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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 478

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL

El Conde, donde Caracas inventó la ciudad del futuro

El conjunto residencial y comercial de Parque Central encarnó en los años setenta la promesa de una modernidad tropical donde el peatón recobraba el trono robado por el automóvil. Tres décadas observando el urbanismo latinoamericano obligan a releer la lección de un gigante de hormigón.

Hay imágenes que resumen el momento exacto en que una ciudad decide borrar su pasado para refundarse. En la historia urbana de Caracas, una de esas imágenes clave es el fotomontaje panorámico en blanco y negro realizado por el arquitecto John Stoddart desde el piso 15 del recién inaugurado Hotel Hilton a finales de los años 60.

La toma, expectante y reveladora, captura un territorio a la espera de un nuevo destino: una vasta franja que se extendía desde la quebrada Catuche hasta la Anauco en sentido oeste-este, y desde lo que hoy es la avenida México hasta el río Guaire en sentido norte-sur, tal como ha señalado el arquitecto Azier Calvo en el Contacto FAC, nº 16, del 26 de febrero de 2017.

En el encuadre de Stoddart destacan la extensión de los terrenos ya baldíos de El Conde y la compacta configuración de San Agustín del Norte, donde sobresale la silueta de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima (proyectada por Valentín Beato Téllez en 1952).

Aquel vacío no era casual: era el testimonio del fin de una era.

Décadas atrás, El Conde —desarrollado y promovido por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche en la carrera expansiva de la ciudad hacia el este— había ofrecido a la naciente clase media caraqueña una de sus primeras oportunidades para experimentar una vida urbana moderna. Era un sector efervescente, dotado de cines, clínicas privadas, clubes, canchas de tenis, museos, estadios y talleres automotrices. Sin embargo, su destino quedó sentenciado a partir de 1938, cuando la recién creada Dirección de Urbanismo del Distrito Federal impulsó las iniciativas que desembocarían en el Plan Monumental de Caracas de 1939 —el célebre Plan Rotival—.

Aquella hoja de ruta, cuyos ecos resonarían en el Plan de 1951, la propuesta del Centro Federal y la Tesis para Caracas de 1959, colocó sobre El Conde una permanente amenaza.

Izquierda: A la izquierda, pabellón que albergó en 1967 «Imagen de Caracas» ubicado en los terrenos al sur de la avenida Bolívar tras la demolición de El Conde. Derecha: Parque El Conde, localizado entre 1968 y 1973 en el lote que formó parte de El Conde ubicado al norte de la avenida Bolívar.

Tal y como comenta Calvo, la prolongación de la avenida Bolívar terminó por asestarle la puñalada mortal, sentenciando el derribo definitivo del barrio a comienzos de los años sesenta y borrando del mapa cientos de inmuebles y toda una forma de entender la trama tradicional. Sobre ese escenario arrasado, tras acoger en 1967 el pabellón que Juan Pedro Posani diseñara para albergar «Imagen de Caracas» y entre 1968 y 1973 el proyecto efímero del Parque El Conde diseñado por Jorge Castillo, la ciudad se dispuso a levantar su apuesta más ambiciosa: Parque Central.

Para articular visualmente este ambicioso relato de modernidad, el Centro Simón Bolívar convocó a un equipo creativo multidisciplinar de primer orden encargado de confeccionar el legendario folleto promocional del complejo. Bajo la coordinación de José A. Menéndez Tannenbaum, la publicación contó con la sofisticada diagramación del diseñador de origen nórdico Erling Oløe y la asesoría técnica de la firma Grafex.

El volumen combinó el rigor documental con el arte gráfico gracias a los planos de plantas elaborados por James Frazier, la refinada fotografía urbana e industrial de Federico Aoun, las selecciones cromáticas de Fotolito Casas, el trabajo de imprenta de Editorial Arte y las geniales ilustraciones de Alberto Monteagudo junto al célebre artista plástico y humorista gráfico Abilio Padrón, quienes imprimieron al material un tono cercano e ingenioso que tradujo el rigor de la ingeniería estructural a una promesa de bienestar cotidiano, inmortalizando en el imaginario colectivo la famosa aspiración de vivir en el futuro.

Definido en el folleto promocional del Centro Simón Bolívar como un «desarrollo urbano multifuncional», el proyecto buscó capitalizar la vanguardia técnica de la ingeniería de la época: pantallas de concreto resistentes a sismos ensayadas en laboratorios especializados de Lisboa, Bérgamo y Venezuela; dos redes independientes de abastecimiento eléctrico con respaldo alternativo; aire acondicionado central; aislamiento acústico; y un novedoso sistema neumático y hermético de succión para la recogida de basura.

Las viviendas a la venta tenían diversas tipologías: de un solo nivel, desde los 103 hasta los 116 m2; tipo estudio desde los 51 hasta los 75 m2; dos modelos dúplex desde 77 hasta 103 m2; un modelo dúplex de 126 hasta 150 m2 y otro de 140 a 174 m2. Todos ofrecidos en propiedad horizontal con financiamiento a 20 años.

En el interior de las viviendas, la promesa de la «ciudad dentro de la ciudad» se traducía en equipamientos que bordaban el futurismo para los años setenta: cabinas de ducha y bañeras de fibra de vidrio de una sola pieza, sanitarios sin tanque accionados por fluxómetro, suministro de agua a presión constante, cocinas empotradas, pisos alfombrados sobre caucho, paredes de revestimiento lavable y climatización regulable por ambiente.

Sin embargo, la verdadera genialidad conceptual del conjunto radicó en su plataforma peatonal, pues mientras que las grandes avenidas y autopistas discurrían por los niveles inferiores, en la superficie se imponía el lema que definía la experiencia del habitante: caminar.

La gran innovación conceptual de Parque Central no residió únicamente en la verticalidad de sus torres ni en la osadía técnica de sus estructuras, sino tambien en la radical segregación de flujos. La ciudad vehicular quedaba abajo, soterrada en complejas redes de enlace que conectaban con las avenidas Bolívar, Lecuna, Libertador y la Autopista del Este; arriba, flotando sobre la polución y el rugido del tráfico, emergía la ciudad peatonal.

En esa plataforma elevada, el ciudadano podía ir al cine, al teatro, a la iglesia, al colegio o a hacer la compra «caminandito», sin cruzar una sola calle transitada por coches. La utopía caraqueña ofrecía conectar directamente al peatón, a través de pasarelas y corredores sombreados, con los principales hitos culturales de la zona: el Hotel Caracas Hilton, el Ateneo, el Museo de Bellas Artes, el Parque Los Caobos y el sistema Metro.

El proyecto del taller de arquitectura Siso, Shaw y Asociados y la constructora Delpre, no pretendía ser un simple conjunto residencial de alta densidad, sino una respuesta sociológica a la metamorfosis acelerada de la capital. La capital venezolana ensayaba una escala humana de proporciones gigantescas, un coloso de hormigón concebido como el laboratorio definitivo del hábitat moderno, en los terrenos que alguna vez ocupara la retícula tradicional del sector El Conde.

En las pautas promocionales de la época, la retórica institucional no dudaba en confrontar la nostalgia por la «antañona Villa de Santiago de León» con el vértigo del progreso. Se asumía que la expansión de la metrópoli traía consigo cierto desasosiego, pero se prometía una compensación audaz: devolverle al ciudadano el «derecho humano a la alegría de vivir» mediante la reconquista del espacio público.

Parque Central proyectó la idea de que la densidad vertical no tenía por qué traducirse en hacinamiento o deshumanización, sino en eficiencia de servicios, integración comunitaria y liberación del suelo para la vegetación y el encuentro social. Era la materialización de un centro multifuncional donde residir, trabajar y disfrutar no exigían el peaje del atasco diario.

Vista hoy, con el paso del tiempo, y revisando este folleto promocional, la experiencia de Parque Central permanece como uno de los ejercicios de diseño urbano más ambiciosos y complejos del siglo XX en el continente. Un testimonio monumental de una época en que Caracas no solo soñaba en grande, sino que se atrevía a edificar el futuro.

Al volver la vista atrás hacia el fotomontaje de John Stoddart, la perspectiva adquiere una dimensión casi poética. Aquella panorámica en blanco y negro congeló un momento único previo a la transformación urbana: el espacio vacío como una página en blanco donde una metrópoli impaciente dibujó su propia utopía de hormigón. La imagen documenta la demolición de El Conde o la quietud que antecedió al estruendo de la construcción, así como la fe ciega de una época en la capacidad de la arquitectura para reinventar la vida social.

Hoy, al contemplar Parque Central desde el mismo horizonte, la foto de Stoddart se reafirma como prueba de como Caracas borró un trozo de su historia para atreverse a construir la escala monumental de su futuro.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal y primera imagen. Archivo personal de Iván González Viso. Obsequio de María Eugenia Bacci, curadora junto a Diana Henríquez del archivo de John Sttodart.

Segunda imagen. Colección Crono Arquitectura Venezuela

Resto de las imágenes. Centro Simón Bolívar (s/f). Parque Central. Como vivir mejor en una ciudad moderna. Folleto promocional.

TEXTOS FUNDAMENTALES

Caracas cenital

Fotografías de Nicola Rocco

Colección Fundación para la Cultura Urbana

Editorial Arte

2004

La aparición de Caracas cenital el año 2004 significó colocar otra pieza de gran valor en la saga de libros dedicados a la capital de Venezuela. En este caso se trató de seleccionar de entre una cantidad enorme de fotografías (unas cinco mil) tomadas por el talentoso Nicola Rocco, tras más de 15 vuelos en helicóptero, aquellas que permitiesen trazar una suerte de “mapas visuales” para cuya elaboración la curaduría llevada por William Niño Araque fue fundamental, lo que finalmente se vio coronado por el diseño gráfico de Pedro Quintero conformando todo ello un libro de colección y de consulta obligada.

Inscrito en la categoría de fotolibro, formato de 30 x 30 cms, tapa dura con una sobrecubierta que dobla sobre sí misma para darle protección, lo que lo acerca a un coffetable book, Caracas Cenital  está impreso en papel couché de alto gramaje, en pliegos sujetos con puntadas de hilo, y posee guardas negras en cartulina corrugada.

Para Harrys Salswach en “Acerca del fotolibro Caracas Cenital, de Nicola Rocco”, publicado en https://fotourbana.org/harrys-salswach/acerco-del-fotolibro-caracas-cenital-de-nicola-rocco/, “el diseño tiene en cuenta el aire entre las imágenes, los espacios que dan respiro entre los textos, una tipografía delgada, esbelta, y se siente la liviandad del vuelo; … el diseño gráfico logra lo que todo fotolibro debería: fraternidad entre la imagen, el espacio y los textos. No es un atrevimiento pensar que este libro ha sido diseñado para verlo de pie, explayado sobre una mesa o dispuesto sobre un atril.”

La publicación está estructurada en torno a lo que se podría llamar su corazón o, en otras palabras, la descripción del paisaje de la capital. Lo anteceden y suceden una serie de textos concisos y discretos que no buscan en ningún momento competir sino que complementan su carácter visual y contextualizan el trabajo fotográfico. Al inicio se ubican una “Presentación” a cargo de Herman Sifontes Tovar (Econoinvest, Casa de Bolsa); un “Preámbulo” de la Fundación para la Cultura Urbana; los escritos “Caracas de Latinoamérica” de Marco Negrón, “Metrópolis, megalópolis. El mapa desbordado de Caracas” de William Niño Araque y “Descripción del paisaje” de la Fundación para la Cultura Urbana con la asesoría de Saskia Chapellín, que le abren la puerta a la presentación de 9 Paisajes que conforman el territorio de la capital cada uno acompañado de una breve introducción y un diagrama que indica sobre un plano de Caracas reducido el área abarcada. Superado el contenido central aparecen a modo de cierre “Caracas sacudida y en paz” de Rafael Arráiz Lucca, y “Apuntes fotográficos. Una revisión de Caracas” de Tomás Rodríguez Soto; una “Reseña biográfica de Nicola Rocco”; “Notas”; y “Bibliografía”.

El texto de Negrón ubica la ciudad de Santiago León de Caracas en el territorio latinoamericano y la historia de la fundación de ciudades para contrastar datos, similitudes y diferencias y poder comprender el desarrollo de nuestros núcleos urbanos desde una perspectiva integral. La ciudad “cosa humana por excelencia”, invita así a la conciliación de los contrarios. Niño Araque, por su parte, en lo que fue durante años su línea discursiva, reflexiona sobre la modernidad y la ciudad anotando la experiencia que se encuentra tras el proyecto del libro. En su introducción a los Paisajes que constituyen el eje central de la publicación, Saskia Chapellín perfila el mapa al que responde el recorrido por el valle de Caracas. Y, para finalizar, Rafael Arráiz Lucca, desde su perspectiva, ordena una cronología de la ciudad a partir de 1641 hasta principios del siglo XXI.

Los nueve Paisajes que constituyen el corazón de Caracas Cenital están precedidos cada uno, como ya se indicó, por una resumida nota que enfatiza lo paisajístico y lo geográfico donde se exponen las características de la zona, kilómetros de extensión, disposición topográfica, vialidad, infraestructura y la relación de lo urbano con la naturaleza. Así, tenemos: el Paisaje 1/Portal Este (Guarenas-Guatire), el Paisaje 2/Paredón Monumental (Petare Norte-Petare Sur), el Paisaje 3/Archipiélago de Las Colinas del Sur (El Hatillo-Baruta), el Paisaje 4/Terraza Norte (San Bernardino-El Marqués), el Paisaje 5/Portal Tazón (Galería de El Valle, Los Próceres), el Paisaje 6/Mirador (Altos mirandinos), el Paisaje 7/Ciudad Dormitorio (Último ensanche moderno), el Paisaje 8/Recinto Histórico (Ciudad fundacional), y el Paisaje 9/Litoral, Paisaje de Borde (Maiquetía-Los Caracas).

Podría decirse, siguiendo a Salswach, que entre el Archipiélago de Las Colinas del Sur, “donde la ciudad sigue encontrando verdor para expandirse, pasando por el conjunto montañoso de los Altos Mirandinos, y llegar hasta la Ciudad Dormitorio en Caricuao, el recorrido es un tránsito hacia la modernidad como proyecto inconcluso. Quizás porque la propia modernidad es crisis, quizás porque la propia modernidad entraña tensión, caos y desbordamiento, la ciudad responde a esa condición ínsita que la habita. La mirada sobre las fotografías ensancha las ansias de orden propias de una razón que pretendió por siglos regimentar la realidad y, ante la imposibilidad de hacerlo, se fragmentó”.

Seis impactantes imágenes provenientes del libro Caracas Cenital

Comprendido en lo que se denominó “El Proyecto Cenital” impulsado por la Fundación para la Cultura Urbana, siempre bajo el mismo esquema que contó con la participación de Rocco y Niño Araque, donde se incorporó posteriormente a Valencia (2006) y Maracaibo (2007), Caracas Cenital da cuenta, según palabras de Lorena González Inneco, “con una sorprendente carga estética y compositiva, de la compleja topografía urbana de la capital, dejando atrás en su registro los límites impuestos por el relato oficial para brindar unas potentes y magnificas imágenes que evidencian el desbordamiento de una ciudad que traspasa la legitimidad de sus estructuras.”. También según los editores, el Proyecto Cenital se constituye en una  “exploración del paisaje urbano (que) se suma a los testimonios de los pintores viajeros y los fotógrafos emblemáticos de los siglos XIX y XX, desprendiéndose de las visiones románticas de la ciudad moderna y se acerca a una postura hiperreal, atrapando sin artificio un momento histórico de la metrópoli en plena metamorfosis”.

Justamente, a Lorena González Inneco le correspondió realizar la curaduría de la exposición montada en la UCAB en 2017 con motivo de la celebración del 450 aniversario de la fundación de Caracas, en el marco la II Feria del libro del Oeste dedicada a la ciudad, que tuvo a Caracas Cenital como principal protagonista. La muestra exhibió fotografías y textos de los nueve paisajes en los que está divido el libro, y brindó al visitante la oportunidad de comprender los planteamientos que se encontraban tras la curaduría de la publicación. También para la ocasión el Archivo Fotografía Urbana presentó en su sección Apuntes sobre el fotolibro un interesante video sobre el proyecto editorial que tuvo a Caracas Cenital como su primer producto. Haciendo nuestras las palabras de Salswach, podríamos concluir diciendo que “mirar Caracas Cenital desplegado sobre una mesa produce una extraña ansiedad. Y es extraña porque al pasar las páginas comienza a sentirse el sosiego de quien va reconociendo los lugares, la geografía, el paisaje de una ciudad que ha tallado el ánimo de sus habitantes. Así, desbordamiento, caos y tensión se reconocen como instancias forjadas en el espíritu que encuentran un desplazamiento del ánimo hacia un ordenamiento urbano. Como si la territorialidad respondiera a la conjugación de un carácter que es también espíritu de los tiempos. (…) Acaso todas las ciudades son materializaciones del carácter de sus habitantes. Formas de estar en el mundo. Cuando ese mundo toma distancia (medible, efectiva, física) exige necesariamente un reajuste para aprehenderlo. Y es esto lo que logra este fotolibro: la exigencia de mirar la ciudad de Caracas por encima de la propia mirada, por ‘encima de la cabeza del observador’. La mirada cenital, que solo puede alcanzarse sobre un vehículo aéreo y que tiene reminiscencias divinas, insta al lector-observador a conciliar contrarios: vértigo y calma, zozobra y contemplación, asombro y análisis, gozo y dolor. Porque mirar Caracas, su paisaje urbano (y los brotes de naturaleza que se impulsan entre el cemento como asfixiados) en la manera en que se ha estructurado este trabajo es caer en cuenta de que la idea de ciudad es muy distinta a la realidad concreta que se muestra y se vive, y que esa idea debe mutar constantemente en una carrera en desventaja o inalcanzable como la tortuga que persigue Aquiles”.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Diseñar en el Antropoceno

La arquitectura más allá de la sostenibilidad

Domingo Acosta

Editorial Arte

2019

Nota de los editores

En la actualidad, la crisis ecológica representa el peligro más grave para la vida en el planeta. El impacto de las actividades humanas ha conducido a la emisión masiva de gases de efecto invernadero, que a su vez han elevado las temperaturas hasta umbrales peligrosos, provocando el cambio climático y la entrada de una nueva época geológica: el Antropoceno. En ella, la huella humana en el medio ambiente global se ha vuelto tan extensa y activa que rivaliza con la naturaleza en su repercusión sobre el funcionamiento del sistema Tierra.

Diseñar en el Antropoceno. La arquitectura más allá de la sostenibilidad pretende exponer la evolución del pensamiento que condujo a los conceptos actuales del diseño sostenible —desde los años setenta hasta la segunda década del siglo XXI—, a partir de la interpretación de los acontecimientos, ideas y corrientes que ocurrieron en distintas etapas de la arquitectura bioclimática, verde o ecológica, sobre la base de las experiencias académicas y profesionales en las que el arquitecto Domingo Acosta ha tenido la oportunidad de participar y compartir.

A través del libro se despliegan y contrastan ejemplos nacionales e internacionales, así como algunos proyectos del autor, que ilustran y demuestran los criterios y conceptos aquí presentados, junto a una exploración de enfoques y estrategias de diseño en el contexto del Antropoceno. El panorama que como humanidad enfrentamos es enormemente difícil; investigar opciones y evaluarlas es algo más que una obligación ética. Es un asunto urgente de simple supervivencia.

Extracto del “Prologo” elaborado por Alfredo Cilento

Esta publicación es de estudio obligatorio, no solo para arquitectos, urbanistas y estudiantes de esas carreras, sino para todos los profesionales que participan en las actividades del sector construcción y que usan como herramienta el diseño.

Como bien señala Domingo en el Prefacio, “el diseño es también una actividad que atañe a otros campos profesionales: los abogados hacen proyectos de ley; los médicos diagnostican y planifican la mejoría de sus pacientes; los economistas construyen proyecciones financieras; los empresarios planifican la producción, y así sucesivamente. Quizás la mayor preocupación a la hora de diseñar es que, una vez implementados los planes, se produzcan efectos secundarios no deseados que sobrepasen o anulen los beneficios que el proyecto había concebido, o terminen por causar peores situaciones de las que originalmente se pretendía resolver”.

(…)
… debo señalar que la joya de la corona la constituye el capítulo 4, donde Domingo presenta un profundo análisis del significado y las estrategias para el diseño en los tiempos que corren, tiempos del Antropoceno y el cambio climático, de los efectos secundarios del diseño y la tecnología, de las estrategias de diseño, de los actores y políticas frente al cambio climático, y discute sobre los dilemas éticos que plantea la exigencia de enfrentar la mitigación de los efectos de nuestras acciones. Lo que más impresiona es la magnitud de la documentación consultada, analizada y citada para el desarrollo de este fundamental apartado del libro, lo que ratifica la calidad y curiosidad intelectual de nuestro prologado.

Domingo Acosta (Caracas, 1952). Arquitecto egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1979. Maestría y Ph.D. en Arquitectura, Universidad de California, Berkeley. Profesor titular del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC), Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV. Ha sido profesor invitado de las Universidades de: Buenos Aires (UBA); Cornell, NY; Politécnica de Madrid; Politécnica de Cataluña; Internacional de Andalucía y Piloto de Bogotá, entre otras instituciones. Su práctica profesional y su actividad académica se han centrado en investigaciones y proyectos de urbanismo y arquitectura sostenible, así como en el desarrollo de técnicas constructivas de difusión popular, temas sobre los que ha publicado numerosos artículos.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Portada del libro La real fuerza de Santiago de Araya de Graziano Gasparini

La real fuerza de Santiago de Araya

Graziano Gasparini

Editorial Arte

2019

Texto de la solapa del libro escrito por el autor

Investigar los motivos persuasivos que demanda la construcción de un monumento singular que dejó huellas en la historia y en la arquitectura de un país, resulta satisfactorio conocer las razones de su presencia y de sus características. Más aún cuando ese monumento fue casi ignorado por los historiadores que se dedicaron a investigar la historia de la arquitectura militar del Caribe y, posteriormente, a las fortificaciones concebidas por los Antonelli. El castillo de Araya (1604-1762), a pesar de ser una obra de Bautista Antonelli, pasó casi desapercibida por los historiadores.

Conocí las ruinas de Araya en 1952 y desde entonces advertí que se trataba de una “traza italiana”. Para esa fecha ya se sabía de varias obras de los Antonelli pero nadie conocía sus orígenes natalicios. Pasaron varios años de investigaciones hasta tener la seguridad que los Antonelli eran originarios de Gatteo en Italia. Así me lo confirmó el alcalde Mario Ornelli en una carta del 22 de septiembre de 1999. En efecto, encontraron en el archivo comunal un acta testamentaria del siglo XVII en la cual Juan Bautista dejaba una suma considerable para los pobres de Gatteo. Sin embargo, no sabían de sus actividades de ingeniero militar ni de sus obras realizadas en el Caribe. Suministré datos y fotos y eso contribuyó a divulgar “la saga de los Antonelli”.

El castillo de Araya tiene conceptos y características de la arquitectura militar abaluartada de Tardo Renacimiento. Personalmente considero que es el monumento más valioso del patrimonio histórico-arquitectónico del período colonial de Venezuela.

Nota

Desde su primer libro Templos coloniales de Venezuela (1959) hasta la presente obra, Graziano Gasparini (Gorizia, 1924), ha publicado sesenta libros sobre temas de arquitectura precolombina, formación urbana, restauración, arquitectura colonial venezolana y arquitectura civil, religiosa y militar de Iberoamérica.

ACA

2016• Se publica «Arquitectura y NO»

Se publica Arquitectura y NO.jpg

2016•  En el mes de agosto Editorial Arte termina de imprimir un nuevo libro del maestro Graziano Gasparini, titulado «Arquitectura y NO».
El profesor Gasparini, quien es Doctor Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Premio Nacional de Arquitectura y Miembro Honorario de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat, nos entrega en esta obra una aguda reflexión sobre la arquitectura producida y en producción recientemente. Afirma en el breve prólogo que «la función del arquitecto es la de hacer arquitectura, pero en la realidad no son muchos los que realmente lo logran. … Talento, sensibilidad, emotividad y sentimiento no son materias que se aprenden en las aulas, y por eso tienen más vínculos con la genialidad, Ser genial es un privilegio, pretender serlo es lastimoso y deplorable».
La publicación tiene 148 páginas que se leen seguidas, sin uno poder separarse del libro, que tiene su contenido distribuido en ocho capítulos: 1. Arte y ocurrencias; 2. Del deconstructivismo al consumo; 3. Convivencia y comunidad; 4. Autenticidad múltiple; 5. Réquiem para la arquitectura; 6. La primogénita del continente; 7. Machucando y machucando; y 8. Cusco, la plaza de la cizaña.
Este texto del maestro Gasparini, producido a sus 92 años de edad, lleno de sabiduría, críticas directas y excelentes ejemplos gráficos en respaldo de sus afirmaciones, debería gozar de la más amplia difusión posible entre gobernantes y políticos que tengan decisión sobre la ciudad y sus patrimonio, pero sobre todo entre arquitectos e ingenieros.

HVH

Textos fundamentales

Santiago de León de CARACAS 1567-2030

Rafael Arráiz Lucca (ed.)

ExxonMobil de Venezuela

Editorial Arte

2004

Entre los libros más citados dentro de la consulta que hiciéramos el pasado año 2016 a objeto de determinar aquellas publicaciones que podrían constituirse en referencia para seguirle la pista a la evolución del pensamiento sobre arquitectura y ciudad en nuestro país, destacó, tanto por su visión integral como por los textos que lo conforman, Santiago de León de CARACAS 1567-2030.
Esta iniciativa editorial, concebida por Richard Bailey Lazzari desde la Gerencia de Asuntos Públicos y Relaciones Gubernamentales de ExxonMobil de Venezuela S.A. (subsidiaria de ExxonMobil Corporation), quien convoca como Editor y Coordinador a Rafael Arráiz Lucca y que contó con la Curaduría y Coordinación Editorial de William Niño Araque y Pedro Mancilla (a su vez diseñador gráfico con la colaboración de Guillermo Salas), se terminó de imprimir el año 2004 en los talleres de Editorial Arte. Con estas características bien podría sumarse a otro de los aportes de parte de la inversión norteamericana en Venezuela que han sido objeto de indagación y registro con motivo de la celebración de los 450 años de la ciudad de Caracas.
El resultado final fue un objeto de gran calidad tanto en forma como en contenido que permitió a la transnacional del petróleo contar con un obsequio de carácter corporativo y a la vez “hacer una contribución significativa al conocimiento y divulgación de los valores culturales sociales e históricos del país”. Para quienes lo han podido disfrutar y consultar se trata de un documento de enorme provecho, particularmente para estudiosos e instituciones educativas, cuyo tiraje de 2.000 ejemplares buscaba garantizar que ello ocurriera.
Santiago de León de CARACAS 1567-2030, séptimo título del programa editorial de la empresa, está dedicado según palabras de su presidente Mark R. Ward “a las nuevas generaciones de caraqueños que continuarán la obra colectiva de construcción de la ciudad” y “asume el reto de presentar una visión integral del desarrollo urbanístico de la ciudad de Caracas”.
La obra, que cuenta con una “Introducción” de Rafael Arráiz Lucca, está dividida en dos partes. En la primera, “Los caminos del laberinto”, conformada a su vez por  ocho textos firmados por Graziano Gasparini, Arturo Almandoz Marte, Mónica Silva Contreras y Ciro Caraballo Perichi, Henry Vicente Garrido, Silvia Hernández de Lasala, William Niño Araque, Lorenzo González Casas y Enrique Larrañaga, se ofrecen otras tantas visiones que, en el orden señalado, permiten construir un recorrido cronológico y a la vez reflexivo de la evolución de la ciudad desde su fundación hasta nuestros días, correspondiéndole a cada autor un período determinado.
La segunda parte, “El laberinto del futuro”, está dedicada a mostrar una visión que tiene como horizonte el año 2030 o, como señala Rafael Arráiz Lucca, a “auscultar la temperatura del porvenir”. Está compuesta por una serie de entrevistas-conversaciones realizadas por los editores, en las que se plantean ideas, propuestas y proyectos, acompañados por un valioso material gráfico y fotográfico, a: Tomás Sanabria, Marco Negrón y Federico Vegas (“Visiones panorámicas”), Frank Marcano y Miguel Chacón (“Visión metropolitana, vocación y mercadeo de la ciudad, gobernabilidad y territorialidad”), David Gouverneur (“Red de espacios públicos y de servicios”), Leopoldo Provenzali, Roberto Pérez Lecuna y Max Pedemonte (“Servicios básicos”), Fernándo Tábora (“Ambiente, ecología, paisaje”), Josefina Baldó y Federico Villanueva (“La ciudad al margen”) y Tulio Hernández, y Tahía Rivero junto a Ruth Auerbach (“La trama cultural”).
Si la primera parte versa “sobre la vida de esta ciudad bendita (…) el lugar desde el que se observa el futuro de la urbe es arquitectónico y urbanístico, aunque es imposible abordar un fenómeno antropológico como el urbano, sin detenerse en asuntos culturales, técnicos, ambientales, sociológicos y de diversa índole, siempre vinculados con la tarea humana por excelencia desde hace siglos: la construcción colectiva de los asentamientos ciudadanos”, acotará Arráiz Lucca en la “Introducción”.
Como valor agregado se ofrece al lector lo que los editores denominaron como  una “Bibliografía selecta de Caracas” que sin buscar ser exhaustiva ni definitiva puede servir “de base para quienes quieran continuar investigando sobre la ciudad”.
Este hermoso y voluminoso libro, de tapa dura, formato cuadrado de 31 x 31 cms y de casi 3 Kg de peso (todo un “coffee table book”), encierra en sus 419 páginas un valiosísimo material de estudio que no tiene desperdicio, del cual también vale la pena resaltar las excelentes imágenes cuidadosamente seleccionadas aportadas por una larga de lista de conocidos fotógrafos y por colecciones de diferentes instituciones públicas y privadas. Su condición de producto corporativo impidió que llegase a las librerías por lo que su divulgación y conocimiento han tenido, lamentablemente, un alcance limitado.
Si bien 2004 no marcaba una fecha especialmente significativa dentro de la historia de la ciudad, sí evidenciaba el resurgimiento de una preocupación por su indagación, estudio y reflexión que había encontrado a través de la Fundación para la Cultura Urbana un canal idóneo para hacerse ver gracias al empuje que, a tres años de su creación, ya empezaban a evidenciar sus colecciones de libros. No es casual que sean sus principales figuras visibles a quienes contacte la ExxonMobil para llevar a delante este ambicioso proyecto editorial que hoy comentamos y que quizás, si las circunstancias lo hubiesen permitido, pudo haber contado con un episodio correspondiente a lo transcurrido durante el siglo XXI o una edición facsimilar de sus textos, tomándose como excusa la celebración de los 450 años de Caracas. Lo que no sabemos es si el talante fresco y en buena medida optimista que empapa la páginas de Santiago de León de CARACAS 1567-2030 hubiese prevalecido. Buena falta nos hace.

ACA