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¿SABÍA USTED…

… que el año 2001, a 38 años de la realización de la primera y bajo el lema “Arquitectura en contexto: globalidad, identidad y ruptura”, se llevó a cabo la X Bienal de Arquitectura organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela?

1. Logo de la X Bienal de Arquitectura de Caracas

En medio de un clima de contracción en la industria de la construcción y de cuestionamiento a este tipo de evento, cuyo agotamiento en cuanto a su capacidad de promover el interés nacional y el debate con contenido crítico eran evidentes, e intentando darle un giro al hecho de haber perdido desde 1987 su condición de marco en el cual se seleccionaba al Premio Nacional de Arquitectura (en manos desde entonces del Consejo Nacional de la Cultura), la organización de la X Bienal se propone, a tono con los vientos que soplaban ya en el país, renombrar la convocatoria, direccionar el enfoque general de la muestra y apostar por la reflexión y el intercambio.
Oscilando entre «I Bienal de Arquitectura de Caracas» y «X Bienal Nacional de Arquitectura», finalmente se registra la del 2001 como X Bienal de Arquitectura de Caracas, lo cual introdujo de entrada un claro elemento de confusión en cuanto a su propia identidad y alcance. Por otro lado, a la tradicional presentación de trabajos arquitectónicos y urbanísticos de diversa índole, publicaciones y tesis de grado, se le abre la puerta a modo de invitados especiales a proyectos y obras ganadores de premios nacionales e internacionales en el lapso 1998-2001 y a temas que evidenciaran el “interés del sector público, privado y profesional de formular propuestas para atender a las grandes mayorías de menores ingresos” en particular los trabajos ganadores de los Concursos de Habilitación Física de Barrios convocados por el CONAVI en 1999 y 2000, el Proyecto para la Declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Cultural de la Humanidad, los Proyectos para la recuperación del estado Vargas y los Proyectos para Nuevas Ciudades. Adicionalmente, se logró organizar un ciclo de once foros aglutinados bajo el título “Ciudades para vivir” llevados a cabo en tres momentos y tres sedes diferentes, que, sin dejar de ser importantes válvulas de escape ante problemas acuciantes, permitieron evidenciar las tensiones presentes dentro de la organización misma del evento.
Un calificado y exigente jurado preseleccionó, del total de inscritos, 37 trabajos «en los que fuera manifiesta la intención de combinar de manera armónica la pericia profesional y la búsqueda de soluciones renovadoras” que, junto a los temas invitados, serían posteriormente considerados por un segundo jurado cuya misión consistió en llevar adelante la selección final y otorgar los premios. Todo ello dio pie al montaje de una exposición en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (que desde el mes de enero ya no contaba con Sofía Imber como su directora) entre el 30 de septiembre y el 4 de noviembre.

2. Zonas afectadas por el deslave del estado Vargas en 1999. Maiquetía-  La Guaira- Punta de Mulatos- Macuto-  El Cojo- Camurí Chico- Los Corales  Caraballeda – Tanaguarena – Carmen de Uria
3. Propuesta de diseño urbano para el sector Los Corales. Oscar Grauer, David Gouverneur y Nuri Bofill


En un inusual y ambiguo fallo, que descolocó a propios y extraños, el jurado decidió “otorgar el Premio Nacional a la totalidad de los Proyectos para la recuperación y desarrollo de Vargas”, grupo conformado por 10 propuestas elaboradas por diferentes sectores, grupos e instituciones, públicos y privados, profesionales y académicos, nacionales y extranjeros, individuales y colectivos, como clara señal del sesgo que desde un inicio se le buscó dar al evento y demostración del interés que propició atender la tragedia que afectó en 1999 el Litoral Central y de entenderlo como una oportunidad para resolver sus problemas de fondo.

3. X Bienal de Arquitectura de Caracas. Premio Mejor Obra Arquitectónica. Edificio de telecomunicaciones IMPSAT, La Urbina, Caracas. Arquitectos Alessandro Famiglietti y Álvaro Rodríguez

El Premio Mejor Obra Arquitectónica, que en otras circunstancias habría sido el de mayor jerarquía, recayó sobre el Edificio de telecomunicaciones IMPSAT de los arquitectos Alessandro Famiglietti y Álvaro Rodríguez, ubicado en la urbanización La Urbina, Municipio Sucre, Caracas. El jurado “llegó a esta obra a través de la presentación de una condición global y objetiva de su propio partido. Era una obra muy bien planificada que posteriormente a su visita se demostró como una bellísima interpretación de un edificio neutro y de programa predeterminante (…). Complementariamente, una vez más aquí apareció un cierto atributo de ‘perfección en su factura’, que Le Corbusier resaltó en Vers une Architecture como esencial en arquitectura. Por otra parte, valorizando una posición y cualidades más particulares que las otras, ésta resumía su condición de contemporaneidad y globalidad”. El transcurrir de casi 20 años le han dado en cierta forma la razón a los argumentos señalados de manera que se puede hoy seguir sosteniendo que el IMPSAT se trata de un edificio referencial dentro de la arquitectura venezolana del aún joven siglo XXI.
El balance que a la distancia se puede hacer de esta X Bienal viene acompañado por la frustración que ha originado la desatención que se le dio al conjunto de proyectos ganadores a la luz de la situación que hoy se vive en el estado Vargas. Las observaciones y recomendaciones hechas por el jurado que apuntaban “al insoslayable papel que el poder público tiene como convocador y conductor de un proceso  de urbanización y participación, donde múltiples actores sociales deben elaborar propuestas negociadas”, sumadas a la necesidad de “complementar las propuestas con estudios de factibilidad económica e impacto ambiental, capaces de garantizar la viabilidad de las propuestas elaboradas en un territorio que históricamente ha demostrado su vulnerabilidad”, son argumentos suficientes para colocar esta declaración como acompañante de un numeroso grupo de oportunidades perdidas.

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1, 2, 3 y 4. Colegio de Arquitectos de Venezuela. Catálogo de la X Bienal de Arquitectura de Caracas, 2001.

¿SABÍA USTED…

… que en 1968, un año después de la celebración del cuatricentenario de Caracas, en parte los terrenos de lo que fue la urbanización El Conde, al norte de la avenida Bolívar, abrió sus puertas lo que se conoció como el “Parque El Conde”, proyecto del arquitecto Jorge Castillo?

1. Parque El Conde.Vista general

La urbanización El Conde nace alrededor de 1926 de la mano de Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche (dos de los grandes promotores urbanísticos de Caracas) como fruto del proceso expansivo de la ciudad hacia el este y del éxito que habían obtenido en el desarrollo de San Agustín del Norte, apoyándose ambos emprendimientos para su trazado en variantes a la modulación impuesta por cuadrícula colonial.

El Conde se desarrolló en los terrenos de la hacienda del mismo nombre que ocupaba el área que iba desde la quebrada Catuche a la Anauco (en sentido oeste-este) y desde lo que hoy es la avenida México hasta el rio Guaire (en sentido norte-sur) y ofreció (junto a San Agustín y Los Caobos) una de las primeras oportunidades que encontró la clase media acomodada de experimentar una nueva manera de vivir en la ciudad en un sector que estuvo dotado de cines, clínicas privadas, clubes, canchas de tenis, garajes, ventas y talleres de automóviles, museos y  estadios.

El impacto que sobre esa zona produjeron las iniciativas propiciadas en 1938 por la recién creada Dirección de Urbanismo del Distrito Federal que desembocarán en la presentación en 1939 del “Plan Monumental de Caracas” (conocido como “Plan Rotival”) e influirán en el Plan de 1951, la propuesta del Centro Federal (1951) y la Tesis para Caracas de 1959, colocó sobre El Conde una inevitable Espada de Damocles que ocasionaría que en menos de 36 años desapareciera, arrasada por las aspiraciones sucesivas de convertir la zona en demostración de una pujante transformación del centro de la ciudad. La prolongación de la avenida Bolívar y sus dos ramales (cuya primera etapa se había concluido en 1949, único elemento que sobrevivió literalmente del Plan Rotival), anunciada en 1954 y ejecutada casi de inmediato, sería la puñalada mortal que sentenciaría la total demolición de El Conde a comienzos de los años 60, lo que implicó llevarse por delante cientos de edificaciones de muy diversas características.

La celebración del 400 aniversario de la fundación de Caracas (1967) encuentra a los terrenos donde estuvo la urbanización (ahora propiedad del Centro Simón Bolívar) en medio de un destino incierto y a la vez abrumados por la presencia de una serie de proyectos de gran escala  que no llegaban a concretarse. Así, las “fiestas cuatricentenarias” ofrecieron la oportunidad de aprovechar los terrenos temporalmente baldíos para llevar a cabo dos intervenciones de carácter efímero: al sur de la avenida Bolívar Imagen de Caracas (véase Contacto FAC nº 13 del 05/02/2017) y al norte el Parque El Conde quien si se quiere corrió con mejor suerte que la primera.

2. Parque El Conde. Vista de uno de los pabellones

Jorge Castillo asume el proyecto de este espacio destinado a la recreación a escala urbana con una vocación decididamente experimental. Para aquel momento, influenciado por el espiritualismo procedente de las religiones orientales, encuentra la ocasión de poner en contacto arte y arquitectura buscando alejarse de procesos extremadamente racionales: “Esa arquitectura repetitiva y ese énfasis en la función como lo único que integra la arquitectura es algo que no he aceptado jamás y ahora menos”, expresará en una entrevista de 1988 quien en 1999 fuese galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura.

3. Parque El Conde. Vista de un sector del conjunto

En concordancia con lo expresado, Castillo, consciente de la limitada duración que tendría la obra, propone muy a tono con el momento que se vivía, un sistema liviano, variado y flexible con base en una estructura metálica de 5 mts. y un elemento de cerramiento triangular de poliuretano y fibra de vidrio con color incorporado y unas aletas para asegurar su fijación por medio de tornillos y un elemento de goma. Este sistema casi artesanal, que tuvo asociadas dificultades de producción, montaje y mantenimiento, daría pie para generar edificaciones desarmables que se pudieran reconstruir con formas diferentes y para usos distintos, buscando de esa manera alejarse de los limitados resultados a los que había conducido algunas experiencias ligadas a la prefabricación.

El Parque El Conde cierra sus puertas a mediados de los 80 luego de cumplir cabalmente su cometido para dejar de nuevo un vacío urbano que mucho tardó en ser restaurado. Quienes quieran obtener una imagen evocadora, sin nostalgia, de lo que significó El Conde para alguien que allí vivió y luego decidió estudiar arquitectura recomendamos leer Del eclecticismo criollo a un culto sincretismo de Luís Jiménez Damas (de venta en http://www.edicionesfau.com). Para ampliar detalles sobre los antecedentes y repercusiones del Plan Rotival, sin duda debe consultarse El Plan Rotival. La Caracas que no fue. 1939/1989. Un plan urbano para Caracas libro agotado publicado por Ediciones del Instituto de Urbanismo de la FAU UCV (1991), fundamental en la comprensión de la historia de nuestra ciudad.

ACA

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  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://oscartenreiro.com/2014/01/18/una-pequena-historia-necesaria-v/

¿SABÍA USTED…

… que tal día como hoy, el 26 de febrero de 1994, aparece en el nº 51 de Arquitectura HOY el artículo titulado “¿Dónde está el norte?” de Juan Pedro Posani, considerado como el segundo más relevante escrito breve elaborado en nuestro país entre quienes consultamos para adelantar una posible antología de Textos Fundamentales?

En los años 90 cuando Posani retoma luego de un largo silencio el compromiso de escribir con periodicidad semanal, vuelve a insistir en los temas que desde hacía ya mucho tiempo le venían preocupando, un tanto deslastrado del componente altamente ideológico que caracterizó su producción crítica de los años 60 y 70. En esta nueva etapa, reafirma sus inclinaciones existencialistas, retoma el realismo como bandera y se preocupa por el asunto de la identidad y con ella el de la autenticidad.

Reaparece, como parte de una actitud que busca abrir los ojos al extraviado accionar de nuestros arquitectos, la necesidad de tomar en cuenta la estrecha relación que la arquitectura debe buscar con el medio al que pertenece, al uso de los materiales y tecnología del lugar y de los dispositivos adecuados para controlar las variaciones climáticas.

Dentro de ese contexto, partiendo de rememorar la pregunta con la que Villanueva se aproximaba a la hora de corregir los proyectos de los estudiantes (¿Dónde está el norte?), Posani no hace otra cosa en su artículo que refrescar el significado que dicha pregunta llevaba asociado: consideración del contexto, la inclinación del sol, las brisas y las lluvias, las vistas, la temperatura, la geografía y la cosmografía. En pocas palabras la “relación con la tierra y con el clima. La vida y el azar nos dieron un tiempo y un lugar. De allí -nos decía Villanueva- hay que partir.”

Posani rescata las recetas que James Marston Fitch (referido por Reyner Banham) daba para diseñar en el trópico húmedo que mantienen “toda la serena verdad de la experiencia comprobada durante siglos:

  1. Pisos separados de la tierra… ofreciendo la máxima exposición a las brisas dominantes.
  2. Grandes techos livianos a manera de protección contra el sol y la lluvia tropicales.
  3. Corredores y balcones continuos para proteger las paredes de la inclinación del sol y de la lluvia que las azota.
  4. Grandes puertas y ventanas, del piso hasta el techo, para la máxima ventilación.
  5. Cielosrrasos altos y desvanes ventilados, para mayor confort.
  6. Persianas controlables, para proveer todas las combinaciones de ventilación y de privacidad.”

Con dicho baremo por delante, en tono claramente prescriptivo, Posani señala en su artículo, lo siguiente: “Una vez definidos los aspectos esenciales el enfrentamiento con el clima y de haberlo asumido como factor que determina el horizonte del diseño arquitectónico, el paso siguiente puede ser el de la manipulación espacial y formal, atendiendo a los impulsos de las sensaciones individuales, de la memoria o de la ‘cross-fertilization’ de la información cultural.” Ética de un hacer que se iguala a una estética austera y sin excesos.

Cierra Posani su disertación subrayando: “Diseñar partiendo del norte es poner los pies sobre la tierra; es abrazar la realidad; es observarse en el espejo y acordarse de los abuelos. Diseñar partiendo del norte es, sobre todo, orientarse hacia el futuro; es disponer de un mapa en el cual esté marcado un proyecto de vida y de país”. Todo un alegato que pone en evidencia una trayectoria vital, que ha dado pie a diferentes polémicas pero en la cual su autor encontró la manera de elaborar un discurso reiterativo pero no menos consistente del cual hoy en día temas como la sostenibilidad son claros herederos. También abre la oportunidad, bajo el supuesto de que no puede haber diversidad sin autenticidad, de apreciar y evaluar la arquitectura venezolana en toda su amplitud marcando con ello claras diferencias con el “todo vale”.

ACA

¿SABÍA USTED…

… que en 1967, asociado a la celebración del cuatricentenario de la fundación de la ciudad, se inaugura el Pabellón expositivo denominado Imagen de Caracas, que en 1968 albergaría el espectáculo audiovisual del mismo nombre?

1. Vista general de la avenida Bolívar hacia el oeste con el Pabellón «Imagen de Caracas» en primer plano a la izquierda. Circa 1967

Imagen de Caracas se trató de un espectáculo multimedia, encomendado por la Gobernación del Distrito Federal, realizado por un grupo de artistas venezolanos de variadas disciplinas, encabezados por el pintor venezolano Jacobo Borges, que se estrenó el 22 de junio de 1968.  Su puesta en escena conllevó la construcción de un contenedor diseñado por Juan Pedro Posani y calculado por el ingeniero estructural José Adolfo Peña en un predio de alrededor de 5 hectáreas donde estuvo ubicada la urbanización El Conde. También vale la pena señalar que en el marco de los eventos organizados para la celebración del cuatricentenario de Caracas se coloca adjunto al dispositivo del espectáculo, la obra de Alejandro Otero «Vertical Vibrante Oro y Plata», creada en 1967 (hoy rescatada y ubicada frente al MUSARQ en la avenida Bolívar).

2. Pabellón «Imagen de Caracas». Juan Pedro Posani. Vista exterior

La demora en la apertura del evento obedeció a problemas  asociados a su producción y también al que haya acaecido en julio de1967 el terremoto que sacudió Caracas. Cuando finalmente se abre al público, Imagen de Caracas durará apenas dos meses, hecho que mantiene aún hoy un encendido debate acerca de las reales razones por las que ello haya sucedido.

3. Pabellón «Imagen de Caracas». Juan Pedro Posani. Vista exterior luego de la instalación del «Vertical Vibrante Oro y Plata» de Alejandro Otero

Tal y como señala Isabel Arredondo en “Los límites del espacio urbano y escénico: Imagen de Caracas” (http://www.traficovisual.com/2016/04/07/los-limites-del-espacio-urbano-y-escenico-imagen-de-caracas/): “El recinto arquitectónico, que se parecía a una colosal carpa de circo, se erguía sobre una base de casi una hectárea (treinta por treinta metros y tenía una altura de 27 metros). Algo así como un ‘campo de fútbol de ocho pisos’ que alberga pantallas dos veces más grandes que las pantallas de cine normales. En el interior se encontraban cuatro torres que proyectaban simultáneamente películas de 35mm en pantallas gigantescas. Al entrar en este espacio el espectador se hallaba literalmente sumergido en imágenes, y también desorientado. Durante el espectáculo, que duraba algo más de dos horas, veía bajar cuarenta cubos gigantescos que interceptaban la proyección en las pantallas. Además, el espectáculo contaba con actores en vivo, como motorizados o policía a caballo, que interactuaba con la proyección”.

4. Fotograma del espectáculo audiovisual «Imagen de Caracas». Jacobo Borges

La compleja puesta en escena incluyó actores, pantallas para proyección de películas y para proyectar diapositivas y 48 cornetas acústicas suspendidas del techo y de las torres, destinadas a reproducir música electrónica, canciones y la voz del narrador.
Arredondo, citando a Margarita D’Amico, también establece interesantes similitudes y diferencias entre esta experiencia (tanto en lo audiovisual como en lo relacionado a la arquitectura que las contiene) y la que se denominó Conozca Venezuela, llevada a cabo bajo la producción de Ricardo de Sola en el marco de la Exposición Mundial de Montreal (1967), para la cual Villanueva diseñó el pabellón compuesto por tres cubos, uno de ellos destinado a mostrar el multimedia de De Sola.

5. Fotograma del espectáculo audiovisual «Imagen de Caracas». Jacobo Borges

Imagen de Caracas, según señala Arredondo, es importante hoy porque su ruptura del espacio y el tiempo nos hace entender cuáles son las normas a las que estamos acostumbrados. Su vida efímera lo acerca al performance art, un tipo de arte no-objetual que no deja rastro después de su exhibición.

6. Material promocional de «Imagen de Caracas»

Valga la presente reseña para recordar la memoria de Clarita Urdaneta, alma y corazón de esta importante experiencia, quien ayer nos dejara para descansar sin que el paso del tiempo ya la perturbe.

ACA

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1 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://desistfilm.com/imagen-de-caracas-1986-un-cine-acto-monumental-en-democracia/

4 y 5. http://www.traficovisual.com/2016/04/07/los-limites-del-espacio-urbano-y-escenico-imagen-de-caracas/

6. https://www.coleccioncisneros.org/es/editorial/statements/imagen-de-caracas-contradid%C3%A1ctica-para-la-integraci%C3%B3n-de-las-artes

¿SABÍA USTED…

… que en 1998, tras una pausa de más de 11 años, se realiza la IX Bienal Nacional de Arquitectura, obteniendo el Gran Premio Bienal CAV la Abadía Benedictina de San José, ubicada en Güigüe, estado Carabobo, proyectada por el arquitecto Jesús Tenreiro Degwitz (1936-2007)?

Portada del catálogo de la IX Bienal Nacional de Arquitectura. Diseño: Martha Sanabria y Catherine Goalard.
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¿SABÍA USTED…

…que en 1957 (hace 60 años) se concluye la construcción del edificio La Hacienda, ubicado en la calle Veracruz con avenida Principal de Las Mercedes, Municipio Baruta, Caracas, diseñado por el arquitecto Diego Carbonell (1923-2000)?

1961 Caracas desde el Tamanaco.jpg
1. Caracas, 1961. Vista de la urbanización Las Mercedes desde el Hotel Tamanaco. En primer plano el edificio La Hacienda del arquitecto Diego Carbonell.

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