La Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica Andrés Bello, junto con el Colegio Integral El Ávila, anuncian el veredicto del Tercer Concurso Nacional de Ideas de Arquitectura UCAB – HUB CIEA.
Tomado de @arquitectucab
Tras la convocatoria llevada a cabo el 26 de enero de 2026 (abierta a profesionales y estudiantes de arquitectura, ingeniería y diseño), la inscripción de un total de 88 equipos para el 6 de febrero (luego de la validación de los recaudos) y la entrega de 32 de ellos el 20 de marzo, el jurado designado para evaluar el Tercer Concurso Nacional de Ideas de Arquitectura UCAB – HUB CIEA, reunido entre el 13 y el 17 de abril,una vez concluido el proceso de revisión del cumplimiento de los recaudos y requisitos exigidos así como el correspondiente a la deliberación, publicó el pasado lunes 20 de abril el veredicto, resultando ganadora la propuesta identificada bajo el
Código: 15C2EA
presentada por los arquitectos
José Guinand, Gabriel Fossi y Paola Murcia.
También decidió otorgar dos Menciones Honoríficas a los trabajos identificados bajo los códigos E2435C (presentado por el arquitecto Alessandro Famiglietti junto a los estudiantes Mariangélica Gómez y Christian De Barros) y y A4153E (a cargo del arquitecto Rodrigo Colimodio)
Las propuestas destacan por la calidad de sus planteamientos entre un grupo de trabajos que ha abordado con rigor y creatividad los desafíos contemporáneos del espacio educativo, evidenciando un alto nivel.
La idea ganadora, premiada por un monto de 3.500 dólares (que incluye la entrega del proyecto para el 1 de junio con posibilidad a posteriori de consideración para la supervisión de obra), según el jurado integrado por la Lic. Mabel Calderín (Directora de la Biblioteca UCAB), la Lic. Mariana Flores (Sociedad de Padres CIEA), el Arq. José Humberto Gómez (Director de la Escuela de Arquitectura UCAB -coordinador del jurado-), el Arq. Iván González Viso (Profesor del Taller de Proyectos de la Escuela de Arquitectura UCAB), el Arq. Andrés Lapadula (Sociedad de Padres CIEA), el Arq. Gustavo Luis Legórburu (Autor del edificio del Colegio Integral El Ávila) y la Urb. Sandra Sobrevila (Fundación Amigos Avileños), “fue escogida por proponer una idea rectora clara que organiza de manera coherente el programa, resolviendo la articulación espacial del conjunto e integrando los distintos niveles, todo ello, acompañado de un enfoque estético, refinado, sobrio y contemporáneo; por presentar una solución funcional que permite la coexistencia de múltiples usos, sin interferencias, incorporando criterios que enriquecen el desempeño del espacio y ofreciendo flexibilidad y adaptabilidad en el tiempo; y finalmente, por establecer una intervención respetuosa y coherente con la edificación existente, evidenciando factibilidad técnica y constructiva, mediante soluciones viables eficientes y con adecuada calidad, cualidad espacial”.
Vayan desde aquí nuestras más sinceras felicitaciones tanto para los organizadores del concurso como para los integrantes de los trabajos objeto de reconocimiento y, en particular, a los ganadores.
La conocida como “Tragedia de Vargas”, ocurrida en diciembre de 1999, representa el desastre meteorológico de mayor magnitud en la historia contemporánea de Venezuela, dejando una huella imborrable en la infraestructura y el tejido social del litoral central. Uno de los epicentros de esta devastación fue la cuenca de Camurí Grande, donde se asienta el Núcleo Universitario del Litoral (NUL) de la Universidad Simón Bolívar (USB). Este evento no solo destruyó el 80% de la planta física de la institución, sino que obligó a una redefinición total de su modelo académico y de su relación con un entorno geológico altamente dinámico.
1. Toma de posesión de los Terrenos del Núcleo Universitario Litoral el 15 de septiembre de 1975. El Rector de la USB Ernesto Mayz Vallenilla protagoniza el acto.
Quizás valga la pena recordar que el NUL inició su andadura formal en la década de los setenta, un periodo de expansión para la USB, cuya sede principal en Sartenejas ya se perfilaba como un referente de excelencia científica. La necesidad de atender el litoral central, una zona estratégica por su actividad portuaria y turística llevó a la elaboración por parte de la universidad de un proyecto académico basado en ofrecer carreras técnicas enfocadas en áreas administrativas, tecnológicas y de servicios, con una duración de 3 años. Como espacio idóneo para su funcionamiento le fueron entregados a la institución el 15 de septiembre de 1975 los terrenos de lo que fue la Hacienda Camurí Grande que sumaban en total 112 hectáreas. Este lugar, caracterizado por su alto valor escénico y su ubicación en la estrecha franja entre la cordillera de la costa y el Mar Caribe, presentaba tanto oportunidades como desafíos para la planificación urbana.
2. El Trapiche (arriba) y la antigua Casa de Hacienda de Camurí Grande (abajo, conocida luego como la Casa de Vargas) construcciones del siglo XVII ubicadas en la colina norte del valle donde se construyó el Núcleo del Litoral de la USB.
La aprobación institucional por parte del Consejo Nacional de Universidades (CNU) el 16 de enero de 1976 marcó el inicio de la construcción de una planta física que debía ser funcional y adaptable. El modelo académico, exigía una infraestructura que priorizara los espacios de práctica, como talleres y laboratorios, por encima de las grandes aulas de conferencias teóricas.
3. Vista de los Pabellones, construidos en la parte baja del valle de Camurí Grande, donde se iniciaron formalmente las actividades docentes en el Núcleo Universitario del Litoral de la USB en 1977.
Al iniciar formalmente sus actividades el 12 de febrero de 1977 (ya habiéndose creado el 4 de febrero de 1976 el Decanato de Investigaciones), el NUL contaba con una planta física aún en construcción, donde destacaban las edificaciones coloniales del siglo XVII de la antigua casa de la Hacienda Camurí Grande (inmueble testimonio de la arquitectura colonial venezolana y residencia del Dr. José María Vargas tras su regreso de Puerto Rico en 1824, que luego se convertiría en la sede administrativa) y el trapiche (testimonio del pasado incorporado al paisajismo norte en proceso de realización), a las que se añadieron 4 pabellones (similares a los utilizados en la primera etapa del desarrollo de la sede de Sartenejas) en los que se centró la actividad docente (aulas y laboratorios) y algunas oficinas administrativas, encontrándose el quinto en vías de ser concluido.
Con el paso del tiempo se irían completando paulatinamente el resto de los edificios y el paisajismo que terminaron de darle forma definitiva al campus: se concluyó el pabellón V y se levantó el VI; también desde el Decanato de Investigaciones se impulsó la construcción de la infraestructura de laboratorios (grupo de naves industriales equipadas con tecnología de punta para la época); se fueron añadiendo una serie de edificaciones aisladas de apoyo que albergaron la Casa del Estudiante, la Casa del Profesor, la Casa del Empleado, el puesto de guardabosques, un invernadero y depósitos de mantenimiento; y hacia finales de la década de los noventa se había iniciado la construcción de un edificio de aulas de mayor escala para centralizar la formación teórica de las nuevas licenciaturas que se estaban abriendo.
4. Camurí Grande y zonas aledañas días después de la tragedia del 99. En la parte superior se observa, arrasado por la crecida de la quebrada Camurí Grande, el valle en el que ubicaron inicialmente las edificaciones del Núcleo del Litoral de la USB.5. Condiciones en las que quedó la puerta de acceso al Núcleo del Litoral después del deslave de diciembre de 1999.
Aquella planta física, indisolublemente ligada a su entorno natural, que equilibraba el rigor industrial con la preservación del patrimonio histórico ocupó, sin embargo, la zona más vulnerable del valle surcado por la quebrada Camurí Grande. Salvo las edificaciones históricas (la Casa de Vargas y el trapiche de la hacienda) que se ubicaron (dada la sapiencia constructiva de la arquitectura tradicional) en zonas altas no inundables, el resto ocupó abanicos aluviales, una formación geológica propia de la zona donde los ríos depositan sedimentos al llegar a la costa. De allí que, pese a que la universidad realizaba esfuerzos constantes de mantenimiento de drenajes y sistemas de canalización para proteger los laboratorios y aulas de las crecidas estacionales de los ríos adyacentes, la crecida originada por las extraordinarias precipitaciones que cayeron entre el 14 y el 17 de diciembre de 1999 haya arrasado, como ya se dijo, el 80% de los edificios lo cual obligó a actuar con premura para tratar de restablecer prácticamente desde cero las actividades en el Núcleo.
Dada la magnitud del desastre, las labores de canalización de los cauces, la remoción de escombros y la reconstrucción del Núcleo pasaron a ser primera prioridad dentro de los planes trazados por la Autoridad Única de Área del Estado Vargas (AUAEV), creada inmediatamente después del evento, cuyo brazo ejecutor en lo relativo a las realización de obras civiles (recuperación, infraestructura y vivienda, entre otras) sería CORPOVARGAS (Corporación para la Recuperación y Desarrollo del Estado Vargas) creada en junio de 2000.
6. Plano topográfico donde se puede apreciar en el centro la «meseta» o «terraza» producto del movimiento de tierra llevado a cabo por la contratista a la que se le asignaron los trabajos de remoción de escombros y reacondicionamiento de los terrenos del Núcleo del Litoral de la USB. También se resalta en líneas gruesas las obras de canalización de la quebrada Camurí Grande.
Los apuros y negociados (generalmente asociados a las premuras como excusa), que se generaron alrededor de las obras, condujeron a la contratación por parte de CORPOVARGAS de un grupo de empresas que abordarían las obras de recuperación e infraestructura ligadas al Núcleo. Como parte de ellas se develó la presencia de un grupo de arquitectos e ingenieros a quienes correspondió elaborar un esquema general que establecía la localización y disposición de las nuevas edificaciones en una meseta producto de un agresivo movimiento de tierra hecho en la fila o estribo norte de la montaña que confina el valle, lugar que ofrecía la mayor seguridad en caso de producirse un nuevo deslave.
El impacto ambiental ocasionado y la escasa calidad arquitectónica de lo propuesto por la firma contratista se hizo eco al interior de la USB y en particular entre el profesorado de la Carrera de Arquitectura, lográndose la aprobación por parte del Consejo Directivo de la institución de una Comisión evaluadora (coordinada por el entonces Jefe del Departamento de Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas el profesor Luis Emilio Pacheco), que llegó a la conclusión de que lo más adecuado para canalizar correctamente la reconstrucción del NUL era convocar un concurso interno cuyo objetivo no sería otro sino el de producir un plan maestro y una estrategia de desarrollo para las nuevas obras arquitectónicas.
El Concurso de Ideas, cuyo llamado se hizo el 6 de junio de 2001 y que debió entregarse en un tiempo perentorio, contó con la participación de 7 profesores que formaban parte de la planta de la Carrera de Arquitectura tuvo, paradójicamente, que adaptarse al movimiento de tierra ya ejecutado y contra el cual se había reaccionado dando pie a la convocatoria.
7. Izquierda: Portada del nº6 de la revista Galpón 5 (2001) que recoge las propuestas presentadas para el Concurso de Ideas Sede USB Litoral. Derecha: Página interior con parte del trabajo ganador entregado por el equipo integrado por los arquitectos Alfredo Sanabria, Edving Otero y Hugo D’Enjoy.8. Páginas interiores del nº6 de la revista Galpón 5 donde se recogen las otras seis propuestas presentadas a concurso.
Las propuestas presentadas por Guillermo Frontado, Oswaldo Lares, Flor Crespo, Alejandro Borges, Enrique Cilia, Maricarmen Sánchez y el equipo conformado por Alfredo Sanabria, Edwing Otero y Hugo D’Enjoy, cuya base programática sería, grosso modo, la que para el momento de la tragedia ya poseía el Núcleo, serían evaluadas por un jurado integrado por la Comisión Evaluadora: Luis Emilio Pacheco, Carlos Reimers, Tomás Cervilla y Alberto Tucker. Finalizadas las deliberaciones el 13 de julio de 2001, resultó ganador el trabajo entregado por Sanabria-Otero-D’Enjoy cuya lámina correspondiente a la “planta techo con sombra” engalana nuestra postal del día de hoy.
El jurado, por otro lado, recomendaría a los ganadores tomar en cuenta una serie de observaciones e incorporar algunas ideas provenientes de otras propuestas presentadas siendo la más notoria el asumir como base para la realización del proyecto de paisajismo el trabajo entregado por el profesor Oswaldo Lares.
9. Plano de conjunto de la propuesta ganadora presentada por Sanabria-Otero-D’Enjoy.
De la publicación de los resultados del concurso en la revista Galpón Cinco nº6 de finales de 2001, extraemos la siguiente cita que expone los aspectos más relevantes que soportan el planteamiento ganador:
10. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Planta nivel 0.00 y Corte longitudinal B-B’.11. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Planta nivel 4.50 y Corte longitudinal A-A’.
La Solución concebida con la intención de satisfacer los requerimientos planteados, propone la construcción de una compacta ciudadela que al igual que emplazamientos semejantes del pasado (…), sepa integrar las diferentes edificaciones del programa en un sistema continuo de espacios públicos que las concatenen y que al implantarse en el lugar les permitan establecer íntima relación con el paisaje y con la topografía.
12. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Planta nivel 9.00 y Corte longitudinal B-B.
La Idea propone que, partiendo de la creación de un basamento común, se puedan vincular las diferentes edificaciones del conjunto a lo largo del eje que trazan los dos extremos más notables del terreno. Estos son: al Este la Casona Colonial de alargada planta y al Oeste el tope de la colina que limita la explanada.
13. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Axonométricas conjunto.
En el caso que nos ocupa y dado lo alargado del lote se ha concebido un sistema de espacios peatonales abiertos que se articulan a lo largo del eje longitudinal. Estos se estructuran a la vez entre dos grandes áreas de dimensiones y características diferentes. Al Este el área Institucional y al Oeste el área Recreacional, ambas se vinculan con un amplio espacio arbolado que hemos llamado Bulevar.
(…)
14. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Axonometrías + Vista de aulas.
A ambos lados de dicho eje se encuentran los bloques que aglutinan las principales actividades del nuevo Núcleo Universitario, las Aulas y los Talleres de Mecánica Aeronáutica y Naval.
15. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Imágenes rectorado.16. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Imágenes rectorado. Fotos de la maqueta elaborada por Carlos Gago.
Separados de este centro y próximo al trapiche de la antigua Hacienda Camurí Grande, se implanta la escuela de Hotelería que contempla la refacción del antiguo edificio y sirve de acceso peatonal al recinto elevado. En el resto del terreno, en el valle que sirviera de asiento a los antiguos sembradíos y posteriormente a las edificaciones arrasadas por la crecida del río, se plantea la creación de terrazas con terraplenes y diques que permitan utilizar con relativa seguridad estos terrenos con fines deportivos y recreacionales, para ello se plantea rescatar las dos edificaciones más resistentes que se mantienen en pie, a fin de prestar los adecuados servicios a esta actividad.
17. Plano general de la propuesta utilizada para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB impuesta por la empresa contratista de las obras en complicidad con la Dirección de Planta Física del Núcleo.
Finalizado el concurso ocurrió uno de esos episodios inverosímiles que ha acompañado (salvo muy pocas excepciones) a cuanto certamen de arquitectura se ha realizado en el país. Debiendo las autoridades universitarias respaldar e impulsar los resultados, cedieron a las presiones provenientes de quienes tenían en sus manos la ejecutoria de las obras civiles y de la dirección de planta física del NUL, quienes impusieron la planta de ubicación proveniente de una de las propuestas presentadas (no ganadora), con la cual se desarrollaría el conjunto de edificios a ser ubicados en la “meseta” producto del movimiento de tierra ya existente sobre el terreno.
A partir de allí los ganadores, a través de las páginas de la revista Galpón 5 ya mencionada, denunciaron graves problemas en la organización del concurso lo que, sumado a la “falta de honestidad” por parte de las autoridades universitarias y el comportamiento reñido con la ética de uno de los concursantes, se tradujo en la “construcción de un híbrido complaciente” por parte de un arquitecto perdedor y un desarrollo que ha dejado como resultado una arquitectura cuestionable, situación que les hizo pensar que el llamado a concurso fue un “parapeto” montado para finalmente entregar la responsabilidad del desarrollo del Núcleo a quien no lo merecía, perdiéndose así una oportunidad de oro para realizar un proyecto evaluado como el mejor.
18. Vista panorámica del Núcleo en la actualidad en la que se señala el sistema de obras de control para proteger a la población de Camurí Grande. Se observa una de las presas sobre el río Migueleno, la canalización de ambos cauces y los espigones en la descarga al mar. No se muestran las otras 5 presas que conforman el sistema de protección.19. Proyecto de Recuperación y Reconstrucción de la Sede del Litoral. Plano general.20. Proyecto de Recuperación y Reconstrucción de la Sede del Litoral. Disposición de los edificios y usos en el Sector Terraza en 2014 donde se señala las obras construidas, las que están en proceso de construcción y las que están por construir. Propuesta atribuida al arquitecto Guillermo Frontado.21. Proyecto de Recuperación y Reconstrucción de la Sede del Litoral. Maqueta con la disposición de los edificios en el Sector Terraza. Propuesta atribuida al arquitecto Guillermo Frontado.
Quizás sean las imágenes actualizadas del NUL y sus edificaciones el mejor testimonio para evaluar cómo se desvirtuó lo que pudo ser un proceso de reconstrucción modélico, el cual, no obstante, contra viento y marea y pese a los avatares del tiempo de crisis que ha envuelto al país, ha resurgido de sus cenizas como una muestra ejemplar de superación ante la adversidad.
22. Reconocimiento otorgado en la X Bienal de Arquitectura de Caracas BAC 2001 al arquitecto Alfredo Sanabria por el trabajo «Reconstrucción de la Sede de la Universidad Simón Bolívar. Núcleo del Litoral. Camurí Grande», como parte de los proyectos presentados en el evento para la Recuperación y Desarrollo de Vargas, los cuales en conjunto fueron acreedores del Premio Nacional X Bienal de Arquitectura de Caracas.
Dentro de las diversas paradojas que este concurso encierra, también se encuentra el hecho de que, tras ser invitados Sanabria-Otero-D’Enjoy por el Colegio de Arquitectos de Venezuela a participar en la X Bienal de Arquitectura de Caracas (BAC) de 2001 para presentar la propuesta ganadora como parte de los planes y proyectos que, originadas en su gran mayoría desde las universidades, se convirtieron el aportes para la recuperación y desarrollo de Vargas, los organizadores del evento decidieron otorgar el “Gran Premio” o Premio Nacional X Bienal de Arquitectura de Caracas a la totalidad (10) de los trabajos presentados bajo tal condición. Lo curioso es que la propuesta de “Reconstrucción de la Sede de la Universidad Simón Bolívar Núcleo del Litoral. Camurí Grande”, fue el único proyecto de arquitectura que formó parte de ese reconocimiento compartido.
23. Dos tomas aéreas recientes de las instalaciones del Núcleo Universitario del Litoral de la USB.
En la actualidad, podría decirse que, signado por una planificación defectuosa, el Núcleo ha logrado el objetivo fundamental de reubicar la actividad académica en zonas seguras, protegiendo la vida de la comunidad mediante la ocupación de la meseta. La recuperación de edificaciones emblemáticas como la Casa Vargas ha permitido salvar la identidad histórica del recinto, mientras que la incorporación del Edificio ELE sitúa al núcleo en la ruta de las energías sostenibles.
24. Vistas generales recientes de los edificios del Sector Terraza del Núcleo Universitario del Litoral de la USB.
Sin embargo, la misión de reconstrucción del Núcleo sigue inconclusa. El auditorio en obra gris, el comedor inhabilitado y la sedimentación de las presas de protección son recordatorios de que la infraestructura universitaria requiere de una inversión sostenida que trascienda la planificación inicial. La colaboración entre la academia, las empresas privadas como Krill Energy y la Asociación de Egresados de la USB (AEUSB) se perfila como el modelo necesario para garantizar la operatividad y el crecimiento de una sede que, habiendo sobrevivido a la mayor tragedia natural de Venezuela, continúa siendo un símbolo de excelencia y resiliencia en el litoral central.
Nota.
Para la realización de esta reseña contamos con el importante y desinteresado apoyo de los arquitectos y profesores Alfredo Sanabria y Luis Emilio Pacheco para quienes va nuestro sincero agradecimiento.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 6, 9-17 y 22. Cortesía de Alfredo Sanabria.
5. La desigual vulnerabilidad de las poblaciones ante catástrofes naturales: el caso del Desastre de Vargas (Venezuela) en 1999 (file:///C:/Users/PC%20de%20Azier/Downloads/Dialnet-LaDesigualVulnerabilidadDeLasPoblacionesAnteCatast-4999322-2.pdf)
7 y 8. Revista Galpón 5. Universidad Simón Bolívar. Nº 6 (2001)
18. José Luis López. «APRENDIENDO DEL DESASTRE DE VARGAS. Una visión crítica y constructiva sobre las medidas adoptadas para la mitigación del riesgo», BOLETÍN de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, nº50, marzo 2021 (https://acading.org.ve/wp-content/uploads/2023/02/BOLETIN_50.pdf)
El Cementerio General del Sur, inaugurado el 5 de julio de 1876, forma parte de las obras con que Antonio Guzmán Blanco llevó adelante la modernización de Caracas de las cuales han quedados importantes testimonios. Sin ser la más llamativa, obedeció a la necesidad que tenía la ciudad de contar con un camposanto que cumpliera con las condiciones de capacidad, decencia e higiene requeridas en virtud de su crecimiento.
Con su creación, además, se buscó ofrecer un servicio público y eliminar los numerosos cotos particulares existentes entre los que se encontraban, entre otros, el de “Los Hijos de Dios”, “Las Mercedes”, “San Simón”, “Los Canónigos”, el de “Los Ingleses” y el de “Los Alemanes”, más los ubicados anexos a templos, conventos y hospitales presentes en las primeras parroquias caraqueñas, dispersos en un modesto desarrollo urbano contenido entre el Ávila al norte, el río Guaire al sur, la quebrada Anauco al este y El Calvario al oeste, rodeado de haciendas como San Bernardino, La Guía, y El Conde y de numerosos sembradíos hacia el norte y el oeste del mismo, según el plano topográfico de la ciudad de Caracas para el año de 1874. Cabe acotar que tal proliferación de necrópolis obedeció a diferentes causas: la edificación de un templo, de un hospital, las diferencias de culto o la aparición de una epidemia.
1. Plano topográfico de la ciudad de Caracas, 1874.
Tomada la decisión por parte del “Ilustre Americano” en 1875, éste “comisionó al señor Gobernador del Distrito Federal, General Lino Duarte, para solicitar el terreno que serviría para este fin. Duarte, acompañado de su Secretario el señor Doctor Miguel Caballero, recorrieron los alrededores de Caracas y se fijaron en el Rincón de El Valle, en un terreno que llamaban Tierra de Jugo (según por el apellido de uno de sus antiguos dueños), terreno que forma una planicie inclinada suavemente y rodeada de colinas”, de acuerdo a lo señalado por Manuel Landaeta Rosales en Los cementerios de Caracas desde 1567 hasta 1906, libro publicado en 1906. Y continúa: “EI General Guzmán Blanco, acompañado del mismo Duarte, del doctor Jesús Muñoz Tébar, Ministro de Obras Públicas, y de otras personas más, vio el terreno y lo creyó apropiado a su objeto. EI 13 de julio de aquel mismo año, se dictó una Resolución por el Ministerio de Obras Públicas, mandando a construir el Cementerio en el lugar referido. Los planos y presupuesto para la obra los levantó el ingeniero Jesús Muñoz Tebar quién dirigió los trabajos”.
2. Plano topográfico de la ciudad de Caracas, levantado en 1889 bajo la dirección del general Vicente Mestre. En la leyenda se hace mención a la localización del Cementerio General del Sur en la Tierra de Jugo en las afueras de la ciudad y se registra aún la presencia de otros tres camposantos urbanos.
La iniciativa de realizar el cementerio en las afueras de Caracas vino acompañada de la inauguración de obras como el Puente Regeneración (o Puente de Hierro, abierto el 4 de julio de 1875) y la posterior presencia del ferrocarril hacia El Valle (Ferrocarril del Sur), que atravesaría el Portachuelo, evidencias de la búsqueda por parte del gobierno guzmancista de ampliar los espacios de la ciudad más allá del río Guaire, límite natural de la capital desde su fundación. Sería el 1 de agosto de 1887 que Guzmán dictaría un decreto “mandando abrir una cortada en las colinas del Portachuelo de El Valle, para prolongar la calle Sur 5 y acortar la distancia al Cementerio General del Sur”, aportará Landaeta Rosales. También informa que “el 15 de noviembre de 1889 se compró el segundo lote de terreno para ensanchar el cementerio” ubicado al sur de los adquiridos en 1876 con una extensión de 51.154 m2 (alrededor de 5 há) que sumadas a las originales alcanzaría las 246 hectáreas; que “las primeras aceras del interior del cementerio se hicieron… en 1890 por cuenta del Ministerio de Obras Públicas”; que “el boulevard que conduce de El Rincón de El Valle al cementerio, se hizo entre 1893 y 1896, durante en gobierno de Joaquín Crespo”, al igual que las aceras y camellón junto a la plantación de los árboles; y que “el tranvía que parte de la línea férrea de Caracas a El Valle, se inauguró a mediados de noviembre de 1895”.
3. Detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1897 en el que se señalan las parroquias foráneas. En rojo se resalta la ubicación del Rincón del Valle y el Cementerio General del Sur (Tierra de Jugo).
Sin embargo, a pesar de la importante decisión tomada en 1876, la aceptación del nuevo cementerio como único espacio de esas características en la ciudad debió enfrentar una férrea resistencia de parte de la población, entre otras cosas por las dificultades que ofrecía su acceso, hasta el punto en que, a la salida de Guzmán Blanco de su primer gobierno (conocido como “el septenio”, 1870-1877) y asumir la presidencia Francisco Linares Alcántara, “el Concejo Municipal facultó el 12 de julio de 1977 al gobernador del Distrito Federal, para que hiciera abrir al público los cementerios clausurados desde el 10 de julio del año anterior…quedando el Cementerio General del Sur clausurado por entonces”, como señala Landaeta Rosales.
Tal situación permanecería hasta que en 1879, al regresar Guzmán al poder y dar inicio así al “quinquenio” (1879-1884), acometió como uno de sus primeros actos “poner en actividad nuevamente el Cementerio General del Sur y clausurar los otros…”, pasando a ser definitivamente el único camposanto autorizado de la ciudad y acentuándose su carácter laico.
4. Vista panorámica del Cementerio General del Sur a finales del siglo XIX. A la izquierda el edifico de la capilla ubicado en la entrada y en el extremo derecho el panteón de Joaquín Crespo y familia.
Aquel sereno valle de ligera pendiente, originalmente destinado al cultivo de la caña de azúcar y otros rubros agrícolas, daría pie a la concepción por parte de Muñoz Tébar de un camposanto-jardín heredero de una tradición europea que lo entendía, no sólo como última morada de los difuntos, sino como un lugar de esparcimiento, organizado en este caso a partir de un eje central que sería prolongación de la avenida que le daba acceso desde su conexión con la carretera de El Valle, hoy avenida principal del Cementerio (antigua Calle Real).
5. Izquierda: Trazado del Cementerio General del Sur. Derecha: Edificio de la capilla a la entrada del camposanto.6. Una de las calzadas del cementerio.
De acuerdo a lo expuesto por Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “el trazado urbano del camposanto se estructura a partir de un corto eje central, que remata en el edificio de la capilla, y luego se divide en tres calles que se introducen dentro del valle, intersectándose con vías transversales sucesivas, en donde se construyen grandes lotes rectangulares orientados norte-sur. En su entrada se encuentran dos figuras votivas de bronce creadas por el escultor de origen italiano Giuglio Roversi (1841-1920). Al interior, el área se encuentra dividida por grupos étnicos o credos. El blanco edificio de la capilla, orientado al este, destinado a actividades religiosas y administrativas, marca el inicio del camposanto. Esta se complementa con un corredor externo delimitado por una alta columnata de la misma altura de la edificación. Las columnas de basamento liso corrido poseen fuste estriado y capitel de orden dórico, y sobre ellas se levanta una fachada con molduras horizontales que lo separan de la cornisa”.
7. Dos mausoleos. El de la izquierda es el de Joaquín Crespo y familia.
Si bien con el cementerio se buscó ofrecer un espacio único en la capital, donde en principio todos serían iguales, la diferenciación social se hizo evidente al momento de enterrar y adornar la última morada de cada difunto. La presencia de obras de escultura funeraria en las tumbas de las familias más pudientes de la capital se hizo cada vez más evidente dentro del camposanto. No es casual que el principal monumento existente y uno de los primeros construidos sea el que levantara la familia del general Joaquín Crespo, (presidente de la República en dos ocasiones 1884-1886, y 1892-1898), ocupando el remate de una de las tres calles que surgen como prolongación del eje de la entrada al lugar.
8. Imágenes de la estatuaria presente en el cementerio. Arriba a la izquierda: Monumento funerario del Dr. Raimundo Ignacio Andueza Palacio, presidente de Venezuela entre 1890 y 1892,
Según Yuleima Rodríguez en “Cementerio General del Sur: Aproximación Histórica y Costumbres de los Caraqueños vistas a través de la Necrópolis” (2011) (http://servicio.bc.uc.edu.ve/postgrado/manongo36/art07.pdf): “La elaboración de esculturas y rostros de los difuntos favoreció el comercio de las marmolerías presentes en las adyacencias del cementerio, lo que contribuyó en conjunto con otras actividades vinculadas a la necrópolis al crecimiento poblacional del Rincón del Valle. Escultores famosos de la talla de Pietro Ceccarelli, Chellini, Francisco Pigna, Ventura, Morini, Julio Roversi y Emilio Gariboldi, que tenía, según una marmolería artística en el en el centro de la ciudad, entre Mercaderes y Municipal”, se hicieron presentes. De tal manera, “el camposanto llegará a ser pues, un lugar en donde se presentan obras de arte que a pesar de ser privadas pueden ser disfrutadas por el colectivo. Necrópolis, jardín o museo, la morada final de los difuntos caraqueños exaltaría a través de la belleza de los panteones el lugar de descanso de las familias más pudientes, quienes comprarán lotes de terreno para asegurar la colocación de obras de arte en los lugares de descanso de sus familiares”.
9. Detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl (1934) (arriba) y del Plano de Caracas Monumental de Ramón Sosa (1936) (abajo) en los que se aprecia el camposanto y el incipiente desarrollo del Rincón del Valle (Prado de María). 10. Toma aérea reciente del Cementerio General del Sur y sus alrededores.
El poblamiento del Rincón del Valle (denominado posteriormente como Prado de María y en el que hoy se ubica el sector de El Cementerio), se dará a partir de las primeras décadas del siglo XX y se acelerará a partir de los años 40, asentándose allí grupos familiares de clase media o media baja en un desarrollo desigual conformado básicamente por viviendas unifamiliares dentro de una trama regular de calles y avenidas. Con el tiempo y con dramatismo a partir de los años 60, las laderas de la pequeña cuenca se verán ocupadas por una importante cantidad de viviendas informales que a su vez comprometerán el área ocupada por el camposanto. Otro tanto acaecerá cuando en 1968 se inaugure el distribuidor “La Araña” y poco tiempo después se ejecute el ramal que lo conecta con la parroquia El Valle, el cual afectó de manera visible el sector El Cementerio y dio pie para la localización bajo el viaducto de un mercado informal que tiene alcance metropolitano.
11. Nº 123 del semanario Arquitectura Hoy del sábado 9 de septiembre de 1995, donde fue publicada la convocatoria al Concurso Nacional de Ideas Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur.12. Izquierda: Vista aérea del sector El Cementerio indicando el área objeto del concurso, ampliada a la derecha.
Es a finales del siglo XX durante la gestión que llevó adelante La Causa R en el Municipio Libertador, cuando el área ya había sido declarada como monumento histórico en 1982 y se encontraba en un estado de claro deterioro, que se buscará atender una ingente necesidad que aquejaba al Cementerio General del Sur desde hacía mucho tiempo. Es así como desde la Dirección Ejecutiva de Planes y Proyectos del mencionado municipio se produjo la convocatoria en 1995 a un concurso que tuvo las siguientes particularidades, de acuerdo al aviso publicado el 9 de septiembre de 1995 en el semanario Arquitectura HOY:
Se convocaba, en principio, “a todas aquellas personas que pudieran aportar ideas en relación a las Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur”.
Fue abierto a nivel nacional, de manera libre y estaba dirigido a “todo tipo de personas afín a las artes”, es decir “pintores, escultores, arquitectos, artistas plásticos, etc. pudiendo concursar solos o en equipo”.
El objetivo era “buscar una acción decidida en la puerta de entrada al cementerio, así como también, todo aquello que involucre las áreas de acceso y sus adyacencias”.
Se subrayaba que para el planteamiento que se haga, la presentación alcanzará el “nivel de IDEAS, bajo libertad de pensamiento, juicio y criterio”.
Se estableció un mes de trabajo para la realización de la idea: del 18 de septiembre de 1995 al 18 de octubre de 1995, aunque luego se dio una prórroga hasta el 22 de ese mismo mes.
Se señalaba que “en la presentación de los trabajos no se exigirá el anonimato”.
No se establecía escala alguna para la presentación. La misma debía entregarse sobre material rígido y podría consistir en un mínimo de una y un máximo de tres láminas en formato de 60 x 90 cms.
Se otorgaría un primer premio y un máximo de tres menciones honoríficas a juicio del jurado.
Una vez cumplidos los lapsos establecidos, el jurado conformado por Francisco Sesto (Director de Gestión Urbana), Lucas Pou Ruan (Director Ejecutivo de Planes y Proyectos), Rosa Stredel (Presidenta de Fundapatrimonio) y Tulio Hernández (Presidente de Fundarte), adjudicó el Primer Premio al arquitecto Doménico Silvestro (Universitá degli Studi, Nápoles, Italia. Reválida UCV, 1969).
13. Nº 128 del semanario Arquitectura Hoy del sábado 11 de noviembre de 1995, donde fue publicado el veredicto del jurado y dos imágenes de la propuesta ganadora del concurso.
El acta, publicada en la edición del sábado 11 de noviembre de Arquitectura HOY, acompañada de la imagen que ilustra nuestra postal del día de hoy y una planta de la idea presentada (únicos documentos que nos ha sido posible ubicar), apunta que “el trabajo destaca a juicio del jurado por su comprensión de la globalidad del problema y configura una idea que expresa claridad y fuerza al tiempo que sintetiza la escala monumental y la doméstica en una solución muy atractiva estrechamente ligada al lugar”.
14. Planta de la idea ganadora del concurso.
El jurado otorgó, además, tres Menciones Honoríficas que recayeron una en el planteamiento hecho por Roberto Castillo, la segunda sobre el equipo conformado por María José Sedales, Juan Luchsinger y Hugo D’Enjoy y la tercera en la pareja constituida por Alessandro Famiglietti y Ángela Rodríguez.
En camino a cumplirse 30 años desde la realización de aquel certamen, la propuesta ganadora, concebida y tratada como una “puerta urbana” que le otorgaba identidad al sitio, destacando “los hitos” de mayor significación, en este caso, las capillas del cementerio, utilizando los volúmenes arquitectónicos y la arquitectura misma, como vínculo articulador de lo urbano, cayó, como tantos concursos que en su momento generaron grandes expectativas, en saco roto.
15. Dos tomas del Bulevar César Rengifo o Bulevar El Cementerio.
El año 2009 se aprobó e inició un plan para recuperar la antigua Calle Real de El Cementerio que, de acuerdo a Wikipedia, “fue transformada en 2011 en un nuevo Bulevar de 1,8 kilómetros con rampas, caminerias y espacios para realizar ejercicios a lo largo de 11 cuadras” que cuenta con 2500 metros cuadrados de superficie. La inauguración del hoy conocido como Bulevar Cesar Rengifo o Bulevar El Cementerio por parte de las autoridades municipales se llevó a cabo el 19 de abril de 2011, “convirtiéndose en el segundo Bulevar más grande de la ciudad capital venezolana”. Hasta ahora no hemos encontrado mención alguna con respecto a si las áreas de acceso al cementerio fueron incluidas en los trabajos o si se tuvo en cuenta la propuesta presentada por Silvestro quien, dicho sea de paso, fue reconocido en 2010 por el CONAC con el Premio Nacional de Arquitectura. Tampoco en los anuncios de recuperación del camposanto anunciados en 2021.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 11, 13 y 14. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
1, 2, 3, 5 y 9. Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje. 2015.
15. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje. 2015.
Cuando esta página transitaba su primer año de circulación, publicamos en dos números consecutivos, el 33 y el 34 del 25 de junio y el 2 de julio de 2007, respectivamente, un artículo dividido en dos entregas titulado “Los avatares de la más descuidada entre las más importantes esquinas del país”. Allí nos dedicamos a construir una breve cronología que daba cuenta de la evolución que a través del tiempo había acompañado el destino del frente norte de la Plaza Bolívar de Caracas en general, y del terreno ubicado en el cuadrante noroeste de la esquina de La Torre (diagonal a la Catedral) en particular.
1. Primer plano de Santiago de León de Caracas, 1578. Detalle del centro fundacional
Comentábamos entonces cómo desde el propio plano fundacional de la capital de la República ordenado por el gobernador Juan de Pimentel en 1578, dibujado por Antonio Muñoz Ruiz, se estableció la división de las manzanas en cuatro partes señalándose con las palabras “casas cabildo” y “casa” los usos destinados a los lotes al norte de la entonces Plaza Mayor, cosa que aconteció durante toda la colonia y casi todo el siglo XIX con la sutil diferencia de que las llamadas “casas cabildo” serían identificadas como “casa para autoridades” en el plano de 1810 y el terreno luego sería ocupado por la Oficina de Telégrafo Nacional (o Casa de Correos).
2. Vista de la antigua Plaza Mayor de Caracas hacia la esquina de Principal después de la demolición de las arcadas que la habían convertido en la Plaza del Mercado. Circa 1866. De frente se observa el edificio de dos plantas donde funcionaba la Oficina de Telégrafo Nacional (o Casa de Correos).3. Vista de la antigua Plaza Mayor de Caracas hacia la esquina de La Torre después de la demolición de las arcadas que la habían convertido en la Plaza del Mercado. Circa 1866. A la izquierda la casona que ocupaba el cuadrante noroeste de la esquina.
Algunas fotografías cercanas a 1866, momento en el que se estaba ultimando la demolición de las arcadas del mercado colonial construido en 1755 por el gobernador Felipe Ricardos, testimonian la presencia al oeste del frente norte de la Plaza de Armas o Plaza del Mercado (próxima a convertirse en Plaza Bolívar) en el medio cuadrante correspondiente a la esquina de Principal, justamente de la edificación de dos plantas donde funcionaba la Oficina de Telégrafo; y hacia el este (en el medio cuadrante correspondiente a la esquina de La Torre) de la vivienda de una planta que lo ocupaba.
4. Izquierda: Museo de Historia Natural (1899) que luego hospedó a la Biblioteca Nacional (1903) y al Museo Bolivariano -o Boliviano- (1911). Arquitecto Alejandro Chataing. Derecha: El Gran Hotel Klindt, Esquina de La Torre, Caracas. Circa 1908.
Decíamos, también, que no será sino hasta el último lustro del siglo XIX cuando se producirían las primeras acciones tendientes a dignificar la mencionada fachada norte de la Plaza Bolívar. En 1899, en un segmento del frente asociado a la esquina de Principal, Alejandro Chataing diseñaría un pequeño, ecléctico y recargado edificio destinado a albergar el Museo de Historia Natural que luego hospedó a la Biblioteca Nacional (1903) y al Museo Bolivariano -o Boliviano- (1911), y que posteriormente fue usado, demostrando una flexibilidad muy lejana a su talante, como sede de la Prefectura de Caracas dependiente de la Gobernación del Distrito Federal (hoy ocupado por el “Gobierno del Distrito Capital”). Se producía así, sin ningún tipo de consideración histórica, la primera fragmentación del solar fundacional destinado a las “casas cabildo” de manos, casualmente, de un ente público.
Un poco antes, en 1895, ocupando el cuadrante noroeste correspondiente a la esquina de La Torre, en claro gesto de respeto por mantener la continuidad de la fachada,se había construido el Gran Hotel Venezuela que en 1906 se reacondicionó, cambió de dueño y pasó a denominarse Hotel Klindt.
5. Izquierda: Propuesta del edificio de la Gobernación de Caracas que ocuparía todo el frente norte de la Plaza Bolívar. Gustavo Wallis en colaboración con los arquitectos franceses Lahalle y Levard. 1933. Derecha: Palacio de la Gobernación de Caracas. Esquina de Principal. Gustavo Wallis, 1935.
Será en 1933, al decretarse la construcción del Palacio de la Gobernación de Caracas (proyecto de Gustavo Wallis en colaboración con los arquitectos franceses Lahalle y Levard, cuya construcción finaliza en 1935), que se demolerá lo que quedaba del mutilado edificio que albergó la Oficina de Telégrafo Nacional, y se completará el fragmento restante correspondiente a la esquina de Principal con un uso que pareciera tener visos de reivindicación histórica. Para reforzar esa apreciación valga añadir que el mencionado decreto sentaba las pautas no sólo de la construcción del Palacio sino de las cuadras adyacentes a la Plaza Bolívar, normativa que no se cumplió a cabalidad pero que, sin embargo, se ve plasmada en el dibujo de lo que sería la fachada entera al norte de la Plaza Bolívar, demostración (más allá de su marcado academicismo) de una intervención integral que preveía recuperar la dignidad y unidad que dicho frente debía tener. Para lograrlo se proponía eliminar el edificio de Chataing y el del Gran Hotel Venezuela en pro de un desarrollo que otorgaba al gobierno de la capital un estatus que hasta entonces no había poseído.
Poco antes del plan de Wallis, Lahalle y Levard, en 1931, 4 años después de la muerte de su propietario, el edificio del Hotel Klindt es vendido y remodelado para ser utilizado para oficinas, cambiando su nombre por el de Edificio Washington, el cual sería finalmente derribado en 1957 (a las puertas del inicio del período democrático), con el objetivo de construir un inmueble que complementase el funcionamiento de la Gobernación del Distrito Federal.
6. Proyecto del edificio Washington, Esquina de La Torre, Plaza Bolívar Caracas. 1957. Tomás José Sanabria. Izquierda: Fachada sur. Derecha: Perspectiva.
Es así como, asociado al derribamiento del mencionado edificio Washington, la primera propuesta de la que tenemos registro para el solar en cuestión es la que Tomás José Sanabria elabora justo con ese mismo nombre el mismo año en que el vacío se instala allí (1957). Sanabria diseña una torre de oficinas de veinte pisos, con planta baja libre a doble altura, fachada uniforme trabajada considerando la incidencia del sol y aislada dentro del terreno, que sin duda traduce una clara omisión de las variables contextuales imperantes: por un lado, suma un espacio público que no se sabe si la Plaza Bolívar agradecería y, por el otro, compite y opaca a la Torre de la Catedral, elemento que desde la colonia ha sido el protagonista de la esquina que lleva su nombre.
7. Izquierda: Vista de la Catedral y la esquina de La Torre, Plaza Bolívar, Caracas, 1967. Derecha: Vista aérea de la Plaza Bolívar de Caracas donde se puede apreciar el vacío objeto del concurso.
Aunque al día de hoy nos ha sido imposible determinar a quien correspondía la tenencia del terreno, habida cuenta de que el edificio Washington pertenecía a un particular y no sabemos si su demolición ya insinuaba un cambio de dueño, la convocatoria al Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal (1981), cuya propuesta ganadora ilustra nuestra postal del día de hoy, marca un segundo momento de una saga de espasmódicas preocupaciones y subsiguientes frustraciones por atender la esquina de La Torre. Ahora será la presencia de un ente público de jerarquía dentro de la ciudad el que daba muestras, no sólo de ser el propietario del solar, sino de asumir la responsabilidad de atender el problema urbano allí existente. Para el momento se encontraba ocupando el valioso terreno un pequeño domo colocado allí por la propia Gobernación para publicitar su gestión dentro de la ciudad.
8. Croquis conceptuales elaborados por los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga para la propuesta ganadora del Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981.9. Boceto que muestra la vista de la propuesta ganadora del concurso desde la Plaza Bolívar.
Este concurso, que se convoca pocos meses después de otro que tuvo gran repercusión a nivel del gremio a escala nacional (el de la Catedral de San Tomé de Guayana), en el que se inscriben 92 equipos profesionales y se terminan entregando 52 proyectos, permitió a través de las ideas presentadas apreciar una vez más el estado del arte con respecto al tratamiento de un lugar con una importante carga patrimonial localizado en el corazón mismo de la capital.
Gracias al abordaje crítico que en torno al Concurso llevó a cabo Doménico Silvestro para el número 64 (1982) de la revista Punto, que acompañó de una valiosa información gráfica, se puede inferir de acuerdo a sus propias palabras que los trabajos presentados pueden ser agrupados en tres categorías: “el monumentalismo (retórico), el recurso tecnológico (exagerado) y el sentido común: edificaciones de altura modesta y patio interior”.
10. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Fachada sur de la propuesta ganadora presentada por los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga.11. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Planta baja de conjunto de la propuesta ganadora presentada por los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga.12. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta ganadora. Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga. Boceto de la fachada sur elaborado por Doménico Silvestro para explicar su carácter «monumental».
La propuesta ganadora a cargo de los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga, inscrita claramente dentro de la primera categoría formulada por Silvestro, a pesar de poseer un carácter monumental logrado a través de la distorsión que hace al jugar con la escala, de claras reminiscencias clásicas y ávida de protagonismo propio, puede sumarse sin mayores inconvenientes al criterio que en mayor o menor medida priva entre los participantes: el considerar la necesidad de reconstruir la esquina como un aspecto prioritario y en otorgar un valor referencial a las alturas de los edificios que conforman el frente norte de la Plaza Bolívar (las para entonces sedes de la Gobernación y de la Prefectura) y el frente este que va de Torre a Veroes a la hora de determinar rasantes, accesos, localización de usos y manejo de los de espacios públicos, así como gestos que permitieran manejar libremente las variables de un programa abierto, dotado de una clara neutralidad, conformado por un auditorio para 400 personas y áreas de oficinas para la entidad convocante.
13. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Perspectivas de las dos propuestas presentadas por Pablo Lasala14. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Fachada sur de la propuesta presentada por Doménico Silvestro.15. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Fachada sur de la propuesta presentada por Gorka Dorronsoro.16. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Material presentado por Gorka Dorronsoro a la VIII Bienal Nacional de Arquitectura para optar al premio para proyecto no construido.
La proposición que Wallis, Lahalle y Levard hicieran en 1933 resuena a la hora de comprender el énfasis en el problema de la representatividad que muchos de los pre-anteproyectos presentados buscaban incorporar. Cajas neutras, podios macizos, rebatimiento de las fachadas existentes, lenguaje neoclásico, impronta moderna, énfasis en lo tecnológico, sugestiva tropicalidad o uso de elementos tradicionales, van de la mano de una diversidad de posibilidades que giran todas en torno a un compromiso asumido con la ciudad que los aires posmodernos del momento insinuaban, abriendo la esperanza de poder recuperar el perfil urbano que llevaba casi veinticinco años perdido.
17. Dos vistas renderizadas de la propuesta ganadora del Concurso de Ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”. Jorge Rigamonti, Mario Quirós y Alfredo Caraballo.
Los promotores, quienes anunciaron con bombos y platillos que la obra se iniciaría en marzo de 1982, cosa que asomaba buenos augurios, incumplieron su promesa por lo que el domo siguió allí durante un buen tiempo con el agravante añadido de que el terreno se convertiría en un área de estacionamiento confinado tras el muro perimetral que lo empezó a bordear.
18. Izquierda: Esquina de La Torre a Principal (1900’s-2010). Derecha: Vista aérea actualizada de la Plaza Bolívar de Caracas y sus alrededores.
Pese a que en 1995 vuelve a intentarse abordar desde la Gobernación del Distrito Federal, ahora con el apoyo del Instituto de Patrimonio Cultural, la ya crónica dolencia que a la capital aquejaba en una de sus esquinas de mayor valor, con la convocatoria a un nuevo concurso de aspiraciones mucho más modestas (el diseño de “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”, ganado por el equipo conformado por los arquitectos Jorge Rigamonti, Alfredo Caraballo y Mario Quirós), la nueva frustración de la que acompañó su no ejecución nos encuentra, transcurrido casi un cuarto del siglo XXI, con que el vacío de la que entonces denominamos como “la más descuidada entre las más importantes esquinas del país”, acompañado de un importante número de valiosas ideas para darle solución, se halla aún a la espera del digno destino que se merece.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 12, 14 y 15 . Revista Punto, nº64 (1982)
1. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015
2 y 3. Gasparini G. y Posani J. P.; Caracas a través de su arquitectura, 1969.
En la página de Instagram de Morel David Rodríguez (@moreldavir), alcalde del Municipio Maneiro del estado Nueva Esparta, apareció publicado el viernes 5 de julio el resultado del “Concurso de Ideas de Arquitectura y Diseño Urbano para el Centro Histórico de Pampatar”, convocado por la Alcaldía del Municipio Maneiro del estado Nueva Esparta con el aval del Instituto de Patrimonio Cultural y la asesoría del Colegio de Ingenieros del estado Nueva Esparta (CIENE).
El jurado calificador estuvo conformado por Carlos Gómez de Llarena, Nelly Del Castillo, Zulma Bolívar, Federico Vegas, Rafael Pereira, Antonio Aspite y Augusto Ascanio.
Con una inscripción inicial de 42 participantes de los que entregaron 25, quedaron preseleccionados 6 de entre los cuales, tras la deliberación correspondiente llevada a cabo el 4 de julio, el jurado declaró ganador el proyecto identificado con el seudónimo “Atarraya de encuentros” (código CCHP-043) presentado por el equipo encabezado por el arquitecto Folco Riccio que contó con David Gouverneur como asesor y Elsa de la Purificación, Azarai Hernández, Fernando Peraza y Luis Matos como colaboradores.
Obtuvieron mención honorífica los otros cinco equipos preseleccionados liderados por Ángel Yánez, Daniel Atilano, Alessandro Famiglietti, Grace Morazzani y Yurayma Alberti.
El alcalde en su página señala: “Estamos muy felices en Maneiro con esta iniciativa, que surgió como una idea sencilla y fue evolucionando poco a poco hasta convertirse en un valioso aporte para nuestra ciudadanía. (…) Para nuestro municipio, y también para todos los gobernantes del país, es fundamental e importante que siempre, cuando queramos intervenir en espacios públicos de relevancia o desarrollar planes para nuestras ciudades, utilicemos metodologías inclusivas y participativas. (…) El propósito es que estas iniciativas se lleven a cabo con la deliberación de un jurado con criterio y que permitan la participación de diversas personalidades. (…) Abrir este abanico de oportunidades garantiza que todos los que deseen concursar puedan hacerlo y que la mejor idea prevalezca. (…) Este enfoque siempre dará como resultado que la ciudadanía disfrute de la más alta calidad en la recuperación de sus espacios. (…) Estamos comprometidos a acabar con la vieja manera de ejecutar este tipo de proyectos sin criterio ni asesoramiento, basándonos simplemente en decisiones unilaterales de personas no especializadas.
Vayan por delante las auspiciosas palabras del alcalde para poder ver dentro de muy poco hecha realidad la propuesta ganadora, a cuyos autores enviamos nuestras sinceras felicitaciones y les deseamos el mayor de los éxitos.
Nota
Agradecemos el apoyo brindado para la elaboración de esta reseña por la arquitecto Nelly Del Castillo.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.