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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 263

El enigmático y a la vez excelente dibujo que apareció publicado en nuestro país por primera vez en la revista Punto nº 4 (noviembre 1961), acompañando una ponencia de Carlos Raúl Villanueva presentada en el VI Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Londres en julio de ese año, como respuesta a otra elaborada por Pier Luigi Nervi (1891-1979), lo habíamos elegido para ilustrar nuestra postal del día de hoy con la intención de dar luces sobre su origen y las condiciones en que se produjo, pero el intento ha sido totalmente infructuoso.

Confiados en que Antonio Granados Valdés, editor de Punto y admirador de la obra de Nervi, haya ofrecido una identificación correcta, es decir, que se trata del croquis del proyecto para un Centro de Exposiciones que el célebre ingeniero y arquitecto italiano propuso para Caracas en 1956, comenzamos a indagar a partir de allí y de que sin duda se encuentran en el trazo y precisión del dibujo claros indicios de la manera cómo el maestro italiano proyectaba. De inmediato surgieron las primeras preguntas: ¿de dónde provino el encargo? ¿en qué lugar estaría prevista su realización? ¿tenía Nervi contactos en Venezuela que le hayan motivado a adelantar la idea que se muestra?

1. Página 17 de la revista Punto nº 4, noviembre 1961, donde aparece por primera vez el dibujo que ilustra la postal

Sin tener respuestas y a sabiendas de que, por la información manejada por nosotros hasta ahora, Nervi nunca visitó nuestro país, en adelante lo que nos ha quedado es presentar solo conjeturas, algunas un tanto forzadas ¿sería Villanueva quien le comentaría en algún encuentro en que hayan coincidido, la necesidad cierta de que en Caracas hacía falta un espacio de importantes dimensiones para realizar exposiciones de gran envergadura? ¿le asomaría la opción de hacerlo en algún lugar en específico o le abrió simplemente la posibilidad? ¿sería más bien Granados el elemento vinculante?

Por otro lado, sin que hasta ahora hayamos logrado determinar dónde haya podido aparecer y luego de constatar que en lo consultado no se registra el proyecto aludido como parte de la cronología de Nervi, nos preguntamos también ¿de dónde tomó Granados el dibujo? ¿pertenecerá a alguno de sus libros ya publicados para entonces: Scienza o arte del costruire? caratteristiche e possibilità del cemento armato (1945), Costruire correttamente: caratteristiche e possibilità delle strutture cementizie ármate (1955) o Structures (1956)? ¿se tratará (aunque lo dudamos) de un obsequio de Nervi a Granados?

2. Carátulas de dos de los libros más importantes de Pier Luigi Nervi: Scienza o arte del costruire?. Caratteristiche e possibilitá del cemento armato (1945) y Costruire correttamente (1955)

Si tomamos en cuenta que en 1956 ya el maestro tenía 65 años, una larga trayectoria recorrida y que además poseía una filosofía que se resume en lo que definió en Scienza o arte del costruire? como “sensibilidad estática”, mediante la cual entiende que “El hecho de idear un sistema resistente es un acto creativo que se basa, solo en parte, en datos científicos; la sensibilidad estática que lo determina, queda como la sensibilidad estética, como una capacidad puramente personal, o mejor dicho, el fruto de la compresión y de la asimilación, llevado a cabo en el espíritu del proyectista, de las leyes del mundo físico’’, podemos concluir rápidamente que la imagen de nuestra postal recoge buena parte de este pensamiento.

También refleja lo que se conoce como el “sistema Nervi”: “un conjunto de soluciones técnicas que definen una nueva forma de construir, barata y rápida. Económico porque elimina encofrados de madera costosos e irrecuperables en la construcción de hormigón armado, y luego porque reduce los costos de materiales, limitando el espesor de los elementos resistentes (reduciendo así los pesos muertos). Rápido porque divide la obra en dos sectores autónomos, donde los operarios pueden trabajar en paralelo: por un lado la obra, donde se realizan las excavaciones, se realizan los cimientos, los pilares y todas las piezas fundidas; por otro, el solar de prefabricación, donde se preparan las piezas que se utilizarán para conformar las estructuras”, concepto que sin duda la perspectiva que hoy mostramos recoge en buena parte.

3. Cuatro obras de Pier Luigi Nervi. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Hangar para el aeropuerto de Orvieto (1936-1940), el Palacete de Deportes, Roma (1956-1960), el proyecto para la estación central de Palermo (1946) y el Salón de Exposición de Turín (1948)

Otra posible aproximación especulativa proviene de la similitud en cuanto al carácter que ofrece el dibujo que nos ocupa y lo que representa con el tratamiento del espacio que Nervi ya había mostrado en el Hangar para el aeropuerto de Orvieto (1936-1940), el proyecto para la estación central de Palermo (1946) o el Salón de Exposición de Turín (1948), siendo este último por proporciones y uso el más afín a nuestro objeto de indagación el cual, sin embargo, ofrece una sugerente condición curvilínea. También remite el croquis, en cuanto a la forma de concebir la estructura, a los apoyos del Palacete de Deportes, Roma (1956-1960) e incluso del Estadio Flaminio, Roma (1957-1959).

De tal manera se confirmaría lo expuesto por Ernst Mateovics en Nervi y el arte de la  «construcción correcta» (http://www.imcyc.com/revista/1998/agosto98/nervi.htm): “Los postes angulados penetran dinámicamente desde la oscuridad de los hangares hacia la luz, siendo visibles desde el exterior, y se separan desde las bóvedas reticuladas del interior. En los proyectos contemporáneos a los salones de exposiciones, podemos observar que la estructura portante se desarrolló en el interior como un todo. Este principio se repite en casi todos los proyectos subsecuentes de Nervi. Es notorio que él no quiso romper con la forma en que sus creaciones fueron interna o externamente experimentadas. (…) Esto significa que el espacio está encerrado por una membrana estirada sobre el esqueleto de la estructura portante, siendo evitadas las penetraciones que podrían acarrear problemas técnicos.”

Nervi enseñó como profesor de ingeniería en la Universidad de Roma entre 1946 y 1961 siendo maestro de numerosas generaciones de constructores. Hasta donde hemos podido indagar son pocos los dibujos que produjo de las características del que hoy presentamos, interesado siempre en mostrar la factibilidad de lo que proponía y no tanto ideas espaciales sugerentes las cuales más bien eran producto del afinamiento a través del cálculo.

Quizás nos corresponda enviar un archivo con la toma de la imagen a algún estudioso del personaje o a alguna institución dedicada a preservar la memoria y los documentos que en vida el maestro italiano produjera. Si logramos obtener una respuesta tal vez entonces podremos transmitir en una próxima ocasión un poco más seguridad de la que hoy hemos transmitido. Si además alguno de nuestros lectores nos puede echar una mano lo agradeceríamos enormemente.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. Revista Punto nº 4, noviembre 1961

2. https://www.maremagnum.com/libri-antichi/scienza-o-arte-del-costruire-caratteristiche-e-possibilita/153221455 y https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=30822902704&searchurl=an%3Dpier%2Bluigi%2Bnervi%26sortby%3D17%26tn%3Dcostruire%2Bcorrettamente&cm_sp=snippet--srp1--title4

3. https://www.urbipedia.org/hoja/Pier_Luigi_Nervi#/media/File:PierLuigiNervi.HangarOrvieto.jpg, https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/959664/la-poetica-concreta-de-pier-luigi-nervi-pionero-del-brutalismo, https://twicemodern.wordpress.com/2013/11/08/pier-luigi-nervi-an-italian-master-architect/ y https://www.pinterest.com/pin/510736413967884777/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 262

El 22 de octubre de 1899, año en el que es fechado el plano “Levantado … bajo la dirección del General Don Vicente S. Mestre” que hoy nos ocupa, Cipriano Castro entró triunfante a Caracas, tras sucesivas victorias en su avance hacia el centro de Venezuela, encabezando la denominada “Revolución Liberal Restauradora”, sublevación que se propuso restaurar la constitución de 1893, violada por el gobierno despótico de Ignacio Andrade, último representante de un decadente Liberalismo Amarillo.

Mestre, quien realizó el trabajo en tiempos de Andrade, estudioso de las artes militares, lleva a cabo un registro planimétrico de la ciudad, finamente dibujado, exacto y acucioso. Tanto la tipografía utilizada en la impresión por J. Lebégue & Cie. Bruxelles, Belgique, como la composición y legibilidad del dibujo, reflejan la condición de una ciudad de 70.000 habitantes antes de 1890. El original del plano (a color) mide 90 x 62 cms., está representado a escala: 1:5000 y fue encargado por el Concejo Municipal del Distrito Federal.

Según sus biógrafos, Mestre era un hombre “renacentista”. Nacido en Colombia y formado en la carrera de las armas, escribió numerosas obras sobre estrategia militar, política, geografía, filosofía, arqueología, literatura, derecho internacional, civismo y ética pública. Destacan, entre otras, la “Geografía Militar de Venezuela” y un proyecto para el Código Militar en Venezuela.

El general Mestre describe a través del plano a la capital de los Estados Unidos de Venezuela “dividida en seis parroquias y otras seis que la rodean”. La representación, también, acusa nuevos datos sobre el crecimiento de la ciudad: en primer lugar, muestra la intención de expansión en sentido noroeste, suroeste, este y sur, siguiendo los caminos de La Guaira, Antímano, Sabana Grande, y el cruce por Puente de Hierro hacia El Valle, respectivamente.

De igual forma, el plan de modernización del transporte se ve materializado con la inserción de sistemas de locomoción urbana que en forma concéntrica, van desde el centro a la periferia.  La construcción de 4 líneas férreas, 5 líneas de tranvías que se conectan en sus extremos con las estaciones de ferrocarril, y un buen servicio de “coches”, tal y como lo declaran los datos generales, hacen más compacta la ciudad y a su vez la expanden. Las redes de transporte se extienden hasta conectarse con las antiguas rutas de acceso y salida a la ciudad, donde se construyen las estaciones de tren, para facilitar las relaciones de intercambio entre Caracas y las parroquias foráneas.

Así, como se señaló, se establecen cuatro líneas férreas: Del Valle, al sur de la ciudad cruzando el Rio Guaire; el Gran Ferrocarril de Venezuela, estación de Antímano cercana a la plaza de Palo Grande; el Ferrocarril Caracas-La Guaira, que parte desde la estación Santa Inés; y el Ferrocarril Central, hacia Petare.

Los avances constructivos se hacen notar, con nuevos puentes (Puente de Hierro y Puente Independencia) para un total de 15, sistemas de transporte e infraestructuras de servicios.

El plano muestra una formalidad nueva traducida en una inserción del edificio en la manzana que no había sido atendida anteriormente. La construcción de dos edificaciones independientes de gran escala, comienza a abrir nuevas posibilidades urbanas: el Hospital Vargas, en antiguos terrenos del cementerio de San Simón, interrumpe la homogeneidad de la trama con una dimensión de casi dos manzanas de longitud; y el hipódromo, cercano a Quebrada Honda, se erige como un trazado independiente conectado por un camino. Así mismo, es importante notar la dimensión de la plaza Carabobo, aún mas grande que la plaza Bolívar.

Otro aspecto interesante es que las principales esquinas aparecen escritas sobre el plano en forma diagonal, pero además se superpone otra nomenclatura para calles y avenidas: un sistema cartesiano de numeración a partir de la esquina de Catedral, que se extiende con avenidas numeradas en forma consecutiva hacia los cuatro puntos cardinales. En otras palabras, coexisten dos formas de identificación como referencias para la orientación dentro de la urbe.

El crecimiento del damero se comienza a desdibujar limitado por la geografía y ya el plano sugiere que la receta inicial de regularidad y repetición sugerida en el plano de 1578, comienza a abandonarse. Ello se evidencia en la estructura de expansión hacia el este, hacia el noroeste (Estado Vallenilla), y al sur, hacia El Valle.

El Cementerio General del Sur permanencia fuera del área urbana, sin embargo al interior se encontraban aún el cementerio La Concepción al norte, y el Británico y el Alemán, enfrentados, al sur. Destacan en la periferia al este, la gran extensión de la Cuadra Guzmán, San Bernardino y el lote de la Hacienda La Guía.

Con el plano ya publicado Castro, proveniente de Valencia, consiguió tomar el poder y estableció un nuevo gobierno que transformaría a Venezuela y marcaría una ruptura con las formas anteriores de dirigir el país bajo el lema: “nuevos hombres, nuevas ideas y nuevos procedimientos”, tal y como señala Eduardo Cova en http://revolucionliberalrestauradora.blogspot.com.

IGV

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 261

Tal y como lo señala Wikipedia, la Procter & Gamble, también conocida como P&G, es una empresa multinacional estadounidense de bienes de consumo con sede en Cincinnati (Ohio), Estados Unidos. Fue fundada por William Procter y James Gamble en 1837 ambos originarios del Reino Unido el primero de Gran Bretaña y el segundo de Irlanda. Procter fabricante de velas y Gamble de jabón, al emigrar a los Estados Unidos se establecieron inicialmente en Cincinnati y se conocieron cuando se casaron con las hermanas, Olivia y Elizabeth Norris. Alexander Norris, su suegro, les hizo un llamado en el cual invitaba a sus yernos a ser socios. Así, el 31 de octubre de 1837, nace Procter & Gamble.

El vertiginoso crecimiento de la firma se inició entre 1858 y 1859 cuando sus ventas alcanzaron un millón de dólares llegando a contar con 80 empleados. Durante la Guerra Civil de Secesión, la compañía ganó licitaciones para suministrar al Ejército de la Unión jabones y velas. Además de incrementar su experiencia durante la guerra, los contratos militares introdujeron los productos de P&G en todo el país. Luego vino la comercialización de nuevas elaboraciones y en 1887 William Arnett Procter, el nieto de William Procter, comenzó un programa de reparto de utilidades que daba a los trabajadores una participación en la compañía, asumiendo correctamente que serían menos propensos a hacer huelga.

Más adelante comenzó el proceso de construcción de fábricas en otros lugares de los Estados Unidos, la diversificación de productos y el traslado a otros países convirtiéndose en una corporación internacional con la adquisición en 1930 de la compañía Thomas Hedley, con sede en Newcastle upon Tyne, Inglaterra.

Numerosos productos nuevos y nombres de marca se introdujeron a través del tiempo. P&G comenzó a ocupar nuevas áreas, siguió en su política de compra de otras firmas y en algunos momento de venta de algunas marcas que la habían caracterizado, llegando en enero de 2005, tras el anuncio de la adquisición de Gillette, a formar la mayor empresa de bienes de consumo del planeta colocando a Unilever en el segundo lugar. En 2014 P&G registró $81.100 millones en ventas.

Hoy en día P&G cuenta con operaciones en aproximadamente 70 países alrededor del mundo y sirve a los consumidores con uno de los portafolios más fuertes de marcas entre las que destacan, entre otras: Ace, Always, Ariel, Gillette, Head & Shoulders, Pampers, Pantene, Secret y MUM.

Este enorme consorcio tiene una historia propia en el país que se remonta a 1947 cuando un importador trajo por primera vez a Venezuela la marca de detergente Ace. El año siguiente México se convirtió en la primera subsidiaria de P&G para toda Latinoamérica y en 1950 se anuncia la apertura de oficinas en el país, momento en que la compañía pisa por primera vez Sudamérica. En 1952 se inaugura la primera planta de operaciones en tierras venezolanas; en 1957 P&G Venezuela crea un nuevo departamento: Investigación y Desarrollo de Productos, con el objetivo de estudiar los hábitos del consumidor y sus preferencias para desarrollar nuevas alternativas que cubran sus necesidades; en 1969 se produce el lanzamiento del detergente Ariel que se vio acompañado con un crecimiento continuo a lo largo de los años; y en 1981 se abre una nueva y moderna planta en Barquisimeto que permite a P&G la introducción de nuevos productos.

Es a comienzos de la década de los años 1990 tras 40 de permanecer en el país cuando P&G toma la decisión de ubicar en Caracas su sede principal para Latinoamérica, concebida como centro de investigación y desarrollo de productos para la región. Para ello se selecciona y adquiere para la realización del proyecto un lote localizado en la urbanización La Trinidad en un importante cruce vial.

1. Terrenos de la antigua hacienda La Trinidad a comienzos de los años 1940
2. La urbanización desarrollada durante los años 1950 y el letrero que la identifica desde entonces.

Vale recordar de la mano de https://iamvenezuela.com/2016/08/hacienda-la-trinidad/ que lo que hoy conocemos como La Trinidad fue en 1582 un hato ganadero fundado por Alonso Andrea de Ledezma. Mas adelante, durante el siglo XVIII, convertida en hacienda, comienzan las actividades agrícolas mediante el cultivo de café y de la caña de azúcar, época en que se construyó el trapiche y la casa colonial siendo el sacerdote Ignacio Rengifo Pimentel su propietario en 1740.

“A comienzos del siglo XIX, la hacienda es adquirida por la familia Vegas, quienes la venden, en 1919, al Dr. Rafael González Rincones. El Dr. González  mantuvo las siembras de caña de azúcar y café hasta 1945, fecha en que decidió producir tabaco y ordenó la construcción de siete secaderos de ristras de tabaco al arquitecto Bastianini. Luego, decide vender la mayor parte de los terrenos de la hacienda para construir la ciudad satélite de Caracas, llamada La Trinidad. (…) En 1965 los restos del trapiche fueron vendidos al escultor holandés, Cornelis Zitman. Para esa fecha, del trapiche solo se encontraba en pie la chimenea, cuatro muros y una rueda hidráulica. A partir de estas estructuras, Zitman construyó una casa que está en los espacios de la Hacienda La Trinidad”, Es así como desde 1950, tras la venta de los terrenos por parte de Rafael González Rincones, la zona se desarrolla y urbaniza como “ciudad satélite” de Caracas contemplándose dos sectores: uno industrial y otro residencial. La sede de la P&G se ubicaría justo en el borde entre uno y otro.

3. Vista satelital de la urbanización La Trinidad con la ubicación del edificio de la Procter & Gamble

Para diseñar la edificación se convoca en 1991 un concurso privado resultando ganadores los arquitectos Edmundo Diquez, Oscar González, Jose Rivas y Oscar Diquez, todos pertenecientes a la firma Diquez, Gonzalez & Rivas, Arquitectos (DGR).

4. El edificio de la Procter & Gamble y su entorno inmediato.
5. Edificio de la Procter & Gamble. Vista del espacio central, planta tipo y corte transversal
6. Edificio de la Procter & Gamble. Dos vistas exteriores y fachada este

La obra se terminó en 1993 y se puso en servicio en 1997 correspondiéndole a DGR ser los responsables, también, de la gerencia de proyecto.
Este edificio de oficinas de 12.000 m2, que, como ya se adelantó, ocupa un terreno en esquina y ”pone de relieve el carácter simbólico de la arquitectura y la idea de ciudad”, como señala Iván González Viso en la nota que lo acompaña en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), tiene unos 30 metros de altura (planta baja y nueve pisos). Su planta es en L, dejando dos aberturas a escala urbana, una de ellas como remate de la avenida La Trinidad. Alberga tres divisiones de la empresa multinacional: laboratorios y dependencias técnicas (primer y más bajo edificio), P&G Latinoamericana (cuerpo este) y P&G Venezuela (cuerpo sur).

González Viso resumirá: “Con un lenguaje sólido y coherente, la obra, al igual que otras de los autores, se caracteriza por el uso con maestría del ladrillo y tablillas obra limpia, ventanas remetidas continuas, una magnífica plaza cubierta, pérgolas en las terrazas, la integración espacial entre ambientes y la iluminación cenital. La pieza es un potente paralelepípedo que se conjuga con otros sólidos geométricos, lo que genera llenos y vacíos, masa y transparencia. Emparentada con el edificio Atrium (1988), la obra replica el atrio, pero con mayor pureza geométrica y a mayor escala. La forma del paralelepípedo, que le otorga su imagen corporativa se completa con macrocerchas, soportadas por el apoyo en la esquina, lo que da la sensación de un gran edificio pórtico. La planta baja incorpora un plástico cerramiento metálico en tono azul, obra del artista Rafael Barrios (1947)”.

8. Arquitectura HOY, nº 231, 5/12/1997

En fechas próximas a su inauguración Mario Quirós escribió para el número 231 de Arquitectura HOY (5/12/1997) un interesante artículo titulado «Monumento y deseo. Sede de la Procter & Gamble Latinoamérica», desde el que hace una muy atinada aproximación critica al edificio subrayando su condición de protagonista destacado dentro del entorno y de monumento que “redefine bruscamente el escaso perfil urbano existente, a través de una clara voluntad emblemática, propia de edificios contemporáneos de gran carácter simbólico empresarial, que al igual que catedrales de otros siglos, dan origen a objetos arquitectónicos de espacios bondadosos y envueltos en su particular misterio”.

La idea fuerza resumida “en una ventana marco gigante que construye un vacío monumental como aporte espacial más significativo, dando un sentido diverso y sorprendente a la plaza interna privada que agrupa toda la composición” llevan a Quirós a mirar como parte de la misma tipología al edificio de la Ford Fundation, Nueva York de Kevin Roche, John Dinkeloo & Asociados (1963-68) con la diferencia de que en este caso el elemento ordenador se trata de un espacio interior aclimatado que ve hacia y se deja ver desde la ciudad, mientras que el de la sede de P&G, abierto, no tiene ciudad alrededor sino un vecindario de baja altura y visuales largas hacia el exuberante paisaje natural caraqueño. También remite Quirós a revisar la obra de Teodoro González de León y en particular la embajada de México en Brasilia (1972-75) o el Palacio de Justicia Federal en México D.F. sacando éstos también clara ventaja sobre el edificio que nos ocupa a la hora de materializar un concepto íntegro y no sólo integrador.

En otro pasaje Quirós se atreve a decir que la sede de P&G es uno de esos edificios que irradia mucho y dialoga poco, que rechaza más que acabar lo impredecible y que resulta ser una actuación más conquistadora que estratégica.

Otro asunto al que invita a pensar la sede de P&G es el relacionado con el espíritu y equidad que tienen sus espacios abiertos, disfrutables únicamente por los empleados de la empresa cuando sus proporciones son definitivamente urbanas. “El edificio P&G concebido radicalmente separado de la calle, hace que sólo participe de ella desde su interior, creando una atmósfera muy especial, silenciosa y muy agradable en la articulación de todos los usos”, matizará Quirós.

En el año 2005 el emblemático edificio de la P&G, que por disminución de su nómina rentó parte de sus espacios a otra importante transnacional (Nestlé), fue declarado como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Instituto del Patrimonio Cultural según Gaceta Municipal Extraordinaria Nº 128-04/2005.

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/

1 y 2 . https://haciendalatrinidad.org/quienes-somos/ y http://guiaccs.com/zona-8/

3. Google Earth

4 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5 y 6. http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/, Arquitectura HOY, nº 231, 5/12/1997 y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 260

La quinta Las Guaicas (que también en ocasiones se encuentra escrita como Las Guaycas) es reconocida como la primera casa moderna del país. En ella se observa una composición volumétrica trabajada según el dictado de patrones neoplasticistas que pasaron a formar parte muy temprano del repertorio de lo que se denominó “estilo internacional”.

Proyectada y construida a comienzos de los años 1930 (entre 1931 y 1933) del siglo 20, su nombre alude en plural a una planta espinosa que se encuentra en las sabanas de bancos, esteros y bajíos. Por su parte el DRAE iguala guaica a yanomami dando pie a la acepción “waica” (pueblo indígena de Venezuela de origen Caribe) y, en otros lugares se afirma que es sinónimo de “lanza” en lengua aborigen del valle de Caracas ligada, a su vez, a la muerte del cacique Tiuna “quien al parecer fue el último en caer, con una media espada enastada en el palo de guaica” tras enfrentarse a las huestes de Diego de Losada.

Las Guaicas se encuentra ubicada en Campo Alegre, urbanización construida en los terrenos de la hacienda Pan Sembrar, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán (1897-1965) entre los años 1929 y 1932 para el ingeniero Carlos Heny Benitz, último propietario de la estancia colonial.

Mujica Millán, natural de Vitoria (España) estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona obteniendo el título de arquitecto en 1925. En 1927, llega a Venezuela contratado para corregir las fundaciones del hotel Majestic de Caracas (frente al teatro Municipal); concluye el edificio y decora algunos de sus salones.

1. Plano de la urbanización Campo Alegre con la ubicación de las casas proyectadas por Manuel Mujica Millán.

Formado bajo los principios del urbanismo noucentista catalán, Mujica concibió Campo Alegre con calles arboladas, diagonales, y ramblas donde se construyeron villas de distintos estilos arquitectónicos. El eje compositivo de la urbanización de orientación norte-sur tiene en su parte central una “alameda” con espejo de agua y fuente, que remata en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen con El Ávila como telón de fondo.

Mujica, quien a la postre contraerá nupcias con Bertha Heny Benitz, hermana del propietario de las tierras, proyectará en Campo Alegre hasta 36 quintas de las cuales tres, todas en estilo internacional, le servirán de morada siendo Las Guaicas una de ellas.

Si algo ha ocurrido con Las Guaicas es que ha sido objeto de atención en numerosos textos críticos y descriptivos, que se nutren en su mayoría de lo que Juan Pedro Posani expresó inicialmente en Caracas a través de su arquitectura (1969), cuando al describir la expansión hacia el este de las nuevas urbanizaciones caraqueñas, logra detectar la aparición de “algunos ejemplos de arquitectura cuyos planteamientos y formas derivan de la experiencia europea de la década del 30” en los que se manifiestan “la sencillez y articulación de la volumetría cúbica, la eliminación de recursos decorativos, la ausencia del uso del color, el estudio más racional de las plantas y de la distribución espacial en función de una organización familiar que se considera nueva”, grupo al que sin duda pertenece Las Guaicas.

Sin embargo, para Posani el comportamiento de estas nuevas quintas quedará reducido a aspectos esencialmente formales ya que en fondo no “existen en Venezuela las razones de orden económico-social que han sostenido los cambios arquitectónicos europeos de los años 30”. Por tanto, la difusión en Caracas del “estilo internacional” transformado en “estilo moderno” habría que entenderla como parte de una forma de actuar en el que es considerado por los arquitectos como un recurso más a incorporar dentro de un repertorio, es decir, como “la repetición o la adopción de una colección de formas y de cierta gramática de composición, independientemente de las correspondientes condiciones y oportunidades de desarrollo”.

2. Dos tomas de la quinta Las Guaicas. La primera de los años 1940. La segunda del 1990

Es teniendo estas consideraciones por delante que debe entenderse el rol jugado por Mujica Millán en general y en particular por Las Guaicas en el desarrollo de la arquitectura moderna en Venezuela en su condición de pionera, sin perder de vista que se trata de un interesante ejemplo de arquitectura racionalista con el que Mujica experimenta a la par que va diseñando quintas neo-barrocas, neo-coloniales o de estilo vasco. El detalle es que el capítulo moderno de este laboratorio lo tendrá a él y su esposa como destinatarios de los más vanguardistas ejemplos.

Así, en Las Guaicas se manifiesta una vez más la capacidad desarrollada por Mujica de organizar el espacio interno con calidad propia presente en obras de diferentes estilos. Posani explicará cómo “sus espacios estructurados en constelaciones de núcleos relativamente autónomos, son todos caracterizados como unidades en sí y a la vez son unificados por una señalada intención de enriquecer, con una variada experiencia del observador, la vivencia interna. (…) Hablábamos de una constelación de espacios: eso implica un recorrido, una secuencia visual. En sus obras de estilo internacional estos episodios espaciales se hacen más compactos, más fluidos y la lectura de ellos se hace más dinámica y unitaria”.

3. La espacialidad interior de la quinta Las Guaicas.

Al igual que en otras quintas realizadas por Mujica en el mismo estilo, en Las Guaicas “abundan fuertes contrastes de escala, una prolija manipulación de los volúmenes, violentas diferencias de alturas, muy próximas entre sí para acentuar el contraste, escaleras de desarrollo imprevisible, la iluminación natural dosificada estratégicamente y los detalles ingeniosamente funcionales”.

Más concretamente, tal y como se señala en el artículo dedicado a la casa en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) redactado por Iván González Viso, “la casa se implantó en el lote formando una ‘L’ y su programa se organizó en una sucesión de espacios notables. La fachada muestra prismas sostenidos por pilares, organizados según una retícula geométrica expresada en forma consistente en la composición”.

4. Planta, detalle de la fachada y uno de los baños de la quinta Las Guaicas.

William Niño Araque al describir la quinta que nos ocupa en el capítulo “La casa como tema de abstracción. Inicio de la modernidad”, del catálogo de la exposición La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela (1989), señalará: “La espacialidad de Las Guaicas recoge para la arquitectura venezolana del siglo XX un aspecto de relevante interés: su sinceridad. Sinceridad reproducida en la coherente respuesta interna de su vacío al complejo juego de su volumetría externa. Sinceridad expresada en el despojo de ornamentación y, sobre todo, en el asombroso desarrollo de su escalera interna, la cual representa una sucesión de situaciones inéditas y de espacios memorables para la arquitectura venezolana del siglo XX”.

Desde otro ángulo, Hannia Gómez en https://fundamemoria.tripod.com/id30.html  expresa lo siguiente: “Y así como no hay obra de arquitectura ingenua, no hay arquitecto no contaminado. Contemplemos Las Guaycas: las múltiples superficies vidriadas dan una luminosidad selectiva a los ambientes (creemos estar en un inmueble de la rue Mallet-Stevens; la luz del trópico se tamiza y difunde una claridad de un blanco amable, casi mediterráneo); la articulación de la volumetría cúbica se hace con la complejidad usoniana de una pradera distinta, pero ni es una articulación sólo cubista, ni una articulación sólo neoplástica: adivinamos aquí el barroquismo fluido de un Noucentismo rezagado, que eliminado de recursos decorativos, ausente del color … transita, con una sabiduría personal, hacia el racionalismo».

Como ya asomamos, Mujica proyectó entre 1929 y 1932 en Campo Alegre tres casas las cuales habitó y luego vendió sucesivamente. Hannia Gómez subrayará: “Son estas sus casas, sus residencias particulares, pero también sus esquicios, sus experimentos arquitectónicos y urbanos. Allí no diseña para otros: él es su propio cliente, es a él mismo a quien debe complacer a plenitud en el gusto arquitectónico; aquí podrá permitirse a sí mismo expresar con libertad su voz más personal, aquí desnudará de estilos su arquitectura, y su corazón”.

5. Estado de deterioro de la casa en 2016

Tristemente dos de ellas han sido demolidas. A ello se suma el que toda la urbanización fue afectada desde 1992 por un desconsiderado cambio de zonificación que convirtió lo que pudo ser un verdadero museo de arquitectura en edificios dirigidos a personas con elevado poder adquisitivo.

Las Guaicas al día de hoy es la única quinta de las que queda en pie amparada por una frágil declaratoria desde 1993 como Monumento Histórico, que lejos de preservarla pareciera haber derivado en su estado actual de abandono y progresivo deterioro, dando la impresión de que sus propietarios esperan su desplome para beneficiarse de las prebendas constructivas que ofrece la ordenanza, sin que las autoridades competentes hayan movido un dedo para salvaguardar su conservación.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3 y 4. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969

  1. Arquitectura HOY, nº 4, 13 de marzo de 1993

2. http://guiaccs.com/obras/las-guaicas/

5. https://entrerayas.com/2015/01/fotos-quinta-las-guaycas/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 259

Parque Central es de por sí una estupenda excusa para realizar no uno, sino varios trabajos de investigación. De allí la dificultad de abarcar desde aquí la totalidad de temas sobre los que invita a hablar y reflexionar este complejo que buscaba convertirse, como se señala en la propaganda que ilustra nuestra postal el día de hoy, en “el nuevo centro para la Caracas del futuro”.

Proyectado desde 1969 por dos jóvenes arquitectos, Henrique Siso y Daniel Fernández-Shaw, al sur de la avenida Bolívar, en una extensión de 30 hectáreas sobre la que otrora fuera la urbanización El Conde, Parque Central para 1971 (fecha en que sale publicado el aviso publicitario que hoy nos acompaña) llevaba un año construyéndose para el Centro Simón Bolívar (presidido por Gustavo Rodríguez Amengual) por Delpre C.A. (empresa del ingeniero Enrique Delfino) y, como puede notarse en el montaje, aunque los edificios residenciales ofrecen su perfil y alturas definitivos, las que finalmente serán las dos torres que por mucho tiempo ostentarían el primer lugar entre los edificios más altos realizados en concreto armado del hemisferio occidental, ofrecían (a través de una de ellas) una imagen muy distante a la que finalmente tuvieron. Se trataba de la primera versión que derivará luego en la definitiva que hoy todos conocemos.

1. Propaganda promocional destinada a la venta de Parque Central publicada en fechas cercanas a su terminación.

Si bien la polémica siempre acompañó la realización de Parque Central, desde la propia demolición de El Conde y el procedimiento que se siguió, hasta su compaginación con los diferentes visiones que se tenían para la avenida Bolívar; desde las propuestas que lo antecedieron para el mismo lugar hasta la decisión que le permitió construirse con una altísima densidad que sin duda impactó el sector donde se implantó, lo cierto es que fue proyectado con un elevado profesionalismo, afrontando la complejidad del caso, tomando y resolviendo todas las previsiones técnicas necesarias que involucraba el estar en presencia de una ciudad dentro de la ciudad. Se buscó ofrecer los servicios y el confort que hicieran sentir a sus residentes que salir de sus confines no era necesario lo cual se acompañó de una alta calidad en el diseño arquitectónico. “En Parque Central todo está a la puerta de su casa, caminandito. El fascinante mundo que ofrece una esplendorosa ciudad moderna, como una alfombra se extiende a sus pies, invitándole a ser protagonista de una emoción sin igual”, será la frase que aparecerá en el folleto propagandístico “Cómo vivir mejor en una ciudad moderna”, publicado alrededor de 1975 por el Centro Simón Bolívar.

De tal forma, en el complejo, además de viviendas, oficinas y comercios (1.170 locales), se puede encontrar un enorme estacionamiento desarrollado en sus 3 sótanos con capacidad para 8.000 vehículos, y en sus áreas comunes (las abiertas tratadas paisajísticamente según proyecto de Roberto Burle Marx) se cuenta con museos, piscina techada, gimnasio, escuela, iglesia y centro parroquial, salas de cine, salas de teatro y espacios destinados a convenciones y eventos, usos algunos que no estaban previstos en el proyecto original.

2. Proyecto para el Centro Residencial El Conde de la oficina BMPT (Bemergui, Menéndez, Posani y Tobito), 1966
3. Arriba: Vialidad en El Conde y sus alrededores (1956). Abajo: Reestructuración de la vialidad asociada a la construcción de Parque Central (1981)
4. Conjunto Parque Central. Dibujo axonométrico.
5. Las dos etapas de Parque Central

Pensado para desarrollarse por etapas, está conformado por ocho edificios residenciales de 44 pisos y 127 metros de altura (uno de los cuales se destinó posteriormente al uso de hotel) con 317 apartamentos cada uno para albergar 3.500 familias, y dos torres gemelas de oficinas de 60 pisos y 225 metros de alto que buscarían desplazar al Centro Simón Bolívar como símbolo de la ciudad y además albergarían buena parte de la administración pública central (alrededor de 16.000 personas).

6. Arriba: Corte general del conjunto mostrando los edificios residenciales. Abajo: plantas tipo con modelos de uno de dos de los apartamentos duplex de los edificios residenciales de Parque Central
7. Fachada estrutural, planta y vista exterior de una de las torres de oficinas de Parque Central

Tal y como apunta Nancy Dembo en el artículo dedicado al conjunto dentro de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “Los edificios de vivienda… fueron concebidos con sistemas de extracción de basura al vacío, suministro de agua por tuberías de cobre y aire acondicionado integral con agua helada, de avanzada para su época. La mayor parte de las fachadas están orientadas al sur o al norte”. Fueron construidos utilizando el “sistema túnel” el cual, pese a sus limitaciones, fue aprovechado para sacarle el máximo provecho logrando ofrecerse una amplia diversidad de apartamentos siendo tratado de manera inteligente al momento de resolver su llegada a las plantas inferiores. Están rematados con espacios que finalmente, a diferencia de lo proyectado inicialmente, se destinaron a guarderías. “Las torres de vivienda fueron diseñadas con un pasillo central y apartamentos a ambos lados, que combinan 28 tipos de residencias, simples o dúplex, de entre 60 y 140 metros cuadrados”. Se ofrecían soluciones de un dormitorio (46 m2), de dos (80 m2), de tres (121 m2) y de cuatro (141 m2).

Por su parte, “los edificios de oficina se construyeron con encofrados deslizantes con los cuales se levantaron los cuatro núcleos externos de circulación que, unidos entre sí por macrovigas, cada 12 ó 14 pisos, constituyen enormes pórticos. La estructura interior de los edificios es de acero, y crean un sistema de soporte de estructura liviana, muy conveniente para la condición sísmica de Caracas”, nos apuntará Dembo.

Como señala Henrique Vera en el artículo “Parque Central: un símbolo de Caracas”, aparecido en la revista CAV, nº 58 (2011), “el diseño y cálculo de la estructura de los edificios de vivienda estuvo a cargo de Mario Paparoni y Sergio Holoma. (…) La estructura de las dos torres de oficina fue calculada por el mismo Enrique Delfino, utilizando como base aportes realizados por Paparoni, Holoma, Andrés Ruiz, Castro Taguada y José Luchsinger”.

La primera de las tres etapas contempladas para la construcción de los 1.123.533 m2. de Parque Central se culminó en 1973, dándose inicio un año antes a la promoción y venta de apartamentos (de gran éxito entre profesionales y familias de la clase media), y cumplimiento a una de las condiciones que había impuesto el gobierno para otorgar su aval a la obra. Esto nos lo explica con claridad David Myers en el interesante libro Toma de decisiones sobre la renovación urbana en El Conde (1974): “Consciente de que su triunfo al terminar una década de gobierno de A. D. se debió a la división del partido de gobierno, y con la esperanza de fortalecer su partido COPEI, el nuevo Presidente buscaba oportunidades para contrastar su administración en forma favorable con la anterior… El Presidente Caldera nombró a su amigo personal y conocido contratista, Gustavo Rodríguez Amengual, como Presidente del Centro Simón Bolívar…[quien] inmediatamente re-examinó la posibilidad del complejo de vivienda multifamiliar para la clase media en El Conde… recibió instrucciones de que cualquier proyecto relacionado con El Conde debería reunir tres condiciones: (a)…retornar una ganancia sustancial y así colocar al CSB en una posición financiera fuerte; (b) la construcción tendría que realizarse lo más rápidamente posible para asegurar que sus elementos principales fueran terminados antes de las elecciones de 1973; y (c) el financiamiento tendría que hacerse aparte del presupuesto regular, para de esta manera lograr que el Congreso, controlado por la oposición, no tuviera poder para retardar o rechazar el proyecto. Dentro de éstos parámetros, Rodríguez Amengual tenía completa libertad para ejercer su criterio en cuanto a solicitud y análisis de proyecto, por cuanto el CSB constituye legalmente una compañía anónima”.

Rodríguez Amengual entra en contacto con Enrique Delfino, experimentado constructor a quien conocía desde sus tiempos colegiales, para ofrecerle la ejecución del conjunto quien le hace una tentadora propuesta que eximía al Centro Simón Bolívar de financiar la obra debiendo asumir “únicamente” el préstamo hipotecario, como propietario y beneficiario. El proyecto suponía que el conjunto llegaría a autofinanciarse, y que su administración, condominio y mantenimiento debían pasar a manos privadas en algún momento; pero esto no ocurrió nunca. Meyers agregará: “Rodríguez Amengual eligió el plan integral preparado por Enrique Delfino… Delfino propuso un proyecto en tres etapas con torres de 54 pisos, 6.800 apartamentos de clase media, espacios para oficinas y centro comerciales. El costo total, excluyendo los terrenos, ascendía a unos 500 millones… ofreció financiamiento internacional con la condición de que los activos del Centro fueran dados en garantía para respaldar los préstamos a DELPRECA, la cual era su compañía de construcción privada. A fines de 1969, Rodríguez Amengual presentó el proyecto Delfino como proyecto del CSB, iniciándose una nueva etapa en la vida urbana de la clase media de la capital”.

8. La vida en Parque Central después de su apertura
9. Imágenes del deterioro en el que se encuentra sumido Parque Central

Puesta en servicio la segunda etapa en 1979 cuando se entrega la Torre Oeste y finalizado en su totalidad en 1983 cuando se concluyó la Torre Este, año en el que durante el mes de febrero se produjo el llamado “viernes negro” (momento en el que la fortaleza del bolívar empezó a debilitarse), el funcionamiento de Parque Central fue durante más de dos décadas demostración de que el concepto original era viable. Sin embargo, el hecho de que ningún gobierno haya cedido el mantenimiento del conjunto dándolo sólo como pagos políticos a terceros en medio de una alta corruptela, aunado a su incapacidad para autofinanciarse a partir del cobro regular de las cuotas de condominio comenzó a hacer mella en la calidad de vida de sus ocupantes afectando indirectamente a sus visitantes, estando hoy en día prácticamente abandonado por el Estado a su propia suerte. Vicente Lecuna en “El nuevo modo de vivir. Violencia informal en ‘Nocturno’ de Lucas García y Parque Central”, artículo aparecido en el nº 24 de Voz y Escritura. Revista de estudios Literarios (2016) afirmará: “El Estado no pudo mantener en pie un proyecto que, entre otras cosas, daba al traste con su vecino, el barrio, y con la ciudad tradicional que nunca llegó a colonizar”.

Henrique Vera, producto de la entrevista que le realizara a Daniel Fernández-Shaw en la revista CAV, nº 58 ya citada, concluirá su artículo (escrito hace 10 años) afirmando: “Hoy día, el conjunto tiene muestras evidentes de deterioro las cuales no son irreversibles. Se requiere colocar en manos de los propietarios residentes el manejo del mantenimiento, que está a cargo del CSB, sujeto a los avatares que dicta la política, a subcontrataciones ineficientes y a corruptelas. Hay que sanear los estacionamientos, reparar los ascensores, restituir el paisajismo y otras tareas, algunas mayores y otras no, que de realizarse devolverían el esplendor de ese símbolo caraqueño que alberga diariamente una población de 50.000 personas”.

Ya el CSB desapareció y el deterioro ha continuado acrecentándose a pesar de intervenciones siempre esporádicas y desarticuladas que buscan solucionar problemas cuando llegan al límite. A ello deben añadirse los inconvenientes derivados de la inseguridad, la falta de agua y los cortes eléctricos los cuales suman puntos a la imposibilidad de ver la deseada recuperación hecha realidad.

10. Vista aérea del conjunto de Parque Central y sus alrededores en 2015

En todo caso, queda como consuelo el que Parque Central fuera seleccionado en representación de Venezuela (junto a otras importantes obras) por los curadores para estar presente en la exposición «Latin America in Construction: Architecture 1955-1980» realizada el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York entre marzo y julio de 2015.

Nota

Para tener una visión más completa sobre este complejo y sus antecedentes, así como para encontrar las fuentes de las imágenes remitimos a consultar, adicionalmente a las citadas en la nota, las siguientes referencias:

  • Revista PUNTO, nº 29 (1966)
  • Revista CAV, nº 33 (1971)
  • Revista CAV, nº 35 (1973)
  • Revista ESPACIO, nº 2 (1988)
  • Newton Rauseo, “Intervenciones urbanas en la parroquia San Agustín: de la gestión privada (Urb. El Conde) a la gestión estatal (Parque Central), 2013 (http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3364?mode=full).
  • Oscar Tenreiro, Blog Entre lo cierto y lo verdadero, “Una pequeña historia necesaria” (13 entregas más una de conclusiones publicadas entre el 21/12/2013 y el 19/03/2014)
  • Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, Caracas del Valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje, 2015
  • Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 258

Cuando entre septiembre y noviembre de 1995 se abrió en los espacios de la Galería de Arte Nacional la exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, se materializó un reconocimiento que hacía tiempo este importante arquitecto venezolano merecía en solitario, luego de que en 1984 formara parte de “Los signos habitables”, primera muestra sobre arquitectura moderna realizada en Venezuela, junto a José Miguel Galia, Gorka Dorronsoro, Jesús Tenreiro, Fruto Vivas y Jorge Castillo.

Sanabria (1922-2008) había acumulado en casi 50 años de ejercicio profesional un importante número de realizaciones que se vieron realzadas por una cuidada curaduría a cargo de William Niño Araque, Mónica Silva Contreras, Carmen Cecilia Araujo y Gipsy Venegas (conservación y selección de documentos), apoyada en el impecable archivo que el arquitecto poseía, más las fotografías de Gorka Dorronsoro, Egilda Gómez e Isabel Carlota Rodríguez, todo lo cual fue recogido en un hermoso catálogo diseñado por Juan Carlos Fernández e impreso por Gráficas Armitano C.A., cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy. Con un tiraje de 1000 ejemplares, el texto central del catálogo, titulado “La arquitectura como ciudad. Apuntes breves para una aproximación a la obra de Tomás José Sanabria”, estuvo a cargo de William Niño Araque, los de las obras y proyectos los realizaron el propio Niño Araque, Mónica Silva y Carmen Araujo siendo estas dos últimas las responsables, además, de elaborar una detallada cronología.

1. Arriba: Tomás José Sanabria a comienzos de los años 1940 cuando aún era estudiante de arquitectura. Abajo izquierda: Bocetos extraidos de uno de sus cuadernos de viajes por el interior de Venezuela de su época de estudiante (1941-1945). Abajo derecha: Casa Vegas, El Rosal, Caracas, primera casa proyectada y construida por Sanabria (1941)

Tomás José Sanabria, como se recoge del catálogo, desde muy joven (1941) “se inicia en la arquitectura a raíz e una serie de visitas al interior en las que se muestra particularmente interesado por la arquitectura colonial”, período en el que “realiza uno de sus cuadernos de viajes por Venezuela más importantes. De esa experiencia conservará la costumbre que lo caracterizará como viajero: recoger en dibujos y descripciones escritas sus impresiones sobre geografía, clima, arquitectura y sociedad”. Producto de esta temprana experiencia realiza ese mismo año el proyecto de su primera casa para Armando Vegas en El Rosal (construida) en la que se “materializan los bocetos de arquitectura venezolana”.

Cursó Sanabria la carrera de ingeniería civil desde 1942 hasta 1945 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), trabajando mientras estudiaba en la firma Constructora Vegas y Rodríguez Amengual que, además de la experiencia que le permitió acumular le costeó sus estudios universitarios en Estados Unidos, culminándolos y recibiendo en 1947 el título de Master in Architecture en la Graduate School of Design de Harvard University, Cambridge, USA. Allí fue discípulo de algunos de los más notables arquitectos modernos, Walter Gropius entre ellos, adquiriendo una sólida formación soportada en el racionalismo y el funcionalismo. A su regreso a nuestro país revalida el título en 1948 en la UCV y se incorpora en la planta docente de la Escuela de Arquitectura (adscrita en aquel entonces a la Facultad de Ingeniería) como profesor de composición arquitectónica, departamento del que es nombrado coordinador. Luego, en 1953, Sanabria sería uno de los miembros fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo siendo designado por el primer decano Willy Ossott como Director de la Escuela de Arquitectura.

2. Arriba izquierda: Dos tomas de la Casa Salas, San Bernardino (1950-1951). Izquierda abajo: Perspectiva del anteproyecto de la casa para el Dr. Enrique Sibletz, Altamira (1953). Derecha: Vista interior de la CasaSibletz, Altamira (1954)
3. Izquierda: Edificio de La Electricidad de Caracas (primera etapa), San Bernardino (1951). Derecha: Edificio Pardo e Hijos, parroquia Santa Teresa (1951)

Entre 1949 y 1953 Sanabria formará junto a Diego Carbonell, graduado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1944, una de las primeras oficinas de arquitectura creadas en el país: Carbonell y Sanabria Arquitectos. De esa sociedad saldrían una serie de obras de importancia, destacando un grupo de quintas de las que vale la pena citar la casa Salas (1950-51) en la urbanización San Bernardino, y las casas Casanay I (1949), la Tocorón (1950), la Pérez Michelena (1952) y la Sibletz (1953), todas en la urbanización Altamira, Caracas, que incorporan el pensamiento, en cuanto a reinterpretar el pasado colonial, que Villanueva había empezado a gestar desde la Reurbanización de El Silencio y que Juan Pedro Posani ubica como precursoras de lo que denominará como “arquitectura populista”. En ellas se ponen a tono la organización funcional y orgánica de la planta, la fluidez espacial y el carácter “nacional” dentro de una clara vocación moderna. De esta etapa también vale la pena resaltar los edificios para las Oficinas de Pardo e Hijos (1951) y para La Electricidad de Caracas (1951), así como el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud (1952-53), todos en Caracas, donde se  manifiesta un lenguaje claramente contemporáneo y empiezan a mostrarse las preocupaciones  vinculadas a la adaptación a las condiciones climáticas que luego Sanabria desarrollará de manera clara y contundente.

4. Hotel Humboldt, Pico El Ávila (1956-1957)
5. Arriba izquierda: Perspectiva del edificio San Carlos, Las Mercedes (1954). Arriba derecha: edificio sede del First National City Bank, Carmelitas (1958-1961). Abajo izquierda: Centro Comercial Mata de Coco, San Marino, Chacao (1957-1960). Abajo derecha: edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), avenida Nueva Granada (1963)
6. Edificio sede del Banco Central de Venezuela, avenida Urdaneta (1960-1967)

Seguirá desde 1953 la etapa en la que abrirá su oficina como arquitecto independiente y realizará, entre otros: el edificio El Peaje en Caracas (1953), el hotel Prado del Río en Mérida con Julio Volante (1954), el edificio San Carlos en Las Mercedes, Caracas (1954), La Electricidad de Caracas en Guanape, Litoral Central (1956), el hotel Humboldt en el Cerro El Ávila, Caracas (1956-57), el Centro Comercial Mata de Coco, Chacao, Caracas ((1957-60), el First National City Bank, Caracas (1958-61), la Fábrica de Alimentos Heinz, San Joaquín, estado Aragua (1959-1961), el edificio sede del INCE, Caracas (1961-71) y la primera etapa del Banco Central de Venezuela (bloque bajo), Caracas (1962-67) por el que Sanabria obtiene el Premio Nacional de Arquitectura en la III Bienal de 1967, punto culminante en el desarrollo de una arquitectura hecha con el máximo cuidado en cuanto a su proceso constructivo y lección permanente de comportamiento ante las variables contextuales y ambientales.

7. Arriba izquierda: Foro Libertador, esquma del espacio protocolar frente al Panteón Nacional, parroquia Altagracia (1980). Arriba derecha: Torre administrativa del Banco Central de Venezuela (1967-1974). Abajo izquierda: BIblioteca Nacional, avenida Panteón (1975-1982). Abajo derecha: edificio sede de La Electricidad de Caracas (segunda etapa), San Bernardino (1972)

Luego, entre 1963 y 1988, asociado con su hermano Eduardo Sanabria, graduado en Berkeley, California, (conformando desde 1972 la firma Sanabria Arquitectos S.A.), se ejecutarán entre otras las siguientes obras: la segunda etapa del Banco Central de Venezuela (torre financiera), Caracas (1967-74), la Comandancia General del Ejército, Fuerte Tiuna, Caracas (1967-71), dos etapas del conjunto para la Electricidad de Caracas, San Bernardino, Caracas (1970-95), el Plan Maestro para el Foro Libertador, Caracas (1975-95) y, asociados a él, la Biblioteca Nacional (1975-82) y el Archivo General de la Nación (1975-95).

8. Ampliación del Conjunto BCV y Plaza Juan Pedro López, parroquia Altagracia (1991).

La última etapa de la trayectoria profesional de Sanabria (1989-2008) la recorrerá junto al arquitecto Gustavo Torres y su hija la diseñadora Lolita Sanabria de Pérez Hernández bajo la firma Sanabria Arquitectos S.C. A ella pertenecen la Ampliación del Conjunto BCV y la Plaza Juan Pedro López, Caracas (1991).

Sanabria es uno de los máximos representantes de la segunda generación dentro de la arquitectura venezolana del siglo XX, grupo formado mayoritariamente en el exterior al que se sumarán las primeras promociones de arquitectos graduados en el país, en la que estaría acompañado por: Martín Vegas, Juan Andrés Vegas, Moisés Benacerraf, Julián Ferris, Diego Carbonell, José Miguel Galia, Emile Vestuti, Julio Volante, Carlos Guinand Baldó, Fruto Vivas, Oscar Carpio, Carlos Celis Cepero, Guido Bermúdez, Pedro Lluberes, Jorge Romero Gutiérrez, José Antonio Ron Pedrique, Dirk Bornhorst, Pedro Neuberger, Miguel Salvador y Díaz, Tony Manrique de Lara, Santiago Goiri, Alejandro Pietri, Augusto Tobito, Mario Bemergui, Federico Beckhoff, Klaus Heufer, Jaime Hoyos, Juan Pedro Posani, Graziano Gasparini, Ernesto Fuenmayor, Carlos Brando, José Manuel Mijares, Manuel Sayago, Víctor Fossi, José Hernández Casas y Miguel Casas Armengol. Su condición señera se acrecienta no sólo al superar su obra el filtro del confort climático funcional y racionalmente incorporado al diseño como requisito primordial para hacer buena arquitectura, sino por la igualación que en él se da entre ética y estética, verdadero  aggiornamento de la caracterización “específica”, expuesta por Quatremère de Quincy en el siglo XIX.

Como una síntesis breve de  la evolución de la arquitectura de Sanabria, del capítulo del texto central del catálogo titulado “La piel como emblema de internacionalidad”, rescatamos lo siguiente: “El compromiso de Sanabria con la arquitectura moderna no cesó intempestivamente para ser sustituido por  un ‘regionalismo’ a ultranza. En su trayectoria se reflejan cambios graduales, asimilaciones paralelas, tratamientos alternos. Su arquitectura efectúa un atractivo matrimonio entre un estilo internacionalista y los visos de regionalismo fundamentados en la interpretación del lugar”.
Niño Araque en su escrito resalta de Sanabria, además, su virtuosismo como dibujante recogido en sus cuadernos de viaje, la permanente preocupación por el rol que juega cada edificación en la construcción de la ciudad, su incansable actitud de proponer mejoras en ella y para ella y, finalmente, la inocultable presencia del clima y la luz, todo lo cual se refuerza por su condición de piloto que supo recoger desde el aire el comportamiento los vientos, la geografía y la meteorología en el  valle de Caracas. Ello le permite a Niño Araque expresar: “Cuando la luz dominada desde la naturaleza se introduce en un edificio construido a partir de materiales auténticos y geometrías instaladas sobre la geografía (no solamente natural sino también histórica), la arquitectura adquiere su sentido, temperatura y riqueza, porque la naturaleza está hecha de materia, geometría y luz, esta vez dominada desde la conciencia del lugar.”

La exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” se abrió el domingo 10 de septiembre y cerró el 19 de noviembre de 1995 y fue una de las más relevantes realizadas durante una década en la que se hicieron grandes eventos de este tipo. Para su montaje, fruto del trabajo de dos años, se revisaron 12.000 planos, 300 proyectos, cuadernos de viaje, de construcción, apuntes, fotografías, dibujos y maquetas.

9. Número 123 del semanario Arquitectura HOY, sábado 9 de septiembre de 1995

Ya desde el día anterior a la apertura el semanario Arquitectura HOY le empezó a dar cobertura dedicando su número 123 a la publicación del artículo “El dibujo según Tomás José Sanabria” de Mónica Silva Contreras, el cual ocupó un importante espacio y labre las puertas para conocer como Sanabria pensaba a través de la manera como se expresaba, bien sea para recoger sus impresiones al visitar un lugar o al llevar adelante una idea que se convertirá luego en proyecto y finalmente en construcción.

En el número 126 del 21 de octubre se publicó “La corona de la ciudad” de María Fernanda Jaua, texto dedicado al hotel Humboldt que surgió como respuesta a una pregunta lanzada desde el semanario buscando indagar acerca de lo que representaba la obra de Sanabria para profesionales y académicos. En ese mismo número apareció el ciclo de conferencias que acompañó a la exposición en la que se tocaron seis temas: Caracas: estudios, crecimiento y desarrollo; Aproximación a la obra de Tomás José Sanabria; Perspectiva de una obra; La arquitectura en los años 50; Tomás José Sanabria Arquitecto, proyecto museístico; y Arquitectura moderna y patrimonio.

En respuesta a la misma pregunta ya asomada, Manuel Delgado publicará en Arquitectura HOY el 28 de octubre (nº 129) el polémico artículo “SANABRIA amor y odio por la ciudad” y más adelante, teniendo la obra de Sanabria en mente, Azier Calvo dará inicio a su columna “En clave” con el texto “Otra manera de leer los años 50” que apareció en el nº 132 del 11 de noviembre.

Desde la muerte del arquitecto su hija Lolita se ha dedicado con mucho tesón a velar por la conservación de los archivos de la que fue una de las más importantes oficinas de arquitectura a nivel nacional, los cuales conforman la Colección Sanabria. Con el apoyo de la Fundación Alberto Vollmer, que ha ofrecido sus espacios, se ha creado un lugar donde se conservan de manera óptima los documentos de la Colección. También ello ha dado pie a la creación de la página tomasjosesanabria.com en la que se recoge su vida y obra y se puede consultar la recopilación, catalogación, escaneo y montaje en programa digital llevado adelante, lo que facilita las labores de investigación a través de un cuantioso y valioso material.

ACA

Procedencia de las imágenes.

Catálogo de la Exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, Galería de Arte Nacional, 1995.

Colección Crono Arquitectura Venezuela.

Colección Fundación Arquitectura y Ciudad