuestre el orijen y desarrollo de nuestra vida intelectual, está aún por comenzarse”.

La ventana que se abre desde el mismo nº1 a la participación e interés por la mujer y sus temas en sus páginas, lo evidencia la traducción parcial del libro El Tocador de la Baronesa Staffe (seudónimo de Blanche Augustine Anyele Soyer) autora de un libro muy leído titulado La elegancia en la vida social, la cual vendrá encabezada por lo siguiente: “en obsequio a nuestras lectoras, traduciremos de él los más notables capítulos que servirán de guía y norma a nuestras bellezas caraqueñas. Publicamos a continuación el primero”. Sobre este asunto es altamente recomendable la lectura del texto de Cecilia Rodríguez Lehmann en el interesante artículo Autorías transoceánicas. Una baronesa en un boudoir caraqueño del siglo XIX”, publicado en https://tropicoabsoluto.com, donde analiza cómo los editores de El Cojo Ilustrado, pese abrir esa interesante puerta, no están exentos de los prejuicios propios de la época en cuanto a cómo se visualiza la participación de la mujer venezolana en un medio de divulgación, cómo se introdujo la autoría femenina extranjera en el contexto del entresiglo venezolano y qué papel jugaron esa voces femeninas transoceánicas en el rediseño del campo intelectual venezolano.

5. Diversas publicaciones que tienen a El Cojo Ilustrado como tema.

Para cerrar, no queremos pasar la oportunidad de señalar que El Cojo Ilustrado y sus páginas han sido objeto tanto de recopilaciones como de varios estudios que han dado lugar a diferentes libros entre los cuales merecen ser destacados los siguientes:

El Cojo Ilustrado. 1era. Edición facsimilar. Fotociencia. Caracas. 1960. 12 paquetes de folletos.

El Cojo Ilustrado. Edición facsimilar. Ediciones Emar. Impreso en España. 1977 (edición completa en formato reducido). 44 tomos

Martín Perea Romero y José Agustín Catalá. Catálogo de El Cojo Ilustrado. Ediciones Centauro. Caracas. 1975

Mario Milanca Guzmán. La música en El Cojo Ilustrado, 1892-1915. Dirección de Cultura UCV. Caracas. 1993. 2 tomos.

Mirla Alcibíades R. Literatura y Nación en El Cojo Ilustrado: La “íntima satisfacción» de Jesús María Herrera Irigoyen. Fundación Bigott. Caracas. 2017

Gabriel González. La fotografía en El Cojo Ilustrado. Burbuja Editorial. Caracas. 2005.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2 y 3. El Cojo ILustrado, nº1, 17 de enero de 1892.

  1. http://venezuelaehistoria.blogspot.com/2016/08/manuel-maria-echezuria_16.html y https://camaradecaracas.com/ocurrio-aqui/el-cojo-ilustrado/

4. https://twitter.com/cojoilustrado/status/1498427041166811139

5. https://museodellibrovenezolano.libroria.com/el-cojo-ilustrado/