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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 475

A comienzos de la década de los años 80 del siglo XX, Maracaibo y el estado Zulia se convirtieron en el centro de atención de lo que era el debate arquitectónico y urbano tanto a nivel nacional como internacional. La corporación de desarrollo regional (Corpozulia), por un lado, y la universidad (LUZ), por el otro, convocaron para trabajar y exponer sus ideas sobre cómo llevar adelante desarrollos urbanos teniendo a la vivienda y la comunidad como ejes centrales, a tres figuras del mundo anglosajón que ya habían manifestado sus reparos en cuanto a las limitaciones que los planteamientos de la modernidad mostraban para hacer ciudad y a la vez propiciar la convivencia ciudadana. Ellos fueron Nicolaas John Habraken, Kevin Lynch y Christopher Alexander.

1. De izquierda a derecha: Nicolaas John Habraken (1928-2023), Kevin Lynch (1918-1984) y Christopher Alexander (1936–2022).

Con el invaluable apoyo de Francisco Mustieles, arquitecto y Profesor Emérito de la Universidad del Zulia (LUZ), atento amigo y miembro de la Fundación Arquitectura y Ciudad, ya habíamos obtenido los pormenores de la visita de Habraken en 1982 (ver https://fundaayc.com/2025/05/11/habraken-en-el-zulia/). En aquel momento, Francisco nos había expuesto que el propósito de la llegada de Habraken “no solo fue el de dictar un curso corto de postgrado sino también ver la posibilidad de incorporar su participación en el equipo que estaba proyectando la nueva Ciudad Guasare, bajo la asesoría general de Kevin Lynch, para hacerse responsable de los desarrollos de edificaciones multifamiliares, mientras que el equipo de Christopher Alexander se hacía cargo de los desarrollos unifamiliares para los grupos socioeconómicos de bajo ingreso. Esto es, los dos máximos exponentes que, a nivel mundial, estaban trabajando por la participación del usuario en el diseño de su vivienda, junto con Lucien Kroll por aparte, con aproximaciones metodológicas diferentes -Lenguaje de Patrones versus Diseño de Soportes- estarían presentes en el diseño de la nueva ciudad, … pero la participación de Habraken no se llegó a concretar”.

2. Los dos primeros libros publicados por Christopher Alexander. Community and privacity (1963) y Notes on the Synthesis of Form (1964). El segundo, producto de su tesis doctoral realizada en Harvard dirigida por Sergei Chermayeff (coautor del primero), se convertirá en puntal de lo que se denominó «el movimiento de los métodos de diseño» que cuestionaba la manera de trabajar del diseñador o proyectista a solas, aislado de la realidad y del entorno, por lo que éstos deben trabajar en equipos interdisciplinares, tal y como exige la complejidad de las sociedades postindustriales. En su investigación, Alexander trataba de dividir los problemas de diseño racionalmente en pequeñas unidades o ‘patrones’ resolubles mediante la aplicación de la Teoría de la Información. Por ello, prefirió adoptar, no una estructura en forma de árbol (en la manera de ordenar y resolver los problemas de la arquitectura y la ciudad), como era habitual, sino una concepción más adecuada y compleja, en forma de “semi-retícula” de tipo fractal que, en su opinión, identificaba con la “estructura de las cosas con vida”.

Esta valiosa información despertó en nosotros la curiosidad por conocer detalles sobre la insinuada presencia de Chistopher Alexander (1936–2022), a lo cual Francisco nos respondió sin demora. Sin embargo, es hoy cuando damos cabida a lo que nos aportó, lo que aprovecharemos para hablar sobre la trayectoria y visión del matemático, teórico del diseño y arquitecto británico-estadounidense nacido en Austria, formado como matemático (1956) y como arquitecto (1958) en la Universidad de Cambridge y que obtuvo el primer doctorado en arquitectura otorgado por la Universidad de Harvard (1963 con la tesis titulada Notes on the Synthesis of Form), célebre por revolucionar las metodologías proyectuales y la planificación urbana a través de un enfoque centrado en la estructura lógica, la teoría de sistemas y el bienestar humano.

Así, Christopher Alexander, vendría a Maracaibo para dictar un curso en el marco del programa de Cursos Cortos de la Dirección de Postgrado de la Facultad de Arquitectura de LUZ del 8 al 13 de septiembre de 1980 y, a la vez, para encaminar la firma de un contrato para que el Center for Environmental Structure (CES) de la Universidad de California en Berkeley (de donde fue profesor durante más de 40 años), fundado en 1965 y también presidido por él desde entonces, participara en el diseño de la Nueva Ciudad Guasare. El CES se responsabilizaría por los vecindarios de grupos económicos medio-bajo y bajo, uno de los cuales, boceteado por Alexander, ilustra nuestra postal del día de hoy.

3. El estado Zulia y la zona en la que se desarrolló el Proyecto Sidero Carbonífero del Zulia concebido originalmente en la década de 1970 por la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana (Corpozulia).
4. Cuenca del Guasare-Socuy, zona en la que se pensó desarrollar la Nueva Ciudad Guasare.

El grupo de trabajo para el proyecto de la Nueva Ciudad Guasare, realizado entre 1980 y 1983, desarrollo que se insertaría en la región noroccidental del estado Zulia como parte del Proyecto Sidero Carbonífero que Corpozulia venía impulsando, estuvo coordinado por Kevin Lynch e integrado por Alexander, Germán Samper, Marcial Echenique, Jack Dangermond y Hajo Neis, entre otros. Mustieles, para entonces joven arquitecto y profesor de LUZ, junto a Andrés Echeverría, se integrarían representando a la universidad “al equipo de Diseño Urbano, dirigido por Rosario Giusti, con la asesoría general de Kevin Lýnch, y con la participación de Flavio Ferreira -diseñador urbano-, además de otros responsables”, según nos transmitió el propio Francisco. Por su parte Lynch, quien ya había intervenido en los años 60 en la planificación de Ciudad Guayana como parte del Joint Center for Urban Studies del MIT y Harvard, volvería ahora de nuevo al país cuando Corpozulia lo contrata a través de su firma privada.

El plan general de la nueva ciudad destinada a albergar a los trabajadores de la mencionada explotación carbonífera de la cuenca del Guasare-Socuy, data de 1980. Se insertaba dentro de un programa regional original que no consistía solo en extraer mineral, sino en crear un «polo de desarrollo» integral en el extremo noroccidental del Zulia. Para evitar la proliferación de campamentos improvisados o barrios marginales de trabajadores, la planificación regional de Corpozulia incluyó de forma pionera la proyección de una infraestructura habitacional, vial, ferroviaria y portuaria de primer nivel. Es en este marco de ordenamiento donde surgió una propuesta urbanística de vanguardia la cual abarcaba alrededor de 179 hectáreas y contemplaba una población de 60.000 habitantes.

5. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo.

Lynch junto a Samper coinciden en estructurar la ciudad a partir de un casco fundacional con agrupaciones abiertas y supermanzanas de 300 x 300 mts ocupadas por viviendas de baja densidad. La influencia de Lynch en el plano de la Nueva Ciudad Guasare se basó de manera directa en la aplicación práctica de los principios teóricos de su célebre libro La imagen de la ciudad (1960). Como director del Equipo de Diseño Urbano, Lynch no organizó las 179 hectáreas bajo una cuadrícula rígida o abstracta, sino centrándose en la percepción mental, la legibilidad y la orientación del habitante.

Ello se lograría mediante el diseño de una red vial que primaba la claridad del movimiento, donde las rutas de acceso vehicular rápido se plantearon en los límites externos del área urbana como grandes ejes conectores, mientras que los recorridos internos se proyectaron de manera orgánica e integrada. Para evitar la monotonía visual de los campamentos mineros tradicionales, cada macromanzana poseía características morfológicas homogéneas lográndose la transición entre vecindarios gracias al uso de nodos (centros de actividad), que consistían en pequeñas plazas de escala humana, áreas comunales y cruces peatonales donde la comunidad podía converger y fijar su ubicación en el espacio.

6. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo. Remarcado se puede apreciar un vecindario de auto-construcción para ingresos medios-bajos y bajos de los que diseñara el CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann.

El plano también contemplaba la inserción estratégica de hitos arquitectónicos y paisajísticos: edificaciones de carácter público (como escuelas, centros cívicos y oficinas de administración local) y elementos naturales destacados (como el cuerpo de agua y el parque deportivo contiguo) los cuales funcionaban como anclas visuales externas e internas. Su visibilidad a la distancia garantizaba una inmediata seguridad psicológica y espacial al caminar o conducir por la ciudad.

Finalmente, la morfología urbana adoptó los límites geográficos físicos y las áreas de preservación ambiental no como barreras agresivas o vacíos urbanos, sino como bordes definitorios que daban contención y forma a la mancha urbana. Estos límites protegían el entorno físico-natural a la vez que le otorgaban una silueta e identidad única a las 179 hectáreas del proyecto.

7. Christopher Alexander. Nueva Ciudad Guasare (1980-83). Estructura en árbol de un vecindario típico.

No deja de ser interesante observar cómo en el diseño de la ciudad se dan cita dos marcadas metodologías: el Lenguaje de Patrones de Alexander y la Legibilidad Urbana de Lynch que, sin embargo, compartían un mismo principio humanista: la participación del usuario y la experiencia psicológica del espacio.

8. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Estructura de dos vecindarios contiguos en árbol conectados cada uno a una calle principal.

De tal manera, los ejes de Christopher Alexander aportaban el tejido celular y la vida cotidiana a escala de barrio, mientras que los nodos e hitos de Kevin Lynch proporcionaban la estructura macro, los puntos de anclaje visual y la legibilidad general necesarios para que esa suma de pequeñas comunidades funcionara como una ciudad unificada y coherente, resolviéndose mediante una ingeniosa articulación de escalas, que iba desde la vivienda individual hasta la totalidad del conglomerado. Si bien el plano general se organizó con base en las ya mencionadas macromanzanas, el contorno de ellas funcionaba dentro del esquema de Lynch como sendas vehiculares y bordes, pero su interior estaba enteramente diseñado bajo los patrones de Alexander donde desplegaba tejidos y ejes de vivienda unifamiliar de baja densidad, completamente protegidos del tráfico automotor. Estos ejes residenciales peatonales no morían en la nada; convergían de forma natural en el centro libre de la supermanzana, el cual pasaba a convertirse en un nodo vecinal o micro-centro (un espacio público con escuelas, canchas deportivas o áreas verdes comunes).

Si bien los ejes residenciales y peatonales de Alexander funcionaban como «sendas de escala humana», el diseño aseguraba que, a medida que el habitante caminaba a lo largo de estos ejes residenciales, la densidad de actividad fuera aumentando paulatinamente. Recordemos que Alexander defendía que la arquitectura residencial debía nacer desde las necesidades del usuario (una morfología más orgánica y celular) por lo que Lynch aprovechó este enfoque para consolidar el concepto de barrios o distritos identificables.

9. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle de la estructura de un vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.

Ahondando aún más en la estrategia empleada por Alexander, presente en el boceto que recoge nuestra postal, que Mustieles titula “el árbol como estructura para el encuentro”, él mismo nos lo explica:

“Aunque en escritos anteriores, Christopher Alexander había escrito ‘la ciudad no es un árbol’ (A City Is Not a Tree, 1965), para los nuevos vecindarios de estratos económicos medio-bajos y bajos de la nueva Ciudad Guasare (1980-83), él propone precisamente una estructura en árbol para crear prontamente un sentido de comunidad, al propiciar el encuentro de entre grupos, de procedencia diversa y sin conocimiento mutuo previo, que vendrían a trabajar y habitar en la ciudad.

10. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle más elaborado de la estructura de vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.

Para ello, al entrar a cada vecindario, se dispondría de: un espacio público, provisto de espacio de juego para niños –motores sociales del encuentro entre familias-; una pila de agua potable para proveerse de ella antes de implantar el servicio en red a lo largo de las calles del sector; y al final del espacio público estaría dispuesta una edificación para la compra de materiales de construcción, y de esta manera las personas adultas de las familias se conocerían y pudieran generarse entreayudas.

Para llegar a sus casas, al ser árbol, lo harían siempre a lo largo de la misma calle, lo que facilitaría el mutuo conocimiento, por la propensión al encuentro.

La entrada principal a cada vecindario se haría por una calle con viviendas de grupos económicos medios, para así garantizar desde el inicio la provisión de agua, electricidad y otros servicios urbanos de infraestructura, y no fueran discriminados en la provisión de esos servicios”.

11. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Isometría del centro de un vecindario.

A modo de síntesis podríamos decir que la participación de Christopher Alexander en el Plan Maestro de Nueva Ciudad Guasare representó uno de los experimentos prácticos más ambiciosos para poner a prueba su teoría de patrones y diseño generativo a escala urbana completa dejando su intervención una impronta metodológica clave que se pueden resumir en tres aportes clave:

  • Aplicación de reglas generativas en tres niveles: En lugar de imponer una cuadrícula rígida o bloques prefabricados monolíticos, el equipo de Alexander en el Center for Environmental Structure (CES) formuló un código de reglas generativas. Este sistema regulaba:
    1. El crecimiento y expansión global del tejido urbano.
    2. La estructuración de vecindarios a escala humana (comunidades de aprox. 250 familias con espacios públicos integrados).
    3. El diseño personalizado y participativo de las viviendas por parte de los propios residentes.
12. Barrio Santa Lucía o El Empedrao, Maracaibo.
  • Inspiración en la arquitectura popular zuliana: Durante sus trabajos de campo en la región, Alexander quedó fascinado por la trama tradicional del barrio Santa Lucía en Maracaibo. Declaró que ese tejido representaba la verdadera identidad de la «ciudad viva», sirviendo de modelo para la escala peatonal, las galerías y los espacios comunitarios de Guasare.
  • Integración social y gradualidad: El plan contempló la integración directa de los campamentos obreros y las dinámicas informales, facilitando una transición progresiva entre formas de vida rurales y urbanas.
13. Tres libros fundamentales para entender la evolución del pensamiento de Christopher Alexander.

A pesar de que las transformaciones económicas y políticas del proyecto minero impidieron que la ciudad se construyera en su totalidad según el plan original, Guasare se convirtió en un caso de estudio internacional referente. Demostró que el Lenguaje de Patrones de Alexander podía llevarse de la teoría a la práctica para planificar asentamientos enteros en países en desarrollo, priorizando la autogestión comunitaria sobre la tecnocracia urbana.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 5-11. Cortesía de Francisco Mustieles.

1, 2 y 13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3 y 4. Marta Vallmitjana, MODELO DE EVALUACIÓN PARA EL PROYECTO NUEVA CIUDAD GUASARE , Urbana: Vol. 1 Núm. 7 (1987)

12. NotiActual (https://notiactual.com/las-fotos-mas-impresionantes-de-la-ciudad-de-maracaibo/barrio-santa-lucia-maracaibo/)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 341

El Concurso Nacional de Arquitectura del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui, es el único de verdadera importancia que se registra durante el año 2003 en Venezuela. Promovido desde la Gobernación del estado que en aquel momento encabezaba David De Lima, con el llamado se buscaba resolver una necesidad acuciante para Barcelona, su capital, para lo cual se seleccionó un amplio terreno cercano a su casco central frente a la Plaza de la Gobernación en el cruce de la avenida Caracas con la calle Monagas.

A la convocatoria pública hecha a comienzos de año, respondieron un total de 19 arquitectos o equipos profesionales, cuyas propuestas fueron evaluadas los días 11 y 12 de abril por el jurado conformado por: Tomás Lugo, Azier Calvo, Edwin Erminy, Eduardo Guzmán, Alejandro Castillo y Kiddio España.

Una vez chequeado el cumplimiento de los requisitos de entrega y las pautas establecidas en la convocatoria, cada miembro del jurado examinó los trabajos de forma individual “tomando como base la valoración de los respectivos aportes que se evidenciaban tanto en lo urbano como en lo arquitectónico, pasando por el interés mostrado por cada concursante en enmarcar sus alcances dentro de los criterios de racionalidad, factibilidad y economía sugeridos por los organizadores del concurso”, tal y como reza en el veredicto emitido por el jurado.

Para finalizar la primera sesión del día 11, y luego de la correspondiente discusión e intercambio de ideas, el jurado preseleccionó cuatro trabajos identificados con números que luego serían sometidos a la evaluación de credenciales pautada para el día siguiente. Llevada a cabo la revisión de credenciales, se procedió a cerrar la evaluación de los trabajos preseleccionados, resultando “seleccionado ganador por unanimidad el identificado con el número 21, representado por el equipo Nómadas Taller de Arquitectura y Diseño C.A. dirigido por los arquitectos José Farid Chacón, Francisco Mustieles, Lourdes Peñaranda y Claudia Urdaneta”.

Además, el jurado decidió, también por unanimidad, “otorgar Mención Honorífica en estricto orden a los siguientes trabajos:

  • Mención 1, el identificado con el número 32 del arquitecto Juan Pablo Gómez, miembro del equipo BAK Estudio de Arquitectura.
  • Mención 2, el identificado con el número 8 del arquitecto Rafael Urbina.
  • Mención 3, el identificado con el número 163 de los arquitectos Alessandro Famiglietti, Álvaro Rodríguez Muir, Ángela Rodríguez y Carlos Julio Sánchez”.
1. Ubicación en el contexto y planta de conjunto de la propuesta ganadora.

Gracias a la memoria descriptiva que nos facilitara Francisco Mustieles, miembro del equipo ganador, encontramos que la propuesta del teatro fue visualizada como “una plaza entre bastidores”. De tal forma, buscado minimizar al máximo la frecuente imagen de hermetismo que la tipología teatral presenta, poco amigable y muchas veces alejada de todo compromiso urbano, “la propuesta trata de desvelar lo sagrado de las representaciones teatrales, ofreciendo la opción de abrir el auditorio mediante planos transparentes, y seccionando ‘la fábrica’ (el lugar de producción del espectáculo) para mostrársela a la ciudad”.

Ese afán por mostrar las actividades de preparación y producción de un evento, permitirá hacerlo partícipe de la cotidianidad del espacio urbano, “y permitir el ingreso de éste en el edificio: la ciudad, el público y el teatro se abrazan para crear juntos la mejor función y el mejor afiche”, afirmarán los proyectistas.

2. Desarrollo conceptual de la propuesta ganadora.

Buscando aprovechar al máximo la escénica ubicación que posee el terreno, la propuesta se basa en desarrollar vistas abiertas mediante un envoltorio transparente que permite al visitante “disfrutar del parque y sus alrededores, al mismo tiempo que él se convierte en centro de atención para el público en la calle”. La condición de transparencia impregnará también el muro posterior del auditorio lo cual permitirá integrarlo visualmente al vestíbulo.

“Sin embargo, para ciertos tipos de representación (ópera, cine, teatro), estas vistas abiertas pueden ser limitadas o hasta cerradas”, contemplándose que el teatro en su conjunto (auditorio, fábrica y vestíbulo) permanezca visualmente desvelado a la ciudad para ciertas representaciones.

En cuanto a su ubicación sobre el parque que limita al sur la Plaza de la Gobernación, se buscó que la separación planteada de los componentes de «la fábrica» produjera el menor impacto sobre la vegetación existente.

Por otro lado, “el ordenamiento del conjunto en escuadra reafirma los ejes de composición fundacional de la ciudad, establecidos en las Leyes de Indias. A su vez, los dos brazos en ángulo recto de esta escuadra, intersectados y desarrollados a partir de la esquina en la que se cruzan la avenida Caracas y la calle Monagas, no pretenden constituirse en barreras, ya que éstas no existían en el sitio; cada brazo busca entablar un nuevo diálogo:

  • en el brazo sur, este diálogo se caracterizará por la permeabilidad de la ‘fábrica’ y la transparencia del auditorio,
  • y en el brazo oeste, este diálogo se caracterizará por la transparencia del vestíbulo y la intrusión de objetos edificios en él, que pretenden asumir la lectura objetual del contexto dominante al otro lado de la acera oeste de la calle Monagas.

Con estos recursos el nuevo edificio no anula las percepciones previas existentes en la Plaza de la Gobernación, proponiendo a su vez una nueva conciliación de los bordes sur y oeste de la misma”.

3. Renders entregados como parte de la presentación de la propuesta ganadora.

La amplia información gráfica ofrecida también por Mustieles, permite apreciar con claridad la manera como se resolvieron todos los aspectos recogidos en la memoria descriptiva. De ella hemos seleccionado por razones de espacio lo que hemos considerado puede reflejar de mejor manera la relación entre el concepto y la propuesta. El Teatro Metropolitano de Barcelona proyectado por Nómadas Taller de Arquitectura y Diseño C.A. (NMD), equipo que ha cosechado desde 1999 una exitosa trayectoria con sede principal en Maracaibo (ver https://www.nmdnomadas.com/), lamentablemente, pasó a engrosar la larga lista de propuestas ganadoras de concurso que en nuestro país no han culminado con su realización, perdiéndose una vez más la oportunidad de que una importante ciudad cuente con un edificio de excepción.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Cortesía de Francisco Mustieles y https://www.nmdnomadas.com/work

INVITACIÓN

La Comisión de Historia de la Ingeniería de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat (ANIH) y el Instituto de Investigaciones Históricas «Hermann González Oropeza, sj» de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), se complacen en invitar a la vídeo-conferencia “El puente atirantado sobre el Lago de Maracaibo y Morandi (1957-1962): contribuciones pioneras” a cargo de un equipo de investigadores conformado por Francisco Mustieles (PhD, Arquitecto, Profesor de la Universidad Iberoamericana, Puebla, México); Ignacio Oteiza (PhD, Arquitecto, Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Madrid, España); Sebastián Delgado (PhD, Ingeniero Civil, Gilsanz Murray Steficek, LLP, New York, USA) y Pedro Romero (MSc. Arquitecto. Profesor Titular Emérito (LUZ). Comisión de Historia de la Ingeniería, Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat).

La conferencia virtual, que será moderada por Orlando Marín Castañeda, profesor de la Universidad Simón Bolívar y Secretario de la Comisión, tendrá lugar vía Zoom el próximo jueves 9 de junio de 2022 a las 11:00 am (hora de Caracas), previa inscripción a través del siguiente link:

https://ucab.zoom.us/webinar/register/WN_kff4bmIwSy2M5hxRYiYnXQ

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

La estela de Félix Candela: cascarones de concreto armado en México y el mundo

Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes (ed.)

Bonilla Artigas Editores

2021

Nota preparada por Francisco Mustieles, coautor del capítulo venezolano del libro

El pasado 27 de enero fue presentado el libro La estela de Félix Candela. Cascarones de concreto armado en México y el mundo, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), impreso en noviembre del 2021.

El libro, bajo la edición del arquitecto Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, uno de los más grandes conocedores de la obra de Candela, pretende recoger los cascarones de concreto armado realizados alrededor del mundo que estuvieron influenciados directa e indirectamente por el arquitecto hispano-mexicano Félix Candela, o realizados a través de su empresa Cubiertas Ala, y de ahí el título de “estela”.

Su obra e influencia se extiende por una gran cantidad de países en los cuales dejó impronta. El libro recoge precisamente esa “estela”, primeramente, en México, y luego, en los Estados Unidos de América, Guatemala, Venezuela, Argentina, Colombia, República Dominicana, Reino Unido, Alemania, España, aunque también dejó “estela” en otros países de otros continentes.

El capítulo venezolano fue fruto de una investigación llevada a cabo por Francisco Mustieles, Astrid Petzold, Carmela Gilarranz y Edwin González, a través de: i) una indagación documental de los archivos de la Avery Library de Columbia University, de la familia Coto Villarroel, de la familia Shelley Herrera y del Félix & Dorothy Candela Archive de Princeton University; ii) las entrevistas a dichas familias; y iii) la visita a parte de sus obras en Venezuela.

De esa investigación, no solo destaca la figura de Félix Candela, sino la de sus arquitectos asociados en Venezuela, primeramente, Guillermo Shelley, y luego, durante un período más extenso, Álvaro Coto, quienes, no sólo intervinieron en procesos de cálculo de esas obras sino en el propio diseño, prosiguiendo este último una vasta actividad en el diseño, cálculo y construcción de cascarones de concreto armado.

Nota de los editores

La estela de Félix Candela. Cascarones de concreto armado en México y el mundo, coordinado por Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, explora las obras proyectadas, calculadas o construidas bajo la influencia de las enseñanzas de ese gran arquitecto hispano-mexicano, y deja de lado aquellas, más conocidas, en que él intervino directamente. Se ha escrito que Candela, como consecuencia de sus múltiples actividades, habiéndose transformado en el gran maestro que fue, e interesado en la difusión de sus ideas, alcanzó una gran sencillez expositiva en aulas y diversos foros. Pronto debió expresarse en inglés. Su escuela o estela estaría marcada por esa condición de simplicidad en sus explicaciones y claridad didáctica. Existe incluso, una anécdota tan humorística como reveladora al respecto.

En cierta conferencia que debió impartir en Norteamérica y, como no hablara aún de modo fluido el idioma de Shakespeare, un amigo la leyó mientras él improvisaba diagramas y fórmulas en un pizarrón. El resultado fue una sonora ovación.

Este libro, fiel a su espíritu, ofrece al lector, experto o no, tratados por una treintena de especialistas de todo el orbe y sin complicaciones, una serie de ejemplos de cascarones proyectados y construidos por diversos arquitectos e ingenieros, a veces asesorados por Candela, a veces no, pero todos levantados bajo su influjo, en los lugares más recónditos del planeta: desde México, Guatemala, Cuba, Venezuela o EU, hasta casi cualquier punto del resto de Latinoamérica, Gran Bretaña, Alemania y, obvia parábola, en su tierra natal.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 233

Nuestra postal del día de hoy está ilustrada por la portada del número 1 de la revista Bisagra (octubre-noviembre 2002), iniciativa que se vincula con el encartado del mismo nombre aparecido los sábados en el cuerpo D del diario La Verdad de Maracaibo entre 1998 y 2001, impulsada por los docentes e investigadores de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) Francisco Mustieles y Lourdes Peñaranda, quienes, contando con la colaboración, entre otros, de los jóvenes Farid Chacón y Claudia Urdaneta, encontraron la oportunidad de abrir desde “la provincia” un espacio que no tuvo nada que envidiarle a los ya existentes en “la capital”, tal y como reseñáramos en su momento en el Contacto FAC nº 86 (22/07/2018), particularmente en la nota dedicada a la Postal nº 121.

El paso de Bisagra de la versión en periódico a revista se produjo después que los editores de La Verdad le manifestaran a los responsables de la página que iban a limitar su aparición por razones de costos, sin importar que la misma obtuviera en 2001 el Primer Premio a la mejor Publicación en Prensa sobre Arquitectura y Urbanismo, en el marco de la X Bienal de Arquitectura de Caracas (denominación que en esa ocasión se le dio a la Bienal Nacional de Arquitectura), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela.

Con una amplia cobertura en cuanto a temas y un buen respaldo que se tradujo en la presencia de patrocinios, Bisagra apareció con 85 páginas a todo color y aunque se centraba en tópicos de arquitectura y ciudad le abría también la puerta al diseño interior, el diseño gráfico, el diseño industrial, las artes plásticas, el arte público y la fotografía.

Páginas interiores de la revista Bisagra: Contenido y primera página de la sección Retro

Concebida como una publicación de corte ligero dirigida a una amplia gama de lectores y con un diseño gráfico jovial, de la mano de Bisagra pudimos enterarnos de la obtención del Premio de Arquitectura Contemporánea (también conocido como el Premio Mies van der Rohe) que la Unión Europea le otorgó en 2001 a Rafael Moneo por el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, complejo arquitectónico constituido de un gran auditorio, una gran sala de cámara, salas polivalentes y salas de exposiciones situado en San Sebastián (País Vasco), inaugurado en 1999.

Fueron objeto de atención y reflexión para Bisagra la obra reciente de Herzog & De Meuron, Santiago Calatrava y, particularmente, de Peter Zumthor a quien se le dedicó un interesante artículo escrito por Farid Chacón con fotografías de Francisco Mustieles titulado “Peter Zumthor: construyendo un país sin palabras”, en el cual se lleva a cabo un análisis critico del pabellón presentado por Suiza en Expo Hannover 2000, un edificio que tenía unas medidas de 50 x 50 metros y una altura de 9 metros, y estaba hecho principalmente de madera. Llamada la “Caja de Sonido” o “Caja de esencias”, lo que hace honor a la visión que tiene Zumthor de la arquitectura como una experiencia completa que debe apreciarse con todos los sentidos, el pabellón es permeable y se puede acceder a él por cualquiera de sus lados, lo que hace que cada visitante tenga una percepción diferente en esta atmósfera cambiante. En el texto de Chacón se tocan temas como el ruido que toda Expo produce donde cada pabellón representativo intenta gritar por su cuenta, el particular sonido que dentro de tal alboroto produce la sosegada obra de Zumthor y el silencio casi místico que se percibe al penetrar en ella.

Páginas interiores de la revista Bisagra

Otro artículo de interés lo constituye el escrito por Claudia Urdaneta y Farid Chacón con fotografía de William Dondyk y Lorena Riga titulado “Estrategias de dilatación”. En él se expone la experiencia asociada al diseño interior de un apartamento de 70 m2 situado en la zona este de Maracaibo en el que debía acomodarse una familia que venía de un espacio de 200 m2. Prescindiéndose de buena parte de la tabiquería que la vivienda poseía y apelando al concepto de dilatación mediante el uso de elementos de mobiliario transformables y móviles para su equipamiento, “… se recurrió a materiales, luces y superficies sensorialmente seductoras, que despertaran una mayor disposición hacia el juego, intención reforzada por elementos con los cuales se puede interactuar, Así, el espacio intervenido se comporta como un gran escenario, donde prevalece la voluntad creativa de los usuarios, capaces de producir un incontable número de posibilidades del ambiente”.

En la categoría de eventos se reseña el Premio ENEA (Encuentro Nacional de Estudiantes de Arquitectura) otorgado al proyecto M9Vt441, un módulo de servicios viales que conjuga sobriedad, versatilidad y funcionalidad. También se preparó una nota dedicada a la segunda convocatoria del Salón Malaussena de Arquitectura y Urbanismo organizado desde 1999 por el Colegio de Arquitectos de Carabobo de común acuerdo con el Colegio de Arquitectos de Venezuela y el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Algunas de las páginas centrales de Bisagra dedicadas a recoger el más reciente trabajo del reconocido fotógrafo Nelson Garrido

Las páginas centrales de Bisagra están dedicadas al más reciente trabajo del reconocido fotógrafo Nelson Garrido englobado bajo el título “La otra arquitectura”, una serie de imágenes que recogen pequeños objetos producto de la espontaneidad con que la gente intenta rememorar acontecimientos ligados a accidentes automovilísticos en los que está involucrada la muerte de algún familiar o amigo, generalmente ubicados al borde de las carreteras.

Llama la atención la aparición de la sección “A escala natural”, las reseñas dedicadas a París y al espacio donde funciona el Café Atlantique, ubicado en el edificio Atlantic en Los Palos Grandes, Caracas, del que se resalta su espacialidad minimalista. También la aparición de temas como la gastronomía y la música destacándose el trabajo de la polifacética artista islandesa Björk vinculado a la tragedia del 11 de septiembre de 2001.

Bisagra duró tanto como su primer número. Problemas de financiamiento hicieron desistir a sus entusiastas redactores de seguir adelante a pesar de que la segunda entrega se encontraba prácticamente terminada. La experiencia se sumaba de esta manera a la saga que acompaña la corta duración de tantas publicaciones venezolanas dedicadas a temas de arquitectura. Hoy en día quienes emprendieron aquel proyecto editorial a caballo entre dos siglos, conforman la exitosa firma de arquitectura marabina NMD, creada justamente en 1999, desde donde, además de mostrar una clara proyección internacional no han abandonado su interés por promover y participar en publicaciones de muy variado tipo.

ACA