1929• El día 24 de julio se inauguran 200 casas en San Agustín del Norte, proyectadas por el arquitecto Heriberto González Méndez (1906-1992) en la urbanización concebida y construida por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche para el Banco Obrero. El desarrollo urbano fue realizado en base a una cuadricula de 60 m. por 60 m., que equivale a una fracción de la retícula del damero fundacional de Caracas, orientada a mantener el ordenamiento inicial, dar continuidad a la vialidad y permitir un mayor número de viviendas con frente hacia la calle, las cuales se diseñaron de 12 metros de ancho y con un chaflan en las esquinas (manzanas ochavadas, como en Barcelona, España, guardando la debida distancia), para facilitar el transito vehicular y así dar mayor valor propiedad a esos terrenos de esquina. Las viviendas construidas se vendieron a Bs. 23.000, en cómodas cuotas.
Por haber sido el terreno de forma alargada y paralelo al Rio Guaire, se dividió en ocho manzanas, entre las cuales se plantearon bocacalles, con arcadas en su ingreso. Las casas, que son pareadas y fueron construidas en parcelas de 80 y de 100 m2, tienen su frente hacia las bocacalles perpendiculares a la Av. San Agustín de Sur, las cuales con las arcadas construidas adquirían sentido de conjunto.
1929• Luego del éxito obtenido por Juan Bernardo Arismendi (1887-1982), asociado con el Banco Obrero en el desarrollo de San Agustín del Sur, decide conjuntamente con Luis Roche (1888-1965) urbanizar la Estancia Ávila y la Granja de Los Chapellín desarrollando la Urbanización La Florida, a la cual definieron como «un jardín en Caracas», el primer suburbio-jardín construido en la capital. El nuevo desarrollo, diseñado por Manuel Mújica Millán e iniciado en 1929 con la participación del ingeniero Carlos Delgado Sarmiento (Facultad de Ingeniería UCV, arquitecto FAU UCV promoción 21/ 1973), ubicada en la Parroquia El Recreo, entre la urbanización Los Caobos y Las Palmas al Oeste, la Alta Florida al Norte, Sabana Grande al Sur y el Country Club y La Campiña al Este, fue concebido con una adecuada vialidad, que en algunos casos presentaba islas anchas con paseos peatonales además de bancos y ornamentos y doble hilera de árboles (samanes, jabillos y cedros), que caracterizaron las calles.
El tipo de casas propuestas eran de dos plantas, con retiros, puesto para estacionar carros, y aceras arboladas con las especies que daban nombre a sus calles: jabillos, acacias, mangos, samanes, almendros y pinos. El centro social de conjunto urbano fue el desaparecido Club La Florida, el cual había abierto sus puertas en 1928 ubicado en donde hoy se encuentra la Iglesia de la Chiquinquirá. El maestro Carlos Raúl Villanueva construyó en 1934 su primera vivienda familiar en un terreno frente al club, la cual fue demolida en 1979. En el transcurso de los años Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi, asociados o independientemente, completaron con éxito varios desarrollos urbanos en el Valle de Caracas, entre los cuales vale citar: Los Rosales, El Conde, San Agustín, La Florida, Altamira, Santa María, Santa Isabel, Los Ruices, Colinas del Este, Santa Eduvigis, Club Hípico y Sebucán.
1944• Buscando promocionar la venta de los terrenos de Altamira, Luis Roche( 1888-1965), su urbanizador, quien desarrolló en esta ocasión la Hacienda El Paraíso a través de la la empresa Compañía Urbanizadora Altamira, S.A., ideó y puso en marcha, ante quienes percibían la zona como excesivamente lejana, rural y desconectada del centro de la ciudad de Caracas, donde se concentraba la vida comercial y administrativa, un sistema privado de transporte público, con modernos autobuses importados, provistos de cómodos asientos acolchados, amplios ventanales y acabados de lujo, nada comparables a los rústicos colectivos que circulaban en la capital. Como complemento publicitario los autobuses estaban claramente identificados con el nombre de la urbanización y rotulados con un mensaje implicito: «Vivir en Altamira no te aísla de la ciudad».
El circuito de los flamantes autobuses norteamericanos en su ruta interurbana, unía el Centro de Caracas, punto donde se concentraba la vida financiera de la época, con el nuevo desarrollo urbano al pie del Ávila. Saliendo de los alrededores de la Plaza Bolívar y las esquinas céntricas partía directo hacía Chacao atravesando Sabana Grande, por la Carretera del Este (vía que hoy coincide con la av. Francisco de Miranda), sin paradas comerciales, terminando este recorrido en la plaza de la urbanización, ya provista de su vistoso obelisco. Allí los autobuses hacían un recorrido hecho a la medida de los potenciales compradores y también para los residentes: partiendo de la Plaza subían por las la avenida del Ávila y la Avenida del Parque, llegando hasta la 10ª Transversal a la falda del Ávila.
Como complemento, Luis Roche comisionó a la firma constructora Martín Hermanos (integrada por Julián Martín Martín y Luis Martín Martín), quienes habían diseñado y construido el Obelisco de la Plaza en 1945, el diseño de las paradas para los autobuses. Se construyeron seis de ellas de las que quedan solo cuatro. Fueron diseñadas con líneas limpias, techos protectores contra el sol y la lluvia caraqueña, y bancos integrados de concreto utilizando un estilo arquitectónico semejante al que se utilizó en la plaza y una geometría limpia de corte moderno. Dos de las paradas estaban ubicadas en el punto de llegada de la ruta interurbana, la Plaza, sirviendo como punto de transbordo, salida y llegada de las unidades que conectaban de forma directa con el centro de Caracas. Las cuatro paradas adicionales estaban distribuidas de manera alterna e intermedia subiendo por los ejes de la Avenida del Ávila y la Avenida El Parque, permitiendo a los pasajeros bajarse a una distancia caminable de sus parcelas, alcanzando los puntos más altos cercanos a la 10ª Transversal. Estas cuatro paradas aún existentes han sido declaradas Bien de Interés Cultural y Patrimonial de Chacao.
Fuentes consultadas: Diccionario de Historia de Venezuela; «Memorias de Luis Roche» (Luis Roche, 1967); Cine Archivo / Archivo Audiovisual de Venezuela; El Universal y El Nacional.
…que en 1929 se inicia el desarrollo de la urbanización La Florida en Caracas?
1. La Florida. Avenida las Acacias. Postal (c.1940)
Luego del éxito obtenido a mediados de los años 1920 por Juan Bernardo Arismendi (1887-1982), asociado con Juan M. Benzo, Luis Roche y Santiago Alfonzo Rivas, en la construcción de San Agustín del Norte (la primera expansión de Caracas hacia el sureste) y más tarde, con Benzo y Tomás Sarmiento, en el desarrollo de urbanización El Conde (prolongación del trazado vial de la anterior), Arismendi junto a Roche (1888-1965) contratan en 1928, bajo la figura ampliada de una Asociación Civil (o “Sindicato”), al arquitecto Manuel Mujica Millán (1897-1963) para que diseñe, en terrenos de la Estancia Ávila (antigua hacienda cafetalera Los Bueno) y la Granja de los Chapellín, el plan de la urbanización La Florida, considerada el primer suburbio-jardín construido en la capital.
2. Manuel Mujica Millán. Izquierda: Plano de urbanización de la Florida en Santa Perpètua de Mogoda, Cataluña, en el que puede apreciarse el sistema de plazas que constituyen el sistema de centros y subcentros de la estructura urbana de la ciudad-jardín. Derecha: Dibujo de proyecto del trazado de la urbanización la Florida en Caracas caracterizada por los mismos rasgos.
El nuevo desarrollo, que contó con la participación del ingeniero-arquitecto Carlos Delgado Sarmiento y para el que se sumaron en la etapa constructiva Carlos Morales y la firma Miranda-Velutini, fue concebido por Mujica (llegado a Venezuela en 1927 contratado para corregir las fundaciones del hotel Majestic), apoyado en la formación recibida en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, la influencia del movimiento de la ciudad jardín en Barcelona conformado en 1912 y su órgano de divulgación (la revista Civitas, publicada a partir de 1914 durante una década) y su experiencia acumulada desde 1917, como parte de quienes dan continuidad al urbanismo novecentista catalán. De hecho, en 1925 (el mismo año en que se recibe de arquitecto), Mujica proyecta en Santa Perpètua de Mogoda, en las cercanías de Barcelona, otro desarrollo también denominado “La Florida” (muy bien documentado por Vicente Casals Costa en “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927”, https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm), que muestra, pese a su carácter más modesto, los mismos rasgos propios de la ciudad jardín presentes en la urbanización caraqueña, constituyéndose ambas experiencias en referenciales dentro de su trayectoria así como fundamento para el diseño posterior, también en Caracas, de la urbanización Campo Alegre (1929-1932).
3. Luis Roche (izquierda) y Juan Bernardo Arismendi (derecha) fotografiados en San Agustín (1933)
El proyecto de Mujica para La Florida, analizado al detalle por Izaskun Landa en “Transferencias del modelo de urbanismo jardín europeo: el caso del primer suburbio jardín de Manuel Mujica en Caracas” (http://www-etsav.upc.es/personals/iphs2004/pdf/111_p.pdf), muestra “su experiencia en el lenguaje académico, destreza en la proyectación y desarrollo de conjuntos urbanísticos, pero en particular el dominio y conocimientos profundos sobre el urbanismo jardín en los términos funcionales, simbólicos y morfológicos planteados por (Raymond) Unwín y (Barry) Parker” en 1904 mediante la propuesta ganadora del concurso de Letcworth Garden City y en 1906 cuando proyectaron el suburbio londinense de Hampstead Garden siguiendo buena parte de los planteamientos formulados con anterioridad por Ebenezer Howard.
4. Situación de La Florida con relación al casco central de Caracas, registrada por primera vez en el «Plano de Caracas y sus alrededores» de Eduardo Rohl de 1934
Los predios agrícolas en los que se ubica La Florida están “separados del casco tradicional por otros cultivos, en un sector atravesado por una quebrada con abundante vegetación que generaría la atmósfera ideal para lograr el concepto del urbanismo jardín, además, estaba muy bien conectado al casco urbano mediante la ampliada Carretera del Este y el ferrocarril Caracas-Petare a través de la estación Sabana Grande”, explicará Landa.
5. Dos representaciones de La Florida. Izquierda: detalle del plano de Rohl de 1934. Derecha: Plano del parcelamiento donde se notan las diferencias en tamaño de los predios y se indican: con el número 1, la avenida Las Acacias; con el 2, la avenida Los Samanes; con el 3, la avenida Los Jabillos; con el 4, la avenida Los Manolos; con el 5, la avenida Los Pinos; con el 6, la avenida Los Mangos; y con el 7, el Club Florida.
La urbanización, cuyas fotografías rápidamente se convirtieron en ilustraciones de numerosas postales de la época, constaba de más de doscientas parcelas y en su desarrollo se marcó con toda claridad la diferencia entre dos zonas: una baja, al sur, (objeto del proyecto inicial elaborado por Mujica) que se estructuraba con base en una retícula que presenta una combinación de trazado regular e irregular (primer ejemplo de este tipo en la ciudad), donde destacan grandes avenidas arboladas jerarquizadas en función al ancho de la calle y diferenciadas por los nombres de las especies que les dieron nombre (acacias, samanes, jabillos, naranjos, almendros y manolos), con islas anchas, paseos peatonales y doble hilera de árboles, bancos y ornamentos, así como amplias aceras y variedad de redomas y plazoletas ajardinadas de diversas formas y tamaños propuestas en las intersecciones viales, todo lo cual serviría de marco a la aparición lujosas quintas unifamiliares aisladas con amplios jardines, caldo de cultivo de una arquitectura de variados lenguajes estilísticos.
6. Postal de la urbanización La Florida mostrando una de sus avenidas (c.1940)7. Diversas tipologías y estilos de quintas que se ubican en terrenos de diferentes tamaños caracterizan el desarrollo de La Florida.
La zona alta, al norte, con mayor pendiente dada su proximidad al Ávila, fue desarrollada combinando parcelas de mediano tamaño con otras destinadas a ofrecer en venta soluciones dirigidas a la clase media y profesional, muy acordes a la manera cómo Arismendi solía enfrentar sus emprendimientos. Así, aunque las avenidas procurarán mantener nombres de especies de árboles (en este caso mangos, chaguaramos, pinos o pomagás), disminuirán su sección, las parcelas su metraje y las quintas (de menor tamaño) adoptarán otros rasgos más anónimos e incluso aceptarán la presencia de modelos repetitivos, sin dejar de mirar o recrear los estilos de las soluciones que prevalecían al sur. Si en el plan de venta inicial se pueden encontrar parcelas de hasta 3000 m2 de terreno que albergan mansiones de 1000 m2 de construcción, el posterior desarrollo registra la presencia de casas cuya área de construcción oscila entre los 100 y los 200 m2 en terrenos que rondan los 1000 m2.
8. Postal de una de las avenidas de La Florida (c.1940)9. Avenida Los Manolos entre las avenidas Las Acacias y Los Samanes (c.1930). A la izquierda puede apreciarse la «torre» del Club Florida.
Cuando La Florida empieza a promoverse como “un jardín en Caracas”, varios aspectos son resaltados en el folleto publicitario impreso para tal fin (toda una novedad para la época) por quienes tienen a su cargo convencer a los futuros compradores de terrenos. De entre ellos el énfasis en el uso del automóvil para desplazarse y conectarse con el resto de la ciudad, síntoma inequívoco de modernidad y de “evolución constante de las condiciones de vida”, surge como paradójico anhelo contrapuesto a la “búsqueda de aire y tranquilidad” que se enarbola como argumento para vender la “superioridad de la casa de campo sobre la casa de la ciudad”, y más aún cuando se plantea “el auto con sus ruidos y sus gases (como) destructor de nervios y de salud”. Al exponerse: “Si el trabajar en la ciudad es inevitable, el vivir fuera también lo es” y se añade “Hemos llegado, pues, a la conclusión de que en bien de nuestros hijos… debemos dejar la ciudad al comercio… y debemos buscar en medio de la naturaleza, oxígeno para los pulmones y sedativo para los nervios”, no deja de sorprender que también se subraye la “proximidad a Caracas” y el asegurar que “se está en plena ciudad: a siete minutos en auto de la Plaza Bolívar”.
10. Acceso a La Florida desde la Carretera del Este por la avenida Las Acacias.
El encuentro de la avenida Las Acacias con la Carretera del Este marcará el acceso vehicular a la urbanización y estará enfatizado con la presencia de una plaza ajardinada. Pensada como un bulevar y a la vez vía principal, Las Acacias fue diseñada inicialmente con una anchura de 52 metros y “presenta un trazado en sentido norte-sur adaptado al recorrido y pendientes de la quebrada mediante líneas curvas amplias y muy suaves” que finaliza en las estribaciones de la Silla de Caracas. “Así mismo, en el cruce de esta avenida con la línea del ferrocarril se conforma otra plaza (…) (suerte de) nodo del trazado vial a partir de la cual se originan dos bulevares de menor jerarquía en el mismo sentido norte-sur (las avenidas Los Samanes y Los Jabillos), diseñados también con un trazado sinuoso y suave e integrados mediante calles transversales de menor jerarquía (…), algunas de las cuales finalizan en calles ciegas que rematan en redomas o plazas que presentan una gran riqueza de formas geométricas, tal como los ejemplos ingleses”, puntualizará Landa. El más importante bulevar transversal será la avenida Los Manolos cuya posterior prolongación hacia el oeste hasta San Bernardino dará origen a la avenida Andrés Bello cuyo impacto, sin duda, alterará significativamente las condiciones iniciales deseadas para la urbanización.
11. Fachada principal y postal de los espacios interiores del Club Florida (c.1935), atribuido a Manuel Mujica Millán.
Sobre Los Manolos entre las avenidas Los Samanes y Los Jabillos se ubicará el Club Florida, de carácter privado, referencia para la Caracas de entonces y centro institucional, social y simbólico de la urbanización, que incluyó parques, jardines y canchas deportivas pero ningún espacio público. Esta particularidad hará que el desarrollo, pese a sus evidentes similitudes formales con el urbanismo jardín, al no escoger a la iglesia o la escuela para asumir el rol de nodo cívico permita afirmar a Landa que “…La Florida podría ser considerada como el primer ejemplo de suburbio jardín en Caracas únicamente en los términos conceptuales, funcionales y morfológicos planteados por Unwin y Parker, debido a que dos de los conceptos esenciales del urbanismo jardín planteados por Howard nunca fueron aplicados en Caracas”. La inexistencia de espacios públicos notables en La Florida no se producirá ni siquiera cuando el terreno del club, una vez demolido, sea destinado a la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y el colegio San Antonio.
12. Izquierda: Quinta Guari, construida por el matrimonio Planchart-Braun como su residencia en la avenida Los Pinos (demolida) de donde luego se mudarían a «El Cerrito». Derecha: Quinta Casa Blanca (1937), ubicada en el cruce de las avenidas Los Naranjos con Los Samanes proyectada por Manuel Mujica Millán (1897-1963) a solicitud del general José María García (demolida).13. Casas encargadas para ser vendidas por Juan Bernardo Arismendi en La Florida a Manuel Mujica Millán (izquierda) y a Carlos Raúl Villanueva (derecha) durante los años 1930.14. Las dos quintas de rasgos modernos que Villanueva diseñara como viviendas familiares propias ubicadas ambas en La Florida. La nº36 de la avenida Los Manolos (1934, demolida) (izquierda) y Caoma (1953) en la avenida Los Jabillos (derecha).
Vale la pena recordar que Carlos Raúl Villanueva llega a Venezuela justamente en 1928 en pleno proceso de gestación de La Florida y que contraerá nupcias con Margot Arismendi Amengual (hija del promotor del urbanismo) en 1933. Este hecho le permitirá diseñar en la urbanización sus dos primeras viviendas familiares: la casa nº36 de la avenida Los Manolos cruce con Los Samanes (frente al club) en 1934 (demolida en 1979), y luego Caoma en la avenida Los Jabillos de 1953 (que habitará hasta su fallecimiento en 1975), construida tras derribar la quinta propiedad de su esposa que ocupaba la parcela donde se habían mudado a finales de la década de 1930 de la que sólo se conservará el nombre. También le dará la oportunidad de colaborar con su suegro proyectando numerosos modelos de quintas dentro de la urbanización que se repetirán y estarán al alcance de un mayor número de personas, las cuales han sido estudiadas por Luis Polito en “Las quintas de Manuel Mujica Millán y Carlos Raúl Villanueva alrededor de los años ’30”, Trabajo Final presentado para obtener el título de Magister Scientiarum en Historia de la Arquitectura de la FAU UCV en 1996.
“Debido a su inmediato éxito inmobiliario entre la creciente clase media alta, que no solamente exigía un urbanismo de calidad sino que también requería identificarse a través de los nuevos códigos y valores estéticos nacientes en los países centrales, La Florida se constituyó como el modelo de urbanización a seguir y por lo tanto se convirtió en arquetipo de los promotores inmobiliarios a partir de los años treinta. Así, San Bosco, San Bernardino, Los Caobos, Altamira, La Castellana, Colinas de Bello Monte y otras urbanizaciones ubicadas en el sur-este de Caracas serían a su vez, trasplantes, reinterpretaciones y adaptaciones -con mayor profusión o menor utilización de elementos comunes, según el caso- del lenguaje formal de La Florida y por lo tanto de los códigos funcionales y morfológicos del urbanismo jardín europeo”, concluirá Landa.
15. Vistas aéreas de La Florida hoy. Izquierda: diluida dentro de la trama urbana aún pueden distinguirse sus principales calles arboladas. Derecha: Esquina entre la avenida Andrés Bello y la avenida Los Jabillos con la iglesia de La Chiquinquirá y el colegio San Antonio ocupando el espacio donde estuvo el Club Florida e insinuando un conjunto urbano con potenciales espacios públicos que no existen.
Afectada como ya señalamos por su apertura franca a la ciudad, por cambios en su zonificación y por la aparición cada vez más extendida de usos comerciales, La Florida con el tiempo ha sufrido un proceso de creciente deterioro que ha derivado en la desmejora de su calidad ambiental pese a que conserva el verdor en sus avenidas y la frondosidad de los árboles que aún dan nombre a muchas de sus calles.
ACA
Procedencia de las imágenes
Colección Crono Arquitectura Venezuela.
2. Casals Costa, Vicente. «Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927», Biblio 3W, Vol. XVI, nº 925, 2011 (https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm); y Di Pasquo, Carlos. Caracas 1925-1935. Iniciativa privada y crecimiento urbano, Universidad Central de Venezuela, 1985.
3. Roche, Marcel. La sonrisa de Luis Roche, Ediciones Arte, 1967
4. De Sola Ricardo, Irma. Contribución al Estudio de los Planos de Caracas 1567 – 1967, Ediciones del Comité de Obras Culturales del Cuatricentenario de Caracas, 1967
5. De Sola Ricardo, Irma. Contribución al Estudio de los Planos de Caracas 1567 – 1967, Ediciones del Comité de Obras Culturales del Cuatricentenario de Caracas, 1967; y Polito, Luis. Las quintas de Manuel Mujica Millán y Carlos Raúl Villanueva alrededor de los años ’30, Trabajo Final presentado para obtener el título de Magister Scientiarum en Historia de la Arquitectura, FAU UCV, 1996.
12. Gómez, Hannia. El Cerrito: la obra maestra de Gio Ponti en Caracas, ULTREYA/Fundación Planchart, 2009; y Gasparini, Graziano y Posani, Juan Pedro. Caracas a través de su arquitectura, Armitano Editores/Fundación Fina Gómez, 1969.
… que el 11 de agosto de 1945 es inaugurada la que se conoce actualmente como la Plaza Francia de Altamira?
1. Vista de la Plaza Altamira hacia el sur en fechas cercanas a su inauguración.
Tras la historia de la Plaza Altamira y lo que ella significó y significa para el urbanismo caraqueño se encuentran diferentes protagonistas. El primero y más nombrado es Luis Roche (1888-1965) empresario, promotor inmobiliario y urbanista autodidacta, quien luego de los afortunados emprendimientos llevados adelante, asociado con Juan Bernardo Arismendi, en Caño Amarillo (1924) y San Agustín del Norte (1925), luego participa con el Banco Obrero en San Agustín del Sur (1928) y, finalmente, en el desarrollo de las urbanizaciones caraqueñas de La Florida (1929), Don Bosco (1935) y Los Caobos (1939) para culminar en 1943 con Altamira.
Así, es bueno recordar que a comienzos de la década de los años 40 del siglo XX la ciudad ya mostraba una marcada tendencia a crecer hacia el este del valle tal y como lo demuestra el «Plano de Caracas y sus alrededores» de 1934 dibujado por Eduardo Röhl. Allí se señalan los pueblos de origen colonial de Chacao y Petare y las urbanizaciones de Los Caobos, La Florida, el Country Club, Campo Alegre, Los Palos Grandes, Sebucán y Los Chorros, cuyos variados trazados salpicados de edificaciones aisladas se encuentran conectados por la Carretera del Este que llevaba del centro hasta Petare.
Altamira para entonces aún estaba ocupada por la hacienda agrícola El Paraíso (aunque hay quienes añaden otras dos: Quintero Serrano y Los Dolores), propiedad de las señoras Ana Cecilia Branger y Teresa Sagarzazu cuya extensión de 110 hectáreas era bañada por las quebradas Pajaritos, Quebrada Seca y Quintero o quebrada de Chacao, afluentes del río Guaire, que descendían de norte a sur desde la montaña. Roche, siempre un paso adelante en cuanto a visión de lo que un sector de la ciudad potencialmente podía ofrecer (sin descartar su correspondiente comercialización), compra la hacienda en 1943, crea en 1944 la empresa Altamira, C.A. con el objeto de desarrollar la urbanización y solicita autorización al Concejo Municipal para realizar el parcelamiento. En 1950, ya parcelada, se procedió hacer entrega formal de los espacios públicos de la urbanización ante la Municipalidad.
2. Maqueta de la urbanización Altamira realizada durante los años 1940 para promover la venta de parcelas3. Vista aérea de la Plaza Altamira en fechas cercanas a su inauguración.
La particularidad que hizo de Altamira un desarrollo diferente y atractivo estuvo, justamente, en proponer como gran frente hacia la vía que la conectaba con el resto del valle un espacio abierto de grandes proporciones (el de mayor tamaño en la ciudad de entonces), del cual partirían dos ejes principales en sentido norte-sur que a su vez distribuirían hacia el resto de la red vial interna. Se trataba del nacimiento de la Plaza Altamira.
En cuanto al trazado de la urbanización de inspiración neobaroca, donde, según Lorenzo González, Orlando Marín y María Moleiro en “Enrique García Maldonado: entre el olvido y la persistencia de la modernidad venezolana” (texto presentado en la Trienal de Investigación de la FAU UCV -2011-), “se experimentó nuevamente el esquema de creación de un nodo sobre ejes perpendiculares, ensayado con éxito en Los Caobos”, se ha señalado que participan acompañando a Roche tanto la firma Martin Hermanos Co., formada entre 1942 y 1943 por los hermanos Julián y Luis Martín, como el propio García Maldonado quien ya había realizado para el mismo promotor el proyecto para la urbanización Los Caobos (1939).
4. Izquierda: Aviso con el recorrido de la ruta de autobuses Santa Teresa-Altamira, años 1940. Derecha. Arriba: una parada de autobús típica de la urbanización Altamira en fechas próximas a la inaguración de la plaza. Abajo: Foto tomada el día de su inauguración (11 de agosto de 1945)
El inicio de la venta de terrenos en Altamira fue un proceso que tuvo que lidiar durante algún tiempo con el problema de la lejanía del casco histórico. Por ello estuvo acompañado de una imaginativa y activa campaña que llevó a la incorporación de una ruta de transporte publico que la conectaba con el centro de Caracas, la cual dio pie al diseño de unas muy características paradas diseminadas por la urbanización e hizo de la visita a la zona un obligado paseo dominical para quienes no lo hacían en automóvil. Los precios del metro cuadrado sobre las dos avenidas principales de 24 metros de ancho denominadas entonces como El Ávila -al este- y El Parque -al oeste- (hoy Luis Roche y San Juan Bosco, respectivamente) y sobre la Transversal 6 eran de 25 bolívares, mientras que en el resto se colocó en 20.
Por otra parte la plaza, entendida como monumental puerta de entrada, se prefiguraba presidida por la presencia de un obelisco que debía “ser más alto que la Catedral de Caracas” tratándose el resto del espacio con áreas para caminar, lugares de descanso con bancos, jardines y un espejo de agua. Su inauguración formal data del 5 de julio de 1944.
La Plaza Altamira y su diseño nos permiten incorporar a un segundo protagonista en la figura del arquitecto Arthur Kahn (1910-2011), nacido en Estambul y llegado a Venezuela en 1942, a quien algunos le atribuyen ser su proyectista cosa que otros rebaten dado el ecléctico estilo neovasco empleado en los detalles decorativos, los brocales de los jardines, caminerías, escaleras y las dos paradas de autobús ubicadas en el perímetro oeste y este del espacio, diciendo que más bien corresponde a Manuel Mujica Millán (1897-1963), sin que ninguna de las dos versiones tenga asidero firme. Lo cierto, por un lado, es que Henry Vicente (estudioso de la obra de Kahn), afirma categóricamente que la Plaza Altamira no fue proyectada por el arquitecto de origen turco y, por el otro, que la construcción sí estuvo a cargo de la ya citada firma española Martín Hermanos, que ha corrido mejor suerte en cuanto a ser considerada como diseñadora (de manos de Luis Martín) tanto de lo ya mencionado como de la fuente conformada por un espejo de agua con boquillas o chorros, las farolas de hierro colado, las astas para banderas y el propio obelisco de 24 metros de altura erigido en piedra artificial, quedando aún abierta la duda sobre si el diseño de éste último corresponde a Mujica Millán, quien definitivamente no tuvo nada que ver con el resto del espacio público.
5. Dos imágenes de la Plaza Altamira durante los años 1950 que muestran dos momentos del desarrollo de la urbanización.
Otra clara certeza señala a Arthur Kahn como autor del emblemático, elegante y estupendo edificio que cierra el extremo norte de la plaza: el edificio Altamira, finalizado en 1947, “soberbio ejercicio Beaux Arts” (según palabras de Vicente) e inseparable compañero del espacio público al que se suma, mejora y complementa, segunda obra que Kahn realiza a través de su firma Arquidec C.A. creada en 1945. También había proyectado con anterioridad la fachada del Edificio 5 ubicado al suroeste de la plaza.
Conocida desde su construcción como Plaza Altamira, el importante espacio es rebautizado en 1967 como “Plaza Francia” sin que aún haya podido borrarse su nombre anterior del habla cotidiana de los ciudadanos. El cambio surgió como parte del convenio suscrito por las máximas autoridades metropolitanas de París y Caracas, capitales de Francia y Venezuela, donde se decidía designar a un espacio público en cada una de estas ciudades con los nombres de los países signatarios del acuerdo. Se dice que dados los ancestros franceses de Luis Roche fue la Plaza Altamira la seleccionada en Caracas al momento en que Marcos Paredes del Gallego y Luis Henrique Nuñez solicitaron a la Cámara Municipal el cambio de nombre.
6. La Plaza de Venezuela en París luego de que en 1976 se colocara la obra “Physichromie double face” del maestro Carlos Cruz-Diez.
La Plaza de Venezuela en París, más allá de su céntrica ubicación, no tiene ni punto de comparación con la calidad, envergadura y significado de la Plaza Francia caraqueña y sólo posteriormente, en 1976, cuando en ella se coloca la obra “Physichromie double face” del maestro Carlos Cruz-Diez (obra de 3 mts de altura x 18 mts de largo inaugurada en 1978), pasa a tener cierta relevancia. Más adelante (1989) el escultor francés Bernard Pages emularía a Cruz-Diez cuando la pieza La deliee, es colocada en la Plaza Francia de Altamira para conmemorar el bicentenario de la Revolución Francesa.
Es de destacar, como parte de otra adición de muchas que la plaza ha sufrido con el pasar de los años, la colocación en 2002 en el sector oeste del monumento religioso dedicado a la Virgen María Auxiliadora, el cual hoy, vandalizado e intervenido, se encuentra en franco estado de deterioro.
7. Dos momentos en los que la Plaza Altamira, ya rebautizada como Plaza Francia, ha sido objeto de intervenciones. Izquierda: Años 1970. Construcción de los puentes elevados sobre la avenida Francisco de Miranda. Derecha: 1988. Resultado de los trabajos asociados a la realización de la estación, diseñada por el arquitecto Gustavo Legórburu.
También vale la pena señalar cómo durante los años 70, cuando se intentó “remediar” el problema del tránsito entre la Autopista Francisco Fajardo y Altamira, al buscarse como solución la construcción de puentes metálicos “provisionales” o “elevados” que sortearan el paso a nivel de la avenida Francisco de Miranda, el perfil de la plaza sufrió un importante impacto que perduró a lo largo de la construcción de la estación Altamira perteneciente a la línea 1 del Metro de Caracas, abierta en abril de 1988. Los trabajos asociados a la realización de la estación, diseñada por el reconocido arquitecto Gustavo Legórburu, aunque buscaron ser respetuosos con el espíritu de la plaza, trajeron una significativa modificación a su sector sur a ambos lados de la Francisco de Miranda entre los que destaca la construcción de una “cascada” que refuerza la entrada del subterráneo desde el norte y el diseño de un anfiteatro con diferentes funciones junto a jardines laterales al sur.
Equidistante entre Plaza Venezuela y Petare, la Plaza Francia de Altamira sería “el espacio público de mayores dimensiones en la capital de Venezuela hasta que se construyó en la década de los 50 del siglo pasado el paseo de Los Próceres”. Rodeada en la medida que ha transcurrido el tiempo por edificio de valor que han colaborado a la definición del recinto y, más recientemente, de otros que lo han alterado, la plaza, con sus 75 años recién cumplidos, no sólo marcó un hito en la expansión de la ciudad de Caracas hacia el este a comienzos de la década de 1940 sino que se mantiene como uno de los referentes urbanos de su tipo más importantes de la capital. Mantenida con cierta regularidad y utilizada para la realización de diversos eventos hoy la plaza y su obelisco se erigen con dignidad como importantes emblemas del Municipio Chacao y de toda la ciudad.
1942•Con la presencia del Presidente de la República se inaugura la Avenida Principal y el Puente Bolívar de la Urbanización Los Caobos, desarrollada por el empresario Luis Roche. El diseño del puente, con el cual se lograba el paso a desnivel a la urbanización bajo la línea del ferrocarril (actual Av. Libertador), fue realizado por el ingeniero-arquitecto Enrique García Maldonado (1905-1990) (Ecole Spéciale des Travaux Publics, París, 1934,. Revalida su título arquitecto en la UCV en 1936).
HVH
Puente «Bolívar» sobre la avenida La Salle. En la imagen se ven las señales de tren.
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