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¿SABÍA USTED…

… que en 1928 la Caribbean Petroleum Co., empresa matriz de la Royal Dutch Shell, construye en Maracaibo el campo petrolero llamado Colonia Las Delicias?

1. Vista aérea desde el norte del sector residencial de la Colonia Las Delicias, Maracaibo (c. 1928).

Desde su primera fundación el 8 de septiembre de 1529 por el explorador alemán Ambrosio Alfinger (más allá de su refundación en 1569 por Alonso Pacheco y su fundación definitiva en 1574 por Pedro Maldonado), Maracaibo, capital del estado Zulia, tuvo un crecimiento si se quiere controlado en torno a su ubicación original en la orilla oeste de la garganta del lago al que dio su nombre. Su privilegiada localización la convirtió, durante el período colonial, en puerto importante para la salida de los productos cultivados en el piedemonte andino hacia España; condición que se consolida en el siglo XIX, al convertirse en el segundo puerto comercial del país y dominar el intercambio de mercancías entre el occidente venezolano y norte de Colombia con Europa y Norteamérica.

2. Mapa de Maracaibo de 1759. La cuadrícula fundacional de la ciudad se sintetiza en un cuadrado, cuyo centro es la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) y se extiende en dirección este y oeste.
3. Mapa de la ciudad de Maracaibo dibujado por el venezolano Manuel S. Soto y publicado en 1889 por la Imprenta Nacional de Venezuela. El plano, orientado con el norte en la parte superior, muestra el tamaño de la ciudad a finales del siglo XIX, cuando no llegaba a los 50.000 habitantes. En el momento de la publicación de este mapa, Maracaibo se encontraba en crecimiento, tal y como lo atestigua la presencia de las dos primeras líneas de tranvía en el mapa. La primera, inaugurada en 1883, iba desde el centro, rodeando la bahía por el sur, hacia Los Haticos. La segunda, inaugurada en 1886, recorría la costa en dirección contraria, hacia Empedrados.

“Maracaibo, para 1891 era una ciudad de 34.740 habitantes, dividida en los municipios Bolívar, Santa Bárbara, Chiquinquirá, Santa Lucía y Cristo de Aranza. Su extensión era un poco mayor a la del pasado hispano; había crecido principalmente hacia el norte con las áreas del Saladillo y el Empedrado. Hacia finales del siglo XIX, algunos de los servicios que la ciudad no pudo dar cabida se ubicaron en las afueras: el Matadero al final de Bella Vista (1891) y depósitos de agua como el pozo de la Hoyada (1895) en ese mismo sector o el Cementerio de Las Delicias (1879); las rutas de los tranvías: Bella Vista, Delicias, Milagros y Haticos produjeron una estructura tentacular que anunciaba el futuro crecimiento urbano”, apuntará Elisa Quijano en “La dualidad urbana y social en la Maracaibo petrolera (1920-1940)”, artículo publicado en el nº2, 2004 de Registros, Revista de Investigación Histórica de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.

Las afueras al norte de la ciudad, que incipiente, desordenada y tímidamente se fueron convirtiendo en su zona de expansión a comienzos del siglo XX, dada la preferencia por parte de las elites herederas de la actividad agroexportadora para construir allí sus mansiones, presagio del abandono del centro de la ciudad, serían las que definitivamente asimilarían el impacto de produjo el Reventón del pozo Barroso nº2, el 14 de diciembre de 1922. Dicha circunstancia que dio inicio al boom petrolero, cambiaría de pronto el ritmo urbano el cual estuvo acompañado por un incremento en su población que pasó de 46.706 habitantes en 1920 a 83.893 en 1926, incremento que estaría compuesto grosso modo por personal contratado por las empresas petroleras por un período de tiempo definido que luego regresaban a su lugar de origen, por quienes venían a probar suerte en la nueva industria y buscaban un modo de vida más estable y, también, por un grupo que buscó aprovecharse del caos existente para sobrevivir al margen de la ley.

Convertida en el centro de operaciones de la disruptiva industria petrolera, la situación agravó males ya existentes a los que se sumaron “la especulación, el aumento del costo de la vida, el desorden, los abusos de las compañías, el enriquecimiento fácil y una economía que fluctuaba constantemente produciendo un verdadero desequilibrio”, señalará Quijano.

4. Izquierda: Maracaibo a finales del siglo XIX. Derecha: Plano de Maracaibo de 1927. Al norte, en lo que se denominó como «la otra ciudad», aparece dibujado en líneas punteadas –señalando que responde a una planificación, no construida aún- una trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras con las vías de tranvía ya establecidas, las cuales los enlazarían a la ciudad tradicional.

La expresión más significativa de esa transformación fue el surgimiento de un asentamiento de población, separado y diferenciado de la ciudad tradicional, tanto por su localización geográfica como por la morfología del tejido urbano. Maracaibo, “que había permanecido compacta durante siglos, atraviesa por el primer proceso de desintegración, que se manifiesta tanto en su estructura espacial como en la forma de usar la ciudad por sus habitantes: el nuevo asentamiento concentraría las residencias de los ejecutivos petroleros y la elite comercial maracaibera acompañada de actividades complementarias como clubes, escuelas, entre otros, todas ellas conformaban un espacio urbano de anchas avenidas y edificios aislados; mientras el resto de las actividades continuaban concentradas en la ciudad histórica que mantenía la estructura heredada de la cuadrícula hispana y las edificaciones continuas desarrolladas durante el siglo XIX”, afirmarán Quijano y Ethel Rodríguez-Espada en ocasión de publicar “Petroleum city planning. Study case: Maracaibo, Venezuela”, en las memorias de Petroleum City Planning: Maracaibo, 42nd ISoCaRP Congress 2006.

Ante ese panorama, la división territorial de la urbe distinguiría tres zonas: “la zona urbana, densamente edificada, cuyos límites coincidía con la ciudad decimonónica; la zona del ensanche, que abarcaba los terrenos pertenecientes a la ciudad; y la zona rural; la zona del ensanche se distinguía como un barrio residencial periférico, mientras la zona urbana tradicional seguía manteniendo el control de la dinámica administrativa de la ciudad”, añadirán Quijano y Rodríguez-Espada.

Así, la zona del ensanche acogerá los asentamientos que quedarían fuera del trazado colonial consolidado. Ello se podría interpretar como el resultado de un proceso sinérgico de acumulación de las decisiones de ordenamiento urbano del gobierno municipal y de las necesidades de alojamiento cuadros ejecutivos principales de las empresas petroleras. “Su materialización responde a lo dispuesto en el plano de la ciudad del año 1927, en el cual aparece dibujado en líneas punteadas –señalando que responde a una planificación, no construida aún- una trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras con las vías de tranvía ya establecidas, las cuales los enlazarían a la ciudad tradicional”. Por otro lado, “mientras para la zona urbana se establecen normativas de índole higienistas y se determina el tipo de construcción en alineación con la calle y de manera continua; en la zona de ensanche se opta por construcciones aisladas en la parcela, con retiros en sus cuatro lados y se prevé anchas avenidas urbanas acompañadas de arboledas”.

5. Detalle del Plano de Maracaibo de 1927 donde se puede apreciar mejor la trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras en lo que se llama «La otra ciudad».

Este proceso de ordenación daría pie a la aparición de las ‘colonias’ o campamentos petroleros de Maracaibo a finales de la década de 1920 donde concesionarias transnacionales como la Royal Dutch Shell (vía Caribbean Petroleum Company), la Standard Oil (vía Lago Petroleum Corporation luego Creole Petroleum Corporation) y la Venezuela Gulf Oil Co.(vía Mene Grande Oil Company), crearon las condiciones para alojar a su personal técnico y centralizar sus operaciones administrativas en la región en las colonias Las Delicias y Bella Vista (Shell), Lago o Creole (Standard Oil) y Mene Grande (Gulf). A lo establecido por la Ordenanza las colonias petroleras añadirían, dadas sus características de “asentamientos tipo enclave, de uso exclusivo para el sector gerencial petrolero, autosuficientes e independientes, con equipamientos y servicios adecuados a la jerarquía de los mismos, una condición de aislamiento que las separaba del espacio urbano a través de un cerco metálico que restringía el acceso a los habitantes locales y se acompañaban de una arquitectura de edificios aislados con un lenguaje de manufactura extranjera, desconocido para los maracaiberos”.

6. Ubicación de la Colonia Las Delicias dentro de la trama actual de Maracaibo.

La Colonia Las Delicias, a la que nos dedicaremos hoy particularmente, ejemplo pionero en la ciudad, se edificó en 1928 en la zona del ensanche conectándose inicialmente con la carretera real que comunicaba Maracaibo con Rio de Hacha (Colombia) a través de un eje este-oeste que originaría la calle 77 (hoy 5 de julio). El campo conformado por alrededor de 65 viviendas unifamiliares tuvo una escuela, cooperativas de consumo, iglesia, un hospital, club social, así como los laboratorios y el edificio administrativo donde funcionaron las oficinas centrales de la empresa Venezuela Oil Concessions (V.O.C.), filial de la Shell.

7. La Calle 77 (hoy avenida 5 de julio) en los años 1950.

Se desarrolló en el sector hoy conocido como Tierra Negra, en sentido norte sur, entre la mencionada calle 77 y la calle 70 y las avenidas 9 y 10 (donde la avenida 9B pasa por la mitad), ocupando 14 manzanas trazadas ortogonalmente. A ellas deben sumarse otras tres cuadras: dos al este entre las avenidas 8 y 9 y las calles 74 y 76, ubicándose en la manzana limitada por las calles 75 y 76 el hospital Caribbean (hoy conocido como Centro Médico de Occidente, terminado en 1931), con acceso desde la avenida 8; y en la esquina noreste de la manzana ubicada entre las calles 74 y 75 la iglesia (Christ Church, inaugurada en 1930). La tercera manzana que escapa al trazado central de la colonia se encuentra al oeste entre las avenidas 10 y 11 y las calles 71 y 72 y es de uso residencial. La escuela se ubicaba entre las avenidas 9B y 10 y las calles 70 y 71 donde hoy funciona el Colegio Claret, y el centro social y la cooperativa en manzanas interiores. Sobre la calle 77 como frente del conjunto se ubicarían el edificio administrativo (conocido como “Las Laras”) y el de los laboratorios geológicos (conocido como “Los Chaguaramos”).

8. Colonia Las Delicias. Izquierda: Límites. Derecha: Localización de los usos de apoyo.

Como ya se adelantó, al igual que el resto de las colonias petroleras, Las Delicias tuvo en la insularidad y la autosuficiencia dos características claras que acompañaron la ruptura drástica con las costumbres de la ciudad tradicional.

A diferencia del crecimiento histórico marabino, alineado de cara al puerto y la costa, Las Delicias se edificó de forma deliberada en una zona no costera y completamente aislada, rodeada en sus inicios por una densa vegetación silvestre.

Segregada físicamente del resto de Maracaibo mediante cercados y garitas de control, adentro se llevaba un estilo de vida ajeno a la realidad local, estructurado de forma jerárquica para albergar principalmente al staff de directivos y técnicos extranjeros. No dependía de la precaria red de servicios de la Maracaibo de los años 20 ya que tenía sus propios sistemas independientes de acueductos, tendido eléctrico y saneamiento.

9. Vista aérea desde el norte del sector residencial de la Colonia Las Delicias, Maracaibo (c. 1928). En primer plano se puede observar un grupo de viviendas aisladas, alargadas, de un piso y con techo a dos aguas, organizadas en torno a una redoma. En segundo plano se ve otra tipología en la que las casas, más compactas, de dos pisos y con techos a cuatro aguas se encuentran en medio de una zona arbolada. Al fondo, a lo lejos, se encuentra en centro histórico de la ciudad de Maracaibo.

En resumen, la colonia contó con “una localización ambiental ventajosa, al emplazarse en cotas elevadas, ventiladas y de visuales abiertas, …siguiendo el patrón del suburbio norteamericano y de las llamadas villas marabinas. De hecho, las unidades de vivienda respondían a criterios de ‘ciudad jardín’, con retiros que impedían la construcción adosada. Crearon un frente discontinuo donde lo urbano sólo era perceptible por la presencia de una acera perimetral. Las viviendas se resolvían con diseños compactos, siendo extrovertidas, sin patios y rodeadas de jardines, y con materiales propios de la arquitectura petrolera como hierro, aglomerados y chapas. Muchas de ellas eran totalmente de madera, prefabricadas, o presentaban algunos componentes o elementos de este tipo, ya que dicha tecnología respondía a las urgencias constructivas que generaba la necesidad de cobijar rápidamente a un número importante de técnicos y operativos”, comentará Henry Vicente en “La arquitectura venezolana del siglo XX en proceso de apertura. Estratos petroleros y travesías de ida y vuelta” texto publicado en el portal Prodavinci el 28/11/2021. Cabría añadir que las viviendas adoptaron además rasgos de la arquitectura anglocaribeña adaptada al clima local en la que destacan corredores periféricos, grandes aleros, persianas de madera y techos de gran altura para la ventilación cruzada.

10. Colegio de la Colonia Las Delicias (c.1950).
11. Vista aérea del Edificio Los Chaguaramos (c.1960) donde funcionaron los laboratorios geológicos de la Shell (hoy demolido).
12. Colonia Las Delicias. Iglesia Christian Church (1930).

Ante la desaparición casi completa de las casas que la caracterizaron y de algunas edificaciones de apoyo, quedan aún, como vestigios, dos que imponen su presencia. Es el caso del edificio Las Laras y del hoy conocido como Centro Médico de Occidente.

13. Edificio Las Laras (c.1953). Fachada principal hacia la Calle 77 (avenida 5 de julio).

El Edificio Las Laras, construido en 1928, constituye el testimonio arquitectónico administrativo más representativo del inicio del auge petrolero en el estado Zulia. Situado sobre la avenida 5 de Julio (avenida 77), funcionó (según lo ya expresado) como la sede ejecutiva y operativa principal de la Shell en Maracaibo antes de la reorganización de sus oficinas a mediados del siglo XX. Se levanta en un momento en que a raíz de la expansión masiva de la extracción petrolera en la cuenca del Lago de Maracaibo durante la década de 1920, la Caribbean Petroleum Company (filial de la Shell) necesitaba un centro de comando urbano para coordinar sus actividades de exploración, transporte, asuntos legales y relaciones laborales. El nombre “Las Laras” proviene de los ejemplares de lara (samanes) plantados en el terreno xerófito que rodeaba la instalación, integrando el edificio en un entorno arbolado y ajardinado dentro de la naciente Colonia Las Delicias.

14. Edificio Las Laras. Detalle de fachada y de la galería abalconada.

Aunque no se conserva registro del arquitecto proyectista individual, la obra destaca por una hábil síntesis entre la tradición constructiva anglocaribeña y las técnicas locales de adaptación al clima tropical marabino:

  • Tipología de galería perimetral (Verandah): El volumen rectangular de dos niveles está completamente rodeado por verandas o galerías abalconadas en ambas plantas. Estos corredores sombreados protegen los muros de la radiación solar directa y evitan el sobrecalentamiento de las oficinas interiores.
15. Dos vistas del edificio Las Laras.
  • Sistema de ventilación pasiva: Su distribución espacial, estructurada en torno a un patio central, permite que las brisas crucen la totalidad del edificio desde las galerías exteriores hacia el patio interior, generando un flujo continuo de aire fresco.
16. Edificio Las Laras. Fachada principal. Acceso.
  • Relación de vanos y alturas: Cuenta con ventanales altos y gran altura libre entre pisos, favoreciendo que el aire caliente ascienda y se evacúe por la parte superior de las estancias, un principio clave bioclimático previo al uso masivo del aire acondicionado.
17. Edificio Las Laras. Patio interior.
  • Detallado técnico y carpintería: Destaca la utilización de madera en soportes, canes, balaustradas y cubiertas inclinadas, combinada con una fachada de acento monumental en su pórtico central de acceso.

Las Laras fue una de las primeras edificaciones en contar con aire acondicionado en la ciudad y también poseía un sistema de refrigeración de agua helada, que requirió de un enorme patio trasero para ubicar los aparatos que la hacían funcionar. Más adelante, dicho patio se convirtió en áreas de estacionamiento con capacidad para 400 vehículos aproximadamente.

El edificio funcionó ininterrumpidamente como búnker corporativo de la Shell hasta 1956, año en que la transnacional mudó sus operaciones principales a Caracas y a los campos de la Costa Oriental del Lago. Luego pasó a acoger diversas dependencias públicas y corporativas albergando a la CANTV, al Consejo Zuliano de Planificación (CONZUPLAN) y al Instituto de Investigaciones Petroleras de La Universidad del Zulia (LUZ). En 1991 fue declarado Monumento Histórico Nacional (Gaceta Oficial Nº 34.831) por su excepcional valor patrimonial y su significado en la memoria industrial de Venezuela.

18. Así lucía el edificio Las Laras antes de su recuperación en el año 2003 tras el voraz incendio que lo consumió el 24 de junio de 1994.

Lamentablemente, en 1994, un voraz incendio destruyó gran parte de su estructura interna de madera y tejado, dejándolo en condiciones de abandono durante casi una década. Posteriormente (año 2003), fue objeto de un riguroso proyecto de restauración para preservar su estructura original y adaptar sus áreas a actividades administrativas y culturales. Desde 2010 es sede del Centro Cultural y de Artes PDVSA La Estancia.

19. Vista aérea desde el noreste del edificio Las Laras (2007).

En cuanto al que inicialmente se denominó Hospital Caribbean que nació para la atención médica de los trabajadores de la Royal Dutch Shell y sus familias en la colonia Las Delicias, se trató de una moderna instalación hospitalaria, proyectada en Holanda, que en 1931 sustituyó un pequeño hospital de 15 camas. Se dice que el proyecto fue diseñado originalmente en 1928 en Holanda por los reconocidos arquitectos suecos Hakon Ahlberg y Andrés Tengbom para la Caribbean Petroleum Corporation pensado para ser construido en Nigeria, pudiendo ser adaptado perfectamente a Maracaibo debido a las marcadas similitudes climáticas entre ambas regiones.

20. Colonia Las Delicias. Hospital Caribbean (c.1950).

El edificio principal de dos pisos fue proyectado con una distribución geométrica en forma de H configuración que, además de ser funcional para la distribución de pasillos y salas, servía como un rasgo distintivo (una cruz o señalización visual) para evitar bombardeos al identificar claramente el complejo como un hospital. Como parte de la tipología de las construcciones de las compañías petroleras extranjeras de la época, la estructura se diseñó para mitigar el intenso calor de la región zuliana. Incluía techos altos, pasillos perimetrales y una disposición de ventanales pensada para maximizar la ventilación cruzada antes de la masificación del aire acondicionado central.

21. El Hospital Caribbean en la actualidad luego de ser remodelado y ampliado después de 1964 cuando se empezó a llamar Centro Médico de Occidente.

Tras su inauguración fue dirigido por el médico holandés Dr. Arius Van Tienhoven hasta el año 1940, cuando se designa como director al médico venezolano Dr. Luis María Salas. En 1964 la compañía Shell de Venezuela vende la instalación hospitalaria a un grupo de médicos venezolanos liderados por el Dr. Rafael Fortique, quienes la remodelan y equipan, llamándola Centro Médico de Occidente. Los nuevos propietarios dotaron al hospital con 70 camas (15 para pediatría) y cubrieron diferentes áreas médicas con 19 especialistas. A los cuatro años de funcionamiento pasó a ser la única clínica del interior del país que contaba con una bomba de cobalto para el tratamiento del cáncer, además de distinguirse en la prestación de asistencia médica en el sector privado en Venezuela.

Para finalizar, hay que agregar que el acelerado crecimiento demográfico de Maracaibo y el trazado de nuevas avenidas llevado a cabo entre los años 1950 y 1970 derrumbaron progresivamente las cercas físicas que separaban a las colonias petroleras del resto de la urbe.Tras la estatización de la industria en 1976, las colonias se incorporaron por completo al tejido residencial público, reconvirtiendo viviendas en parcelas comerciales o residenciales y recuperando inmuebles emblemáticos como patrimonio histórico y cultural.

22. Una de las contadas casas que todavía permanecen en pie de la Colonia Las Delicias fundada en 1928, ubicada en la esquina de la Calle 74 con avenida 9. La transformación del sector, por contraste, puede apreciarse en la fotografía.

Por tanto, hablar de la presencia actual de la Colonia Las Delicias en Maracaibo implica reconocer una clara paradoja urbana: su arquitectura residencial original ha desaparecido casi en su totalidad, pero su trazado morfológico sigue estructurando buena parte del centro moderno de la ciudad.

Aunque efectivamente se puede afirmar que la colonia como enclave residencial y tipología arquitectónica sufrió un proceso acelerado de erosión y sustitución, más que una desaparición absoluta, lo que ocurrió fue una metamorfosis funcional y densificación terciaria.

En síntesis, la Colonia Las Delicias no desapareció por abandono, sino por fagocitación urbana: fue absorbida y reconvertida por el propio crecimiento económico que la industria petrolera desencadenó en Maracaibo desde hace ya casi 100 años.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 9. Jesús Manuel Roa (https://www.facebook.com/photo/?fbid=505574507226286&set=gm.2885051891732871)

2. AHZulia (https://www.facebook.com/academiahez/posts/mapa-de-maracaibo-de-1759-la-cuadr%C3%ADcula-fundacional-de-la-ciudad-se-sintetiza-en/552861559545797/)

3. Mapas Milhaud (https://mapasmilhaud.com/mapas-urbanos/plano-de-maracaibo-1889/)

4. Elisa Quijano. “La dualidad urbana y social en la Maracaibo petrolera (1920-1940)”, Registros, nº2, 2004.

5. Elisa Quijano y Ethel Rodríguez-Espada. “Petroleum city planning. Study case: Maracaibo, Venezuela”, en memorias de Petroleum City Planning: Maracaibo, 42nd ISoCaRP Congress 2006.

6. Captura de Google Earth.

7. @intro.mcbo (https://www.instagram.com/p/DWXARChlCZR/)

8. Arquitectura Petrolera en Venezuela. 1920-1960 (https://es.slideshare.net/slideshow/arq-petrolera-19201960/43957513)

10. Felix J. Rivas (https://www.facebook.com/photo/?fbid=10228077037091630&set=pcb.3032945770276815)

11. Martha Gallardo Mantilla (https://www.facebook.com/photo/?fbid=6873857169327900&set=pcb.3490677661170288)

12. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

13. Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4252401144905073/)

14. @montiivan2017 (https://www.instagram.com/p/DY5-XwjmT3h/)

15. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Las_Laras.jpg); y El Maracucholario (https://www.facebook.com/ElMaracucholario/posts/las-laraseste-es-otro-de-los-lugares-referenciales-de-la-maracaibo-de-hace-algun/882168641890296/)

16. AEN (https://asiesnoticias.com/pdvsa-la-estancia-presentara-funcion-especial-en-cine-jardin-de-maracaibo/)

17. VTV CANAL 8 (https://x.com/VTVcanal8/status/1073789747133263872)

18. Felix J. Rivas (https://www.facebook.com/groups/2132246473680087/posts/3626424654262254/)

19. Maracaibo cenital. Fundación para la Cultura Urbana, 2007. Fotografía de Nicola Rocco.

20. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

21. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y @lucianoviajero3 (https://www.instagram.com/p/Da_wsyKNP7c/)

22. José E. Arnó Ortega (https://ca.pinterest.com/pin/384917099384526140/)

¿SABÍA USTED…

… que en 1949 se termina la construcción del edificio General Páez en la esquina de La Marrón, Parroquia Catedral, Caracas?

1. El edificio General Páez fotografiado en fechas cercanas a su apertura.

No afirmaríamos nada nuevo si dijéramos que la transformación sufrida por el casco central de Caracas a lo largo del tiempo ha sido producto de un proceso lleno de altibajos como lo ha sido la historia misma del país. El damero fundacional recogido en el plano de 1578 ordenado por el gobernador Juan de Pimentel, conformado, según las Leyes de Indias, por 25 manzanas de las cuales 24 estaban ocupadas y divididas cada una en cuatro partes, se organizaba en torno a la Plaza Mayor, caracterizándose por resaltar, en su modestia, como elementos distintivos a la catedral y el cabildo en torno al vacío central, un convento (el de San Francisco) y otras dos iglesias (la de San Mauricio y la de San Sebastián) algo más alejados.

2. Primer plano de Caracas de 1578 que se debe al gobernador Juan de Pimentel.

El lento crecimiento de la ciudad durante el siglo XVII, regido por la prolongación de las calles en el espacio contenido entre las quebradas de Caroata y Catuche y hacia el sur buscando tímidamente la ribera del Guaire, se vio violentamente afectado por el terremoto del 11 de junio de 1641 (día de San Bernabé) que azotó un poblado que apenas contaba con 2500 habitantes, arrasando prácticamente con todo, planteándose incluso la posibilidad de mudar la ciudad a otro sitio. Dicha situación que se prolongó a lo largo de todo ese siglo (la ciudad para fines de la centuria tenía sólo 6000 habitantes), no le permite a Caracas recuperarse (y reconstruirse) sino hasta entrado el siglo XVIII.

3. Imagen gráfica de Caracas c.1690.

Será Oviedo y Baños quien en su “Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” de 1723, comenzará a describir el resurgir de una ciudad que prolongó límite este hasta la quebrada de Anauco, siendo la iglesia de la Candelaria (edificada en 1708) parte de esa periferia; periferia marcada hacia el norte por la localización del templo de Las Mercedes y al sur por la Ermita de Santa Rosalía.

Oviedo relata, con respecto a las construcciones, que las casas “son tan dilatadas en los sitios, que casi todas tienen espaciosos patios, jardines y huertas”, a lo que Graziano Gasparini añade en Caracas a través de su arquitectura (1969): “esto hace suponer que para esa fecha los solares no habían sufrido aún la progresiva parcelación en prejuicio de la superficie que, por el contrario, se aplica como norma usual en las últimas décadas del mismo siglo”.

4. Imagen gráfica de Caracas en 1772.

El siglo XVIII, además, estará signado por el papel jugado por la Compañía Guipuzcoana a la que se otorgó el monopolio del comercio, primero de la Provincia de Caracas y a partir de 1777 de todas las que integraron la Capitanía General de Venezuela y, en consecuencia, con el cambio el radical que experimentaron las actividades económicas gracias, principalmente, a la exportación del cacao.

Dichas circunstancias tendrán un claro impacto sobre el crecimiento de la ciudad y la mejoría en la calidad de sus edificaciones de entre las cuales comenzarán a aparecer casas de dos niveles pertenecientes a las familias más adineradas.

5. 3. Izquierda: 1877-1878. Litografía de Henrique Neun. Vista de la esquina de El Conde hacia la esquina de Principal con la Catedral de Caracas al fondo. La primera casa a la izquierda es la del Conde de San Javier. Derecha: La señorial portada de la casa del Conde de San Javier (c.1930).

Pese al terremoto del 21 de octubre de 1766, que afectó de manera particular a los templos, “lo cierto es que, en las décadas finales del siglo XVIII, Caracas atraviesa el período más activo, próspero y estable de su vida colonial. La eliminación de los privilegios monopólicos a la Compañía Guipuzcoana (el 12 de octubre de 1781, aunque el cese definitivo y la liquidación total de sus operaciones y bienes se ejecutó el 10 de marzo de 1785), el aumento de las actividades mercantilistas derivadas de la libertad de comercio y la relativa tranquilidad política, contribuyeron a la prosperidad de las clases dirigentes ciudadanas. Ese bienestar se refleja con moderada ostentación en las bellas portadas de arcos polilobulados que enriquecieron las sobrias fachadas de muchas casonas céntricas. Ni siquiera una sola ha sobrevivido a la transformación urbana y sus características solo las conocemos gracias al documento fotográfico”, afirmará Gasparini.

6. Francois-Raymond Joseph Depons. Plan de la Ville de Caracas, dans l’Amerique Meridionale, 1806.

Así, Caracas ve registrada su entrada al siglo XIX gracias al plano de Francisco Depons (1806), a las puertas de iniciar su lucha independentista, y a punto de ser azotada nuevamente por otro sismo demoledor: el del 26 de marzo de 1812. Guerra y sismo detienen de nuevo el crecimiento de la ciudad y diezman buena parte de sus construcciones coloniales.

7. Estevan Ricard. Plano topográfico de la ciudad de Caracas, capital de los E.E.U.U de Venezuela, 1874.

Será, como se sabe, Antonio Guzmán Blanco, quien gobernó el país en tres etapas (1870-1877; 1879-1884; y 1886-1888), el artífice de la primera intervención radical en el corazón de la ciudad marcando así su primera gran transformación. Guzmán inició el primer proyecto de modernización con el ideal positivista de «orden y progreso». Consideraba la estética colonial española como un símbolo de atraso por lo que clausuró, expropió y demolió conventos e iglesias de aquel período para dar paso a bulevares, parques y monumentos civiles (el Palacio Federal Legislativo, la Universidad, el Panteón Nacional o el Teatro Municipal a los que se suma, paradójicamente, la iglesia de Santa Teresa), de estilo neoclásico francés (su modelo a imitar), mientras la escala doméstica de la ciudad (casas bajas de adobe y tejas) se mantuvo casi intacta dentro del trazado persistente que dictaba la retícula fundacional y su prolongación.

8. Vistas panorámicas de Caracas tomadas desde El Calvario (c.1900).

El siglo XX encontrará, por tanto, a una Caracas poblada aún de “techos rojos” donde sobresalían los monumentos guzmancistas y que, en lo que se refiere a su casco central, mantenía su morfología provinciana de calles estrechas e iglesias asimiladas a ella de forma coral. El país lo gobernaba desde 1899 Cipriano Castro, el último de los caudillos decimonónicos.

9. Alejandro Chataing. Izquierda: Teatro Nacional (1905). Derecha: Ministerio de Hacienda y Crédito Público (1907).
10. Alejandro Chataing. Izquierda: Academia de Bellas Artes (1905). Derecha: Reconstrucción del edificio sede de los Tribunales de Justicia y la Gobernación para convertirlo en el Concejo Municipal de Caracas (1904-1906).

Castro, quien contará con Alejandro Chataing como figura descollante en cuanto a dar impulso a la construcción de obras de interés público, realizará solo en el casco de la capital: la Academia de Bellas Artes (1905), el Teatro Nacional (1905), la reconstrucción del edificio sede de los Tribunales de Justicia y la Gobernación para convertirlo en el Concejo Municipal de Caracas (1904-1906), y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (1907 -demolido-). También le corresponderá a Castro vivir los efectos del fuerte terremoto de 1900, tomar medidas al respecto e impulsar el desarrollo residencial hacia las afueras de la ciudad.

Con la llegada de Gómez al poder en 1908 a costa de desplazar a su compadre, acontecen dos fenómenos que son dignos de mención para lo que será la violenta transformación que empezará a sufrir el centro de Caracas después de su muerte, aún gobernando, en 1935. Por un lado, el Benemérito, quien siempre manifestó clara aversión hacia una ciudad y una sociedad que no lo apreciaba, se instala en Maracay manteniendo “aletargada” la inversión en la capital. Por otro el otro, en 1914 se descubre petróleo en grandes cantidades en el Zumaque, estado Zulia; se producirá en 1922 el “reventón” del pozo Los Barrosos; en 1925 el petróleo desplaza al café como principal rubro de exportación; y en 1928 Venezuela ocupará el primer lugar como mayor exportador de petróleo del mundo.

11. Carlos Guinand Sandoz. Ministerio de Fomento, actual Ministerio de Relaciones Interiores, 1934.

Sin embargo, la huella del gomecismo en el centro de una Caracas aun predominantemente residencial, puede seguirse a través de otro grupo de edificaciones también diseñadas por Chataing: la Biblioteca Nacional (1910), el Archivo General de la Nación (1912), el Nuevo Circo de Caracas (1919), el Banco de Venezuela (1924), y el Teatro Ayacucho (1925). A ellos deben sumarse obras como el Ministerio de Fomento (Carlos Guinand Sandoz, 1934-1935), el Teatro Principal (Gustavo Wallis, 1928-1931), Seguros La Previsora (Gustavo Wallis, 1933) y el Palacio de la Gobernación de Caracas (Gustavo Wallis, 1933).

Es a partir de la muerte de Gómez cuando Caracas y su centro empezarán a sufrir los embates de la presión producto de la actividad económica generada por el petróleo que derivará en una transformación creciente. Pese a que los primeros pasos estuvieron controlados por la Ordenanza sobre Arquitectura Civil (1930), primera regulación técnica orientada a fiscalizar las fachadas y alturas en el casco central, será el impacto producido por el Plan Monumental de Caracas o Plan Rotival (1939) el que derivará en cambios que recogerá la Ordenanza de Arquitectura, Urbanismo y Construcciones en General (1942) y en la incorporación definitiva del automóvil al recinto histórico.

12. El Plan Rotival y sus efectos sobre el área central de Caracas.

La estocada final para el corazón de la ciudad provendrá de la aprobación del Plano Regulador y de Zonificación de Caracas (1951) y el Plan Municipal de Vialidad de ese mismo año que implicó abrir de golpe grandes arterias viales (como las avenidas Bolívar, Urdaneta, Baralt y Fuerzas Armadas) y requirió expropiar y demoler manzanas enteras de casonas de los siglos XVII, XVIII y XIX. Del primero se derivará la Ordenanza de Zonificación de Caracas (1955-1958) que, bajo el modelo del zonning norteamericano, legalizó altas densidades de construcción permitidas en el centro lo cual desencadenó la sustitución de casas solariegas coloniales por torres de oficinas y comercios de gran altura.

13. Gustavo Wallis. Edificio General Páez. Esquina de La Marrón. Vista desde el sureste.

En medio de este panorama, como resultado modélico de la aplicación de la Ordenanza de 1942, tanto en lo relativo a mostrar una densidad y volumetría acorde al lo que pudo ser el desarrollo del centro de la ciudad, respetando la importancia de la calle y la continuidad de la fachada y en cuanto a la solución moderna de un edificio en esquina, resalta el General Páez (1949) del ya mencionado Gustavo Wallis Legórburu (1897-1979).

En otras palabras, el General Páez representa el cambio de densidad que experimentó el casco central de Caracas a mediados del siglo XX. En lugar de proyectarse como una estructura aislada, Wallis concibió el edificio respetando y asumiendo un compromiso con la continuidad del tejido urbano colonial preexistente de la zona. El diseño, en el que predomina la horizontalidad, se inscribe dentro de un lenguaje racionalista que asimila rasgos del expresionismo y una aproximación sutil al art déco. Se organiza formalmente de manera tradicional en tres partes: un basamento definido por un grueso voladizo que marca la escala peatonal donde se ubican comercios y el acceso sobre la avenida Este 0, un cuerpo principal de cuatro plantas tipo con un remate escalonado de otros cuatro niveles que responde al gabarito exigido por la normativa urbana, que contienen los apartamentos, ofrecen una amplia variedad de disposiciones y aportan una sólida expresividad.

14. Ubicación del edificio General Páez sobre un detalle del plano fundacional de Caracas.

Su ubicación lo coloca en el borde este de lo que fue el damero fundacional, a dos cuadras del punto “0” fijado por la torre de la Catedral sobre la misma calle (la Este 0) y su cruce con la Norte 3, en el vértice noroeste de lo que se conoce como la esquina de La Marrón. Esta esquina, cuya historia se remonta a la época colonial, recibió su denominación (de acuerdo a las publicaciones dedicadas a la nomenclatura caraqueña) del apellido a un distinguido ciudadano de la alta sociedad llamado Don Lorenzo Marrón, quien estableció su residencia familiar en esta misma intersección durante la primera mitad del siglo XVIII. Aunque inicialmente los vecinos se referían al sitio como la «Esquina de Marrón» en honor al patriarca, la belleza de sus hijas terminó por robarse la atención de los transeúntes. Con el tiempo, el ingenio popular rebautizó coloquialmente el lugar como la esquina de «Las Marrones» o «Las Marronas», antes de consolidarse bajo su nombre actual.

15. Gustavo Wallis. Edificio General Páez. Esquina de La Marrón. Planta baja (izquierda) y planta tipo (derecha).

El General Páez ha sido reseñado y valorado en tres importantes publicaciones: La vivienda multifamiliar. Caracas 1940-1970 (Instituto de Arquitectura Urbana, 1983); el catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (Galería de Arte Nacional, 1998) y Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, 2015). En los tres casos se resalta que originalmente el edificio fue realizado después de finalizar la construcción de la sede de Seguros La Previsora, ubicado de Conde a Principal, cuando la empresa, en su proceso de expansión recurre de nuevo a Wallis para realizar el proyecto que contemplara vivienda y comercio.

16. Gustavo Wallis. Edificio General Páez. Esquina de La Marrón. Corte este-oeste (izquierda) y fachada sur (derecha).

En Caracas del valle al mar … William Niño Araque y Diego Wallis aportarán: “La planimetría del conjunto se estructura a partir de dos patios internos que sirven de fuentes de luz y ventilación. Desde estos patios, las escaleras, los ascensores y los corredores estructuran los núcleos de circulación. En las fachadas este y sur, Wallis utiliza aleros y brise soleils para reducir el efecto del calor. Ventanales de vidrio complementan la fachada, permitiendo a la mayoría de las habitaciones tener vista hacia la calle. La planta baja comercial está protegida por un alero en concreto. El edificio General Páez combina una planta baja comercial y viviendas multifamiliares en los pisos superiores, favoreciendo la actividad urbana de la zona. Su arquitectura representa un punto culminante en la carrera de Wallis, en la cual completa el desarrollo de ideas previamente exploradas en el edificio Veroes”.  

17. Gustavo Wallis. Edificio General Páez. Esquina de La Marrón. Fachada este.

Por su parte, en Wallis/Domínguez/Guinand … William Niño Araque y Carmen C. Araujo Suárez señalarán: “General Páez se inscribe como una experiencia estructural plenamente moderna en la arquitectura venezolana. Su geometría aporticada, inserta en una clara retícula de concreto se resuelve con gran solidez al permitir el novedoso uso de extensos ventanales de vidrio, lo que le resta peso formal a la edificación. Este tratamiento señala en sus dos fachadas -este y sur- la intención de desarrollar una superficie de protección solar, lograda a través de sus fuertes aleros y quiebrasoles. (…) La ubicación en esquina, en el centro de la ciudad, ofrece claras ventajas para edificios de viviendas ya que permite que la mayoría de las habitaciones puedan abrir hacia la calle. El General Páez es un magnífico ejemplo de esta tipología aplicada a un lote rectangular”.

18. Izquierda: Teatro Junín (John Eberson, 1950, esquina Aserradero, El Silencio). Derecha: edificio Colimodio (Urbano de Manchobas, 1949, Av. Sur 21 con Av. Este 2, La Candelaria).

Junto al General Páez, dentro del casco central de la ciudad resaltan, además, como edificaciones contemporáneas que ofrecen excelentes respuestas al tema de la esquina urbana, entre otros: el edificio de Correos de Carmelitas (Luis Eduardo Chataing -reforma-, 1932, esquina de Carmelitas, Parroquia Catedral); el Ministerio de Fomento (Carlos Guinand Sandoz, 1934-35, esquina de Carmelitas, Parroquia Catedral); el edificio Manhattan (Heriberto González Méndez, 1939, esquina de Cují, Parroquia Catedral); el edificio Mercaderes (Rafael Bergamín, 1942, esquina de Mercaderes, Parroquia Catedral); el Banco Central de Venezuela (Gustavo Wallis, 1942, de Carmelitas a Santa Capilla, avenida Oeste 1, actual avenida Urdaneta -demolido-); el edificio Colimodio (Urbano de Manchobas, 1949, Av. Sur 21 con Av. Este 2, La Candelaria); o el Teatro Junín (John Eberson, 1950, esquina Aserradero, El Silencio).

19. Izquierda: edificio Manhattan (Heriberto González Méndez, 1939, esquina de Cují, Parroquia Catedral). Derecha: edificio Mercaderes (Rafael Bergamín, 1942, esquina de Mercaderes, Parroquia Catedral).

Para la década de 1960, el centro histórico de Caracas había perdido más del 80% de su fisonomía colonial original, conservándose únicamente islas patrimoniales muy puntuales alrededor de la Plaza Bolívar y el área protegida de la Casa Natal. Tras la inauguración del Metro de Caracas en 1983, en 1993 se aprobó la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural que otorgó facultades al Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) para decretar zonas con valor histórico. Bajo esta ley, el Casco Central de Caracas recibió declaratorias de protección que impiden la demolición de las edificaciones históricas que sobrevivieron a la modernización, condicionando cualquier intervención urbana a permisos especiales.

20. Gustavo Wallis. Edificio General Páez. Esquina de La Marrón. Vista desde el sureste.

En este contexto, el General Páez se encuentra registrado desde el año 2006 con carácter legal de protección en el Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano (específicamente en los tomos correspondientes a «Lo Construido» del Municipio Libertador del Distrito Capital), bajo la tutela del Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), porque “representa un hito en la transición hacia la modernidad comercial y residencial de alta densidad en el centro de Caracas”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Caracas del valle al mar. Zona 1 (https://guiaccs.com/obras/edificio-general-paez/)

2, 3, 4 y 14. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura, 1969

5. Viajar y celebrar (https://www.viajarycelebrar.com/single-post/2018/03/15/la-calle-m-c3-a1s-aristocr-c3-a1tica-de-caracas-de-la-esquina-el-conde-a-la-esquina-de-ca); y Marilin Adams (https://www.pinterest.com/pin/587438345118427689/)

6. Caracas del valle al mar. La visión del viajero (https://guiaccs.com/planos/la-descripcion-del-viajero/)

7. Caracas del valle al mar. La ciudad de Guzmán Blanco (https://guiaccs.com/planos/la-ciudad-de-guzman-blanco/)

8. @venezueladeayer (https://www.instagram.com/p/DWWMDmVkY5F/?img_index=1)

9. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4338759132935940/)

10. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_de_M%C3%BAsica_Jos%C3%A9_%C3%81ngel_Lamas); y Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Palacio_Municipal_de_Caracas)

11. Caracas del valle al mar. Zona 1 (https://guiaccs.com/obras/ministerio-de-fomento-actual-ministerio-de-relaciones-interiores/)

12. Entre lo cierto y lo verdadero (https://oscartenreiro.com/2013/12/21/una-pequena-historia-necesaria/); y Colección Crono Arquitectura Venezuela

13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

15, 16 y 17. Instituto de Arquitectura Urbana. La vivienda multifamiliar. Caracas 1940-1970 , 1983

18. Caracas del valle al mar. Zona 1 (https://guiaccs.com/obras/teatro-junin/); y Colección Crono Arquitectura Venezuela

19. Caracas del valle al mar. Zona 1 (https://guiaccs.com/obras/edificio-manhattan/); y @arquitecto_simongonzalo (https://www.instagram.com/p/DMNkAjzuHfJ/)

20. La Caracas que nunca muere (https://www.facebook.com/groups/271184867665916/posts/826611225456608/)