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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 156

Con el diseño y construcción de «A. Planchart y Cia./Sucr. C.A.» se reafirma lo que Lorenzo González Casas en “Autopía: Modernismo motorizado en Caracas” (https://ccscity450.com.ve/ensayo/autopia-modernismo-motorizado-en-caracas/) califica como “la omnipresencia de los carros” en el paisaje urbano caraqueño y con ello la creciente demanda en el desarrollo de una nueva tipología edilicia para su venta y consumo.

Desde que William H. Phelps, en enero de 1909, con apoyo de Enrique Arvelo y Edgar Anzola, comenzó la distribución de los vehículos Ford a través la C.A. El Automóvil Universal, hasta que el arquitecto norteamericano Clifford Charles Wendehack (1886-1948) proyecta para el entonces emergente empresario Armando Planchart el showroom o concesionario de automóviles de la General Motors Company que hoy nos ocupa (cuya fotografía engalana la postal del día de hoy), el registro en la evolución de la señalada tipología configurada por “espacios que colocaban los autos fuera de su entorno asfáltico natural, como en vitrinas de joyería magnificadas”, permite a González Casas compilar para 1925 una red comercial “con al menos 40 marcas de automóviles y 24 concesionarios en todo el país”.

Así, el edificio diseñado por Wendehack, ubicado en la desaparecida urbanización El Conde (frente al Puente Mohedano), aparece si se quiere en el momento en que la bonanza económica había detonado un significativo auge en la venta de automóviles marcando un antes y un después en el tratamiento del tema, dado el carácter arquitectónico que cobró, con predominio del art déco como estilo seleccionado para darle lustre a la monumentalidad con que se presenta resolviendo la esquina vidriada donde los lustrosos automóviles se exhiben en un gran espacio de dos alturas. Ofrecía este concesionario, como otros que se desarrollaron, espacios para dar servicio a los autos, venta de repuestos, depósitos y oficinas administrativas.

A Wendehack se le atribuye también el diseño (casi simultáneamente con el showroom encargado por Planchart) del nuevo edificio para El Automóvil Universal en Quinta Crespo, destacando a partir de entonces la presencia en el paisaje caraqueño de otras instalaciones de este tipo tales como el edificio Cars, proyectado por la General Motors Overseas Operations en el Paseo Los Ilustres, de 1948 (promovido por Armando Planchart) y el de los automóviles De Soto (a solicitud de Alberto Phelps), por Donald Hatch, entre las esquinas de Pilita a Mamey, de 1953. No obstante, tal y como subraya González Casas en su ensayo: “dos ejemplos de especial interés fueron el de Chrysler-Plymouth, del mismo Hatch, inspirado en los objetos vidriados de Mies van der Rohe, construido en 1955 en Plaza Venezuela y demolido para dar paso a la torre Phelps, y el de Angloven, de planta circular y osada estructura, en Bello Monte, proyectado en 1954 por la oficina de Vegas y Galia (este último piloto de autos de carrera y campeón nacional en 1960)”.

Armando Planchart (1906-1978), para quien Wendehack diseña el concesionario de Puente Mohedano, refuerza justamente con este episodio su ascendente carrera de exitoso empresario, la cual se gestó desde muy joven acompañada con una notable capacidad de trabajo que lo llevó a convertirse en un eficiente vendedor de automóviles en San Cristóbal, luego de trabajar como “office boy” para un banco tras haber tenido que dejar los estudios formales a los doce años, tal y como relata Eduardo Casanova en https://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/armando-planchart/. Su empuje en el negocio automotriz hizo “que la General Motors, a pesar de su juventud lo promoviera a ‘dealer’ independiente. No pasó mucho tiempo sin que se convirtiera en el representante en el país de los mejores autos de su tiempo, especialmente de los famosos ‘Cadillacs’, que se convertirían en los más buscados por los ricos y poderosos”. Producto de ello es el edificio que hoy abordamos el cual también nos muestra la presencia de una persona que tomó siempre muy en cuenta el valor agregado que otorga la buena arquitectura.

“Armando Planchart es el más claro ejemplo de que ser rico no es malo. No heredó otra cosa que una gran capacidad de trabajo y dos condiciones que lo acompañaron toda su vida: la generosidad y un excelente sentido del humor”, enfatizará Casanova. Su asombroso olfato para los negocios le permitió reunir una considerable fortuna la cual orientó en buena parte hacia el apoyo de importantes obras benéficas y el patrocinio de la cultura y el arte, lo cual se evidencia a través de las diferentes obras que comisionó, tales como: la Plaza Las Tres Gracias, de la urbanización Los Chaguaramos, en 1946, obra del arquitecto catalán Joseph Mimó I Mena; el ya mencionado Edificio Cars, construido en un terreno con frente a la citada plaza, inaugurado en 1951; y su casa personal, “El Cerrito”, mundialmente reconocida, proyecto del arquitecto italiano Gio Ponti, la cual fue terminada en diciembre de 1957, donde cobra particular relevancia la participación de su esposa Anala en todo el proceso de gestación de la obra.

No es de menor valor señalar en este marco que para la inauguración de su local comercial en Puente Mohedano, Planchart organizó una exposición simultánea, de 26 cuadros del pintor Manuel Cabré y que al año siguiente se celebró el Primer “Salón Planchart”, evento patrocinado por su empresa, que reforzó y estimuló, conjuntamente con el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, el reconocimiento y difusión de nuestro arte.

Wendehack, por otro lado, fallece el año siguiente en que «A. Planchart y Cia./Sucr. C.A.» abre sus puertas, por lo que se convierte en una de las últimas obras que realizara y junto a la Casa Club del Valle Arriba Golf Club en el cierre de su incursión en nuestro país, desde que por primera vez participara (tras la indefinición que se produjo en la convocatoria de un concurso previo) a instancias de William H. Phelps (condiscípulo en sus estudios en el Lawrenceville School de New Jersey) en el proyecto de la Casa Club del Caracas Country Club entre 1928 y 1929, ya convertido en el arquitecto más importante especializado en el diseño de ese tipo de edificios en su país, desde la apertura de su propia oficina en 1923 en Nueva York.

El Caracas Country Club, diseñado en estilo spanish revival, le abrió a Wendehack las puertas desde que llegó a Venezuela en 1928, para poder realizar una serie importante de obras “empezando por una serie de casas-modelo para la venta en el propio club, con cinco tipologías que eran todas variaciones de un mismo tema, en torno siempre a una torre cilíndrica. De allí pasará a diseñar otras casas memorables que van desde el neotudor de la quinta Peña Viva y el neonormando de la quinta Berberena…”, tal y como apunta Hannia Gómez en el artículo dedicado a Wendehack dentro del catálogo “Our architects. Arquitectura norteamericana en Caracas. 1925-1975” de la exposición del mismo nombre realizada en 2017.

Con respecto al edificio de «A. Planchart y Cia./Sucr. C.A.» sólo añadir que durante la gestión del ingeniero Norberto Barrios como presidente del Centro Simón Bolívar (1966-1969) se adquiere el inmueble, el cual posteriormente sería demolido para completar el trazado de la nueva avenida Este-Oeste 10 o Avenida Vicente Lecuna. Años después en parte del terreno donde estuvo ubicado, se construyó la Torre Este del Conjunto Parque Central.

ACA

1947• Concesionario A. Planchart y Cia. en El Conde

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1947•  Se concluye la construcción del nuevo establecimiento para la venta de automóviles de la marca General Motors «A. Planchart y Cia./Sucr. C.A.», ubicado en la urbanización El Conde (frente al Puente Mohedano), propiedad del empresario y mecenas, Armando Planchart Franklin y diseñado por el arquitecto norteamericano Clifford Charles Wendehack (1886-1948).
El arquitecto Wendehack, muy reconocido por sus diseños de casas-club para complementar los links de golf, estuvo muy activo en Caracas en los primeros años de la década de los ’40; diseñó la sede del Caracas Country Club (obra que fue terminada por Carlos Guinand Sandoz), casas en El Pedregal, Valle Arriba, Los Chorros y en el Caracas Country Club, así como el Edificio Phelps en la Avenida Urdaneta.
Armando Planchart fue amante de la buena arquitectura y las artes plásticas, lo cual se evidencia, además de con este edificio, con las diferentes obras que comisionó, tales como: la Plaza Las Tres Gracias, de la urbanización Los Chaguaramos, en 1946, obra del arquitecto catalán Joseph Mimó i Mena; el Edificio Cars, construido en un terreno con frente a la citada plaza, proyectado en 1948 por la General Motors Overseas Operations e inaugurado en 1951; y su casa personal, El Cerrito, mundialmente reconocida, obra del arquitecto italiano Gio Ponti, la cual fue terminada en diciembre de 1957.
Para la inauguración de su local comercial en Puente Mohedano, Planchart organizó una exposición simultánea, de 26 cuadros del pintor Manuel Cabré.
Al año siguiente se celebraba el Primer Salón Planchart, evento patrocinado por su empresa, que reforzó y estimuló, conjuntamente con el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, el reconocimiento y difusión de nuestro arte.
Durante la gestión del ingeniero Norberto Barrios como presidente del Centro Simón Bolívar (1966-1969) se adquiere para su demolición el edificio de Puente Mohedano para poder completar el trazado de la nueva avenida Este-Oeste 10 o Avenida Vicente Lecuna.
Años después en parte del terreno en donde estuvo ubicado, se construyó la Torre Este del Conjunto Parque Central.

HVH

1969• Exposición «La Ingeniería y el Desarrollo»

Exposición "La Ingeniería y el Desarrollo.jpg

1969•  En el marco de la celebración del VIII Congreso Venezolano de Ingeniería se inauguró el 25 de mayo en el Parque Recreacional El Conde, la exposición «La Ingeniería y el Desarrollo».
Esta muestra que permaneció abierta al público un mes contempló cuatro aspectos: lo institucional, lo profesional, la gestión gubernamental y la actividad privada.
La concepción de la exposición así como su diseño fue realizado y supervisado por el arquitecto Jorge Castillo (FAU UCV, promoción 9/1959).

HVH

¿SABÍA USTED…

… que en 1968, un año después de la celebración del cuatricentenario de Caracas, en parte los terrenos de lo que fue la urbanización El Conde, al norte de la avenida Bolívar, abrió sus puertas lo que se conoció como el “Parque El Conde”, proyecto del arquitecto Jorge Castillo?

1. Parque El Conde.Vista general

La urbanización El Conde nace alrededor de 1926 de la mano de Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche (dos de los grandes promotores urbanísticos de Caracas) como fruto del proceso expansivo de la ciudad hacia el este y del éxito que habían obtenido en el desarrollo de San Agustín del Norte, apoyándose ambos emprendimientos para su trazado en variantes a la modulación impuesta por cuadrícula colonial.

El Conde se desarrolló en los terrenos de la hacienda del mismo nombre que ocupaba el área que iba desde la quebrada Catuche a la Anauco (en sentido oeste-este) y desde lo que hoy es la avenida México hasta el rio Guaire (en sentido norte-sur) y ofreció (junto a San Agustín y Los Caobos) una de las primeras oportunidades que encontró la clase media acomodada de experimentar una nueva manera de vivir en la ciudad en un sector que estuvo dotado de cines, clínicas privadas, clubes, canchas de tenis, garajes, ventas y talleres de automóviles, museos y  estadios.

El impacto que sobre esa zona produjeron las iniciativas propiciadas en 1938 por la recién creada Dirección de Urbanismo del Distrito Federal que desembocarán en la presentación en 1939 del “Plan Monumental de Caracas” (conocido como “Plan Rotival”) e influirán en el Plan de 1951, la propuesta del Centro Federal (1951) y la Tesis para Caracas de 1959, colocó sobre El Conde una inevitable Espada de Damocles que ocasionaría que en menos de 36 años desapareciera, arrasada por las aspiraciones sucesivas de convertir la zona en demostración de una pujante transformación del centro de la ciudad. La prolongación de la avenida Bolívar y sus dos ramales (cuya primera etapa se había concluido en 1949, único elemento que sobrevivió literalmente del Plan Rotival), anunciada en 1954 y ejecutada casi de inmediato, sería la puñalada mortal que sentenciaría la total demolición de El Conde a comienzos de los años 60, lo que implicó llevarse por delante cientos de edificaciones de muy diversas características.

La celebración del 400 aniversario de la fundación de Caracas (1967) encuentra a los terrenos donde estuvo la urbanización (ahora propiedad del Centro Simón Bolívar) en medio de un destino incierto y a la vez abrumados por la presencia de una serie de proyectos de gran escala  que no llegaban a concretarse. Así, las “fiestas cuatricentenarias” ofrecieron la oportunidad de aprovechar los terrenos temporalmente baldíos para llevar a cabo dos intervenciones de carácter efímero: al sur de la avenida Bolívar Imagen de Caracas (véase Contacto FAC nº 13 del 05/02/2017) y al norte el Parque El Conde quien si se quiere corrió con mejor suerte que la primera.

2. Parque El Conde. Vista de uno de los pabellones

Jorge Castillo asume el proyecto de este espacio destinado a la recreación a escala urbana con una vocación decididamente experimental. Para aquel momento, influenciado por el espiritualismo procedente de las religiones orientales, encuentra la ocasión de poner en contacto arte y arquitectura buscando alejarse de procesos extremadamente racionales: “Esa arquitectura repetitiva y ese énfasis en la función como lo único que integra la arquitectura es algo que no he aceptado jamás y ahora menos”, expresará en una entrevista de 1988 quien en 1999 fuese galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura.

3. Parque El Conde. Vista de un sector del conjunto

En concordancia con lo expresado, Castillo, consciente de la limitada duración que tendría la obra, propone muy a tono con el momento que se vivía, un sistema liviano, variado y flexible con base en una estructura metálica de 5 mts. y un elemento de cerramiento triangular de poliuretano y fibra de vidrio con color incorporado y unas aletas para asegurar su fijación por medio de tornillos y un elemento de goma. Este sistema casi artesanal, que tuvo asociadas dificultades de producción, montaje y mantenimiento, daría pie para generar edificaciones desarmables que se pudieran reconstruir con formas diferentes y para usos distintos, buscando de esa manera alejarse de los limitados resultados a los que había conducido algunas experiencias ligadas a la prefabricación.

El Parque El Conde cierra sus puertas a mediados de los 80 luego de cumplir cabalmente su cometido para dejar de nuevo un vacío urbano que mucho tardó en ser restaurado. Quienes quieran obtener una imagen evocadora, sin nostalgia, de lo que significó El Conde para alguien que allí vivió y luego decidió estudiar arquitectura recomendamos leer Del eclecticismo criollo a un culto sincretismo de Luís Jiménez Damas (de venta en http://www.edicionesfau.com). Para ampliar detalles sobre los antecedentes y repercusiones del Plan Rotival, sin duda debe consultarse El Plan Rotival. La Caracas que no fue. 1939/1989. Un plan urbano para Caracas libro agotado publicado por Ediciones del Instituto de Urbanismo de la FAU UCV (1991), fundamental en la comprensión de la historia de nuestra ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://oscartenreiro.com/2014/01/18/una-pequena-historia-necesaria-v/

¿SABÍA USTED…

… que en 1967, asociado a la celebración del cuatricentenario de la fundación de la ciudad, se inaugura el Pabellón expositivo denominado Imagen de Caracas, que en 1968 albergaría el espectáculo audiovisual del mismo nombre?

1. Vista general de la avenida Bolívar hacia el oeste con el Pabellón «Imagen de Caracas» en primer plano a la izquierda. Circa 1967

Imagen de Caracas se trató de un espectáculo multimedia, encomendado por la Gobernación del Distrito Federal, realizado por un grupo de artistas venezolanos de variadas disciplinas, encabezados por el pintor venezolano Jacobo Borges, que se estrenó el 22 de junio de 1968.  Su puesta en escena conllevó la construcción de un contenedor diseñado por Juan Pedro Posani y calculado por el ingeniero estructural José Adolfo Peña en un predio de alrededor de 5 hectáreas donde estuvo ubicada la urbanización El Conde. También vale la pena señalar que en el marco de los eventos organizados para la celebración del cuatricentenario de Caracas se coloca adjunto al dispositivo del espectáculo, la obra de Alejandro Otero «Vertical Vibrante Oro y Plata», creada en 1967 (hoy rescatada y ubicada frente al MUSARQ en la avenida Bolívar).

2. Pabellón «Imagen de Caracas». Juan Pedro Posani. Vista exterior

La demora en la apertura del evento obedeció a problemas  asociados a su producción y también al que haya acaecido en julio de1967 el terremoto que sacudió Caracas. Cuando finalmente se abre al público, Imagen de Caracas durará apenas dos meses, hecho que mantiene aún hoy un encendido debate acerca de las reales razones por las que ello haya sucedido.

3. Pabellón «Imagen de Caracas». Juan Pedro Posani. Vista exterior luego de la instalación del «Vertical Vibrante Oro y Plata» de Alejandro Otero

Tal y como señala Isabel Arredondo en “Los límites del espacio urbano y escénico: Imagen de Caracas” (http://www.traficovisual.com/2016/04/07/los-limites-del-espacio-urbano-y-escenico-imagen-de-caracas/): “El recinto arquitectónico, que se parecía a una colosal carpa de circo, se erguía sobre una base de casi una hectárea (treinta por treinta metros y tenía una altura de 27 metros). Algo así como un ‘campo de fútbol de ocho pisos’ que alberga pantallas dos veces más grandes que las pantallas de cine normales. En el interior se encontraban cuatro torres que proyectaban simultáneamente películas de 35mm en pantallas gigantescas. Al entrar en este espacio el espectador se hallaba literalmente sumergido en imágenes, y también desorientado. Durante el espectáculo, que duraba algo más de dos horas, veía bajar cuarenta cubos gigantescos que interceptaban la proyección en las pantallas. Además, el espectáculo contaba con actores en vivo, como motorizados o policía a caballo, que interactuaba con la proyección”.

4. Fotograma del espectáculo audiovisual «Imagen de Caracas». Jacobo Borges

La compleja puesta en escena incluyó actores, pantallas para proyección de películas y para proyectar diapositivas y 48 cornetas acústicas suspendidas del techo y de las torres, destinadas a reproducir música electrónica, canciones y la voz del narrador.
Arredondo, citando a Margarita D’Amico, también establece interesantes similitudes y diferencias entre esta experiencia (tanto en lo audiovisual como en lo relacionado a la arquitectura que las contiene) y la que se denominó Conozca Venezuela, llevada a cabo bajo la producción de Ricardo de Sola en el marco de la Exposición Mundial de Montreal (1967), para la cual Villanueva diseñó el pabellón compuesto por tres cubos, uno de ellos destinado a mostrar el multimedia de De Sola.

5. Fotograma del espectáculo audiovisual «Imagen de Caracas». Jacobo Borges

Imagen de Caracas, según señala Arredondo, es importante hoy porque su ruptura del espacio y el tiempo nos hace entender cuáles son las normas a las que estamos acostumbrados. Su vida efímera lo acerca al performance art, un tipo de arte no-objetual que no deja rastro después de su exhibición.

6. Material promocional de «Imagen de Caracas»

Valga la presente reseña para recordar la memoria de Clarita Urdaneta, alma y corazón de esta importante experiencia, quien ayer nos dejara para descansar sin que el paso del tiempo ya la perturbe.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://desistfilm.com/imagen-de-caracas-1986-un-cine-acto-monumental-en-democracia/

4 y 5. http://www.traficovisual.com/2016/04/07/los-limites-del-espacio-urbano-y-escenico-imagen-de-caracas/

6. https://www.coleccioncisneros.org/es/editorial/statements/imagen-de-caracas-contradid%C3%A1ctica-para-la-integraci%C3%B3n-de-las-artes