El High Museum of Art de Atlanta presentará «Isamu Noguchi: «No soy diseñador»» del 10 de abril al 2 de agosto de 2026. La exposición examina la obra de diseño de Isamu Noguchi (1904-1988) en escultura, mobiliario, iluminación, paisajismo y escenografía, marcando su primera gran retrospectiva centrada en el diseño en casi 25 años. Tras su presentación en Atlanta, la exposición viajará al Peabody Essex Museum de Salem, Massachusetts, del 19 de septiembre de 2026 al 3 de enero de 2027, y a la Memorial Art Gallery de la Universidad de Rochester en la primavera de 2027.
Isamu Noguchi trabajando en prototipos de Akari en Japón, ca. 1951.
La obra de Noguchi se desarrolló consistentemente en la intersección de la escultura, la arquitectura y el paisajismo. Nacido en Los Ángeles en 1904 y criado entre Estados Unidos y Japón, su formación bicultural influyó en un enfoque que transitaba con fluidez entre disciplinas artísticas y contextos geográficos. A lo largo de su trayectoria, Noguchi desarrolló proyectos que trascendieron la mera creación de objetos individuales, abarcando jardines, parques infantiles, plazas, escenarios e interiores arquitectónicos. Estas obras a menudo abordaban cuestiones de uso público, expresión material y la relación entre la forma construida y el espacio natural.
Isamu Noguchi (estadounidense, 1904–1988) con los colaboradores del pabellón: Peter Floyd (estadounidense, 1922–2015) y Shoji Sadao (estadounidense, 1927–2019), arquitectos; y John McHale (británico, nacido en Escocia, 1922–1978), diseñador de exposiciones. Maqueta para el Pabellón de EE. UU. en la Expo ’70, 1968, yeso, alambre y pintura.
La exposición presenta el diseño como un componente integral y constante de la práctica de Noguchi, en lugar de una actividad secundaria separada de su obra escultórica. Organizada temáticamente, destaca cómo el pensamiento arquitectónico, como la organización espacial, los elementos estructurales y la interacción humana, influyó en proyectos de diversas escalas. La exposición está comisariada conjuntamente por Monica Obniski, curadora de Artes Decorativas y Diseño del High Museum of Art, y la curadora independiente y experta en escultura Marin R. Sullivan, y reúne cerca de 200 objetos procedentes de colecciones privadas e institucionales internacionales.
Isamu Noguchi (estadounidense, 1904–1988), Maqueta para Play Mountain [no realizada], 1933, yeso.
Una galería introductoria presenta obras que establecen la amplitud y la cronología de las investigaciones espaciales de Noguchi. Entre ellas se incluye la maqueta de yeso de Play Mountain (1933), una propuesta para transformar una manzana de la ciudad de Nueva York en un parque infantil abstracto compuesto por elementos topográficos y arquitectónicos. Adquirida recientemente por el High Museum of Art, la maqueta no se había expuesto públicamente desde la década de 1930. También se incluye Wounded Rock (1981), una escultura de piedra tardía que refleja la continua exploración de Noguchi de la forma, el material y el paisaje. La sección titulada Making Multiples examina la relación de Noguchi con la producción industrial y el diseño modular, situando el mobiliario y la iluminación en contextos arquitectónicos más amplios. Las obras incluyen proyectos de diseño tempranos, así como piezas reconocidas como la mesa de centro IN-50 para Herman Miller (1944) y los taburetes mecedores producidos por Knoll a mediados de la década de 1950. Materiales de archivo documentan colaboraciones con figuras como R. Buckminster Fuller y Kenzō Tange, situando estos objetos dentro del pensamiento arquitectónico y espacial más amplio de Noguchi.
Isamu Noguchi con una mesa de ajedrez (IN-61), una mesa de centro (IN-50), una estatua y la reina en su estudio de MacDougal Alley, Nueva York, de “El escultor Noguchi diseña mesas de forma libre”, House & Garden, enero de 1948.
La sección «Elementos de la Arquitectura» se centra en la relación de Noguchi con los principios arquitectónicos a través de la iluminación, los interiores y el diseño escénico. Maquetas, modelos y bocetos ilustran su interés por las columnas, los muros, los techos y los cerramientos, así como los proyectos desarrollados en Japón. Esta sección también incluye la escenografía de «Diálogo Seráfico» de Martha Graham (1955), que no se ha expuesto desde la década de 1960. La sección final, «Dando Forma a los Espacios», aborda la obra de Noguchi en arquitectura paisajística y pública. Maquetas, dibujos y materiales visuales documentan parques infantiles concebidos desde la década de 1930 en adelante, incluyendo «Playscapes» (1976) en el Parque Piedmont de Atlanta. Otros materiales examinan proyectos paisajísticos, como el Jardín Japonés en la sede de la UNESCO en París (1956-1958) y obras cívicas a gran escala a lo largo de la ribera del río Detroit. Un documental del estudio de arquitectura «Spirit of Space» muestra una selección de proyectos de jardines y espacios públicos, destacando sus cualidades espaciales y ambientales.
…23 de febrero de 2017 se dio a conocer el veredicto de la XII Bienal Nacional de Arquitectura (BNA), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) y montada en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Central de la Universidad Simón Bolívar.
1. Poster de la XII Bienal Nacional de Arquitectura convocada en octubre de 2016.
Cuando en 1963, por iniciativa del Ministerio de Educación, se crea el Premio Nacional de Arquitectura, le correspondió a la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) convocar aquel mismo año la Primera Bienal Nacional, evento en cuyo marco se otorgaría el galardón que reconocía tanto la obra más destacada del período como la labor de su autor o autores. De esa manera y durante las siguientes ocho ediciones (realizadas en un lapso de treinta y cinco años), los edificios seleccionados como la mejor obra sirvieron, además, como patente para que sus creadores se alzaran con el Premio Nacional.
2. Carlos Raúl Villanueva, por el conjunto de su obra, obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura otorgado en la I Bienal de 1963 por la Sociedad Venezolana de Arquitectos.
Si bien la primera bienal organizada por la SVA premió a Carlos Raúl Villanueva por el conjunto de su obra, desde la segunda de 1965 se escogería una pieza en particular, correspondiéndole a Julián Ferris como diseñador del Edificio de la Aduana de Puerto Cabello (1965) el privilegio de ser el ganador del Premio Nacional de Arquitectura de aquel año.
3. Izquierda: Afiche de la III Bienal de Arquitectura de Venezuela, primera organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) ganada por Tomás José Sanabria diseñador del Edificio del Banco Central de Venezuela. Derecha: Afiche de la VI Bienal de Arquitectura de Venezuela ganada por Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Moisés Benacerraf proyectistas de la Torre Europa.
La III Bienal de 1967, convocada ahora por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), que sustituyó a la SVA desde 1966, otorgó el Premio Nacional a Tomás José Sanabria por el Edificio del Banco Central de Venezuela (1965). A partir de la IV Bienal (1971) comenzarían a distanciarse los períodos para otorgar la premiación recayendo en esa oportunidad la distinción en Bernardo Borges, Francisco Pimentel y George Wilkie por el edificio sede del diario El Universal (1969). Así, de forma sucesiva pero intermitente le serían otorgados los Premios Nacionales a José Miguel Galia (V Bienal, 1973) por el edificio sede de Seguros Orinoco (1971); Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Moisés Benacerraf (VI Bienal, 1976) por la Torre Europa (1975); Felipe Montemayor, Luis Sully, Joseba Pontesta, Etanislao Sekunda, Leopoldo Sierralta y Joaquín Leniz (VII Bienal, 1980) por el Terminal Internacional del Aeropuerto de Maiquetía (1974-1978); y a la División de Arquitectura de la C.A. Metro de Caracas con Max Pedemonte a la cabeza (VIII Bienal, 1987) por el trabajo de infraestructura y recuperación urbana asociado a la construcción de la Línea 1 del Metro de Caracas (1983).
4. La finalización de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura de 1987 marcó un punto de inflexión en el desarrollo de este tipo de eventos y el comienzo del otorgamiento desde ese mismo año del Premio Nacional de Cultura, mención Arquitectura, por parte del CONAC.
Será desde 1987, tras la finalización de la VIII Bienal, que se recomendará al Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) el otorgar anualmente el Premio Nacional de Arquitectura en el marco de la designación de los Premios Nacionales de Cultura como una mención dentro de ellos, cosa que asumió favorablemente. De esa manera, se separaría el reconocimiento a toda una trayectoria de la premiación otorgada dentro de las bienales, dirigidas a reconocer una particular obra construida. En ese marco, la IX Bienal realizada en 1998 el ahora denominado “Gran Premio” recaería en la Abadía Benedictina ubicada en Güigüe, estado Carabobo proyectada por Jesús Tenreiro con la colaboración de Salvatore Anzalone, Manuel Delgado Arteaga, Ana Díaz Rodríguez, Luis Ocanto y Ninoshka Ruiz de Bodas (1990).
5. Portadas de los catálogos de la IX y la X Bienales celebradas en 1998 y 2001, respectivamente.
En los once años que separaron una bienal de otra, el CONAC ya había otorgado el Premio Nacional de Cultura, mención Arquitectura, a: Fruto Vivas (1987), Henrique Hernández (1988), Gustavo Wallis Legórburu (1989), Cipriano Domínguez (1990), Jesús Tenreiro Degwitz (1991), Juan Pedro Posani (1992), Jimmy Alcock (1993), Juan Andrés Vegas (1994), Graziano Gasparini (1995), Jorge Romero Gutiérrez (1996), Edmundo Díquez (1997) y Martín Vegas Pacheco (1998), saldándose así una deuda importante con figuras fundamentales en la historia de nuestra arquitectura de la segunda mitad del siglo XX.
Dentro de la irregularidad en la convocatoria a bienales, el año 2001 el CAV llamará a la décima, y el Gran Premio se le dará a la totalidad de los 10 Proyectos presentados para la recuperación y desarrollo de Vargas, elaborados después de la tragedia de 1999, que abordaban diversos problemas a diferentes escalas, llevados a cabo por una amplia gama de instituciones, equipos profesionales y grupos docentes.
De allí, 14 años después, en un intento por normalizar de nuevo la realización de eventos cada dos años la XI Bienal (2014) otorgará el Gran Premio al Centro Nacional de Acción Social para la Música (2011) de Tomás Lugo, seguido de la Restauración patrimonial del Jardín Botánico de Maracaibo de Carla Urbina y María Villalobos (XII Bienal, 2016), la Clínica IDB Cabudare (2018) de Gustavo Adolfo Sánchez Muñoz (XIII Bienal, 2018) y el Conjunto Parque Profesional del Este de Francisco Pimentel Malaussena, Óscar Capiello y Gustavo Luis Legórburu (XIV Bienal, 2024).
6. Avisos promocionales de las Bienales XI (2014), XII (2016), XIII (2018) y XIV (2024).
Por otro lado, desde 1999, con saltos en la periodicidad anual inicialmente respetada, se les ha otorgado el Premio Nacional de Cultura, mención Arquitectura, a: Jorge Castillo Blanco (1999), Joel Sanz (2000), Óscar Tenreiro Degwitz (2004), Jorge Rigamonti (2006), Gorka Dorronsoro (2008), Doménico Silvestro (2010), Domingo Álvarez (2012), Francisco Sesto (2015), José Matamoros (2016-2018), John Stoddart (2019-2020), Américo Faillace (2021-2022) y, recientemente, Domingo Acosta González (2023-2024).
7. Acto de premiación de la XII BIenal Nacional de Arquitectura realizado el 30 de marzo de 2017. En el centro, la arquitecta Carla Urbina.8. Poster del trabajo Paisajes urbanos botánicos en Maracaibo como escuelas vivas: lecciones desde el jardín botánico de Roberto Burle Marx, entregado a los organizadores de la XII Bienal Nacional de Arquitectura por las arquitectas Carla Urbina y María Villalobos, que sería expuesto en la muestra realizada en la USB.
Pues bien, luego de todo este extenso recorrido nos toca hoy detenernos en la premiación de la XII Bienal Nacional de Arquitectura (convocada en octubre de 2016 bajo el tema “Arquitectura en positivo, compromiso con el país”), ya que justamente el 23 de febrero de 2017 el jurado evaluador, presidido por Marco Negrón (compuesto por dieciséis destacados profesionales y académicos con formación en diferentes campos de la arquitectura y provenientes de varias regiones del país), dio a conocer el veredicto que otorgaba por unanimidad el Gran Premio al trabajo titulado “Paisajes urbanos botánicos en Maracaibo como escuelas vivas: lecciones desde el jardín botánico de Roberto Burle Marx”, presentado por las arquitectas Carla Urbina y María Villalobos, convirtiéndose en la primera ocasión en la que se daba el máximo reconocimiento a un proyecto de restauración patrimonial.
Cabe destacar, también, que en aquella ocasión atendieron a la convocatoria «más de sesenta (60) trabajos, entre proyectos construidos, no construidos, tesis de pregrado, productos de investigación y publicaciones» y «se entregaron premios y menciones honoríficas de quince (15) categorías cuya ubicación de las obras se distribuyó ampliamente en Venezuela, a saber, nueve (9) en Caracas, quince (15) en el interior y uno (1) en el exterior. Ello demostró, como lo dice el veredicto, que ‘la calidad arquitectónica no solo se centra en la capital, pues la mayoría de los reconocimientos están dedicados a obras ubicadas en el interior del país'», de acuerdo a lo publicado en el portal del CAV (https://cav.net.ve/xii-bienal-y-premio-nacional-de-arquitectura-xii-bienal/).
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9. Localización y vista aérea del Jardín Botánico de Maracaibo.
Antes de comentar el trabajo ganador es necesario saber que el Jardín Botánico de Maracaibo (JBM), inaugurado en 1983, y que curiosamente no se encuentra registrado como obra relevante (que lo era) en revistas y publicaciones de la época, y tampoco se presentó a participar en VIII Bienal de 1987 donde sin duda hubiera tenido una relevante figuración, nace como proyecto a finales de la década de 1970 cuando, con el antecedente de haber trabajado juntos en el proyecto del Parque del Este en Caracas (inaugurado en 1961), el célebre arquitecto paisajista brasileño Roberto Burle Marx (1909-1994) y el botánico venezolano Leandro Aristeguieta (1923-2012), desde sus respectivas ópticas, unen de nuevo esfuerzos “para la creación de un jardín botánico en pro de la preservación de un tipo particular de ecosistema que se encontraba amenazado. Se trataba del bosque seco tropical, el cual, en aquel momento, por un lado, sufría amenazas botánicas como consecuencia del indiscriminado crecimiento urbano de la ciudad de Maracaibo, mientras por otro lado enfrentaba las consecuencias de una percepción negativa generalizada de la sociedad para con su flora local. (…) Tal situación y preocupación botánico-cultural, claramente expresada por Aristeguieta en Llegó la hora de sembrar cujíes (1980), encontró rápido eco en un Burle Marx, que había dedicado toda una vida a transmitir a través de su trabajo cómo la naturaleza, especialmente la local, ofrece a los ciudadanos la oportunidad de descubrir dimensiones inesperadas de sus propias identidades”, señalarán Carla Urbina y María Villalobos en “Rehabilitación integral del Jardín Botánico de Maracaibo. Recuperación del paisaje cultural como patrimonio, obra de Roberto Burle Marx”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación FAU UCV de 2014.
10. Estructura del Jardín Botánico de Maracaibo acorde a las zonas de vida regionales.
Alcanzada la convergencia de intereses y voluntades en cuanto a la importancia de emprender el proyecto, y localizada la zona para la realización del mismo, se busca la necesaria articulación institucional que permitiera su materialización. Es así como en 1973 se consolida la disponibilidad de los terrenos para el desarrollo del JBM, en el corazón de la concentración de bosque seco más importante de la región zuliana, en las proximidades del área urbana de la ciudad de Maracaibo, al suroeste, en la vía que conduce al aeropuerto internacional La Chinita. Ello fue posible gracias a la intermediación del Rotary Club de la capital zuliana y a la primera donación de terrenos realizada por parte de las compañías Shell y Maraven a la recién creada (el 9 de enero de 1973) Fundación Jardín Botánico de Maracaibo (FJBM), una organización sin fines de lucro y presidida en sus orígenes por el doctor Rafael Casas.
11. Arriba: Jardín Botánico de preservación del bosque seco tropical inaugurado en 1983. Abajo: Jardín escuela de horticultura de Latinoamérica en ruinas en 2009.
Una vez que se obtienen los terrenos (los cuales sumarían en total 123 hectáreas), se consolida un grupo de profesionales encabezado Aristeguieta y Burle Marx quienes trabajaron a su vez con un connotado equipo integrado por José Tabacow, Haruyoshi Ono, George Bunting, Robert Haywards, Ernesto Foldats, Pablo Emilio Colmenares, Francisco Arboleda, Alicia Ferrer y Germán Ferrer, entre otros. Planteado como centro de investigación, docencia y recreación pasiva el JBM fue concebido como Jardín Escuela para la preservación del Bosque Seco Tropical y como sede de la primera Escuela de Horticultura en América Latina.
12. Reserva de bosque seco tropical restaurada en el Jardín Botánico de Maracaibo.13. Laguna de los lotos restaurada en el Jardín Botánico de Maracaibo.
Es así como, tras casi una década de trabajo, ya para 1980 todo está listo para la inauguración del penúltimo jardín botánico construido en Venezuela y el último jardín botánico que, junto a sus colaboradores de siempre, Burle Marx ejecutaría en vida. El plan propuesto para desarrollar 108 hectáreas, estaría estructurado contemplando siguientes zonas: acceso, servicios y estacionamiento, centro hortícola, cuadro filogenético, botánica económica, zona de juegos infantiles (“El Castillito”), Crassuletum, umbráculo, área de plantas trepadoras, sistema de lagunas, bosque tropical seco tropical y zona de reserva, todas interconectadas por un sinuoso sistema de caminerías.
14. Roberto Burle Marx y Leandro Aristeguieta el día de la inauguración del Jardín Botánico de Maracaibo: 24 de octubre de 1983.15. Áreas botánicas secuenciales restauradas en el Jardín Botánico de Maracaibo.
Finalmente, el 24 de octubre de 1983 se inaugura el JBM. “No fue aquella una inauguración ordinaria. En aquel momento presenciaba Maracaibo la creación de un jardín-escuela, de un modelo de vida-escuela de subversivo poder. El acto de inauguración del JBM … fue diseñado como la ceremonia de grado, de la que sería la primera y única promoción de la Escuela de Horticultura del Zulia. Esta fue concebida no con un elemento más en el programa del jardín, sino como la razón de ser, el mecanismo de vivir y la misión de vida de esa nueva clase de jardín botánico, donde el aprendizaje era pensando y motivado desde la acción y la interacción con lo vivo, lejos de la lógica de un remoto y estático laboratorio o biblioteca y cerca de una estética y una botánica en constante transformación”, expondrán Urbina y Villalobos en su ponencia.
16. Sistema de lagunas restaurado en el Jardín Botánico de Maracaibo.17. Momentos de ilusión restaurados en el Jardín Botánico de Maracaibo: El Castillito.
“Tras un breve período de esplendor, sobrevino una historia de inestables permanencias, una secuencia de vicisitudes, efímeros goces y dramáticas transformaciones físicas, botánicas y programáticas (…) Luego de años de violencia institucional, abandono e incomprensión del valor del patrimonio natural, una decisión intempestiva gubernamental acabó por clausurar el jardín en 2011, queriendo convertirlo en parque de recreaciones acuáticas de dudosos beneficios estéticos y científicos, que atentan contra el patrimonio que el jardín representa”, momento en el que germina la inquietud que funda el interés y experiencia del trabajo de rescate emprendido por Urbina y Villalobos, reconocido en la XII Bienal Nacional de Arquitectura del 2017, que contempló tanto la restauración patrimonial del JBM como la propuesta del Master Plan de la Avenida 5 de Julio que extrapola y aplica criterios aprendidos durante la restauración.
18. Momentos de ilusión en proceso de restauración en el Jardín Botánico de Maracaibo: cafetín, Crassuletum, cuadro filogenético y orquideario.
Urbina y Villalobos son egresadas de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Rafael Urdaneta (1997) y posteriormente de la Maestría en Diseño Urbano de la Universidad Metropolitana (2000). Ambas “inician en 2009 trabajos de investigación para la elaboración del Plan de Rehabilitación Integral del Jardín Botánico de Maracaibo (JBM). Ello incluyó, junto a un gran equipo de trabajo la concreción de la Fundación Jardín Botánico de Maracaibo, la recuperación de planos, gráficos y dibujos de Burle Marx y de los cuadros fitogenéticos de Aristeguieta, la búsqueda de recursos e interés por recuperar el JBM progresivamente y la reapertura del mencionado jardín en 2013 restaurado parcialmente, luego de más de dos (2) décadas de cierre y desmantelamiento”, transcribimos de la nota de prensa elaborada tras darse el veredicto de la XII Bienal. Tras la recuperación inicial y cuidadosa de 20 hectáreas el proceso todavía continúa.
19. Cuatro postales de diferentes áreas del Jardín Botánico de Maracaibo.
Convertido en un lugar de referencia para los habitantes de los tres municipios que le rodean: Maracaibo, San Francisco y Jesús Enrique Lossada, el Jardín Botánico no cuenta con una asignación gubernamental, se mantiene con ayudas y con los ingresos de los servicios que allí se prestan, pero es necesario innovar en los tipos y calidad de servicios ofrecidos. Desde el 20 de enero de 2014 la FJBM tomo la decisión de denominarlo “Jardín Botánico de Maracaibo Dr. Leandro Aristeguieta”.
20. Desde el Jardín Botánico Escuela hacia la Ciudad Botánica Escuela.
La labor de concientización iniciada y sostenida desde la FJBM y que el galardón obtenido en 2017 por Urbina y Villalobos ayudó a reforzar, requiere de una sostenida actividad divulgativa (apostólica, dirían otros), de investigación y de búsqueda permanente de recursos que no debe bajar la guardia a objeto de preservar la huella y la memoria de quienes fueron los creadores de este importante reservorio de la flora venezolana.
El National Building Museum de Washington, D.C. acaba de anunciar que Walter Hood es el 26º ganador del prestigioso premio Vincent Scully. Walter Hood es un célebre diseñador paisajista que trabaja en espacios públicos y entornos urbanos. Establecido en 1999, este premio reconoce contribuciones destacadas en arquitectura, preservación histórica y diseño urbano a través de la práctica, la erudición o la crítica. Hood se suma ahora a las filas de ganadores notables del pasado como Theaster Gates, Dolores Hayden y Mabel O. Wilson.
Reconocido por su impactante trabajo en el diseño de paisajes sostenibles que mejoran las comunidades urbanas y empoderan a los grupos marginados, Hood fundó Hood Design Studio en Oakland, California, en 1992. Sus prácticas se centran en la integración del arte, el diseño paisajístico y la investigación urbana para responder al contexto de cada proyecto. Entre sus principales proyectos se incluyen el Museo Internacional Afroamericano en Charleston, Carolina del Sur, el Museo Oakland de California y el recientemente inaugurado Lift Every Voice and Sing Park en Jacksonville, Florida.
Además de su práctica profesional, Hood se desempeña como presidente del Departamento de Arquitectura Paisajista y Planificación Ambiental en la UC Berkeley, donde influye en la próxima generación de diseñadores y planificadores. Su distinguida carrera le ha valido varios premios importantes, entre ellos la Beca MacArthur 2019, el Premio Dorothy y Lillian Gish 2019 y la Medalla del Presidente de la Architectural League en 2021.
Hood se centra especialmente en el espacio público urbano y, a diferencia de muchos de sus pares en el diseño paisajístico, se esfuerza por trabajar tanto a escala de grandes proyectos públicos como el Museo De Young en San Francisco y el Museo Broad en Los Ángeles, como a escala íntima de proyectos comunitarios de barrio. Su trabajo reciente en el Museo Internacional Afroamericano en Charleston, Carolina del Sur, ha sido especialmente admirado. Tuvimos presente la propia historia de Vincent Scully como académico que se enorgullecía de ser un activista en cuestiones sociales y políticas. –El jurado del premio
Los premios de arquitectura reconocen la excelencia en el diseño, la innovación y las contribuciones al entorno construido, y a menudo honran a individuos y proyectos que tienen un impacto significativo en la sociedad, la cultura y el desarrollo urbano. En otras noticias similares, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, fundadores de la reconocida firma de arquitectura SANAA, han sido anunciados como los ganadores del Le Prix Charlotte Perriand 2025 de los Créateurs Design Awards. Además, el Museo Británico ha seleccionado a cinco equipos liderados por arquitectos para la etapa final de su Concurso Internacional de Arquitectura, incluidos 6a Architects, David Chipperfield Architects, Eric Parry Architects y Jamie Fobert Architects, Lina Ghotmeh — Architecture y OMA.
Hemos recibido el Boletín IDEC+ Nº 249 (06-09-2024) donde se destaca la incorporación en el repositorio SABER UCV de una nueva entrega de la Revista Tecnología y Construcción (Nº 36, I-2024), un número que contó con la Profa. Glenda Yépez como editora invitada dedicado al tema del paisajismo. El boletín, que ofrece un resumen completo del contenido de la revista, puede verse en file:///C:/Users/USER/Downloads/boletin%20idec%20+%20249.pdf.
Del editorial titulado “Un nuevo desafío”, elaborado por la directora de la publicación Profa. Beatriz Hernández Santana, transcribimos lo siguiente:
La revista Tecnología y Construcción abre una nueva etapa hacia su cuadragésimo aniversario en el año 2025. Desde su inicio en 1985 pone el relieve en resultados atinentes científico-tecnológicos con énfasis particular en el campo de la tecnología y los sistemas constructivos, hoy relacionados con la agenda sostenible.
Para cumplir tan importante desafío destacamos el respaldo de la Dirección del IDEC y su política de reimpulso editorial, así como el consecuente acompañamiento recibido desde el Decanato y la Coordinación de Extensión de la FAU, junto al desinteresado empuje de profesores y colegas del IDEC para sumarse en este esfuerzo.
Al grupo Collectania, agradecemos su apoyo para la realización de este número 36-I.
A todos, una vez más, muchas gracias por apoyar esta apuesta por la investigación y la difusiónde sus resultados.
… que el 31 de julio de 1977 abrió sus puertas al público el Parque Zoológico de Caricuao?
1. Vista de la «Planicie Africana» del Parque Zoológico Caricuao
Caracas se caracteriza por ser una ciudad en la que predomina el verdor y donde la vegetación se muestra con profusión pero que, paradójicamente, posee una cantidad de parques y áreas de recreación cuyo metraje en lo relativo a porcentajes disfrutables se encuentra muy por debajo de los estándares internacionales. Ni qué decir en lo relacionado con los denominados “parques temáticos” entre los cuales los zoológicos se considera que forman parte.
Con relación a esto, baste señalar que no fue sino hasta 1945 cuando en los antiguos terrenos de la hacienda de “La Vaquera” (en la actual Parroquia El Paraíso), que fuera propiedad de Juan Vicente Gómez y de la cual el Estado había tomado posesión en 1935 tras la muerte del dictador, se inauguró el Parque Zoológico El Pinar que, con una extensión de 7 hectáreas, durante años y con grandes limitaciones buscó suplir a la capital de ese uso recreativo.
Más adelante, sin ser su objetivo fundamental el presentarse como lugar en el que la exhibición de animales acaparase el protagonismo, el Parque del Este (inaugurado en 1961) contemplará dentro su plan maestro la definición de zonas que dan la oportunidad de observar mamíferos, aves y reptiles confinados en lugares adecuados y bien diseñados para su permanencia en cautiverio.
2. Hacienda Caricuao 1898.
El tercer eslabón de esta cadena dentro del Área Metropolitana de Caracas, lo ocupa el Parque Zoológico Caricuao. Concebido de forma explícita para albergar esa función, el espacio se ubica en el desarrollo habitacional de vivienda obrera a gran escala que se planificó al suroeste de la capital en terrenos ocupados por las antiguas haciendas Santa Cruz, Tejerías y La Elvira (conocida también como hacienda Caricuao), adquiridas por el Banco Obrero (BO) entre 1946 y 1959. Dicho desarrollo, luego de diversas proposiciones previas, se iniciará en firme en 1961 y se culminará en 1974. Al año siguiente se decretará la conformación de Caricuao como parroquia que abarcará una superficie de 24,8 Km2 repartidos anteriormente entre las parroquias Antímano, La Vega y Macarao. Para conocer con más detalle la evolución histórica de Caricuao, las decisiones que condujeron a su conversión en “ciudad dormitorio” y la construcción de sus diferentes etapas recomendamos ver el Contacto FAC nº 85 (https://fundaayc.com/2018/07/15/sabia-usted-26/).
3. Localización del Parque Zoológico en Caricuao
En particular, el Parque Zoológico se localiza junto a las UD5, UD4, UD6 en los predios de lo que fue la hacienda Santa Cruz también conocida como “Caricuao Adentro”, y que cubre todo el este limitando con La Vega, La Rinconada, hasta el Alto de Pipe cerca de lo que es hoy el IVIC. La hacienda, que pasó por varios compradores tuvo como su último propietario al Sr. Manuel Vargas antes de ser adquirida en noviembre de1946 por el Banco Obrero, de acuerdo a la descripción dada por Federico Villalba en El libro de Caricuao (Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009), se trataba de “una hacienda de café, pero también se cultivó caña de azúcar y frutales como aguacates, cambures y guamas, También tenía árboles gigantescos que correspondían al bosque llamado de galería: bucares, ceibas, robles y jabillos, entre otros”, razones que muy probablemente orientaron la selección de las 630 hectáreas de extensión adjudicadas al parque zoológico.
4. El Parque Zoológico Caricuao y sus alrededores inmediatos.
De la administración inicial a cargo del Banco Obrero las tierras fueron cedidas a la Gobernación del Distrito Federal para el desarrollo de lo que inicialmente se denominó como Parque Zoológico Metropolitano durante la presidencia de Raúl Leoni. Posteriormente, presidente Carlos Andrés Pérez en 1974 transfiere la propiedad de los terrenos a INPARQUES y pasa a denominarse Parque Zoológico Caricuao, a partir del decreto N° 1.682 de fecha 7 de marzo de aquel año que consolidaba su creación.
5. Izquierda: Plano de conjunto del parque elaborado por el arquitecto Enrique Herrera. Derecha: Planta del diseño realizado por Eduardo Robles Piquer y Pedro Vallone6. Edificio del centro de información y oficinas ubicado en el acceso al parque.
Este importante pulmón vegetal, como ya se adelantó, ocupa un área de 630 hectáreas, 594 destinadas a la protección de la fauna y flora además de conservar la cuenca hidrográfica del lugar. Las otras 36 hectáreas son las que están desarrolladas y fueron objeto del proyecto el cual estuvo inicialmente en manos del arquitecto Enrique Herrera completado en 1974 por los arquitectos Eduardo Robles Piquer y Pedro Vallone, quienes venían de realizar el diseño de los jardines de la Universidad Simón Bolívar (1972-1974). Robles Piquer y Vallone, con la participación del zoólogo Pedro Trebbau, reprodujeron siete ecosistemas naturales en donde los animales pudieran permanecer en libertad, mediante el uso de estrategias paisajistas. A ello se sumó el diseño en la zona correspondiente al acceso de una edificación que funge de centro de información y contiene otros servicios y al suroeste de un estacionamiento.
7. Plano de orientación para los visitantes (con el norte hacia abajo) en el que se señalan los sectores en que está dividido el zoológico
Los siete sectores en los cuales se reparten a las diversas especies de animales en ambientes que pretenden imitar sus hábitats naturales son, según lo recogido por Wikipedia: Bosque de los Monos: donde podemos encontrar diferentes especies de monos, con la particularidad de que la mayoría son suramericanos y todos se encuentran al aire libre. Laguna de Avifauna: hermoso ambiente en el cual se pueden observar garzas, flamencos, cisnes negros, patos carreteros, galápagos, corocoras rojas y chigüires, todas especies que habitan en espacios acuáticos. Planicie Africana: zona en la cual es posible observar elefantes, hipopótamos, avestruces, venados y búfalos donde, además, se encuentran ruinas de lo que fue la hacienda Santa Cruz. Planicie Suramericana: donde se observa la presencia de criaturas tanto del continente como del país como: báquiros, llamas, caballos, guanacos, zorros y dantas, entre otras especies. Zona de Anillos: que permite observar la convivencia de caimanes de distinto origen (como el caimán del Orinoco y el caimán del Mississipi), babas, tortugas y morrocoyes, así como loros, guacamayas y pericos. Zona de Felinos: área del parque donde se encuentran ubicados, leones africanos, cunaguaros, pumas, jaguares y tigres de Bengala. Zona de Contacto: particular sector del parque, donde las personas pueden acercarse libremente y compartir con gran cantidad de ovejas, chivos y patos, además pueden alimentarlos con comida especial a la venta en el mismo sitio.
Las 594 hectáreas restantes constituyen una reserva forestal considerable de bosque caducifolio, bosque de galería y de sabanas que además cuenta con la presencia de infinidad de árboles, arbustos, cañas y hierbas y de una exhibición de hojas, raíces y tallos de diversas formas, colores y texturas. Jabillos, apamates, caobos y bucares, así como otras especies extranjeras complementan un lugar utilizado por comunidades ambientalistas para practicar deportes de montañismo y actividades educativas.
8. Imágenes que recogen parte del diseño paisajístico y la vegetación del parque.
Desde el momento en que abrió sus puertas al público el 31 de julio de 1977, el Parque Zoológico Caricuao, pese a las reservas que generó lo alejado de su ubicación y las dificultades existentes para acceder con transporte público, problemas que se solventaron con la prolongación de la Autopista Francisco Fajardo durante la década de 1970 y la construcción de la línea 2 del Metro de Caracas en 1987 (con una estación muy cercana al parque), consolidó su vocación metropolitana y a la vez introdujo cambios que permitieron una considerable mejora en calidad de vida a los habitantes de ese sector del oeste de la ciudad en virtud de la incorporación de servicios a esa escala.
Cabe acotar que, junto al Zoológico, conviven en la parroquia otros tres Parques Recreacionales Metropolitanos (PRM): el Leonardo Ruiz Pineda; el Vicente Emilio Sojo; y el Parque Universal de La Paz, sumando en total unas 2972 hectáreas que rebasan en parte sus linderos. Es por ello que, en virtud de la extensa superficie cubierta por áreas verdes, el 8 de septiembre de 2009, y por unanimidad, el Concejo Municipal del municipio Libertador, nombró a Caricuao como parroquia ecológica, única en Sur América.
9. Parte de la fauna que forma parte de la colección del zoológico.
La importancia que tiene el parque que hoy nos ha ocupado radica en que posee la más diversa colección de fauna silvestre entre los parques de recreación de la Gran Caracas, contando con 1․080 ejemplares, de los cuales 285 están en cautiverio y 797 en semicautiverio, que se dan a conocer al público en general a través de actividades informativas que buscan promover los valores ambientales, con el fin de sensibilizar a la población acerca de la importancia de conservar y proteger las especies en peligro que forman parte de nuestro patrimonio natural y cultural.
Robles Piquer y Vallone obtuvieron el Premio Nacional de Arquitectura Paisajista en la VII Bienal (1980) por proyecto del Parque Zoológico Caricuao.
ACA
Procedencia de las imágenes
1. Henry Vicente. «Eduardo Robles Piquer». Arquitecturas desplazadas. Arquitecturas del exilio español (2007)
1960• Se completa el proyecto de paisajismo de la parte sur-oeste del Parque Los Caobos en terrenos del Centro Simón Bolívar, frente al sitio en donde el 1966 se iniciaría la construcción del Conjunto Residencial El Conde, diseñado por el arquitecto José Joaquín Álvarez, que nunca llego a concluirse, y cuya única estructura construida sería remodelada por la firma de arquitectos venezolanos Díquez, González y Rivas para transformarla en el Hotel Caracas Hilton, inaugurado en 1969 El terreno adjunto al Parque Los Caobos, donde se realizó el proyecto de paisajismo está ocupado en la actualidad por el Teatro Teresa Carreño.
HVH
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.