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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 342

El “Plan de la Ville de Caracas, dans l’Amerique Meridionale (Plan de la Villa de Caracas en la América Meridional) -tomado de Barry Lawrence Ruderman Antique Maps Inc.- que ilustra nuestra postal del día de hoy y cuyo original a color fue elaborado a plumilla y tinta, forma parte del esfuerzo del viajero François Raymond Joseph De Pons (1751-1812), nacido en Soustons, Francia, por realizar un detallado y amplio registro del país. De Pons, a su llegada de Santo Domingo producto de la revolución sucedida en 1801, se desempeñó durante su estadía en Venezuela como corresponsal político y diplomático en Caracas, reuniendo información para el gobierno francés. Ello lo condujo a elaborar el libro conformado por tres tomos que lleva por título: “Voyage a la partie oriental de la Terre-Ferme, dans l’Amérique Méridionale, fait pendant les années 1801, 1802, 1803 et 1804; contenant la description de la capitainerie générale de Caracas, composée des provinces de Venezuela, Maracaibo, Varinas, la Guiane Espagnole, Cumana et de l’ile de la Marguerite”, donde incluyó una carta geográfica así como los planos de la villa capital -Caracas- y los principales puertos. Cabe destacar que la edición príncipe del texto estuvo a cargo de Imprimerie de Fain et Cie., París.


La redacción del libro, que empezó posiblemente en Caracas y fue concluido en Francia a finales de 1805, deriva en una obra “que descubre el territorio, la organización, los recursos, y los habitantes de una región hasta ahora desconocida en Europa” como lo era Venezuela. Es la primera “interpretación cronológicamente hablando que nos presenta íntegramente la vida en Venezuela, en una concepción totalizadora de los actuales límites de la República”, tal y como expresa Pedro Grases en “El viajero Francisco Depons” (1960).
La carta geográfica muestra la Villa de Caracas a principios de 1800, -antes de la aparición de la Gazeta de Caracas (primer periódico de la ciudad publicado en 1808) y de la declaración de la independencia de Venezuela de la Nueva Granada en 1810-, cuando ya había afianzado su emplazamiento con una clara fisonomía urbana, habitada por una población estimada según el viajero francés en 40.000 personas en un país de 700.000 (ver también a Manuel Lucena Salmoral, “La Sociedad de la Provincia de Caracas a Comienzos del Siglo XIX” en Anuario de Estudios Americanos, Vol. XXXVII), el cual percibió como “una región de hombres libres”, según describe Ann Twinman en “Purchasing whiteness, pardos, mulattos and the quest for social mobility in the spanish indies”, texto aparecido en The Venezuelan Cluster (2015).
El plano, a pesar de que no muestra curvas de nivel, parece sugerir una ciudad adaptada a los accidentes de la topografía, y permite apreciar la tendencia a extenderse hacia el sur de manera preferente.
La ilustración de De Pons describe una ciudad que luce pequeña, con una dimensión de 12 x 16 cuadras, con el río Guaire y las quebradas más importantes denominadas por igual (bajo el término “riviere”), y parcelas agrícolas cercanas ellos que se desarrollan en su perímetro urbano. La Villa de Caracas se muestra delimitada al norte por las faldas del Cerro El Ávila, al este por el río Anauco, al sur por el río Guaire, y al oeste, por el cerro donde se ubica la Ermita de El Calvario.
El plano muestra una cuadrícula con calles perfectamente alineadas pero que para la época carecían de numeración, al igual que las casas, datos que hemos cotejado en el libro de Pedro Cunill Grau titulado Geohistoria de la Caracas insurgente 1810-1812 (2012).

La viñeta, que ocupa una importante área del mapa, contiene la explicación de los principales edificios civiles y administrativos: el hospital militar, los hospitales de San Pablo y San Lázaro, la prisión real, las barracas militares, la aduana de la Pastora, la administración real del tabaco y la casa para la audiencia Real, conforman la estructura administrativa de la Villa. La catedral, las iglesias, monasterios, conventos, hospicios, la casa de ejercicios espirituales, el cementerio y oratorios, dan cuenta de la profunda importancia de la religiosidad para la época. La Gran Plaza junto a las plazas de Candelaria, San Pedro, La Trinidad, De León, La Pastora, San Lázaro, Altagracia, San Jacinto, San Felipe de Neri y Santa Rosalía, acusan una estructura de espacios públicos vinculados a cada una de las Parroquias. Fuentes públicas y viviendas de élites acaudaladas también son destacadas. Una rosa de los vientos señalando el norte, así como una escala gráfica, permiten orientar la capital y apreciar su dimensión.
Desde el punto de vista urbano, De Pons también anticipa el futuro: identifica “Proyectos de edificios para las autoridades” frente a la plaza mayor, prolongaciones de la retícula urbana con nuevas calles, así como espacios urbanos singulares.

En el plano está representado el trazado de la “Alameda de La Trinidad”, un proyecto promovido por el Gobernador Manuel González y Torres de Navarra en 1784. Este espacio que se presume emparentado con el Paseo del Prado en Madrid, se extendía desde las proximidades del Puente Carlos III sobre el río Catuche (actualmente esquina Dos Pilitas) hasta la Plaza de la Iglesia de la Santísima Trinidad (actual Panteón Nacional), pasando frente al cuartel San Carlos, transgrediendo la retícula urbana establecida en el centro de la ciudad, y se desarrolla en forma paralela al río Catuche, como bien describe José Enrique Blondet en “A la sombra de la Alameda”, texto publicado en la Revista de Indias, Vol. LXVIII, Nº244, 2008. “La alameda aparece intersectada por dos lunetas de formar semicircular y del mismo tamaño: una muy cerca del inicio y otra frente al Cuartel San Carlos”, en terrenos que habían sido otorgados al devoto Juan Domingo del Sacramento Infante, un pardo libre que dedicó su vida a la construcción de la ermita de la Santísima Trinidad.
Según Blondet, el proyecto supuso cierto grado de complejidad, pues “no solo se trataba de una sucesión de árboles, sino que además había algún tipo de construcción, probablemente en piedra, para definir el trazado del paseo y proteger a los transeúntes”.
La alameda serviría de base para el futuro proyecto no construido del “Paseo de Caracas”, realizado por el ingeniero polaco Alberto Lutowsky (1809-1871).

Destaca en el plano de De Pons el curioso dibujo de la “Maison de Plaisance sortie pour le compte du Roi”, o “La casa de ‘placer’ (o ‘para temperar’) destinada a la corte del Rey”, alejada de la ciudad en el extremo superior derecho del mapa. La construcción representa la “Casa del Real Amparo”, una edificación ubicada al nororiente de la capital (en el sector de Sarría), comenzada a construir en 1776 en tiempos del Gobernador José Solano López al pie del Ávila, al final de un eje arbolado, con hermosos jardines interiores, que originalmente fue pensada como Lazareto, pero que, según el Expediente nº13 “asunto Mc Gill”, que reposaba en el Archivo del Concejo Municipal del Distrito Federal firmado por Manuel Alfredo Vargas, Ramón Valero y Delfín A. Aguilera fechado en 1919, citado por Irma de Sola Ricardo en Contribución al estudio de los planos de Caracas. La ciudad y la provincia. 1567-1967 (1967), luego de abandonada su construcción, en 1792 “el Gobernador Don Pedro Carbonell, la transformó en una suntuosa morada de los Gobernadores Coloniales, rodeada de bellísimos jardines, con un estanque en la roca viva entre el Palacio y el pie de la Serranía …”. Y continúa: “Los Miembos de la Junta Suprema de 1810 y los del Gobierno plural de 1811 se reunieron allí y también concurrieron a sus salones Bolívar, Miranda, Bello y las familias patricias del país. (…) Todos los notables que venían a Venezuela visitaban este delicioso sitio, y así fueron a él Humboldt y Bompland”.
También con relación al tema, para mayor detalle, conviene consultar el libro Los Jardines de la Casa del Real Amparo. Un modelo del siglo XVIII en Caracas de José Enrique Blondet (2009).
El plano, reproducido por el destacado geógrafo y grabador francés J.B Tardieu, fue difundido en las diversas ediciones de que fue objeto el libro. Así, después de su primer tiraje en francés, fue publicado en lengua inglesa por J.G Barnard (Londres, 1806), y luego por Longman, Hurst, Rees, and Orme en 1807 en dos volúmenes bajo el nombre: “Travels in South America, during the years 1801, 1802, 1803, and 1804, containing a description of the captain generalship of Carraccas, and an account of the discovery, conquest, topography, legislature, commerce, finance and natural productions of the country; with a view of the manners and customs of the Spaniards and the native indians”.


En la versión de Barnard figura el plano con una viñeta que difiere del publicado en la edición francesa y al pie del mismo se detalla que fue reproducido de otro publicado el 30 de abril de 1806 por Rich Phillips, New Bridge Street, según Andrés Jacsick en Andrés Bello y la pasión por el orden (2010). Varios mapas de Caracas que se realizaron posteriormente se basaron en la representación de De Pons.
También hemos detectado que existe una edición en inglés de tres tomos de 1806 impresa en New York por I. Riley and Co. que lleva por título “A voyage to the Eastern part of terra firma, or the Spanish Main, in South America, during the years 1801, 1802, 1803, and 1804”, una prueba más del interés que en la época generó el trabajo realizado por el viajero y funcionario francés.
Quizás valga la pena añadir que el libro cuenta con una excelente versión en español publicada en dos volúmenes por el Banco Central de Venezuela en 1960, traducida por Enrique Planchart con Estudio preliminar y notas de Pedro Grases (siendo parte del Estudio preliminar el texto “El viajero Francisco Depons”, ya citado), que se tituló Viaje a la parte oriental de Tierra Firme en la América Meridional. En el completo “Estudio preliminar”, Grases realiza también una detallada historia bibliográfica del libro de De Pons en la que se encuentran registradas al detalle todas las impresiones que se hicieran en fechas cercanas a su primera aparición en París, así como las referencias que se han hecho de él, sumando nueve en total.
Para finalizar, cabe aclarar que, si bien en algunas publicaciones como “El Cojo Ilustrado” el plano aparece reseñado como levantado en 1806, está documentado que De Pons estuvo en Tierra Firme hasta 1804, por lo que se presume que fue elaborado en una fecha anterior y publicado en 1806.

Nota
Sin que hayamos encontrado consenso el respecto, el apellido del autor del libro y el plano que hoy nos ha ocupado lo hemos visto escrito indistintamente como De Pons, de Pons y Depons. Para evitar aclaratorias que pudieran confundir al lector, aquí hemos decidido escribirlo cuando nos ha correspondido hacerlo como De Pons. Cuando hemos citado lo hemos transcrito tal y como aparece en el texto de procedencia de la cita.
Por otro lado, el interés que aún suscita el libro de De Pons ha dado pie en lo que va de siglo a la publicación de una serie de reimpresiones en diferentes idiomas de las cuales nos ha parecido interesante dejar constancia gráfica de algunas de ellas.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Barry Lawrence Ruderman Antique Maps Inc. (https://www.raremaps.com/gallery/detail/51298/plan-de-la-ville-de-caracas-dans-lamerique-meridionale-ca-tardieu)
2. https://bookcollectorshop.com/products/2972 y https://www.abebooks.com/first-edition/Voyage-partie-orientale-Terre-Ferme-Venezuela-l%C2%92Am%C3%A9rique/2240763665/bd
3, 4 y 5. Detalles de Barry Lawrence Ruderman Antique Maps Inc. (https://www.raremaps.com/gallery/detail/51298/plan-de-la-ville-de-caracas-dans-lamerique-meridionale-ca-tardieu)
7. https://www.zvab.com/servlet/BookDetailsPL?bi=13561118600&cm_sp=rec--o_3_ii--bdp&ref_=o_3_ii, https://books.google.co.ve/books/about/Voyage_%C3%A0_la_partie_orientale_de_la_terr.html?id=SBnjl9wfz_kC&redir_esc=y y https://books.google.co.ve/books?id=QaUXAAAAIAAJ.
8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
CONTACTO FAC 307
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 341

El Concurso Nacional de Arquitectura del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui, es el único de verdadera importancia que se registra durante el año 2003 en Venezuela. Promovido desde la Gobernación del estado que en aquel momento encabezaba David De Lima, con el llamado se buscaba resolver una necesidad acuciante para Barcelona, su capital, para lo cual se seleccionó un amplio terreno cercano a su casco central frente a la Plaza de la Gobernación en el cruce de la avenida Caracas con la calle Monagas.
A la convocatoria pública hecha a comienzos de año, respondieron un total de 19 arquitectos o equipos profesionales, cuyas propuestas fueron evaluadas los días 11 y 12 de abril por el jurado conformado por: Tomás Lugo, Azier Calvo, Edwin Erminy, Eduardo Guzmán, Alejandro Castillo y Kiddio España.
Una vez chequeado el cumplimiento de los requisitos de entrega y las pautas establecidas en la convocatoria, cada miembro del jurado examinó los trabajos de forma individual “tomando como base la valoración de los respectivos aportes que se evidenciaban tanto en lo urbano como en lo arquitectónico, pasando por el interés mostrado por cada concursante en enmarcar sus alcances dentro de los criterios de racionalidad, factibilidad y economía sugeridos por los organizadores del concurso”, tal y como reza en el veredicto emitido por el jurado.
Para finalizar la primera sesión del día 11, y luego de la correspondiente discusión e intercambio de ideas, el jurado preseleccionó cuatro trabajos identificados con números que luego serían sometidos a la evaluación de credenciales pautada para el día siguiente. Llevada a cabo la revisión de credenciales, se procedió a cerrar la evaluación de los trabajos preseleccionados, resultando “seleccionado ganador por unanimidad el identificado con el número 21, representado por el equipo Nómadas Taller de Arquitectura y Diseño C.A. dirigido por los arquitectos José Farid Chacón, Francisco Mustieles, Lourdes Peñaranda y Claudia Urdaneta”.
Además, el jurado decidió, también por unanimidad, “otorgar Mención Honorífica en estricto orden a los siguientes trabajos:
- Mención 1, el identificado con el número 32 del arquitecto Juan Pablo Gómez, miembro del equipo BAK Estudio de Arquitectura.
- Mención 2, el identificado con el número 8 del arquitecto Rafael Urbina.
- Mención 3, el identificado con el número 163 de los arquitectos Alessandro Famiglietti, Álvaro Rodríguez Muir, Ángela Rodríguez y Carlos Julio Sánchez”.

Gracias a la memoria descriptiva que nos facilitara Francisco Mustieles, miembro del equipo ganador, encontramos que la propuesta del teatro fue visualizada como “una plaza entre bastidores”. De tal forma, buscado minimizar al máximo la frecuente imagen de hermetismo que la tipología teatral presenta, poco amigable y muchas veces alejada de todo compromiso urbano, “la propuesta trata de desvelar lo sagrado de las representaciones teatrales, ofreciendo la opción de abrir el auditorio mediante planos transparentes, y seccionando ‘la fábrica’ (el lugar de producción del espectáculo) para mostrársela a la ciudad”.
Ese afán por mostrar las actividades de preparación y producción de un evento, permitirá hacerlo partícipe de la cotidianidad del espacio urbano, “y permitir el ingreso de éste en el edificio: la ciudad, el público y el teatro se abrazan para crear juntos la mejor función y el mejor afiche”, afirmarán los proyectistas.

Buscando aprovechar al máximo la escénica ubicación que posee el terreno, la propuesta se basa en desarrollar vistas abiertas mediante un envoltorio transparente que permite al visitante “disfrutar del parque y sus alrededores, al mismo tiempo que él se convierte en centro de atención para el público en la calle”. La condición de transparencia impregnará también el muro posterior del auditorio lo cual permitirá integrarlo visualmente al vestíbulo.
“Sin embargo, para ciertos tipos de representación (ópera, cine, teatro), estas vistas abiertas pueden ser limitadas o hasta cerradas”, contemplándose que el teatro en su conjunto (auditorio, fábrica y vestíbulo) permanezca visualmente desvelado a la ciudad para ciertas representaciones.
En cuanto a su ubicación sobre el parque que limita al sur la Plaza de la Gobernación, se buscó que la separación planteada de los componentes de «la fábrica» produjera el menor impacto sobre la vegetación existente.
Por otro lado, “el ordenamiento del conjunto en escuadra reafirma los ejes de composición fundacional de la ciudad, establecidos en las Leyes de Indias. A su vez, los dos brazos en ángulo recto de esta escuadra, intersectados y desarrollados a partir de la esquina en la que se cruzan la avenida Caracas y la calle Monagas, no pretenden constituirse en barreras, ya que éstas no existían en el sitio; cada brazo busca entablar un nuevo diálogo:
- en el brazo sur, este diálogo se caracterizará por la permeabilidad de la ‘fábrica’ y la transparencia del auditorio,
- y en el brazo oeste, este diálogo se caracterizará por la transparencia del vestíbulo y la intrusión de objetos edificios en él, que pretenden asumir la lectura objetual del contexto dominante al otro lado de la acera oeste de la calle Monagas.
Con estos recursos el nuevo edificio no anula las percepciones previas existentes en la Plaza de la Gobernación, proponiendo a su vez una nueva conciliación de los bordes sur y oeste de la misma”.

La amplia información gráfica ofrecida también por Mustieles, permite apreciar con claridad la manera como se resolvieron todos los aspectos recogidos en la memoria descriptiva. De ella hemos seleccionado por razones de espacio lo que hemos considerado puede reflejar de mejor manera la relación entre el concepto y la propuesta. El Teatro Metropolitano de Barcelona proyectado por Nómadas Taller de Arquitectura y Diseño C.A. (NMD), equipo que ha cosechado desde 1999 una exitosa trayectoria con sede principal en Maracaibo (ver https://www.nmdnomadas.com/), lamentablemente, pasó a engrosar la larga lista de propuestas ganadoras de concurso que en nuestro país no han culminado con su realización, perdiéndose una vez más la oportunidad de que una importante ciudad cuente con un edificio de excepción.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas. Cortesía de Francisco Mustieles y https://www.nmdnomadas.com/work
CONTACTO FAC 306
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 340

Cuando el artista plástico, diseñador y profesor universitario Cornelis Zitman (Leiden,1926- Caracas, 2016), toma la decisión a comienzos de los años 60 del siglo XX de buscar un lugar alejado del mundanal ruido caraqueño en el que construir tanto su vivienda como su taller de trabajo, encuentra en las ruinas del antiguo molino de caña de azúcar de la Hacienda La Trinidad, ubicada entre los pueblos de Baruta y El Hatillo, el lugar ideal.
Zitman llega en 1947 a Venezuela procedente de los Países Bajos a bordo de un petrolero sueco con 21 años, luego de haber finalizado sus estudios en la Academia de Bellas Artes de La Haya y de rehusarse a hacer el servicio militar por estar en desacuerdo con las acciones políticas holandesas en Indonesia. A su llegada, se instala en la ciudad de Coro, donde encuentra empleo como dibujante técnico en una empresa constructora. En su tiempo libre pinta y hace sus primeras incursiones en el campo de la escultura. Dos años después se traslada a Caracas, donde fue empleado por Promociones y Decoraciones Dibo (DecoDibo), que hacía muebles por encargo y en la que alcanzó el puesto de director técnico de la fábrica ubicada en Quinta Crespo. Allí comenzaría a diseñar muebles y años más tarde, fundaría los talleres Zitman C.A. En 1951 recibe el Premio Nacional de Escultura y comienza a dar clases de diseño en la Universidad Central de Venezuela. En 1954 los talleres Zitman C.A. fueron absorbidos por la empresa Tecoteca (Tepuy Compañía Técnica C.A.), que también importaba equipos para arquitectos y llegó a tener tiendas en Caracas, Maracaibo, Valencia y Maracay.


En 1958, Zitman expone un conjunto de pinturas y dibujos en la Galería de Arte Contemporáneo de Caracas. Decide abandonar la vida de empresario y se muda a la isla de Grenada, donde se dedica por completo a la pintura y comienza a afirmar su carácter de escultor. En 1961 viaja a Boston, Estados Unidos, para participar en una exposición de pintura y diseño. Ese mismo año regresa a Holanda con el deseo de estudiar las técnicas de fundición. En 1964 trabaja como aprendiz en la fundición del escultor Pieter Starreveld y regresa definitivamente a Venezuela contratado, de nuevo, por la Universidad Central como profesor de diseño.
Por tanto, es 1964 el momento en que Zitman emprende la búsqueda que lo lleva a instalarse en 1965 en la vieja ruina, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII (1759), cuando el Padre Ignacio Rengifo Pimentel era el dueño de la hacienda que para la época se hacía llamar Hacienda San Pedro y San Pablo, en momentos en que se iniciaban los cultivos de la caña de azúcar en el valle de Baruta y cuyo último lote, ya bajo la denominación de Hacienda La Trinidad, fue producido para los años de 1945, justo cuando se le da el golpe de estado a Isaías Medina Angarita.

Si bien podría considerarse que lo construido originalmente en el lugar se trata de un conjunto, conformado por la antigua casa de hacienda, el trapiche y los siete cubos que constituían los secaderos para el tabaco, Zitman para resolver su casa-taller se acopla a las ruinas del antiguo molino del que quedaba como elemento original el torreón, cuatro paredes internas y una rueda hidráulica los cuales aprovecha para ir labrando, cuan escultor que era, su refugio íntimo mediante toda una aventura constructiva de carácter progresivo.

En esta «casa imposible» como la calificaría Zitman en 1973 cuando fuera publicada en la Revista CAV nº 34, hecha poco a poco en la medida de sus posibilidades y de su tiempo, y que ya hoy puede considerarse como un verdadero museo, se ponen de relieve por un lado el contacto que este escultor siempre tuvo con la arquitectura y sus aspectos constructivos, y por el otro la libre interpretación que hace de la tradición y la historia que transpira el sitio que ocupa. Rodeada por una espesa vegetación, la casa-taller de Zitman se trata de uno de esos edificios difíciles de fotografiar externamente, pero en el que su sensible tratamiento espacial, cromático y lumínico lo convierten en toda una experiencia fenomenológica llena de sorpresas. En ella es posible identificar el aprovechamiento e integración que se hizo de las viejas ruinas en pro las de mejoras «modernas» posteriores, mediante un minucioso análisis de la tradición constructiva venezolana: techos de caña amarga, ladrillos criollos, muros de mampostería, aleros con trabas entre pares y canecillos, pies derechos, rejas y matas. Podríamos afirmar que en esta intervención se produce, de la mano de un hacedor de origen extranjero que no era arquitecto, una cierta “nacionalización” si se quiere menos académica, más localista pero igualmente significativa de los alcances que una reinterpretación cultural plena puede tener y en la que la condición del intérprete, su sensibilidad y su procedencia juegan positivamente un papel de primer orden.



La casa está llena de detalles que denotan la estrecha relación que Zitman siempre tuvo con la arquitectura. Como bien expresará Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “La casa de ladrillos, muros de adobe color ocre, techos de caña amarga y madera se organiza alrededor del patio del trapiche, con galerías, donde destaca la chimenea como elemento vertical. Su interior está habitado por sus características esculturas: figuras femeninas plasmadas en diversas situaciones cotidianas”.
En la parte norte del torreón hay una terraza donde se puede ver los secaderos de Hacienda La Trinidad, el edificio de la P&G y en días despejados el Ávila. En la parte trasera de la estructura se encuentra el taller, una amplia área de trabajo a doble altura con grandes tragaluces que dan una confortable sensación de amplitud y donde Zitman daba libertad a su capacidad creativa, sin dejar de lado la experimentación, con piezas poco convencionales como armazones de carros, transformándolas y cambiándoles su uso. Allí reposan prototipos y moldes de yeso de diferentes esculturas.
Graziano Gasparini en Casa venezolana (1992), al referirse al refugio de Zitman expresó: “El resultado es toda una sucesión de sorpresas visuales en las que se identifican viejos pilares, muros, rafas y la chimenea del viejo trapiche. Todo lo aprovechable fue aprovechado y lo nuevo se integró al antiguo con respeto y armonía. Parece que la casa fue así desde siempre”.


Zitman, quien junto a su esposa Vera Roos vivió en «El Trapiche» hasta su fallecimiento el año 2016, vio desde su recinto el afortunado surgimiento a partir de 2011 de lo que hoy se como la Hacienda La Trinidad Parque Cultural en los terrenos de la antigua Hacienda La Trinidad.
Como se recoge en https://haciendalatrinidad.org/quienes-somos/, dentro del parque cultural, “en la antigua Casa de Semillas funciona un centro de salud alternativa; en la Casa de Hacienda se desarrollan exposiciones y eventos culturales; el Trapiche corresponde al taller y residencia del artista Cornelis Zitman; en los siete secaderos hacen vida una tienda especializada en artesanía tradicional y diseño contemporáneo, una galería de arte contemporáneo, un café-restaurante, un espacio de alquiler para eventos corporativos, un laboratorio dedicado a la investigación sobre el cacao, una librería y un recinto para el incentivo y la práctica de la fotografía”.
También, en la misma página se puntualiza: “Hacia 1950 cesó la actividad agrícola a gran escala. En pocas décadas, las antiguas haciendas se fueron convirtiendo en modernas urbanizaciones, con la consecuente desaparición de un viejo modo de vida y de una arquitectura a él asociado. La Hacienda La Trinidad no fue una excepción, pero sí fue objeto de una decisión afortunada y única tomada en 1970: la preservación de los 15.000 m2 que albergaban sus principales construcciones y su marco natural como un refugio para la memoria histórica. En 2005, esta disposición sería corroborada cuando el Instituto del Patrimonio Cultural declarase esta propiedad como Bien de Interés Cultural del Municipio de Baruta. Para el año 2011 abre al público Hacienda La Trinidad Parque Cultural, un centro cultural y patrimonial concebido para fomentar el arte, la historia y la cultural venezolana y lo consoliden como parte importante de un circuito de turismo cultural que contribuya positivamente al cambio social, educativo y cultural de la comunidad”.

Hoy en día la casa-estudio de Zitman se ha convertido en un lugar casi mítico donde sus esculturas cobran vida en cada espacio, pareciendo que fueron creadas o que nacieron en cada punto donde están ubicadas. El sol y el paso del tiempo corren por ellos sin dejar mayor huella.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. http://guiaccs.com/obras/el-trapiche-2/
- Catálogo de la exposición «Cornelis Zitman. La década del diseño. 1947-1957». Sala TAC (2011)
2. https://m.facebook.com/media/set/?set=a.1341211965951931.1073741844.147186205354519&type=3
3. Revista CAV, nº34, 1973 y https://haciendalatrinidad.org/
4. Revista CAV, nº 34, 1973.
5. Graziano Gasparini, Casa Venezolana, 1992.
6. https://haciendalatrinidad.org/
7. https://entrerayas.com/2016/01/una-butaca-de-cornelis-zitman-por-gregory-vertullo/

