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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 469

Cuando a finales del año 1998 la Asociación Israelita de Venezuela convocó el concurso privado de arquitectura para la sede del Museo Sefardí de Caracas “Morris E. Curiel”, se despertó un notable entusiasmo de parte de los participantes y un inusitado interés en el gremio por conocer los resultados de lo que podía constituirse en una de las contadas excepciones en las que un evento de esta naturaleza tendría como desenlace final la construcción del edificio, en vista de las continuas decepciones que habían traído consigo los concursos promovidos por el Estado. Con ello, se reactivaba, una vez más, la esperanza que siempre ha acompañado a estos certámenes de constituirse en camino idóneo para promover la buena arquitectura asociada a edificaciones de valía para la sociedad y se aspiraba a que, auspiciado en esta oportunidad por una entidad de reconocida solvencia económica y social, la feliz finalización estuviese garantizada.

La iniciativa de llamar a concurso, sin duda, estuvo ligada al hecho de ser la comunidad sefardí en Venezuela una de las más antiguas de América Latina, caracterizada por una temprana presencia clandestina, un rol clave en la independencia y un legado cultural imborrable. A diferencia de los judíos asquenazíes (provenientes de Europa Central y Oriental) que llegaron en el siglo XX, los sefardíes sentaron las bases del judaísmo en el territorio nacional. Por ello no es de extrañar que historiadores y estudios genealógicos modernos sugieran que en el flujo constante de conversos se encuentre la huella genética de muchas familias de la aristocracia criolla.

1. Mapa que recoge los lugares de España y Portugal donde se ubicaron, tras ser decretada su expulsión en 1492, los «judíos secretos», «nuevos cristianos», «judíos conversos» o «criptojudíos», así denominados porque, aunque continuaron practicando su religión clandestinamente eligieron convertirse para evitar su expulsión o ser entregados a la Inquisición. El registro abarca hasta 1930 cuando se da la emancipación de la judería en España, posterior a la producida en Portugal en 1910.

La historia señala cómo tras la expulsión de España decretada por los Reyes Católicos en 1492, muchos judíos conversos o criptojudíos llegarían integrados en las expediciones de conquista españolas, ocultando su fe ante el temor ser descubiertos y procesados por la Inquisición. Más adelante (1693), un grupo de sefardíes procedentes de Livorno y establecidos en la colonia holandesa de Curazao fundó un importante asentamiento comercial en Tucacas: construyeron casas, comerciaron cacao y tabaco, y erigieron una sinagoga. Sin embargo, en 1720, las fuerzas españolas destruyeron el lugar acusándolos de contrabando.

2. Mordechai Ricardo (1771-1842) abogado judío sefardí nacido en Amsterdam, que protegió a Simón Bolívar y a sus hermanas en Curazao tras las victorias realistas iniciales. Fue uno de los primeros en leer el Manifiesto de Cartagena.

A comienzos del siglo XIX durante la guerra de emancipación, islas como Curazao y Saint Thomas (con alta población sefardí) sirvieron de refugio para los patriotas y también se sabe que sefardíes prominentes apoyaron financieramente y con armamento la causa republicana.

Lograda la Independencia, al consolidarse la República de Venezuela después del triunfo de Carabobo en 1821, se abolió oficialmente el tribunal de la Inquisición, cesó definitivamente la persecución y se abrió el camino para la libertad de culto.

3. El Cementerio Judío de Coro, abierto en 1824.

Ya en plena República, hacia 1824, debido a la crisis económica que atravesaba Curazao y atraídos por las nuevas leyes venezolanas, decenas de familias sefardíes se asentaron legalmente en Santa Ana de Coro. Esta comunidad fundó el Cementerio Judío de Coro en 1832, el camposanto israelita en uso continuo más antiguo de toda América del Sur. De esta migración surgieron apellidos plenamente integrados a la venezolanidad como Curiel, Maduro, Capriles, Fonseca o Henríquez y muchos miembros se asimilaron con el tiempo debido a los matrimonios mixtos.

4. En 1939 por iniciativa de la Asociación Israelita de Venezuela (creada el año anterior) se inaugura la Sinagoga de El Conde, ubicada en el Nº 25 de la calle Sur 17, urbanización El Conde, Parroquia San Agustín, proyectada por los arquitectos Alfredo Jahn y Carlos Guinand Sandoz. Fue demolida en 1954.

A finales del siglo XIX y principios del XX, el foco económico se trasladó a la capital, encontrándonos con que el 29 de junio de 1930 los sefardíes caraqueños formalmente organizados fundan la Asociación Israelita de Venezuela (AIV) con la finalidad de preservar sus ritos y tradiciones. Fortalecida económicamente con la llegada a partir de mediados del siglo XX de sefardíes procedentes del norte de África (Marruecos) y del Medio Oriente (Siria, Líbano), la comunidad fue consolidando instituciones como sinagogas, escuelas y organizaciones culturales que han servido como pilares para preservar su identidad.

5. Samuel Eskenazi y José Benzaquén. Sinagoga Tiféret Israel. Avenida principal de Maripérez con Paseo Colón. 1963.

Destaca en tal sentido la inauguración y apertura al público en 1963 de la Sinagoga Tiféret Israel, la más grande del país, cuya primera piedra se había colocado en 1956. Ubicada en el cruce de la avenida principal de Maripérez con el Paseo Colón, próxima a la Plaza Venezuela, fue diseñada por los arquitectos Samuel Eskenazi y José Benzaquén y vino a remplazar a la que funcionó en la Urbanización El Conde desde 1939, demolida en 1954 como parte de la construcción de la Avenida Bolívar. Hoy en día en Caracas se cuenta además con otro lugar de culto: la Sinagoga Tiféret Israel del Este ubicada en Los Palos Grandes.

6. Morris E. Curiel (1920-2007).

Dentro de esta breve reseña debe resaltarse la figura de Morris E. Curiel (1920-2007), destacado empresario y banquero venezolano, descendiente de una distinguida familia sefardí de Curazao, que desarrolló una gran obra filantrópica de apoyo a la educación y la cultura y cuyo nombre llevaría el edificio convocado a concurso.

7. Ubicación del terreno destinado a la realización del concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel sobre el Paseo Colón próximo a la Plaza Venezuela.
8. El Centro Otassca o Caracas Teleport (hoy CNE) y el monumento a Colón (cuya escultura fue derribada en 2004), conformaron parte de los elementos referenciales del lugar a ser considerados por lo concursantes.

Para el desarrollo de la edificación destinada al museo fue adquirido un terreno entre medianeras ubicado a menos de una cuadra de la sinagoga de Maripérez, sobre el llamado “eje cultural” de la ciudad, limitado en su lindero Este con construcciones blandas, con posibilidades de desarrollo mínimas de acuerdo a las dimensiones de las parcelas que ocupan y, por el Oeste, con el recién inaugurado Centro Otassca o Caracas Teleport (José Miguel Galia y Alfredo Sucre Fabre, 1998), poseedor de un muy particular desarrollo formal, lo que lo convirtió en elemento referencial del lugar. El Sur se abría a un paisaje que contenía el monumento a Colón y la extensión del parque Los Caobos en un primer plano, y el Jardín Botánico junto a Ciudad Universitaria a distancia. El Norte se encontraba comprometido por la posibilidad de desarrollos futuros en las parcelas colindantes.

El programa estaría conformado por tres componentes principales: el museo propiamente dicho, actividades comunitarias y actividades administrativas (apoyadas todas por estacionamientos y servicios comunes), a los que se les exigía una cierta independencia operativa.

Para la evaluación de las propuestas se contó con un calificado jurado integrado por: Celina Bentata, Carlos Gómez de Llarena, Jimmy Alcock, Julio Maragall, Federico Vegas, Isaac Abadí, David Bassan, William Niño y David Gouverneur el cual, a finales de marzo de 1999, falló a favor del proyecto presentado por los arquitectos Andrés Makowski y Lea Dojc, otorgando 4 menciones a las propuestas entregadas por: Pablo Lasala; Guillermo Frontado; Enrique Larrañaga y Vilma Obadía; y Susana Merenfeld.

9. Nº301 del semanario Arquitectura HOY del viernes 15 de junio de 1999.

Del proyecto de Makowski y Dojc, hemos seleccionado una foto de la maqueta que elaboraron como parte del trabajo presentado a concurso para engalanar nuestra postal del día de hoy. Cabe añadir que el mismo fue publicado a espacio completo en el nº301 del semanario Arquitectura HOY del viernes 15 de junio de 1999, donde se mostraron algunos de los elementos presentados en las láminas que constituyeron la entrega y una memoria que explica con total claridad la manera como se concibió y desarrolló el proyecto haciendo mención a sus referentes, sus planteamientos conceptuales, los temas a los que se les dio importancia y la manera como se generó la forma.

10. Izquierda: Vitrales de Marc Chagall para la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Kerem del ‘Centro Médico de Hadassah’ en Jerusalén, 1962. Derecha: Daniel Libeskind. Museo Judío de Berlín, 1997-1999.

Señalan Makowski y Dojc, para introducir su planteamiento lo siguiente: “La imagen de la comunidad judía a lo largo de la historia, ha sido interpretada y posteriormente construida a través de los ojos de diversos arquitectos y artistas, desde los vitrales de Chagall para la sinagoga del ‘Centro Médico de Hadassah’ en Jerusalén, hasta el ‘Museo Judío de Berlín’ de Daniel Libeskind. De esta forma, visiones particulares enriquecen el patrimonio de miles de años de historia. El valor de estas presentaciones está en la multiplicidad y simultaneidad de visiones, en la dinámica de la interpretación de la simbología y los valores. Este ‘modus operandi’ permite a una minoría comunicarse con el resto de la sociedad, por medio de códigos reconocidos y a su vez, dejar un legado acorde a su tiempo”.

11. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.

Bajo estas premisas, la proposición presentada tuvo siempre presente la necesidad de la convivencia de dos escalas de contenido: una material y una simbólica. La primera sería asumida a través de la relación del edificio con el lugar y, en consecuencia, con la ciudad; la segunda estaría dirigida a reconocer el pasado y la tradición que acompaña a la comunidad judía: “Así el Museo como institución, se presenta como un vinculante entre sociedad y comunidad”, subrayarán los arquitectos.

12. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.

Por otro lado, la inevitable consideración del museo como contenedor, buscó traducirse en permanencia asumida por “los elementos que configuran el espacio y que a su vez están cargados de contenido simbólico, valores más allá de los exclusivos a su estructura. De esta manera, términos no arquitectónicos, como son los símbolos, se construyen o materializan, convirtiéndolos en elementos del presente, que rigen la lógica tanto espacial como retórica del proyecto”.

13. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.
14. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Corte.

Las intenciones expresadas se traducirían en una edificación que buscó, mediante una imagen sobria, congeniar su relación con el entorno “expandiendo” el museo con la incorporación de espacios públicos y, a la vez, “apropiándose” del espacio circundante, sin dejar de considerar el asumir un “diálogo por oposición” con la expresividad manifiesta de su vecino: el Centro Otassca.

15. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles -3 (izquierda) y 0.00 (derecha) .

La formulación del programa, que de entrada sugería, dada la independencia funcional de sus partes, el tener que lidiar con una imagen fragmentada hacia la ciudad como respuesta, llevó a Makowski y Dojc a “construir una ‘pieza intermedia’ entre el museo y el edificio administrativo, que aparte de permitir al museo figurar emblemáticamente a la escala de la ciudad, se incorporaba como estructurante de éstos. Entendía simultáneamente el problema de la doble escala que el proyecto presentaba, construyendo una imagen sólida y unitaria del programa solicitado”.

16. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles +4 (izquierda) y +9 (derecha).

El dilema sobre el protagonismo del contenedor sobre el contenido, propia de todo museo contemporáneo, “se trató de resolver de la forma más ortodoxa, vale decir, creando espacios claros y secuenciales, capaces de contener y exhibir lo propio de los museos, introduciéndolos en el sistema o contenedor que se exhibe a sí mismo. Un Vacío, en el que sus partes estructurantes, vale nombrar, columnas, muros, suelos y cubiertas adquieren una capacidad expresiva propia, permitiendo variadas percepciones simultáneas durante los recorridos”.

17. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles +14 (izquierda) y planta tipo edificio administrativo (derecha).

El resultado final contempló la creación de un volumen en contacto con la calle y alineado con el cuerpo bajo del Centro Otassca que contendría en el sótano (nivel -3): servicios generales, depósitos, talleres de montaje, carga y descarga, seguridad, oficinas, tienda, cocina y un patio de café del cual surgen una serie de elementos verticales manejados con criterios de sala hipóstila, en torno al cual se organiza el edificio.

El nivel 0.00 se caracteriza por ser el acceso peatonal y a la vez funcionar como nodo de distribución y relacionador espacial ya que contiene: el ingreso hacia las actividades comunitarias (sala de usos múltiples, centro de documentación, salón de creatividad), ubicadas en el nivel +4; el hall de entrada al museo que se desarrolla en un total de 3 pisos de alturas generosas y espacios secuenciales entrelazados con diversos sistemas de circulación mayormente concentrados en el ala Este; el hall de acceso al edificio administrativo; y el ingreso al estacionamiento ubicado en la parte posterior de la parcela (con alturas de entrepiso menores a las correspondientes al museo), desarrollado a medios niveles abarcando hasta 7 pisos en total.

18. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Cortes.

El otro componente del conjunto es el edificio administrativo de 11 pisos contados a partir del último nivel de los estacionamientos (sobre los cuales se ubica), y que funciona como telón de fondo del museo alcanzando la altura del Centro Otassca.

19. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Fachada sur.
20. Dos ejemplos de «parohet».
21. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.

El frente hacia el Paseo Colón está gobernado por la fachada sur, lograda mediante una trama que evoca al “parohet” (“cortina ricamente ornamentada que se coloca delante del Aron Hakodesh -el Arca Sagrada- en una sinagoga, la cual contiene los rollos de la Torá”): “representa la protección, regula la apertura y la interrelación con el exterior, representa el movimiento, la posibilidad de transformación de la forma, pero permanencia en esencia”, argumentarán los proyectistas. Frente a ella, producto del retraimiento del vacío del museo y el alargamiento de su ala Este, se produce una pequeña plaza que refuerza la idea de considerar el edificio como “integrante activo del contexto, una institución que no sólo es un contenedor que exhibe arte e historia, sino que define la calle, anima el contexto con un nuevo contenido y ofrece un nuevo espacio público a los visitantes”.

22. Vista aérea actual del sector en el que se ubica el terreno objeto del concurso.
23. Aproximación desde el Este al terreno objeto del concurso en la actualidad.

Las expectativas iniciales que apuntaban a la construcción del edificio se toparon con circunstancias que llevaron a la Asociación Israelita de Venezuela a abandonar la empresa. Si recordamos que el llamado a concurso coincidió con los meses previos a las elecciones de finales de 1998 ganadas por Hugo Chávez, y la emisión del veredicto con los días posteriores a su juramentación en febrero de 1999 (poco antes de la aprobación del referéndum para la creación de una Asamblea Nacional Constituyente), convirtiéndose el año 1999 en un punto de inflexión histórico en Venezuela que implicó un cambio radical que a su vez trajo consigo una profunda inestabilidad institucional y un cambio total en las prioridades del Estado y de los mecenas culturales, podemos entender las razones de la decisión asumida. En ese contexto, los proyectos de la comunidad judía venezolana, que solían contar con ciertos apoyos o licencias fluidas, entraron en un terreno de gran incertidumbre política que los llevó a aplazar indefinidamente el desarrollo del proyecto y la obra del Museo Sefardí y decantarse por mantener las instituciones ya existentes como la Sinagoga Tiféret Israel o el Centro de Estudios Sefardíes.

24. Acceso, espacios y parte de la colección del Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel.

Ello no impidió que se creara aquel año de 1999 el “Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel” como Asociación Civil sin fines de lucro ni que, a una escala y con una repercusión urbana muy diferentes a la que se previó como programa para la realización del concurso, el 20 de junio de 2010 se inaugurase, de manos de otros proyectistas, “la Primera Etapa de su Sede: la Sala de Exposiciones, ubicada junto a la Sinagoga Tiféret Israel, que se integra al recorrido expositivo. Seguidamente, sus Oficinas Administrativas en nivel superior y la Sala para Conversatorios e Investigación en Dramaturgia, Ensayos de Poesía y Teatro, que lleva el nombre de Isaac Chocrón, la cual forma parte de la Sala de Exposiciones”, tal y como se recoge en https://www.museosefardidecaracas.org.ve/historia.html. Por otro lado, el terreno donde se desarrollaría la propuesta de Makowski y Dojc aún hoy se encuentra desocupado.

Al igual que cuando se hizo la convocatoria en 1998: “El Museo define su misión como la de conformar, conservar, estudiar y difundir un patrimonio de Judaica: documentos, libros, objetos y obras de arte que den testimonio de la historia, la cultura y los valores del Pueblo Judío, con énfasis en la comunidad establecida en Venezuela por más de dos siglos”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 7, 11-19 y 21. Cortesía de Lea Dojc y Andrés Makowski

2. @lahistoria200 (https://www.instagram.com/p/CkrJ9l-OnVQ/)

3. IAM Venezuela (https://iamvenezuela.org/2017/02/__trashed-2/)

4 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

6 y 24. Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel (https://www.museosefardidecaracas.org.ve)

8. @arquitecto_simongonzalo (https://www.instagram.com/p/C43KIKnOPGw/?hl=es-la&img_index=2)

9 y 23. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

10. La Luz (https://revistalaluz.com.ar/2022/02/04/los-vitrales-de-marc-chagall-cumplen-60-anos-en-el-centro-medico-hadassah/); y UrbiPedia (https://www.urbipedia.org/hoja/Museo_Jud%C3%ADo_de_Berl%C3%ADn)

20. Jewish Museum of Greece (https://jewishmuseum.gr/en/antikeimeno-tou-mina/silk-parohet/) y (https://artifacts.jewishmuseum.gr/artifacts/parohet-34/)

22. Captura de Google Earth.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 429

El Cementerio General del Sur, inaugurado el 5 de julio de 1876, forma parte de las obras con que Antonio Guzmán Blanco llevó adelante la modernización de Caracas de las cuales han quedados importantes testimonios. Sin ser la más llamativa, obedeció a la necesidad que tenía la ciudad de contar con un camposanto que cumpliera con las condiciones de capacidad, decencia e higiene requeridas en virtud de su crecimiento.

Con su creación, además, se buscó ofrecer un servicio público y eliminar los numerosos cotos particulares existentes entre los que se encontraban, entre otros, el de “Los Hijos de Dios”, “Las Mercedes”, “San Simón”, “Los Canónigos”, el de “Los Ingleses” y el de “Los Alemanes”, más los ubicados anexos a templos, conventos y hospitales presentes en las primeras parroquias caraqueñas, dispersos en un modesto desarrollo urbano contenido entre el Ávila al norte, el río Guaire al sur, la quebrada Anauco al este y El Calvario al oeste, rodeado de haciendas como San Bernardino, La Guía, y El Conde y de numerosos sembradíos hacia el norte y el oeste del mismo, según el plano topográfico de la ciudad de Caracas para el año de 1874. Cabe acotar que tal proliferación de necrópolis obedeció a diferentes causas: la edificación de un templo, de un hospital, las diferencias de culto o la aparición de una epidemia.

1. Plano topográfico de la ciudad de Caracas, 1874.

Tomada la decisión por parte del “Ilustre Americano” en 1875, éste “comisionó al señor Gobernador del Distrito Federal, General Lino Duarte, para solicitar el terreno que serviría para este fin. Duarte, acompañado de su Secretario el señor Doctor Miguel Caballero, recorrieron los alrededores de Caracas y se fijaron en el Rincón de El Valle, en un terreno que llamaban Tierra de Jugo (según por el apellido de uno de sus antiguos dueños), terreno que forma una planicie inclinada suavemente y rodeada de colinas”, de acuerdo a lo señalado por Manuel Landaeta Rosales en Los cementerios de Caracas desde 1567 hasta 1906, libro publicado en 1906. Y continúa: “EI General Guzmán Blanco, acompañado del mismo Duarte, del doctor Jesús Muñoz Tébar, Ministro de Obras Públicas, y de otras personas más, vio el terreno y lo creyó apropiado a su objeto. EI 13 de julio de aquel mismo año, se dictó una Resolución por el Ministerio de Obras Públicas, mandando a construir el Cementerio en el lugar referido. Los planos y presupuesto para la obra los levantó el ingeniero Jesús Muñoz Tebar quién dirigió los trabajos”.

2. Plano topográfico de la ciudad de Caracas, levantado en 1889 bajo la dirección del general Vicente Mestre. En la leyenda se hace mención a la localización del Cementerio General del Sur en la Tierra de Jugo en las afueras de la ciudad y se registra aún la presencia de otros tres camposantos urbanos.

La iniciativa de realizar el cementerio en las afueras de Caracas vino acompañada de la inauguración de obras como el Puente Regeneración (o Puente de Hierro, abierto el 4 de julio de 1875) y la posterior presencia del ferrocarril hacia El Valle (Ferrocarril del Sur), que atravesaría el Portachuelo, evidencias de la búsqueda por parte del gobierno guzmancista de ampliar los espacios de la ciudad más allá del río Guaire, límite natural de la capital desde su fundación. Sería el 1 de agosto de 1887 que Guzmán dictaría un decreto “mandando abrir una cortada en las colinas del Portachuelo de El Valle, para prolongar la calle Sur 5 y acortar la distancia al Cementerio General del Sur”, aportará Landaeta Rosales. También informa que “el 15 de noviembre de 1889 se compró el segundo lote de terreno para ensanchar el cementerio” ubicado al sur de los adquiridos en 1876 con una extensión de 51.154 m2 (alrededor de 5 há) que sumadas a las originales alcanzaría las 246 hectáreas; que “las primeras aceras del interior del cementerio se hicieron… en 1890 por cuenta del Ministerio de Obras Públicas”; que “el boulevard que conduce de El Rincón de El Valle al cementerio, se hizo entre 1893 y 1896, durante en gobierno de Joaquín Crespo”, al igual que las aceras y camellón junto a la plantación de los árboles; y que “el tranvía que parte de la línea férrea de Caracas a El Valle, se inauguró a mediados de noviembre de 1895”.

3. Detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1897 en el que se señalan las parroquias foráneas. En rojo se resalta la ubicación del Rincón del Valle y el Cementerio General del Sur (Tierra de Jugo).

Sin embargo, a pesar de la importante decisión tomada en 1876, la aceptación del nuevo cementerio como único espacio de esas características en la ciudad debió enfrentar una férrea resistencia de parte de la población, entre otras cosas por las dificultades que ofrecía su acceso, hasta el punto en que, a la salida de Guzmán Blanco de su primer gobierno (conocido como “el septenio”, 1870-1877) y asumir la presidencia Francisco Linares Alcántara, “el Concejo Municipal facultó el 12 de julio de 1977 al gobernador del Distrito Federal, para que hiciera abrir al público los cementerios clausurados desde el 10 de julio del año anterior…quedando el Cementerio General del Sur clausurado por entonces”, como señala Landaeta Rosales.

Tal situación permanecería hasta que en 1879, al regresar Guzmán al poder y dar inicio así al “quinquenio” (1879-1884), acometió como uno de sus primeros actos “poner en actividad nuevamente el Cementerio General del Sur y clausurar los otros…”, pasando a ser definitivamente el único camposanto autorizado de la ciudad y acentuándose su carácter laico.

4. Vista panorámica del Cementerio General del Sur a finales del siglo XIX. A la izquierda el edifico de la capilla ubicado en la entrada y en el extremo derecho el panteón de Joaquín Crespo y familia.

Aquel sereno valle de ligera pendiente, originalmente destinado al cultivo de la caña de azúcar y otros rubros agrícolas, daría pie a la concepción por parte de Muñoz Tébar de un camposanto-jardín heredero de una tradición europea que lo entendía, no sólo como última morada de los difuntos, sino como un lugar de esparcimiento, organizado en este caso a partir de un eje central que sería prolongación de la avenida que le daba acceso desde su conexión con la carretera de El Valle, hoy avenida principal del Cementerio (antigua Calle Real).

5. Izquierda: Trazado del Cementerio General del Sur. Derecha: Edificio de la capilla a la entrada del camposanto.
6. Una de las calzadas del cementerio.

De acuerdo a lo expuesto por Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “el trazado urbano del camposanto se estructura a partir de un corto eje central, que remata en el edificio de la capilla, y luego se divide en tres calles que se introducen dentro del valle, intersectándose con vías transversales sucesivas, en donde se construyen grandes lotes rectangulares orientados norte-sur. En su entrada se encuentran dos figuras votivas de bronce creadas por el escultor de origen italiano Giuglio Roversi (1841-1920). Al interior, el área se encuentra dividida por grupos étnicos o credos. El blanco edificio de la capilla, orientado al este, destinado a actividades religiosas y administrativas, marca el inicio del camposanto. Esta se complementa con un corredor externo delimitado por una alta columnata de la misma altura de la edificación. Las columnas de basamento liso corrido poseen fuste estriado y capitel de orden dórico, y sobre ellas se levanta una fachada con molduras horizontales que lo separan de la cornisa”.

7. Dos mausoleos. El de la izquierda es el de Joaquín Crespo y familia.

Si bien con el cementerio se buscó ofrecer un espacio único en la capital, donde en principio todos serían iguales, la diferenciación social se hizo evidente al momento de enterrar y adornar la última morada de cada difunto. La presencia de obras de escultura funeraria en las tumbas de las familias más pudientes de la capital se hizo cada vez más evidente dentro del camposanto. No es casual que el principal monumento existente y uno de los primeros construidos sea el que levantara la familia del general Joaquín Crespo, (presidente de la República en dos ocasiones 1884-1886, y 1892-1898), ocupando el remate de una de las tres calles que surgen como prolongación del eje de la entrada al lugar.

8. Imágenes de la estatuaria presente en el cementerio. Arriba a la izquierda: Monumento funerario del Dr. Raimundo Ignacio Andueza Palacio, presidente de Venezuela entre 1890 y 1892,

Según Yuleima Rodríguez en “Cementerio General del Sur: Aproximación Histórica y Costumbres de los Caraqueños vistas a través de la Necrópolis” (2011) (http://servicio.bc.uc.edu.ve/postgrado/manongo36/art07.pdf): “La elaboración de esculturas y rostros de los difuntos favoreció el comercio de las marmolerías presentes en las adyacencias del cementerio, lo que contribuyó en conjunto con otras actividades vinculadas a la necrópolis al crecimiento poblacional del Rincón del Valle. Escultores famosos de la talla de Pietro Ceccarelli, Chellini, Francisco Pigna, Ventura, Morini, Julio Roversi y Emilio Gariboldi, que tenía, según una marmolería artística en el en el centro de la ciudad, entre Mercaderes y Municipal”, se hicieron presentes. De tal manera, “el camposanto llegará a ser pues, un lugar en donde se presentan obras de arte que a pesar de ser privadas pueden ser disfrutadas por el colectivo. Necrópolis, jardín o museo, la morada final de los difuntos caraqueños exaltaría a través de la belleza de los panteones el lugar de descanso de las familias más pudientes, quienes comprarán lotes de terreno para asegurar la colocación de obras de arte en los lugares de descanso de sus familiares”.

9. Detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl (1934) (arriba) y del Plano de Caracas Monumental de Ramón Sosa (1936) (abajo) en los que se aprecia el camposanto y el incipiente desarrollo del Rincón del Valle (Prado de María).
10. Toma aérea reciente del Cementerio General del Sur y sus alrededores.

El poblamiento del Rincón del Valle (denominado posteriormente como Prado de María y en el que hoy se ubica el sector de El Cementerio), se dará a partir de las primeras décadas del siglo XX y se acelerará a partir de los años 40, asentándose allí grupos familiares de clase media o media baja en un desarrollo desigual conformado básicamente por viviendas unifamiliares dentro de una trama regular de calles y avenidas. Con el tiempo y con dramatismo a partir de los años 60, las laderas de la pequeña cuenca se verán ocupadas por una importante cantidad de viviendas informales que a su vez comprometerán el área ocupada por el camposanto. Otro tanto acaecerá cuando en 1968 se inaugure el distribuidor “La Araña” y poco tiempo después se ejecute el ramal que lo conecta con la parroquia El Valle, el cual afectó de manera visible el sector El Cementerio y dio pie para la localización bajo el viaducto de un mercado informal que tiene alcance metropolitano.

11. Nº 123 del semanario Arquitectura Hoy del sábado 9 de septiembre de 1995, donde fue publicada la convocatoria al Concurso Nacional de Ideas Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur.
12. Izquierda: Vista aérea del sector El Cementerio indicando el área objeto del concurso, ampliada a la derecha.

Es a finales del siglo XX durante la gestión que llevó adelante La Causa R en el Municipio Libertador, cuando el área ya había sido declarada como monumento histórico en 1982 y se encontraba en un estado de claro deterioro, que se buscará atender una ingente necesidad que aquejaba al Cementerio General del Sur desde hacía mucho tiempo. Es así como desde la Dirección Ejecutiva de Planes y Proyectos del mencionado municipio se produjo la convocatoria en 1995 a un concurso que tuvo las siguientes particularidades, de acuerdo al aviso publicado el 9 de septiembre de 1995 en el semanario Arquitectura HOY:

  • Se convocaba, en principio, “a todas aquellas personas que pudieran aportar ideas en relación a las Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur”.
  • Fue abierto a nivel nacional, de manera libre y estaba dirigido a “todo tipo de personas afín a las artes”, es decir “pintores, escultores, arquitectos, artistas plásticos, etc. pudiendo concursar solos o en equipo”.
  • El objetivo era “buscar una acción decidida en la puerta de entrada al cementerio, así como también, todo aquello que involucre las áreas de acceso y sus adyacencias”.
  • Se subrayaba que para el planteamiento que se haga, la presentación alcanzará el “nivel de IDEAS, bajo libertad de pensamiento, juicio y criterio”.
  • Se estableció un mes de trabajo para la realización de la idea: del 18 de septiembre de 1995 al 18 de octubre de 1995, aunque luego se dio una prórroga hasta el 22 de ese mismo mes.
  • Se señalaba que “en la presentación de los trabajos no se exigirá el anonimato”.
  • No se establecía escala alguna para la presentación. La misma debía entregarse sobre material rígido y podría consistir en un mínimo de una y un máximo de tres láminas en formato de 60 x 90 cms.
  • Se otorgaría un primer premio y un máximo de tres menciones honoríficas a juicio del jurado.

Una vez cumplidos los lapsos establecidos, el jurado conformado por Francisco Sesto (Director de Gestión Urbana), Lucas Pou Ruan (Director Ejecutivo de Planes y Proyectos), Rosa Stredel (Presidenta de Fundapatrimonio) y Tulio Hernández (Presidente de Fundarte), adjudicó el Primer Premio al arquitecto Doménico Silvestro (Universitá degli Studi, Nápoles, Italia. Reválida UCV, 1969).

13. Nº 128 del semanario Arquitectura Hoy del sábado 11 de noviembre de 1995, donde fue publicado el veredicto del jurado y dos imágenes de la propuesta ganadora del concurso.

El acta, publicada en la edición del sábado 11 de noviembre de Arquitectura HOY, acompañada de la imagen que ilustra nuestra postal del día de hoy y una planta de la idea presentada (únicos documentos que nos ha sido posible ubicar), apunta que “el trabajo destaca a juicio del jurado por su comprensión de la globalidad del problema y configura una idea que expresa claridad y fuerza al tiempo que sintetiza la escala monumental y la doméstica en una solución muy atractiva estrechamente ligada al lugar”.

14. Planta de la idea ganadora del concurso.

El jurado otorgó, además, tres Menciones Honoríficas que recayeron una en el planteamiento hecho por Roberto Castillo, la segunda sobre el equipo conformado por María José Sedales, Juan Luchsinger y Hugo D’Enjoy y la tercera en la pareja constituida por Alessandro Famiglietti y Ángela Rodríguez.

En camino a cumplirse 30 años desde la realización de aquel certamen, la propuesta ganadora, concebida y tratada como una “puerta urbana” que le otorgaba identidad al sitio, destacando “los hitos” de mayor significación, en este caso, las capillas del cementerio, utilizando los volúmenes arquitectónicos y la arquitectura misma, como vínculo articulador de lo urbano, cayó, como tantos concursos que en su momento generaron grandes expectativas, en saco roto.

15. Dos tomas del Bulevar César Rengifo o Bulevar El Cementerio.

El año 2009 se aprobó e inició un plan para recuperar la antigua Calle Real de El Cementerio que, de acuerdo a Wikipedia, “fue transformada en 2011 en un nuevo Bulevar de 1,8 kilómetros con rampas, caminerias y espacios para realizar ejercicios a lo largo de 11 cuadras” que cuenta con 2500 metros cuadrados de superficie. La inauguración del hoy conocido como Bulevar Cesar Rengifo o Bulevar El Cementerio por parte de las autoridades municipales se llevó a cabo el 19 de abril de 2011, “convirtiéndose en el segundo Bulevar más grande de la ciudad capital venezolana”. Hasta ahora no hemos encontrado mención alguna con respecto a si las áreas de acceso al cementerio fueron incluidas en los trabajos o si se tuvo en cuenta la propuesta presentada por Silvestro quien, dicho sea de paso, fue reconocido en 2010 por el CONAC con el Premio Nacional de Arquitectura. Tampoco en los anuncios de recuperación del camposanto anunciados en 2021.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 11, 13 y 14. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

1, 2, 3, 5 y 9. Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje. 2015.

4. El Journal de Dani (https://www.facebook.com/eljournaldedani/photos/vista-panor%C3%A1mica-del-cementerio-general-del-sur-caracasfinales-del-siglo-xixdani/1369770257738596/?_rdr).

6. Cementerio General del Sur. IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2019/06/cementerio-general-del-sur/).

7. Cementerio General del Sur. IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2019/06/cementerio-general-del-sur/); y PEAKD (https://peakd.com/hive-148441/@sofathana/un-vistazo-al-cementerio-general-del-sur-caracas-venezuela-a-look-at-the-general-cemetery-of-the-south-caracas-venezuela).

8. IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2019/06/cementerio-general-del-sur/); Flickr (https://www.flickr.com/photos/erol70/14899746081/in/photostream/); Wikipedia (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Pante%C3%B3n_abandonado.Cementerio_General_del_Sur._Caracas.jpg); La Cámara de Caracas (https://camaradecaracas.com/la-camara-caracas-y-sus-historias/ocurrio-aqui/origenes-del-cementero-general-del-sur-en-caracas-1875-1904/); y Letralia (https://letralia.com/articulos-y-reportajes/2019/03/28/mis-muertos/).

10. Renato Yánez (https://www.facebook.com/renatoyaneztrafficcenter/photos/el-cementerio-general-del-sur-caracas-guarda-entre-sus-tumbas-gran-parte-de-la-h/490221058056497/?locale=es_LA).

12. Capturas de Google Earth.

15. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje. 2015.