ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 469

Cuando a finales del año 1998 la Asociación Israelita de Venezuela convocó el concurso privado de arquitectura para la sede del Museo Sefardí de Caracas “Morris E. Curiel”, se despertó un notable entusiasmo de parte de los participantes y un inusitado interés en el gremio por conocer los resultados de lo que podía constituirse en una de las contadas excepciones en las que un evento de esta naturaleza tendría como desenlace final la construcción del edificio, en vista de las continuas decepciones que habían traído consigo los concursos promovidos por el Estado. Con ello, se reactivaba, una vez más, la esperanza que siempre ha acompañado a estos certámenes de constituirse en camino idóneo para promover la buena arquitectura asociada a edificaciones de valía para la sociedad y se aspiraba a que, promovido en esta oportunidad por una entidad de reconocida solvencia económica y social, la feliz finalización estuviese garantizada.

La iniciativa de llamar a concurso, sin duda, estuvo ligada al hecho de ser la comunidad sefardí en Venezuela una de las más antiguas de América Latina, caracterizada por una temprana presencia clandestina, un rol clave en la independencia y un legado cultural imborrable. A diferencia de los judíos asquenazíes (provenientes de Europa Central y Oriental) que llegaron en el siglo XX, los sefardíes sentaron las bases del judaísmo en el territorio nacional. Por ello no es de extrañar que historiadores y estudios genealógicos modernos sugieran que en el flujo constante de conversos se encuentre la huella genética de muchas familias de la aristocracia criolla.

1. Mapa que recoge los lugares de España y Portugal donde se ubicaron, tras ser decretada su expulsión en 1492, los «judíos secretos», «nuevos cristianos», «judíos conversos» o «criptojudíos» así denominados porque, aunque continuaron practicando su religión clandestinamente eligieron convertirse para evitar su expulsión o ser entregados a la Inquisición. El registro abarca hasta 1930 cuando se da la emancipación de la judería en España, posterior a la producida en Portugal en 1910.

La historia señala cómo tras la expulsión de España decretada por los Reyes Católicos en 1492, muchos judeoconversos o criptojudíos llegarían integrados en las expediciones de conquista españolas, ocultando su fe ante el temor ser descubiertos y procesados por la Inquisición. Más adelante (1693), un grupo de sefardíes procedentes de Livorno y establecidos en la colonia holandesa de Curazao fundó un importante asentamiento comercial en Tucacas: construyeron casas, comerciaron cacao y tabaco, y erigieron una sinagoga. Sin embargo, en 1720, las fuerzas españolas destruyeron el lugar acusándolos de contrabando.

2. Mordechai Ricardo (1771-1842) abogado judío sefardí nacido en Amsterdam, que protegió a Simón Bolívar y a sus hermanas en Curazao tras las victorias realistas iniciales. Fue uno de los primeros en leer el Manifiesto de Cartagena.

A comienzos del siglo XIX durante la guerra de emancipación, islas como Curazao y Saint Thomas (con alta población sefardí) sirvieron de refugio para los patriotas y también se sabe que sefardíes prominentes apoyaron financieramente y con armamento la causa republicana.

Lograda la Independencia, al consolidarse la República de Venezuela después del triunfo de Carabobo en 1821, se abolió oficialmente el tribunal de la Inquisición, cesó definitivamente la persecución y se abrió el camino para la libertad de culto.

3. El Cementerio Judío de Coro, abierto en 1824.

Ya en plena República, hacia 1824, debido a la crisis económica que atravesaba Curazao y atraídos por las nuevas leyes venezolanas, decenas de familias sefardíes se asentaron legalmente en Santa Ana de Coro. Esta comunidad fundó el Cementerio Judío de Coro en 1832, el camposanto israelita en uso continuo más antiguo de toda América del Sur. De esta migración surgieron apellidos plenamente integrados a la venezolanidad como Curiel, Maduro, Capriles, Fonseca o Henríquez y muchos miembros se asimilaron con el tiempo debido a los matrimonios mixtos.

4. En 1939 por iniciativa de la Asociación Israelita de Venezuela (creada el año anterior) se inaugura la Sinagoga de El Conde, ubicada en el Nº 25 de la calle Sur 17, urbanización El Conde, Parroquia San Agustín, proyectada por los arquitectos Alfredo Jahn y Carlos Guinand Sandoz. Fue demolida en 1954.

A finales del siglo XIX y principios del XX, el foco económico se trasladó a la capital, encontrándonos con que el 29 de junio de 1930 los sefardíes caraqueños formalmente organizados fundan la Asociación Israelita de Venezuela (AIV) con la finalidad de preservar sus ritos y tradiciones. Fortalecida económicamente con la llegada a partir de mediados del siglo XX de sefardíes procedentes del norte de África (Marruecos) y del Medio Oriente (Siria, Líbano), la comunidad fue consolidando instituciones como sinagogas, escuelas y organizaciones culturales que han servido como pilares para preservar su identidad.

5. Samuel Eskenazi y José Benzaquén. Sinagoga Tiféret Israel. Avenida principal de Maripérez con Paseo Colón. 1963.

Destaca en tal sentido la inauguración y apertura al público en 1963 de la Sinagoga Tiféret Israel, la más grande del país, cuya primera piedra se había colocado en 1956. Ubicada en el cruce de la avenida principal de Maripérez con el Paseo Colón, próxima a la Plaza Venezuela, fue diseñada por los arquitectos Samuel Eskenazi y José Benzaquén y vino a remplazar a la que funcionó en la Urbanización El Conde desde 1939, demolida en 1954 como parte de la construcción de la Avenida Bolívar. Hoy en día en Caracas se cuenta además con otro lugar de culto: la Sinagoga Tiféret Israel del Este ubicada en Los Palos Grandes.

6. Morris E. Curiel (1920-2007)

Dentro de esta breve reseña debe resaltarse la figura de Morris E. Curiel (1920-2007), destacado empresario y banquero venezolano, descendiente de una distinguida familia sefardí de Curazao que desarrolló una gran obra filantrópica de apoyo a la educación y la cultura y cuyo nombre llevaría el edificio convocado a concurso.

7. Ubicación del terreno destinado a la realización del concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel sobre el Paseo Colón próximo a la Plaza Venezuela.
8. El Centro Otassca o Caracas Teleport (hoy CNE) y el monumento a Colón (cuya escultura fue derribada en 2004,) conformaron parte de los elementos referenciales del lugar a ser considerados por lo concursantes.

Para el desarrollo de la edificación destinada al museo fue adquirido un terreno entre medianeras ubicado a menos de una cuadra de la sinagoga de Maripérez, sobre el llamado “eje cultural” de la ciudad, limitado en su lindero Este con construcciones blandas, con posibilidades de desarrollo mínimas de acuerdo a las dimensiones de las parcelas que ocupan y, por el Oeste, con el recién inaugurado Centro Otassca o Caracas Teleport (José Miguel Galia y Alfredo Sucre Fabre, 1998), poseedor de un muy particular desarrollo formal, lo que lo convirtió en elemento referencial del lugar. El Sur se abría a un paisaje que contenía el monumento a Colón y la extensión del parque Los Caobos en un primer plano, y el Jardín Botánico junto a Ciudad Universitaria a distancia. El Norte se encontraba comprometido por la posibilidad de desarrollos futuros en las parcelas colindantes.

El programa estaría conformado por tres componentes principales: el museo propiamente dicho, actividades comunitarias y actividades administrativas (apoyadas todas por estacionamientos), a los que se les exigía una cierta independencia operativa.

Para la evaluación de las propuestas se contó con un calificado jurado integrado por: Celina Bentata, Carlos Gómez de Llarena, Jimmy Alcock, Julio Maragall, Federico Vegas, Isaac Abadí, David Bassan, William Niño y David Gouverneur el cual, a finales de marzo de 1999, falló a favor del proyecto presentado por los arquitectos Andrés Makowski y Lea Dojc, otorgando 4 menciones a las propuestas presentadas por: Pablo Lasala; Guillermo Frontado; Enrique Larrañaga y Vilma Obadía; y Susana Merenfeld.

9. Nº301 del semanario Arquitectura HOY del viernes 15 de junio de 1999.

Del proyecto de Makowski y Dojc, hemos seleccionado una foto de la maqueta que elaboraron como parte del trabajo presentado a concurso para engalanar nuestra postal del día de hoy. Cabe añadir que el mismo fue publicado a espacio completo en el nº301 del semanario Arquitectura HOY del viernes 15 de junio de 1999, donde se mostraron algunos de los elementos presentados en las láminas que constituyeron la entrega y una memoria que explica con total claridad la manera como se concibió y desarrolló el proyecto haciendo mención a sus referentes, sus planteamientos conceptuales, los temas a los que se les dio importancia y la manera como se generó la forma.

10. Izquierda: Vitrales de Marc Chagall para la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Kerem del ‘Centro Médico de Hadassah’ en Jerusalén, 1962. Derecha: Daniel Libeskind. Museo Judío de Berlín, 1997 y 1999.

Señalan Makowski y Dojc, para introducir su planteamiento lo siguiente: “La imagen de la comunidad judía a lo largo de la historia, ha sido interpretada y posteriormente construida a través de los ojos de diversos arquitectos y artistas, desde los vitrales de Chagall para la sinagoga del ‘Centro Médico de Hadassah’ en Jerusalén, hasta el ‘Museo Judío de Berlín’ de Daniel Libeskind. De esta forma, visiones particulares enriquecen el patrimonio de miles de años de historia. El valor de estas presentaciones está en la multiplicidad y simultaneidad de visiones, en la dinámica de la interpretación de la simbología y los valores. Este ‘modus operandi’ permite a una minoría comunicarse con el resto de la sociedad, por medio de códigos reconocidos y a su vez, dejar un legado acorde a su tiempo”.

11. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.

Bajo estas premisas, la proposición presentada tuvo siempre presente la necesidad de la convivencia de dos escalas de contenido: una material y una simbólica. La primera sería asumida a través de la relación del edificio con el lugar y, en consecuencia, con la ciudad; la segunda estaría dirigida a reconocer el pasado y la tradición que acompaña a la comunidad judía: “Así el Museo como institución, se presenta como un vinculante entre sociedad y comunidad”, subrayarán los arquitectos.

12. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.

Por otro lado, la inevitable consideración del museo como contenedor, buscó traducirse en permanencia asumida por “los elementos que configuran el espacio y que a su vez están cargados de contenido simbólico, valores más allá de los exclusivos a su estructura. De esta manera, términos no arquitectónicos, como son los símbolos, se construyen o materializan, convirtiéndolos en elementos del presente, que rigen la lógica tanto espacial como retórica del proyecto”.

13. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.
14. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Corte.

Las intenciones expresadas se traducirían en una edificación que buscó, mediante una imagen sobria, congeniar su relación con el entorno “expandiendo” el museo con la incorporación de espacios públicos y, a la vez, “apropiándose” del espacio circundante, sin dejar de considerar el asumir un “diálogo por oposición” con la expresividad manifiesta de su vecino: el Centro Otassca.

15. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles -3 (izquierda) y 0.00 (derecha) .

La formulación del programa, que de entrada sugería, dada la independencia funcional de sus partes, el tener que lidiar con una imagen fragmentada hacia la ciudad como respuesta, llevó a Makowski y Dojc a “construir una ‘pieza intermedia’ entre el museo y el edificio administrativo, que aparte de permitir al museo figurar emblemáticamente a la escala de la ciudad, se incorporaba como estructurante de éstos. Entendía simultáneamente el problema de la doble escala que el proyecto presentaba, construyendo una imagen sólida y unitaria del programa solicitado”.

16. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles +4 (izquierda) y +9 (derecha).

El dilema sobre el protagonismo del contenedor sobre el contenido, propia de todo museo contemporáneo, “se trató de resolver de la forma más ortodoxa, vale decir, creando espacios claros y secuenciales, capaces de contener y exhibir lo propio de los museos, introduciéndolos en el sistema o contenedor que se exhibe a sí mismo. Un Vacío, en el que sus partes estructurantes, vale nombrar, columnas, muros, suelos y cubiertas adquieren una capacidad expresiva propia, permitiendo variadas percepciones simultáneas durante los recorridos”.

17. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Plantas niveles +14 (izquierda) y planta tipo edificio administrativo (derecha).

El resultado final contempló la creación de un volumen en contacto con la calle y alineado con el cuerpo bajo del Centro Otassca que contendría en el sótano (nivel -3): servicios generales, depósitos, talleres de montaje, carga y descarga, seguridad, oficinas, tienda, cocina y un patio de café del cual surgen una serie de elementos verticales manejados con criterios de sala hipóstila, en torno al cual se organiza el edificio. El nivel 0.00 se caracteriza por ser el acceso peatonal y a la vez funcionar como nodo de distribución y relacionador espacial ya que contiene: el ingreso hacia las actividades comunitarias (sala de usos múltiples, centro de documentación, salón de creatividad), ubicadas en el nivel +4; el hall de entrada al museo que se desarrolla en un total de 3 pisos de alturas generosas y espacios secuenciales entrelazados con diversos sistemas de circulación mayormente concentrados en el ala Este; el hall de acceso al edificio administrativo; y el ingreso al estacionamiento ubicado en la parte posterior de la parcela (con alturas de entrepiso menores a las correspondientes al museo), desarrollado a medios niveles abarcando hasta 7 pisos en total.

18. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Cortes.

El otro componente del conjunto es el edificio administrativo de 11 pisos contados a partir del último nivel de los estacionamientos (sobre los cuales se ubica), y que funciona como telón de fondo del museo alcanzando la altura del Centro Otassca.

19. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Fachada sur
20. Dos ejemplos de «parohet».
21. Andrés Makowski y Lea Dojc. Propuesta ganadora del Concurso para el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel. Maqueta.

El frente hacia el Paseo Colón está gobernado por la fachada sur, lograda mediante una trama que evoca al “parohet” (“cortina ricamente ornamentada que se coloca delante del Aron Hakodesh -el Arca Sagrada- en una sinagoga, la cual contiene los rollos de la Torá”): “representa la protección, regula la apertura y la interrelación con el exterior, representa el movimiento, la posibilidad de transformación de la forma, pero permanencia en esencia”, argumentarán los proyectistas. Frente a ella, producto del retraimiento del vacío del museo y el alargamiento de su ala Este, se produce una pequeña plaza que refuerza la idea de considerar el edificio como “integrante activo del contexto, una institución que no sólo es un contenedor que exhibe arte e historia, sino que define la calle, anima el contexto con un nuevo contenido y ofrece un nuevo espacio público a los visitantes”.

22. Vista aérea actual del sector en el que se ubica el terreno objeto del concurso.
23. Aproximación desde el Este al terreno objeto del concurso en la actualidad.

Las expectativas iniciales que apuntaban a la construcción del edificio se toparon con circunstancias que llevaron a la Asociación Israelita de Venezuela a abandonar la empresa. Si recordamos que el llamado a concurso coincidió con los meses previos a las elecciones de finales de 1998 ganadas por Hugo Chávez, y la emisión del veredicto con los días posteriores a su juramentación en febrero de 1999 (poco antes de la la aprobación del referéndum para la creación de una Asamblea Nacional Constituyente), convirtiéndose el año 1999 en un punto de inflexión histórico en Venezuela que implicó un cambio radical que a su vez trajo consigo una profunda inestabilidad institucional y un cambio total en las prioridades del Estado y de los mecenas culturales, podemos entender las razones de la decisión asumida. En ese contexto, los proyectos de la comunidad judía venezolana, que solían contar con ciertos apoyos o licencias fluidas, entraron en un terreno de gran incertidumbre política que los llevó a aplazar indefinidamente el desarrollo del proyecto y la obra del Museo Sefardí y decantarse por mantener las instituciones ya existentes como la Sinagoga Tiféret Israel o el Centro de Estudios Sefardíes.

24. Acceso, espacios y parte de la colección del Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel.

Ello no impidió que se creara aquel año de 1999 el “Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel” como Asociación Civil sin fines de lucro ni que, a una escala y una repercusión urbana muy diferentes a la que se previó como programa para la realización del concurso, el 20 de junio de 2010 se inaugurase, de manos de otros proyectistas, “la Primera Etapa de su Sede: la Sala de Exposiciones, ubicada junto a la Sinagoga Tiféret Israel, que se integra al recorrido expositivo. Seguidamente, sus Oficinas Administrativas en nivel superior y la Sala para Conversatorios e Investigación en Dramaturgia, Ensayos de Poesía y Teatro, que lleva el nombre de Isaac Chocrón, la cual forma parte de la Sala de Exposiciones”, tal y como se recoge en https://www.museosefardidecaracas.org.ve/historia.html. Por otro lado, el terreno donde se desarrollaría la propuesta de Makowski y Dojc aún hoy se encuentra desocupado.

Al igual que cuando se hizo la convocatoria en 1998: “El Museo define su misión como la de conformar, conservar, estudiar y difundir un patrimonio de Judaica: documentos, libros, objetos y obras de arte que den testimonio de la historia, la cultura y los valores del Pueblo Judío, con énfasis en la comunidad establecida en Venezuela por más de dos siglos”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 7, 11-19 y 21. Cortesía de Lea Dojc y Andrés Makowski

2. @lahistoria200 (https://www.instagram.com/p/CkrJ9l-OnVQ/)

3. IAM Venezuela (https://iamvenezuela.org/2017/02/__trashed-2/)

4 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

6 y 24. Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel (https://www.museosefardidecaracas.org.ve)

8. @arquitecto_simongonzalo (https://www.instagram.com/p/C43KIKnOPGw/?hl=es-la&img_index=2)

9 y 23. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

10. La Luz (https://revistalaluz.com.ar/2022/02/04/los-vitrales-de-marc-chagall-cumplen-60-anos-en-el-centro-medico-hadassah/); y UrbiPedia (https://www.urbipedia.org/hoja/Museo_Jud%C3%ADo_de_Berl%C3%ADn)

20. Jewish Museum of Greece (https://jewishmuseum.gr/en/antikeimeno-tou-mina/silk-parohet/) y (https://artifacts.jewishmuseum.gr/artifacts/parohet-34/)

22. Captura de Google Earth.

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