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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 478

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL

El Conde, donde Caracas inventó la ciudad del futuro

El conjunto residencial y comercial de Parque Central encarnó en los años setenta la promesa de una modernidad tropical donde el peatón recobraba el trono robado por el automóvil. Tres décadas observando el urbanismo latinoamericano obligan a releer la lección de un gigante de hormigón.

Hay imágenes que resumen el momento exacto en que una ciudad decide borrar su pasado para refundarse. En la historia urbana de Caracas, una de esas imágenes clave es el fotomontaje panorámico en blanco y negro realizado por el arquitecto John Stoddart desde el piso 15 del recién inaugurado Hotel Hilton a finales de los años 60.

La toma, expectante y reveladora, captura un territorio a la espera de un nuevo destino: una vasta franja que se extendía desde la quebrada Catuche hasta la Anauco en sentido oeste-este, y desde lo que hoy es la avenida México hasta el río Guaire en sentido norte-sur, tal como ha señalado el arquitecto Azier Calvo en el Contacto FAC, nº 16, del 26 de febrero de 2017.

En el encuadre de Stoddart destacan la extensión de los terrenos ya baldíos de El Conde y la compacta configuración de San Agustín del Norte, donde sobresale la silueta de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima (proyectada por Valentín Beato Téllez en 1952).

Aquel vacío no era casual: era el testimonio del fin de una era.

Décadas atrás, El Conde —desarrollado y promovido por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche en la carrera expansiva de la ciudad hacia el este— había ofrecido a la naciente clase media caraqueña una de sus primeras oportunidades para experimentar una vida urbana moderna. Era un sector efervescente, dotado de cines, clínicas privadas, clubes, canchas de tenis, museos, estadios y talleres automotrices. Sin embargo, su destino quedó sentenciado a partir de 1938, cuando la recién creada Dirección de Urbanismo del Distrito Federal impulsó las iniciativas que desembocarían en el Plan Monumental de Caracas de 1939 —el célebre Plan Rotival—.

Aquella hoja de ruta, cuyos ecos resonarían en el Plan de 1951, la propuesta del Centro Federal y la Tesis para Caracas de 1959, colocó sobre El Conde una permanente amenaza.

Izquierda: A la izquierda, pabellón que albergó en 1967 «Imagen de Caracas» ubicado en los terrenos al sur de la avenida Bolívar tras la demolición de El Conde. Derecha: Parque El Conde, localizado entre 1968 y 1973 en el lote que formó parte de El Conde ubicado al norte de la avenida Bolívar.

Tal y como comenta Calvo, la prolongación de la avenida Bolívar terminó por asestarle la puñalada mortal, sentenciando el derribo definitivo del barrio a comienzos de los años sesenta y borrando del mapa cientos de inmuebles y toda una forma de entender la trama tradicional. Sobre ese escenario arrasado, tras acoger en 1967 el pabellón que Juan Pedro Posani diseñara para albergar «Imagen de Caracas» y entre 1968 y 1973 el proyecto efímero del Parque El Conde diseñado por Jorge Castillo, la ciudad se dispuso a levantar su apuesta más ambiciosa: Parque Central.

Para articular visualmente este ambicioso relato de modernidad, el Centro Simón Bolívar convocó a un equipo creativo multidisciplinar de primer orden encargado de confeccionar el legendario folleto promocional del complejo. Bajo la coordinación de José A. Menéndez Tannenbaum, la publicación contó con la sofisticada diagramación del diseñador de origen nórdico Erling Oløe y la asesoría técnica de la firma Grafex.

El volumen combinó el rigor documental con el arte gráfico gracias a los planos de plantas elaborados por James Frazier, la refinada fotografía urbana e industrial de Federico Aoun, las selecciones cromáticas de Fotolito Casas, el trabajo de imprenta de Editorial Arte y las geniales ilustraciones de Alberto Monteagudo junto al célebre artista plástico y humorista gráfico Abilio Padrón, quienes imprimieron al material un tono cercano e ingenioso que tradujo el rigor de la ingeniería estructural a una promesa de bienestar cotidiano, inmortalizando en el imaginario colectivo la famosa aspiración de vivir en el futuro.

Definido en el folleto promocional del Centro Simón Bolívar como un «desarrollo urbano multifuncional», el proyecto buscó capitalizar la vanguardia técnica de la ingeniería de la época: pantallas de concreto resistentes a sismos ensayadas en laboratorios especializados de Lisboa, Bérgamo y Venezuela; dos redes independientes de abastecimiento eléctrico con respaldo alternativo; aire acondicionado central; aislamiento acústico; y un novedoso sistema neumático y hermético de succión para la recogida de basura.

Las viviendas a la venta tenían diversas tipologías: de un solo nivel, desde los 103 hasta los 116 m2; tipo estudio desde los 51 hasta los 75 m2; dos modelos dúplex desde 77 hasta 103 m2; un modelo dúplex de 126 hasta 150 m2 y otro de 140 a 174 m2. Todos ofrecidos en propiedad horizontal con financiamiento a 20 años.

En el interior de las viviendas, la promesa de la «ciudad dentro de la ciudad» se traducía en equipamientos que bordaban el futurismo para los años setenta: cabinas de ducha y bañeras de fibra de vidrio de una sola pieza, sanitarios sin tanque accionados por fluxómetro, suministro de agua a presión constante, cocinas empotradas, pisos alfombrados sobre caucho, paredes de revestimiento lavable y climatización regulable por ambiente.

Sin embargo, la verdadera genialidad conceptual del conjunto radicó en su plataforma peatonal, pues mientras que las grandes avenidas y autopistas discurrían por los niveles inferiores, en la superficie se imponía el lema que definía la experiencia del habitante: caminar.

La gran innovación conceptual de Parque Central no residió únicamente en la verticalidad de sus torres ni en la osadía técnica de sus estructuras, sino tambien en la radical segregación de flujos. La ciudad vehicular quedaba abajo, soterrada en complejas redes de enlace que conectaban con las avenidas Bolívar, Lecuna, Libertador y la Autopista del Este; arriba, flotando sobre la polución y el rugido del tráfico, emergía la ciudad peatonal.

En esa plataforma elevada, el ciudadano podía ir al cine, al teatro, a la iglesia, al colegio o a hacer la compra «caminandito», sin cruzar una sola calle transitada por coches. La utopía caraqueña ofrecía conectar directamente al peatón, a través de pasarelas y corredores sombreados, con los principales hitos culturales de la zona: el Hotel Caracas Hilton, el Ateneo, el Museo de Bellas Artes, el Parque Los Caobos y el sistema Metro.

El proyecto del taller de arquitectura Siso, Shaw y Asociados y la constructora Delpre, no pretendía ser un simple conjunto residencial de alta densidad, sino una respuesta sociológica a la metamorfosis acelerada de la capital. La capital venezolana ensayaba una escala humana de proporciones gigantescas, un coloso de hormigón concebido como el laboratorio definitivo del hábitat moderno, en los terrenos que alguna vez ocupara la retícula tradicional del sector El Conde.

En las pautas promocionales de la época, la retórica institucional no dudaba en confrontar la nostalgia por la «antañona Villa de Santiago de León» con el vértigo del progreso. Se asumía que la expansión de la metrópoli traía consigo cierto desasosiego, pero se prometía una compensación audaz: devolverle al ciudadano el «derecho humano a la alegría de vivir» mediante la reconquista del espacio público.

Parque Central proyectó la idea de que la densidad vertical no tenía por qué traducirse en hacinamiento o deshumanización, sino en eficiencia de servicios, integración comunitaria y liberación del suelo para la vegetación y el encuentro social. Era la materialización de un centro multifuncional donde residir, trabajar y disfrutar no exigían el peaje del atasco diario.

Vista hoy, con el paso del tiempo, y revisando este folleto promocional, la experiencia de Parque Central permanece como uno de los ejercicios de diseño urbano más ambiciosos y complejos del siglo XX en el continente. Un testimonio monumental de una época en que Caracas no solo soñaba en grande, sino que se atrevía a edificar el futuro.

Al volver la vista atrás hacia el fotomontaje de John Stoddart, la perspectiva adquiere una dimensión casi poética. Aquella panorámica en blanco y negro congeló un momento único previo a la transformación urbana: el espacio vacío como una página en blanco donde una metrópoli impaciente dibujó su propia utopía de hormigón. La imagen documenta la demolición de El Conde o la quietud que antecedió al estruendo de la construcción, así como la fe ciega de una época en la capacidad de la arquitectura para reinventar la vida social.

Hoy, al contemplar Parque Central desde el mismo horizonte, la foto de Stoddart se reafirma como prueba de como Caracas borró un trozo de su historia para atreverse a construir la escala monumental de su futuro.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal y primera imagen. Archivo personal de Iván González Viso. Obsequio de María Eugenia Bacci, curadora junto a Diana Henríquez del archivo de John Sttodart.

Segunda imagen. Colección Crono Arquitectura Venezuela

Resto de las imágenes. Centro Simón Bolívar (s/f). Parque Central. Como vivir mejor en una ciudad moderna. Folleto promocional.

1973• Cierra sus puertas el Parque Recreacional El Conde

1973• Cierra sus puertas el Parque Recreacional El Conde ubicado en un terreno entre la av. Bolívar y la av. México, en la parte norte de la urbanización El Conde, diseñado por el arquitecto, diseñador industrial y artista Jorge Castillo C. (1933-2022) (FAU UCV promoción 9/1959), con la colaboración del arquitecto Bernabé Ruíz D. (FAU UCV promoción 16A/ 1967).

El centro de entretenimiento se creó de forma temporal por el Centro Simón Bolívar (CSB) mientras se determinaba el uso definitivo para los terrenos de la parte norte de la urbanización El Conde.
El Parque había abierto sus instalaciones en 1968.

HVH

1968• Parque Recreacional El Conde

Parque El Conde.jpg

1968•  Se concluye la construcción y equipamiento del Parque Recreacional El Conde, ubicado en un terreno entre la Av. Bolívar y la Av. México, en la parte norte de la urbanización El Conde, diseñado por el arquitecto, diseñador industrial y artista Jorge Castillo C. (1933-2022) (FAU UCV promoción 9/1959), con la colaboración del arquitecto Bernabé Ruíz D. (FAU UCV promoción 16A/1967).

Este recinto de diversiones, cultural y expositivo fue considerado por el Centro Simón Bolívar CSB como una obra temporal ya para el lote de terreno donde se levantó aún no se había definido el proyecto que allí se haría. Por consiguiente al arquitecto Castillo se le solicitó la elaboración de una propuesta de construcción económica, rápida de edificar y de desmontar. Este momento coincidió con un área de investigación que Jorge Castillo desarrollaba: la de estructuras modulares, de reducida dimensión, de poco peso y con la posibilidad se ser recubiertas con materiales livianos y fácilmente fabricados industrialmente y no a pie de obra.

Castillo empleó en el Parque Recreacional El Conde estructuras metálicas livianas, de ensamblaje rápido, fibra de vidrio para los cerramientos modulares de las paredes y techos, y plásticos y polímeros para los acabados que aportaron vivos colores a las construcciones.
Con ellos se definieron Pabellones expositivos en donde se celebró en 1971 la IV Bienal de Arquitectura de Venezuela bajo el lema «Vivamos en los espacios del hombre», para la que se abrieron restaurantes y brindó la posibilidad de dictar múltiples charlas y conferencias, entre las cuales vale destacar, entre otras, las Primeras Jornadas Nacionales de Arquitectura y Urbanismo.
Este parque recreacional fue muy visitado por su atractivo y fácil acceso urbano hasta el año 1973 cuando fue cerrado y desmontado.
El arquitecto Jorge Castillo C. fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura en el año 1999.

HVH

¿SABÍA USTED…

… que en 1940 se construye y pone en servicio el Puente Mohedano?

1. Vista del Puente Mohedano desde el río Guaire (c.1940)

Caracas, fundada como se sabe en la parte más estrecha del valle que le dio nombre, nació contenida entre las quebradas de Caroata al oeste y Catuche al este y limitada por el rio Guaire al sur, espacio en que se trazó su damero fundacional. Mas temprano que tarde debió empezar a sortear tales accidentes con la finalidad de poder ocupar nuevos territorios y dar cabida a un crecimiento urbano lento pero sostenido que primero se manifestó hacia el oriente y el occidente de forma regular y posteriormente hacia el sur, pero que en todos los casos tuvo que recurrir a la construcción de puentes que facilitaran la prolongación de la cuadrícula y la comunicación fluida.

Aunque ya se han realizados algunos intentos parciales y diversas crónicas, sería retador llevar una exhaustiva indagación que fije en el tiempo y el espacio la aparición de los primeros puentes en Caracas, que narre su supervivencia, paulatina desaparición y sustitución, así como su aumento en número y localización de acuerdo a las necesidades que se fueron presentando e incluso que ilustre acerca de las técnicas constructivas utilizadas en cada caso. Sí se sabe que los primeros realizados durante los siglos XVII y XVIII resolvieron el paso sobre los cauces de agua que venían del Ávila, y que el salto firme sobre el Guaire se dio ya entrado el siglo XIX recurriendo al uso de componentes metálicos dando luego paso, ante la violencia de las crecidas del río y el desarrollo de la industria del cemento a los ejecutados en concreto armado durante el siglo XX. Lejos estamos de pretender cubrir ese vacío, pero para acercarnos al caso al que hoy nos dedicaremos, recomendamos leer la nota que publicáramos sobre el Puente Las Mercedes (1941) en el Contacto FAC nº 342 del 15 de octubre de 2023 (https://fundaayc.com/2023/10/15/sabia-usted-107/).

2. Arriba: Recorte del plano de la Esso de 1946 donde se ve con claridad la ubicación del Puente Mohedano resaltándose el área que abarca la foto inferior. Abajo: Vista hacia el norte (con el Ávila al fondo) tomada a inicios de la década de 1940 que muestra el encuentro entre la quebrada de Anauco y el río Guaire en el lugar donde fue construido el Puente Mohedano, que aparece cruzado por varios vehículos. Siguiendo hacia el norte la avenida que lleva a la Plaza Mohedano o Morelos. También aparece después del puente el cruce a modo de rotonda con la avenida Este 10 desarrollándose ésta hacia la izquierda en dirección a El Conde), observándose otro puente que salva la quebrada. Del cruce con la Este 10 hacia la derecha arranca la vía que conduce hacia el Parque Los Caobos. En la rotonda del primer plano, a la izquierda se empalma la calle que conecta con San Agustín del Sur y hacia la derecha se encuentra la autopista del Este en obras.

Pues bien, comenzaremos diciendo que la construcción y puesta en funcionamiento del Puente Mohedano el año 1940, obedeció a la necesidad de resolver la comunicación sobre el Guaire entre el extremo este correspondiente al desarrollo de las urbanizaciones San Agustín del Norte y El Conde y la prolongación también hacia el este de la avenida principal de San Agustín del Sur (hoy Bulevar Leonardo Ruiz Pineda). Construido en concreto armado, se ubicó muy cerca de la confluencia de la quebrada Anauco con el Guaire conectado a una rotonda que marcaba el final de la avenida Este 10 (hoy Lecuna) de la cual partían también sendas vías que conducían hacia la que se llamó inicialmente como Plaza Mohedano (hoy Plaza Morelos) al norte y otra que atravesaba diagonalmente el Parque Los Caobos (antiguo Parque Sucre) y se conectaba con la avenida Mosquera (prolongación de la avenida México hacia el este).

Su denominación, al igual que el de la mencionada plaza muy probablemente honra el recuerdo del sacerdote español José Antonio García Mohedano (1741-1804) -conocido como el Padre Mohedano- que se destacó como uno de los introductores del cultivo del café en Venezuela y primer párroco de Chacao, en donde, por cierto, también hay una avenida con su nombre.

3. Recorte del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929 donde se indica la ubicación de un puente anterior al Mohedano colocado más al este.

Un breve recorrido por la planimetría de Caracas a partir de 1929 permite ver en el mapa de ese año de Ricardo Razetti la presencia, como parte de la prolongación del damero central hacia el sureste, de las urbanizaciones de San Agustín del Norte (promovida por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche en terrenos de la antigua hacienda La Yerbera entre las quebradas Cienfuegos y Catuche, iniciada en 1926 e inaugurada en 1928) y El Conde (en lo que se llamaba El Ensanche, antigua hacienda El Conde, entre las quebradas de Catuche y Anauco iniciada, a partir de 1928, por Juan M. Benzo, Juan Bernardo Arismendi y Tomas Sarmiento), cada una con sus respectivos trazados. También permite observar al sur del río la recién creada trama de San Agustín del Sur, una de los primeros desarrollos realizados por el recién creado Banco Obrero entre 1928 y 1929, según proyecto promovido por Luis Roche y Diego Nucete Sardi en el lote de terreno denominado como “Vegas del Guaire”.

Otro elemento a considerar en el plano de 1929 es la existencia de un puente que comunica los dos “sanagustines” como prolongación de la avenida Sur 11 y de una especie de distribuidor al extremo este la avenida principal de San Agustín del Sur que conecta con el norte atravesando el rio en las proximidades del Parque Sucre o Los Caobos, posible germen de lo que posteriormente será el Puente Mohedano.

4. Izquierda: Recorte del “Plano de Caracas Monumental” de 1936 de Ramón Sosa B. sin presencia aún del Puente Mohedano. Derecha: Recorte del «Plano de Caracas y sus alrededores» de la Esso de 1946 con el Puente Mohedano ya ejecutado.

Más precisa con respecto a cómo finalizaba la avenida Este 10 y las derivaciones que desde allí se producían pareciera ser la imagen que ofrece el “Plano de Caracas Monumental” de 1936 realizado por Ramón Sosa B. y ya, con el Puente Mohedano incorporado, los planos preparados por la Esso en 1946, tanto el de Caracas y sus alrededores como el que recoge la toponimia del damero.

5. “Plano general de la distribución de las nuevas avenidas, calles y carreteras” de 1936 (anexo al Plan Monumental de Caracas de 1939).

Por otra parte, vale acotar que el empujón definitivo que le dará vida al desarrollo vial de donde se derivará la aparición del Puente Mohedano, surgirá del “Plano general de la distribución de las nuevas avenidas, calles y carreteras” de 1936 (anexo al Plan Monumental de Caracas de 1939), que a su vez sirvió de base a la aprobación en 1940 del “Plan Director de Calles y Avenidas” por el Concejo Municipal del Distrito Federal. Éste contemplaba junto a la creación de la avenida Bolívar (construida en una primera etapa entre 1945 y 1949 hasta Parque Carabobo, que implicó la demolición de las cuadras comprendidas entre las avenidas Este 6 y Este 8 entre El Silencio y el Parque Los Caobos), el considerar como eje paralelo a ser reforzado el correspondiente a la avenida Este 10 sobre la que se encontraba el Nuevo Circo y unía a San Agustín del Norte y El Conde finalizando en la rotonda que ya anteriormente hemos mencionado, de la que se desprendería un ramal que conectaría a través del Puente Mohedano con el primer esbozo de la Autopista del Este.

6. Dos vistas del sector Puente Mohedano donde resalta la presencia del edificio de A. Planchart y Cia./Sucr. C.A. (c.1950).

Esta importante animación urbana y vial, condujo a algunos inversores y promotores a ver en Puente Mohedano (tal fue el nombre que se le dio al sector) una zona importante de desarrollo de la ciudad. El caso más emblemático lo constituyó el del distribuidor y comercializador de automóviles Armando Planchart, quien no dudó en encargarle al arquitecto norteamericano Clifford Charles Wendehack el diseño de su flamante edificio sede (que se terminó de construir en 1947) sobre la avenida Este 10 frente a la rotonda, constituyéndose en referencia dado el carácter arquitectónico que cobró, con predominio del art déco como estilo seleccionado para darle lustre a la monumentalidad con que se presentaba resolviendo la esquina vidriada para la exhibición de automóviles, teniendo como complemento espacios para darles servicio, venta de repuestos, depósitos y oficinas administrativas.

7. 1954. Izquierda: Finalización de la segunda etapa de la avenida Bolívar y su conexión con la Autopista del Este que llega hasta Puente Mohedano. Comienzo de la degradación de El Conde. Derecha: Impacto de la construcción de la segunda etapa de la avenida Bolívar sobre el sector Puente Mohedano.

Sin embargo, lo que surgió como un lugar promisorio sufrió los rigores de la vorágine que se sucedió después de la finalización de la construcción de la avenida Bolívar y la puesta en práctica del Plan de Vialidad. Así, en 1953 se inaugura la Autopista del Este que iría justamente desde Puente Mohedano hasta La Carlota, y que en 1955 se prolongará hasta Petare-La California, canalizándose a la vez buena parte del río Guaire. En 1954 se asesta un duro golpe a la urbanización El Conde y al funcionamiento de Puente Mohedano y sus alrededores cuando Pérez Jiménez decide darle curso, junto a la construcción de la segunda etapa, a la conexión entre la avenida Bolívar y la Autopista del Este. Caída la dictadura, a partir de 1958 se adelanta firmemente la prolongación de la autopista hacia el oeste decidiéndose hacer el trazado de la vía a ambos lados del río trayendo como consecuencia la demolición del puente original que conectaba los dos “sanagustines” y la construcción de otro más hacia el este.

En la década de los 60 se emprende la expropiación definitiva de El Conde tanto al norte de la avenida Bolívar (hasta la avenida México) como al sur (hasta la avenida Este 10) lo cual involucró cerca de 500 edificaciones de todo tipo, previéndose en la franja sur la construcción de Parque Central que se comienza a proyectar en 1969.

8. c.1972. Finalización de la primera etapa de Parque Central construido sobre las ruinas de El Conde entre la avenida Bolívar y la avenida Lecuna. Conexión de la avenida Lecuna con el Paseo Colón y la Autopista Francisco Fajardo, demolición de A. Planchart y Cia./Sucr. C.A., transformación definitiva del sector Puente Mohedano junto a la desaparición del puente.

La estocada final al sector Puente Mohedano se producirá en 1970 cuando se inaugura la avenida Lecuna que facilitaría, por un lado, la construcción de Parque Central cuya primera etapa finaliza en 1972 y, por el otro, permitirá una conexión directa con la ya denominada Autopista Francisco Fajardo hacia el este. Será el momento en que desaparece el puente Mohedano y que marca también la demolición del edificio de A. Planchart y Cia./Sucr. C.A., construyéndose en parte de su terreno la Torre Este de Parque Central, finalizada en 1983.

9. Izquierda: Vista aérea del extremo este de la avenida Bolívar y sus alrededores en la actualidad. Derecha: Lugar donde aproximadamente estuvo ubicado el Puente Mohedano.

Con la suerte corrida por el puente, del que aparentemente no han quedado vestigios, se repite la historia de una ciudad que creció sin medida pasando por alto de lo que bien podrían haber sido restos de una rica memoria que solo las fotografías permiten revisitar.

ACA

Procedencia de las imágenes.

1. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

2. Caracas del valle al Mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/planos/petroleo-automovil-y-turismo/); y José E. Arnó Ortega (https://www.pinterest.com/pin/17521886044693611/)

3. Caracas del valle al Mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/planos/ultimo-plano-de-razetti/)

4. Caracas del valle al Mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/planos/de-pueblo-ciudad-caracas-monumental/) y (https://guiaccs.com/planos/petroleo-automovil-y-turismo/)

5. AA.VV. El Plan Rotival. La Caracas que no fue (1991)

6. José E. Arnó Ortega (https://www.pinterest.com/pin/384917099381697261/); y Marisol Gilabert (https://www.pinterest.com/pin/453667362459155649/)

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela y José E. Arnó Ortega (https://www.pinterest.com/pin/384917099383309708/)

8. Newton Rauseo. INTERVENCIONES URBANAS EN LA PARROQUIA SAN AGUSTÍN: DE LA GESTION PRIVADA (Urb. El Conde) A LA GESTION ESTATAL (Parque Central) (file:///C:/Users/USER/Downloads/Investigac.%202010%20El%20Conde-Parque%20Central-1.pdf)

9. Capturas de Google Earth.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 259

Parque Central es de por sí una estupenda excusa para realizar no uno, sino varios trabajos de investigación. De allí la dificultad de abarcar desde aquí la totalidad de temas sobre los que invita a hablar y reflexionar este complejo que buscaba convertirse, como se señala en la propaganda que ilustra nuestra postal el día de hoy, en “el nuevo centro para la Caracas del futuro”.

Proyectado desde 1969 por dos jóvenes arquitectos, Henrique Siso y Daniel Fernández-Shaw, al sur de la avenida Bolívar, en una extensión de 30 hectáreas sobre la que otrora fuera la urbanización El Conde, Parque Central para 1971 (fecha en que sale publicado el aviso publicitario que hoy nos acompaña) llevaba un año construyéndose para el Centro Simón Bolívar (presidido por Gustavo Rodríguez Amengual) por Delpre C.A. (empresa del ingeniero Enrique Delfino) y, como puede notarse en el montaje, aunque los edificios residenciales ofrecen su perfil y alturas definitivos, las que finalmente serán las dos torres que por mucho tiempo ostentarían el primer lugar entre los edificios más altos realizados en concreto armado del hemisferio occidental, ofrecían (a través de una de ellas) una imagen muy distante a la que finalmente tuvieron. Se trataba de la primera versión que derivará luego en la definitiva que hoy todos conocemos.

1. Propaganda promocional destinada a la venta de Parque Central publicada en fechas cercanas a su terminación.

Si bien la polémica siempre acompañó la realización de Parque Central, desde la propia demolición de El Conde y el procedimiento que se siguió, hasta su compaginación con los diferentes visiones que se tenían para la avenida Bolívar; desde las propuestas que lo antecedieron para el mismo lugar hasta la decisión que le permitió construirse con una altísima densidad que sin duda impactó el sector donde se implantó, lo cierto es que fue proyectado con un elevado profesionalismo, afrontando la complejidad del caso, tomando y resolviendo todas las previsiones técnicas necesarias que involucraba el estar en presencia de una ciudad dentro de la ciudad. Se buscó ofrecer los servicios y el confort que hicieran sentir a sus residentes que salir de sus confines no era necesario lo cual se acompañó de una alta calidad en el diseño arquitectónico. “En Parque Central todo está a la puerta de su casa, caminandito. El fascinante mundo que ofrece una esplendorosa ciudad moderna, como una alfombra se extiende a sus pies, invitándole a ser protagonista de una emoción sin igual”, será la frase que aparecerá en el folleto propagandístico “Cómo vivir mejor en una ciudad moderna”, publicado alrededor de 1975 por el Centro Simón Bolívar.

De tal forma, en el complejo, además de viviendas, oficinas y comercios (1.170 locales), se puede encontrar un enorme estacionamiento desarrollado en sus 3 sótanos con capacidad para 8.000 vehículos, y en sus áreas comunes (las abiertas tratadas paisajísticamente según proyecto de Roberto Burle Marx) se cuenta con museos, piscina techada, gimnasio, escuela, iglesia y centro parroquial, salas de cine, salas de teatro y espacios destinados a convenciones y eventos, usos algunos que no estaban previstos en el proyecto original.

2. Proyecto para el Centro Residencial El Conde de la oficina BMPT (Bemergui, Menéndez, Posani y Tobito), 1966
3. Arriba: Vialidad en El Conde y sus alrededores (1956). Abajo: Reestructuración de la vialidad asociada a la construcción de Parque Central (1981)
4. Conjunto Parque Central. Dibujo axonométrico.
5. Las dos etapas de Parque Central

Pensado para desarrollarse por etapas, está conformado por ocho edificios residenciales de 44 pisos y 127 metros de altura (uno de los cuales se destinó posteriormente al uso de hotel) con 317 apartamentos cada uno para albergar 3.500 familias, y dos torres gemelas de oficinas de 60 pisos y 225 metros de alto que buscarían desplazar al Centro Simón Bolívar como símbolo de la ciudad y además albergarían buena parte de la administración pública central (alrededor de 16.000 personas).

6. Arriba: Corte general del conjunto mostrando los edificios residenciales. Abajo: plantas tipo con modelos de uno de dos de los apartamentos duplex de los edificios residenciales de Parque Central
7. Fachada estrutural, planta y vista exterior de una de las torres de oficinas de Parque Central

Tal y como apunta Nancy Dembo en el artículo dedicado al conjunto dentro de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “Los edificios de vivienda… fueron concebidos con sistemas de extracción de basura al vacío, suministro de agua por tuberías de cobre y aire acondicionado integral con agua helada, de avanzada para su época. La mayor parte de las fachadas están orientadas al sur o al norte”. Fueron construidos utilizando el “sistema túnel” el cual, pese a sus limitaciones, fue aprovechado para sacarle el máximo provecho logrando ofrecerse una amplia diversidad de apartamentos siendo tratado de manera inteligente al momento de resolver su llegada a las plantas inferiores. Están rematados con espacios que finalmente, a diferencia de lo proyectado inicialmente, se destinaron a guarderías. “Las torres de vivienda fueron diseñadas con un pasillo central y apartamentos a ambos lados, que combinan 28 tipos de residencias, simples o dúplex, de entre 60 y 140 metros cuadrados”. Se ofrecían soluciones de un dormitorio (46 m2), de dos (80 m2), de tres (121 m2) y de cuatro (141 m2).

Por su parte, “los edificios de oficina se construyeron con encofrados deslizantes con los cuales se levantaron los cuatro núcleos externos de circulación que, unidos entre sí por macrovigas, cada 12 ó 14 pisos, constituyen enormes pórticos. La estructura interior de los edificios es de acero, y crean un sistema de soporte de estructura liviana, muy conveniente para la condición sísmica de Caracas”, nos apuntará Dembo.

Como señala Henrique Vera en el artículo “Parque Central: un símbolo de Caracas”, aparecido en la revista CAV, nº 58 (2011), “el diseño y cálculo de la estructura de los edificios de vivienda estuvo a cargo de Mario Paparoni y Sergio Holoma. (…) La estructura de las dos torres de oficina fue calculada por el mismo Enrique Delfino, utilizando como base aportes realizados por Paparoni, Holoma, Andrés Ruiz, Castro Taguada y José Luchsinger”.

La primera de las tres etapas contempladas para la construcción de los 1.123.533 m2. de Parque Central se culminó en 1973, dándose inicio un año antes a la promoción y venta de apartamentos (de gran éxito entre profesionales y familias de la clase media), y cumplimiento a una de las condiciones que había impuesto el gobierno para otorgar su aval a la obra. Esto nos lo explica con claridad David Myers en el interesante libro Toma de decisiones sobre la renovación urbana en El Conde (1974): “Consciente de que su triunfo al terminar una década de gobierno de A. D. se debió a la división del partido de gobierno, y con la esperanza de fortalecer su partido COPEI, el nuevo Presidente buscaba oportunidades para contrastar su administración en forma favorable con la anterior… El Presidente Caldera nombró a su amigo personal y conocido contratista, Gustavo Rodríguez Amengual, como Presidente del Centro Simón Bolívar…[quien] inmediatamente re-examinó la posibilidad del complejo de vivienda multifamiliar para la clase media en El Conde… recibió instrucciones de que cualquier proyecto relacionado con El Conde debería reunir tres condiciones: (a)…retornar una ganancia sustancial y así colocar al CSB en una posición financiera fuerte; (b) la construcción tendría que realizarse lo más rápidamente posible para asegurar que sus elementos principales fueran terminados antes de las elecciones de 1973; y (c) el financiamiento tendría que hacerse aparte del presupuesto regular, para de esta manera lograr que el Congreso, controlado por la oposición, no tuviera poder para retardar o rechazar el proyecto. Dentro de éstos parámetros, Rodríguez Amengual tenía completa libertad para ejercer su criterio en cuanto a solicitud y análisis de proyecto, por cuanto el CSB constituye legalmente una compañía anónima”.

Rodríguez Amengual entra en contacto con Enrique Delfino, experimentado constructor a quien conocía desde sus tiempos colegiales, para ofrecerle la ejecución del conjunto quien le hace una tentadora propuesta que eximía al Centro Simón Bolívar de financiar la obra debiendo asumir “únicamente” el préstamo hipotecario, como propietario y beneficiario. El proyecto suponía que el conjunto llegaría a autofinanciarse, y que su administración, condominio y mantenimiento debían pasar a manos privadas en algún momento; pero esto no ocurrió nunca. Meyers agregará: “Rodríguez Amengual eligió el plan integral preparado por Enrique Delfino… Delfino propuso un proyecto en tres etapas con torres de 54 pisos, 6.800 apartamentos de clase media, espacios para oficinas y centro comerciales. El costo total, excluyendo los terrenos, ascendía a unos 500 millones… ofreció financiamiento internacional con la condición de que los activos del Centro fueran dados en garantía para respaldar los préstamos a DELPRECA, la cual era su compañía de construcción privada. A fines de 1969, Rodríguez Amengual presentó el proyecto Delfino como proyecto del CSB, iniciándose una nueva etapa en la vida urbana de la clase media de la capital”.

8. La vida en Parque Central después de su apertura
9. Imágenes del deterioro en el que se encuentra sumido Parque Central

Puesta en servicio la segunda etapa en 1979 cuando se entrega la Torre Oeste y finalizado en su totalidad en 1983 cuando se concluyó la Torre Este, año en el que durante el mes de febrero se produjo el llamado “viernes negro” (momento en el que la fortaleza del bolívar empezó a debilitarse), el funcionamiento de Parque Central fue durante más de dos décadas demostración de que el concepto original era viable. Sin embargo, el hecho de que ningún gobierno haya cedido el mantenimiento del conjunto dándolo sólo como pagos políticos a terceros en medio de una alta corruptela, aunado a su incapacidad para autofinanciarse a partir del cobro regular de las cuotas de condominio comenzó a hacer mella en la calidad de vida de sus ocupantes afectando indirectamente a sus visitantes, estando hoy en día prácticamente abandonado por el Estado a su propia suerte. Vicente Lecuna en “El nuevo modo de vivir. Violencia informal en ‘Nocturno’ de Lucas García y Parque Central”, artículo aparecido en el nº 24 de Voz y Escritura. Revista de estudios Literarios (2016) afirmará: “El Estado no pudo mantener en pie un proyecto que, entre otras cosas, daba al traste con su vecino, el barrio, y con la ciudad tradicional que nunca llegó a colonizar”.

Henrique Vera, producto de la entrevista que le realizara a Daniel Fernández-Shaw en la revista CAV, nº 58 ya citada, concluirá su artículo (escrito hace 10 años) afirmando: “Hoy día, el conjunto tiene muestras evidentes de deterioro las cuales no son irreversibles. Se requiere colocar en manos de los propietarios residentes el manejo del mantenimiento, que está a cargo del CSB, sujeto a los avatares que dicta la política, a subcontrataciones ineficientes y a corruptelas. Hay que sanear los estacionamientos, reparar los ascensores, restituir el paisajismo y otras tareas, algunas mayores y otras no, que de realizarse devolverían el esplendor de ese símbolo caraqueño que alberga diariamente una población de 50.000 personas”.

Ya el CSB desapareció y el deterioro ha continuado acrecentándose a pesar de intervenciones siempre esporádicas y desarticuladas que buscan solucionar problemas cuando llegan al límite. A ello deben añadirse los inconvenientes derivados de la inseguridad, la falta de agua y los cortes eléctricos los cuales suman puntos a la imposibilidad de ver la deseada recuperación hecha realidad.

10. Vista aérea del conjunto de Parque Central y sus alrededores en 2015

En todo caso, queda como consuelo el que Parque Central fuera seleccionado en representación de Venezuela (junto a otras importantes obras) por los curadores para estar presente en la exposición «Latin America in Construction: Architecture 1955-1980» realizada el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York entre marzo y julio de 2015.

Nota

Para tener una visión más completa sobre este complejo y sus antecedentes, así como para encontrar las fuentes de las imágenes remitimos a consultar, adicionalmente a las citadas en la nota, las siguientes referencias:

  • Revista PUNTO, nº 29 (1966)
  • Revista CAV, nº 33 (1971)
  • Revista CAV, nº 35 (1973)
  • Revista ESPACIO, nº 2 (1988)
  • Newton Rauseo, “Intervenciones urbanas en la parroquia San Agustín: de la gestión privada (Urb. El Conde) a la gestión estatal (Parque Central), 2013 (http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3364?mode=full).
  • Oscar Tenreiro, Blog Entre lo cierto y lo verdadero, “Una pequeña historia necesaria” (13 entregas más una de conclusiones publicadas entre el 21/12/2013 y el 19/03/2014)
  • Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, Caracas del Valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje, 2015
  • Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

ACA