Archivo de la etiqueta: plano

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 470

En las bibliotecas que recogen documentación planimétrica antigua, pocos personajes evocan tanto respeto como Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772), primer ingeniero hidrógrafo de la marina francesa y cartógrafo oficial del rey Luis XV.

1. En noviembre de 1720 Luis XV y su Conseil de Marine (Consejo de Marinos) crearon el Dépôt des cartes et plans de la Marine (Depósito de los mapas, planes y periódicos de la Marina) donde Jacques-Nicolas Bellin ingresó con apenas 17 años.

A diferencia de muchos cartógrafos de su época que trabajaban de manera independiente o comercial, Bellin desarrolló casi toda su carrera dentro del aparato militar e institucional francés al servicio del Dépôt des cartes et plans de la Marine (el Archivo oficial de mapas navales de la Marina) donde ingresó en 1720 con apenas 17 años. Fue el responsable directo de dotar a la armada francesa de la cartografía oficial necesaria para sus rutas comerciales, su expansión colonial y sus operaciones de guerra durante el Siglo de las Luces.

2. Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772).

Su monumental obra abarca más de 1.400 mapas y cartas náuticas, además de cientos de textos enciclopédicos. Su corpus completo de publicaciones se divide principalmente en tres grandes categorías: sus atlas marítimos esenciales, sus obras de geografía regional y sus aportaciones científicas-literarias.

Dentro de primera categoría nos interesa resaltar tres obras fundamentales:

3. Carátula y página de presentación de la versión original de Le Neptune François ou Atlas Nouveau des Cartes Marines, publicado en 1693 bajo el reinado de Luis XIV (el Rey Sol), impulsado por el ministro Colbert que Bellin actualizaría en 1753 desde el Dépôt des cartes et plans de la Marine.
4. Dos de las cartas de 650 x 540 mm incluidas en Le Neptune François publicado por el Dépôt de la Marine en 1753.
  • Le Neptune François (1753): Atlas de gran formato especializado en las cartas de navegación costera de Francia y las potencias europeas vecinas. Es el trabajo con el cual Bellin une a las dos grandes épocas de la cartografía naval francesa, ya que la obra original nació en 1693 bajo el reinado de Luis XIV (el Rey Sol) impulsada por el ministro Colbert, correspondiéndole a Bellin, cuando ya lideraba el Dépôt de la Marine, intervenirla y actualizarla en 1753 convirtiéndola en una herramienta científica de vanguardia para el siglo XVIII. Comprende las costas de Europa sobre el Océano Atlántico, desde Dronthem en Noruega, hasta el Estrecho de Gibraltar.
5. Dos de las cartas de 650 x 540 mm que forman parte de L’Hydrographie Française (1753).
  • L’Hydrographie Française (1753): Se trata de su obra cumbre y más ambiciosa en términos de navegación pura recopilada a lo largo de décadas: un atlas monumental con cartas de gran formato destinadas al uso real en los barcos de guerra, eliminando distorsiones geográficas previas basándose en nuevas mediciones astronómicas. Este proyecto no nació como un libro cerrado, sino como una colección viva y dinámica que el Dépôt de la Marine iba publicando y actualizando bajo la estricta supervisión de Bellin. Puede considerarse como la pareja perfecta (el «volumen complementario») de Le Neptune François.
6. Los cinco tomos de Le Petit Atlas Maritime, 1764. Las dimensiones entre 31 y 34 cm de alto por 24 y 26 cm de ancho, varían ligeramente entre ejemplares debido al proceso artesanal de encuadernación del siglo XVIII.
  • Le Petit Atlas Maritime (1764): Su obra más famosa y accesible. Consolida todo su conocimiento acumulado en cinco volúmenes enfocada en planos urbanos, bahías y fortificaciones costeras de todo el mundo, pensada para la portabilidad y la estrategia militar.

Sobre la última de las señaladas cuyo título completo es Le Petit Atlas Maritime: Recueil De Cartes et Plans Des Quatre Parties Du Monde (El Pequeño Atlas Marítimo: Colección de Mapas y Planos de las Cuatro Partes del Mundo), vale la pena añadir que fue publicada en París y es considerada una de las piezas cumbres de la cartografía náutica e hidrográfica del siglo XVIII, destacando tanto por su monumental escala técnica como por su belleza estética. Y es justamente el equilibrio entre la cartografía a gran escala y el detalle del plano urbano-portuario lo que hace del Petit Atlas Maritime una obra extraordinaria que muestra perfiles de costa para la navegación con sus respectivas rosas de los vientos y líneas de rumbo, permitiendo a Bellin introducir una ingente cantidad de material nuevo y actualizaciones de mapas anteriores en formatos reducidos.

7. Muestras de las escalas que abarca Le Petit Atlas Maritime.

El atlas también es famoso por sus minuciosos planos de bahías, ensenadas y ciudades fortificadas. En una sola mirada, un navegante o un estratega militar podía entender la profundidad de un canal de acceso, la ubicación de los bancos de arena y la disposición de los baluartes y baterías de artillería que protegían los puertos caribeños o asiáticos. Las cartelas o cartouches decorativas que acompañaban cada mapa ocupando un lugar destacado, grabadas magistralmente por artesanos, añadían un elemento artístico característico de la obra de Bellin, priorizando la claridad de la información técnica y la legibilidad de la tipografía.

8. Cartas correspondientes al Tomo I de Le Petit Atlas Maritime.
9. Cartas correspondientes al Tomo III de Le Petit Atlas Maritime.

A pesar del adjetivo «Petit» en su nombre (que hacía referencia a su formato de lectura en cuarto, más manejable y portátil que los pesados atlas de folio utilizados en los escritorios oficiales), la obra es colosal. Conformado por 581 cartas que abarcan las costas y las principales ciudades portuarias del mundo conocido, Le Petit Atlas Maritime se dividió (como ya se adelantó) en cinco tomos: el primero dedicado a “América del Norte y el Caribe”; el segundo a “América del Sur: México continental, Brasil, Perú, Chile”; el tercero a “Asia y África”; el cuarto a “Europa y sus Estados constituyentes”; y el quinto a “Las Costas de Francia”. Fue comisionado formalmente por el Duque de Choiseul, Ministro de Guerra y Marina de Francia en un contexto de intensas rivalidades coloniales y comerciales anglo-francesas, donde contar con un registro exacto de las líneas de costa, las entradas de los puertos y las fortificaciones del mundo entero era un asunto de estricta seguridad nacional y estrategia comercial.

10. Carta del Golfo de México y de las Antillas correspondiente al Tomo II de Le Petit Atlas Maritime. Abarca también Centroamérica y el norte de Sudamérica como parte de la costa del Mar Caribe.

Es en ese marco que, formando parte del Tomo II del Petit Atlas Maritime y más específicamente bajo el número 23, la “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria” (Carta de las Provincias de Caracas, Cumaná y Paria), que hoy presentamos ilustrando nuestra postal, no solo es un objeto de colección, sino un testimonio gráfico de una era donde la precisión técnica comenzó a desplazar a la fantasía en los mapas del Nuevo Mundo. Sus características permiten afirmar que se trató del mapa que definió el Caribe venezolano en el siglo XVIII y, además, de una verdadera joya para quienes surcaban el Mar de las Antillas. El ejemplar original tiene unas dimensiones de 21 x 30 cm, una escala de 1:3,067,313 y se encuentra catalogado en las colecciones más prestigiosas del mundo, incluyendo el National Maritime Museum.

11. La imágen de nuestra postal del día de hoy: “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria” (Carta de las Provincias de Caracas, Cumaná y Paria).

Sobre Bellin, debe agregarse que no fue un cartógrafo cualquiera. Como Ingeniero de la Marina Real de Luis XV, su misión era dotar a la flota francesa de herramientas exactas para navegar por territorios que, aunque bajo dominio español, eran vitales para el equilibrio de poder en Europa. Este mapa, como todos los del Petit Atlas Maritime, grabado originalmente en cobre, es un ejemplo perfecto de la estética de la Ilustración: limpio, racional y desprovisto de los monstruos marinos que poblaban los mapas de siglos anteriores.

Para entender cómo Bellin y sus contemporáneos lograban esa precisión sin satélites, debemos imaginar los barcos de la época como laboratorios flotantes. En 1764, determinar la posición en mar abierto era una mezcla de matemáticas puras, observación astronómica y resistencia física.

Los dos pilares de esa «magia» científica eran la latitud y la longitud. Calcular la latitud (la posición Norte-Sur) era la parte «fácil» gracias a la geometría. Los navegantes utilizaban el sextante o el octante para medir el ángulo exacto entre el horizonte y un cuerpo celeste. Mientras que de día se medía la altura del Sol al mediodía (su punto más alto), de noche se tomaba como referencia la Estrella Polar en el hemisferio norte. Con el ángulo obtenido y unas tablas matemáticas llamadas náuticas, aplicaban una fórmula de trigonometría esférica que les daba su posición con un margen de error sorprendentemente bajo.

12. Mapa Mundi de Bellin, 1778. Aunque Bellin falleció en 1772, esta carta náutica mundial es una evolución de las realizadas en 1753 y 1754 por el cartógrafo francés y representa la culminación de sus planchas matemáticas actualizadas y revisadas, sirviendo como un atlas definitivo para la Marina Real Francesa.

Por otro lado,, calcular la longitud (la posición Este-Oeste) era el mayor reto científico del siglo XVIII. Como la Tierra gira 360 grados cada 24 horas, cada hora de diferencia respecto a un punto fijo equivale a 15 grados de longitud. El problema era: ¿cómo saber qué hora es en París o Cádiz mientras estás en mitad del Caribe? En la época de este mapa, coexistían dos métodos: utilizar las distancias Lunares es decir, medir la distancia entre la Luna y ciertas estrellas que requería horas de cálculos manuales complejos; o mediante una pieza de tecnologia, el Cronómetro Marino, que no se desajustaba con el balanceo del barco ni los cambios de temperatura.

Dicho lo anterior, es importante notar que Jacques-Nicolas Bellin rara vez subía a los barcos. Su genialidad residía que recibía los «diarios de bitácora» de cientos de capitanes que regresaban de América. Si tres capitanes reportaban que un cabo estaba en una coordenada y un cuarto decía algo distinto, Bellin aplicaba un filtro de veracidad basado en la reputación del navegante y la calidad de sus instrumentos. Así, con puntos y trazos de tinta, se construyeron joyas como este plano: un rompecabezas de miles de observaciones individuales unificadas por la lógica de un hombre en una oficina de París.

13. Detalle de la cartela decorativa de la “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria”.

El documento destaca por su cartela decorativa, un recuadro elegante donde se lee el título, y por el uso de pequeños trazos de sombreado para representar el relieve montañoso de la Cordillera de la Costa.

Esta pieza resulta clave para entender la administración de las provincias de la Capitanía General de Venezuela. El mapa delimita con precisión las regiones de Caracas, Cumaná y Paria, áreas que en 1764 eran los uno de los motores económicos del imperio gracias a la exportación de cacao y tabaco. Así, identifica numerosos asentamientos y accidentes geográficos, como el Golfo de Paria, y precisa accidentes como ríos y cadenas montañosas.

14. Plano de la ciudad de San Francisco de Quito registrado con en nº 84 del Tomo II de Le Petit Atlas Maritime de Bellin.

Un detalle que suele sorprender a los entusiastas es la referencia al Meridiano de París. En aquel entonces, la hegemonía científica se disputaba en cada línea de longitud, y Bellin, fiel a su corona, situaba el «punto cero» en la capital francesa, décadas antes de que la convención internacional se rindiera ante el Meridiano de Greenwich.

Más allá de la frontera terrestre, el mapa es una herramienta náutica. Las anotaciones de profundidad (sondas) y la disposición de las Antillas Menores —como Granada y Trinidad— revelan la preocupación de Bellin por la seguridad de las rutas comerciales. Es una obra que permitió a los navegantes de la época cruzar el Atlántico con confianza, reduciendo los riesgos de naufragio en una costa tan rica como peligrosa.

15. El puerto de La Guaira (izquierda) y el curso del río Orinoco (derecha) también fueron recogidos en el Tomo II de Le Petit Atlas Maritime de Bellin.

Este mapa es, en definitiva, un puente entre dos mundos. Nos recuerda que la geografía, fue el lenguaje del poder, el comercio y la exploración científica que unió a España y América. Al igual que el resto de los planos de Bellin se trata de un documentos histórico primario insustituible para los investigadores de la evolución urbana y portuaria de América y Europa y para entender cómo eran los trazados de las ciudades coloniales y sus sistemas defensivos antes de las transformaciones del siglo XIX.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal, 11 y 13. David Rumsey Map Collection (https://www.davidrumsey.com/luna/servlet/detail/RUMSEY~8~1~232865~5509459?qvq=q%3Acaracas%3Bsort%3Apub_list_no_initialsort%2Cpub_list_no_initialsort%2Cpub_date%2Cpub_date%3Blc%3ARUMSEY~8~1&mi=42&trs=45Bellin,%20Jacques%20Nicolas,%201703-1772)

1. Wikipedia. Luis XV de Francia (https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_XV_de_Francia) y Dépôt des cartes et plans de la Marine (https://fr.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9p%C3%B4t_des_cartes_et_plans_de_la_Marine)

2. New World Cartographic (https://nwcartographic.com/blogs/essays-articles/map-maker-biography-jacques-nicolas-bellin-1703-1772)

3. Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:1693_Frontispiece_To_Le_Neptune_Francois.jpg) y (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Title_Page_Le_Neptune_Francois_ou_Atlas_Nouveau.jpg)

4. IberLibro.com (https://www.iberlibro.com/maps/Neptune-Fran%C3%A7ois-I-D%C3%89P%C3%94T-CARTES-PLANS/30971888099/bd)

5. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Bellin_-_Carte_reduite_de_l%27ocean_septentrional.png); y Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Carte-des-isles-du-japon-terre-de-jesso-et-pays-voisoins-d-bellin.jpg)

6. Christie’s (https://www.christies.com.cn/zh-cn/lot/lot-5983211)

7. ebay (https://www.ebay.com/itm/147065917450); y Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Bellin_-_Ville_de_Manathe_ou_Nouvelle-Yorc.jpg)

8. Library of Congress Blogs (https://blogs.loc.gov/maps/2022/12/little-atlas-big-world/); y The Map House (https://www.themaphouse.com/artworks/251902-jacques-nicolas-bellin-north-eastern-united-states-1764/)

9. AbeBooks (https://www.abebooks.com/art-prints/Map-Hindustan-Hindostan-India-Jacques-Nicolas-Bellin/31540288619/bd); y Library of Congress Blogs (https://blogs.loc.gov/maps/2022/12/little-atlas-big-world/)

10. Library of Congress Blogs (https://blogs.loc.gov/maps/2022/12/little-atlas-big-world/)

12. AbeBooks (https://www.abebooks.com/maps/Essay-dune-Carte-Reduite-Contenant-Parties/32068515280/bd)

14. ebay (https://www.ebay.ca/itm/404533786600?_trksid=p2332490.c101224.m-1)

15. ebay (https://www.ebay.ca/itm/305182891818) y (https://www.ebay.ca/itm/295967679846?_trksid=p2332490.c101224.m-1)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 430

La imagen que ilustra la postal de hoy, es la portada de un pequeño libro impreso por la Editorial Corporación Mercantil Venezolana en la Cooperativa de Artes Gráficas, Caracas, en 1934: Plano Parcial de Caracas por Esquinas.

Según esta guía, para 1934 el Distrito Federal con una superficie de 1.939 kilómetros cuadrados estaba habitado por 173.201 almas que sumadas a las del Departamento Vargas arrojaban 215.012 habitantes. Las casas, las urbanizaciones, pasajes y callejones de las parroquias urbanas del Distrito Federal, sumadas, alcanzaban las 26.879; las parroquias foráneas alcanzaban las 5.845 casas; y el Departamento Vargas y sus parroquias estaban constituidas por 7.683 viviendas.

La práctica y completa guía comercial editada por José Kuster y José Mimó, se vale de los nombres de las esquinas de la ciudad ordenadas por orden alfabético, asumiendo la tarea de dibujar de forma esquemática todas las esquinas de la ciudad.

Sin embargo, de las cuatro esquinas que conforman una manzana ¿por qué sólo una se nombra? ¿qué pasa con la nomenclatura de las otras tres esquinas que permanecían sin nombre?

Revisando la cartografía histórica caraqueña es visible que el nombre de las esquinas suele estar en la esquina inferior izquierda de cada manzana.  Esta idea de nombrar la esquina, según señala Santiado Key Ayala en el libro “Los nombres de las esquinas de Caracas”, de 1926, no fue otra cosa sino un abuso de una figura retórica, pues lo que “llamamos en Caracas ‘esquina’ es lo que en castellano se llama crucero o cruce de calles”.

1. Plano Parcial de Caracas por Esquinas 1934. Detalle de la Esquina de Solís, indicando los comercios existentes en cada esquina, los nombres de las avenidas, y los nombres de las siguientes esquinas ubicadas al norte, sur, este y oeste, para orientarse en la ciudad. Adicionalmente se señalan las Vías de Comunicación (Tranvía La Guaira)

Es decir, que, en realidad, los nombres de las esquinas de Caracas hacen referencia al cruce de calles, al nodo como tal, a la intersección de vías que genera cuatro esquinas.

Key Ayala atribuye esta ocurrencia a que “el pueblo de Caracas es relativista a su manera y tiene un sistema propio para guiarse en la ciudad. Huye de las grandes líneas y se aferra con terquedad a los puntos. Una esquina es en la geometría caraqueña un punto fijo; la otra esquina es otro punto fijo; y refiriéndose a ellos, por ellos queda determinada la cuadra que los une”.

Siguiendo esta lógica abstracta el Plano Parcial de Caracas por Esquinas centra su atención por primera vez en los nodos, para estructurar un directorio comercial a partir de los cruces de las calles y no de las manzanas como tradicionalmente se hacía. A su vez, esta forma de representar la estructura de la ciudad, permitía señalar en cada esquina la que le sigue en sentido norte, sur, este y oeste.

Así, los autores proponen un sistema de orientación en la ciudad, aparentemente simple: “Este plano no es más que el haber ordenado todas las esquinas por orden alfabético y al querer saber la situación de cualquiera de ellas, no tenemos más que buscarla en el orden que corresponda a su letra para saber su situación, sus vías de comunicación y su nomenclatura oficial”. A su vez, para encontrar un comerciante o profesional también era muy sencillo: “si vive en una esquina se le encontrará anotado en su propia situación, y si vive a media cuadra, con buscarlo por cualquier nombre de las dos esquinas próximas se le hallará lo mismo”.

Sin embargo, los autores en el prólogo reconocen que, aunque la lógica de la nomenclatura caraqueña es sumamente fácil, el seguir designando las esquinas con nombres peculiares dificultaría conocerlas todas, pues simplemente habría que tener una memoria privilegiada.

El plano también innova, sumando por orden alfabético todos los barrios, sitios, parroquias y urbanizaciones de la ciudad, explicando su ubicación y carácter, e incorporando un índice nominativo de todos los anunciados para facilitar su búsqueda.

Otra virtud de la guía es que permite ver qué línea de autobús o transporte público permite llegar hasta esa esquina. Por ejemplo, para ir a Brisas de Gamboa (Norte 13 – Este 9) se debía tomar el autobús de la Línea Gamboa. Para ir a la esquina Abanico, se debía tomar el autobús y el tranvía San José, hasta la esquina Socorro, tal y como lo muestra la imagen.

2. Plano Parcial de Caracas por Esquinas 1934. Pagina donde se muestran las esquinas de Bomboná y Boyacá apuntándose la proximidad al Bulevar del Cristo. También se puede apreciar los comercios ubicados en dichas esquinas, el “Movimiento de Pasajeros habido en las Líneas de Tranvías de Caracas y El Valle durante el año 1932, los directorios comerciales entre las esquinas de Boyacá y Junín y del Bulevar El Cristo, y las Vías de Comunicación (Autobús Carabobo)
 

Adicionalmente Kuster y Mimó incorporan una completa descripción de la ciudad, de su historia, situación topográfica y geográfica, clima, edificios públicos e históricos, así como cifras y datos de importancia. También ofrecen una lista de los ríos y quebradas del Distrito Federal, los planteles de instrucción secundaria, las jefaturas civiles, los templos e iglesias católicas, hospitales y asilos. A su vez, introducen datos de interés como las distancias de la carretera transandina, la distancia de las parroquias de la capital al Departamento Vargas, las Normas postales para envíos al exterior; los puertos de Venezuela; la tarifa para la exportación de Bultos Postales para el exterior, y hasta una tabla de multiplicar.

Podríamos decir que esta guía, concebida como plano parcial de la capital, está muy emparentada con las guías telefónicas y páginas amarillas que circulaban anualmente en Caracas en los años 70 y 80, como obsequio de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela CANTV, y de Caveguías.

Sin duda era un producto que buscaba competir con los directorios comerciales, y los planos persuasivos que fueron tan populares entre 1910 y 1940.

El libro entró en circulación a las vísperas de la muerte de Juan Vicente Gómez, el mismo año en que comenzó a circular el conocido Plano de Caracas y sus alrededores (escala 1:30.000) de Eduardo Rohl de 1934 que, como se sabe, mostraba como la ciudad se iba extendiendo hacia el este, conquistando los territorios de las haciendas.

Nota

3. Ubicación en una vista aérea de Caracas actualizada de las esquinas de Solís (izquierda), Boyacá (centro) y Bomboná (derecha)
4. Aproximación a la esquina de Solís.
5. Edificación donde funcionaba la Panadería de Solís en 1919 (izquierda). Aviso publicitario de la Panadería de Solís de 1933 (derecha)

Ampliando la información de las imágenes escogidas del Plano Parcial de Caracas por Esquinas 1934, quizás valga la pena añadir que en la esquina de Solís, situada en la Parroquia Catedral, en la actualidad se encuentran el Liceo Fermín Toro (1943-1946) al suroeste (donde estuvo el negocio de Fulgencio Rodríguez); la entrada a la Plaza Bicentenario (1981-1983) al noroeste (donde estuvo ubicada la recordada Panadería y Pastelería de Solís de la cual se tienen referencias desde 1787-cuando su propietario era Augusto Solís- de quien deriva el nombre a la esquina a partir de 1796); una salida de la estación El Silencio de la línea 2 del Metro de Caracas (1988) al sureste; y el edificio Simón Rodríguez al noreste.

6. Aproximación a las esquinas de Boyacá (izquierda) y Bomboná (derecha)

Por su parte la esquina de Boyacá se encuentra en San Agustín del Norte al igual que la Bomboná (que se ubica aledaña al área que ocupó el estadio de beisbol de San Agustín, terreno donde hoy se encuentra el conjunto Residencias La Yerbera), obedeciendo ambas a la nomenclatura que sus urbanizadores en 1926 utilizaron para denominar los cruces de calles con base en apellidos de próceres y nombres de batallas libradas durante la Independencia.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal,1 y 2. Plano Parcial de Caracas por Esquinas 1934. Editorial Corporación Mercantil Venezolana, Caracas,1934.

3, 4 y 6. Capturas de Google Earth

5. Caracas en retrospectiva. La Esquina de Solís (http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/01/esquina-de-solis.html)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 414

Situada á los 10° 30’ 50” latitud N. y en la longitud 69° 25’ al O. del meridiano de París. Está a la altura de 1041 varas sobre el nivel del mar, en una temperatura media de 19° 45′ (sic.) del centígrado. Fue fundada el 25 de julio de 1566 (sic.), por don Diego Lozada (sic.), con el nombre de «Santiago de León de Caracas”.

Así describe a Caracas, capital de la República de Venezuela, el plano de 1865 reproducido en la imprenta de Federico Madriz. Una ciudad con una retícula de calles (16 de norte a sur y 17 de este a oeste), que forman 135 manzanas y 510 cuadras abarcando 4.300 casas. Su población ronda entre 35.000 y 40.000 habitantes y su territorio lo atraviesan cuatro ríos: Guaire, Caroata, Catuche y Anauco. Tiene, también, 20 iglesias, 10 puentes, 23 fuentes públicas, 7 cementerios, 2 teatros y 13 plazas, además de los Palacios de Gobierno y Arzobispal.

1865. El 7 de junio, Juan Crisóstomo Falcón (izquierda) se juramenta y asume como Presidente de Venezuela para el período 1865-1868. El 8 de junio, a tan solo un día de haber prestado juramento, Falcón notifica al congreso que debe salir en campaña militar hacia el Zulia debido a la invasión de Venancio Pulgar. Antonio Guzmán Blanco (centro) es encargado de la presidencia. El 15 de octubre, enfermo de tifus, Andrés Bello (derecha) muere en Santiago de Chile. Fuente: Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Venezuela_en_1865)

El país y la capital venían de estar sumidos en una situación crítica, no solo por la terrible situación política, económica y social heredada de administraciones anteriores, sino por la negación, censura e invisibilización del gobierno de las epidemias de viruela y cólera, que dejarían un saldo de 20.000 fallecidos, y que, afortunadamente, para 1856 entrarían en período de remisión, de acuerdo al artículo “En el siglo XIX las estadísticas sobre la peste y el cólera fueron tema para la diatriba política” escrito por Elvira Gómez para El Ucabista el 30 de junio 2020 (https://elucabista.com/2020/06/30/en-el-siglo-xix-las-estadisticas-sobre-la-peste-y-el-colera-fueron-tema-para-la-diatriba-politica/), reseña a su vez de la charla dictada por la profesora María Soledad Hernández titulada “Pandemias, estadísticas e historia”.

La riqueza del plano que hoy engalana nuestra postal radica en la calidad de su dibujo hecho a partir de distintos patrones como si fuese un “patchwork”, logrado gracias a la variedad de los trazos usados con la técnica del achurado, utilizada para mostrar la división de las parroquias de la ciudad. Catedral se achura con líneas diagonales; al sur San Pablo, con líneas verticales; al sur este, Santa Rosalía con líneas horizontales; al suroeste San Juan, con líneas horizontales; al este Candelaria con líneas verticales y al norte Altagracia con líneas horizontales.

Por otro lado, en el plano se identifican grandes edificios públicos, como el Seminario, la Tesorería, la Casa Municipal, la oficina del registro, el parque de artillería, los cuarteles San Carlos y San Pablo, la cárcel, el almacén de pólvora y el edificio de San Francisco, donde funcionaba la Universidad Central, se reunían las cámaras legislativas y se encontraba la Biblioteca Nacional. Allí se dictaban clases de medicina, de química, de dibujo lineal, natural y topográfico, así como de pintura al óleo. Existían tambien otros establecimientos de utilidad común, a saber, el telégrafo, la administración principal de correos, el Colegio Nacional de niñas, y los colegios Cháves, Santo Tomás, Salvador del mundo, Rocío, la Escuela de Ciencias y Artes, la Escuela Normal, la Academia de Matemáticas, seis escuelas parroquiales de niñas, seis de varones entre otras. También existían seis locales de beneficencia: el Hospital de Caridad de hombres, el Hospital de Militares, el Hospital San Lázaro, la Caridad de Mujeres, la Casa de Consultas, el Hospital de Mujeres y la Casa de Misericordia.

La nomenclatura también es protagonista, pues se soporta en un sistema de calles y esquinas. Las esquinas están identificadas numéricamente por cada calle de este a oeste, y en la leyenda se contabilizan 142. Sin embargo, para la época no todas las esquinas tenían nombres, y por lo tanto muchas de ellas no formaban parte del sistema de orientación urbana. Por otro lado, las calles, algunas con nombres bucólicos o endulzados o triunfantes permiten reconocer una retícula que subyace como sistema de orden. Así en sentido norte sur, se muestran las calles Madariaga, Estío, Protección, Fraternidad, Margarita, Bravos, Ciencias, Sol, Orinoco, Juncal, Unión, Agricultura, Fertilidad, Primavera, y Delicias; mientras que en sentido oriente poniente se identifican las calles Campo Elías, Los Plazas, Cedeño, Rivas, Girardot, Ustáriz, Roscio, Zea, Carabobo, Leyes, Patrias, Comercio, Lindo, Triunfo, Ricaurte, Verde y Eras.

El plano gráficamente se concentra a partir de patrones, en describir la ciudad en cuanto a su extensión, a evidenciar su división político administrativa en parroquias, mostrar la nomenclatura de calles y esquinas, así como señalar puntos notables, sus ríos y quebradas, las avenidas principales y los puntos extramuros.

Sin embargo, el Editor además de describir la ciudad, hace énfasis en narrar y elogiar un capítulo de importancia para el abastecimiento de agua, y desarrollo agrícola de las tierras de Valle Abajo, tras la obra realizada por un particular, el señor Guillermo Espino. La obra comenzada en 1852, tenía por objeto garantizar el riego de una vasta zona con potencial agrícola y permitir el desarrollo al sur del Guaire. Así, el plano describe como este venerable dueño de una rica hacienda de caña, construyó el primer proyecto hidráulico para conducir el agua desde la toma de agua de su acequia, taladrando el cerro que separaba dicho lugar del pueblo de La Vega, en dirección de las tierras llamadas de jugo al Rincón de El Valle. En el plano se puede apreciar al sur de la ciudad, el cauce construido por Espino como un canal paralelo al Guaire en las tierras de Valle Abajo, que comienza en las inmediaciones de Caracas, en sentido oeste este hasta ingresar al Rincón de El Valle.

Detalle del Plano de Caracas. Capital de la República de Venezuela (1865) donde se muestra abajo el trazado de la acequia de Guillermo Espino.

Al respecto, el Editor comenta en el plano: “este buen ciudadano, no se valió ni de inteligencia ni de manos extranjeras, sino con hijos del país, y bajo su propia inspección comenzó el cauce en las inmediaciones de Carapa, pasando enseguida a bordear la serranía del sur, como se ve en el plano, hasta hacerlo entrar por el abra del camino carretero que conduce al Valle y llegó a la llanura llevando un declive imperceptible en una longitud de más de 10 millas y un rastro lleno de ondulaciones. En el peaje lo dividió a derecha e izquierda y lo mandó a fertilizar con sus aguas, un inmenso terreno que antes no sirviera sino para apacentar cabras: satisfecha, la necesidad del lugar formó con el sobrante un pequeño lago pintoresco tanto por la variedad de árboles y flores que le circunda como por la rara multitud, de aves acuáticas y bellos pájaros que ha cubierto de las asechanzas del diestro cazador”.

Como parte de esta obra, se construyó la laguna artificial de “El Rincón” de El Valle, con aguas provenientes de la acequia de Espino y aguas de lluvia para vitalizar sus cañaverales, que luego convertía en aguardiente, papelón y azúcar en el “Trapiche Ibarra”. En tal sentido, El Cojo Ilustrado en 1892 mostró una fotografía titulada “Laguna de Espino. Hacienda Valle Abajo” que acompaña una reseña dedicada a comentar la historia de la propiedad de las tierras.

Laguna de Espino, sitio pintoresco de Valle Abajo. Fuente: El Cojo Ilustrado (1892)

La obra de Espino se convirtió así en un enorme aporte a la ciudad, pues Caracas se encontraba en un proceso de modernización fragmentada, debido a que las instituciones públicas encararon el desarrollo de la ciudad por sectores sin concluir proyectos innovadores de importancia. Por otro lado, la falta de recursos presupuestados, y la escasez de capitales privados sumados al mal manejo de los recursos públicos mantuvieron a la ciudad en un precario y modesto desarrollo según relata Izaskun Landa en “Caracas entre 1830 y 1858: fragmentos de modernización”, ponencia presentada en la Trienal de investigación FAU UCV en 2017.

En cuanto a la Imprenta Republicana de Federico Madriz, fundada en el año 1853, ella jugó un papel fundamental en varios aspectos del desarrollo cultural, político y social de Venezuela durante el siglo XIX. Destacó por su papel en la difusión de ideas y conocimientos en Venezuela durante el período de consolidación de la República y se convirtió en un importante vehículo para la circulación de ideas políticas, sociales y culturales publicando documentos que promovían el pensamiento republicano. La impresión de periódicos, revistas y folletos en la imprenta facilitó el acceso de la población a la información y noticias, favoreciendo la formación de una ciudadanía más enterada y activa en los asuntos públicos. Así mismo, la imprenta también tuvo un rol clave en la publicación de documentos oficiales y leyes, ayudando a consolidar la estructura burocrática del nuevo Estado.

IGV