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85 AÑOS DE UN LIBRO DE REFERENCIA

1. Sobrecubierta de la edición original en inglés de Espacio, tiempo y arquitectura (1941). Diseño: Herbert Bayer.

Espacio, tiempo y arquitectura

(Space, Time and Architecture: The Growth of a New Tradition)

Sigfried Giedion

Harvard University Press

1941

Espacio, tiempo y arquitectura (publicado originalmente en inglés en 1941 como Space, Time and Architecture: The Growth of a New Tradition), es considerado la piedra angular de la historiografía del Movimiento Moderno. Escrito por el historiador y crítico suizo Sigfried Giedion (Lengnau, 1888 – Zúrich, 1968), el libro no solo documentó el surgimiento de la arquitectura moderna, sino que construyó la narrativa teórica e histórica que la legitimó a nivel global.

2. Portada del manuscrito de Espacio, Tiempo y Arquitectura entregado por Giedion a la editorial de la Universidad de Harvard en 1939. Colección Archivos gta / ETH Zúrich, Sigfried Giedion.

El origen del libro está basado en las 12 conferencias que su autor dictó en la prestigiosa cátedra Charles Eliot Norton de Harvard University entre 1938 y 1939, invitado por Walter Gropius, quien entonces dirigía el departamento de arquitectura, las cuales sirvieron de borrador para su posterior consolidación como manuscrito en alemán (lengua materna de Giedion) y su posterior traducción al inglés. Para las clases, R. Bottomley preparó la versión inglesa, correspondiéndole a William J. Callaghan y Erwart Matthews traducir el libro a ese idioma, labor que se terminó en Cambridge (Massachusetts), en la primavera de 1940. Sería editado por primera vez por Harvard University Press en 1941 (en pleno auge de la Segunda Guerra Mundial) como un voluminoso tomo de tapa dura (tela azul marino con título en rojo) de 7.25” x 10”, papel satinado, 2 kg de peso, y 601 páginas con 321 ilustraciones (fotografías en blanco y negro, planos de planta, diagramas, gráficos, etc.) de gran nitidez.

3. Herbert Bayer. Izquierda: Fuente Architype Bayer, creada por Herbert Bayer con el nombre de universal en 1925. Derecha: Diseño de la portada del primer catálogo de la primera gran muestra de la Bauhaus 1919-1923.
4. Herbert Bayer. Maquetas de tres posters diseñados para la Exposición de la Bauhaus de Weimar, 1923.

La sobrecubierta (dust jacket) concebida no sólo como un simple envoltorio protector, sino como una declaración de principios estéticos y un manifiesto visual del Movimiento Moderno, sería diseñada por Herbert Bayer (1900-1985), primero estudiante (1921) y luego profesor de la Bauhaus entre 1923 y 1925, donde produjo numerosos diseños que se convirtieron en estándares de un «estilo» gráfico con el cual fue reconocida la histórica escuela. Siguiendo esa línea, la sobrecubierta original de Espacio, tiempo y arquitectura, para la cual Bayer utilizó una tipografía geométrica limpia con base en tipos de letra sans-serif, fuertes contrastes cromáticos y una composición asimétrica que encapsulaba la estética racionalista de la época, la cual le otorgaba una visibilidad inmediata en cualquier librería, es considerada hoy en día un hito icónico en la historia del diseño editorial.

5. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Por su parte, la tripa de la primera edición de Espacio, tiempo y arquitectura fue maquetada por el propio autor Sigfried Giedion, quien trabajó en estrecha y a menudo conflictiva colaboración con los técnicos y tipógrafos de la Harvard University Press, según consta en la correspondencia resguardada en los archivos del gta Archives de la ETH Zúrich, en los que se revela el envío de cientos de cartas transatlánticas para controlar obsesivamente milímetros de diseño, encuadres de fotos y la calidad tipográfica. Sin embargo, pese a este importante dato, no puede descartarse la importante influencia que sobre el producto tuvieron los lineamientos generales dictados por el propio Bayer y la aplicación de los conceptos de la «nueva tipografía»: asimetría y dinamismo e integración texto-imagen.

6. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Al igual que la sobrecubierta, la tripa no fue considerada como un contenedor pasivo de texto sino como un acompañante idóneo de las tesis teóricas de Giedion, es decir, como un dispositivo visual activo concebido bajo el concepto de “historiografía operativa” que, en términos estéticos, refleja el rigor argumentativo del texto. Así, a diferencia de los libros de historia tradicionales que agrupaban las fotografías en secciones separadas al final, Giedion exigió una sinergia absoluta entre texto e imagen. Las ilustraciones se intercalaban de forma dinámica junto al párrafo correspondiente para guiar de manera fluida el argumento analítico. Aunque las limitaciones técnicas de la imprenta de Harvard en 1941 impidieron usar tipografías sans-serif (de palo seco) en todo el cuerpo de texto -una de las grandes frustraciones de Giedion-, se logró una estructura muy limpia cumpliéndose su deseo de que la disposición de las páginas y la relación entre texto e imagen debían reflejar visualmente el propio rigor del Movimiento Moderno. Se utilizaron tipos romanos clásicos muy legibles de alta calidad, pero combinados con títulos y subtítulos asimétricos con mucho espacio en blanco alrededor.

7. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Con relación al contenido del libro, se podría decir que antes de Giedion, la arquitectura moderna era vista por muchos críticos y el público general como una ruptura radical, fría y casi bárbara con el pasado. Giedion cambió por completo esta percepción al demostrar que el Movimiento Moderno no era una ruptura, sino la evolución inevitable de la historia. Por un lado, rastreó los orígenes de la nueva arquitectura en la ingeniería del siglo XIX (el uso del hierro y el vidrio en los palacios de cristal y las salas de máquinas), en el barroco tardío (por su manejo de la luz y el espacio fluido) y en el planeamiento urbano. Por el otro, al conectar a figuras como Walter Gropius, Le Corbusier o Mies van der Rohe con la gran tradición histórica occidental, les otorgó una autoridad académica indiscutible.

8. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Sin embargo, el mayor aporte teórico del libro es la transposición de los conceptos de la física de Albert Einstein y de las vanguardias artísticas (como el Cubismo y el Futurismo) al campo de la arquitectura. Giedion argumentaba que la arquitectura moderna introducía una nueva concepción del espacio basada en la simultaneidad y la cuarta dimensión (el tiempo). Dentro de esa línea de pensamiento contenida en el concepto «espacio-tiempo» (recordemos el título del libro), la arquitectura ya no se entendía como una masa estática con una fachada fija (manierismo o clasicismo), sino como una relación dinámica entre el interior y el exterior gracias a las fachadas de vidrio y las plantas libres. Para comprender un edificio moderno, el observador debe moverse a través de él; el espacio se experimenta en el tiempo. La rampa de la Villa Savoye de Le Corbusier es el ejemplo arquetípico de este concepto.

9. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Cabe acotar que Giedion no era un historiador neutral u objetivo; era, como ya se ha asomado, un “historiador operativo”. Como secretario general de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) desde su fundación en 1928 hasta 1956 (tres años antes de su disolución en 1959), utilizó el libro como una poderosa herramienta de propaganda para defender la agenda del funcionalismo y el urbanismo racionalista. De tal manera, el libro funciona como un marco teórico que justifica las propuestas urbanísticas emanadas de la Carta de Atenas, defendiendo la zonificación funcional, los bloques de viviendas en altura rodeados de áreas verdes y las autopistas urbanas como la respuesta científica a la crisis de la ciudad industrial del siglo XIX.

10. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Como muestra de su afán por revalorizar la ingeniería y la industrialización, Giedion otorgó un rol protagónico a los elementos que la academia del siglo XIX había despreciado como meras «construcciones» sin valor artístico. Dedicó páginas magistrales a analizar, entre otros, los puentes suspendidos, las estructuras de acero de Chicago o el mercado de abastos de París. Con esto, elevó la técnica, la estructura y los nuevos materiales al rango de componentes fundamentales de la belleza y la verdad arquitectónica del siglo XX.

11. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Espacio, Tiempo y arquitectura, que como ya se dijo, nació a partir de las prestigiosas conferencias Charles Eliot Norton, se convirtió muy pronto en el manual de texto estándar para las escuelas de arquitectura de todo el mundo occidental durante más de tres décadas. Sin embargo, comenzó a recibir fuertes críticas a partir de 1950 y, de manera más sistemática, durante los años 60 y 70. A medida que el Estilo Internacional se consolidaba y mostraba sus primeras crisis urbanas, diversos historiadores y teóricos cuestionaron los sesgos de Giedion, acusándolo de hacer «historia operativa», es decir, de manipular el pasado para justificar el presente y el futuro del Movimiento Moderno.

12. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Se pueden mencionar como pioneros en resquebrajar la narrativa monolítica de Giedion, entre otros: al historiador y crítico británico Reyner Banham con su libro Teoría y diseño en la primera era de la máquina (1960); al arquitecto e historiador inglés Peter Collins en su libro Los ideales de la Arquitectura Moderna y su evolución (1750-1950) de 1965; al historiador marxista italiano Manfredo Tafuri a través de Teorías e historia de la arquitectura (1968); al también teórico angloamericano Colin Rowe mediante el grupo de ensayos compilados en Manierismo y arquitectura moderna (1976); y, con la llegada de la condición posmoderna, a teóricos como Demetri Porphyrios y Charles Jencks.

13. Tres obras y tres autores que criticaron duramente el enfoque de Giedion en Espacio, tiempo y arquitectura.

Todos, de una u otra manera, reclamaron a Giedion el hacer una selección interesada de la historia para poder justificar su discurso espaciotemporal; la exclusión de corrientes que no encajaban en el relato de un racionalismo limpio, ordenado y rectilíneo; de forzar paralelismos que respaldaran su narrativa del «progreso inevitable»; su papel de propagandista (o “historiador operativo”) de los CIAM pese a los efectos negativos que sobre la ciudad tuvieron sus postulados; o el determinismo hegeliano oculto tras su fe ciega en el Zeitgeist (el «espíritu de la época») que conllevaba a asumir el compromiso con era industrial como condición necesaria a la hora de expresarse, despojando a la arquitectura de su capacidad mítica, metafórica y vernácula.

14. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Sigfried Giedion era consciente de que la historia es un proceso vivo y de que su propio rol como secretario de los CIAM le exigía reaccionar ante la evolución de la arquitectura de posguerra. Por ello, a lo largo de las cinco ediciones principales en inglés (entre 1941 y 1967), el libro no solo creció en volumen (pasando de unas 600 páginas a casi 900), sino que funcionó como un barómetro que fue incorporando arquitectos, movimientos y geografías que en 1941 habían sido minimizados, ignorados o deliberadamente excluidos para mantener la pureza de su tesis inicial. A través de este proceso de actualización constante, Giedion demostró ser un estratega teórico: en lugar de admitir que su tesis original de 1941 era incompleta o errónea, utilizó las nuevas ediciones para absorber a sus disidentes estirando los conceptos de «espacio» y «tiempo» para que abarcaran casi cualquier mutación del siglo XX.

15. Páginas interiores de la cuarta edición en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura (1968).

Espacio, Tiempo y arquitectura, se constituyó casi de inmediato a su salida en 1941 en todo un éxito editorial hasta el punto de haber sido reeditado y ampliado (como ya se ha mencionado) por Harvard University Press hasta cuatro veces en inglés estando aún en vida su autor. Así, en la segunda edición de 1949 se amplió notablemente el protagonismo de Robert Maillart y la ingeniería, y se extendió sustancialmente la sección dedicada a Frank Lloyd Wright; en la tercera de 1954 se incluyeron nuevos capítulos sobre la obra tardía de Walter Gropius, se introdujo un capítulo monográfico entero dedicado a Alvar Aalto, se comenzó a aceptar la deshumanización asociada a la utilización del funcionalismo para la reconstrucción en la posguerra, y se añadió más densidad a la investigación sobre la Escuela de Chicago; en la cuarta de 1962 se incorporó mayor análisis sobre Alvar Aalto y Le Corbusier; y en la quinta de 1967 (considerada la edición definitiva y última hecha en vida por Giedion), se añadieron secciones sobre Jørn Utzon y el diseño de la Ópera de Sídney, se reconocieron el “nuevo brutalismo” y la “nueva monumentalidad”, se incorporó la historia de los CIAM, y se registró la transformación del concepto de ciudad. Luego continuarían las de 1969, 1977 y 1982 (siempre en tapa dura) y la más reciente, de 2009 (en tapa blanda), todas ellas reediciones revisadas de la de 1967.

16. Tapas de las ediciones en inglés de 1977 (izquierda) y 2009 (derecha), revisadas y ampliadas con base en la de 1967.
17. Ediciones en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura. Izquierda: Sobrecubierta de la cuarta edición, HOEPLI/Editorial Científico-Mñedica (1968). Derecha: Portada de la quinta edición, Dossat (1978).
18. Ediciones en castellano de Espacio, tiempo y arquitectura. Izquierda: Portada de la sexta edición, Dossat (1978). Derecha: Portada de la nueva reedición lanzada por Editorial Reverté (2009).
19. Índice de la nueva reedición lanzada por Editorial Reverté en 2009) (876 páginas), “la única versión no inglesa que recoge todas las modificaciones y ampliaciones que Giedion incorporó a la última revisión de su libro».

En castellano se registra la primera edición por HOEPLI/Editorial Científico-Médica, Barcelona, en 1955, subtitulada como “El futuro de una nueva tradición” y traducida del italiano por Isidro Puig Boada, a las que seguirán las de 1958, 1961 y 1968 (siempre en tapa dura y respetando el formato y diseño gráfico del original en inglés), correspondiéndole Dossat, Madrid, las ediciones de 1978 y 1982, manteniéndose la traducción de Boada, pero con tapa blanda. La reedición más reciente, de 2009, fue lanzada, cobrando nueva vida, por Editorial Reverté (también con tapa blanda) con impecable traducción y edición de Jorge Sainz, subtitulada como “Origen y desarrollo de una nueva tradición”, siendo, según los editores, “la única versión no inglesa que recoge todas las modificaciones y ampliaciones que Giedion incorporó a la última revisión de su libro. Además, al abordar esta nueva edición se decidió volver a hacer la traducción empezando desde cero. Para ello se ha partido de la última edición norteamericana, aunque se ha recurrido a la versión alemana (supuestamente la redacción original) para resolver dudas y ambigüedades”. Entre los ajustes que se hicieron en esta edición se encuentran la corrección de errores de traducción (curva centenaria por curva catenaria) o de concepto (América por Norteamérica), y se suprime la desfasada traducción al español de los nombres extranjeros (Francisco Lloyd Wright) usadas en las versiones de HOEPLI/Editorial Científico-Médica y Dossat.

20. Sigfried Giedion (1888-1968) y parte de su extensa obra bibliográfica.

Finalmente, vale la pena subrayar que Espacio, tiempo y arquitectura a pesar de sus sesgos ideológicos y de las críticas a las que ha sido sometido, mantiene intacta la pasión contagiosa de Giedion por su objeto de estudio y sigue siendo una lectura imprescindible para entender cómo el Movimiento Moderno se entendió a sí mismo y cómo logró conquistar el panorama urbano del siglo XX.

Nota

El presente artículo fue elaborado con el apoyo de Gemini de Google, asistente de inteligencia artificial.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. modernism101.com (https://modernism101.com/products-page/architecture/giedion-sigfried-space-time-and-architecture-the-growth-of-a-new-tradition-cambridge-ma-harvard-university-press-1941-dust-jacket-book-design-typography-by-herbert-bayer/)

2. ResearchGate (https://www.researchgate.net/figure/Cover-of-the-typescript-of-Space-Time-Architecture-delivered-by-Giedion-to-Harvard_fig5_359219482)

3. Herbert Bayer (https://www.urbipedia.org/hoja/Herbert_Bayer); y ITSLIQUID (https://www.itsliquid.com/herbert-bayer-bauhaus.html)

4. Merrill C. Berman Collection (https://mcbcollection.com/herbert-bayer)

5-12, 14 y 15. Sigfried Giedion. Espacio, tiempo y arquitectura, HOEPLI/Editorial Científico-Médica, cuarta edición, 1968.

16-20. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

65 AÑOS DE UN LIBRO DE REFERENCIA

1. Primera edición de Theory and design in the first machine age de Reyner Banham, The Architectural Press, 1960.

Theory and design in the first machine age

Reyner Banham

The Architectural Press

1960

La década de 1960 se erige como un período fundamental y dual en la historia de la arquitectura moderna. Por un lado, fue una etapa de consolidación y maduración de principios ya establecidos, especialmente a través del auge del Brutalismo, que llevó el funcionalismo y la honestidad material a su máxima expresión. Por otro lado, y de manera crucial, los años 60 fueron el crisol donde emergieron las críticas más incisivas al dogma modernista, gestando nuevas direcciones que redefinirían la disciplina. Figuras, entre otras, como Robert Venturi, con su defensa de la complejidad y la contradicción en contraposición a la simplicidad rígida del dogma moderno; Aldo Rossi con el reconocimiento de la relación entre ciudad y arquitectura rescatando la memoria colectiva, la tipología, el monumento, la simplicidad geométrica y el concepto de «locus»; y Jane Jacobs junto a Kevin Lynch, Gordon Cullen y el Team X, con su visión humanista del urbanismo, desafiaron la “pureza” y la universalidad del Estilo Internacional así como la estandarización y homogeneización de la ciudad impulsadas desde los CIAM que sirvió de modelo para la reconstrucción de Europa en la posguerra.

2. Tres de las figuras que participaron de manera relevante en el espíritu crítico y contestatario que caracterizó los años 60 del siglo XX en los campos del urbanismo y la arquitectura: Jane Jacobs (izquierda) y Robert Venturi con Denise Scott Brown (derecha).
3. Las provocadoras imágenes de Archigram (izquierda) y Superstudio (derecha).

Simultáneamente, movimientos como la Arquitectura Radical (representada desde Italia por Archizoom, Superstudio y Studio Alchimia y desde Inglaterra por Archigram), exploraron utopías especulativas y provocaciones estéticas, mientras que el avance tecnológico sentó las bases para el High-Tech y la prefabricación. Esta efervescencia cultural, social y política transformó la arquitectura de un ideal de abstracción a una disciplina que abrazaba la diversidad, la contextualidad y la comunicación, dejando un legado que sigue siendo profundamente relevante para los desafíos y debates contemporáneos en el diseño y la planificación urbana.

Pues bien, dentre los protagonistas directos de los cambios de enfoque y cuestionamientos propios de los años 60, se debe señalar a Reyner Banham (1922-1988) crítico e historiador excepcionalmente prolífico e iconoclasta, cuya obra transformó profundamente el discurso sobre la arquitectura moderna, el urbanismo y la cultura de masas tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos.

4. Reyner Banham.

De acuerdo con sus biógrafos Peter Reyner Banham nació en Norwich, Inglaterra, hijo de Percy Banham, ingeniero de gas, y Violet Frances Maud Reyner. Estudió en la Escuela de Norwich y obtuvo una beca de ingeniería en la Bristol Aeroplane Company, donde pasó gran parte de la Segunda Guerra Mundial. En Norwich impartió conferencias sobre arte, escribió reseñas para el periódico local y colaboró con el Teatro Maddermarket. En 1949, Banham ingresó en el Courtauld Institute of Art de Londres, donde estudió historia del arte con Anthony Blunt, Sigfried Giedion y Nikolaus Pevsner.

5. Nikolaus Pevsner (c.1950) y la portada de su importante libro Pioneers of the Modem Movement (1936).

Pevsner quien fue el supervisor en su doctorado le propuso orientar su tesis retomando la historia de la arquitectura moderna en el punto en el que el propio Pevsner la abandonara en su obra Pioneers of the Modem Movement (1936), es decir hacia 1910. Su formación inicial como ingeniero aeronáutico le otorgó una comprensión práctica y distintiva de la tecnología que, al complementarse con sus estudios humanísticos, le proporcionaría una lente interdisciplinaria poco común para examinar el diseño.

La tesis doctoral de Banham llevada a cabo bajo la tutela de Pevsner sería posteriormente revisada y ampliada para dar origen a Theory and design in the first machine age (Teoría y diseño en la primera era de la máquina), obra publicada en 1960, objeto de la presente nota.

6. Izquierda: Modern Architecture: Romanticism and Reintegration de Henry-Russell Hitchcock (1929), considerada la primera aproximación histórica a la arquitectura moderna. Derecha: Space, time and archtecture de Sigfried Giedion (1941). Ambas obras junto a la de Pevsner ayudaron a fijar la visión «canónica» del Movimiento Moderno.
7. The international style de Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson (1932). Obra que opacó el primer trabajo de Russell Hitchcock y que introdujo el término «estilo internacional» distorsionador de los valores seminales del Movimiento Moderno.

La confrontación intelectual que se desarrolló entre Banham y su mentor, al transformar una relación de aprendizaje en un desafío crítico, se convirtió en un pilar de su enfoque. La naturaleza radical del libro y su éxito crítico posterior se arraigan profundamente en este diálogo académico interno lo cual sugiere un entorno intelectual dinámico y a menudo confrontativo, donde las teorías fundamentales no eran aceptadas pasivamente, sino debatidas activamente, deconstruidas y reevaluadas. De este modo, Teoría y diseño en la primera era de la máquina se posiciona no solo como un relato histórico, sino como una polémica que buscaba deliberadamente remodelar el campo desafiando a sus voces más autorizadas desde dentro. La conexión personal con Pevsner añade una capa de audacia intelectual al esfuerzo de Banham, ya que se arriesgó a la alienación profesional al refutar directamente la narrativa establecida de su maestro.

Aventurando un apretado resumen se podría decir que Teoría y diseño en la primera era de la máquina, cuya primera edición en formato de 20,5 x 13,8 cms., 344 páginas, tapa dura e ilustraciones en blanco y negro, fue lanzada en inglés por The Architectural Press, Londres (casi simultáneamente Praeger Publishers produjo la primera edición estadounidense), ofrece una visión general de los importantes desarrollos teóricos de principios del siglo XX que condujeron al «Estilo Internacional» de las décadas de 1930 y 1940. En su esencia, el libro representa un esfuerzo deliberado por revisar los relatos ampliamente publicados y aceptados de la historia de la arquitectura moderna. Banham evaluó críticamente los textos históricos seminales, especialmente los de su mentor, Nikolaus Pevsner (que Banham percibía como un «firmamento propagandístico ordenado”), argumentando que presentaban «puntos de vista claros y cuidadosamente categorizados» de los desarrollos que, en la evaluación más matizada de Banham, eran «de hecho mucho más desordenados».

8. Carátulas en tapa dura de las primeras ediciones de Theory and design in the first machine age lanzadas casi en simultáneo en Inglaterra por The Architectural Press (izquierda) y en los Estados Unidos por Praeger Publishers (derecha).
9. Carátulas de las primeras reediciones de Theory and design in the first machine age lanzadas en formato de bolsillo (paperback) en 1980 por The Architectural Press (izquierda) y a partir de 1981 por The MIT Press (derecha).

La tesis central de Banham fue un desafío directo a la narrativa imperante: desmanteló sistemáticamente el credo funcionalista resumido en la frase «la forma sigue a la función» (form follows function, acuñada por Louis Sullivan en 1896), afirmando en cambio que el formalismo -una profunda preocupación por el estilo y la estética- cobró un interés primordial, si no preponderante, de la arquitectura moderna temprana. Sostuvo que los arquitectos de este período, a pesar de su aparente compromiso con la tecnología, a menudo «nunca se molestaron en investigar la tecnología a fondo», estando principalmente interesados en crear un simbolismo formal de la tecnología que pudiera incorporarse a sus diseños.

10. Carátulas de las primeras ediciones de Theory and design in the first machine age en castellano. Izquierda: la más antigua impresa por Ediciones Nueva Visión (Buenos Aires) en 1965 (reeditada en 1977) con el título Teoría y diseño arquitectónico en la era de la máquina. Derecha: la reedición de 1985 realizada por Paidós corrigiendo en título por Teoría y diseño en la primera era de la máquina en la que también se añadió la introducción de Banham a la segunda edición inglesa.

El libro, cuyas reimpresiones en formato paperback (de bolsillo) corrieron a cargo primero por The Architectural Press (1980) y luego por The MIT Press (1981 en adelante), apareció por primera vez en castellano en 1965 impreso por Nueva Visión Ediciones (Buenos Aires), traducción de Luis Fabricant, con el título Teoría y diseño arquitectónico en la era de la máquina. En 1985, la editorial Paidós de Barcelona hizo una reedición manteniendo la misma traducción, pero agregando la introducción de Banham a la segunda edición inglesa con traducción de C. Fernández Medrano, y corrigiendo el título: Teoría y diseño en la primera era de la máquina. Tiene una estructura organizativa tanto geográfica como temática, centrándose meticulosamente en regiones y movimientos arquitectónicos fundamentales que caracterizaron la «primera era de la máquina», aproximadamente entre 1900 y 1930.

11. Índice de Teoría y diseño en la primera era de la máquina tomado de la reedición de 1985 realizada por Paidós.

La estructura deliberada del libro es una estrategia retórica sofisticada empleada por Banham para fundamentar su crítica revisionista contra las narrativas históricas monolíticas del modernismo. El esquema detallado revela una progresión clara y segmentada a través de distintos países europeos y movimientos arquitectónicos. Esta elección estructural contrasta directamente con la crítica de Banham a las «visiones claras y cuidadosamente categorizadas» de Pevsner y la reducción del movimiento moderno a un «supuesto ‘estilo internacional'» singular.Al dedicar amplias secciones a contextos diversos como Italia (Futurismo), Holanda (De Stijl), París (Le Corbusier) y Alemania (Bauhaus), Banham argumenta implícitamente a favor de la pluralidad y contingencia inherentes de los primeros desarrollos modernistas demostrando que no hubo una trayectoria única y unificada. Esta decisión estructural le permite ilustrar la realidad «más desordenada» y compleja de la evolución arquitectónica de principios del siglo XX al mostrar una variedad de respuestas diversas, y a veces contradictorias, a los avances tecnológicos y a las fuerzas más amplias de la modernidad en diversos paisajes culturales.

12. Páginas interiores de Theory and design in the first machine age tomadas de la segunda edición norteamericana de Praeger Publishers (1967) con imágenes que acompañaron la Primera parte.

El índice, convertido en un testimonio de la complejidad que Banham buscaba desvelar, tiene las siguientes secciones clave y enfoques temáticos (según la traducción al castellano de Paidós):

  • «CAUSAS PREPRATORIAS: ESCRITORES ACADÉMICOS Y RACIONALISTAS, 1900-1914»: Esta sección explora el trabajo intelectual de figuras como Choisy, Garnier, Perret, Lethaby, Scott y Adolf Loos, examinando sus contribuciones al pensamiento arquitectónico moderno temprano.
  • «ITALIA: MANIFIESTOS Y PROYECTOS FUTURISTAS, 1909-1914»: Una sección dedicada al análisis del movimiento futurista, sus manifiestos y las visiones arquitectónicas de Antonio Sant’Elia.
  • «HOLANDA. EL LEGADO DE BERLAGE: DE STIJL, 1917-1925»: Esta parte profundiza en la influencia de Hendrik Petrus Berlage y el desarrollo de De Stijl, incluyendo sus fases holandesa e internacional, así como el Expresionismo en Ámsterdam y Berlín.
  • «PARÍS: EL MUNDO DEL ARTE Y LE CORBUSIER»: Una parte sustancial dedicada a Le Corbusier, analizando su obra seminal Vers une Architecture, su enfoque de la planificación urbana y sus principios estéticos en el contexto del arte y la arquitectura parisinos.
  • «ALEMANIA: BERLÍN, LA BAUHAUS, LA VICTORIA DEL NUEVO ESTILO»: Esta sección examina la Escuela de Berlín, la Bauhaus y los desarrollos arquitectónicos alemanes más amplios, concluyendo con una discusión crítica sobre «Funcionalismo y tecnología» que conforma el Capítulo 22.
13. Páginas interiores de Theory and design in the first machine age tomadas de la segunda edición norteamericana de Praeger Publishers (1967) con imágenes que acompañaron la Segunda parte.

«Funcionalismo y tecnología» ubicado estratégicamente en la conclusión del libro es, por su contenido crítico, notable. Allí es donde Banham rompe el vínculo entre el funcionalismo y la arquitectura progresista de la década de 1920 señalando la interpretación errónea y la apropiación simbólica generalizadas de la tecnología dentro del discurso arquitectónico modernista. El análisis de Banham expone sistemáticamente que el mismo «funcionalismo» a menudo atribuido póstumamente al modernismo temprano fue, en su opinión, una racionalización posterior, adoptada en gran medida en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial. Los arquitectos de la «primera era de la máquina» estaban, paradójicamente, más cautivados por la imagen o el simbolismo de la máquina que por un compromiso riguroso con sus verdaderas implicaciones funcionales o estructurales.

14. Páginas interiores de Theory and design in the first machine age tomadas de la segunda edición norteamericana de Praeger Publishers (1967) con imágenes que acompañaron la Tercera parte.

Justamente ligado a lo anterior es que vemos en Banham su decisión deliberada de destacar la arquitectura expresionista y futurista con mucha más prominencia que los historiadores anteriores de la arquitectura moderna. Argumentó que los futuristas se encontraban entre los pocos intelectuales de su tiempo que comprendieron fundamentalmente el profundo valor de la tecnología para el arte y la arquitectura más allá de la mera superficie estética, adoptando las plenas implicaciones culturales de las nuevas tecnologías como el automóvil. Vio sus «visiones provocadoras y exploraciones estéticas» como un producto directo y honesto de la «era de la máquina», a diferencia de los enfoques más restringidos o simbólicamente disfrazados de otros modernistas. No fue casual, por tanto, la empatía que Banham sintió con la aparición del grupo Archigram, una vanguardia arquitectónica formada en la década de 1960 que se inspiró en la tecnología para crear proyectos hipotéticos y neo-futuristas.

15. Páginas interiores de Theory and design in the first machine age tomadas de la segunda edición norteamericana de Praeger Publishers (1967) con imágenes que acompañaron la Cuarta parte.

La trayectoria intelectual de Banham también estuvo estrechamente ligada al Independent Group, una asociación informal de artistas, arquitectos e historiadores en Londres a menudo reconocido por dar origen al Pop Art. Su postura revisionista sobre la arquitectura moderna influyó significativamente en este grupo, especialmente en su fascinación por el proto-Pop y el arte Conceptual. A lo largo de su carrera, Banham ocupó puestos influyentes, como editor adjunto de The Architectural Review y, más tarde, como distinguido profesor en instituciones como la Bartlett School of Architecture, University College London, la State University of New York en Buffalo y la University of California, Santa Cruz.

16. Páginas interiores de Theory and design in the first machine age tomadas de la segunda edición norteamericana de Praeger Publishers (1967) con imágenes que acompañaron la Quinta parte.

Banham se caracterizó por ser un prolífico articulista habiendo dejado más de 750 textos publicados en diversas revistas y periódicos. Además publicó una decena de libros. El estilo de escritura de Banham fue aclamado por su vigor, compromiso, disciplina y agudeza, a menudo descrito como una fusión de rigor académico y «periodismo funky». Poseía una habilidad inigualable para transitar por el espectro de los artefactos culturales, abordando la arquitectura de «alta cultura» con la misma curiosidad intelectual que los electrodomésticos, los automóviles o la ciencia ficción.

También desempeñó un papel fundamental en la popularización y definición del «Nuevo Brutalismo» a través de su influyente ensayo de 1955 y su libro más completo de 1966, The New Brutalism: Ethic or Aesthetic? el cual, mucho más que una mera tendencia estilística, fue para Banham una respuesta crítica interna, una autocorrección, a las deficiencias e idealizaciones percibidas del modernismo anterior.

17. La bibliografía completa en inglés de Reyner Banham.

Además, fue un visionario que predijo una «segunda era de la máquina» caracterizada por el consumo masivo. Esta transición de la «primera era de la máquina» -donde la tecnología aún no había sido idealizada y se empleaba de manera práctica e incondicional en la vida diaria- a una fase posterior fue un tema recurrente en sus escritos de la década de 1960.

Podríamos concluir que la publicación de Teoría y diseño en la primera era de la Máquina en 1960 no fue una mera coincidencia cronológica; fue una intervención intelectual estratégicamente oportuna. La década de 1950 había presenciado la solidificación y, en algunos casos, la osificación de una interpretación dogmática del modernismo, a menudo destilada en una narrativa simplificada de «funcionalismo». Al comienzo de la década de 1960, una creciente corriente de insatisfacción con esta ortodoxia era palpable, dando lugar a movimientos críticos como el Team X y los incipientes movimientos del pensamiento posmoderno. El libro de Banham, con su revisión histórica meticulosamente investigada que expuso los profundos cimientos estéticos y simbólicos del modernismo temprano, proporcionó munición intelectual crucial para estas críticas emergentes. Ofreció un precedente histórico para cuestionar la narrativa establecida de los «maestros», convirtiéndose así en un texto fundacional que no solo reflejó, sino que también moldeó activamente la reevaluación crítica del modernismo que definió el discurso arquitectónico de la década de 1960. Su llegada oportuna le permitió capturar y acelerar la ola de introspección y rebelión arquitectónica que caracterizó aquellos intensos años.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 17. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2. Jane Jacobs. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Jane_Jacobs): y Metalocus (https://www.metalocus.es/es/noticias/no-al-premio-pritzker-para-denise-scott-brown)

3. CLICK into MAGAZINE! (https://clickintomag.wordpress.com/2017/12/27/architecture-archigram-school/); y ARQUITECTURA DISEÑO (https://www.arquitecturaydiseno.es/arquitectura/despedimos-a-adolfo-natalini-fundador-superstudio_3551)

4. Centro Vasco de Arquitectura (https://intranet.pogmacva.com/fr/autores/43612)

5. Yale Books Blog (https://yalebooksblog.co.uk/2023/09/21/the-pevsner-architectural-guides-series-50-years-in-50-books/); y do.co.mo.mo._Ibérico (https://docomomoiberico.com/enciclopedia/el-origen-de-la-arquitectura-moderna-segun-nikolaus-pevsner/)

12, 13, 14, 15 y 16. Reyner Banham. Theory and design in the first machine age, Praeger Publishers (1967)

VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. De izquierda a derecha: Josep Lluis Sert, Fernand Léger y Sigfried Giedion.

80 años de la publicación de “Nueve puntos sobre monumentalidad”.

A finales de la Segunda Guerra Mundial (1943) un arquitecto catalán, un pintor francés y un crítico e historiador suizo, coinciden en Nueva York para dar cuerpo a un breve escrito, redactado a modo de manifiesto, que recogió un sentir y propuso la manera de canalizar una inquietud latente durante mucho tiempo dentro del desarrollo de la arquitectura del Movimiento Moderno: la capacidad de incorporar la monumentalidad como categoría a ser considerada por los edificios o conjuntos urbanos desde allí gestados.

2. Izquierda: Portada de Memorials that Live, publicado por la American Commission for Living War Memorials en 1944. Derecha: Paul Ludwig Troost. Haus der Deutschen Kunst (Casa del Arte Alemán) en Münich (1933-37)

En momentos en que los postulados canónicos de la modernidad ya estaban dando síntomas de agotamiento, en que se había impuesto como una clara deformación el Estilo Internacional, en que los Estados Unidos habían asumido el liderazgo del debate en cuanto a la relación que podría establecerse entre arquitectura y conmemoración, y en el que se empiezan a formular preguntas acerca  de ¿por qué a la gente no le gustan y qué está mal en las ciudades?, Josep Lluis Sert (Barcelona 1902, Barcelona 1983), Fernand Léger (Argentan 1881, Gif-sur-Yvette 1955) y Sigfried Giedion (Praga 1888, Zurich 1968) postulan 9 puntos que le abren la puerta a una nueva manera de entender lo monumental donde los objetos arquitectónicos y los espacios públicos pudiesen colaborar a desarrollar sentimientos de arraigo a las comunidades para las que estuviesen dirigidos.

3. Vista y carátula del libro The culture of cities de Lewis Mumford (1938) y primera página del texto “The death of the monument” (1937) allí
incorporado.

Ubicándose desde otra perspectiva con respecto a lo señalado en 1937 con relación al tema por el historiador y urbanista estadounidense Lewis Mumford (1895-1990), quien a través del artículo “The death of the monument” (“La muerte del monumento”), incorporado al año siguiente (1938) dentro de su influyente libro The Culture of Cities, había sentenciado que “La misma noción de monumento moderno es una contradicción en sus términos: si es un monumento, no puede ser moderno, y si es moderno, no puede ser un monumento”, Sert, Léger y Giedion apelando a la misma autoridad con que Mumford consideraba incompatible modernidad y monumentalidad, encontrarán un resquicio para afirmar: “Los monumentos son expresión de las más altas necesidades culturales del hombre. Están destinados a satisfacer el ansia eterna del pueblo por traducir en símbolos su fuerza colectiva. Los monumentos realmente vivientes son los que dan expresión a esa fuerza colectiva”.

4. Ilustraciones de Osbert Lancaster del concepto de monumentalidad en la Alemania nazi y en la URSS estalinista, 1938. Incluidas en Sigfried Giedion, “The Need for a New Monumentality”, tal y como fue publicado en Architecture you and me: The diary of a development (1958).

La declaración, muy alejada de la asociación que Mumford hacía de monumento con estatismo y muerte, como un elemento opuesto a la vitalidad, flexibilidad y renovación propios de la dinámica urbana, reclamaba para la arquitectura moderna la posibilidad de transmitir aspectos simbólicos, en lugar de limitarse a resolver problemas funcionales y exponía que el academicismo del siglo XIX se había apropiado de las formas de la arquitectura clásica para recrear una monumentalidad carente de significado que sólo podía ser calificada de “pseudo-monumentalidad”. Así, la “nueva monumentalidad” se podía asumir como un paso más en la evolución lógica del lenguaje de la modernidad, que permitiría abordar la realización de nuevos programas como museos, teatros, universidades, iglesias o salas de conciertos, programas que había que rescatar definitivamente de las soluciones academicistas por las que el habitante común había desarrollado una falsa preferencia, con la clara intención de despertar su gusto por la estética moderna.

5. Josep Lluis Sert. Diagrama incluido en “The Human Scale in City Planning” (dentro de la publiacación New Architecture and City
Planning
), en el que la banda central se define como centro cívico.

Convertidos en el escenario de la vida colectiva de la gente, donde se desarrollarían los episodios lúdicos de la comunidad, aunque no se dijera de manera explícita, los centros cívicos, considerados como los recintos donde se podía desarrollar la “nueva monumentalidad” eran, además, el espacio natural para las instituciones democráticas, y en ellos se debía producir la formación del individuo en los valores que la democracia implica. Ámbitos y no objetos reclama en particular Sert siendo siempre muy cuidadoso en no promover la réplica de aquello a lo cual se enfrentaba o, en otras palabras, un nuevo academicismo.

6. De izquierda a derecha, ediciones alemana (1956), inglesa (1958) y castellana (1957) de Arquitectura y comunidad.

El texto “Nueve puntos sobre monumentalidad” demoró 13 años en aparecer publicado de manera masiva. Es sólo en 1956 cuando verá la luz al ser incorporado como parte del capítulo 2 del libro de Sigfried Giedion Architektur und gemeinschaft (traducido en 1958 al inglés como Architecture you and me y al español como Arquitectura y comunidad en 1957).

7. Izquierda: Carátula del libro producto del simposio New architecture and city planning organizado en 1944. Derecha:
Ilustración del artículo de Louis Kahn “Monumentality”, tal y como fue publicada en el libro.

Sin embargo, en ese intervalo, Giedion quien asumió con ahínco la responsabilidad de dar difusión a las ideas allí contenidas, no perdió tiempo en hacerlo por otras vías. En tal sentido, se registra como primer paso su participación en el simposio New architecture and city planning organizado en 1944 bajo la coordinación de Paul Zucker en Nueva York, donde presentó la muy difundida ponencia titulada “The need for a new monumentality” (“La necesidad de una nueva monumentalidad”), que luego será también incorporada a Arquitectura y comunidad como preámbulo al manifiesto. Otros participantes en el evento, en el que se buscaba responder preguntas como ¿tenemos una nueva concepción de las ciudades? o ¿hay formas de hacer que las ciudades sean lugares mejores y más saludables para vivir?, que dio pie a una publicación de 694 páginas, serían George Nelson (“Stylistic trends in contemporary architecture”), Louis Kahn (“Monumentality”) o José Luis Sert (“The Human Scale in City Planning”). Cabe añadir que, más allá de la de Sert, la coincidencia de Kahn (a su manera) con los planteamientos expresados en el manifiesto era plena.

8. Anuncio del simposio In Search of a New Monumentality e índice del nº 104 de The Architectural Rewiew.

“The need for a new monumentality” le servirá a Giedion, también, para dictar una conferencia magistral en el Royal Institute of British Architects en 1946. Dos años más tarde, su insistencia en la necesidad de ventilar el tema dará pie a otro simposio titulado In Search of a New Monumentality (1948) organizado por los editores de The Architectural Review -recogido como un capítulo completo del nº 104, agosto de 1948, de la revista- donde además de Giedion, participaron ponentes de la talla de Gregor Paulsson, Henry-Russell Hitchcock, William Holford, Walter Gropius, Lucio Costa y Alfred Roth. Allí cada uno expuso su particular visión sobre el significado de “nueva monumentalidad” y su posible encaje dentro del panorama internacional de la disciplina en aquel instante. Solo Paulsson se colocará, como ya lo había anticipado Mumford, en la acera opuesta con respecto a su aceptación del término

9. Izquierda: Axonometría del proyecto presentado al concurso del Palacio de la Sociedad de Naciones en Ginebra por Le Corbusier y Pierre Jeanneret (1927). Derecha: Ministerio de Educación y Salud de Rio de Janeiro (1936-1943) de Lúcio Costa en colaboración con Oscar Niemeyer, Affonso Reidy, Carlos Leão, Ernani Vasconcelos y Jorge Machado Moreira que contó con la asesoría de Le Corbusier.

El intervalo entre 1943 y 1956 también le permitió a Giedion ampliar la mirada y encontrar apoyo a sus argumentos en proyectos como el presentado por Le Corbusier y Pierre Jeanneret para el concurso del Palacio de la Sociedad de Naciones en Ginebra (1927) u obras como el Ministerio de Educación y Salud de Rio de Janeiro (1936-1943) de Lúcio Costa en colaboración con Oscar Niemeyer, Affonso Reidy, Carlos Leão, Ernani Vasconcelos y Jorge Machado Moreira que contó con la asesoría de Le Corbusier (incluidos ya en 1944 en la publicación de “The need for a new monumentality”), o la Ciudad Universitaria de Caracas de Carlos Raúl Villanueva donde para 1953 se había construido el Conjunto Central y había cristalizado otro ideal planteado en el manifiesto: la integración de las artes.

10. Carátulas de dos libros publicados por Sigfried Giedion (izquierda) y Josep Lluis Sert (derecha) en 1941.

Giedion, curiosamente, había publicado dos años antes de la redacción de “Nueve puntos sobre monumentalidad” su célebre libro Espacio, tiempo y arquitectura (1941), exaltación del período heroico del Movimiento Moderno y, por ende, del “maquinismo” impulsado por algunas de sus figuras, postura que a partir de 1943 y en futuras reediciones tenderá a matizar en busca de mostrar un mínimo de coherencia con la nueva mirada de la modernidad que estaba propiciando.

También de 1941 será el libro Can our Cities Survive? de Josep Lluis Sert, un resumen documentado de las propuestas urbanas fundamentales de los CIAM que introdujo en América los postulados de la organización europea y sirvió de punto de partida para otras obras similares. De allí que Sert, Léger y Giedion, formularan sus “Nueve puntos sobre monumentalidad”, predestinados a convertirse en sumario del octavo CIAM, finalmente dedicado a The heart of the city. (subtitulado Towards the Humanisation of Urban Life), que se celebraría en 1951 en la ciudad inglesa de Hoddesdon y con ello, sin necesariamente proponérselo, acelerar el desmoronamiento de la línea dura que desde un principio controló dichos encuentros.
En resumen, la “nueva monumentalidad”, desmontando los conceptos básicos y recursos formales de la arquitectura moderna -expresividad por negación, ausencia de carácter, búsqueda de prototipos, ahistoricismo, voluntad de ruptura de las convenciones, defensa de la cubierta plana- comprobará que yendo más allá de la precisión técnica y funcional del objeto el mismo podía ser instrumento de intenciones estéticas.

Abrirá también la oportunidad para que aparezcan posturas como la de Ernesto N. Rogers quien incluirá en su discurso teórico temas como la tradición y las preexistencias ambientales, exponiendo sin inhibiciones la posibilidad de que lo moderno se exprese ya no por negación sino por voluntad propia y de que la arquitectura que de allí se derive posea carácter.

11. Arriba: Plano de conjunto del Centro Gubernamental e imagen de la Asamblea de Chandigarh.
Centro izquierda: Asamblea Nacional de Bangladesh. Centro derecha: Plaza de los tres poderes de Brasilia.
Abajo izquierda: Conjunto central de la Ciudad Universitaria de Caracas. Abajo derecha: Ópera de Sydney.

Llegado el momento y por sólo mencionar algunos ejemplos relevantes, Le Corbusier proyectará Chandigarh (1951-1963), Louis Kahn hará acto de presencia en Daka diseñando la Asamblea Nacional de Bangladesh (1961-1981), Lucio Costa y Oscar Niemayer serán protagonistas de la construcción de Brasilia (1956-1960) y Jørn Utzon verá levantarse la Ópera de Sydney (1959-1973), demostraciones fehacientes de que la “nueva monumentalidad” había llegado para quedarse.

“Nueve puntos sobre monumentalidad”, importante texto que brevemente hemos intentado contextualizar, nos ha parecido pertinente publicarlo a continuación a 80 años de su aparición con la finalidad de que nuestros lectores lo aprovechen al máximo. Contamos con que así sea.

Referencias

Cachorro Fernández, Emilio, » ‘Nine points on monumentality’: un manifiesto para la reactivación urbana Contemporánea», en URBS. Revista de Estudios Urbanos y Ciencias Sociales. Volumen 5, número 2, 2015.

Cachorro Fernández, Emilio, “Hacia una nueva monumentalidad. Revisión moderna de su simbolismo arquitectónico”, en Quintana. Revista de Estudos do Departamento de Historia da Arte, núm. 16, enero-diciembre, 2017.

Molina Iniesta, Mariano, “El debate sobre la monumentalidad en las postrimerías Segunda Guerra Mundial” (capítulo 3, subcapítulo 3.1), en La idea de Monumentalidad en la Segunda Posguerra: Debates y Propuestas, Tesis doctoral, UPM, 2015.

Montaner, Josep María, “La expresión en la arquitectura después del Movimiento Moderno”, en La modernidad superada. Ensayos sobre arquitectura contemporánea, Barcelona, Gustavo Gili, 1997.

12. Izquierda: Frank Lloyd Wright. Edificio Johnson Wax, Wisconsin (1936-1939). Derecha: Eero Saarinen. Arco Gateway, St. Louis (1947-1968)

Nueve puntos sobre monumentalidad

Josep Lluís Sert, Fernand Léger y Sigfried Giedion

“…Je donnerai Versailles,

Paris et Saint-Denis,

Les tours de Notre Dame,

Le clocher de mon pays…”

Según la antigua canción francesa

Auprès de ma blonde.

1. Los monumentos constituyen piedras miliares, en las que los hombres crearon símbolos para sus ideales, sus objetivos y sus actividades. Están destinados a sobrevivir a la época en que surgieron, son un legado para las futuras generaciones. Forman un vínculo entre el pasado y el porvenir.

2. Los monumentos son expresión de las más altas necesidades culturales del hombre. Están destinados a satisfacer el ansia eterna del pueblo por traducir en símbolos su fuerza colectiva. Los monumentos realmente vivientes son los que dan expresión a esa fuerza colectiva.

3. Toda época pretérita señalada por una verdadera vida cultural poseyó la fuerza y la capacidad para crear tales símbolos. Por consiguiente, los monumentos sólo son posibles en épocas en las que hayan surgido una conciencia y una cultura unificadoras. Las épocas que se agotaron en la vida y el afán de cada día no fueron capaces de erigir monumentos realmente perdurables.

4. Los últimos cien años fueron testigos de la desvalorización de la monumentalidad. No quiere decirse con ello que faltaran monumentos, menos todavía ejemplos arquitectónicos que pretendieran servir dicha finalidad. Pero los así llamados monumentos de un pasado reciente se revelan –salvo escasas excepciones– como cáscaras vacías. En manera alguna contienen el espíritu o el sentir colectivo de la época moderna.

5. La decadencia y el empleo indebido de la monumentalidad es el motivo principal por el cual los arquitectos de hoy desconfían de los monumentos.

Fue necesario que, como la pintura y la escultura modernas, también la arquitectura de hoy recorriera un camino difícil. Comenzó por solucionar los problemas más simples, por edificios de utilidad práctica, como habitaciones para el mínimo existencial, escuelas, oficinas u hospitales. Pero los arquitectos actuales han llegado al convencimiento de que los edificios no pueden concebirse como unidades aisladas: por el contrario, deben ordenarse dentro de una planificación edilicia más amplia. Entre la arquitectura y la planificación de ciudades no existen fronteras, como tampoco las hay entre la ciudad y la región que la rodea. Entre ambas debe existir una recíproca relación. En tales planes más amplios, son los monumentos los que proveen los acentos peculiares.

6. Nos hallamos ante una nueva etapa de la evolución. Las transformaciones de posguerra en la estructura económica total de los países habrán de entrañar la reorganización de la vida comunal dentro de la ciudad, un aspecto que hasta hoy fue descuidado.

7. De los edificios destinados a su sensibilidad social y a su vida comunal, el pueblo anhela algo más que una mera satisfacción funcional. Desea que en ellos se tenga en cuenta su ansia de monumentalidad, de alegría y de íntima exaltación.
Puede llegarse a dar cumplimiento a estas exigencias merced a los nuevos medios de expresión que tenemos a nuestro alcance, pero el problema está lejos de ser fácil.

Antes deben tomarse en cuenta los puntos siguientes: Un monumento en el que se aúnan los esfuerzos del arquitecto, el pintor, el escultor y el planeador regional, exige la estrecha colaboración de todos los que intervienen. Es esta colaboración la que se echa de menos desde hace más de cien años. La inmensa mayoría de los arquitectos modernos no ha sido preparada aún para esta especie de creación integral. Jamás se les confió el problema de una construcción monumental. Los que gobiernan al pueblo y representan sus intereses, sin desconocerles a muchos de ellos brillantes dotes dentro de su esfera, son desde el punto de vista artístico representantes del gusto dominante. Tal como el hombre de la calle, también ellos padecen de la frecuente escisión entre los métodos del pensamiento y los métodos del sentir. Por desgracia, en la mayoría de los políticos y funcionarios el sentimiento está sin educar, y sigue empapado de los seudoidilios del siglo XIX. Por esa razón son incapaces de reconocer las fuerzas creadoras de nuestra época, las únicas que podrían proyectar monumentos y edificios públicos en los que, en nuestros centros comunales, se reflejara la expresión creadora de nuestra época.

8. La situación de los monumentos debe ser planificada. Ello será posible cuando se emprenda con energía una nueva planificación de los puntos centrales de nuestras ciudades, para permitir la aparición de espacios abiertos en el caos que son hoy nuestros centros. En tales espacios abiertos hallará la arquitectura monumental el lugar que le corresponde. Entonces podrán expandirse los edificios monumentales: porque así como los árboles y las plantas, tampoco ellos pueden apiñarse en un mismo lugar. Sólo entonces podrán levantarse nuevos centros comunales.

9. Tenemos a nuestra disposición materiales modernos y nuevas posibilidades técnicas. Nuevas construcciones y materiales de diversos tipos esperan el momento de ser empleados.

Los elementos móviles pueden modificar substancialmente el aspecto de los edificios. Tales elementos móviles arrojan sombras siempre renovadas, apenas los pone en movimiento el viento o algún dispositivo mecánico y pueden convertirse en fuente de novedosos efectos arquitectónicos.

Durante la noche, es posible proyectar formas y colores sobre superficies extensas. Estas proyecciones sirven como medios de publicidad o de propaganda. En los edificios han de preverse y ordenarse arquitectónicamente las superficies aptas para tales fines. Hoy sólo existen anuncios de tipo caótico.

Con estas enormes superficies reavivadas y con semejante empleo del color y del movimiento dentro de un espíritu nuevo, se revelarán a pintores murales ya escultores zonas todavía inexploradas.

El cuadro se completará con elementos de la naturaleza, tales como árboles, plantas, agua, etc. Será posible agrupar todos estos elementos, las piedras, que siempre se han empleado, los nuevos materiales que son propios de nuestro tiempo, y los colores en toda su intensidad, esos colores por tanto tiempo descuidados como elemento arquitectónico.

El paisaje formado por la mano del hombre se confundiría con la naturaleza. Surgiría así un nuevo y amplio cuadro total, como el que nos ha revelado el avión. Un helicóptero, que flota apaciblemente en el espacio, podría ponerlo ante nuestros ojos.

Cumpliendo con estas condiciones, la arquitectura monumental cumpliría otra vez con su primer objetivo y recobraría su contenido lírico.

Estas realizaciones permitirían que la arquitectura y el urbanismo lograsen ese grado de fuerza creadora y de libertad que, en los últimos decenios, se ha puesto de relieve en el ámbito de la pintura, de la plástica, de la música y de la poesía.

Nueva York, 1943

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sert.htm, https://www.thematthewsgallery.com/artists/153-fernand-leger/overview/ y https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/giedion.htm

2. Molina Iniesta, Mariano, “El debate sobre la monumentalidad en las postrimerías Segunda Guerra Mundial” (capítulo 3, subcapítulo 3.1), en La idea de Monumentalidad en la Segunda Posguerra: Debates y Propuestas, Tesis doctoral, UPM, 2015 y https://www.pinterest.com/pin/293156256994170427/

3, 6 y 10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

4 y 5. Molina Iniesta, Mariano, “El debate sobre la monumentalidad en las postrimerías Segunda Guerra Mundial” (capítulo 3, subcapítulo 3.1), en La idea de Monumentalidad en la Segunda Posguerra: Debates y Propuestas, Tesis doctoral, UPM, 2015.

7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y https://archweb.cooper.edu/exhibitions/kahn/essays_02.html

8. https://new-monuments.tumblr.com/post/59186604046/sigfried-giedion-saw-monuments-according-to-the y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

9. https://arquine.com/los-pasos-perdidos-iii-le-corbusier/ y https://www.pinterest.es/pin/699957967061418313/

11. W. Boesiger/H. Girsberger, Le Corbusier 1910-1965, 1967 , https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Palace_of_Assembly_Chandigarh_2006.jpg, https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Sangshad_2.jpg, https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_los_Tres_Poderes#/media/Archivo:Pra%C3%A7a_dos_Tr%C3%AAs_Poderes_em_Bras%C3%ADlia.jpg, Colección Crono Arquitectura Venezuela y http://www.viprocosa.com/news/la-opera-de-sydney-un-modelo-de-construccion/

12. https://www.pinterest.com/pin/69805862946414580/ y https://www.flickr.com/photos/iamdanwormek/5732683380/