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TAL DÍA COMO HOY…

… 24 de julio, en 1961, se inauguró el Planetario Humboldt, en el Parque de Este, Caracas.

1. El Planetario Humboldt en fechas cercanas a su inauguración (c.1965).

En medio del abrumador peso que tienen las conmemoraciones patrias el día de hoy, cuando se celebra el nacimiento del Libertador Simón Bolívar (1783) y la victoria en la Batalla o Combate Naval del Lago de Maracaibo (1823), el que hace 61 años se haya inaugurado el Planetario Humboldt nos permite entrar a la efeméride desde un tema que es de nuestro interés dedicándole esta nota a tan particular hecho.

Esta notable edificación, proyectada por Carlos Guinand Sandoz (1889-1963), le permitió a su autor dejar sembrada, en un lugar que tanto le debe en términos de su realización como lo es el Parque del Este, la impronta de una arquitectura memorable.

2. Ubicación del Planetario Humboldt en el Parque del Este

Como parte de la última fase de ejecución del espacio que, diseñado por Roberto Burle Marx con la colaboración de Fernando Tábora, John Stoddart, Mauricio Monte y Julio César Pessolani, dotó a Caracas de un área verde con dimensiones metropolitanas y calidad de diseño de alcance internacional, el Planetario se construye entre el 15 de enero de 1959 y el 24 de julio de 1961 (Día de la Armada Venezolana), inaugurándose, por tanto, poco más de seis meses después de la puesta en funcionamiento el 19 de enero por parte del presidente Rómulo Betancourt del recinto que lo acoge. Se ubicó muy cerca del estacionamiento N°2 del parque, lo que facilitaba su accesibilidad para efectos de servicios y para quien se desplazaba en carro en casos de eventos especiales, sin menoscabo de su participación como parte del recorrido peatonal dentro del recinto.

3. Dos vistas cenitales del Planetario Humboldt en la actualidad

Considerado con acierto como “una rareza tipológica dentro de la arquitectura venezolana” por Carmen Araujo Suárez y William Niño Araque, en el texto dedicado al edificio aparecido en el catálogo de la exposición “Wallis, Domínguez y Guinand. Arquitectos pioneros de una época”, realizada en la Galería de Arte Nacional entre junio y septiembre de 1998, el Planetario también se trata del objeto arquitectónico que mayor relevancia cobra dentro del contexto del parque por la peculiaridad, contundencia y autonomía de su forma, la resolución volumétrica del programa que alberga y el evidente contraste que asume al localizarse en medio de un predio en el que predomina la naturaleza.

4. Planetario Humboldt. Planta.
5. Planetario Humboldt. Fachada y corte.
6. Planetario Humboldt. Vestíbulo (izquierda) y espacios de circulación internos (derecha).

Diseñado siguiendo patrones indudablemente clásicos, la planta está organizada con base en un eje de simetría que “marca el portal de acceso, limitado por un gran vestíbulo acristalado y ritmado por la presencia de cuatro columnas rectangulares y perimetrales. Este espacio de acceso (en cuyo tratamiento hace acto de presencia el art decó) se encuentra entre dos volúmenes destinados a oficinas y servicios que completan la volumetría exterior del vestíbulo, enmarcando así, en su disposición de abanico, el eje central de acceso al Planetario”, acotarán Araujo y Niño Araque.

El espacio central en el que se llevan a cabo las proyecciones con un aparato electromecánico de alta definición óptica (proyector Zeiss Mark III) que, localizado en su centro, permite visualizar el firmamento de una manera muy realista y reproducir su movimiento con gran precisión, está rodeado de un amplio corredor el cual, a modo de prolongación del vestíbulo, define una circulación interna vinculada visualmente con el exterior. La parte posterior está conformada por otro volumen que contiene otras áreas de apoyo por donde se previó un acceso secundario de servicio conectado a su vez a un pequeño estacionamiento.

La solución estructural adoptada por Guinand se encuentra estrechamente ligada a la función para la que se destinó el edificio. Está protagonizada por una cúpula o domo de 20 metros de diámetro resuelta mediante una concha de concreto armado sostenida por un total de hasta 12 columnas perimetrales inclinadas que le confieren la imagen que lo caracteriza.

7. Proyector Zeiss modelo Mark III, de tecnología alemana, instalado en el interior del Planetario.

La forma y dimensiones que finalmente se adoptaron para el espacio que lo protagoniza, están absolutamente asociados al sistema de proyección audiovisual que alberga que a su vez “requirió el diseño de una semiesfera interna construida de aluminio perforado, que semeja la bóveda celeste y crea así un sistema de efectos visuales con fines didácticos”. Así, el interior se convierte en una enorme pantalla para el proyector Zeiss pudiéndose apreciar en el borde de la cúpula un horizonte silueteado que representa a la ciudad de Caracas, tal como era para la fecha de construcción del Planetario a comienzos de la década de los 60.

De lo que recogemos de Wikipedia “sus orígenes se remontan a mediados de los años 1950, cuando el entonces director del Observatorio Naval Cagigal el Dr. Eduardo Röhl es comisionado por el gobierno para adquirir equipos ópticos para el observatorio en Alemania, además de un proyector planetario en la casa Zeiss, para el futuro planetario Humboldt. Posteriormente, los equipos adquiridos llegan al país y el proyector es instalado en el planetario…”, destinándose el resto para el desarrollo del Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA) en Mérida dadas sus excelentes condiciones atmosféricas. De acuerdo al mismo portal, el proyector Zeiss instalado fue un aparato electromecánico modelo Mark III modificado, producto de la tecnología alemana de postguerra, “que sin poseer componentes electrónicos de vanguardia, tiene características singulares que lo hacen único en el mundo, pues a través de sus imágenes los usuarios se sumergen en un ambiente que estimula la imaginación y el aprendizaje de una manera muy sencilla y eficaz”.

8. Diversas tomas exteriores del Planetario Humboldt.

Desde que el 6 de agosto de 1961 se iniciaron las actividades al público, dedicado al estudio y enseñanza de la astronomía, astronáutica y ciencias afines tales como la física, matemática, química, geografía y ciencias de la tierra, el Planetario, hoy el más antiguo y aún el de mayor tamaño en Venezuela, se convirtió rápidamente en un importante espacio de investigación y documentación brindando a estudiantes, profesionales y público en general cursos, simposios y conferencias sobre los misterios del Universo. Con el tiempo es triste reconocer que buena parte de su condición de centro de investigación ha desaparecido quedando reducido a lugar de visitas y de realización de algunos eventos que son anunciados por las activas cuentas de twitter e Instagram que como institución posee.

Dentro de las visitas programadas al público, se ha podido durante años disfrutar de observar las estrellas (en número de aproximadamente 9.000), el Sol, la Luna y los planetas visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

Adicionalmente, empleando sus proyectores periféricos, se visualizan las coordenadas celestes, figuras de las constelaciones, nebulosas, la Vía Láctea, el Sistema Solar visto desde afuera, estrellas fugaces (meteoros), satélites artificiales, e incluso, simular nubes.

9. Alexander Von Humboldt y Aimé Bonpland en la selva amazónica por Eduard Ender
(c.1850).

El Planetario, que en sus inicios dependió del Observatorio Astronómico y Meteorológico de Caracas (mejor conocido como Observatorio Naval Cajigal) y hoy está adscrito al Servicio de Hidrografía y Navegación de la Armada Bolivariana, debe su nombre al sabio, naturalista y explorador Alejandro Humboldt, a quien Guinand quiso rendirle un homenaje dada la relevancia que tuvo, junto a su compañero Aimé Bonpland, para el estudio de las ciencias naturales del país tras el viaje que los trajera a América 1799 y 1804, permaneciendo en Venezuela, como se sabe, los dos primeros años.

10. Dos fotografías de Carlos Guinand Sandoz con Roberto Burle Marx. Izquierda: Durante la expedición botánica al Amazonas buscando especies para el Parque del Este. Derecha: En el Parque del Este.

Guinand, hombre vinculado y comprometido con el conocimiento de la naturaleza venezolana, tras coordinar durante más de cinco años los diversos destinos que tuvo el lugar donde finalmente se construyó el parque, y ser partícipe de la selección, junto a Burle Marx y su equipo, de muchas de las especies vegetales que se utilizaron para diseñar el paisajismo, es sin duda la principal figura que permitió que todo este complejo proceso llegara a feliz término.

11. Planetario Humboldt. Perspectiva del conjunto dibujada por Carlos Guinand Sandoz.

Quiso el destino que el Planetario fuera la última obra realizada por Guinand (quien falleció dos años después de su puesta en funcionamiento) y que se convirtiera en brillante punto final dentro de la obra de quien fue uno de los más importantes arquitectos venezolanos del siglo XX.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://redpatrimoniove.wixsite.com/redve/forum/publicaciones/delphinus-planetarum-o-el-delfin-del-planetario

2 y 10. Fernando Tábora. Dos parques, un equipo. Parque del Este, Caracas-Venezuela/Aterro do Flamengo, Río de Janeiro-Brasil (2007)

3. https://twitter.com/planethumboldt y https://www.pinterest.cl/pin/420242208956938115/

4, 5 y 11. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998)

6. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998) y https://es.wikipedia.org/wiki/Planetario_Humboldt

7. https://www.cinco8.com/periodismo/el-proyector-del-planetario-humboldt-se-apaga/ y https://es.wikipedia.org/wiki/Planetario_Humboldt

8. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998), https://twitter.com/laguiadecaracas/status/1259502258347225088, https://peakd.com/hive-178708/@marcosmilano71/eng-an-experience-beyond-earth-planetary-esp-una-experiencia-mas-alla-de-la-tierra-planetario y http://radiomundial.com.ve/cinco-planetas-se-pueden-ver-en-el-cielo-venezolano-en-noches-de-julio/

9. https://es.wikipedia.org/wiki/Planetario_Humboldt

TEXTOS FUNDAMENTALES

Dos parques, un equipo

Parque del Este, Caracas-Venezuela/Aterro do Flamengo, Río de Janeiro-Brasil

Fernando Tábora

Embajada de Brasil en Venezuela/Norberto Odebrecht Constructora S.A.

Editorial Ex Libris

2007

Cuando el arquitecto de origen chileno residenciado en Venezuela Fernando Tábora se aproximaba a cumplir los ochenta años, tomó la decisión de dejar testimonio escrito de lo que fue su participación durante los años 50 y comienzos de los 60 del siglo XX en dos proyectos de arquitectura paisajista donde, invitado por Roberto Burle Marx, actuó formando parte de un equipo junto a John Godfrey Stoddart, Julio César Pessolani y Mauricio Monte que hizo posible la realización tanto del Parque del Este en Caracas como del Aterro do Flamengo en Río de Janeiro. El libro Dos parques, un equipo es justamente el producto del esfuerzo realizado por Tábora por dejar testimonio de dicha experiencia echando mano de la valiosa información que había logrado acumular en sus archivos y los recuerdos que se fueron cruzando en la medida que los consultaba y convertía todo ello en texto.

1. Dos parques, un equipo. Índice

Narrado como una historia salpicada de anécdotas conformada por pequeños segmentos dedicados cada uno a un tema, abundantemente documentada, en la que se entrecruzan múltiples escenas en simultáneo de su vida personal, de su contacto y relación con Burle Marx, de los proyectos y viajes realizados como parte de los encargos realizados en el atelier del maestro brasileño, de su encuentro con Venezuela y de las etapas del desarrollo de los dos proyectos en los que busca centrarse la publicación, Dos parques, un equipo fue estructurado por Tábora en dos partes.

2. Burle Marx con el equipo: los arquitectos Fernando Tábora, Julio César Pessolani y John Godfrey Stoddart con el plano general del Parque Naciones Unidas de Santiago. 1960. Rio de Janeiro.

La primera arranca contextualizando a “Caracas en el momento del proyecto del Parque del Este”, para abrirle así la puerta a la llegada de Burle Marx a Venezuela por primera vez en 1956 en compañía de Tábora (solicitado por Daniel Camejo Octavio para resolver los problemas presentados en el tratamiento de las áreas exteriores del Club Puerto Azul) y la conformación del “atelier” en Río de Janeiro a partir de los numerosos encargos que tras la visita se debían atender, lo que daría paso luego a la creación de una “sociedad” que tendría una de sus sedes en Caracas. El desarrollo de este primer tramo del libro, sin duda el de mayor valor documental, transcurre a través de toda la experiencia que se inicia con la participación en los proyectos de las áreas exteriores para la Exposición Internacional, que se realizaría en Caracas en 1960 en las setenta y cinco hectáreas provenientes de parte de la expropiación de los terrenos agrícolas de la hacienda “San José” y los del fundo “La Carlota”, lo cual derivaría, tras la caída de la dictadura, y gracias a la intervención de Carlos Guinand Sandoz (otro personaje vital dentro de la historia) en el proyecto para el Parque del Este. Serán justamente todos los aspectos involucrados en el diseño y realización del parque caraqueño lo que consuma el mayor espacio de la primera parte del libro: la consolidación legal de los terrenos, el concepto de diseño y la elaboración de un plan maestro, “el equipo de apoyo en la ejecución del proyecto”, “las expediciones en busca de plantas y animales”, los componentes fundamentales de la propuesta, la consideración de “las plantas como estructura espacial”, “los proyectos arquitectónicos” y “los problemas de diseño de los patios”, constituyen un valioso testimonio digno de ser leído y consultado.

Luego se le abre un breve espacio a la experiencia que en simultáneo fue realizada en Río, iniciándose con otra contextualización que en este caso abarca “Brasil, la ciudad universitaria del Distrito Federal, Brasilia y el ‘Aterro do Flamengo’”, para luego dar paso a la “presentación del anteproyecto del Plan Maestro”, hablar de las “afinidades de los dos parques” y aclarar el grado de participación de los componentes de la sociedad con Burle Marx en cada caso, correspondiéndole a Tábora y a Stoddart hacerlo de manera más activa en Caracas y a Julio César Pessolani en Río.

3. Dos paques, un equipo. Extracto de algunas de las páginas de la primera parte del libro.

La muerte de Guinand en 1963 le permitirá a Tábora dar inicio al fin de la primera parte del libro donde se referirá, con relación al Parque del Este a: “el diseño del serpentario y del aviario junto  a la presencia de Augusto Ruschi”, “el diseño final e implementación del proyecto de los Patios” (con explicación detallada de cada uno), para finalmente abordar temas relacionados con el futuro del parque una vez terminadas las obras: su mantenimiento, su consideración como “hito de la arquitectura paisajista contemporánea” y “parte del Patrimonio Cultural de la Nación”, “los primeros proyectos de rehabilitación y la creación de la Comisión Asesora” y “El Plan de desarrollo, administración y manejo”.

Los dos últimos segmentos de la primera parte se dedican, a modo de cierre, a efectuar, por un lado, un breve balance de lo que significó para Tábora abordar a través de un equipo el diseño de los dos parques y su relevancia para su crecimiento como profesional y, por el otro, a referirse a “La arquitectura paisajística en Venezuela y Brasil” como “un “problema de escala”.

4. Seis de las fotografías de la segunda parte de Dos parques, un equipo. Arriba: Parque del Este, Caracas. Abajo: Aterro do Flamengo, Río de Janeiro.

La segunda parte está conformada por una serie de excelentes fotografías tomadas en fechas cercanas a la publicación del libro de los dos espacios objeto de atención a lo largo del mismo. Cada foto está acompañada por una breve cita seleccionada por Tábora de los textos elaborados para la primera parte del libro alusiva a cada imagen presentada.

Dos parques, un equipo tiene 208 páginas (145 ocupadas por la primera parte y 63 por la segunda) y fue diseñado en un formato de 23 x 26 cms. La edición es bilingüe correspondiéndole hacer la traducción al inglés a Petra Kowalsky. Contó con la dirección de arte y edición de Carla Tábora.

Las 241 imágenes con excelente definición que lo acompañan se diferencian claramente en función de las dos partes en que está dividido. Así, las 185 correspondientes a la primera parte se nutrieron del material proveniente de: Archivo Fernando Tábora (153), Archivo John Stoddart (8), Manuel Díaz (1), Andrés Manner (11), Carla Tábora (3), Fernando Rey (56) y Archivo Alejandro Pietri (1).

Las 56 magníficas fotos que constituyen el grueso de la segunda parte fueron tomadas Andrés Manner (56) y Luciana Leal (2).

5. Izquierda: Roberto Burle Marx, John Stoddart y Fernando Tábora en el Atelier de Río de Janeiro (1960). Derecha: Fernando Tábora y John Stoddart en el Parque del Este (c.1990)

Fernando Tábora fallece en Caracas en 2005 después de finalizar la escritura del libro el cual se publica de manera póstuma en 2007. Se había residenciado en la capital venezolana desde 1964 una vez finalizadas las experiencias del Parque del Este, el Aterro do Flamengo y el proyecto para el Parque de las Naciones Unidas en Santiago de Chile, entre otras, que lo llevaron a participar dentro de la sociedad creada por Burle Marx con sede principal en Brasil. A partir de 1964 funda junto a John Godfrey Stoddart la firma Stoddart+Tábora Arquitectos en la cual se realizan innumerables proyectos en Venezuela, Latinoamérica y el Caribe. La asociación con Stoddart se rompe en 1997 y entonces decide fundar la empresa TTB junto al ingeniero Enrique Blanco y a su hijo el arquitecto Andrés Tábora quien al fallecer su padre continuará dirigiendo la firma tábora+tábora.

De la reseña biográfica de Fernando Tábora que aparece en Dos parques, un equipo, extraemos lo siguiente, con lo cual concluimos la presente nota: “Paralelamente ejerce como profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela durante más de treinta años en el Departamento de Acondicionamiento Ambiental y en 1987 hasta 1992 es coordinador del Comité Académico de la Maestría de Arquitectura Paisajista que se inicia en 1990. Es invitado a dar cursos, conferencias y sus proyectos son expuestos en Latinoamérica, Norteamérica y Europa. (…) Recibió innumerables premios y reconocimientos”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas menos 5 derecha. Fernando Tábora. Dos parques, un equipo. Parque del Este, Caracas-Venezuela/Aterro do Flamengo, Río de Janeiro-Brasil (2007)

5 izquierda. https://iamvenezuela.com/2019/06/john-stoddart-el-paisajista-britanico-que-llena-de-belleza-a-venezuela/

¿SABÍA USTED…

… que el 6 de septiembre de 1940 es inaugurado el Teatro Boyacá?

El sobrio y elegante Teatro Boyacá, proyectado por Carlos Guinand Sandoz (1889-1993) con la colaboración del arquitecto de origen belga Henry Brons, fue considerado como una de las más notables edificaciones de su tipo en la ciudad desde el momento mismo de su apertura.

1. Ubicación del Teatro Boyacá en la urbanización San Agustín del Norte sobre la avenida Este 10.

Se ubicó sobre la avenida Este 10 (hoy Lecuna) entre las avenidas Sur 11 y Sur 9 (muy cerca del Nuevo Circo de Caracas) en la ya para entonces consolidada urbanización clase media San Agustín del Norte, iniciativa del Sindicato Prolongación de Caracas, constituido por Juan M. Benzo, Santiago Alfonso Rivas, Tomás Sarmiento, Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi Lairet, quienes adquieren terrenos que formaban parte de la antigua Hacienda La Yerbera y de las vegas del Río Guaire. Igualmente, su proximidad a la urbanización El Conde lo convirtió en sitio de reunión de los pobladores de las que fueron dos de las primeras ampliaciones de la trama urbana del centro de la ciudad de Caracas hacia el este.

Guinand, quien se gradúa en el Technische Hochschule, Munich, Alemania, en 1913, regresa a Venezuela en 1915, y revalida su título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela en 1936, diseña el teatro en estilo art-déco constituyéndose en referencia de dicha tendencia dentro del uso cinematográfico para el que estuvo destinado.

Su fachada, en la que predomina la presencia del volumen cúbico que contiene la sala de espectadores, se aligera a partir del vacío conformado por un pórtico que contiene, simétricamente dispuestas, cuatro columnas cilíndricas separadas delicadamente por paños de bloque de vidrio que iluminan el foyer, lográndose definir una ventana urbana de proporciones monumentales que apela a un ritmo emparentado con la arquitectura clásica.

2. Fachada principal (norte) del Teatro Boyacá.

El volumen cúbico ya señalado, se eleva a partir de un basamento de mármol negro diseñado con proporciones áureas, para permitir el acceso independiente desde la calle tanto al confortable hall que precedía a las localidades de patio como al balcón y la galería ubicados en la parte superior y posterior, tradición espacial impuesta durante los años treinta. A la vez, se encuentra bordeado simétricamente por tres lucernarios circulares dispuestos de lado y lado y cinco más que rematan su frontón, lográndose con ello obtener una composición equilibrada y limpia. Valga añadir que el juego compositivo utilizado en la fachada se reprodujo en un pórtico similar que se utilizó como boca del escenario interno.

3. Vista interior de la sala.

La solución estructural adoptada convirtió al Teatro Boyacá en el cine de mayor área libre y sin columnas intermedias construido hasta el momento en la capital (24 metros de luz). Tal y como se señala en la nota elaborada para el catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998) a cargo de Carmen Araujo y William Niño Araque, “el sistema de soporte está conformado por un conjunto de pórticos de concreto que permiten el desarrollo de esta espacialidad fluida. La inmensa viga de concreto, además de un alarde tecnológico para la época, permite recoger todo el peso del balcón a todo lo ancho de la sala, constituyendo una experiencia espacial novedosa”.

4. Detalles del espacio del vestíbulo.

Otro tema destacable dentro del diseño del Teatro Boyacá fue el esfuerzo llevado adelante para entender la edificación como un todo integrado, donde arte y arquitectura intentan fusionarse a través del uso cromático de los materiales utilizados como revestimiento, en pisos y cerramientos donde predomina el color negro. A ello se suma la incorporación de enormes murales realizados por el artista Rafael Rosales, “los cuales, pintados en dorados sobre zócalos en negro, reseñaban una referencia inmediata al edificio de la RCA del Rockefeller Center de Nueva York”. Las butacas eran de cuero de dos colores y los pisos eran de granito en diversos tonos de gris y negro.

Como no se descuidó ningún detalle, el nombre del teatro realizado en relieve, estaba perfectamente proporcionado y colocado en la fachada, acentuando su elegante y monumental aspecto.

En resumen, el Teatro Boyacá contó con un considerable aforo de 1.597 puestos: 741 en patio, 506 en balcón y 350 en una galería ubicada detrás del balcón.

Guinand, uno de los más importantes arquitectos de Venezuela durante el siglo XX, quien encabezó la generación que impulsó la modernización de Caracas entre 1920 y 1970, desde su regreso al país en 1915 hasta la construcción del Teatro Boyacá enfocó su práctica en viviendas privadas (donde destaca la suya propia en El Paraíso) predominando entonces el estilo neocolonial. Completó entre 1928-29 los diseños para la ejecución del Caracas Country Club Golf House y construyó entre 1933-1935 el conjunto original, inicialmente proyectado en mission style por el arquitecto californiano Clifford Wendehack, para la urbanización homónima. En 1930 proyecta la Policlínica Maracay, mientras en Caracas realizaba la Policlínica Caracas finalizada en 1932. En 1934 realiza la moderna edificación del Ministerio de Fomento (hoy Vicepresidencia de la República), obra encargada por el Ministerio de Obras Públicas, de corte beauxartiano. En 1935 realiza la nueva sede del Club Alemán en El Paraíso, donde evidencia sus vínculos con el art-déco y sus referencias con la arquitectura wrightiana, en especial el Templo Unitario de Oak Park (1906).

5. Carlos Guinand Sandoz. Ministerio de Fomento 1934-35.
6. Carlos Guinand Sandoz. Casa Taurel (1938-1940) y Club Alemán (1935)
7. Carlos Guinand Sandoz. Sanatorio Antituberculoso (1939).

En 1938 forma parte de la Comisión Nacional de Urbanismo, donde trabaja junto a Rotival, Lambert y Prost en el Plan Rector de Caracas publicado en 1939. Entre 1938 y 1940 proyecta y construye la Casa Taurel (art-déco) en la Urb. Los Caobos y en 1939 realizó una de las obras más ambiciosas: El Sanatorio Antituberculoso en Antímano que fue uno de los logros más importantes en materia de asistencia pública para Venezuela. De comienzos de la década de 1940 serán: la Urbanización Pro-Patria Venezolana (1939-1940) -317 casas junto con su plaza, parque deportivo, la casa-club (casa del obrero) y la capilla-, el teatro Continental (remodelación, 1941) y el puente art-déco sobre el río Guaire hacia la Urbanización Las Mercedes (1941). En la misma década proyectó y construyó importantes residencias privadas en lenguaje neohispanista, en diversas urbanizaciones de Caracas, entre ellas la Casa Gathmann en La Florida y su residencia familiar Atapaima en la Urb. Los Chorros (1943-1944 y ss.).

8. Vista del Teatro Boyacá en 1968, pocos meses antes de su demolición, agredido en su fachada principal con la colocación de un aviso luminoso de plástico.

Tras una larga agonía que también persiguió a las más importantes salas de cine de la capital, el Teatro Boyacá fue cerrado en 1963 y finalmente demolido en 1969. Ligada a su desaparición asociada a la finalización de la construcción de la avenida Lecuna en 1970, el Boyacá tuvo una vida paralela y simultánea con otra importante edificación de gran calidad ubicada pocas cuadras más hacia el este (en Puente Mohedano, El Conde) que corrió con la misma suerte: el edificio de A. Planchart y Cía. Sucr. C.A. concesionario de vehículos inaugurado en 1947 propiedad del empresario y mecenas, Armando Planchart Franklin y diseñado por el ya mencionado arquitecto norteamericano Clifford Wendehack.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 2, 3, 4, 5 y 7. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998)

  1. https://guiaccs.com/planos/ultimo-plano-de-razetti/

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998)

8. Colección Crono Arquitectura Venezuela

EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

Homenaje a Carlos Guinand

Colección Espacio y Forma

nº 12

Febrero de 1964

Con este número de la Colección Espacio y Forma, preparado con amplio criterio editorial, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo rindió tributo a quien fuera uno de sus más valiosos profesores y uno de los más importantes arquitectos venezolanos del siglo XX, perteneciente a lo que se ha considerado la primera generación, formada en su mayoría en el extranjero (Europa fundamentalmente), clave en el proceso de introducción de la modernidad en la arquitectura venezolana a partir de 1920.

Junto a Guinand, quien realizó sus primeros estudios en el Colegio Alemán de Caracas y secundarios en La Chaux-de-Fonds (Suiza), seguidos por los cursos de arquitectura en la Königlich Bayerische Technische Hochschule de Münich, de donde egresó el 7 de agosto de 1913 y revalidó en la UCV en 1936, como parte del mencionado grupo precursor se encuentran: Gustavo Wallis, Carlos Raúl Villanueva, Luis Malaussena, Manuel Mujica Millán, Cipriano Domínguez, Heriberto González Méndez, Leopoldo Martínez Olavarría, Rafael Seijas Cook, Rafael Bergamín, Luis Eduardo Chataing, Enrique García Maldonado, Roberto Henríquez, Fernando Salvador, León Achiel Jerome Höet, André Potel, Hermann Blaser, Guillermo Salas, Luis Bello Caballero, Ricardo Razetti, Erasmo Calvani, Edgard Pardo Stolk, Luigi Tani y Willy Ossott.

El arquitecto Carlos Guinand Sandoz y un detalle del Parque del Este

Guinand, descendiente de una familia suiza importadora de equipos industriales establecida en Venezuela a mediados del siglo XIX, había nacido en Caracas el 17 de julio de 1889 y fallecido el 4 de mayo de 1963, por lo que la aparición de esta publicación se asumió como una deuda para con su memoria a casi un año de que su desaparición física sucediera.

La revista está conformada por una breve nota introductoria titulada “Homenaje” que ofrece la semblanza de una persona caracterizada por la espontaneidad y la generosidad en todo lo que emprendía siempre acompañadas de amor, entusiasmo, sinceridad y valor. “Vivió para dar lo que sabía, con naturalidad, desinterés y a todos por igual. El trato personal con él era un placer lleno de provecho, pues no conocía la mezquindad. (…) Un paseo en su compañía por los jardines de su casa en Los Chorros era una experiencia inolvidable por la riqueza de sus observaciones, sus preguntas y sus respuestas, su amor contagioso por la naturaleza y la exquisita sensibilidad que mostraba por cada planta, cada árbol, cada gramínea. Ahí todos tenían su lugar, su historia, su personalidad. (…) Guinand fue un maestro generoso y sincero, un hombre de indomable personalidad, intransigente pero comprensivo y sobre todo de mucha sensibilidad (…) Dejó un sinnúmero de plantas y árboles sembrados de su propia mano, y en los últimos años de su vida volcó todo su entusiasmo y valiosos conocimientos en la realización de aquella magnífica obra de su buen amigo Roberto Burle Marx: el Parque del Este de Caracas.”

La publicación contiene, además, una cronología de su trayectoria donde destaca su condición de Individuo de Número de la Academia de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, el haber obtenido la Orden del Libertador en Grado de Caballero y sido profesor de acuarela y guache en la Escuela de Arquitectura de la UCV entre 1950 y 1953 y, además, uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 1953. Posteriormente, fue profesor de Paisajismo junto a José Miguel Galia.

De su amplia obra, separada en dos etapas, destacan de la primera (1915-1952): la Policlínica Maracay (1930-31); finalización de la Casa Club del Caracas Country Club (1930); Policlínica Caracas (1932); Ministerio de Fomento (Caracas, 1934-1935); Club Alemán (El Paraíso, Caracas, 1935); Escuela de Aviación Militar (Maracay, 1936);  Urbanización Pro-Patria Venezolana (1939-1940), con 330 casas; Teatro Boyacá (1940-1941, demolido en 1969); Edificio Taurel & Cía. Sucrs. C.A. (La Guaira, 1940); Teatro Continental (remodelación, Caracas, 1941); residencias privadas en diversas urbanizaciones de Caracas, entre ellas la Casa Gathmann en La Florida (1938), la Taurel en Los Caobos (1940) y su residencia familiar Atapaima en la Urb. Los Chorros (1943-1944 y ss.). También de esta etapa se recuerda su participación frente a frente con Villanueva en el concurso para la Reurbanización de El Silencio (1940) algunos de cuyos criterios de diseño serían incorporados al proyecto seleccionado que podrían por primera vez en acción el Plan Monumental de Caracas de 1939 el cual Guinand tuvo ocasión de supervisar desde la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal.

De la segunda etapa (1952-1963), como Presidente y Jefe de Proyectos de Guinand & Brillembourg, C.A., vale la pena señalar: el edificio administrativo del Observatorio Cagigal (1954-1956); las capillas de los colegios San José de Tarbes en las Urbanizaciones El Paraíso (1957-1958) y La Florida (1961); y el Planetario Humboldt en el Parque del Este (1961).

Como dirá Juan José Pérez Rancel en “Carlos Guinand Sandoz”, artículo aparecido en https://entrerayas.com/2018/09/carlos-guinand-sandoz/ el 5 de septiembre de 2018, “la arquitectura de Carlos Guinand Sandoz puede inscribirse en las categorías arquitectónicas del romanticismo y el racionalismo, heredadas de la obra decimonónica del alemán Karl F. Schinkel, tendencia que influyó a su generación como estudiante y que fue adoptada por Guinand durante sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Münich. En esta Escuela había estudiado entre 1901 y 1902 el que sería influyente arquitecto Heinrich Tessenov, quien postulaba desde ese comienzo del siglo en el ambiente germánico (fundó el Werkbund alemán en 1907), una convivencia entre la tradición academicista y las surgentes tendencias a la modernización de la arquitectura, con las artes, las técnicas y las artesanías. (…) Al llegar Guinand a Venezuela en 1915, inició su acercamiento a la naturaleza tropical, dedicándose a labores agrícolas en terrenos familiares cerca de la capital venezolana, antes de fundar su primera oficina de arquitectura en Caracas en 1917. A partir de entonces esta naturaleza acompañará invariablemente sus proyectos, especialmente los residenciales. En éstos utilizó formas neohispanistas y Art Dèco, mientras que sus edificios públicos y privados combinarían rasgos del clasicismo y el Dèco, con volumetría y axialidad academicista”.

Siguiendo con la publicación que hoy nos ocupa, allí también aparece un sentido texto de Carlos Raúl Villanueva  titulado “Un compañero que se va: Carlos Guinand” del cual vale la pena rescatar lo siguiente: “Cuando regresó Carlos a Venezuela, después de la Primera Guerra Mundial, llevando bajo el brazo un flamante diploma de Arquitecto, las pupilas todavía dilatadas de bellas visiones europeas, nadie pensaba que le iba a tocar en nuestra profesión, la misión de pionero, de misionero, de abridor de caminos; a él le correspondió enseñar a la gente, que existía un profesional llamado Arquitecto, y que en nuestra tierra podían hacerse construcciones bellas que llegarían a ser arquitectura. Nosotros, los que llegamos después, hemos aprovechado de las brechas abiertas, y los caminos despejados por Carlos Guinand. (…) Hay que insistir sobre eso, porque es muy importante: Carlos Guinand fue el iniciador de la nueva etapa de la Arquitectura en Venezuela, camino señalado con anterioridad por hombres como Juan Hurtado Manrique, Alejandro Chataing y Antonio Malaussena.”

Continúa el nº 12 de la Colección Espacio y Forma con otra semblanza, en este caso del botánico Leandro Aristeguieta, en la que resalta de su amigo, o del “viejo Guinand” como cariñosamente se le decía, su interés por la naturaleza y la oportunidad que tuvo de acompañarlo, junto a Burle Marx a varias exploraciones a las selvas de Venezuela donde iban “a buscar plantas vivas, silvestres, tesoros botánicos escondidos para exhibirlos y utilizarlos en los jardines de mi patria, estuvimos en las selvas de Guatopo, de la Colonia Tovar, de Canaima y en las selvas milenarias de El Dorado. Las plantas están vivas, adornan hoy muchos de los ambientes y jardines del Parque del Este de Caracas, son un monumento vivo al esfuerzo, el entusiasmo y a la creencia del gran gladiador de ese Parque, el doctor Carlos Guinand.”

En páginas siguientes se publica el “Discurso del arquitecto Carlos Guinand Sandoz durante el acto de inauguración del Planetarium Humboldt el 24 de julio de 1961” y el artículo “La naturaleza y el arquitecto” firmado por Guinand, piezas ineludibles para quien quiera seguirle los pasos a su visión de arquitecto culto e integral pionero del conservacionismo en el país.

Del segundo texto, para finalizar, citaremos lo siguiente: “Por qué pretenden las Artes Plásticas deshacerse del ‘yugo’ de la naturaleza? Disponemos siempre del mismo medio de percepción y lo que percibimos es siempre luz, sombra y color. ¿Qué nos importa el nombre del objeto? ¿Es acaso igual un árbol pintado por Corot, a un árbol pintado por Cézanne? ¡No! Y sin embargo nos gusta ‘El Corot’, nos gusta ‘El Cézanne’ y nos gusta el ‘Papa Dios’ al cual le pusimos nombre ‘Arbol’.

Se han recibido con entusiasmo los ‘Móviles’ de Calder y se aplauden como no figurativos. ¡Es un error! Nada más objetivo que un móvil de Calder. La Palmera bajo el viento, con la suma de sus equilibrios, con sus movimientos en progresión geométrica, que salidos de la unidad de su tronco van multiplicándose hasta desembocar en la infinidad de sus hojuelas, ese movimiento que va creciendo a medida que las masas van achicándose, esa danza fantástica cuya suma no logramos captar porque sobrepasa nuestros medios de asimilación, son lo que Calder con esa bonachonería infantil, ha sabido observar y sintetizar, para que lo sumemos como su nuevo medio de expresión a las Artes Plásticas. Nos conmueven menos sus ‘estables’ nacidos al pie del yunque y de la fragua, lejos de la naturaleza.”

Nota Las imágenes que acompañan esta nota han sido extraídas directamente del texto que hemos reseñado.

ACA

1940• Teatro Boyacá

Teatro Boyacá 1

1940•  Se inaugura el 6 de septiembre con la proyección de la película “It’s a Date”, con la actriz Deanna Durbin, el Teatro Boyacá, ubicado en la Av. Este 10, hoy Av. Lecuna, entre las avenidas Sur 11 y Sur 9, San Agustín, Caracas, diseñado por Carlos Guinand Sandoz (1889-1993) (graduado en el Technische Hochschule, Munich, Alemania, 1913 / revalida su título de Arquitecto en la Universidad Central de Venezuela, 1936) con la colaboración del arquitecto de origen belga Henry Brons (UCV, reválida de título 1946).
El elegante teatro fue proyectado en estilo Art Deco con un aforo de 1.597 (741 puestos en patio, 506 en balcón y 350 en una galería ubicada detrás del balcón). Las butacas eran de cuero de dos colores. Sus pisos eran de granito negro y en las paredes del vestíbulo se destacaban los murales del artista Rafael Rosales realizados en dorado, negro y beige. El nombre del teatro realizado en relieve, estaba perfectamente proporcionado y colocado en la fachada, acentuando su elegante y monumental aspecto. Dicho teatro fue cerrado en 1963 y finalmente demolido en 1969.


Fuente: Cinema Treasures. Your guide to movie theaters.

HVH

Teatro Boyacá 2

Una vista del Teatro Boyacá en 1968, pocos meses antes de su demolición, agredido en su fachada principal con la colocación de un aviso luminoso de plástico, disminuyendo la majestuosidad y proporción de los elementos verticales que caracterizaron su elegante diseño.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 172

Venezuela estuvo a punto de engrosar la lista de países que montarían exposiciones internacionales de envergadura cuando en 1956 el régimen de Marcos Pérez Jiménez decidió que era hora de mostrar al mundo los importantes logros alcanzados en pro del progreso del país, bajo la doctrina del “Nuevo Ideal Nacional”. Este paso se acomete aunado a la posibilidad de darle ubicación física al “Parque Nacional del Este”, creado por decreto de la junta militar presidida por Carlos Delgado Chalbaud en 1950, con base en las recomendaciones de la Comisión Nacional de Urbanismo, posteriormente recogidas en el Plan Regulador de Caracas de 1951.

De esta manera, las setenta y cinco hectáreas destinadas al parque, sembradas de cafetales y cañaverales provenientes de parte de la expropiación de los terrenos agrícolas de la hacienda “San José” pertenecientes a la sucesión Díaz-Rodríguez, colindantes al norte con la línea del tren que comunicaba la capital con los Valles del Tuy, al sur con los terrenos del fundo “La Carlota”, al este con el fundo “La Casona” y al oeste con la Hacienda “Sosa”, provistas de un nutrido grupo de árboles tropicales centenarios, serían en principio el área que originaría el desarrollo del proyecto para la Exposición Internacional de Caracas a celebrarse en 1960, pensando en el aprovechamiento posterior de las instalaciones que se construyeran para el uso definitivo que desde un principio se había previsto. Más adelante se anexarían como terrenos a integrarse a la feria los correspondiente al fundo “La Carlota” cuyo destino, originalmente previsto desde 1950 como aeropuerto, albergaría “edificaciones para los Ministerios de la Producción y el Palacio de Exposiciones; al oeste de las construcciones la Zona Olímpica y en la parte este los servicios generales tipo Helipuerto, etc.”, tal y como se desprende de la decisión presidencial recogida por Juan José Martín Frechilla en Planes, planos y proyectos para Venezuela:1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país) -1994-. No hay que olvidar aquí que, en medio de esta visión grandilocuente, Pérez Jiménez también pretendió traer a Venezuela los Juegos Olímpicos de 1964, que luego se celebrarían en Tokio. De allí la mención a la “zona olímpica” que contemplaba contener la Villa, un gran Stadium (con capacidad para 80 a 100.000 espectadores) además de un Palacio de Deportes, una Piscina Olímpica y un Estadio de Base-ball, datos que se desprenden del Informe del anteproyecto para la Exposición Internacional de Caracas de 1960, elaborado por la Comisión Ejecutiva del Ministerio de Fomento nombrada en 1957 para garantizar su realización.

1. Plan Maestro de la Exposición Internacional de Caracas de 1960 elaborado por el arquitecto Alejandro Pietri. Arriba: Distribución orgánica de los pabellones e infraestructuras, y jardines de la fase Exposición. Abajo: Desarrollo de la fase Post-Exposición y la ubicación de las diferentes instalaciones gubernamentales, deportivas y culturales en el área de La Carlota.

El Plan Maestro y parte de la arquitectura, tanto del recinto ferial como de la zona institucional aledaña que sumaban un total de 170 hectáreas (recogido en términos conceptuales en el afiche que ilustra nuestra postal del día de hoy), estaría a cargo del arquitecto venezolano Alejandro Pietri, correspondiéndole al también arquitecto Carlos Guinand Sandoz “la coordinación de los bosques y jardines de la Expo como base para el futuro Parque del Este”, ambos integrantes de la Comisión Ejecutiva ya citada la cual quedaría presidida por el ingeniero Ibrahim Velutini, de acuerdo a lo que Carola Barrios nos relata en Caracas: Ciudad Moderna y Museo. Intersecciones inacabadas en el paisaje de los años cincuenta (Tesis Doctoral presentada en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, 2005), cuyo capítulo dedicado a la Expo de Caracas luego resumiría en un ensayo que bajo el mismo nombre presentó en el seminario organizado por Docomomo-Brasil el año 2006.

Barrios señalará: “Siguiendo las normas que fijan en dos años la separación entre dos Exposiciones de Primera Magnitud realizadas en distintas zonas geográficas, se escogería la fecha del 19 de abril de 1960 para inaugurar la Exposición de Caracas, luego de la de Bruselas en 1958. De esta forma, el proyecto de la exposición monumental caraqueña seguiría a la exposición belga marcadamente futurista simbolizada con el Atomium, la primera en realizarse luego de terminada la II Guerra Mundial. En este caso, la visión apuntaría ya no a la perspectiva optimista de la reconstrucción urbana apoyada en los avances de la ciencia, sino a la producción de artefactos reciclables para el consumo masivo de la naturaleza tropical bajo una lógica de clasificación en la construcción de la ciudad-museo”. Para darnos una idea de que el asunto iba en serio, “según Oficio nº 3281 emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el 14 de Junio de 1957 se extendieron las invitaciones oficiales a 64 naciones de todos los continentes acreditadas desde las misiones diplomáticas en el país. A mediados de 1957 ya habrían confirmado formalmente su participación …: España, Colombia, Paraguay, Francia, Corea del Sur, Santa Sede, Rep. Federal Alemana, Guatemala, Ecuador, Portugal, O.E.A., República China, Estados Unidos, Perú y Haití”.

2. Izquierda: Corte, fachada y planta del Ministerio de Producción, diseñado por el arquitecto Alejandro Pietri para ser ubicado en La Carlota. Derecha arriba: Alejandro Pietri. Bocetos del Serpentarium (arriba) y Aviarium (bajo). Derecha abajo: Alejandro Pietri. Plano de ubicación del Aviarium y el Acuarium.
3. Maqueta y corte del Acuarium mayor proyectado por Alejandro Pietri

También la misma autora nos aportará lo siguiente con respecto a las directrices del Plan Maestro elaborado por Pietri: “Para la distribución orgánica de los distintos pabellones e infraestructuras se conformarían dos zonificaciones diferenciadas, una Dinámica y otra Estática, unificadas a través de un sistema de circulación peatonal y vial diferenciados y que quedaría conectado a las principales arterias viales de la ciudad. La zona sur de la Carlota sería el área Dinámica, por el carácter permanente en la concentración de los servicios … Mientras que la zona norte sería el área Estática, por sus características propias de Parque, situándose en ella los servicios complementarios del primero”.

Esta suerte de “ciudad análoga” (como la califica Barrios), junto al desarrollo de un corazón de negocios vinculado a la industria petrolera se desarrollaría en los sectores de La Floresta y Los Palos Grandes, buscaba potenciar el crecimiento urbano de Caracas embelleciendo y transformando su paisaje haciéndola más atractiva para sus habitantes y visitantes. Así, visualizada como mezcla integradora de pabellones expositivos y edificaciones institucionales la Expo cobraría, de la mano de Pietri, un carácter expresivo y orgánico (heredado tanto de su formación en Oklahoma como discípulo de Bruce Goff e influenciado por la libertad estructural que imaginativamente interpretó de otros grandes maestros) que se vio representado tanto en el rascacielos de más de noventa pisos diseñado para el Ministerio de Producción (resuelto con base en un apoyo central y plantas tipo en voladizo, hito urbano y a la vez remate de la ciudad al este) como en las piezas que constituían las oficinas generales, el Acuario, el Aviario y el Serpentario. Sin duda los objetos diseñados por Pietri buscarían cobrar el mayor protagonismo de la feria y estarían complementados por los pabellones que posteriormente se proyectarían para o por cada país participante.

4. Perspectiva de los jardines de la Exposición Internacional de Caracas de 1960. Dibujo de Fernando Tábora, 1957.
5. Dibujo de Fernando Tábora de uno de los patios proyectados para el Parque del Este (no construido)

A las áreas abiertas de la Expo se les otorgaría un particular énfasis como vitrina de los valores naturales del país. De allí que en este caso Guinand Sandoz programara con mucho cuidado el tomar en consideración los requerimientos biológicos en el ciclo natural de las plantas y su acompañamiento de viveros para la aclimatación y la reproducción de especies. En otras palabras “la idea de sus promotores será, más que erigir un parque recreativo, exponer una colección representativa de las diferentes taxonomías botánicas y zoológicas en la observación de la naturaleza autóctona”.

De allí que se recurriera a la contratación a finales de 1956 (a raíz de su primera visita a Caracas, junto a Fernando Tábora, en septiembre a instancias de Daniel Camejo Octavio para diseñar el paisajismo del Club Puerto Azul) de Roberto Burle Marx para realizar el proyecto de los jardines que luego quedarían como parte del Parque Nacional de Este. Este importante encargo llevó a Burle Marx a convertir su Atelier de Brasil en la oficina en sociedad que se instalaría simultáneamente en Caracas y Río de Janeiro, mientras se realizaba el proyecto de la Expo y posteriormente del Parque del Este en la capital venezolana y del Aterro do Flamengo en Río, en la que participarían John Stoddart, Fernando Tábora, Julio César Pessolani y Mauricio Monte.

Carola Barrios precisará: “Cuando Burle-Marx y su equipo de asociados sean contratados en 1956 por el gobierno de Pérez Jiménez para la realización de los jardines zoo-botánicos de la Exposición Internacional de Caracas, el primer problema que enfrentarán será la de encontrar un tema de diseño relacionado con los valores híbridos de la cultura venezolana. En medio del barrido urbanístico y modernizador de Caracas, el objetivo que se planteará el paisajista será asociar las particularidades del paisaje urbano y natural venezolano.(…) Los patios, y las distintas posibilidades espaciales que ofrezcan en la distribución y organización de las diferentes especies, serán el hilo conductor de una secuencia museal dedicada a la exposición didáctica de la flora venezolana. Jardines de orquídeas, plantas xerófilas, plantas umbrófilas, plantas hidrófilas, perfumadas o de follaje colorido; patios de agua, muros de azulejos, fuentes y cascadas ornamentales se ensamblarán armónicamente en el diseño de estas estructuras espaciales enmuradas. De esta forma, y creando una escala intimista para la contemplación arquitecturizada de la naturaleza, la zona temática de los patios será, dentro de este parque-como-jardín, un fragmento domesticado en la recomposición de un micro-cosmos del paisaje natural. En paralelo al desarrollo de los patios y caminerías, se trabajará también en el diseño de espacios para albergar una colección de la fauna local desde un enfoque conservacionista propio del regionalismo ecológico. Dentro de ellas serpientes, boas, anacondas, tortugas y cocodrilos serán exhibidas bajo las sombras intermitentes del bosque húmedo tropical del parque.”

Como se sabe, la cristalización definitiva de la Exposición coincidió con los estertores de la dictadura no llegándose a realizar. Con la llegada de la democracia, tras largos meses de indefinición y gracias a la intervención del ingeniero Luis Rivas Larrazábal, es retomada la idea de desarrollar el Parque del Este correspondiendo proyectarlo a Burle Marx y sus asociados rescatando buena parte de lo ya adelantado, pero esa es otra historia.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Carola Barrios, Caracas: Ciudad Moderna y Museo. Intersecciones inacabadas en el paisaje de los años cincuenta (Tesis Doctoral presentada en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, 2005)