La revista Tecnología y Construcción (FAU-UCV) es un referente académico venezolano que divulga investigación y sostenibilidad desde 1985. En la evaluación de REVENCYT, la publicación obtuvo 49,65 puntos y logró la certificación tras cumplir 106 rigurosos criterios. El logro la posiciona en el puesto 169 de un total de 313 revistas indexadas y auditadas bajo estándares internacionales. La revista subsiste en un entorno de severa crisis presupuestaria y desmantelamiento de la investigación científica estatal en Venezuela. Su continuidad semestral es posible gracias al trabajo ad honorem de su equipo y al apoyo financiero de la empresa privada Collectania. En el marco de Instituciones universitarias como el Vicerrectorado Académico y el CDCH-UCV también colaboran, financiando herramientas clave como el identificador DOI. Destacamos igualmente que, ante la irrupción de la Inteligencia Artificial, el comité mantiene el arbitraje de doble ciego para garantizar contenidos originales. El volumen 38-I (2026) incluye artículos sobre estructuras históricas de Caracas, concretos de alta resistencia, campamentos en Chile y biomateriales. Además, incorpora reseñas sobre la acreditación internacional de la UCV, el Primer Congreso de Sostenibilidad, la interesante historia de Collectania y el aniversario de COMIR. La edición cierra con agradecimientos al cuerpo editorial, autoridades, árbitros y patrocinadores, rindiendo un homenaje póstumo al evaluador Benjamín Martín.
La revista en su totalidad puede ser descargada en
Estudiar la prolífica obra de Gio Ponti es apreciar la visión clara y unificadora que hay detrás de un universo creativo complejo. Síntesis de las artes, sus creaciones combinan la grandeza italiana y una ligereza premeditada para dar forma a un estilo icónico que se desarrolló de forma intuitiva. Su capacidad única para trabajar a la perfección con diferentes escalas le permitió abordar con la misma convicción y sentido de la belleza el diseño de una cucharilla o de una ciudad entera. Fue arquitecto y diseñador a la par que editor, poeta y hombre. Un tesoro en sí mismo, su obra es también un hito del Renacimiento italiano de mediados de siglo y de los valores modernistas que buscaba llevar a la práctica. Este volumen recorre la evolución de la obra de Ponti a lo largo de seis décadas y presenta más de sesenta proyectos reproducidos en alta resolución, cada uno en el contexto en que fue concebido. Como ventanas a su vida elusiva, los materiales inéditos y las imágenes privadas que se incluyen crean nuevos diálogos entre sus famosas obras maestras y sus logros menos conocidos. Realizado en estrecha colaboración con el nieto de Ponti, Salvatore Licitra, fundador del Archivo Gio Ponti, este volumen incluye textos de Lisa Licitra Ponti y un extenso ensayo biográfico de Stefano Casciani, ofreciendo una perspectiva íntima y auténtica sobre la vida y la obra del arquitecto. Materializando la esencia de la filosofía de la modernidad de Ponti, este libro presenta la arquitectura como un objeto escénico, un escenario autoiluminado para su arte de vivir humanista y creatividad ilimitada.
1. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021.
Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor
Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna
Tenerife, España
Fernando Menis
2004-2021
No estaríamos exagerando si dijésemos que la pequeña escala en la arquitectura no representa un género menor; históricamente ha funcionado como el laboratorio de investigación y desarrollo (I+D) de la disciplina.
Al tener presupuestos más acotados, tiempos de ejecución rápidos y, frecuentemente, la ausencia de un programa funcional rígido (como resolver normativas de vivienda complejas o instalaciones masivas), las estructuras pequeñas permiten experimentar con una pureza ideológica radical. Lo que hoy se prueba a microescala, a menudo se convierte en la norma de los rascacielos o los planes urbanos del mañana.
2. Donato Bramante. Tempietto de San Pietro in Montorio, Roma, 1502-1509.
Si nos quisiéramos remontar en el tiempo, podríamos afirmar que el Tempietto de San Pietro in Montorio (1502-1509) de Donato Bramante en Roma, pequeño edificio conmemorativo de tan sólo 4.5 metros de diámetro de planta, encargado por los Reyes Católicos de España para marcar el lugar tradicional del martirio de San Pedro, se convirtió, al no tener que resolver la acústica, la visibilidad o la capacidad para cientos de feligreses, en manifiesto teórico puro que resucitó la tipología del tholos clásico (el templo circular griego y romano) y demostró, a microescala, que la arquitectura basada en la simetría radial absoluta era viable y sublime. También sirvió a Bramante para lograr que a través de un edificio de bolsillo se percibiera lo monumental gracias a un control milimétrico de las proporciones y, además, se constituyó en el prototipo a escala para resolver problemas de mayores dimensiones como el diseño original de la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
3. Templo de Apolo. Stourhead Gardens. Mere, Wiltshire (Inglaterra), 1741-1780.4. Propuesta presentada por Bjarke Ingels Group (BIG) para el Serpentine Pavilion, 2016. 5. Hórama Rama. Pedro & Juana. Propuesta ganadora del Programa Anual de Jóvenes Arquitectos del Museo de Arte Moderno y MoMA PS1, 2019.
Echando un rápido vistazo a la evolución de este fenómeno a lo largo de la historia, podríamos, salvando las distancias, ir de las “follies” incorporadas al paisajismo durante los siglos XVIII-XIX en los jardines ingleses y franceses, entendidas como los primeros campos de prueba para el Romanticismo, el Eclecticismo y el uso de técnicas constructivas ligeras antes de que estos estilos saltaran a la gran escala urbana, a las iniciativas como el Serpentine Pavilion en Londres o el YAP del MoMA PS1 que transformaron la microarquitectura en una pasarela de innovación rápida.
6. Mies van der Rohe. Pabellón alemán para la Exposición Internacional de Barcelona, 1929.
En medio quedarían los numerosos pabellones realizados para ferias internacionales y exposiciones universales de entre los cuales el Pabellón de Barcelona (Mies van der Rohe,1929) destaca como manifiesto construido del Movimiento Moderno, al reducir la arquitectura a unos pocos planos de mármol, vidrio, acero y agua, demostró cómo los materiales industriales podían generar un espacio fluido y lujoso sin recurrir a la ornamentación clásica, e incluso el “Cabanon” que Le Corbusier se construyera para sí mismo como su laboratorio personal para llevar al límite el Modulor en un espacio de apenas 3.66 x 3.66 metros, como preámbulo a la manera como hoy en día los arquitectos utilizan las estructuras temporales para testear en el mundo real sistemas de fabricación digital, robótica aplicada, economía circular y nuevos materiales sostenibles.
No menos importante dentro de estas consideraciones relacionadas a la pequeña escala, apuntando ahora a su trascendencia y perpetuidad, ha sido el rol jugado por las edificaciones religiosas en el giro que daría la arquitectura moderna de la primera mitad del siglo XX a lo acontecido a partir de la segunda mitad, colaborando de manera decisiva en despojar al Movimiento Moderno de la pátina de frialdad y monotonía que lo había envuelto cuando estuvo dominado por el racionalismo estricto, las geometrías ortogonales y el dogma del «funcionalismo» de la máquina de habitar.
7. Le Corbusier. Notre Dame du Haut (Ronchamp, Francia), 1955.
En la arquitectura religiosa, la pequeña escala alcanza su máxima potencia lírica y teórica. Al verse liberados de las complejidades distributivas de las grandes catedrales o de las rigideces de los programas civiles masivos, las capillas e iglesias pequeñas se han constituido históricamente como manifiestos fenomenológicos y tectónicos puros.
En estos espacios, el programa se reduce a lo esencial: la escala humana, la experiencia del recogimiento, el silencio de la materia y la manipulación de la luz.
8. Le Corbusier. Notre Dame du Haut (Ronchamp, Francia), 1955.
Casos emblemáticos son, por ejemplo, Notre Dame du Haut (Ronchamp, Francia, 1955) de Le Corbusier y, del mismo año, la Capilla del MIT (Cambridge, EE. UU.) de Eero Saarinen. La primera, pensada para el rito cristiano y ubicada en lo alto de una colina, surgió como manifestación de un importante giro tectónico por la manera como fue utilizado el concreto a la vista que, acompañado de la capitulación del ángulo recto, permitió lograr una escultura plástica y orgánica que a su vez contenía un espacio cargado de misticismo gracias al sabio manejo de la luz.
9. Eero Saarinen. Capilla del MIT (Cambridge, EE. UU.), 1955.10. Eero Saarinen. Capilla del MIT (Cambridge, EE. UU.), 1955.
La segunda, de carácter ecuménico, fue pensada para resolver la espiritualidad en sociedades laicas o instituciones multiculturales, recurriendo a los elementos universales de la naturaleza (agua, luz, tierra) en lugar de la iconografía tradicional. Para lograrlo, Saarinen abordó el problema desde una aproximación formal completamente opuesta a la utilizada por Le Corbusier en Ronchamp: una geometría cilíndrica pura, ciega y de ladrillo, rodeada por un foso de agua que no revela nada de lo que ocurre dentro, y actúa como un filtro radical contra el “ruido” del mundo exterior, gobernado por el campus hiperracional y tecnológico del MIT. Así, propuso un espacio centrado en la percepción sensorial donde, al entrar, el usuario se encuentra con un muro interior texturizado e irregular de ladrillo que ondula de forma sutil para evitar ecos y reverberaciones molestas, en el que se refleja la luz reflejada del foso de agua exterior, filtrada a través de ventanas ocultas en la base del cilindro, convertida en destellos de luz líquida. Como complemento, se diseñó un óculo cenital perfecto que proyecta una cascada de luz directa sobre el altar de mármol y la imponente escultura flotante de filamentos metálicos de Harry Bertoia.
11. Carlos Raúl Villanueva. Iglesia de La Asunción (23 de enero, Caracas), 1957-1959. Colaborador: Juan Pedro Posani.12. Eladio Dieste. Iglesia de Cristo Obrero (Atlántida, Uruguay), 1960.13. Tadao Ando. Iglesia de la Luz (Ibaraki, Osaka, Japón), 1989.14. Peter Zumthor. Capilla de Campo Bruder Klaus (Mechernich, Alemania), 2007.15. Nicolás Campodonico. Capilla de San Bernardo (Pampa de Córdoba, Argentina), 2015.
Dentro de una saga (incompleta, hay que decirlo) que ha seguido la senda señalada se pueden señalar, entre otras, obras como: la Iglesia de La Asunción (Comunidad 2 de diciembre -hoy 23 de enero-, Caracas, 1959) de Carlos Raúl Villanueva; la Capilla del Convento de las Capuchinas Sacramentarias (CDMX, México, 1960) de Luis Barragán; la Iglesia de Cristo Obrero (Atlántida, Uruguay, 1960) de Eladio Dieste; la Iglesia de San José (Pamplona, Colombia, 1961) de Juvenal Moya; la Iglesia del Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad (Las Condes, Santiago, Chile, 1964) de Martín Correa Prieto y Gabriel Guarda; la Iglesia de la Luz (Ibaraki, Osaka, Japón, 1989) de Tadao Ando; la Iglesia de la Abadía Benedictina de San José (Güigüe, Venezuela, 1990) de Jesús Tenreiro; la Iglesia de San Giovanni Battista (Mogno, Suiza, 1996) de Mario Botta; la Capilla de Campo Bruder Klaus (Mechernich, Alemania, 2007) de Peter Zumthor; y la Capilla de San Bernardo (Pampa de Córdoba, Argentina, 2015) de Nicolás Campodonico.
16. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Dibujo del arquitecto.
Pues bien, como parte de este grupo de obras que podemos considerar como verdaderos manifiestos fenomenológicos y tectónicos puros debe incluirse la Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de la Laguna, Tenerife) proyectada por el arquitecto canario Fernando Menis entre 2004 y 2005 (año de inicio de su construcción) y finalizada en 2021.
17. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Emplazamiento.
El emplazamiento escogido para ubicar el conjunto dedicado al Santísimo Redentor y en particular al episodio de la Resurrección, se trata de un sector poco atractivo de San Cristóbal de La Laguna (coloquialmente La Laguna), ciudad histórica del noreste de la isla de Tenerife, segunda en importancia y primera capital de la isla.
18. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021.
De acuerdo con la “Descripción enviada por el equipo del proyecto” publicada en https://www.archdaily.cl, el barrio de Las Chumberas, “un polígono de 670 viviendas de los años ’70, organizadas en 42 bloques a las que se sumaron más tarde centros comerciales y naves industriales”, cuyo crecimiento se dio en paralelo a la construcción del edificio, requería de “un necesario catalizador de los cambios urbanos y sociales que se daban en el barrio. En su visión, el nuevo edificio tenía que crear un lugar donde no lo había, y contribuir a la redefinición identitaria de Las Chumberas, erigiéndose en espacio de referencia en un previo tejido urbano confuso. La edificación resultante es una Iglesia que incluye un centro parroquial y una plaza pública rodeada de vegetación, es decir un lugar público, de encuentro, que el barrio necesitaba”.
19. Los dos cuerpos que conformaron la primera etapa de la construcción del conjunto entre 2005 y 2008 que albergan el Centro Parroquial/ Comunitario.20. Los dos cuerpos que conformaron la etapa final de la construcción del conjunto que de manera intermitente se llevaron a cabo entre 2008 y 2021.
Aquejada por un proceso de ejecución largo y fragmentado debido a la necesidad de recaudar fondos, logrados como modelo de acción colectiva mediante donaciones de varias organizaciones, muchos vecinos y algunos empresarios comprometidos con el barrio que les vio nacer y crecer, esta obra, que destaca por su imponente uso del hormigón con piedra volcánica y por sus volúmenes fracturados que emergen de una suerte de cráter excavado para salvar la importante pendiente de la parcela, se tuvo que levantar por etapas que fueron previstas desde su propia concepción. De tal manera, los dos primeros volúmenes (de los cuatro que componen el complejo de 1050 m2) que contienen el Centro Parroquial/ Comunitario se terminaron en 2008 para dar servicio inmediato al barrio. Transcurrirían otros 12 años hasta que en 2020 se completaran las obras estructurales del templo principal, para culminar los acabados y llevarse a cabo la inauguración definitiva en 2021.
21. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Corte longitudinal.22. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Plantas.
Los proyectistas explicarán: “El edificio, inspirado en la geología de la isla volcánica que lo acoge, aparece incrustado en el suelo, elevándose con sus cuatro volúmenes macizos que te llevan a pensar en unas enormes rocas movedizas. La textura rugosa del hormigón visto contrasta fuertemente con el entorno residencial de factura convencional. Es como si en la periferia se hubiera producido un fenómeno geológico, como si la naturaleza luchara contra la banalidad. Entre los volúmenes pétreos se abren estrechas fracturas que se protegen con unas estructuras escultóricas de metal y vidrio. A través de ellas se desliza la luz natural que acaba de configurar un conjunto austero y descarnado, en el que el arquitecto ha renunciado a todo lo superfluo”.
23. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Interior de la iglesia.24. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Explicación del tratamiento dado a la luz.
Y continúan: “la luz del día se filtra a través de las grietas para dar forma a un vacío libre e introvertido que juega un papel esencial en la misa al enfatizar cada uno de los sacramentos cristianos. Al amanecer, una cascada de luz atraviesa la cruz llenando el espacio detrás del altar para así escenificar la entrada a la cueva en la que fue sepultado Jesús e irradiando hacia la pila bautismal, la primera luz de un cristiano. Al mediodía, el altar, la confirmación y la comunión son bañados por la luz que fluye verticalmente. Más tarde, un haz de luz cae sobre el confesionario. La estratégica disposición de los lucernarios consigue el mismo efecto sobre la unción, el matrimonio y el sacerdocio”.
25. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Efectos lumínicos.26. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021. Uso y tratamiento del hormigón.
Para concluir: “el uso del hormigón como material principal, cubre varios aspectos: exterior, interior, estructura, forma, materia y textura. En primer lugar, es un material de uso común, accesible localmente, lo que permite trabajar solo con empresas y materiales locales, de acuerdo a los principios de la ‘arquitectura kilómetro cero’ que Menis reivindica en sus proyectos. En segundo lugar, la eficiencia energética proporcionada por el hormigón debido a su naturaleza isotrópica se ve reforzada aquí por la inercia térmica de los gruesos muros macizos.
27. Fernando Menis. Centro de Cultura, Música y Congresos CKK Jordanki (Polonia), 2015.
… como en otros de sus edificios, Menis experimenta aquí con el potencial acústico del hormigón, y desmitifica la creencia común según la cual el hormigón es acústicamente inferior a otros materiales como, por ejemplo, la madera. Desde el punto de vista de la acústica, el hormigón se utilizó aquí de dos formas: para la difusión del sonido se utilizó hormigón visto convencional, mientras que para la absorción se picó la superficie del hormigón visto previamente mezclado con piedra volcánica porosa ligera (picón). Se ha logrado así una acústica que asemeja la habitual en la ópera, adecuada para la palabra y el canto, idealmente diseñada para un edificio que aúna las funciones eclesiásticas y sociales”.
En medio de su prolongado proceso constructivo, la Iglesia de Las Chumberas recibió la visita de Barry Bergdoll, entonces Comisario jefe para Arquitectura en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, quien incluyó el proyecto en la colección de arquitectura del MoMA.
28. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021.
Concluida la obra en su totalidad no sería sino después de 2021 que pudo ser apreciada y valorada a plenitud, alcanzando en 2022 el Premio Internacional de Arte y Arquitectura Religiosa Faith & Form donde un jurado —conformado por la asociación Partners for Sacred Places, la comisión Interfaith Design y el Instituto Americano de Arquitectos (AIA)— le concedió el Premio de Honor (Honor Award) que es la máxima distinción del certamen. En la edición, cuya premiación se celebró el 23 de junio, en Chicago, en el marco de la Convención Nacional del American Institute of Architects, participaron 92 proyectos de todo el mundo de los cuales un total de 16 obras fueron seleccionadas, provenientes de Estados Unidos, Japón, China, Thailandia, Rwanda y España.
29. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021.
Posteriormente, en julio de 2024, la Fundación Frate Sole distinguió a la Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor de Las Chumberas, tras seleccionarla entre 128 propuestas de 28 países del mundo, con el máximo galardón considerado por muchos expertos como el «Óscar» de la arquitectura religiosa.
30. Fernando Menis. Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor (Las Chumberas, San Cristóbal de La Laguna. Tenerife, España), 2004-2021.
Más recientemente, a finales de 2025, el edificio fue distinguido como el World Building of the Year (El mejor edificio del mundo) en el prestigioso World Architecture Festival (WAF) celebrado en el Centro de Convenciones de Miami donde el jurado destacó en su valoración «la intensidad de la arquitectura y el modo en que se ha utilizado la luz para moldear la calidad y la naturaleza de los espacios interiores, realzando la cualidad táctil de las superficies».
Ficha
Nombre: Iglesia y Centro Comunitario del Santísimo Redentor.
Uso: Centro comunitario/Iglesia.
Ubicación: Las Chumberas, San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, Islas Canarias, España.
Arquitecto: Fernando Menis.
Equipo de proyecto:
Arquitectura: Babak Asadi, Juan Bercedo, María Berga, Roberto Delgado, Javier Espílez, Andrés Ferrer, Niels Heinrich, Joanna Makowska Czerska, Paula Manzano, Natalia Pyzio, Raúl Rivera, Gerardo Rodríguez, Esther Senís, Andreas Weihnacht, Julia Zasada.
Delineante: Yanira León.
Colaboradores:
Estructura: Juan José Gallardo.
Acústica: Pedro Cerdá/i2A ACOUSTIC&AUDIOVISUAL ENGINEERING.
Instalaciones: J. Oliver Oliva Alonso/ DUAL INGENIEROS, José Ángel Marrero/NUEVA TERRAIN, Fernando Javier Hernández/ PRISMA INGENIEROS.
Arquitectos Técnicos: Rafael Hernández, Andrés Pedreño, Ruperto Santiago Hernández.
Cliente: Parroquia del Santísimo Redentor, Obispado de Tenerife.
Constructora: CONSTRUCCIONES CAROLINA, CONSTRUCCIONES ÁTICO (Mercedes Suárez, Francisco José Tejera), SOLVENTIA INGENIERÍA Y CONSTRUCCIÓN.
Proveedores: CEMEX España, PERI Spain, Zumtobel
Área: 1050 m²
Año: 2021
Fechas:
Concepción del proyecto. 2004-2005.
Trabajos. 2005-2008, 2018-2021
Apertura del Centro Parroquial: abril 2008
Inauguración y apertura al público de la iglesia. 11 de mayo de 2019
Fotografías:
Patri Cámpora, Simona Rota, Miguel de Guzmán, Kim Yong Kwan
Este libro pretende ofrecer una visión concisa y crítica de la arquitectura española moderna y contemporánea, centrada principalmente en el siglo XX, pero extendida desde la Ilustración del siglo XVIII hasta las primeras décadas del siglo XXI.
Se trata de una ‘historia crítica’, pues David Cohn entiende que la arquitectura de un lugar y un periodo determinados puede entenderse mejor cuando se analiza dentro del contexto más amplio de las fuerzas culturales e históricas que la moldean y la condicionan. Como estadounidense afincado en España, el autor ha podido examinar con cierta distancia algunas posturas ideológicas aparentemente incompatibles con un grado de ecuanimidad y novedad que no siempre estarían al alcance de quienes han vivido más cerca esa historia.
Esta concepción de la ‘historia crítica’ implica además la lectura analítica y detallada de obras y trayectorias profesionales, sus influencias, sus interacciones y su relación con el contexto histórico. En este enfoque analítico y contextual, la ‘historia’ se convierte en un tejido de fuerzas que interactúan en diferentes niveles a lo largo del tiempo; que están en línea con el debate intergeneracional y con el desarrollo de las ideas y los movimientos arquitectónicos, dentro de una matriz de influencias locales, nacionales e internacionales, además de ideológicas, formales o técnicas; y que actúan en consonancia con otros campos, como el arte o la literatura de su periodo histórico.
En vez de encaminarse hacia una visión o una conclusión únicas, este método observa patrones recurrentes de actividad que van surgiendo a lo largo del tiempo.
Esta edición incluye un prólogo de Justo Isasi, profesor emérito y antiguo catedrático de Proyectos Arquitectónicos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid.
El Doctor Oscar Olinto Camacho Angulo será distinguido con la Orden Universidad Central de Venezuela
Tomado de @fauucv
La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela celebra el otorgamiento de la Orden Universidad Central de Venezuela al Dr. Oscar Olinto Camacho Angulo, arquitecto egresado de la FAU-UCV y Doctor en Filosofía por el University College de la Universidad de Londres.
Profesor jubilado de nuestra Casa de Estudios, fundador del Área de Estudios Urbanos de la FAU-UCV e individuo de número de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat, el Dr. Camacho Angulo ha dedicado más de cinco décadas al estudio, la investigación y la enseñanza del urbanismo en Venezuela.
Su trayectoria ha sido fundamental para la formación de generaciones de especialistas y para la consolidación de los estudios urbano-regionales en el país. Entre sus aportes destacan sus investigaciones sobre regularización de la tenencia de la tierra, captación de plusvalías urbanas y asentamientos informales, así como su contribución al diseño de políticas habitacionales desde el Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI), institución que presidió entre 1992 y 1994.
Desde la academia, la investigación y el servicio público, su obra ha contribuido a pensar una ciudad más justa e incluyente, con especial atención a los habitantes de los barrios populares y a los desafíos del hábitat urbano venezolano.
Este reconocimiento honra una carrera ejemplar y reafirma el valor de quienes, desde la Universidad, han puesto el conocimiento al servicio del país.
Acto de otorgamiento
Día: Martes 16 de junio de 2026
Lugar: Rectorado UCV
Hora: 9:00 a. m.
Traje formal
Extendemos nuestras más sinceras felicitaciones al profesor Dr. Oscar Olinto Camacho Angulo por esta merecida distinción.
Cuando a finales del año 1998 la Asociación Israelita de Venezuela convocó el concurso privado de arquitectura para la sede del Museo Sefardí de Caracas “Morris E. Curiel”, se despertó un notable entusiasmo de parte de los participantes y un inusitado interés en el gremio por conocer los resultados de lo que podía constituirse en una de las contadas excepciones en las que un evento de esta naturaleza tendría como desenlace final la construcción del edificio, en vista de las continuas decepciones que habían traído consigo los concursos promovidos por el Estado. Con ello, se reactivaba, una vez más, la esperanza que siempre ha acompañado a estos certámenes de constituirse en camino idóneo para promover la buena arquitectura asociada a edificaciones de valía para la sociedad y se aspiraba a que, auspiciado en esta oportunidad por una entidad de reconocida solvencia económica y social, la feliz finalización estuviese garantizada.
La iniciativa de llamar a concurso, sin duda, estuvo ligada al hecho de ser la comunidad sefardí en Venezuela una de las más antiguas de América Latina, caracterizada por una temprana presencia clandestina, un rol clave en la independencia y un legado cultural imborrable. A diferencia de los judíos asquenazíes (provenientes de Europa Central y Oriental) que llegaron en el siglo XX, los sefardíes sentaron las bases del judaísmo en el territorio nacional. Por ello no es de extrañar que historiadores y estudios genealógicos modernos sugieran que en el flujo constante de conversos se encuentre la huella genética de muchas familias de la aristocracia criolla.
1. Mapa que recoge los lugares de España y Portugal donde se ubicaron, tras ser decretada su expulsión en 1492, los «judíos secretos», «nuevos cristianos», «judíos conversos» o «criptojudíos», así denominados porque, aunque continuaron practicando su religión clandestinamente eligieron convertirse para evitar su expulsión o ser entregados a la Inquisición. El registro abarca hasta 1930 cuando se da la emancipación de la judería en España, posterior a la producida en Portugal en 1910.
La historia señala cómo tras la expulsión de España decretada por los Reyes Católicos en 1492, muchos judíos conversos o criptojudíos llegarían integrados en las expediciones de conquista españolas, ocultando su fe ante el temor ser descubiertos y procesados por la Inquisición. Más adelante (1693), un grupo de sefardíes procedentes de Livorno y establecidos en la colonia holandesa de Curazao fundó un importante asentamiento comercial en Tucacas: construyeron casas, comerciaron cacao y tabaco, y erigieron una sinagoga. Sin embargo, en 1720, las fuerzas españolas destruyeron el lugar acusándolos de contrabando.
2. Mordechai Ricardo (1771-1842) abogado judío sefardí nacido en Amsterdam, que protegió a Simón Bolívar y a sus hermanas en Curazao tras las victorias realistas iniciales. Fue uno de los primeros en leer el Manifiesto de Cartagena.
A comienzos del siglo XIX durante la guerra de emancipación, islas como Curazao y Saint Thomas (con alta población sefardí) sirvieron de refugio para los patriotas y también se sabe que sefardíes prominentes apoyaron financieramente y con armamento la causa republicana.
Lograda la Independencia, al consolidarse la República de Venezuela después del triunfo de Carabobo en 1821, se abolió oficialmente el tribunal de la Inquisición, cesó definitivamente la persecución y se abrió el camino para la libertad de culto.
3. El Cementerio Judío de Coro, abierto en 1824.
Ya en plena República, hacia 1824, debido a la crisis económica que atravesaba Curazao y atraídos por las nuevas leyes venezolanas, decenas de familias sefardíes se asentaron legalmente en Santa Ana de Coro. Esta comunidad fundó el Cementerio Judío de Coro en 1832, el camposanto israelita en uso continuo más antiguo de toda América del Sur. De esta migración surgieron apellidos plenamente integrados a la venezolanidad como Curiel, Maduro, Capriles, Fonseca o Henríquez y muchos miembros se asimilaron con el tiempo debido a los matrimonios mixtos.
4. En 1939 por iniciativa de la Asociación Israelita de Venezuela (creada el año anterior) se inaugura la Sinagoga de El Conde, ubicada en el Nº 25 de la calle Sur 17, urbanización El Conde, Parroquia San Agustín, proyectada por los arquitectos Alfredo Jahn y Carlos Guinand Sandoz. Fue demolida en 1954.
A finales del siglo XIX y principios del XX, el foco económico se trasladó a la capital, encontrándonos con que el 29 de junio de 1930 los sefardíes caraqueños formalmente organizados fundan la Asociación Israelita de Venezuela (AIV) con la finalidad de preservar sus ritos y tradiciones. Fortalecida económicamente con la llegada a partir de mediados del siglo XX de sefardíes procedentes del norte de África (Marruecos) y del Medio Oriente (Siria, Líbano), la comunidad fue consolidando instituciones como sinagogas, escuelas y organizaciones culturales que han servido como pilares para preservar su identidad.
5. Samuel Eskenazi y José Benzaquén. Sinagoga Tiféret Israel. Avenida principal de Maripérez con Paseo Colón. 1963.
Destaca en tal sentido la inauguración y apertura al público en 1963 de la Sinagoga Tiféret Israel, la más grande del país, cuya primera piedra se había colocado en 1956. Ubicada en el cruce de la avenida principal de Maripérez con el Paseo Colón, próxima a la Plaza Venezuela, fue diseñada por los arquitectos Samuel Eskenazi y José Benzaquén y vino a remplazar a la que funcionó en la Urbanización El Conde desde 1939, demolida en 1954 como parte de la construcción de la Avenida Bolívar. Hoy en día en Caracas se cuenta además con otro lugar de culto: la Sinagoga Tiféret Israel del Este ubicada en Los Palos Grandes.
6. Morris E. Curiel (1920-2007).
Dentro de esta breve reseña debe resaltarse la figura de Morris E. Curiel (1920-2007), destacado empresario y banquero venezolano, descendiente de una distinguida familia sefardí de Curazao, que desarrolló una gran obra filantrópica de apoyo a la educación y la cultura y cuyo nombre llevaría el edificio convocado a concurso.
7. Ubicación del terreno destinado a la realización del concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel sobre el Paseo Colón próximo a la Plaza Venezuela.8. El Centro Otassca o Caracas Teleport (hoy CNE) y el monumento a Colón (cuya escultura fue derribada en 2004), conformaron parte de los elementos referenciales del lugar a ser considerados por lo concursantes.
Para el desarrollo de la edificación destinada al museo fue adquirido un terreno entre medianeras ubicado a menos de una cuadra de la sinagoga de Maripérez, sobre el llamado “eje cultural” de la ciudad, limitado en su lindero Este con construcciones blandas, con posibilidades de desarrollo mínimas de acuerdo a las dimensiones de las parcelas que ocupan y, por el Oeste, con el recién inaugurado Centro Otassca o Caracas Teleport (José Miguel Galia y Alfredo Sucre Fabre, 1998), poseedor de un muy particular desarrollo formal, lo que lo convirtió en elemento referencial del lugar. El Sur se abría a un paisaje que contenía el monumento a Colón y la extensión del parque Los Caobos en un primer plano, y el Jardín Botánico junto a Ciudad Universitaria a distancia. El Norte se encontraba comprometido por la posibilidad de desarrollos futuros en las parcelas colindantes.
El programa estaría conformado por tres componentes principales: el museo propiamente dicho, actividades comunitarias y actividades administrativas (apoyadas todas por estacionamientos y servicios comunes), a los que se les exigía una cierta independencia operativa.
Para la evaluación de las propuestas se contó con un calificado jurado integrado por: Celina Bentata, Carlos Gómez de Llarena, Jimmy Alcock, Julio Maragall, Federico Vegas, Isaac Abadí, David Bassan, William Niño y David Gouverneur el cual, a finales de marzo de 1999, falló a favor del proyecto presentado por los arquitectos Andrés Makowski y Lea Dojc, otorgando 4 menciones a las propuestas entregadas por: Pablo Lasala; Guillermo Frontado; Enrique Larrañaga y Vilma Obadía; y Susana Merenfeld.
9. Nº301 del semanario Arquitectura HOY del viernes 15 de junio de 1999.
Del proyecto de Makowski y Dojc, hemos seleccionado una foto de la maqueta que elaboraron como parte del trabajo presentado a concurso para engalanar nuestra postal del día de hoy. Cabe añadir que el mismo fue publicado a espacio completo en el nº301 del semanario Arquitectura HOY del viernes 15 de junio de 1999, donde se mostraron algunos de los elementos presentados en las láminas que constituyeron la entrega y una memoria que explica con total claridad la manera como se concibió y desarrolló el proyecto haciendo mención a sus referentes, sus planteamientos conceptuales, los temas a los que se les dio importancia y la manera como se generó la forma.
10. Izquierda: Vitrales de Marc Chagall para la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Keremdel ‘Centro Médico de Hadassah’ en Jerusalén, 1962. Derecha: Daniel Libeskind. Museo Judío de Berlín, 1997-1999.
Señalan Makowski y Dojc, para introducir su planteamiento lo siguiente: “La imagen de la comunidad judía a lo largo de la historia, ha sido interpretada y posteriormente construida a través de los ojos de diversos arquitectos y artistas, desde los vitrales de Chagall para la sinagoga del ‘Centro Médico de Hadassah’ en Jerusalén, hasta el ‘Museo Judío de Berlín’ de Daniel Libeskind. De esta forma, visiones particulares enriquecen el patrimonio de miles de años de historia. El valor de estas presentaciones está en la multiplicidad y simultaneidad de visiones, en la dinámica de la interpretación de la simbología y los valores. Este ‘modus operandi’ permite a una minoría comunicarse con el resto de la sociedad, por medio de códigos reconocidos y a su vez, dejar un legado acorde a su tiempo”.
11. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.
Bajo estas premisas, la proposición presentada tuvo siempre presente la necesidad de la convivencia de dos escalas de contenido: una material y una simbólica. La primera sería asumida a través de la relación del edificio con el lugar y, en consecuencia, con la ciudad; la segunda estaría dirigida a reconocer el pasado y la tradición que acompaña a la comunidad judía: “Así el Museo como institución, se presenta como un vinculante entre sociedad y comunidad”, subrayarán los arquitectos.
12. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.
Por otro lado, la inevitable consideración del museo como contenedor, buscó traducirse en permanencia asumida por “los elementos que configuran el espacio y que a su vez están cargados de contenido simbólico, valores más allá de los exclusivos a su estructura. De esta manera, términos no arquitectónicos, como son los símbolos, se construyen o materializan, convirtiéndolos en elementos del presente, que rigen la lógica tanto espacial como retórica del proyecto”.
13. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.14. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Corte.
Las intenciones expresadas se traducirían en una edificación que buscó, mediante una imagen sobria, congeniar su relación con el entorno “expandiendo” el museo con la incorporación de espacios públicos y, a la vez, “apropiándose” del espacio circundante, sin dejar de considerar el asumir un “diálogo por oposición” con la expresividad manifiesta de su vecino: el Centro Otassca.
15. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles -3 (izquierda) y 0.00 (derecha) .
La formulación del programa, que de entrada sugería, dada la independencia funcional de sus partes, el tener que lidiar con una imagen fragmentada hacia la ciudad como respuesta, llevó a Makowski y Dojc a “construir una ‘pieza intermedia’ entre el museo y el edificio administrativo, que aparte de permitir al museo figurar emblemáticamente a la escala de la ciudad, se incorporaba como estructurante de éstos. Entendía simultáneamente el problema de la doble escala que el proyecto presentaba, construyendo una imagen sólida y unitaria del programa solicitado”.
16. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles +4 (izquierda) y +9 (derecha).
El dilema sobre el protagonismo del contenedor sobre el contenido, propia de todo museo contemporáneo, “se trató de resolver de la forma más ortodoxa, vale decir, creando espacios claros y secuenciales, capaces de contener y exhibir lo propio de los museos, introduciéndolos en el sistema o contenedor que se exhibe a sí mismo. Un Vacío, en el que sus partes estructurantes, vale nombrar, columnas, muros, suelos y cubiertas adquieren una capacidad expresiva propia, permitiendo variadas percepciones simultáneas durante los recorridos”.
17. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles +14 (izquierda) y planta tipo edificio administrativo (derecha).
El resultado final contempló la creación de un volumen en contacto con la calle y alineado con el cuerpo bajo del Centro Otassca que contendría en el sótano (nivel -3): servicios generales, depósitos, talleres de montaje, carga y descarga, seguridad, oficinas, tienda, cocina y un patio de café del cual surgen una serie de elementos verticales manejados con criterios de sala hipóstila, en torno al cual se organiza el edificio.
El nivel 0.00 se caracteriza por ser el acceso peatonal y a la vez funcionar como nodo de distribución y relacionador espacial ya que contiene: el ingreso hacia las actividades comunitarias (sala de usos múltiples, centro de documentación, salón de creatividad), ubicadas en el nivel +4; el hall de entrada al museo que se desarrolla en un total de 3 pisos de alturas generosas y espacios secuenciales entrelazados con diversos sistemas de circulación mayormente concentrados en el ala Este; el hall de acceso al edificio administrativo; y el ingreso al estacionamiento ubicado en la parte posterior de la parcela (con alturas de entrepiso menores a las correspondientes al museo), desarrollado a medios niveles abarcando hasta 7 pisos en total.
18. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Cortes.
El otro componente del conjunto es el edificio administrativo de 11 pisos contados a partir del último nivel de los estacionamientos (sobre los cuales se ubica), y que funciona como telón de fondo del museo alcanzando la altura del Centro Otassca.
19. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Fachada sur.20. Dos ejemplos de «parohet».21. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.
El frente hacia el Paseo Colón está gobernado por la fachada sur, lograda mediante una trama que evoca al “parohet” (“cortina ricamente ornamentada que se coloca delante del Aron Hakodesh -el Arca Sagrada- en una sinagoga, la cual contiene los rollos de la Torá”): “representa la protección, regula la apertura y la interrelación con el exterior, representa el movimiento, la posibilidad de transformación de la forma, pero permanencia en esencia”, argumentarán los proyectistas. Frente a ella, producto del retraimiento del vacío del museo y el alargamiento de su ala Este, se produce una pequeña plaza que refuerza la idea de considerar el edificio como “integrante activo del contexto, una institución que no sólo es un contenedor que exhibe arte e historia, sino que define la calle, anima el contexto con un nuevo contenido y ofrece un nuevo espacio público a los visitantes”.
22. Vista aérea actual del sector en el que se ubica el terreno objeto del concurso.23. Aproximación desde el Este al terreno objeto del concurso en la actualidad.
Las expectativas iniciales que apuntaban a la construcción del edificio se toparon con circunstancias que llevaron a la Asociación Israelita de Venezuela a abandonar la empresa. Si recordamos que el llamado a concurso coincidió con los meses previos a las elecciones de finales de 1998 ganadas por Hugo Chávez, y la emisión del veredicto con los días posteriores a su juramentación en febrero de 1999 (poco antes de la aprobación del referéndum para la creación de una Asamblea Nacional Constituyente), convirtiéndose el año 1999 en un punto de inflexión histórico en Venezuela que implicó un cambio radical que a su vez trajo consigo una profunda inestabilidad institucional y un cambio total en las prioridades del Estado y de los mecenas culturales, podemos entender las razones de la decisión asumida. En ese contexto, los proyectos de la comunidad judía venezolana, que solían contar con ciertos apoyos o licencias fluidas, entraron en un terreno de gran incertidumbre política que los llevó a aplazar indefinidamente el desarrollo del proyecto y la obra del Museo Sefardí y decantarse por mantener las instituciones ya existentes como la Sinagoga Tiféret Israel o el Centro de Estudios Sefardíes.
24. Acceso, espacios y parte de la colección del Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel.
Ello no impidió que se creara aquel año de 1999 el “Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel” como Asociación Civil sin fines de lucro ni que, a una escala y con una repercusión urbana muy diferentes a la que se previó como programa para la realización del concurso, el 20 de junio de 2010 se inaugurase, de manos de otros proyectistas, “la Primera Etapa de su Sede: la Sala de Exposiciones, ubicada junto a la Sinagoga Tiféret Israel, que se integra al recorrido expositivo. Seguidamente, sus Oficinas Administrativas en nivel superior y la Sala para Conversatorios e Investigación en Dramaturgia, Ensayos de Poesía y Teatro, que lleva el nombre de Isaac Chocrón, la cual forma parte de la Sala de Exposiciones”, tal y como se recoge en https://www.museosefardidecaracas.org.ve/historia.html. Por otro lado, el terreno donde se desarrollaría la propuesta de Makowski y Dojc aún hoy se encuentra desocupado.
Al igual que cuando se hizo la convocatoria en 1998: “El Museo define su misión como la de conformar, conservar, estudiar y difundir un patrimonio de Judaica: documentos, libros, objetos y obras de arte que den testimonio de la historia, la cultura y los valores del Pueblo Judío, con énfasis en la comunidad establecida en Venezuela por más de dos siglos”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 7, 11-19 y 21. Cortesía de Lea Dojc y Andrés Makowski