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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 476

En nuestro periódico recorrido a través de casas verdaderamente significativas que se encuentran dentro del paisaje urbano caraqueño, hoy nos detendremos en una pieza ubicada al norte de la urbanización Los Chorros que le ha permitido a su proyectista/propietario/constructor convertirla en lugar para expresar una manera de entender la arquitectura y en ejemplo de cómo abordar las diferentes variables que la acompañan. Nos referimos a “La Comarca” de Felipe Delmont que data de 1983, pudiéndose decir que hasta hoy todavía ofrece signos de no estar del todo acabada, siendo esta (su adaptabilidad y mutabilidad en función de las necesidades requeridas por el núcleo familiar que ha acogido a lo largo del tiempo), una de las múltiples aristas bajo las cuales puede ser analizada.

1. Sector de la urbanización Los Chorros, Caracas, donde se localiza «La Comarca».

Sin duda, es la reconocida dramaturga, directora y actriz de teatro venezolana Lupe Gehrenbeck, compañera de Delmont durante más de cuarenta años, quien ofrece la mejor bienvenida a quien quiera interesarse en conocer esta vivienda levantada sobre una parcela de 270 m2 y que tiene aproximadamente 360 m2 de construcción. Para ella, según se recoge en la página oficial del arquitecto, “La Comarca es una casa viva que cambia al ritmo de la vida de sus habitantes, del barrio, del país. Una casa que no tiene miedo, de puertas abiertas a fauna y flora, patio de vecinos, que se multiplica como si fuera arte de magia, dándole hogar al que lo necesita. La Comarca es la piel de mi familia que se reproduce en otras comarcas”.

2. Casa La Comarca. Felipe Delmont. Axonometrías que explican cómo se concibió y construyó en 1983.
3. Casa La Comarca. Felipe Delmont. Plantas.

Para Delmont, el reto que pensar y construir él mismo su propia casa lo llevó, una vez seleccionada la privilegiada parcela a las faldas del Ávila que adquirió (muy próxima a la quebrada Tócome), a irse planteando sucesivos desafíos. Ellos se encuentran claramente expresados en la memoria con la que la acompañó al presentarla en 1987 en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (que sus organizadores acompañaron con el subtítulo “La arquitectura del lugar”), texto que junto a la cita de Gehrenbeck se convierte en la mejor guía para comprender su morfología y para evaluar si, en efecto, se lograron plasmar los objetivos trazados. Allí, se resume y describe a “La Comarca” de la siguiente manera:

4. «La Comarca» en plena construcción.

CASA SOÑADA

La casa producto de lo subjetivo. Ubicada primero en el sueño infantil, reconstrucción del vientre materno, cabaña-refugio del niño, castillo poderoso del adolescente, casa-nido, casa-seducción del joven adulto. Casa “propia” del adulto.

La casa por lo tanto se empieza a construir “sobre” los árboles, inaccesible; el terreno se delimita con muros altos y se vuelve territorio.

5. «La Comarca». Patio interior.

CASA-EDÉN

Se reconstruye aquí la casa patio, la casa jardín, la casa placentera y paradisíaca pero protegida-escondida a los ojos ajenos, sorpresa del visitante, mundo-refugio ante lo “inapropiado” de la ciudad.

Es la casa-pueblo con su propia plaza, con sus jardines, con su propio “espacio exterior” controlado, ordenado, amable e íntimo.

Es la casa perimetral que se edifica en los “retiros” preservando un jardín interior, espacio vivo y natural, porción capturada del mundo exterior, imagen del edén siempre soñado.

6. «La Comarca». Detalle de la escalera principal.

CASA TROPICAL

En oposición con los patrones propios de países con clima frío, donde la casa se vuelve cápsula, “apartamento” concentrando los ambientes bajo un mismo techo y entre cuatro paredes, aislándose del espacio exterior y aislándolos entre sí, para garantizar un mínimo de intimidad.

Aquí la naturaleza se integra a la casa. El espacio abierto penetra en ella integrando los ambientes, a la vez que los separa como elemento de transición garantizando su intimidad. La casa se ventila, respiran sus “apartamentos”, eliminando las humedades y el sopor del verano tropical.

7. «La Comarca». El exterior se convierte en interior y viceversa.

CASA INACABADA

Por su tipología meteorizada en varias edificaciones, y por la “rusticidad” de sus materiales, acabados y técnicas constructivas, la casa puede constantemente ser transformada, adaptándose a las necesidades y evolución de la familia que la habita, manteniéndose en un estado crónico de remodelación.

8. «La Comarca». Riqueza espacial.

Dicho lo anterior, el ejercicio propuesto de ir asociando sensaciones a las diferentes maneras de permanecer, recorrer o examinar su disposición, forma y manera de construirse puede conducir, si de aproximarnos a analizar ”La Comarca” se trata, a sumar a las ya mencionadas nociones otras como: “estar siempre afuera”, “edén urbano”, “casa paraje”, “casa pajarera”, “casa flotante”, “casa vertical”, “casa desnuda”, “casa a cielo abierto”, junto a otros calificativos como “acogedora”, “fecunda”, ”fresca”, “escenográfica”, “oxigenante”, “lúdica” u “orgánica”, muchos de los cuales utiliza Faitha Nahmens en la excelente reseña publicada en el portal Prodavinci el 01/04/2021 que se encuentra acompañada de fotografías de Gaby Oráa.

9. La dramaturga Lupe Gehrenbeck (en el balcón) y el arquitecto Felipe Delmont (en las escaleras) fotografiados por Gaby Oráa en 2021.

Para 1987, la vivienda podría decirse que cerró una primera etapa en la que en torno a su patio central se agruparon los componentes funcionales que permitieron a una pareja con cuatro hijos pequeños albergar también, entre sueños y rutinas, los espacios donde poder cocinar, trabajar, descansar, estar, contemplar y jugar, y donde el crecimiento y la adaptación iban de la mano con la propia exploración constructiva.

10. «La Comarca». Áreas sociales. Fotografía de Gaby Oráa, 2021.

Nahmens lo expresará así: “Casa escenográfica, casa para ver, es una proyección de sus dueños. Luz pertinaz que permiten los guiños del diseño a cielo abierto, parece el teatro donde Lupe recrea sus textos. Casa orgánica que exuda vida, hecha de infinitos trazos, como el juego de palitos chinos, crece, se reinventa y muta. Pícaros pasillos y laberintos que conducen a opciones poco convencionales de entrepisos, terrazas voladoras y habitaciones secretas, la última casa del callejón es puesta en escena que se prolonga hasta el asfalto”.

11. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Axonometría vista desde el patio y despiece.

En medio de un aparente desorden que, sin embargo, obedece a un serio rigor constructivo, son las fotografías que la muestran la mejor carta de presentación de la casa las cuales, hay que decirlo, se encuentran hoy en día muy bien complementadas con el trabajo de reconstrucción gráfica llevado a cabo a través del blog Catálogos de Arquitectura (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com), donde el modelo 3d y dibujos fueron elaborados por Natasha Mahmud y la edición de imágenes por Ramón Fermin.

12. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Axonometrias exterior y estructural.

“La Comarca” y su proyectista fueron incorporados por William Niño Araque como representativos de la segunda de las cuatro «éticas tendenciales de actuación» (“La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa”) que desarrolla en el texto “Escuela de Caracas. Reflexiones breves para una primera aproximación a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela”, recogido en la revista Estilo, año 3, nº 12 (1992).

13. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Cortes fugados.

Esta tendencia es explicada por Niño Araque de la siguiente forma: “Uno de los elementos más abruptos y conflictivos de la reflexión arquitectónica se da a comienzos de los ochenta con el abandono del propósito de explicar el proyecto arquitectónico como un todo funcional y de coherencia compositiva y visible: la ruptura de la unidad de la obra en aspectos diversos, controlados por criterios arbitrarios o de distinta naturaleza, la autonomía formal de los cerramientos y fachadas respecto a la organización espacial, y la búsqueda paciente de una atmósfera figurativa que hable del lugar -búsqueda a veces matizada con intenciones vernaculares-, dibujan los rasgos teóricos fundamentales de esta opción.

14. Algunas de las obras que para William Niño Araque ejemplifican «La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa», segunda de las «éticas tendenciales de actuación» de una «posible» Escuela de Caracas. Izquierda arriba: Gorka Dorronsoro y Julio Riquezes, Escuela de Metalurgia de la UCV (1982-1987); Izquierda abajo: Felipe Delmont, Casa La Comarca (1983); Centro arriba: Edmundo y Oscar Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas, edificio Atrium (1988); Centro abajo: Oscar Tenreiro y Francisco Sesto, una de las casas Furió (1987); Derecha arriba: Julio Maragall y Miguel Carpio, edificio residencial Villa Bermeja (1981); Derecha abajo: Jimmy Alcock, Quinta La Ribereña (1976).

La forma arquitectónica se descompone ahora en 3 aspectos independientes y a veces enfrentados a la pura visibilidad: organización, imagen e interioridad. La arquitectura depende, para su percepción y creación, de la experiencia pasada y de la asociación emotiva, y estos elementos simbólicos y representativos suelen entrar en contradicción con la forma, la estructura y el programa a los que van asociados en el mismo edificio; la arquitectura se transforma así en la secuencia de espacios o hipótesis que solamente se pueden descubrir o descifrar a partir del tránsito”.

15. «La Comarca». Dos imágenes que ilustran aspectos claves en su caracterización.

Observados a través de este lente, los primeros pasos que da Felipe Delmont tras graduarse en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Montreal, Canadá  en 1973 y hacerlo luego en la FAU UCV en 1979, caracterizados por una intensa actividad profesional signada por la exploración de aspectos ligados con el lenguaje de la arquitectura, la tradición y el concepto del “construir”, se verán reflejados en “La Comarca”: “… una suerte de manifiesto de arquitectura no-moderna, en la que se expresan los conceptos de libertad, anarquía, neurosis y remodelación, que amarran la idea de la casa, y el enfrentamiento entre las visiones estéticas de la imagen ingenua con la imagen profesional referidas al tema del habitar”, según palabras de Niño Araque.

16. «La Comarca». Sabor de hogar.

A lo cual añadirá, tomando parte de las ideas expresadas por Delmont en la memoria de la Bienal del 87: “El interés de Delmont no se dirige a la costumbre sino a una forma de conocimiento del pasado, racionalmente considerado como precedente: el recurrir a la arquitectura histórica como principio de autoridad bajo el argumento de ‘lo popular’, exige por primera vez en la arquitectura venezolana reconocer la continuidad de los aspectos esenciales (y no ideológicos). La rusticidad de sus acabados, las técnicas constructivas y los materiales, unida a la idea de una casa tropical, bucólica e inacabada en un estado crónico de remodelación, propone el arquetipo de la ‘cabaña primitiva’ como casa de los sueños. La casa, por lo tanto, se empieza a construir sobre los árboles, inaccesible: el terreno se delimita desde lo interno con muros altos y se vuelve territorialidad”.

17. Evocaciones arquetípicas a las que remite «La Comarca». La casa en el árbol (izquierda) y la cabaña primitiva (derecha).

Casa de autor diseñada para sí mismo, que a la vez evoca imágenes arquetípicas como la casa en el árbol, que invita a establecer comparaciones, aunque sea algo forzadas, con la Casa del puente de Amancio Williams o Falling Water de Wright en cuanto a la manera como se incorpora al diseño un curso de agua, e incluso con la idea del “árbol para vivir” de Fruto Vivas, y que invita a revisar La casa de Adán en el paraíso de Joseph Rykwert, lo cierto es que “La Comarca” debe ser estudiada conectando sus dimensiones físicas, ambientales, constructivas y poéticas.

18. «La Comarca». Abstracción (planta de techos) y realidad (ambientación interior).

El diálogo que establece con el paisaje del Ávila en una zona históricamente caracterizada por su frescura y humedad cercana a la quebrada Tócome; la optimización del uso de la parcela recurriendo a la ocupación de los retiros y a la verticalidad; la disolución de los límites entre el interior y el exterior a favor de una permeabilidad total donde la naturaleza invade el espacio habitable; el recorrido a través de escaleras y puentes abiertos, emulando la sensación de habitar una «casa en el árbol» o un micro barrio que se ajusta a su condición de casa-patio y su verticalidad; su particular tectónica asociada al origen de sus componentes a través de la cual se integran materiales rescatados de demoliciones de la ciudad: losas de pisos antiguos, puertas desechadas y ventanas coloniales; el contraste constructivo entre la estructura portante y el uso de técnicas tradicionales como cielorrasos de caña brava, celosías fijas y la desnudez de sus acabados que permiten que la edificación envejezca de forma natural en el trópico; la disposición de las fachadas y los cerramientos permeables (celosías y vanos abiertos) que aprovechan las corrientes de aire descendentes del Ávila, eliminando la necesidad de climatización mecánica; el uso de la propia masa vegetal como tamiz solar que regula la luz y disminuye la temperatura interna; y su condición de organismo vivo y mutante que también se vincula con la vecindad a la que pertenece, hacen de “La Comarca” un ejemplo poco convencional lleno de lecciones a aprender.

19. Cuatro trabajos realizados por Felipe Delmont en Venezuela. Arriba izquierda: Urbanización San Felipe, Maracaibo, 1982. Arriba derecha: Complejo residencial La Otra Banda, Puerto La Cruz, 1989-1991. Abajo izquierda: Complejo residencial Babilonia, Lechería, Puerto La Cruz, 1989-1991. Abajo derecha: Posada Congo Mirador, Santa Fe de Chirivichí, 1999-2005.

Para Delmont “La Comarca” significó en inicio en firme de una “arquitectura armada de la honesta potencia del sentido del goce” que “tiene la escala de lo vecinal, lo colectivo, lo concertado en respeto del libre albedrío individual”, tal y como se recoge en https://www.felipedelmont.com/. Como urbanista, es creador de la teoría de La Ciudad de los Caminos Cortos un modelo de desarrollo urbano a escala humana que mantiene una relación estrecha y equilibrada con su entorno rural o natural, que busca reducir las distancias de desplazamiento cotidiano, priorizando la sostenibilidad, la gobernanza y la conservación del patrimonio cultural y natural y que propone que la ciudad no se separe de su territorio de sustento y de su contexto histórico. Esta teoría ha servido para la mejor comprensión de los retos urbanos que enfrentan diversos sitios patrimoniales protegidos por la denominación UNESCO en el mundo, entidad con la que Delmont trabaja desde 2002 como experto en ciudades patrimoniales, planificación y paisajes urbanos históricos.

20. Luang Prabang, Laos, fue incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1995. Posteriormente fue objeto de un PLAN DE SALVAGUARDA Y PUESTA EN VALOR realizado entre 2002 y 2016 cuyo Director de Proyecto fue Felipe Delmont.
21. Felipe Delmont como Director del Proyecto. ESTRATEGIAS OPERACIONALES, PLAN DE SALVAGUARDA Y PUESTA EN VALOR, Luang Prabang, Laos, 2002. Centro de Patrimonio Mundial UNESCO / Alcaldía de Chinon.

Como conocedor del tema, Delmont “no entiende el patrimonio como algo que conservar y ‘museificar’ sino como patrimonio vivo, en tanto re-apropiado por el habitante, a su escala. El patrimonio así entendido, propone un modelo a multiplicar puesto que permite recobrar el hilo -interrumpido por la modernidad-, de la construcción orgánica milenaria de la ciudad en su paisaje urbano histórico, de la cultura que nos define como seres humanos”.

22. Cuatro trabajos en los que Felipe Delmont participa como experto en ciudades patrimoniales, planificación y paisajes urbanos históricos. de la UNESCO.

Su obra abarca países como Venezuela, México, Francia y Laos compartida entre trabajos realizados al amparo de la UNESCO y encargos individuales a nivel de arquitectura y ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal.

1. Captura de Google Earth.

2-8, 15, 16, 19, 20, 21 y 22. Felipe Delmont (https://www.felipedelmont.com/quinta-la-comarca)

9 y 10. Felipe Delmont, una casa siempre afuera (https://prodavinci.com/felipe-delmont-una-casa-siempre-afuera/)

11-13. Catálogo de arquitectura • Venezuela / Latinoamérica (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/felipe-delmont-1983-casa-la-comarca/)

14. Colección Crono Arquitectura Venezuela

17. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

18. Catálogo de arquitectura • Venezuela / Latinoamérica (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/felipe-delmont-1983-casa-la-comarca/); y Felipe Delmont (https://www.felipedelmont.com/quinta-la-comarca)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 468

Cuando en 1959, bajo la presidencia de Rómulo Betancourt en los albores de la era democrática, se dieron en Venezuela los primeros estudios serios para determinar la posibilidad de implantar el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (SNAP), se pensaba, por un lado, en crear un medio efectivo para que la comunidad orientase sus ahorros hacia la solución del problema de la falta de viviendas y, por el otro, en ofrecerle al Banco Obrero un poderoso instrumento de apoyo para cumplir su labor, lo cual justificaría su adscripción inicial a ese organismo.

Sin embargo, luego de la visita en 1961 de la comisión técnica enviada por el Fondo de Préstamo para el Desarrollo (DLF, según sus siglas en inglés), se cambiaría por completo la orientación inicial y se apuntaría hacia la creación de un instituto autónomo de ahorro y préstamo encargado exclusivamente de la dirección y supervisión del sistema. Así, mientras se daban los pasos concernientes ante el DLF para solicitar un préstamo destinado a la creación de dicho ente autónomo, el 5 de junio de 1961 se establecería finalmente mediante decreto el Sistema de Ahorro y Préstamo en Venezuela, cuyas disposiciones iniciales serían modificadas y ampliadas de forma sustancial el 24 de noviembre del mismo año.

En 1964 se designa una Comisión de Ahorro y Préstamo nueva (que sustituiría a la de 1961) y el 17 de septiembre de 1966 se promulga la Ley del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo, el cual “tendrá por objeto crear, fomentar y mantener condiciones favorables a la formación de ahorros que se inviertan en préstamos destinados fundamentalmente a resolver el problema de la vivienda, con la finalidad de hacer propietarios a los beneficiarios de los mismos. Dicho Sistema estará integrado por el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, las Entidades previstas en el Título IV de esta ley y la Superintendencia de Entidades de Ahorro y Préstamo”.

1. Sólo dos años después de su creación, en 1968 el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP) concluye la construcción de su edificio sede, ubicado en la esquina de Av. Abraham Lincoln (hoy Boulevard de Sabana Grande) con la avenida Los Jabillos, Sabana Grande, proyectado por Guido Bermúdez Briceño (1925-2001). Allí funcionaría hasta 1996 cuando se mudó a una nueva edificación situada en la urbanización El Rosal. El edificio de Sabana Grande hoy se encuentra invadido y canibalizado.

Ello abriría las puertas para la creación el 22 de diciembre de aquel mismo año del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), organismo sucesor de la Comisión y de la Oficina Central, que actuaría como el ente rector del sistema, y sería el encargado de supervisar a las Entidades de Ahorro y Préstamo, de garantizar los depósitos de los ahorristas y de refinanciar los préstamos hipotecarios otorgados.

De tal manera, con un capital inicial de doscientos millones de bolívares, el BANAP se constituyó en un ente robusto, con personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del Fisco Nacional que funcionaba como un Banco Central del Sistema y debía velar por el máximo desarrollo de éste en su conjunto. Con la aprobación del Ejecutivo Nacional, el BANAP dicta sus normas de operación con base a una estructura que contemplaba su naturaleza dual: por un lado, institución autónoma del Estado y por el otro, cúspide operativa y financiera del SNAP. Estaría conformado por un Nivel Político y de Alta Dirección (la Asamblea General y la Junta Directiva) y un Nivel Operativo y Técnico (las oficinas sustantivas) ubicado debajo de la directiva, que se dividía en vicepresidencias, gerencias y departamentos técnicos especializados encargados del día a día del mercado inmobiliario, entre los que destacaban:

  • La Gerencia Financiera y de Crédito (Banco de Segundo Piso): Encargada de recibir los recursos asignados por el Fisco o préstamos internacionales (como los de la AID), y administrarlos para otorgar préstamos de liquidez y refinanciamiento a las Entidades de Ahorro y Préstamo (EAP).
  • La Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social: Ala académica y técnica que impulsó un robusto programa de investigación científica, tecnológica y social y de normalización técnica, constituyéndose en uno de los legados más significativos del BANAP, frecuentemente eclipsado por su balance financiero.
  • El Departamento de Avalúos e Inspección: Cuerpo técnico de ingenieros y arquitectos dedicados a certificar que los desarrollos habitacionales financiados por el SNAP cumplieran con las normativas constructivas de habitabilidad y preventivas vigentes en el país.
2. Portada del Nº 1 de Cuadernos del BANAP (Diciembre 1969), serie orientada a difundir los resultados de las investigaciones que financia y promueve de acuerdo a su reglamento constitutivo. En este número se expuso la «Estructuración y funcionamiento de la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social», sirviendo como una declaración de principios sobre la importancia de basar la política habitacional en la ciencia y los datos.

Pues bien, la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), con el financiamiento y coordinación de la institución, estimuló programas y líneas de investigación divididos en cuatro grandes áreas:

  • Programa de Industrialización y Prefabricación de Vivienda. Eje central de su estrategia de investigación mediante el cual el BANAP buscaba romper con los métodos tradicionales de construcción lenta para adoptar procesos masivos y modulares a través del financiamiento de estudios para evaluar la viabilidad de Sistemas Constructivos No Tradicionales de componentes prefabricados y la Normalización de Materiales desarrollando investigaciones para estandarizar los tamaños y resistencias de bloques, paneles y techos, permitiendo que diferentes constructoras privadas utilizaran piezas compatibles entre sí.
3. En el mes de junio de 1970 aparece como inserto en el Cuaderno Nº 3 de la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), el título «Contribución al Análisis Sísmico de Estructuras» de los ingenieros Francisco Abenante y José Grases, coeditado por el BANAP, el Comité Conjunto del Concreto Armado y la Asociación Venezolana de Ingeniería Estructural del Colegio de Ingenieros de Venezuela.
  • Programa de Ingeniería Sismorresistente. Convertido en prioridad debido a la alta vulnerabilidad sísmica del territorio venezolano. Estuvo dirigido, por un lado, a apoyar investigaciones sobre Estructuras Prefabricadas de Concreto que desarrollaran metodologías de cálculo matemático para garantizar que las uniones de las viviendas prefabricadas soportaran terremotos y, por el otro, a establecer Normativas Técnicas.
4. En el mes de marzo de 1973 se edita como inserto del Cuaderno Nº 6 de la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), el titulo «Investigación Antisísmica en Edificios Prefabricados» del ingeniero Miguel Asprino.
  • Plan de Investigación conjunto BANAP-MSAS (Vivienda Rural), dirigido a impulsar un programa específico de investigación aplicada para evaluar las condiciones habitacionales del interior del país y el impacto de las viviendas rurales construidas en décadas previas por el programa de vivienda rural del MSAS. También se diseñaron pautas arquitectónicas para que las casas rurales evitaran la proliferación de insectos transmisores de enfermedades, mejorando la ventilación, los techos y el revestimiento de las paredes.
5. En 1978 el BANAP y FUNDACONSTRUCCIÓN coeditan la «Guía para el proyecto antisísmico de estructuras prefabricadas de concreto armado», elaborada por los ingenieros Henrique Arnal y Mario Paparoni.
  • Programa de Promoción, Documentación y Desarrollo de Mercados. El BANAP entendió que la investigación no podía ser aislada, por lo que creó alianzas para estructurar formalmente el conocimiento del sector constructivo nacional impulsando junto a la Cámara Venezolana de la Construcción y el Colegio de Ingenieros, un plan de cuatro centros especializados: Información y Documentación, Promoción y Evaluación de Investigación, Estudios del Mercado de la Construcción, y un laboratorio de Materiales. A modo de apoyo financió un catálogo de 33 proyectos tecnológicos experimentales simultáneos para poner a prueba prototipos de viviendas económicas y evaluar su durabilidad en tiempo real antes de otorgar créditos masivos.
6. En 1972 el BANAP patrocina la impresión del libro dedicado a Julio Árraga, monografía artística escrita por el crítico Juan Calzadilla y diseñada por Nedo M.F., dedicada a la obra del pintor zuliano.

Adicionalmente, la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social centralizó el esfuerzo editorial del banco a través de varias líneas de difusión, entre las que destacaron: los Cuadernos del BANAP; Monografías y manuales técnicos; y Convenios de Coedición y alianzas con entes externos para publicar textos de alto impacto técnico, garantizando que el conocimiento científico local se tradujera en normas constructivas aplicables en el país. Por otro lado, el banco, que contó en los niveles inferiores de su edificio sede ubicado en Sabana Grande durante muchos años con una importante galería de arte, patrocinó libros de alta factura gráfica dedicados a la historia y las artes plásticas de Venezuela.

7. Vistas de la construcción de la vivienda experimental que Henrique Hernández proyectara para él y su familia en Prados del Este, Caracas, financiada por la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP). La obra finalizó en 1972.

Dentro de este marco, la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social, abriría en 1969 las puertas para que diversos grupos de profesionales y docentes universitarios optaran al financiamiento de sus indagaciones y al registro de trabajos auspiciados por la institución. De entre los proyectos de investigación presentados y apoyados por el BANAP destacarían el titulado  “Construcción experimental de viviendas en terreno de relleno con asentamiento” de Henrique Hernández, que derivaría en la construcción de su propia casa en Prados del Este, Caracas (ver https://fundaayc.com/2018/08/26/sabia-usted-29/), y el “Sistema prefabricado UNIFAM” diseñado por los arquitectos Merlis Prieto de Menéndez, Mario Bemergui, José Miguel Menéndez y Edgar Prieto utilizando elementos plásticos producidos en el mercado venezolano busca ofrecer soluciones habitacionales a la clase media, que, con variaciones importantes, sería aplicado en la construcción de un prototipo experimental en el que se ensayaron componentes semi-industrializados y que, a modo de vivienda y estudio profesional, ubicado en un terreno en pendiente de la urbanización caraqueña El Peñón, habitaría el matrimonio conformado por Merlis y José Miguel combinando equilibradamente las preocupaciones ambientalistas de ella y las tecnológicas de él.

8. En 1966 los arquitectos Merlis Prieto de Menéndez, Mario Bemergui, José Miguel Menéndez y Edgar Prieto diseñan el sistema prefabricado UNI-FAM el cual, utilizando elementos plásticos producidos en el mercado venezolano, busca ofrecer soluciones habitacionales a la clase media.

La casa, realizada en un lote de terreno de 1.550 m2, que tiene 380 m2 de construcción, sería descrita por Mariano Goldberg en la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, de la siguiente manera: “La búsqueda de elementos livianos y económicos, que permitan ensamblar espacios flexibles, adaptables a diferentes programas familiares, se convirtió en una experiencia personal aplicada a un terreno de difícil topografía. La estructura es de apoyos de concreto, entrepisos de reticulado metálico, cubiertas abovedadas de asbesto cemento y cerramientos de tabiquería liviana. El conjunto consta de una vivienda a dos niveles, un estudio con mezzanina y un jardín amplio con piscina, el cual también fue objeto de ensayos en cuanto al tratamiento de suelos y paisajismo. El resultado de esta experiencia no ha tenido la repercusión que se merece”.

9. Fotografía tomada desde el jardín de la vivienda experimental que construyeran Merlis Prieto y José Miguel Menéndez entre 1969 y 1971 en la urbanización El Peñón, Baruta, Caracas, como resultado de una investigación apoyada por la Oficina de Investigación y Construcción del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP).

Y, en efecto, la flexibilidad espacial que mostró la obra ha permitido con el tiempo albergar una familia que ha crecido y decrecido y la posibilidad de subdividirse para generar ingresos a su diseñadora y propietaria sin sacrificar sus valores intrínsecos como proyecto, logrando que su capacidad de controlar las variables climáticas que le eran desfavorables se tradujera en un bajo costo energético.

10. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Planta.

También sirvió para que en 1975 Melis Prieto con el título de UNIFAM 1 la presentara como trabajo de ascenso en el escalafón universitario dentro de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, donde mostró todo el proceso de gestación y desarrollo del prototipo como parte de la experiencia UNIFAM (ya señalada), en la que se usaron a modo de “mecano” componentes constructivos del mercado ensamblados en un sistema prefabricado abierto que tiene a la casa como comprobación evaluable, demostrando que la economía de recursos no está reñida con la calidad arquitectónica.

11. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Sección.

Acerca de su condición de edificación bioclimática que suministraba requerimientos de confort ambiental a sus usuarios, es destacable su capacidad de “responder mediante sistemas de enfriamiento pasivo a las condiciones específicas del medio en que se ubica”, tal y como se apunta en la nota dedicada a la vivienda en el capítulo “Casa y tecnología” dentro del catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, realizada por la Fundación Museo de Arquitectura en el Museo de Bellas Artes de Caracas en 1989.

12. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Fachada.

En dicha nota se señala, además, cómo “los dos aspectos básicos resaltantes, en principio antagónicos, el de vivienda bioclimática y el de edificación con sistema constructivo semi-industrilizado, demuestran a través del tiempo y mediante la evaluación continua del comportamiento en la práctica de este prototipo, la factibilidad de dar buena respuesta a las ‘propiedades estructurales’ y ‘funcionales’ de la vivienda, siempre y cuando se jerarquicen apropiadamente las variables que inciden en el problema. (…) El concepto de la vivienda es que la parte edificada es la que protege de las condiciones adversas del medio, siendo el hogar el constituido tanto por esos como por los espacios abiertos de la parcela. Resaltan espacios de transición entre los espacios sociales, de dormitorio y de acceso. El estar-comedor queda virtualmente dentro del jardín cuando se levantan las puertas levadizas que le sirven de cerramiento a la terraza como espacio de transición, la cual a su vez juega un importante rol en el logro del confort lumínico y térmico al controlar la incidencia de la radiación solar”.

13. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Fotografía de la sala-comedor.

El BANAP operó con gran éxito durante las décadas de 1960, 1970 y 1980 período de bonanza petrolera y el SNAP tuvo un crecimiento sin precedentes. Baste decir que entre 1962 y 1982 se llegaron a crear 27 entidades de ahorro y préstamo. El banco financió masivamente el crecimiento de los sectores urbanos formales de las principales ciudades venezolanas y en 1975, en pleno auge económico, demostró su estatus institucional al convocar un recordado Concurso Nacional de Arquitectura en dos etapas para el anteproyecto de su sede principal en Caracas (organizado junto al Colegio de Arquitectos de Venezuela), atrayendo propuestas de la vanguardia profesional de la época, el cual sería ganado por el equipo conformado por los arquitectos Oswaldo Molina, Cutberto Reyes y Jacobo Koifmann.

14. 1976. Oswaldo Molina, Cutberto Reyes y Jacobo Koifman. Propuesta ganadora del Concurso Nacional de Arquitectura convocado para desarrollar el anteproyecto para la sede del BANAP, que estaría ubicado frente al edificio de la CANTV entre la Avenida Libertador y el Boulevard Santa Rosa. Foto de la maqueta.

Sin embargo, tras el “viernes negro” primero (1983), la crisis financiera de 1994 y los cambios en las leyes de política habitacional después, el modelo mutualista tradicional del SNAP perdió fuerza y entró en declive. Tras las reformas de 1975 y 1993, en 2001 se aprobó una última Ley del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo la cual unificó los criterios de supervisión con la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban), abriendo el camino definitivo para que las Entidades de Ahorro y Préstamo (EAP) se transformaran en bancos universales o comerciales, siendo muchas de ellas luego absorbidas por otras entidades financieras.

15. Guido Bermúdez y Jesús Paz Delfín. Edificio Sede del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), Av Venezuela, Urbanización, El Rosal, Caracas, 1976. Hoy es la sede del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH).

Finalmente, en el año 2005, el Estado venezolano liquidó el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (unificando o absorbiendo las carteras de las antiguas EAP que quedaban) y transformó por completo la institución. Ello dejó sin funciones y base operativa al sistema tradicional regulado por el BANAP el cual pasó de ser el árbitro y promotor de un sistema de ahorro privado y mutualista orientado al desarrollo técnico y comercial de la vivienda, a convertirse en el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH), una banca pública centralizada volcada al financiamiento y control de los planes de vivienda social del Estado. El punto final de la existencia jurídica del sistema ocurrió con la publicación de la Ley de las Instituciones del Sector Bancario de diciembre de 2010.

Con el declive del sistema, los programas impulsados por la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del BANAP fueron desapareciendo y con ello un valioso trabajo del cual hoy sólo quedan algunos testimonios y documentos que hemos intentado refrescar en esta nota, entre los cuales se encuentra la vivienda que protagoniza nuestra postal del día de hoy.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 9, 10, 11 y 13. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980.

1. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y @juliotavolo

2, 3, 4, 8 y 15. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

5. Linkedin (https://www.linkedin.com/posts/antonio-niebla-a266b6b7_estructurasprefabricadas-dise%C3%B1osismico-activity-7052123843259215872-XUyc/?originalSubdomain=pe)

6. @librosdearteccs (https://www.instagram.com/p/DXaFGJlEQmt/?img_index=1)

7. Revista CAV, nº 40, 1974.

12. Fundación Museo de Arquitectura-Museo de Bellas Artes de Caracas. Catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, 1989.

14. Revista Punto, nº 58, junio 1977.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 460

Cuando el reconocido arquitecto venezolano Jorge Castillo Blanco (Maracaibo,1933-Caracas, 2022) presentó la casa que diseñara para el cantante, músico, compositor, poeta, publicista, productor de televisión y asesor político José Enrique (Chelique) Sarabia Rodríguez (La Asunción,1940-Lechería, 2022), en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (La arquitectura del lugar) en 1987, acompañó la información gráfica y planimétrica consignada con una memoria descriptiva que comenzaba así: “Hace 12 años cuando Chelique me llamó para que le proyectara su casa o su ilusión de casa, el planteamiento se refirió a producir un objeto-casa en donde además de que todo ‘funcione’ desde el punto de vista pragmático, la arquitectura tuviera un ‘significado’”.

1. Poster (izquierda) y portada del catálogo (derecha) de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987).

Del párrafo que hemos transcrito se derivan varios datos que vale la pena considerar en la aproximación que pretendemos hacer a esta singular vivienda, ubicada en la urbanización La Lagunita, El Hatillo, Caracas. El primero es el que nos orienta acerca de la fecha aproximada en que se realizó el proyecto: 1975 (doce años antes de la realización de la Bienal de 1987), habiendo finalizado su construcción en 1981 dentro del lapso de recepción de propuestas para el evento. El segundo tiene que ver con la relación arquitecto-cliente que se traduce en la “ilusión” que el segundo pudo haberle manifestado al primero con relación a lo que podría ser su vivienda, lo cual derivaría en la posibilidad de realizar con entera libertad una obra no convencional o, en otras palabras, un “objeto-casa” que funcionase y que además debería tener un “significado”.

Continúa Castillo insistiendo en asuntos que, en lo que concierne al acto de proyectar una vivienda, llaman la atención y que permiten utilizar esta casa como claro ejemplo de una actitud que su arquitecto profesaba con absoluta convicción: “Aquí ya no es un problema de ‘Forma y función’, sino la arquitectura como un fenómeno creativo”, expondrá en el texto que venimos repasando.

2. Dibujo de Jorge Castillo que refirma la idea de que la casa está concebida como un objeto que trasciende el «mito» de que la forma sigue a la función. También recoge la fecha de terminación de la obra.

De allí que nos encontremos con que la llamativa y poderosa volumetría que finalmente adoptaría la obra (recogida en la foto que ilustra nuestra postal del día de hoy), caracterizada por presentarse como un prisma truncado a 45º que ofrece en sus dos caras triangulares los elementos que mejor la identifican, provenga de un momento en el que Castillo se interesó por estudiar dicha forma “viendo su fuerza desde el punto de vista ‘visual-espiritual’”.

La declaración que a continuación lanza el arquitecto de que “LA ARQUITECTURA NACE DEL SIGNO”, remite directamente a sus preocupaciones por la Semiótica de las formas recogidas en un manuscrito titulado “A propósito del hacer arquitectura”, elaborado en 1986 luego de su participación en la exposición “Los signos habitables” (montada en la Galería de Arte Nacional en 1984), que nos facilitara su hijo el también arquitecto Juan Carlos Castillo Lagrange. Entre otras cosas allí Castillo menciona:

“LA ARQUITECTURA se ha inventado para reunir y mantener reunidos a las criaturas humanas. Solamente una lectura del signo puede evocar el laberinto de una edificación. El signo es una Arquitectura de la memoria y un muro semitransparente por donde se vislumbra la historia de la Estructura Arcaica de la Casa”

(…)

3. Página 10 de la sección «Semiótica de las formas» extraída de la mimeografía «Conversación: A PROPÓSITO DEL HACER ARQUITECTURA» de Jorge Castillo fechada en Madrid, junio de 1986. La publicación es producto de las reflexiones derivadas de su participación como parte de la muestra «Los signos habitables. Tendencias de la arquitectura venezolana contemporánea», Galería de Arte Nacional, 1984 y de la entrevista publicada en su catálogo que le hiciera William Niño Araque.

“La Arquitectura nace del signo. (…) El signo pertenece a un linaje primordial: La Luz. (…) El cuadro es un código de lectura. (…) Todo espacio es generado por la TRAYECTORIA TOPOLÓGICA de un SIGNO. (…) EL ÁNGULO DIEDRO es la Matriz de la arquitectura visible. Allí se encuentra el punto donde descansa el triángulo y comienza la cruz donde es gestada la estrella.

La Arquitectura es la morada del signo. (…) Toda construcción mantiene leyes uniformes de unión y separación de espacios, estas leyes nacen en el signo, y el signo es luz en movimiento. Para comprender la arquitectura es necesario el encuentro con los ARQUETIPOS.

Antiguamente, el juego de los signos evocado en las construcciones de la metrópolis era llamada ARQUEOMETRÍA.

Actualmente, los signos están ocultos bajo los mantos opacos del cemento esperando revelaciones y encuentros con la forma.

Los tres mundos de una edificación humana evocan lo celeste, lo terrestre y lo inframundano.

Así la Arquitectura es el encuentro del macrocosmo con el microcosmos en el Mesocosmos: el mundo intermedio de la Construcción”.

De tal manera, evocadas en la memoria descriptiva entregada en VIII la Bienal Nacional de Arquitectura, las esotéricas reflexiones de Castillo no hacen sino corroborar el peso que lo conceptual (“la idea”), tiene dentro de una trayectoria donde el orden cronológico en el que se presentan sus obras no es determinante, donde el todo siempre es más que la suma de las partes y donde la pretensión de trascender permite deducir que la casa que nos ocupa muestra claramente una vocación universal y atemporal.

Gonzalo Lacurcia en el texto titulado “La creación dentro del círculo” publicado en Inmuebles nº50, abril-mayo 2000, a raíz del otorgamiento del Premio Nacional de Arquitectura a Jorge Castillo en 1999 precisará: “La Casa de Chelique Sarabia en La Lagunita, forma una cuña que apunta al cielo. Una forma difícilmente asociable a la función de vivienda, pero que desde tiempos inmemoriales ha sido empleada y reconocida por el hombre. Castillo se compromete con una arquitectura que reconozca el pasado, pero siempre proyectado a futuro, y encuentra una relación más directa entre estos dos tiempos, más que con el tiempo presente”.

4. Tres obras de Jorge Castillo anteriores a la Casa Chelique Sarabia en las que prevaleció la utilización del concreto armado de forma innovadora. Izquierda arriba: Iglesia Nuestra Señora de Coromoto (Maracaibo, 1959). Izquierda abajo: El Porvenir Entidad de Ahorro y Préstamo (Coro, 1971). Derecha: Diorama (Campo de Carabobo, 1971).

Asumida también como otra oportunidad para poner de manifiesto “su inquieta inclinación por lo experimental que transforma cada edificación en un riesgo elaborado”, Castillo, a quien el trabajo con estructuras en acero ya le había permitido  alcanzar importantes logros, vuelve, sin embargo, a utilizar en la Casa Chelique como recurso tectónico el concreto armado, material usado anteriormente en la Iglesia Nuestra Señora de Coromoto (Maracaibo, 1959), el Diorama (Campo de Carabobo, 1971) y el edificio sede de El Porvenir Entidad de Ahorro y Préstamo (Coro, 1971),·en las que siempre presentó soluciones tecnológicas innovadoras.

5. Casa Chelique Sarabia. Planta baja mostrando todos los niveles y la ubicación dentro de la parcela.

En la misma línea de buscar romper esquemas preestablecidos, donde el empleo de elementos arquitectónicos que “impresionan” los sentidos actúan como “motores” que inciden sobre el intelecto del observador en su totalidad, Castillo describirá la Casa Chelique señalando que: “La planta de esta arquitectura está trabajada toda a 45º con relación a la calle, luego la forma total también lleva un ritmo de 45º, no sólo con relación al plano horizontal sino vertical y espacialmente”, lo cual implicó que para su comprensión y visualización por parte del usuario, el calculista y el constructor hubo necesidad de realizar una maqueta.

Esta manera de experimentar apuntó a indagar un territorio donde la mente debe hacer un importante esfuerzo a la hora de digerir planteamientos espaciales no convencionales, y el desarrollo de un sistema de comunicación dirigido a “otros colegas” con la finalidad de “demostrar que los planos para realizar una obra arquitectónica pueden parecer de gran complejidad” sin necesariamente serlo.

6. Casa Chelique Sarabia. Corte esquemático elaborado por Juan Carlos Castillo Lagrange.

La casa de tres plantas, orientada norte-sur y situada en un terreno que hace esquina, propone colocar en el nivel inferior, hacia el frente, las áreas sociales (estar, comedor y bar a las que se suma un baño auxiliar) y, hacia el fondo, las de servicios (cocina, pantry, dormitorio de servicio con su baño más zona de lavado y secado), rodeadas todas de terrazas y áreas verdes que aprovechan los retiros. El sector de servicios se encuentra separado por un patio del estacionamiento techado al cual se accede desde el este. Hacia el este también se ubica la entrada principal, definida mediante como una perforación en el imponente plano triangular que define el perfil de la casa y separada por un muro del estacionamiento. Trabajado con absoluta discreción desde el exterior, el acto de atravesar el umbral que crea la perforación donde se encuentra la puerta, se transforma hacia el interior en una sorprendente sensación de dinamismo espacial y de manejo rico y a la vez controlado de la luz natural que dota al edificio del misticismo buscado por su proyectista.

7. Casa Chelique Sarabia. El hermoso espacio ocupado por las áreas sociales se encuentra cerrado hacia el norte por una fachada de vidrio a la cual le corre agua para refrescar.

Obedeciendo al espíritu de una casa-estudio o del taller habitable, la disposición y formalidad de los espacios buscan, sin embargo, derribar “mitos” existentes en el “hacer arquitectura”, de entre los cuales tal vez la relación forma-función sea el más importante. Así, los dos pisos superiores, integrados como una secuencia de actividades a partir de la omnipresente diagonal, están destinados a albergar las áreas íntimas convirtiéndose la integración espacial y su fluidez en oportunidad para mirar interior y exteriormente. Dicha secuencialidad termina convirtiendo la casa en un recinto en el que el propietario (compositor, creativo), pudo ir disponiendo sin problemas una creciente colección de instrumentos musicales.

8. Casa Chelique Sarabia. Izquierda: Vista desde el noreste que muestra el tratamiento de la fachada norte. Derecha: Fachada este desde donde se produce el acceso peatonal separado por un muro-jardinera del vehicular.

Jorge Castillo, quien obtuvo (como ya se dijo) el Premio Nacional de Arquitectura otorgado por el CONAC en 1999, después de la realización de la Casa Chelique continuaría reafirmando su muy particular manera de entender la arquitectura donde (siguiendo el texto de Lacurcia): “la idea” se ubica “como origen del hecho compositivo, pero, sobre todo, como elemento delimitador que marca los alcances de la obra, es decir, como finalidad palpable”; “la intuición” forma parte fundamental tanto del proceso creativo como del resultado final de cualquier edificio; “la experimentación” es el motor que le imprime tanto identidad como diversidad a su aproximación al diseño; “la atemporalidad-universalidad” lo llevan (como ya se ha dicho) a reconocer el pasado pero siempre mirando al futuro, dejando el presente como una variable más ligada a lo específico de cada encargo; “el pragmatismo” se encuentra en la voluntad de intentar que todo proyecto realizado pueda ser construido, donde el factor climático juega y papel determinante; “la síntesis de las artes”, siempre presente, entendida como un camino a la totalidad, denota el peso que siempre tuvo su formación como artista plástico antes de ser arquitecto y su estrecha relación con Carlos Raúl Villanueva; y “el colectivo”, ubicado como como usuario final de la Arquitectura se convierte en eje central en la creación de espacios, urbanos o no, “en los que el hombre pueda reconocerse dentro del cosmos que compone su mundo, sin que necesariamente éstos cumplan alguna otra función”.

9. Izquierda: Portada del catálogo de la exposición «Los Signos Habitables. Tendencias de la arquitectura venezolana contemporánea», muestra que recogió los proyectos recientes de seis notables arquitecto venezolanos: Tomás José Sanabria, José Miguel Galia, Fruto Vivas, Jorge Castillo, Jesús Tenreiro y Gorka Dorronsoro. Derecha: Foto de Castillo que apareció en la publicación.

Reacio a hablar en términos absolutos acerca de lo que es o no arquitectura (“la arquitectura se da en todas las definiciones que se pueden hacer; sin embargo está solamente en lo que percibes y sientes espacialmente”), sincero cuando reconoce que “los planteamientos van cambiando con el tiempo, lo que no cambia es la actitud creativa en cada obra arquitectónica que uno hace”, contundente cuando manifiesta su predilección por lo construido y no por la construcción, Castillo mostró siempre estar consciente de su formación moderna (egresó de la FAU UCV en 1959 en la promoción nº9), la cual manejó de una manera no ortodoxa ni doctrinaria y, si se quiere, no académica a través de su arquitectura. Contradictorio, audaz y creativo han sido tres de los calificativos usados para identificarlo dentro del grupo de arquitectos venezolanos destacados de la segunda mitad del siglo XX.

La Casa de Chelique, objeto arquitectónico único donde los haya, obra si se quiere menor, alejada de otras preocupaciones que Castillo manifestó más ligadas a la industrialización, la búsqueda de nuevos sistemas constructivos, la exploración de nuevos materiales y su racionalización, quizás sea una pieza digna de ser considerada como muestra de sapiencia en el manejo de la forma, convivencia y contraste entre lo sencillo y lo complejo y manifestación de rebeldía contra los convencionalismos a la hora de proyectar. O, según sus palabras: “Arquitectura nacida del signo”.

Nota.

Para la realización de esta reseña contamos con el importante y desinteresado apoyo del arquitecto Juan Carlos Castillo Lagrange para quien va nuestro sincero agradecimiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 9. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición «Los Signos Habitables. Tendencias de la arquitectura venezolana contemporánea», 1984

1. Cortesía de Juan Carlos Castillo Lagrange; y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2 y 3. Jorge Castillo. Conversación: A PROPÓSITO DEL HACER ARQUITECTURA. Mimeo. Madrid, 1986. (Cortesía de Juan Carlos Castillo Lagrange)

4. NoticiaAlMinuto (https://noticiaalminuto.com/mira-la-programacion-preparada-sesenta-anos-de-fe-y-devocion-celebra-la-iglesia-nuestra-senora-de-coromoto-en-los-olivos-fotos/); Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Gonzalo Lacurcia. “La creación dentro del círculo”. Inmuebles, nº50, abril-mayo 2000.

5. Museo de Bellas Artes. Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar, 1987.

6, 7 y 8. Cortesía de Juan Carlos Castillo Lagrange.