1939• Inauguración del Teatro Ávila

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1939•  El día 24 de febrero se inaugura el Teatro-Cine Ávila, ubicado en la Avenida Sur 4, entre las esquinas Bolsa y Mercaderes, en la parcela en donde estuvo el Gran Hotel Caracas, demolido poco tiempo antes.
El nuevo teatro-cine de estilo art déco, fue proyectado entre los años 1938 y 1939 por Rafael Bergamín (1891-1970), exiliado español, arquitecto graduado en 1918 en la Escuela de Arquitectura de Madrid y Enrique García Maldonado (1905-1990), venezolano graduado en la Ecole Speciale des Travaux Public de París con el título de ingeniero-arquitecto en 1934 y revalidado su título en la FI UCV en 1936.
El constructor del Teatro-Cine Ávila fue Antonio Abad. El costo total del edificio fue de 500.000 bolívares. En el momento de su inauguración fue considerada la más moderna sala de cine de la capital. Tenía un aforo de 1290 asientos entre patio y balcón. Contaba con un escenario de grandes dimensiones y fue el primer cine en la ciudad que contó con una fuente de soda. En las paredes del vestíbulo había obras del pintor y muralista venezolano Rafael Rosales (1908-1962), las cuales producían agradables efectos por la alternancia de sus colores que contrastaban en un espacio dominado por el blanco y el negro (Rosales fue uno de los muralistas que intervino en 1952 en La Exposición Objetiva Nacional. 1948-1952)
Se inauguró con la proyección de la película «The Great Waltz» (1938), protagonizada por Luise Rainer y dirigida por Julien Duvivier. Durante muchos años fue el lugar de estreno exclusivo de las películas de la Metro Goldwyn Mayer y de Walt Disney en Venezuela.
Cerró sus actividades como cine en 1999, reciclándose la edificación para uso en comercial. En la sala del público se construyeron pequeñas tiendas de venta al por menor; el hall del balcón se utilizó para un restaurante y el balcón y el proscenio se trasformo en un club.
Actualmente funciona en el edificio un restaurant.

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1944• Se pone en marcha un sistema privado de transporte público en la urbanización Altamira

1944• Buscando promocionar la venta de los terrenos de Altamira, Luis Roche( 1888-1965), su urbanizador, quien desarrolló en esta ocasión la Hacienda El Paraíso a través de la la empresa Compañía Urbanizadora Altamira, S.A., ideó y puso en marcha, ante quienes percibían la zona como excesivamente lejana, rural y desconectada del centro de la ciudad de Caracas, donde se concentraba la vida comercial y administrativa, un sistema privado de transporte público, con modernos autobuses importados, provistos de cómodos asientos acolchados, amplios ventanales y acabados de lujo, nada comparables a los rústicos colectivos que circulaban en la capital.
Como complemento publicitario los autobuses estaban claramente identificados con el nombre de la urbanización y rotulados con un mensaje implicito: «Vivir en Altamira no te aísla de la ciudad».

El circuito de los flamantes autobuses norteamericanos en su ruta interurbana, unía el Centro de Caracas, punto donde se concentraba la vida financiera de la época, con el nuevo desarrollo urbano al pie del Ávila. Saliendo de los alrededores de la Plaza Bolívar y las esquinas céntricas partía directo hacía Chacao atravesando Sabana Grande, por la Carretera del Este (vía que hoy coincide con la av. Francisco de Miranda), sin paradas comerciales, terminando este recorrido en la plaza de la urbanización, ya provista de su vistoso obelisco.
Allí los autobuses hacían un recorrido hecho a la medida de los potenciales compradores y también para los residentes: partiendo de la Plaza subían por las la avenida del Ávila y la Avenida del Parque, llegando hasta la 10ª Transversal a la falda del Ávila.

Como complemento, Luis Roche comisionó a la firma constructora Martín Hermanos (integrada por Julián Martín Martín y Luis Martín Martín), quienes habían diseñado y construido el Obelisco de la Plaza en 1945, el diseño de las paradas para los autobuses. Se construyeron seis de ellas de las que quedan solo cuatro.
Fueron diseñadas con líneas limpias, techos protectores contra el sol y la lluvia caraqueña, y bancos integrados de concreto utilizando un estilo arquitectónico semejante al que se utilizó en la plaza y una geometría limpia de corte moderno.
Dos de las paradas estaban ubicadas en el punto de llegada de la ruta interurbana, la Plaza, sirviendo como punto de transbordo, salida y llegada de las unidades que conectaban de forma directa con el centro de Caracas.
Las cuatro paradas adicionales estaban distribuidas de manera alterna e intermedia subiendo por los ejes de la Avenida del Ávila y la Avenida El Parque, permitiendo a los pasajeros bajarse a una distancia caminable de sus parcelas, alcanzando los puntos más altos cercanos a la 10ª Transversal. Estas cuatro paradas aún existentes han sido declaradas Bien de Interés Cultural y Patrimonial de Chacao.


Fuentes consultadas: Diccionario de Historia de Venezuela; «Memorias de Luis Roche» (Luis Roche, 1967); Cine Archivo / Archivo Audiovisual de Venezuela; El Universal y El Nacional.

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1970• Se inicia la demolición del icónico barrio El Saladillo de Maracaibo

1970• El día 20 de marzo, durante el gobierno del Presidente Rafael Caldera, bajo la premisa de realizar una fuerte renovación urbana, se inicia la demolición del icónico barrio El Saladillo de Maracaibo, reconocido por ser el legado arquitectónico popular más rico del occidente venezolano.
Los planificadores tanto del Ministerios de Obras Públicas( MOP) como del Banco Obrero (BO), consideraron que el barrio detenía el crecimiento armónico de la capital zuliana, por lo que sacrificaron sus calles de piedra, sus coloridas casas de zaguanes, techos de tejas y cuna de la gaita, para estructurar un plan de renovación urbana que intervendría unas 60 manzanas, expropiando 1800 inmuebles para sustituirlos por un complejo habitacional de 3.500 apartamentos, áreas verdes, centros comerciales y vialidades acordes con el proyecto planteado, que nunca se culminó.

La modernización con sus miles de viviendas modernas nunca se construyeron, la indemnización de aquellos que perdieron sus viviendas fue precaria y la prometida reubicación en la misma zona no se dio haciéndolos migrar a la periferia de la ciudad, desarticulando el tejido social y la identidad de la comunidad. Durante muchos años solo quedó un inmenso y desolador descampado en pleno centro de Maracaibo.
Allí se construyó el Paseo Ciencias, un boulevard peatonal y la av. Padilla, desde donde, en el año 2009, todavía se pueden ver casas en ruinas y restos de lo que fue una calle del Saladillo.
Veintiocho años después (en 1998) en un área de lo que fue El Saladillo se edificaron e inauguraron oficialmente las Torres del Saladillo (cuatro edificios de 18 pisos con un total de 864 apartamentos) y el CC Ciudad Chinita.

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1990• Cierras sus puertas el Safari Carabobo

1990• Cierra sus puertas después de 14 años como popular atracción turística el Safari Carabobo, localizado en el sector La Yaguara, municipio Libertador del estado Carabobo, a solo 20 minutos de Valencia, creado en 1976 por el empresario Reinaldo Cervini (1927-2007).
El Safari Carabobo concebido como un centro recreativo público, fue un reservorio natural de 156 hectáreas habitado por animales salvajes. Entre los animales hubo leones, tigres, elefantes, jirafas, gorilas y chimpancés, algunos libres totalmente, otros en espacios delimitados. Este proyecto ambiental, que tuvo una inversión de 25 millones de bolívares alcanzó mucha popularidad nacional, viajando hasta él familias venezolanas desde distantes puntos del país.

Poco tiempo después de su cierre en 1990 se decidió transformar los extensos terrenos en una urbanización con características campestres aprovechando la infraestructura construida y su cercanía a la capital del estado. Se llamó Safari Carabobo Country Club.
El desarrollo urbano se realizó en dos etapas.
La primera, de 120 ha. fue proyectada por el arquitecto Peteris Berzins Apinis (FAU UCV promoción 18A /1969), utilizando la vialidad existente del Safari Carabobo, definiendo 400 parcelas.
La segunda etapa, fue desarrollada por el arquitecto Manuel Fuentes (FAU UCV promoción 14A/ 1965); en la cual se trabajó sobre 300 ha. adicionales, creando 700 parcelas de 2.500 m2, las cuales se podían subdividir en dos de 1.250, pero permitiendo construir solo una vivienda en cada una.

El proyecto de urbanización del Safari Carabobo Country Club, ofreció vialidad, electricidad en baja tensión en cada parcela, agua surtida de varios pozos profundos, tanques australianos con agua para riego, amplias zonas de vegetación y lagunas, así como áreas definidas para uso escolar, recreativo y comercial. Para el buen funcionamiento del nuevo conjunto urbano, se prepararon unas normas generales, entre las cuales cabe destacar que se ratificaba que las parcelas tenían exclusivamente uso residencial y que solo podían ser delimitadas con cercas “campestres”.
El proyecto fue gerenciado por el arquitecto Eleazar Parra López (FAU UCV promoción 30A/ 1982), quien además fungió de Presidente de la empresa que desarrolló el urbanismo, y fue acompañado en esta compañía por Rafael Viso, como Gerente General, y Manuel Salcedo.

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1948• Los Baños de Macuto o Baños de Mar, fueron destruidos por un deslave del Río Macuto

1948• Hoy hace casi 150 años se inauguraron en la playa «B» de Macuto, Litoral Central, las instalaciones conocidas como Baños de Macuto o Baños de Mar, que fueron destruidos por un deslave del Río Macuto entre el 2 y el 4 de agosto de 1948.

Este balneario, proyectado por considerarse las playas no aptas por la cantidad de piedras y la fuerte resaca, fue concebido y construido por el ingeniero-arquitecto Luciano Urdaneta (1825-1899) y el arquitecto Jesús Muñoz Tébar (1867-1918) durante la presidencia de Antonio Guzmán Blanco e inaugurados luego de dos años de obras, el 10 de enero de 1877.
El objetivo del proyecto tuvo como finalidad construir una infraestructura cerrada y segura que permitiera el disfrute del agua de mar de manera controlada, razón por la cual los arquitectos Urdaneta y Muñoz Tébar concibieron un diseño de forma circular, revestido con baldosas de cuadros blancos y negros, unido a la playa por un muelle de madera.
La construcción contemplaba una sección para mujeres y otra para hombres.

Desde su inauguración los Baños de Macuto transformaron el litoral en un destino turístico gracias al Gran Ferrocarril de Venezuela que acercaba el mar a unas pocas horas de viaje. Con ello se inició la construcción de hoteles, pensiones, restaurantes y comederos.
Tristemente los Baños de Macuto desaparecieron en agosto de 1948 (entre los días 2 y 4) por una vaguada del Rio Macuto. Entre esos días hubo 30 horas continuas de lluvias torrenciales sobre la vertiente norte de la Cordillera de la Costa. Esta furiosa crecida fluvial qued grabada como la más severa y trágica del Litoral Central venezolano previo al deslave de 1999.

Las crónicas del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de la época registraron que, tras la limpieza de las calles y el arrastre natural, se le ganaron más de 80.000 metros cuadrados de terreno al mar frente al paseo de Macuto, modificando las playas y borrando la antigua configuración de la costa, destruyendo, viviendas, comercios, escuelas, medicatura, así como el Parque de las Palomas, el Parque Infantil y el Paseo de la Playa. Inundó y causó severos daños a la vieja casona presidencial de La Guzmania y anegó por completo el cuartel local.
Dejó incomunicada a la población, destruyendo casi todos los puentes que conectaban a Macuto con La Guaira y Maiquetía, además de dejar inservible el tendido eléctrico y las vías del viejo ferrocarril.


Fuentes consultadas y fotografías utilizadas:

La Guaira en Retrospectiva; Macuto: Reseña Histórica. Academia Nacional de la Historia de Venezuela;Vargas: Memoria y Patrimonio- Catálogos e Inventarios de IPC de Venezuela.

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