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Observar el proyecto realizado para la Reurbanización de El Silencio con ojos de quien está registrando una posible cronología de los concursos de arquitectura en Venezuela, obliga a ubicarnos en 1940 cuando el Banco Obrero convoca a los dos más connotados arquitectos de la época, Carlos Guinand Sandoz y Carlos Raúl Villanueva, para que compitan presentando sus propuestas de lo que seria el proyecto de renovación urbana más importante realizado en la capital de la República hasta entonces que, a su vez, debía incorporar los espacios para el funcionamiento de la sede de la institución convocante. El área de afectación sería la ocupada por una barriada degradada que creció sin planificación al oeste del casco central de la ciudad y que ofrecía una condición precaria, tanto por la cantidad de basura como por el incremento de hospedajes, bares, casas de citas y licorerías clandestinas.


Tal y como narra Juan José Pérez Rancel en “70 años de la inauguración de la Reurbanización El Silencio”, artículo publicado el 25 de agosto de 2015 en la revista entrerayas (https://entrerayas.com/2015/08/70-anos-de-la-inauguracion-de-la-reurbanizacion-el-silencio/), al concurso se presentaron el 23 de marzo de 1942 los dos arquitectos pre-seleccionados. “El Ejecutivo nacional designó al mismo tiempo una numerosa comisión de evaluadores e interesados …, quienes recomendaron que Guinand y Villanueva realizaran en conjunto una alternativa unificada con los aspectos positivos de ambas propuestas, entre las cuales estaba su flexible apego a las directrices del Plan de Urbanismo, que era la base del Concurso en sus aspectos de vialidad. Ambos arquitectos modificaron sus anteproyectos, pero cada uno por su lado, transformándolos según las indicaciones de aquella comisión y el 26 de marzo presentaron de nuevo sus opciones ante la Comisión, la cual dictaminó que fuese realizado un tercer anteproyecto unificado, que debería recoger las nuevas y definitivas recomendaciones de la Comisión y de una Sub Comisión nombrada para hacer seguimiento al trabajo de los dos arquitectos”.

Lo relatado, que bien podría considerarse como la primera etapa del concurso, permitió constatar cómo los planteamientos de los contendores eran relativamente similares, respondiendo a la posibilidad de ubicar en el nuevo corazón de la ciudad moderna una serie de edificaciones horizontales de no más de cuatro pisos que envolvían un conjunto de patios comunitarios. “Guinand propuso ocho bloques con apartamentos para ser alquilados por ‘las clases obreras’ y tres para los sectores de ‘la clase media’, con locales comerciales en las plantas bajas. Villanueva, por su parte, planteó siete bloques, con apartamentos sólo para clase media y aceras peatonales, jardines entre los bloques e implantación en el perímetro de las manzanas”. La decisión asumida por el ente promotor de que la vivienda fuera el uso predominante para el conjunto y no un foro monumental que homenajeaba al Libertador, contraviniendo los lineamientos del recién aprobado Plan Rotival, será otra determinante con la que tuvieron que lidiar ambos concursantes.

El esperado “tercer anteproyecto unificado que debería recoger las nuevas y definitivas recomendaciones de la Comisión y de una Sub Comisión” nunca llegó, por lo que los requisitos generales y arquitectónicos solicitados en el dictamen leído por el Dr. Edgar Pardo Stolk el 26 de marzo fueron incorporados por Guinand y Villanueva por separado. Ellos eran, en cuanto a los generales, “adaptar la implantación de los bloques de vivienda al Plan de Urbanismo, siguiendo la propuesta de Guinand en la que la Avenida Bolívar comienza desde un espacio central generado por bloques residenciales; 1.000 apartamentos y locales comerciales, distribuidos en bloques con la misma altura que ofrecían en las primeras propuestas; distribuir los apartamentos en 20% de dos dormitorios, 50% de tres y 30% de cuatro dormitorios; patios interiores con acceso restringido sólo para los peatones; no prever espacios para estacionamiento de vehículos”.
Las recomendaciones relativas al diseño de arquitectura, eran principalmente: “ventilación directa en todos los espacios de los apartamentos; unificar en éstos los espacios para cocina, lavadero y faenas; unificar en vertical los locales para sanitarios; instalación de mecanismos verticales para los desechos sólidos; no ubicar los secaderos de ropa en las azoteas, sino independientes en cada apartamento; prever escaleras de emergencia en los bloques y no prever closets en los apartamentos”.
Cabe acotar que del primero de los puntos generales señalados por la Comisión se trasluce que fue Guinand en su propuesta quien prefiguró el futuro trazado de la avenida Bolívar por el centro de la cuadra entre la Este 6 y la Este 8, ateniéndose a lo señalado por el Plan Director de Calles y Avenidas derivado del Plan Rotival aprobado por el Concejo Municipal avalado a su vez por la misma Comisión. Villanueva, quien sólo proponía ampliar la Este-Oeste 8 que pasa por frente al Teatro Municipal como eje principal, contraviniendo el Plan Director, tuvo por lo tanto que ajustar su propuesta inicial a aquel requisito lo que le permitió redefinir la disposición de los bloques 2 y 3 y alterar la altura del bloque 1 como remate del futuro eje vial.

Fue así como la segunda y definitiva etapa conformada por dos nuevas alternativas adaptadas a la lista de requisitos solicitados fueron presentadas el 26 de mayo ante la Comisión, en las oficinas del Banco Obrero, situadas entonces en el N° 67 de Santa Teresa a Cipreses, frente al templo de Santa Teresa. “A los dos días, la Comisión y su Sub Comisión dictaminaron que el diseño de Villanueva era el ganador, no sin antes reconocer los valores de la propuesta de Guinand: ‘…gracias a las sólidas cualidades logradas por él, desde la primera etapa del Concurso, su trabajo sirvió de base utilísima para llegar al resultado logrado’”.

Ricardo De Sola en el libro La Reurbanización de “El Silencio”. Crónica 1942-1945 (1988), apunta a que ya la primera propuesta de Villanueva presentada en marzo preveía la elevación de los bloques sobre columnas y corredores perimetrales, mientras en la segunda opción de mayo mantuvo ese criterio definiendo el espacio central como final proporcionado a la llegada de la avenida y otorgando al Bloque 1 un carácter dominante frente a ésta y la plaza, todo lo cual es recogido en el dibujo que ilustra nuestra postal del día de hoy. Pérez Rancel completará lo dicho por De Sola señalando que “también esa segunda opción definía las siluetas urbanas de los 7 bloques en su misma futura implantación, tal como continuarían desarrollándose en la etapa de proyecto. Y adicionalmente mostraba ya unas hipotéticas arcadas en la planta baja del Bloque 1 y en el lado Norte del Bloque 2, aunque no todavía en los demás bloques, cuyo diseño arquitectónico estaba todavía por alcanzarse. Las dos plazas (O’Leary y Miranda) quedaban también insinuadas esquemáticamente en sus formas y decididas en su ubicación, esperando su diseño definitivo”.

Mientras Villanueva desarrollaba aceleradamente el proyecto, incorporando un lenguaje que buscaba retrotraer el espíritu colonial y la adaptación al clima donde hacen acto de presencia corredores, patios, portadas, rejas, molduras pesadas y arcos, para convivir con el racionalismo y funcionalidad de las soluciones dadas a las unidades de vivienda, De Sola nos recuerda que “el 25 de julio de 1942, día de Santiago, aniversario de la fundación de la ciudad de Caracas (375 años), a las 11: 15 am, el presidente de la República, general Isaías Medina Angarita, acompañado por el gobernador del Distrito Federal, doctor Luís Gerónimo Pietri, el ministro de Obras Públicas, doctor Manuel Silveira, el director-gerente del Banco Obrero, señor Diego Nucete Sardi, así como de los otros directores del Banco e invitados al acto, efectúo la ceremonia del primer golpe de pico en la casa distinguida con el Nº 23, situada al Oeste de la Plaza Miranda; en dicha casa operaba un taller de vulcanización, siendo los vecinos más cercanos el Restaurant ‘La Granja’, ‘el nuevo hospedaje para caballeros’, ‘La Unión’ empresa de viajes y mudanzas, la ‘Agencia Royal’, el Bar ‘Napolitano’, y ‘La Pluma de Oro’”.

30 meses después de aquel «primer golpe de pico en la casa distinguida con el Nº 23», el 26 de agosto de 1945 el propio Medina inaugura la Reurbanización de El Silencio.
Por las características del planteamiento, que señala la importancia de tender puentes entre tradición y modernidad tanto en lo urbano como en lo arquitectónico, “El Silencio” ofreció la oportunidad de encontrar una prueba de lo que pudo haber sido (y no fue) el camino a seguir para el desarrollo urbano de Caracas, sin dejar de constituirse en «el primer elemento de la ciudad moderna».

Así mismo, se erigió como la operación inmobiliaria más ambiciosa de la historia de la ciudad realizada hasta esa fecha que, además de permitir el despegue de la industria de la construcción, la sometió a retos que develaron la capacidad de la ingeniería nacional para solventarlos.
Adicionalmente, Villanueva plasma, con una obra de alto impacto pedagógico y evidente carga ecléctica, los resultados de sus reflexiones en torno a los valores permanentes de la arquitectura colonial venezolana, preámbulo del despegue interpretativo que ofrece su producción posterior.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1, 5 y 6. Carlos Raúl Villanueva. Caracas en tres tiempos (1966)
2. Fotos antiguas de Venezuela (https://www.facebook.com/FotosAntiguasDeVenezuela/posts/caracas-reurbanizaci%C3%B3n-el-silencio-lo-que-ahora-es-el-silencio-antes-era-un-case/1046011282220622/); y CiudadCCS (https://ciudadccs.info/publicacion/1396-parroquia-adentro-un-fenomeno-social-llamado-el-silencio-parte-i)
3. Revista Municipal del Distrito Federal. Noviembre de 1939. Año 1. Número 1. Caracas-Venezuela
4. Galería de Arte Nacional. Catalogo de la exposición «Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos poneros de una época» (1998)
7 y 8. Juan José Pérez Rancel. «70 años de la inauguración de la Reurbanización El Silencio». Revista entrerayas. 26 de agosto 2015; y Carlos Raúl Villanueva. Caracas en tres tiempos (1966) .

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Cuando en este boletín establecemos la pauta que seguirá cada número y escogemos la imagen con la cual desarrollaremos el texto que acompañará nuestra postal, desde hace un buen tiempo hemos previsto periódicamente darle espacio a lo que ha sido el desarrollo de los concursos de arquitectura en Venezuela, tema que ha ocupado una importante cantidad de entregas. Es con esa intención que en esta ocasión procedimos a seleccionar una obra de gran valor, afortunadamente realizada (en contra de lo que suele acontecer con el desenlace final de los llamados a contiendas arquitectónicas en el país), y de la que seguramente pocos conocen que fue resultado de una convocatoria a competir. Se trata de la Casa-Club del Caracas Country Club, cuya imagen tomada desde el sur con el Ávila al fondo en la década de 1930 engalana hoy nuestra entrega semanal.
Sobre los detalles del concurso en sí, ha sido poco lo que hemos podido recabar más allá de lo señalado por Hannia Gómez en el estupendo artículo titulado “Cuento de dos casas: la antigua casona de Blandín y la Casa Club”, publicado inicialmente en la revista Entresocios (2006) y luego, el miércoles 20 de marzo de 2019, en el blog Desde la memoria urbana (http://hanniagomez.blogspot.com/2019/03/cuento-de-dos-casas-la-antigua-casona.html).

Allí, Gómez nos relata cómo una vez que la hacienda cafetalera Blandín es adquirida junto a las haciendas Lecuna, el Samán y la Granja por el Sindicato Blandín (constituido por las familias Vaamonde, Phelps, Hauck, Brandt, Machado y Arismendi) a los herederos de Don Bartolomé Blandín (su primer propietario desde fines de los 1780’s), se encarga la elaboración de un plan maestro de desarrollo de los terrenos a la reconocida firma norteamericana Olmsted Brothers-Landscape Architects, Inc, de Brookline, Massachusetts. El plan planteaba, además del parcelamiento y el diseño de un campo de golf de 18 hoyos a cargo de Charles Henry Banks, reedificar la Casa-Club en el mismo lugar donde se encontraba la casona de Blandín: al final del camino principal de la hacienda acompañado de altos árboles, sobre una terraza natural con vistas al valle de Chacao. De tal manera el Sindicato, acatando las directrices del plan, “en septiembre de 1928 llama a un concurso internacional de arquitectura, en el que hasta ahora solo sabemos compitieron el arquitecto de origen español Manuel Mujica Millán, y el arquitecto triunfador, Clifford Charles Wendehack”. Y continúa: “Nuestra hipótesis es que para participar en el concurso, estos arquitectos recibieron al inscribirse algunas de las decisiones de diseño ya predeterminadas por los Olmsted. Cuando se admira la bella perspectiva que nos queda de la entrada de Mujica Millán en el concurso, es clarísimo que en su versión de la Casa Club, donde versionaba a La Alhambra, hay indicios de elementos que pertenecen a la Casa de Blandín: allí está la veranda; allí el mismo patio elevado; allí la simetría de los dos volúmenes enmarcando el vano central de la columnata”.





Lo que Gómez califica acertadamente como un palimpsesto arquitectónico llevado a cabo por el proyecto ganador de Wendehack (“‘el más prominente diseñador de casas club de la era’ en los Estados Unidos”), se materializará cuando se respeta no sólo la ubicación original de la casa principal de la hacienda Blandín (que pese a encontrarse prácticamente intacta se demolería en 1929 ante su imposibilidad de albergar el cambio de uso), sino que se organizará partiendo “del patio original colonial, habiendo colocado patio sobre patio, y organizado la nueva arquitectura a partir de los viejos ejes de simetría. Con maestría, permite que se perciba el corazón de la vieja casa, al articular los volúmenes sueltos de las diversas dependencias alrededor del patio, engarzándolos graciosamente en la periferia como satélites neocoloniales. En ambas casas, la orientación es exactamente la misma; en ambas casas, hay un estanque de agua al sur de lo que era el patio de secado original y un rond point oriental; en ambas casas, un gran salón este-oeste se instala entre el patio interior y el paisaje, los jardines están al este, y la vista, al sur. Y en ambas casas, una veranda simétrica contempla inamovible el espléndido panorama”. Por tanto, la casa de Blandín (perfectamente descrita por Hannia Gómez en su artículo), si bien desapareció físicamente imbuiría plenamente de su espíritu la propuesta de Wendehack dada la cantidad de aspectos que la rememoran.


En cuanto al estilo asumido por el arquitecto germano-californiano “en su Job N. 447”, Gómez apunta que “se han dicho muchas cosas”. Aunque suele despacharse rápidamente tildándolo de “neocolonial” en virtud de que se trataba de la moda que se había instalado en nuestro país por aquellos años que miraba hacia el propio pasado (representado en este caso por la mismísima Casa Blandín) alejándose del afrancesamiento guzmancista y el eclecticismo europeo, no está de más rescatar las opiniones de quienes han dicho que es clara muestra del “neohispánico” (en clara referencia al los rasgos provenientes del Monasterio de Santa María de la Rábida en Huelva; España), del “arábigo” y del “Spanish Mission Style” con el que “la Casa Club de Douglaston Park -diseñada y construida al mismo tiempo que la de Caracas-, fue clasificada por el Registro Nacional de Edificios Históricos de los Estados Unidos”.
Durante la etapa de construcción de la Casa-Club que abarcó los años 1929 y 1930 (se inauguró el 12 de diciembre de ese año) se hizo cargo de la obra el arquitecto Carlos Guinand Sandoz, quien resolvió gran parte de su arquitectura e hizo aportes fundamentales en su imagen final.

La nueva estructura fue dotada de todas las comodidades necesarias para los socios y accionistas de aquel entonces, espacios como el salón principal para eventos, restaurantes, salas de descanso, una piscina y canchas de tenis fueron algunos de estos que sirvieron de complemento a los campos de golf, elementos que aún se mantienen luego de más de noventa años en los que ha sido objeto de algunas intervenciones que no desvirtúan la esencia de la obra.
La Casa-Club del Caracas Country Club fue declarada Bien de Interés Cultural por el Instituto de Patrimonio Cultural según Resolución Nº 003-05 de fecha 20 de febrero del 2005 pasando, en consecuencia, a estar protegida por el artículo 178 de la Constitución Nacional.
Nota

Así como Hannia Gómez nos facilitó el corroborar que la Casa-Club del Caracas Country Club fue producto en 1928 de un concurso, gracias a la publicación en la web de la firma Boca Proyectos (dirigida en lo que al área de arquitectura se refiere por Manuel Barrios e Iliana Germán), supimos que en 2018, en el marco de los 100 años de la creación del club (llamado originalmente Caracas Golf Club y ubicado en el sector Las Barrancas de la Hacienda La Vega, extremo oeste de la actual avenida San Martín), su directiva llamó a un concurso privado de ideas preliminares para la “Renovación área piscinas Caracas Country Club”, para el cual fueron convocados (fungiendo como director del proyecto José Guillermo Frontado) y cuyo desenlace final desconocemos así como quiénes más participaron. Sin embargo, nos ha parecido pertinente, con la intención de seguir registrando la historia de la edificación a la que hoy nos hemos dedicado, mostrar algunas de las atractivas imágenes presentadas por Boca Proyectos al concurso que pueden verse, acompañadas de una ficha y su fundamentos de diseño en http://bocaproyectos.com/proyecto/caracas-country-club-renovacion-areas-de-piscina-casa-club/.

Anteriormente, en 2012, Manrique & Tamayo Arquitectos C.A., habían presentado unas “Ideas: Plan Maestro para la Casa Club” que sin mayores explicaciones en cuanto al origen del encargo y concepción de la propuesta puede consultarse en http://mtarquitectosca.blogspot.com/2013/07/caracas-country-club-plan-maestro-casa.html.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2013/09/14/1930-casa-club-del-caracas-country-club/)
1. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura (1969); y Caracas Club. Frederick Law Olmsted Historic Site (https://www.nps.gov/places/caracas-club.htm)
2 y 4. Hannia Gómez. “Cuento de dos casas: la antigua casona de Blandín y la Casa Club”. Blog Desde la memoria urbana (http://hanniagomez.blogspot.com/2019/03/cuento-de-dos-casas-la-antigua-casona.html)
3. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje ( http://guiaccs.com/obras/caracas-country-club/); y Captura de Google Earth
5. Hannia Gómez. “Cuento de dos casas: la antigua casona de Blandín y la Casa Club”. Blog Desde la memoria urbana (http://hanniagomez.blogspot.com/2019/03/cuento-de-dos-casas-la-antigua-casona.html); y Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje ( http://guiaccs.com/obras/casa-club-caracas-country-club/)
6. Casa Club del Caracas Country Club. Arq. Clifford Wendehack/Arq. Carlos Guinand Sandoz (https://www.ccscity450.com/obra/casa-club-del-caracas-country-club/); y Cabré pintaba desde el Caracas Country Club (https://www.revistafairway.com/venezuela/cabre-pintaba-desde-el-caracas-country-club/)
7. Francisco Pérez Gallego. «Clifford Charles Wendehack: Transferencias del ‘American Way of Life’ en Caracas». Trienal de Investigación FAU 2017 ( http://saber.ucv.ve/bitstream/10872/19050/1/2%20HP-11-2017.pdf)
8. Archivo Fotografía Urbana (https://x.com/elarchivove/status/1147875513521889280); Casa Club del Caracas Country Club. Arq. Clifford Wendehack/Arq. Carlos Guinand Sandoz (https://www.ccscity450.com/obra/casa-club-del-caracas-country-club/); Fotos Antiguas de Venezuela (https://www.facebook.com/FotosAntiguasDeVenezuela/posts/country-club-de-caracasllamado-anteriormente-caracas-golf-club-naci%C3%B3-de-la-neces/1255221427966272/); y La Guaira en Retrospectiva (https://www.facebook.com/LaguairaenRetrospectiva/posts/caracas-country-club-a%C3%B1o-entre-1928-a-1934-imagen-llevada-a-colores-y-la-origina/2046224992181419/?locale=es_LA)
9. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje ( http://guiaccs.com/obras/casa-club-caracas-country-club/); y Arquitectura Venezuela | Casa Club del Caracas Country Club (https://www.instagram.com/arquitecturavzl/p/CWMNRZkp8H1/?img_index=4)
10. Boca Arquitectura proyectos + construcción (http://bocaproyectos.com/proyecto/caracas-country-club-renovacion-areas-de-piscina-casa-club/)
11. Manrique & Tamayo Arquitectos C.A. (http://mtarquitectosca.blogspot.com/2013/07/caracas-country-club-plan-maestro-casa.html)

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1938• Se concluye la construcción del Cuartel de Infantería General Rafael Urdaneta, en Propatria, en el oeste de Caracas, diseñado en 1936, de acuerdo a la Memoria del MOP de 1936, por Carlos Guinand Sandoz (1889-1993) y culminado por Luis Malaussena (1900-1963) quien durante la construcción modificó sustancialmente el proyecto original, tanto en su diseño como en el programa inicial.

En el edificio se evidencian claras influencias del arquitecto francés Robert Mallet-Stevens (1886-1945), profesor de Malaussena en la institución en donde se graduó: en l’Ecole Spéciale d’Architecture de París.
Años después el Cuartel fue demolido para construir en su sitio los patios de maniobra del Metro de Caracas.
HVH