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1964• Centro Comercial Canaima

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1964•  El día 29 de octubre se inaugura el Cine Canaima, ubicado en la avenida Francisco de Miranda, entre la 2ª y 3ª avenida de la urbanización Los Palos Grandes (en los terrenos en donde estuvo el Coney Island), con la proyección en sistema Cinerama de la película «Como se ganó el oeste» (o «La conquista del oeste»), la cual fue dirigida John Ford, Henry Hathaway y George Marshall.
El centro comercial se había terminado de construir en 1963 y, además del Cine Canaima, albergaba un grupo de canchas de bowling (el Pin 5), una excelente discoteca, una librería y varios locales comerciales adicionales. Fue diseñado por la firma Coto y Loperena Arquitectos (Álvaro Coto Asenjo (1928-2013) y José Gabriel Loperena).

El centro comercial se caracterizó por tener una elegante estructura, una interesante volumetría y haber sido construido con buenos materiales y acabados.
El prisma en el cual se desarrolla la sala de cine fue utilizado con mucho acierto por los proyectistas, como volumen con fuerza suficiente para caracterizar al edificio en su parte exterior. La pendiente interna de este espacio, necesaria para la gradería de asientos, se convierte en su exterior, en la antesala techada de acceso al cine.
La cubierta de la sala del cine fue construida utilizando paraboloides hiperbólicos de concreto armado diseñados por el arquitecto Coto Asenjo, los cuales se dejaron en obra limpia. Para la tabiquería exterior se utilizó ladrillos de arcilla, colocados también en obra limpia.
El sistema de proyección sobre pantalla curva (Cinerama) se utilizó hasta el 8 de junio de 1965. Sin embargo, la filmación de películas de 70 mm se continuó realizando.
Debido a un incendio de grandes proporciones que hubo en 1978, el cual destruyó por completo la tabiquería del centro comercial, el Cine Canaima tuvo que cerrar sus puertas, el Pin 5 fue mudado a la urbanización La California y la edificación fue demolida, teniéndose que utilizar explosivos para derrumbar la estructura y los paraboloides hiperbólicos de concreto armado que habían sobrevivido al evento.

Luego de ser demolido el  centro comercial, se construyeron en el mismo lote, la Torre Telefónica, hoy Movistar, y el Centro Comercial El Parque, situados entre la 2da y 3ra Av. de Los Palos Grandes, es decir, entre la Torre Hewlett Packard y el Parque Cristal.

HVH

1962• Casa Pérez Olivares

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1962•  Se concluye la construcción de la Casa Pérez Olivares, ubicada en la urbanización Los Palos Grandes, Distrito Sucre (hoy Chacao), Caracas, proyectada por el arquitecto Américo Faillace (FAU UCV promoción 6 / 1957).


Para diseñar la vivienda el arquitecto utilizó con habilidad la topografía del terreno, desarrollando los espacios de la planta baja en diferentes niveles, estableciendo claras relaciones entre el interior y el exterior, así como utilizando un patio interno de doble altura como vínculo vertical entre las dos plantas, cubierto con una estructura metálica que soporta un plafón de madera.


En la planta baja la vivienda tiene los ambientes sociales, de servicio, espacio de juego de los niños y el estudio: vestíbulo, salón, patio, comedor, estar, cocina, el área de trabajo de un estudio que tiene doble altura, con un ventanal con vista hacia el Ávila, lavandero y dos dormitorios de servicio compartiendo un baño.


En la planta alta: el dormitorio principal con vestier y baño incorporado, cuatro habitaciones, con sus respectivos baños y el segundo nivel del estudio de planta baja, en donde se encuentra la biblioteca y un área para lectura y descanso.
La estructura de la casa es de columnas, vigas y losas nervadas de concreto.

El arquitecto Américo Faillace en su productiva práctica profesional vale destacar que proyectó, en 1965, el edificio Residencias Veracruz, en Chuao, conjuntamente con Gustavo Legórburu y Rafael Iribarren; en 1966, el Edificio Residencial Los Geranios, en la urbanización Las Palmas y el edificio Mi Veguita, conjuntamente con Legorburu; en 1967, proyectó con Manuel J. Corao y Manuel Fuentes la ampliación del Hotel Intercontinental Tamanaco; en 1980, realizó la ampliación del Hotel del Lago, en Maracaibo; en 1993 la Unidad Educativa Laura Vicuña en El Marqués y en 2002, dentro de los terrenos de la antigua firma Cementos La Vega, la Unidad Educativa Alianza.

Entre 1975 y 1978 desempeñó el cargo de Decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV y en el año 2023 le fue conferido el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela; y también el Premio Nacional de Cultura 2021-2022 – Mención Arquitectura.


Crédito fotos y planos:
Francisco Bullrich. Arquitectura latinoamericana, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1969.

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1960• Casa H

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1960•  El arquitecto Klaus Heufer termina la construcción de la Casa H, su vivienda personal ubicada en la Urbanización Los Palos Grandes, Caracas.

Heufer, de origen alemán, había llegado a Venezuela junto a Federico Guillermo Beckhoff y Klaus Peter Jebens a solicitud de Luis Malaussena para colaborar en el diseño del Hotel Maracay, el cual se inauguró en 1957.

Klaus Heufer. Quinta H, urbanización Los Palos Grandes, Caracas. Corte transversal.
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1967• Edificio Crillón

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1967•  Se termina de construir el Edificio Crillón, ubicado en la urbanización Los Palos Grandes, diseñado por el arquitecto José Miguel Galia. Este edificio con igual programa y volumetría que el edificio Punta del Este, de Chuao, fue construido por la misma empresa edilicia, en un contexto urbano más comprometido.

La obra tiene: en su planta baja los accesos, la conserjería, ascensores y escalera; 11 plantas tipo con dos apartamentos en cada una; y dos PH. Los apartamentos cuentan con: sala, comedor, terraza, cocina-lavandero, habitación principal con baño incorporado, dos habitaciones adicionales compartiendo baño y una habitación de servicio con baño. El estacionamiento está a nivel de la calle, ocupando los retiros, al igual que los maleteros.

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1966• Residencias Morgana

1966• Con una inversión de Bs. 1.000.000 la empresa Ramagro, C.A. concluye la construcción del edificio Residencias Morgana, ubicado en la Avenida Andrés Bello entre la Avenida Francisco de Miranda y la Primera Avenida de Los Palos Grandes, diseñado por los arquitectos Carlos Guinand Baldó (FI.UCV graduado 1949 en la primera promoción de egresados de la Escuela de Arquitectura) y Richard Rosenman (arquitecto Universidad de Toronto, Canadá).
El edificio de 12 pisos y 12 apartamentos, cada uno de unos 200 m2, vendido bajo el régimen de propiedad horizontal por la firma Protal, SA,
cuentan con ascensor privado más otro ascensor de apoyo adjunto la escalera de servicio, un vestíbulo en el acceso que conduce, bien al área social: estar-comedor con balcón integrado, la cocina, provista de despensa, la lavandería y la habitación de servicio con su baño, o al área privada: la habitación principal, alfombrada, provista de un vestier y baño; dos dormitorios que comparten un baño, recubiertos los pisos de linóleo; y un closet de lencería.


Las dos habitaciones que comparten la fachada oeste tienen closets ubicados sobre ella contribuyendo a mitigar la insolación producida por la orientación del edificio dada la forma de la parcela.
Los maleteros de los apartamentos se ubicaron en la planta techo del edificio, mientras que en la planta baja o de acceso los arquitectos ubicaron la sala de reuniones con jardines y baño privado.
El estacionamiento está al fondo de la parcela separado de la calle por el edificio.
En la planta baja los pisos están recubiertos de mármol y las paredes revestidas de madera
El Edificio Morgana fue afectado en el año 1967 por el sismo que sacudió a Caracas, sufriendo daños varios apartamentos en sus tabique y losas de piso.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 400

Gustavo Legórburu Rodríguez (1930-2013), arquitecto venezolano de una sólida y dilatada trayectoria caracterizada por la honestidad, la sencillez, la sobriedad, la austeridad y el sabio manejo de las variables espaciales, climáticas y constructivas del lugar, tuvo pocas oportunidades de proyectar edificios de oficinas para el sector privado.

Recientemente reconocida con la publicación del libro Gustavo Legórburu y la conciencia del lugar de José Humberto Gómez y Víctor Sánchez Taffur (2023), primero de una colección dedicada a los Premios Nacionales de Arquitectura, su obra se desplegó fundamentalmente hacia la arquitectura residencial y la institucional, y se alejó de la llamada arquitectura comercial. Sin embargo, la indagación llevada a cabo para la cristalización del valioso texto deja en el ensayo titulado “Sobre la obra de Legórburu”, con el que se inicia el segundo bloque, suficientes elementos de análisis y reflexión como para considerar que, en su conjunto, la obra del maestro presenta rasgos que permiten desmontarla a partir de una mirada que parte de lo global hasta lo local pasando por lo regional, dejando en claro la persistencia de una serie de ideas que a modo de mantra cruzan transversalmente la producción “legorburiana”. Con ello en mente será más fácil comprender primero y describir después la Torre del Banco del Orinoco, edificio cuya potente imagen hoy engalana dignamente nuestra postal nº 400.

1. Cubierta del libro Gustavo Legórburu y la conciencia del lugar (2023) de José Humberto Gómez y Víctor Sánchez Taffur.

Así, el ejercicio teórico que acompaña el acercamiento a la obra de Legóburu realizado por Gómez y Sánchez Taffur se inicia con una hipótesis que permite ubicar su arquitectura como parte de las sutilezas que se esconden en los pliegues de lo que Charles Jenks definió como la “tardomodernidad”. Se trata, dentro de su especificidad, de una arquitectura de las que se apela “al manifiesto moderno, pero en un sentido mucho más puro y regresivo” y se apuesta “por la fortaleza de las formas universales de limpia geometría hundiendo sus dientes, no en el recurso y exceso tecnológico … sino en el carácter de sus espacios, en la materia y en el desarrollo local del lenguaje propuesto por arquitecturas auténticamente modernas de la posguerra”. Dicha arquitectura se distanciará del refinamiento de los volúmenes blancos del período de entreguerras y se decantará a “favor de una arquitectura un tanto más gris, más cruda y áspera, de fachadas espesas, profundas (¿brutalistas?)”.

En otro momento, Gómez y Sánchez Taffur encuadran la obra de Legóburu dentro de lo que califican como “arquitectura abstracta: aquella que proclama la condición trascendental de los sólidos elementales en desmedro de los híbridos; en la que criterios atados a la ética, eficiencia, modulación y al orden matemático prevalecen como una sintaxis propia cerrada que, en la generalidad de los casos, deja por fuera elementos figurativos. No hay espacio para la distorsión, dualidad, ambigüedad o confusión”.

2. Cuatro de los libros utilizados como referencia por Gómez y Sanchez Taffur en su aproximación a la obra de Gustavo Legórburu.

La idea de que nos encontramos ante una obra gobernada por el pragmatismo, “donde la cautela con que se acercaba al uso del material y su alejamiento de cualquier sumisión a priori e irrestricta al contexto” hablan por sí solas, puede sumarse a otra que enfatiza la pulcritud, precisión, limpieza y economía de esfuerzos para lograr el máximo efecto, donde “no hay espacio para la especulación injustificada” ni para los excesos o los alardes estilísticos, materiales o tecnológicos. Dentro de esta línea, las palabras del propio Legóburu resuenan: ““Yo no podía concebir la arquitectura como un divertimento. No era cuestión de regodearme en buscar formas bonitas, presumiblemente impactantes, que elevaran tu ego y el de tu contratante, no; el arquitecto tenía una señalada responsabilidad social, especialmente si era ciudadano de eso que denominan Tercer Mundo, devaluada porción del planeta Tierra, con el mayor índice de aumento poblacional, pero también con los más significativos problemas en salud, educación y vivienda y todo concentrado, en general, en regiones de clima tropical”.

3. Dos referentes considerados por Gustavo Legórburu en el diseño de la Torre del Banco del Orinoco ubicados ambos en Park Avenue, New York. Izquierda: Seagram Building. Mies van der Rohe (1958). Derecha: Lever House. Gordon Bunsshaft/Skidmore, Owings and Merril (1951-1952)

Un último eslabón asumido por Gómez y Sánchez Taffur les permite calificar la arquitectura de Legórburu como “silente porque, contraviniendo a Jenks, lo que en ella se respira es calma, sosiego; incluso cierta soledad”.

Considerado Legórburu como “un creador recurrente” que, aunque “no necesariamente fue siempre el mismo arquitecto” ni buscó realizar “una arquitectura-manifiesto con ataduras ideológicas”, se puede afirmar que la Torre del Banco del Orinoco, reúne gran parte de las señales que Gómez y Sánchez Taffur han logrado tipificar.

4. Banco del Orinoco. Vista axonométrica (izquierda) y despiece (derecha)

El edificio, ubicado sobre la avenida Francisco de Miranda, sector La Floresta, Municipio Chacao, cuya primera versión data del año 1979, tenía por finalidad construirse y venderse sin asumir el rol representativo de empresa alguna. Sin embargo, no renuncia a la importancia de adquirir una identidad propia que se inscribe en la consistente línea de trabajo desarrollada por su arquitecto.

5. Planta baja

Sin poseer la escala para ser considerado un rascacielos, ni la estridencia o la búsqueda de protagonismo que a veces caracteriza a las sedes corporativas, el planteamiento desarrollado por Legóburu busca, por un lado, aprovechar al máximo las variables urbanas permitidas para el desarrollo del terreno, y, por el otro ofrecer una respuesta que incorpora la generación de un espacio público, pese a las apremiantes limitaciones que el contexto establecía, su escaso frente a la avenida Francisco de Miranda y la quebrada que en su parte posterior lo delimita.

6. Planta tipo (izquierda). Planta nivel P.H. (derecha)

Para ello recurre a desarrollar un partido en que se hacen presentes la verticalidad de una torre y la horizontalidad de un cuerpo bajo que le sirve de transición. La torre termina ubicándose en la parte sur del lote que permitía mayor desarrollo mientras  el cuerpo bajo, más comprometido con el lindero oeste permite, gracias a su aproximación a la calle, resuelve la segregación entre el acceso peatonal (logrado a través de una pequeña plaza) y el vehicular.

7. Fachada norte (izquierda) y Corte norte-sur (derecha)

La elegante y bien proporcionada estructura vertical aporticada (donde funcionan las oficinas) tiene quince niveles –once plantas tipo y las de base y remate, ambas de doble nivel-. Por su parte, el cuerpo secundario destinado al uso comercial posee sólo dos plantas, ofreciéndose su techo como área visitable abierta a las visuales de los alrededores. El prisma, de base rectangular, orienta y transparenta sus caras más largas al norte y al sur, recediendo sus cerramientos a un segundo plano protegidos por la prolongación del envigado de borde a modo de alero que junto a la partición vertical le dan profundidad y un particular claroscuro a las correspondientes fachadas. El este y el oeste se cierran utilizándose como recubrimiento panelas de arcilla vitrificada que durante el día toma un atractivo tono cobrizo.

8. Cuerpo bajo y acceso al edificio

Puesto en funcionamiento en 1984, el Banco del Orinoco recoge los valores esenciales y atemporales que atraviesan toda la producción de Legórburu. Aquí, consecuente como solía serlo, recurre a uno de los rasgos más consuetudinarios de su ejercicio: la fachada fuerte, profunda y celosamente modulada, usada en otros proyectos, certera apreciación que hacen Gómez y Sánchez Taffur. También apela al uso fuerte y limpio de la geometría desde el punto de vista compositivo que facilita la correcta percepción de la forma, “tal vez pensada … para resistir con solvencia tanto el castigo del tiempo como las intervenciones o modificaciones que, como es natural, van apareciendo gradualmente”.

9. Izquierda arriba: Detalle de la fachada sur. Izquierda abajo: Hall de ascensores. Centro: Fachada este. Derecha: Vista noroeste desde la avenida Francisco de Miranda.

“Definido por una gruesa y elaborada armadura termodinámica pensada en sus cuatro costados para protegernos de las exigentes condiciones ambientales del trópico y, también (si consideramos que la escalera principal al sur de la torre es absolutamente abierta), para coexistir sin tantos prejuicios con él”, como expresan Gómez y Sánchez Taffur, el Banco del Orinoco da así un paso al frente como manifestación de la que puede considerarse como la preocupación más importante dentro de la arquitectura de Legóburu.

Los autores del recomendable libro que hasta aquí nos ha acompañado, cierran diciendo sobre el edificio, ante la tentación de considerarlo como un hito y no como un eslabón dentro de una cadena que “…de una u otra forma, Legórburu va y viene sobre sí mismo, lo que … es también una forma tácita y respetable de decirnos que tal vez no estaba muy interesado en concebir hitos, sino en cuidar la consistencia general de su obra”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 5, 6, 7, 8 y 9. Revista ESPACIO, nº 3, 1988

1 y 2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. PHAIDON (https://www.phaidon.com/agenda/architecture/articles/2019/october/24/ezra-stoller-s-modern-america-the-seagram-building/) ; y Sobrearquitecturas (https://sobrearquitecturas.wordpress.com/2014/06/17/el-lever-house-de-gordon-bunshaft/)

4. José Humberto Gómez y Víctor Sánchez Taffur. Gustavo Legórburu y la conciencia del lugar (2023)