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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 464

Ramón González Almeida (1923-1994), aunque ha sido considerado como uno de los arquitectos latinoamericanos de mayor relevancia de su generación, ha pasado relativamente desapercibido para quienes han ido construyendo la historia de la arquitectura tanto en su país natal (Paraguay) como en el que lo acogió hasta su muerte (Venezuela). Repasar, aunque sea someramente, su trayectoria y pensamiento nos permitirá contextualizar la obra que protagoniza nuestra postal del día de hoy: el Edificio 10-18.

1. Vista aérea de Asunción y su puerto en 1929.

Los estudiosos de la vida y obra de González Almeida (en particular nos guiaremos por el texto «Tres viviendas, tres países. Aproximación formal a la arquitectura de Ramón González Almeida» de Julio Diarte, Elena Vázquez y Laura Ferrés, publicado en la Revista AUS, nº 29, 2021), señalan que nació en Asunción el 12 de marzo de 1923. Realiza estudios de secundaria en el Colegio Internacional de su ciudad natal y al finalizarlos se muda al Uruguay (1939) donde inicia su formación académica en la la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR). En 1945 recibe el grado de arquitecto teniendo como tutor a Julio Vilamajó (1894-1948) y engrosa las filas de la generación de arquitectos paraguayos que egresaron de esta universidad entre 1929 y 1947, aproximadamente, la cual contribuyó en la creación de la primera facultad de arquitectura del país y la formación de las bases para el impulso de la arquitectura como profesión y escuela de pensamiento.

2. Juan María Aubriot y Silvio Geranio. Edificio Central de la Universidad de la República (UDELAR), Montevideo, 1911.
3. Montevideo en 1936. Vista aérea de la Ciudad Vieja. Del centro a la izquierda: Plaza Independencia y Palacio Salvo.

González Almeida vuelve al Paraguay en 1945 donde realiza algunas intervenciones principalmente urbanas trabajando en el Ministerio de Obras Públicas y para la dirección de Obras de la Municipalidad de Asunción donde Homero Duarte designó en 1946 como director de División de Estudios y Proyectos. Allí permaneció hasta el año 1947 cuando, a causa de la Guerra Civil en Paraguay, tuvo que retornar a Uruguay.

4. Ramón González Almeida junto a Homero Duarte y Natalio Bareiro. Propuesta para concurso de Viviendas Obreras, 1946.

Durante ese breve tiempo en su país González Almeida participó junto con los arquitectos Homero Duarte y Natalio Bareiro (ambos egresados de la Farq-UDELAR en 1943), en dos proyectos: el diseño de una serie de plazas públicas para la Municipalidad de Asunción y un concurso de arquitectura para viviendas obreras organizadas por el gobierno central en 1946. “A pesar de que la estancia de Ramón González Almeida en Paraguay luego de su graduación fue muy breve, la misma ofrece algunas pistas sobre su enfoque durante sus primeros años como arquitecto. Particularmente, llama la atención su interés en el diseño de proyectos de arquitectura pública cuando esta era una situación muy inusual para los pocos arquitectos locales. Este interés por el diseño inteligente que obtiene el mayor provecho con los mínimos recursos se incrementará más adelante…”, señalarán Diarte, Vázquez y Ferrés.

5. Román Fresnedo Siri y Mario Muccinell. Edificio de la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR), Montevideo, 1947.

En Uruguay, donde permaneció entre 1947 y 1955, González Almeida, inició en 1952 su carrera docente en la Farq-UDELAR en el taller de Carlos Gómez Gavazzo, un reconocido arquitecto moderno uruguayo que colaboró con Le Corbusier entre 1933 y 1934. Su condición de profesor exigente y riguroso fue reconocida por sus discípulos y en particular por Rodolfo López Rey quien lo consideró clave en su formación orientándolo en creatividad, coherencia y preocupación por el orden estructural: “Una de las cosas que yo aprendí con él fue el concepto de la estructura. Él era muy estricto en marcar una dirección, un orden que se manifieste en todos los aspectos del proyecto, y eso lo reforzó en la idea de estructura. Establecía que ese orden debía mantenerse y ser reconocible”, expresó López Rey en una entrevista personal del año 2013.

Diarte, Vázquez y Ferrés resaltan que el reconocer la estructura como representación de la construcción y a la vez como manifestación sensitiva de la configuración interna de la obra, permite ver en González Almeida una total sintonía con lo que Helio Piñon califica como una de las condiciones inherentes del proyecto moderno, aspecto que ratifica en 1954 al expresar en un breve artículo titulado “Casa de Verano”, publicado en la revista Centro de Estudiantes de Arquitectura, con precisión y contundencia: “La creación arquitectónica impone una correspondencia íntima entre todos sus elementos”, lo cual constituye la base de su desempeño como docente, como investigador y como proyectista.

6. Luis García Pardo junto con Federico García y Ramón González Almeida. Propuesta para concurso del Seminario Arquidiocesano de Montevideo, Uruguay, 1954.

También en 1954 participará acompañando a Luis García Pardo (maestro de la arquitectura moderna uruguaya) en la elaboración de la propuesta para el concurso del Seminario Arquidiocesano de Montevideo, clara muestra de su convicción en el trabajo colaborativo que sostendrá a lo largo de toda su trayectoria. De su etapa en Montevideo también data la apertura de una oficina propia en la que se incorporará su discípulo, el ya mencionado Rodolfo López Rey.

7. Primera página y una de las páginas interiores del nº1 del semanario Marcha, 23 de junio de 1939.

Entre 1954 y 1956, González Almeida participó activamente como director de la página “Ciudades y Casas” del semanario Marcha con el que gana un gran reconocimiento como crítico de arquitectura. Sus artículos marcan una clara visión del compromiso social que debe tener el arquitecto, el rechazo a la arquitectura compositiva volumétrica y de estilos, y la importancia de concebir una arquitectura mesurada, austera y racional oponiéndose a las obras lujosas y desproporcionadas que se construían en las zonas exclusivas de Montevideo.

8. La Casa Monagas, Las Acacias, Caracas (izquierda) y el edificio sede del Banco Metropolitano, Dr. Paúl a Salvador de León, Caracas (derecha), dos obras de Vegas & Galia que se inauguran en 1956, cuando González Almeida llega a Venezuela invitado por José Miguel Galia.

En 1955, González Almeida se traslada a EE.UU. donde realiza estudios de post grado en el II Exchange Program, School of Architecture and Allied Art, University of Oregón y de allí, a finales de 1956, llega a Venezuela invitado por el arquitecto José Miguel Galia (1919-2009) a sumarse a la oficina que tenía en sociedad con Martín Vegas (Vegas & Galia), creadora de obras icónicas dentro de la arquitectura moderna de Caracas.

9. Julio Vilamajó (1894-1948), maestro de Ramón González Almeida y José Miguel Galia en la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR), Uruguay. Vilamajó en 1947 fue seleccionado como parte del grupo de diez arquitectos consultores internacionales elegido por el coordinador del proyecto, el arquitecto estadounidense Wallace Harrison, para la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Formaron parte del equipo Le Corbusier y Oscar Niemeyer quien junto a Vilamajó serían los dos únicos latinoamericanos del grupo.

De la relación entre Galia y González Almeida conviene abrir un paréntesis en virtud de varias coincidencias que los acercan. En primer lugar, ambos (uno argentino y el otro paraguayo) se formaron como arquitectos en Uruguay en la Farq-UDELAR, egresando el primero en 1944 y el segundo en 1945. Además de coincidir en el proceso formativo, ambos tuvieron la guiatura del ya mencionado e importante arquitecto uruguayo Julio Vilamajó quien les dejó una marcada impronta. Otra afinidad se encuentra en el hecho de haber terminado migrando ambos a Venezuela (Galia en 1948 y González Almeida en 1956) para quedarse definitivamente en el país hasta sus respectivos fallecimientos. Por tanto, como viejos conocidos que eran, no fue casual la invitación que Galia le hiciera a González Almeida para venir a Venezuela que apuntamos en líneas anteriores.

10. La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (c.1958).

Otro factor de coincidencia hará que los dos arquitectos desarrollen su carrera docente en la Escuela de Arquitectura de la UCV: Galia desde 1951 como profesor de paisajismo, siendo en 1953 uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV; González Almeida ingresará en 1958 en el Taller de Composición conducido por Galia. Luego, ambos por separado, serían directores de sendos Talleres que llevaban sus nombres (el de González Almeida desde 1962) y como tales participarán activamente en el proceso de Renovación Académica que se iniciaría en 1969 y finalizaría en 1971 cuando, al reestructurarse la Escuela de Arquitectura, los Talleres serán sustituidos por Unidades Docentes.

11. El Departamento de Composición Arquitectónica en 1968, un año antes del inicio del proceso de Renovación Académica de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV.

A partir de entonces Galia continuaría dando clases de diseño e intentaría crear (sin lograrlo) el Instituto de Arquitectura, mientras González Almeida dará vida, junto a Augusto Tobito y José Balbino León al Departamento de Acondicionamiento Ambiental, aprobado en junio de 1971 por el Consejo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, convirtiéndose en la primera vez que una institución académica de América Latina incorporaba en sus planes de estudio los temas de la ecología y el ambiente. Con el mencionado antecedente, en 1977 se impulsará la creación del Cenamb (Centro de Estudios Integrales del Ambiente) ente pionero en la investigación sistémica del ambiente en Venezuela, integrando las ciencias sociales, naturales y las humanidades.

Intercalada a su actividad docente, Galia y González Almeida también participarán por separado en 1962 en el concurso internacional para la Torre Peugeot, Buenos Aires, junto a otros 7 arquitectos y equipos venezolanos que figuraron entre los 226 trabajos entregados.

12. Entrega final en uno de los Talleres de Composición de FAU UCV. Años 1960.

De la etapa de González Almeida como profesor en la FAU UCV, en la que a su experiencia previa en Montevideo signada por jerarquizar la estructura como un orden que se manifieste en todos los aspectos del proyecto, se sumó la preocupación por temas medioambientales, Beatriz Sogbe en “Gego: una nueva visión a su obra plástica y docente”, artículo publicado en la revista arbitrada SituArte, nº 13, 2012 subrayará: “Hay que destacar las características personales de este hombre generoso en prodigar saber y sin ningún tipo de ambiciones crematísticas. Severo, de muy poco hablar, exigente consigo mismo y con los que tutoreaba. Su sola presencia imponía respeto. Fue un hombre que enfatizaba sobre la importancia de la economía de medios, el uso racional de los elementos arquitectónicos y el correcto uso del clima y la ecología. Con González no se podía hablar, sin saber lo que se decía. Una mirada suya podía ser demoledora. Un hombre en exceso ordenado, que al llegar los profesores, al inicio del semestre, tenían perfectamente organizados cuales serían los lineamientos del taller”. Y continuará: “El taller González Almeida era uno de los más rigurosos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. O quizás el más riguroso. En ese taller se proveía además de asesores estructurales, para los alumnos desde tercer semestre ya que los primeros semestres eran preparatorios”.

“Hombre de una vastísima cultura y de una sensibilidad fuera de contexto”, González Almeida, para Sogbe, “…insistía en abrir la mente de los estudiantes. Concedía importancia a la visión multidisciplinaria en la participación de los docentes, que no solo fueran arquitectos, sino también de otras disciplinas. Para los primeros semestres insistía en la racionalidad y el entendimiento de las estructuras”.

13. Trabajo final de grado del arquitecto Joel Sanz Pino realizado el año 1970 en el Taller González Almeida bajo su tutoría.

De acuerdo con el testimonio de sus discípulos, González Almeida como jefe de taller solo corregía a los alumnos de décimo semestre, momento en el que para ellos se revelaba su gran nivel como como profesor. “Un hombre de muy pocas palabras, pero que sabía explicar con unos bocetos y frases orientadoras, sus ideas. Sus alumnos lo evocan siempre corrigiendo, con muy pocas palabras, con frases certeras y un lápiz rojo para señalar los errores conceptuales. González fue profesor de muchas generaciones de arquitectos talentosos”. Entre ellos habría que resaltar la figura de Joel Sanz Pino cuyo trabajo de grado, terminado en 1970 (guiado por González Almeida), que consistió en diseñar un sistema de objetos móviles realizado en plástico que sumaba vivienda y servicios para personas que se dirijan a zonas recreacionales estratégicamente ubicadas en el país que disfrutarían de estancias de más de un día, obtuvo una calificación de 19 puntos, honor que le fue reconocido en el acto de graduación.

14. Ejercicios realizados por alumnos de la Cátedra de Composición Básica, FAU-UCV (1960-1962).

Gego, quien sería profesora en la FAU UCV entre 1958 y 1966, pasando de enseñar acuarela y gouache en el curso básico de arte a dar clases de composición básica en el Taller de González Almeida desde 1962, iniciará, tras renunciar en 1966, su obra tridimensional: Para Sogbe, “la experiencia que ella traía de Alemania, las conversaciones con los alumnos, la severidad de González Almeida, la asesoría de los estructuristas Martin Meiser y Alberto Scremin, e incluso los trabajos finales de los alumnos le dieron luces de un camino que ella vio para un desarrollo plástico. No en balde, a partir de 1969, ella presenta la reticuláreaambiental que significa el inicio de un trabajo tridimensional que marca una línea cruzada en su trabajo”.

15. Ramón González Almeida. Casa de verano en Cantegril, Punta del Este, Uruguay, 1952.
16. Ramón González Almeida. Vivienda González en Asunción, Paraguay, 1965.

En lo que corresponde a su actividad como profesional de la arquitectura, teniendo como fuente el Archivo de González Almeida y del CIDi (Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación) de la FADA UNA (Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción, en Paraguay), Diarte, Vázquez y Ferrés han contabilizado hasta 38 obras, estudios y proyectos realizados entre 1945 y 1992, de los cuales 25 se llevaron a cabo en Venezuela distribuidos entre 7 viviendas unifamiliares, 4 edificios multifamiliares, 7 estudios y propuestas de carácter recreacional y ambiental, la participación en 2 concursos, 2 centros culturales, 1 escuela industrial, 1 urbanización residencial y 1 teatro.

17. Ramón González Almeida. Casa Amarelis, Caracas, 1960.
18. Ramón González Almeida. Teatro Alberto de Paz y Mateos, Los Caobos, Caracas, 1967-70.

De entre ellos destacan: la Casa Amarelis, La Trinidad, Caracas (1960), el Concurso para la Torre Peugeot, Buenos Aires, Argentina (1962, en colaboración con Augusto Tobito), el Club Líbano-Venezolano, Prados del Este, Caracas (1965), el Teatro Alberto de Paz y Mateos, Los Caobos, Caracas (1967-70), el Concurso para el Teatro Teresa Carreño (1970), el Desarrollo de la UD-4 Caricuao, Caracas (1973), la Proposición de Análisis Ambiental para la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco (1976, en sociedad con los profesores José Balbino León y Augusto Tobito) y , particularmente, el Edificio 10-18 (1964), ubicado en la avenida Libertador con calle Buenos Aires, urbanización Las Palmas, Caracas, cuya vista desde el sureste engalana nuestra postal.

19. El Edificio 10-18 y su contexto inmediato.

Construido a sus propias expensas como primera etapa de un proyecto que contemplaba replicarlo en un terreno aledaño con frente a la avenida, el Edificio 10-18 (que toma su nombre del número de catastro de la parcela donde está construido), siguiendo con la línea de pensamiento de González Almeida que ya hemos expuesto, es una demostración de coherencia en cuanto al manejo talentoso de las variables urbanas que impone la ordenanza, acompañado de la búsqueda de una alternativa que combina calidad y recursos limitados.

20. Ramón González Almeida. Edificio 10-18. Corte en sentido norte sur (izquierda) y fachada sur hacia la avenida Libertador (derecha).

Actuando como proyectista, cliente, promotor e incluso de usuario, y quedando en deuda sobre el resultado final del conjunto que resultaría y su implantación en el sitio, el partido asumido arrojó una edificación de 16 niveles conformada por un semisótano para estacionamiento; basamento constituido por un nivel de acceso a 1,30 m. sobre la avenida Libertador, sobre el cual, existen otros dos niveles libres que sirven de espacio social para los residentes; 10 plantas tipo más otras dos manejadas como remate que obedecen a un esquema simétrico, con el núcleo de circulación en el centro (donde se muestra desnudo el ducto de basura), con dos apartamentos cada una (24 apartamentos en total), todos de igual área y un solo espacio rectangular que va de la fachada norte a la sur (planteado con posibilidad de ser dividido con mobiliario), con un generoso balcón cuyo cerramiento corredizo se desplaza sobre la fachada, incorporando la circunstancia a su lectura y cuya ubicación se alterna produciendo un atractivo ritmo en las fachadas norte y sur, resolviéndose los espacios de servicio (baños y kitchenette) de cada apartamento en las fachadas este y oeste.

21. Ramón González Almeida. Edificio 10-18. Plantas.

Como dirá Joel Sanz en la nota explicativa del edificio elaborada para la publicación La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, editada por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) y FONDUR en 1983, la obra cuenta con “…un esquema estructural elemental y una reducida y austera gama de materiales y equipos, que podrían presagiar un final monótono, pero que la singular habilidad con que son manejados estos recursos hace cambiar totalmente el resultado”.

22. Ramón González Almeida. Edificio 10-18.

Un dato de interés lo constituye el hecho de que las alturas de entrepiso y el dimensionamiento de la racional estructura en concreto armado a la vista que la conforma fueron contemplados como múltiplo de los bloques que se usaron como cerramiento, aprovechándose la diferencia entre la altura de la viga y el nivel inferior de la losa para producir el área justa de ventilación que requieren los ambientes internos.

23. El Edificio 10-18 en 1983 fotografiado por Ramón Paolini (izquierda) y en 2025 fotografiado por Jesús Yépez (derecha).

El edificio, singular a todas luces en una avenida plagada de soluciones convencionales, habla de la madurez de un arquitecto que con solo 41 años lo utilizó como vitrina para exponer sus convicciones sobre cómo debe enfrentarse un problema de arquitectura. Ello, sin embargo, no ha impedido que el edificio hoy se muestre prácticamente irreconocible dada la intervención indiscriminada que sus usuarios y propietarios han hecho de sus espacios y las repercusiones que ello ha tenido sobre sus fachadas.

24. Artículo de Alberto Sato titulado «‘Mejorar’ las arquitecturas» dedicado a Ramón González Almeida, publicado en la página de arquitectura del diario Economía HOY el sábado 30 de mayo de 1992.

Dicho proceso de canibalización (que otros califican de “ranchificación”), al cual las edificaciones caraqueñas muy difícilmente pueden escapar, es considerado por el propio González Almeida como “mejoramientos” naturales, según le confesó a Alberto Sato (Economía HOY, 30 de mayo de 1992), cuando le preguntó acerca de la dificultad de reconocer sus edificios dentro del paisaje urbano de la ciudad. Para el maestro paraguayo, armado siempre de una abrumadora lógica, toda obra una vez concluida y puesta en uso sufre de lo que se puede denominar como “extrinsecación social”, pasando a convertirse el algo ajeno a su autor. Situación, por cierto, muy a tono con la vida moderna donde, según Sato, “los objetos y las ideas se presentan vulnerables y adquieren carácter transitorio” en medio de una cultura que “fagocita todo intento de estabilidad”. Sin embargo, el valor de la obra de González Almeida radica en que al no ofrecer resistencia a esta condición sino más bien enunciándola, se convierte en una verdadera provocación.

25. Ramón González Almeida.

Ramón González Almeida, quien falleció en Caracas el 11 de julio de 1994, hizo su reválida de título en la FAU UCV en la promoción 11B / 1961. Su obra, “vulnerable”, realizada con disimulo en momentos en que el país se llenaba de grandes edificios y que en la casi totalidad de los casos ha sido “mejorada”, habla según palabras de Sato, de un arquitecto con una “visión holística tan incontrolable como la sencillez de su arquitectura”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 20, 21 y 22. La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, Instituto de Arquitectura Urbana (IAU)/FONDUR. 1983.

1. JORGE RUBIANI (https://www.jorgerubiani.com/asuncion-de-todos-los-tiempos/zb0iayf9fre1azjbadxov4ognumyrz)

2. Montevideo Antiguo (https://www.montevideoantiguo.net/universidad-de-la-republica/)

3. Centro de Fotografía de Montevideo (https://cdf.montevideo.gub.uy/catalogo/foto/0311fmhe)

4, 6, 15, 16 y 17. Julio Diarte, Elena Vázquez y Laura Ferrés. «Tres viviendas, tres países. Aproximación formal a la arquitectura de Ramón González Almeida». Revista AUS , nº 29, 2021.

5. ArchDaily (https://www.archdaily.cl/cl/885266/clasicos-de-arquitectura-facultad-de-arquitectura-universidad-de-la-republica-roman-fresnedo-siri-y-mario-muccinelli?ad_medium=gallery)

7. Internet Archive (https://archive.org/details/marcha-n.-1-23-jun.-1939/page/28/mode/2up)

8. Alberto Sato. José Miguel Galia. Arquitecto, Ediciones del Instituto de Urbanismo/FAU/UCV, 2002

9. Nómada (https://nomada.uy/guide/view/authors/2555)

10 y 11. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

12. LA ESCUELA (https://laescuela.art/es/campus/library/essays/villanueva-el-arquitecto-el-maestro-y-las-notas-docentes-macia-pinto)

13. Revista PUNTO, nº44, octubre 1971.

14. LA ESCUELA (https://laescuela.art/es/campus/library/conversaciones/un-solido-nucleo-de-razonamientos-con-ruth-auerbach)

18. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

19. Capturas de Google Earth.

23. @arquitecto_simongonzalo (https://www.instagram.com/p/DGlW3dGpBk6/?img_index=3)

24. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

25. Ramón González Almeida (https://prezi.com/1eweak8a-yd3/ramon-gonzalez-almeida/)

TAL DÍA COMO HOY…

… 29 de agosto, falleció en 1780 el arquitecto francés Jacques-Germain Soufflot, nació en 1910 el arquitecto uruguayo Luis García Pardo y en 1993 apareció otra entrega de la página de arquitectura y diseño en El Diario de Caracas.

Entrar a revisar lo acontecido el 29 de agosto, “Día Internacional contra los ensayos nucleares”, fecha en que se celebra el martirio de San Juan Bautista y en que por esas casualidades de la vida nace en 1915 y muere en 1982 la célebre actriz sueca Ingrid Bergman, permite ponernos en contacto de manera azarosa con tres asuntos relacionados con temas que nos interesan.

1. Jacques-Germain Soufflot por Louis-Michel van Loo, Musée du Louvre

En primer lugar, hemos detectado que un día como hoy del año 1780 fallece en París Jacques-Germain Soufflot, quien es considerado el principal representante del estilo neoclásico durante el reinado de Luis XVI.

Soufflot, según vamos repasando diversos portales en los que se presenta su biografía, había nacido en 1713 en Irancy, localidad y comuna francesa situada en la región de Borgoña, departamento de Yonne, en el distrito de Auxerre y cantón de Coulanges-la-Vineuse, fue un afamado autodidacta.

Tras haber dejado el hogar a la edad de 19 años, contra el consejo de sus padres, asistió a la Academia Francesa en Roma ubicada en la Villa Medicis entre 1731 y 1738, donde también estudió los monumentos clásicos, así como la arquitectura renacentista de diseñadores como Andrea Palladio (1508-80), y ejemplos de la arquitectura barroca italiana como la Basílica de San Pedro (1506-1626).

2. Jacques-Germain Soufflot. Izquierda: Hôtel-Dieu (fachada), Lyon, 1761. Derecha: Temple du Change, Lyon, 1750
3. Jacques-Germain Soufflot & Ange-Jacques Gabriel. Hôtel de la Marine, Paris (1775)

En 1738 Soufflot dejó Roma y regresó a Lyon, donde comenzó a ejercer como arquitecto. En https://www.britannica.com/biography/Jacques-Germain-Soufflot se señala: “La simplicidad, la amplitud y los detalles clásicos arqueológicamente precisos de las principales obras de su período de Lyon, la ampliación del Hôtel-Dieu (comenzada en 1741) y el Loge des Changes (1751-1752), presagiaron el movimiento del gusto francés del Rococó hacia el neoclasicismo”. En 1752 Soufflot fue elegido miembro de la Academia de Lyon.

De https://www.urbipedia.org/hoja/Jacques-Germain_Soufflot rescatamos que “En 1747, Soufflot presentó una memoria sobre la arquitectura gótica, tema que contaba con pocos adeptos en la época. Hizo luego un nuevo viaje a Italia en compañía de Abel-François Poisson de Vandières, marqués de Marigny y después volvió a Lyon, en 1751, para realizar el teatro del barrio de Saint-Clair. Se estableció definitivamente en París en 1754, a petición de Marigny, convertido en su protector, que le confió la construcción de su palacete particular (destruido)”.

Designado intendente general de las obras de la corona, el Marqués de Marigny nombró a Soufflot ‘Contrôleur des bâtiments du Roi’ y lo hizo admitir en la primera clase de la ‘Académie royale d’arquitecture’ de París. Además fue distinguido como caballero de la orden de Saint-Michel y fue nombrado director de la Fábrica de los Gobelinos. “Soufflot -según http://www.urbipedia.org- fue igualmente convocado a reflexionar sobre la renovación del Louvre y formuló algunas propuestas que no tuvo tiempo de poner en práctica”.

4. Primer proyecto para la iglesia de Sainte-Geneviève (1756)

A Soufflot el Marqués de Marigny le confía en 1755 el diseño de la que estaba destinada a ser la iglesia principal de París: Sainte-Geneviève. Ubicada en la cima de una colina cercana al palacio de Luxemburgo en el corazón del Barrio Latino, el primer proyecto de la edificación data de 1756. En 1764 se terminó la cripta y desde entonces hasta su muerte en 1780, mientras se construía, el arquitecto no dejó de modificar y perfeccionar su proyecto el cual fue terminado por Jean-Baptiste Rondelet y Maximilien Brébion en 1790 ya en tiempos de la Revolución. Al ser abolida la religión y tras ser proclamado santuario laico de la nación por la Asamblea Legislativa, el edificio fue remodelado entre 1791 y 1793 por Quatremère de Quincy suprimiéndose los campanarios, momento en que adquiere su aspecto actual rebautizándose a partir de entonces como El Panteón.

5. El Panteón, París (1756-1790)
6. El Panteón, París. Vista interior

En http://www.visual-arts-cork.com/architecture/soufflot-jacques-germain.htm encontramos que “La característica más resaltante del Panteón es su cúpula de 272 pies de alto, basada en la de la Catedral de San Pablo, diseñada por Christopher Wren (1632-1723). También destaca … el plano de planta de cruz griega (360 pies de largo por 279 pies de ancho), mientras que su estricto diseño neoclásico está ejemplificado por el frente del templo corintio (basado en el Panteón de Roma). En el interior, la idea básica de Soufflot era combinar una bóveda clásica monumental con esbeltos soportes de estilo gótico y columnas corintias”. Las esbeltas columnas independientes resultaron inadecuadas para soportar la cúpula del edificio, que finalmente tuvo que ser reforzada.

El Panteón, que desde 1793 fue objeto de diversas intervenciones y cambios de uso hasta consolidar su función de mausoleo de los héroes civiles, es el lugar donde reposan junto a los restos del propio Soufflot (trasladados en 1829), los de “Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Sadi Carnot, Émile Zola, Jean Jaurès, Jean Moulin, Jean Monnet, Pierre y Marie Curie, André Malraux o incluso Alexandre Dumas, que hizo su entrada en 2002”, información que extraemos de https://es.wikipedia.org/wiki/Panteón_de_París.

7. Arq. Luis García Pardo (1910-2006)

En segundo lugar, dando un salto hacia nuestro continente, también un 29 de agosto pero de 1910 nace en Montevideo, Luis García Pardo (f. 2006) considerado uno de los arquitectos que forjaron nuevos caminos en la arquitectura uruguaya del siglo XX.

De la “Síntesis biográfica” publicada en el catálogo de la exposición “LUIS GARCÍA PARDO” realizada bajo la responsabilidad de Santiago Medero y el IHA (Instituto de Historia de la Arquitectura. Facultad de Arquitectura. Universidad de la República), se desprende los siguiente: “Proveniente de una familia de clase media de origen español, su infancia transcurrió en el barrio montevideano de Colón. Su formación inicial incluyó estudios en dibujo, litografía y grabado. Posteriormente estudió meteorología y astronomía, obteniendo los respectivos títulos en 1931 y 1934”.

García Pardo inicia sus estudios en 1930 en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República obteniendo el grado en 1941, destacando entre sus profesores los arquitectos Rius y Carré. En el transcurso de su formación convive una enseñanza clásica con los nuevos valores de la modernidad. “Como estudiante se destacó en las materias de proyecto, composición decorativa, historia y construcción. Su vida universitaria continuó como docente titular de la cátedra de Acondicionamiento Físico de los Edificios y de Acústica aplicada al Urbanismo y a la Arquitectura, disciplina esta última en la que fue pionero a nivel local y regional. Simultáneamente ejerció la docencia en educación secundaria como profesor de Astronomía, Geografía y Geometría y trabajó como meteorólogo y astrónomo en institutos y observatorios de Montevideo”, acotará Medero.

Integra García Pardo junto a Raúl Sichero, Ildefonso Aroztegui, Mario Payssé Reyes y otros colegas uruguayos una generación que se destaca por la introducción de los fundamentos de la arquitectura moderna a través de edificios de una elevada calidad arquitectónica. Su producción y sus intereses abarcaron el proyecto arquitectónico en todas las escalas, la investigación en técnicas constructivas, las artes plásticas y el estudio de diversas disciplinas científicas.

Tras manejar en sus primeras obras durante la década de 1940, al igual que ocurría con otros importantes arquitectos latinoamericanos, “una heterogénea y poco ortodoxa suma de fuentes de inspiración”, los proyectos de García Pardo “a partir de 1948-1949, … comienzan a denotar un alejamiento de la heterodoxia estilística y un acercamiento más decidido a las premisas de la arquitectura moderna internacional. La arquitectura brasileña jugó un papel importante en este sentido: la obra de Niemeyer en Pampulha, los edificios de Reidy y Rino Levi. La década de 1950 fue una etapa fructífera tanto en términos de producción como de logros arquitectónicos. En una nueva sociedad, con el entonces joven arquitecto Adolfo Sommer Smith, realizó los edificios de viviendas en altura Gilpe (1953), Guanabara (1954), El Pilar (1957) y Positano (1957), obras de gran interés por sus búsquedas espaciales, estructurales y materiales”.

8. Luis García Pardo. Izquierda: edificio Gilpe, Montevideo (1953). Derecha: edificio Guanabara, Montevideo (1954)
9. Luis García Pardo. Izquierda: edificio El Pilar, Montevideo (1956). Derecha: edificio Chiloé, Montevideo (1958)
10. Luis García Pardo. Izquierda: edificio Positano, Montevideo (1959). Derecha: edificio Iporá, Montevideo (1963)

Diego López de Haro, quien estudió la obra de García Pardo para elaborar la Tesis Doctoral presentada en diciembre de 2016 en la UPC de Barcelona titulada “Luis García Pardo (1953-1963): el proyecto como revelación”, dirigida por Helio Pinón y Cristina Gastón, apunta: “Conforme avanza la década del 50, la arquitectura de García Pardo progresa en abstracción para finalmente en 1953, afrontar un encargo de edificio de viviendas asumiendo plenamente los valores de la modernidad. A partir de entonces y durante una década, su obra se asentará en el encuentro de la sistematicidad propiciada por la modernidad y la singularidad de las condiciones en que emerge. El marco cronológico queda determinado por un decenio, limitado en sus comienzos por el Edificio Gilpe (Montevideo 1953) y terminado con el edificio Iporá (Montevideo, 1963) último edificio de viviendas construido por García Pardo en Montevideo”. Y continúa: “El proyecto supone en su caso, un proceso de síntesis, ligado tanto a sus condiciones físicas como al programa, comprendiendo así una lógica distinta en cada caso. La arquitectura moderna rara vez cuenta con una formulación que establezca con claridad un ámbito capaz de determinar el planteamiento del proyecto, el programa por si solo es incapaz de sugerir la propuesta, de manera que es el proyecto la instancia que establece los términos de la solución. Dicho de otro modo, el proyecto de arquitectura no se ajusta a un esquema, según el cual, a partir de una definición objetiva del problema, se elabora una solución racional por parte del autor: en arquitectura, es el proyecto quien revela la naturaleza del problema, en la medida que da lugar a una situación que antes no existía. Los criterios de proyecto encuentran estímulo en la técnica o el programa, pero en modo alguno son capaces de prefigurarlo”.

García Pardo tuvo también a su cargo durante un año un Taller de Anteproyectos y Proyectos de Arquitectura en 1952. Ejerció la docencia en otros países, dictó cursos y conferencias sobre arte, acústica y sistemas de prefabricación de vivienda en Facultades de Arquitectura en varias ciudades de Latinoamérica.

En 1973, tras el ofrecimiento de una empresa privada, se radicó en Brasil para trabajar como arquitecto y asesor en acústica, y a su regreso a Uruguay una década después continuó con sus estudios sobre vivienda industrializada. “En este marco, promovió el sistema Predes para su uso en el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares y colaboró activamente con la fundación española ‘Rafael Leoz’ ”, señalará Medero.

García Pardo, quien vivió hasta los 95 años, “durante la década de los noventa continuó trabajando en diversos proyectos arquitectónicos y urbanísticos y se presentó a diversos concursos de arquitectura”. A lo largo de su fructífera carrera desarrolló proyectos de arquitectura doméstica y religiosa, integrando el arte en sus edificios, dándole importancia a la estructura y el espacio, la racionalización y la vivienda económica. Se esforzó en implementar estructuras novedosas para resolver nuevas situaciones.

Tras su fallecimiento la familia realizó una donación de material perteneciente al arquitecto al Instituto de Historia de la Arquitectura de la Universidad de la República en el año 2007.

11. Página de arquitectura y diseño de El Diario de Caracas del 29 de agosto de 1993

Para cerrar este repaso por lo acontecido el 29 de agosto añadiremos, como tercer asunto, que por estas fechas del año 1993 en nuestro país se discutía la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural y, con ello como excusa, Oscar Tenreiro clama el 29 de agosto desde la página de arquitectura de El Diario de Caracas que compartía con Farruco Sesto, en el artículo “Respetar a los muertos”, por recuperar el Cementerio General del Sur conminando al entonces alcalde del Municipio Libertador, Aristóbulo Istúriz, a que “ponga en marcha un ambicioso plan de rescate para un monumento esencial en cualquier gran ciudad”, remitiendo a las fotografías aparecidas del Cementerio de Igualada de Enric Mirales y Carme Pinós en el libro de  Klaus Kinold titulado Bauen Beton (Construir en hormigón), señalándolo claro ejemplo de dignificación de dicho uso en la actualidad.

Con “Un triste General en el Sur” y “El Cementerio como problema” Tenreiro y Sesto, respectivamente, retomarán una semana después el debate sobre el tema que finalmente, aunque de manera tibia, producirá la reacción de las autoridades municipales traducida en la convocatoria del Concurso Nacional de Ideas Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur que se dio a finales de 1995 resultando ganador Doménico Silvestro.

Con relación a la Ley de Patrimonio, Sesto, en su columna “La Poesía de la Ciudad” aquel mismo día 29 de agosto, relataba una reunión sostenida con el entonces presidente del CONAC, José Antonio Abreu, en la que le solicitó devolver al Congreso el instrumento legal, y le manifestó su oposición a ella por centralista y porque “existe el peligro cierto de que alguien (una persona o un grupo), basado en el poder que le otorgue la ley, imponga una única visión en el tratamiento de los asuntos patrimoniales. Defendimos con ahínco la necesidad del pluralismo cultural en el área”. Cosas veredes.

Abreu, por su parte, afirmando que “puesto que la ley se acoge a la descentralización, el instituto (que se creará y servirá para ejecutarla) podrá regionalizarse a petición de los gobernadores”. También le ofreció a Sesto contemplar los aspectos por los que reclamaba y corregir las imperfecciones de la ley y sus peligros a través del reglamento que la acompañaría. Cabe acotar que la ley apareció finalmente en la Gaceta Oficial del 3 de septiembre por lo que se trataba de un hecho consumado. El Reglamento Parcial nº 1 se publicó el 18 de octubre de 1994 y en realidad no sabemos si satisfizo las aspiraciones de Sesto en cuyas discusiones aparentemente participó “buscando la transparencia que se le negó a la discusión de la ley”.
Desde “NAVE”, tercer componente de la página, Oscar Tenreiro se dedicó a reflexionar sobre el papel de los intelectuales luego de descubrir con asombro la gran cantidad de ellos que se habían suicidado en Portugal a comienzos del siglo XX, llamándole la atención particularmente el caso de Sá Carneiro “gran amigo de Francisco Pessoa”.

En el artículo hay una serie de reflexiones que tienen plena vigencia trasladables a los tiempos que hoy vivimos, en los que han aumentado exponencialmente las circunstancias que entonces se comentaron. Señalaba Tenreiro, luego de subrayar la crisis política y cultural que atravesaba Portugal en la segunda década del siglo XX que condujo a los casos que le impresionaron, cómo “la situación del intelectual en momentos en los que todo apunta hacia la divergencia, el desencuentro, el consenso de la mediocridad”, propia del período que atravesaba nuestro país, permitía extrapolar “la relación crisis-suicidios del Portugal de los años 15 a la Venezuela de los 90, para quedarse mudo ante el inmenso número de suicidas, o de inmolados en batalla, que sería dable esperar en este país de crisis tan amplia y tan aguda” pero donde finalmente no pasaba nada. Y es que para Tenreiro aquí “los intelectuales son otros, tienen que ser otros, porque ante tamaña crisis no es posible que haya tan pocos caídos, para no hablar de suicidios, que ya es demasiado. ¿Pero no hay acaso una fachada intelectual parecida a la que ha habido en lo político, en lo social, en lo sindical y en tantos otros mundos, incluyendo por supuesto al arquitectónico?”.

Tenreiro, sin embargo, aventura una respuesta: «En la Portugal de principios de siglo, como en el resto del mundo, la esfera intelectual estaba claramente separada de la esfera política y social. El poder no usaba a la cultura, en cierta manera la ignoraba…(…)  Hoy, en los 90, el poder coquetea, halaga, se gana, sostiene, a los que se reconocen como representantes de la cultura». La crisis a la que se refiere Tenreiro traería a finales de esa década la llegada al poder de quienes hoy continúan allí llevando al país a una degradación que no tiene parangón con otro momento de nuestra historia. Y aunque las comparaciones son odiosas siempre será posible contraponer aquella crisis a la que hoy nos aqueja, repleta de numerosos caídos y desplazados, para luego determinar con cuál nos quedamos.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. https://www.pressenza.com/es/2014/08/29-de-agosto-dia-internacional-contra-los-ensayos-nucleares/

1 y 4. https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques-Germain_Soufflot

2 y 3. https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=10246

5. https://co.pinterest.com/pujarqmodol/01-santa-genoveva-soufflot/ y https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques-Germain_Soufflot

6. https://es.wikipedia.org/wiki/Pante%C3%B3n_de_Par%C3%ADs

7. https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Garc%C3%ADa_Pardo

8, 9 y 10. https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/96164/TDLdH1de1.pdf;jsessionid=97F929656D46CE3B2E3A14B0A00A4D05?sequence=1.

11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2006• Pabellón de Venezuela en la Expo Prado de Montevideo, Uruguay

Pabellón de Venezuela en la Expo Prado de Montevideo.jpg

2006•  El Pabellón de Venezuela en la Expo Prado de Montevideo, Uruguay, la feria más importante del país suramericano, obtiene el Primer Premio como mejor stand en el renglón de representaciones internacionales. En su recorrido interno se resaltan los logros del Gobierno del país con la participación adicional de las instituciones y empresas Bancoex, CVG Alunasa, Corpozulia, distintas cooperativas, Gobernación del Estado Sucre, Bandes, PDVSA y Codet. En el recinto ferial destaca un Penetrable del artista venezolano Jesús Rafael Soto y el cafetín en donde se preparó comida típica venezolana. El diseño del Pabellón fue realizado por los arquitectos uruguayos Martín Cobas, Leticia Russo, Luis Subervielle y Marco Podestá, quienes ganaron un concurso organizado para este fin por el gobierno venezolano.

HVH