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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 464

Ramón González Almeida (1923-1994), aunque ha sido considerado como uno de los arquitectos latinoamericanos de mayor relevancia de su generación, ha pasado relativamente desapercibido para quienes han ido construyendo la historia de la arquitectura tanto en su país natal (Paraguay) como en el que lo acogió hasta su muerte (Venezuela). Repasar, aunque sea someramente, su trayectoria y pensamiento nos permitirá contextualizar la obra que protagoniza nuestra postal del día de hoy: el Edificio 10-18.

1. Vista aérea de Asunción y su puerto en 1929.

Los estudiosos de la vida y obra de González Almeida (en particular nos guiaremos por el texto «Tres viviendas, tres países. Aproximación formal a la arquitectura de Ramón González Almeida» de Julio Diarte, Elena Vázquez y Laura Ferrés, publicado en la Revista AUS, nº 29, 2021), señalan que nació en Asunción el 12 de marzo de 1923. Realiza estudios de secundaria en el Colegio Internacional de su ciudad natal y al finalizarlos se muda al Uruguay (1939) donde inicia su formación académica en la la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR). En 1945 recibe el grado de arquitecto teniendo como tutor a Julio Vilamajó (1894-1948) y engrosa las filas de la generación de arquitectos paraguayos que egresaron de esta universidad entre 1929 y 1947, aproximadamente, la cual contribuyó en la creación de la primera facultad de arquitectura del país y la formación de las bases para el impulso de la arquitectura como profesión y escuela de pensamiento.

2. Juan María Aubriot y Silvio Geranio. Edificio Central de la Universidad de la República (UDELAR), Montevideo, 1911.
3. Montevideo en 1936. Vista aérea de la Ciudad Vieja. Del centro a la izquierda: Plaza Independencia y Palacio Salvo.

González Almeida vuelve al Paraguay en 1945 donde realiza algunas intervenciones principalmente urbanas trabajando en el Ministerio de Obras Públicas y para la dirección de Obras de la Municipalidad de Asunción donde Homero Duarte designó en 1946 como director de División de Estudios y Proyectos. Allí permaneció hasta el año 1947 cuando, a causa de la Guerra Civil en Paraguay, tuvo que retornar a Uruguay.

4. Ramón González Almeida junto a Homero Duarte y Natalio Bareiro. Propuesta para concurso de Viviendas Obreras, 1946.

Durante ese breve tiempo en su país González Almeida participó junto con los arquitectos Homero Duarte y Natalio Bareiro (ambos egresados de la Farq-UDELAR en 1943), en dos proyectos: el diseño de una serie de plazas públicas para la Municipalidad de Asunción y un concurso de arquitectura para viviendas obreras organizadas por el gobierno central en 1946. “A pesar de que la estancia de Ramón González Almeida en Paraguay luego de su graduación fue muy breve, la misma ofrece algunas pistas sobre su enfoque durante sus primeros años como arquitecto. Particularmente, llama la atención su interés en el diseño de proyectos de arquitectura pública cuando esta era una situación muy inusual para los pocos arquitectos locales. Este interés por el diseño inteligente que obtiene el mayor provecho con los mínimos recursos se incrementará más adelante…”, señalarán Diarte, Vázquez y Ferrés.

5. Román Fresnedo Siri y Mario Muccinell. Edificio de la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR), Montevideo, 1947.

En Uruguay, donde permaneció entre 1947 y 1955, González Almeida, inició en 1952 su carrera docente en la Farq-UDELAR en el taller de Carlos Gómez Gavazzo, un reconocido arquitecto moderno uruguayo que colaboró con Le Corbusier entre 1933 y 1934. Su condición de profesor exigente y riguroso fue reconocida por sus discípulos y en particular por Rodolfo López Rey quien lo consideró clave en su formación orientándolo en creatividad, coherencia y preocupación por el orden estructural: “Una de las cosas que yo aprendí con él fue el concepto de la estructura. Él era muy estricto en marcar una dirección, un orden que se manifieste en todos los aspectos del proyecto, y eso lo reforzó en la idea de estructura. Establecía que ese orden debía mantenerse y ser reconocible”, expresó López Rey en una entrevista personal del año 2013.

Diarte, Vázquez y Ferrés resaltan que el reconocer la estructura como representación de la construcción y a la vez como manifestación sensitiva de la configuración interna de la obra, permite ver en González Almeida una total sintonía con lo que Helio Piñon califica como una de las condiciones inherentes del proyecto moderno, aspecto que ratifica en 1954 al expresar en un breve artículo titulado “Casa de Verano”, publicado en la revista Centro de Estudiantes de Arquitectura, con precisión y contundencia: “La creación arquitectónica impone una correspondencia íntima entre todos sus elementos”, lo cual constituye la base de su desempeño como docente, como investigador y como proyectista.

6. Luis García Pardo junto con Federico García y Ramón González Almeida. Propuesta para concurso del Seminario Arquidiocesano de Montevideo, Uruguay, 1954.

También en 1954 participará acompañando a Luis García Pardo (maestro de la arquitectura moderna uruguaya) en la elaboración de la propuesta para el concurso del Seminario Arquidiocesano de Montevideo, clara muestra de su convicción en el trabajo colaborativo que sostendrá a lo largo de toda su trayectoria. De su etapa en Montevideo también data la apertura de una oficina propia en la que se incorporará su discípulo, el ya mencionado Rodolfo López Rey.

7. Primera página y una de las páginas interiores del nº1 del semanario Marcha, 23 de junio de 1939.

Entre 1954 y 1956, González Almeida participó activamente como director de la página “Ciudades y Casas” del semanario Marcha con el que gana un gran reconocimiento como crítico de arquitectura. Sus artículos marcan una clara visión del compromiso social que debe tener el arquitecto, el rechazo a la arquitectura compositiva volumétrica y de estilos, y la importancia de concebir una arquitectura mesurada, austera y racional oponiéndose a las obras lujosas y desproporcionadas que se construían en las zonas exclusivas de Montevideo.

8. La Casa Monagas, Las Acacias, Caracas (izquierda) y el edificio sede del Banco Metropolitano, Dr. Paúl a Salvador de León, Caracas (derecha), dos obras de Vegas & Galia que se inauguran en 1956, cuando González Almeida llega a Venezuela invitado por José Miguel Galia.

En 1955, González Almeida se traslada a EE.UU. donde realiza estudios de post grado en el II Exchange Program, School of Architecture and Allied Art, University of Oregón y de allí, a finales de 1956, llega a Venezuela invitado por el arquitecto José Miguel Galia (1919-2009) a sumarse a la oficina que tenía en sociedad con Martín Vegas (Vegas & Galia), creadora de obras icónicas dentro de la arquitectura moderna de Caracas.

9. Julio Vilamajó (1894-1948), maestro de Ramón González Almeida y José Miguel Galia en la Facultad de Arquitectura (Farq) de la Universidad de la República (UDELAR), Uruguay. Vilamajó en 1947 fue seleccionado como parte del grupo de diez arquitectos consultores internacionales elegido por el coordinador del proyecto, el arquitecto estadounidense Wallace Harrison, para la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Formaron parte del equipo Le Corbusier y Oscar Niemeyer quien junto a Vilamajó serían los dos únicos latinoamericanos del grupo.

De la relación entre Galia y González Almeida conviene abrir un paréntesis en virtud de varias coincidencias que los acercan. En primer lugar, ambos (uno argentino y el otro paraguayo) se formaron como arquitectos en Uruguay en la Farq-UDELAR, egresando el primero en 1944 y el segundo en 1945. Además de coincidir en el proceso formativo, ambos tuvieron la guiatura del ya mencionado e importante arquitecto uruguayo Julio Vilamajó quien les dejó una marcada impronta. Otra afinidad se encuentra en el hecho de haber terminado migrando ambos a Venezuela (Galia en 1948 y González Almeida en 1956) para quedarse definitivamente en el país hasta sus respectivos fallecimientos. Por tanto, como viejos conocidos que eran, no fue casual la invitación que Galia le hiciera a González Almeida para venir a Venezuela que apuntamos en líneas anteriores.

10. La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (c.1958).

Otro factor de coincidencia hará que los dos arquitectos desarrollen su carrera docente en la Escuela de Arquitectura de la UCV: Galia desde 1951 como profesor de paisajismo, siendo en 1953 uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV; González Almeida ingresará en 1958 en el Taller de Composición conducido por Galia. Luego, ambos por separado, serían directores de sendos Talleres que llevaban sus nombres (el de González Almeida desde 1962) y como tales participarán activamente en el proceso de Renovación Académica que se iniciaría en 1969 y finalizaría en 1971 cuando, al reestructurarse la Escuela de Arquitectura, los Talleres serán sustituidos por Unidades Docentes.

11. El Departamento de Composición Arquitectónica en 1968, un año antes del inicio del proceso de Renovación Académica de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV.

A partir de entonces Galia continuaría dando clases de diseño e intentaría crear (sin lograrlo) el Instituto de Arquitectura, mientras González Almeida dará vida, junto a Augusto Tobito y José Balbino León al Departamento de Acondicionamiento Ambiental, aprobado en junio de 1971 por el Consejo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, convirtiéndose en la primera vez que una institución académica de América Latina incorporaba en sus planes de estudio los temas de la ecología y el ambiente. Con el mencionado antecedente, en 1977 se impulsará la creación del Cenamb (Centro de Estudios Integrales del Ambiente) ente pionero en la investigación sistémica del ambiente en Venezuela, integrando las ciencias sociales, naturales y las humanidades.

Intercalada a su actividad docente, Galia y González Almeida también participarán por separado en 1962 en el concurso internacional para la Torre Peugeot, Buenos Aires, junto a otros 7 arquitectos y equipos venezolanos que figuraron entre los 226 trabajos entregados.

12. Entrega final en uno de los Talleres de Composición de FAU UCV. Años 1960.

De la etapa de González Almeida como profesor en la FAU UCV, en la que a su experiencia previa en Montevideo signada por jerarquizar la estructura como un orden que se manifieste en todos los aspectos del proyecto, se sumó la preocupación por temas medioambientales, Beatriz Sogbe en “Gego: una nueva visión a su obra plástica y docente”, artículo publicado en la revista arbitrada SituArte, nº 13, 2012 subrayará: “Hay que destacar las características personales de este hombre generoso en prodigar saber y sin ningún tipo de ambiciones crematísticas. Severo, de muy poco hablar, exigente consigo mismo y con los que tutoreaba. Su sola presencia imponía respeto. Fue un hombre que enfatizaba sobre la importancia de la economía de medios, el uso racional de los elementos arquitectónicos y el correcto uso del clima y la ecología. Con González no se podía hablar, sin saber lo que se decía. Una mirada suya podía ser demoledora. Un hombre en exceso ordenado, que al llegar los profesores, al inicio del semestre, tenían perfectamente organizados cuales serían los lineamientos del taller”. Y continuará: “El taller González Almeida era uno de los más rigurosos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. O quizás el más riguroso. En ese taller se proveía además de asesores estructurales, para los alumnos desde tercer semestre ya que los primeros semestres eran preparatorios”.

“Hombre de una vastísima cultura y de una sensibilidad fuera de contexto”, González Almeida, para Sogbe, “…insistía en abrir la mente de los estudiantes. Concedía importancia a la visión multidisciplinaria en la participación de los docentes, que no solo fueran arquitectos, sino también de otras disciplinas. Para los primeros semestres insistía en la racionalidad y el entendimiento de las estructuras”.

13. Trabajo final de grado del arquitecto Joel Sanz Pino realizado el año 1970 en el Taller González Almeida bajo su tutoría.

De acuerdo con el testimonio de sus discípulos, González Almeida como jefe de taller solo corregía a los alumnos de décimo semestre, momento en el que para ellos se revelaba su gran nivel como como profesor. “Un hombre de muy pocas palabras, pero que sabía explicar con unos bocetos y frases orientadoras, sus ideas. Sus alumnos lo evocan siempre corrigiendo, con muy pocas palabras, con frases certeras y un lápiz rojo para señalar los errores conceptuales. González fue profesor de muchas generaciones de arquitectos talentosos”. Entre ellos habría que resaltar la figura de Joel Sanz Pino cuyo trabajo de grado, terminado en 1970 (guiado por González Almeida), que consistió en diseñar un sistema de objetos móviles realizado en plástico que sumaba vivienda y servicios para personas que se dirijan a zonas recreacionales estratégicamente ubicadas en el país que disfrutarían de estancias de más de un día, obtuvo una calificación de 19 puntos, honor que le fue reconocido en el acto de graduación.

14. Ejercicios realizados por alumnos de la Cátedra de Composición Básica, FAU-UCV (1960-1962).

Gego, quien sería profesora en la FAU UCV entre 1958 y 1966, pasando de enseñar acuarela y gouache en el curso básico de arte a dar clases de composición básica en el Taller de González Almeida desde 1962, iniciará, tras renunciar en 1966, su obra tridimensional: Para Sogbe, “la experiencia que ella traía de Alemania, las conversaciones con los alumnos, la severidad de González Almeida, la asesoría de los estructuristas Martin Meiser y Alberto Scremin, e incluso los trabajos finales de los alumnos le dieron luces de un camino que ella vio para un desarrollo plástico. No en balde, a partir de 1969, ella presenta la reticuláreaambiental que significa el inicio de un trabajo tridimensional que marca una línea cruzada en su trabajo”.

15. Ramón González Almeida. Casa de verano en Cantegril, Punta del Este, Uruguay, 1952.
16. Ramón González Almeida. Vivienda González en Asunción, Paraguay, 1965.

En lo que corresponde a su actividad como profesional de la arquitectura, teniendo como fuente el Archivo de González Almeida y del CIDi (Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación) de la FADA UNA (Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción, en Paraguay), Diarte, Vázquez y Ferrés han contabilizado hasta 38 obras, estudios y proyectos realizados entre 1945 y 1992, de los cuales 25 se llevaron a cabo en Venezuela distribuidos entre 7 viviendas unifamiliares, 4 edificios multifamiliares, 7 estudios y propuestas de carácter recreacional y ambiental, la participación en 2 concursos, 2 centros culturales, 1 escuela industrial, 1 urbanización residencial y 1 teatro.

17. Ramón González Almeida. Casa Amarelis, Caracas, 1960.
18. Ramón González Almeida. Teatro Alberto de Paz y Mateos, Los Caobos, Caracas, 1967-70.

De entre ellos destacan: la Casa Amarelis, La Trinidad, Caracas (1960), el Concurso para la Torre Peugeot, Buenos Aires, Argentina (1962, en colaboración con Augusto Tobito), el Club Líbano-Venezolano, Prados del Este, Caracas (1965), el Teatro Alberto de Paz y Mateos, Los Caobos, Caracas (1967-70), el Concurso para el Teatro Teresa Carreño (1970), el Desarrollo de la UD-4 Caricuao, Caracas (1973), la Proposición de Análisis Ambiental para la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco (1976, en sociedad con los profesores José Balbino León y Augusto Tobito) y , particularmente, el Edificio 10-18 (1964), ubicado en la avenida Libertador con calle Buenos Aires, urbanización Las Palmas, Caracas, cuya vista desde el sureste engalana nuestra postal.

19. El Edificio 10-18 y su contexto inmediato.

Construido a sus propias expensas como primera etapa de un proyecto que contemplaba replicarlo en un terreno aledaño con frente a la avenida, el Edificio 10-18 (que toma su nombre del número de catastro de la parcela donde está construido), siguiendo con la línea de pensamiento de González Almeida que ya hemos expuesto, es una demostración de coherencia en cuanto al manejo talentoso de las variables urbanas que impone la ordenanza, acompañado de la búsqueda de una alternativa que combina calidad y recursos limitados.

20. Ramón González Almeida. Edificio 10-18. Corte en sentido norte sur (izquierda) y fachada sur hacia la avenida Libertador (derecha).

Actuando como proyectista, cliente, promotor e incluso de usuario, y quedando en deuda sobre el resultado final del conjunto que resultaría y su implantación en el sitio, el partido asumido arrojó una edificación de 16 niveles conformada por un semisótano para estacionamiento; basamento constituido por un nivel de acceso a 1,30 m. sobre la avenida Libertador, sobre el cual, existen otros dos niveles libres que sirven de espacio social para los residentes; 10 plantas tipo más otras dos manejadas como remate que obedecen a un esquema simétrico, con el núcleo de circulación en el centro (donde se muestra desnudo el ducto de basura), con dos apartamentos cada una (24 apartamentos en total), todos de igual área y un solo espacio rectangular que va de la fachada norte a la sur (planteado con posibilidad de ser dividido con mobiliario), con un generoso balcón cuyo cerramiento corredizo se desplaza sobre la fachada, incorporando la circunstancia a su lectura y cuya ubicación se alterna produciendo un atractivo ritmo en las fachadas norte y sur, resolviéndose los espacios de servicio (baños y kitchenette) de cada apartamento en las fachadas este y oeste.

21. Ramón González Almeida. Edificio 10-18. Plantas.

Como dirá Joel Sanz en la nota explicativa del edificio elaborada para la publicación La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, editada por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) y FONDUR en 1983, la obra cuenta con “…un esquema estructural elemental y una reducida y austera gama de materiales y equipos, que podrían presagiar un final monótono, pero que la singular habilidad con que son manejados estos recursos hace cambiar totalmente el resultado”.

22. Ramón González Almeida. Edificio 10-18.

Un dato de interés lo constituye el hecho de que las alturas de entrepiso y el dimensionamiento de la racional estructura en concreto armado a la vista que la conforma fueron contemplados como múltiplo de los bloques que se usaron como cerramiento, aprovechándose la diferencia entre la altura de la viga y el nivel inferior de la losa para producir el área justa de ventilación que requieren los ambientes internos.

23. El Edificio 10-18 en 1983 fotografiado por Ramón Paolini (izquierda) y en 2025 fotografiado por Jesús Yépez (derecha).

El edificio, singular a todas luces en una avenida plagada de soluciones convencionales, habla de la madurez de un arquitecto que con solo 41 años lo utilizó como vitrina para exponer sus convicciones sobre cómo debe enfrentarse un problema de arquitectura. Ello, sin embargo, no ha impedido que el edificio hoy se muestre prácticamente irreconocible dada la intervención indiscriminada que sus usuarios y propietarios han hecho de sus espacios y las repercusiones que ello ha tenido sobre sus fachadas.

24. Artículo de Alberto Sato titulado «‘Mejorar’ las arquitecturas» dedicado a Ramón González Almeida, publicado en la página de arquitectura del diario Economía HOY el sábado 30 de mayo de 1992.

Dicho proceso de canibalización (que otros califican de “ranchificación”), al cual las edificaciones caraqueñas muy difícilmente pueden escapar, es considerado por el propio González Almeida como “mejoramientos” naturales, según le confesó a Alberto Sato (Economía HOY, 30 de mayo de 1992), cuando le preguntó acerca de la dificultad de reconocer sus edificios dentro del paisaje urbano de la ciudad. Para el maestro paraguayo, armado siempre de una abrumadora lógica, toda obra una vez concluida y puesta en uso sufre de lo que se puede denominar como “extrinsecación social”, pasando a convertirse el algo ajeno a su autor. Situación, por cierto, muy a tono con la vida moderna donde, según Sato, “los objetos y las ideas se presentan vulnerables y adquieren carácter transitorio” en medio de una cultura que “fagocita todo intento de estabilidad”. Sin embargo, el valor de la obra de González Almeida radica en que al no ofrecer resistencia a esta condición sino más bien enunciándola, se convierte en una verdadera provocación.

25. Ramón González Almeida.

Ramón González Almeida, quien falleció en Caracas el 11 de julio de 1994, hizo su reválida de título en la FAU UCV en la promoción 11B / 1961. Su obra, “vulnerable”, realizada con disimulo en momentos en que el país se llenaba de grandes edificios y que en la casi totalidad de los casos ha sido “mejorada”, habla según palabras de Sato, de un arquitecto con una “visión holística tan incontrolable como la sencillez de su arquitectura”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 20, 21 y 22. La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, Instituto de Arquitectura Urbana (IAU)/FONDUR. 1983.

1. JORGE RUBIANI (https://www.jorgerubiani.com/asuncion-de-todos-los-tiempos/zb0iayf9fre1azjbadxov4ognumyrz)

2. Montevideo Antiguo (https://www.montevideoantiguo.net/universidad-de-la-republica/)

3. Centro de Fotografía de Montevideo (https://cdf.montevideo.gub.uy/catalogo/foto/0311fmhe)

4, 6, 15, 16 y 17. Julio Diarte, Elena Vázquez y Laura Ferrés. «Tres viviendas, tres países. Aproximación formal a la arquitectura de Ramón González Almeida». Revista AUS , nº 29, 2021.

5. ArchDaily (https://www.archdaily.cl/cl/885266/clasicos-de-arquitectura-facultad-de-arquitectura-universidad-de-la-republica-roman-fresnedo-siri-y-mario-muccinelli?ad_medium=gallery)

7. Internet Archive (https://archive.org/details/marcha-n.-1-23-jun.-1939/page/28/mode/2up)

8. Alberto Sato. José Miguel Galia. Arquitecto, Ediciones del Instituto de Urbanismo/FAU/UCV, 2002

9. Nómada (https://nomada.uy/guide/view/authors/2555)

10 y 11. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

12. LA ESCUELA (https://laescuela.art/es/campus/library/essays/villanueva-el-arquitecto-el-maestro-y-las-notas-docentes-macia-pinto)

13. Revista PUNTO, nº44, octubre 1971.

14. LA ESCUELA (https://laescuela.art/es/campus/library/conversaciones/un-solido-nucleo-de-razonamientos-con-ruth-auerbach)

18. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

19. Capturas de Google Earth.

23. @arquitecto_simongonzalo (https://www.instagram.com/p/DGlW3dGpBk6/?img_index=3)

24. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

25. Ramón González Almeida (https://prezi.com/1eweak8a-yd3/ramon-gonzalez-almeida/)

ES NOTICIA

El High Museum of Art anuncia una exposición itinerante sobre la obra de diseño de Isamu Noguchi

Isamu Noguchi (diseño) con Shoji Sadao (arquitecto), Equipamiento de juego en Moerenuma Koen, 1988-2004, Sapporo, Japón.

Escrito por Reyyan Dogan

Publicado el 5 de enero de 2026

Tomado de www.archdaily.com

El High Museum of Art de Atlanta presentará «Isamu Noguchi: «No soy diseñador»» del 10 de abril al 2 de agosto de 2026. La exposición examina la obra de diseño de Isamu Noguchi (1904-1988) en escultura, mobiliario, iluminación, paisajismo y escenografía, marcando su primera gran retrospectiva centrada en el diseño en casi 25 años. Tras su presentación en Atlanta, la exposición viajará al Peabody Essex Museum de Salem, Massachusetts, del 19 de septiembre de 2026 al 3 de enero de 2027, y a la Memorial Art Gallery de la Universidad de Rochester en la primavera de 2027.

Isamu Noguchi trabajando en prototipos de Akari en Japón, ca. 1951.

La obra de Noguchi se desarrolló consistentemente en la intersección de la escultura, la arquitectura y el paisajismo. Nacido en Los Ángeles en 1904 y criado entre Estados Unidos y Japón, su formación bicultural influyó en un enfoque que transitaba con fluidez entre disciplinas artísticas y contextos geográficos. A lo largo de su trayectoria, Noguchi desarrolló proyectos que trascendieron la mera creación de objetos individuales, abarcando jardines, parques infantiles, plazas, escenarios e interiores arquitectónicos. Estas obras a menudo abordaban cuestiones de uso público, expresión material y la relación entre la forma construida y el espacio natural.

Isamu Noguchi (estadounidense, 1904–1988) con los colaboradores del pabellón: Peter Floyd (estadounidense, 1922–2015) y Shoji Sadao (estadounidense, 1927–2019), arquitectos; y John McHale (británico, nacido en Escocia, 1922–1978), diseñador de exposiciones. Maqueta para el Pabellón de EE. UU. en la Expo ’70, 1968, yeso, alambre y pintura.

La exposición presenta el diseño como un componente integral y constante de la práctica de Noguchi, en lugar de una actividad secundaria separada de su obra escultórica. Organizada temáticamente, destaca cómo el pensamiento arquitectónico, como la organización espacial, los elementos estructurales y la interacción humana, influyó en proyectos de diversas escalas. La exposición está comisariada conjuntamente por Monica Obniski, curadora de Artes Decorativas y Diseño del High Museum of Art, y la curadora independiente y experta en escultura Marin R. Sullivan, y reúne cerca de 200 objetos procedentes de colecciones privadas e institucionales internacionales.

Isamu Noguchi (estadounidense, 1904–1988), Maqueta para Play Mountain [no realizada], 1933, yeso.

Una galería introductoria presenta obras que establecen la amplitud y la cronología de las investigaciones espaciales de Noguchi. Entre ellas se incluye la maqueta de yeso de Play Mountain (1933), una propuesta para transformar una manzana de la ciudad de Nueva York en un parque infantil abstracto compuesto por elementos topográficos y arquitectónicos. Adquirida recientemente por el High Museum of Art, la maqueta no se había expuesto públicamente desde la década de 1930. También se incluye Wounded Rock (1981), una escultura de piedra tardía que refleja la continua exploración de Noguchi de la forma, el material y el paisaje. La sección titulada Making Multiples examina la relación de Noguchi con la producción industrial y el diseño modular, situando el mobiliario y la iluminación en contextos arquitectónicos más amplios. Las obras incluyen proyectos de diseño tempranos, así como piezas reconocidas como la mesa de centro IN-50 para Herman Miller (1944) y los taburetes mecedores producidos por Knoll a mediados de la década de 1950. Materiales de archivo documentan colaboraciones con figuras como R. Buckminster Fuller y Kenzō Tange, situando estos objetos dentro del pensamiento arquitectónico y espacial más amplio de Noguchi.

Isamu Noguchi con una mesa de ajedrez (IN-61), una mesa de centro (IN-50), una estatua y la reina en su estudio de MacDougal Alley, Nueva York, de “El escultor Noguchi diseña mesas de forma libre”, House & Garden, enero de 1948.

La sección «Elementos de la Arquitectura» se centra en la relación de Noguchi con los principios arquitectónicos a través de la iluminación, los interiores y el diseño escénico. Maquetas, modelos y bocetos ilustran su interés por las columnas, los muros, los techos y los cerramientos, así como los proyectos desarrollados en Japón. Esta sección también incluye la escenografía de «Diálogo Seráfico» de Martha Graham (1955), que no se ha expuesto desde la década de 1960. La sección final, «Dando Forma a los Espacios», aborda la obra de Noguchi en arquitectura paisajística y pública. Maquetas, dibujos y materiales visuales documentan parques infantiles concebidos desde la década de 1930 en adelante, incluyendo «Playscapes» (1976) en el Parque Piedmont de Atlanta. Otros materiales examinan proyectos paisajísticos, como el Jardín Japonés en la sede de la UNESCO en París (1956-1958) y obras cívicas a gran escala a lo largo de la ribera del río Detroit. Un documental del estudio de arquitectura «Spirit of Space» muestra una selección de proyectos de jardines y espacios públicos, destacando sus cualidades espaciales y ambientales.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Kengo Kuma

Substance

Kengo Kuma and Associates (ed.)

The Images Publishing Group

2025

Idioma: inglés

Nota de los editores

La obra de Kengo Kuma combina magistralmente la experimentación, el diseño tradicional japonés y la tecnología avanzada. Esto da como resultado estructuras altamente innovadoras, a la vez que bellamente simples, evocadoras y a escala humana. Kengo Kuma: Substance explora una selección de la obra del arquitecto a través de seis materiales. Los treinta y cinco proyectos de todo el mundo abarcan desde cautivadores pabellones de madera, etéreas instalaciones metálicas y esculturales estructuras tejidas hasta monumentos de piedra experienciales, intrincadas casas de té de bambú y luminosas cúpulas que cambian de forma. Las narrativas perspicaces detallan el concepto y la artesanía de cada estructura, y las hermosas imágenes muestran cómo se conciben y construyen los diseños arquitectónicos de Kuma. Al experimentar con materiales e ideas, Kuma busca restaurar la relación entre las personas, los edificios y la naturaleza, y fomentar un mayor sentido de humanidad en la arquitectura. Kengo Kuma: Substance será una valiosa incorporación para arquitectos, diseñadores y fans de Kengo Kuma. También es un recurso valioso para aquellos interesados ​​en la fusión de la arquitectura tradicional y contemporánea, el diseño, la artesanía y la tecnología.

Kengo Kuma habla sobre tecnología y arquitectura con motivo de la presentación de su nueva monografía, «Substance».

El nuevo libro del célebre arquitecto japonés incluye 35 proyectos de pabellones centrados en los materiales, así como sus reflexiones sobre la fusión del diseño, la artesanía y la tecnología. Lo entrevistamos para conocer más detalles.

Por Jonathan Bell

Publicado el 20 de febrero de 2026

Tomado de www.wallpaper.com

Substance es la nueva monografía del maestro arquitecto japonés Kengo Kuma. Presenta 35 proyectos de pabellones de todo el mundo y no solo es una crónica de la obra reciente de Kuma, sino también una exploración de su uso de los materiales, en particular la madera, el bambú, el metal, el papel, los textiles y la piedra.

Yurepavilion, Jardin de Tuileries, Paris, 2019.
Details of the Yurepavilion, Jardin de Tuileries, Paris, 2019.

En las páginas de Substance de Kengo Kuma

El lema aquí es la integración y la forma en que el enfoque de Kengo Kuma combina los métodos tradicionales de diseño y construcción japoneses con las nuevas tecnologías. Desde su fundación en 1990, Kengo Kuma & Associates ha supervisado proyectos de todo tipo, desde el aclamado edificio del V&A en Dundee, con su solidez geológica, hasta la efímera instalación Paper Clouds en Somerset House, creada para la Bienal de Diseño de Londres de 2025.

Domino 3.0, Venice, Italy, 2025.

El libro, de Images Publishing, incluye proyectos como el bosque reimaginado de madera recuperada, Domino 3.0, creado para la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2025; la tienda de tabaco Wakuni Shoten en Tokio; templos, puentes, pabellones, tiendas de campaña y casas de té; así como otras instalaciones, como el pabellón Krug x Kuma para la marca de champán.

Botanical Pavilion, Melbourne, Australia, 2020.

Para celebrar la publicación de Substance, Wallpaper* le preguntó a Kuma sobre su experiencia con la artesanía, la tecnología y la innovación en arquitectura.

Casa Batllo Stairs, Barcelona, 2021.

Entrevista con Kengo Kuma

Cave of Light and Shadow, Suzhou, China, 2023.

Wallpaper*: ¿Han cambiado tu enfoque del diseño las innovaciones tecnológicas (CAD, impresión y modelado 3D, IA) que han surgido a lo largo de tu carrera?

Kengo Kuma: Nuestro diseño está muy influenciado por la tecnología. La fabricación a través de la tecnología ha hecho que las posibilidades arquitectónicas sean aún más orgánicas. El diseño arquitectónico orgánico, la gestión de costes y la forma de dibujar planos se han vuelto más fáciles, a la vez que han evolucionado nuestra imaginación.

Namako, Canberra, Australia, 2018.

W*: En tu opinión, ¿cómo ha influido la tecnología en nuestra comprensión y aplicación de los procesos artesanales tradicionales?

KK: Creo que la tecnología ha revelado una actitud flexible y un respeto por los materiales naturales inherentes a la artesanía tradicional.

Casa Wabi Coop, Oaxaca, Mexico, 2018.

W*: ¿Crees que la relación de la arquitectura con la naturaleza ha mejorado en las últimas décadas?

KK: En particular, creo que la relación entre la arquitectura y la naturaleza ha cambiado drásticamente desde el año 2000. El aumento de los desastres naturales ha revelado las limitaciones de la arquitectura modernista, representada por el hormigón y el acero, y ha fomentado la conciencia de que prioriza los materiales naturales como medio de supervivencia humana. Esto se ha intensificado aún más durante la pandemia de la COVID-19 y, creo, ha tenido un impacto significativo en el diseño arquitectónico.

Wakuni Shoten, Tokyo, Japan, 2023.

W*: ¿Hay algún espacio o entorno natural que influya en tu enfoque a la hora de crear espacios arquitectónicos?

KK: Me considero un arquitecto particularmente sensible a la topografía. Ya sea en zonas urbanas o en la naturaleza, recorro el lugar y pienso en el tipo de terreno en el que se ubica.

Ephemeral Tent, Shanghai, China, 2023.

W*: ¿Qué es más importante para los arquitectos: ¿la relación con el espacio, con los materiales o con la tecnología? ¿O están cada vez más relacionadas?

KK: El espacio, los materiales y la tecnología son indispensables para la arquitectura y están interrelacionados, pero si debo priorizar, deberían ser los materiales. Al estudiarlos a fondo, surge de forma natural cómo diseñar el espacio y la tecnología.

Paper Snake, Anyang, South Korea, 2005.

ACA

COTA MIL 2

Comenzar por el principio

Por Gonzalo Tovar Ordaz

“Como vaya viniendo, vamos viendo”

Eudomar Santos, personaje de telenovela del siglo XX, devenido en filósofo popular e ideólogo de la gestión pública

Desde los eventos del pasado mes de enero, no hay día en que en las noticias no se hable de cambios en el modelo económico, así como de la necesidad de grandes inversiones para recuperar la infraestructura del país, tanto en lo institucional como en la operación propiamente dicha de las mismas. Se utilizan palabras que van desde la simple mejora para paliar problemas puntuales o para posibilitar el esperado crecimiento económico en algunos sectores, hasta la necesidad de reconstruir como un todo, dando por hecho el profundo deterioro de aquellos elementos y sistemas que hacen posible la producción, el comercio o simplemente la vida cotidiana.

En el contexto mencionado, no pocos economistas se han apurado a plantear escenarios sobre diversas materias, comenzando por la producción y los ingresos petroleros, y aunque no han llegado a ponerse de acuerdo en una cifra, casi todos han dicho que ese aumento de producción solo será posible si se hacen inversiones en el sistema eléctrico, así como en la formación de personal técnico. Algunos de esos economistas han añadido la necesidad de contar con vías de comunicación en buen estado y algunos, más atrevidos, han asomado la necesidad de mejorar los servicios públicos en las ciudades cercanas a los centros de producción petrolera, que podrían recibir impactos derivados de dicho incremento de la actividad e incluso de la migración interna de población.

Sabemos que Venezuela es desde hace más de medio siglo un país fundamentalmente urbano, como concepto, y tenemos una noción, por experiencia, de cómo se configuran los servicios públicos y de infraestructura que hacen posible el funcionamiento de esas ciudades; sin embargo, tanto para esa visión general, como para el conocimiento específico que permita orientar inversiones, adolecemos de información básica y oficial, comenzando por no conocer, ni siquiera, el tamaño real de la población del país y su distribución en el territorio.

El último censo nacional de población publicado se elaboró en 2011, antes de los mayores movimientos migratorios observados en nuestro país en toda su historia republicana. La página web del Instituto Nacional de Estadística INE anuncia en marzo de 2026 que la población total del país es de poco más de 34 millones de habitantes, pero aclara que eso es una proyección al año 2024 de los datos del censo del año 2011; es decir, es el dato resultante de proyectar con base en tendencias y comportamientos históricos, previos a 2011, los datos resultantes de ese censo de hace 15 años y, por supuesto, sin considerar que según la Agencia Mundial de las Migraciones casi 1 de cada 3 venezolanos salió del país en los últimos 15 años. Si se solicita ante dicha institución dependiente del Ministerio del Poder Popular para la Planificación la desagregación de dicha información por estados o municipios, como lo hice hace algunos meses, se reciben los viejos CDs que fueron producidos hace más de 13 años, con las proyecciones de población elaboradas a partir del censo del 2011. La última publicación de la fuerza de trabajo del INE data de hace más de 3 años y sus cifras resultan poco creíbles, ya que parece que fueron hechas para calzar con la proyección de población ya comentada, hecha antes de la migración masiva de venezolanos.

Lo mismo ocurre en casi todos los ámbitos. Hace ya 10 años que dejaron de publicarse los boletines epidemiológicos y no hay información detallada sobre la capacidad real de nuestros hospitales. No sabemos con certeza cuántos estudiantes hay efectivamente en el país, o cuántos empleados públicos o cuántos pensionados o cuál es el estado real de nuestras carreteras o de los sistemas de abastecimiento de agua potable. Apenas hace una semana el BCV publicó una tasa de inflación luego de dos años de silencio institucional. Cuando queremos describir la situación casi todos coincidimos al decir que “está mal” e incluso es bastante frecuente escuchar que “seguramente estará peor de lo que uno se imagina cuando se pueda entrar a esas instituciones y conocer realmente cual es la situación”, pero más allá de la desesperanza cualitativa, en muchas materias vitales no existe un dato oficial que describa la situación real.

Al igual que muchas familias venezolanas se acostumbraron a cruzar la crisis en modo sobrevivencia, viviendo un día a la vez, sin poder tener una visión del futuro y sin poder planificar, más allá del cómo resolver la comida del día o del plan de irse a otro país, el Estado de la república de Eudomar Santos también se acostumbró en estas últimas décadas a trabajar sobre la marcha, sin presupuestos reales, sin información pública y oficial y, peor, en muchos casos, confundiendo la información estadística con la propaganda de gestión, lo que da lugar a cifras sin sustento que retan al sentido común. Así, por ejemplo, a finales del 2025 se anunciaba con bombos y platillos la entrega de la vivienda 5,3 millones construida por el Estado en los últimos 20 años, cifra que de ser cierta significaría que casi 4 de cada 5 venezolanos viven hoy en casas construidas por la Misión Vivienda, lo cual no hay que elaborar mucho para saber que no se corresponde con la realidad.

Diversas instituciones y grupos de trabajo han tratado de cubrir el déficit de información oficial en estos años, trabajos como la encuesta ENCOVI son prueba de ello. No pocos investigadores se las ingenian haciendo supuestos, elucubraciones y reglas de tres, a veces con connotaciones esotéricas, para intentar describir una realidad respecto de la cual todos tenemos una percepción, pero pocas certezas medibles, ante la ausencia de datos oficiales.

El recordado profesor Víctor Fossi nos decía a sus alumnos hace ya casi 4 décadas que en momentos de crisis extremas (y qué duda cabe que llevamos años en una de ellas) era difícil equivocarse estableciendo las prioridades, porque todo hace falta; pero también nos decía que se planificaba para dar el mejor uso posible a recursos que eran escasos y qué duda cabe, también, que los recursos de los que dispondrá el país pueden ser muy importantes, pero siempre insuficientes para el tamaño y la diversidad de los problemas a enfrentar.

Mucho se habla en estos días de la reinstitucionalización del país. Parte importante de esa tarea consiste en contar con información pública, oficial y creíble, que sirva de sustento a la toma de decisiones de corto plazo y permita planificar con criterio técnico para dar el mejor uso posible a los recursos disponibles y por llegar.

Mucho se habla en estos días que un cambio de modelo económico y de ambiente político puede motivar el regreso de una parte de los venezolanos que hoy viven en otros países y también puede atraer importantes inversiones y generar nuevas oportunidades para el mejoramiento de la calidad de los venezolanos. Pero esa mejora solo será posible si se cuenta con la información necesaria para planificar, tomar decisiones y evaluar los resultados que se obtengan.

Quienes hablan hoy de la reconstrucción de la infraestructura de nuestras ciudades como requisito para los nuevos proyectos que impulsarán la economía y como sustento de una mejora en la calidad de vida tienen razón al señalar esa necesidad. Pero la necesidad es aún mayor, porque, luego de años de secretismo institucional, abandono de la generación de data histórica y campañas de propaganda orientada a maquillar la realidad, nos toca comenzar por el principio, generar información pública, creíble y coherente que permita planificar y actuar de manera ordenada. Por el contrario, hacerlo apagando incendios en base a intuiciones, sin conocimiento real de dónde estamos, sin poder tener algunas certezas hacia el futuro y sin coherencia entre distintos actores por no haber un diagnóstico socialmente aceptado, solo prolongará la crisis, mantendrá las vulnerabilidades y hará de esta otra oportunidad perdida. Nos toca comenzar por el principio.

Gonzalo Tovar Ordaz. Urbanista (USB) con postgrados en planificación y gestión urbana y en sistemas de información, ha sido consultor, investigador, profesor universitario y gerente en diversas empresas e instituciones desde 1990. Ha participado como consultor o coordinador en más de 200 proyectos y estudios relacionados con urbanismo en más de 25 países de América, Asia, África y Europa. Actualmente es el vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Urbanistas y presidente de la firma TDR Urbanistas y asociados.

¿SABÍA USTED…

…que en 1958 finalizó la construcción del edificio La Isla en la urbanización Las Mercedes, Caracas?

1. Edificio La Isla, Las Mercedes. Vista desde la calle Orinoco.

El origen de Las Mercedes se encuentra profundamente anclado en la estructura de las antiguas haciendas que ocupaban el valle de Caracas. Antes de que el asfalto definiera sus límites, el territorio hacia el sureste estaba compuesto por unidades productivas de gran importancia, destacando las haciendas Las Mercedes, Valle Abajo y La Trinidad. Estas tierras eran propiedad de familias de rancio abolengo caraqueño, como los Eraso, los Mendoza y los Casas, siendo la más determinante para el futuro desarrollo inmobiliario la familia Eraso.

2. Detalle del «Plano de Caracas y sus alrededores» de Eduardo Röhl de 1934 en el que se señala el espacio ocupado por la hacienda Las Mercedes.
3. Hacienda «Las Mercedes» (c.1930).

Durante el primer tercio del siglo XX, el crecimiento de Caracas hacia el este se mantenía contenido al norte del río Guaire. El río funcionaba no solo como un límite físico, sino como una barrera psicológica que separaba la ciudad consolidada de los terrenos baldíos y agrícolas del sureste. Mientras del lado norte urbanizaciones como el Caracas Country Club, aledaña a la quebrada Chacaíto, comenzaban su andadura en 1929, Las Mercedes permanecía como un espacio de transición rural dedicado fundamentalmente al cultivo.

Sin embargo, la necesidad de expansión urbana, impulsada por la explosión de la economía petrolera que transformó a Venezuela, exigió la conquista de nuevos territorios para una clase media y alta emergente que buscaba alejarse del centro tradicional. En este contexto, la familia Eraso vislumbró el potencial de sus tierras para el parcelamiento urbano, siguiendo el éxito previo de urbanizaciones cercanas como El Rosal desarrollada entre 1937 y 1940 por la empresa Venezolana de Inversiones C.A. (VICA).

4. Dos momentos de lo que fue el puente que permitía el acceso a la Hacienda Las Mercedes y a la vieja Carretera de Baruta. La foto de la derecha es cercana a 1929.
5. Fotografía tomada en fechas cercanas a 1955 donde se puede apreciar, en primer plano, el Puente Las Mercedes; en segundo plano, la recién inaugurada Autopista del Este; y en tercer plano la urbanización El Rosal.

La integración definitiva de estos terrenos al tejido metropolitano fue posible gracias a una obra de ingeniería civil de trascendencia histórica: el puente Las Mercedes. Inaugurado en 1941, este puente fue diseñado por el arquitecto Carlos Guinand Sandoz con un estilo Art Déco que simbolizaba la modernidad que la ciudad aspiraba alcanzar. La construcción de esta estructura de concreto armado, que sustituyó a un precario puente de hierro, permitió la conexión directa entre El Rosal y Las Mercedes, cruzando el río Guaire y habilitando el flujo de vehículos y servicios hacia el sur. Sin este conector, que a modo de cordón umbilical alimentó el crecimiento vertiginoso del sureste de Caracas en las décadas subsiguientes, el desarrollo de Las Mercedes habría quedado relegado a una expansión marginal.

6. Detalle del plano de «Caracas y sus alrededores» publicado por la Esso en 1946. Una vez completado El Rosal, VICA y la familia Eraso deciden asociarse para desarrollar Las Mercedes y Valle Arriba.

Paralelamente a la construcción del puente, la transformación formal de la hacienda Las Mercedes en urbanización comenzaría en la década de 1940, bajo la dirección de la ya mencionada VICA, siendo después de El Rosal su segunda incursión como desarrolladora urbana. La compañía, liderada por el ingeniero civil mexicano Gustavo San Román, se convertiría así en promotora financiera y operativa no sólo de Las Mercedes sino también de Valle Arriba. San Román, quien había llegado a Venezuela atraído por el auge promovido por el petróleo, detectó que el mercado inmobiliario ofrecía oportunidades sin precedentes para desarrollar viviendas que cumplieran con los estándares de confort exigidos por los ejecutivos extranjeros y la burguesía local.

7. Maqueta original de de Las Mercedes, 1940. Entre otros detalles puede apreciarse en la parte superior el Paseo Río de Janeiro, con su alameda doble.

El diseño urbanístico original de las 121 hectáreas que aproximadamente conformaban Las Mercedes fue encomendado a Francisco Iñiguez de Luis y Amós Salvador Carreras, urbanistas de origen vasco, quienes aplicaron conceptos que guardaban una estrecha relación con el movimiento internacional de la «ciudad-jardín». Esta propuesta buscaba armonizar la vida urbana con la naturaleza, promoviendo el uso de viviendas unifamiliares aisladas rodeadas de amplios jardines y retiros. El trazado, que contó con la presencia de un eje central que en sentido noroeste-sureste conectaba el puente Las Mercedes con la base de la colina donde se luego desarrollaría el hotel Tamanaco (punto en el que colocó una rotonda), contempló su mayor desarrollo hacia el norte, creando una retícula rectangular conformada por un sistema de calles paralelas al río Guaire y sus perpendiculares, mientras que hacia el sur el paralelismo de otra retícula similar se dio con respecto al eje principal. Como parte de las decisiones más curiosas y duraderas de esta etapa, el sistema de nomenclatura de las calles adoptó el nombre de ciudades de países extranjeros como las cosmopolitas Nueva York, París, Londres, Madrid o Río de Janeiro o las que rememoran el origen azteca del urbanizador (Monterrey, Jalisco, California y Veracruz), salpicadas del sabor local que aportan Orinoco, Mucuchíes, La Trinidad o Caroní, lo que otorgó a la zona una clara identidad.

8. Vista de la avenida principal de Las Mercedes a comienzos de los años 1950. Al fondo puede observarse el Hotel Tamanaco en construcción.

El éxito de VICA radicó en su capacidad para ofrecer un modelo de suburbio que «saltaba» el río pero mantenía la cercanía con el eje comercial y financiero sobre el que se desarrollaría la Calle Real de Sabana Grande y la futura avenida Francisco de Miranda. En 1947, Las Mercedes ya era reconocida como un testimonio del mejor urbanismo moderno caraqueño, integrando servicios básicos de vanguardia y una infraestructura vial diseñada para el automóvil. También comenzó a ofrecer oportunidades de vivienda y alojamiento confortables a altos gerentes y profesionales vinculados a la industria petrolera.

9. La avenida principal de Las Mercedes en fechas cercanas a 1953 poblada de quintas de estilo «neovasco» y con el hotel Tamanaco terminado.
10. La calle Nueva York de Las Mercedes en la década de 1950. Al final se puede apreciar la Redoma Nicolás Copérnico.

El otro elemento identitario que caracterizó Las Mercedes provino de la influencia de los arquitectos y constructores españoles, particularmente vascos, que tras llegar a Venezuela huyendo de la Guerra Civil y la dictadura de Franco, fueron contratados por VICA para realizar las edificaciones. Este grupo de profesionales trajo consigo una estética que, aunque rural en sus orígenes en el País Vasco, se adaptó con asombrosa plasticidad a la modernidad caraqueña de los años 40 y 50 confiriendo a la urbanización un carácter peculiar. La cabeza visible de lo que se ha conocido como el “estilo neovasco” fue el arquitecto donostiarra Miguel Salvador Cordón (1910-2008), quien arribó a Venezuela en 1939 y permaneció en el país hasta finales de la década de 1970.

11. Izquierda: Edificios Okendo y Elkano. Derecha: Edificio Donosti.
12. Izquierda: Edificio Aralar. Derecha: Edificio Amayur.

Esta arquitectura de amplios techos de tejas a dos aguas y detalles artesanales convivió con un incipiente racionalismo, creando un paisaje urbano ecléctico que hoy, lamentablemente, ha desaparecido en gran medida bajo la presión impulsada por una nueva ordenanza la cual ha conducido a su demolición para realizar nuevos proyectos de alta densidad. Sin embargo, aún persisten en el paisaje de la urbanización como muestras de la convivencia señalada algunas quintas y obras de valor como los edificios Okendo y Elkano (Lorenzo de Basagoiti, 1948), Yuruari y Cuyuní (Lorenzo de Basagoiti, 1948), Donosti (Miguel Salvador Cordón, 1949), Aralar (Urbano de Manchobas, 1950) y Amayur (José Abásolo, 1953).

13. Izquierda: Edificio La Hacienda. Derecha: Edificio San Carlos.

Así, a medida que avanzaba la década de 1950, el lenguaje arquitectónico de Las Mercedes comenzó a virar desde el pintoresquismo neovasco hacia un funcionalismo más riguroso, influenciado por la formación internacional de arquitectos locales, la presencia de firmas norteamericanas y de arquitectos de otras nacionalidades que habían migrado a nuestro país. Ejemplos notables de este viraje lo representan el Hotel Tamanaco Intercontinental (Gustavo Guinand y la firma norteamericana Holabird & Root & Burgee, 1953), y los edificios San Carlos (Tomás José Sanabria, 1954), La Hacienda (Diego Carbonell, 1957) y La Isla (Doménico Filippone, 1958) del cual nos ocuparemos con detalle el día de hoy.

14. Vista aérea de la urbanización Las Mercedes en la actualidad con la ubicación resaltada del Edificio La Isla.
15. Edificio La Isla, Las Mercedes. Vista desde la esquina de las calles París con Caroní.

Proyectado en 1956 por el arquitecto italiano Doménico Filippone Maggio (Nápoles, 1903; Caracas, 1970) y terminado de construir en 1958, el edificio residencial La Isla ubicado en la calle París con calle Caroní y avenida Orinoco, ocupa una parcela triangular única localizada al este dentro del trazado de Las Mercedes, la cual ya insinúa la denominación que el inmueble adoptó. “Aislado…flotando en el maremágnum urbanístico de la ciudad, recogido en el monólogo interno de una arquitectura que sólo de trecho en trecho llega a insinuar hacia la calle las riquezas de su doble personalidad, el edificio La Isla acusa en su planteamiento las ambigüedades, a veces ventajosas de la Arquitectura Moderna”, apuntará Hannia Gómez en el texto que describe el edificio dentro de la publicación La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, editada por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) y FONDUR en 1983.

16. La «doble personalidad» del edificio La Isla.
17. Edificio La Isla, Las Mercedes. Fachada principal hacia la avenida Orinoco.

Dicha ambigüedad se hace presente, por un lado, cuando notamos que hacia el exterior la obra está gobernada por una severa apariencia que transmite la imagen de un bloque de apartamentos que adopta volumétricamente la forma de la parcela, y se expresa a través de sus fachadas enfatizando su horizontalidad remarcada con platabandas, romanillas y barandas, acompañantes de una clara división entre basamento, cuerpo y remate personificados en el semisótano, las plantas tipo y el penthouse.

18. Tomas de la planta baja del edificio La Isla.

Sin embargo, lo que aparenta ser todo orden, coherencia y claridad se trastoca al descubrir en su interior que aquello que asociamos a un bloque continuo, se trata de la conjunción de cuatro pequeñas torres sabiamente articuladas por la prolongación de las vigas de las placas, y “que de su fraccionamiento inesperado surge un magnífico espacio interno a triple altura, poblado de puentes y escaleras, cuya violencia espacial y formal pareciera ser parte de una arquitectura completamente distinta”.

Y, concluirá Gómez: “El expresionismo con que están diseñadas las diferentes plantas de los apartamentos, así como la línea extravagante e ingeniosa de las escaleras y los puentes, van permitiendo el paso de la luz hasta los estacionamientos; y, apuntan hacia la tensa rivalidad entre la vivienda interna y la expresión externa del edificio, bloque continuo, casi perimetral, hacia la calle, espacio comunal, sumatoria de edificaciones, hacia adentro”.

19. Edificio La Isla, Las Mercedes. Corte.
20. Edificio La Isla, Las Mercedes. Plantas. De izquierda a derecha: planta baja, planta tipo y planta terraza (penthouse).

En resumen, La Isla consta de un semisótano destinado a estacionamiento al que se le accede desde la calle Caroní y se relaciona visualmente con el espacio central; tres niveles de apartamentos (planta baja, primero y segundo piso) y un nivel terraza que contiene el penthouse. En cada nivel entre la planta baja y el segundo piso se desarrollan cuatro apartamentos (uno en cada una de las cuatro partes en que se encuentra dividido el edificio) de tres habitaciones y dos baños, sala-comedor con balcón, habitación de servicio con baño, cocina y lavadero, lo cual da un total de 12 unidades. El amplio penthouse consta de tres habitaciones, tres baños incluido el de servicio, áreas sociales, cocina-lavadero, habitación de servicio, habitación auxiliar y una espaciosa terraza.

21. Edificio La Isla, Las Mercedes. Escaleras y detalles.

Verticalmente, el inmueble se conecta a través de dos hermosas escaleras que van de la planta baja al segundo nivel, y de un ascensor. Una de las dos escaleras principales comunica con el semisótano y otra más pequeña e independiente lleva del segundo piso al penthouse.

22. Tomas del interior del edificio La Isla.

La fluidez espacial y el manejo de la luz, dos de los grandes atributos del edificio, se suman a la sensación, una vez que se penetra a su interior de estar en presencia de un vecindario compuesto por los apartamentos y sus conexiones.

23. Dos aproximaciones a la fachada del edificio La Isla.

Resguardado por la frondosa vegetación que lo rodea y por la particular condición geométrica de la parcela, pese a estar rodeado por un intenso tráfico vehicular y afectado por el creciente cambio de uso y densificación que presentan los terrenos vecinos, La Isla sobrevive con coraje gracias al esfuerzo de algunos de sus vecinos y propietarios empecinados en no dejarse llevar por la vorágine que se ha apropiado de la urbanización Las Mercedes a partir de los cambios que se han dado en su zonificación.

24. Toma de enero de 2023 que ilustra los efectos del cambio de zonificación en Las Mercedes. Pese a que la foto apunta en dirección al lugar en el que se encuentra el edificio La Isla, es prácticamente imposible ubicarlo con precisión.

En tal sentido, es importante acotar que fue en 1998 cuando se aprobó para la urbanización una de las ordenanzas base que permitió el cambio de uso de residencial a comercial/oficinas; que en mayo de 2011 hubo una reforma parcial significativa; y que de septiembre de 2015 data la última reforma integral vigente específicamente para la urbanización que se complementará en 2019 con el Plan Especial del Eje Norte (Colinas de Bello Monte-Las Mercedes-Chuao). Los jugosos incentivos que la ordenanza promueve han conducido a la paulatina desaparición de las quintas y edificios de baja altura que poblaron inicialmente la zona y ha permitido la proliferación de objetos que desprecian el espacio público y compiten por mostrarse a cuál más “novedoso”.

25. El edificio La isla y su entorno inmediato en la actualidad.

Así, erigido en símbolo de resistencia en medio un verdadero torbellino urbanístico, conviene observar las fotos de La Isla en fechas cercanas a su construcción frente a imágenes actuales, para explicar el cambio de escala de la zona. Originalmente, destacaba por encima de las quintas unifamiliares de una o dos plantas que lo rodeaban, siendo uno de los primeros ejemplos de densidad media residencial en los albores de la aprobación de la Ley de Propiedad Horizontal de 1958. Hoy ha quedado rodeado por las nuevas torres corporativas de cristal lo que genera un contraste evidente entre dos formas de concebir la ciudad y su arquitectura.

26. Dos vistas recientes del exterior del edificio La Isla.

Debido a sus excepcionales valores arquitectónicos, el edificio La Isla goza de un doble blindaje legal de protección: fue declarado Bien de Interés Municipal por la Alcaldía de Baruta en el año 2005 (Decreto N. 181); y, ese mismo año, el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) lo registró como Bien de Interés Cultural de la Nación (Gaceta Oficial N. 38.234).

Nota.

27. Doménico Filippone Maggio (Nápoles, 1903; Caracas, 1970).

Para conocer un poco más sobre la vida y obra de Doménico Filippone y su importante trayectoria en nuestro país, invitamos a visitar los siguientes enlaces:

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Caracas del valle al mar. Zona 8. 293. Edificio La Isla (https://guiaccs.com/obras/edificio-la-isla/)

2. Caracas del valle al mar. La ciudad del caballo (https://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/)

3. CARACAS en retrospectiva II (https://www.facebook.com/groups/24371473543/posts/10161113767588544/)

4. Bitácora Venezuela Plus (https://www.facebook.com/BitacoraDeAgora/photos/a.112659453742221/287367976271367/?type=3); y Venezuela Inmortal (https://www.facebook.com/lavenezuelainmortal/photos/a.192793934152881/922602524505348/?type=3&locale=es_LA)

5. Desde la memoria urbana (https://hanniagomez.blogspot.com/2016/02/puente-de-paz.html)

6. Caracas del valle al mar. Petróleo, automóvil y turismo (https://guiaccs.com/planos/petroleo-automovil-y-turismo/)

7. Desde la memoria urbana (https://hanniagomez.blogspot.com/2019/04/puente-de-guerra.html)

8. La Caracas Inolvidable (https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/9472716419498436/)

9. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Las_Mercedes_en_la_d%C3%A9cada_de_1950.jpg)

10. Venezuela y sus recuerdos (https://www.facebook.com/groups/121930817952147/posts/4180258918785963/)

11. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

12. Memorias urbanas de la redoma Nicolás Copérnico (https://www.elnacional.com/2023/07/memorias-urbanas-de-la-redoma-nicolas-copernico/): y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

13. @arquitecturavzla (https://www.instagram.com/p/Cx_3R0rt-y_/?img_index=1); y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

14 y 25. Capturas de Google Earth.

15 y 26. Construido en Caracas (https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/05/26/edif-la-isla/)

16, 17, 19 y 20. La vivienda multifamiliar / Caracas 1940-1970, Instituto de Arquitectura Urbana (IAU)/FONDUR. 1983.

18. @francomicucci (https://www.instagram.com/p/DDNKqFnvjIf/?img_index=1)

21. @francomicucci (https://www.instagram.com/p/DDNKqFnvjIf/?img_index=1); y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

22. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

24. BBC News Mundo (https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-64034920)

27. Venezuela e Historia (https://venezuelaehistoria.blogspot.com/2020/10/domenico-filippone-maggio.html)