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¿SABÍA USTED…

… que en 1937 se termina la construcción del que se conoce como “Callejón Sanabria” en La Pastora?

1. Ramiro Nava. Callejón Sanabria. Avenida Baralt, Esquina de Puente Guanábano a Dos Pilitas Parroquia La Pastora, Municipio Libertador

Entre las esquinas de Puente Guanábano y Dos Pilitas con conexión directa a la avenida Baralt, muy próximo a la quebrada Catuche, el Callejón Sanabria también denominado Parque Sanabria, se trata de una calle ciega que sorprende aún hoy en día por la calidad ambiental que ofrece a pesar de la zona donde se encuentra ubicado. La periodista Florantonia Singer llegó a escribir en El Nacional, no sin algo de razón, lo siguiente: “Parece de mentira, y la presencia de cámaras -para grabar en el pasado Telenovelas de RCTV y, ahora, películas de la Villa del Cine- hace pensar que el callejón Sanabria o Parque Sanabria es un set instalado en un recodo de la quebrada Catuche, que alguien dejó olvidado”.

2. Ramiro Nava. Callejón Sanabria. Avenida Baralt, Esquina de Puente Guanábano a Dos Pilitas Parroquia La Pastora, Municipio Libertador

El escenográfico conjunto que recuerda las cités parisinas, originalmente conformado por 24 casas pareadas de dos plantas y un parque infantil, que data del año 1937, vio como una de ellas era demolida en 1953 para dar paso a la avenida Baralt. De acuerdo a la descripción hecha por Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), las casas tienen “un área aproximada de 180 metros cuadrados: 12 ubicadas al sur, con techo a dos aguas de madera y balcón saliente al frente; 10 al norte, con cubierta a cuatro aguas de madera, tejas planas de arcilla, porche y un volumen saliente y ochavado con ventanas rematadas en arco rebajado. Una casa, única en su tipo, de mayor tamaño, completa el conjunto. Todas ellas incorporan elementos art nouveau en puertas y ventanas”.

3. Izquierda: Portada de las Obras Completas de Ramiro Nava, 1971. Derecha: Vista de una de las casas del Callejón Sanabria.

El diseñador de este raro oasis caraqueño fue el abogado, arquitecto autodidacta y visionario utopista zuliano Ramiro Nava (1887-1959). De su biografía se desprende que Nava recibió su título de abogado el 1 de junio de 1910 tras haber estudiado la carrera de derecho en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad del Zulia, y al año siguiente asistió como delegado por su estado natal al Congreso de Municipalidades. De manera autodidacta, estudió avicultura, apicultura y floricultura. Asimismo, escribió sobre la ganadería (1921), el clima y su efecto sobre el comportamiento humano, como explicación del fenómeno de la delincuencia. También elaboró un ensayo sobre la teosofía adaptada a la música y al cinematógrafo, buscando una relación de correspondencia entre colores, sonidos, imágenes y sentimientos. Fundador de la compañía Luz Eléctrica de Los Teques y de la Venezuelan Pottable Water Company, intervino en la discusión sobre la selección de la flor y el árbol nacionales, proponiendo la orquídea morada-rosada, la Cattleya mossiae, como símbolo floral de Venezuela, siendo efectivamente escogida como tal. Tras su fallecimiento en 1959, en 1971 se publica Ramiro Nava. Gran Patriota. Obras Completas donde se recoge la mayor parte de los escritos y propuestas de elaboró en vida.

4. Ramiro Nava. Bahía de Caracas o Canal de Tacagua. Proyección del Plan «Ramironava»
5. Ramiro Nava. Arriba: propuesta de «Transformación de Caracas» de junio de 1936. Abajo: «Venecia en Caracas» o «Nueva Venecia» o «Venezuela» incorporada al Plan «Ramironava» de enero 1936.
6. Cuadro de Gabriel D’Empaire sobre el proyecto de Ramiro Nava para Caracas

Tildado como “el Julio Verne venezolano”, su obra más sobresaliente fue El Bloque de Oro o Plan de Financiamiento por el bien de Venezuela que se publicó en 1936, cuando se inauguraba una nueva etapa dentro de la historia del país tras la muerte de Juan Vicente Gómez con Eleazar López Contreras a la cabeza del gobierno. Según el Diccionario General del Zulia: “La obra tocaba aspectos no sólo económicos sino sobre temas a la creación de obras de infraestructura para Venezuela, que lo utilizó como base del ‘Manifiesto Razonado’ (1939), donde sustentaba el lanzamiento de su candidatura para la Presidencia de la República en el período 1941-1946”.

Sobre Nava y su utopía para Caracas recogida en El Bloque de Oro con el nombre de «Plan Ramironava» para la transformación urbana de la capital, existen varios escritos de referencia que recomendamos consultar a quienes les de curiosidad por saber algo más acerca de un personaje convencido de que la capital podía convertirse en Venecia, si se lograba bombear agua del mar 1.000 metros arriba a través del Canal de Tacagua, lo que convertiría a la ciudad en el primer puerto de América del Sur.

El primero de ellos titulado “La Venecia de Caracas” firmado por Maciá Pintó publicado en el diario El Nacional el 24 de abril de 1981 apareció a raíz de la exposición que en torno a la obra de Ramiro Nava realizara por aquellas fechas el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU). Pintó desarrollará posteriormente en “Ramiro Nava y la Venecia de Caracas”, breve ensayo aparecido en la revista Punto nº 65 del año 1983 dedicada al tema “Arquitectura y ciudad”, lo que ya había esbozado en el artículo de 1981. También en fechas próximas a la exposición ya citada Luis Britto García publicará “El loco Ramiro Nava” en El Nacional del 28 de junio de 1981. Y, más recientemente, Arturo Almandoz escribió para el portal Prodavinci el 25 de julio de 2019 “Ramiro Nava: Venecia en Caracas”.

7. Izquierda: Sector en el que se ubican las intervenciones de Ramiro Nava en La Pastora, Caracas. Derecha: foto tomada de la página de facebook de Caracas en Retrospectiva donde se señala lo siguiente: «Entre Torrero y Dos Pilitas, en la acera norte, está el llamado ‘Jardín de Ramiro Nava’, el utopista de Caracas de los años veinte. Allí construye un Barrio-Jardín con un grupo de casas-quintas ‘contra temblores’ «.

Nava también levantó entre 1930 y 1935 otro pequeño islote en un reducto de La Pastora, de Portillo a Torrero, llamado Barriojardín Ramironava, un poco más desfigurado por los años que el Parque Sanabria. Sobre los desarrollos de Nava en la tradicional parroquia caraqueña el ya citado Diccionario General del Zulia registra lo siguiente: “La gran imaginación y gusto impresos en los diseños y la firmeza en los cálculos de construcción de las casas-quintas le valieron la distinción que en 1950 le hizo la Sociedad de Ingenieros de Londres, al distinguirlo con una presea de gran valor, como lo es la Fellow, para la época otorgada a muy contados latinoamericanos”.

Tanto el Callejón como el Barrio Jardín forman parte del sector urbano antiguo de La Pastora, declarado como Centro Tradicional de Conservación, según Gaceta Oficial número 31.691 del 7 de marzo de 1979, lo que los protege de intervenciones.

Como también reportó Singer en su momento, “los vecinos que viven en el Parque Sanabria están convencidos de que su hogar debe rescatarse. Llevan años denunciando, sin muchos frutos, que las invasiones del barrio Catuche, fundado en la ribera de la quebrada, en terrenos que pertenecían a la pequeña urbanización, empiezan a encaramarse sobre las casas. La excavación del talud que sostiene el callejón, para aplanar la colina y asentar nuevos ranchos, empieza a abrir grietas en el piso de algunas casas”.

Esta frágil situación que aún no se ha solventado, hace peligrar un conjunto que aún resiste la presión urbana y que dada la peculiaridad de sus condiciones es digno de ser preservado.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. http://guiaccs.com/obras/callejon-sanabria/

3. https://prodavinci.com/ramiro-nava-venecia-en-caracas/ y http://guiaccs.com/obras/callejon-sanabria/

4, 5 y 6. Maciá Pintó. “Ramiro Nava y la Venecia de Caracas”. Revista Punto nº 65, 1983

7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y https://m.facebook.com/caracasretro/photos/a.21089817210/425106227210/

¿SABÍA USTED…

… que en 1949 se inaugura en San Bernardino, Caracas, el hotel Potomac?

1. Hotel Potomac. Cruce de las avenidas Vollmer y Caracas, San Bernardino

La urbanización San Bernardino tiene la peculiaridad de haber sido la primera señal del crecimiento decidido de Caracas hacia el noreste, y de la ruptura clara con el tradicional patrón de retícula característico de su casco histórico, del cual se desprende e independiza. Henry Vicente en el texto “Distritos Petroleros en CCS”, aparecido en el portal Prodavinci el 8 de agosto de 2017, afirmará que se trata de “la primera urbanización yuxtapuesta al centro de la ciudad con un esquema de ocupación territorial diametralmente opuesto a éste, de ejes y nodos estrellados, pero contando también con modelos de habitación aislada, suburbanos”. Ubicada a las faldas de El Ávila, su trazado libre y sinuoso con paseos arbolados centrales, aunque se atribuye a Maurice Rotival, tiene en el proyecto de Gustavo Vollmer (1897) un claro precedente y en la mano del ingeniero Gustavo A. Marturet su ejecutor material.

Ya en 1901, en la parte sur de la hacienda cafetalera “San Bernardino” perteneciente a la familia Vollmer, se había abierto el Club Atlético del mismo nombre, del cual se afirma fue el primer centro deportivo que existió en Venezuela, claro síntoma de que la propiedad se había convertido en una “isla” agrícola improductiva. Así, siguiendo el ejemplo de casos similares como La Florida, Campo Alegre o Los Chorros, cuando a finales de los años 1930 Alberto F. Vollmer se asocia con su hermano Alfredo y a otros empresarios (Julio Blanco Ustáriz y Alfredo y Oscar Augusto Machado) para cambiar el uso de la tierra y llevar a cabo el proyecto de urbanización planeado por su padre Gustavo, vieron la oportunidad de acobijar a una clase media profesional y moderna que huía de las casas coloniales y no podía optar a las lujosas mansiones de El Paraíso, el Country Club, Los Chorros o La Florida.

2. Urbanización San Bernardino al noreste del casco central. Izquierda. Arriba: Plano de Caracas de 1941. Abajo. Plano de Caracas de 1946. Derecha: Plano reciente con señalamiento de algunas obras de interés.

Pensada como un suburbio norteamericano dirigido a un estrato que posee automóvil, pero sin el problema de las largas distancias que le separan del centro de la capital, los capitales norteamericanos ligados a los hidrocarburos ven en San Bernardino una buena oportunidad para invertir.

Ello daría pie, una vez hecho en 1939 el trazado de largas avenidas con una vialidad en dos sentidos que preservó en gran medida la frondosa vegetación existente, a que en los años cuarenta comenzara la venta de parcelas y la construcción de viviendas. Al mismo tiempo se construyeron los más importantes edificios de servicios y los mejores hoteles de la época encabezados por el Ávila (1942), el de mayor estatus y más amplias comodidades y servicios de todos ellos, seguido por el Waldorf (1944), Potomac (1949) y Astor (1950). También se terminará de construir en San Bernardino el Centro Médico (1947), obra de Stelling, Tani & Cía., con asesoría de Edgar D. Martin, de Chicago; y luego la Shell contratará a Badgeley & Bradbury, una compañía de arquitectura de Nueva York, para la elaboración del proyecto de su edificio sede que terminará de levantarse en 1950.

Estas iniciativas, junto a la ejecución en 1944 de la primera edificación sede en Venezuela de la Creole Petroleum Corporation en la Plaza Mohedano; la instalación de la Embajada de los Estados Unidos en el edificio Valderrey (1948) en San Bernardino, obra del ingeniero Emilio Solórzano Yánez; la ocupación por parte de la Mene Grande Oil Company (tercera en producción tras la Creole y la Shell) del edificio Vulcania, también en San Bernardino; y de cinco pisos del recién construido Edificio Phelps (1946), obra del arquitecto estadounidense Clifford C. Wendehack, ubicado entre las esquinas de Veroes a Ibarras, por la Sinclair Venezuelan Oil Company, han llevado a Henry Vicente en el texto citado, a considerar a la zona de San Bernardino-La Candelaria justamente como el primer “Distrito Petrolero” que se detecta en Caracas.

3. Cuatro importantes hoteles ubicados en San Bernardino: Ávila (1942), Waldorf (1944), Astor (1950) y Potomac (1949)

Por tanto, la actividad hotelera se convirtió en apoyo de primer orden al movimiento que en torno al negocio de los hidrocarburos se dio en el mencionado “distrito” y la influencia norteamericana se ve claramente reflejada en los nombres que las instalaciones asumen: Waldorf, Potomac o Astor.

Sin estar del todo esclarecido, el Potomac, al que nos dedicamos el día de hoy, fue una de las primeras participaciones como arquitecto de Graziano Gasparini tras su llegada a Venezuela en agosto de 1948 con 24 años. Lo que si parece documentado es la realización por su parte de los murales, tanto del hall como los del salón “Joropo”. Por entonces Gasparini se encontraba alojado en un hotel en el centro de la capital, al norte de Altagracia y ya había conocido a los ingenieros Rodríguez Delfino y Enrique Pardo –fundadores de la compañía Técnica Constructora- para quienes realizaba pequeños trabajos, tal y como revela en la entrevista publicada en https://prodavinci.com/graziano-gasparini-1924-2019-el-historiador-de-la-arquitectura-colonial-venezolana-1/.

4. Avenida Vollmer de San Bernardino
5. El hotel Potomac en los años 1950

Por otro lado, de lo que recogemos en https://es.wikipedia.org/wiki/Hotel_Potomac, “la construcción del hotel fue iniciativa de Heraclio Atencio Bozo, y respondía a la necesidad de albergar a los inversionistas extranjeros que se hicieron habituales en Caracas durante los años 1940 a raíz del boom petrolero. (…) El hotel fue inaugurado el 31 de octubre de 1949. Poseía un estilo art déco, con sus pisos hechos con mármol de Carrara. … introdujo el concepto de ‘bar americano’, e incluso contaba con un chef traído de Francia, dándole prestigio al establecimiento. Durante los años 1950 se había convertido en una buena opción de alojamiento para los inversionistas y empresarios petroleros”.

Atencio Bozo era un empresario quien llego a ser contratista de la compañía petrolera Shell vendiéndole y suministrándole madera para las construcciones de la transnacional en las Antillas. Del blog “Crónicas de San Bernardino (Caracas)” https://sanbernardinoccs.blogspot.com/2009/02/por-que-tumbaron-el-potomac.html extraemos: “Don Heraclio era dueño del aserradero mayorista importador en Maracaibo” y estaba atento a las necesidades que se iban a crear con la construcción del edificio donde se ubicaría la Shell (hoy Comandancia General de la Marina). “Dichas necesidades principalmente eran tener cerca un Hotel … con todo el confort americano y el lujo de un … cinco estrellas de Europa”. Atencio Bozo, férreo opositor a Pérez Jiménez, tuvo que salir al exilio dejando la administración del hotel en manos de Albino Leal. A su regresó en 1960 lo mantuvo operativo hasta que decidió venderlo en los 70’.

En cuanto a la obtención de información más detallada sobre el número de habitaciones o las características constructivas del hotel no hemos podido ir muy lejos. Tampoco con relación a imágenes que nos hayan recrearan su ambientación interior. No obstante, se presume que la estructura del edificio era en concreto armado y resistió muy bien el terremoto de Caracas de 1967.

6. Un evento y dos obras por los que es recordado el hotel Potomac.

En todo caso, el Potomac por lo que es más recordado es por el secuestro el 24 de agosto de 1963 de la estrella de fútbol del Real Madrid, el argentino Alfredo Di Stéfano, a las puertas de su habitación, cuando la plantilla del club se alojaba en el hotel ya que participaban en un torneo triangular (la “Pequeña Copa del Mundo”) con los equipos Sao Paulo (Brasil) y FC Porto (Portugal), entre 18 y el 30 de ese mes. Di Stéfano estuvo en manos del grupo guerrillero Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) durante casi 80 horas luego de las cuales fue liberando, logrando obtener el suceso la resonancia internacional que el grupo buscaba. “Se cuenta, también, que en el mismo (Potomac) vivió Gabriel García Márquez; y fue allí donde escribió ‘Cuando era feliz e indocumentado’” diversas crónicas, artículos y reportajes periodísticos realizados entre los años 1957 y 1959 en Caracas; y que fue residencia de la Gran Compañía Italiana de Opera de Pietro Milana en 1961.

Ubicado en la confluencia de las avenidas Vollmer y Caracas (frente al Hospital de Niños J. M. de los Ríos), el hotel a finales de los 70’ “fue adquirido por el empresario Franco Luciano por 13 millones de bolívares. Más de una década después, fue vendido por el empresario a la Electricidad de Caracas por 360 millones, en una puja con el Gobierno nacional, quien ofreció 180 millones”.

7. Lo que hoy ocupa el terreno donde se levantó el hotel Potomac

A principios de los noventa, el edificio ya lucía abandonado y se iba deteriorando rápidamente. Pasó el tiempo y luego fue derribado dejando un terreno vacío, que a finales de la década fue ocupado por un «Wendys», y en la actualidad por un “Gama Express”. “Triste final para un edificio que formaba parte de la identidad de San Bernardino” se recogerá del blog que hemos venido citando.

El espejo siamés novela publicada por Ben Amí Fihman en 2017, reseñada por Sebastián de la Nuez en https://www.hableconmigo.com/2018/08/31/del-hotel-potomac-a-el-espejo-siames/ el 31 de agosto de 2018, “coloca a manera de telón de fondo calles, hoteles, bares y sedes diplomáticas de París, Caracas, San Petersburgo o Varsovia. Entre las menciones caraqueñas, el Hotel Potomac, en la urbanización San Bernardino”. Allí, “para testificar el auge de la vida nocturna en la capital de Venezuela, Fihman hace referencia al Hotel Potomac, donde recaló alguna vez la legendaria cantante de origen judío Wiera Gran para interpretar temas de Edith Piaf. Fihman adorna cada frase, no se conforma con escribirla”. Para finalizar ( y con él nosotros), De la Nuez manifestará: “Del Hotel Potomac en la avenida Vollmer no queda nada tangible. En algún momento fue arrasado. Hay cosas que no son de concreto y vidrio y es imposible arrasarlas: perviven en el intelecto de quienes han vivido una ciudad y sus avatares. Aquellos que asistieron a una o varias metamorfosis en planos diversos. Todo eso es masa que no se diluye fácilmente”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://caracascuentame.wordpress.com/2017/02/01/un-breve-paseo-por-aquella-caracas-de-5-estrellas/

2. http://guiaccs.com/planos/caracas-mitad-del-siglo/, https://www.researchgate.net/figure/Figura-29-Plano-de-Caracas-basado-en-restitucion-de-fotografias-aereas-del-ano-1946_fig6_260017256 y https://www.ccscity450.com

3. https://www.pinterest.es/pin/301530137525991289/, https://www.pinterest.com/pin/462604192952677067/ y Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. https://www.pinterest.es/pin/462604192947795598/

6. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/846674577883348993 y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

7. https://excelsiorgama.com/project/gamaexpress-san-bernardino/

¿SABÍA USTED…

… que en 1921 se inaugura la plaza Washington en El Paraíso, Caracas?

1. Foto tomada por Luis Felipe Toro en la que probablemente quedó registrada la inauguración de la Plaza Washington en El Paraíso el 19 de abril de 1921.

El Paraíso, primera expansión de Caracas hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX y a la vez primer suburbio residencial de la alta burguesía caraqueña, se fue desarrollando gracias al empuje que le diera, por un lado, la firma del contrato acordado en 1891 entre la administración del presidente Raimundo Andueza Palacios y la empresa Tranvía de Caracas (compradora de los terrenos de la antigua hacienda Echezuría) y, por el otro, los temores que ocasionara el terremoto acaecido en 1900 en los ocupantes del centro de la capital con el presidente Cipriano Castro a la cabeza, quien adquirió y remodeló en 1904 Villa Zoila para convertirla en su residencia.

Aunque en 1891 se inauguraba la Avenida Principal y se iniciaban en firme los trabajos tendientes a urbanizar la zona dotándola de vialidad y servicios, los mismos fueron paralizados durante 4 años al estallar la Revolución Legalista, retomándose en 1895 cuando, con motivo del Centenario de Antonio José de Sucre, se organizó en sus predios la Exposición Agrícola e Industrial de Venezuela. El sector donde se produjo la primera ocupación sería el más próximo al centro de la ciudad (parroquia San Juan) con el que se conectaría mediante un puente una vez salvado el obstáculo que ofrecía el río Guaire. El desarrollo se extendería hasta la intersección de la Avenida Principal (a la que se acompañó con otro eje paralelo) con la que se conocía como Avenida Castro (que comunicaba hacia el este con el Rincón del Valle y con los puentes Sucre y de Hierro), cuya prolongación hacia el oeste daría pie a la Avenida Carabobo y a su continuación conocida como Avenida de la Vega que terminaba justamente en ese lugar.

2. Detalle de dos de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti que muestran la evolución de la primera etapa de El Paraíso.
Izquierda: 1897. Derecha: 1906.
3. Detalle del «Plano de Caracas» de Ricardo Razetti de 1929 donde se pueden apreciar al sureste del primer desarrollo las plazas República -hoy Páez- (1905) y 19 de abril de 1810 (1911) -hoy Madariaga-, al oeste el Hipódromo Nacional (1908) y, próximo a él, sobre la avenida Carabobo al suroeste, la segunda localización del «Monumento a Carabobo» o «La India del Paraíso» (1921).

La comparación entre los planos de Ricardo Razetti de 1897, 1906 y 1929 muestra a las claras el desarrollo del que fue objeto El Paraíso desde su primer trazado hasta que paulatinamente lo fueron ocupando “quintas” o “viviendas unifamiliares aisladas”, aparecen la Plaza República -hoy Plaza Páez- (1905) en el cruce entre la Avenida Principal y la  Avenida Castro, el Hipódromo Nacional (1908), gran detonante del proceso, y se realizan diversas intervenciones vinculadas a las celebraciones del Centenario de la Independencia (1910-1911) ubicadas sobre el eje Avenida Carabobo-Avenida de La Vega (hoy  Avenida José Antonio Páez).

A tan magna conmemoración obedece la inauguración en 1911 de la Plaza 19 de abril de 1810 (donde se devela la escultura de Emilio Gariboldi, “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga”) contigua a la Plaza República y ese mismo año del “Monumento a Carabobo” del escultor Eloy Palacios, mejor conocido como La India de El Paraíso, que originalmente Cipriano Castro había encargado para ser ubicada en la llanura donde se libró la batalla con motivo del 90 aniversario del evento, pero que luego Gómez (debido a la desnudez de la figura que protagoniza el monumento lo cual consideró un “irrespeto a la majestad de los próceres”), destinaría para ornamentar a la pujante urbanización caraqueña. La India debía ser inaugurada por el Benemérito el 24 de junio de 1911, como prolongación de las festividades del Centenario coincidiendo con los 90 años del triunfo en Carabobo, pero por el empeño en incorporar la inscripción “Unión, Paz y Trabajo” (lema de su gobierno) terminó develándose el 21 de agosto, según se recogió en el nº 474 de El Cojo Ilustrado.

4. Ceremonia inaugural del «Monumento a Carabobo» el 21 de agosto de 1911, recogida por El Cojo Ilustrado, N° 474, 15 septiembre de 1911. La pieza del escultor Eloy Palacios, según la revista, fue «levantada en la avenida 19 de diciembre» siendo esta, por tanto, su primera ubicación.
5. Detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929 donde se puede apreciar en el cruce de las Avenidas de la Vega y 19 de diciembre el emplazamiento original del «Monumento a Carabobo» (1911) posteriormente ocupado por la estatua de George Washington (1921).
6. Escultura de George Washington en su emplazamiento original (1883) entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.
7. Estatua de George Washington ubicada en la Avenida de La Vega con 19 de noviembre en fechas cercanas a su mudanza en 1921 desde el espacio que ocupaba entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.

Es, sin embargo, el plano de 1929 de Razetti el que nos informa de dos situaciones interesantes. La primera es que ya aparece la conexión de la Avenida de La Vega con la Avenida San Martín (sector El Empedrado, Artigas) mediante la Avenida 19 de diciembre y en dicho encuentro, en el centro de la Avenida de La Vega, se visualiza la redoma donde inicialmente se había ubicado en 1911 y en solitario el “Monumento a Carabobo”. La segunda es que ya en 1929 la mencionada obra había sido trasladada (probablemente en 1921, año del centenario de la batalla, 111 del 19 de abril y 110 de la Firma del Acta de la Independencia) a un costado del Hipódromo sobre la Avenida Carabobo, presidiendo un espacio conformado por dos plazas gemelas “de equilibrada simetría, con elaborados jardines y caminerías sinuosas situadas a ambos lados del monumento, diseñadas por el ingeniero Ricardo Razetti y ubicadas transversalmente a la avenida…”, como nos indican María Isabel Peña y Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015). Cabría añadir, por tanto, que el emplazamiento actual de La India, en la redoma situada al final de la Avenida Páez en el cruce con la O’Higgins (en las entradas de La Vega y Montalbán), obedeció a un segundo traslado del monumento realizado en 1966 en momentos en que se construyó el Distribuidor La Araña, hecho que afectó severamente el lugar donde se había emplazado por segunda vez en 1921.

Pues bien, es en la intersección de la Avenida de La Vega con la 19 de Diciembre, en el espacio dejado libre por La India, donde en 1921, cumpliéndose 111 años del 19 de abril, se colocará la escultura de George Washington realizada por el artista estadounidense William Rudolf O’Donovan (1844-1920), procedente de su ubicación original entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional, lugar que ocupaba desde 1883, espacio que desde 1888 pasó a denominarse como Plaza Washington. Simultáneamente, ese mismo día, se “descorrió el velo” de la estatua de Bolívar en el Central Park de Nueva York (del escultor venezolano Nicolás Veloz) según relata Enrique Bernardo Núñez, cronista de la ciudad, en su libro La ciudad de los techos rojos (Calles y esquinas de Caracas) (1947).

8. Detalle del «Plano de Caracas y sus alrededores» (1934) de Eduardo Röhl donde aún no aparece la que hoy se conoce como Plaza Washington. Por tanto, todavía la escutura del prócer estadounidense se encontraba ubicada en el eje de la hoy denominada avenida Páez.
9. Plaza Washington (circa 1960).
10. Plaza Washington. Detalles de la escultura de William Rudolf O’Donovan y del pedestal con la inscripción que se le colocó.
11. Plaza Washington. Planta (izquierda arriba) y dos imágenes recientes (circa 2015).

Será, por tanto, más adelante (después de 1939, momento en que aparece el espacio en uno de los planos del Plan Rotival y luego en el de Caracas y sus alrededores de 1941) que se diseñará la plaza triangular que hoy conocemos como Plaza Washington en El Paraíso y se reubicará allí la obra inicialmente colocada en 1921 en el cruce de vías. Sobre ella Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar… señalará: “La configuración triangular de la plaza es el resultado de una intervención desarrollada en la década de los 40 por el arquitecto Tomás José Sanabria, cuando el arquitecto cursaba estudios de ingeniería civil, y que posteriormente fue intervenida en la década de los 50 … El perfil de mayor longitud de la plaza se encuentra definido por la avenida José Antonio Páez, rematando en su extremo este en un ángulo…” que apunta a la intersección donde inicialmente se ubicaron tanto La India como la escultura del prócer norteamericano. “Al centro de la plaza se encuentra la estatua pedestre del (primer) presidente estadounidense …, vaciada en bronce apoyada sobre un pedestal de mármol…”. La inscripción del pedestal dice: «El Gobierno y el Pueblo de Venezuela a JORGE WASHINGTON, fundador de la República del Norte. Erigido en el Centenario del Libertador Simón Bolívar, 1883». Será el fechas posteriores al diseño de la plaza que se le dará el nombre de Avenida Washington a la que hasta entonces se denominaba 19 de Diciembre la cual, curiosamente, se había empezado a nombrar como 9 de diciembre como lo testifica el Plano de Caracas y sus alrededores elaborado por la Esso en 1946. Dicho plano también le otorga el nombre de Urbanización Washington a la zona aledaña a la plaza.

Con relación al escultor William Rudolf O’Donovan quizás valga la pena señalar, con el auxilio de Wikipedia, que “nació en el condado de Preston, Virginia (ahora Virginia Occidental) y aprendió a esculpir por sí mismo. Después de la Guerra Civil, en la que O’Donovan sirvió en el ejército confederado, abrió un estudio en la ciudad de Nueva York y se hizo conocido como escultor, especialmente de piezas conmemorativas. En 1878, O’Donovan se convirtió en asociado de la Academia Nacional de Diseño. George Washington era uno de sus temas favoritos (elaboró, además de la escultura que tenemos en Caracas, una colosal estatua de bronce que corona el Monumento a la batalla de Trenton, New Jersey -1891-93- o la que se encuentra en la Torre de la Victoria, Newburgh, New York -1886-87-) y publicó una serie de artículos sobre retratos de Washington. Durante las décadas de 1870 y 1880 colaboró con Maurice J. Power, político, escultor y propietario de la Fundición Nacional de Bellas Artes en la producción de muchas obras de arte público”.

La plaza Washington fue declarada «Bien de Interés Cultural» el 25 de septiembre de 2009 por el Instituto del Patrimonio Cultural.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/elarchivove/status/1358422766559592455

2, 3, 5 y 8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://twitter.com/cojoilustrado/status/1275866935000006657

6 y 9. http://mariafsigillo.blogspot.com/2013/04/la-plaza-del-padre-sojo-y-washington.html

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

10. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://steemit.com/spanish/@wladimircarrera/recorrido-por-4-plazas-y-monumentos-emblematicas-en-caracas-venezuela-situacion-actual

11. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://www.pinterest.com/pin/453667362446218916/

¿SABÍA USTED…

… que el 19 de diciembre de 1925 se inaugura el Teatro Ayacucho, Caracas?

Cuando la semana pasada repasábamos la fructífera trayectoria del Alejandro Chataing (1873-1928) saltaba a la vista el hecho de haber desarrollado diferentes tipologías de edificaciones públicas, muchas de ellas ubicadas en el casco central de Caracas. Hay una en particular a la que prestaremos atención el día de hoy: la conformada por salas de entretenimiento (teatro, cine o ambas) con importantes aforos y diversas condiciones que van del Teatro Nacional (1905) al Ayacucho (1925) pasando por el Princesa (luego Rialto y hoy Bolívar) (1917) y el Capitol (1921).

1. Alejando Chataing. Izquierda: Teatro Nacional (1905). Derecha: Teatro Ayacucho (1925).
2. Alejando Chataing. Izquierda: Teatro Princesa (1917). Derecha: Teatro Capitol (1921).

Una revisión rápida permite detectar una interesante evolución, ubicándose en los extremos temporales los dos mejores ejemplos (el Nacional y el Ayacucho) que, sin embargo, se distancian el uno del otro en cuanto a expectativas, valor representativo y condiciones contextuales a las cuales se debía responder. Quizás valga la pena remarcar que el Teatro Nacional se trató de un encargo procedente del régimen de Cipriano Castro mientras el resto obedecieron a iniciativas particulares de diferente tenor. En otras palabras, el Nacional (terminado en 1905), ubicado en un terreno en esquina que le permitió a Chataing resolver un objeto autónomo, buscó emular las realizaciones llevadas a cabo por Guzmán Blanco el siglo anterior. Los otros tres ejemplos no tenían tan elevadas aspiraciones. Resueltos entre medianeras sólo la respuesta hacia la calle demandó la consideración del tratamiento en fachada donde una vez más Chataing despliega diversidad de opciones provenientes de su habilidad para manejar códigos de la más variada procedencia, con la única finalidad dar a entender que se trataba de edificios destinados para el uso en cuestión.

3. Plantas aproximadamente a la misma escala. Izquierda: Teatro Nacional. Derecha: Teatro Ayacucho

Los aforos, absolutamente ligados a las dimensiones de los solares, son otro dato interesante a considerar. En tal sentido llama la atención el hecho de que el Teatro Ayacucho (diseñado para 1300 espectadores) duplique la capacidad del Teatro Nacional (664 asientos) cifra que también fue superada por el Princesa (710). Sin duda el primero fue pensado para resolver un problema donde la funcionalidad y aprovechamiento al máximo del lote fue una variable impuesta por un propietario (V. Vallenilla Lecuna) que buscaba sacar el mayor provecho de la inversión hecha predominando la austeridad en el tratamiento de los espacios interiores (platea, balcón y gradería), mientras el segundo tenía aspiraciones de gran teatro “a la francesa”, lo que se evidencia en el diseño del vestíbulo (donde destacan las escaleras de acceso a los palcos) y de la espacialidad de la sala principal (en forma de herradura que determina la solución perimetral de las galerías de los dos pisos superiores) junto a detalles tales como el plafond del techo decorado por Antonio Herrera Toro, la lámpara central y el recargado tratamiento de los balcones.
Por el hecho de tratarse de espacios destinados a la presentación de espectáculos que albergaban numeroso público, las salas diseñadas por Chataing ofrecen la posibilidad de detectar el uso de sistemas estructurales mixtos donde la utilización del hierro empieza a tener claro protagonismo a la hora de salvar grandes luces. También permiten hacerle seguimiento el desarrollo que tuvo la aparición del cine en la capital en momentos en que la ciudad apenas sobrepasaba los 100 mil habitantes y descubría una nueva forma de entretenimiento que animaba la vida social.

Así, las crónicas señalan que el teatro Princesa (1917) fue “la primera sala para proyección cinematográfica de la capital” y que el Ayacucho (1925) se convirtió en “el primer teatro-cine de América del Sur” y “hacía alarde del más moderno sistema de proyección” en momentos en que el cine sonoro empezaba a desplazar al cine mudo. De hecho se conoce que entre 1925 y 1931 el teatro Ayacucho engalanaba las noches de estreno con su orquesta “aumentada a 40 profesores” para realizar la adaptación de muy variados programas musicales a los filmes exhibidos, y que en el Princesa hasta 1920, cuando aparecieron las máquinas que permitieron la sincronización del sonido con la imagen, era también una orquesta la que servía de telón de fondo a las proyecciones.

4. Posters de dos de las primeras películas sonoras proyectadas en el Teatro Ayacucho. Izquierda: «Ramona». Derecha: «La dama misteriosa»

De la página “Historia del cine en Venezuela” (https://historiadelcineucab.blogspot.com/2016/04/teatro-ayacucho-de-su-origen-y.html) rescatamos: “La premisa básica del Teatro Ayacucho era dar un espacio a los ciudadanos para su esparcimiento y consumo cultural, principalmente se buscaba ofrecer distintos eventos artísticos relacionados con las escenas. Y funcionaba perfectamente, su distribución permitía que todas las personas pudiesen acceder al lugar y presenciar lo que ahí sucedía. Tenía una platea, un balcón y una gradería, también había camerinos y una tramoya, pero estos espacios fueron eliminados y el espacio cambió un poco”. En 1929 mediante un sistema de cooperación comercial con el Almacén Americano (propiedad de William H. Phelps e importador de los nuevos sistemas de sonido), se proyectaron en las salas del Ayacucho las películas “Ramona” con Dolores del Río (1928, Artistas Unidos), “La dama misteriosa” con Greta Garbo (1928, Metro Goldwyn Mayer) y, posteriormente, “Canción de Amor” (1929, Art Cinema Corporation), película esta última que se promocionaba junto al disco de RCA Víctor en el que Lupe Vélez (la protagonista) interpretaba el tema central el cual podía adquirirse en el Almacén Americano.

5. Exterior del Teatro Ayacucho antes y después de su tranformación en mini-centro comercial en la década de 1990.

Por tanto, la inauguración del Ayacucho fue todo una evento dentro de la dinámica urbana de la capital y una clara demostración de la pujanza de una ciudad que empezaba a percibir el impacto de la aparición del petróleo. Como señala Iván González Viso en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “Fue edificado sobre bases coloniales, en una parcela alargada, frente al Congreso Nacional (al oeste), en pleno casco colonial. Su fachada evidencia una composición simétrica y referencias al academicismo francés. Destaca un gran arco apoyado sobre dos cuerpos sobresalientes que enmarcan el acceso principal, que se ve magnificado por cuatro columnas y una escalinata que conducía al hall de acceso”.

Volviendo a la inevitable comparación entre el Nacional y el Ayacucho, los dos más importantes teatros de Chataing, Beatriz Meza Suinaga en “Notas sobre arquitectura de Rafael Seijas Cook”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación de la FAU UCV (2011), al repasar los escritos del “arquitecto poeta”, destaca particularmente una entrevista que le realizara a Chataig la cual daría origen al ensayo “Intervius de Élite. Causerie a Chataing” (Élite, agosto de 1926) donde luego de una serie de disquisiciones preliminares es curiosamente el entrevistado (Chataing) quien interroga al entrevistador (Seijas Cook) acerca de cuál de sus obras le gusta más, “quien indica la Sala de Espectáculos del Teatro Nacional por considerar bello el conjunto y ‘…el plafond evocador; y la empolvadísima araña un calderón de luminosa musicalidad…’ pero a su vez aprovecha para preguntar en relación con la demolición del balcón apenas inaugurado el coso, mas ante la indecisión de Alejandro Chataing para responder añade ‘…¿los cantilivier que los soportaban estarían bien equilibrados?…’ (…) En relación con el Teatro Ayacucho dice ‘Demasiado americano, un afán de multiplicar en logias, una encima de las otras, sus asientos … Su ‘Nacional’ sublima el alma; su ‘Ayacucho’ con su red de vigas de dimensiones brutales, la aplasta. Hace pensar en cargas y resistencias y pesos. El primero, es concepción de un arquitecto completo… El segundo, de un Ingeniero, un calculador, un empresario’. Queda establecida la diferencia entre el ingeniero frío y calculador y el arquitecto, quien es un artista que trabaja en función del ‘alma’, concluyendo Seijas que Chataing es ‘…el colega a quien más le debe la Caracas urbana y la Caracas suntuaria’ ”

Declarado Monumento Histórico Nacional según Gaceta Oficial nº 35.441 del 15 de abril de 1994, el Ayacucho dejó de funcionar como teatro a raíz de una desafortunada intervención que se le hiciera en la década de 1990 con el fin de albergar locales comerciales y múltiples salas de cine. Aunque su fachada aún aguanta los embates del tiempo y ofrece una cierta dinámica urbana, ha perdido totalmente el encanto de la época en la que fue construido quedando su esplendor de antaño sólo en el recuerdo de los ciudadanos que lo conocieron.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela y http://guiaccs.com/obras/teatro-ayacucho/

2. https://twitter.com/CIVoficial/status/1494471372638244873 y Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. http://guiaccs.com/obras/teatro-nacional/ y http://guiaccs.com/obras/teatro-ayacucho/

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5. https://www.pinterest.com/pin/285415695110787754/ y http://guiaccs.com/obras/teatro-ayacucho/

¿SABÍA USTED…

… que en 1961 se inaugura el Distribuidor “El Pulpo”?

Desde el mismo momento en que formando parte del Plan Rotival (1939) se elaboró un “Plano de la circulación futura por las nuevas avenidas y calles”, a pesar de los aires decimonónicos de algunos tramos de la propuesta, quedó sembrada la semilla para que posteriormente, tras el “Proyecto del Plan Arterial para Caracas” planteado por Robert Moses en 1948 y luego del “Plano Regulador de Caracas” de 1951 realizado por la Comisión Nacional de Urbanismo con la asesoría del Josep Lluís Sert, Francis Violich y los propios Moses y Rotival, y el “Plan Municipal de Vialidad” (también de 1951), se impusiera una visión netamente norteamericana, convirtiéndose la capital en una ciudad de autopistas, distribuidores y viaductos que buscaba a toda costa resolver el alarmante aumento que sufrió el parque automotor de 46.000 unidades en 1946 y a 206.000 en 1955. Desde entonces el automóvil pasó a ser el dueño y señor del espacio urbano pese a que la población varió desde la década de los cuarenta hasta finales de los sesenta, de 700.000 a 3.000.000 de habitantes requiriéndose no sólo crear los dispositivos que facilitaran la fluidez del tránsito sino sobre todo enfrentar con decisión el problema del transporte público.

1. Robert Moses. Plan de las principales arterias para Caracas (1948)
2. Propuesta de Maurice Rotival para la avenida Bolívar (1959) publicada en
L’Architecture d’aujourd’hui

Como ilustración de lo que intentamos afirmar valga la pena recordar (ver Contacto FAC nº 224 del 16/05/2021) que cuando en junio de 1952 el Ministro de Obras Públicas, Gerardo Sansón, presentaba en público el Plano Regulador de Caracas elaborado en 1951, puso en evidencia cómo “además de los usos de la tierra propuestos y de las unidades vecinales que los encierran, la vialidad fue la estructuradora esencial… En primer lugar con el sistema de autopistas… Después con los alimentadores… Finalmente, con los seis sistemas internos del Plan Municipal de Vialidad, cuya sola enumeración permite, desde el presente de la capital, calibrar la magnitud del proyecto”, tal y como nos aclarará Juan José Martín Frechilla en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004).

3. MOP-Comisión Nacional de Urbanismo. Plano Regulador de Caracas (1951)
4. Junta Militar de Gobierno-Gobernación del Distrito Federal. Plan Municipal de
Vialidad (1951)
5. Gobernación del Distrito Federal-Dirección de Obras Municipales. Plan de
vialidad de Caracas (1953)
6. Circa 1954. Izquierda: Distribuidor La Bandera. Derecha: Distribuidor Plaza
Venezuela

Así, lo que en el Plan de Moses se denominó “Vía expresa Río Guaire” daría pie al desarrollo de la que fue conocida como “Autopista del Este” (posteriormente “Francisco Fajardo”) desde El Paraíso hasta Petare. Por su parte en el Plan Municipal se registra el trazado de lo que se denominó como “Acometida del Sur” germen de lo que sería la Autopista Valle-Coche que se convertiría en el principal acceso a la ciudad desde el occidente del país, derivándose de ella, una vez se concluyen los trabajos del Sistema Urbano La Nacionalidad, el distribuidor La Bandera que inyectaría a través de las avenidas Nueva Granada y Fuerzas Armadas el tránsito proveniente de la Valle-Coche al centro de la ciudad. La solución para conectar y darle continuidad a las dos vías expresas mencionadas (la autopista del Este y la Valle Coche) es lo que daría origen al diseño y construcción del Distribuidor “El Pulpo”.

7. Arriba: Distribuidor «El Pulpo» (1961). Abajo izquierda: Distribuidor «La Araña»
(1966). Abajo derecha: Distribuidor «El Ciempiés» (1972)

Serán los gobiernos democráticos surgidos a partir de 1958 los que impulsen la realización de los más importantes distribuidores viales con los cuales se identificó Caracas, los cuales le imprimieron un aire de modernidad que ya la arquitectura había anticipado en años anteriores. Bautizados con nombres de animales (criaturas dirán otros) a Rómulo Betancourt le corresponderá realizar entre 1958 y 1961 el ya mencionado “Pulpo” siendo Santiago Hernández Ron y Rafael de León Álvarez los Ministros de Obras Públicas encargados de impulsar la obra. Raúl Leoni inaugurará “La Araña”, construido entre 1959 y 1966, con Leopoldo Sucre Figarella a la cabeza de la cartera del MOP; y Rafael Caldera hará otro tanto con “El Ciempiés” en 1972 con José Curiel como su Ministro de Obras Públicas. A ellos se sumarían adquiriendo la misma denominación de distribuidores todas las derivaciones de las autopistas que permitían acceder a diferentes sectores de la ciudad (Baralt, Plaza Venezuela, Altamira, Santa Cecilia, Los Ruices, La California, por citar sólo unos cuantos) derivándose a partir de allí toda la tipología de vías que los especialistas manejan a la perfección para permitir la llegada a cada lugar específico: arteriales, colectoras y locales; alimentadores, primarias y secundarias; troncales, locales, ramales y subramales; los más convencionales de avenidas, bulevares, paseos, calles y callejuelas; o el más general de peatonales y vehiculares.

8. Distribuidor «El Pulpo». Izquierda: en plena construcción. Derecha: vistas desde
diferentes ángulos

“El Pulpo”, cuya información hoy queremos ampliar, fue una obra proyectada para ser realizada en concreto armado por el ingeniero Marcos Rafael Guerra Montes de Oca, promovida por la Dirección de Vialidad del MOP. Permite, utilizando 8 kilómetros de longitud de vías nuevas, como ya adelantásemos, la conexión entre las Autopistas Francisco Fajardo (Este-Oeste) y la Autopista Valle-Coche (El Valle).

Su trazado, que sigue estrictamente las normas establecidas para el diseño de estos dispositivos, trajo sin lugar a dudas un importante impacto ambiental y un marcada modificación del paisaje urbano del sector donde se insertó: la confluencia de los ríos Guaire y El Valle (que guiaban los trazados de las autopistas que empalmó) a la altura de los estadios de la Ciudad Universitaria, en la parroquia El Recreo, municipio Libertador.

Las características estructurales del distribuidor, visto como un objeto que en cierta medida se impone amenazante y sin miramientos al contexto, le otorgan una imagen con valor propio que adquiere en ocasiones (como cuando transcurre sobre el rio Valle y se coloca en paralelo a la conexión entre Los Chaguaramos y Colinas de Bello Monte) el aspecto de una edificación brutalista. La condición pionera de “El Pulpo”, sus pórticos gigantescos, sus columnas y estructuras superpuestas representaron en su momento una demostración de manejo audaz de requerimientos técnicos y un reto para obras posteriores que siguieron su misma línea.

Como dato adicional valga añadir que la obra había sido iniciada en septiembre de 1958 por una sola empresa: VOLCA, C.A., pero durante la construcción, debido a las dificultades asociadas a los trabajos tales como: las condiciones urbanas, tráfico intenso y las obras hidráulicas requeridas para encauzar los ríos Guaire y El Valle que convergen sobre los estribos de la obra, se decidió convocar a otras tres empresas, lográndose poner en servicio por etapas terminándose completamente en 1961.

Según la Gaceta oficial 371.827 el Distribuidor “El Pulpo” es un Bien de interés cultural por resolución del Instituto de Patrimonio cultural venezolano por formar parte del conjunto de lugares y sitios que le confieren a la Caracas moderna su identidad urbana.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. Our Architects en Caracas. Arquitectura Norteamericana en Caracas. 1925-1975, 2017

2. Marta Vallmitjana (coord.). El Plan Rotival. La caracas que no fue, 1991

3, 4 y 5. Juan José Martín Frechilla. Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna, 2004

6. https://es.dbpedia.org/page/Distribuidor_La_Bandera y https://mapio.net/pic/p-25125156/

7. https://twitter.com/padrejosepalmar/status/722433336543748097, https://es.wikipedia.org/wiki/Distribuidor_La_Ara%C3%B1a y https://primicias24.com/tal-dia-como-hoy/279524/1972-se-inaugura-el-distribuidor-ciempies-en-caracas/

8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y http://laguiadecaracas.net/31148/criaturas-de-la-ciudad-los-distribuidores-viales-de-caracas/

¿SABÍA USTED…

… que en 1983 se inaugura y en 1988 se concluye la construcción de la Plaza Brión en Chacaíto?

1. La plaza Brión en fechas próximas a su inauguración durante los años 80 del siglo XX.
2. Intervenciones urbanas que se originaron a partir de la construcción de la Línea 1 del Metro de Caracas.

Entre los lugares que Max Pedemonte incluyó en lo que denominó como “Rutas paralelas”, recorrido peatonal asociado a una secuencia de espacios urbanos ininterrumpidos que buscaba entretejer una ciudad escindida surgido a raíz de la construcción del Metro de Caracas, la Plaza Brión, ubicada en Chacaíto, Municipio Chacao, constituyó uno de sus hitos fundamentales. En el texto “Plan de recuperación urbana” con el que el Metro se presenta en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura de 1987 (donde obtuvo el Premio Nacional), y con la intención de contextualizar la serie de operaciones que se implementaron, el propio Pedemonte señalará: “Estas intervenciones arrancan desde el año 1975 con la realización del proyecto de peatonalización del área adyacente a la basílica Santa Teresa, seguidos de la Plaza Caracas y del Paseo Anauco.”

3. La Línea 1 de Metro de Caracas a la altura de Chacaíto en pleno proceso constructivo
4. Toma aérea del bulevar de Sabana Grande.
5. Otra imagen de la plaza Brión en fechas cercanas a su inauguración.

Absolutamente vinculado a lo que fue la conversión de la Calle Real de Sabana Grande en bulevar y a la construcción de la estación Chacaíto de la línea 1 del subterráneo, el que puede ser considerado una de los lugares más concurridos de la ciudad, se constituyó en el remate necesario a la operación que originó lo primero y en desahogo de lo segundo cobrando un carácter que, por haber tenido que adaptarse a las condiciones de un entorno ya construido, ha debido asumir un papel en el que se combina la movilidad y la permanencia propios de un espacio de transición y, por ende, la dificultad de ser apreciado como una totalidad.

6. La Carretera del Este.
7. La avenida Francisco de Miranda en los años inmediatamente posteriores a su inauguración.

Habría que recordar que cuando en 1947 se inauguró la Carretera del Este, vía que conectó la Calle Real de Sabana Grande con el Country Club, Altamira, Los Palos Grandes y Los Dos Caminos, el antiguo Camino Real pasó a convertirse en calzada que podría ser recorrida por el ya para entonces pujante automóvil, derivando posteriormente en la construcción de la avenida Francisco de Miranda (inaugurada en 1954), que con tres canales de circulación por lado se extendería por 8,2 kilómetros. Se conformaba así el último eslabón de un eje continuo que permitía enlazar el casco central con Petare, el cual posteriormente guiaría el trazado de la Línea 1 del Metro de Caracas. Chacaíto, por tanto, siempre fue el punto nodal donde al atravesar su quebrada en sentido oeste-este se entraba en el Municipio Sucre del estado Miranda, finalizaba la Calle Real y comenzaba la más importante arteria del este de la ciudad.

8. Fotografía de las obras de construcción de la estación Chacaíto del Metro de Caracas, 1982.
9. Plaza Brión. Planta
10. La Plaza Brión de Chacaito en la actualidad.

Como lugar estratégico y puerta de entrada, Chacaíto fue objeto de un particular cuidado para los diseñadores de la División de Arquitectura del Metro, tanto en lo relacionado a la estación que adoptaría tal denominación como de las áreas exteriores que la acompañaban. De tal manera que, una vez vencida la resistencia de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande de eliminar el vehículo como protagonista del espacio una vez concluidas las obras, y decidida la construcción del bulevar mediante un histórico pronunciamiento emanado de la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU), se allanó el camino para hacer de la renovación urbana un elemento complementario que daría origen a la incorporación del inicio de la avenida Francisco de Miranda como ensanche del bulevar y parte de un espacio peatonal de 40 x 280 mts, reforzado por los centros comerciales Chacaíto, Country y Único, que limitaban sus bordes junto a edificios de uso mixto, que es lo que conocemos como la Plaza Brión.

De la nota elaborada por María Isabel Peña para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) rescatamos lo siguiente:La difusa geometría de la plaza se configura con árboles, mobiliario urbano y elementos lúdicos, como un gran tablero de ajedrez con grandes piezas a escala humana, elementos que fomentan la permanencia del peatón. La plaza mantiene una gran actividad comercial y peatonal dado que en el sector se concentran diversas líneas de transporte que hacen de Chacaíto una estación intermodal.”

11. Izquierda: Escultura del almirante Luis Brión en la plaza que lleva su nombre, Chacaíto. Derecha: Escultura de José Martí en el cruce entre la avenida principal del Country Club y la avenida Francisco de Miranda, Chacaíto.

La escultura de Luis Brión, militar curazoleño que luchó en la Guerra de Independencia alcanzando el grado de almirante de las Marinas de Guerra de Venezuela y la Gran Colombia, lejos de buscar el protagonismo que se supone le añade la denominación del espacio, fue ubicada lateralmente en un punto intermedio rodeada de árboles. La estatua de otro prócer, en este caso de la independencia cubana, José Martí, se colocó en el cruce entre la avenida principal del Country Club y la avenida Francisco de Miranda. Cabe añadir que la escultura del almirante Brión fue registrada por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005, como una de las manifestaciones tangibles recogidas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005, mereciendo «ser restaurada, protegida y conservada».

12. La fachada sur del Centro Comercial Chacaíto hacia 2014
13. El “Cubo Virtual azul y negro” de Jesús Soto en la plaza Brión frente al Centro Comercial Chacaíto.

Cumpliendo con una de las premisas que siguieron los proyectistas del Metro, la de incorporar el arte como parte integrante de las transformaciones urbanas que a su paso provocó, cerca del Centro Comercial Chacaíto, y como parte del espacio de la plaza, se colocó la pieza escultórica de grandes dimensiones “Cubo Virtual”, de Jesús Soto, hecha con varillas en aluminio móviles, que cuelga desde una estructura en cruz metálica sobre la salida peatonal del metro hacia la superficie. Ello se añade a otro interés manifiesto por hacer del Metro algo más que un sistema de transporte y que para lograrlo buscaba sumar a la alta calidad de su construcción la consideración del ciudadano como protagonista de un importante cambio cultural y conductual, traducido en respeto y cuidado por las instalaciones y el servicio, que durante muchos años logró introducir entre sus usuarios y que lamentablemente se ha perdido en nuestro días.

Si bien la Plaza Brión, dada su reciente data, carece de la tradición histórica de otros lugares de la ciudad, poco a poco ha ido forjando un sitial como punto de concentración de significativas manifestaciones políticas realizadas en los últimos veinte años. Hoy, afectada por el intenso uso y la falta de mantenimiento sigue cumpliendo el importante rol que le dio origen como parte de los espacios bien equipados con el mobiliario adecuado que, según palabras de Max Pedemonte,  han “permitido al peatón recuperar por fin en esta ciudad su derecho a caminar por ella, y de poder compartirla, al menos en paridad de condiciones, con esa especie de centauro mitad humano y mitad automóvil que se había hecho su dueño”.

Esta importante lucha pionera, lejos de haber concluido, todavía continúa de la mano de otros actores sociales.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/451134087665612073/

2. Max Pedemonte, Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas, 1983

3. https://www.pinterest.com/pin/393994667383457849/

4 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

8. https://www.pinterest.com/pin/496592296387783755/

9. http://guiaccs.com/obras/plaza-brion/

10. https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_Bri%C3%B3n

11. http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2019/01/almirante-luis-brion.html y http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2014/01/jose-marti.html

12. http://guiaccs.com/obras/centro-comercial-chacaito/

13. https://arnoldorangel.wordpress.com/2014/02/07/dia-7-un-caballito-de-mar-al-trote/