Archivo de la etiqueta: habitar

COTA MIL 7

Sentir antes de comprender a mi ciudad

José Domingo Sosa

Para comprender a mi ciudad antes de que el entendimiento la reduzca a un trazado de avenidas o a una cifra estadística, es necesario emprender una suerte de repliegue, un desprendimiento de nuestras certezas cotidianas. La fenomenología nació precisamente de esa insurrección contra el intelecto desapasionado: la consigna de Husserl de volver «a las cosas mismas» no era una invitación a clasificar el mundo, sino a rescatarlo de la tiranía del positivismo y del artificio cartesiano. Durante siglos se nos persuadió de que existíamos como una conciencia pura, un ojo incorpóreo suspendido sobre una realidad geométrica y domesticada. La reducción fenomenológica, la epojé, quiebra ese espejismo al exigirnos poner entre paréntesis los manuales de física, los mapas utilitarios (el GPS) y los prejuicios ontológicos (el nacionalismo), suspendiendo todo juicio previo para permitir que el fenómeno se manifieste con la frescura inmediata de lo que es vivido antes de ser pensado.

Fue Maurice Merleau-Ponty quien arrebató esa fenomenología a las abstracciones de la conciencia para enraizarla, de manera irrevocable, en la espesura de la carne. Para el filósofo francés, no poseemos un cuerpo como quien maneja una herramienta o habita una máquina anatómica; somos cuerpo, un cuerpo propio (le corps propre) que constituye nuestro único anclaje primordial en el mundo, el pivote desde el cual el espacio adquiere orientación y la existencia cobra volumen.
En este giro, el conocimiento deja de ser una operación intelectual y se transforma en un acontecimiento sensorial, casi erótico. La percepción es una adhesión táctil, un acoplamiento en el que la frontera entre quien percibe y lo percibido se disipa en lo que Merleau-Ponty llamó «la carne del mundo». A través del quiasma, esa misteriosa reversibilidad del ser, la mano que palpa es al mismo tiempo una superficie tangible, y la mirada que contempla pertenece al mismo tejido visible que la rodea. El cuerpo se abre al entorno con una porosidad absoluta, descubriendo que sentir no es registrar datos desde afuera, sino consentir que se mezcle con las texturas de la realidad.
Cuando esta mirada encarnada se posa sobre la urbe, la cuadrícula cartesiana se desmorona y la ciudad emerge como un organismo colosal, un cuerpo palpitante que dialoga con nuestra propia fisiología. Caminar por sus calles deja de ser un simple desplazamiento logístico para convertirse en un acontecimiento intercorporal. Las avenidas ya no son conductos de cemento, sino arterias cuyo flujo circulatorio se expande y se contrae a lo largo de las horas; el rumor sordo de los motores, el zumbido eléctrico y el murmullo de los transeúntes dejan de ser ruido ambiental para revelarse como la respiración colectiva de una bestia metabólica que nos envuelve por completo.
Habitar la piel urbana desde este prisma exige una atención somática que desafía la ceguera de la prisa. La pisada sobre el asfalto gastado o la losa irregular devuelve una vibración física que resuena en las rodillas y asciende por la columna vertebral, recordándonos que el suelo no es una abstracción plana, sino una masa que resiste y sostiene. Cuando la palma de la mano roza un muro de ladrillo caldeado por el sol del mediodía o el pasamanos de hierro que conserva el frío de la madrugada, se siente la reversibilidad de la carne: la piedra absorbe la temperatura de la sangre con la misma naturalidad con que la piel asimila la aspereza mineral.
Del mismo modo, las fachadas no actúan como telones de fondo; su densidad tectónica comprime o ensancha el tórax de quien camina. Un callejón umbrío estrecha el paso y retiene el aliento, mientras que la súbita desembocadura en una plaza abierta expande los hombros, demostrando que la arquitectura esculpe nuestro esquema corporal mucho antes de que la razón formule un juicio sobre su belleza.
En ese mismo instante, el tufo de los sótanos, el aroma a grano tostado y la corriente de aire que brota de las profundidades del metro configuran una atmósfera sinestésica indivisible donde el aire se vuelve palpable y la vista se impregna de olor.
Para experimentar esta revelación carnal en la práctica inmediata, basta con abandonar los mapas del GPS y cruzar el umbral hacia la calle sin rumbo predeterminado. Al detenerse en una esquina transitada, desactivar las categorías mentales que nombran los comercios o miden los tiempos y prestar atención al peso físico de las sombras sobre los hombros. Variar el compás del paso para comprobar cómo la textura cambiante del suelo altera el ritmo cardíaco, apoyar la mano contra la superficie rugosa del primer edificio hasta que la frontera térmica entre el organismo y el concreto desaparezca, y sentir con claridad cómo el volumen de la ciudad condiciona la respiración. En ese punto exacto, uno deja de ser un espectador para convertirse en el medio a través del cual la ciudad toma conciencia de su propia piel.

José Domingo Sosa es un filósofo y psicólogo existencial que, durante más de veinticinco años, se ha dedicado al estudio de la fenomenología existencial y de la psicología profunda. Es autor de No soy mi herida (2026). El desafío de existir (2025). Qué es la vida (2023) y numerosos ensayos y artículos.

Fuente de la imagen

Imagen creada mediante IA en fecha 14/10/2026 mediante la herramienta Google Gémini.

ES NOTICIA

La Bienal de Arquitectura de Buenos Aires celebra 40 años con una programación gratuita bajo la temática del habitar

Quipu por González Moix Arquitectura. Presentado en la exposición central de la Bienal. Imagen cortesía de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

Escrito por Antonia Piñeiro

Publicado el 11 de septiembre, 2026

Tomado de https://www.archdaily.com

La Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires cumple este año 40 años de historia a lo largo de 20 ediciones. Como uno de los encuentros de arquitectura más importantes de América Latina, celebrará este aniversario con una edición que contará con alrededor de 100 estudios de arquitectura, 15 exposiciones, 50 conferencias, 40 invitados/as internacionales y representantes de más de 55 ciudades de todo el mundo, en un programa gratuito y abierto de cinco semanas de duración. Desde el 22 de septiembre y durante todo octubre, en el marco del Mes del Diseño y la Arquitectura de Buenos Aires, se realizarán conferencias, se inaugurarán exposiciones e instalaciones y se desarrollarán actividades en distintos puntos de la ciudad. Bajo la temática HABITAR, la Bienal albergará también un foro de seis días con la participación de Smiljan Radić, galardonado con el Premio Pritzker 2026, que culminará con la entrega de los premios de esta edición.

Sens Luxury Homes por ATV Arquitectos. Presentado en la exposición central de la Bienal. Imagen cortesía de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

La Bienal de Arquitectura de Buenos Aires ha acompañado las transformaciones culturales, urbanas y sociales desde 1985, año en que fue fundada por el ensayista y promotor cultural argentino Jorge Glusberg. Como plataforma internacional, reúne a profesionales de la arquitectura, el diseño y el urbanismo, así como a artistas, investigadores/as, estudiantes y entusiastas de la arquitectura para compartir proyectos, experiencias y nuevas perspectivas sobre el análisis y la producción espacial contemporánea. El tema de esta edición aniversario es HABITAR: un amplio paraguas para un concepto que atraviesa las diferentes formas de ejercer la arquitectura. A través de proyectos de arquitectura, urbanismo y paisaje de diversas geografías y contextos, la Bienal busca ofrecer una mirada amplia y transversal sobre la experiencia de habitar y su dimensión colectiva. Desde la propuesta curatorial, se presenta como una invitación a reflexionar sobre las múltiples maneras en que las personas construyen su relación con el planeta, las ciudades, los territorios y las comunidades.

Estancia Morro Chico por RDR Arquitectos. Presentado en la exposición central de la Bienal. Imagen cortesía de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.
Casa Sukha por Árbol Arquitectos. Presentado en la exposición central de la Bienal. Imagen cortesía de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

La selección de proyectos y actividades abarca realidades que van desde las grandes metrópolis hasta los territorios más remotos y extremos, desde los espacios domésticos hasta las infraestructuras que sostienen la vida colectiva. La Exposición Central, que toma su título de la temática principal, se presentará en el Museo Nacional de Bellas Artes, exhibiendo el trabajo representativo de más de 100 estudios de arquitectura nacionales e internacionales. Esto se complementa con las exposiciones Habitar lo Extremo (sobre la Antártida, desarrollada por el colectivo 6044 Sur), Iberá y Habitar la Naturaleza. El Centro Cultural Recoleta albergará el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea / Premios Mies van der Rohe 2026, junto con la exposición Form Follows Fiction: Six Inquiries, curada por Vladimir Belogolovsky, y una instalación de sitio específico resultante de la convocatoria abierta Architexture, organizada por el Institut Français d’Argentine.

La programación se extiende por el barrio de Recoleta con una oferta de exposiciones que incluye: César Pelli y Diana Balmori. Arquitectura de una biblioteca compartida, en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional; Bustillo 1929-1939. Tiempos de modernidad, en la Casa Victoria Ocampo; Madera: Mirando al Futuro del Habitar, curada por Galia Solomonoff, Jeannette Plaut y Marcelo Sarovic en el Museo Nacional de Arte Decorativo; así como exposiciones especiales de Argentina, Bélgica, Georgia, Italia, Suecia y Venezuela en el MARQ. El circuito cultural se desarrollará a lo largo del Mes del Diseño y la Arquitectura de Buenos Aires, conformando un recorrido peatonal por 15 exposiciones, a las que se suman diez programas asociados en instituciones de otros puntos de la ciudad.

Proyecto presentado en la exposición «Urban Legend». Imagen © Ouest.
Proyecto presentado en la exposición «Bustillo 1929-1939». Imagen cortesía de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

Por último, el Foro Internacional de la Bienal se llevará a cabo del lunes 5 al sábado 10 de octubre, contando este año con la participación del arquitecto chileno Smiljan Radić. Durante seis días consecutivos, se ofrecerán más de 50 conferencias gratuitas en el Auditorio Amigos del Bellas Artes, seleccionadas para fomentar el intercambio de conocimientos y experiencias a escala internacional. El Foro cerrará con la entrega de premios que reconocen las contribuciones culturales de profesionales, estudios e instituciones. En esta edición, el Premio Bienal a la Trayectoria será otorgado a Marta Minujín por sus intervenciones urbanas, mientras que los restantes Premios Bienal 2026 serán concedidos por un jurado internacional, reconociendo a los proyectos y estudios participantes de la exposición central HABITAR, así como a quienes participen como conferencistas en el Foro Internacional. El programa incluirá también la entrega del Premio Hydro XX Bienal a la Mejor Fachada en Aluminio y el Premio Tersuave al Color en la Arquitectura, y el evento albergará la ceremonia de premiación de la sexta edición del Premio Oscar Niemeyer para la Arquitectura Latinoamericana (Premio ON), que contará con una conferencia especial a cargo de quien obtenga el galardón.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Saber habitar

Jenofonte

Josep Quetglas (ed.)

Ediciones Asimétricas

2023

Nota de los editores

Durante siglos, obligados a leer a Vitruvio, hemos tomado la arquitectura como algo que ocurre entre el delineado y la construcción. De haber empezado leyendo los diálogos socráticos de Jenofonte, Wright y Loos hubieran nacido antes.

Que la casa sea una machine à habiter, una “máquina que-hay-que-conseguir-hacer habitable” fue algo propio de la edad del progreso.

En la edad de la destrucción, tras la derrota de Atenas en la Guerra del Peloponeso, como tras la derrota de Viena en la Gran Guerra, perdida su fortaleza militar, política, económica, demográfica, moral, la Ciudad se ve reducida a un intento de supervivencia autárquica –­mientras empieza a penetrar por entre las ruinas, despiadado, el dinero.

Pero en esa casa entendida como potager à habiter, como “huerto donde habitar”, que propone Jenofonte para Atenas y que cumple Adolf Loos en la Viena empobrecida, se inicia la promesa de un verdadero saber habitar.

Josep Quetglas

Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña y autor de numerosas publicaciones de teoría y crítica de la Arquitectura. Suyos son libros como La casa de Don Giovanni (1996), Pasado a limpio I (2001), Pasado a limpio II (2002) y Oíza, Oteiza: línea de defensa en Altzuza (2004), Artículos de ocasión (2004), Le Corbusier et le livre (2005), Restos de arquitectura y crítica de la cultura (2017), El horror cristalizado: imágenes del Pabellón de Alemania de Mies van der Rohe (2001 y 2020), A Casandra (2021) y Breviario de Ronchamp (2017 y 2022).

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

EL CONCEPTO DE HABITAR.

El asentamiento, el espacio urbano, el edificio público, la casa

Christian Norberg-Schulz

Editorial Reverté

2023

Nota de los editores

Este libro trata sobre el habitar del ser humano. La palabra «habitar» significa aquí algo más que tener un techo que nos cubra y cierto número de metros cuadrados a nuestra disposición.

En primer lugar, «habitar» significa encontrarse con otros seres humanos para intercambiar productos, ideas y sentimientos, es decir, para experimentar la vida como una multitud de posibilidades. En segundo lugar, «habitar» significa ponerse de acuerdo con los demás, es decir, aceptar un conjunto de valores comunes. Por último, «habitar» significa ser uno mismo, en el sentido de tener un pequeño mundo personal. Estas tres modalidades se pueden denominar el «habitar colectivo», el «habitar público» y el «habitar privado».

Sin embargo, la palabra «habitar» también incluye los lugares que el ser humano ha configurado para hacer realidad esas tres modalidades. El asentamiento -es decir, la ciudad con sus espacios urbanos- siempre ha sido el escenario del habitar colectivo. Las sedes de las instituciones han sido la encarnación del habitar público. Y la casa ha sido el retiro privado donde los individuos han podido prosperar.

Juntos, la ciudad, el espacio urbano, el edificio público y la casa constituyen un entorno total. Sin embargo, este entorno siempre está relacionado con lo que nos viene dado, es decir, un paisaje con cualidades tanto generales como particulares. Por tanto, «habitar» también significa entablar amistad con un lugar natural.

Esta edición incluye un prólogo del profesor y traductor Jorge Sainz y un epílogo del profesor Agatángelo Soler. Ambas aportaciones son parte de las labores de investigación del Departamento de Composición arquitectónica de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, que ha colaborado en la edición y publicación de este libro.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Gestating / Living

Gestar / Habitar

Barcelona’s Social Housing Strategies

Estrategias para la vivienda social en Barcelona

Caterina Figuerola; Ibon Bilbao (eds.)

Actar Publishers & Ajuntament de Barcelona

2023

Idioma: inglés/español

Nota de los editores

Para entender el punto en el que se encuentra el parque de vivienda social en los grandes centros urbanos, es fundamental abordar el proceso de generación de vivienda social en toda su complejidad. La necesidad de responder de manera sostenible a la emergencia habitacional ha llevado a repensar la estrategia de generación de vivienda y, más urgente, de vivienda social. Esta publicación presenta y analiza las distintas estrategias de desarrollo y construcción de vivienda social llevadas a cabo en los últimos años por la administración municipal de la ciudad de Barcelona. Selecciona una serie de proyectos que ejemplifican el máximo número de metodologías de trabajo, briefs y propuestas innovadoras que además garantizan una arquitectura de calidad. Es un libro colectivo en el que tienen voz todos los implicados en el proceso de gestar y en el de vivir. Una voz que se materializa en una gran variedad de documentos: dibujos, planos, renders, fotografías, reflexiones, debates, testimonios… Un conjunto de situaciones que invitan a la reflexión.

ACA

VALE LA PENA LEER

Durante el período de confinamiento estricto a que obligó la pandemia ocasionada por el COVID-19 entre 2020 y 2021, muchas fueron las manifestaciones que buscaron dar salida a una situación totalmente inédita en lo relativo a las maneras como abordamos nuestras rutinas de trabajo y como nos relacionamos con los ambientes en los que tuvimos que hacerlo. La inmovilidad convirtió nuestros hogares en lugares polifuncionales para lo cual no estaban pensados, obligó a una convivencia para la que no estábamos preparados y significó para muchos la oportunidad de ocupar su tiempo y a la vez dar salida a angustias vinculadas a lo que estaba pasando de muy diferentes maneras.

En este marco se produjo el reencuentro a distancia entre la laureada periodista y escritora chilena María José Ferrada y el diseñador gráfico, ilustrador y artista plástico mallorquín Pep Carrió que tuvo como feliz resultado el libro Casas, publicado por primera vez en México por Editorial Alboroto en 2021 y vuelto a lanzar en abril de este año por Nordicalibros, Madrid.

El lenguaje de las cosas, 2011 y La tristeza de las cosas, 2017 textos de María José Ferrada e ilustraciones de Pep Carrió.
Ilustraciones plasmadas en algunas de las agendas Moleskine en las que Pep Carrió fue desarrollando el proyecto Diario visual.

Carrió, quien ya había participado en la ilustración de dos libros de Ferrada (El lenguaje de las cosas, Jinete Azul, 2011 y La tristeza de las cosas, Amanuta, 2017), venía desde 2007 registrando diariamente, a modo de juego, en el formato que le imponían las páginas de la agenda Moleskine, una imagen hecha en cualquier técnica, juego “que continuó en otros cuadernos en los años siguientes, convirtiéndose en un proyecto de nombre Diario visual y haciendo del cuaderno una herramienta que Pep considera un ‘laboratorio portátil’, un reverso de ese territorio mesurado y obediente que ha de ser todo proyecto desarrollado por encargo”, como recoge Alicia Guerrero Yeste en la estupenda reseña “ ‘Casas’, de María José Ferrada y Pep Carrió” publicada en su blog Un trabajo tartamudo el 27 de septiembre de 2022, apoyada en entrevistas hechas a los autores del libro en mayo y junio de 2022 (https://untrabajotartamudo.wordpress.com/2022/09/27/casas-de-maria-jose-ferrada-y-pep-carrio/).

Siendo casas y edificios algunos de los elementos que se repetían en sus cuadernos, “en representaciones que él considera enteramente brotadas del inconsciente”, en medio del desarrollo de su “laboratorio portátil”, llegó el confinamiento y con él “la obligación de permanecer en el interior de nuestra casa como forma extrema de protección ante un virus sumamente contagioso y potencialmente mortal”. Así, Pep pasó a compartir diariamente sus imágenes a través de su cuenta de Instagram.

María José Ferrada y Pep Carrió.
Algunos dibujos que durante la pandemia Pep Carrió fue publicando en su página de Instagram.

Fue entonces, en plena pandemia, que Carrió (instalado en Madrid) le propuso a Ferrada (ubicada en Santiago de Chile) llevar adelante, revirtiendo el orden que habían seguido en los dos libros publicados anteriormente entre ambos, una actividad (o juego) que finalmente desembocaría en Casas. En otras palabras, si anteriormente le correspondió a Pep ilustrar los libros de María José buscando “generar un poema visual que acompañara al texto, pero poseyera una entidad propia”, en esta ocasión sería ella, con base en los dibujos de él, la que inventaría una serie de relatos y personajes. “Yo enseñaba casas y ella escribía sobre los habitantes de esas casas. Habitantes totalmente variopintos. Todo es ficción”, comentará Carrió en una de las entrevistas que sostuvo con Alicia Guerrero Yeste.

“Esas breves ficciones surgían de una pregunta que María José se formuló acerca de aquella extraña realidad en la que de repente todos amanecimos un día y permanecimos durante largas semanas. ‘Muchísimas personas dentro de su casa, que no estaban saliendo en absoluto de ella. Mi pregunta era: ¿Cómo estará viviendo esa gente en su casa?’ (…) El propio hecho de que dos personas, situadas en sendos lejanos puntos del mundo, emprendieran ese juego cotidiano con imágenes y textos era en sí mismo una respuesta a esa pregunta. ‘Se convirtió en una especie de herramienta de supervivencia para sentirnos ilusionados con algo’, dice Pep. ‘En esos días en que todo eran noticias negativas, estas casas eran una forma de recordar que podíamos seguir riendo y creando, aunque estuviésemos sumidos en una situación de incertidumbre muy grande’, dice María José”.

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Noel Cocteau» (casa 34)

Y subrayará Guerrero Yeste: “Desde la obvia e inescapable circunstancia ‘de que en ese momento había muchas personas dentro de su casa y que no estaban saliendo en absoluto de ella’ (cualquiera de nosotros era una de esas personas), cada una de las vidas microrrelatadas por María José a partir de las imágenes de Pep es la creación de una respuesta a la pregunta: ‘¿Cómo estará viviendo esa gente en su casa?’. Su mecanismo de creación de esas ficciones tomaba para su arranque otra pieza más de referencia en lo real, una localización en alguna parte del mundo, para después adquirir su propia libertad y deriva. ‘Decidí -dirá María José- ir situando a personas en distintos lugares, países o continentes. Esto era algo que me podía venir sugerido por el dibujo. Quizá, si en la ilustración de Pep predominaba el amarillo, esto me transmitía la impresión de calor y me hacía pensar en África. Elegía un país de ese continente y buscaba entonces un nombre típico de él. Un nombre típico para un niño del Congo, un apellido. Obtenía esa información de Internet. Buscaba también una ciudad al azar y, empleando Google Maps, la miraba para tomar alguna idea sobre el ambiente, por si en la imagen aparecía alguna persona… A partir de todo eso escribía el relato. Lo hacía esforzándome por estar libre de las restricciones que me hubiera impuesto de haber pensado que los textos iban a ser sólo leídos por adultos o por niños, de no coartarme preguntándome que iba a hacer un adulto leyendo sobre un duende o un niño leyendo una cita de Hegel’”.

Por tanto, Casas se trata de un “serial instagrámico” convertido imprevistamente en un libro y que a su vez permitió a sus autores sobrellevar la pesada carga impuesta por la pandemia del cual la reseña de Guerrero Yeste ofrece una disección atinada y profunda. De sus reflexiones sobre la publicación y su contacto con los autores hemos decidido transcribir párrafos que vale la pena compartir.

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Aparicio Silva» (casa 22)

“El vínculo afectuoso con los amigos y seguidores que aguardaban cada día la publicación era un estímulo optimista, pero puede considerarse que esa comunicación era también un medio con el que establecer una apertura necesaria, un canal con el que reconstruir en esa circunstancia el sentido del adentro y afuera de la casa. Un sentido del que no sólo depende nuestra relación interna y externa con el espacio, sino también con el tiempo, con la inconsciente confianza en su trayectoria en avance del presente hacia el futuro. Y seguramente, más allá de todas las lecturas que antes hubiéramos hecho sobre esos asuntos, fue algo que sólo en esa práctica forzosa comprendimos, por fin, verdadera y enteramente: el tiempo es materia activa en la construcción de nuestro espacio vital. Y que en esa materia es tan igual de fundamental la capa donde se hace el presente cotidiano, cualquier día común, como esas otras del presente constante, más volátiles y complejas, estratificadas en nuestro espacio interior”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Toshio Hiraoka» (casa 4)

“Importa pensar en la forma de conexión entre la literalidad cotidiana y la profunda subjetividad de la casa que se establece en este proyecto, así como la espontaneidad y naturalidad que lo sostuvieron, y que en suma hicieron de él algo con un valor que trasciende la intención de cordial pasatiempo con que fue propuesto. Haber inventado con cierta deliberación un proyecto cuyo planteamiento fuera pensar la casa desde el suceso de un acontecimiento que forzara a una inhabitual forma de permanencia dentro de ella habría dado a esos dibujos y esas ficciones otro carácter, habría podido reducir la espontánea honestidad y despreocupada inteligencia con que fue haciéndose y ofrece esas imaginaciones que nos sitúan en un espacio en el que meditar sobre qué es habitar y la casa donde estamos y la casa (o casas, tal vez) donde somos, y que está a cierta distancia de la alta sublimación en que a menudo nos es imposible no incurrir cuando consideramos la casa”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Luis Pereira» (casa 1).

“En sí mismos y en su interacción esas imágenes de casas de arquitectura arquetípica, venidas del inconsciente, y esos relatos donde los modos poéticos y fantásticos en que individuos inventados piensan, sienten y habitan, enseñan de qué habla Bachelard cuando habla de la casa y la afirma como ‘uno de los mayores poderes de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del hombre’; corroboran cómo somos seres ‘que participan en espacios de los que la física nada sabe’, como señala Sloterdijk, una idea que María José deja escrita en un relato de forma más precisa y comprensible: ‘Las casas no caben en el interior de las cabezas’ y que es algo enteramente cierto, porque la casa es un ser potente, racional o irracional, salvaje o domesticado, protector o adversario, liberador u opresor, controlado o inabarcable, que no se explica únicamente con base a los factores tangibles con que es gestada por el arquitecto. Y esto concierne no sólo a la casa que es pensada y sentida dentro de la filosofía o penetrada a través de la poesía, el cuento, el relato de memorias, la experiencia artística…, sino también, como muestra Perec, a esa en donde todos los días dormimos, nos duchamos, comemos y fregamos los platos… y sobre la que una atención consciente y puramente objetiva de su espacio, los elementos que hay en él y la cotidianeidad que cobija abre un campo de juego inmenso para la mente”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Familia O’Sullivan» (casa 25)

“El dibujo y la escritura son medios a través de los que construir y habitar la arquitectura de ese espacio interior. Con los que explicar (…) cómo hay casas que se llevan cargadas a la espalda, que caben en la palma de una mano, que flotan sobre olas agitadas o se elevan sobre quietas aguas nocturnas, que son portátiles, que están hechas de aire, que albergan en su interior otras casas y habitaciones secretas, que hay casas que son cabezas y cabezas que son casas o suelo sobre el que se levantan bloques residenciales, que hay casas en bosques y bosques en casas, que hay personas que viven en un edificio de varios pisos que está dentro de sí mismos o en los sueños de otros… Metáforas que nos traen ecos de experiencias fenomenológicas que, en recuerdos y sueños, la lectura o la mirada, nos han hecho inquilinos o visitantes de aposentos, jardines, cocinas, salas, antiguas mansiones, pisos destartalados, desvanes, tramos de escalera, pasillos…, volviendo familiares lugares extraños y extraños lugares familiares, reconsiderar la extensión de la superficie de nuestro ser y la dimensión de nuestra escala física y psíquica dentro de él, y que aquí se nos reaproximan como heterodoxas realidades, no como irrealidades ni imposibilidades, sino dando una confirmación a la idea de que habitar es construir algo que está (siempre) más allá del esquema y volumen que un arquitecto define y materializa”.

(…)

Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Joao Almeida» (casa 28)

Y, finalmente:

“En La Poética del Espacio, Bachelard hace ver cómo el estado de conciencia de la infancia es el más afinado perceptor del espacio, el más virtuoso constructor de arquitectura interior, de sus muros y habitaciones más indestructibles. También, en consecuencia, podría pensarse, tal vez su más legítimo habitante. Ese estado de conciencia es un fundamento de trabajo para María José, del mismo modo que acceder al flujo de lo inconsciente lo es para las imágenes de Pep, ya que los niños ‘transitan por lugares muy libres, porque todavía no tienen muy fijos esos marcos de seguridad de los que los adultos se valen’. Es por ese motivo por el que al tener Casas entre las manos, aunque posiblemente reverberarán las impresiones y sensaciones de lecturas e imágenes en los que hemos reconocido con mayor claridad los andamios de nuestras propias arquitecturas interiores, es sobre todo importante volver a ver y sentir el extrañamiento del niño de cuatro años ante todo eso que lo rodea. Recuperar incluso el recuerdo de nuestra conciencia de pequeñez física respecto a casi todas las personas y cosas. (…) Esto último, que puede ser la permanente moraleja de Casas, no despista ni hace caer en lo ingenuo el sentido de un proyecto que surgió como pequeña vía de alivio en medio de una situación gravísima, sino que, al contrario, acentúa la trascendencia de llevar a cabo una extensa reflexión consciente sobre nuestra vivencia física y mental del espacio para exigir a la arquitectura que dé protección sana a toda nuestra libertad y fragilidad”.

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Casas

María José Ferrada y Pep Carrió

Nordicalibros

2023

Resumen

Casas es un viaje literario por distintas formas de habitar esos espacios que denominamos «casa». Por la autora ganadora del Premio Cervantes Chico Iberoamericano 2022.

Los autores de este libro nos llevan a un viaje por las distintas formas de habitar una casa. Partiendo de ilustraciones de Pep Carrió realizadas con marcadores acrílicos, la escritora María José Ferrada recurre al lenguaje poético y al humor para proponer un conjunto de microrrelatos que invitan a los lectores a observar sus propias formas de habitar el mundo. «La casa tiene que ver con el espacio físico, pero también con el espacio interior que uno habita. Puedes estar muy tranquilo en una vivienda muy pequeña y muy agobiado en otra enorme en mitad del campo. Una misma casa de treinta metros cuadrados puede ser un hogar plácido para un individuo y una celda asfixiante para otro», dice María José Ferrada.

Nota

Nos ha parecido pertinente, por lo complementario, transcribir también pero en otra entrada, el artículo “¿Qué es una casa?” publicado el 11 de abril en el diario El País por Anatxu Zabalbeascoa en su columna Del tirador a la ciudad, dedicado al libro que hoy nos ha ocupado.

ACA

Procedencia de las imágenes

https://www.domestika.org/es/projects/125580-el-lenguaje-de-las-cosas

La tristeza de las cosas

https://www.facebook.com/photo/?fbid=2544273522344956&set=a.284138575025140

https://www.instagram.com/diariovisual_pepcarrio/

«Casas», de María José Ferrada y Pep Carrió

Casas