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TAL DÍA COMO HOY…

16 de agosto de 1975, fallece en Caracas, Venezuela, Carlos Raúl Villanueva.

1. Carlos Raúl Villanueva frente al Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas en plena construcción (c.1953).

Al cumplirse un nuevo aniversario de la partida del Maestro Carlos Raúl Villanueva, se abre una nueva oportunidad de mencionar su trascendental presencia, su indudable vigencia y la importancia de su legado. En tal sentido, hemos creído pertinente escribir algunas líneas que sobrepasaran la mera reseña biográfica o que no necesariamente remitieran (o repitieran) discursos ya conocidos, buscando darles estructura alrededor de un eje conceptual claro. Difícil tarea, por cierto.

Es así como, fijando la mirada en el espacio como argumento central en la obra Villanueva, se nos presentaba la oportunidad de abordar, por ejemplo, temas asociados a la Síntesis de las Artes como experiencia vivencial, o quizás la evolución del lenguaje: del academicismo a la modernidad tropical o la vocación social y la escala humana. Sin embargo, sin dejar de reconocer el peso de tales definiciones ampliamente exploradas, hemos preferido enfocarnos en el valor que conserva lo hecho por el Maestro como testimonio del tiempo y su condición de patrimonio vivo, pensando en que la mayoría de sus edificios mantienen aún un uso continuo (no exentos al desgaste y la falta de mantenimiento), y, a su vez, una condición de libro abierto que ofrece sus enseñanzas día a día.

2. Carlos Raúl Villanueva. La Reurbanización de El Silencio (1941-1945). Patio interno del conjunto.

Títulos como “La utopía habitada: Carlos Raúl Villanueva y el patrimonio como organismo vivo”, “El tiempo en el concreto: la lección viva de Carlos Raúl Villanueva” o “Más allá del monumento: la vigencia cotidiana del espacio de Villanueva”, se no antojaban todos lo suficientemente sugerentes para aglutinar lo que en esta ocasión valdría la pena decir: que la verdadera trascendencia de Villanueva no reside únicamente en su valor historiográfico o en las declaratorias institucionales, sino en la capacidad de su arquitectura para seguir sirviendo como escenario activo de la vida ciudadana, la educación y la cultura venezolana.

En todo caso, estamos convencidos que recordar a Carlos Raúl Villanueva en una nueva fecha conmemorativa de su fallecimiento no exige erigir pedestales estáticos ni repetir fórmulas de admiración abstracta. El homenaje más fiel a su obra no habita en los libros de historia ni en las placas de bronce, sino en la vibración cotidiana de los espacios que concibió: en el sonido del viento cruzando los calados de la Plaza Cubierta, en la pisada del estudiante que transita bajo la protección de las marquesinas o pasillos techados, y en la luz matutina que dibuja sombras cambiantes sobre el hormigón armado.

3. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Pasillo entre la Plaza Cubierta y la Biblioteca Central.

Villanueva no proyectó santuarios intocables ni monumentos distantes. Para el Maestro, la disciplina carecía de sentido si se aislaba del pálpito ciudadano. Como él mismo solía argumentar para definir su oficio: «La arquitectura es un acto social por excelencia, arte utilitario como proyección de la vida misma, ligada a problemas económicos y sociales y no únicamente a normas estéticas. Para ella, la forma no es lo más importante: su principal misión es resolver hechos humanos». Bajo esta premisa, proyectó un entorno de marco abierto, concebido rigurosamente para ser habitado, desgastado por el uso diario y reinventado en cada época por la comunidad que tiene el privilegio de disfrutarlo.

Desde la Reurbanización de El Silencio hasta el campus de la Universidad Central de Venezuela, la gran constante en la trayectoria de Villanueva fue una fe inquebrantable en el espacio público y en la capacidad transformadora del entorno diseñado. Su discípulo, el historiador y crítico de la arquitectura Juan Pedro Posani destacó en sus análisis cómo Villanueva logró articular una lectura profunda y crítica de la realidad nacional, distanciándose tanto de la imitación sin cortapisas de estilos foráneos como de las soluciones superficiales.

4. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Pasillo cubierto entre la Puerta Tamanaco (Plaza Venezuela) y el Instituto de Medicina Tropical.

Frente a las transformaciones urbanas aceleradas del siglo XX venezolano, el Maestro sostuvo una postura que definió su metodología ética y creadora: «Creo en una arquitectura que parta de la realidad, que elabore una interpretación crítica de ella y que vuelva a la realidad, modificándola, con dialéctica incesante». La Plaza Cubierta, las aceras techadas o la planta baja de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV no representan meros alardes formales; son dispositivos y espacios de integración democrática donde las jerarquías se atenúan en favor del encuentro espontáneo. A lo largo de las décadas, estos lugares han acogido el debate académico, la protesta civil, la creación artística y la rutina de distintas generaciones, demostrando que una estructura física noblemente concebida es capaz de sostener e impulsar el tejido social.

5. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Vestíbulo de la sala de exposiciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

Cuando la UNESCO declaró a la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial en el año 2000, el reconocimiento internacional confirmó lo que la historiadora Sibyl Moholy-Nagy había identificado con lucidez en su monografía pionera sobre el arquitecto: la consolidación de una espacialidad tropical inédita donde el arte, la luz, la estructura y el clima se integran orgánicamente al servicio de la colectividad.

Sin embargo, el patrimonio no se conserva de forma pasiva ni se agota en la contemplación nostálgica. El desgaste natural de los materiales, la pátina que el tiempo deposita sobre el concreto y las exigencias continuas de mantenimiento nos recuerdan que la memoria arquitectónica se resguarda a través de la apropiación viva de sus usuarios y el compromiso institucional permanente. La obra de Villanueva permanece operativa porque su espacialidad posee una generosidad y ductilidad intrínsecas, capaces de absorber el paso de las décadas y adaptarse a las dinámicas del presente sin abdicar de su rigor original.

6. Carlos Raúl Villanueva. Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1970). Plaza Cubierta.

Al evocar hoy la figura de Carlos Raúl Villanueva, la pregunta fundamental no radica únicamente en qué aportó al entorno construido en su momento, sino en qué le exige hoy su legado al pensamiento espacial contemporáneo. Frente a las tendencias de la arquitectura efímera, el espectáculo superficial o el repliegue del espacio público frente a la privatización, el maestro nos hereda una lección perdurable de rigor técnico, equilibrio bioclimático y vocación de servicio social. Su obra sigue viva no porque pertenezca a una época dorada e irrecuperable del pasado, sino porque continúa ofreciendo respuestas luminosas sobre cómo edificar ciudades generosas, integradoras y profundamente humanas.

ACA

Nota

También hemos considerado procedente como parte de esta remembranza, reproducir un texto escrito por Villanueva, que permitiera refrescar la manera clara y concisa con la que se expresaba en las contadas ocasiones en las que lo hizo, a modo de recordatorio de una personalidad que siempre se mostró abierta a lo que su tiempo le presentaba y que nunca dejó de apuntar con ello hacia el futuro.

Se trata de “Reflexiones personales sobre la arquitectura y el arquitecto”, publicado en la revista DPA 29 (2013), dedicada a C.R. Villanueva editada por José Javier Alayón en la que participaron varios autores.

Para DPA, Alayón alargó el titulo original “Reflexiones personales…”, con el que Antonio Granados Valdés publicó por vez primera en la revista Punto nº 7 (mayo de 1962, pp. 9 y 10) parte del discurso elaborado en 1954 por el Maestro cuando fue elegido el 19 de julio como Miembro Correspondiente de la Academia de Arquitectura de Francia.

También para DPA se numeraron los párrafos correspondiendo los 1, 3, 4, 5 y 6 al texto publicado en 1962, añadiéndose como párrafo 2 el artículo “El arquitecto”, aparecido en la revista Punto nº 2 (marzo 1961, p. 15).

El trabajo de “fusión” realizado para DPA ya se había hecho (sin la asignación de números a los párrafos), cuando bajo el título de “Reflexiones personales” el texto completo se publicó en: Villanueva, C.R. (1980). Textos escogidos. Caracas: Centro de Información y Documentación de la Facultad de arquitectura y Urbanismo. Universidad Central de Venezuela. (pp. 77-80).

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7. Carlos Raúl Villanueva en el Instituto de Medicina Experimental de la Ciudad Universitaria de Caracas (c.1952).

Reflexiones personales sobre la arquitectura y el arquitecto

Carlos Raúl Villanueva

1

El arquitecto es una personalidad sumamente compleja y contradictoria. El valor artístico de sus obras está fuera de duda. Centenares de obras arquitectónicas fundamentales para la historia de la cultura humana así lo prueban.

La crítica contemporánea ha puesto de relieve que una obra de arquitectura puede alcanzar niveles expresivos absolutamente análogos a los niveles alcanzados por las mejores obras de la literatura, de la pintura o de la música. Pero en el caso de la arquitectura, el grado de dependencia de las circunstancias exteriores (del cliente, de la economía, del nivel de los medios de producción, de la sociedad en su conjunto) es inmensamente más alto y coercitivo.

No se trata, evidentemente, del problema de la libertad de creación.

Todas las expresiones artísticas se realizan dentro de estructuras que les imponen condiciones, que establecen las oportunidades y las premisas para su manifestación. Es más: la realización artística cobra vida “precisamente” en virtud de su coherencia con la estructura que le sirve de soporte natural, necesario, indefectible.

La altura expresiva está en relación directa con su penetración en el contenido de la situación histórica.

Para el arquitecto esta postulación es aún más rigurosa y verdadera. El reconocimiento del mundo social donde el arquitecto está obligado a moverse, es la condición previa para su misma existencia.

2

El arquitecto vive en un desequilibrio a veces realmente dramático, causado por la inestabilidad y por las contradicciones de la sociedad que lo circunda y condiciona.

El arquitecto, debido a la evolución histórica de su personalidad, a la acumulación de tradiciones y experiencias, ha alcanzado, como tipo social, un nivel de conciencia tan alto que éste le impide aceptar un papel pasivo en el ciclo de la construcción del espacio para el hombre.

El arquitecto, posee hoy una conciencia histórica de su función. Por tal razón luchará constantemente para que se le reconozcan sus facultades catalizadoras, sus percepciones anticipadoras, sus naturales atribuciones de creador.

El arquitecto no puede conformarse con ser un simple traductor, mecánico y pasivo. El arquitecto debe ser crítico y acusador. En su obra aumentará así el valor de rescate y de previsión.

Condensando, podría dar la siguiente definición:

El arquitecto es un intelectual, por formación y función. Debe ser un técnico, para poder realizar sus sueños de intelectual. Si tales sueños resultan particularmente ricos, vivos y poéticos, quiere decir que a veces puede ser también un artista.

3

Más que esbozar una filosofía o teoría arquitectónica, diré cuáles son los principios que me guían en mi trabajo. Considero que el medio expresivo específico de la arquitectura es el espacio interno, el espacio fluido, usado, gozado por los hombres. A partir de la invención esencial del espacio como lugar privilegiado de la composición, como clave secreta de todo el proyecto, se articula la caja volumétrica. Se concreta la estructura portante. Vibra con el color y la textura. Vive con las pulsaciones de las instalaciones de energía, con los movimientos de los servicios mecánicos. Creo en las virtudes cartesianas de la lógica y de la coherencia. Su aplicación al proyecto es una ley de supervivencia. No me atraen los sistemas cerrados. Me interesan todos los aportes. Todas las formas nuevas y todos los nuevos contenidos que ellas expresan. Todos los nuevos avances constructivos, de cualquier parte que vengan, constituyen un estímulo para mí.

Niego el valor del dogmatismo doctrinario, preocupado de fijar linderos, de separar esencias, de discriminar puntillosamente.

Creo en una arquitectura que parta de la realidad, que elabore una interpretación crítica de ella y que vuelva a la realidad, modificándola, con dialéctica incesante. Por tal razón, la arquitectura se me parece como un instrumento de perfección humana. Como un elemento catártico.

La sociedad confía al arquitecto un papel de redención urbana. No debemos desperdiciar la ocasión ni eludir la responsabilidad y el peso de tal tarea.

El aspecto dramático del conflicto entre el anhelo purificador de la voluntad arquitectural y las férreas necesidades impuestas por la enajenación humana actual no exime de participar en la lucha por un nuevo urbanismo.

Creo que el arquitecto debe ser un humanista. Su visión debe ser global, universal y por lo tanto local. En efecto, nadie podrá entender lo accidental sin antes haber descubierto los grandes rasgos de lo esencial.

Deduzco, por consiguiente, la reversibilidad del valor urbano de la arquitectura y del valor arquitectónico del urbanismo. Ambos representan aspectos opuestos de una sola entidad.

4

Considero al arquitecto como máximo responsable y único director del proceso arquitectónico. En sus manos deben reposar las responsabilidades y los privilegios de la coordinación de todos los componentes.

Con tacto, sensibilidad y firmeza debe distribuir las tareas y regular la homogeneidad total de la obra. No substituirá a ninguno de los especialistas en su trabajo específico. Pero sabrá conducirlos y sabrá extraer del trabajo de equipo una conformación armónica superior cualitativamente a la suma de todos los valores parciales vertidos en la obra. Me preocupa el problema de una nueva síntesis de los distintos medios expresivos. Es para mí una aspiración reconducir la arquitectura, la pintura, la escultura, a la cohesión íntima, inextricable, significativa. Quizá los tiempos no sean todavía maduros para ello. No importa. Espero que nuestros ensayos servirán de base para el hombre integrado del siglo XXI. Por lo menos le recordarán nuestra angustia y le harán comprender el valor del progreso.

5

Me gustan los materiales que por su pobreza, por su sinceridad plebeya, me permiten desafiar al estúpido engreimiento del exhibicionismo. Entre ellos me atrae particularmente el concreto armado, símbolo del progreso constructivo de todo un siglo, rugoso, dócil y fuerte como un elefante, monumental como la piedra, pobre como el ladrillo.

6

Los cambios que se producen en el campo de la industrialización. La arquitectura cesará de estar hecha a mano. Se hará toda a máquina. Es esta la única respuesta valedera a la extensión del significado social de la arquitectura. El proceso constructivo realizado en la fábrica, el transporte universalizado de las piezas, el montaje mecanizado en el sitio, revolucionarán los métodos de proyectación. Identificar el orden de valores de las piezas básicas, no demasiado pequeñas para no perder las ventajas de la prefabricación, y no demasiado grandes para no comprometer la libertad de creación, será la investigación más útil y generalizada. El advenimiento de la industrialización total de la arquitectura elevará las búsquedas de la fantasía creadora al nivel de la composición urbana y regional. Por lo tanto se abrirá un nuevo e inmenso capítulo de la historia de la arquitectura.

Procedencia de las imágenes

1. VEREDES (https://veredes.es/blog/carlos-raul-villanueva-oscar-tenreiro-degwitz/)

2. ESTILO / online (https://revistaestilo.org/2023/09/19/carlos-raul-villanueva-la-construccion-de-la-modernidad-i/)

3 y 4. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura. 1969

5 y 7. José Javier Alayón (ed.). DPA 29. C.R. Villanueva. 2013

6. Caracas Moderna (https://caracasmoderna.wordpress.com/2012/02/04/acceso-al-aula-magna-ucv/)

2007• Declaratoria del Campus Central de la Ciudad Universitaria de la UNAM como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

2007• El 28 de junio en Nueva Zelanda, Koïchiro Matsuura, director general de la UNESCO, declaró al Campus Central de la Ciudad Universitaria de la UNAM (CU) Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El Comité evaluador consideró que las instalaciones de la UNAM demostraban de manera sobresaliente la consolidación de la arquitectura moderna en América Latina con acentos locales, que era un ejemplo del desarrollo de la ingeniería aplicada a la construcción y de una planificación urbana extraordinaria basada en el funcionalismo moderno con reminiscencias de la arquitectura prehispánica.
El antiguo casco de la Ciudad Universitaria, que comprende la Torre de Rectoría, la Biblioteca Central, las islas del jardín central, la Torre de Humanidades y las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Odontología, Economía y Arquitectura, había sido inaugurado en 1952.

El Plan Maestro del campus de 176,5 hectáreas surgió como resultado de un concurso de anteproyectos organizado por una comisión nombrada para tal fin que invitó a participar a la Escuela Nacional de Arquitectura, a la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y al Colegio Nacional de Arquitectos de México.

El jurado falló a favor de los trabajos presentados por los arquitectos Mario Pani (1911-1993) y Enrique del Moral (1905-1987), a quienes se les encargó la dirección del proyecto final, tal y como había sido convenido en el concurso. Cabe señalar que al grupo se sumó el arquitecto Mauricio M. Campos, quien fue invitado debido al interés que desde tiempo atrás había demostrado en la construcción de este espacio universitario.

El entusiasmo generado en la Escuela Nacional de Arquitectura propició que no solamente se desarrollara el anteproyecto de conjunto, sino que también se diseñaran cada uno de los edificios que lo integrarían. De esta forma, para el anteproyecto de cada edificio se designó un equipo dirigido por uno o dos profesores con la intervención de los alumnos más aventajados. Fue de tal importancia la participación de los entonces alumnos de los últimos años de la carrera, Teodoro González de León, Armando Franco Rovira y Enrique Molinar, que los directores del proyecto decidieron que el croquis de conjunto realizado y propuesto por ellos, sirviera de base para el desarrollo del anteproyecto respectivo.

Pani y Del Moral como directores del proyecto coordinaron más de 50 arquitectos, ingenieros y artistas plásticos y adicionalmente a dichas labores de coordinación del plan diseñaron varios edificios emblemáticos, incorporando murales de David Alfaro Siqueiros en la Torre de Rectoría, los de Juan O’Gorman en la Biblioteca Central, y los de Diego Rivera en el Estadio Olímpico, logrando mantener la unidad de estilo, integrar la tradición con la vanguardia, lo local con lo universal, en un diseño que abarcaba desde el conjunto de edificaciones hasta espacios abiertos y sus áreas verdes.

La Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autonóma de México UNAM, ubicada en la Ciudad Universitaria de la capital mexicana, cuya construcción se inició en 1950 fue inaugurada en 1956. Fue proyectada por los arquitectos Juan O’Gorman (1905-1982), Gustavo María Saavedra y Juan Martínez de Velasco. El volumen del edificio está recubierto con el mural «Representación Histórica de la Cultura», realizado por Juan O’Gorman, quien también fue un reconocido pintor.
En la imagen se contempla la fachada sur del edificio vista desde la explanada arbolada llamada «Las Islas», que separan la biblioteca de los edificios las facultades de Filosofía y Letras, Derecho y la Torre II de Humanidades.

La Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autonóma de México UNAM, fue proyectada por los arquitectos Mario Pani, Enrique del Moral y Salvador Ortega. Se construyo entre los años 1950 y 1952. Tiene incorporados en las fachadas del cuerpo bajo murales de David Alfaro Siqueiros.


Fuentes consultadas Wikipedia; cdmx.gob.mx y la UNAM.

HVH

2020• Colapso del corredor Número 5 de la Universidad Central de Venezuela

2020• El día 17 de junio una sección de la cubierta del corredor Número 5, frente a la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela UCV colapso, afortunadamente sin dejar heridos ni víctimas.

En el mes de marzo de 2021 se inició la reparación participando un equipo interinstitucional integrado por el Metro de CCS, el Metro Los Teques, la Gobernación de Miranda, el Instituto del Patrimonio Cultural, el Ministerios del Poder Popular para la Cultura y Educación Universitaria, todos ellos en coordinación con las autoridades de la UCV.

Actualmente el Instituto de Modelos y Materiales Estructurales de la Facultad de Ingeniería de la UCV (IMME-UCV), está realizando un estudio y consultas internacionales orientadas a determinar las causas de esta falla estructural puntual y un diagnóstico más amplio sobre las condiciones estructurales actuales de todos los diferentes pasillos techados de la UCV.
Esta circulación peatonal cubierta fue concebida por el Maestro Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) conjuntamente con la empresa Precomprimido, C.A., integrada por los ingenieros Juan Otaola Paván (1922-2000) y Oscar Benedetti Pietri (1926-2021), destacados profesionales que entre sus obras están: las cubiertas plegadas de los terminales del Teleférico (Estación Caracas en Maripérez y Estación El Cojo en Macuto) 1954. la Caseta de Bombas y Transformadores de la UCV 1954, el Edificio Angloven 1956 y el Puente sobre El Lago 1962, entre otros notables proyectos.

HVH

HA SIDO NOTICIA

Madrid: el eje Prado-Retiro, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

27 de julio de 2021

Tomado de www.preferente.com

El eje Prado-Retiro de Madrid ya es Patrimonio Mundial, distinción que otorga la Unesco y que premia así la insistencia de la capital de España por conseguir un reconocimiento para uno de sus mayores atractivos turísticos.

Tras siete años de trabajo y pese al dictamen de Icomos (ONG que asesora al organismo internacional) el eje Prado-Retiro de Madrid se suma al Monasterio de El Escorial, al centro histórico de Alcalá de Henares, el paisaje cultural de Aranjuez y el Hayedo de Montejo.

Con esta nominación España se convierte en el tercer país del mundo con más bienes inscritos (48) en el catálogo de 1.121 sitios. “Con profunda emoción recibimos esta noticia, en tiempos de pandemia y después de unos meses en los que esta ciudad que ha sufrido. Quiero agradecer al equipo técnico que ha hecho un gran trabajo y ratificar lo que ha dicho el emabajador: asumimos el compromiso de mantener y conservar este enclave. Y Madrid estará a la altura», ha manifestado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

ACA

HA SIDO NOTICIA

La Villa E-1027 de Eileen Grey fue restaurada y abre sus puertas al público

Escrito por Dima Stouhi

Traducido por Fabian Dejtiar

30 de julio 2021

Tomado de Plataforma Arquitectura

Association Cap Moderne ha anunciado que la restauración de la villa modernista E-1027 de Eileen Gray se ha completado y ahora está abierta a los visitantes. La misma situación para otros proyectos en el sitio tales como la Cabanon y Unités de Camping de Le Corbusier y el restaurante l’Etoile de Mer. El sitio está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y se considera uno de los lugares imperdibles para descubrir en la región.

La E-1027 fue construida entre 1926 y 1929 por Eileen Gray y su compañero, el arquitecto Jean Badovici. El nombre de la villa se deriva de sus iniciales: «E» para Eileen, «10» para la letra J por Jean, «2» para la letra B de Badovici, y «7» para la letra G de Gray. La arquitecta construyó su residencia privada como un refugio tranquilo en un acantilado en la riviera francesa para ella y su amante, creando un diseño de interiores, equipamiento y muebles totalmente personalizados. La arquitectura de la estructura emplea los puntos de la arquitectura de Le Corbusier, como los pilotes de hormigón, los planos de planta abiertos, un jardín en la azotea y ventanas de tiras horizontales.

Aunque la villa fue diseñada por Gray, el crédito siempre se le dio a Badovici hasta 1967. El proyecto fue conocido como la «obsesión» de Le Corbusier, ya que intentó comprar la propiedad varias veces pero fracasó continuamente. En cambio, compró la propiedad cerca de la villa y la transformó en el Cabanon de Vacances. En la década de 1930, la casa fue infamemente violada por el arquitecto suizo, que destrozó los planos blancos puros de la casa con ocho murales coloridos y altamente sexualizados mientras se hospedaba allí como invitado. Poco después, la casa se transformó en una práctica de tiro durante la Segunda Guerra Mundial, donde los soldados alemanes practicaron su puntería contra sus paredes.

El sitio de Cap Moderne inicialmente reabrió al público en 2015 y ha sido objeto de restauraciones graduales por iniciativa de la Asociación Cap Moderne, con el apoyo de la ciudad de Roquebrune-Cap-Martin, el Departamento de los Alpes Marítimos, la región de Provence-Alpes-Côte-D’azur, el Conservatoire du Littoral y el Ministerio de Cultura a través del DRAC. Tanto el mobiliario fijo como el empotrado se recrearon utilizando las técnicas y materiales originales de Eileen Gray en 1929, para hacer que el interior sea lo más preciso posible.

La restauración completa de la villa y su paisaje circundante costó 5,5 millones de euros, el 55% financiado por las autoridades regionales y el estado, y el 45% por patrocinio y recaudación de fondos privados.

ACA

IMPORTANTE ANIVERSARIO

El pasado 2 de diciembre se cumplieron 20 años de la declaratoria por la UNESCO de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio de la Humanidad

Propiedad: Ciudad Universitaria de Caracas

Identificación: N° 986 

Lugar: Venezuela

COMITÉ DEL PATRIMONIO MUNDIAL

Vigésimo cuarto período de sesiones

Cairns, Australia

27 de noviembre – 2 de diciembre de 2000

Oficialmente, tal día como hoy 2 de diciembre del año 2000 la monumental obra fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial, confirmando su valor excepcional y universal como sitio cultural que debe ser protegido para beneficio de la humanidad.

El Comité decidió inscribir el sitio en la Lista del Patrimonio Mundial sobre la base de los criterios (i) y (iv):

Criterio (i): La Ciudad Universitaria de Caracas es una obra maestra del urbanismo, la arquitectura y el arte modernos, creada por el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva y un grupo de distinguidos artistas de vanguardia.

Criterio (iv): La Ciudad Universitaria de Caracas es un ejemplo destacado de la realización coherente de los ideales urbanos, arquitectónicos y artísticos de principios del siglo XX. Constituye una ingeniosa interpretación de los conceptos y espacios de las tradiciones coloniales y un ejemplo de una solución abierta y ventilada, apropiada para su ambiente tropical.

Al siguiente año, el 21 de enero de 2001, tras la visita del Director General de la UNESCO Koichiro Matsuura al extraordinario campus de la Universidad Central de Venezuela, se entregó formalmente la declaratoria de Patrimonio Mundial.

Su mantenimiento, defensa y conservación es responsabilidad de todos.

ACA