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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 464

Ramón González Almeida (1923-1994), aunque ha sido considerado como uno de los arquitectos latinoamericanos de mayor relevancia de su generación, ha pasado relativamente desapercibido para quienes han ido construyendo la historia de la arquitectura tanto en su país natal (Paraguay) como en el que lo acogió hasta su muerte (Venezuela). Repasar, aunque sea someramente, su trayectoria y pensamiento nos permitirá contextualizar la obra que protagoniza nuestra postal del día de hoy: el Edificio 10-18.

1. Vista aérea de Asunción y su puerto en 1929.

Los estudiosos de la vida y obra de González Almeida (en particular nos guiaremos por el texto «Tres viviendas, tres países. Aproximación formal a la arquitectura de Ramón González Almeida» de Julio Diarte, Elena Vázquez y Laura Ferrés, publicado en la Revista AUS, nº 29, 2021), señalan que nació en Asunción el 12 de marzo de 1923. Realiza estudios de secundaria en el Colegio Internacional de su ciudad natal y al finalizarlos se muda al Uruguay (1939) donde inicia su formación académica en la la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR). En 1945 recibe el grado de arquitecto teniendo como tutor a Julio Vilamajó (1894-1948) y engrosa las filas de la generación de arquitectos paraguayos que egresaron de esta universidad entre 1929 y 1947, aproximadamente, la cual contribuyó en la creación de la primera facultad de arquitectura del país y la formación de las bases para el impulso de la arquitectura como profesión y escuela de pensamiento.

2. Juan María Aubriot y Silvio Geranio. Edificio Central de la Universidad de la República (UDELAR), Montevideo, 1911.
3. Montevideo en 1936. Vista aérea de la Ciudad Vieja. Del centro a la izquierda: Plaza Independencia y Palacio Salvo.

González Almeida vuelve al Paraguay en 1945 donde realiza algunas intervenciones principalmente urbanas trabajando en el Ministerio de Obras Públicas y para la dirección de Obras de la Municipalidad de Asunción donde Homero Duarte designó en 1946 como director de División de Estudios y Proyectos. Allí permaneció hasta el año 1947 cuando, a causa de la Guerra Civil en Paraguay, tuvo que retornar a Uruguay.

4. Ramón González Almeida junto a Homero Duarte y Natalio Bareiro. Propuesta para concurso de Viviendas Obreras, 1946.

Durante ese breve tiempo en su país González Almeida participó junto con los arquitectos Homero Duarte y Natalio Bareiro (ambos egresados de la Farq-UDELAR en 1943), en dos proyectos: el diseño de una serie de plazas públicas para la Municipalidad de Asunción y un concurso de arquitectura para viviendas obreras organizadas por el gobierno central en 1946. “A pesar de que la estancia de Ramón González Almeida en Paraguay luego de su graduación fue muy breve, la misma ofrece algunas pistas sobre su enfoque durante sus primeros años como arquitecto. Particularmente, llama la atención su interés en el diseño de proyectos de arquitectura pública cuando esta era una situación muy inusual para los pocos arquitectos locales. Este interés por el diseño inteligente que obtiene el mayor provecho con los mínimos recursos se incrementará más adelante…”, señalarán Diarte, Vázquez y Ferrés.

5. Román Fresnedo Siri y Mario Muccinell. Edificio de la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR), Montevideo, 1947.

En Uruguay, donde permaneció entre 1947 y 1955, González Almeida, inició en 1952 su carrera docente en la Farq-UDELAR en el taller de Carlos Gómez Gavazzo, un reconocido arquitecto moderno uruguayo que colaboró con Le Corbusier entre 1933 y 1934. Su condición de profesor exigente y riguroso fue reconocida por sus discípulos y en particular por Rodolfo López Rey quien lo consideró clave en su formación orientándolo en creatividad, coherencia y preocupación por el orden estructural: “Una de las cosas que yo aprendí con él fue el concepto de la estructura. Él era muy estricto en marcar una dirección, un orden que se manifieste en todos los aspectos del proyecto, y eso lo reforzó en la idea de estructura. Establecía que ese orden debía mantenerse y ser reconocible”, expresó López Rey en una entrevista personal del año 2013.

Diarte, Vázquez y Ferrés resaltan que el reconocer la estructura como representación de la construcción y a la vez como manifestación sensitiva de la configuración interna de la obra, permite ver en González Almeida una total sintonía con lo que Helio Piñon califica como una de las condiciones inherentes del proyecto moderno, aspecto que ratifica en 1954 al expresar en un breve artículo titulado “Casa de Verano”, publicado en la revista Centro de Estudiantes de Arquitectura, con precisión y contundencia: “La creación arquitectónica impone una correspondencia íntima entre todos sus elementos”, lo cual constituye la base de su desempeño como docente, como investigador y como proyectista.

6. Luis García Pardo junto con Federico García y Ramón González Almeida. Propuesta para concurso del Seminario Arquidiocesano de Montevideo, Uruguay, 1954.

También en 1954 participará acompañando a Luis García Pardo (maestro de la arquitectura moderna uruguaya) en la elaboración de la propuesta para el concurso del Seminario Arquidiocesano de Montevideo, clara muestra de su convicción en el trabajo colaborativo que sostendrá a lo largo de toda su trayectoria. De su etapa en Montevideo también data la apertura de una oficina propia en la que se incorporará su discípulo, el ya mencionado Rodolfo López Rey.

7. Primera página y una de las páginas interiores del nº1 del semanario Marcha, 23 de junio de 1939.

Entre 1954 y 1956, González Almeida participó activamente como director de la página “Ciudades y Casas” del semanario Marcha con el que gana un gran reconocimiento como crítico de arquitectura. Sus artículos marcan una clara visión del compromiso social que debe tener el arquitecto, el rechazo a la arquitectura compositiva volumétrica y de estilos, y la importancia de concebir una arquitectura mesurada, austera y racional oponiéndose a las obras lujosas y desproporcionadas que se construían en las zonas exclusivas de Montevideo.

8. La Casa Monagas, Las Acacias, Caracas (izquierda) y el edificio sede del Banco Metropolitano, Dr. Paúl a Salvador de León, Caracas (derecha), dos obras de Vegas & Galia que se inauguran en 1956, cuando González Almeida llega a Venezuela invitado por José Miguel Galia.

En 1955, González Almeida se traslada a EE.UU. donde realiza estudios de post grado en el II Exchange Program, School of Architecture and Allied Art, University of Oregón y de allí, a finales de 1956, llega a Venezuela invitado por el arquitecto José Miguel Galia (1919-2009) a sumarse a la oficina que tenía en sociedad con Martín Vegas (Vegas & Galia), creadora de obras icónicas dentro de la arquitectura moderna de Caracas.

9. Julio Vilamajó (1894-1948), maestro de Ramón González Almeida y José Miguel Galia en la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR), Uruguay. Vilamajó en 1947 fue seleccionado como parte del grupo de diez arquitectos consultores internacionales elegido por el coordinador del proyecto, el arquitecto estadounidense Wallace Harrison, para la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Formaron parte del equipo Le Corbusier y Oscar Niemeyer quien junto a Vilamajó serían los dos únicos latinoamericanos del grupo.

De la relación entre Galia y González Almeida conviene abrir un paréntesis en virtud de varias coincidencias que los acercan. En primer lugar, ambos (uno argentino y el otro paraguayo) se formaron como arquitectos en Uruguay en la Farq-UDELAR, egresando el primero en 1944 y el segundo en 1945. Además de coincidir en el proceso formativo, ambos tuvieron la guiatura del ya mencionado e importante arquitecto uruguayo Julio Vilamajó quien les dejó una marcada impronta. Otra afinidad se encuentra en el hecho de haber terminado migrando ambos a Venezuela (Galia en 1948 y González Almeida en 1956) para quedarse definitivamente en el país hasta sus respectivos fallecimientos. Por tanto, como viejos conocidos que eran, no fue casual la invitación que Galia le hiciera a González Almeida para venir a Venezuela que apuntamos en líneas anteriores.

10. La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (c.1958).

Otro factor de coincidencia hará que los dos arquitectos desarrollen su carrera docente en la Escuela de Arquitectura de la UCV: Galia desde 1951 como profesor de paisajismo, siendo en 1953 uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV; González Almeida ingresará en 1958 en el Taller de Composición conducido por Galia. Luego, ambos por separado, serían directores de sendos Talleres que llevaban sus nombres (el de González Almeida desde 1962) y como tales participarán activamente en el proceso de Renovación Académica que se iniciaría en 1969 y finalizaría en 1971 cuando, al reestructurarse la Escuela de Arquitectura, los Talleres serán sustituidos por Unidades Docentes.

11. El Departamento de Composición Arquitectónica en 1968, un año antes del inicio del proceso de Renovación Académica de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV.

A partir de entonces Galia continuaría dando clases de diseño e intentaría crear (sin lograrlo) el Instituto de Arquitectura, mientras González Almeida dará vida, junto a Augusto Tobito y José Balbino León al Departamento de Acondicionamiento Ambiental, aprobado en junio de 1971 por el Consejo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, convirtiéndose en la primera vez que una institución académica de América Latina incorporaba en sus planes de estudio los temas de la ecología y el ambiente. Con el mencionado antecedente, en 1977 se impulsará la creación del Cenamb (Centro de Estudios Integrales del Ambiente) ente pionero en la investigación sistémica del ambiente en Venezuela, integrando las ciencias sociales, naturales y las humanidades.

Intercalada a su actividad docente, Galia y González Almeida también participarán por separado en 1962 en el concurso internacional para la Torre Peugeot, Buenos Aires, junto a otros 7 arquitectos y equipos venezolanos que figuraron entre los 226 trabajos entregados.

12. Entrega final en uno de los Talleres de Composición de FAU UCV. Años 1960.

De la etapa de González Almeida como profesor en la FAU UCV, en la que a su experiencia previa en Montevideo signada por jerarquizar la estructura como un orden que se manifieste en todos los aspectos del proyecto, se sumó la preocupación por temas medioambientales, Beatriz Sogbe en “Gego: una nueva visión a su obra plástica y docente”, artículo publicado en la revista arbitrada SituArte, nº 13, 2012 subrayará: “Hay que destacar las características personales de este hombre generoso en prodigar saber y sin ningún tipo de ambiciones crematísticas. Severo, de muy poco hablar, exigente consigo mismo y con los que tutoreaba. Su sola presencia imponía respeto. Fue un hombre que enfatizaba sobre la importancia de la economía de medios, el uso racional de los elementos arquitectónicos y el correcto uso del clima y la ecología. Con González no se podía hablar, sin saber lo que se decía. Una mirada suya podía ser demoledora. Un hombre en exceso ordenado, que al llegar los profesores, al inicio del semestre, tenían perfectamente organizados cuales serían los lineamientos del taller”. Y continuará: “El taller González Almeida era uno de los más rigurosos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. O quizás el más riguroso. En ese taller se proveía además de asesores estructurales, para los alumnos desde tercer semestre ya que los primeros semestres eran preparatorios”.

“Hombre de una vastísima cultura y de una sensibilidad fuera de contexto”, González Almeida, para Sogbe, “…insistía en abrir la mente de los estudiantes. Concedía importancia a la visión multidisciplinaria en la participación de los docentes, que no solo fueran arquitectos, sino también de otras disciplinas. Para los primeros semestres insistía en la racionalidad y el entendimiento de las estructuras”.

13. Trabajo final de grado del arquitecto Joel Sanz Pino realizado el año 1970 en el Taller González Almeida bajo su tutoría.

De acuerdo con el testimonio de sus discípulos, González Almeida como jefe de taller solo corregía a los alumnos de décimo semestre, momento en el que para ellos se revelaba su gran nivel como como profesor. “Un hombre de muy pocas palabras, pero que sabía explicar con unos bocetos y frases orientadoras, sus ideas. Sus alumnos lo evocan siempre corrigiendo, con muy pocas palabras, con frases certeras y un lápiz rojo para señalar los errores conceptuales. González fue profesor de muchas generaciones de arquitectos talentosos”. Entre ellos habría que resaltar la figura de Joel Sanz Pino cuyo trabajo de grado, terminado en 1970 (guiado por González Almeida), que consistió en diseñar un sistema de objetos móviles realizado en plástico que sumaba vivienda y servicios para personas que se dirijan a zonas recreacionales estratégicamente ubicadas en el país que disfrutarían de estancias de más de un día, obtuvo una calificación de 19 puntos, honor que le fue reconocido en el acto de graduación.

14. Ejercicios realizados por alumnos de la Cátedra de Composición Básica, FAU-UCV (1960-1962).

Gego, quien sería profesora en la FAU UCV entre 1958 y 1966, pasando de enseñar acuarela y gouache en el curso básico de arte a dar clases de composición básica en el Taller de González Almeida desde 1962, iniciará, tras renunciar en 1966, su obra tridimensional: Para Sogbe, “la experiencia que ella traía de Alemania, las conversaciones con los alumnos, la severidad de González Almeida, la asesoría de los estructuristas Martin Meiser y Alberto Scremin, e incluso los trabajos finales de los alumnos le dieron luces de un camino que ella vio para un desarrollo plástico. No en balde, a partir de 1969, ella presenta la reticuláreaambiental que significa el inicio de un trabajo tridimensional que marca una línea cruzada en su trabajo”.

15. Ramón González Almeida. Casa de verano en Cantegril, Punta del Este, Uruguay, 1952.
16. Ramón González Almeida. Vivienda González en Asunción, Paraguay, 1965.

En lo que corresponde a su actividad como profesional de la arquitectura, teniendo como fuente el Archivo de González Almeida y del CIDi (Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación) de la FADA UNA (Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción, en Paraguay), Diarte, Vázquez y Ferrés han contabilizado hasta 38 obras, estudios y proyectos realizados entre 1945 y 1992, de los cuales 25 se llevaron a cabo en Venezuela distribuidos entre 7 viviendas unifamiliares, 4 edificios multifamiliares, 7 estudios y propuestas de carácter recreacional y ambiental, la participación en 2 concursos, 2 centros culturales, 1 escuela industrial, 1 urbanización residencial y 1 teatro.

17. Ramón González Almeida. Casa Amarelis, Caracas, 1960.
18. Ramón González Almeida. Teatro Alberto de Paz y Mateos, Los Caobos, Caracas, 1967-70.

De entre ellos destacan: la Casa Amarelis, La Trinidad, Caracas (1960), el Concurso para la Torre Peugeot, Buenos Aires, Argentina (1962, en colaboración con Augusto Tobito), el Club Líbano-Venezolano, Prados del Este, Caracas (1965), el Teatro Alberto de Paz y Mateos, Los Caobos, Caracas (1967-70), el Concurso para el Teatro Teresa Carreño (1970), el Desarrollo de la UD-4 Caricuao, Caracas (1973), la Proposición de Análisis Ambiental para la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco (1976, en sociedad con los profesores José Balbino León y Augusto Tobito) y , particularmente, el Edificio 10-18 (1964), ubicado en la avenida Libertador con calle Buenos Aires, urbanización Las Palmas, Caracas, cuya vista desde el sureste engalana nuestra postal.

19. El Edificio 10-18 y su contexto inmediato.

Construido a sus propias expensas como primera etapa de un proyecto que contemplaba replicarlo en un terreno aledaño con frente a la avenida, el Edificio 10-18 (que toma su nombre del número de catastro de la parcela donde está construido), siguiendo con la línea de pensamiento de González Almeida que ya hemos expuesto, es una demostración de coherencia en cuanto al manejo talentoso de las variables urbanas que impone la ordenanza, acompañado de la búsqueda de una alternativa que combina calidad y recursos limitados.

20. Ramón González Almeida. Edificio 10-18. Corte en sentido norte sur (izquierda) y fachada sur hacia la avenida Libertador (derecha).

Actuando como proyectista, cliente, promotor e incluso de usuario, y quedando en deuda sobre el resultado final del conjunto que resultaría y su implantación en el sitio, el partido asumido arrojó una edificación de 16 niveles conformada por un semisótano para estacionamiento; basamento constituido por un nivel de acceso a 1,30 m. sobre la avenida Libertador, sobre el cual, existen otros dos niveles libres que sirven de espacio social para los residentes; 10 plantas tipo más otras dos manejadas como remate que obedecen a un esquema simétrico, con el núcleo de circulación en el centro (donde se muestra desnudo el ducto de basura), con dos apartamentos cada una (24 apartamentos en total), todos de igual área y un solo espacio rectangular que va de la fachada norte a la sur (planteado con posibilidad de ser dividido con mobiliario), con un generoso balcón cuyo cerramiento corredizo se desplaza sobre la fachada, incorporando la circunstancia a su lectura y cuya ubicación se alterna produciendo un atractivo ritmo en las fachadas norte y sur, resolviéndose los espacios de servicio (baños y kitchenette) de cada apartamento en las fachadas este y oeste.

21. Ramón González Almeida. Edificio 10-18. Plantas.

Como dirá Joel Sanz en la nota explicativa del edificio elaborada para la publicación La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, editada por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) y FONDUR en 1983, la obra cuenta con “…un esquema estructural elemental y una reducida y austera gama de materiales y equipos, que podrían presagiar un final monótono, pero que la singular habilidad con que son manejados estos recursos hace cambiar totalmente el resultado”.

22. Ramón González Almeida. Edificio 10-18.

Un dato de interés lo constituye el hecho de que las alturas de entrepiso y el dimensionamiento de la racional estructura en concreto armado a la vista que la conforma fueron contemplados como múltiplo de los bloques que se usaron como cerramiento, aprovechándose la diferencia entre la altura de la viga y el nivel inferior de la losa para producir el área justa de ventilación que requieren los ambientes internos.

23. El Edificio 10-18 en 1983 fotografiado por Ramón Paolini (izquierda) y en 2025 fotografiado por Jesús Yépez (derecha).

El edificio, singular a todas luces en una avenida plagada de soluciones convencionales, habla de la madurez de un arquitecto que con solo 41 años lo utilizó como vitrina para exponer sus convicciones sobre cómo debe enfrentarse un problema de arquitectura. Ello, sin embargo, no ha impedido que el edificio hoy se muestre prácticamente irreconocible dada la intervención indiscriminada que sus usuarios y propietarios han hecho de sus espacios y las repercusiones que ello ha tenido sobre sus fachadas.

24. Artículo de Alberto Sato titulado «‘Mejorar’ las arquitecturas» dedicado a Ramón González Almeida, publicado en la página de arquitectura del diario Economía HOY el sábado 30 de mayo de 1992.

Dicho proceso de canibalización (que otros califican de “ranchificación”), al cual las edificaciones caraqueñas muy difícilmente pueden escapar, es considerado por el propio González Almeida como “mejoramientos” naturales, según le confesó a Alberto Sato (Economía HOY, 30 de mayo de 1992), cuando le preguntó acerca de la dificultad de reconocer sus edificios dentro del paisaje urbano de la ciudad. Para el maestro paraguayo, armado siempre de una abrumadora lógica, toda obra una vez concluida y puesta en uso sufre de lo que se puede denominar como “extrinsecación social”, pasando a convertirse el algo ajeno a su autor. Situación, por cierto, muy a tono con la vida moderna donde, según Sato, “los objetos y las ideas se presentan vulnerables y adquieren carácter transitorio” en medio de una cultura que “fagocita todo intento de estabilidad”. Sin embargo, el valor de la obra de González Almeida radica en que al no ofrecer resistencia a esta condición sino más bien enunciándola, se convierte en una verdadera provocación.

25. Ramón González Almeida.

Ramón González Almeida, quien falleció en Caracas el 11 de julio de 1994, hizo su reválida de título en la FAU UCV en la promoción 11B / 1961. Su obra, “vulnerable”, realizada con disimulo en momentos en que el país se llenaba de grandes edificios y que en la casi totalidad de los casos ha sido “mejorada”, habla según palabras de Sato, de un arquitecto con una “visión holística tan incontrolable como la sencillez de su arquitectura”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 20, 21 y 22. La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, Instituto de Arquitectura Urbana (IAU)/FONDUR. 1983.

1. JORGE RUBIANI (https://www.jorgerubiani.com/asuncion-de-todos-los-tiempos/zb0iayf9fre1azjbadxov4ognumyrz)

2. Montevideo Antiguo (https://www.montevideoantiguo.net/universidad-de-la-republica/)

3. Centro de Fotografía de Montevideo (https://cdf.montevideo.gub.uy/catalogo/foto/0311fmhe)

4, 6, 15, 16 y 17. Julio Diarte, Elena Vázquez y Laura Ferrés. «Tres viviendas, tres países. Aproximación formal a la arquitectura de Ramón González Almeida». Revista AUS , nº 29, 2021.

5. ArchDaily (https://www.archdaily.cl/cl/885266/clasicos-de-arquitectura-facultad-de-arquitectura-universidad-de-la-republica-roman-fresnedo-siri-y-mario-muccinelli?ad_medium=gallery)

7. Internet Archive (https://archive.org/details/marcha-n.-1-23-jun.-1939/page/28/mode/2up)

8. Alberto Sato. José Miguel Galia. Arquitecto, Ediciones del Instituto de Urbanismo/FAU/UCV, 2002

9. Nómada (https://nomada.uy/guide/view/authors/2555)

10 y 11. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

12. LA ESCUELA (https://laescuela.art/es/campus/library/essays/villanueva-el-arquitecto-el-maestro-y-las-notas-docentes-macia-pinto)

13. Revista PUNTO, nº44, octubre 1971.

14. LA ESCUELA (https://laescuela.art/es/campus/library/conversaciones/un-solido-nucleo-de-razonamientos-con-ruth-auerbach)

18. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

19. Capturas de Google Earth.

23. @arquitecto_simongonzalo (https://www.instagram.com/p/DGlW3dGpBk6/?img_index=3)

24. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

25. Ramón González Almeida (https://prezi.com/1eweak8a-yd3/ramon-gonzalez-almeida/)

LAS PUBLICACIONES DE EDICIONES FAU UCV

De vientos a tempestades

Universidad y política a propósito de la renovación académica en la Escuela de Arquitectura.

Juan José Martín Frechilla

Ediciones FAU UCV

2007

De entre los temas que siempre habían despertado interés y curiosidad y era necesario saldar aprovechando la conmemoración del 65 aniversario de la creación de la Escuela de Arquitectura de la UCV, el correspondiente a la etapa denominada como la Renovación Académica (o la Renovación, a secas) es quizás el más importante tanto por sus orígenes y su desarrollo como por sus resultados e implicaciones.

Impulsado por la necesidad de historiar conociendo las limitaciones que se tiene haciéndolo sobre un hecho cronológicamente cercano y desde la indudable subjetividad que ofrece el haber participado en buena parte de las acciones que se narran, reconociendo, además, que se trata de una tarea que no es ni objetiva ni exacta pero buscando ser abordada desde la solidez que ofrece la posibilidad de contar con un apoyo documental relevante que se buscó organizar mediante reglas y procedimientos rigurosos, De vientos a tempestades permite a su autor, el profesor e investigador Juan José Martín Frechilla, realizar la crónica de un evento que cobra importancia tanto por lo en él acontecido como por su contextualización vinculada a situaciones que lo precedieron y acompañaron dentro y fuera del país.

La introducción al libro, titulada “Para entrar en materia”, ofrece la oportunidad de encontrar una breve pero muy bien hilada secuencia de acontecimientos trascendentales de la geopolítica internacional que desde comienzos del siglo XX hasta lo que se denominó la “Guerra Fría” fueron determinando el clima dentro del cual la Renovación puede ser entendida como circunstancia particular, sumida dentro de un ámbito global y muy particularmente latinoamericano. En este texto introductorio también nos detalla Martín Frechilla la manera como fue organizada la publicación compuesta de cuatro partes: la primera, titulada “Autonomía, libertad y saber”, recorre la relación histórica entre gobierno y universidad con apoyo en la legislación y énfasis en los nodos de los enfrentamientos que se dan hasta el momento en que se produce el evento analizado. La segunda, que lleva por nombre “De Escuela a Facultad, y después”, presenta la evolución académica de los estudios de arquitectura desde la creación de la Escuela en 1941 hasta 1971; la tercera parte, “Rebeliones estudiantiles”, señala el impacto de los acontecimientos y las respuestas de los movimientos estudiantiles, a raíz del malestar generado y las reivindicaciones exigidas por alumnos y profesores durante la propia Renovación. Por último, en “Bifurcaciones” (capítulo IV), se recorren los acontecimientos posteriores a este movimiento luego de la intervención de la UCV en 1969 (que se prolongó hasta febrero de 1971), las razones que adujo el Ejecutivo para llevarla a cabo y las de quienes la aceptaron y apoyaron. Cierra el libro con una “Nota Bene” y finalmente con la “Fuentes documentales y bibliográficas”.

El libro de 352 páginas, impreso en papel glasse por Impresos Minipres C.A. con un tiraje de 1000 ejemplares, contiene intercalado entre las partes II y III un “Cuadernillo Fotográfico 1969-1970”, con 117 imágenes tomadas por el entonces estudiante Henrique Vera (autor también de la foto de la portada del libro), que testimonian diferentes momentos de ese proceso. La edición viene acompañada de un DVD, diseñado y preparado desde el punto de vista informático por Pedro Luis Hippolyte que, tal y como señala el autor, “contiene lo esencial de las fuentes primarias utilizadas para analizar el proceso de Renovación en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo citadas en las notas a pie de página, de este modo cada lector podrá revisar en extenso los documentos referidos y construir, según el caso, versiones distintas a la que aquí se ofrece. La Información escaneada o fotografiada está ordenada cronológicamente en seis carpetas. Correspondencia (1949-1971) (…); Documentos (1949-1971) (…); Asamblea (1969) (…); Legislación (1958-1971) (…); Prensa (1969) (…); y Varios (1968-1969)…”.

De vientos a tempestades, que bien pudo haberse titulado “aquellas aguas trajeron estos lodos”, resume pormenorizadamente un proceso que abarcó en pleno el ámbito universitario (cuyos antecedentes están recogidos en las 147 páginas del capítulo I), del que su detonante inmediato, para el caso de la Escuela de Arquitectura, lo constituyó la presentación el 24 de febrero de 1967 ante el Consejo de la FAU de un informe sobre la “Estructura del Departamento de Composición”, documento que analiza una serie de problemas que afectaban el Departamento y señala especialmente la situación limitada en que se encontraba la impartición de conocimientos en la Facultad, “donde se ha descuidado el aspecto fundamental de la investigación, reduciéndose nuestro centro de enseñanza a un simple centro de información donde es prácticamente imposible evolucionar, no solamente en el aspecto del diseño arquitectónico, sino también en el de la enseñanza misma”, tal y como se recoge en la revista Punto 40-41 (marzo 1970), que dedica de la página 17 a la 60 al tema “Renovación. Por qué? Cómo?”.

Diversas imágenes tomadas por Henrique Vera en pleno proceso de Renovación Académica que forman parte del “Cuadernillo Fotográfico 1969-1970” inserto dentro del libro

No pretendemos ahondar en un asunto que justamente el libro que hoy nos ocupa hace de manera rigurosa, amplia y detallada, ni establecer juicios de valor sobre sus repercusiones. Sólo añadir que luego del informe de febrero del 67, a diferencia de anteriores oportunidades en las que los diagnósticos elaborados tuvieron consecuencias eminentemente administrativas o de modificación de programas, una Comisión comenzó a trabajar en pro de plantear, con base en un acucioso inventario, cambios realmente estructurales en aspectos didácticos, metodológicos, organizativos, de formación docente del profesorado y relativos a la enseñanza tanto para la Cátedra de Composición como al resto de áreas del conocimiento, los cuales tras la presentación de tres documentos entre enero y noviembre de 1968, fueron consolidados en el texto titulado Informe del Departamento de Composición Arquitectónica, cuya responsabilidad estuvo a cargo de los profesores Carlos Becerra, Henrique Hernández y José Miguel Menéndez, conociéndose que colaboraron activamente Augusto Tobito, Ralph Erminy y Juan Pedro Posani.

Desde aquel momento, siguiendo la recomendación del Informe… (que arrojó siete conclusiones producto de un trabajo bien hecho), y a la sombra de los acontecimientos del mayo francés, se generó el clima propicio que desencadenó un proceso permanente de discusión a través de la Asamblea (conformada por estudiantes y profesores) como mecanismo de toma de decisiones que llevó a la paralización de las actividades de aula y a la politización y enfrentamiento con las «autoridades legítimas» a lo largo de todo el año 1969, salpicado por signos de violencia, toma de algunas dependencias y el desacato y desconocimiento por parte de la Asamblea de la linea jerárquica de poder, todo lo cual queda ricamente registrado en el “Cuadernillo fotográfico” junto al ambiente entusiasta que se percibía por participar de un momento que se presumía trascendente. La resistencia al cambio mostrada por quienes dirigían la FAU (que con el decano Oscar Carpio a la cabeza procedieron al retiro de nómina de dos profesores, rescisión del contrato a dos y apertura de sendos expedientes disciplinarios a otros dos), a lo cual se sumó la intervención militar y administrativa de la UCV en octubre de 1969, nombramiento de un Consejo Nacional de Universidades Provisorio, destitución del rector Jesús María Bianco y designación de un Consejo Rectoral interventor, dieron como resultado que, al menos en Arquitectura, los debates, discusiones y encontronazos de aquel año, se prolongaran, traducidos en cese de actividades, hasta la primera parte de 1972, momento en el que el recién electo decano Eduardo Castillo se propuso poner en marcha las líneas maestras que permitirían poner en práctica la reestructuración de los estudios de arquitectura teniendo como base el Informe… y los resultados que a través de su democrática discusión se derivaron.

Mensaje de apoyo de Carlos Raúl Villanueva elaborado a inicios del proceso de Renovación Académica y publicado en el nº 22 de la revista estudiantil Taller (abril 1969)

A modo de epílogo de esta nota y como clara manifestación del ambiente que reinaba en las discusiones asamblearias de aquella época, también recogidas en el nº 22 de la revista estudiantil Taller (abril 1969), cumplidos ya 50 años, quizás valga la pena transcribir la opinión emitida en 1969 por el maestro Carlos Raúl Villanueva, particularmente activo en las discusiones, aparecida en el número de Punto ya señalado: “Creo que algunos de los aspectos más importantes de la Renovación en la Facultad de Arquitectura han sido los siguientes: Antes de la Renovación, los estudiantes sentían un gran desapego por su Facultad, ya que ésta se dirigía sin su participación. (…) Ellos recibían los conocimientos de profesores que eran los supuestos sostenedores de la verdad, y la enseñanza se producía como un flujo unidireccional de ente activo hacia ente pasivo. Ahora se piensa en la verdad como algo dinámico, variable y búsqueda de conocimientos, como un trabajo constante y consciente de profesores y alumnos. (…) Ha permitido y aumentado el grado de compromiso y responsabilidad de los estudiantes hacia su Facultad. (…) Al mismo tiempo conviene analizar con serenidad lo que el país espera de sus arquitectos. Ha mostrado que el camino adoptado hasta ahora no permite resolver los problemas actuales y urgentes que nuestra sociedad necesita. (…) Aparece la urgencia y necesidad de orientar la docencia hacia un compromiso mayor con los problemas nacionales. LA RENOVACIÓN HA SIDO SOBRE TODO UNA TOMA DE CONCIENCIA.”

ACA

1969• Se da inicio a La Renovación en la FAU UCV

Informe Departamento de Composición.jpg

1969•  Un informe emanado del Departamento de Composición Arquitectónica marca el surgimiento de una crisis en la FAU, cuando en el mes de junio de 1969 un vasto movimiento estudiantil y profesoral plantea la urgencia de una renovación total de la enseñanza. A consecuencia de ello a comienzos del año 1970 se emprende la reorganización de la estructura de la Escuela y aparecen los Sectores de Conocimiento y las Unidades Docentes, se aprueba un nuevo Plan de Estudios en 1971 en el cual se mantiene el régimen semestral en 5 años, se establece un curso propedéutico de un semestre, un ciclo básico de cuatro y un ciclo profesional y se adopta un Sistema de Créditos para cubrir las 170 unidades necesarias para obtener el título, distribuidas en Conocimientos Comunes Obligatorios (115 créditos), Conocimientos Optativos de las Unidades Docentes (30 créditos) y Conocimientos Optativos de la Orientación de los Estudiantes (25 créditos).

HVH