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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 470

En las bibliotecas que recogen documentación planimétrica antigua, pocos personajes evocan tanto respeto como Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772), primer ingeniero hidrógrafo de la marina francesa y cartógrafo oficial del rey Luis XV.

1. En noviembre de 1720 Luis XV y su Conseil de Marine (Consejo de Marinos) crearon el Dépôt des cartes et plans de la Marine (Depósito de los mapas, planes y periódicos de la Marina) donde Jacques-Nicolas Bellin ingresó con apenas 17 años.

A diferencia de muchos cartógrafos de su época que trabajaban de manera independiente o comercial, Bellin desarrolló casi toda su carrera dentro del aparato militar e institucional francés al servicio del Dépôt des cartes et plans de la Marine (el Archivo oficial de mapas navales de la Marina) donde ingresó en 1720 con apenas 17 años. Fue el responsable directo de dotar a la armada francesa de la cartografía oficial necesaria para sus rutas comerciales, su expansión colonial y sus operaciones de guerra durante el Siglo de las Luces.

2. Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772).

Su monumental obra abarca más de 1.400 mapas y cartas náuticas, además de cientos de textos enciclopédicos. Su corpus completo de publicaciones se divide principalmente en tres grandes categorías: sus atlas marítimos esenciales, sus obras de geografía regional y sus aportaciones científicas-literarias.

Dentro de primera categoría nos interesa resaltar tres obras fundamentales:

3. Carátula y página de presentación de la versión original de Le Neptune François ou Atlas Nouveau des Cartes Marines, publicado en 1693 bajo el reinado de Luis XIV (el Rey Sol), impulsado por el ministro Colbert que Bellin actualizaría en 1753 desde el Dépôt des cartes et plans de la Marine.
4. Dos de las cartas de 650 x 540 mm incluidas en Le Neptune François publicado por el Dépôt de la Marine en 1753.
  • Le Neptune François (1753): Atlas de gran formato especializado en las cartas de navegación costera de Francia y las potencias europeas vecinas. Es el trabajo con el cual Bellin une a las dos grandes épocas de la cartografía naval francesa, ya que la obra original nació en 1693 bajo el reinado de Luis XIV (el Rey Sol) impulsada por el ministro Colbert, correspondiéndole a Bellin, cuando ya lideraba el Dépôt de la Marine, intervenirla y actualizarla en 1753 convirtiéndola en una herramienta científica de vanguardia para el siglo XVIII. Comprende las costas de Europa sobre el Océano Atlántico, desde Dronthem en Noruega, hasta el Estrecho de Gibraltar.
5. Dos de las cartas de 650 x 540 mm que forman parte de L’Hydrographie Française (1753).
  • L’Hydrographie Française (1753): Se trata de su obra cumbre y más ambiciosa en términos de navegación pura recopilada a lo largo de décadas: un atlas monumental con cartas de gran formato destinadas al uso real en los barcos de guerra, eliminando distorsiones geográficas previas basándose en nuevas mediciones astronómicas. Este proyecto no nació como un libro cerrado, sino como una colección viva y dinámica que el Dépôt de la Marine iba publicando y actualizando bajo la estricta supervisión de Bellin. Puede considerarse como la pareja perfecta (el «volumen complementario») de Le Neptune François.
6. Los cinco tomos de Le Petit Atlas Maritime, 1764. Las dimensiones entre 31 y 34 cm de alto por 24 y 26 cm de ancho, varían ligeramente entre ejemplares debido al proceso artesanal de encuadernación del siglo XVIII.
  • Le Petit Atlas Maritime (1764): Su obra más famosa y accesible. Consolida todo su conocimiento acumulado en cinco volúmenes enfocada en planos urbanos, bahías y fortificaciones costeras de todo el mundo, pensada para la portabilidad y la estrategia militar.

Sobre la última de las señaladas cuyo título completo es Le Petit Atlas Maritime: Recueil De Cartes et Plans Des Quatre Parties Du Monde (El Pequeño Atlas Marítimo: Colección de Mapas y Planos de las Cuatro Partes del Mundo), vale la pena añadir que fue publicada en París y es considerada una de las piezas cumbres de la cartografía náutica e hidrográfica del siglo XVIII, destacando tanto por su monumental escala técnica como por su belleza estética. Y es justamente el equilibrio entre la cartografía a gran escala y el detalle del plano urbano-portuario lo que hace del Petit Atlas Maritime una obra extraordinaria que muestra perfiles de costa para la navegación con sus respectivas rosas de los vientos y líneas de rumbo, permitiendo a Bellin introducir una ingente cantidad de material nuevo y actualizaciones de mapas anteriores en formatos reducidos.

7. Muestras de las escalas que abarca Le Petit Atlas Maritime.

El atlas también es famoso por sus minuciosos planos de bahías, ensenadas y ciudades fortificadas. En una sola mirada, un navegante o un estratega militar podía entender la profundidad de un canal de acceso, la ubicación de los bancos de arena y la disposición de los baluartes y baterías de artillería que protegían los puertos caribeños o asiáticos. Las cartelas o cartouches decorativas que acompañaban cada mapa ocupando un lugar destacado, grabadas magistralmente por artesanos, añadían un elemento artístico característico de la obra de Bellin, priorizando la claridad de la información técnica y la legibilidad de la tipografía.

8. Cartas correspondientes al Tomo I de Le Petit Atlas Maritime.
9. Cartas correspondientes al Tomo III de Le Petit Atlas Maritime.

A pesar del adjetivo «Petit» en su nombre (que hacía referencia a su formato de lectura en cuarto, más manejable y portátil que los pesados atlas de folio utilizados en los escritorios oficiales), la obra es colosal. Conformado por 581 cartas que abarcan las costas y las principales ciudades portuarias del mundo conocido, Le Petit Atlas Maritime se dividió (como ya se adelantó) en cinco tomos: el primero dedicado a “América del Norte y el Caribe”; el segundo a “América del Sur: México continental, Brasil, Perú, Chile”; el tercero a “Asia y África”; el cuarto a “Europa y sus Estados constituyentes”; y el quinto a “Las Costas de Francia”. Fue comisionado formalmente por el Duque de Choiseul, Ministro de Guerra y Marina de Francia en un contexto de intensas rivalidades coloniales y comerciales anglo-francesas, donde contar con un registro exacto de las líneas de costa, las entradas de los puertos y las fortificaciones del mundo entero era un asunto de estricta seguridad nacional y estrategia comercial.

10. Carta del Golfo de México y de las Antillas correspondiente al Tomo II de Le Petit Atlas Maritime. Abarca también Centroamérica y el norte de Sudamérica como parte de la costa del Mar Caribe.

Es en ese marco que, formando parte del Tomo II del Petit Atlas Maritime y más específicamente bajo el número 23, la “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria” (Carta de las Provincias de Caracas, Cumaná y Paria), que hoy presentamos ilustrando nuestra postal, no solo es un objeto de colección, sino un testimonio gráfico de una era donde la precisión técnica comenzó a desplazar a la fantasía en los mapas del Nuevo Mundo. Sus características permiten afirmar que se trató del mapa que definió el Caribe venezolano en el siglo XVIII y, además, de una verdadera joya para quienes surcaban el Mar de las Antillas. El ejemplar original tiene unas dimensiones de 21 x 30 cm, una escala de 1:3,067,313 y se encuentra catalogado en las colecciones más prestigiosas del mundo, incluyendo el National Maritime Museum.

11. La imágen de nuestra postal del día de hoy: “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria” (Carta de las Provincias de Caracas, Cumaná y Paria).

Sobre Bellin, debe agregarse que no fue un cartógrafo cualquiera. Como Ingeniero de la Marina Real de Luis XV, su misión era dotar a la flota francesa de herramientas exactas para navegar por territorios que, aunque bajo dominio español, eran vitales para el equilibrio de poder en Europa. Este mapa, como todos los del Petit Atlas Maritime, grabado originalmente en cobre, es un ejemplo perfecto de la estética de la Ilustración: limpio, racional y desprovisto de los monstruos marinos que poblaban los mapas de siglos anteriores.

Para entender cómo Bellin y sus contemporáneos lograban esa precisión sin satélites, debemos imaginar los barcos de la época como laboratorios flotantes. En 1764, determinar la posición en mar abierto era una mezcla de matemáticas puras, observación astronómica y resistencia física.

Los dos pilares de esa «magia» científica eran la latitud y la longitud. Calcular la latitud (la posición Norte-Sur) era la parte «fácil» gracias a la geometría. Los navegantes utilizaban el sextante o el octante para medir el ángulo exacto entre el horizonte y un cuerpo celeste. Mientras que de día se medía la altura del Sol al mediodía (su punto más alto), de noche se tomaba como referencia la Estrella Polar en el hemisferio norte. Con el ángulo obtenido y unas tablas matemáticas llamadas náuticas, aplicaban una fórmula de trigonometría esférica que les daba su posición con un margen de error sorprendentemente bajo.

12. Mapa Mundi de Bellin, 1778. Aunque Bellin falleció en 1772, esta carta náutica mundial es una evolución de las realizadas en 1753 y 1754 por el cartógrafo francés y representa la culminación de sus planchas matemáticas actualizadas y revisadas, sirviendo como un atlas definitivo para la Marina Real Francesa.

Por otro lado,, calcular la longitud (la posición Este-Oeste) era el mayor reto científico del siglo XVIII. Como la Tierra gira 360 grados cada 24 horas, cada hora de diferencia respecto a un punto fijo equivale a 15 grados de longitud. El problema era: ¿cómo saber qué hora es en París o Cádiz mientras estás en mitad del Caribe? En la época de este mapa, coexistían dos métodos: utilizar las distancias Lunares es decir, medir la distancia entre la Luna y ciertas estrellas que requería horas de cálculos manuales complejos; o mediante una pieza de tecnologia, el Cronómetro Marino, que no se desajustaba con el balanceo del barco ni los cambios de temperatura.

Dicho lo anterior, es importante notar que Jacques-Nicolas Bellin rara vez subía a los barcos. Su genialidad residía que recibía los «diarios de bitácora» de cientos de capitanes que regresaban de América. Si tres capitanes reportaban que un cabo estaba en una coordenada y un cuarto decía algo distinto, Bellin aplicaba un filtro de veracidad basado en la reputación del navegante y la calidad de sus instrumentos. Así, con puntos y trazos de tinta, se construyeron joyas como este plano: un rompecabezas de miles de observaciones individuales unificadas por la lógica de un hombre en una oficina de París.

13. Detalle de la cartela decorativa de la “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria”.

El documento destaca por su cartela decorativa, un recuadro elegante donde se lee el título, y por el uso de pequeños trazos de sombreado para representar el relieve montañoso de la Cordillera de la Costa.

Esta pieza resulta clave para entender la administración de las provincias de la Capitanía General de Venezuela. El mapa delimita con precisión las regiones de Caracas, Cumaná y Paria, áreas que en 1764 eran los uno de los motores económicos del imperio gracias a la exportación de cacao y tabaco. Así, identifica numerosos asentamientos y accidentes geográficos, como el Golfo de Paria, y precisa accidentes como ríos y cadenas montañosas.

14. Plano de la ciudad de San Francisco de Quito registrado con en nº 84 del Tomo II de Le Petit Atlas Maritime de Bellin.

Un detalle que suele sorprender a los entusiastas es la referencia al Meridiano de París. En aquel entonces, la hegemonía científica se disputaba en cada línea de longitud, y Bellin, fiel a su corona, situaba el «punto cero» en la capital francesa, décadas antes de que la convención internacional se rindiera ante el Meridiano de Greenwich.

Más allá de la frontera terrestre, el mapa es una herramienta náutica. Las anotaciones de profundidad (sondas) y la disposición de las Antillas Menores —como Granada y Trinidad— revelan la preocupación de Bellin por la seguridad de las rutas comerciales. Es una obra que permitió a los navegantes de la época cruzar el Atlántico con confianza, reduciendo los riesgos de naufragio en una costa tan rica como peligrosa.

15. El puerto de La Guaira (izquierda) y el curso del río Orinoco (derecha) también fueron recogidos en el Tomo II de Le Petit Atlas Maritime de Bellin.

Este mapa es, en definitiva, un puente entre dos mundos. Nos recuerda que la geografía, fue el lenguaje del poder, el comercio y la exploración científica que unió a España y América. Al igual que el resto de los planos de Bellin se trata de un documentos histórico primario insustituible para los investigadores de la evolución urbana y portuaria de América y Europa y para entender cómo eran los trazados de las ciudades coloniales y sus sistemas defensivos antes de las transformaciones del siglo XIX.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal, 11 y 13. David Rumsey Map Collection (https://www.davidrumsey.com/luna/servlet/detail/RUMSEY~8~1~232865~5509459?qvq=q%3Acaracas%3Bsort%3Apub_list_no_initialsort%2Cpub_list_no_initialsort%2Cpub_date%2Cpub_date%3Blc%3ARUMSEY~8~1&mi=42&trs=45Bellin,%20Jacques%20Nicolas,%201703-1772)

1. Wikipedia. Luis XV de Francia (https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_XV_de_Francia) y Dépôt des cartes et plans de la Marine (https://fr.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9p%C3%B4t_des_cartes_et_plans_de_la_Marine)

2. New World Cartographic (https://nwcartographic.com/blogs/essays-articles/map-maker-biography-jacques-nicolas-bellin-1703-1772)

3. Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:1693_Frontispiece_To_Le_Neptune_Francois.jpg) y (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Title_Page_Le_Neptune_Francois_ou_Atlas_Nouveau.jpg)

4. IberLibro.com (https://www.iberlibro.com/maps/Neptune-Fran%C3%A7ois-I-D%C3%89P%C3%94T-CARTES-PLANS/30971888099/bd)

5. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Bellin_-_Carte_reduite_de_l%27ocean_septentrional.png); y Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Carte-des-isles-du-japon-terre-de-jesso-et-pays-voisoins-d-bellin.jpg)

6. Christie’s (https://www.christies.com.cn/zh-cn/lot/lot-5983211)

7. ebay (https://www.ebay.com/itm/147065917450); y Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Bellin_-_Ville_de_Manathe_ou_Nouvelle-Yorc.jpg)

8. Library of Congress Blogs (https://blogs.loc.gov/maps/2022/12/little-atlas-big-world/); y The Map House (https://www.themaphouse.com/artworks/251902-jacques-nicolas-bellin-north-eastern-united-states-1764/)

9. AbeBooks (https://www.abebooks.com/art-prints/Map-Hindustan-Hindostan-India-Jacques-Nicolas-Bellin/31540288619/bd); y Library of Congress Blogs (https://blogs.loc.gov/maps/2022/12/little-atlas-big-world/)

10. Library of Congress Blogs (https://blogs.loc.gov/maps/2022/12/little-atlas-big-world/)

12. AbeBooks (https://www.abebooks.com/maps/Essay-dune-Carte-Reduite-Contenant-Parties/32068515280/bd)

14. ebay (https://www.ebay.ca/itm/404533786600?_trksid=p2332490.c101224.m-1)

15. ebay (https://www.ebay.ca/itm/305182891818) y (https://www.ebay.ca/itm/295967679846?_trksid=p2332490.c101224.m-1)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 462

Este tesoro cartográfico del siglo XVIII que hoy ilustra nuestra postal, marca una época donde la cartografía era tanto una ciencia como un acto de fe.

En 1741, la zona del Orinoco era la última frontera del Imperio Español en Sudamérica y el mundo era todavía un rompecabezas incompleto. En las selvas sudamericanas inexploradas, un hombre armado con una cruz y un sextante se propuso la titánica tarea de cartografiar el corazón del «Nuevo Reino de Granada». Ese hombre era el jesuita español José (Joseph) Gumilla (1686-1750), un misionero que pasó gran parte de su vida explorando la cuenca del Orinoco y trabajando en las misiones de la zona.

1. La región cubierta por el mapa abarca América del Sur al norte del ecuador: desde Cartagena y Antioquia en Colombia en el oeste, hasta Cayena en el este. Salvo una parte del Amazonas que aparece en la parte inferior del mapa, todo detalle desaparece al sur del ecuador (línea equinoccial) y, en general, las regiones al sur de la vecindad inmediata del Orinoco están etiquetadas como «Naciones no conocidas».

Para Gumilla, naturalista, etnólogo y lingüista, este mapa no era solo una herramienta de navegación, sino un documento de propaganda y administración jesuita para el control de las misiones de la orden; reclamar territorios para la Corona Española frente a las incursiones de los holandeses (marcadas como «Colonias de Holandeses» en el área de Surinam/Esequibo) y los franceses; e identificar las naciones indígenas para conocer cuáles estaban ya «reducidos» en misiones y cuáles eran todavía «Naciones no conocidas» o rebeldes.

2. El Orinoco se erige en la columna vertebral del mapa.

La columna vertebral de este mapa es el serpenteante Río Orinoco, al centro de la imagen. Para Gumilla, este río no era solo agua; era la vía de comunicación vital para la Compañía de Jesús. Si se observa con atención, se aprecian pequeñas torres, cruces y el monograma IHS salpicando el paisaje. Cada símbolo marca una misión, un fuerte o un lugar de sacrificio donde los misioneros intentaban establecer un nuevo orden en un territorio indómito.

3. Región en la que se concentraba la actividad misionera jesuita.

La orilla norte del Alto Orinoco era el corazón de la actividad misionera jesuita en la región. De hecho, toda esta área está etiquetada como tal. Allí se identifican catorce misiones jesuitas, principalmente entre el río Meta y el río Cinaruco, en lo que hoy es el oeste de Venezuela. Al sur aparecen tres misiones, con otros dos ríos abajo. Sin embargo, los jesuitas no pudieron penetrar más al oeste a lo largo del Orinoco: allí, cuatro cruces marcan los lugares donde murieron los padres misioneros. Un sutil pero poderoso recordatorio del altísimo costo que tuvo la incursión jesuita en estas tierras inexploradas.

4. Región en la que se concentraban las misiones capuchinas y franciscanas. También se puede apreciar el complejo delta del Orinoco.

Por otro lado, pese al énfasis jesuítico, Gumilla no deja de registrar la existencia de otras misiones: capuchinos catalanes (Guayana), capuchinos aragoneses (en las cercanías del río Guarapiche) y franciscanos observantes (al sur de lo que hoy es el estado Anzoátegui).

5. Esquina inferior derecha del mapa donde se aprecia la ubicación de la Laguna de Parima, la leyenda que permite identificar datos aportados y el señalamiento del río Amazonas, único territorio conocido con propiedad al sur del ecuador.

Lo más fascinante de este mapa es lo que revela sobre la mentalidad de la época. En la esquina inferior derecha, aparece la Laguna de Parima. Durante siglos, los exploradores juraron que en sus orillas se alzaba “Manoa”, la ciudad de oro de El Dorado. Aunque hoy sabemos que tal laguna no existe (era probablemente una interpretación errónea de las inundaciones estacionales del escudo guayanés), para Gumilla y sus contemporáneos era un lugar real que definía la frontera de lo conocido.

6. Ubicación al extremo este del mapa de las «Colonias de Holandeses» y de las «Misiones de los Padres Jesuitas de Francia».

Pero no todo en este mapa era espiritualidad. Este mapa era también un arma geopolítica en el que se marca la influencia del poder político y misionero europeo. Al detallar con precisión hacia el este las «Colonias de Holandeses» (actuales Guyana y Surinam) y las «Misiones de los Padres Jesuitas de Francia» (región alrededor de Cayena), Gumilla enviaba un mensaje claro a la Corona Española: “Si no ocupamos este territorio, otros lo harán”.

A su vez, este mapa también es un censo etnográfico. Nombres como Otomacos, Guahibos y Chiricoas aparecen rotulados sobre las cuencas de los ríos, recordándonos que esta «tierra desconocida» estaba, en realidad, vibrante de vida y culturas ancestrales mucho antes de la llegada de los europeos. En total, cerca de 20 naciones indígenas son registradas por Gumilla en el territorio que abarca el documento.

7. . La línea costera está razonablemente bien representada, mostrando la Laguna de Maracaibo, el complicado delta del Orinoco y la isla de Trinidad.

El “Mapa de la Provincia y missiones de la Compañía de Jesús del Nuevo Reyno de Granada” de 1741, de 27 x 40 cm. que abarca lo que hoy es gran parte de Venezuela, Colombia y parte de las Guayanas, es un mapa fundamental para entender la historia de la Orinoquía, pues ayudó a la Corona a comprender la importancia estratégica de la red fluvial para conectar el interior del continente (Santa Fe de Bogotá) con el Atlántico, y para frenar la expansión extranjera desde las Guayanas. Es una pieza clave de la cartografía colonial venezolana y colombiana, que combina la observación científica de los jesuitas con la mitología de la época.

8. Padre José Gumilla. Autor anónimo, siglo XVIII. Óleo/Tela. Nació el 3 de mayo de 1686 en Cárcer (Valencia, España) y murió en algún lugar de Los Llanos venezolanos el 16 de julio de 1750. Formó parte de una expedición de misioneros jesuitas que llegó al Nuevo Reino de Granada en 1705, cuando contaba 19 años de edad. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad Javeriana de Bogotá y trabajó en 1714 en Tunja antes de convertirse en misionero en la región de los Llanos del Orinoco, donde fue Superior de las Misiones del Orinoco, Meta y Casanare. La trascendencia de su obra radica en que fue el primero en documentar de forma sistemática la geografía, la naturaleza y las culturas indígenas en la cuenca del río Orinoco. Su trabajo es una pieza fundamental para la identidad y la historia de Venezuela y Colombia.

El documento, necesariamente, se centra en fijar los lugares geográficos en los que Gumilla vivió y trabajó: así, los aspectos políticos y religiosos de su trabajo están en primer plano en el mapa. En el contexto de la historia de la región de Gumilla, el mapa serviría para enmarcar sus descripciones de plantas, animales y aves, además de los esfuerzos para convertir a la gente local.

9. Segundo tomo de la segunda edición revisada y aumentada (1945) de El Orinoco ilustrado, y defendido. Historia natural, civil y geographica de este gran río y de sus caudalosas vertientes: govierno, usos y costumbres de los indios, sus habitadores, con nuevas, y utiles noticias de Animales, Arboles, Frutos, Aceytes, Resinas, Yervas y Raices medicinales; y sobre todo se hallaran conversiones muy singulares a N. Santa Fe, y casos de mucha edificacion. Es en esta obra donde apareció como acompañante el «Mapa de la Provincia y missiones de la Compañía de Jesús del Nuevo Reyno de Granada».

Este argumento visual para demostrar lo vital de esta región para el imperio español, fue creado para acompañar la famosa obra de Gumilla titulada El Orinoco ilustrado, y defendido. Historia natural, civil y geographica de este gran río y de sus caudalosas vertientes (1741) y grabado por Paulus Minguet en Madrid. Compuesto de dos tomos, se trata de uno de los primeros libros enciclopédicos sobre la región y sobre la historia natural de la región del Orinoco.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. GEOGRAPHICUS (https://www.geographicus.com/P/AntiqueMap/Orinoco-gumilla-1741)

8. Wikipedia. Joseph Gumilla (https://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Gumilla)

9. ZVAB (https://www.zvab.com/ORINOCO-ILUSTRADO-DEFENDIDO-HISTORIA-NATURAL-CIVIL/30933834539/bd)