1967• Con motivo de la celebración del Cuatricentenario de Caracas, la Comisión Nacional del Cuatricentenario de Caracas, presidida y coordinada por el médico, historiador y humanista Dr. Augusto Márquez Cañizales (1910-1977), ejecutó un ambicioso programa cultural, editorial y cívico diseñado para rescatar la memoria histórica de la capital venezolana y dejar un legado duradero. Cómo parte de ese programa fue editado el libro «Contribución al Estudio de los Planos de Caracas», de Irma De Sola Ricardo de Lovera (1916-1991), publicación que ha sido un invaluable documento y fuente de información utilizado por quienes trabajan sobre nuestra capital, bien sea desde un punto de vista urbanístico, histórico, sociológico, económico o de alguna materia relacionada con el desarrollo físico de Caracas.
El libro incluye desde el plano que acompañó la «Relación del Gobernador Juan de Pimentel» (1578), el Plano del Padre del Libertador (1772), el Plano de Francisco Depons (1801), los planos realizados durante el Gobierno de Guzmán Blanco (1870-1881) -entre los cuales se encuentra el Plano de Esteban Ricard-, los Planos de Ricardo Razzeti (1897-1929), los Planos de Eduardo Röhl, los Planos Contemporáneos de la Cartografía Nacional y el Plano Cuatricentenario de la Cartografía Nacional (1966). Esta investigación y acopio del material cartográfico fue iniciado por la Sra. De Sola Ricardo de Lovera en 1957, momento en el cual ella formaba parte del Comité Organizador de una exposición bibliográfica sobre Caracas, organizada por el Concejo Municipal de Caracas. Para esta exhibición se utilizaron unos 30 planos de diferentes épocas recolectados de diversos orígenes, los cuales fueron catalogados por ella. Este hecho le despertó el interés de investigar en profundidad la cartografía de nuestra capital lo cual hizo durante 10 años para completar la publicación que hoy nos entrega.
Las fuentes a las cuales la autora acudió para formar la colección publicada fueron: el Concejo Municipal del Distrito Federal, la Biblioteca Nacional, la Fundación Vicente Lecuna, la Academia Venezolana de la Historia, la Electricidad de Caracas, el Archivo General de la Nación, la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales y el Ministerio de Obras Públicas. También recibió la colaboración, entre otros, del Dr. Eduardo Röhl, la Sra. viuda del Dr. Ricardo Razzeti, Gerónimo Martínez Mendoza y del Museo Británico de Londres y del Hermano Nectario María, quien residía en España en ese momento.
El libro contiene 130 planos de la ciudad de Caracas, 165 fichas de planos, 150 ilustraciones y fue impreso en un formato de 50 x 38 (para lograr la interpolación del tamaño de los diferentes planos, indicando en cada caso el tamaño real del mismo). Cada plano viene acompañado de su respectiva ficha con sus respectivos comentarios. La diagramación de la hermosa publicación fue realizada por el artista venezolano Mateo Manaure (1926-2018).
Irma De Sola Ricardo de Lovera (1916–1991) fue una escritora, promotora cultural y destacada defensora venezolana de los derechos de la mujer y de la infancia. Nació en Caracas y dedicó gran parte de su vida al activismo social y al desarrollo del país. Se consolidó como una figura clave en la promoción de la cultura y los derechos femeninos en Venezuela. Participó activamente en el ámbito literario e intelectual nacional.
Fuente consultada y fotografías: Boletín del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) Nº 66, mayo de 1965.
1868 fue un año particularmente activo en la historia de Venezuela y de gran inestabilidad política. Una vez concretada la victoria liberal en la Guerra Federal en 1863 tras cuatro años de disputa, y junto a ello el ascenso al poder de Juan Crisóstomo Falcón en junio de ese año como 12º presidente de los Estados Unidos de Venezuela, casi de inmediato se desencadenó un clima general de discordia con el que Falcón tuvo que lidiar a lo largo de todo su mandato.
1. Caracas vista desde El Calvario según una ilustración publicada en Travels and adventures in South and Central America de Ramón Páez (1868).
En ese incómodo ambiente, la cada vez más represiva administración central, las convulsiones internas y los desórdenes en varios estados sumados a la precaria salud del mandatario originaron el estallido de nuevos conflictos. Entre ellos la “Revolución azul” o “Revolución Reconquistadora”, insurrección armada liderada por José Tadeo Monagas (quien había presidido el país de 1847 a 1851 y de 1955 a 1958), estalla en 1867 concluyendo el 28 de junio 1868 con el derrocamiento del presidente encargado Manuel Ezequiel Bruzual, sucesor de Falcón, quien había renunciado en junio de aquel año tras presiones populares. Se sumaba así un nuevo episodio en el contexto de las guerras civiles venezolanas sucedidas durante el siglo XIX.
2. Cuatro fueron los personajes que ocuparon la presidencia de los Estados Unidos de Venezuela a lo largo del año 1868. De izquierda a derecha en orden de sucesión: Juan Crisóstomo Falcón, Manuel Ezequiel Bruzual, José Tadeo Monagas y Guillermo Tell Villegas. Los retratos de Falcón y Monagas fueron elaborados por el pintor Martín Tovar y Tovar (1827-1902).
Aquel acontecido año tendría como corolario no sólo el derrocamiento de Bruzual y la asunción de la jefatura de Estado por Monagas el ya mencionado 28 de junio, sino el fallecimiento inesperado de este último el 18 de noviembre. A la muerte de Monagas, Guillermo Tell Villegas se encargaría de la presidencia hasta el 20 de febrero de 1869. Lo sucedería José Ruperto Monagas en otro corto lapso que transcurrió entre el 20 de febrero de 1869 y 16 de abril de 1870 para finalmente ver la llegada al poder de Antonio Guzmán Blanco y con ello dar inicio al septenio, su primera etapa en la más alta magistratura. De tal manera, el llamado “Gobierno azul” derivado de la revolución del mismo nombre duraría poco menos de dos años.
3. Carátula del Almanaque portátil – Guía de Caracas impreso por la imprenta Espinal e Hijos en 1869.
Así pues, dentro de aquella frágil institucionalidad donde Caracas buscaba alcanzar un crecimiento sostenido y despertar a la cultura, en 1869, circuló en la capital el Almanaque portátil – Guía de Caracas impreso por la imprenta Espinal e Hijos (fundada por Valentín Espinal), ubicada en la esquina de Gradillas número 38. La empresa se especializaba en imprimir desde folletos, letras de cambio, timbres, recibos, carteles y trabajos de imprenta con “finura, limpieza y corrección”, según reza su publicidad en la página final de la publicación.
El curioso libro, a pesar de estar dedicado a la descripción detallada de la ciudad, también contenía numerosas páginas con todo el calendario religioso católico para practicantes mes a mes, detallando el cómputo eclesiástico (número áureo, epacta, ciclo solar), los eclipses de sol y de luna, el santoral mensual y las fiestas movibles (Septuagésima, Miércoles de Ceniza, Domingo de Ramos, Resurrección, Corpus Cristi). También especificaba los días de ayuno y abstinencia de consumir carne, las cuatro témporas y los días de órdenes eclesiásticas y velaciones.
4. «Plano topográfico de la ciudad de Caracas. Capital de los E.E.U.U de Venezuela» realizado en la litografía de Jorge Laue y Compañía inserto en el Almanaque portátil – Guía de Caracas.
Como toda buena guía, tenía un plano de la ciudad, realizado en la litografía de Jorge Laue y Compañía, llamado “Plano topográfico de la ciudad de Caracas. Capital de los E.E.U.U de Venezuela”.
5. «Plano topográfico de la ciudad de Caracas. Capital de los E.E.U.U de Venezuela» de 1852 levantado por Lino J. Revenga y Gregorio Fidel Méndez, litografiado por Jorge Laue cuando recién llegado a Venezuela trabajó para Guillermo Stapler (Müller & Stapler).
Laue (1832-1887), litógrafo y grabador de origen alemán, entra en la escena gráfica venezolana a distancia, cuando trató al litógrafo Henrique Neun en Schweinfurt (Alemania) entre 1848 y 1851 y conoció en Berlín a Federico Lessmann (su futuro socio en Caracas) en 1850. Formó parte de la segunda oleada de impresores provenientes de Europa, poseía formación y contactos en el oficio en el país, lo que lo lleva a unirse a los litógrafos alemanes migrantes en el desarrollo de las artes gráficas y la ilustración. Así, al llegar a Venezuela en 1852 con 19 años, trabajó con Guillermo Stapler en cuyo taller (Müller & Stapler) litografió el Plano topográfico de la ciudad de Caracas de 1852, levantado por Lino J. Revenga y Gregorio Fidel Méndez.
6. Dos escenas de la Guerra Federal, «El Combate de Maiquetía» (izquierda) y «El Combate de la Plaza de San Pablo» (derecha), primeras cromolitografías impresas en el país realizadas en 1859 por Lessman & Laue.7. Anverso y reverso de la fotografía del Gral. Manuel E. Bruzual, ca. 1860, realizada por Lessman & Laue, estudio fotográfico.8. Los generales José Antonio Páez y Juan Crisóstomo Falcón, quienes fueran presidentes de Venezuela, fotografiados, ca.1864, por Lessman & Laue, estudio fotográfico.
Poco después (en 1856) Laue se asociaría con Federico Lessmann (quien también fuese primero empleado y luego socio de Stapler entre 1853 y 1854), produciendo algunas de las más importantes impresiones a color de la ciudad del siglo XIX en Venezuela, e incluso incursionando en el campo de la fotografía especializándose en ambrotipos (fotografía en placas de vidrio) y retratos de gran formato. Su sociedad con Lessmann se prolongaría hasta 1865.
9. Federico Lessmann. Convento de las Monjas Concepciones y la Plaza de San Jacinto, 1865.
Tal y como señala Agalia Berlutti, en “Federico Lessmann: un recorrido por la Caracas inolvidable (Parte 1)”, artículo publicado en el portal Prodavinci el 29/11/2020, “Con Laue -Lessmann- compartiría no sólo trabajo, sino también la afición por reproducir los espacios y lugares de la ciudad -ya mucho más elaborada y enfocada la mirada urbana- sino también, los primeros intentos fotográficos que se le atribuyen a Lessmann”. Por otro lado, Belutti asegura que Lessmann y Laue tras trocar en fotógrafos de retratos también se convertirían en los primeros cronistas visuales de Caracas, logrando captar la ciudad con técnicas que estaban en auge en Europa.
10. Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas de 1875 impreso por Henrique Neun y revisado por Aureliano Fernández en el cual participó Jorge Leue.
En relación con la producción cartográfica de Laue como grabador, de él se conoce su participación en 3 planos de Caracas fechados en 1852 (ya mencionado), 1868 (incluido en el Almanaque y que engalana nuestra postal del día de hoy) y 1875, este último impreso por Henrique Neun y revisado por Aureliano Fernández.
En el testimonio urbano grabado por Laue en 1868 se aprecia una ciudad dividida en 6 municipios, con un trazado colonial, una cuadrícula de 16 x 16 calles tanto en sentido de Norte a Sur (como Eras, Verde, Carabobo, Roscio, Uztáriz, Rivas) como en Este a Oeste (como Las Fuentes, La Paz, Madariaga, Ciencias, Comercio, Unión).
11. Referencias al Plano de la ciudad de Caracas de 1868 que acompañó el Almanaque portátil – Guía de Caracas.
Las referencias del plano incluyen una extensa lista de más de 140 esquinas. Igualmente 20 edificaciones religiosas entre iglesias, capillas y conventos incluyendo la Catedral, La Pastora, La Trinidad, San Francisco, Candelaria, y los conventos de Dominicas y Carmelitas.
Por otro lado, menciona el río Guaire, y las quebradas Caroata, Anauco, Catuche, Coticita y Gambón, así como 10 puentes, y edificios y lugares clave como el Palacio de Gobierno, la Plaza Bolívar, la Universidad, el Mercado central, la Tesorería general, el Palacio Arzobispal, el Cuartel veterano, y varios hospitales y cementerios.
Por otro lado, Laue promociona su profesionalismo en el plano, destacando que su litografía “se desempeña exquisito gusto, esmero, puntualidad y precios equitativos”, evidenciando la competencia en la industria de las artes gráficas en ese momento.
De este Almanaque impreso por Valentí Espinal (1803-1866), se conocen ediciones de 1867, 1868 y 1869.
Caracas en los años sesenta era una ciudad que se estiraba y se comprimía, que se hallaba en el umbral de una modernidad sin tregua, y que, sin embargo, empezaba a mostrar las costuras de sus contradicciones. Si bien las Páginas Amarillas de CANTV eran la biblia de la orientación masiva, y ese gran tomo amarillo que casi cada hogar tenía a mano junto a los mapas turísticos ofrecían una visión más amable y ordenada de la metrópolis, existían otras iniciativas, menos extendidas, pero no menos reveladoras, que nos hablaban más de la verdadera piel de la ciudad.
Y aquí es donde asoma la figura de Mario Rugiadi Battini, el ingeniero que en 1959, con una lucidez preclara, inscribió su «Guía-Plano de calles, inmuebles y comercios de Caracas» en el Registro Público de propiedad intelectual. Una guía que convertía el catastro como principio para ubicarse, en un sistema de orden, para hacer de Caracas una ciudad más comprensible.
1. Portada de la «Guía-plano de calles, inmuebles y comercios de Caracas» (1962) correspondiente al sector Centro-Sur. Llama la atención que pese a ser la guía patrocinada por la Compañía Shell de Venezuela se haya seleccionado esta excelente foto (s/f), perteneciente hoy al Archivo Fotografía Urbana, que muestra antiguo edificio Creole (ocupado hoy por la Universidad Bolivariana de Venezuela), urbanización Los Chaguaramos, Caracas, diseñado por Lathrop Douglass a partir de 1947 y terminado de construir en 1954.
No era un mapa turístico, ni un mapa para el conductor motorizado; era un ejercicio catastral disfrazado de guía práctica, una radiografía de la ciudad al detalle.
2. Propaganda que acompañaba la publicación de la Guía-plano de Caracas.
Mientras otros se conformaban con representar las vías principales, Rugiadi Battini con gran esfuerzo se dio a la tarea de desglosar Caracas en 560 planos parciales distribuidos en cuatro tomos: Centro Norte, Centro Sur, Centro Este y Centro Oeste.
El plano que acompaña la postal corresponde al sector Centro-Sur, inserto al final del libro. Sobre el plano, es posible notar una cuadrícula superpuesta en color rojo, indicativa del número de la página, correspondiente a cada uno de los 137 planos parciales que forman parte de la guía.
No solo las calles y avenidas, sino cada edificio, cada quinta con su nombre, sus números de parcela respectivos, los comercios más insignes y un índice de los edificios de toda Caracas, en orden alfabético impreso solamente en el tomo correspondiente al centro norte, conformaban la valiosa información que aporta el trabajo. Impreso en La Victoria, en los talleres de Grabados Nacionales, esta guía en cuatro tomos era, en esencia, un inmenso levantamiento catastral de una Caracas que se exhibía sin pudor.
3. Detalle del Plano-guía de Caracas correspondiente al sector Centro-Sur donde es posible notar una cuadrícula superpuesta en color rojo, indicativa del número de la página, correspondiente a cada uno de los 137 planos parciales que forman parte del documento. Los puntos rojos corresponden a la ubicación de Estaciones de Servicio Shell.
Así, el dibujo de la propiedad en su encuentro con la calle, fue el intento de poner orden en el caos que reinaba en la determinación precisa de los dueños de los terrenos. A ello se suma un inventario de los bienes inmuebles que no llego a ser total, pues faltaban los linderos que separan a los vecinos, la superficie total de la parcela, y el tipo de construcción que se yergue sobre ella.
En los años sesenta, en esa Caracas que se inflaba con el dinero del petróleo y el espejismo de la modernidad, el catastro era el instrumento vital para la administración municipal. Era la base de la recaudación fiscal, el ingreso que debía alimentar las obras públicas, las escuelas, los hospitales. Una herramienta para la planificación del crecimiento formal, para las zonificaciones, para la gestión de ese suelo que, si bien creíamos dominado, nos desafiaba a cada paso.
4. Detalle del Plano-guía que recoge el sector donde aparece Puente Mohedano y parte de la urbanización El Conde, en el que se puede apreciar la meticulosidad del trabajo de Rugiadi Battini basado en información catastral.
Pero Rugiadi Battini, en su meticulosa guía, no solo buscaba la utilidad fiscal. Él quería comprender la ciudad, desentrañar su complejidad usando el catastro como sistema de ubicación. Porque en cada cuadra, su prontuario no solo mostraba el trazado de las calles, sino que demarcaba el frente de cada propiedad inscrita, con su número de parcela, siguiendo esa lógica casi poética de la numeración par e impar. Eso permitía ubicar con una exactitud asombrosa no solo una calle, sino un edificio específico, una parcela en particular. Era un mapa que le hablaba al urbanista, al abogado, al simple curioso, al que quería saber quién era el dueño de aquella propiedad. En cierta medida este plano es la memoria parcelaria de la ciudad desvelada.
Sin embargo, la magnitud de este esfuerzo no hubiera sido posible sin sus anunciantes, y Shell, el gigante del petróleo, era su principal auspiciador. La red de estaciones de servicio de Shell –La Florida, El Peñón, Los Palos Grandes, Las Mercedes, Santa Mónica, Los Mangos, Veracruz, El Pedregal y La Castellana – se convierten en elementos destacados del mapa, una señal que nos habla de la vida automovilística de entonces, donde una gasolinera no era solo un lugar para cargar combustible, sino un centro de servicios, casi un punto de encuentro, ofreciendo desde lavados hasta el lujo de recoger y devolver el carro a domicilio.
5. Otro detalle del Plano-guía que recoge un sector de la Parroquia San Juan donde aparecen la avenida San Martín y la Plaza Capuchinos, en el que se puede apreciar la meticulosidad del trabajo de Rugiadi Battini basado en información catastral.
Este plano, inserto en la guía, es otra de esas iniciativas privadas que intentaron abarcar la totalidad de Caracas en los años sesenta, con la esperanza de que nos pudiéramos desplazar con cierta sensatez en ella. Una ciudad en rápida metamorfosis, con una estructura parcelaria que empezaba a complicarse como un reflejo brutal de las contradicciones que afloraban de sus instrumentos regulatorios. En sus páginas, se comienza a percibir el roce de la modernidad con la realidad de un crecimiento urbano que, a pesar de los esfuerzos, hacía cada vez más difícil controlar y sistematizar la nomenclatura. Una situación que, hoy, décadas después, sigue siendo una característica insoslayable del tejido urbano caraqueño. Y que Rugiadi Battini, en su afán de orden, plasmó en un documento inestimable para entender esa complejidad.
Nos queda pendiente la tarea de conseguir los otros 3 tomos de esta magnífica guía, para poder recomponer la ciudad de Caracas en 1962 vista por Rugiadi Battini.
1. Vista aérea con la ubicación de la plaza San Martín en Caracas.
A la dictadura encabezada por Juan Vicente Gómez que, como se sabe, transcurrió entre 1908 y 1935, le correspondió asumir la conmemoración del centenario de los principales acontecimientos patrios relacionados con el proceso independentista venezolano. Como en toda historia, que en este caso se dedicó a enaltecer los triunfos militares por sobre los actos civiles, hay eventos que ocupan el primer plano y otros que los acompañan dentro de la narrativa que ha permitido registrarla. Uno de los que podríamos ubicar en un segundo nivel de protagonismo, pero no por ello menos significativo, lo constituyó el encuentro que entre el 26 y el 27 de julio de 1822 sostuvieron Simón Bolívar y José de San Martín en Guayaquil, Ecuador, considerado como un punto de inflexión dentro del proceso independentista latinoamericano.
2. Detalles de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti de 1897 (izquierda) y 1929 (derecha).3. Detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl de 1934, donde se puede apreciar la vía que conecta Caracas con Antímano (abajo a la izquierda).
Pues bien, sin entrar en detalles sobre lo tratado entre los dos próceres y sus importantes consecuencias políticas y militares, lo cierto es que con motivo de cumplirse 100 años de aquel trascendental acontecimiento se tomaron varias decisiones que, indirectamente, tuvieron que ver con el desarrollo urbano de Caracas. La primera se relacionó con bautizar el primer tramo de la “Carretera Occidental” (antiguo “Camino de Antímano”, que partía del centro de la ciudad y conectaba con esa población siguiendo hacia Los Teques, siendo una de las puertas de entrada a la ciudad), que se denominaba avenida Sur 8, como “Avenida San Martín”, lo cual se puede corroborar cuando se comparan los planos elaborados por Ricardo Razetti en 1897 y 1929.
4. El monumento a San Martín ubicado sobre el eje de la avenida del mismo nombre, visto desde el este (c.1924).5. Estatua de San Martín cuando aún estaba ubicada en el centro de la avenida, vista desde la Maternidad Concepción Palacios (c.1951). Los bloques de la urbanización San Martín se aprecian a la derecha.
Presumimos, por tanto, que sería en 1922 cuando ello ocurrió transcurriendo la vía desde la esquina de Angelitos hasta la avenida 19 de diciembre la cual para entonces ya conectaba, atravesando el Guaire, con El Paraíso. También suponemos que, en paralelo, se encargaría la elaboración de una estatua pedestre en bronce del general argentino (y las correspondientes placas en el mismo material alusivas al encuentro de Guayaquil que se ubicaron en el pedestal), al escultor G. Vignali, realizada en la Casa Fonderia G. Vignali & Co de Florencia, Italia, la cual fue colocada en el eje de la avenida a la altura de donde posteriormente en 1938 se construyera la Maternidad Concepción Palacios (proyectada por Willy Ossott), otro evento de particular importancia dentro del desarrollo del sector.
6. Detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl de 1934 donde se puede apreciar la ubicación en los ejes de las vías de las estatuas de San Martín (arriba derecha), Sucre (arriba izquierda), Washington (abajo izquierda) y la India (abajo derecha).7. Fotografías de 1945 (izquierda) y 1951 (derecha). En la primera se muestra la ubicación del monumento a San Martín sobre la avenida. En la otra se ve acosado por el tránsito automotor.
Los datos que se tienen apuntan al año 1924 como el momento en que el monumento a San Martín fue develado y colocado donde hemos indicado, coincidiendo, aproximadamente, con la inauguración de la estatua ecuestre del Mariscal de Ayacucho en el cruce con la avenida 19 de diciembre. Ambas obras, curiosamente, marcaron una tendencia: la de ubicar estatuas o monumentos en el eje de las avenidas que el gomecismo ya había iniciado con el «Monumento a Carabobo» (La India de El Paraíso) de 1911 y la reubicación de la estatua de George Washington en 1921, ambos sobre la avenida Páez.
Más adelante, entre 1949 y 1951, se termina la construcción por parte del Banco Obrero de los bloquen que conformarían la urbanización San Martín (proyectada por Carlos Raúl Villanueva), en la acera norte de la vía justo frente al lugar donde se encontraba la escultura y al noroeste de la Maternidad.
8. Vista desde el oeste de la ampliación de la avenida San Martín (c.1954).9. La plaza San Martín, con los bloques del Banco Obrero al fondo, en fechas cercanas a su inauguración (c.1955).10. La plaza a finales de los años 1950 cuando ya se había concluido la ampliación de la Maternidad Concepción Palacios.
Finalmente, será en 1954, cuando se llevó a cabo la última ampliación de la avenida como parte del Plan Municipal de Vialidad de 1951, que se procedería a construir la plaza que hoy nos ocupa (inaugurada en 1955, sin que conozcamos a quien correspondió su diseño), al oeste de la Maternidad, sobre la misma acera y frente los bloques del Banco Obrero, colocando en ella el pedestal y la estatua de quien ya había dado nombre a la vía y desde ese momento presidirá este importante espacio público que contará con un área aproximada de 10.000 m2. En 1958, al concluirse la ampliación de la Maternidad, quedará definitivamente conformado el límite este de la plaza que se extenderá hasta la calle Oeste.
11. Dos vistas recientes de la estatua y el monumento a San Martín obra del escultor italiano G. Vignali.12. Izquierda: Vista del sector oeste de la plaza donde se pueden apreciar la salida de la estación Maternidad (en primer plano), la escultura «Prisma Tridimensional» de Juvenal Ravelo (en segundo plano) y el edificio anexo de consulta externa de la Maternidad (al fondo). Derecha: la obra de Juvenal Ravelo.
Con la puesta en servicio en 1988 de la línea 2 del Metro de Caracas se ubicará hacia el oeste de la plaza una de las salidas de la estación Maternidad y, continuando con la política de acompañar las intervenciones del subterráneo con la presencia de obras de arte tanto en las estaciones como en las adyacencias, en 1990 se ubicará en la plaza San Martín la obra “Prisma Tridimensional” del reconocido artista plástico Juvenal Ravelo. También en 1988 se terminará de construir el edificio anexo de consulta externa de la Maternidad, diseñado por el arquitecto Ítalo Balbi, que servirá para reforzar, en parte, el borde sur de la plaza.
13. Vista de la plaza San Martín después de los trabajos de recuperación realizados en 2022.
Entrado el siglo XXI, como muchos de los espacios públicos de Caracas, la plaza San Martín vivió un proceso paulatino de deterioro a causa de la desidia y la falta de mantenimiento. Tuvo que llegar el año 2022 y con él la conmemoración del bicentenario del encuentro entre Simón Bolívar y José de San Martín para que la Alcaldía del Municipio Libertador, como parte del “Plan Caracas Bella y Segura”, emprendiese las obras que condujeron a su “reinauguración”. Las notas de prensa recogieron cómo “entre las labores realizadas, destacan, en cuanto al paisajismo, la siembra de plantas ornamentales, el desmalezamiento de las áreas verdes, la rehabilitación de luminarias y renovación del piso de la plaza, entre otras labores pertinentes, junto a la pintura de paredes”. También, se colocó una placa conmemorativa por los 200 años del encuentro entre los próceres y se restauraron tanto la estatua como el pedestal al que se realizó un sobrepiso y se colocaron piezas faltantes de granito.
Como siempre insistimos desde aquí, esperamos que no tenga que llegar de nuevo el desgaste y el descuido acompañados de la falta de atención permanente para poder disfrutar por largo tiempo de las inversiones que por emergencia se suelen realizar a los espacios públicos de nuestra ciudad.