En el contexto actual del Estado de Emergencia decretado tras los sismos en el Estado La Guaira y ante el inminente desafío que representa el proceso de reconstrucción post-desastre, se hace indispensable debatir sobre la viabilidad de los distintos modelos de desarrollo, así como la pertinencia del sistema jerarquizado de planes con el que cuentan nuestras regiones y municipios para garantizar un desarrollo seguro, resiliente y sostenible.
Para analizar el tema, la Comisión de Desarrollo Urbano y Territorial de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat (ANIH) invita a participar en la quinta sesión del Ciclo de Charlas 2026, donde se presentará la ponencia titulada:
Del Plan de Ordenación Urbanística del Sistema Urbano Vargas (2006) a la ciudad resiliente del mañana.
Ponente:Urb. MSc. Ariana Tarhan,
reconocida urbanista, docente e investigadora venezolana con más de 40 años de trayectoria profesional enfocada en la planificación estratégica, la sostenibilidad urbana y el desarrollo local. Es una de las figuras académicas más activas en el debate sobre la calidad de vida y los desafíos estructurales de las ciudades en Venezuela, especialmente de Caracas.
…16 de agosto de 1975, fallece en Caracas, Venezuela,Carlos Raúl Villanueva.
1. Carlos Raúl Villanueva frente al Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas en plena construcción (c.1953).
Al cumplirse un nuevo aniversario de la partida del Maestro Carlos Raúl Villanueva, se abre una nueva oportunidad de mencionar su trascendental presencia, su indudable vigencia y la importancia de su legado. En tal sentido, hemos creído pertinente escribir algunas líneas que sobrepasaran la mera reseña biográfica o que no necesariamente remitieran (o repitieran) discursos ya conocidos, buscando darles estructura alrededor de un eje conceptual claro. Difícil tarea, por cierto.
Es así como, fijando la mirada en el espacio como argumento central en la obra Villanueva, se nos presentaba la oportunidad de abordar, por ejemplo, temas asociados a la Síntesis de las Artes como experiencia vivencial, o quizás la evolución del lenguaje: del academicismo a la modernidad tropical o la vocación social y la escala humana. Sin embargo, sin dejar de reconocer el peso de tales definiciones ampliamente exploradas, hemos preferido enfocarnos en el valor que conserva lo hecho por el Maestro como testimonio del tiempo y su condición de patrimonio vivo, pensando en que la mayoría de sus edificios mantienen aún un uso continuo (no exentos al desgaste y la falta de mantenimiento), y, a su vez, una condición de libro abierto que ofrece sus enseñanzas día a día.
2. Carlos Raúl Villanueva. La Reurbanización de El Silencio (1941-1945). Patio interno del conjunto.
Títulos como “La utopía habitada: Carlos Raúl Villanueva y el patrimonio como organismo vivo”, “El tiempo en el concreto: la lección viva de Carlos Raúl Villanueva” o “Más allá del monumento: la vigencia cotidiana del espacio de Villanueva”, se no antojaban todos lo suficientemente sugerentes para aglutinar lo que en esta ocasión valdría la pena decir: que la verdadera trascendencia de Villanueva no reside únicamente en su valor historiográfico o en las declaratorias institucionales, sino en la capacidad de su arquitectura para seguir sirviendo como escenario activo de la vida ciudadana, la educación y la cultura venezolana.
En todo caso, estamos convencidos que recordar a Carlos Raúl Villanueva en una nueva fecha conmemorativa de su fallecimiento no exige erigir pedestales estáticos ni repetir fórmulas de admiración abstracta. El homenaje más fiel a su obra no habita en los libros de historia ni en las placas de bronce, sino en la vibración cotidiana de los espacios que concibió: en el sonido del viento cruzando los calados de la Plaza Cubierta, en la pisada del estudiante que transita bajo la protección de las marquesinas o pasillos techados, y en la luz matutina que dibuja sombras cambiantes sobre el hormigón armado.
3. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Pasillo entre la Plaza Cubierta y la Biblioteca Central.
Villanueva no proyectó santuarios intocables ni monumentos distantes. Para el Maestro, la disciplina carecía de sentido si se aislaba del pálpito ciudadano. Como él mismo solía argumentar para definir su oficio: «La arquitectura es un acto social por excelencia, arte utilitario como proyección de la vida misma, ligada a problemas económicos y sociales y no únicamente a normas estéticas. Para ella, la forma no es lo más importante: su principal misión es resolver hechos humanos». Bajo esta premisa, proyectó un entorno de marco abierto, concebido rigurosamente para ser habitado, desgastado por el uso diario y reinventado en cada época por la comunidad que tiene el privilegio de disfrutarlo.
Desde la Reurbanización de El Silencio hasta el campus de la Universidad Central de Venezuela, la gran constante en la trayectoria de Villanueva fue una fe inquebrantable en el espacio público y en la capacidad transformadora del entorno diseñado. Su discípulo, el historiador y crítico de la arquitectura Juan Pedro Posani destacó en sus análisis cómo Villanueva logró articular una lectura profunda y crítica de la realidad nacional, distanciándose tanto de la imitación sin cortapisas de estilos foráneos como de las soluciones superficiales.
4. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Pasillo cubierto entre la Puerta Tamanaco (Plaza Venezuela) y el Instituto de Medicina Tropical.
Frente a las transformaciones urbanas aceleradas del siglo XX venezolano, el Maestro sostuvo una postura que definió su metodología ética y creadora: «Creo en una arquitectura que parta de la realidad, que elabore una interpretación crítica de ella y que vuelva a la realidad, modificándola, con dialéctica incesante». La Plaza Cubierta, las aceras techadas o la planta baja de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV no representan meros alardes formales; son dispositivos y espacios de integración democrática donde las jerarquías se atenúan en favor del encuentro espontáneo. A lo largo de las décadas, estos lugares han acogido el debate académico, la protesta civil, la creación artística y la rutina de distintas generaciones, demostrando que una estructura física noblemente concebida es capaz de sostener e impulsar el tejido social.
5. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Vestíbulo de la sala de exposiciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
Cuando la UNESCO declaró a la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial en el año 2000, el reconocimiento internacional confirmó lo que la historiadora Sibyl Moholy-Nagy había identificado con lucidez en su monografía pionera sobre el arquitecto: la consolidación de una espacialidad tropical inédita donde el arte, la luz, la estructura y el clima se integran orgánicamente al servicio de la colectividad.
Sin embargo, el patrimonio no se conserva de forma pasiva ni se agota en la contemplación nostálgica. El desgaste natural de los materiales, la pátina que el tiempo deposita sobre el concreto y las exigencias continuas de mantenimiento nos recuerdan que la memoria arquitectónica se resguarda a través de la apropiación viva de sus usuarios y el compromiso institucional permanente. La obra de Villanueva permanece operativa porque su espacialidad posee una generosidad y ductilidad intrínsecas, capaces de absorber el paso de las décadas y adaptarse a las dinámicas del presente sin abdicar de su rigor original.
6. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Plaza Cubierta.
Al evocar hoy la figura de Carlos Raúl Villanueva, la pregunta fundamental no radica únicamente en qué aportó al entorno construido en su momento, sino en qué le exige hoy su legado al pensamiento espacial contemporáneo. Frente a las tendencias de la arquitectura efímera, el espectáculo superficial o el repliegue del espacio público frente a la privatización, el maestro nos hereda una lección perdurable de rigor técnico, equilibrio bioclimático y vocación de servicio social. Su obra sigue viva no porque pertenezca a una época dorada e irrecuperable del pasado, sino porque continúa ofreciendo respuestas luminosas sobre cómo edificar ciudades generosas, integradoras y profundamente humanas.
ACA
Nota
También hemos considerado procedente como parte de esta remembranza, reproducir un texto escrito por Villanueva, que permitiera refrescar la manera clara y concisa con la que se expresaba en las contadas ocasiones en las que lo hizo, a modo de recordatorio de una personalidad que siempre se mostró abierta a lo que su tiempo le presentaba y que nunca dejó de apuntar con ello hacia el futuro.
Se trata de “Reflexiones personales sobre la arquitectura y el arquitecto”, publicado en la revista DPA 29 (2013), dedicada a C.R. Villanueva editada por José Javier Alayón en la que participaron varios autores.
Para DPA, Alayón alargó el titulo original “Reflexiones personales…”, con el que Antonio Granados Valdés publicó por vez primera en la revista Punto nº 7 (mayo de 1962, pp. 9 y 10) parte del discurso elaborado en 1954 por el Maestro cuando fue elegido el 19 de julio como Miembro Correspondiente de la Academia de Arquitectura de Francia.
También para DPA se numeraron los párrafos correspondiendo los 1, 3, 4, 5 y 6 al texto publicado en 1962, añadiéndose como párrafo 2 el artículo “El arquitecto”, aparecido en la revista Punto nº 2 (marzo 1961, p. 15).
El trabajo de “fusión” realizado para DPA ya se había hecho (sin la asignación de números a los párrafos), cuando bajo el título de “Reflexiones personales” el texto completo se publicó en: Villanueva, C.R. (1980). Textos escogidos. Caracas: Centro de Información y Documentación de la Facultad de arquitectura y Urbanismo. Universidad Central de Venezuela. (pp. 77-80).
7. Carlos Raúl Villanueva en el Instituto de Medicina Experimental de la Ciudad Universitaria de Caracas (c.1952).
Reflexiones personales sobre la arquitectura y el arquitecto
Carlos Raúl Villanueva
1
El arquitecto es una personalidad sumamente compleja y contradictoria. El valor artístico de sus obras está fuera de duda. Centenares de obras arquitectónicas fundamentales para la historia de la cultura humana así lo prueban.
La crítica contemporánea ha puesto de relieve que una obra de arquitectura puede alcanzar niveles expresivos absolutamente análogos a los niveles alcanzados por las mejores obras de la literatura, de la pintura o de la música. Pero en el caso de la arquitectura, el grado de dependencia de las circunstancias exteriores (del cliente, de la economía, del nivel de los medios de producción, de la sociedad en su conjunto) es inmensamente más alto y coercitivo.
No se trata, evidentemente, del problema de la libertad de creación.
Todas las expresiones artísticas se realizan dentro de estructuras que les imponen condiciones, que establecen las oportunidades y las premisas para su manifestación. Es más: la realización artística cobra vida “precisamente” en virtud de su coherencia con la estructura que le sirve de soporte natural, necesario, indefectible.
La altura expresiva está en relación directa con su penetración en el contenido de la situación histórica.
Para el arquitecto esta postulación es aún más rigurosa y verdadera. El reconocimiento del mundo social donde el arquitecto está obligado a moverse, es la condición previa para su misma existencia.
2
El arquitecto vive en un desequilibrio a veces realmente dramático, causado por la inestabilidad y por las contradicciones de la sociedad que lo circunda y condiciona.
El arquitecto, debido a la evolución histórica de su personalidad, a la acumulación de tradiciones y experiencias, ha alcanzado, como tipo social, un nivel de conciencia tan alto que éste le impide aceptar un papel pasivo en el ciclo de la construcción del espacio para el hombre.
El arquitecto, posee hoy una conciencia histórica de su función. Por tal razón luchará constantemente para que se le reconozcan sus facultades catalizadoras, sus percepciones anticipadoras, sus naturales atribuciones de creador.
El arquitecto no puede conformarse con ser un simple traductor, mecánico y pasivo. El arquitecto debe ser crítico y acusador. En su obra aumentará así el valor de rescate y de previsión.
Condensando, podría dar la siguiente definición:
El arquitecto es un intelectual, por formación y función. Debe ser un técnico, para poder realizar sus sueños de intelectual. Si tales sueños resultan particularmente ricos, vivos y poéticos, quiere decir que a veces puede ser también un artista.
3
Más que esbozar una filosofía o teoría arquitectónica, diré cuáles son los principios que me guían en mi trabajo. Considero que el medio expresivo específico de la arquitectura es el espacio interno, el espacio fluido, usado, gozado por los hombres. A partir de la invención esencial del espacio como lugar privilegiado de la composición, como clave secreta de todo el proyecto, se articula la caja volumétrica. Se concreta la estructura portante. Vibra con el color y la textura. Vive con las pulsaciones de las instalaciones de energía, con los movimientos de los servicios mecánicos. Creo en las virtudes cartesianas de la lógica y de la coherencia. Su aplicación al proyecto es una ley de supervivencia. No me atraen los sistemas cerrados. Me interesan todos los aportes. Todas las formas nuevas y todos los nuevos contenidos que ellas expresan. Todos los nuevos avances constructivos, de cualquier parte que vengan, constituyen un estímulo para mí.
Niego el valor del dogmatismo doctrinario, preocupado de fijar linderos, de separar esencias, de discriminar puntillosamente.
Creo en una arquitectura que parta de la realidad, que elabore una interpretación crítica de ella y que vuelva a la realidad, modificándola, con dialéctica incesante. Por tal razón, la arquitectura se me parece como un instrumento de perfección humana. Como un elemento catártico.
La sociedad confía al arquitecto un papel de redención urbana. No debemos desperdiciar la ocasión ni eludir la responsabilidad y el peso de tal tarea.
El aspecto dramático del conflicto entre el anhelo purificador de la voluntad arquitectural y las férreas necesidades impuestas por la enajenación humana actual no exime de participar en la lucha por un nuevo urbanismo.
Creo que el arquitecto debe ser un humanista. Su visión debe ser global, universal y por lo tanto local. En efecto, nadie podrá entender lo accidental sin antes haber descubierto los grandes rasgos de lo esencial.
Deduzco, por consiguiente, la reversibilidad del valor urbano de la arquitectura y del valor arquitectónico del urbanismo. Ambos representan aspectos opuestos de una sola entidad.
4
Considero al arquitecto como máximo responsable y único director del proceso arquitectónico. En sus manos deben reposar las responsabilidades y los privilegios de la coordinación de todos los componentes.
Con tacto, sensibilidad y firmeza debe distribuir las tareas y regular la homogeneidad total de la obra. No substituirá a ninguno de los especialistas en su trabajo específico. Pero sabrá conducirlos y sabrá extraer del trabajo de equipo una conformación armónica superior cualitativamente a la suma de todos los valores parciales vertidos en la obra. Me preocupa el problema de una nueva síntesis de los distintos medios expresivos. Es para mí una aspiración reconducir la arquitectura, la pintura, la escultura, a la cohesión íntima, inextricable, significativa. Quizá los tiempos no sean todavía maduros para ello. No importa. Espero que nuestros ensayos servirán de base para el hombre integrado del siglo XXI. Por lo menos le recordarán nuestra angustia y le harán comprender el valor del progreso.
5
Me gustan los materiales que por su pobreza, por su sinceridad plebeya, me permiten desafiar al estúpido engreimiento del exhibicionismo. Entre ellos me atrae particularmente el concreto armado, símbolo del progreso constructivo de todo un siglo, rugoso, dócil y fuerte como un elefante, monumental como la piedra, pobre como el ladrillo.
6
Los cambios que se producen en el campo de la industrialización. La arquitectura cesará de estar hecha a mano. Se hará toda a máquina. Es esta la única respuesta valedera a la extensión del significado social de la arquitectura. El proceso constructivo realizado en la fábrica, el transporte universalizado de las piezas, el montaje mecanizado en el sitio, revolucionarán los métodos de proyectación. Identificar el orden de valores de las piezas básicas, no demasiado pequeñas para no perder las ventajas de la prefabricación, y no demasiado grandes para no comprometer la libertad de creación, será la investigación más útil y generalizada. El advenimiento de la industrialización total de la arquitectura elevará las búsquedas de la fantasía creadora al nivel de la composición urbana y regional. Por lo tanto se abrirá un nuevo e inmenso capítulo de la historia de la arquitectura.
1960• Se concluye la construcción y es consagrada la Capilla Santa Elena de las Siervas del Santísimo Sacramento, ubicada en la av Principal con av. Eugenio Mendoza, urbanización Los Chorros, proyectada por el arquitecto Erasmo Calvani (1915-2007). La Capilla es una de varias edificaciones que integran hoy día el Instituto Elena de Bueno, el cual fue fundado en 1957 por el médico cirujano Dr. Adolfo Bueno Madrid (1881-1967), quien luego de la muerte de su esposa, Elena Plaza Orea, dejó como legado a su memoria, su casa y los terrenos en la urbanización Los Chorros para que en ellos se estableciera una institución con la finalidad de formar a jóvenes de modestos recursos preparándolas a incorporarse al universo productor del País. El Instituto Elena de Buena está dirigido por la Congregación de las Siervas del Santísimo Sacramento desde su fundación.
La edificación con la cual se inició el conjunto fue Villa Elena, una histórica casona de estilo ecléctico proyectada en la decada de los ´20 por el arquitecto Luis Alejandro Urbaneja Tello (1875-1947), graduado en 1895 de ingeniero civil en la Universidad Central de Venezuela, y construida para el abogado y político Victorino Márquez Bustillos (1858-1941), quien se desempeñó como presidente interino durante la dictadura del general Juan Vicente Gómez, entre los años 1914 y 1922. Villa Elena le fue comprada al Dr. Márquez Bustillos por el Dr. Bueno Madrid (graduado de médico en la Universidad Central de Venezuela en 1904 con postgrado en París 1905-1906), quien en diciembre de 1921 salvó la vida al general Gómez con una oportuna intervención médica. En agradecimiento fue designado Secretario Privado de la Presidencia, cargo creado especialmente para el que se desempeñó hasta 1927. El conjunto de edificaciones del Instituto Elena de Bueno fue aumentando en número a medida que se ampliaban sus funciones educativas. El paisajismo y el diseño de los senderos que unen los edificios y surcan los hermosos jardines del conjunto le son atribuidos al arquitecto Alejandro Chataing (1874-1926).
Y entre estas edificaciones aisladas destaca la Capilla proyectada por Erasmo Calvani, con su fuerte volumetría resuelta en concreto armado, utilizando como forma geométrica una bóveda parabólica para definir internamente la única nave del pequeño templo moderno, carente de adornos superfluos y elemento de distracción.
Utilizando el preciso texto del arquitecto LuisRa Bergolla para describir el sabio juego de efectos lumínicos de Calvani en el interior de la capilla, lo citamos cuando escribe: «Dentro de (la capilla) apreciamos como el espacio es iluminado naturalmente a través de una sucesión de vanos acristalados y puertas en ambos laterales de la nave, junto a un gran ventanal en su fachada principal que sigue la forma del arco parabólico. Pequeñas claraboyas en la cubierta refuerzan los efectos lumínicos. El altar mayor está definido piramidal y minimalísticamente por 3 cuerpos superpuestos de líneas rectas que formando nichos exhibe tres imágenes religiosas contra un fondo de rejillas de ventilación».
Entre los proyectos de Erasmo Calvani, podemos citar: la fábrica de la Tabacalera Nacional en Maracay; la fábrica de Cerámica de Venezuela; el colegio San Ignacio de Loyola; el colegio y la capilla de la Consolación; la capilla Santa Elena de las Siervas en Los Chorros; la iglesia de San Rafael de La Florida; la residencia de las Siervas y el portal del Santuario Nacional Expiatorio, en la Plaza Concordia; la Catedral de San Felipe; y el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, en Guanare.
Fuentes consultadas: Google Search IA; Venezuela en Retrospectiva; “Arquitectos Venezolanos Contemporáneos”. Edgard Cruz UNEARTE Ediciones 2016; Texto de LuisRa Bergolla | @las_itacas.
1956•Se concluye la construcción de la Escuela de Ingeniería y Petróleo de La Universidad del Zulia LUZ, Maracaibo, Zulia, diseñada por el maestro arquitecto Carlos Raúl Villanueva (1900-1975).
En el plano de conjunto se observan los cuatro volúmenes alargados en los cuales se ubicaron: 1. Ensayo de Materiales e Hidráulica; 2. Aulas; 3. Laboratorios; y 5. Escuela de Ingeniería. Las edificaciones adicionales contienen: 4. Biblioteca; 6. Anfiteatro; y 7. Cafetín. El nº 8 corresponde al Estacionamiento.
Escuela de Ingeniería y Petroleo, Universidad del Zulia. Maracaibo, estado Zulia. Carlos Raúl Villanueva. Vista general.Escuela de Ingeniería y Petroleo, LUZ, Maracaibo, estado Zulia. Carlos Raúl Villanueva. Vista de la coloreada protección solar de las fachadas y de los bloques de ventilación en los extremos. Fotografía: Paolo Gasparini.
1929• Luego del éxito obtenido por Juan Bernardo Arismendi (1887-1982), asociado con el Banco Obrero en el desarrollo de San Agustín del Sur, decide conjuntamente con Luis Roche (1888-1965) urbanizar la Estancia Ávila y la Granja de Los Chapellín desarrollando la Urbanización La Florida, a la cual definieron como «un jardín en Caracas», el primer suburbio-jardín construido en la capital. El nuevo desarrollo, diseñado por Manuel Mújica Millán e iniciado en 1929 con la participación del ingeniero Carlos Delgado Sarmiento (Facultad de Ingeniería UCV, arquitecto FAU UCV promoción 21/ 1973), ubicada en la Parroquia El Recreo, entre la urbanización Los Caobos y Las Palmas al Oeste, la Alta Florida al Norte, Sabana Grande al Sur y el Country Club y La Campiña al Este, fue concebido con una adecuada vialidad, que en algunos casos presentaba islas anchas con paseos peatonales además de bancos y ornamentos y doble hilera de árboles (samanes, jabillos y cedros), que caracterizaron las calles.
El tipo de casas propuestas eran de dos plantas, con retiros, puesto para estacionar carros, y aceras arboladas con las especies que daban nombre a sus calles: jabillos, acacias, mangos, samanes, almendros y pinos. El centro social de conjunto urbano fue el desaparecido Club La Florida, el cual había abierto sus puertas en 1928 ubicado en donde hoy se encuentra la Iglesia de la Chiquinquirá. El maestro Carlos Raúl Villanueva construyó en 1934 su primera vivienda familiar en un terreno frente al club, la cual fue demolida en 1979. En el transcurso de los años Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi, asociados o independientemente, completaron con éxito varios desarrollos urbanos en el Valle de Caracas, entre los cuales vale citar: Los Rosales, El Conde, San Agustín, La Florida, Altamira, Santa María, Santa Isabel, Los Ruices, Colinas del Este, Santa Eduvigis, Club Hípico y Sebucán.
1995• La Junta Directiva del Comité Venezolano del Consejo Internacional de Museos (ICOM), presidido por María Ismenia Toledo, con la Coordinación Editorial de Juan Moreno, publican en el mes de abril, con el auspicio del CONAC, el primer número de la revista Demuseos. Esta nueva publicación, se enmarcó en el programa de fortalecimiento de la profesionalización de los recursos humanos que laboran en los museos de Venezuela. En sus páginas destacan los artículos «Museos, Patrimonio y Turismo» de Ciro Caraballo y «Ecoturismo en el Amazonas de Donold Garfield. También cabe destacar los anuncios a los importantes eventos del año: la Conferencia General del ICOM 1995, a realizarse en Stavanger Noruega; el Programa de Museología para América Latina y el Caribe, de la Universidad Nacional Heredia, Costa Rica; y el anuncio e invitación a participar en el mes de abril en el «Encuentro Internacional Patrimonio, Museos y Turismo. Hacia una relación armónica en el concepto de desarrollo sustentable», a celebrarse en Barquisimeto, estado Lara.
HVH
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.