1944• Se pone en marcha un sistema privado de transporte público en la urbanización Altamira

1944• Buscando promocionar la venta de los terrenos de Altamira, Luis Roche( 1888-1965), su urbanizador, quien desarrolló en esta ocasión la Hacienda El Paraíso a través de la la empresa Compañía Urbanizadora Altamira, S.A., ideó y puso en marcha, ante quienes percibían la zona como excesivamente lejana, rural y desconectada del centro de la ciudad de Caracas, donde se concentraba la vida comercial y administrativa, un sistema privado de transporte público, con modernos autobuses importados, provistos de cómodos asientos acolchados, amplios ventanales y acabados de lujo, nada comparables a los rústicos colectivos que circulaban en la capital.
Como complemento publicitario los autobuses estaban claramente identificados con el nombre de la urbanización y rotulados con un mensaje implicito: «Vivir en Altamira no te aísla de la ciudad».

El circuito de los flamantes autobuses norteamericanos en su ruta interurbana, unía el Centro de Caracas, punto donde se concentraba la vida financiera de la época, con el nuevo desarrollo urbano al pie del Ávila. Saliendo de los alrededores de la Plaza Bolívar y las esquinas céntricas partía directo hacía Chacao atravesando Sabana Grande, por la Carretera del Este (vía que hoy coincide con la av. Francisco de Miranda), sin paradas comerciales, terminando este recorrido en la plaza de la urbanización, ya provista de su vistoso obelisco.
Allí los autobuses hacían un recorrido hecho a la medida de los potenciales compradores y también para los residentes: partiendo de la Plaza subían por las la avenida del Ávila y la Avenida del Parque, llegando hasta la 10ª Transversal a la falda del Ávila.

Como complemento, Luis Roche comisionó a la firma constructora Martín Hermanos (integrada por Julián Martín Martín y Luis Martín Martín), quienes habían diseñado y construido el Obelisco de la Plaza en 1945, el diseño de las paradas para los autobuses. Se construyeron seis de ellas de las que quedan solo cuatro.
Fueron diseñadas con líneas limpias, techos protectores contra el sol y la lluvia caraqueña, y bancos integrados de concreto utilizando un estilo arquitectónico semejante al que se utilizó en la plaza y una geometría limpia de corte moderno.
Dos de las paradas estaban ubicadas en el punto de llegada de la ruta interurbana, la Plaza, sirviendo como punto de transbordo, salida y llegada de las unidades que conectaban de forma directa con el centro de Caracas.
Las cuatro paradas adicionales estaban distribuidas de manera alterna e intermedia subiendo por los ejes de la Avenida del Ávila y la Avenida El Parque, permitiendo a los pasajeros bajarse a una distancia caminable de sus parcelas, alcanzando los puntos más altos cercanos a la 10ª Transversal. Estas cuatro paradas aún existentes han sido declaradas Bien de Interés Cultural y Patrimonial de Chacao.


Fuentes consultadas: Diccionario de Historia de Venezuela; «Memorias de Luis Roche» (Luis Roche, 1967); Cine Archivo / Archivo Audiovisual de Venezuela; El Universal y El Nacional.

HVH

1970• Se inicia la demolición del icónico barrio El Saladillo de Maracaibo

1970• El día 20 de marzo, durante el gobierno del Presidente Rafael Caldera, bajo la premisa de realizar una fuerte renovación urbana, se inicia la demolición del icónico barrio El Saladillo de Maracaibo, reconocido por ser el legado arquitectónico popular más rico del occidente venezolano.
Los planificadores tanto del Ministerios de Obras Públicas( MOP) como del Banco Obrero (BO), consideraron que el barrio detenía el crecimiento armónico de la capital zuliana, por lo que sacrificaron sus calles de piedra, sus coloridas casas de zaguanes, techos de tejas y cuna de la gaita, para estructurar un plan de renovación urbana que intervendría unas 60 manzanas, expropiando 1800 inmuebles para sustituirlos por un complejo habitacional de 3.500 apartamentos, áreas verdes, centros comerciales y vialidades acordes con el proyecto planteado, que nunca se culminó.

La modernización con sus miles de viviendas modernas nunca se construyeron, la indemnización de aquellos que perdieron sus viviendas fue precaria y la prometida reubicación en la misma zona no se dio haciéndolos migrar a la periferia de la ciudad, desarticulando el tejido social y la identidad de la comunidad. Durante muchos años solo quedó un inmenso y desolador descampado en pleno centro de Maracaibo.
Allí se construyó el Paseo Ciencias, un boulevard peatonal y la av. Padilla, desde donde, en el año 2009, todavía se pueden ver casas en ruinas y restos de lo que fue una calle del Saladillo.
Veintiocho años después (en 1998) en un área de lo que fue El Saladillo se edificaron e inauguraron oficialmente las Torres del Saladillo (cuatro edificios de 18 pisos con un total de 864 apartamentos) y el CC Ciudad Chinita.

HVH