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VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. Primera edición (1923) de Vers une architecture.

Cien años de la aparición de Vers une architecture

Este 2023 se cumplen cien años desde que Les Éditions G. Crès et Cie., París, publicara por vez primera Vers une architecture (Hacia una arquitectura según su traducción al español), considerado el libro más importante dentro de la vasta producción de Le Corbusier y como verdadera pieza de teoría de la arquitectura del siglo XX.

2. Colección completa de la revista L’Esprit Nouveau (1920-1925),

Vers une architecture es una recopilación de artículos escritos entre 1920 y 1921 de manera discontinua en los primeros 16 números de L’Espirit Nouveau. Revue Internationale D’Esthétique (El Espíritu Nuevo. Revista Internacional de Estética, cuyo nº1 data el 15 de octubre de 1920), firmados por Le Corbusier-Saugnier (seudónimos asumidos por primera vez por Charles-Édouard Jeanneret-Gris y Amédée Ozenfant, respectivamente), quienes impulsaban desde la revista el movimiento purista en pintura. De tal manera, la primera edición de Vers une architecture aparecerá bajo la autoría de Le Corbusier-Saugnier, desapareciendo Saugnier en el curso de las subsiguientes reimpresiones. También vale aclarar que del material publicado que conforma los siete capítulos del libro, sólo se reconoce bajo exclusiva autoría de Le Corbusier el titulado “Arquitectura o revolución”, justamente el séptimo.

3. 20ª edición de 1931 (izquierda) y reedición de 1958 (derecha) de Vers une architecture.
4. Tres reediciones en francés de Vers une architecture (1958, 1977 y 1999)

Junto a la desaparición de Saunier de la autoría, Les Éditions G. Crès et Cie. cambiará durante las primeras reediciones del libro (que alcanzarían las 20) su dirección en la portada pasando del nº21 de la Rue Hautefeuille (1923) al nº11 de la Rue de Sevres (1931) -siempre en el VIº distrito de París- y desde entonces aparecerá como parte de la Colección «L’Esprit Nouveau».

5. Primera edición en español de Hacia una arquitectura de la Editorial Poseidon (1964)
6. Cinco reediciones en español de Hacia una arquitectura (1977, 1978, 1998 -2- y 2016)

Reeditado en varias ocasiones en francés entre 1923 y 1931 y luego a partir de 1958 (largo período en el que se estableció una “leyenda” que tergiversó, fundamentalmente en la posguerra, el principio y espíritu de la obra), Hacia una arquitectura no verá la luz en español sino hasta 1964 cuando la Editorial Poseidon de Buenos Aires lo traduce de la mano de Josefina Martínez Alinari con base en la reimpresión de 1958, cuyo Prefacio “Después de treinta y ocho años…” se incluye, así como el correspondiente a la tercera edición titulado “Temperatura”. Desde entonces, en nuestro idioma, hemos contado al menos hasta cinco reediciones, la última de 2016 por Ediciones Infinito.

En cuanto a su formato y tipo de impresión, siempre fue voluntad de Le Corbusier el autorizar las reediciones de Hacia una arquitectura “a condición de mantener su forma primera sin cambiar una línea, una palabra, ni una imagen”. Así, diseñado siguiendo la pauta de diagramación de L’Espirit Nouveau, innovadora en cuanto a la utilización de las imágenes y no solo las palabras para construir el discurso, el libro ha logrado mantener intacto su interior o tripa durante el siglo transcurrido.

Reseñado y comentado en múltiples ocasiones, traducido a diferentes idiomas, obra fundamental para la historiografía y la cultura editorial de la arquitectura del siglo XX, consideramos, sin embargo, que vale la pena consultar el muy completo tratamiento que a Vers une architecture le da Kenneth Frampton en su obra Le Corbusier, publicada en español por la editorial AKAL en 2001.

Como conmemoración de este importante aniversario, pasándonos un poco de la extensión de lo que normalmente por aquí publicamos, hemos querido transcribir el segmento titulado “Argumento” con que Hacia una arquitectura da inicio, verdadera síntesis y a la vez manifiesto que orienta al lector en el contenido de toda la obra. Pese a la particular manera como se exponen, sorprende la vigencia que aún tienen muchos de los asuntos tratados.

Esperamos lo disfruten.

7. Páginas que anteceden al tratamiento de cada capítulo del libro a las que se ha añadido la que presenta el contenido.

ARGUMENTO

ESTÉTICA DEL INGENIERO, ARQUITECTURA

Estética del ingeniero, Arquitectura, dos entes solidarios, consecutivos, el uno en pleno desarrollo, el otro en plena regresión.

El ingeniero, inspirado por la ley de la economía, y llevado por el cálculo, nos pone de acuerdo con las leyes del universo. Logra la armonía.

El arquitecto, por el ordenamiento de las formas, obtiene un orden que es pura creación del espíritu; por las formas, afecta intensamente nuestros sentidos, provocando emociones plásticas; por las relaciones que crea, despierta en nosotros profundas resonancias, nos da la medida de un orden que se siente de acuerdo con el mundo, determina reacciones diversas de nuestro espíritu y de nuestro corazón; y entonces percibimos la belleza.

TRES LLAMAMIENTOS A LOS ARQUITECTOS

EL VOLUMEN

Nuestros ojos están hechos para ver las formas bajo la luz.

Las formas primarias son las formas bellas puesto que se leen con claridad.

Los arquitectos de hoy ya no realizan las formas simples.

Guiándose por el cálculo, los ingenieros utilizan las formas geométricas, satisfacen nuestros ojos mediante la geometría y nuestro espíritu mediante la matemática; sus obras marchan por el camino del gran arte.

LA SUPERFICIE

Un volumen está envuelto por una superficie, una superficie que está dividida según las directrices y generatrices del volumen, que acusan la individualidad de dicho volumen.

Hoy los arquitectos temen los constituyentes geométricos de la superficie.

Los grandes problemas de la construcción moderna tienen que ser solucionados mediante la geometría.

Sometidos a las estrictas obligaciones de un programa imperativo, los ingenieros emplean las generatrices y las acusatrices de las formas. Crean realidades plásticas, límpidas e impresionantes.

EL PLAN

El plan es el generador.

Sin plan, sólo hay desorden y arbitrariedad.

El plan lleva en sí la esencia de la sensación.

Los grandes problemas del futuro, dictados por las necesidades colectivas, presentan de nuevo la cuestión del plan.

La vida moderna exige, espera, un nuevo plan para la casa y para la ciudad.

LOS TRAZADOS REGULADORES

La arquitectura tiene un nacimiento fatal.

La obligación del orden. El trazado regulador es un seguro contra la arbitrariedad. Procura la satisfacción del espíritu.

El trazado regulador es un medio, no una receta. Su elección y sus modalidades de expresión forman parte integrante de la creación arquitectónica.

OJOS QUE NO VEN

LOS PAQUEBOTES

Una gran época acaba de comenzar.

Existe un espíritu nuevo.

Existe una multitud de obras de espíritu nuevo que se encuentran, especialmente, en la producción industrial.

La arquitectura se ahoga con las costumbres.

Los “estilos” son una mentira.

El estilo, es una unidad de principio que anima todas las obras de una época, y que resulta de un espíritu caracterizado.

Nuestra época fija cada día su estilo.

Nuestros ojos, desgraciadamente, no saben discernirlo aún.

LOS AVIONES

El avión es un producto de alta selección.

La lección del avión está en la lógica que ha presidido el enunciado del problema y su realización.

El problema de la casa no se ha planteado.

Los elementos actuales de la arquitectura, ya no responden a nuestras necesidades.

Sin embargo existen las normas de la vivienda.

La mecánica lleva en sí el factor de economía que selecciona.

La casa es una máquina de habitar.

LOS AUTOMÓVILES

Hay que tender al establecimiento de normas para hacer frente al problema de la perfección.

El Partenón es un producto de selección aplicado a una norma.

Las normas son cosas de lógica, de análisis y de estudio escrupuloso; se establecen sobre un problema bien planteado. La experimentación fija definitivamente la norma.

ARQUITECTURA

LA LECCIÓN DE ROMA

La arquitectura tiene que establecer, con materias primas, relaciones conmovedoras.

La arquitectura está más allá de las cosas utilitarias.

La arquitectura es plástica.

Espíritu de orden, unidad de intención.

El sentido de las relaciones; la arquitectura rige las cantidades.

La pasión hace un drama de las piedras inertes.

LA ILUSIÓN DE LOS PLANES

El plan procede de adentro a afuera; el exterior es el resultado del interior.

Los elementos arquitectónicos son la luz y la sombra, el muro y el espacio.

El ordenamiento es la jerarquía de los fines, la clasificación de las intenciones.

El hombre ve las cosas de la arquitectura con ojos que están a 1,70 metros del suelo. Sólo se puede contar con objetivos accesibles al ojo, con intenciones que utilizan los elementos de la arquitectura. Si se cuenta con intenciones que no forman parte del lenguaje de la arquitectura, se llega a la ilusión de los planes y se transgreden las reglas del plan por falta de concepción o por inclinación hacia las vanidades.

PURA CREACIÓN DEL ESPÍRITU

La proporción es la piedra de toque del arquitecto.

Este se revela artista o simple ingeniero.

La proporción está libre de toda traba.

Ya no se trata de usos ni de tradiciones, de procedimientos constructivos ni de adaptaciones a necesidades utilitarias.

La proporción es una pura creación del espíritu; atrae al plástico.

CASAS EN SERIE

Acaba de comenzar una gran época.

Existe un espíritu nuevo.

La industria, desbordante como el río que corre hacia su destino, nos trae nuevas herramientas, adaptadas a esta nueva época animada de espíritu nuevo.

La ley de la Economía rige imperativamente nuestros actos y nuestros pensamientos.

El problema de la casa es un problema de la época. El equilibrio de las sociedades depende actualmente de él. El primer deber de la arquitectura, en una época de renovación, consiste en revisar los valores y los elementos constitutivos de la casa.

La serie se basa en el análisis y la experimentación.

La gran industria debe ocuparse de la edificación y establecer en serie los elementos de la casa.

Hay que crear el estado de espíritu de la serie.

El estado e espíritu de construir casas en serie.

El estado de espíritu de habitar casas en serie.

El estado de espíritu de concebir casas en serie.

Si se arrancan del corazón y del espíritu los conceptos inmóviles de la casa, y se enfoca la cuestión desde un punto de vista crítico y objetivo, se llegará a la casa-herramienta, a la casa en serie, sana (moralmente también) y bella con la estética de las herramientas de trabajo que acompañan nuestra existencia.

Bella también por toda la animación que el sentido artístico puede dar a los órganos estrictos y puros.

ARQUITECTURA O REVOLUCIÓN


En todos los dominios de la industria se han planteado problemas nuevos, y se han creado las herramientas capaces de resolverlos. Si se coloca este hecho frente al pasado, hay una revolución.

En las edificaciones se ha comenzado la fabricación en serie; se han creado, de acuerdo a las nuevas necesidades económicas, los elementos de detalle y los elementos de conjunto; se han logrado realizaciones concluyentes en el detalle y en el conjunto. Si uno se enfrenta con el pasado, hay una revolución en los métodos y en la amplitud de las empresas.

Aunque la historia de la arquitectura evoluciona lentamente a través de los siglos, en modalidades de estructura y decoración, en cincuenta años el hierro y el cemento han aportado conquistas que son el índice de una gran potencia de construcción y el índice de una arquitectura con el código alterado. Si uno se coloca de cara al pasado, se ve que los “estilos” ya no existen para nosotros, que se ha elaborado un estilo de época; que ha habido una revolución.

********

Las mentes han percibido, consciente o inconscientemente, estos acontecimientos. Consciente o inconscientemente, han nacido necesidades.
El mecanismo social, profundamente perturbado, oscila entre un mejoramiento de importancia histórica y una catástrofe.

El instinto primordial de todo ser viviente es asegurarse un albergue. Las diversas clases activas de la sociedad no tienen ya un albergue adecuado, ni el obrero, ni el intelectual.
La clave del equilibrio actualmente roto, está en el problema de la vivienda: arquitectura o revolución.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://collections.library.yale.edu/catalog/2046569

2. https://veredes.es/blog/coleccion-completa-de-la-revista-lesprit-nouveau-1920-25/

3. http://www.fondationlecorbusier.fr/corbuweb/morpheus.aspx?sysId=13&IrisObjectId=6463&sysLanguage=en-en&sysParentId=25 y https://www.archivesdunord.com/8095–p-vers-une-architecture-p-.html

4. https://biblio.co.uk/book/vers-une-architecture-corbusier-charles-edouard/d/1328465973

5 y 7. Le Corbusier. Hacia una arquitectura. Editorial Poseidon, Buenos Aires, 1964.

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

VALE LA PENA LEER

Durante el período de confinamiento estricto a que obligó la pandemia ocasionada por el COVID-19 entre 2020 y 2021, muchas fueron las manifestaciones que buscaron dar salida a una situación totalmente inédita en lo relativo a las maneras como abordamos nuestras rutinas de trabajo y como nos relacionamos con los ambientes en los que tuvimos que hacerlo. La inmovilidad convirtió nuestros hogares en lugares polifuncionales para lo cual no estaban pensados, obligó a una convivencia para la que no estábamos preparados y significó para muchos la oportunidad de ocupar su tiempo y a la vez dar salida a angustias vinculadas a lo que estaba pasando de muy diferentes maneras.

En este marco se produjo el reencuentro a distancia entre la laureada periodista y escritora chilena María José Ferrada y el diseñador gráfico, ilustrador y artista plástico mallorquín Pep Carrió que tuvo como feliz resultado el libro Casas, publicado por primera vez en México por Editorial Alboroto en 2021 y vuelto a lanzar en abril de este año por Nordicalibros, Madrid.

El lenguaje de las cosas, 2011 y La tristeza de las cosas, 2017 textos de María José Ferrada e ilustraciones de Pep Carrió.
Ilustraciones plasmadas en algunas de las agendas Moleskine en las que Pep Carrió fue desarrollando el proyecto Diario visual.

Carrió, quien ya había participado en la ilustración de dos libros de Ferrada (El lenguaje de las cosas, Jinete Azul, 2011 y La tristeza de las cosas, Amanuta, 2017), venía desde 2007 registrando diariamente, a modo de juego, en el formato que le imponían las páginas de la agenda Moleskine, una imagen hecha en cualquier técnica, juegoque continuó en otros cuadernos en los años siguientes, convirtiéndose en un proyecto de nombre Diario visual y haciendo del cuaderno una herramienta que Pep considera un ‘laboratorio portátil’, un reverso de ese territorio mesurado y obediente que ha de ser todo proyecto desarrollado por encargo”, como recoge Alicia Guerrero Yeste en la estupenda reseña “ ‘Casas’, de María José Ferrada y Pep Carrió” publicada en su blog Un trabajo tartamudo el 27 de septiembre de 2022, apoyada en entrevistas hechas a los autores del libro en mayo y junio de 2022 (https://untrabajotartamudo.wordpress.com/2022/09/27/casas-de-maria-jose-ferrada-y-pep-carrio/).

Siendo casas y edificios algunos de los elementos que se repetían en sus cuadernos,en representaciones que él considera enteramente brotadas del inconsciente”, en medio del desarrollo de su “laboratorio portátil”, llegó el confinamiento y con él “la obligación de permanecer en el interior de nuestra casa como forma extrema de protección ante un virus sumamente contagioso y potencialmente mortal”. Así, Pep pasó a compartir diariamente sus imágenes a través de su cuenta de Instagram.

María José Ferrada y Pep Carrió.
Algunos dibujos que durante la pandemia Pep Carrió fue publicando en su página de Instagram.

Fue entonces, en plena pandemia, que Carrió (instalado en Madrid) le propuso a Ferrada (ubicada en Santiago de Chile) llevar adelante, revirtiendo el orden que habían seguido en los dos libros publicados anteriormente entre ambos, una actividad (o juego) que finalmente desembocaría en Casas. En otras palabras, si anteriormente le correspondió a Pep ilustrar los libros de María José buscando “generar un poema visual que acompañara al texto, pero poseyera una entidad propia”, en esta ocasión sería ella, con base en los dibujos de él, la que inventaría una serie de relatos y personajes. “Yo enseñaba casas y ella escribía sobre los habitantes de esas casas. Habitantes totalmente variopintos. Todo es ficción”, comentará Carrió en una de las entrevistas que sostuvo con Alicia Guerrero Yeste.

“Esas breves ficciones surgían de una pregunta que María José se formuló acerca de aquella extraña realidad en la que de repente todos amanecimos un día y permanecimos durante largas semanas. ‘Muchísimas personas dentro de su casa, que no estaban saliendo en absoluto de ella. Mi pregunta era: ¿Cómo estará viviendo esa gente en su casa?’ (…) El propio hecho de que dos personas, situadas en sendos lejanos puntos del mundo, emprendieran ese juego cotidiano con imágenes y textos era en sí mismo una respuesta a esa pregunta. ‘Se convirtió en una especie de herramienta de supervivencia para sentirnos ilusionados con algo’, dice Pep. ‘En esos días en que todo eran noticias negativas, estas casas eran una forma de recordar que podíamos seguir riendo y creando, aunque estuviésemos sumidos en una situación de incertidumbre muy grande’, dice María José”.

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Noel Cocteau» (casa 34)

Y subrayará Guerrero Yeste: “Desde la obvia e inescapable circunstancia ‘de que en ese momento había muchas personas dentro de su casa y que no estaban saliendo en absoluto de ella’ (cualquiera de nosotros era una de esas personas), cada una de las vidas microrrelatadas por María José a partir de las imágenes de Pep es la creación de una respuesta a la pregunta: ‘¿Cómo estará viviendo esa gente en su casa?’. Su mecanismo de creación de esas ficciones tomaba para su arranque otra pieza más de referencia en lo real, una localización en alguna parte del mundo, para después adquirir su propia libertad y deriva. ‘Decidí -dirá María José- ir situando a personas en distintos lugares, países o continentes. Esto era algo que me podía venir sugerido por el dibujo. Quizá, si en la ilustración de Pep predominaba el amarillo, esto me transmitía la impresión de calor y me hacía pensar en África. Elegía un país de ese continente y buscaba entonces un nombre típico de él. Un nombre típico para un niño del Congo, un apellido. Obtenía esa información de Internet. Buscaba también una ciudad al azar y, empleando Google Maps, la miraba para tomar alguna idea sobre el ambiente, por si en la imagen aparecía alguna persona… A partir de todo eso escribía el relato. Lo hacía esforzándome por estar libre de las restricciones que me hubiera impuesto de haber pensado que los textos iban a ser sólo leídos por adultos o por niños, de no coartarme preguntándome que iba a hacer un adulto leyendo sobre un duende o un niño leyendo una cita de Hegel’”.

Por tanto, Casas se trata de un “serial instagrámico” convertido imprevistamente en un libro y que a su vez permitió a sus autores sobrellevar la pesada carga impuesta por la pandemia del cual la reseña de Guerrero Yeste ofrece una disección atinada y profunda. De sus reflexiones sobre la publicación y su contacto con los autores hemos decidido transcribir párrafos que vale la pena compartir.

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Aparicio Silva» (casa 22)

El vínculo afectuoso con los amigos y seguidores que aguardaban cada día la publicación era un estímulo optimista, pero puede considerarse que esa comunicación era también un medio con el que establecer una apertura necesaria, un canal con el que reconstruir en esa circunstancia el sentido del adentro y afuera de la casa. Un sentido del que no sólo depende nuestra relación interna y externa con el espacio, sino también con el tiempo, con la inconsciente confianza en su trayectoria en avance del presente hacia el futuro. Y seguramente, más allá de todas las lecturas que antes hubiéramos hecho sobre esos asuntos, fue algo que sólo en esa práctica forzosa comprendimos, por fin, verdadera y enteramente: el tiempo es materia activa en la construcción de nuestro espacio vital. Y que en esa materia es tan igual de fundamental la capa donde se hace el presente cotidiano, cualquier día común, como esas otras del presente constante, más volátiles y complejas, estratificadas en nuestro espacio interior”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Toshio Hiraoka» (casa 4)

“Importa pensar en la forma de conexión entre la literalidad cotidiana y la profunda subjetividad de la casa que se establece en este proyecto, así como la espontaneidad y naturalidad que lo sostuvieron, y que en suma hicieron de él algo con un valor que trasciende la intención de cordial pasatiempo con que fue propuesto. Haber inventado con cierta deliberación un proyecto cuyo planteamiento fuera pensar la casa desde el suceso de un acontecimiento que forzara a una inhabitual forma de permanencia dentro de ella habría dado a esos dibujos y esas ficciones otro carácter, habría podido reducir la espontánea honestidad y despreocupada inteligencia con que fue haciéndose y ofrece esas imaginaciones que nos sitúan en un espacio en el que meditar sobre qué es habitar y la casa donde estamos y la casa (o casas, tal vez) donde somos, y que está a cierta distancia de la alta sublimación en que a menudo nos es imposible no incurrir cuando consideramos la casa”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Luis Pereira» (casa 1).

“En sí mismos y en su interacción esas imágenes de casas de arquitectura arquetípica, venidas del inconsciente, y esos relatos donde los modos poéticos y fantásticos en que individuos inventados piensan, sienten y habitan, enseñan de qué habla Bachelard cuando habla de la casa y la afirma como ‘uno de los mayores poderes de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del hombre’; corroboran cómo somos seres ‘que participan en espacios de los que la física nada sabe’, como señala Sloterdijk, una idea que María José deja escrita en un relato de forma más precisa y comprensible: ‘Las casas no caben en el interior de las cabezas’ y que es algo enteramente cierto, porque la casa es un ser potente, racional o irracional, salvaje o domesticado, protector o adversario, liberador u opresor, controlado o inabarcable, que no se explica únicamente con base a los factores tangibles con que es gestada por el arquitecto. Y esto concierne no sólo a la casa que es pensada y sentida dentro de la filosofía o penetrada a través de la poesía, el cuento, el relato de memorias, la experiencia artística…, sino también, como muestra Perec, a esa en donde todos los días dormimos, nos duchamos, comemos y fregamos los platos… y sobre la que una atención consciente y puramente objetiva de su espacio, los elementos que hay en él y la cotidianeidad que cobija abre un campo de juego inmenso para la mente”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Familia O’Sullivan» (casa 25)

“El dibujo y la escritura son medios a través de los que construir y habitar la arquitectura de ese espacio interior. Con los que explicar (…) cómo hay casas que se llevan cargadas a la espalda, que caben en la palma de una mano, que flotan sobre olas agitadas o se elevan sobre quietas aguas nocturnas, que son portátiles, que están hechas de aire, que albergan en su interior otras casas y habitaciones secretas, que hay casas que son cabezas y cabezas que son casas o suelo sobre el que se levantan bloques residenciales, que hay casas en bosques y bosques en casas, que hay personas que viven en un edificio de varios pisos que está dentro de sí mismos o en los sueños de otros… Metáforas que nos traen ecos de experiencias fenomenológicas que, en recuerdos y sueños, la lectura o la mirada, nos han hecho inquilinos o visitantes de aposentos, jardines, cocinas, salas, antiguas mansiones, pisos destartalados, desvanes, tramos de escalera, pasillos…, volviendo familiares lugares extraños y extraños lugares familiares, reconsiderar la extensión de la superficie de nuestro ser y la dimensión de nuestra escala física y psíquica dentro de él, y que aquí se nos reaproximan como heterodoxas realidades, no como irrealidades ni imposibilidades, sino dando una confirmación a la idea de que habitar es construir algo que está (siempre) más allá del esquema y volumen que un arquitecto define y materializa”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Joao Almeida» (casa 28)

Y, finalmente:

“En La Poética del Espacio, Bachelard hace ver cómo el estado de conciencia de la infancia es el más afinado perceptor del espacio, el más virtuoso constructor de arquitectura interior, de sus muros y habitaciones más indestructibles. También, en consecuencia, podría pensarse, tal vez su más legítimo habitante. Ese estado de conciencia es un fundamento de trabajo para María José, del mismo modo que acceder al flujo de lo inconsciente lo es para las imágenes de Pep, ya que los niños ‘transitan por lugares muy libres, porque todavía no tienen muy fijos esos marcos de seguridad de los que los adultos se valen’. Es por ese motivo por el que al tener Casas entre las manos, aunque posiblemente reverberarán las impresiones y sensaciones de lecturas e imágenes en los que hemos reconocido con mayor claridad los andamios de nuestras propias arquitecturas interiores, es sobre todo importante volver a ver y sentir el extrañamiento del niño de cuatro años ante todo eso que lo rodea. Recuperar incluso el recuerdo de nuestra conciencia de pequeñez física respecto a casi todas las personas y cosas. (…) Esto último, que puede ser la permanente moraleja de Casas, no despista ni hace caer en lo ingenuo el sentido de un proyecto que surgió como pequeña vía de alivio en medio de una situación gravísima, sino que, al contrario, acentúa la trascendencia de llevar a cabo una extensa reflexión consciente sobre nuestra vivencia física y mental del espacio para exigir a la arquitectura que dé protección sana a toda nuestra libertad y fragilidad”.

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Casas

María José Ferrada y Pep Carrió

Nordicalibros

2023

Resumen

Casas es un viaje literario por distintas formas de habitar esos espacios que denominamos «casa». Por la autora ganadora del Premio Cervantes Chico Iberoamericano 2022.

Los autores de este libro nos llevan a un viaje por las distintas formas de habitar una casa. Partiendo de ilustraciones de Pep Carrió realizadas con marcadores acrílicos, la escritora María José Ferrada recurre al lenguaje poético y al humor para proponer un conjunto de microrrelatos que invitan a los lectores a observar sus propias formas de habitar el mundo. «La casa tiene que ver con el espacio físico, pero también con el espacio interior que uno habita. Puedes estar muy tranquilo en una vivienda muy pequeña y muy agobiado en otra enorme en mitad del campo. Una misma casa de treinta metros cuadrados puede ser un hogar plácido para un individuo y una celda asfixiante para otro», dice María José Ferrada.

Nota

Nos ha parecido pertinente, por lo complementario, transcribir también pero en otra entrada, el artículo “¿Qué es una casa?” publicado el 11 de abril en el diario El País por Anatxu Zabalbeascoa en su columna Del tirador a la ciudad, dedicado al libro que hoy nos ha ocupado.

ACA

Procedencia de las imágenes

https://www.domestika.org/es/projects/125580-el-lenguaje-de-las-cosas

La tristeza de las cosas

https://www.facebook.com/photo/?fbid=2544273522344956&set=a.284138575025140

https://www.instagram.com/diariovisual_pepcarrio/

«Casas», de María José Ferrada y Pep Carrió

Casas

VALE LA PENA LEER

¿Qué es una casa?

El ilustrador Pep Carrió y la escritora María José Ferrada intercambiaron durante la pandemia imágenes y el resultado es el libro ‘Casas’, que demuestra que es un término relativo y cambiante

Anatxu Zabalbeascoa

Una ilustración de Pep Carrió de la casa de Joan Arnau, que cambia de lugar.

El País

11 de abril de 2023

Una misma casa puede asfixiar a una persona y liberar a otra. La misma. En el mismo lugar. ¿Por qué? Puede que porque la mente también es una casa. Seguramente el refugio más seguro. O, en ocasiones, ¿también la mente puede ser una cárcel insalvable?

El ilustrador Pep Carrió y la escritora María José Ferrada han pensado mucho, con viajes de ida y vuelta, lo que significa, o esconde implícitamente, la palabra, el concepto más bien, casa. Así, hablando y compartiendo ideas y dibujos, idearon, cada uno en su propia vivienda, el libro Casas, que ahora ha publicado la editorial Nórdica. Del intercambio de dibujos y palabras nació este volumen que explica lo que son las casas para una serie de personajes tan reales como imaginarios.

Así se hizo el libro. En su apartamento de Madrid, Pep Carrió dibujaba. Pintaba en libretas de tapas negras. Lo hace a diario. Le interesan sobre todo los árboles, el mar y las casas. Al otro lado del Atlántico, en Santiago de Chile, María José Ferrada tenía una de esas libretas de tapas negras repletas de dibujos. Y la leía. Imaginaba a los habitantes de los hogares que dibujaba Carrió. Luego llegó el encierro doméstico, durante la pandemia. Y ese tiempo entre paredes sembró el tono ajustando, y cambiando, la definición de hogar. Hay casas por todo el mundo. Pero siempre son casas de personas. Es decir, van de lo colectivo externo a lo personalizado interno. Por eso para ellos, las casas tienen más que ver con quien las habita que con el lugar que los edificios ocupan. Y así contradicen a un postulado básico de la arquitectura: el de atender al contexto. Para Carrió y Ferrada, el contexto son los habitantes de las viviendas, los que las terminan de construir. De dibujar. De imaginar. ¿O no?

Lo que Luis Pereira le dejó claro al arquitecto Oliverio Sánchez es que en su casa debía haber una ventana en la zona de la corteza prefrontal, donde se guardan los recuerdos. Es evidente que el cliente, Pereira, había confundido una vivienda con un cuerpo. Pero él se dispuso a diseñarla. “Una casa, para bien o para mal, significa rutina, así que cada mañana, después de leer el diario, Luis abre la ventana y observa su pasado”.

La casa de Camilo Márquez que prometió a Diego García que si alguna vez lo necesitaba lo llamaría y lo hizo 50 años después.

Es María José la que busca en el pasado de Pereira, claro. Y lo hace impulsada por los dibujos de Pep. No corren, se suceden los días lentos de la pandemia. Pep dibuja en Barcelona. María José escribe en Chile. Y así hablan. Casi todos los días. De lo que hacen los dueños de las casas que, entre los dos, imaginan. La familia del arquitecto, Oliverio Sánchez, está llena de marinos mercantes. Por eso él sabe que “si el suelo de la casa se hace con tablas de barco, la casa navega”. Irina Popov es una inventora “de habitaciones para albergar el vacío”. Por eso creó la casa matrioska en un congreso. Toshio Hiraoka construye netsukes: casas que caben en la palma de la mano, es decir, microcosmos: “Piedras o maderas que hablan de la mente”.

Ernesto Barros construyó su casa con sus propias manos. Por eso la sentía como una extensión de sí mismo. No la podía abandonar. Cuando se hartó del ruido, se la llevó. ¿Cómo? El libro lo deja dudando entre poner una rueda en cada esquina o desarmarla y subirla a un carro.

Hay mucho más: Hao Wang que, “tal como correspondía al tercer hijo, se hizo lo suficientemente pequeño para compartir la casa con un canario”.

La casa de Roberta Santos donde amanece al revés.

Hay muchos más habitantes y, por lo tanto, casas. El hombre-casa vive en una caja de cartón. Y nadie lo ve. Camilo Márquez y Diego García hablaron durante más de cincuenta años desde sus casas en Santiago de Chile y San Pedro de Marcorís (en República Dominicana) antes de conocerse. O Roberto López que coopera con una ONG danesa encargada de revivir recuerdos de infancia. La de Roberta Santos no sabemos dónde está, pero sí que una vez al año amanece al revés. Ese día utiliza una ventana como puerta.

La casa de Joan Arnau está sobre un caracol. En ella se vive lento, pero cuando cambia de lugar puede viajar de Ciudad del Cabo a Colonia. Estos cambios repentinos le producían angustia que “ha aprendido a manejar, ayudado por la lectura de los clásicos japoneses”. Todos hablan de la impermanencia de las cosas. Cuesta pensarlo cuando hay tanta gente sin casa. Pero que las casas cambien y no permanezcan, ¿es malo? ¿O es bueno?

ACA

VALE LA PENA LEER

El papel de las sombras en la arquitectura vernácula

Escrito por Camilla Ghisleni

Maloca en el Amazonas.

Traducido por Piedad Rojas

20 de marzo de 2023

Tomado de https://www.archdaily.cl

Cada vez que la luz incide sobre una superficie habrá una sombra, por insignificante que sea su foco. El contorno apenas será visible, pero otras formas cobrarán protagonismo en este juego de luces y sombras. En el caso de ser proyectado por danza solar, se agrega una dinámica latente a las sombras que puede ser utilizada para intensificar fenómenos cotidianos, rompiendo la monotonía del espacio. Las aberturas ortogonales en un largo corredor o las piezas tejidas en un patio son ejemplos de elementos constructivos que crean manchas de luz y sombra, trayendo además deleite estético y confort térmico a sus usuarios. De esta forma, se hace evidente que estos elementos intangibles son partes esenciales de un entorno que, mucho antes de que Louis Kahn declarara el poder de las sombras, ya estaba siendo manipulado.

En Construcción: Biblioteca Escolar en Gando / Kere Architecture

En una época remota, cuando ni siquiera se imaginaban los vidrios con control de incidencia solar o los revestimientos fotosensibles, la arquitectura —hoy conocida como vernácula— ya entendía y manipulaba la iluminación solar a través de estrategias simples como la orientación del volumen sobre el suelo, la composición formal y la elección de los materiales. Entendidas como arquitecturas que reflejan su lugar, tiempo y cultura, las edificaciones vernáculas presentan una comprensión detallada del entorno y del clima en el que se insertan, materializadas a través de soluciones que aprovechan los recursos disponibles en el lugar, controlando sabiamente las propias condiciones climáticas, entre ellas, luz y sombra.

En términos generales, la sombra juega un papel importante en la funcionalidad de la arquitectura vernácula, ya que protege contra el calor y el resplandor del sol, ayudando a regular la temperatura y el flujo de aire dentro del edificio. Por lo tanto, en regiones cálidas y áridas, la manipulación de sombras es un aspecto que está esencialmente presente en los ejemplos arquitectónicos, a partir de la implantación de volúmenes en el suelo. Las casas tradicionales con patios centrales, recurrentes en la cultura de Medio Oriente, presentan esta configuración como una forma de enfrentar la incidencia solar, creando cuatro lados sombreados con corredores hacia el patio, ofreciendo ambientes frescos y confortables. Esta es una característica que también se observa en la arquitectura vernácula coreana, más precisamente en las casas conocidas como hanok, donde la propia configuración de los volúmenes y sus patios crean también espacios de sombra en los que la luz se infiltra como si fuera a escondidas, iluminando sutilmente.

Casa Yang Yoo Dang / STAY Architects.

Sin embargo, además de la configuración de los volúmenes, en las casas tradicionales coreanas se aplican elementos específicos que crean las sombras necesarias para el confort térmico del edificio, como es el caso de los aleros. Con su forma pronunciada, ayudan a bloquear los rayos solares más fuertes en verano, generando una capa de sombra alrededor del volumen. Cabe mencionar que esta misma estrategia se observa en arquitecturas vernáculas de diferentes partes del mundo, como en las construcciones amazónicas de Brasil o en la arquitectura de Indonesia, donde la creación de sombras se realiza a través de pórticos de madera. Funcionan de manera similar a los brises, generando sombras a lo largo del día y ayudando a controlar el equilibrio entre la temperatura interna y externa.

Cortesía de Escuela de la Ciudad y el Pueblo Kamayurá

Además de razones relacionadas con el confort térmico, las sombras también asumen un papel estético que refuerza la identificación de las arquitecturas vernáculas en algunas regiones. La interacción de luces y sombras en la fachada de un volumen puede crear patrones y texturas que son exclusivos de la cultura y el entorno locales. El mundo árabe, por ejemplo, es conocido por su arquitectura hecha de ladrillos, uno de los materiales más antiguos y populares en las regiones cálidas y áridas. En base a su forma, tamaño y durabilidad, se construyeron grandes obras en experimentos formales que iban más allá de los muros/pilares estándar, aplicando este material también como elemento decorativo en la creación de tramas, avances, retrocesos, hornacinas, ménsulas y mocárabes, dejando al descubierto su belleza visual. Ante ello, la luz del sol revela la estética del ladrillo a través del contraste de sus sombras en situaciones que, si bien fueron creadas con fines estructurales y funcionales, no descuidan el aspecto estético y creativo, marcando la arquitectura y su particular región.

En muchas culturas, sin embargo, el uso de sombras y luces puede asumir un papel simbólico, con un significado cultural más profundo. En la arquitectura japonesa, por ejemplo, el uso de las sombras es un aspecto esencial de la filosofía wabi-sabi, que valora la sencillez, la imperfección y la belleza de los materiales naturales. En este sentido, el papel de la sombra en la historia de la arquitectura vernácula no se limita a aspectos funcionales y estéticos, sino que también puede fomentar la espiritualidad de sus usuarios. Como ejemplo, cabe destacar el complejo funerario Newgrange erigido en medio de las montañas irlandesas, con piedras de cuarzo y granito del lugar, hace más de cinco mil años. Esta estructura está marcada por la alineación solar en la que el trabajo entre la luz y la sombra alcanza su punto máximo en el solsticio de invierno cuando se iluminan las profundidades más lejanas de la cámara funeraria. Con la manipulación precisa de la luz, Newgrange busca crear una atmósfera espiritual, brindando una conexión con lo sagrado y simbolizando el renacimiento.

Hotel Beit Rumman, Damasco.

Volviendo al presente, vale la pena mencionar el trabajo de arquitectos que han recurrido a los principios de la arquitectura vernácula, centrándose en materiales y técnicas locales. Un gran ejemplo es el ganador del Premio Pritzker 2022, Francis Kéré, quien trae a sus proyectos importantes características del lugar, rescatando también la manipulación de elementos climáticos, como la luz y la sombra. En la Biblioteca Escolar de Gando, por ejemplo, se utilizó rítmicamente la madera de eucalipto en la fachada, creando un espacio intermedio de sombra protegido del sol. Respondiendo también a las condiciones climáticas, la construcción del techo integra una innovación técnica: sobre la estructura de hormigón se colocaron vasijas de barro tradicionales, hechas a mano por las mujeres del pueblo, para garantizar la iluminación y ventilación natural. De esta forma, Kéré logra aprovechar este objeto cultural, transformándolo en un elemento constructivo que, además de generar circulación de aire, filtra la luz de manera notable, creando una hermosa experiencia sensorial marcada por el contraste entre la luz y la oscuridad.

En Construcción: Biblioteca Escolar en Gando / Kere Architecture.

Ya sea en los albores de la civilización o en la aplicación de técnicas vernáculas en la arquitectura más reciente, estos ejemplos reafirman que el papel de la sombra es fundamental para crear espacios confortables y habitables, regulando la temperatura y el flujo de aire, además de contribuir a la belleza estética y el significado cultural de los edificios tradicionales.

ACA

VALE LA PENA LEER

1. Radical Pedagogies presente en la la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2014.

El 31 de mayo de 2022 apareció publicado por MIT Press el libro Radical Pedagogies (Pedagogías Radicales). Se trata de la culminación de un proyecto de investigación colaborativo iniciado en 2010 por Beatriz Colomina desde la Universidad de Princeton, cuyo desarrollo fue registrado a través de una multitud de medios que incluyeron simposios, conferencias, ensayos, exposiciones, talleres, catálogos, debates y una base de datos en línea de estudios de casos, constituyéndose la publicación el colofón y registro de una impresionante cantidad de hallazgos.

Colomina, acompañada de Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris y Anna-Maria Meister quienes, junto a ella, fungen de editores de Radical Pedagogies, despliegan y analizan numerosos experimentos llevados a cabo en la educación arquitectónica en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial que desafiaron y transformaron el discurso y la práctica disciplinar imperantes.

Tanto el tema tratado, donde destacan los estudios de caso recopilados que hacen visible una amplia gama de genealogías discursivas y una densidad de interconexiones globales, como las repercusiones del trabajo colectivo realizado con la participación de un grupo de destacados académicos, investigadores y protagonistas de todo el mundo encargados de redactar los textos, creemos que ameritan ser conocidos por la trascendencia de su contenido más aún hoy cuando se hace tan difícil determinar lo importante entre tanta información mediática.

Por todo ello nos ha parecido pertinente transcribir (a riesgo de que haya planteamientos o datos que se repitan), dos esclarecedores artículos dedicados a comentar el libro: “Tiempos de crítica y crisis” de Eduardo Prieto, aparecido en arquitecturaviva.com el 1 de enero de 2023, y “‘Pedagogías Radicales’, una investigación sobre la enseñanza de la arquitectura”, escrito por Paula Vilaplana de Miguel para Cuadernos de proyectos arquitectónicos, (Departamento de Proyectos Arquitectónicos ETSAM), nº12, 2022, los cuales hemos acompañado con imágenes de las páginas interiores del libro y de algunos de los eventos que lo precedieron o se dieron luego de su salida a la luz, para amenizar la lectura.

Para finalizar, como testimonio, colocamos en nuestra sección “Novedades editoriales de aquí y de allá” la ficha y la nota con que MIT Press resume el libro de manera clara y concisa.

2. Detalle de la portada del libro Radical Pedagogies.

Tiempos de crítica y crisis

On Radical Pedagogies

Eduardo Prieto

01 de enero de 2023

Tomado de arquitecturaviva.com

La batalla de la ‘modernidad’ fue paradójica y no se dio solo en el campo de las formas y las técnicas, sino asimismo en el terreno, más pantanoso, de los ideales. Reconocer que la modernidad fue ‘ideológica’ ha sido imprescindible para valorarla de un modo más desapegado; y reconocer que la ideología moderna tuvo que ver con los discursos tanto como con los medios de difusión, un requisito clave para hacer de la crítica un instrumento más sutil, más cercano a la verdad.

Beatriz Colomina ha contribuido como pocos a sacar a la luz el lado ideológico y mediático de ‘lo moderno’, y su proyecto académico, sostenido en una sobresaliente intuición a la hora de detectar temas relevantes pero ninguneados tradicionalmente por la crítica, se enriquece ahora con una nueva aportación, Radical Pedagogies, que no puede considerarse en absoluto menor.

No es menor por su tamaño: más de cuatrocientas páginas densamente colonizadas por textos de letra pequeña y abundantes y excelentes ilustraciones. No es menor tampoco por la amplitud de su coro de colaboradores: más de cien voces procedentes de universidades de todo el mundo, que se suman a las de los editores Colomina, Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris y Anna-Maria Meister. Y no lo es, finalmente, por su ambición, pues lo que pretende el volumen es dar cuenta de una de las dimensiones fundamentales del proyecto de propagación y revisión de ‘lo moderno’, la pedagogía, centrándose en las muchas —y muchas veces contradictorias entre sí— experiencias de reforma educativa que se ensayaron al calor de las crisis ideológicas, políticas y profesionales de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en las décadas ‘interesantes’ de 1960 y 1970.

El método con que los editores hacen frente a este, más que ambicioso, descomunal empeño, es el de la crítica caleidoscópica. En lugar de componer un metatexto a partir de revisiones de largo alcance, los editores han optado por recoger, con obsesivo prurito de exactitud, casi toda la amplísima nómina de los proyectos pedagógicos que, desde el fin de la II Guerra Mundial, pretendieron poner en entredicho los sistemas convencionales de enseñanza y, de paso, poner asimismo entre las cuerdas a los valores y prácticas del establishment profesional. Esta voluntad de atender a lo específico de cada caso, unida a la aspiración ecuménica a incluir experiencias fuera de los previsibles ejemplos occidentales, conduce a un volumen compuesto por fragmentos, por visiones parciales, por destellos, a los que el lector debe aproximarse uno a uno, enfrentándose a la intensidad de cada lección para intentar luego recomponer las partes del rompecabezas o las facetas de este extenso y apasionante caleidoscopio.

Que el lector no se espere una monografía al uso; ni siquiera una enciclopedia. Lo que se encontrará es, fundamentalmente, un archivo. Esto es: una colección ordenada de materiales amplísimos que, gracias a la pericia organizadora de los editores, se presentan al trasluz de la mirada de buenos especialistas. Las virtudes de este método fragmentario son evidentes, pues no solo permite abarcar un tema casi ilimitado, sino hacerlo con flexibilidad, tal y como se manifiesta en dos de los índices del libro, que son al mismo tiempo alternativos y complementarios: uno temático, donde caben cuestiones como la forma, la teoría, los medios, lo global, la tecnología, la ecología o lo social; y otro cronológico y distribuido en décadas. El mensaje implícito es que, una vez presentados los materiales de archivo, es el lector interesado el que debe apropiárselos para dar pie a futuras exploraciones críticas.

Pero, si no pueden dejar de reconocerse los méritos de la caleidoscopia, tampoco pueden dejar de señalarse sus defectos. Unos tienen que ver con las injusticias de cualquier antología, que inevitablemente deja fuera ejemplos valiosos, y en este sentido el lector local se preguntará si con el Laboratori d’Urbanisme de Manuel de Solà-Morales se da cumplida cuenta de la pedagogía española. Y otros defectos se derivan de la propia radicalidad del método: desconectados unos de otros, ahogados un tanto en su condición de fragmentos, los materiales no consiguen componer un discurso —o varios complementarios—, y por ello se echa en falta una mirada de tiempos largos, menos analítica que sintética y, al cabo, más fecunda en lo hermenéutico.

Con todo y con eso, resulta imposible no congratularse por la publicación de un volumen que es valioso por la abundantísima información que presenta y por su condición de catalizador de futuras y necesarias investigaciones, y que es valioso también por su pertinencia temática, más aún en un momento en que arquitectos, profesores y estudiantes viven tiempos de confusión y cambio: tiempos de crítica y crisis.

3. Índice de contenidos del libro Radical Pedagogies.

“Pedagogías Radicales”, una investigación sobre la enseñanza de la arquitectura

Paula Vilaplana de Miguel

Texto publicado en Cuadernos de proyectos arquitectónicos, (Departamento de Proyectos Arquitectónicos ETSAM), nº12, 2022.

(accesible en http://polired.upm.es/index.php/proyectos_arquitectonicos/article/view/4958/5172)

Resumen

Este grueso volumen de 400 páginas, editado por Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, Anna-María Meister y Evangelos Kotsioris y publicado por MIT Press este mismo año, recoge, a través de una multiplicidad de autores y casos de estudio repartidos por todo el planeta, un catálogo polifacético de experiencias pedagógicas y experimentos educativos que exploran territorios conocidos y desconocidos en la enseñanza de la arquitectura y la concepción de los currículos académicos entre 1933 y 1987.

“¿Cómo se aprende arquitectura?”. Evangelos Kotsioris, comisario asistente del Museo de Arte Moderno y uno de los editores de Radical Pedagogies, hizo esta pregunta en sus comentarios introductorios durante la presentación del libro en el museo el pasado septiembre. Esta pregunta aparentemente inocente está contenida en el volumen de 400 páginas editado por Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, y Anna-Maria Meister junto a Kotsioris, publicado por The MIT Press en 2022. La multitud y heterogeneidad de experiencias presentadas en Radical Pedagogies refutan la posibilidad misma de resolver esa indagación. Lo que el libro ofrece, en cambio, es un catálogo casi enciclopédico de aventuras pedagógicas, éxitos, derrotas, desafíos e incursiones en territorios desconocidos desde los márgenes de la [in] disciplina arquitectónica. El proyecto Radical Pedagogies rebate cualquier definición unívoca de lo que es, o debería ser, el currículo de arquitectura. Lo hace a través de una colección masiva de experiencias que tienen lugar desde 1933 hasta 1987 con estudios de casos distribuidos en todo el mundo. La mayoría de los episodios relatados en el libro se centran en las décadas de 1960 y 1970, un testimonio del impulso revolucionario posterior a 1968 en el que también participaron las escuelas de arquitectura. La única constante en el libro es la demostración de que la pedagogía de la arquitectura siempre ha dejado espacio para la experimentación, un impulso que se ha desarrollado a través de continentes, décadas y búsquedas ideológicas.

4. Otras dos imágenes de la presentación de Radical Pedagogies en la la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2014.
5. Invitación a la presentación del libro en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), el 16 de junio de 2022.
6. Dos eventos organizados en septiembre de 2022 con motivo de la presentación del libro en los Estados Unidos. Izquierda: Convocatoria hecha por el MoMA de Nueva York a un foro el 28. Derecha: Invitación para el 29 preparada por la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).

Al igual que los casos de estudio que explora, esta investigación ha tomado muchas formas hasta la fecha: exposiciones, publicaciones, catálogos, simposios, talleres, debates… y, finalmente, un libro, colofón a una masa colosal de descubrimientos. Las iteraciones anteriores de Radical Pedagogies se exhibieron en la 3ª Trienal de Arquitectura de Lisboa, la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia y el 7º Festival de Varsovia en Construcción, por citar algunos. El equipo editorial también aprendió a lo largo del proceso de creación del libro y el largo período de investigación tras él ayudó a incorporar, matizar y fortalecer las discusiones que el libro pone encima de la mesa. Un esfuerzo académico radical en sí mismo, el proyecto comenzó hace más de 10 años como un seminario vinculado al Doctorado en la Universidad de Princeton dirigido por Beatriz Colomina, quien antes de este libro había realizado otra espléndida y reveladora investigación convertida en libro, Clip, Stamp, Fold: The Radical Architecture of Little Magazines que, hasta cierto punto, está íntimamente relacionado con este nuevo volumen.

7. Los otros dos índices que permiten recorrer el contenido del libro. Arriba: Por fechas, abarcando desde 1933 hasta 1987. Abajo: Geográficamente, organizado por longitudes y no por punto cardinales como tradicionalmente se hace.

Aún con su estructura, el libro desafía la idea de uniformidad y ofrece tres caminos para abordar el tema, con tres índices diferentes que el lector puede consultar. El primer recorrido se estructura en torno a capítulos, catorce en total, que incluyen “Contra hegemonías”, “Modernizaciones alternativas”, “Educados por el edificio”, “Experimentos mediáticos”, “Ecologías materiales” y “Cuestiones de sujeto y cuerpo”. Una segunda lectura del libro se presenta por fecha, en particular, a lo largo de 5 décadas: desde la década de 1930 hasta la década de 1980. Luego un enfoque basado en la geografía rechaza las dicotomías coloniales como Norte/Sur y Este/ Oeste y, en cambio, se organiza por longitudes, un punto de referencia de viaje dinámico, que pone al lector en movimiento mientras sigue nuevos casos de estudio en un repertorio verdaderamente global. Los muchos lugares que nos lleva el libro incluyen Argel, Palestina, Nigeria, Yugoslavia, Sudáfrica, Pakistán, India, China o Nueva Zelanda. La búsqueda de currículos experimentales de arquitectura es un fenómeno transnacional y multinacional.

A pesar del optimismo que recorre las páginas del libro, los editores de Radical Pedagogies son al mismo tiempo conscientes de la volatilidad de estas experiencias. Más que elogiar e idealizar estas empresas, el libro funciona como un recordatorio del valor inherente al ritmo acelerado de estos intercambios dinámicos. Por ejemplo, en la introducción del libro, los editores recuerdan una discusión entre el profesor Giancarlo de Carlo, un anarquista, y sus alumnos después de hacerse cargo de la Trienal de Milán en 1968. Todo está en discusión y puede ser impugnado.

8. Páginas interiores del libro.

Se puede sentir la pasión y el entusiasmo detrás de la creación de la obra, un espíritu contagioso que se extendió a través de los muchos canales que recorrió el libro, ayudando a difundir la voz. El resultado fue una respuesta abrumadora por parte de los colaboradores, lo que permitió el carácter rico y polifónico del catálogo. La constelación de autores que contribuyen al libro es asombrosa y el lector reconocerá una variedad de colaboradores estelares, cuyos textos breves son extremadamente agradables de analizar. Por ejemplo, Martino Stierli escribe sobre las innovaciones en la representación arquitectónica y la mezcla disciplinaria realizadas por Denise Scott-Brown, Robert Venturi y Steve Izenour en su revolucionario estudio Learning From Las Vegas en Yale. Beatriz Colomina retoma el tema para desvelar su siguiente empeño, el estudio Learning from Levittown. Este seminario, extremadamente impopular en aquel momento, equiparó la casa suburbana con la franja comercial y anticipó algunas de las discusiones relacionadas con la intrusión de los medios en el ámbito doméstico que se desarrollarían décadas más tarde en el discurso arquitectónico. Felicity Scott examina un episodio raro y a menudo eclipsado en la historia del MoMA bajo el mandato de Emilio Ambasz. Mabel Wilson reflexiona sobre las secuelas de Resurrection City, un campamento diseñado para la Campaña de los Pobres en Washington, DC, en 1968. Ayala Levin detalla el des-aprendizaje y las adaptaciones del gobierno colonial en las pedagogías de diseño en Mozambique, Nigeria, Sudáfrica, Rhodesia y Kenia a principios de la década de 1960. Andrea J. Merrett escribe sobre la Escuela de Planificación y Arquitectura para Mujeres (WSPA), que permitió a una red nacional de mujeres satisfacer su interés en el entorno construido a pesar de la naturaleza poco equilibrada en cuestiones de género de la disciplina en este momento. La escuela promovió mecanismos pedagógicos como la fantasía crítica para alentar a sus estudiantes a visualizar realidades alternativas y liberadoras. Samia Henni explora el intento de enseñar arquitectura a través de la propia práctica en la École Polytechnique d’Architecture et d’Urbanisme de Argel tras la independencia del país de Francia en 1962. Farhan Karum matiza la asimilación del estilo moderno en Pakistán Oriental a través del trabajo de Richard E. Vrooman y Daniel C. Dunham. Evangelos Kotsioris explora el impacto del Laboratorio de gráficos por computadora y análisis espacial de la Universidad de Harvard como precursor de los sistemas de información gráfica para el mapeo y análisis arquitectónico.

9. Otra serie de páginas del libro.

Dos de los episodios centrados en España recuperan la forma en que se forjó la disidencia a través de los currículos experimentales en las escuelas de arquitectura durante los últimos años del franquismo. Josep M. Rovira escribe sobre la huella de Rafael Moneo, Ignasi de Sola Morales, Josep Quetglas, Manuel de Sola Morales en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona. Las autoridades españolas cerraron la ETSAB después de 1968, testimonio del riesgo revolucionario que representaba la escuela. Diana Cristóbal Olave escribe sobre el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid desde 1966 hasta 1975 y los cambios provocados por el regalo de una computadora IBM 7090 a la escuela. Este episodio habla del entrelazamiento de la creatividad y los algoritmos y el impulso a la experimentación bajo un plan de estudios aparentemente tecnocrático. Rovira y Cristóbal Olave no son los únicos colaboradores españoles del libro: Ignacio G. Galán, uno de los editores del libro, recupera los experimentos realizados por el equipo formado por Alberto Cruz y Godofredo Iommi en la Escuela e Instituto de Arquitectura de Valparaíso, Chile. En busca de una gramática específica para la arquitectura, la escuela inició una serie de experimentos de encarnaciones subjetivas en las que estudiantes y profesores tomaron la ciudad como un lugar para exploraciones poéticas. Iván López Munuera amplía la investigación que había llevado a cabo durante años sobre espacios para fiestas para la subversión crítica con el análisis de la historia de Gay People at Columbia y sus fiestas llamadas “Primer Viernes”. Las fiestas, como argumenta Iván López Munuera, a menudo son vilipendiadas como celebraciones acríticas y banales pero, sin embargo, han demostrado ser un lugar para la activación de la política radical. Como señala López Munuera, la extensa investigación desplegada en Radical Pedagogies nos permite ver un panorama más amplio de diferentes genealogías y lugares de emancipación y solidaridad crítica, y reconocerlos como procesos colectivos que abarcan una amplia gama de geografías, cuerpos y disonancias. En ese sentido, el libro es una ventana inestimable a la erudición contemporánea, que ofrece un vistazo a las voces más estimulantes en la academia de enseñanza de arquitectura actuales.

10. El equipo de investigadores responsables del proyecto Radical Pedagogies y editores del libro. Izquierda: Beatriz Colomina. Derecha (de arriba a abajo): de Evangelos Kotsioris, Ignacio G. Galán y Anna-Maria Meister.

En resumen, Radical Pedagogies es un valioso testimonio de los continuos esfuerzos de la pedagogía arquitectónica por examinarse a sí misma críticamente y de su compromiso con la experimentación. La línea de tiempo que abarca el libro demuestra que este impulso está en la misma esencia de la pedagogía arquitectónica y ha sido una constante a lo largo de todo el siglo XX. El libro también refuta cualquier noción de la experimentación como una construcción occidental, o el resultado de capítulos heroicos aislados de la historia. En lugar de ello, insiste en que la historia de la innovación arquitectónica se ha tejido a través de geografías, generaciones y cuerpos diversos. En medio de una crisis sanitaria, ecológica y política mundial, es crucial releer y aprender sobre estos momentos a través de lentes contemporáneas. Proyectos de investigación como Radical Pedagogies nos invitan a preguntarnos cuál es el papel de las escuelas de arquitectura en la formación de arquitectos como profesionales comprometidos en la actualidad. Como señaló Evangelos Kotsioris en su presentación del libro en el MoMA, las preguntas que plantea el libro son de particular valor ‘en un momento en que las instituciones culturales están recalibrando las misiones educativas tradicionales a favor de una mayor participación pública y cívica y nuevos modos de participación y aprendizaje exploratorio’.

Paula Vilaplana de Miguel es comisaria, diseñadora y académica establecida en Nueva York. Su trabajo se centra en espacios expositivos e iniciativas culturales, con énfasis en los medios, la tecnología y las prácticas corporales. Su trabajo ha sido publicado en The New York Review of Architecture, Invisible Culture Magazine en la Universidad de Rochester, Arquine y Het Nieuwe Instituut y sus proyectos han sido incluidos en la prensa internacional.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://urgentpedagogies.iaspis.se/radical-pedagogies/

2. https://arquitecturaviva.com/libros/radical-pedagogies

3 y 7. https://www.academia.edu/83302365/Radical_Pedagogies_MIT_Press_2022_

4. https://soa.princeton.edu/content/14th-venice-architecture-biennale%3A-radical-pedagogies y https://urgentpedagogies.iaspis.se/radical-pedagogies/

5. https://etsamadrid.aq.upm.es/index.php/es/book-celebration-radical-pedagogies

6. https://www.moma.org/calendar/events/8233 y https://soa.princeton.edu/content/book-launch%3A-radical-pedagogies

8. https://www.copyrightbookshop.be/en/shop/radical-pedagogies/

9. http://www.mottodistribution.com/shop/radical-pedagogies-beatriz-colomina-ignacio-g-galan-evangelos-kotsioris-anna-maria-meister-the-mit-press-9780262543385.html

10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. Página 1 (portada) del nº51 del semanario Arquitectura HOY, 26 de febrero de 1994.

Hoy, 26 de febrero, se cumplen 29 años de la publicación en el nº51 del semanario Arquitectura HOY del artículo “¿Dónde está el norte?” de Juan Pedro Posani (1931-2020), quien fuera profesor de Historia de la Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, director del Instituto del Patrimonio Cultural, Premio Nacional de Arquitectura (1992), Doctor Honoris Causa por la Universidad Central de Venezuela (2000) y fundador del Museo Nacional de Arquitectura -MUSARQ- en 2006.

El que quizás ha sido el crítico más importante dentro de la escena arquitectónica venezolana del siglo XX logró, a través de su presencia durante 10 años en las páginas del diario Economía HOY, conformar una verdadera línea de pensamiento que mostraba una renovada actitud hacia lo real y lo regional basada en la búsqueda de formas y modelos expresivos, constructivos y ambientales que se correspondieran sanamente con el lugar del mundo en que nos encontramos. Bajo el supuesto de que no puede haber diversidad sin autenticidad, Posani siempre apuntó a observar la arquitectura venezolana en toda su amplitud y también a dedicarse al estudio de aquella parte de ella donde la identidad aparece. “¿Dónde está el norte?” es una de las piezas claves para entender lo que Posani intentó construir paso a paso en momentos en que la prensa era la principal tribuna de opinión sobre arquitectura en el país.

2. Izquierda: Portada del Tomo I (Sociedad y cultura), Libro I (Los venezolanos) de Suma del Pensar Venezolano. Derecha: Sumario del capítulo “Sobre la ciudad y la arquitectura” donde se muestra la lista de los textos seleccionados por Marco Negrón.

Seleccionado por Marco Negrón como uno de los textos fundamentales sobre La Arquitectura que, ocupando las páginas 491 y 492, formó parte del Tomo I (Sociedad y cultura), Libro I (Los venezolanos) de Suma del Pensar Venezolano (Editores: Asdrúbal Baptista, José Balza y Ramón Piñango. Caracas: Fundación Empresas Polar, 2015), donde Negrón elaboró tanto el texto introductorio como la antología correspondiente al capítulo “Sobre la ciudad y la arquitectura”, “¿Dónde está el norte?” también se encuentra incorporado a las publicaciones Debate y disquisiciones sobre el anón y el cambur (Juan Pedro Posani y Alberto Sato. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de Arquitectura, 2000) y Juan Pedro Posani, Arquitectura Hoy, diez años de pensamiento crítico (Editor: Javier Cerisola. Caracas: Museo Nacional de Arquitectura, 2012).

3. Otros dos libros donde aparece publicado el texto «¿Dónde está el norte?» de Juan Pedro Posani.

Dada la vigencia que aún mantiene el mensaje plasmado por Posani en su escrito, nos ha parecido pertinente reproducirlo de nuevo en su totalidad para quienes no han tenido la oportunidad de leerlo, revisarlo o estudiarlo.

Esperamos sea de provecho y utilidad.

4. Detalle del cuadro de Manuel Espinosa «Unare, Ocasos y Auroras» (1990) que acompañó el artículo de Posani cuando fue publicado por primera vez en 1994

¿Dónde está el norte?

Juan Pedro Posani

¿Dónde está el Norte? Esta era la primera pregunta que Carlos Raúl Villanueva, con ese tono de voz suyo, entre ingenuo y burlón, le planteaba a sus estudiantes.

Quienes lo acompañaban en las correcciones de la Facultad de Arquitectura conocían muy bien el significado de esta pregunta. Era la pregunta por el contexto, por el clima, por la inclinación del sol, por las brisas y las lluvias, por la orientación y por las vistas, por la temperatura, por la geografía y la cosmografía.

Villanueva comenzaba sus críticas por el punto en el cual ha fracasado demasiadas veces nuestra arquitectura actual: su relación con la tierra y con el clima. La vida y el azar nos dieron un tiempo y un lugar. De allí —nos decía Villanueva— hay que partir.

Hace unos años, antropólogos y sociólogos reavivaron un viejo debate: en la historia de la evolución del hombre ¿qué ha sido o es más determinante, la cultura o la naturaleza? La controversia acerca de la oposición “culture-nature” tomó la senda de los enfrentamientos radicales para luego aquietar sus contenidos en una coexistencia crónica que atestigua la salomónica verdad de que es imposible separar antagónicamente lo que es complejo. Ciertamente, también en el caso de la arquitectura es poco sensato separar lo que es inseparable. Los hombres cuando han construido bien han tomado en cuenta tanto la temperatura y la humedad relativa como la suavidad de las curvas de los capiteles. Pero únicamente para los fines de una mayor claridad discursiva, podríamos dividir los dos campos: pongamos sobre la mesa por un lado a la cultura, por el otro a la naturaleza. Y examinemos separadamente las implicaciones que tienen ambas cosas para la enseñanza y la práctica de la arquitectura. Lo primero que salta a la vista es que en un país como el nuestro, que no tiene acumulada la sofisticación de la cultura del objeto ni el refinamiento de esas formas manoseadas, modeladas, negadas o confirmadas durante siglos y siglos, típicas de la historia europea o asiática, la autenticidad —meta de un buen diseño— no puede ser alcanzada si no empezando por las condiciones geoclimáticas y por los dispositivos que las corrigen, las hacen tolerables o que exaltan sus cualidades en lo que podríamos llamar sus indiscutibles ventajas comparativas.

No es el peso de la cultura arquitectónica lo que predomina entre nosotros. No es la historia milenaria, la de las pirámides abstractas, del blanco mármol de Grecia, del perfecto estetismo japonés o la de las aspiraciones intelectuales universales del Renacimiento lo que define nuestro horizonte arquitectónico. Son las inmensas dimensiones de una vegetación opulenta, de calores avasallantes y de lluvias que son torrentes, de una atmósfera cuyos elementos combaten una lucha sin piedad contra el tiempo, las que perfilan los caracteres de las empalizadas arquitectónicas que los hombres cuerdos han levantado en este enclave geográfico determinante y primordial.

Por lo tanto, si se quiere que la arquitectura del país adquiera y conserve el carácter y los rasgos de la autenticidad hay que partir entonces de la índole del clima en su doble aspecto, de condición de su atmósfera y de condición de su soporte geográfico. El clima tropical y la geografía que lo sostienen —frío en la altitud andina, caliente en el llano y en la costa— son el punto de arranque, el supuesto inicial, el necesario marco sensorial y conceptual del cual hay que partir para ir diseñando.

Aun cuando se crea que los recursos modernos de la tecnología del acondicionamiento ambiental puedan resolver todos los problemas, la cordura aconseja considerar al clima como factor prioritario.

James Marston Fitch, por ejemplo, según cuenta Reyner Banham, recomendaba para diseñar en el trópico húmedo algo que puede sonar a receta de la abuela, pero que mantiene toda la serena verdad de la experiencia comprobada durante siglos:

• Pisos separados de la tierra… ofreciendo la máxima exposición a las brisas dominantes.

• Grandes techos livianos a manera de protección contra el sol y la lluvia tropicales.

• Corredores y balcones continuos para proteger las paredes de la inclinación del sol y de la lluvia que las azota.

• Grandes puertas y ventanas, del piso hasta el techo, para la máxima ventilación.

• Cielorrasos altos y desvanes ventilados, para mayor confort.

• Persianas controlables, para proveer todas las combinaciones de ventilación y de privacidad.

Como se ve, recetas del método selectivo o pasivo que no contemplan los recursos de la tecnología energética; pero, en todo caso, una manera de poner las cartas sobre la mesa desde el comienzo, de dejar claro dónde están las definiciones iniciales.

Una vez definidos los aspectos esenciales del enfrentamiento con el clima y de haberlo asumido como factor que determina el horizonte del diseño arquitectónico, el paso siguiente puede ser el de la manipulación espacial y formal, atendiendo a los impulsos de las sensaciones individuales, de la memoria o a la “cross-fertilization” de la información cultural. Ahí es cuando la historia de la arquitectura universal en sus modalidades antiguas, modernas o posmodernas cobra el valor operacional de lo que Picasso llamaba “hacer arte sobre el arte”. Y luego vendrá la invención o la aplicación tecnológica. Seguramente ninguna de estas cosas podrá estar separada como en cajitas chinas. Seguramente, en la realidad de la práctica, un solo proceso confundirá en una sola entidad, demasiado misteriosa para las clasificaciones, a todas estas etapas y a todos estos conocimientos sectoriales.

Pero queda claro, en mi opinión, lo esencial: si algún día podemos hablar de una arquitectura ya generalizada, con la cual nos identifiquemos y en la cual sintamos proyectadas las coordenadas históricas y culturales de un país como el nuestro, es porque habremos logrado generalizar una arquitectura y un diseño urbano basados sobre el latido de la temperatura y la respiración de las brisas.

Diseñar partiendo del norte es poner los pies sobre la tierra; es abrazar la realidad; es observarse en el espejo y acordarse de los abuelos. Diseñar partiendo del norte es, sobre todo, orientarse hacia el futuro; es disponer de un mapa en el cual esté marcado un proyecto de vida y de país.

¿Dónde está el norte? Como el maestro Villanueva, conviene que todos los días volvamos a preguntárnoslo.

ACA

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Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad