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¿SABÍA USTED…

… que en 1921 se inaugura la plaza Washington en El Paraíso, Caracas?

1. Foto tomada por Luis Felipe Toro en la que probablemente quedó registrada la inauguración de la Plaza Washington en El Paraíso el 19 de abril de 1921.

El Paraíso, primera expansión de Caracas hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX y a la vez primer suburbio residencial de la alta burguesía caraqueña, se fue desarrollando gracias al empuje que le diera, por un lado, la firma del contrato acordado en 1891 entre la administración del presidente Raimundo Andueza Palacios y la empresa Tranvía de Caracas (compradora de los terrenos de la antigua hacienda Echezuría) y, por el otro, los temores que ocasionara el terremoto acaecido en 1900 en los ocupantes del centro de la capital con el presidente Cipriano Castro a la cabeza, quien adquirió y remodeló en 1904 Villa Zoila para convertirla en su residencia.

Aunque en 1891 se inauguraba la Avenida Principal y se iniciaban en firme los trabajos tendientes a urbanizar la zona dotándola de vialidad y servicios, los mismos fueron paralizados durante 4 años al estallar la Revolución Legalista, retomándose en 1895 cuando, con motivo del Centenario de Antonio José de Sucre, se organizó en sus predios la Exposición Agrícola e Industrial de Venezuela. El sector donde se produjo la primera ocupación sería el más próximo al centro de la ciudad (parroquia San Juan) con el que se conectaría mediante un puente una vez salvado el obstáculo que ofrecía el río Guaire. El desarrollo se extendería hasta la intersección de la Avenida Principal (a la que se acompañó con otro eje paralelo) con la que se conocía como Avenida Castro (que comunicaba hacia el este con el Rincón del Valle y con los puentes Sucre y de Hierro), cuya prolongación hacia el oeste daría pie a la Avenida Carabobo y a su continuación conocida como Avenida de la Vega que terminaba justamente en ese lugar.

2. Detalle de dos de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti que muestran la evolución de la primera etapa de El Paraíso.
Izquierda: 1897. Derecha: 1906.
3. Detalle del «Plano de Caracas» de Ricardo Razetti de 1929 donde se pueden apreciar al sureste del primer desarrollo las plazas República -hoy Páez- (1905) y 19 de abril de 1810 (1911) -hoy Madariaga-, al oeste el Hipódromo Nacional (1908) y, próximo a él, sobre la avenida Carabobo al suroeste, la segunda localización del «Monumento a Carabobo» o «La India del Paraíso» (1921).

La comparación entre los planos de Ricardo Razetti de 1897, 1906 y 1929 muestra a las claras el desarrollo del que fue objeto El Paraíso desde su primer trazado hasta que paulatinamente lo fueron ocupando “quintas” o “viviendas unifamiliares aisladas”, aparecen la Plaza República -hoy Plaza Páez- (1905) en el cruce entre la Avenida Principal y la  Avenida Castro, el Hipódromo Nacional (1908), gran detonante del proceso, y se realizan diversas intervenciones vinculadas a las celebraciones del Centenario de la Independencia (1910-1911) ubicadas sobre el eje Avenida Carabobo-Avenida de La Vega (hoy  Avenida José Antonio Páez).

A tan magna conmemoración obedece la inauguración en 1911 de la Plaza 19 de abril de 1810 (donde se devela la escultura de Emilio Gariboldi, “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga”) contigua a la Plaza República y ese mismo año del “Monumento a Carabobo” del escultor Eloy Palacios, mejor conocido como La India de El Paraíso, que originalmente Cipriano Castro había encargado para ser ubicada en la llanura donde se libró la batalla con motivo del 90 aniversario del evento, pero que luego Gómez (debido a la desnudez de la figura que protagoniza el monumento lo cual consideró un “irrespeto a la majestad de los próceres”), destinaría para ornamentar a la pujante urbanización caraqueña. La India debía ser inaugurada por el Benemérito el 24 de junio de 1911, como prolongación de las festividades del Centenario coincidiendo con los 90 años del triunfo en Carabobo, pero por el empeño en incorporar la inscripción “Unión, Paz y Trabajo” (lema de su gobierno) terminó develándose el 21 de agosto, según se recogió en el nº 474 de El Cojo Ilustrado.

4. Ceremonia inaugural del «Monumento a Carabobo» el 21 de agosto de 1911, recogida por El Cojo Ilustrado, N° 474, 15 septiembre de 1911. La pieza del escultor Eloy Palacios, según la revista, fue «levantada en la avenida 19 de diciembre» siendo esta, por tanto, su primera ubicación.
5. Detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929 donde se puede apreciar en el cruce de las Avenidas de la Vega y 19 de diciembre el emplazamiento original del «Monumento a Carabobo» (1911) posteriormente ocupado por la estatua de George Washington (1921).
6. Escultura de George Washington en su emplazamiento original (1883) entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.
7. Estatua de George Washington ubicada en la Avenida de La Vega con 19 de noviembre en fechas cercanas a su mudanza en 1921 desde el espacio que ocupaba entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.

Es, sin embargo, el plano de 1929 de Razetti el que nos informa de dos situaciones interesantes. La primera es que ya aparece la conexión de la Avenida de La Vega con la Avenida San Martín (sector El Empedrado, Artigas) mediante la Avenida 19 de diciembre y en dicho encuentro, en el centro de la Avenida de La Vega, se visualiza la redoma donde inicialmente se había ubicado en 1911 y en solitario el “Monumento a Carabobo”. La segunda es que ya en 1929 la mencionada obra había sido trasladada (probablemente en 1921, año del centenario de la batalla, 111 del 19 de abril y 110 de la Firma del Acta de la Independencia) a un costado del Hipódromo sobre la Avenida Carabobo, presidiendo un espacio conformado por dos plazas gemelas “de equilibrada simetría, con elaborados jardines y caminerías sinuosas situadas a ambos lados del monumento, diseñadas por el ingeniero Ricardo Razetti y ubicadas transversalmente a la avenida…”, como nos indican María Isabel Peña y Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015). Cabría añadir, por tanto, que el emplazamiento actual de La India, en la redoma situada al final de la Avenida Páez en el cruce con la O’Higgins (en las entradas de La Vega y Montalbán), obedeció a un segundo traslado del monumento realizado en 1966 en momentos en que se construyó el Distribuidor La Araña, hecho que afectó severamente el lugar donde se había emplazado por segunda vez en 1921.

Pues bien, es en la intersección de la Avenida de La Vega con la 19 de Diciembre, en el espacio dejado libre por La India, donde en 1921, cumpliéndose 111 años del 19 de abril, se colocará la escultura de George Washington realizada por el artista estadounidense William Rudolf O’Donovan (1844-1920), procedente de su ubicación original entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional, lugar que ocupaba desde 1883, espacio que desde 1888 pasó a denominarse como Plaza Washington. Simultáneamente, ese mismo día, se “descorrió el velo” de la estatua de Bolívar en el Central Park de Nueva York (del escultor venezolano Nicolás Veloz) según relata Enrique Bernardo Núñez, cronista de la ciudad, en su libro La ciudad de los techos rojos (Calles y esquinas de Caracas) (1947).

8. Detalle del «Plano de Caracas y sus alrededores» (1934) de Eduardo Röhl donde aún no aparece la que hoy se conoce como Plaza Washington. Por tanto, todavía la escutura del prócer estadounidense se encontraba ubicada en el eje de la hoy denominada avenida Páez.
9. Plaza Washington (circa 1960).
10. Plaza Washington. Detalles de la escultura de William Rudolf O’Donovan y del pedestal con la inscripción que se le colocó.
11. Plaza Washington. Planta (izquierda arriba) y dos imágenes recientes (circa 2015).

Será, por tanto, más adelante (después de 1939, momento en que aparece el espacio en uno de los planos del Plan Rotival y luego en el de Caracas y sus alrededores de 1941) que se diseñará la plaza triangular que hoy conocemos como Plaza Washington en El Paraíso y se reubicará allí la obra inicialmente colocada en 1921 en el cruce de vías. Sobre ella Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar… señalará: “La configuración triangular de la plaza es el resultado de una intervención desarrollada en la década de los 40 por el arquitecto Tomás José Sanabria, cuando el arquitecto cursaba estudios de ingeniería civil, y que posteriormente fue intervenida en la década de los 50 … El perfil de mayor longitud de la plaza se encuentra definido por la avenida José Antonio Páez, rematando en su extremo este en un ángulo…” que apunta a la intersección donde inicialmente se ubicaron tanto La India como la escultura del prócer norteamericano. “Al centro de la plaza se encuentra la estatua pedestre del (primer) presidente estadounidense …, vaciada en bronce apoyada sobre un pedestal de mármol…”. La inscripción del pedestal dice: «El Gobierno y el Pueblo de Venezuela a JORGE WASHINGTON, fundador de la República del Norte. Erigido en el Centenario del Libertador Simón Bolívar, 1883». Será el fechas posteriores al diseño de la plaza que se le dará el nombre de Avenida Washington a la que hasta entonces se denominaba 19 de Diciembre la cual, curiosamente, se había empezado a nombrar como 9 de diciembre como lo testifica el Plano de Caracas y sus alrededores elaborado por la Esso en 1946. Dicho plano también le otorga el nombre de Urbanización Washington a la zona aledaña a la plaza.

Con relación al escultor William Rudolf O’Donovan quizás valga la pena señalar, con el auxilio de Wikipedia, que “nació en el condado de Preston, Virginia (ahora Virginia Occidental) y aprendió a esculpir por sí mismo. Después de la Guerra Civil, en la que O’Donovan sirvió en el ejército confederado, abrió un estudio en la ciudad de Nueva York y se hizo conocido como escultor, especialmente de piezas conmemorativas. En 1878, O’Donovan se convirtió en asociado de la Academia Nacional de Diseño. George Washington era uno de sus temas favoritos (elaboró, además de la escultura que tenemos en Caracas, una colosal estatua de bronce que corona el Monumento a la batalla de Trenton, New Jersey -1891-93- o la que se encuentra en la Torre de la Victoria, Newburgh, New York -1886-87-) y publicó una serie de artículos sobre retratos de Washington. Durante las décadas de 1870 y 1880 colaboró con Maurice J. Power, político, escultor y propietario de la Fundición Nacional de Bellas Artes en la producción de muchas obras de arte público”.

La plaza Washington fue declarada «Bien de Interés Cultural» el 25 de septiembre de 2009 por el Instituto del Patrimonio Cultural.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/elarchivove/status/1358422766559592455

2, 3, 5 y 8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://twitter.com/cojoilustrado/status/1275866935000006657

6 y 9. http://mariafsigillo.blogspot.com/2013/04/la-plaza-del-padre-sojo-y-washington.html

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

10. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://steemit.com/spanish/@wladimircarrera/recorrido-por-4-plazas-y-monumentos-emblematicas-en-caracas-venezuela-situacion-actual

11. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://www.pinterest.com/pin/453667362446218916/

¿SABÍA USTED…

… que en 1947 luego de dos años de trabajo se concluye la construcción y el equipamiento del Hotel Nacional?

1. Hotel Nacional. Izquierda: Vista lejana desde el oeste con el Centro Simón Bolívar a la derecha y más allá la avenida Bolívar (circa 1954). Derecha: Vista donde se aprecia la solución en esquina

Ubicado en el terreno del sureste de la esquina de Camejo, en el cruce de la Av. Este 6 con la Av. Sur (a pocos metros al oeste del Pasaje Zingg), y diseñado por el arquitecto de origen turco Arthur Kahn (1910-2011), este edificio, del cual desconocemos el número y tipo de habitaciones, que contaba con planta baja, mezzanina, seis pisos, una terraza cubierta y brise-soleils como elementos de protección en las ventanas de la fachada oeste, fue el primer proyecto de arquitectura de importancia que realizó Kahn en Venezuela.

Seguirle los pasos a la trayectoria de Kahn significa descubrir una personalidad verdaderamente fascinante. Gracias a sus biógrafos que con empeño fueron rescatando paulatinamente la figura de Kahn del anonimato desde hace aproximadamente 15 años (destacándose particularmente entre ellos Henry Vicente), sabemos que tras los estallidos de la Primera Guerra Mundial con apenas 5 años se trasladó con su familia a la ciudad de Viena en Austria donde estudió dibujo y música (piano), dominando a lo largo de su vida el trombón, la guitarra, la batería, el piano y el contrabajo. Más tarde, luego de un internado de cinco años en Laussane, Suiza, inició sus estudios de arquitectura en la Escuela Politécnica de Zurich, los cuales abandonó para regresar a Viena y retomar sus formación como músico. En 1930, Kahn fue trombonista en la orquesta de la bailarina, cantante, vedette y actriz estadounidense, nacionalizada francesa, Josephine Baker quien diez años más tarde salvaría la vida de sus padres en plena Segunda Guerra Mundial. Con 22 años se inscribe en la Escuela de Bellas Artes de París donde en 1939 se gradúa de arquitecto sumándose luego como voluntario en el ejército francés al inicio de la guerra. Emigra a Venezuela en 1942 desde las costas de Marsella hasta Puerto Cabello y ya en nuestro país se desempeñaría por poco tiempo como músico en la orquesta de Luis Alfonso Larrain y se presentaría individualmente bajo el seudónimo de Peter Anders.

2. Arthur Kahn (circa 2000)

Ese mismo año será contratado como dibujante de arquitectura en el Ministerio de Obras Públicas por Carlos Raúl Villanueva, al que había conocido en la Exposición Internacional de París de 1937, quien le propone trabajar con él en el proyecto de la Ciudad Universitaria. Para aquel momento Villanueva se encontraba adelantando las primeras realizaciones del conjunto (el complejo médico), y Kahn colaborará brevemente en el diseño del Hospital Universitario y más ampliamente en el del Instituto Anatomo-Patológico. Paralelamente, en 1945, crea la firma Arquidec C.A., con la que va a realizar el proyecto del Hotel Nacional. Señalaba Kahn en entrevista realizada en 2010: «Trabajaba de día con Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria y de noche, en casa, en el proyecto del Hotel Nacional».

3. Ubicación del Hotel Nacional en la esquina de Camejo sobre el plano ESSO del centro de Caracas de 1946
4. Izquierda: Sello propagandístico del Hotel Nacional. Derecha: Postal del hotel en la que se perciben sus fachadas norte y oeste
5. Hotel Nacional. Perspectiva del proyecto (cerca de 1945) mirando hacia el sur cuando aún no se había empezado la construcción del Centro Simón Bolívar

La construcción del Hotel Nacional es recogida tangencialmente en un artículo aparecido en la revista Billiken del año 1945, rescatado por María F. Sigillo en https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html, donde se señala: “El Progreso incontenible que ha invadido Caracas desde que la Reurbanización ‘El Silencio’ cargo de comprobar que todo es posible cuando se quieren hacer las cosas bien, extrajo capital de su escondite, buena parte del cual está colaborando en la transformación del viejo cascarón avileño. (…) Tenemos para nublarnos los ojos de maravillas en tal sentido, edificaciones como las de Veroes, que se debaten en un afán de superación: y como si los edificios de otros sectores ciudadanos no estuvieran acordes también en este mismo sentido, salta a la vista, para regodeo de los caraqueños que aman la ciudad, y por ella serían capaces de condenarse a un silencio sepulcral, el Hotel que Mariné construye en la  esquina de ‘Camejo’. (…) Lo cierto es que de lo que nos presenta la gráfica donde  vemos la auriga trotando sus caballos en la calle ruinosa a la que solamente le falta el perro muerto en el centro de la calzada para que fuera más caraqueña, no quedará absolutamente nada, cuando el Coronel Mariné, hinche la trompeta para anunciar a nativos y musiúes que Caracas tiene otro gran señor Hotel para servir a todos. (…) A quién se le ocurriera ir en busca de la estación de los parihueleros en la esquina de Camejo, en cuyo ángulo sureste, existió durante años un negocio de Café y comida denominado por Juan Bautista Arrechederra “Restaurant MOSCATEL”… moriría como una flor marchita quien tratase de rememorar lo que hubo allí”.

6. Dos imágenes del Hotel Nacional. Izquierda: Vista de la fachada oeste desde el Centro Simón Bolívar donde puede apreciarse la protección con brise-soleils móviles. Derecha: Vista de la esquina de Camejo hacia el sur con parte del hotel a la izquierda y la iglesia de Santa Teresa al fondo

La nota, aparte de darnos pistas de quien fuera el constructor del hotel (un tal Coronel Mariné), cierra haciendo mención a la elaboración de una maqueta, acompañada por los dibujos del proyecto, que se exhibía “en diversos sitios de la capital” y que “dice por sí sola, de lo que se trata, para contribuir al embellecimiento urbano en Santiago de León de Caracas”.

Por tanto, el hotel nacía generando grandes expectativas presentándose como una muestra más de arquitectura moderna sumándose a otras instalaciones que proliferaron en pleno crecimiento de la ciudad de la mano de la bonanza proveniente de la explotación del petróleo. Así, a la “americanización” hotelera que se registra en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/) y se da en San Bernardino, iniciada por el Ávila (1942) y representada por el Waldorf (1944), el Potomac (1948) y el Astor (1950), el Nacional (1947) junto a El Conde (1948) se sumarán desde el centro de la ciudad, llamando la nula atención que Sidorkovs presta al muy buen edificio diseñado por Arthur Kahn.

7. Edificios Cruz Verde (izquierda) y Camejo (derecha) proyectados por José Antonio Ron Pedrique como prolongación del Centro Simón Bolívar. Parte del segundo se levantó en el terreno donde se encontraba el Hotel Nacional.

El Hotel Nacional, propiedad del Sr. Manuel Guillermo Díaz, fue adquirido por un millón de bolívares por el Centro Simón Bolívar durante la gestión del Dr. Miguel Márquez Rivero (1952-1955),  y así como la decisión de construir el Centro Simón Bolívar conllevó la demolición en 1949 del hotel Majestic, otra decisión similar como la de prolongarlo mediante la construcción de los edificios Camejo y Cruz Verde (terminados en 1964) y de los enlaces viales de la Avenida Bolívar significó la demolición del Hotel Nacional a inicios de los años 60, es decir, tuvo poco más de trece años de vida que para una edificación de su envergadura es verdaderamente poco.

Sin embargo, si bien el Majestic ha sido objeto de un positivo rescate dentro de la memoria de la ciudad, el Nacional ha pasado directamente al olvido, señalándose únicamente, cuando se reseña la importante obra realizada por Kahn desde 1947 en adelante, que se trata de la primera obra ejecutada por la firma Arquidec C.A. y “es el primer edificio en Venezuela con brise-soléil movible”. Son pocas las fotografías que se tienen de él y casi inexistente la información gráfica que se encuentra publicada.

8. Dos obras emblemáticas de Arthur Kahn. Izquierda: Edificio Altamira (1947). Derecha: Pasaje Zingg (1951-1953)

Arthur Kahn diseñó: el Edificio Altamira (1947) en la primera etapa de la Urbanización Altamira; el Edificio Beco Blohm (1948), en la esquina Puente Yanes; el edificio Caribe (1948), en la Urb. San Bernardino; el Pasaje Zingg (1951-1953), en la Avenida Universidad que complementó el edificio del mismo nombre construido por el ingeniero Oskar Herz entre 1939 y 1940, incorporando las primeras escaleras mecánicas de la capital (las cuales eran de madera); la Farmacia Tropical (1949-1950) y la sede principal del Banco de Maracaibo (1954) ambas en la capital del Zulia; y la Unidad Piloto Experimental del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC en los Altos de Pipe (1953-1954) y el edificio Acco en Las Mercedes (1970). También proyecto las casa Kemprer en San Bernardino (1943), Semmering en Colinas de Los Caobos (1949-1952) y la Beracasa en Los Chorros (1958), su gran obra, demolida en 2008.

Kahn se nacionalizó venezolano y revalidó su título de arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, en 1962.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2. https://arquitecturayempresa.es/noticia/arthur-kahn-en-caracas-edificio-altamira

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html

6. https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html y

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

8. Colección Crono Arquiectura Venezuela y http://tribuarquitectonica.com/una-vida-y-un-pasaje-vida-y-trayectoria-profesional-de-arthur-kahn-1910-2011/

¿SABÍA USTED…

… que el 19 de diciembre de 1925 se inaugura el Teatro Ayacucho, Caracas?

Cuando la semana pasada repasábamos la fructífera trayectoria del Alejandro Chataing (1873-1928) saltaba a la vista el hecho de haber desarrollado diferentes tipologías de edificaciones públicas, muchas de ellas ubicadas en el casco central de Caracas. Hay una en particular a la que prestaremos atención el día de hoy: la conformada por salas de entretenimiento (teatro, cine o ambas) con importantes aforos y diversas condiciones que van del Teatro Nacional (1905) al Ayacucho (1925) pasando por el Princesa (luego Rialto y hoy Bolívar) (1917) y el Capitol (1921).

1. Alejando Chataing. Izquierda: Teatro Nacional (1905). Derecha: Teatro Ayacucho (1925).
2. Alejando Chataing. Izquierda: Teatro Princesa (1917). Derecha: Teatro Capitol (1921).

Una revisión rápida permite detectar una interesante evolución, ubicándose en los extremos temporales los dos mejores ejemplos (el Nacional y el Ayacucho) que, sin embargo, se distancian el uno del otro en cuanto a expectativas, valor representativo y condiciones contextuales a las cuales se debía responder. Quizás valga la pena remarcar que el Teatro Nacional se trató de un encargo procedente del régimen de Cipriano Castro mientras el resto obedecieron a iniciativas particulares de diferente tenor. En otras palabras, el Nacional (terminado en 1905), ubicado en un terreno en esquina que le permitió a Chataing resolver un objeto autónomo, buscó emular las realizaciones llevadas a cabo por Guzmán Blanco el siglo anterior. Los otros tres ejemplos no tenían tan elevadas aspiraciones. Resueltos entre medianeras sólo la respuesta hacia la calle demandó la consideración del tratamiento en fachada donde una vez más Chataing despliega diversidad de opciones provenientes de su habilidad para manejar códigos de la más variada procedencia, con la única finalidad dar a entender que se trataba de edificios destinados para el uso en cuestión.

3. Plantas aproximadamente a la misma escala. Izquierda: Teatro Nacional. Derecha: Teatro Ayacucho

Los aforos, absolutamente ligados a las dimensiones de los solares, son otro dato interesante a considerar. En tal sentido llama la atención el hecho de que el Teatro Ayacucho (diseñado para 1300 espectadores) duplique la capacidad del Teatro Nacional (664 asientos) cifra que también fue superada por el Princesa (710). Sin duda el primero fue pensado para resolver un problema donde la funcionalidad y aprovechamiento al máximo del lote fue una variable impuesta por un propietario (V. Vallenilla Lecuna) que buscaba sacar el mayor provecho de la inversión hecha predominando la austeridad en el tratamiento de los espacios interiores (platea, balcón y gradería), mientras el segundo tenía aspiraciones de gran teatro “a la francesa”, lo que se evidencia en el diseño del vestíbulo (donde destacan las escaleras de acceso a los palcos) y de la espacialidad de la sala principal (en forma de herradura que determina la solución perimetral de las galerías de los dos pisos superiores) junto a detalles tales como el plafond del techo decorado por Antonio Herrera Toro, la lámpara central y el recargado tratamiento de los balcones.
Por el hecho de tratarse de espacios destinados a la presentación de espectáculos que albergaban numeroso público, las salas diseñadas por Chataing ofrecen la posibilidad de detectar el uso de sistemas estructurales mixtos donde la utilización del hierro empieza a tener claro protagonismo a la hora de salvar grandes luces. También permiten hacerle seguimiento el desarrollo que tuvo la aparición del cine en la capital en momentos en que la ciudad apenas sobrepasaba los 100 mil habitantes y descubría una nueva forma de entretenimiento que animaba la vida social.

Así, las crónicas señalan que el teatro Princesa (1917) fue “la primera sala para proyección cinematográfica de la capital” y que el Ayacucho (1925) se convirtió en “el primer teatro-cine de América del Sur” y “hacía alarde del más moderno sistema de proyección” en momentos en que el cine sonoro empezaba a desplazar al cine mudo. De hecho se conoce que entre 1925 y 1931 el teatro Ayacucho engalanaba las noches de estreno con su orquesta “aumentada a 40 profesores” para realizar la adaptación de muy variados programas musicales a los filmes exhibidos, y que en el Princesa hasta 1920, cuando aparecieron las máquinas que permitieron la sincronización del sonido con la imagen, era también una orquesta la que servía de telón de fondo a las proyecciones.

4. Posters de dos de las primeras películas sonoras proyectadas en el Teatro Ayacucho. Izquierda: «Ramona». Derecha: «La dama misteriosa»

De la página “Historia del cine en Venezuela” (https://historiadelcineucab.blogspot.com/2016/04/teatro-ayacucho-de-su-origen-y.html) rescatamos: “La premisa básica del Teatro Ayacucho era dar un espacio a los ciudadanos para su esparcimiento y consumo cultural, principalmente se buscaba ofrecer distintos eventos artísticos relacionados con las escenas. Y funcionaba perfectamente, su distribución permitía que todas las personas pudiesen acceder al lugar y presenciar lo que ahí sucedía. Tenía una platea, un balcón y una gradería, también había camerinos y una tramoya, pero estos espacios fueron eliminados y el espacio cambió un poco”. En 1929 mediante un sistema de cooperación comercial con el Almacén Americano (propiedad de William H. Phelps e importador de los nuevos sistemas de sonido), se proyectaron en las salas del Ayacucho las películas “Ramona” con Dolores del Río (1928, Artistas Unidos), “La dama misteriosa” con Greta Garbo (1928, Metro Goldwyn Mayer) y, posteriormente, “Canción de Amor” (1929, Art Cinema Corporation), película esta última que se promocionaba junto al disco de RCA Víctor en el que Lupe Vélez (la protagonista) interpretaba el tema central el cual podía adquirirse en el Almacén Americano.

5. Exterior del Teatro Ayacucho antes y después de su tranformación en mini-centro comercial en la década de 1990.

Por tanto, la inauguración del Ayacucho fue todo una evento dentro de la dinámica urbana de la capital y una clara demostración de la pujanza de una ciudad que empezaba a percibir el impacto de la aparición del petróleo. Como señala Iván González Viso en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “Fue edificado sobre bases coloniales, en una parcela alargada, frente al Congreso Nacional (al oeste), en pleno casco colonial. Su fachada evidencia una composición simétrica y referencias al academicismo francés. Destaca un gran arco apoyado sobre dos cuerpos sobresalientes que enmarcan el acceso principal, que se ve magnificado por cuatro columnas y una escalinata que conducía al hall de acceso”.

Volviendo a la inevitable comparación entre el Nacional y el Ayacucho, los dos más importantes teatros de Chataing, Beatriz Meza Suinaga en “Notas sobre arquitectura de Rafael Seijas Cook”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación de la FAU UCV (2011), al repasar los escritos del “arquitecto poeta”, destaca particularmente una entrevista que le realizara a Chataig la cual daría origen al ensayo “Intervius de Élite. Causerie a Chataing” (Élite, agosto de 1926) donde luego de una serie de disquisiciones preliminares es curiosamente el entrevistado (Chataing) quien interroga al entrevistador (Seijas Cook) acerca de cuál de sus obras le gusta más, “quien indica la Sala de Espectáculos del Teatro Nacional por considerar bello el conjunto y ‘…el plafond evocador; y la empolvadísima araña un calderón de luminosa musicalidad…’ pero a su vez aprovecha para preguntar en relación con la demolición del balcón apenas inaugurado el coso, mas ante la indecisión de Alejandro Chataing para responder añade ‘…¿los cantilivier que los soportaban estarían bien equilibrados?…’ (…) En relación con el Teatro Ayacucho dice ‘Demasiado americano, un afán de multiplicar en logias, una encima de las otras, sus asientos … Su ‘Nacional’ sublima el alma; su ‘Ayacucho’ con su red de vigas de dimensiones brutales, la aplasta. Hace pensar en cargas y resistencias y pesos. El primero, es concepción de un arquitecto completo… El segundo, de un Ingeniero, un calculador, un empresario’. Queda establecida la diferencia entre el ingeniero frío y calculador y el arquitecto, quien es un artista que trabaja en función del ‘alma’, concluyendo Seijas que Chataing es ‘…el colega a quien más le debe la Caracas urbana y la Caracas suntuaria’ ”

Declarado Monumento Histórico Nacional según Gaceta Oficial nº 35.441 del 15 de abril de 1994, el Ayacucho dejó de funcionar como teatro a raíz de una desafortunada intervención que se le hiciera en la década de 1990 con el fin de albergar locales comerciales y múltiples salas de cine. Aunque su fachada aún aguanta los embates del tiempo y ofrece una cierta dinámica urbana, ha perdido totalmente el encanto de la época en la que fue construido quedando su esplendor de antaño sólo en el recuerdo de los ciudadanos que lo conocieron.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela y http://guiaccs.com/obras/teatro-ayacucho/

2. https://twitter.com/CIVoficial/status/1494471372638244873 y Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. http://guiaccs.com/obras/teatro-nacional/ y http://guiaccs.com/obras/teatro-ayacucho/

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5. https://www.pinterest.com/pin/285415695110787754/ y http://guiaccs.com/obras/teatro-ayacucho/

¿SABÍA USTED…

… que en 1961 se inaugura el Distribuidor “El Pulpo”?

Desde el mismo momento en que formando parte del Plan Rotival (1939) se elaboró un “Plano de la circulación futura por las nuevas avenidas y calles”, a pesar de los aires decimonónicos de algunos tramos de la propuesta, quedó sembrada la semilla para que posteriormente, tras el “Proyecto del Plan Arterial para Caracas” planteado por Robert Moses en 1948 y luego del “Plano Regulador de Caracas” de 1951 realizado por la Comisión Nacional de Urbanismo con la asesoría del Josep Lluís Sert, Francis Violich y los propios Moses y Rotival, y el “Plan Municipal de Vialidad” (también de 1951), se impusiera una visión netamente norteamericana, convirtiéndose la capital en una ciudad de autopistas, distribuidores y viaductos que buscaba a toda costa resolver el alarmante aumento que sufrió el parque automotor de 46.000 unidades en 1946 y a 206.000 en 1955. Desde entonces el automóvil pasó a ser el dueño y señor del espacio urbano pese a que la población varió desde la década de los cuarenta hasta finales de los sesenta, de 700.000 a 3.000.000 de habitantes requiriéndose no sólo crear los dispositivos que facilitaran la fluidez del tránsito sino sobre todo enfrentar con decisión el problema del transporte público.

1. Robert Moses. Plan de las principales arterias para Caracas (1948)
2. Propuesta de Maurice Rotival para la avenida Bolívar (1959) publicada en
L’Architecture d’aujourd’hui

Como ilustración de lo que intentamos afirmar valga la pena recordar (ver Contacto FAC nº 224 del 16/05/2021) que cuando en junio de 1952 el Ministro de Obras Públicas, Gerardo Sansón, presentaba en público el Plano Regulador de Caracas elaborado en 1951, puso en evidencia cómo “además de los usos de la tierra propuestos y de las unidades vecinales que los encierran, la vialidad fue la estructuradora esencial… En primer lugar con el sistema de autopistas… Después con los alimentadores… Finalmente, con los seis sistemas internos del Plan Municipal de Vialidad, cuya sola enumeración permite, desde el presente de la capital, calibrar la magnitud del proyecto”, tal y como nos aclarará Juan José Martín Frechilla en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004).

3. MOP-Comisión Nacional de Urbanismo. Plano Regulador de Caracas (1951)
4. Junta Militar de Gobierno-Gobernación del Distrito Federal. Plan Municipal de
Vialidad (1951)
5. Gobernación del Distrito Federal-Dirección de Obras Municipales. Plan de
vialidad de Caracas (1953)
6. Circa 1954. Izquierda: Distribuidor La Bandera. Derecha: Distribuidor Plaza
Venezuela

Así, lo que en el Plan de Moses se denominó “Vía expresa Río Guaire” daría pie al desarrollo de la que fue conocida como “Autopista del Este” (posteriormente “Francisco Fajardo”) desde El Paraíso hasta Petare. Por su parte en el Plan Municipal se registra el trazado de lo que se denominó como “Acometida del Sur” germen de lo que sería la Autopista Valle-Coche que se convertiría en el principal acceso a la ciudad desde el occidente del país, derivándose de ella, una vez se concluyen los trabajos del Sistema Urbano La Nacionalidad, el distribuidor La Bandera que inyectaría a través de las avenidas Nueva Granada y Fuerzas Armadas el tránsito proveniente de la Valle-Coche al centro de la ciudad. La solución para conectar y darle continuidad a las dos vías expresas mencionadas (la autopista del Este y la Valle Coche) es lo que daría origen al diseño y construcción del Distribuidor “El Pulpo”.

7. Arriba: Distribuidor «El Pulpo» (1961). Abajo izquierda: Distribuidor «La Araña»
(1966). Abajo derecha: Distribuidor «El Ciempiés» (1972)

Serán los gobiernos democráticos surgidos a partir de 1958 los que impulsen la realización de los más importantes distribuidores viales con los cuales se identificó Caracas, los cuales le imprimieron un aire de modernidad que ya la arquitectura había anticipado en años anteriores. Bautizados con nombres de animales (criaturas dirán otros) a Rómulo Betancourt le corresponderá realizar entre 1958 y 1961 el ya mencionado “Pulpo” siendo Santiago Hernández Ron y Rafael de León Álvarez los Ministros de Obras Públicas encargados de impulsar la obra. Raúl Leoni inaugurará “La Araña”, construido entre 1959 y 1966, con Leopoldo Sucre Figarella a la cabeza de la cartera del MOP; y Rafael Caldera hará otro tanto con “El Ciempiés” en 1972 con José Curiel como su Ministro de Obras Públicas. A ellos se sumarían adquiriendo la misma denominación de distribuidores todas las derivaciones de las autopistas que permitían acceder a diferentes sectores de la ciudad (Baralt, Plaza Venezuela, Altamira, Santa Cecilia, Los Ruices, La California, por citar sólo unos cuantos) derivándose a partir de allí toda la tipología de vías que los especialistas manejan a la perfección para permitir la llegada a cada lugar específico: arteriales, colectoras y locales; alimentadores, primarias y secundarias; troncales, locales, ramales y subramales; los más convencionales de avenidas, bulevares, paseos, calles y callejuelas; o el más general de peatonales y vehiculares.

8. Distribuidor «El Pulpo». Izquierda: en plena construcción. Derecha: vistas desde
diferentes ángulos

“El Pulpo”, cuya información hoy queremos ampliar, fue una obra proyectada para ser realizada en concreto armado por el ingeniero Marcos Rafael Guerra Montes de Oca, promovida por la Dirección de Vialidad del MOP. Permite, utilizando 8 kilómetros de longitud de vías nuevas, como ya adelantásemos, la conexión entre las Autopistas Francisco Fajardo (Este-Oeste) y la Autopista Valle-Coche (El Valle).

Su trazado, que sigue estrictamente las normas establecidas para el diseño de estos dispositivos, trajo sin lugar a dudas un importante impacto ambiental y un marcada modificación del paisaje urbano del sector donde se insertó: la confluencia de los ríos Guaire y El Valle (que guiaban los trazados de las autopistas que empalmó) a la altura de los estadios de la Ciudad Universitaria, en la parroquia El Recreo, municipio Libertador.

Las características estructurales del distribuidor, visto como un objeto que en cierta medida se impone amenazante y sin miramientos al contexto, le otorgan una imagen con valor propio que adquiere en ocasiones (como cuando transcurre sobre el rio Valle y se coloca en paralelo a la conexión entre Los Chaguaramos y Colinas de Bello Monte) el aspecto de una edificación brutalista. La condición pionera de “El Pulpo”, sus pórticos gigantescos, sus columnas y estructuras superpuestas representaron en su momento una demostración de manejo audaz de requerimientos técnicos y un reto para obras posteriores que siguieron su misma línea.

Como dato adicional valga añadir que la obra había sido iniciada en septiembre de 1958 por una sola empresa: VOLCA, C.A., pero durante la construcción, debido a las dificultades asociadas a los trabajos tales como: las condiciones urbanas, tráfico intenso y las obras hidráulicas requeridas para encauzar los ríos Guaire y El Valle que convergen sobre los estribos de la obra, se decidió convocar a otras tres empresas, lográndose poner en servicio por etapas terminándose completamente en 1961.

Según la Gaceta oficial 371.827 el Distribuidor “El Pulpo” es un Bien de interés cultural por resolución del Instituto de Patrimonio cultural venezolano por formar parte del conjunto de lugares y sitios que le confieren a la Caracas moderna su identidad urbana.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. Our Architects en Caracas. Arquitectura Norteamericana en Caracas. 1925-1975, 2017

2. Marta Vallmitjana (coord.). El Plan Rotival. La caracas que no fue, 1991

3, 4 y 5. Juan José Martín Frechilla. Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna, 2004

6. https://es.dbpedia.org/page/Distribuidor_La_Bandera y https://mapio.net/pic/p-25125156/

7. https://twitter.com/padrejosepalmar/status/722433336543748097, https://es.wikipedia.org/wiki/Distribuidor_La_Ara%C3%B1a y https://primicias24.com/tal-dia-como-hoy/279524/1972-se-inaugura-el-distribuidor-ciempies-en-caracas/

8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y http://laguiadecaracas.net/31148/criaturas-de-la-ciudad-los-distribuidores-viales-de-caracas/

¿SABÍA USTED…

… que en 1983 se inaugura y en 1988 se concluye la construcción de la Plaza Brión en Chacaíto?

1. La plaza Brión en fechas próximas a su inauguración durante los años 80 del siglo XX.
2. Intervenciones urbanas que se originaron a partir de la construcción de la Línea 1 del Metro de Caracas.

Entre los lugares que Max Pedemonte incluyó en lo que denominó como “Rutas paralelas”, recorrido peatonal asociado a una secuencia de espacios urbanos ininterrumpidos que buscaba entretejer una ciudad escindida surgido a raíz de la construcción del Metro de Caracas, la Plaza Brión, ubicada en Chacaíto, Municipio Chacao, constituyó uno de sus hitos fundamentales. En el texto “Plan de recuperación urbana” con el que el Metro se presenta en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura de 1987 (donde obtuvo el Premio Nacional), y con la intención de contextualizar la serie de operaciones que se implementaron, el propio Pedemonte señalará: “Estas intervenciones arrancan desde el año 1975 con la realización del proyecto de peatonalización del área adyacente a la basílica Santa Teresa, seguidos de la Plaza Caracas y del Paseo Anauco.”

3. La Línea 1 de Metro de Caracas a la altura de Chacaíto en pleno proceso constructivo
4. Toma aérea del bulevar de Sabana Grande.
5. Otra imagen de la plaza Brión en fechas cercanas a su inauguración.

Absolutamente vinculado a lo que fue la conversión de la Calle Real de Sabana Grande en bulevar y a la construcción de la estación Chacaíto de la línea 1 del subterráneo, el que puede ser considerado una de los lugares más concurridos de la ciudad, se constituyó en el remate necesario a la operación que originó lo primero y en desahogo de lo segundo cobrando un carácter que, por haber tenido que adaptarse a las condiciones de un entorno ya construido, ha debido asumir un papel en el que se combina la movilidad y la permanencia propios de un espacio de transición y, por ende, la dificultad de ser apreciado como una totalidad.

6. La Carretera del Este.
7. La avenida Francisco de Miranda en los años inmediatamente posteriores a su inauguración.

Habría que recordar que cuando en 1947 se inauguró la Carretera del Este, vía que conectó la Calle Real de Sabana Grande con el Country Club, Altamira, Los Palos Grandes y Los Dos Caminos, el antiguo Camino Real pasó a convertirse en calzada que podría ser recorrida por el ya para entonces pujante automóvil, derivando posteriormente en la construcción de la avenida Francisco de Miranda (inaugurada en 1954), que con tres canales de circulación por lado se extendería por 8,2 kilómetros. Se conformaba así el último eslabón de un eje continuo que permitía enlazar el casco central con Petare, el cual posteriormente guiaría el trazado de la Línea 1 del Metro de Caracas. Chacaíto, por tanto, siempre fue el punto nodal donde al atravesar su quebrada en sentido oeste-este se entraba en el Municipio Sucre del estado Miranda, finalizaba la Calle Real y comenzaba la más importante arteria del este de la ciudad.

8. Fotografía de las obras de construcción de la estación Chacaíto del Metro de Caracas, 1982.
9. Plaza Brión. Planta
10. La Plaza Brión de Chacaito en la actualidad.

Como lugar estratégico y puerta de entrada, Chacaíto fue objeto de un particular cuidado para los diseñadores de la División de Arquitectura del Metro, tanto en lo relacionado a la estación que adoptaría tal denominación como de las áreas exteriores que la acompañaban. De tal manera que, una vez vencida la resistencia de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande de eliminar el vehículo como protagonista del espacio una vez concluidas las obras, y decidida la construcción del bulevar mediante un histórico pronunciamiento emanado de la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU), se allanó el camino para hacer de la renovación urbana un elemento complementario que daría origen a la incorporación del inicio de la avenida Francisco de Miranda como ensanche del bulevar y parte de un espacio peatonal de 40 x 280 mts, reforzado por los centros comerciales Chacaíto, Country y Único, que limitaban sus bordes junto a edificios de uso mixto, que es lo que conocemos como la Plaza Brión.

De la nota elaborada por María Isabel Peña para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) rescatamos lo siguiente: “La difusa geometría de la plaza se configura con árboles, mobiliario urbano y elementos lúdicos, como un gran tablero de ajedrez con grandes piezas a escala humana, elementos que fomentan la permanencia del peatón. La plaza mantiene una gran actividad comercial y peatonal dado que en el sector se concentran diversas líneas de transporte que hacen de Chacaíto una estación intermodal.”

11. Izquierda: Escultura del almirante Luis Brión en la plaza que lleva su nombre, Chacaíto. Derecha: Escultura de José Martí en el cruce entre la avenida principal del Country Club y la avenida Francisco de Miranda, Chacaíto.

La escultura de Luis Brión, militar curazoleño que luchó en la Guerra de Independencia alcanzando el grado de almirante de las Marinas de Guerra de Venezuela y la Gran Colombia, lejos de buscar el protagonismo que se supone le añade la denominación del espacio, fue ubicada lateralmente en un punto intermedio rodeada de árboles. La estatua de otro prócer, en este caso de la independencia cubana, José Martí, se colocó en el cruce entre la avenida principal del Country Club y la avenida Francisco de Miranda. Cabe añadir que la escultura del almirante Brión fue registrada por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005, como una de las manifestaciones tangibles recogidas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005, mereciendo «ser restaurada, protegida y conservada».

12. La fachada sur del Centro Comercial Chacaíto hacia 2014
13. El “Cubo Virtual azul y negro” de Jesús Soto en la plaza Brión frente al Centro Comercial Chacaíto.

Cumpliendo con una de las premisas que siguieron los proyectistas del Metro, la de incorporar el arte como parte integrante de las transformaciones urbanas que a su paso provocó, cerca del Centro Comercial Chacaíto, y como parte del espacio de la plaza, se colocó la pieza escultórica de grandes dimensiones “Cubo Virtual”, de Jesús Soto, hecha con varillas en aluminio móviles, que cuelga desde una estructura en cruz metálica sobre la salida peatonal del metro hacia la superficie. Ello se añade a otro interés manifiesto por hacer del Metro algo más que un sistema de transporte y que para lograrlo buscaba sumar a la alta calidad de su construcción la consideración del ciudadano como protagonista de un importante cambio cultural y conductual, traducido en respeto y cuidado por las instalaciones y el servicio, que durante muchos años logró introducir entre sus usuarios y que lamentablemente se ha perdido en nuestro días.

Si bien la Plaza Brión, dada su reciente data, carece de la tradición histórica de otros lugares de la ciudad, poco a poco ha ido forjando un sitial como punto de concentración de significativas manifestaciones políticas realizadas en los últimos veinte años. Hoy, afectada por el intenso uso y la falta de mantenimiento sigue cumpliendo el importante rol que le dio origen como parte de los espacios bien equipados con el mobiliario adecuado que, según palabras de Max Pedemonte,  han “permitido al peatón recuperar por fin en esta ciudad su derecho a caminar por ella, y de poder compartirla, al menos en paridad de condiciones, con esa especie de centauro mitad humano y mitad automóvil que se había hecho su dueño”.

Esta importante lucha pionera, lejos de haber concluido, todavía continúa de la mano de otros actores sociales.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/451134087665612073/

2. Max Pedemonte, Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas, 1983

3. https://www.pinterest.com/pin/393994667383457849/

4 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

8. https://www.pinterest.com/pin/496592296387783755/

9. http://guiaccs.com/obras/plaza-brion/

10. https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_Bri%C3%B3n

11. http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2019/01/almirante-luis-brion.html y http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2014/01/jose-marti.html

12. http://guiaccs.com/obras/centro-comercial-chacaito/

13. https://arnoldorangel.wordpress.com/2014/02/07/dia-7-un-caballito-de-mar-al-trote/

¿SABÍA USTED…

… que en 1980 se concluye la construcción del Bulevar de Catia?

1. Bulevar de Catia frente al mercado.

Con la realización de las obras que dieron por resultado la inauguración de la primera etapa de la línea 1 del Metro de Caracas en 1983 desde Propatria hasta Chacaíto, se dejó atrás un período en el que la ciudad se vio impactada a nivel superficial de cuanto acontecía por debajo con los consabidos problemas e incomodidades que afectaron a conductores, transeúntes y comerciantes.

Desde que Rafael Caldera inauguró la estación Agua Salud al final de su mandato en 1974, sin haberse iniciado las obras en el subsuelo pero con el proyecto prácticamente concluido, hasta que Luis Herrera Campíns tiene el privilegio de inaugurarlas en 1983, transcurrieron casi 10 años de trabajos ininterrumpidos que el gobierno intermedio de Carlos Andrés Pérez con visión de Estado y a pesar del fuerte ruido que causó la posibilidad de construir un “Aerocarril”, entendió como una necesidad impostergable y un clamor, por lo que finalmente decidió darle continuidad a la obra, correspondiéndole en marzo de 1975 anunciar la construcción de la línea 1 (Propatria-Palo Verde) comenzando por el oeste.

Si bien el Metro transcurría por debajo y con ello terminaría aliviando de manera importante el siempre problemático tráfico de la capital, las obras, una vez concluida la línea 1 en 1989 hasta Palo Verde (para cuando ya se había terminado el tramo Las Adjuntas-El Silencio de la línea 2), le dejaron a la ciudad una serie de espacios públicos de efectos dignificantes como nunca antes el caraqueño del siglo XX había percibido. En otras palabras al final del camino se entendió que los sacrificios sufridos tenían todo el sentido del mundo y el beneficio colectivo sobrepasaba con creces los posibles efectos individuales que se hubiesen creado.

2. Intervenciones urbanas que se originaron a partir de la construcción de la Línea 1 del Metro de Caracas.

Las mejoras sustanciales que trajo la apertura del sistema en su primera etapa dieron como resultado la creación de lo que Max Pedemonte, arquitecto jefe desde 1968 del Metro de Caracas, denominó como “Rutas paralelas”, que no son otra cosa que las intervenciones que a nivel de la superficie se produjeron junto a la construcción del subterráneo que redundaron en un incremento de la movilidad de grandes masas, no dependientes del vehículo privado, y derivaron en la realización de toda una infraestructura peatonal complementaria, consistente en la ampliación de aceras, construcción de bulevares y plazas que le empezaron a dar sentido al término acuñado.

Pedemonte, nacido en Cuba en 1936, residenciado en Europa entre 1938 y 1945 y establecido en Venezuela en 1946, realiza estudios de arquitectura en la UCV entre 1955 y 1960 bebiendo de los aprendizajes que Carlos Raúl Villanueva fue dejando a través de la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas y en particular del edificio sede de Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Trabaja en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social entre 1961 y 1967 lapso en el que realiza un postgrado en la Universidad de Columbia. Ya previamente había empezado a desarrollar su vena artística la cual lo acompañará desde muy joven lo que le permite obtener en 1962 el Premio Nacional de Escultura del XXIII Salón Oficial de Arte. En 1967 ingresa como docente de diseño arquitectónico en la FAU UCV en el Taller Borges de donde se jubila en 1992. Como ya adelantamos, en 1968 Pedemonte pasa a ser arquitecto jefe del Metro de Caracas encabezando una de las acciones de renovación urbana más importantes en la historia de Caracas. De dicha actividad derivó la publicación en 1983 del libro “Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas” que posteriormente presentó para ascender en el escalafón universitario en 1985. En 1987, con motivo de la VIII edición de la Bienal Nacional de Arquitectura, última de las que concedió el Premio Nacional, con la presentación de “Rutas paralelas” dicha distinción recayó en el Metro de Caracas y en particular en el arquitecto Pedemonte por la obra realizada por la División de Arquitectura a su cargo. Otra característica importante de su actuación en el Metro fue la de haber incorporado el arte en cerramientos, revestimientos de paredes y techos, y el haber convocado a diferentes y connotados artistas plásticos a colaborar con intervenciones tanto en el interior como en el exterior de las estaciones del subterráneo incluidos los espacios públicos que se generaron.

Pues bien, quizás entre las más importantes “Rutas paralelas” que dejó la apertura de la línea 1 del Metro estuvieron las plazas Caracas (entre las torres del Centro Simón Bolívar), La Hoyada, Palo Verde y Brión en Chacaíto y, sobre todo, la transformación de la antigua avenida España en Catia y la Calle Real de Sabana Grande (avenida Abraham Lincoln) en sendos bulevares que se convirtieron de inmediato en disfrute y desahogo del ciudadano y alegría para los comerciantes dado el notable incremento en la calidad ambiental que ello trajo consigo y el cambio en la conducta de quienes usaban dichos espacios y también las instalaciones ubicadas bajo tierra.

3. Izquierda: La trama reticular de la Nueva Caracas. Plano de Caracas y sus alrededores, 1941. Derecha arriba: Oficinas de venta de la Nueva Caracas, 1929. Derecha centro: Vista aérea de Catia. Derecha centro: Plaza Pérez Bonalde. Derecha abajo: Inauguración de la Plaza Sucre por Juan Vicente Gómez en 1928 con el nombre de su hermano Juan Gómez.

El Bulevar de Catia, abierto en 1980 y terminado en 1984, transcurre en una longitud de 870 metros ocupando el eje central de lo que fue la urbanización Nueva Caracas, creada en 1929 por el Sindicato de ese mismo nombre donde se desarrollaron unas 58 manzanas (rectangulares y cuadradas), equivalentes a 80 cuadras del casco tradicional, diseñadas por el ingeniero Oscar Ochoa. De entre ellas, doce manzanas con nombres de países hispanoamericanos y siete avenidas, convergen en una plaza de planta circular (atribuida a Ochoa) que inicialmente fue denominada “Plaza Cataluña”, luego se llamó “Plaza Las Orquídeas” y finalmente, en 1946, plaza Pérez Bonalde en honor al poeta Juan Antonio Pérez Bonalde -máximo exponente de la poesía lírica, el romanticismo y el modernismo venezolanos del siglo XIX-, momento en que se coloca un busto de mármol blanco sobre un pedestal del escultor Lorenzo González (ejecutado en la Marmolería Artística Prof. Emilio Gariboldi) en medio del espacio arbolado. El desarrollo de Ochoa incluía un club social y deportivo ubicado frente a la plaza y estuvo conformado por casas adosadas sin retiro de frente para vivienda y comercios, y áreas de uso industrial que ocupaban parcelas de mayor tamaño al sur. El Banco Obrero, por su parte, construye a través de la empresa de los Hermanos Mancera en 1929, dentro del trazado de la Nueva Caracas, luego de su exitosa experiencia de San Agustín del Sur, 38 viviendas adosadas las cuales sólo podían alcanzar un solo piso adicional, ya que el suelo era arenoso, inestable y con niveles freáticos altos corroborado por la existencia en las proximidades de la Laguna de Catia.

4. Izquierda: Dos tomas de la avenida España en las décadas de los 50 y 60 del siglo XX. Derecha: La avenida España transformada en el Bulevar de Catia.
5. El Bulevar de Catia y algunos de sus hitos más importantes hoy en día: la Plaza Sucre y la Plaza Pérez Bonalde (izquierda), el Mercado de Catia y el Teatro Catia (centro). A la derecha el Bulevar cualquier día de la semana.

De tal manera, entre la Plaza Sucre al norte (inaugurada por Juan Vicente Gómez en 1928 con el nombre de su hermano Juan Gómez tomando su actual denominación en 1935) y la Pérez Bonalde al sur, el Bulevar de Catia se convirtió acto seguido a su inauguración en una pujante zona comercial y lugar de recreo y esparcimiento para los habitantes de la zona, actividades que se incrementan durante los fines de semana sobre las calles que corren paralelas y se colman por la gran afluencia de vecinos desde los superbloques del 23 de Enero, las Lomas de Urdaneta y Altavista, y la zona baja de los Magallanes. En su recorrido se ubican dos edificaciones de carácter patrimonial: el Mercado Municipal de Catia instalado en 1951 (que tomó como referencia el Mercado de San Jacinto –demolido en 1942- del cual aprovechó el techo y las rejas) y el teatro Catia inaugurado en 1940 y cerrado en 1980 para convertirse hasta 2006 en una tienda clausurada por el mal estado del edificio en 2007, el cual fue restaurado en 2015.

6. La propuesta elaborada por el IAU entendía que lo que se plantease para Catia debía enmarcarse dentro de una idea de estructuración urbana con base en el concepto de ciudad policéntrica.
7. Instituto de Arquitectura Urbana (IAU). Proposición Urbana para el sector de Catia. Izquierda: Esquema zona central. Derecha: Bordes de vinculación y servicios.
8. Instituto de Arquitectura Urbana (IAU). Proposición Urbana para el sector de Catia. Las dos tipologías planteadas para el sector y su aplicación normativa. Arriba: Tipología A. Abajo: Tipología B.
9. A la izquierda, planta de la propuesta para el Bulevar de Catia hecha por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU). Derecha: Torres de vivienda y Jefatura Civil de la parroquia Sucre, únicos elementos construidos (1984) por el Centro Simón Bolívar.

Para el Bulevar, mientras se construía el Metro, el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) creado en 1979 por 26 arquitectos de reconocida trayectoria, que Oscar Tenreiro define en su blog Entre lo cierto y lo verdadero del 01/02/2014 como “institución de carácter gremial-cultural … en cierto modo calcada del IAUS (Institute for Architecture and Urban Studies) que funcionaba en Nueva York por esos tiempos y disfrutó de un considerable éxito”, hizo una propuesta enmarcada en «la exploración de ideas de Diseño Urbano para distintas zonas de la ciudad, (que era) su actividad preferencial». Dicho planteamiento interesó particularmente al Centro Simón Bolívar y a la Gobernación del Distrito Federal, «instituciones donde tenía un buen poder de decisión (era miembro de la Directiva del Centro Simón Bolívar y alto ejecutivo de la Gobernación) el Arq. Francisco Pimentel Malaussena”, quien “se abrió hacia este grupo promoviendo un diálogo sobre la ciudad de carácter muy fructífero y de allí dependieron algunas realizaciones promovidas por el Centro Simón Bolívar, entre las que destacan lo que se llamó el Boulevard de Catia en el Oeste de la Ciudad…”. De hecho, el Centro Simón Bolívar con base en la propuesta del IAU dirigida por José Luis Mesejo que contó con la participación de Raúl Grioni (arquitectura), Oscar Anzola (asesor de vialidad) y Elbano Provenzali (asesor jurídico) , emprendió la construcción de tres torres de vivienda sobre el espacio que estamos comentando (que no tuvieron la repercusión deseada) y de la Jefatura Civil de la parroquia Sucre, ambos trabajos de 1984.

10. Diversas tomas del Bulevar de Catia en la actualidad.

Como se recoge de la ficha elaborada por María Isabel Peña  en Caracas del valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje (2015), “desde 2009 el Bulevar se extendió a partir de la sexta avenida de El Atlántico hasta la avenida principal de La Silsa, en una modalidad mixta, incorporando en tramos el paso de automóviles. Las ultimas transformaciones efectuadas en el Bulevar hicieron esfuerzos importantes en recuperarlo para el uso de los niños y la población de la tercera edad, incorporado mobiliario urbano”.

11. El Bulevar de Catia en tiempos de pandemia a comienzos de 2021.

Hoy en día, en medio de la pandemia, el Bulevar de Catia mantiene su vitalidad, cuenta con una buena arborización, sigue siendo el espacio de mayor dinamismo de la zona, y su principal lugar de abastecimiento, encontrándose, una vez más, tras haber sido recuperado entre 2012 y 2014, preso de la anarquía y tomado por el comercio informal. Es la clara demostración de que ante la necesidad de obtener los medios mínimos para subsistir no hay prohibición que obligue a la gente a quedarse en casa.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. http://guiaccs.com/obras/bulevar-de-catia/

2. Max Pedemonte, Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas, 1983

3. http://guiaccs.com/zona-2/, https://twitter.com/tachirense89/status/1302715211095461889?lang=bg, http://guiaccs.com/obras/plaza-sucre/, Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. https://www.facebook.com/lavenezuelainmortal/photos/boulevard-de-catia-caracas-a%C3%B1os-50comparte/778165202282415/ y https://twitter.com/caracascuentame/status/1296491817022697475

5. http://guiaccs.com/obras/plaza-sucre/, https://m.facebook.com/venezuelatextra/posts/3317755694903527?locale2=es_LA, http://guiaccs.com/zona-2/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6, 7 y 8. Revista Punto, nº 65, julio 1983.

9. https://oscartenreiro.com/2014/02/01/una-pequena-historia-necesaria-vii/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

10 y 11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.