Archivo de la categoría: ¿Sabía usted…?

¿SABÍA USTED…

… que el 6 de septiembre de 1940 es inaugurado el Teatro Boyacá?

El sobrio y elegante Teatro Boyacá, proyectado por Carlos Guinand Sandoz (1889-1993) con la colaboración del arquitecto de origen belga Henry Brons, fue considerado como una de las más notables edificaciones de su tipo en la ciudad desde el momento mismo de su apertura.

1. Ubicación del Teatro Boyacá en la urbanización San Agustín del Norte sobre la avenida Este 10.

Se ubicó sobre la avenida Este 10 (hoy Lecuna) entre las avenidas Sur 11 y Sur 9 (muy cerca del Nuevo Circo de Caracas) en la ya para entonces consolidada urbanización clase media San Agustín del Norte, iniciativa del Sindicato Prolongación de Caracas, constituido por Juan M. Benzo, Santiago Alfonso Rivas, Tomás Sarmiento, Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi Lairet, quienes adquieren terrenos que formaban parte de la antigua Hacienda La Yerbera y de las vegas del Río Guaire. Igualmente, su proximidad a la urbanización El Conde lo convirtió en sitio de reunión de los pobladores de las que fueron dos de las primeras ampliaciones de la trama urbana del centro de la ciudad de Caracas hacia el este.

Guinand, quien se gradúa en el Technische Hochschule, Munich, Alemania, en 1913, regresa a Venezuela en 1915, y revalida su título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela en 1936, diseña el teatro en estilo art-déco constituyéndose en referencia de dicha tendencia dentro del uso cinematográfico para el que estuvo destinado.

Su fachada, en la que predomina la presencia del volumen cúbico que contiene la sala de espectadores, se aligera a partir del vacío conformado por un pórtico que contiene, simétricamente dispuestas, cuatro columnas cilíndricas separadas delicadamente por paños de bloque de vidrio que iluminan el foyer, lográndose definir una ventana urbana de proporciones monumentales que apela a un ritmo emparentado con la arquitectura clásica.

2. Fachada principal (norte) del Teatro Boyacá.

El volumen cúbico ya señalado, se eleva a partir de un basamento de mármol negro diseñado con proporciones áureas, para permitir el acceso independiente desde la calle tanto al confortable hall que precedía a las localidades de patio como al balcón y la galería ubicados en la parte superior y posterior, tradición espacial impuesta durante los años treinta. A la vez, se encuentra bordeado simétricamente por tres lucernarios circulares dispuestos de lado y lado y cinco más que rematan su frontón, lográndose con ello obtener una composición equilibrada y limpia. Valga añadir que el juego compositivo utilizado en la fachada se reprodujo en un pórtico similar que se utilizó como boca del escenario interno.

3. Vista interior de la sala.

La solución estructural adoptada convirtió al Teatro Boyacá en el cine de mayor área libre y sin columnas intermedias construido hasta el momento en la capital (24 metros de luz). Tal y como se señala en la nota elaborada para el catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998) a cargo de Carmen Araujo y William Niño Araque, “el sistema de soporte está conformado por un conjunto de pórticos de concreto que permiten el desarrollo de esta espacialidad fluida. La inmensa viga de concreto, además de un alarde tecnológico para la época, permite recoger todo el peso del balcón a todo lo ancho de la sala, constituyendo una experiencia espacial novedosa”.

4. Detalles del espacio del vestíbulo.

Otro tema destacable dentro del diseño del Teatro Boyacá fue el esfuerzo llevado adelante para entender la edificación como un todo integrado, donde arte y arquitectura intentan fusionarse a través del uso cromático de los materiales utilizados como revestimiento, en pisos y cerramientos donde predomina el color negro. A ello se suma la incorporación de enormes murales realizados por el artista Rafael Rosales, “los cuales, pintados en dorados sobre zócalos en negro, reseñaban una referencia inmediata al edificio de la RCA del Rockefeller Center de Nueva York”. Las butacas eran de cuero de dos colores y los pisos eran de granito en diversos tonos de gris y negro.

Como no se descuidó ningún detalle, el nombre del teatro realizado en relieve, estaba perfectamente proporcionado y colocado en la fachada, acentuando su elegante y monumental aspecto.

En resumen, el Teatro Boyacá contó con un considerable aforo de 1.597 puestos: 741 en patio, 506 en balcón y 350 en una galería ubicada detrás del balcón.

Guinand, uno de los más importantes arquitectos de Venezuela durante el siglo XX, quien encabezó la generación que impulsó la modernización de Caracas entre 1920 y 1970, desde su regreso al país en 1915 hasta la construcción del Teatro Boyacá enfocó su práctica en viviendas privadas (donde destaca la suya propia en El Paraíso) predominando entonces el estilo neocolonial. Completó entre 1928-29 los diseños para la ejecución del Caracas Country Club Golf House y construyó entre 1933-1935 el conjunto original, inicialmente proyectado en mission style por el arquitecto californiano Clifford Wendehack, para la urbanización homónima. En 1930 proyecta la Policlínica Maracay, mientras en Caracas realizaba la Policlínica Caracas finalizada en 1932. En 1934 realiza la moderna edificación del Ministerio de Fomento (hoy Vicepresidencia de la República), obra encargada por el Ministerio de Obras Públicas, de corte beauxartiano. En 1935 realiza la nueva sede del Club Alemán en El Paraíso, donde evidencia sus vínculos con el art-déco y sus referencias con la arquitectura wrightiana, en especial el Templo Unitario de Oak Park (1906).

5. Carlos Guinand Sandoz. Ministerio de Fomento 1934-35.
6. Carlos Guinand Sandoz. Casa Taurel (1938-1940) y Club Alemán (1935)
7. Carlos Guinand Sandoz. Sanatorio Antituberculoso (1939).

En 1938 forma parte de la Comisión Nacional de Urbanismo, donde trabaja junto a Rotival, Lambert y Prost en el Plan Rector de Caracas publicado en 1939. Entre 1938 y 1940 proyecta y construye la Casa Taurel (art-déco) en la Urb. Los Caobos y en 1939 realizó una de las obras más ambiciosas: El Sanatorio Antituberculoso en Antímano que fue uno de los logros más importantes en materia de asistencia pública para Venezuela. De comienzos de la década de 1940 serán: la Urbanización Pro-Patria Venezolana (1939-1940) -317 casas junto con su plaza, parque deportivo, la casa-club (casa del obrero) y la capilla-, el teatro Continental (remodelación, 1941) y el puente art-déco sobre el río Guaire hacia la Urbanización Las Mercedes (1941). En la misma década proyectó y construyó importantes residencias privadas en lenguaje neohispanista, en diversas urbanizaciones de Caracas, entre ellas la Casa Gathmann en La Florida y su residencia familiar Atapaima en la Urb. Los Chorros (1943-1944 y ss.).

8. Vista del Teatro Boyacá en 1968, pocos meses antes de su demolición, agredido en su fachada principal con la colocación de un aviso luminoso de plástico.

Tras una larga agonía que también persiguió a las más importantes salas de cine de la capital, el Teatro Boyacá fue cerrado en 1963 y finalmente demolido en 1969. Ligada a su desaparición asociada a la finalización de la construcción de la avenida Lecuna en 1970, el Boyacá tuvo una vida paralela y simultánea con otra importante edificación de gran calidad ubicada pocas cuadras más hacia el este (en Puente Mohedano, El Conde) que corrió con la misma suerte: el edificio de A. Planchart y Cía. Sucr. C.A. concesionario de vehículos inaugurado en 1947 propiedad del empresario y mecenas, Armando Planchart Franklin y diseñado por el ya mencionado arquitecto norteamericano Clifford Wendehack.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 2, 3, 4, 5 y 7. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998)

  1. https://guiaccs.com/planos/ultimo-plano-de-razetti/

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época (1998)

8. Colección Crono Arquitectura Venezuela

¿SABÍA USTED…

… que el 2 de agosto de 1891 es inaugurado el Pasaje Linares?

1. Postal que recoge una imagen del Pasaje Linares a comienzos del siglo XX. La toma sur-norte muestra al fondo el Mercado Municipal de San Jacinto y más atrás El Ávila.

Dentro de los postulados de las Leyes de Indias que rigieron la fundación de ciudades a todo lo largo y ancho de la América Hispana, la manzana junto a la calle y la plaza era considerada como elemento estructurante y pilar fundamental en la morfología urbana. En el caso de Caracas, según el plano de 1578, cada manzana estaría dividida en cuatro partes destinada cada una para ser ocupada por una casa, salvo cuando se le abría espacio a la colocación de la una iglesia (como es el caso de la Catedral frente a la Plaza Mayor), o cuando una entera se destinaba a la ubicación de una edificación de cierta envergadura (como fue el convento de San Francisco, por ejemplo). La estructura del damero fundacional de 25 cuadras, se mantuvo prácticamente inalterada durante la colonia, registrándose posteriormente modificaciones en las que la manzana, aunque empezó a perder su condición cuatripartita original, conservó su integridad como bloque continuo rodeado por cuatro calles.

2. Izquierda: Damero fundacional 1578. Derecha: Detalle del plano de Ricardo Razetti de 1897 donde ya aparece el Pasaje Linares en la manzana resaltada.

Las características arriba descritas se verán alteradas por primera vez en 1891 cuando, por iniciativa del comerciante, empresario, banquero, filántropo, político y promotor Juan Esteban Linares se produce una ruptura de la manzana tradicional del casco fundacional para comunicar en sentido norte-sur la plaza de San Jacinto (creada en 1610 en el cuadrante noroeste de la cuadra, aledaña al convento del mismo nombre, cuya importancia creció cuando en 1809 remplazó a la Plaza Mayor como mercado), con la avenida Este 4 (hoy Universidad). Linares, propietario de buena parte de la manzana, construirá, apegado a lo que se recoge a través de la definición de “pasaje” adaptado a tradición europea, un paso público que, a modo de paseo comercial a cielo abierto, estará definido por edificaciones continuas enfrentadas de tres plantas cada una, que albergarán actividades comerciales.

3. Dos imágenes del Paseo Linares del primer cuarto del siglo XX.

Con la altura que se le dio a los edificios que conforman el bien proporcionado espacio, se produciría una segunda ruptura con los cánones tradicionales, ya que se trataba de la primera ocasión que una construcción de carácter privado alcanzaba los tres pisos en el centro de la ciudad. Así, teniendo ambos inmuebles su fachada sur hacia la avenida Este 4, el primero, de mayor envergadura ubicado al oeste, daría su frente tanto al pasaje (caracterizado por la sucesión de altos vanos de puertas y ventanas con arcos rebajados y balcones de metal ornamentados), como al tramo que va de Traposos a San Jacinto, ubicando su fachada oeste de cara a la Casa Natal del Libertador, y su fachada norte sobre la Plaza San Jacinto. El segundo inmueble, menos voluminoso, ofreció su fachada oeste (con elaborados balcones de hierro) al pasaje, apareándose con la edificación contigua ubicada al este dando su cara norte hacia el antiguo Mercado Municipal de Caracas.

Linares quien da su apellido para nominar el espacio, nacido en La Guaira en 1847, todo un optimista en una época como lo fue el fin de siglo XIX venezolano que para nada alentaba el optimismo, será según Eduardo Casanova en “El Pasaje Linares: Caracas se quema, se quema Caracas…” artículo publicado el 20 de agosto de 2010 en https://www.facebook.com/eduardo.casanova.s, “todo un potentado de su época, muy parecido a lo que en la nuestra será Eugenio Mendoza Goiticoa”. A los diecisiete años, en 1864, cuando acababa de terminar la Guerra Federal, Linares se inició en el comercio y “a sus treinta años (1877) …ya figura públicamente, quizá por el apellido del sucesor de Guzmán Blanco, el Presidente Linares Alcántara… convertido en un empresario, fundando en Caracas y otras ciudades varias Panaderías Municipales, que recibían subsidios y vendían a precios regulados, lo cual, sin duda, es un excelente negocio”.

4. Izquierda: Juan Esteban Linares en 1896 retratado por Martín Tovar y Tovar. Derecha: Edificio sede del Banco de Venezuela de Sociedad a Traposos en 1924.

Para 1883 Linares ya no era panadero. “Hizo excelentes negocios que lo convirtieron en un rico de verdad… Visto que Guzmán tenía manía por lo francés, don Juan Esteban montó una casa de importación y exportación, J.E. Linares & Cía., con sucursal en París. En 1883 está entre los que acompañan al general Manuel Antonio Matos, primer concuñado de la república, en la promoción del Banco Comercial de Venezuela, cuya finalidad inicial es la de satisfacer las necesidades del sector privado pero ya en 1884 recibe autorización para trabajar con cuentas del gobierno. Es ese el banco que en 1890 se convierte en el Banco de Venezuela, y en él tiene Linares grandes intereses. También es de los fundadores de la Cervecera Nacional y de la Electricidad de Caracas”. En 1893, dando salida a su vena filantrópica, Linares edificaría el primer hospital de niños de Caracas: el hospital Linares, hoy hospital Carlos Bello, perteneciente a la Cruz Roja Venezolana.

Cuenta Casanova que finalizado el último mandato de Guzmán Blanco y derribadas las efigies que el Ilustre Americano erigiese a su persona, “la cabeza de una de las estatuas de Guzmán, el Manganzón de El Calvario, fue a tener a la casa de Juan Esteban Linares, que con mucho humor le puso una gorra de hojalata, como para que todo el que la viera recordara lo débiles que son los andamios que los políticos arman para trascender, para que sus nombres queden grabados en la piedra de la eternidad, que dura apenas unos años más que ellos mismos, si es que duran”.

5. Diferentes vistas del Pasaje Linares. Arriba: último cuarto del siglo XX. Abajo: luego de 2011

Desde su apertura a finales del siglo XIX el pasaje se convirtió en uno de los puntos de mayor vitalidad urbana durante las primeras décadas del XX, pudiéndose considerar como pionero de los centros comerciales de la ciudad. Entre los distintos negocios que allí se ubicaban se encontraban «El Casquillo de Oro», «La Vela de Oro», «El Cirio de Oro» o el «Cinco de Oro». También estaban el «Bar Nube Azul», «El Detal Español» y el «Restaurante El Faro», “muy conocido para la juventud de entonces, quienes frecuentaban este lugar para almorzar y además compartir con el resto de comensales sus propias creaciones literarias y crear tertulias de este tipo entre poetas y escritores y cualquiera que estuviese presente”, según hemos podido recoger del artículo “El Pasaje Linares: la historia antes de los paraguas” publicado en el blog La Guía de Caracas el 15 de junio de 2019 (http://laguiadecaracas.net/28673/el-pasaje-linares-antes-de-los-paraguas/). Más adelante, ese dinámico espacio urbano llegó a conocerse como “la calle de las piñatas”, ya que “hubo una época en la que la actividad comercial de esta zona giraba en torno a ese rubro, y las piñatas se convirtieron en un ícono del lugar. Muchos de estos locales permanecen y se encuentran dentro del mercado, pero otros fueron cerrados”, se apunta en el artículo ya citado.

6. Dos tomas del «Cielo de sombrillas» colocado en el Pasaje Linares en 2019.

Cerrado definitivamente al tránsito vehicular en 1975, las fachadas del Pasaje Linares fueron rehabilitadas en 2011 luego del incendio que lo afectó severamente en 1996. Más recientemente, en 2019, se convirtió de nuevo en noticia debido al “Umbrella sky” (o «Cielo de sombrillas») con el que fue cubierto por iniciativa de la Alcaldía de Caracas, siguiendo la iniciativa emprendida por la ciudad portuguesa Agueda, que en 2011 creó una decoración barata y a la vez llamativa para las zonas comerciales, tendencia que se expandió y se encontraría luego en varias ciudades de Francia, España y Estados Unidos. En aquel momento más de 200 paraguas decoraron y dieron sombra al lugar convirtiéndolo en atracción para transeúntes y curiosos, siendo objeto de custodia por efectivos de los cuerpos de seguridad a diferencia de otras zonas del centro de la ciudad.

Ante la pregunta formulada desde el blog La Guía de Caracas: “¿Cómo recuerdas y reconoces al Pasaje Linares? ¿Como el pasaje de los paraguas o como un importante centro comercial con valor histórico y patrimonio de la ciudad?”, que apunta a valorar el pasado sin quitar importancia a las iniciativas respetuosas que puedan surgir en el presente, no cabe duda que en este lugar nos encontramos con el claro testimonio de una época en la que la influencia europea en la concepción de la arquitectura de la capital era notable.

El pasaje, que se inserta dentro del Conjunto Urbano de San Francisco, fue declarado Bien de Interés Cultural según Gaceta Oficial nº 36.762 del 11 de agosto de 1999.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/caracascuentame/status/1255207515350085633

2. http://guiaccs.com/planos/el-primer-dibujo-de-caracas/ y http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-de-razetti/

3. https://www.pinterest.com/pin/367536019588552689/ y https://m.facebook.com/caracasretro/photos/el-fuego-devel%C3%B3-alcurnia-del-pasaje-linares-con-105-a%C3%B1os-de-construido-el-pasaje/428817442210/

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

5. https://ar.pinterest.com/pin/707417053950145501/, http://guiaccs.com/obras/pasaje-linares/, http://portaldelahistoriadecaracas.blogspot.com/2010/06/pasaje-linares.html y https://www.facebook.com/TE-ADORO-Venezuela-139521676204628/

6. https://elsumario.com/paraguas-multicolores-embellecen-el-pasaje-linares-en-caracas/ y https://www.facebook.com/SitiosVenezuela2018/posts/383325075717536/

¿SABÍA USTED…

… que el 1 de noviembre de 1948, luego de dos años de construcción y equipamiento, se inaugura el hotel El Conde?

En pleno proceso de “americanización” de los hoteles capitalinos, iniciada con la construcción del hotel Ávila (1942) y continuada con los hoteles Waldorf (1944), Potomac (1948) y Astor (1950), ubicados todos en San Bernardino, primer distrito petrolero de la ciudad según ha determinado Henry Vicente, El Conde levanta la mano para señalar que el casco histórico aún es una buena opción para invertir en ese negocio. Así aparece señalado en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/).

Ubicado en la esquina del mismo nombre, el hotel El Conde se distinguió en su momento por ser el primero que se construyó en el país con una estructura hecha totalmente de hierro. Fue puesto en servicio con 135 habitaciones, salones para reuniones y servicios complementarios, tales como una agencia de viajes en el lobby que en los años 50 pasó a ser ocupada por la aerolínea Avensa, creada en 1943 y propiedad de la familia Boulton.

Junto al hotel Ávila, El Conde con el tiempo se fue ganado un sitio importante como hospedaje de políticos, diplomáticos, artistas internacionales y toreros. También se registra que Don Rómulo Gallegos, político y escritor venezolano, vivió allí por largas temporadas.

1. Izquierda: Louis Armstrong fotografiado en Caracas en una de sus presentaciones. Derecha: El escritor, político y ex-presidente de la República Rómulo Gallegos (1884-1969)
2. La compañía ‘Teatro Griego del Pireo’ con su gran actriz Aspasia Papathanassiou cuando se hospedaron en el hotel El Conde en 1965

Sin embargo, en el recuerdo de Sidorkovs resaltan dos hechos que detalla con precisión en su escrito de memoria. El primero tiene que ver con la llegada por primera vez al país del célebre trompetista, músico y cantante de jazz Louis Armstrong quien el 29 de noviembre de 1957, al dirigirse al hotel Tamanaco a registrarse, fue informado de que la instalación se encontraba llena. “Eran los tiempos en los cuales en Caracas, tanto en el Hotel Tamanaco, así como los cines Lido de El Rosal y el Broadway de Chacaíto no se admitían personas de raza negra. (…) Ante este bochornoso racismo impuesto evidentemente por los estadounidenses en un país en el que predominaban los mestizos y los mulatos, alguien tuvo la idea de trasladar a ‘Satchmo’ al Hotel El Conde, en el cual fue el reverso de la moneda, considerándolo Huésped de Honor, ya que en ese tiempo ya era una figura legendaria, le dieron la Suite Presidencial. Fue tan relevante este tratamiento, que cuando Armstrong regresó a principios de los años sesenta, una vez cambiado el Gobierno, en lugar del Hotel Tamanaco previsto fue directamente a Hotel El Conde”.

También rememora Sidorkovs cómo en el hotel que hoy nos ocupa “en octubre de 1965 se hospedó la compañía ‘Teatro Griego del Pireo’ con su gran actriz Aspasia Papathanassiou, que interpretó en griego los dramas de ‘Electra’ y ‘Medea’ en el Aula Magna de la UCV”.

Otro rasgo con el cual competía El Conde con el hotel Ávila era por realizar las mejores fiestas de Carnaval en sus suntuosos salones, acompañadas de los más conocidos artistas y orquestas de los años 50 y 60 del siglo XX.

La céntrica ubicación del edificio, lo cual ha hecho que aún sea muy visitado y requerido, obliga a adentrarnos en el origen del nombre de la esquina que ocupa y con ello repasar algo de su importancia dentro de la historia de la capital.

3. Imagen del siglo XIX de la esquina de El Conde viendo hacia la esquina de Principal con la Catedral de Caracas al fondo. La primera casa a la izquierda es la del Conde de San Javier y la segunda a la derecha es la del Conde de La Granja.

Es así que cuando aún Venezuela era colonia española, a finales del siglo XVIII “dos eran los condes de título nobiliario que vivían en la esquina de su nombre: Don Antonio Pacheco, Conde de San Javier y Don Fernando Ignacio de Ascanio, Conde de La Granja”, de acuerdo a lo apuntado en el blog “Caracas en retrospectiva” por María F. Sigillo (http://mariafsigillo.blogspot.com/2010/08/esquina-del-conde.html). El Conde de San Javier, vivía allí desde el año de 1732 y el Conde de La Granja desde 1795.

La casa del Conde de La Granja estaba situada en el sureste de la actual esquina del Conde en dirección hacia la esquina de Principal. De lo que se recoge del blog “Viajar y celebrar. Travel blog by Bea” (https://www.viajarycelebrar.com/single-post/2018/03/15/la-calle-m-c3-a1s-aristocr-c3-a1tica-de-caracas-de-la-esquina-el-conde-a-la-esquina-de-ca), “allí había vivido en el s. XVII su tío más famoso, el historiador y militar Teniente General José Oviedo y Baños, autor de ‘La Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela’. Don Fernando se mantuvo del lado del rey al momento de declararse la Independencia de Venezuela. En 1814, se dirigió al pueblo del Valle, en la entrada de Caracas, para entrevistarse con el terrible Boves y manifestarle su apoyo, pero fue fusilado allí mismo por las tropas del temible guerrillero. Su cuerpo fue enterrado el día 10 de julio del mismo año en la Catedral de Caracas, con el hábito de La Merced. (…) El Conde de la Granja no tenía herederos. La casa pasó a unos sobrinos y mucho después fue adquirida por la familia Boulton. Sería derribada hacia 1925 para la construcción de la parte norte del ‘Pasaje del Capitolio’, que todavía hoy existe. Los historiadores señalan que el portón de esta casa se dejó en pie al ser construido el pasaje, pero no sobrevivió a posteriores remodelaciones. En la esquina, a un lado del pasaje, se construyó en 1948 el famoso Hotel El Conde, que hoy en día sobrevive en el mismo lugar”.

4. Pasaje Capitolio cuya mitad norte ocupa el terreno donde se ubicaba la casa de don Fernando Ignacio de Ascanio, Conde de La Granja.

Sigillo, por su parte, complementa su explicación señalando que «Los cronistas dicen con justa razón que la ‘Esquina del Conde’ debía llamarse en propiedad de ‘Los Condes’», debido a que, como ya se señaló, frente a la casa solariega del Conde de San Javier, estaba situada la del Conde de La Granja. También en la misma tónica indica que “Hacia el norte estuvo situada la casa de los Condes de Tovar, cuyo título les fuera concedido el año 1771”, hoy transformada en el Edificio de Correos. De aquí que el trecho entre Conde y Carmelitas para algunos sea considerado como “La calle más aristocrática de Caracas”.

5. Izquierda: Portada de la casa del conde de San Javier, demolida. Derecha: Edificio de la Biblioteca Metropolitana de Caracas Simón Rodríguez (anterior sede del Ministerio de Educación), construido en el terreno que ocupaba la casona del Conde de San Javier.

El Conde de San Javier, “adquirió su título mediante el pago al rey de 22000 ducados ya que era un rico hacendado de las mejores vegas de café y cacao” y ocupó la casa situada justo en la parte noreste de la esquina en 1736, fecha en que termina de construirse. Posteriormente, “en esa casona se instaló la Junta Suprema de Caracas Conservadora de los Derechos de Fernando VII, el 20 de abril de 1810 y, en 1811, se congregaron en sus salones los Diputados del Primer Congreso de Venezuela. Muchos años después, en ella se encontraba la Imprenta Nacional, después ‘El Eco Venezolano’ y por último ‘El Nuevo Diario’, órgano de la dictadura de Juan Vicente Gómez. La mansión fue demolida en 1935 para que allí se construyera, según proyecto del ingeniero Guillermo Salas y por decreto de 1934, el Palacio de Agricultura, sede del Ministerio de Salubridad y Agricultura y Cría, edificio que en 1936 en vista de los cambios que se sucedieron en el país tras la muerte de Gómez, se destinará para ser la sede del Ministerio de Educación. Desde entonces es considerado uno de los símbolos del inicio de la modernización de la ciudad. Hoy en día es la sede de la Biblioteca Metropolitana de Caracas Simón Rodríguez, Área Ciencias Sociales y Humanidades”, reconversión terminada en 1983 que estuvo a cargo del arquitecto Lesmes Castañeda.

6. Publicidad del hotel El Conde de los años 1950.
7. Fotos recientes de las instalaciones del hotel.
8. Vista hacia el sur desde uno de los pisos superiores del hotel El Conde.

El hotel El Conde es vendido en el año 1973 a la Asociación Nacional de Hoteles de Venezuela (ANAHOVEN). En la actualidad, aún en plena actividad, tiene todas las comodidades de un hotel tres estrellas y goza de un buen estado de mantenimiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. https://caracascuentame.wordpress.com/2017/02/01/un-breve-paseo-por-aquella-caracas-de-5-estrellas/ y

2. https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/ y https://contrapunto.com/cultura/en-claves-estas-son-las-obras-de-romulo-gallegos-a-135-anos-de-su-nacimiento/

3. https://www.viajarycelebrar.com/single-post/2018/03/15/la-calle-m-c3-a1s-aristocr-c3-a1tica-de-caracas-de-la-esquina-el-conde-a-la-esquina-de-ca

5. https://www.pinterest.com/pin/587438345118427689/ y Colección Crono Arquitectura Venezuela

6. https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/

7. http://www.readytotrip.es/hotels/Venezuela/Caracas/hotel-el-conde/, http://hotel-el-conde.caracas-hotels-ve.com/es/#photo y https://www.booking.com/hotel/ve/el-conde-caracas.es.html?activeTab=photosGallery

8. https://www.booking.com/hotel/ve/el-conde-caracas.es.html?activeTab=photosGallery

¿SABÍA USTED…

… que en 1928 es inaugurada la que hoy se conoce como Plaza Sucre en Catia?

1. Inauguración de la Plaza «Juan Crisóstomo Gómez» (hoy Plaza Sucre), 1928.

La determinación del origen formal del espacio urbano ocupado por lo que hoy se conoce como la Plaza Sucre, al comienzo de la avenida del mismo nombre en Catia, merece como mínimo una explicación. Se trata, en principio, del punto por el cual primero la carretera abierta en 1845 (inaugurada por el presidente Carlos Soublette) y luego el ferrocarril La Guaira-Caracas puesto en funcionamiento en 1883 por Guzmán Blanco hacían su entrada en la capital, y donde este último tras culminar su ascenso, tomaba rumbo a la estación Santa Inés en Caño Amarillo. La carretera hacia La Guaira, que contará con un nuevo trazado a partir de 1920 cuando Juan Vicente Gómez la reinaugura con entrada en Plan de Manzano, se empalmaría con el “Viejo camino del Oeste” para marcar el eje sobre el que se construiría luego la avenida Sucre. Esta circunstancia marcó un sostenido crecimiento demográfico del lugar produciendo en la zona de Catia un considerable aumento en la migración hacia allí y la consolidación de caseríos y barrios ya existentes.

2. Izquierda: Trazado del Ferrocarril La Guaira-Caracas inaugurado en 1883. Derecha: Trazado de la carretera Caracas-La Guaira reinaugurada por Juan Vicente Gómez en 1920.
3. Izquierda: Juan Crisóstomo Gómez, desde 1915 Gobernador del Distrito Federal y desde 1922 Primer Vicepresidente de Venezuela. Derecha: Fotografía del día del entierro de Juancho Gómez en 1923 con el Benemérito en el centro.

Pero no será sino hasta 1923 cuando, según acuerdo del Concejo Municipal del Distrito Federal, se decrete “por disposición del Presidente Constitucional de la República” la construcción de “una Plaza en el extremo occidental de la ‘Avenida Sucre’ denominada ‘Plaza General Juan C. Gómez’”. Inaugurada finalmente en 1928 de acuerdo a “los planos e indicaciones del Ingeniero Municipal” que incluían la ubicación en el centro del espacio de un busto en bronce, con la creación de la plaza Juan Vicente Gómez buscaba reivindicar la figura de su hermano Juan Crisóstomo (“Juancho”), asesinado en su habitación del Palacio de Miraflores en 1923 cuando ostentaba los cargos de Primer Vicepresidente de la nación y de gobernador del Distrito Federal. Cabe destacar que los cinco años transcurridos entre la perpetración del crimen de Juancho Gómez y la inauguración de la plaza sirvieron al Benemérito para confirmar las sospechas, luego de determinarse que el capitán Isidro Barrientos fuese el autor material del hecho, del involucramiento de quien fuera su primera concubina, Dionisia Bello, en el mismo y con ello su destierro a Francia poco después del asesinato, siguiéndole los pasos en 1925 su hijo Juan Vicente inmiscuido también en el magnicidio.

4. Trazado de la Nueva Caracas proyectada en los terrenos de Catia en 1929 mostrado en el Plano de Caracas y sus alrededores de 1941.

Tal y como recogen María Isabel Peña e Izaskun Landa en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), cuando “en 1929, el Sindicato Nueva Caracas promueve en la zona la construcción de un gran trozo de ciudad, en un terreno plano luego de atravesar un cuello entre cerros, desde el casco fundacional y en sentido noroeste, donde se desarrollaron unas 58 manzanas (rectangulares y cuadradas) diseñadas por el ingeniero Oscar Ochoa”, será el espacio ocupado por la plaza “Juan Crisóstomo Gómez” el que articulará el eje central del trazado en sentido noroeste-suroeste constituido por la avenida España, con el “Viejo Camino del Oeste” conocido como avenida Sucre desde 1922, que se desarrollaba hacia el este y permitía la llegada desde Catia al centro de Caracas.

5. La Plaza Sucre en la década de los años 40 del siglo XX cuando aún no había sido trasladada la estatua ecuestre del Gran Mariscal de Ayacucho.

Tras la muerte de Gómez a finales de 1935, la plaza “Juan Crisóstomo Gómez”, por presión popular que culminará con el derribo del busto que la presidía, pasa a denominarse “Agustín Codazzi”. Cuando en 1936, junto a San Agustín, Catia y sus alrededores son finalmente convertidos por el Concejo Municipal del Distrito Federal en la parroquia Sucre, se da pie para que dicha entidad acuerde el 11 de noviembre de 1941 “denominar Plaza Sucre, la llamada hasta ahora Plaza Agustín Codazzi”, lo cual no impidió que dejase de ser conocida popularmente como “plaza Catia”.

Será después de 1951 que el espacio pasará a estar presidido por una imponente estatua ecuestre del Mariscal de Ayacucho, realizada en París en 1922, obra del reconocido escultor venezolano Lorenzo González (1876-1948). La escultura estuvo colocada desde su llegada a Venezuela en 1922 en el cruce de la avenida San Martín con la 19 de diciembre (luego 9 de diciembre y hoy Washington) que conduce tras pasar el Puente 9 de diciembre hacia El Paraíso, y allí se mantuvo al menos hasta que finalizó la construcción del edificio Sede de la Junta de Beneficencia Pública del Distrito Federal, inaugurado en 1951 y diseñado por el arquitecto Doménico Filippone.

6. Foto de la estatua ecuestre de Antonio José de Sucre, obra de Lorenzo González, ubicada en el cruce de la avenida San Martín con 9 de diciembre al inaugurarse en 1951 el edificio sede de la Junta de Beneficencia Pública del Distrito Federal, diseñado por el arquitecto Doménico Filippone.

La afirmación de que la escultura de Sucre muy probablemente haya pasado casi 30 años en su ubicación original al norte del Puente 9 de diciembre hasta su traslado a la plaza Catia, tiene asidero en la fotografía tomada en 1951 en momentos en que se inauguraba el edificio de la Beneficencia. De su pedestal neoclásico original en mármol se desconoce el destino ya que cuando es reubicada se diseña y construye uno nuevo que es el que hoy conocemos.

De la información obtenida del blog “Caracas cuéntame” y en particular de la entrada titulada “Catia existía mucho antes a la fundación de Santiago de León de Caracas”, de gran utilidad para la elaboración de esta nota, con respecto al lapso transcurrido entre el cambio de nombre de la plaza Agustín Codazzi por Plaza Sucre (1941) y el traslado del monumento ecuestre de Sucre a dicho lugar (1951) no se tiene información de si allí existió “una estatua o busto alusivo al Héroe de Ayacucho, antes de la colocación de la obra del escultor Lorenzo González. (…) La duda surge puesto que en el acuerdo de cambio de denominación de nombre de la plaza Agustín Codazzi por la de Sucre, no se hace mención alguna sobre la colocación de una escultura distinta a la que posee actualmente”.

7. Dos tomas recientes de la Plaza Sucre.

Desde 1983 con la inauguración de la Línea 1 del Metro de Caracas (Propatria-Palo Verde) la plaza Sucre, donde se encuentra una de las estaciones del subterráneo, marca el inicio del Bulevar de Catia (construido en lo que fue la avenida España), red de espacios públicos superficiales que llega hasta La Silsa, e incluye la plaza Pérez Bonalde.

La plaza a la que hoy hemos dedicado esta nota fue remodelada por completo y reinaugurada en 2008 anexándosele un espacio de 600 m2. En diagonal a una de sus esquinas, al sureste, se encuentra ubicado el Teatro Catia, abierto al público en 1940.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. http://epaleccs.info/catia-rebelde-en-febrero/

2. https://www.pinterest.com/lrgarater/ferrocarril-la-guaira-caracas/ y https://www.facebook.com/LaguairaenRetrospectiva/photos/mapa-carretera-vieja-caracas-la-guaira/354417928028809/

3. https://correodelara.com/http-bit-ly-2makoyk/ y https://camaradecaracas.com/ocurrio-aqui/magnicidio-en-el-palacio/

4. http://guiaccs.com/zona-2/

5 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

7. https://mapio.net/pic/p-76234086/ y http://guiaccs.com/obras/plaza-sucre/

¿SABÍA USTED…

… que en 1956 se inaugura la Plaza Los Símbolos en el Paseo Los Ilustres?

1. Plaza y Paseo Los Símbolos el día de su inauguración.

Lo que se conoce en Caracas como el “Sistema Urbano La Nacionalidad” tuvo a lo largo del tiempo, desde que se gestó hasta que se culminó, un desarrollo y significado bastante desiguales. Definido su trazado, se inicia su realización con el tramo conformado por el Paseo Los Ilustres (parte de la antigua avenida Las Acacias que comienza a su vez en la Plaza Las Tres Gracias), proyectado al unísono con los albores de la Ciudad Universitaria de Caracas, a comienzos de la década de 1940, durante el mandato de Isaías Medina Angarita. Dedicado a rendirle tributo a los hijos insignes de la Nación y pensado como parte del ordenamiento urbanístico impulsado por el gobierno de Medina, el Paseo Los Ilustres se diseñó bajo la premisa de estar flanqueado por viviendas para la clase media para las cuales era su natural desahogo.

El resto del Sistema contemplaba terminar de conectar un sector en el que lo civil (encabezado por la máxima casa de estudios del país) era el leit motiv, con otro polo en el que lo castrense sería el tema predominante. Allí se ubicaría, una vez encargado su proyecto en 1945 (también por el gobierno de Medina) al reconocido arquitecto Luis Malaussena, el conjunto formado por las sedes de la Escuela Militar y la Escuela de Aplicación.

Así, el estrecho vínculo entre uso habitacional y espacio público que caracteriza al Paseo Los Ilustres no se conservará al momento de continuar el desarrollo del eje que conectaría la Ciudad Universitaria y la Escuela Militar y que tiene justamente a la Plaza Los Símbolos como punto de inflexión. Desde este lugar el Sistema se va desprendiendo paulatinamente de su compromiso con las áreas aledañas y del hacer ciudad bordeando el río Valle, hasta convertirse finalmente en el monumental Paseo Los Próceres poco después del cruce con el distribuidor La Bandera.

2. Sistema Urbano La Nacionalidad iniciando en la parte superior con la Plaza Las Tres Gracias (entrada a la Ciudad Universitaria) y rematando en la parte inferior en la Escuela Militar.

Este importante cambio en el carácter del gran paseo coincide justamente con el momento en que, derrocado Medina en octubre de 1945 y continuada la visión civilista de lo urbano por el llamado “Trienio adeco” (1945-1948), toma el  poder, tras el golpe de Estado a Rómulo Gallegos, la Junta Militar encabezada por Carlos Delgado Chalbaud, pero fundamentalmente a partir del 2 de diciembre de 1952 cuando el mando se concentra en la figura de Marcos Pérez Jiménez como dictador y presidente de lo que aún se llamaba los Estados Unidos de Venezuela.

La clave de la transformación experimentada en el Sistema Urbano La Nacionalidad se encuentra recogida en el libro Escrito de memoria (1967) de Laureano Vallenilla-Lanz Planchart (Ministro de Relaciones Interiores durante la dictadura) quien, citado por Silvia Hernández de Lasala en Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna (1990) transcribirá el mensaje que Pérez Jiménez le transmitiera a Malausenna (encargado de realizar también los proyectos finales): “El general Medina, quería edificar algo modesto y los adecos una cosa más modesta aún. No, manifesté al doctor Luis Malaussena, no. Vea grande. La Escuela Militar debe disponer de medios y de espacio suficiente para formar una élite intelectual, física y moral. Un oficial egresado de ese Instituto habrá de estar capacitado para cualquier misión castrense o civil”.

Y a partir de allí continúa Hernández de Lasala: “De las palabras de Marcos Pérez Jiménez se deduce el cambio de actitud que mostrará Malaussena, del conjunto de la Escuela Militar y la Escuela de Aplicación al del Paseo de Los Precursores y el Círculo de las Fuerzas Armadas. (…) La austeridad en el uso de los recursos que se observa en el conjunto proyectado durante el gobierno de Isaías Medina Angarita dará paso a la utilización de materiales costosos característicos de las obras del complejo que se diseñan y construyen en la década de 1950: el Círculo de las Fuerzas Armadas y el Paseo de los Precursores”.

De tal manera, a la conclusión del conjunto de las dos escuelas en 1947 y de la primera parte del Sistema La Nacionalidad (Paseo Los Ilustres y Paseo Los Símbolos) seguiría el desarrollo del monumento a Los Próceres y el Paseo de los Precursores al que se adosó el Círculo de las Fuerzas Armadas, dentro del afán por darle a Caracas un lugar gobernado por el lenguaje académico y el eclecticismo en el que la monumentalidad buscaría hacer recordar el urbanismo francés del siglo XIX. Como bien señala Hernández de Lasala “con su retórica expresa una versión particular de lo que hoy somos, en función de una valoración singular de los héroes de la Patria; a la vez que intenta  justificar la presencia del régimen dictatorial de Marcos Pérez Jiménez, asociando su ejercicio a las hazañas de los héroes de la independencia”.

3. Vista aérea de la Plaza y Paseo Los Símbolos cerca de 1953 a la espera de la colocación del pavimento de la plaza y del grupo escultórico Memoria de los venezolanos a los símbolos patrios de Ernesto Maragall. Al fondo el Paseo Los Próceres aún en movimeinto de tierra.
4. Dos tomas del Paseo Los Ilustres en fechas cercanas a su inauguración

Inaugurado todo el Sistema por Pérez Jiménez en 1956, corresponderá a la Plaza Los Símbolos articular los austeros paseos “medinistas” de Los Ilustres y Los Símbolos y resolver el cambio de dirección hacia el suroeste del primero cuando continua hacia el segundo. El diseño de ambos, ubicados al centro de una avenida de dos canales a cada lado con sistemas de refugio para el transporte público, con un ancho aproximado de 10m, acusa una extrema sencillez. Están conformados por una sección continua pavimentada originalmente en baldosas de mosaicos vitrificados destinada a la circulación peatonal, que se ensancha para dar cabida a áreas de descanso las cuales cuentan con bancos de concreto y postes de iluminación de metal vaciado ornamentado y se separa de la calle mediante espacios para jardines arbolados.

La Plaza en sí se trata de una rotonda o redoma que permite resolver el cambio de dirección ya mencionado liberando la prolongación de la avenida Las Acacias que hoy conocemos como avenida Roosevelt en su ruta hacia Los Rosales y El Cementerio. Dada su condición circular, Malaussena recurrió a insertar en el interior un cuadrado sobre el que se generó una limpia superficie pavimentada con un mínimo de equipamiento que contenía a su vez, como remate del eje proveniente del Paseo Los Ilustres, un espejo de agua donde se ubicó el grupo escultórico Memoria de los venezolanos a los símbolos patrios, realizado por el artista catalán, residenciado en nuestro país desde 1937, Ernesto Maragall Noble (1903-1991), cuyo arte ya había hecho anteriormente acto de presencia en la ciudad. El espacio sobrante entre el cuadrado interno y el círculo externo fue tratado como área verde con el objeto de acentuar el aislamiento del tráfico vehicular que el interior de la plaza exigía.

5. Arriba. Izquierda: Ernesto Maragall. Derecha: Ernesto Maragall en su estudio con Susana Duijm (1956). Abajo: El monumento a los símbolos en el taller de Viareggio, Italia (1957) donde se puede apreciar la escala de la obra.
6. Memoria de los venezolanos a los símbolos patrios en una foto reciente
7. Tres aproximaciones al monumento a Los Símbolos

La imponente obra concebida y realizada por Maragall en bronce para el espacio de la plaza fue encargada por Guillermo Pacanins, gobernador del Distrito Federal, al igual que los monumentos a Los Precursores y Los Próceres. Imbuída en el espíritu nacionalista que terminó cobrando todo el Sistema Urbano y que ya había hecho acto de presencia en su obra anterior, la pieza recoge la figura de tres indígenas (una mujer y dos hombres) que representan los emblemas patrios: la bandera, el escudo y el himno.

Si La Nacionalidad en su totalidad fue inaugurado por Pérez Jiménez en 1956, la obra de Maragall no se instaló en la plaza hasta 1957 a la espera de su llegada de Viareggio (Italia) donde fue fundida. Su presencia logró inyectarle al apacible lugar donde se ubicó buena parte de la grandilocuencia con que fue trabajada la etapa final del Sistema donde el artista, como ya se asomó, también participó creando los bajorrelieves ubicados en las caras largas de los dos monolitos de Los Próceres que recogen las cuatro batallas de la independencia: Carabobo, Pichincha, Boyacá y Ayacucho, y en todo el tratamiento escultórico del Paseo de los Precursores donde destaca la pieza de un indígena a caballo.

Galardonado en 1943 con el Premio Nacional de Escultura por su escultura en bronce Auyucama, y en 1953 con la Orden el Libertador Simón Bolívar, el artículo dedicado a Ernesto Maragall Noble elaborado por Judit Subirachs Burgaya publicado en el Diccionario de la Real Academia de la Historia de España, destaca: “La mayor parte de las obras que Maragall dejó en Venezuela son de carácter nacionalista épico, de concepción monumentalista y de formas robustas y estáticas. (…) Sin embargo, nunca olvidó los cánones propios de sus orígenes mediterráneos, produciendo obras en las que el orden y el equilibrio fueron aplicados a un mundo frondoso y enigmático”. Si bien buena parte de su producción más relevante está concentrada en el lugar que hemos reseñado, no olvidemos que Maragall es también el autor de los Titanes de Venezuela de la Fuente Monumental Venezuela ubicada inicialmente en la Plaza Venezuela y hoy en el Parque Los Caobos, y que también realizó recién llegado al país Mestiza, localizada al borde del estanque en el patio central del Museo de Bellas Artes y, ya al final de su carrera, el monumento conmemorativo A los caídos de la generación del 28 (1978-1979) para los jardines de la Universidad Central de Venezuela.

8. Arriba: trabajos de restauración del Paseo Los Ilustres llevados a cabo en 2019. Abajo: foto reciente del paseo

Inmersos durante años en un proceso de creciente abandono y deterioro lo que hizo que ello fuera recogido en 2007 por el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) en su Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano, tanto el Paseo Los Ilustres como la Plaza Los Símbolos y el paseo que lleva el mismo nombre a partir de 2015 han sido objeto de sucesivas intervenciones no todas respetuosas de las condiciones originales que su diseño ofrecía, que condujeron a la reposición del pavimento, el mobiliario urbano y la vegetación, mostrando en la actualidad un aceptable estado de conservación, siendo Fundapatrimonio el ente encargado de su mantenimiento. Es así como la zona ha recuperado su condición de lugar de descanso y recreación de quienes viven en sus alrededores y de los caraqueños en general como parte de un sistema que constituye uno los sitios de mayor aceptación y vitalidad de cuantos existen en la ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 5. Hannia Gómez. Catálogo de la exposición Suite Iberia. La arquitectura de influencia española en Caracas, 2015

2. http://guiaccs.com/obras/sistema-urbano-de-la-nacionalidad/

3. https://www.pinterest.com/pin/384917099383815605/

4. https://www.pinterest.com/pin/384917099385454527/ y Colección Fundació Arquitectura y Ciudad

6. https://www.pinterest.com/pin/351210470921778074/

7. https://iamvenezuela.com/2015/10/plaza-los-simbolos-paseo-los-simbolos/

8. y Colección Fundació Arquitectura y Ciudad y http://guiaccs.com/obras/sistema-urbano-de-la-nacionalidad/

¿SABÍA USTED…

… que en 1975 abre sus puertas el Gran Hotel Meliá Caribe, ubicado en la parroquia Caraballeda, Litoral Central?


 Situado en un sector del litoral guaireño que, debido a su estratégica localización geográfica, a partir de los años 50 del siglo XX empezó a ser tomado en cuenta como zona para la recreación, el esparcimiento y para invertir en instalaciones de apoyo a lo vacacional, el Gran Hotel Meliá Caribe se sumó a una cadena de eventos que hicieron de la zona un punto de referencia con el transcurrir de los años.
Quizás no esté de más recordar que la parroquia Caraballeda es la más antigua de lo que hasta hace poco se conoció como el estado Vargas. La población que le da nombre fue fundada en 1568 por Diego de Losada como Nuestra Señora del Carballo (o de Caraballeda), patrona de Río Negro del Puente, pueblo natal de Losada en Zamora, España. Losada llevó a cabo su acto fundacional sobre las ruinas de la Villa de El Collado, levantada “con todas las reglas” en 1560 por Francisco Fajardo abandonada poco tiempo después tras los ataques incesantes de los aborígenes del lugar. Además, Caraballeda fue el primer puerto del litoral cuando aún La Guaira, fundada en 1555, no se había desarrollado para tal fin. Así, durante años fue punto de entrada y salida de la producción de las prósperas haciendas que se instalaron en la zona y del contrabando de quienes burlaban las vigilantes naves de la Compañía Guipuzcoana (que operó en Venezuela, como se sabe, desde 1730) cuando ya La Guaira ya había asumido el rol de puerto principal.
Tal y como recoge Iván González Viso en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), en 1608 el entonces gobernador de la provincia de Venezuela Sancho de Alquiza, “otorga para su desarrollo las tierras de Caraballeda a Juan Díaz. Estas tierras junto a las de la Hacienda Suárez … fueron destinadas al cultivo y producción de caña de azúcar, siendo la Hacienda Díaz una de la más extensas y productivas de la región, al este del litoral”. A modo de complemento, se puede decir que la parroquia se levantó en torno al punto central de la fundación ubicado hacia en interior del pequeño valle que ocupa y estuvo conformada por las haciendas Juan Díaz, Baulén, Suárez, Nepecuay, Cerro Grande y Camurí Chiquito o Camurí Chico.
Será a mediados de los años 1940, cuando la búsqueda de zonas de desahogo y esparcimiento para la creciente población caraqueña hará que la mirada de los inversionistas deje de lado el tradicional Macuto y vea en Caraballeda una excelente ocasión para emprender nuevos desarrollos. De tal manera, la hacienda Nepecuay dará origen a la urbanización Los Corales, la hacienda Suárez a Palmar Este, la Cerro Grande a la urbanización del mismo nombre, la hacienda Camurí Chiquito a Palmar Oeste, pero la más grande extensión, correspondiente a la hacienda Juan Díaz, es la que dará paso al Yatch and Golf Club Caraballeda así como a la urbanización Caribe y gran parte de la zona residencial de Tanaguarena. Cabe añadir que serán Bernardo Siso y Carlos Heny quienes adquirirán en 1946 la hacienda Juan Díaz (cuya casona había sido la sede de la primera aduana de la Compañía Guipuzcoana), para desarrollar la ya mencionada urbanización Caribe dejando su trazado en manos de Manuel Mujica Millán.
Constituida su población fundamentalmente por descendientes de esclavos que trabajaron las tierras, incrementada por la llegada a mediados del siglo XX de inmigrantes canarios y madeirenses, ya desde entonces la zona de Caraballeda empezó a convertirse en lugar donde los habitantes de Caracas solían pasar temporadas estivales o fines de semana, situación que mejoró enormemente al terminarse la construcción de la autopista Caracas-La Guaira en 1953.
El dragado y conexión al mar de la laguna Caraballeda, reseñada desde los tiempos de la conquista, permitirá crear la marina del ya citado Caraballeda Yatch and Golf Club (fundado en 1948) y el desarrollo en 1952 del primer club de playa del que tengamos registro, el Laguna Beach, ubicado en la confluencia entre el mar y la laguna, cuyo promotor fue Daniel Camejo Octavio y sus arquitectos Juan Andrés Vegas y Julián Ferris con la colaboración de Carlos Dupuy, Gustavo Ferrero y Jaime Hoyos). En torno a este lugar será desarrollado en 1955 por la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU) el proyecto para el hotel Guaicamacuto (luego Macuto Sheraton), proyecto de Luis Malaussena junto a Frederico Beckhoff, Klaus Heufer y Klaus Peter Jebens (puesto en funcionamiento en 1960), y 20 años más tarde (1975) el Gran Hotel Meliá Caribe.

1. Gran Hotel Meliá Don Pepe de Marbella (1961-63). Eleuterio Población Knappe.
2. Hotel Meliá Puerto La Cruz (1974). Lampo y Lampo Arquitectos.

Cuando a mediados de los años 1970 la cadena española Meliá decide incursionar en Venezuela proyectando y construyendo en primer lugar el Meliá Puerto La Cruz (1974, 30.000 m2 de construcción, 220 habitaciones, diseñado por la firma Lampo y Lampo Arquitectos, conformada por Margot Fernández de Lampo y Roberto Lampo Molina) y luego el Meliá Caribe, se sumará a otras operadoras como Sheraton, Hilton, Intercontinental y Holiday Inn que ya venían funcionando en el país. Seleccionará como arquitecto al destacado profesional Carlos Gómez de Llarena quien contaría con la asesoría y colaboración de Eleuterio Población Knappe (Huelva 1928-Madrid 2011), autor del Gran Hotel Meliá Don Pepe de Marbella (1961-63).

3. Residencia Geriátrica de Caraballeda (1973). Carlos Gómez de Llarena con la colaboración de Joel Sanz.
4. Gran Hotel Meliá Caribe (1975). Carlos Gómez de Llarena con la colaboración y asesoría de Eleuterio Población Knappe.

En aquel entonces Gómez de Llarena también había sido solicitado por la Fundación Anala y Armando Planchart para llevar a delante (con la colaboración de Joel Sanz) el proyecto de la Residencia Geriátrica de Caraballeda, edificio concluido en 1973 que le permitiría a la institución dar cuerpo a uno de sus objetivos fundamentales.
Es así que se puede considerar el desarrollo del diseño del Meliá y el Geriátrico como piezas influidas por similares preocupaciones en cuanto al manejo de la forma, el tratamiento de las unidades de habitación, la riqueza espacial de sus áreas comunes y las consideraciones climáticas y de orientación en edificios residenciales que abordaban ambos la condición temporal de sus ocupantes. Ubicados los dos en Caraballeda (el hotel expuesto directamente a las brisas del mar y la residencia más hacia el interior sobre una pequeña colina), representaron también para el arquitecto todo un reto y un aprendizaje en cuanto al comportamiento del salitre en ambos casos: implacable y corrosivo en el primero y mucho más benévolo con el segundo.
De la relación de Carlos Gómez con don Eleuterio Población durante el desarrollo del proyecto del Meliá, hemos podido conocer cómo poco a poco, con mucha discreción, picardía y diplomacia, Gómez fue logrando zafarse de la pesada influencia de quien había diseñado el buque insignia del turismo español en la Costa del Sol (vertical, compacto y ligeramente quebrado en planta), apostando e imponiendo una solución horizontal compuesta con dos cuerpos de una gran plasticidad que fue reforzada por el uso sin temores de la línea curva y por la potencia que le imprimió a la fachada la continuidad de las franjas que unifican sus balcones y sistema de circulación horizontal. Coinciden ambas soluciones (la del hotel Meliá de Marbella y el Meliá Caribe) en considerar importante la ruptura de la monotonía rectilínea de los pasillos de las habitaciones, su categoría cinco estrellas, el aprovechamiento al máximo de las vistas y el valor del carácter que toda instalación hotelera debe asumir para sí e imprimir al lugar donde se localiza. La instalación española cuenta con 224 habitaciones mientras la venezolana tiene 320.

5. Dos vistas lejanas del edificio y una de la fachada de acceso del Gran Hotel Meliá Caribe.

El Meliá Caribe, en resumen, está conformado por dos edificios unidos por un atrio donde se ubicaban los núcleos de circulación, colocándose en la planta baja el lobby, las áreas de espera y las sociales integradas muchas de ellas al exterior. Ambos cuerpos de cinco pisos y un pent house (donde se encuentra la suite presidencial), sumaron en total, como se adelantó, 320 habitaciones con diferentes configuraciones, algunas con vistas al mar Caribe y otras con vistas hacia el Ávila y el Caraballeda Yatch Club.
El hotel contaba con todas las comodidades que su jerarquía demandaba: piscina para adultos y niños, discoteca, varios restaurantes (uno de ellos de lujo), área de bar, canchas deportivas, helipuerto, lavandería, cocina y gimnasio, y tres salones principales: Canaima A, Canaima B y Roraima que se podían integrar sumando un espacio de 700 m2 para grandes eventos. Además, contaba con acceso directo a la playa.
Junto a la construcción del hotel, el año 1975 Vargas se repotenciará como lugar turístico cobrando la relevancia internacional que ya el Macuto Sheraton le había dado años antes. En la playa Los Cocos, vecina al Meliá, descubierta como la que poseía las mejores olas para la práctica del surf, ese mismo año se realiza el Primer Torneo Nacional Abierto de dicha disciplina deportiva y también se inaugura el bulevar Caribe que bordea la costa y culmina en el paredón del club Tanaguarena, convirtiéndose en el predilecto de las familias, jóvenes y amantes de la pesca. En diciembre de 1977, casi dos años después de la nacionalización impulsada por el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el Meliá Caribe albergará la Conferencia General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en momentos en que dicha organización tenía un enorme peso para la economía mundial.
Inevitablemente relacionados por localización y uso pero muy diferentes en cuanto a carácter, el Melía y el Sheraton convivieron durante casi 25 años atendiendo segmentos con claras diferencias: familiar y juvenil en el caso del primero e institucional y gerencial con respecto al segundo.
Luego del deslave que afectó gravemente la zona en1999, el hotel cerró sus puertas y funcionó durante varios meses como refugio para personas damnificadas.

6. Arriba: Render del conjunto de la propuesta del “Gran Complejo Hotelero Caribe Guaicamacuto” presentada por The Harman Group en 2015. Centro: Infografía donde se ubican los diferentes elementos de la propuesta. Abajo: fotografía de 2016 que muestra la situación actual en la que aún se encuentra el Gran Hotel Meliá Caribe.

Sumidos desde entonces en el más absoluto abandono, tras pasar ambas instalaciones en 1999 a manos del Estado al no ser renovadas las respectivas concesiones, y luego de varios intentos anteriores a cargo del Ministerio de Turismo, el Meliá y el Sheraton (o Guaicamacuto) empezaron a ser objeto de renovada atención por parte del gobierno en 2015, momento en que se ofrece la oportunidad a The Harman Group (consorcio norteamericano con sede en Filadelfia y Nueva York, dedicado a la ingeniería estructural y la planificación de estacionamientos) de realizar un proyecto que contemple la rehabilitación, renovación y ampliación de ambas instalaciones bajo la pomposa denominación de “Complejo hotelero Venetur Gran Caribe” y luego “Gran Complejo Hotelero Caribe-Guaicamacuto”. Dicho proyecto propone la incorporación de un centro de convenciones a tres niveles (que incluye un salón de baile de 1300 m2, un salón de baile junior de 750 m2, cocinas y escaleras), un gran lobby cúbico de vidrio (3800 m2) y una nueva estructura para un estacionamiento. Así, ambas instalaciones sumarían una oferta de 564 habitaciones y recuperarían de nuevo el importante rol que jugaban como promotoras de un turismo de alto nivel.
Las obras, cuya gerencia de construcción se contrata a la empresa ABU Project, SL (radicada en Palma de Mallorca, España), se inician en noviembre de 2015 y ofrecen un importante empuje hasta diciembre de 2016 cuando, por razones ligadas a la falta de continuidad en los pagos y opacidad en el manejo de los recursos asignados (registradas con lujo de detalles por la prensa local), se paralizan los trabajos  ofrecidos para ser terminados primero en 2019 y luego en 2020 cosa que no ocurrió. Ocho ministros de turismo de dos gobiernos diferentes del mismo signo han desfilado por esa cartera entre 2005 y 2020, y ninguno ha cumplido.
La comunidad de Vargas (hoy La Guaira) que tiene cifradas esperanzas en que se reactiven las obras y se genere un importante número de empleos como apoyo al sector turismo, sigue a la espera de que este importante hotel sembrado en la memoria colectiva sea definitivamente recuperado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. http://carlosgomezdellarena.blogspot.com/search/label/Hotel%20Meli%C3%A1%20Caribe

5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad, https://www.facebook.com/LaguairaenRetrospectiva/posts/1569591949844728/ y https://www.pinterest.com/pin/468092955004862111/

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y https://diarioterceraola.com/hoteles-macuto-sheraton-y-melia-caribe-son-dos-verguenzas-del-estado-venezolano/