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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 241

La aparición del primer número mensual de la Revista Municipal del Distrito Federal en noviembre de 1939 con su respectivo suplemento (cuya portada engalana nuestra postal del día de hoy), se ofreció como la oportunidad de dar a la luz con gran detalle el trabajo que encerraba la realización del “Plan Monumental de Caracas” que posteriormente sería conocido como “Plan Rotival”.

De la mano de Juan José Martín Frechilla a través del libro Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004) y en particular del “Diálogo mampuesto con Maurice Rotival” (basado en una serie de entrevistas realizadas por Esther Elena Marcano en su oficina de París los días 6 y 12 de junio de 1977), sería bueno recordar las circunstancias que privaron para contratar la realización del Plan al equipo francés integrado por los urbanistas Henry Prost (quien lo encabezaba), Maurice Rotival, Jacques Lambert y el ingeniero Wegenstein, especialista en hidráulica.

1. Plano de Caracas y sus alrededores. Eduardo Röhl. 1934.

Allí señala el propio Rotival: “La decisión de venir a Caracas fue tomada por el gobierno venezolano cuando le pidió al gobierno francés enviar uno o dos urbanistas para hacer una avenida Monumental que debía llamarse avenida Bolívar; ése fue el origen de mi viaje. Era una especie de concurso; por esa razón el gobierno francés hizo la escogencia dentro de varios urbanistas franceses. La decisión recayó en Monsieur Lambert y en mí. Era el año 1938 cuando el concurso fue abierto y consistía en proyectar una avenida. Monsieur Lambert y yo nos pusimos de acuerdo para realizar un proyecto conjunto y es así como él partió a fines del 38 o a comienzos del 39 y yo me reuní con él a comienzos del 39”.

El relato de Rotival tiene un interesante preámbulo abordado en el segmento denominado “Razones y contexto de un contrato”, que Martín Frechilla construye con abundante documentación mostrando que el asunto no anduvo siempre sobre ruedas. Así, será en 1936 cuando tras la muerte de Juan Vicente Gómez y habiendo anunciado el primer mandatario Eleazar López Contreras el que es conocido como el “Plan de Febrero”, que ese mismo mes ya se empiece a hablar, a través de un artículo anónimo publicado en las páginas del diario El Universal titulado “Proyecto de ensanche para Caracas. Cómo resolver el problema de la congestión del tráfico”, de la necesidad de “abrir una gran vía que permitiese a la capital pasar de pueblo a ciudad para mejorar la circulación de vehículos hacia el este…”, primer eslabón de una “propaganda perfectamente diseñada” que tendría en la presentación por parte de Luis Roche de su plan para el “Embellecimiento de Caracas” y su campaña “Hacia una Caracas grande”, otra importante referencia dentro del camino que conduciría a la firma en abril de 1938 del contrato con que se inició la elaboración del Plan Monumental.


Martín Frechilla denomina como el “incidente Bedel” justamente el tránsito transcurrido entre septiembre de 1936 y abril de 1938 o, en otras palabras, desde el momento en que el francés Jacques Bedel (gestor de un consorcio conformado por tres importantes compañías francesas: Schneider & Cie, Societé de Construction des Batignolles -SCB- y Societé des Grandes Travaux de Marseille -SGTM-) publica imprudentemente una correspondencia cursada al gobernador del Distrito Federal Elbano Mibelli (causando un efecto negativo en los intereses que supuestamente representaba), hasta la firma del acuerdo para realizar el Plan, que contemplará: “las conversaciones en París entre Jacques Lambert y Maurice Rotival; la decisión del consorcio empresarial de enviar dos misiones –obras públicas y urbanismo; el abandono posterior  del consorcio de obras públicas del tema urbano; la formación del grupo Prost, Lambert, Rotival y Wegenstein y el financiamiento de la Societé ETEFU de la ‘misión de prospección’ de Lambert en 1937; la ‘ayuda continua y eficaz’ de los señores Zuloaga y Guinand, y en especial de este último, para la concertación de las audiencias y la preparación de informes y modelos de contrato para la gobernación; el acuerdo de abril de 1938 con el gobernador Mibelli”, para cuando la figura del incómodo Bedel había quedado fuera de juego y prácticamente se estrenaba la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal en la que ya figuraba Leopoldo Martínez Olavarría.

Paralelamente, Martín Frechilla recoge también las reacciones que se fueron produciendo en la opinión pública nacional cuando se devela el curso de las “secretas” negociaciones que adelantaba la Gobernación con “Bedel y compañía”, iniciándose con la de Simón Planas Suárez a través de un artículo aparecido en La Esfera el 29 de septiembre de 1936 titulado “La modernización de Caracas”, donde “razonaba sobre los alcances económicos y el grave compromiso que encerraban los proyectos desde el punto de vista del riesgo para la autonomía administrativa y la independencia financiera del municipio y de la nación”.

Al artículo de Plana Suárez siguió la carta publicada en El Universal con el mismo título (“La modernización de Caracas”) por la Asociación Venezolana de Ingenieros (AVI) donde se destaca el error que se comete al no tomarse en cuenta miembros de ese gremio graduados en el exterior con títulos no revalidables en Venezuela, residenciados en país y con formación en el área para la realización de los trabajos que se estaban contratando, sugiriendo que los urbanistas franceses debían pasar a ser fundamentalmente “asesores” y sus títulos “verificados por el Colegio de Ingenieros de Venezuela de acuerdo con la Ley”.

Otro elemento importante surgido como respaldo a la misiva elaborada por la AVI lo constituyó el impulso dado a la realización del “Plan General de Desarrollo Urbano de Caracas” que se anunciaba sería emprendido entre dicha Asociación y el Ministerio de Obras Públicas (MOP), con Tomás Pacanins al frente, punto de partida del pulso que sostendrían en adelante el MOP y la Gobernación. Los cuatro grandes planos elaborados (de los nueve anunciados) fechados octubre, noviembre y diciembre de 1936 que abarcan la totalidad del Valle de Caracas hasta Petate formarán parte del material publicado en el nº 1 la Revista Municipal del Distrito Federal que hoy nos ocupa.

2. Plan Monumental. Perspectiva del proyecto de la avenida principal (luego avenida Bolívar)
3. Zonas cuya expropiación es necesaria para el arreglo del centro de la ciudad (segunda solución)
4. Plan Monumental. Izquierda: Sección con gabarito para una calle de 20 mts de ancho. Derecha: Perspectiva del proyecto de la avenida principal (luego avenida Bolívar)
5. Plan Monumental. Izquierda: Esquema de las construcciones y calles existentes y de los ensanches con proyecto a la red complementaria de calles. Derecha: Plano de la circulación futura por las nuevas avenidas y calles
6. Plano general de las nuevas avenidas , calles y carreteras, 1938. Ministerio de Obras Públicas

Superando todos los obstáculos el “Plan Monumental de Caracas”, realizado entre enero y marzo de 1939 en París bajo la dirección de Prost, fue presentado ante el Concejo Municipal en julio de ese mismo año. Martín Frechilla relatará  cómo “para esa fecha, Jacques Lambert ya no se encontrará en Caracas; Henry Prost lo había enviado a Turquía, donde continuó trabajando hasta marzo de 1941, cuando regresó a Francia y fue finalmente nombrado, durante la guerra, Inspector General de Urbanismo de Lyon. El que sí se quedó para enfrentar junto a los profesionales venezolanos de la Dirección de Urbanismo de la Gobernación, el proceso de discusión  y convencimiento de la Comisión Especial del Concejo Municipal designada para estudiar el Plan de Urbanismo para Caracas, fue Maurice Rotival”.

Luego de que los concejales recibieran durante los meses de julio y agosto de 1939 a diversos funcionarios y profesionales vinculados al desarrollo urbano de la ciudad y decidieran el método de discusión que llevarían adelante para la revisión del Plan (comenzado por los aspectos técnicos y terminando con los financieros pasando por los legales), y de haberse decidido darle difusión a través tanto de la Revista Municipal como de un documental cinematográfico impulsado desde la Gobernación titulado “Caracas Futura”, la Comisión Especial termina su informe en abril de 1940: “en él exponía la forma y los alcances de su trabajo, los métodos de la divulgación del Plan (…), reafirmaban la necesidad y las razones del plan y criticaban el proceso seguido por la Gobernación del Distrito Federal”, señalando que la forma utilizada para la obtención del proyecto no fue totalmente acertada ya que hubiera sido más aconsejable promover “un concurso internacional entre urbanistas de reconocida competencia”, lo que habría permitido obtener varios proyectos, seleccionar el mejor, y además habría significado un considerable ahorro de recursos. Fue en la sesión del 29 de abril de 1940 cuando finalmente el Concejo Municipal “aprobó el Informe de la Comisión, y en consecuencia, el Plan Director de Calles y Avenidas”, nos informará Martín Frechilla así como que para ese momento Maurice Rotival no estaba en Caracas sino en Estados Unidos gestionando nuevas actividades profesionales.

7. Izquierda: Fotograma de entrada del documental «Caracas futura» realizado en 1939 por la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal como medio de difusión popular del «Plan Monumental de Caracas». Derecha: Suplemento del nº 1 de la Revista Municipal del Distrito Federal, 1939
8. Plan Monumental. El nuevo capitolio y la plaza mayor
9. Plan Monumental. Propuesta de mercado para San Juan

El Plan, tal y como ya adelantamos, es presentado en la Revista Municipal en un tono eminentemente divulgativo. Así a la pregunta hecha dentro de la publicación acerca de ¿Cuáles son entonces las prioridades del “Plan”?, se responde: “1º Solucionar el problema del tráfico mediante avenidas capaces de absorber la masa total de vehículos, creando así una amplia circulación Este-Oeste y, abriendo, al mismo tiempo las diagonales necesarias. 2º Encauzar el sentido principal de la circulación por medio de una avenida central que, por sus proporciones y las fachadas de sus edificios dé a la Ciudad un aspecto monumental imprimiéndole un carácter especial. 3º Crear plazas monumentales en donde el tráfico se reparta fácilmente y el movimiento del público pueda ser ordenado durante las grandes festividades. 4º Crear paseos, que en la actualidad no existen, acondicionando razonablemente las nuevas avenidas y las plazas y construyendo nuevos parques. 5º Determinar los terrenos para la construcción de los nuevos edificios oficiales: Capitolio, Ayuntamiento, Ministerios, Mercados, Escuelas, etc. 6º Levantar, de acuerdo con el trazado de avenidas y calles, un plano claro y comprensible de zonas que permitan a la iniciativa privada hacer sus inversiones en inmuebles, con la seguridad y garantía de una valorización de los barrios de la Ciudad y 7º Proveer zonas comerciales e industriales”. De esa forma se marcaba indefectiblemente el camino que seguiría la planificación de la ciudad.

Rotival de entre los miembros del equipo será quien más tiempo permanecería en Venezuela retornando en diversas ocasiones posteriormente. De allí que sea su nombre el que se asocie al Plan Monumental que se encadenaría con el “Plano Regulador de Caracas” de 1951 y luego con la “Tesis para Caracas” de 1959 en los cuales el urbanista francés interviene.

A la hora de escoger entre la renovación y la extensión de la ciudad, el Plan Monumental se decanta por la primera y ante la posibilidad de desplazar su centro urbano apuesta por su valorización. Los referentes del París de Hausmann son utilizados como estrategia y modelo a seguir a la hora de tomar importantes decisiones vinculadas al diseño de los espacios públicos, sus conexiones y algunas de las edificaciones que los ocuparían. Las obras, como ya se adelantó, contemplaban la gran Avenida Bolívar imaginada como los Campos Elíseos que terminaría en Los Caobos así como aquellos terminan en el Bois de Boulogne; sedes del distrito ministerial, el nuevo Panteón Nacional, el nuevo Congreso de la República alrededor de la plaza ubicada a los pies de El Calvario; y una Propuesta para la construcción del Mercado para la Parroquia San Juan de Caracas, obras que nunca se concretaron.

Acerca de los efectos que sobre el desarrollo urbano de la Caracas tuvieron las propuestas hechas por el Plan Monumental se ha escrito mucho. También sobre el hecho de que Carlos Raúl Villanueva al proyectar la Reurbanización de El Silencio fue el primero en desconocer sus lineamientos particularmente al concebir el espacio de la plaza O’Leary, colocar como remate del eje monumental el Bloque nº 1 y no dejar libre la visual hacia el cerro El Calvario. Por otro lado, Rotival al regresar al país en 1946 durante el Trienio a instancias del ministro encargado de Obras Públicas Luis Lander, presencia los trabajos de se adelantaban para la construcción de la avenida Bolívar (entre ellos el momento en que se demuele el hotel Majestic), le da el visto bueno a la realización del Centro Simón Bolívar (el cual asume como si fuera de su autoría) y realiza un plano del valle de Caracas y sus alrededores.

Al ser entrevistado en 1977, Rotival se muestra muy crítico con relación a la Reurbanización de El Silencio lo cual no se compadece con el ensayo “Caracas marcha hacia delante” que escribiera para el libro editado por Villanueva en 1950 dedicado a esta obra titulado La Caracas de ayer y de hoy : su arquitectura colonial y la reurbanización de El Silencio. Por otro lado señalará con relación a lo que finalmente fue el trazado avenida Bolívar: “El proyecto original era más completo (…) de un lado habíamos diseñado espacios para la recreación y del otro los negocios, un poco como pasó después en el Parque Central de hoy. Teníamos el Plan de Caracas dentro de los más mínimos detalles”. Para poder tener una visión mucho más actualizada de todo lo que tuvo su origen con la publicación en 1939 del Plan Monumental de Caracas en la Revista Municipal del Distrito Federal nada como consultar El Plan Rotival. La Caracas que no fue. 1939-1989. Un plan urbano para Caracas editado por el Instituto de Urbanismo de la FAU UCV en 1991 bajo la coordinación de Marta Vallmitjana con motivo de haberse cumplido en 1989 50 años de la publicación a la que hoy nos hemos dedicado. Con respecto al destino desigual que ha tenido la avenida Bolívar tampoco estaría de más consultar la serie de textos que bajo el título de «Una pequeña historia necesaria» publicó Oscar Tenreiro en su blog Entre lo cierto y lo verdadero entre diciembre de 2013 y febrero de 2014.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/

2, 3, 4, 5, 8 y 9. Revista Municipal del Distrito Federal. Noviembre de 1939. Año 1. Número 1. Caracas-Venezuela

6. https://guiaccs.com/planos/el-plan-rotival/

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 240

Sin ser el edificio más emblemático ni tampoco el más conocido de cuantos se proyectaron en la oficina fundada prácticamente después de graduados ambos de arquitectos en 1957, en la sexta promoción de la FAU UCV, por Bernardo Borges Winkelmann (1932-2010) y Francisco Pimentel Malaussena (1934), bajo el nombre de A. A. Arquitectos Asociados, el Colegio Loyola en Puerto Ordaz (hoy conocido como Colegio Loyola-Gumilla), constituye, por un lado, una de las pocas oportunidades que tuvieron de diseñar una edificación de esas características y por el otro el hacerlo lejos de Caracas ciudad donde la firma concentró su actividad y con el tiempo acumuló sus más importantes realizaciones.

Además, tampoco es menos importante considerar el hecho de que los jesuitas apostaran por levantar una importante sede educativa a escasos seis años de haberse colocado la primera piedra de lo que se consideró la unificación de los pueblos del recién creado Distrito Caroní, en una sola ciudad con el nombre de Santo Tomé de Guayana o Ciudad Guayana, apostando fuerte al futuro de una zona que se ofrecía como epicentro del mayor desarrollo industrial del país basado en la extracción y producción de hierro y aluminio. Para que ello ocurriera es necesario agregar que tal iniciativa se dio gracias a una invitación que realizara a la congregación religiosa el general Rafael Alfonzo Ravard, presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), antiguo alumno del Colegio San Ignacio de Caracas, la cual aceptó el llamado. Ravard, afanado en incorporar educación católica de calidad para la naciente ciudad, firmaría en 1964 un contrato como máxima autoridad de la Corporación con los jesuitas para aportar el terreno y la construcción de la nueva sede. Mientras se realizaba el proyecto y ejecutaba la obra, el colegio inició sus actividades en una instalación provisional en el Parque Cachamay en 1965 (en lo que hoy sería el helipuerto del Hotel Venetur Intercontinental). Ravard, además, contaría con la incondicional colaboración del padre José Luis Andueza (primer Rector y a la vez Director desde 1967 hasta 1973) y el hermano José María Armentia (primer Director entre 1965 y 1967), quienes llevarían las riendas de la institución.

1. Dos imágenes previas al año 1965 correspondientes al momento en que el Colegio Loyola-Gumilla aún se denominaba Colegio de los Padres Jesuitas y que luego se conocerá como Colegio Loyola. Su denominación actual es del año 1968

Del portal http://www.loyola85.com/Historia/historiacolegio.htm hemos sabido que la entidad “inicialmente fue conocida como Colegio de los Padres Jesuitas, luego como Colegio Loyola y desde 1968 al unirse los alumnos del Instituto Gumilla (fundado por el Padre Palacios de Borao en 1959) obtiene su denominación actual: Colegio Loyola-Gumilla”. También que a mediados de 1965 cuando comienzó a funcionar “contaba con 90 alumnos, y para el siguiente con 248. En mayo de 1966, debido a la subida del río, se mudó a unas instalaciones de la CVG en la urbanización Chilemex. En 1967 inició sus labores en la locación actual, aún en construcción”, la cual se inauguraría oficialmente en 1968. Más adelante, en el curso escolar 1968-69, tras la muerte del padre Palacios el año anterior, se anexó por orden de Roma el Instituto Gumilla al Colegio y comenzó la enseñanza mixta en bachillerato conviertiéndose en el primer Colegio mixto de la Compañía de Jesús en Venezuela. La primera promoción se graduó en 1969 con los alumnos provenientes del Gumilla. “En el curso 1974-1975 el pre-escolar se inscribe en el Ministerio de Educación. Los primeros alumnos que entraron en el kinder del Colegio Loyola-Gumilla, se graduaron en el año escolar 1976-1977. El preescolar y de primero a sexto grado funcionaron con dos secciones hasta el curso 1980-1981. En el curso 1981-1982 comienza a funcionar el kinder mixto con tres secciones (…) Entre 1968 y 1971 el Colegio tuvo alumnos internos y entre 1970 y 1978 funcionó el turno nocturno. La mayor cantidad de alumnos en estudio se alcanzó en 1989 con un total de 1.727 …”. Las religiosas Esclavas de Cristo Rey, quienes tenían a su cargo la formación de preescolar y primaria desde su fundación se retiraron del Colegio en 1980.

2. Toma satelital de la zona de Puerto Ordaz donde se encuentra ubicado el Colegio Loyola-Gumilla

Bernardo Borges, quien tuvo a su cargo la dirección del proyecto con la colaboración de su socio Francisco Pimentel y de un joven arquitecto graduado en 1963 incorporado a la oficina llamado Pablo Lasala, recibe un completo programa de actividades y un espléndido terreno de 20 hectáreas de la urbanización Los Saltos, en el cruce de la avenida Guayana con la Vía Colombia, con vistas hacia el Parque Cachamay y el Río Caroní para implantar allí la edificación. Debía disponer de aulas de clases, auditorio, capilla, bibliotecas, laboratorios de biología, física, química, comedor, estacionamientos, áreas de servicio, canchas de fútbol, baloncesto y béisbol en medio de una zona que no contaba con referencias edificadas en los alrededores por lo que el partido inicial contemplaba el que fuese la instalación la que creara su propio contexto.

3. Vista aérea de las instalaciones del colegio
4. Plaza-patio de entrada al colegio

Se optó, tal y como se puede observar en la fotografía aérea que ilustra nuestra postal del día de hoy, por adoptar una solución horizontal organizada teniendo como corazón un gran espacio o plaza central (acompañado de un amplio estacionamiento) en torno al cual se colocaron la capilla (de planta circular) como elemento protagónico, las actividades culturales (de las que destaca la silueta del auditorio) y las directivas, disponiéndose el resto de los cuerpos contentivos de las áreas de aulas diferenciadas según los niveles educativos y alejadas entre sí: una hacia el norte y otra hacia el sur donde también se ubica la zona de servicios generales. Todo el conjunto se encuentra vinculado por una serie de corredores cubiertos que permiten comunicarse bajo sombra a lo largo del extendido edificio de 34.000 m2 de construcción destinado a una población de 1.500 alumnos.

5. Vista de un patio interior con el auditorio a mano derecha
6. Dos tomas exteriores de la capilla del colegio
7. Espacio interior de la capilla del colegio

El carácter que se le dio a la edificación se encontraba muy a tono con la línea “brutalista” en cuanto al uso honesto de los materiales que desde un inicio caracterizó la obra de Borges y Pimentel, donde predominaba el uso del concreto obra limpia, influencia de haber vivido en su etapa formativa la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas y herencia de las enseñanzas directas de Carlos Raúl Villanueva.

También presenta una cuidada resolución de las articulaciones e intersecciones que se producen entre los cuerpos que la integran y una correcta consideración de las variables climáticas de las que la orientación, la ventilación cruzada y la protección solar son sus consecuencias más directas. La capilla, como ya se señaló, pieza  de mayor jerarquía dentro del conjunto, denota, además, el manejo teatralizado de la luz a favor de una ambientación acorde al uso y un notable manejo y tratamiento de la forma y el volumen.

Borges y Pimentel, que como estudiantes formaron parte del grupo de 23 cursantes de 5º año que en 1957 obtuvo el Primer Premio del III Concurso Internacional para Escuelas de Arquitectura, evento integrado a la IV Bienal del Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil, con el trabajo “Comunidad Obrera de Putucual”, siempre estuvieron comprometidos con la actividad docente en la FAU UCV. Por tal motivo abrieron las puertas de su oficina a la incorporación no sólo del ya mencionado Pablo Lasala sino también de Jacobo Koifman (egresado en 1965) quien trabaja como arquitecto entre 1966 y 1986 y conformará con ellos entre 1986 y 1995 “BPK. Borges, Pimentel y Koifman Arquitectos”. Beltrán Alfaro, Alberto Espinal, Edwing Otero y Oscar Capiello (quien se asocia en 1990 creándose “T.A. Taller de Arquitectura”), entre otros, serán algunos de los talentosos arquitectos que pasaron por la firma.

De la oficina de Borges y Pimentel, miembros de lo que se podría denominar como la tercera generación de arquitectos modernos venezolanos, han salido un grupo importante de edificios que forman parte de la historia contemporánea de la ciudad de Caracas. En resumen, se pueden señalar los siguientes: el Proyecto del Conjunto El Universal (1968, en colaboración con el arquitecto inglés Georges Wilkie) del cual se construyó el edificio sede (1969) que en 1971 obtiene el Premio Nacional de Arquitectura; el edificio sede de Seguros La Previsora, C.A. donde colabora Jacobo Koifman y destaca la participación de Pablo Lasala y el calculista Agustín Mazzeo (1972); el edificio multifamiliar La Pirámide (Colinas de Bello Monte) con la participación de Beltrán Alfaro (1972); el Conjunto Residencial Parsanmón (Santa Mónica) junto a Jacobo Koifman (1972); el Centro Comercial Libertador (1973); la Torre Empresarial Parque del Este (Av. Francisco de Miranda) con Jacobo Koifman y Edwing Otero integrados al equipo (1978); la ampliación del Edificio Las Fundaciones (Av. Andrés Bello) con la colaboración de Pablo Lasala (1979); el Edificio CREMERCA (El Rosal) con participación de Jacobo Koifman (1980); el edificio sede de Británica de Seguros (Torre Británica) con la destacada participación de Jacobo Koifman y, de nuevo, del calculista Agustín Mazzeo (1982); la Torre Mijares (luego, Torre Banco de Lara) junto a Jacobo Koifman (1982); el estacionamiento y la Plaza de los Estadios de la UCV para los IX Juegos Deportivos Panamericanos, con Jacobo Koifman (1983); el Centro Empresarial Sabana Grande incorporándose Oscar Capiello al equipo (1997); el Centro Residencial Solano con Oscar Capiello (1998); y el Centro Plaza Las Américas II también con participación de Oscar Capiello (1999).

8. Espacios interiores de las áreas educativas
9. «La gran familia Loyola Gumilla: más de 1500 alumnos y un equipo de trabajo de más de 120 personas».

Actualmente el Colegio Loyola-Gumilla tiene más de 1.500 alumnos, un equipo de trabajo de más de 120 personas, un grupo de más de 70 profesores y ha formado a más de 5.000 egresados que, según su portal, “ ‘entramos para aprender y salimos para servir’ fomentando el pensamiento de San Ignacio de Loyola hace 475 años ‘en todo amar y servir’ y la frase que hace más de 280 años pronunció el padre Gumilla al sembrar la primera planta de café en estas tierras que ha sido nuestro eslogan: ‘lo sembré y creció’ ”. Con 55 años el Loyola-Gumilla sigue siendo el colegio “más joven” fundado por la Compañía de Jesús en Venezuela y de la Asociación de Colegios Jesuitas de Venezuela (ACSI) conformada, además, por el San Ignacio (Caracas) fundado en 1923, el Gonzaga (Maracaibo) creado en 1945 y el Instituto Técnico Jesús Obrero con su escuela y liceo (Caracas) de 1948.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. https://loyolagumilla.com.ve/52-anos-colegio-loyola-gumilla-alejandro-enrique-gamboa-diaz/

2. Captura tomada de Google Earth. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://comunikame.blogspot.com/2016/08/monsenor-ollaquindia-precursor-de-la.html

4. https://primicia.com.ve/guayana/ciudad/colegio-loyola-gumilla-cumple-55-anos/

5. https://es.foursquare.com/v/colegio-loyola-gumilla/4c029dc7187ec9286d71b47b/photos

6. https://www.jesuitasvenezuela.com/colegio-loyola-gumilla-cumple-52-anos/ y http://www.loyola85.com/Historia/historiacolegio.htm

7. https://loyolagumilla.com.ve/nosotros/20130207_180143/

8. http://patty.omegastar.com/school/el_colegio/elcolegio_index.shtml

9. https://paginatresblog.wordpress.com/2015/10/04/loyola-soy/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 239

El Centro Comercial Bello Monte (a veces denominado Centro Bello Monte o también Torre Bello Monte) es el primer edificio de envergadura realizado con éxito en Caracas por BFG Arquitectos, firma conformada en 1970 por Moisés Benacerraf, Manuel Fuentes y Carlos Gómez de Llarena. Fuentes se independiza en 1973 pero la sociedad Benacerraf  & Gómez Arquitectura perdurará por más de 30 años constituyéndose en una de las oficinas de arquitectura más importantes de la historia reciente en Venezuela. Es de destacar que aquel mismo año de 1970 Benacerraf, Fuentes y Gómez ganan el Primer Premio del Concurso Internacional para el Palacio Municipal de Caracas y en 1976 el Premio Nacional de Arquitectura con la Torre Europa construida entre 1971 y 1975.

1. Centro Comercial Bello Monte, Colinas de Bello Monte, Caracas. Tinta sobre albanene. Carlos Gómez de Llarena, 1970

Para Hannia Gómez en “Obra Reciente de Benacerraf & Gómez. Caracas, Venezuela”, publicado en el blog Desde la Memoria Urbana el 27 de abril de 2016, “En la obra conjunta Benacerraf & Gómez van a encontrarse la primera modernidad venezolana más ortodoxa, encarnada en la experiencia de Benacerraf, con la nueva modernidad venezolana de la segunda mitad del siglo, actualizada por la fuerza proyectual de Gómez de Llarena, cuando la memoria de la propia modernidad y la necesidad de darle importancia a lo urbano se estaban haciendo cada vez más presentes y urgentes, y se estaban redoblando tanto la sofisticación del diseño y la importancia de la estructura, como la aspiración a la excelencia en la calidad de la construcción y en el refinamiento en los detalles. (…) La capacidad de Gómez de Llarena como dibujante de perspectivas (en las que no solo dibuja sino que diseña los proyectos), le abrieron el camino desde muy temprano en su carrera, contando con una oficina de arquitectura propia desde los veinte años de edad, trabajando para los arquitectos Martín Vegas, José Miguel Galia y Walter J. Alcock. Esta facultad, y la inclinación por el diseño en perspectiva de los volúmenes calzando en los escenarios de la ciudad, marcará inmediatamente el perfil de la obra de Benacerraf & Gómez.»

2. Pequeño centro comercial ubicado en el cruce de la Avenida Principal de Bello Monte y la Calle Lincoln (frente a la tienda por departamentos Sears), que fue demolido en 1970 para iniciar la construcción de la Centro Comercial Bello Monte. El edificio ha sido atribuido al arquitecto norteamericano Don Hatch.
3. Dos vistas de la fachada sur del Centro Comercial Bello Monte

Ubicado en la zona comercial de la Urbanización Colinas de Bello Monte entre las avenidas Principal de Bello Monte y Leonardo Da Vinci y la calle Lincoln, la obra de 19.000 m2 de construcción descansa sobre un terreno de 3.600 m2 en el que anteriormente se encontraba un pequeño centro comercial que había sido construido en los años 50 frente a la tienda por departamentos Sears. Fue proyectada para contener 12 apartamentos tipo estudio en cada uno de los 11 pisos de la torre, planta baja y mezzanina comercial, y estacionamiento en el sótano y parte del nivel calle.

4. Comparativa de las plantas tipos de las torres de oficina de Benacerraf & Gómez 1970-1998. Torre Bello Monte (remarcada), Torre Europa, Torre América, Torre El Recreo y Torre Copérnico

Este notable edificio también da inicio al desarrollo de una tipología que será aplicada y desarrollada posteriormente por Benacerraf & Gómez en obras como la ya mencionada Torre Europa y continuará con la Torre América (1978), la Torre del Banco Unión (1980), las torres gemelas del Centro El Recreo (1990) y las del Centro San Ignacio (1998). “Observando algunas de las plantas de sus torres de oficinas entre 1970 y 1998, vemos como ‘todos los edificios tienen la misma planta’. Porque ellas no son sino una repetición diferente de un mismo tema. En todas se trabaja la misma idea de ‘la planta útil’: un enorme container, una planta amplia y modular que funciona diáfanamente, un uso del piso total, con su circulación vertical y horizontal y la ubicación clara de los grandes servicios y de la ductería. ‘Una constante desde la Torre Bello Monte (1970)’ ”, recogerá Hannia Gómez intercalando frases del arquitecto Gómez de Llarena.

5. Vista hacia el este que permite apreciar las fachadas norte y oeste del Centro Comercial Bello Monte

Asimismo el Centro Comercial Bello Monte comienza a señalar una ruta relacionada con el compromiso urbano que todas las obras de la firma han demostrado tener en el tiempo. “El edificio ‘es como un guante que calza perfectamente bien en el lugar y lo hace entendible, lo hace lógico. Desde su primer croquis debe crear y resolver la situación urbana donde se encuentra. Luego, se vuelve indispensable para entender ese espacio. Cada edificio es imprescindible en el lugar donde está’. Ambas ideas estarán en toda la obra de Benacerraf & Gómez. Una arquitectura legible y un instrumento para reorganizar la ciudad. Pero también, un sistema”, afirmará Hannia Gómez.

La franqueza que exteriormente manifiesta el edificio, construido en concreto obra limpia obedeciendo a una clara modulación estructural, permite rescatar el principio de que se trata de “una arquitectura que se entiende al observarla perfectamente bien: cuáles son sus partes, cuáles son sus elementos constitutivos, cómo son las oficinas, cómo son los comercios, cómo los medios de escape, dónde están las circulaciones, los accesos, las instalaciones. ‘La expresión exterior es el resultado de cómo todo funciona por dentro. La expresión es la idea, cómo esta se construyó y cómo funciona; es expresar la verdad. Todo lo expresa el edificio; todo se lee: la modulación, las columnas, las vigas, los muros de resistencia que refuerzan la estructura, incluso desde el aire’ «.

6. Centro Comercial Bello Monte. Vista de la torre y detalle de la fachada este
7. Acceso a la torre de oficinas del Centro Comercial Bello Monte

Durante muchos años tal y como lo fueran el Centro Profesional del Este y el Centro Comercial Mata de Coco en su momento, en el Centro Comercial Bello Monte tuvieron su asiento un grupo importante de oficinas de arquitectura e incluso de profesionales que formaban parte de los servicios por ellos requeridos, quienes pudieron comprar o alquilar espacios en momentos en que la bonanza económica del país y la abundancia de trabajo lo permitieron. Las dimensiones de los apartamentos (tipo estudio) que originalmente conformaban la torre, permitían un buen acomodo para estas actividades hasta el punto de que con el tiempo el cambio de uso se tornó inminente. La alta concentración de arquitectos obedeció a las comodidades que la edificación ofrecía, su excelente ubicación y conectividad con el resto de la ciudad a lo cual se sumaba la cercanía de la UCV, institución en la que muchos de ellos daban clases por lo cual también era visitado por un nutrido grupo de estudiantes que los consultaban, trabajaban o colaboraban con ellos. El tratarse de un proyecto en el que intervino Carlos Gómez de Llarena, profesor activo y muy respetado, y su probable actuación como promotor de la venta de los apartamentos entre sus colegas, debe haber influido también en ello.

Es de hacer notar que había mucha movilidad de personal entre las diversas oficinas, además de que se promovía el intercambio y colaboración profesional creándose un clima de franca camaradería. Como dato anecdótico se puede asomar el hecho de que en momentos en que se abrían las convocatorias a concursos de arquitectura, frecuentes en las tres últimas décadas del siglo XX, el edificio se sumía en un clima de tensión y sana competencia en virtud de que muchos de sus ocupantes eran asiduos participantes en tales eventos, saliendo de allí un elevado porcentaje de ganadores, de premiados en general y de mencionados.

Del numeroso grupo de arquitectos y firmas que tuvieron y aún tienen al Centro Comercial Bello Monte como base de operaciones vale la pena destacar: BFG Arquitectos (Moisés Benacerraf, Manuel Fuentes y Carlos Gómez de Llarena) y luego Benacerraf & Gómez Arquitectura quienes mantuvieron su oficina allí por varios años, en el PH, hasta mudarse a la Torre América; la firma conformada por Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Jacobo Koifman (piso 9), luego continuada por Pimentel y Oscar Capiello en el mismo espacio; la sociedad entre Edwing Otero (quien venía de trabajar con Borges y Pimentel) y Alfredo Sanabria la cual devino luego en OSLD cuando se incorporaron Juan Luchsinger y Hugo D’Enjoy (piso 10), conservando Otero aún la oficina; Gustavo Legórburu, su hijo Gustavo Luis y su esposa Maritza (piso 10); José Miguel Roig y luego su hijo Cristóbal (piso 10); Pablo Lasala (quien también había trabajado anteriormente con Borges y Pimentel) y su esposa Silvia Hernández incorporándose luego sus hijas Isabel y Ana (piso 5); Jesús Tenreiro, su esposa Ana y sus discípulos Manuel Delgado y Rafael Urbina compartieron espacio en el piso 3; Armando Hernández (piso 11); Roberto Puchetti (piso 5); Hernán Zamora y Henry Vicente; Jesús Sandoval; Alberto Enríquez; Doménico Silvestro (posteriormente trasladado a la Torre América); y SPA (Joel Sanz, Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha). Debemos reconocer que este somero recuento lo hemos logrado confeccionar gracias al apoyo y buena memoria de Alfredo Sanabria.

Para finalizar vale la pena agregar que, pese al cambio de uso que sufrió y los años transcurridos, el Centro Comercial Bello Monte presenta hoy en día, gracias a la nobleza y calidad de su construcción y al mantenimiento que lo ha acompañado, un buen estado de conservación. Sus moduladas y bien proporcionadas fachadas largas (norte y sur), beneficiadas por la incorporación de jardineras previstas como elementos de protección solar y espacios generadores de sombra, han podido absorber y disimular en gran medida los efectos de la aparición de equipos de aire acondicionado que paulatinamente fueron apareciendo, otro acierto a sumar a los ya mencionados dentro de esta obra que sin duda ha dejado huella.

8. Vista desde el este del Centro Comercial Bello Monte

Nota
De acuerdo a lo que se recoge en https://carlosgomezdellarena.blogspot.com/2010/10/biografia-biography.html, “En Marzo de 1971 BFG Arquitectos gana el Premio Municipal del Distrito Sucre en la Quinta Bienal de Arquitectura por el proyecto del Centro Bello Monte”. Este dato pareciera que tiene que ser revisado ya que, en primer lugar, la Quinta Bienal de Arquitectura se realizó en 1973 y, en segundo lugar, el Premio Municipal del Distrito Sucre de aquella ocasión le fue otorgado a la Torre La Primera proyecto de Celina Bentata. Nos preguntamos si el premio otorgado no corresponderá al Distrito Federal de esa misma Bienal ya que el edificio se encuentra justo en el límite entre ambas circunscripciones.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 4. http://hanniagomez.blogspot.com/2016/04/obra-reciente-de-benacerraf-gomez.html

2, 3 y 8. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5, 6 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 238

El plano que ilustra nuestra postal del día de hoy representa una transcripción  fechada el 19 de marzo de 1913 realizada por Florentino Aristeiguieta del “Plano topográfico de una parte del Valle de los Caracas. 1567” tal y como reza en el documento perteneciente a la Colección Archivo General de Planos, Biblioteca Nacional, Caracas.

Siguiendo la pista que ofrece su leyenda el plano muestra la situación y forma de organización del probable asentamiento militar que precedió a la fundación de Caracas por parte de Diego de Losada.

Es importante señalar que la existencia de este plano no debe ser vista como un hecho concluyente, pues historiadores señalan que el establecimiento del campamento definitivo se llevó a cabo en varios intentos discontinuos, en diversos lugares del valle en vista de la hostilidad de los indios Caracas, el último de los cuales condujo a la fundación del pueblo que recibió el nombre de “Santiago de León de Caracas”.

En relación a los intentos de conquista del territorio, “el primero fue la creación, en 1560, del hato de San Francisco, por Francisco Fajardo, posiblemente en lo que hoy es Catia; el segundo, el establecimiento con fecha 1 de agosto de 1561, de la villa de San Francisco en el mismo lugar, por Juan Rodríguez Suárez, quien llegó a nombrar alcaldes y regidores. Tanto el hato como la villa tuvieron corta vida, en razón de la hostilidad de los indígenas circunvecinos; sin embargo, el propósito de permanencia parece haber animado a quienes efectuaron las respectivas fundaciones”, de acuerdo al Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar (http://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/c/caracas/).

Divergentes apreciaciones de estos dos hechos y de su relación con la fundación de Caracas, han alimentado el problema histórico que se examina: para unos, el hato y la villa de San Francisco fueron meros intentos fracasados, solo con valor anecdótico, estando en el acto de Losada el verdadero comienzo de un poblamiento efectivo; otros estiman que los dos hechos iniciales, si bien aparecen como antecedentes importantes de la fundación de Caracas, no tienen relación entre sí ni con esta última; algunos más plantean que los tres hechos formaron parte integral de un solo y mismo proceso de ocupación y poblamiento de nuevos territorios, siendo el de Losada la culminación de una primera etapa caracterizada por los intentos de formar y consolidar asentamientos permanentes.

Desde esta perspectiva, la fundación de Caracas constituyó ante todo el paso definitivo de un proceso que ya venía en marcha, y no el desencadenante; por ello, se entiende que más que una fundación en primera instancia, la de Caracas tuvo el carácter de restablecimiento o reedificación de la anterior villa de San Francisco, la cual, a su vez, había sustituido al hato de Fajardo. Esta apreciación final ha sido formulada anteriormente por diversos cronistas y por autores más recientes, para los cuales Diego de Losada repobló o reedificó un asentamiento previo, rebautizándolo.

La copia que realiza Aristeiguieta, a escala 1:20.000, precisa la exacta situación del probable del campamento militar español en un rico contexto fluvial de ríos y múltiples quebradas. El dibujo las identifica por su nombre e importancia gracias al tamaño de la tipografía, pero también diferenciando su caudal de agua, torrente y magnitud por el ancho del trazo que las representa. Aristeiguieta señala a su vez el sentido del río Guayre, que corre al oriente, y la flecha que señala el norte, como sistema de convención cartográfica.

Desde el punto de vista defensivo y militar la copia de Aristeiguieta muestra con claridad, recurriendo a un sistema de signos, la disposición en forma concéntrica de los distintos elementos defensivos configurando anillos de protección alrededor del campamento, siguiendo las normas de la tratadística militar de la época.

Según detalla Juan Molina Fernández en “Formaciones de los Tercios en el siglo XVI”, texto aparecido en Bellumartis Historia Militar, una correcta distribución de las tropas podía ser la diferencia entre el caos y la victoria. Los campamentos solían organizarse en función del tamaño y el lugar donde estuvieran montados. Los mandos solían acomodarse en el centro del campamento, pero esto podía modificarse ligeramente en función de la existencia o no de viviendas cómodas en los alrededores. Sin embargo, era crucial que los mandos estuviesen en el centro, pues era el mejor lugar para recibir información y despachar órdenes.

El asentamiento se sitúa entre dos cauces de agua y se vale de ellos como elementos de protección y resguardo, para terminar de conformar el sistema de defensa.
Los europeos se establecen sobre el territorio con cuatro tiendas levantadas a 880-900 metros de altura sobre el nivel del mar, ubicadas al centro entre las quebradas de Los Padrones al oeste (un afluente del rio Caroata), y el río Catuche al este. El área está resguardada por “fosos de defensa” construidos por los soldados al norte y al sur; y por la unidad básica e irreductible del ejercito español compuesta por arcabuceros, rodeleros y lanceros denominada “Los tercios”, cuyo objetivo era lograr que la ocupación española fuera irreductible.

Los “cuerpos de arcabus” o arcabuceros con una misión ofensiva, se ubicaron en cinco puntos en formaciones conocidas como “mangas”, protegiendo todo el perímetro del campamento, ocupando posiciones más apartadas de los cuadros que formaban lanceros y rodeleros, amenazando las líneas enemigas con sus arcabuces con fuste de madera, que disparaban balas de plomo o estaño. De igual forma cuatro piezas de artillería o cañones situados de manera estratégica protegían los cuatro flancos.

Seis unidades de infantería española o “rodeleros” provistos de espadas y escudos redondos dispuestos para la lucha cuerpo a cuerpo, creando una doble línea de defensa, completaban el sistema protegiendo las tiendas. Esta formación militar, siguiendo la geometría de un cuadrado, y basada en la eficaz formación de “Los Tercios”, “dominó la guerra por tierra durante casi doscientos años y significó uno de los más válidos intentos de organización militar de toda la Historia”, permitiendo afianzar la presencia española y desafiando el dominio de las tribus indígenas. 

En relación al ingeniero Florentino Aristeiguieta Grillet, fue un inventor que dedicó esfuerzos para producir mejoras destinadas al beneficio del cacao, que representó un importante sostén de la economía venezolana a finales del siglo XIX. El invento, presentado ante las autoridades de Fomento el 29 de agosto de 1893 por Aristeiguieta Grillet se llamó “La Económica”, y consistió en un “Edificio-Oficina” destinado al beneficio del cacao. “La descripción del aparato nos hace suponer que se trató de un sistema ideado para el transporte y almacenaje del producto, conformado por una inmensa estructura de hierro de 30 metros y medio de largo por 8 de ancho, dividida en vagones de 7,50 por 2,50 metros que se desplazaban por medio de rieles. Según Aristeiguieta Grillet, al momento de solicitar patente su invento ya gozaba de la aprobación de numerosos agricultores quienes podían asegurar la rentabilidad y utilidad del aparato”, como consta en la página 468 de la Memoria del Ministerio de Fomento, N º 116, de 1894.

Otro dato curioso sobre Aristeiguieta Grillet es que figura como Broker, en el II Tomo del Directorio Comercial de las Repúblicas Americanas, elaborado por la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas, impreso en la Tipografía Nacional de Washington en 1898. El plano de Aristeiguieta, resulta un documento cartográfico de interés pues es un plano topográfico anterior a la ciudad. Es evidencia de la ocupación de un territorio bajo la norma militar, dando pie para que once años más tarde, en 1578, Antonio Muñoz Ruiz elaborara el primer dibujo de la ciudad que se conserva en el Archivo General de Indias junto a la Relación de la Descripción de la Provincia de Caracas por el Gobernador Don Juan Pimentel y, además, se garantizara la extensión de la provincia de Venezuela hacia el oriente.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 237

El Concurso Nacional de Ideas «La Cultura Libera al San Carlos. La transformación del cuartel San Carlos en Centro Nacional de Culturas”, promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), presidido por el arquitecto Leopoldo Provenzali y asistido por el también arquitecto Javier Cerisola, se inscribe en un año en el que la realización de eventos de ese tipo se vio particularmente revitalizada. Así, en el 2000 se llevaron a cabo, además del ya señalado: el Concurso de Ideas por invitación para el Edificio Sede de la Cinemateca Nacional, Los Caobos, Caracas; el Concurso privado convocado por la Fundación UCV para la Propuesta de Recuperación de la Plaza Simón Bolívar, ubicada entre los estadios de la UCV, Caracas; el Concurso Conservación y Rehabilitación del Área Central de Valencia, estado Carabobo (5 elementos de mobiliario urbano); y, Coordinados por INSURBECA con el patrocinio de CONAVI, FONDUR y FUNDACOMUN-CAMEBA, se organizaron como parte del Programa de Habilitación Física de las Zonas de Barrios de la Ley de Política Habitacional, dos Concursos de Ideas correspondientes a diferentes estados del país.

1. El Cuartel San Carlos con el Panteón Nacional al fondo. 1920
2. El Cuartel San Carlos. Planta y vista exterior de comienzos del siglo XX
3. Cuartel San Carlos. Patio principal

El Cuartel San Carlos, puesto militar que permitía albergar hasta 2000 soldados, construido sobre la planicie de La Trinidad, al Norte de Caracas, por orden del entonces gobernador de la Provincia de Venezuela, don Luis de Unzagay Amenzaga, en 1787, constituiría, como bien señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) “el punto final del sistema de fortificaciones que punteaba la ruta entre el puerto de La Guaira y Caracas, que formaban parte de la estrategia defensiva del territorio diseñada por el ingeniero militar y brigadier de las Fuerzas Reales, el belga Agustín Cramer. Su primera etapa fue concluida en 1790 y su construcción finalizó en 1792, con espacios destinados al entrenamiento militar, resguardo de armas, dormitorios, calabozos y áreas comunes. El edificio, cuya dimensión original era un cuadrado de 75 por 75 metros, era una pieza única en el área para ese entonces, ya que, por Real Cédula, se prohibían construcciones en su entorno.”

Su nombre rinde honor al rey Carlos III siendo conocido también a través del tiempo como Cuartel de Veteranos, Cuartel de La Trinidad y Cuartel de Santa Ana. “Está construido con muros de tapia y posee un patio de armas rodeado de corredores o galerías con arcadas. El diseño era de dos plantas, con garitas de vigilancia en cada esquina. La estructura fue también utilizada como prisión militar y política” entre 1945 y 1994 pero diferentes fugas de presos llevadas a cabo en la década de 1970 “pusieron en entredicho su seguridad a la hora de albergar prisioneros”.

Durante el terremoto de 1812 el cuartel se vio seriamente afectado quedando sepultada en sus escombros “una tropa de línea compuesta por soldados de Artillería y Zapadores”, según relata la antropóloga Mariana Flores en “Cuartel San Carlos. Yacimiento veterano”, artículo aparecido en Memorias, Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe, nº 7, 2007. “No es sino hasta finales del s. XIX, en el año de 1884, cuando se restaura completamente su estructura, aunque sus reparaciones se iniciaron en 1839 en el Gobierno del General Carlos Soublette. El poco presupuesto nacional y el mantenimiento del control interno durante el inicio de la República, no permitieron su culminación sino hasta la época de Antonio Guzmán Blanco. El alojamiento de las tropas durante este siglo, funcionó en el Cuartel de Milicias, Cárcel Pública, y en los Conventos de San Jacinto y San Francisco. (…) En el año de 1900 otro terremoto destruye nuevamente parte del edificio, incluyéndose esta vez durante la reconstrucción, la prolongación de las Naves Este y Oeste y la construcción del edificio de enfermería y de las cuatro garitas de las esquinas, mientras que en 1946 se inserta el edificio de la Comandancia, localizado en el Patio Central”, apuntará Flores.

4. Vista aérea del Cuartel San Carlos

La edificación, que había sido declarada monumento histórico nacional en 1986 por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, es objeto en 1988 del Decreto N° 2.487, emanado de la Presidencia de la República, que destinaba sus instalaciones para sede del Museo Nacional de la Historia, bajo custodia y conservación de la Academia Nacional de la Historia.

En 1995, se ratificó lo pautado en el Decreto 2.487 y, por ende, su condición de “sede del mencionado Museo y demás fines que sean compatibles, de acuerdo a lo que decida el Consejo Nacional de la Cultura”; en el mismo documento se encarga de su restauración al Instituto del Patrimonio Cultural «para devolverlo, en lo posible, a su estado prístino». Cabe destacar que para el momento del llamado a concurso los trabajos de rescate del edificio patrimonial estaban ya en marcha. Se habían iniciado durante la gestión de Juan Pedro Posani como presidente del IPC y continuados sin detenerse por Leopoldo Provenzali, quien lo sucedió en el cargo.

Con el Concurso de Ideas se buscaba mediante un proyecto integral proponer la creación de áreas de exposiciones, auditorios, salas de usos múltiples, aulas y talleres, áreas para oficinas, servicios y depósitos, espacio para un centro de documentación audiovisual y de archivos, servicios gastronómicos y áreas de comercialización de bienes culturales. Se pretendía, así, convertir el antiguo recinto militar en el “Centro Nacional de Culturas”; espacio integrador de las expresiones plurales de todas las regiones de Venezuela.

La Comisión Organizadora del evento estuvo conformada por Guillermo García Ponce, Benito Irady y Carlos Pou habiéndose inscrito, en virtud de las amplias bases que se plantearon para el mismo, más de un centenar de personas.

5. Número 343 del semanario Arquitectura HOY del 30 de junio de 2000 donde se recogen los resultados del «Concurso Nacional de Ideas. La transformación del cuartel San Carlos en Centro Nacional de Culturas».

El numeroso jurado, integrado por Héctor Navarro, Manuel Espinoza, Gustavo Pereira, Gladys Meneses, Jorge Rigamonti, José Manuel Rodríguez, Pedro Romero, Ana María Marín, Marcos Sanoja y Hugo Segawa como invitado internacional, seleccionó como propuesta ganadora la presentada por el equipo integrado por los arquitectos Joel Sanz y Juan Carlos Parilli, con la colaboración de Claudia Hernández, Omar Ladera y Roberto Castillo, formando parte de la información gráfica presentada el material con el que ilustramos nuestra postal del día de hoy. El segundo premio fue ganado por el mismo grupo sumándose como colaboradores Sergio Colombo y Juan José Carrillo; y el tercero por los arquitectos Rafael Mattar Neri, Garam Mattar Neri y Darwing Suárez Bustamante. Así mismo, el jurado otorgó tres Menciones de Honor: la primera para el equipo conformado por Edwing Otero García, Alfredo Sanabria Corrales y Hugo José D´Enjoy Ochoa, con la colaboración de María José Sedales y Natascha Gergoff B.; la segunda para Arturo Lares, José Miguel Fernández Avilán y Yudmar R. Reyes Ramírez; y la tercera para Pablo Lasala Ferrer, Isabel Lasala Hernández y Ana Lasala Hernández con la colaboración de Claudia Ruiz Santana. Adicionalmente otros once trabajos fueron reconocidos con Mención Publicación.

Tal y como fue recogido en el número 343 del semanario Arquitectura HOY del 30 de junio de 2000, los ganadores presentaron unos lineamientos generales donde se subraya la necesidad de crear “un ambiente integrado a la ciudad, un conjunto urbano más que un edificio, que promueva y estimule junto con la necesaria planificación de actividades, la indispensable espontaneidad que hace de estos lugares espacios exitosos, en donde la cultura se acerca a la vida cotidiana de la ciudad a través de espacios interiores y exteriores que permitan su apropiación de manera informal para actividades y eventos difícilmente previsibles en una programación planificada”.

Tal declaración de intenciones se acompaña de una “propuesta urbana” y una “propuesta arquitectónica”. La primera se encuentra respaldada por una serie de acciones “dirigidas a revitalizar la zona, que en parte por su ubicación periférica, y en parte por decisiones erradas de diseño urbano, se ha convertido en un lugar deprimido cuyos problemas deben ser resueltos, trascendiendo los límites del edificio del Cuartel e incluso de la poligonal urbana objeto del concurso”. Para ello la operación principal consistirá en convertir la fachada norte, hoy en día abandonada, en su frente principal, acompañándola con la creación de un atractivo espacio público que le servirá de acceso al edificio.

La segunda propuesta, consecuencia y a la vez acompañante necesario de la primera, “consiste en la creación de un recinto urbano bien definido e identificable, conformado espacialmente por nuevas construcciones que rodean la edificación del Cuartel y a una serie de espacios exteriores (plazas anfiteatros y terrazas), destinados a actividades públicas, formales e informales relacionadas con el uso cultural”. Además se propone la eliminación de todos los anexos (interiores y exteriores) que con el tiempo se le han añadido al edificio, en busca de recuperar las características originales del mismo, evitándose adosar ningún otro cuerpo o edificación “a excepción de un área de acceso y distribución que se construirá en la antigua fachada posterior (ahora principal), entre los dos apéndices construidos en el siglo XIX”.

6. Imágenes del Estudio Arqueológico del Cuartel San Carlos (EACUSAC) del Instituto de Patrimonio Cultural llevado a cabo por EXARCON (Excavaciones Arqueológicas Consultores. C. A.)

Como suele suceder en Venezuela, la solución formulada por los vencedores del certamen quedó en el papel. Posteriormente (2006) sólo sabemos que se emprendió el Estudio Arqueológico del Cuartel San Carlos (EACUSAC) del Instituto de Patrimonio Cultural llevado a cabo por EXARCON (Excavaciones Arqueológicas Consultores. C. A.), que abarcó las áreas Traspatio, Patio Central y las Naves Este y Oeste de la edificación, «encontrándose en el sitio una amplia muestra de materiales que reseñan un estilo de vida cotidiana militar, así como las dinámicas sociales internas ocurridas en el San Carlos», del cual el ya mencionado artículo de Mariana Flores da cuenta con lujo de detalles.

7. Portada de la publicación publicación editada por los entes organizadores del concurso que lleva por título justamente «La Cultura Libera al San Carlos. Concurso Nacional de Ideas. La transformación del cuartel San Carlos en Centro Nacional de Culturas” (2000)

El concurso, su concepción, organización, desarrollo y desenlace fue recogido en una publicación editada por los entes organizadores que lleva por título justamente «La Cultura Libera al San Carlos. Concurso Nacional de Ideas. La transformación del cuartel San Carlos en Centro Nacional de Culturas”, siendo uno de los pocos documentos que se han hecho para registrar evento alguno de este tipo realizado en el país y por tanto referencia en dicha área temática. El libro está estructurado con base en una “Introducción” conformada por cuatro textos de Héctor Navarro, Manuel Espinoza, Leopoldo Provenzali y Benito Irady; tres capítulos (“El Cuartel San Carlos” -reseña histórica, cronología del edificio, levantamiento planimétrico y registro fotográfico-, “La cultura libera al San Carlos” -seis artículos de Guillermo García Ponce, Carlos Pou Ruan, Gustavo Pereira, Pedro Romero, Jorge Rigamonti, Hugo Segawa, Christian Valles y Francisco Sesto- y “Concurso Nacional de Ideas. Resultados”); y un “Apéndice” que contiene las bases, los documentos de referencia, el veredicto y la lista de participantes. Cabe destacar que buena parte de la información que manejamos para elaborar esta nota la hemos obtenido de esta cuidada y relevante edición.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

  1. http://viejosrecuerdos.eklablog.com/cuartel-san-carlos-a117884288

2 izquierda. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

2 derecha. https://www.pinterest.com/pin/384917099387254655/

3. http://guiaccs.com/obras/cuartel-san-carlos/

4. http://viejosrecuerdos.eklablog.com/cuartel-san-carlos-a107384020

6. file:///Users/aziercalvo/Downloads/Dialnet-CuartelSanCarlosYacimientoVeterano-2321930.pdf

7. https://www.lasalaylasala.net/la-cultura-libera-a-san-carlos

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 236

Considerada como otra de las casas emblemáticas dentro de la arquitectura moderna venezolana, la vivienda que Jimmy Alcock (1932) proyectó como su morada en el Alto Hatillo, a las afueras de Caracas, señalada en su cronología como la Casa Alcock I, ha cobrado con el tiempo el gran valor que le otorgan los años de haber sido habitada con gusto y amor, y por lo que ha significado para sus usuarios.

Obra si se quiere temprana de su autor y pensada por tanto para una joven pareja, ubicada en un terreno con una pronunciada pendiente (entre el 35 y el 60%), poblado por una densa vegetación y con espectaculares visuales lejanas hacia la ciudad, es el reto que constituyó la simple toma de decisiones durante el proceso de diseño (el cual fue motivo de la elaboración de al menos tres alternativas), un argumento que habla por sí solo de las bondades alcanzadas por la propuesta definitiva. Se buscaba, ante todo, lograr una solución sobria, concentrada y económica que recurriría en buena medida a la industrialización de las piezas de la compondrían.

1. Casa Alcock I. Plano de ubicación
2. Casa Alcock I. Izquierda: Isometría general. Derecha: Vista del puente de acceso

El partido arquitectónico asumido, que llevó a los curadores de la muestra “La casa como tema. Primera aproximación antológica  de la casa en Venezuela” (Museo de Bellas Artes, 1989), a incorporarla dentro de la categoría de “Casa y Tecnología”, la cual Martín Padrón acompaña con el sugerente texto “La búsqueda de una poética de la construcción”, parte de respetar al máximo las condiciones del terreno mediante una solución que se posa sobre él, recurriéndose a la conformación de un sólido prisma de base cuadrada apoyado en un sistema estructural lógico y racional que conduce las cargas al suelo a través de cuatro grandes columnas.

Si bien la idea esencial remite a la imagen de un galpón a cuatro aguas cuyo techo está sostenido por cerchas metálicas, organizado en torno a un espacio central vinculador, y si bien la variable constructiva fue fundamental para resolver las dificultades de adaptación al lugar, sería equivocado atribuirle a ellas el rol protagónico en la caracterización de una casa donde la luz y la penumbra se equilibran a la hora de lograr una ambientación totalmente acogedora, dotándola de una atmósfera que la aproxima a la arquitectura colonial bajo coordenadas absolutamente modernas.

Otro asunto de interés viene a ser la manera como se accede una vez implantado el volumen en la pendiente. Tras la apariencia de tratarse desde el exterior de una edificación aislada de una planta, cuya cubierta ligeramente sobresale de entre la vegetación que la arropa, el aislamiento alcanzado se salva a través de la aparición de dos ligeros puentes angostos que, partiendo de la zona de contacto con la calle, señalan uno, el lugar de la puerta principal y el otro la entrada de servicio. Desde ellos se puede descubrir cómo la casa se desarrolla en tres niveles “hacia abajo” para luego fusionarse con corredores perimetrales que, a modo de espacios intermedios, resuelven la transición interior-exterior con solvencia y abren la posibilidad de disfrutar “desde afuera” de las vistas lejanas las cuales, a su vez, tienen una particular  consideración “desde dentro”.

3. Casa Alcock I. Arriba izquierda: el jardín vertical. Arriba derecha: el corredor perimetral. Abajo izquierda: el estar íntimo. Abajo derecha: Vista del espacio central.

Dos escaleras de caracol, una interior sumida en el patio de sólo 20 m2 que relaciona los dos niveles superiores y otra exterior que conecta a los balcones perimetrales conforman el sistema de circulación vertical, permitiendo ésta última acceder de forma independiente al nivel suelo y disfrutar del jardín selvático tan esmeradamente cuidado durante años por la Sra. Carolina Alcock.

Para su creador, tal y como se señala en el catálogo de la exposición organizada por la Galería de Arte Nacional (GAN) “Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992” (1992), “esta casa con techo de tejas a cuatro aguas, no tiene ‘nada que ver con las tipologías coloniales’. Es, más bien, ‘una terraza’, que tiene que ser explicada como una sección dominada por la vista y por el jardín natural. Reforzando esta idea, el comedor original de la casa no se cerraba del todo. Paneles corredizos colgantes de vidrio y de romanilla de madera se corrían libremente para ver la vista”.

Alcock diseñó más adelante (1988), con más de 25 años de diferencia, otra casa propia, vacacional, en Mitivibó, estado Mérida (denominada como Casa Alcock II), bajo criterios totalmente diferentes, signados en este caso por la adaptación a una vivienda campesina existente encontrada en ruinas con paredes de tapia de 50 cms de espesor que se estaban cayendo, donde vuelven a ser fundamentales las consideraciones del lugar en que se encuentra y el respeto por la preexistencia. “No había ventanas. Nada era ortogonal. Sólo cuatro cuartos con puertas todos con diferentes proporciones. Los antiguos habitantes vivían en la oscuridad, en el páramo. Con ese frío, sin embargo, hicieron un patio”, dirá Alcock en el catálogo de la exposición de la GAN ya mencionado dando pie así a la explicación de la manera considerada y la vez creativa como actuó a la hora de diseñar la remodelación.

4. Casa Alcock I. Vista exterior
5. Casa Alcock I. Vistas del espacio central
6. Casa Alcock I. El estar íntimo

Rememorando a dos arquitectos desaparecidos recientemente, Domingo Álvarez y Juan Pedro Posani, transcribiremos aquí la impresión que en el primero causó la visita a la Casa Alcock I arrancándole expresiones como “¡Es una maravilla! ¡Es increíble! ¡Es la mejor casa del mundo!”, dándole pie al segundo para manifestar lo siguiente a través de su blog El viejito inquieto el 12 de noviembre de 2019:
“En esta casa, durante mas de cuarenta años, se ha escuchado a Beethoven y guarachas, se comió excelente pasta a la amatriciana con un buen vaso de tinto toscano, así como arepas de chicharrón con cerveza. Y en esta casa, así mismo, se leyó a García  Márquez.

Y es que la realidad de esta casa va mas allá y desborda la simple historia de la arquitectura. Es un punto desde el cual observar a la humanidad y la historia del mundo y del cosmos. Pertenece  más al proceso de la evolución de la humanización de América que a la historia de nuestra arquitectura. Esta se advierte en la tibia ternura de las tejas del techo (recuerdo de nuestra arquitectura colonial) o en el gran espacio central (recuerdo de los grandes espacios de las attas, churuatas y shabonos de nuestra arquitectura indígena). Pero en lo esencial lo que plantea esta casa es desplegarse como un molusco en su concha, como un dispositivo de creación de vida. Es esencial entender por qué las fotos de esta casa no equivalen nunca a las formas exageradas y definitivas de la arquitectura del gran éxito internacional. Esta es una de las grandes casas del mundo. Así como la de Niemeyer en Río, la de Murcutt en Australia, la de Aalto en Finlandia y la de Mies en los Estados Unidos, esta casa es una de las mejores del mundo. El Flaco tenia razón y podemos estar orgullosos, como arquitectos y venezolanos, de este enorme aporte de Jimmy a nuestra presencia en América.

7. Casa Alcock I. Dibujo de una de las alternativas iniciales que formó parte de la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, MoMA, 2015

Bueno es decirlo, la Casa Alcock I fue otra de las obras que representó a Venezuela en la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980 organizada por el MoMA en 2015, quedando uno de los dibujos de las alternativas iniciales como parte de la colección del museo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3 y 5. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992. (1992)

4 y 6. http://guiaccs.com/obras/casa-alcock/

7. https://www.moma.org/collection/works/176739