Un ecosistema multidisciplinario que pone el diseño, el urbanismo y el comercio en el centro de la ciudad
Por primera vez, la agenda incluirá recorridos y foros dedicados a repensar el diseño de la ciudad, demostrando cómo la planificación urbana es vital para mejorar la calidad de vida, incentivar el turismo y construir un mejor país.
La capital venezolana se prepara para vivir la cuarta edición del Caracas Design Week (CCSDW), la plataforma urbana que ha revolucionado la manera de experimentar, transitar y consumir el diseño en el país. Consolidada como una vitrina de excelencia, la edición 2026, impulsando el turismo urbano, la reactivación comercial y la educación bajo un poderoso hilo conductor: “Intención en movimiento, conexiones reales”.
Entendiendo el diseño como una herramienta estratégica para construir ciudadanía y hacer país, el evento sigue creciendo de manera indetenible, expandiendo su huella a través de intervenciones artísticas, laboratorios de co-creación y experiencias en espacios privados e icónicos que invitan al venezolano a redescubrir su ciudad.
Este año, el CCSDW rompe sus propios esquemas al ofrecer una agenda que abarca todas las tipologías del sector. Los asistentes podrán sumergirse en lo mejor del Diseño de Moda, Diseño Gráfico, Diseño de Experiencias, Diseño de Servicios y el emergente Food Design. El gran hito de esta cuarta edición es la incursión protagónica del Urbanismo. Por primera vez, la agenda incluirá recorridos y foros dedicados a repensar el diseño de la ciudad, demostrando cómo la planificación urbana es vital para mejorar la calidad de vida, incentivar el turismo y construir un mejor país.
Para entusiasmar a la capital, la organización ha adelantado cifras de su vibrante programación, que incluye:
Más de 4 destacados conversatorios y charlas académicas, abordando temas desde la crítica de la moda hasta el alma de los espacios interiores.
3 experiencias inmersivas y visitas urbanas, destacando proyectos innovadores como los “Espejos Cinéticos Urbanos” y el “Sensorama Urbano”, una intervención que disuelve las barreras entre el espectador y la ciudad a través de paisajes sonoros y mapping arquitectónico y “Paréntesis, una estructura itinerante propone un paréntesis dentro del caos: un recorrido diseñado para conducir al ciudadano desde la aceleración urbana hacia un espacio de conexión, de contemplación del movimiento.
Exposiciones de alto impacto, entre ellas la Bienal Cruz-Diez y la muestra inmersiva “Espectra”, Tramas sin fronteras de Mongui Handcraft., El eco de las manos de Socieven.
Lanzamientos, obras de arte en vivo y moda
Laboratorio de Materiales: un espacio para inspirarnos y conocer las tendencias en revestimientos.
Educación, Arte Participativo e Impacto Internacional:
La agenda fusiona el talento local con tendencias globales de primer nivel. Entre los proyectos más destacados se encuentra:
Infoexperiencias con Pau García: El renombrado experto español en Big Data e Infomateria, fundador de Domestic Data Streamers, llega a Venezuela para liderar el proyecto “Datos, Plaza y Fuego” en alianza con la UCAB y Hacienda La Trinidad. Una muestra que humaniza la información y transforma estadísticas en narrativas visuales.
Proyecto ENCUENTRO: El Instituto de Diseño de Caracas (IDC) y el exitoso estudio gráfico Chocotoy tomarán la Plaza La Castellana con inflables de gran formato. Una intervención lúdica diseñada para celebrar la unión, la esperanza y la resiliencia.
Concurso Crearoreña: Sangría Caroreña de Bodegas Pomar retará a estudiantes de diseño y arquitectura a proyectar una barra móvil modular, impulsando la innovación técnica de la próxima generación.
Alianzas que construyen país
El impacto comercial, cultural y social del CCSDW es el resultado de la sinergia entre la organización, diversas fundaciones (fundaprocura, Socieven, Fundación Flor de la esperanza, Conunion, Fundación Govea) que se suman este año para promover la inclusión y el bienestar, y un robusto grupo de empresas que apuestan por el desarrollo nacional. El evento cuenta con el respaldo de sus patrocinantes fundamentales: Banco Plaza, Festejos Mar en La Esmeralda, Pomar y Toyomotor asi como de la Administradora Orion y sus espacios en el Cubo Negro quienes nos permiten intervenirlos con instalaciones, exposiciones y espacio para el encuentro y networking.
A este esfuerzo se le suma un extraordinario grupo de marcas y espacios participantes que se activarán para ofrecer experiencias de diseño y fomentar el encuentro, aprovechando el masivo flujo de visitantes para proyectar su marca y maximizar sus oportunidades de negocio.
Muestra de trabajos de estudiantes de arquitectura de la UCV, USB y UCAB abierta en el Cubo Negro, Chuao, desde el viernes 5 de junio.
La Ciudad en un clic: Lanzamiento de la App Oficial
Para garantizar una experiencia fluida, curada y libre de estrés, el Caracas Design Week introduce este año su Aplicación Móvil Interactiva. Esta herramienta digital permitirá a los visitantes personalizar su agenda, geolocalizar eventos cercanos, filtrar actividades por categorías y conectar directamente con el WhatsApp y redes de las marcas, democratizando el acceso a la vasta oferta del circuito. El tradicional mapa impreso evoluciona para convertirse en una pieza de arte coleccionable intervenida por el artista venezolano Burner Wong. Este mapa funcionará también como un pasaporte: los visitantes podrán sellar con calcomanías al visitar las diferentes tiendas, completando así su recorrido.
El Caracas Design Week 2026 es una invitación abierta a caminar, contemplar y conectar. Somos un ecosistema donde todos cabemos y donde el diseño es la excusa perfecta para celebrar las buenas noticias que Venezuela tiene para dar.
Para más información, registro de actividades y descarga de la App oficial, visite nuestras plataformas digitales @caracasdesignweek y el portal web del evento https://caracasdesignweek.com/
1946• En el mes de abril se realizan los primeros aterrizajes y despegues de pequeños aviones, inaugurando así la pista de La Carlota, Caracas, ubicada al este del área metropolitana de la capital. Para ese momento un grupo de jóvenes aviadores civiles ya habían fundado el Aeroclub Caracas, adquirido 103 hectáreas de la hacienda homónima a su propietario Alfredo Brandt Casanova y realizado el movimiento de tierra necesario para construir la pista de aterrizaje de 800 metros de longitud en sentido oeste-este, utilizando maquinaria facilitada por uno de los miembros fundadores, el ingeniero Henrique Arnal. Como complemento se construyeron varios hangares para proteger sus aeronaves. La mayoría de los noveles pilotos habían recibido su entrenamiento y egresado de la Escuela de Aviación Civil Miguel Rodríguez, Maracay, estado Aragua. Desde el comienzo de su vida operativa en abril de 1946, coexistió como aeropuerto civil y militar.
En 1962 se creó el Destacamento Aéreo Especial La Carlota y en julio de 1966 fue elevado a su actual consideración: Base Área Francisco de Miranda. En la imagen de 1967, aún sin construirse en los alrededores el Centro Comercial Sambil ni el Centro Comercial Tamanaco, se puede observar el incremento en el número de hangares privados para el momento.
En 2002 se declaró zona de seguridad militar; en 2005 se cerró al uso público; en 2007, se consideró bien de interés cultural y desde 2014 se mantiene la prohibición de realizar operaciones aeroportuarias, excepto de carácter militar y aeromédicas. En la imagen del 2010, de la colección de Ricardo Rodríguez Boada, se puede observar como el crecimiento urbano ha rodeado a estas instalaciones, destacando su importancia como área para el desarrollo íntegral de Caracas, transformando la Base Aérea La Carlota en un Parque Verde Metropolitano. Se recuerda que en 1996 el papa Juan Pablo II celebró allí una misa para miles de feligreses y que se utilizó como refugio de los damnificados de las lluvias de 2010. Hasta el año 2005 La Carlota fue asiento del Aeroclub Caracas, mudándose los aviones de turismo y de aviación general a los aeropuertos Caracas y Charallave.
1935• Se termina la construcción del edificio sede Ministerio de Fomento (hoy Ministerio de Relaciones Exteriores), ubicado en la avenida Este-Oeste 1, entre las esquinas de Carmelita y Conde, Caracas, proyecto de Carlos Guinand Sandoz (1889-1993). La construcción del edificio fue decretada el 19 de diciembre de 1933 por el Presidente General Juan Vicente Gómez, como sede de la institución que debería incluir el Laboratorio Nacional y la Oficina de Radiotelegrafía y Radiotelefonía. El edificio de tres plantas y un sótano se organiza internamente con el uso de patios de servicio entorno a los cuales se ubicaron los espacios de trabajo.
Ministerio de Fomento, esquina de Carmelitas, Caracas. Carlos Guinand Sandoz. Planta baja.
Las fachadas del edificio se destacan por su sobriedad, resueltas hábilmente con piedra y detalles de herrería en los cuales se combinan el hierro forjado y el bronce. En la composición de la fachada norte, sobre la avenida Este-Oeste 1, el arquitecto Guinand utilizó cuatro columnas ciclópeas que rematan con capiteles de estilo corintio, las cuales soportan esculturas de artista italiano Renzo Bianchini (1895-1961) que simbolizan variados oficios.
El edificio fue construido con su alargada fachada norte y su esquina curva frente al Edificio de Correo de Carmelitas, en un contexto urbano caracterizado por las estrechas calles del Centro de nuestra capital. En 1953 al concluirse la construcción de la Avenida Urdaneta, con sus 26 metros de ancho (tres canales de circulación en cada sentido), el edificio del Ministerio de Fomento adquirió una nueva valorización, pudiéndose contemplar y disfrutar en su verdadera dimensión.
1932•El día 2 de febrero se inaugura la Policlínica Caracas, ubicada entre las esquinas de Velásquez y Santa Rosalía. La nueva clínica fue diseñada y construida por el arquitecto Carlos Guinand Sandoz. El proyecto de la clínica, su construcción y la constitución de la empresa hospitalaria propietaria fue posible «gracias al patrocinio económico del Dr. Lucio Baldó y del propio Guinand Sandoz» y «de la participación de un nutrido grupo de jóvenes médicos», tal cual afirma el arquitecto José Luis Colmenares en su libro Carlos Guinand Sandoz, 1989, Caracas, de donde se tomó la imagen que encabeza esta nota.
En la Policlínica Caracas trabajaron destacados médicos de la época: Leopoldo Aguerrevere, José Lucio Baldó, Pedro Blanco Gásperi, Fermín Díaz, Alberto Fernández, Julio García Álvarez, Bernardo Gómez, Pedro González Rincones, Martín Vegas, Gustavo Machado y Miguel Pérez Carreño, entre otros. La nueva institución médica tenía servicios de cirugía general, ginecología, nariz, garganta y oídos, puericultura. oftalmología, sistema nervioso, aparato digestivo, corazón, piel y enfermedades de la boca, entre otros.
El vestíbulo de ingreso de la Policlínica Caracas, proyectado por el Carlos Guinand Sandoz. Imagen tomada de Carlos Guinand Sandoz. José Luis Colmenares R. Claderca C.A., 1989, Caracas.
Carlos Guinand Sandoz (1889-1963), se graduó de arquitecto en la Technische Hochschule, de Munich, Alemania en 1913; revalido su título en la Universidad Central de Venezuela en 1936; fue designado Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales en 1933).
Policlínica Caracas, Velásquez a Santa Rosalía, Caracas. Carlos Guinand Sandoz. Corredor a los servicios. Imagen tomada de Carlos Guinand Sandoz. José Luis Colmenares R. Claderca C.A., 1989, Caracas.
Lamentablemente el edificio donde funcionó la clínica fue demolido en 1953.
Transitar por Caracas siempre ha significado atravesar fragmentos. Fragmentos sociales, territoriales, económicos y simbólicos que conviven dentro del valle sin necesariamente encontrarse entre sí. Durante décadas, la ciudad produjo una extraordinaria diversidad urbana y cultural, pero también consolidó profundas desigualdades espaciales que limitaron la circulación de oportunidades entre ciudadanos. El problema de Caracas nunca fue únicamente la pobreza, ni siquiera la desigualdad. El problema ha sido, sobre todo, la desconexión.
En Meditación de la Técnica, José Ortega y Gasset propone una idea que hoy adquiere nueva vigencia: la técnica no debe entenderse simplemente como un conjunto de herramientas o máquinas, sino como el modo en que el ser humano transforma su circunstancia para ampliar sus oportunidades de producción, bienestar y vinculación social.¹ El ser humano, nos dice Ortega (así como, también Gasset), no se limita a adaptarse pasivamente al entorno; modifica el medio para ampliar sus posibilidades de existencia. La técnica, en ese sentido, no es únicamente eficiencia, es construcción de mundo.
Tal vez allí se encuentre una de las preguntas fundamentales para pensar la reconstrucción venezolana: ¿cuál es el rol del espacio urbano y de las nuevas tecnologías en la construcción de circunstancias capaces de generar oportunidades más inclusivas?
La crisis venezolana suele interpretarse exclusivamente desde la política o la economía. Sin embargo, también podría entenderse como una crisis de circunstancias. Una crisis en la capacidad de construir sistemas espaciales, institucionales y urbanos donde distintos sectores de la sociedad puedan encontrarse, cooperar y producir oportunidades compartidas.
La falta de conectividad urbana en Venezuela no comenzó en el siglo veintiuno. Caracas era una ciudad profundamente desigual antes del chavismo. Sin embargo, el proyecto revolucionario reinterpretó esa fractura desde una lógica binaria que terminó reforzando nuevas formas de exclusión. Paradójicamente, un movimiento que surgió denunciando la exclusión histórica del país terminó construyendo mecanismos políticos y simbólicos que dificultaron la conexión entre múltiples sectores de la sociedad. La inclusión partidista terminó funcionando, casi siempre, desde la exclusión del otro.
Esa lógica también encontró una traducción espacial. La polarización reorganizó los territorios, debilitó los espacios de encuentro y transformó la ciudad en una suma de fragmentos cada vez más desconectados entre sí. Pero el problema no es la existencia de fragmentos. Toda gran ciudad contemporánea es heterogénea. La diversidad urbana puede ser una extraordinaria fuente de creatividad, intercambio y producción cultural. El problema comienza cuando esos fragmentos dejan de conectarse mediante sistemas de movilidad, espacio público, intercambio económico o reconocimiento mutuo.
Como recuerda Donna J. Haraway, todo conocimiento es situado.² Podríamos extender esa intuición al campo urbano: toda política ocurre en el espacio. La exclusión no es únicamente una condición ideológica o institucional; también produce geografías, distancias y formas urbanas específicas. La ciudad no es un escenario neutral donde ocurre la vida colectiva. La ciudad organiza posibilidades de encuentro, intercambio y cooperación.
Por eso el espacio urbano puede encarar un rol profundamente democrático. No porque determine automáticamente las relaciones humanas, sino porque condiciona sus posibilidades de conexión. Una ciudad democrática no elimina diferencias; construye las condiciones para que esas diferencias puedan encontrarse y producir nuevas oportunidades compartidas.
En este sentido, las llamadas economías de aglomeración descritas por Ivan Turok permiten comprender cómo la proximidad espacial puede multiplicar capacidades sociales y económicas.³ Cuando múltiples actores logran conectarse dentro de redes urbanas densas, las oportunidades circulan con mayor facilidad: el conocimiento se comparte, la innovación emerge y nuevas formas de cooperación se vuelven posibles. El espacio deja entonces de ser solamente forma física para convertirse en infraestructura de oportunidades.
Allí la técnica adquiere una nueva dimensión.
Las tecnologías contemporáneas —particularmente la inteligencia artificial y los sistemas de información geográfica— poseen la capacidad de procesar relaciones complejas entre actores, territorios, movilidades y necesidades urbanas. Sin embargo, su valor democrático no reside en sustituir la decisión humana ni en automatizar la política, sino en ampliar nuestra capacidad de comprender la complejidad de la ciudad contemporánea.
Hélène Landemore propone, desde la idea de Democracia Abierta, que las sociedades democráticas deben expandir radicalmente sus capacidades de inclusión colectiva.⁴ Frente a modelos políticos cerrados o partidistas, Landemore plantea sistemas capaces de incorporar múltiples inteligencias, experiencias y necesidades dentro de los procesos de toma de decisiones. En este contexto, la inteligencia artificial podría facilitar nuevas formas de procesamiento colectivo de información urbana, permitiendo visualizar relaciones invisibles, identificar oportunidades de conexión y ampliar la inclusión territorial dentro de los procesos de reconstrucción urbana.
Durante mi investigación doctoral en la Harvard Graduate School of Design, estas preguntas comenzaron a explorarse mediante el concepto de Oportunidades Espaciales: una metodología apoyada en tecnologías de información geográfica orientada a maximizar conexiones urbanas minimizando inversiones territoriales.⁵ La premisa era relativamente simple: pequeñas intervenciones estratégicas pueden producir grandes transformaciones cuando logran conectar redes humanas previamente aisladas. Sin embargo, esas oportunidades no dependen únicamente de infraestructura o datos. También dependen del deseo de las personas de decidir libremente cómo, dónde y con quién conectarse.
Allí reside quizás el desafío más importante para la reconstrucción venezolana. La pregunta ya no es únicamente cómo reconstruir edificios, avenidas o servicios, sino cómo construir circunstancias urbanas capaces de facilitar conexiones más abiertas entre ciudadanos diversos. Una reconstrucción que no parta de la inclusión corre el riesgo de repetir las mismas lógicas de desconexión que hicieron fracasar los proyectos anteriores de modernización, desarrollo y promesa democrática.
En este sentido, la inteligencia artificial, las tecnologías espaciales y las formas abiertas de democracia no deberían entenderse como herramientas aisladas, sino como parte de una nueva técnica orientada a la construcción de circunstancias inclusivas. Una técnica capaz de ampliar conexiones, multiplicar oportunidades y facilitar formas más complejas de coexistencia urbana.
Tal vez allí resida hoy la vigencia más profunda de Ortega y Gasset. Comprender que toda sociedad termina definiéndose por las circunstancias que es capaz de construir para sí misma y para los otros.
Referencias
José Ortega y Gasset, Meditación de la técnica (Madrid: Revista de Occidente, 1939).
Donna J. Haraway, “Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Privilege of Partial Perspective,” Feminist Studies 14, no. 3 (1988): 575–99.
Ivan Turok, “The Evolution of National Urban Policies: A Global Overview,” Urban Research & Practice 9, no. 1 (2016): 76–94.
Hélène Landemore, Open Democracy: Reinventing Popular Rule for the Twenty-First Century (Princeton: Princeton University Press, 2020).
Ignacio Cardona, Spatial Opportunities for Self-Produced Environments (doctoral dissertation, Harvard University Graduate School of Design, 2021).
Reseña Biográfica
Ignacio Cardona es arquitecto, Doctor of Design por Harvard University y Associate Professor of Architecture en Wentworth Institute of Technology. Su trabajo explora la relación entre espacio urbano, democracia ecosistémica, tecnología e inclusión territorial. Es autor de la tesis Spatial Opportunities for Self-Produced Environments y desarrolla investigaciones sobre oportunidades espaciales, participación y reconstrucción urbana en América Latina.
Cuando en 1959, bajo la presidencia de Rómulo Betancourt en los albores de la era democrática, se dieron en Venezuela los primeros estudios serios para determinar la posibilidad de implantar el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (SNAP), se pensaba, por un lado, en crear un medio efectivo para que la comunidad orientase sus ahorros hacia la solución del problema de la falta de viviendas y, por el otro, en ofrecerle al Banco Obrero un poderoso instrumento de apoyo para cumplir su labor, lo cual justificaría su adscripción inicial a ese organismo.
Sin embargo, luego de la visita en 1961 de la comisión técnica enviada por el Fondo de Préstamo para el Desarrollo (DLF, según sus siglas en inglés), se cambiaría por completo la orientación inicial y se apuntaría hacia la creación de un instituto autónomo de ahorro y préstamo encargado exclusivamente de la dirección y supervisión del sistema. Así, mientras se daban los pasos concernientes ante el DLF para solicitar un préstamo destinado a la creación de dicho ente autónomo, el 5 de junio de 1961 se establecería finalmente mediante decreto el Sistema de Ahorro y Préstamo en Venezuela, cuyas disposiciones iniciales serían modificadas y ampliadas de forma sustancial el 24 de noviembre del mismo año.
En 1964 se designa una Comisión de Ahorro y Préstamo nueva (que sustituiría a la de 1961) y el 17 de septiembre de 1966 se promulga la Ley del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo, el cual “tendrá por objeto crear, fomentar y mantener condiciones favorables a la formación de ahorros que se inviertan en préstamos destinados fundamentalmente a resolver el problema de la vivienda, con la finalidad de hacer propietarios a los beneficiarios de los mismos. Dicho Sistema estará integrado por el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, las Entidades previstas en el Título IV de esta ley y la Superintendencia de Entidades de Ahorro y Préstamo”.
1. Sólo dos años después de su creación, en 1968 el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP) concluye la construcción de su edificio sede, ubicado en la esquina de Av. Abraham Lincoln (hoy Boulevard de Sabana Grande) con la avenida Los Jabillos, Sabana Grande, proyectado por Guido Bermúdez Briceño (1925-2001). Allí funcionaría hasta 1996 cuando se mudó a una nueva edificación situada en la urbanización El Rosal. El edificio de Sabana Grande hoy se encuentra invadido y canibalizado.
Ello abriría las puertas para la creación el 22 de diciembre de aquel mismo año del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), organismo sucesor de la Comisión y de la Oficina Central, que actuaría como el ente rector del sistema, y sería el encargado de supervisar a las Entidades de Ahorro y Préstamo, de garantizar los depósitos de los ahorristas y de refinanciar los préstamos hipotecarios otorgados.
De tal manera, con un capital inicial de doscientos millones de bolívares, el BANAP se constituyó en un ente robusto, con personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del Fisco Nacional que funcionaba como un Banco Central del Sistema y debía velar por el máximo desarrollo de éste en su conjunto. Con la aprobación del Ejecutivo Nacional, el BANAP dicta sus normas de operación con base a una estructura que contemplaba su naturaleza dual: por un lado, institución autónoma del Estado y por el otro, cúspide operativa y financiera del SNAP. Estaría conformado por un Nivel Político y de Alta Dirección (la Asamblea General y la Junta Directiva) y un Nivel Operativo y Técnico (las oficinas sustantivas) ubicado debajo de la directiva, que se dividía en vicepresidencias, gerencias y departamentos técnicos especializados encargados del día a día del mercado inmobiliario, entre los que destacaban:
La Gerencia Financiera y de Crédito (Banco de Segundo Piso): Encargada de recibir los recursos asignados por el Fisco o préstamos internacionales (como los de la AID), y administrarlos para otorgar préstamos de liquidez y refinanciamiento a las Entidades de Ahorro y Préstamo (EAP).
La Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social: Ala académica y técnica que impulsó un robusto programa de investigación científica, tecnológica y social y de normalización técnica, constituyéndose en uno de los legados más significativos del BANAP, frecuentemente eclipsado por su balance financiero.
El Departamento de Avalúos e Inspección: Cuerpo técnico de ingenieros y arquitectos dedicados a certificar que los desarrollos habitacionales financiados por el SNAP cumplieran con las normativas constructivas de habitabilidad y preventivas vigentes en el país.
2. Portada del Nº 1 de Cuadernos del BANAP (Diciembre 1969), serie orientada a difundir los resultados de las investigaciones que financia y promueve de acuerdo a su reglamento constitutivo. En este número se expuso la «Estructuración y funcionamiento de la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social», sirviendo como una declaración de principios sobre la importancia de basar la política habitacional en la ciencia y los datos.
Pues bien, la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), con el financiamiento y coordinación de la institución, estimuló programas y líneas de investigación divididos en cuatro grandes áreas:
Programa de Industrialización y Prefabricación de Vivienda. Eje central de su estrategia de investigación mediante el cual el BANAP buscaba romper con los métodos tradicionales de construcción lenta para adoptar procesos masivos y modulares a través del financiamiento de estudios para evaluar la viabilidad de Sistemas Constructivos No Tradicionales de componentes prefabricados y la Normalización de Materiales desarrollando investigaciones para estandarizar los tamaños y resistencias de bloques, paneles y techos, permitiendo que diferentes constructoras privadas utilizaran piezas compatibles entre sí.
3. En el mes de junio de 1970 aparece como inserto en el Cuaderno Nº 3 de la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), el título «Contribución al Análisis Sísmico de Estructuras» de los ingenieros Francisco Abenante y José Grases, coeditado por el BANAP, el Comité Conjunto del Concreto Armado y la Asociación Venezolana de Ingeniería Estructural del Colegio de Ingenieros de Venezuela.
Programa de Ingeniería Sismorresistente. Convertido en prioridad debido a la alta vulnerabilidad sísmica del territorio venezolano. Estuvo dirigido, por un lado, a apoyar investigaciones sobre Estructuras Prefabricadas de Concreto que desarrollaran metodologías de cálculo matemático para garantizar que las uniones de las viviendas prefabricadas soportaran terremotos y, por el otro, a establecer Normativas Técnicas.
4. En el mes de marzo de 1973 se edita como inserto del Cuaderno Nº 6 de la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), el titulo «Investigación Antisísmica en Edificios Prefabricados» del ingeniero Miguel Asprino.
Plan de Investigación conjunto BANAP-MSAS (Vivienda Rural), dirigido a impulsar un programa específico de investigación aplicada para evaluar las condiciones habitacionales del interior del país y el impacto de las viviendas rurales construidas en décadas previas por el programa de vivienda rural del MSAS. También se diseñaron pautas arquitectónicas para que las casas rurales evitaran la proliferación de insectos transmisores de enfermedades, mejorando la ventilación, los techos y el revestimiento de las paredes.
5. En 1978 el BANAP y FUNDACONSTRUCCIÓN coeditan la «Guía para el proyecto antisísmico de estructuras prefabricadas de concreto armado», elaborada por los ingenieros Henrique Arnal y Mario Paparoni.
Programa de Promoción, Documentación y Desarrollo de Mercados. El BANAP entendió que la investigación no podía ser aislada, por lo que creó alianzas para estructurar formalmente el conocimiento del sector constructivo nacional impulsando junto a la Cámara Venezolana de la Construcción y el Colegio de Ingenieros, un plan de cuatro centros especializados: Información y Documentación, Promoción y Evaluación de Investigación, Estudios del Mercado de la Construcción, y un laboratorio de Materiales. A modo de apoyo financió un catálogo de 33 proyectos tecnológicos experimentales simultáneos para poner a prueba prototipos de viviendas económicas y evaluar su durabilidad en tiempo real antes de otorgar créditos masivos.
6. En 1972 el BANAP patrocina la impresión del libro dedicado a Julio Árraga, monografía artística escrita por el crítico Juan Calzadilla y diseñada por Nedo M.F., dedicada a la obra del pintor zuliano.
Adicionalmente, la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social centralizó el esfuerzo editorial del banco a través de varias líneas de difusión, entre las que destacaron: los Cuadernos del BANAP; Monografías y manuales técnicos; y Convenios de Coedición y alianzas con entes externos para publicar textos de alto impacto técnico, garantizando que el conocimiento científico local se tradujera en normas constructivas aplicables en el país. Por otro lado, el banco, que contó en los niveles inferiores de su edificio sede ubicado en Sabana Grande durante muchos años con una importante galería de arte, patrocinó libros de alta factura gráfica dedicados a la historia y las artes plásticas de Venezuela.
7. Vistas de la construcción de la vivienda experimental que Henrique Hernández proyectara para él y su familia en Prados del Este, Caracas, financiada por la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP). La obra finalizó en 1972.
Dentro de este marco, la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social, abriría en 1969 las puertas para que diversos grupos de profesionales y docentes universitarios optaran al financiamiento de sus indagaciones y al registro de trabajos auspiciados por la institución. De entre los proyectos de investigación presentados y apoyados por el BANAP destacarían el titulado “Construcción experimental de viviendas en terreno de relleno con asentamiento” de Henrique Hernández, que derivaría en la construcción de su propia casa en Prados del Este, Caracas (ver https://fundaayc.com/2018/08/26/sabia-usted-29/), y el “Sistema prefabricado UNIFAM” diseñado por los arquitectos Merlis Prieto de Menéndez, Mario Bemergui, José Miguel Menéndez y Edgar Prieto utilizando elementos plásticos producidos en el mercado venezolano busca ofrecer soluciones habitacionales a la clase media, que, con variaciones importantes, sería aplicado en la construcción de un prototipo experimental en el que se ensayaron componentes semi-industrializados y que, a modo de vivienda y estudio profesional, ubicado en un terreno en pendiente de la urbanización caraqueña El Peñón, habitaría el matrimonio conformado por Merlis y José Miguel combinando equilibradamente las preocupaciones ambientalistas de ella y las tecnológicas de él.
8. En 1966 los arquitectos Merlis Prieto de Menéndez, Mario Bemergui, José Miguel Menéndez y Edgar Prieto diseñan el sistema prefabricado UNI-FAM el cual, utilizando elementos plásticos producidos en el mercado venezolano, busca ofrecer soluciones habitacionales a la clase media.
La casa, realizada en un lote de terreno de 1.550 m2, que tiene 380 m2 de construcción, sería descrita por Mariano Goldberg en la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, de la siguiente manera: “La búsqueda de elementos livianos y económicos, que permitan ensamblar espacios flexibles, adaptables a diferentes programas familiares, se convirtió en una experiencia personal aplicada a un terreno de difícil topografía. La estructura es de apoyos de concreto, entrepisos de reticulado metálico, cubiertas abovedadas de asbesto cemento y cerramientos de tabiquería liviana. El conjunto consta de una vivienda a dos niveles, un estudio con mezzanina y un jardín amplio con piscina, el cual también fue objeto de ensayos en cuanto al tratamiento de suelos y paisajismo. El resultado de esta experiencia no ha tenido la repercusión que se merece”.
9. Fotografía tomada desde el jardín de la vivienda experimental que construyeran Merlis Prieto y José Miguel Menéndez entre 1969 y 1971 en la urbanización El Peñón, Baruta, Caracas, como resultado de una investigación apoyada por la Oficina de Investigación y Construcción del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP).
Y, en efecto, la flexibilidad espacial que mostró la obra ha permitido con el tiempo albergar una familia que ha crecido y decrecido y la posibilidad de subdividirse para generar ingresos a su diseñadora y propietaria sin sacrificar sus valores intrínsecos como proyecto, logrando que su capacidad de controlar las variables climáticas que le eran desfavorables se tradujera en un bajo costo energético.
10. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Planta.
También sirvió para que en 1975 Melis Prieto con el título de UNIFAM 1 la presentara como trabajo de ascenso en el escalafón universitario dentro de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, donde mostró todo el proceso de gestación y desarrollo del prototipo como parte de la experiencia UNIFAM (ya señalada), en la que se usaron a modo de “mecano” componentes constructivos del mercado ensamblados en un sistema prefabricado abierto que tiene a la casa como comprobación evaluable, demostrando que la economía de recursos no está reñida con la calidad arquitectónica.
11. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Sección.
Acerca de su condición de edificación bioclimática que suministraba requerimientos de confort ambiental a sus usuarios, es destacable su capacidad de “responder mediante sistemas de enfriamiento pasivo a las condiciones específicas del medio en que se ubica”, tal y como se apunta en la nota dedicada a la vivienda en el capítulo “Casa y tecnología” dentro del catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, realizada por la Fundación Museo de Arquitectura en el Museo de Bellas Artes de Caracas en 1989.
12. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Fachada.
En dicha nota se señala, además, cómo “los dos aspectos básicos resaltantes, en principio antagónicos, el de vivienda bioclimática y el de edificación con sistema constructivo semi-industrilizado, demuestran a través del tiempo y mediante la evaluación continua del comportamiento en la práctica de este prototipo, la factibilidad de dar buena respuesta a las ‘propiedades estructurales’ y ‘funcionales’ de la vivienda, siempre y cuando se jerarquicen apropiadamente las variables que inciden en el problema. (…) El concepto de la vivienda es que la parte edificada es la que protege de las condiciones adversas del medio, siendo el hogar el constituido tanto por esos como por los espacios abiertos de la parcela. Resaltan espacios de transición entre los espacios sociales, de dormitorio y de acceso. El estar-comedor queda virtualmente dentro del jardín cuando se levantan las puertas levadizas que le sirven de cerramiento a la terraza como espacio de transición, la cual a su vez juega un importante rol en el logro del confort lumínico y térmico al controlar la incidencia de la radiación solar”.
13. Merlis Prieto y José Miguel Menéndez. Vivienda y estudio profesional en El Peñón, Caracas. Fotografía de la sala-comedor.
El BANAP operó con gran éxito durante las décadas de 1960, 1970 y 1980 período de bonanza petrolera y el SNAP tuvo un crecimiento sin precedentes. Baste decir que entre 1962 y 1982 se llegaron a crear 27 entidades de ahorro y préstamo. El banco financió masivamente el crecimiento de los sectores urbanos formales de las principales ciudades venezolanas y en 1975, en pleno auge económico, demostró su estatus institucional al convocar un recordado Concurso Nacional de Arquitectura en dos etapas para el anteproyecto de su sede principal en Caracas (organizado junto al Colegio de Arquitectos de Venezuela), atrayendo propuestas de la vanguardia profesional de la época, el cual sería ganado por el equipo conformado por los arquitectos Oswaldo Molina, Cutberto Reyes y Jacobo Koifmann.
14. 1976. Oswaldo Molina, Cutberto Reyes y Jacobo Koifman. Propuesta ganadora del Concurso Nacional de Arquitectura convocado para desarrollar el anteproyecto para la sede del BANAP, que estaría ubicado frente al edificio de la CANTV entre la Avenida Libertador y el Boulevard Santa Rosa. Foto de la maqueta.
Sin embargo, tras el “viernes negro” primero (1983), la crisis financiera de 1994 y los cambios en las leyes de política habitacional después, el modelo mutualista tradicional del SNAP perdió fuerza y entró en declive. Tras las reformas de 1975 y 1993, en 2001 se aprobó una última Ley del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo la cual unificó los criterios de supervisión con la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban), abriendo el camino definitivo para que las Entidades de Ahorro y Préstamo (EAP) se transformaran en bancos universales o comerciales, siendo muchas de ellas luego absorbidas por otras entidades financieras.
15. Guido Bermúdez y Jesús Paz Delfín. Edificio Sede del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP), Av Venezuela, Urbanización, El Rosal, Caracas, 1976. Hoy es la sede del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH).
Finalmente, en el año 2005, el Estado venezolano liquidó el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (unificando o absorbiendo las carteras de las antiguas EAP que quedaban) y transformó por completo la institución. Ello dejó sin funciones y base operativa al sistema tradicional regulado por el BANAP el cual pasó de ser el árbitro y promotor de un sistema de ahorro privado y mutualista orientado al desarrollo técnico y comercial de la vivienda, a convertirse en el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH), una banca pública centralizada volcada al financiamiento y control de los planes de vivienda social del Estado. El punto final de la existencia jurídica del sistema ocurrió con la publicación de la Ley de las Instituciones del Sector Bancario de diciembre de 2010.
Con el declive del sistema, los programas impulsados por la Oficina de Investigación y Construcción de Viviendas de Interés Social del BANAP fueron desapareciendo y con ello un valioso trabajo del cual hoy sólo quedan algunos testimonios y documentos que hemos intentado refrescar en esta nota, entre los cuales se encuentra la vivienda que protagoniza nuestra postal del día de hoy.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 9, 10, 11 y 13. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980.
1. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y @juliotavolo
2, 3, 4, 8 y 15. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
12. Fundación Museo de Arquitectura-Museo de Bellas Artes de Caracas. Catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, 1989.
14. Revista Punto, nº 58, junio 1977.
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.