Archivo de la categoría: Crono Arquitectura Venezuela

1909• Gran Hotel Caracas

Fotografía: Tomada de FB.

1909• Abre sus puertas el Gran Hotel, regentado por su propietario el señor Juan Rodríguez Cordero, ubicado en el Nº 50 de la Calle del Comercio, entre las esquinas de Bolsa a Mercaderes, en el centro histórico de Caracas. Ocupó el sitio donde inicialmente había funcionado la posada El León de Oro de los hermanos Delfino, donde luego, en 1889, los señores S. Baiz Pereira y Moisés Salas habían construido y operado un primer Gran Hotel, con chef traído desde Francia instalándose allí la primera cocina de hierro fundido del país. En el mismo sitio años después se construiría el Teatro-Cine Ávila.
Juan Rodríguez Cordero, reconstruyó fuertemente la edificación existente y operó su hotel con gran celo y dedicación, considerándose hoy en día que su gestión marcó el inicio del actual concepto de hotelería en el país. Así, el Gran Hotel se convirtió en poco tiempo en uno de los referentes de la hospitalidad caraqueña de esos años, bien fuera por la calidad y eficiencia de sus servicios, como por su cercanía a los centros del poder político y financiero de la ciudad (quedaba a pocos pasos de la Plaza Bolívar, los ministerios, los bancos y las principales casas de comercio), así como por su fácil acceso al transporte.

Fotografía: Caracas Antigua a Color (revertida a b & n).

El Gran Hotel a partir de 1909, de la mano de Rodríguez Cordero, da inicio al concepto de hotelería de calidad en el país, ofreciendo habitaciones limpias, ventiladas, baños con duchas con agua templada y fría, baños de inmersión, todo ello en un ambiente sobrio con un trato muy personalizado atendido por su propio dueño. Los precios eran de 8 a 20 Bs diarios.
Se ofrecía alojamiento de «Estilo Familiar» y «Comercial», destacándose el hospedaje de larga o mediana estancia, pensado principalmente para comerciantes, empresarios del interior del país, diplomáticos de paso y los primeros excursionistas que llegaban desde el puerto de La Guaira.
El hotel ofrecía un servicio de pensión completa o media pensión. Su comedor era muy concurrido y se caracterizaba por la cocina criolla e internacional adaptada al gusto europeo. Era común el servicio de banquetes o almuerzos de negocios para la élite comercial que operaba en los alrededores de las esquinas del centro.

Fotografía: Tomada de FB.

Para el año de la inauguración del Gran Hotel, nuestra capital apenas empezaba a abrirse a los viajeros y comerciantes extranjeros tras la llegada de los ferrocarriles (el Ferrocarril Caracas-La Guaira y el Gran Ferrocarril de Venezuela), destacándose entre estos el grupo de visitantes que viajaron para presenciar los actos conmemorativos del primer Centenario de la Independencia de Venezuela.
Esta circunstancia llevó al hotel a ofrecer facilidades logísticas para el manejo del equipaje que provenía de las cercanas estaciones de ferrocarril, facilitando su traslado en carruajes o en los primeros automóviles que circulaban por la ciudad.
La calidad de la edificación, los servicios ofrecidos y la buena gerencia de Juan Rodríguez Cordero permitieron que el establecimiento sobreviviera a los vaivenes de la época. Años más tarde, superada la Primera Guerra Mundial, el hotel fue objeto de una profunda renovación arquitectónica y estética, siendo refundado en 1921 bajo el nombre de «Gran Hotel Caracas», manteniéndose por mucho tiempo como uno de los alojamientos tradicionales más respetados del casco central de la capital.

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1973• Se inaugura formalmente el «Monumento al Soldado Pionero»

1973• El 19 de febrero el presidente de la República Rafael Caldera inaugura formalmente el «Monumento al Soldado Pionero», en homenaje al Cuerpo de Ingenieros del Ejército Venezolano, quienes construyeron a través de la selva del estado Bolívar la carretera que conecta a los pueblos del sur de Venezuela (El Dorado, Luepa y Santa Elena de Uairén, entre otros) con la frontera de Brasil y el resto del territorio nacional.
El monumento, edificado por el propio componente militar de ingeniería de las Fuerzas Armadas, ejecutado casi en su totalidad por los efectivos del Batallón de Ingenieros Juan Manuel Cagigal, fue ubicado en un tramo de la carretera de imponentes rampas naturales con pendientes extremas, llamada La Escalera (Troncal 10), específicamente en la entrada a la Gran Sabana, sector oriental del Parque Nacional Canaima.
Para construir la carretera estos soldados venezolanos tuvieron que operar maquinaria pesada bajo condiciones climáticas y geográficas sumamente hostiles, especialmente en el tramo de «La Escalera», donde se colocó el monumento.

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2020• Se publica la segunda parte de la biografía de Alexander Calder

2020• Tres años después de aparecer el primer volumen de la biografía de Alexander Calder (1898-1976), escrita por Jed Perl, aclamado crítico de arte, autor y ensayista norteamericano, la editorial Knopf publica la segunda parte: «Calder The Conquest of Space. The later years: 1940-1976».
Coincidiendo con la aparición de este nuevo título, de 688 páginas ampliamente ilustrado, la Fundación Calder le solicitó a Jed Perl un análisis de las quince obras clave de la segunda mitad de la vida del artista. Entre ellas, una de sus favoritas es el «techo acústico» que diseñó en 1954 para el auditorio principal de la Ciudad Universitaria de Caracas.

Escribe Jed Perl al realizar un análisis de las quince obras clave realizadas por Alexander Calder en la segunda mitad de la vida del artista norteamericano:
¨Calder, quien siempre disfrutó trabajando con arquitectos, esta colaboración con el gran arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva, con quien entabló una gran amistad, representó para él una oportunidad temprana para trabajar obras en una escala monumental a la que se dedicó en sus últimos años.
El auditorio (Aula Magna) era el centro de un organismo arquitectónico ricamente articulado¨…¨Villanueva creó una experiencia comunitaria brillantemente estratificada. Calder reflejó esa experiencia con sus intrincadas yuxtaposiciones de forma, escala y ángulo. El techo de Calder sugiere una contraparte moderna de la dramática decoración de algunos teatros de ópera barrocos y rococó de Europa. Su obra aquí se sitúa entre una fanfarria visual y una composición sinfónica completa, con formas y colores organizados por su poder sinestésico. Acústicamente, los paneles también resultaron ser un éxito. Tras su actuación allí en 1957, Leonard Bernstein comentó: ‘Esta sala fue la mejor en la que dirigí en Sudamérica. Después del concierto, les dije a los periodistas que el sonido en el escenario era excelente. Ojalá pudiera llevarme esa parte de la sala a Nueva York para que la Filarmónica la utilizara’ «.


Imagen: Techo acústico, 1954, Universidad Central de Venezuela, Caracas.
Fotografía Paolo Gasparini. © 2020 Calder Foundation, Nueva York / Artists Rights Society (ARS), Nueva York

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1939• Inauguración del Teatro Ávila

Inauguración del Teatro Ávila.jpg

1939•  El día 24 de febrero se inaugura el Teatro-Cine Ávila, ubicado en la Avenida Sur 4, entre las esquinas Bolsa y Mercaderes, en la parcela en donde estuvo el Gran Hotel Caracas, demolido poco tiempo antes.
El nuevo teatro-cine de estilo art déco, fue proyectado entre los años 1938 y 1939 por Rafael Bergamín (1891-1970), exiliado español, arquitecto graduado en 1918 en la Escuela de Arquitectura de Madrid y Enrique García Maldonado (1905-1990), venezolano graduado en la Ecole Speciale des Travaux Public de París con el título de ingeniero-arquitecto en 1934 y revalidado su título en la FI UCV en 1936.
El constructor del Teatro-Cine Ávila fue Antonio Abad. El costo total del edificio fue de 500.000 bolívares. En el momento de su inauguración fue considerada la más moderna sala de cine de la capital. Tenía un aforo de 1290 asientos entre patio y balcón. Contaba con un escenario de grandes dimensiones y fue el primer cine en la ciudad que contó con una fuente de soda. En las paredes del vestíbulo había obras del pintor y muralista venezolano Rafael Rosales (1908-1962), las cuales producían agradables efectos por la alternancia de sus colores que contrastaban en un espacio dominado por el blanco y el negro (Rosales fue uno de los muralistas que intervino en 1952 en La Exposición Objetiva Nacional. 1948-1952)
Se inauguró con la proyección de la película «The Great Waltz» (1938), protagonizada por Luise Rainer y dirigida por Julien Duvivier. Durante muchos años fue el lugar de estreno exclusivo de las películas de la Metro Goldwyn Mayer y de Walt Disney en Venezuela.
Cerró sus actividades como cine en 1999, reciclándose la edificación para uso en comercial. En la sala del público se construyeron pequeñas tiendas de venta al por menor; el hall del balcón se utilizó para un restaurante y el balcón y el proscenio se trasformo en un club.
Actualmente funciona en el edificio un restaurant.

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1944• Se pone en marcha un sistema privado de transporte público en la urbanización Altamira

1944• Buscando promocionar la venta de los terrenos de Altamira, Luis Roche( 1888-1965), su urbanizador, quien desarrolló en esta ocasión la Hacienda El Paraíso a través de la la empresa Compañía Urbanizadora Altamira, S.A., ideó y puso en marcha, ante quienes percibían la zona como excesivamente lejana, rural y desconectada del centro de la ciudad de Caracas, donde se concentraba la vida comercial y administrativa, un sistema privado de transporte público, con modernos autobuses importados, provistos de cómodos asientos acolchados, amplios ventanales y acabados de lujo, nada comparables a los rústicos colectivos que circulaban en la capital.
Como complemento publicitario los autobuses estaban claramente identificados con el nombre de la urbanización y rotulados con un mensaje implicito: «Vivir en Altamira no te aísla de la ciudad».

El circuito de los flamantes autobuses norteamericanos en su ruta interurbana, unía el Centro de Caracas, punto donde se concentraba la vida financiera de la época, con el nuevo desarrollo urbano al pie del Ávila. Saliendo de los alrededores de la Plaza Bolívar y las esquinas céntricas partía directo hacía Chacao atravesando Sabana Grande, por la Carretera del Este (vía que hoy coincide con la av. Francisco de Miranda), sin paradas comerciales, terminando este recorrido en la plaza de la urbanización, ya provista de su vistoso obelisco.
Allí los autobuses hacían un recorrido hecho a la medida de los potenciales compradores y también para los residentes: partiendo de la Plaza subían por las la avenida del Ávila y la Avenida del Parque, llegando hasta la 10ª Transversal a la falda del Ávila.

Como complemento, Luis Roche comisionó a la firma constructora Martín Hermanos (integrada por Julián Martín Martín y Luis Martín Martín), quienes habían diseñado y construido el Obelisco de la Plaza en 1945, el diseño de las paradas para los autobuses. Se construyeron seis de ellas de las que quedan solo cuatro.
Fueron diseñadas con líneas limpias, techos protectores contra el sol y la lluvia caraqueña, y bancos integrados de concreto utilizando un estilo arquitectónico semejante al que se utilizó en la plaza y una geometría limpia de corte moderno.
Dos de las paradas estaban ubicadas en el punto de llegada de la ruta interurbana, la Plaza, sirviendo como punto de transbordo, salida y llegada de las unidades que conectaban de forma directa con el centro de Caracas.
Las cuatro paradas adicionales estaban distribuidas de manera alterna e intermedia subiendo por los ejes de la Avenida del Ávila y la Avenida El Parque, permitiendo a los pasajeros bajarse a una distancia caminable de sus parcelas, alcanzando los puntos más altos cercanos a la 10ª Transversal. Estas cuatro paradas aún existentes han sido declaradas Bien de Interés Cultural y Patrimonial de Chacao.


Fuentes consultadas: Diccionario de Historia de Venezuela; «Memorias de Luis Roche» (Luis Roche, 1967); Cine Archivo / Archivo Audiovisual de Venezuela; El Universal y El Nacional.

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1970• Se inicia la demolición del icónico barrio El Saladillo de Maracaibo

1970• El día 20 de marzo, durante el gobierno del Presidente Rafael Caldera, bajo la premisa de realizar una fuerte renovación urbana, se inicia la demolición del icónico barrio El Saladillo de Maracaibo, reconocido por ser el legado arquitectónico popular más rico del occidente venezolano.
Los planificadores tanto del Ministerios de Obras Públicas( MOP) como del Banco Obrero (BO), consideraron que el barrio detenía el crecimiento armónico de la capital zuliana, por lo que sacrificaron sus calles de piedra, sus coloridas casas de zaguanes, techos de tejas y cuna de la gaita, para estructurar un plan de renovación urbana que intervendría unas 60 manzanas, expropiando 1800 inmuebles para sustituirlos por un complejo habitacional de 3.500 apartamentos, áreas verdes, centros comerciales y vialidades acordes con el proyecto planteado, que nunca se culminó.

La modernización con sus miles de viviendas modernas nunca se construyeron, la indemnización de aquellos que perdieron sus viviendas fue precaria y la prometida reubicación en la misma zona no se dio haciéndolos migrar a la periferia de la ciudad, desarticulando el tejido social y la identidad de la comunidad. Durante muchos años solo quedó un inmenso y desolador descampado en pleno centro de Maracaibo.
Allí se construyó el Paseo Ciencias, un boulevard peatonal y la av. Padilla, desde donde, en el año 2009, todavía se pueden ver casas en ruinas y restos de lo que fue una calle del Saladillo.
Veintiocho años después (en 1998) en un área de lo que fue El Saladillo se edificaron e inauguraron oficialmente las Torres del Saladillo (cuatro edificios de 18 pisos con un total de 864 apartamentos) y el CC Ciudad Chinita.

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