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¿SABÍA USTED…

…que en 1967 se concluye la construcción en Chuao, Caracas, del edificio “Alcaraván”?

1. El Alcaraván visto desde la la Av. Principal de El Cafetal. Años 1960

Con el Alcaraván, proyectado en 1965, la firma DGR (Edmundo Díquez, Oscar González y Luis Rivas) lleva a cabo una muy interesante exploración relacionada con la posibilidad de desarrollar apartamentos en propiedad horizontal que, en la medida de lo posible, tuvieran todas las comodidades de una quinta y por ende estuviesen destinados a una clase con un determinado poder adquisitivo.

También forma parte de un momento (los mediados años 60 del siglo XX) en el que empiezan a destacar una serie de jóvenes arquitectos venezolanos, recién egresados de la Escuela de Arquitectura de la UCV, que son catalogados por Juan Pedro Posani como integrantes de lo que denominó como el “eclecticismo criollo” primero y el “eclecticismo como sistema” después, donde, dejando de lado muchas veces el reconocimiento de la enorme calidad que como diseñadores poseían, se empeña en buscar semejanzas en cuanto a la manera como replican a maestros de la arquitectura internacional.

Sin embargo, Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969) al referirse al Alcaraván y sus arquitectos señalará lo siguiente: “Las referencias a los modismos de Louis Kahn son elaboradas con coherencia y sin dejar que se conviertan en elementos autónomos en el plano estético en esta obra de notable integridad formal y de alta calidad de diseño. (…) Si todavía fuese lícito hablar de ‘estilo’ en los términos acostumbrados de la vieja crítica formal, la obra de estos arquitectos podría ser un perfecto ejemplo de aplicación. En efecto, en ella se manifiesta la concepción más acabada de la forma entendida como supremo valor de realización de la eficiencia funcional del diseño.”

De esta manera, DGR en el Alcaraván estarían siguiéndole los pasos a Louis Kahn pero a la vez abriéndose camino propio por la manera como trabajan la volumetría a favor de contar con ángulos visuales en los que predomina lo cerrado y otros en los que se impone lo abierto y en todos una lectura que tiende a la verticalidad; enfrentan el diseño funcional de la planta donde cada elemento busca tener identidad formal propia; resuelven sin sobresaltos la articulación entre las piezas que lo constituyen; y manejan con maestría el tratamiento de los llenos y vacíos a favor de una confortable y fluida calidad espacial. Como dirá Mariano Goldberg en Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1 (1980) “independientemente de sus cualidades formales, el perímetro (del edificio) surge como consecuencia de la función y de la orientación de los ambientes. Los frecuentes entrantes y cambios de volumetría resultan en una ventaja desde el punto de vista de protección climática; no así por la retención de los molestos ruidos procedentes desde la avenida.”

2. Edmundo Díquez y Oscar González. Izquierda: Perspectiva de la propuesta ganadora de concurso nacional para el pabellón que representaría a Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York inicialmente pautada para 1962. Derecha: Foto del pabellón construido producto de la segunda propuesta realizada para la Feria, abierta finalmente entre 1964-65

Dentro de la trayectoria de DGR el Alcaraván se podría considerar como una obra temprana. Díquez, graduado en la promoción 8 de 1958 y González egresado de la 9ª en 1959 (Rivas, graduado en la promoción 10 de 1960, aún no se había integrado al equipo), obtienen su primer reconocimiento importante al ganar en buena lid, enfrentando a un relevante grupo de arquitectos con mayor experiencia, el primer concurso nacional convocado en democracia por la Sociedad Venezolana de Arquitectos y el Ministerio de Obras Públicas, destinado a seleccionar el pabellón que representaría a Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York inicialmente pautada para 1962 y realizada finalmente entre 1964-65. En aquella ocasión tuvieron que diseñar por razones de costos un segundo proyecto diferente al que resultó ganador del concurso, trabajo que, sin embargo, fue reconocido por el American Institute of Architecture (AIA) de los EEUU con una Mención Honorífica.

3. Cinco obras realizadas por DGR (Díquez, González y Rivas). Arriba izquierda: Monumento conmemorativo del Sesquicentenario de la Batalla de Boyacá (1971). Arriba derecha: edificio General de Seguros (1974). Centro izquierda: edificio Atrium (1991). Centro derecha: ampliación del hotel Caracas Hilton (1984). Abajo: Sede Latinoamericana de Procter & Gamble (1998)

Después, como DGR, Díquez, González y Rivas realizarán una serie de trabajos que los posicionarán entre las mejores oficinas de arquitectura del país. Entre otros, se encuentran: el Monumento dedicado a conmemorar el Sesquicentenario de la Batalla de Boyacá, avenida Cota Mil, Caracas (1971); el edificio General de Seguros, Chuao, Caracas (1974); la ampliación del hotel Caracas Hilton, Plaza Morelos, Caracas (1984); el edificio Atrium, El Rosal, Caracas (1991); la Sede Latinoamericana de Procter & Gamble, La Trinidad, Caracas, (1998); y el Conjunto Residencial Caurimare Tepui, Caracas, (2001).

4. Edificio El Alcaraván. Arriba: planta de ubicación y planta tipo. Centro y abajo: diversas vistas desde el exterior

Ubicado en el cruce de la Av. Principal de El Cafetal con la Av. Principal de Santa Marta, el Alcaraván aprovecha al máximo su localización para convertirse en hito vertical y remate visual, cosa que también hace residencias Patricia de José Miguel Galia desde la acera de enfrente.

Tiene en la planta baja el hall de acceso, la sala de fiestas, la conserjería y los maleteros; 11 pisos tipo servidos por dos ascensores con dos apartamentos cada uno los cuales están dispuestos “en espejo”, separados por una junta de construcción. Cada apartamento tiene un vestíbulo, cocina, lavandero, comedor, sala, terraza, un estar íntimo y tres habitaciones, la principal con vestier y baño incorporado. Las dos habitaciones y las áreas sociales comparten el otro baño.

El edificio remata con un pent-house y otro nivel con la sala de máquinas de los ascensores y servicios. La fachada plegada ortogonalmente refuerza la percepción prismática del volumen, aumentando visualmente su altura y protegiendo las aberturas hacia el exterior de la insolación, sin reducir visuales ni ventilación.

El proyecto obtuvo el Premio en la categoría “Vivienda Multifamiliar” de la III Bienal de Arquitectura de 1967, año en el que al Banco Central de Venezuela de Tomás José Sanabria se le otorgó el Premio Nacional.

DGR construirán adyacente al Alcaraván un segundo edificio, el Papagayo, que debió ser modificado por exigencias de cálculo luego del terremoto de 1967, formando parte ambos de una trilogía que no se completó.

El Alcaraván fue seleccionado por los editores de Architectural Design entre las obras que se incluyeron como integrantes del artículo central de 26 páginas dedicado a “Venezuela” en el Volumen XXXIX de agosto 1969, trece años después que ocurriera otro tanto en febrero de 1956 (Volumen XXVI).

El editor invitado, Walter Bor, arquitecto y planificador urbano, en su presentación de los diferentes textos incluidos en 1969, citando a Manuel Corao, destaca “los tremendos cambios que se han dado en Venezuela durante los mencionados 13 años. No tan sólo una explosión demográfica, sino profundos cambios en lo político, económico y social. Destacando que en lo político Venezuela está entre la repúblicas más democráticas de América del Sur”.

Edmundo Díquez (1934-2021) fue reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura el año 1997.

ACA

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1 y 2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. Colección Crono Arquitectura Venezuela; https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/07/21/torre-general-de-seguros/; Colección Fundación Arquitectura y Ciudad; http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/

4. Architectural Design, nº 8, 1969; Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969; Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1982; https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/06/09/edif-el-alcaravan/

¿SABÍA USTED…

… que en 1945 es inaugurada en Caracas la avenida Victoria?

1. Vista de la avenida Victoria (Presidente Medina) en fechas cercanas a su inauguración. En primer plano el edificio Sucre, Ing. Luis E. Oberto, 1952

Finalizada cuando Isaías Medina Angarita recorría el último año de su mandato antes del golpe que lo derrocó el 18 octubre de 1945, y en medio del desarrollo de una amplia gama de vías que empezaron a aparecer a lo largo y ancho de Caracas, la avenida Victoria se inaugura con el objetivo de enlazar dos puntos importantes ubicados al sur de la urbe: El Cementerio y la Ciudad Universitaria.

Simultáneamente realizada junto a la avenida Nueva Granada, arteria ésta que permitiría incorporar el tránsito proveniente del oeste de la ciudad y el país al centro, al conectarse posteriormente (1956) con la avenida Fuerzas Armadas a través de El Portachuelo, la avenida Victoria, así denominada a raíz del triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, aceleraría su construcción en momentos que la hacienda Ibarra sufrió su última división dando origen por un lado a la urbanización Las Acacias y por el otro a la propia Ciudad Universitaria.

2. Otra toma de la avenida Victoria (Presidente Medina) cercana a los años 1960

De poco más de un kilómetro de longitud la avenida se trata, según Henry Vicente en «El corredor urbano como patrimonio espacial moderno de Caracas: la Avenida Victoria», artículo aparecido en el nº 58 de la Revista CAV (2011), de un elemento clave en la ordenación y alteración de la ciudad que acompaña el salto hacia la modernización propio de aquellos años. Así, según Vicente, “… fue de los mejores exponentes de un urbanismo en el que la avenida sustituyó a la plaza como el espacio público por excelencia”.

El proyecto del corredor vial “preveía que tanto al principio como al final … se ubicaran importantes nodos: las plazas Victoria y Minerva. La plaza Victoria debido a la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial, y la plaza Minerva, diosa de la sabiduría, debido a la presencia de la Ciudad Universitaria, ‘Casa del Saber’. Cada plaza debía llevar esculturas alegóricas, sin embargo ninguna de las dos llegó a construirse”.

3. Diversas tomas realizadas en épocas diferentes que refuerzan la condición coral que presentan los edificios lo que contribuje a darle calidad al espacio urbano de la avenida Victoria (Presidente Medina)

El auge de la avenida se potencia a lo largo de los años 50 en los que se consolida la primera parte de su uniforme perfil urbano, uniformidad originada por la coincidencia en área de la mayoría de las parcelas y, por tanto, del porcentaje de construcción permitido en cada una. En dicho tramo ubicado próximo a lo que posteriormente sería el Paseo Los Ilustres, conformado por edificaciones de uso mixto (comercio y vivienda), aisladas pero alineadas, de 3 o 4 pisos lo que le otorga una agradable escala urbana, prevaleció una estilización bastante similar plagada de códigos decimonónicos provenientes de la zona meridional de Italia, salpicada de unos pocos casos que apuntaban a una modernidad más decidida. Su desarrollo posterior durante los 60 y 70 mantuvo los mismos usos pero varió significativamente el perfil urbano alcanzándose alturas de hasta de 14 pisos en las proximidades del cruce con la Nueva Granada.

La avenida fue diseñada con cuatro canales, amplias aceras y estacionamientos laterales que paliaban en parte la carencia de ellos que mostraban los edificios inicialmente levantados. Su construcción fue realizada por una gran mayoría de mano de obra extranjera, promovida por una política de inmigración puesta en práctica desde el gobierno, compuesta fundamentalmente por italianos, españoles y portugueses, con gran experiencia técnico constructiva. Serían integrantes de esas mismas colonias los que ocuparían la mayor parte de las edificaciones de la primera etapa cuyos apartamentos se ofrecían en alquiler lo cual, sumado a las características del comercio de carácter local que se ubicaba en las plantas bajas de los inmuebles, le otorgaron con el tiempo a la avenida una particular calidad ambiental que a pesar de todo prevalece hasta la actualidad.

4. Tres muestras diversas de la arquitectura que puebla la avenida Victoria (Presidente Medina)
5. Avenida Victoria (Prsidente Medina). Izquierda: edificio El Progreso, José Miguel Galia, 1964. Derecha: edificio El Trovador

Son de resaltar a lo largo del eje vial los siguientes edificios, señalados en el artículo de Vicente: “Romano (Ing. Benigno Mendoza, 1950), Sara (Ing. M. Salazar Domínguez, 1951), Estoril (Arq. Julián Navarro Gutiérrez, 1952), y Sucre (Ing. Luis E. Oberto, 1952). En los años ’60 se construyeron edificios de hasta ocho pisos, como El Progreso (Arq. José Miguel Galia, 1964), a partir de un proceso de unificación de parcelas”.

Con la construcción del Paseo Los Ilustres, la avenida se conecta definitivamente con la Universidad Central y mediante una trinchera realizada para pasar debajo de él con las urbanizaciones Valle Abajo y Los Chaguaramos.

En 1958 tras la caída de Pérez Jiménez se le cambió el nombre de avenida Victoria por el de avenida Presidente Medina pero los capitalinos nunca se acostumbraron y hasta ahora ha prevalecido el uso de su nombre original.

6. Imágenes recientes de la avenida Victoria (Presidente Medina)

Para finalizar, transcribimos la conclusión a la que llega Vicente en 2011: “… si bien en la actualidad la estructura urbana de la avenida Victoria presenta anomalías que atentan contra su coherencia espacial debido a la degradación general, dicha realidad adversa nos confronta con sus híbridas arquitecturas modernas, que son arquitecturas que permiten el reconocimiento y funcionamiento de comunidades, y que se convierten en hitos de ciudad, no por su magnitud sino por el significado que poseen. Por tanto, plantear una recolección edilicia y patrimonial de los corredores de la modernidad nos permite acentuar el orden sustentante del espacio, a la par de situarnos en la línea de reconstructores de un mundo de experiencias y actuaciones atrapado en las rendijas de la fenecida ciudad moderna venezolana”.

ACA

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1 y 2. http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/03/historia-de-la-avenidas-de-caracas.html

3 izquierda. Archivo Histórico de Miraflores

3 derecha arriba, 4 izquierda y 5 derecha. http://guiaccs.com/zona-5/

3 derecha abajo. https://www.flickr.com/photos/erol70/28825482741

4 derecha arriba: http://caracasshots.blogspot.com/2012/04/architectour-av-victoria.html

5 izquierda. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4 derecha abajo y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

¿SABÍA USTED…

… que en agosto de 1959 aparece el primer número de la revista SVA?

1. Portada del número 1 de la revista SVA

En 1959, cuando ya tenía 14 años de creada la Sociedad Venezolana de Arquitectos y sus oficinas funcionaban en el piso 9 de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, aparece el que será su órgano divulgativo: la revista SVA.

Después de A, hombre y expresión (1954) e Integral (1955), SVA será la tercera publicación periódica dedicada a la difusión de la arquitectura que aparecerá en el país. Así, como reza en su primer número, se buscaba que fuese “…un medio de consulta, de información, que lleve en su contenido, material que ayude en sus especificaciones a todos los profesionales en el ejercicio”. La Comisión de la Revista, encargada del ejemplar inaugural, estaba integrada por los arquitectos Augusto Dünzelmann, Mariano Goldberg y Hasso Olbrich. Ramón Losada sería el diagramador y la portada fue diseñada por el para entonces estudiante Jorge Castillo.

2. Fotos del brindis realizado en la sede de la Sociedad Venezolana de Arquitectos, ubicada en el piso 9 de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, el día del lanzamiento del número 1 de la revista SVA

Aquel número estuvo dedicado fundamentalmente a mostrar y reforzar aspectos vinculados con las actividades realizadas por el ente gremial, tal y como lo refleja su contenido: “Nota histórica de la S.V.A., por Heriberto González Méndez, pp. 5-8 (que incluía un facsímil del acta de fundación); “Entrevista a la Junta Directiva 1958-59”, p. 9; “Organigrama de la S.V.A.”, p. 10; “Equipos de trabajo, julio 1958-julio 1959”, p. 11; “Edificio sede”, p. 12 (ponencia presentada por la S.V.A. a la Primera Convención Nacional de Arquitectos); “Los equipos de trabajo en los organismos de planeamiento y vivienda: su estructura y coordinación”, pp. 12-13 (Ponencia de la S.V.A. y la FAU al Primer Congreso Venezolano de la Vivienda); “Primera convención Nacional de Arquitectos”, pp. 16-21; y “¿Qué debe ser la revista S.V.A.?”, pp. 24-25.

3. Documento fundacional de la Sociedad Venezolana de Arquitectos del 4 de julio de 1945 y foto de los siete firmantes tomada ese mismo día en las instalaciones del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

La “Nota histórica” de González Méndez nos ubica en el momento en que la SVA se crea el 4 de julio de 1945, llevándose a cabo su acto de instalación en la sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela, edificación proyectada por Luis Eduardo Chataing (1906-1971), quien junto a Rafael Bergamín (1891-1970), Cipriano Domínguez (1904-1995), Enrique García Maldonado (1905-1990), Heriberto González Méndez (1906-1992), Roberto Henríquez (1905-1990) y Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) serán los siete profesionales encargados de echar a andar el ente gremial. La primera Junta Directiva de la Sociedad estuvo compuesta por Carlos Raúl Villanueva (Presidente), Luis Eduardo Chataing (Vicepresidente) y Heriberto González Méndez (Secretario) y, casi de inmediato, se sumarán a la entidad Luis Bello Caballero, Erasmo Calvani, Carlos Guinand Sandoz, Gustavo Guinand Van der Walle, Luis Malaussena, Leopoldo Martínez Olavarría, Manuel Mujica Millán, Guillermo Pardo Soublette, Willy Ossott, Germán Ponte, Guillermo Salas, Rafael Seijas Cook, Luis A. Urbaneja, Gustavo Wallis y Pedro A. Yánez, retrato de la primera generación de arquitectos modernos venezolanos.

No estaría de más recordar los fines que acompañaron a la creación de la Sociedad (“Dar impulso al estudio y desarrollo de la Arquitectura; cultivar la ética profesional; establecer vínculos de unión entre sus miembros y propender a la defensa y mejoramiento de la profesión”), para darnos cuenta que se asumía de manera prioritaria el impulsar definitivamente el desarrollo de los estudios de arquitectura un tanto alicaídos desde la creación de la Escuela en 1941, que tomarán un nuevo y definitivo impulso en 1946 dando como resultado el egreso de la primera promoción en 1948. Tampoco es casual que su sede se fijase en el edificio de la FAU una vez inaugurado en 1957, luego de haber iniciado sus actividades en una casa frente a la iglesia de Las Mercedes, haberse mudado a un nuevo local en el piso séptimo del Bloque 1 de El Silencio y trasladado entre 1953 y 1956 al Centro Simón Bolívar, con motivo de la organización de IX Congreso Panamericano de Arquitectos de 1955.

4. Poster preparado con motivo de la celebración de la Primera Convención Nacional de Arquitectos en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.
5. Dos páginas interiores del número 1 de la revista SVA donde se recoge pormenorizadamente el desarrollo de la Primera Convención Nacional de Arquitectos. Las fotografías de la derecha corresponden al día de la instalación de la Convención en el Auditorio de la FAU UCV.

Por otro lado, el evento que ocupa mayor número de páginas del nº 1 de la revista SVA, la Primera Convención Nacional de Arquitectos, constituye la piedra angular que posteriormente permitirá al gremio emprender compromisos mayores. Celebrada en el Auditorio de la FAU UCV entre el 6 y 12 de diciembre de 1959 e inaugurada por el Presidente Rómulo Betancourt, en la revista se adelantan la orientación general de la Convención y el temario ya que una cobertura mayor incluida el acta final se publicará en el nº 2-3 extraordinario de septiembre-diciembre. Fungieron como parte del equipo organizador los arquitectos Julián Ferris, Guido Bermúdez, Juan Andrés Vegas, Carlos Raúl Villanueva y Pedro Lluberes. Los temas tratados fueron: Función Social del Arquitecto, Labor Profesional y Formación Universitaria.

También da cuenta la revista de dos ponencias presentadas en diferentes eventos: una en conjunto con la FAU UCV para el Primer Congreso Venezolano de la Vivienda realizado en Maracay entre el 12 y el 19 de abril de 1959 y otra para la ya mencionada Convención Nacional de Arquitectos.

En una especie de editorial ubicado al final del número, en “¿Qué debe ser la revista S.V.A.?”, se exponen las expectativas y aspiraciones que se tienen con su lanzamiento.

6. Portada del número 1 de la revista CAV del Colegio de Arquitectos de Venezuela (diciembre de 1966) y de la separata que traía en su interior donde se recogen los índices de los 20 números de la revista SVA aparecidos entre 1959 y 1965.

Como ya se avizoraba, desde su primer número la revista SVA cumplió un importante rol en la promoción y difusión de un conjunto de actividades de intercambio profesional que colaboraron a la consolidación de la identidad del gremio, pero además, paulatinamente, sirvió de vitrina para mostrar obras y proyectos realizados en el país, así como también concursos de arquitectura, trabajos académicos destacados, artículos de reflexión y crítica, exposiciones y reseñas hemerográficas, siendo hoy en día lo acumulado en sus 20 números aparecidos entre 1959 y 1965 una referencia importante de consulta.

Como dato relevante, el ya señalado número extraordinario 2-3 de septiembre-diciembre de 1959, reportaba un importante tiraje de 2.000 ejemplares de circulación gratuita, cosa que se mantuvo hasta que en 1966 se convirtió en la revista del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) creado ese mismo año. Los editores de la revista CAV, reconociendo la importante senda marcada por su predecesora, elaboraron para su número 1 un valioso Índice de materias y de autores de todo el material publicado en la SVA.

ACA

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1 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2, 3, 5 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

¿SABÍA USTED…

… que en 1968 es inaugurada en Caracas la plaza en honor al militar independentista y colaborador de Bolívar y Sucre, Diego Ibarra?

1. Dibujo en perspectiva (vista aérea) del proyecto para la Plaza Diego Ibarra. Fernando Tábora y John Stoddart, 1967

Una vez concluidas las obras del Centro Simón Bolívar (CSB) en 1954, según proyecto de Cipriano Domínguez, el lugar que hoy ocupa la Plaza Diego Ibarra, ubicado al este del complejo entre la Avenida Este 6 y Avenida Este 8, Parroquia Santa Teresa, Municipio Libertador, transitó un período de incertidumbre en cuanto al diseño que finalmente la caracterizaría llegando a convertirse prácticamente en “tierra de nadie”.

En ese lapso que transcurre hasta 1967 cuando se inician los trabajos de construcción, ya a comienzos de la década de los años 1960, Tomás José Sanabria había incorporado el espacio que existía al este de lo proyectado por Domínguez, dividido por la trinchera de la avenida Bolívar, como parte de una serie de acciones sobre el centro histórico de Caracas, una de las cuales sería intervenirlo integrándolo a un eje norte-sur que conectaría el Panteón Nacional y la Iglesia de Santa Teresa y que finalmente sólo quedó restringido a lo que hoy se conoce como el Bulevar Panteón.

2. La Plaza Diego Ibarra en momentos en que se concluían las obras del Centro Simón Bolívar (CSB), cuando transitó momentos de incertidumbre. Abajo a la derecha: 1952, obra escultórica “Venezuela Progresa”, creada por el artista zuliano Ramón Quintero Roldán, realizada con motivo de “La Exposición Objetiva Nacional. 1948-1952”

Ya anteriormente, en 1952, en el terreno de lo que sería la plaza cuando el CSB aún se construía, una semana antes de celebrarse las “primeras elecciones nacionales”, luego del golpe militar que derrocó al Presidente Romúlo Gallegos en 1948, la Junta Militar que gobernaba al país, presidida por el Dr. Germán Suárez Flamerich, organiza e inaugura el 22 de noviembre “La Exposición Objetiva Nacional. 1948-1952”. Dicha exhibición buscaba destacar los logros de esa Junta Militar en ese período y promover a Marcos Pérez Jiménez como el candidato idóneo para gobernar nuestro país.

La muestra que ocupó mas de 2.000 m2 en tres niveles de la Plaza, describía nuestra cultura, bondades geográficas, climáticas y riquezas naturales (flora y fauna). También incluyó temas como la alfabetización, la inmigración, la construcción, educación y deporte, sin omitir, por supuesto, lo militar, todo presentado a través de murales, 250 maquetas, fotografías, equipos y vehículos (camiones y automóviles importados).

Una obra importante, que recordaba a un mascarón de proa que avanzaba hacia el futuro en procura del “Nuevo Ideal Nacional”, colocada en un punto central de la exposición, al aire libre, fue la escultura de una figura femenina alusiva a la patria denominada “Venezuela Progresa”, creada por el artista zuliano Ramón Quintero Roldán.

3. Tres vistas de la Plaza Diego Ibarra en diferentes momentos. Abajo: el proyecto de Fernando Tábora y John Stoddart totalmente concluido en 1968

Regresando al tema central de esta nota, el proyecto de la plaza Diego Ibarra retoma las proposiciones de Sanabria buscando contribuir al enlace originalmente planteado y al mismo tiempo crear un oasis de unos 18 mil metros cuadrados que le permitiera al visitante tener una sensación de refugio en contraste con la dispersión, el ruido y la contaminación del entorno inmediato. En su diseño participan los arquitectos paisajistas Fernando Tábora y John Stoddart y el ingeniero Santos Michelena quien se encargaría de todo lo relacionado con la hidráulica de las fuentes ornamentales que la acompañarían. Ya para la fecha se encontraban construidos los edificios Camejo y Cruz Verde del arquitecto José Antonio Ron Pedrique, que terminarían de determinar el borde del espacio hacia el este.

La plaza, diseñada originalmente en mármol y granito, tenía zonas de permanencia con distintas calidades de luz y sombra, corredores apergolados que bordeaban las avenidas y tres fuentes rectangulares en el patio interior: una principal con un alto chorro, ubicada al oeste de la plaza, foco del espacio creado y punto de referencia del lugar, y otras ubicadas al norte y sur, con juegos de iluminación y de agua sincronizados.

Tal y como se recoge en http://www.deconews.net/dn29/29_tabora.html, “el momento de la inauguración de la plaza tuvo un doble significado: era la respuesta de la ciudad que no se rendía ante el desastre del terremoto que la había sacudido fuertemente y al mismo tiempo festejaba el primer millón de habitantes».

4. Vista de los trabajos de reconstrucción de la Plaza Diego Ibarra después d 2007 con el Palacio de Justicia en primer plano

Este espacio público urbano fue modificado parcialmente en el año 1993 para adecuarlo a la transformación de los edificios Camejo y Cruz Verde en la Sede del Palacio de Justicia proyectada por el arquitecto Carlos Gómez de Llarena.

En el portal ya señalado también se apunta cómo “El aspecto psicológico de frescor que dio el agua y la magia de la luz y el color durante la noche hicieron de esta plaza una referencia obligada para el centro de Caracas, hasta que la desidia en el mantenimiento, no sólo de la plaza sino de todo el conjunto del Silencio fue repitiendo lo que siempre ha sido un problema nacional: la carencia de conservación, donde se construye hoy para olvidar mañana y nunca preocuparse por lo ejecutado”.

5. Izquierda: La Plaza Diego Ibarra tugurizada y tomada por el comercio informal a partir del año 2001. Derecha: Estado de deterioro en el que quedó la plaza luego del desalojo en 2007

Así, desde finales de la década de los noventa la plaza comienza a ser invadida por la buhonería siendo totalmente ocupada en 2001 por “ranchos” construidos por comerciantes informales convirtiéndose en la principal zona distribuidora de CDs y películas de DVDs ilegales, siendo conocida también como “Saigón”. En enero de 2007 la Alcaldía de Libertador, ante la degradación que el lugar había alcanzado, el descontrol en la inseguridad y la presión ciudadana decide desalojar el comercio informal de la plaza para cerrar el espacio e iniciar trabajos de recuperación profunda debido a los daños severos que la ocupación ocasionó.

El proyecto de rescate, cuidadosamente concebido dentro de criterios de preservación patrimonial, fue elaborado por John Stoddart (Premio Nacional de Arquitectura 2020) y Diana Henríquez entre el 2007 y 2008 y contratado por Fundapatrimonio. Las obras se iniciaron en paralelo a las fases finales del proyecto, con la esperanza de parte de las autoridades del ayuntamiento local de que concluyesen para el tercer trimestre de 2008. Ya con retraso, se suspendieron en enero del 2009 para finalmente terminarse en 2011 para la celebración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, programándose la fecha de reinauguración para el 5 de julio de 2011.

6. La Plaza Diego Ibarra recuperada en el año 2014

Reinaugurado el espacio en la nueva fecha prevista, en el acto se develó una nueva escultura en el espejo de agua central llamada “La Aguja”, figura de metal helicoidal en forma ascendente de unos 20 metros de alto, obra del escultor Luis Alfredo Ramírez.

La plaza, ahora despejada, se ha convertido en lugar hacia donde se asoman de nuevo diversas terrazas que forman parte del Centro Simón Bolívar, principalmente las correspondientes al Consejo Nacional Electoral (CNE). Salva dos niveles de altura con una superficie llana, tratados con base en un pavimento sencillo y muy bien modulado. El ya mencionado espejo de agua de forma circular, ubicado simétricamente entre ambos brazos del CSB, marca el acceso al terminal de transporte Río Tuy, en los sótanos del complejo, funcionando como elemento activador del espacio exterior el cual, ocasionalmente, es utilizado para espectáculos públicos y mítines políticos.

El haberse podido revertir el deterioro al cual se vio sometida el lugar a lo largo de más de 10 años, apunta a la necesidad de “instaurar una memoria basada en ordenanzas, buen mantenimiento y la educación de sus habitantes, para que sean éstos transformados en ciudadanía los que defiendan y luchen por la conservación de su patrimonio”. Desde 2018 la parte sur de la plaza Diego Ibarra se ha convertido en estacionamiento de funcionarios del CNE lo cual no le augura, de nuevo, un buen futuro.

ACA

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1 y 6. http://guiaccs.com/obras/plaza-diego-ibarra/

2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_Diego_Ibarra

5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

¿SABÍA USTED…

… que el 31 de octubre de 1969 el presidente Rafael Caldera inaugura el hotel Caracas Hilton, construido por la nación venezolana y cedido para su operación a esa cadena hotelera internacional?

1. Vista exterior del hotel Caracas Hilton en los años 1970

Los antecedentes que se tienen en relación al sitio donde se construyó el hotel Caracas Hilton (hoy hotel Alba Caracas), apuntan a que se trataba de unos terrenos propiedad de la familia Mohedano al este del casco central de Caracas, ubicados al norte de la hacienda El Conde localizada entre las quebradas Catuche (al oeste) y Anauco (al este), la avenida Este 6 al norte y el río Guaire al sur. Ya el plano de Ricardo Razetti de 1897 destaca cómo el solar se encontraba perfectamente delimitado producto de la prolongación de la cuadrícula colonial, cosa que permanecerá incluso cuando en 1927 los hermanos Machado Hernández ya tenían cuadriculada y parcelada la vieja hacienda El Conde, lo que dará origen a la urbanización del mismo nombre también conocida como El Ensanche.

2. Trazado de la prolongación de la avenida Bolívar y futura conexión con la Autopista del Este. Se puede observar la ubicación del Edificio Creole donde posteriormente de ubicará el hotel Caracas Hilton
3. Izquierda: Primer edificio sede de la Creole Petroleum Corporation (1944). Derecha: Saqueo del edificio de la Seguridad Nacional (antiguo edificio Creole) el 23 de enero de 1958.

El terreno de aproximadamente una hectárea que delimitaba al sur con la plaza Mohedano y al norte con la avenida México, cercano a la Plaza Morelos, será adquirido, simultáneamente al inicio de los trabajos de la avenida Bolívar y con ello la puesta en marcha del Plan Rotival, por la Creole Petroleum Corporation para construir en la capital la que sería su primera sede en 1944. Cuando la petrolera se muda sólo diez años después a una nueva edificación ubicada en Los Chaguaramos que albergara todos sus departamentos, el antiguo edificio de la Creole se convertirá en el asiento desde 1955 de la Seguridad Nacional (SN), policía política del régimen de Marcos Pérez Jiménez, uno de los primeros focos que fueron atacados y saqueados cuando cae la dictadura el 23 de enero de 1958.

4. Primer edificio del Conjunto Residencial El Conde en construcción de acuerdo al proyecto del arquitecto José Joaquín Álvarez. Luego entre 1966 y 1969 de manos de la firma de arquitectos venezolanos Edmundo Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas sería transformado en el hotel Caracas Hilton

Demolido el edificio de la SN, los terrenos pasan a ser propiedad del Centro Simón Bolívar que en 1965 designó al ingeniero Juan Sánchez Carranza para la construcción del Conjunto Residencial El Conde de acuerdo al proyecto del arquitecto José Joaquín Álvarez. Será la primera edificación inconclusa del también inconcluso conjunto la que se transformará entre 1966 y 1969 de manos de la firma de arquitectos venezolanos Edmundo Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas en el primer hotel con que la cadena Hilton abrirá operaciones en Caracas. La instalación de 238 habitaciones, categoría cinco estrellas, con todos los servicios que dicha clasificación exigía, fue manejado desde su apertura por el Barón Marcos von Nesselhauf y contó con un completo proyecto de diseño gráfico realizado por el artista Gert Leufert. Casi de inmediato por la calidad de los servicios que ofrecía se convirtió en referencia dentro de la ciudad.

Estratégicamente ubicado en la zona de mayor potencial cultural de Caracas donde ya se encontraban los museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales, el hotel se verá beneficiado por la construcción del Parque Central (1970-76) y la ampliación del Museo de Bellas Artes (1973) y más adelante la realización del Ateneo de Caracas (1981) y el Teatro Teresa Carreño (1972-83) así como la apertura de la línea 1 del Metro (1983).

5. Izquierda: Vista panorámica del conjunto de Parque Central. Derecha: Edificio Anauco de Parque Central utilizado en 1974 como alojamiento para los asistentes de la III Conferencia Mundial sobre los Derechos del Mar. Después del evento se remodelaría para convertirse en las Residencias Anauco Hilton

Justamente, en la medida que el Parque Central se estaba construyendo, a finales de 1973 a la oficina de Siso Shaw y Asociados, sus proyectistas, llegó la noticia de que Caracas asumiría en abril de 1974, como relevo de Chile (a raíz del golpe de estado llevado a cabo contra el gobierno de Salvador Allende), la sede de la III Conferencia Mundial sobre los Derechos del Mar y se debía contar con espacios suficientes para que los 3000 delegados participantes fueran alojados. Ello originó la conversión de uno de los edificios residenciales del conjunto (el Anauco) que ya estaba listo para la venta en aparta-hotel. Los locales comerciales que fueron diseñados para supermercados y tienda por departamentos se convirtieron en Salas de Exposiciones; el espacio concebido para un concesionario de automóviles dio paso al Museo de Arte Contemporáneo; y la planta baja del edificio se transformó en el lobby.

Pasada la Conferencia, a fines del año 1974, el arquitecto Nicolás Sidorkovs y el diseñador de interiores Julio Obelmejías, a solicitud del Centro Simón Bolívar, rediseñan el mismo edificio para 330 habitaciones tipo suite el cual, dada la proximidad con el Caracas Hilton, se convierte en Residencias Anauco Hilton, primera ampliación de los servicios que se registra del proyecto original.

6. Ampliación del Caracas Hilton realizada en 1979 según proyecto de la firma DGR (Díquez, González y Rivas)

En virtud de la demanda creciente que la ciudad estaba teniendo de servicios de alojamiento, en 1979 de nuevo la firma DGR (Díquez, González y Rivas) será la seleccionada para proyectar una importante ampliación del Caracas Hilton la cual es inaugurada por el presidente Luis Herrera Campins en 1984. Se trata de una torre de 27 pisos situada al norte de la instalación original que le añadió 500 nuevas habitaciones (para un total de 738) con vistas panorámicas de la ciudad, 20 salas de reuniones, una Gran Salón para 6.000 personas, piscina, 2 canchas de tenis, 24 cabañas, 2 restaurantes, cafetería, bares, salas de fiestas, gimnasio, locales comerciales, alquiler de autos y un estacionamiento adicional de 600 puestos. Se incorporaron obras de reconocidos artistas venezolanos a la colección de arte del hotel, tales como: Jesús Soto, Harry Abend, Elsa Gramcko, Alejandro Otero y Víctor Valera, entre otros.

7. Fotografía del conjunto de las dos edificaciones que conformaron el hotel Caracas Hilton en los años 1980

La concesión del hotel fue renovada en 2006 por el Centro Simón Bolívar por un plazo de cinco años. Después de esto, la empresa hizo varias mejoras a la infraestructura: actualizó su imagen corporativa, reparó la piscina, los baños y otras áreas. No obstante, al poco tiempo se recibe la noticia de que el Gobierno decidió rescindir el contrato y, a través de un decreto publicado en la Gaceta Oficial, ordenó la adquisición forzosa de los activos del complejo. En 2007 reabrió sus puertas con el nombre de Hotel Alba Caracas y según fuentes oficiales, se invirtieron seis mil millones de bolívares en su modernización, adaptándolo a los nuevos tiempos.

El 15 de abril de 2010 pasa a la tutela del Ministerio del Poder Popular para el Turismo para forma parte de la red denominada como Venezolana de Turismo (VENETUR), pasando a tener nueva denominación, directiva e imagen corporativa. Sus condiciones de mantenimiento desde entonces han sufrido un marcado deterioro. Pese a las vicisitudes asociadas a todo lo que ha pasado a manos del Estado en los años recientes que hemos vivido, aunque le hayan cambiado de nombre, el Hilton sigue siendo un hotel de referencia perviviendo aún así (no sabemos hasta cuando) en la memoria colectiva.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/607634174695045669/

2, 3, 4, 5 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

7. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Hotel_Caracas_Hilton.jpg

¿SABÍA USTED…

… que este mes de enero de 2021 se cumplen 60 años de la aparición del nº 1 de la revista PUNTO?

La revista Punto, considerada durante muchos años la publicación periódica bandera de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, aparece en enero de 1961 durante el decanato de Julián Ferris, casi 8 años después de creada esa institución y 20 después de que la Escuela de Arquitectura iniciara sus actividades.
Su fundador y primer director, Antonio Granados Valdés (1917-2020), ingresa a la Universidad como docente en 1957 para coordinar un área que recién empezaba a desarrollarse denominada “Extensión Cultural”, sustituyendo a Abel Vallmitjana (1910-1974), pintor catalán y al igual que Granados exiliado republicano, quien lo introduce ante el entonces decano de la FAU y Vicerrector de la UCV Willy Ossott para proponerlo como su reemplazo.

Pintor, grabador, dibujante y crítico de arte, Granados concibe Punto como una ambiciosa revista de divulgación cultural y, tal como señala Juan Vicente Pantin en “Arquitectura versus arte. Antonio Granados Valdés y la revista Punto (1961-1978)”, trabajo de ascenso presentado para ascender a la categoría de asistente en el escalafón universitario en 2014, “difícil ha sido precisar desde los documentos revisados para esta investigación otras participaciones y protagonismos; solo han quedado, en 60 números producidos durante 17 años, el nombre de Antonio Granados Valdés (al que … se sumará el de su compañera Tina Lagar). Sin mención de asistentes, colaboradores, equipo de redacción o afines”. Y añade: “La revista Punto está indisolublemente ligada con Granados, quien asumió durante el tiempo a su cargo la totalidad de la labor editorial. Sin embargo, difícil resulta endosarle la misma cualidad de autoría que identifica a otras revistas con sus editores. Las razones son complejas, y ellas se suman a la problemática condición de la revista; entre ellas -y quizás la más importante- los diversos y hasta opuestos intereses que intentaron utilizarla según sus propósitos, entre ellos los de su propio editor. (…) Pese a -y paradójicamente, gracias a- Granados, fue Punto una publicación plural, en cuanto reflejo de las voces e ideas que circularon por la FAU durante aquellos años. Esta confusa afirmación se convierte en motivación fundamental a la hora de develar cuánto de individual o de colectivo hay en las intenciones comunicacionales de Punto como órgano editorial de la FAU.”

Entre la asunción de Granados como Coordinador del Departamento de Extensión Cultural (posteriormente denominada como División) y la aparición de Punto, transcurren 4 años en los que tuvo que definir y determinar el alcance de dicha actividad en el seno de la Facultad en medio de precariedades. Si bien inicialmente la misión del departamento era organizar actividades artísticas y culturales, ello se debió hacer sin presupuesto, programa ni reglamento que lo orientara, amén de la carencia de espacio que lo arropó hasta que fue inaugurada a finales de 1957 la flamante sede de la FAU, razones por las que, por un lado, se entiende la meritoria labor desarrollada y por el otro la discrecionalidad con la que Granados procedía a la hora de enrumbar la publicación formalmente adscrita a su Departamento.

El testimonio de Granados en 2005 (citado por Pantin) acerca de cómo concebía la extensión universitaria, resulta clave para ratificar lo afirmado y entender la atención colateral que Punto prestó a la arquitectura en sus primeros números: “Debido a las ya indicadas carencias de orientación para desarrollar las actividades de extensión cultural, no tuve más remedio que establecerla yo, a partir del significado de las palabras extensión cultural. (…) Consideré que mi misión era poner a disposición de los alumnos conocimientos que no les eran dados en sus estudios impartidos en talleres y departamentos, esencialmente, diversos aspectos de la cultura y de las artes, en particular las artes plásticas, e incidir, sobre todo, en el arte arquitectónico para dar a conocer a los estudiantes por medio de exposiciones y publicaciones, ejemplos de arquitectura de significativos arquitectos, y también con conferencias y mesas redondas o debates”, opinión que se ratifica al leerse el editorial del nº 1 que acompaña en la portada  la foto del Museo Guggenheim de Nueva York, obra de Frank Lloyd Wright.

Punto está ligada a lo largo de sus primeros 60 apariciones, con periodicidad casi bimestral, a una perseverante labor asociada a su director en la que se puso de manifiesto su habilidad para aprovechar relaciones personales, contactos interinstitucionales, influencias, astucias y solidaridades automáticas dando como resultado un órgano en el que muchas veces se extrañaba la presencia de ideas y se apelaba a las transcripciones de textos procedentes de otros medios. Sin embargo, a pesar de que no hubo una clara línea de comportamiento, tampoco se apuesta por un formato cerrado ni a una compartimentación definitiva de los temas abordados por lo que, bueno es decirlo, ni Granados estuvo tan solo, ni monopolizó el discurso editorial, los contenidos y el mensaje, ni tampoco fue una revista en la que predominaban textos dedicados a las artes plásticas. Contra tales percepciones hay que reconocer en Granados su capacidad para asesorarse, para lo cual siempre contó con el invaluable apoyo de Carlos Raúl Villanueva, quien quizá le aconsejó mantener la publicación bajo un amplio paraguas que permitiese la aparición de temas procedentes de una diversidad de frentes en los que se gestaba la cultura arquitectónica. También se le debe reconocer “el empeño puesto en afiliar sus conocimientos a la arquitectura y, (…) el haber identificado voces, temas y obras con las cuales dotar a la Revista de cierto espesor y consistencia, amén de los usuales reciclajes, que constituyen para muchos el primer contacto con la producción intelectual de la metrópoli disciplinar”, completará Pantin.

1. Algunos de los números monográficos de la revista PUNTO

A pesar de todo, Punto logra evolucionar en el tiempo, tanto dentro de la gestión de Granados como en las que le sucedieron (que alargaron su vida sólo nueve números más en 23 años), movidas por un marcado cambio de enfoque y otra comprensión del papel que la revista debía asumir. A modo de ejemplo se puede citar cómo ya esporádicamente Granados había incorporado algunos números monográficos dedicados a Le Corbusier (nº 25, noviembre 1965), a Villanueva (nº 46, junio 1972) al tema de los aeropuertos (nº 56-57, junio 1976), a la Ciudad Universitaria de Caracas (nº 59, octubre 1977), o al segundo Foro en Defensa de la Ciudad (nº 60, mayo 1978).

2. Momento en que la revista PUNTO sufre un cambio radical en su línea editorial influido por los aires de la Renovación

Sin embargo, dentro de este marco, es posible determinar un antes y un después dentro de la gestión de Granados marcado por la aparición de los aires de Renovación que cubrieron la enseñanza de la arquitectura a finales de los años 60 y comienzos de los 70, los cuales no compartía. Dicha línea divisoria la establece el lanzamiento del nº 40-41 (enero-marzo 1970) cuyo tema central giró justamente en torno a la pregunta “Renovación ¿por qué? ¿cómo?”, en el que incluso la portada pasa a ser ocupada desde entonces y hasta el nº 58 (salvo el 46) por diseños seleccionados por concurso realizados por estudiantes que sustituirán las buenas fotografías que la caracterizaron hasta aquel momento.

3. Portadas de dos números iniciales que marcan dos etapas posteriores a la era de Granados. El 61 será el que aparecerá tras la separación del fundador de su cargo marcando una clara ruptura.

Veinte números más logrará publicar Granados hasta que la “intromisión” del decano Américo Faillace lo lleva a tomar la decisión de jubilarse y retornar a España en 1978. En ese momento se crea el Centro de Información y Documentación (CID) y se nombra director al joven profesor Henrique Vera que cargará con la responsabilidad de cambiar hábitos y costumbres acumulados durante 20 años de gestión de Granados y darle un importante viraje tanto al manejo de la extensión cultural como al enfoque, diagramación y contenidos de la revista, contando con un Comité Editorial conformado por Mariano Goldberg, Ramón León, Manuel López y Juan Pedro Posani, que dará cabida a una visión de la arquitectura desde la crítica a través de artículos originales “elaborados expresamente para Punto por quienes en Venezuela sepan y quieran escribir sobre arquitectura”, provenientes en su mayoría del ámbito académico vinculados con trabajos de investigación. Marcando distancias con lo que hasta ahora había sido el comportamiento de la revista, en el editorial del nº 61 se señala: “Los temas (…) atañerán directa y conjuntamente a autores y lectores, por la circunstancia de ser temas propios del País y del Continente. (…) Se procurará, en el tratamiento de los temas de Arquitectura Internacional, desarrollar una actitud fundamentalmente pedagógica, procurando restituir, durante el análisis o el trabajo informativo, todos los caracteres de originalidad y diferencia que les otorgaron a esos acontecimientos una vitalidad peculiar referida a esferas culturales, históricas, geográficas y políticas diferentes de las nuestras”. Y más adelante: “Intentaremos mantener siempre intacto el deseo de utilidad, no ya en el marco de la abstracción puramente cultural ni tampoco dentro de la información neutra o meramente gremialista, sino en función de una aspiración -el tiempo dirá si excesivamente pretenciosa- de cumplir con tareas actuales, imprescindibles y palpitantes.”

A los tres números editados durante años consecutivos por Vera (el 61 en 1979, el 62 en 1980 y el 63 en 1981) que mantuvieron una extensión similar de 63 páginas, seguirán otros tres que correrán bajo la responsabilidad de Paulina Villanueva cuando en 1981 es designada como directora del CID quien se acompañará con un Comité de Redacción integrado por: Carlos Gómez de Llarena, Maciá Pintó, Joel Sanz, Pedro Sanz y Francisco Sesto. La revista, sometida de nuevo a “varias revisiones y orientaciones que conciernen a su carácter, a su contenido, a su organización y a su expresión gráfica” y comprometida por un lado en “permanecer” y por el otro en “remover, provocar y vigorizar el debate arquitectónico en nuestro país, para restablecer un nivel saludable en la cultura de la Arquitectura en Venezuela”, asumirá para cada número un carácter temático, el material será elaborado por integrantes del cuerpo académico de la institución y crecerá considerablemente el número de páginas. Así, el nº 64 (1982) de 113 páginas, se dedicará a “Arquitectura y docencia”, el 65 (1983) de 145 páginas a “Arquitectura y ciudad” y el nº 66-67 de 145 páginas, programado para salir en 1984 (momento para el que ya se encontraba diseñado y montado), dedicado a “Arquitectura y política”, debió esperar hasta 1997 para ver luz, afectado por la crisis que atravesó la universidad por aquellos años.

4. Portadas de los dos últimos números de PUNTO. Cada uno en sí mismo es el primero y el último de una etapa

El número 68 de Punto, “primero y último de una etapa” y ejemplar “acabado en sí mismo”, aparece el año 2000 luego de que la nueva directora del CID, Ana María Marín, dedicara importantes esfuerzos para darle salida al represado número 66-67. Tras precisar sus reparos en cuanto a la afectada periodicidad de la revista, Marín se propuso, junto al Comité Editorial integrado por Azier Calvo, Enrique Fernández-Shaw, María Fernanda Jaua, Joel Sanz y Alberto Sato, “saldar los ochenta” e incorporar una renovación significativa en la imagen (gracias a la participación en el diseño gráfico de Álvaro Sotillo y Gabriela Fontanillas), con la “ilusión” (frustrada por tratarse de un solo número) de ser una publicación “temática” que se dedicaría a “Palabra y obra” buscando, al dar cabida a material que enfatizaba en cada uno de dichos componentes, insuflar un “nuevo impulso” que le daba el hecho de convertirse por primera vez en revista arbitrada gracias al aval del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (CDCH) de la UCV.

La última aparición de Punto se produce en 2001 un año después de la celebración del centenario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva y de la declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial. Dedicada fundamentalmente al Maestro, la revista nº 69 llega a titularse “Villanueva (in) pertinente”, buscando con esa especie de provocación, tanto su director Martín Padrón como el Comité Editorial que lo acompaña (Henry Vicente, Luis Polito, Hernán Zamora, Francisco Martín y María Teresa Novoa), plantear a través del editorial “Pertinencia y pertenencia de la obra de Villanueva” (escrito por Padrón), “algo más que referirse a dos palabras similares diferenciadas por una sola letra, pues representan significados que entrañan profundas diferencias. La pertinencia de una obra puede abrir camino para su pertinencia”. También, en este número arbitrado que tuvo carácter monográfico, se señala lo siguiente: “La responsabilidad de que la obra de Villanueva nos pertenezca ahora es mayor, pues desde que los espacios de esta ‘ciudad extraordinaria’ fueron declarados bien cultural de la humanidad el sentido de pertenencia se amplía a una comunidad universitaria, profesional, vecinal y visitante a estos recintos, a quienes nos corresponde asumir su defensa, comprensión y pertenencia.”

Posteriormente varios fueron los intentos, todos infructuosos, por relanzar Punto, crónica que daría pie a la elaboración de otra nota.

Por otra parte, Granados falleció en mayo de 2020 en Madrid, suceso que pasó prácticamente inadvertido en nuestro medio quizás por efectos de la pandemia o por nuestro ya proverbial descuido en reconocer a quienes han construido la historia institucional. Sin embargo, ya en agosto 2017, al cumplir 100 años, el museo Vázquez Díaz de Nerva (su ciudad natal) y las sociedades Centro Cultural y Círculo Comercial le rindieron un más que merecido homenaje con una triple exposición antológica que, bajo el título “Cien años de vida, arte y compromiso”, mostraba diferentes etapas su vida artística representadas en 160 obras. 

Valga pues esta nota como un pequeño homenaje a Granados por su labor de 20 años en el seno de la FAU UCV y a la de todos los que tuvieron que ver con el devenir de una revista, cuya consulta es obligatoria para quienes quieran conocer cómo se desarrolló la actividad cultural, académica e intelectual de la institución entre 1961 y 2001.

La totalidad de Punto se encuentra disponible con posibilidad de ser descargada libremente en www.edicionesfau.com producto de una iniciativa de la Fundación Arquitectura y Ciudad.

ACA

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Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad