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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 438

En los años setenta del siglo XX, la creciente demanda del transporte urbano había generado serios problemas de tránsito en las grandes ciudades, incluyendo Caracas. Para abordar estos problemas, se llevaron a cabo importantes obras de ingeniería vial, lo cual implicó un enorme y destacado esfuerzo por parte del Ministerio de Obras Públicas de Venezuela, que buscaba resolverlos y con ello transformar la ciudad contando para ello con los mejores profesionales del país.

En tal sentido, el artículo titulado “Autopistas y distribuidores de Venezuela”, publicado en la revista Informes de la Construcción, Volumen 25, número 246, aparecido en diciembre de 1972, da cuenta de las principales obras viales que para ese momento buscaban perfeccionar la circulación urbana de Caracas construyendo un sistema de arterias muy eficiente con dispositivos de cronometraje de tránsito.

1. Primera página del artículo “Autopistas y distribuidores de Venezuela”, publicado en la revista Informes de la Construcción, Volumen 25, número 246, 1972. La imagen corresponde a una toma aérea del Distribuidor «Baralt Sur».

Así, las autopistas y distribuidores que se construyeron en Caracas, se transformarían paulatinamente en el hecho urbano más visible de una sociedad que había asumido al automóvil como su principal medio de transporte y, siendo ellos los sistemas que facilitaban su conectividad, empezaron a cobrar un particular rol tanto al interior de la estructura urbana como con el resto del país. Dicho en otras palabras, la movilidad, soportada en el desarrollo económico venezolano derivado de la industria petrolera, adquirió en la ciudad capital, más que en ninguna otra ciudad en el continente, un protagonismo central en la definición de la forma urbana.

2. Superposición de los planos nº 2 y nº 3 de la proposición de la Asociación Venezolana de Ingenieros y el MOP. Octubre/noviembre 1936.

La preeminencia de la red de la vialidad arterial como intervención pública sobre la geomorfología del territorio, se extendió en Caracas cruzando toda la ciudad a lo largo de los más de 20 km del valle principal, desarrollándose en paralelo y a veces tangente al curso del río Guaire en una continuidad compleja que se interconecta mediante distribuidores con otros ramales de cuencas secundarias. En este sentido, su construcción y secuencia introdujeron una gran acción urbanizadora a lo largo y ancho de la región.

3. Plan Rotival. Plano de la circulación futura por las nuevas avenidas y calles. 1939.

En estricto rigor, la red de autopistas, constituyó una intervención concordante con la escala y sentido geográfico del valle, y, en cierta medida, le otorgaron un reconocimiento y concreción urbanística a la condición lineal que los instrumentos de planificación elaborados desde los años cuarenta habían planteado como forma de crecimiento de la ciudad, facilitando las conexiones transversales con otros espacios geográficos secundarios.

4. Plano ESSO, «Caracas y sus alrededores». Incluido en el Mapa del Norte de los Estados Unidos de Venezuela, IV Edición. 1946.

El trazado de las infraestructuras viarias y la organización espacial de estos elementos de movilidad urbana, que ocuparon sectores residuales y vacíos urbanos que dejaba el río Guaire en su paso por la ciudad, salvando los obstáculos topográficos, permitió la construcción de soluciones difíciles y costosas que se constituyeron en una columna vertebral que enlazó toda la ciudad y diferentes partes de ella, eliminando su condición fragmentaria quedando entrelazadas entre sí.

Quizás valga la pena recordar que con el trazado vial propuesto en el Plan Rotival en 1939 como guía, el cual tendría como primer impacto el insuficiente Plan Director de Calles y Avenidas de 1940, y que con el impulso del Plan Arterial para Caracas de Robert Moses (1948) derivaría en la aprobación en 1951 del Plano Regulador y el Plan Municipal de Vialidad, la capital vería como desde la construcción de la avenida Bolívar (1949), del primer tramo de la Autopista del Este hasta Chacao (1953), el enlace entre ambas (1954) y las sucesivas ampliaciones de la última (que en 1955 la hacen llegar hasta Petare y en 1956 desde Puente Mohedano a El Paraíso en sentido oeste), sin dejar de nombrar la construcción de la autopista Valle-Coche (1955), su paisaje se fue llenando paulatinamente de obras y arterias viales que buscaron absorber el creciente volumen del tránsito caraqueño. De esa manera, se buscó interconectar a las urbanizaciones residenciales con los centros industriales y comerciales, evitando en lo posible el congestionamiento en zonas densamente pobladas y buscando darle fluidez al tráfico entre los diversos sectores de la ciudad.

5. Robert Moses. Plan arterial para Caracas (1948).
6. Plan Municipal de vialidad de Caracas (1951). Clasificación de vías según su jerarquía editado en 1953.
7. c.1972. Vialidad arterial programada para ser construida por el MOP durante el período 1969-1974. Plano publicado sin mayores referencias en el artículo “Autopistas y distribuidores de Venezuela”.

Obras como el Distribuidor «El Ciempiés» (1972), la Autopista «La Araña-Caricuao» (1970), el Distribuidor «Baralt-Sur» (1971) y la Avenida «Boyacá” (iniciada en 1956 con el tramo Maripérez-La Florida y continuada en 1962 de Maripérez a San Bernardino, pero que en 1971 recibirá un sostenido impulso que le permitirá extenderse de La Florida a El Marqués y en 1973 de San Bernardino a la Avenida Baralt), que se sumaron a los distribuidores Plaza Venezuela (1954), Altamira (1955) y La Carlota (1956) sobre la autopista del Este; La Bandera (1956) sobre la autopista Valle-Coche; “El Pulpo” (1961) que uniría la autopista del Este con la Valle-Coche; y “La Araña” (1962-1968) que resolvería la conexión desde la autopista Francisco Fajardo con la Caracas-La Guaira y de ambas con la Valle-Coche, cambiaron la fisonomía de la ciudad.

8. Distribuidor «El Ciempiés».

Acerca de las obras ejecutadas durante el período de gobierno de Rafael Caldera (1969-1974), con el ingeniero José Curiel al frente del MOP, podemos apuntar, con el auxilio del articulo ya mencionado que, en primer lugar, el Distribuidor «El Ciempiés» fue una obra clave en la red vial de Caracas, facilitando el flujo de tráfico entre la Autopista del Este, la Avenida Pichincha, Chacao, Las Mercedes, Prados del Este, y Baruta, entre otros. La estructura principal del distribuidor incluyó una rampa elevada y el Puente Veracruz II, que descongestionaba el antiguo Puente Veracruz. La obra fue diseñada y construida utilizando modernas técnicas de ingeniería, con un enfoque especial en la seguridad vial.

9. Autopista «La Araña-Caricuao».

Por otra parte, la Autopista «La Araña-Caricuao» se integró a la red vial este-oeste de Caracas protagonizada por la autopista Francisco Fajardo que ya había llegado hasta Petare alcanzando una longitud de 20 Kms. El tramo propiamente dicho (de 10 kms) comienza en el núcleo central del Dispositivo La Araña (el cual se completó en todos sus movimientos) y finaliza en Caricuao, importante desarrollo habitacional emprendido desde el Estado. En su diseño incluyó dos vías con dos canales de circulación cada una, el encajonamiento del río Guaire y la construcción de colectores marginales para el control de inundaciones y saneamiento del suelo. La obra se completó en un tiempo récord de 9 meses, demostrando el compromiso del gobierno con la solución de problemas urbanos.

10. Distribuidor «Baralt-Sur».

El Distribuidor «Baralt-Sur», otra importante obra del período, se concibió para conectar el casco central de Caracas con el sistema de vías expresas, resolviendo problemas de congestionamiento en la zona. Este conector enlaza la zona de Puente de Hierro y El Paraíso y, a través de una serie de rampas y estructuras elevadas, buscaba mejorar la fluidez del tráfico. La obra incluyó expropiaciones y modificaciones en la Avenida Páez para garantizar una mejor circulación.

11. Avenida «Boyacá». Distribuidor Altamira

En cuanto a la Avenida Boyacá situada al norte de Caracas, cuyo trazado se muestra en el plano del Ministerio de Obras Públicas que ilustra la postal, se extiende a lo largo del Valle de Caracas, al pie del Parque Nacional El Ávila, con una longitud de 22 km y contempla quince distribuidores de tránsito repartidos a todo lo largo de su recorrido: Baralt, San Bernardino, Maripérez, Alta Florida, La Castellana, Altamira, Sebucán, Boleíta, el Marqués, Cota Mil, Universidad, La Urbina, Petare, Macaracuay y la California. El distribuidor “Cota 1000” (o Boyacá) marca el final de la vía y la conecta con la autopista que une Petare con las poblaciones de Guarenas y Guatire y con la prolongación de la Autopista del Este o Francisco Fajardo.

12. Avenida «Boyacá». Distribuidor La Castellana

Conviene aquí señalar que la Avenida Boyacá siempre fue considerada como una de las dos arterias perimetrales (la norte) con las que contaría el área Metropolitana de Caracas que buscaban evitar el tránsito proveniente del este y oeste del país, así como del Litoral Central, por el centro de la capital. A ella se sumaría la Perimetral Sureste (que iría desde el Distribuidor Hoyo de la Puerta hasta el Distribuidor Boyacá), prevista ya desde los años 1960.

En sentido oeste-este la obra comienza en el distribuidor Baralt con dos ramales de acceso al centro de la ciudad y a la proyectada avenida Panteón. A partir de este punto fue previsto el empalme (iniciado y no concluido) que atravesaría populosas barriadas del noroeste de Caracas y conectaría con la autopista Caracas-La Guaira.

13. Avenida «Boyacá». Distribuidor Avenida Baralt-Norte.

Tal y como apunta la publicación, “La Avenida Boyacá fue construida con un ancho de explanación de 28 a 32 m, un ancho de calzada en la avenida de 10,2 m. un ancho de calzada en los distribuidores de 6 m, un radio mínimo en las curvas de 240 m y una pendiente máxima de 5,5%. El tramo de la avenida Boyacá comprendido entre las urbanizaciones, la Castellana y el Marqués, de 6 km de longitud con accesos controlados en los distribuidores en la Castellana, Altamira y El Marqués, se puso en servicio con motivo del 152 aniversario de la batalla que selló la independencia de la hermana República de Colombia”.

14. Avenida «Boyacá». Viaducto Adolfo Ernst.

Una característica fundamental de la avenida Boyacá fueron sus vías elevadas a 50 m. metros del río Tócome, en Los Chorros, construidas de esa forma por las difíciles condiciones geológicas y topográficas, presididas por el viaducto Adolfo Ernst (en homenaje al célebre naturalista y botánico, autor de importantes trabajos relativos a nuestra flora). Éste “consiste en una superestructura de hormigón pretensado ejecutada bajo el método de volados sucesivos, con luces entre apoyos de 60, 120 y 60 metros respectivamente. El viaducto posee a su vez cinco luces y su pista norte tiene 300 m mientras que la pista Sur mide 320 m”. Ella destaca como la estructura más osada y ambiciosa en términos de ingeniería, junto al Distribuidor Altamira, el viaducto Altamira, el distribuidor Boleíta y el distribuidor el Marqués.

Como ya se ha dicho, este conjunto significativo de obras, clara evidencia del notable esfuerzo del Ministerio de Obras Públicas, con la colaboración de ingenieros, personal técnico, organismos estatales y empresas constructoras, permitió mejorar sustancialmente la vialidad urbana en Caracas.

15. Aerofotografía de Caracas, 2009. La avenida Boyacá funcionando como claro contenedor del crecimiento de la ciudad hacia el norte y como protección del Ávila.

Tal y como afirma José Rosas Vera en “Autopistas de Caracas”, texto inédito elaborado en 2014 para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “por el tamaño y escala de las operaciones de los trazados, así como por los diversos relieves por las que atraviesa y la cantidad de sectores que conecta, la red de autopistas se constituyó no sólo en la estructura urbana de la ciudad, sino en el aspecto más característico el paisaje de la Caracas moderna”.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal. Plano del trazado de la Avenida Boyacá. Ministerio de Obras Públicas, 1971

1, 7, 8, 9, 10, 11, 12. “Autopistas y distribuidores de Venezuela”. Revista Informes de la Construcción, Volumen 25, número 246, 1972.

2 y 3. Revista Municipal del Distrito Federal. Nº1, Año 1, noviembre 1939.

4. Caracas del Valle al Mar. Petróleo, automóvil y turismo (http://guiaccs.com/planos/petroleo-automovil-y-turismo/)

5. Our Architects en Caracas. Arquitectura Norteamericana en Caracas. 1925-1975, 2017.

6. Juan José Martín Frechilla, Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna, 2004.

13. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

14. “Autopistas y distribuidores de Venezuela”. Revista Informes de la Construcción, Volumen 25, número 246, 1972; Revista Punto, nº44, septiembre-octubre 1971; y Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/viaducto-adolf-ernsten-el-a%C3%B1o-1971-se-concluy%C3%B3-el-viaducto-adolf-ernst-como-part/1066454368728473/)

15. Caracas del valle al mar (http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-la-busqueda-de-un-centro/89-aerofotografia-de-caracas-2009_hc-64/)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 437

Sobre el tema de los concursos de arquitectura mucho se ha escrito y reflexionado a nivel internacional y, como ya hemos comentado desde aquí en otras ocasiones, se trata de una asignatura pendiente en lo relacionado a la recopilación cronológica, descriptiva, gráfica y curatorial (acompañada con el correspondiente análisis crítico) de una práctica que ha sido recurrente en nuestro país.

1. Filippo Brunelleschi. Propuesta ganadora del concurso para la construcción de la cúpula de Santa María dei Fiore, Florencia (1420).

Siendo una actividad tan antigua que algunos ubican su primera aparición desde hace más de 2500 años y su “formalización” a partir del primer renacimiento, lo cual permitiría construir a partir de ella una particular historia de la arquitectura, tradicionalmente los concursos han servido para dos propósitos fundamentales: promover la buena arquitectura y ampliar o democratizar el acceso al trabajo buscando, a su vez, convertirse en revulsivos al acartonamiento de la estructura profesional y medios para conocer las tensiones arquitectónicas que se dan en un determinado momento, sin que ello siempre logre cumplirse a cabalidad.

2. Charles Garnier. Corte y fachada de la propuesta ganadora del concurso para la Ópera de París (1860)

De hecho, la diversidad de modalidades que existen a la hora de hacer un llamado para contender en torno a temas o propuestas de arquitectura, abre un abanico tal que habla por sí sólo de las dificultades existentes para cumplir con los deseos de obtener calidad mediante la libre competencia. Así, un paneo general de lo que han sido las convocatorias a competir devela que existen, bajo una primera gran clasificación que establece la existencia de concursos públicos, convocados por la administración pública, o privados, convocados por entidades o promotores privados, los siguientes tipos de contienda:

  • Concursos abiertos (internacionales, nacionales o regionales) o concursos limitados a profesionales seleccionados por invitación o «no abiertos», los cuales, a veces están precedidos por un proceso de clasificación de los posibles participantes.
  • Concursos de anteproyectos o de ideas, dependiendo de si el objetivo es construir el objeto de la convocatoria o solo generar nuevas ideas que orienten posibles propuestas o guíen el desarrollo de las ideas formuladas.
  • Concursos de una fase o dos fases, en función de la escala y complejidad del problema lo cual permitiría también hablar de concursos mayores y concursos menores tanto a nivel arquitectónico como urbano.
3. Tres de las propuestas presentadas para el polémico concurso internacional para la sede del Chicago Tribune que no finalizó con su construcción. Izquierda: Anteproyecto ganador, John Mead Howells y Raymond M. Hood. Centro: Segundo premio, Eliel Saarinen. Derecha: Anteproyecto de Walter Gropius y Adolf Meyer.

En todos los casos de manera más o menos clara se establecen unas bases que los concursantes deben seguir en las que se fijan los objetivos que el convocante aspira que se cumplan, las variables programáticas y contextuales, los plazos y requisitos de entrega, así como el jurado evaluador, el cual se aspira esté integrado por actores independientes de reconocido prestigio y experiencia profesional o académica.

4. El muy polémico concurso del proyecto para el Palacio de los Soviets, Moscú (1931-1933). Izquierda: Maqueta de la propuesta presentada por Le Corbusier. Derecha: Dibujo de la propuesta ganadora de Boris Iofán que finalmente no fue construida.

Sea como sea, de acuerdo a lo expuesto por Fernando Pérez Oyarzun en “Tras los concursos”, artículo introductorio al nº 67 de la revista ARQ (diciembre 2007) dedicada al tema, “…los concursos han dado ocasión a que arquitectos aún no consagrados, emerjan frente a arquitectos de prestigio y trayectoria. A este estado de cosas parecen confluir dos circunstancias propias de la arquitectura. La primera es la relativa dependencia que el resultado de una obra tiene de las circunstancias que la rodean. Ellas van desde el ambiente cultural hasta la sensibilidad y la actitud del cliente. De este modo aún arquitectos de gran talento han sido incapaces de mantener un nivel parejo en sus obras. La segunda razón tiene que ver con algo que ya Aristóteles señaló como propio de las disciplinas artísticas: ellas no producen soluciones necesarias sino posibles. Las artes, y en este aspecto la arquitectura, participan de tal condición, no se limitan a escoger entre unas cuantas posibilidades, aún buenas o factibles, sino que se empeña en generar nuevas alternativas. Es difícil, por tanto, prever o visualizar una solución arquitectónica sin haberla hecho alcanzar un cierto grado de completitud y desarrollo. Eso es precisamente lo que un proyecto se propone y lo que un concurso pretende explotar. En un cierto sentido ellos pueden ser vistos, tomando las palabras de François Jacob acerca de la investigación científica, como un taller de lo posible”.

5. Dibujos presentados por los ganadores de dos de los más importantes concursos internacionales realizados durante el siglo XX que finalizaron en la construcción de las obras. Izquierda: Jorn Utzon. Planta de techos de la Ópera de Sydney (enero 1957). Derecha: Renzo Piano y Richard Rogers. Corte-fachada del Centro Cultural del plateau Beaubourg en París (que después sería conocido con el nombre de Centro Pompidou) (1971).
6. Dos de los pocos edificios importantes realizados en Venezuela producto de concursos de arquitectura. Arriba: Jesús Tenreiro. Palacio Municipal de Barqusimeto (1966- 1968). Abajo: Jesús Sandoval Parra, Tomás Lugo Marcano y Dietrich Kunckel. Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela (Complejo Cultural Teresa Carreño) (1971-1983).

La polémica que siempre rodea los resultados y las dificultades que con demasiada frecuencia surgen a la hora de llevar a feliz término las propuestas ganadoras, son rasgos adicionales que hermanan a los concursos convocados prácticamente en todo el mundo, pero con particular notoriedad en Venezuela. Sin embargo, pese a esa importante cuota de desprestigio, los concursos se siguen organizando existiendo arquitectos que se han declarado adictos a ellos y numerosos sitios web que promocionan una importante cantidad de ellos a nivel internacional, muy atractivos para las jóvenes generaciones que intentan sobresalir. Lo anteriormente dicho no contradice lo que en algún momento expresó el renombrado crítico de arquitectura argentino Roberto Fernández (citado por Humberto Eliash en “Reflexiones sobre los concursos de arquitectura” publicado en la revista AS -Arquitecturas del Sur, diciembre de 2005), acerca de que “los concursos de arquitectura representan la combinación del arte de elegir y el oficio de ser elegidos”.

7. Ubicación del Colegio San Francisco Javier en Punto Fijo, estado Falcón (izquierda) y vista aérea del conjunto con la Sala de Usos Múltiples objeto del concurso arriba a la izquierda (derecha).

Este extenso preámbulo, quizás sirva para fijar la atención en el concurso cuya imagen engalana nuestra postal del día de hoy: el convocado en 1990 por la Congregación de las Religiosas Javerianas para la Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier, Punto Fijo, estado Falcón, ganado por el arquitecto Jorge Castillo Blanco (1933-2022).

De acuerdo a lo anteriormente expuesto es posible decir que se trató de un certamen por invitación de carácter privado, que podríamos calificar de “menor” dada la escala del problema a resolver, convocado con la intención de obtener anteproyectos que permitieran concluir posteriormente en la construcción del edificio, y del cual desconocemos quienes pudieron ser el resto de los llamados a participar e incluso el jurado evaluador, a pesar de que fue publicado en la revista entrerayas nº 21 (junio de 1997) y en el catálogo de la “IX Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura venezolana de fin de siglo 1987—1998” como uno de los “proyectos invitados”.

8. Pabellones de aulas del Colegio San Francisco Javier construidos a mediados de los años 1950.

De acuerdo a la descripción elaborada por Castillo, la propuesta buscó complementar las actividades del que es considerado como uno de los centros educativos más importantes del estado Falcón, fundado 3 de diciembre de 1954 por las Hermanas de Nazaret, que contaba con un amplio terreno ubicado sobre la avenida Ramón Luis Polanco cruce con avenida Los Ruices en Punto Fijo, donde desde finales de los años 1950 se habían construido un conjunto de edificaciones de sobria arquitectura y correcta orientación conformadas fundamentalmente por los pabellones de aulas y sus servicios de apoyo.

9. Croquis de Jorge Castillo que formaron parte de la propuesta presentada a concurso.

Para 1990, cuando el colegio contaba con una población de 1200 alumnos se produce el llamado a concurso con el objetivo de diseñar “un gran espacio para usos múltiples de gran flexibilidad” que se ubicaría estratégicamente en la esquina noroeste del conjunto (cruce entre las avenidas Ramón Luis Polanco y Los Ruices), al lado del estacionamiento, lo cual facilitaba enormemente su accesibilidad con miras a ser compartido con la comunidad.

10. Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier. Corte por la diagonal de la planta cuadrada (arriba) y corte transversal (abajo)

“Las condiciones climáticas de la zona, temperaturas medias entre 27º y 30ºC, vientos constantes y sol inclemente” generaron las determinantes que guiaron el diseño del edificio, el cual fue resuelto teniendo como concepto un “techo madre” que obedecía a una “estéreo-estructura de forma cuadrada” (estructura espacial reticulada), según palabras de Castillo.

11. Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier. Fachadas noreste (arriba) y sureste (abajo)

“Dirigir el viento a través de bloques persiana de concreto colocados en diferentes posiciones para permitir la entrada y salida del mismo al recinto en diferentes posiciones, lográndose una ventilación cruzada, creándose un clima interior confortable y una luz tamizada” dio pie para resolver la envolvente y dotar de confort ambiental a la sala. Por su parte, la cubierta fue realizada con “láminas de aluminio de color azul y se proyecta como una gran ‘sombrilla’ que cubre ampliamente la planta del espacio de usos múltiples con todos sus servicios”, acotará Castillo. Y añade: “Es importante anotar la independencia de esta cubierta cuadrada con el espacio circular (no se tocan entre ellos), creando esa eterna dualidad: círculo/cuadrado; cielo/tierra; femenino/masculino”. Techo y envolvente, tratados con independencia y tino, permitirán la aparición de espacios intermedios que a modo de corredores rodearán la sala y facilitarán la definición del acceso en una de las esquinas (la sureste).

12. Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier. Planta libre (izquierda) y con acomodos para cine, teatro y misa.

“Los servicios (camerinos, sanitarios, depósitos de sillas, almacenaje, oficinas) se ubicaron en la periferia, para servir al gran espacio central. (…) El mobiliario (800 sillas, mesas, cubos móviles que unidos formas el escenario y otros) se almacenan apilados en depósitos diseñados y ubicados en los extremos noroeste y noreste de la sala”. El edificio capaz de albergar a 800 personas se puede organizar como auditorio, cine, teatro, sala de graduaciones, exposiciones y como capilla para oficiar misa.

13. La sala durante su fase de construcción.
14. Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier. Detalle de la estereoestructura (izquierda) y pérgola de acceso (derecha)

La estructura metálica de la cubierta a cuatro aguas (que tiene doble altura en su centro culminado en una claraboya y decrece hacia los bordes), al quedar exenta prácticamente en todo el perímetro, colaborará en acentuar su ligereza. Para el diseño del piso se utilizó granito con flejes que “además de ser una propuesta estética, da la posibilidad de colocar las sillas en las posiciones adecuadas según el evento a realizar en la sala”, afirmará Castillo.

15. La sala en funcionamiento.
16. El interior de la sala un día de graduación.

Finalmente, “se tomó muy en cuenta en el diseño del paisajismo, usar solamente especies autóctonas de la zona cují, xerófilas, trepadoras y piedra de coral”.

17. Jorge Castillo. Derecha: Parque El Conde (1968, demolido); Izquierda: Edificio para la Entidad de Ahorro y Préstamo El Porvenir en Coro (1971)
18. Jorge Castillo. Izquierda arriba: “El DIORAMA”, Campo de Carabobo (1971) ; Derecha arriba: “Casa Mara” (1972); Derecha centro: casa Gamero (1974); Derecha abajo: casa Chelique Sarabia (1975); Izquierda abajo: Museo de la Cultura en Valencia (1986).
19. Jorge Castillo. Casa particular “El Amarillo” (1975).

Para cuando Castillo, nacido en Maracaibo en 1933 y egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1959, ganó este concurso ya tenía buena parte de su brillante carrera de arquitecto recorrida y era considerado como uno de los arquitectos más audaces y creativos de su generación. Su talento ya podía apreciarse, entre otras, en obras como: el Parque El Conde (1968); el Edificio para la Entidad de Ahorro y Préstamo El Porvenir en Coro (1971); “El DIORAMA”, Campo de Carabobo (1971) ; el diseño y producción del sistema constructivo “Casa Mara” en poliéster y poliuretano (desarmables y reforzados con fibra de vidrio) para unidades móviles de viviendas, escuelas, hoteles, campamentos (1972, premio vivienda unifamiliar en la V Bienal Nacional de Arquitectura 1973); la casa Gamero (1974, junto a Ralph Erminy, Premio VI Bienal de Arquitectura Integración de las Artes 1976); su casa particular “El Amarillo” (1975); la casa Chelique Sarabia (1975) o el Museo de la Cultura en Valencia (1986).

A lo anterior se añadiría su actividad en paralelo como artista plástico y su distinción con el Premio Nacional de Cultura, Mención Arquitectura 1999 en reconocimiento a su obra y trayectoria.

Para finalizar, debemos decir que la Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier tiene el privilegio de ser un proyecto que procedente de un concurso se logró construir. En 1993 se concluyó la obra y en 1997 fue galardonada con el Premio RAGA (Regional de Arquitectos del Grupo Andino) al mejor proyecto de Arquitectura construido más representativo entre los países del Grupo Andino, en el XXI Congreso de dicha organización realizado en San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela, del 26 de febrero al 1 de marzo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 9, 10, 11, 12, 13 y 15. Revista entrerayas nº 21 (junio de 1997)

1. María Dolores Muñoz. «El concurso de arquitectura como búsqueda de coherencia entre realidad constructiva y posición teórica: una reflexión desde la historia». Revista AS -Arquitecturas del Sur, diciembre de 2005 (https://revistas.ubiobio.cl/index.php/AS/article/view/880).

2. Carmen Milagros González Chávez, Domingo Sola Antequera. «L’Opéra de Paris de Charles Garnier. Un escenario para la literatura y el cine«. Vegueta 24. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia (file:///C:/Users/USER/Downloads/VEG_2024_1_15-1.pdf).

3. Fernando Pérez Oyarzun. “Tras los concursos”. Revista ARQ nº 67 (diciembre 2007)

4. La Espina Roja. Palacio de los Soviets de Le Corbusier (http://espina-roja.blogspot.com/2019/07/palacio-de-los-soviets-de-le-corbusier.html); y Pedro Ponce Gregorio, Ignacio Peris Blat y Salvador José Sanchis Gisbert. «Historia de un concurso. El caso de Le Corbusier y el Palacio de los Soviets de Moscú» (https://www.researchgate.net/publication/367078401_Historia_de_un_concurso_el_caso_de_Le_Corbusier_y_el_Palacio_de_los_Soviets_de_Moscu/fulltext/63c0a53feab5ff0149a95185/Historia-de-un-concurso-el-caso-de-Le-Corbusier-y-el-Palacio-de-los-Soviets-de-Moscu.pdf)

5. Guillem Carabí-Bescós. «De la mancha a la geometría: Jørn Utzon y la Casa de la Ópera de Sydney» (https://www.redalyc.org/journal/1936/193654981001/html/); y metalocus (https://www.metalocus.es/es/noticias/obra-maestra-de-la-arquitectura-en-paris-centro-pompidou-por-renzo-piano-y-richard-rogers)

6. Revista CAV 2/22 (1967); Correo de Lara (https://correodelara.com/esta-es-la-historia-del-vanguardista-palacio-municipal-de-barquisimeto/); Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Teatro Teresa Carreño (https://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_Teresa_Carre%C3%B1o)

7. Capturas de Google Earth.

8. Colegio San Francisco Javier Punto Fijo (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=566395016802840&id=290713321037679&set=a.566394406802901&locale=sv_SE); y Colegio San Francisco Javier (https://nazaretglobaleducation.org/colegio/colegio-san-francisco-javier/)

14. Colegio de Arquitectos de Venezuela/Museo de Bellas Artes. Catálogo de la “IX Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura venezolana de fin de siglo 1987—1998” (1998)

16. María Fernanda Gomes (https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=colegio+san+francisco+javier+punto+fijo#lpg=cid:CgIgAQ%3D%3D,ik:CAoSLEFGMVFpcE9JOEdzNElUUTdsWnRTM3RlanI4UDlmME9LaUdPaC0wS19aLS1o)

17 y 18. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

19. Julio César Mesa (@juliotavolo)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 436

El caraqueño Inocente Palacios Caspers (1908-1996) es una de las personalidades más interesantes del siglo XX venezolano.

1. Algunos de los miembros de la Generación de 1928. Inocente Palacios aparece de pie, segundo de izquierda a derecha.

Integrante de la llamada Generación de 1928 y descendiente directo de Bonifacio Palacios, tío materno de Simón Bolívar, Inocente “estudió bachillerato en el liceo Caracas, pasando luego a la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo los títulos de bachiller en filosofía (1928) y de doctor en ciencias políticas (1931). Durante 20 años mantuvo una intensa actividad política y de lucha social por la que hubo de soportar cárcel y destierro”, expone Omar Alberto Pérez en la entrada correspondiente publicada en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar (https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org).

2. El golpe de estado del 18 de octubre de 1945 se convirtió en un punto de inflexión en la vida de Inocente Palacios.

Casado con Josefina Juliac Madroño, Palacios, antes del golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, se retira de Acción Democrática (agrupación política que contribuyó a gestar tras haber sido secretario de su germen: el Partido Democrático Nacional -PDN-), por lo que una vez más “debió (según Omar Alberto Pérez) afrontar persecución, cárcel y exilio. Después de esto no participó más en la militancia partidista”.

3. Vista aérea de Caracas hacia el este con el desarrollo de Colinas de Bello Monte a la derecha en momentos en que se concluían los movimientos de tierra para urbanizar la parte alta (1953)

A su regreso, Palacios se involucró de manera decisiva en el proceso urbanizador de Caracas actividad que compartió con las de promotor cultural y musicólogo. De tal manera, cuando desde 1949 se acomete la urbanización de las tierras ubicadas hacia el sureste del casco central de Caracas, antiguamente ocupadas por la Hacienda Bello Monte (donde se alojó Humboldt durante su estancia en 1799), que se extendían a ambos lados del rio Guaire, propiedad de la Sucesión Casanova, Palacios junto a Luis Albero Pocaterra aceptan la proposición que le hacen Juan Vicente Casanova-Ibarra y Antonio J. Casanova para desarrollar los terrenos más inclinados ubicados al sur. Así, Palacios (quien conseguiría apoyo del Banco Obrero ya como presidente de C.A. Urbanización Colinas de Bello Monte) terminó gestando un suburbio con alto sentido especulativo que se convirtió en la primera conquista por parte del crecimiento formal de la ciudad de lo que en otro contexto sería calificado como un “cerro”, con modificación de la ordenanza de zonificación incluida.

4. Izquierda: Propuesta ganadora presentada por José Miguel Galia para el Concurso Concurso Internacional “Colinas de Bello Monte” para una quinta en pendiente (1951). Derecha: «Casa Modelo» (1951) construida por C.A. Urbanización Colinas de Bello Monte encargada a Antonio Lombardini
5. Izquierda: Concha Acústica de Bello Monte. Julio César Volante, 1954. Derecha: Fotomontaje de la maqueta del proyecto para el Museo de Arte Moderno de Caracas. Oscar Niemeyer, 1955.

Teniendo al arquitecto italiano Antonio Lombardini como su mano derecha en lo relacionado al trazado urbanístico y la realización de una serie de quintas-tipo para posibles compradores de terrenos en pendiente (para lo cual también se había realizado en 1951 un concurso internacional ganado por José Miguel Galia), Palacios, en su rol de promotor cultural y como presidente de la Fundación José Ángel Lamas, donó un predio con la intención de que fuese la sede artística de la Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV) donde se construyó un anfiteatro (que luego pasaría a ser la Concha Acústica de Bello Monte), proyectado por el arquitecto Julio César Volante. Dentro de la misma línea también será el principal impulsor de la propuesta que, con la idea de convertir la zona en el epicentro de un movimiento cultural a escala metropolitana, previó la posibilidad de colocar al borde de una pequeña colina el futuro Museo de Arte Moderno de Caracas que se le encargó, luego de la declinación de Mies van der Rohe, a Oscar Niemeyer en 1955.

6. Quinta Caurimare, propiedad de Inocente Palacios. Calle Caroní, Colinas de Bello Monte. Arquitecto Antonio Lombardini, 1957. Demolida en 1980.

Más adelante, Palacios decide construir dos viviendas para su disfrute y el de su familia (ambas finalizadas en 1957), de concepción y carácter muy distintos: una en la ciudad ubicada justamente en la calle Caroní de Colinas de Bello Monte, cuyo proyecto le encarga a Lombardini la cual poseía holgadas dimensiones más próximas a las de un centro cultural; y otra de corte vacacional que realizaría en la región de Barlovento (por la que Palacios tenía una particular atracción sentimental) y que, localizada en Río Chico, le solicita a Fruto Vivas.

7. En primer plano, la Quinta El Palmar (proyectada por Fruto Vivas para el presidente Marcos Pérez Jiménez) y, en segundo plano, la casa diseñada también por Fruto para el gobernador Guillermo Pacanins. Ambas están localizadas en el sector Playa Grande del Litoral Central y son de 1954.

Palacios que conocía a Fruto desde su época de estudiante, cuando formó parte del grupo de colaboradores de Niemeyer (junto a Henrique Hernández, Elio Vidal, Gustavo Legórburu y Pedro Valenti) en el proyecto del Museo de Arte Moderno, y que vio cómo todavía sin graduarse (lo haría en 1956) sería el arquitecto escogido en 1955 para desarrollar la propuesta del Club Táchira y, previamente (1954), de las quintas construidas por Guillermo Pacanins (gobernador del Distrito Federal) y Marcos Pérez Jiménez (presidente de la República) en el Litoral Central, se sumó a la serie de personas algunas pudientes y otras poderosas que le ofrecieron al novel arquitecto la oportunidad de desarrollar su talento y poner en práctica sus planteamientos, relacionados con el uso de materiales autóctonos y la utilización de sistemas constructivos que dotaban a las edificaciones de un espíritu que combinaba modernidad y tradición popular.

La casa que Fruto Vivas diseña para Inocente Palacios (cuya foto de la fachada posterior engalana nuestra postal del día de hoy), cumple con todos los rasgos con los que Juan Pedro Posani caracterizó la “arquitectura populista” a la cual dedica todo un capítulo de la segunda parte de Caracas a través de su arquitectura (1969), y que en el caso del arquitecto tachirense se traducen en: “conocimiento y estudio directos de las fuentes populares, actitud celosamente nacionalista, investigación estructural permanente y un sentido muy agudo del espacio dinámico”, todo lo cual  “se aúna a un carácter generoso y capaz de súbitas explosiones de entusiasmo contagioso, los cuales en buena parte explican su tremendo poder de influencia”.

8. Fruto Vivas. Hotel Moruco. Santo Domingo, estado Mérida (1954-1956)
9. Fruto Vivas. Quinta Zaira. Colinas de Bello Monte, Caracas (1954-1956)
10. Fruto Vivas. Vivienda propia. Los Chorros, Caracas (1955).

Emparentada más directamente con el carácter y la técnica constructiva en madera manejada por Fruto en el hotel Moruco que le encargara la CONAHOTU (Santo Domingo, Mérida, 1954-1956), en la espacialidad de la quinta Zaida de Colinas de Bello Monte (1954-1956) y en la ambientación y uso de los materiales a la vivienda que el propio Fruto se construyó en Los Chorros, Caracas (1955), de la casa Palacios destaca la utilización de troncos gruesos de mora para la estructura (vigas y columnas), viguetas que sostienen el techo de mangle, machihembrado de caoba para las cubiertas (apareciendo también en ocasiones el cedro y el apamate) y pisos de corazón de mora, trabajados con sabiduría con la participación de un grupo de artesanos portugueses.

11. Dibujo de Juan Pedro Posani de la casa de Inocente Palacios en Río Chico (c.1960)
12. Fruto Vivas. Casa de Inocente Palacios en Río Chico (fachada principal)

También experimentó Fruto con el uso de bahareque para las paredes, cosa que en su momento alarmó al cliente que no se imaginaba cómo se garantizaría la durabilidad en el tiempo de ese tipo de material. Al respecto, Inocente Palacios en el libro Fruto Vivas. Del barro al metal, escrito por Raquel Castro en 1989, testimonia al narrar la construcción de la casa cómo “Fruto vino, vio el sitio y empezó a hacer un proyecto a lo Fruto Vivas, proyecto que bosquejaba en el reverso de un sobre de correos, en papel de envolver, sobre una tabla, siempre dibujaba en la primera cosa que estuviera a su alcance. Fruto venía aquí, se quedaba un rato viendo el paisaje, se volvía a ir, se desaparecía. Después nos dijo que iba a hacernos una casa de bahareque y madera. En el primer momento me pareció muy hermoso pero enseguida me alarmé y le dije, pero el bahareque se cae! (…) Añade Inocente Palacios que para tranquilizarlo prometió reforzar por dentro las paredes de bahareque y así, poco a poco, le fue dando corporeidad, lentamente; fue un proceso largo”.

13. Fruto Vivas. Casa de Inocente Palacios en Río Chico.

Lo paradójico de esta casa se presenta en el hecho de que habiendo utilizado materiales de la zona y un sistema constructivo relativamente sencillo resultó muy costosa y demorada en el tiempo: “La cosa más larga y más laboriosa del mundo… Resultó una locura”, confesará Palacios a Raquel Castro. Como muestra valga decir que el piso del comedor hecho de rodajas de corazón de mora duró un año construyéndose, por el hecho de que debieron de escogerse uno a uno los pequeños pedazos que rellenarían los huecos que quedaban entre los discos grandes. “Toda una obra de orfebrería y marquetería”, sentenciaría Palacios con admiración luego de ver el resultado.

14. Fruto Vivas. Casa de Inocente Palacios en Río Chico.

Otra clara paradoja que ya asomáramos, está relacionada con la manera como Fruto, declarado por Juan Pedro Posani como “arquitecto revolucionario, vanguardista, contracorriente, que está en contra del sistema, que es perseguido político, que es adscribe a un movimiento político totalmente subversivo”, logra dar sus primeros pasos dentro del ejercicio profesional. La respuesta la da el propio arquitecto al manifestarle a Raquel Castro: “Yo, enamorado de la madera, me ponía a hacer casas de madera para ricos, puesto que esos eran mis clientes y porque allí estaba mi comida. Me tocaba repartirme en eso de trabajarle a los ricos haciéndoles casas y mansiones que yo utilizaba para aprender”.

15. Fruto Vivas. Casa de Inocente Palacios en Río Chico.

La casa Palacios fue considerada la obra “más tropical” de las hechas por Fruto para aquel momento en el que la arquitectura populista de su mano se puso de moda, se convirtió en cliché y fue vaciada de todo su auténtico contenido. En ella, también se encierran los aciertos de quien miró a la significación, valores y experiencias de la tradición sin renunciar a su contemporaneidad, patente en la plena integración entre el interior y el exterior y el uso de técnicas y materiales que se complementan sin rebuscamientos, en pro de exaltar los valores espaciales (y especiales) de su arquitectura.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 13. Raquel Castro. Fruto Vivas. Del barro al metal (1989).

1. Juan Bautista Fuenmayor. Generación del 28. El movimiento estudiantil antidictatorial (https://issuu.com/editorialaurora/docs/generacion_del_28_-_juan_bautista_fuenmayor)

2. Contrapunto.com (https://contrapunto.com/nacional/politica/que-paso-el-18-de-octubre-de-1945-revolucion-o-golpe-de-estado/)

3. Colinas de Bello Monte (https://www.facebook.com/ColinasBelloM/)

4. Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela, nº 190, 1952; y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

5. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y arxiu.bak (http://arxiubak.blogspot.com/2012/12/museo-de-arte-moderno-de-caracas-oscar.html)

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

7. La Guaira en Retrospectiva (https://www.facebook.com/LaguairaenRetrospectiva/posts/quinta-el-palmar-en-playa-grande-catia-la-mar-construida-en-el-a%C3%B1o-1954-construc/2309071529230096/?locale=hi_IN)

8. Colección Crono Arquitectura Venezuela; Colección Fundación Arquitectura y Ciudad; DoCoMoMo Venezuela (docomomovenezuela.blogspot.com); y Eduardo Feo (https://www.pinterest.com/pin/397442735839615852/)

9. María Isabel Peña, Iván González Viso y Federico Vegas. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015).

10. Instagram. gianni.napolitano (https://www.instagram.com/gianni.napolitano/p/BBqLd1yMPpn/); y Viva Venezuela (https://www.pinterest.com/pin/79376012152714196/)

11. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura (1969)

12, 14 y 15. Graziano Gasparini. Casa venezolana (1992)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 435

Cuando en 1977 el Comité Olímpico Venezolano presentó ante el Congreso de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), reunido en San Juan de Puerto Rico, la postulación de Caracas como sede de los IX Juegos Deportivos Panamericanos a celebrarse en 1983, tuvo que enfrentarse a las serias aspiraciones que la ciudad de Hamilton (Canadá) también mostró. La exposición hecha y la argumentación esgrimida por la delegación venezolana lograron que los asistentes a la asamblea, luego de una cerrada deliberación, votaran a favor de que fuera nuestro país el que organizara el evento que sigue en jerarquía a los Juegos Olímpicos lo cual, sin duda, lo colocaba ante un reto de gran envergadura, recogiendo el testigo que le entregaba San Juan de Puerto Rico donde se habían montado los VIII Juegos de 1979.

1. 5 de diciembre de 1951. Ceremonia de apertura de los III Juegos Deportivos Bolivarianos en el Estadio Olímpico de la UCV que también abría sus puertas.
2. 1 de julio de 1979. Ceremonia de apertura de los VIII Juegos Deportivos Panamericanos en el Estadio Hiram Bithorn, San Juan, Puerto Rico.

Caracas, que sólo contaba como antecedente en la realización de eventos de esta naturaleza a escala internacional el correspondiente a los III Juegos Deportivos Bolivarianos en 1951, ocasión que sirvió para inaugurar los estadios Olímpico y Universitario de la Universidad Central de Venezuela así como el velódromo Teo Capriles, entendió que se le presentaba una oportunidad de oro para evaluar el estado de sus instalaciones y, a partir de allí, actualizar las que aún ofrecieran posibilidades para lograrlo o, en su defecto, construir las que hicieran falta ajustándose en ambos casos a los estándares exigidos por los organismos internacionales.

3. Logotipo y afiche de los IX Juegos Deportivos Panamericanos, Caracas, 1983.

Le correspondería al gobierno presidido por Luis Herrera Campíns llevar adelante a lo largo de toda su gestión (1979-1983) la planificación, puesta a tono y construcción de la infraestructura requerida, así como organizar toda la logística propia del evento que tendría por eslogan “compromiso de todos”, dejando las decisiones más importantes en manos del Comité Organizador de los Juegos (COPAN’83) presidido por Carlos Lovera Osío.

Es así como, con el año 1983 en mente (que coincidiría con el Bicentenario del natalicio de Simón Bolívar), en 1980 se elaboraron el “Estudio para generar el Plan Estratégico Global de los IX Juegos Deportivos Panamericanos” y el “Estudio sobre el Sistema Urbano Panamericano” que hacían presagiar no sólo la consideración de la dotación correspondiente a las instalaciones deportivas que servirían de escenario, sino también el poder llevar a cabo intervenciones a nivel de la ciudad que las entrelazaran desde una visión totalizadora.

4. Dos de las edificaciones existentes que se reacondicionaron y adaptaron para albergar los IX Juegos Panamericanos. El Gimnasio Cubierto de la UCV (izquierda) y el Poliedro de Caracas (derecha).

Determinadas las instalaciones que serían objeto de actualización, readaptación, reacondicionamiento o reconstrucción y las que serían construidas ex novo, formarían parte del primer grupo: los estadios Olímpico y Universitario de la UCV (el primero sería el lugar donde se llevaría a cabo la inauguración y clausura de los juegos así como las competencias atléticas de pista y campo, y el segundo las de béisbol), el Poliedro de Caracas (baloncesto), el Gimnasio de la Academia Militar (esgrima), el Gimnasio Cubierto de la UCV (gimnasia y tenis de mesa), las canchas del Caracas Sport Club (hockey sobre hierba), el estadio Palo Verde (béisbol), el Gimnasio del Instituto Nacional de Deportes (judo y lucha), el Embalse la Mariposa (remo), las canchas del Altamira Tenis Club (tenis) y el Polígono El Libertador (tiro).

5. Nuevas construcciones realizadas para los IX Juegos Panamericanos. Parque Naciones Unidas: Complejo de piscinas (izquierda) y Gimnasio (derecha).
6. Nuevas construcciones realizadas para los IX Juegos Panamericanos. Estadio Nacional Brígido Iriarte (izquierda) y Gimnasio José Joaquín «Papá» Carrillo -Parque Miranda- (derecha).

El segundo grupo (nuevas construcciones) estaría conformado por: el Gimnasio Parque Naciones Unidas (boxeo), la pista del Velódromo Teo Capriles (ciclismo), las Canchas Fuerte Tiuna (equitación), el Estadio Brígido Iriarte (fútbol), el Gimnasio Vertical IND (levantamiento de pesas y sambo), el Complejo de Piscinas Parque Naciones Unidas (natación, nado sincronizado y clavados), el Estadio Mampote (softbol), el Polígono El Libertador (tiro con arco) y el Gimnasio Parque Miranda (voleibol). A todo ello habría que agregar la construcción de la Villa Panamericana en Guarenas.

7. Los cuatro elementos que conformarían el «Eje Paraíso» del «Sistema Urbano Panamericano». De izquierda a derecha el Velódromo Teo Capriles, el Estadio Brígido Iriarte, el Parque Naciones Unidas y los estadios de la UCV.
8. El Velódromo Teo Capriles (izquierda) y los estadios de la UCV (derecha), todos inaugurados en 1951, elementos claves en la memoria deportiva construida de la ciudad.

Es dentro de lo que en el “Sistema Urbano Panamericano” se consideró como el “Eje Paraíso” que reconocía la memoria deportiva de la ciudad e iría desde las instalaciones del IND en La Vega, pasando por el Estadio Brígido Iriarte y el Parque Naciones Unidas prolongándose hasta las instalaciones de la UCV en el centro geográfico de la ciudad, proveyendo de una completa dotación deportiva de alta competencia al suroeste de la ciudad, que quizás se encuentre el origen de la decisión que llevó a concebir la plaza que uniría el Estadio Olímpico y el Universitario, incorporando a éste último al campus de la UCV del cual siempre estuvo separado por la avenida Las Acacias. Además, la plaza serviría como marco previo a los actos de inauguración, celebración de competencias y clausura que atraerían una importante cantidad de personas que en las condiciones existentes no contaban con el confort requerido.

9. Vista aérea de los estadios de la UCV con el Universitario en primer plano cuando aún se encontraban separados por la avenida Las Acacias. A la izquierda sobre la avenida se aprecia la pasarela diseñada por Carlos Raúl Villanueva para salvar la vía.
10. Planta del conjunto de los dos estadios, la plaza que los integra y el estacionamiento estructural que los sirve.

El proyecto que data de 1980, elaborado por Bernardo Borges y Jacobo Koifman (socios de Francisco Pimentel), tenía como principal operación a ejecutar el hundimiento de la avenida Las Acacias a su paso por entre los estadios y la construcción de un estacionamiento techado con capacidad para un rango de entre 2000 y 2500 vehículos. Tras la realización de tres estudios preliminares se decidió, a partir del tercero de ellos, que el estacionamiento estuviera contenido en un edificio paralelo a la autopista Valle-Coche con acceso desde la trinchera de Las Acacias (donde operaría una zona de transporte público para 25 autobuses) y desde la calle conocida como la PETA (por estar allí ubicada la Planta Experimental de Tratamiento de Aguas de la Facultad de Ingeniería). Justamente un boceto del planteamiento hecho por Borges y Koifman ilustra nuestra postal del día de hoy.

11. Reacondicionamiento del Estadio Olímpico para los IX Juegos Panamericanos. Corte tribuna cubierta con nivel mezzanina, rampas y nuevo nivel de servicios anexos.
12. Reacondicionamiento del Estadio Universitario.

Los trabajos realizados por el Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR), que también contemplaron el reacondicionamiento de los dos estadios ajustándolos y actualizándolos a los requerimientos exigidos para competencias de alto nivel, arrojó como resultado en lo concerniente a la plaza pública, el sustituir la pasarela de anteriormente unía los dos estadios por una amplia superficie de cemento coloreado y modulada semejando adoquines, con tres grandes perforaciones circulares que marcaban el paso por debajo de la avenida Las Acacias, mediante la cual se lograban conexiones peatonales amplias y un espacio a nivel de ingreso de las dos instalaciones, que serviría como receptor del público proveniente de los estadios, del estacionamiento y de los diferentes sistemas de transporte colectivo. De acuerdo a la descripción publicada en el artículo “Proyecto de remodelación del Complejo Deportivo U.C.V.”, publicado en la revista Croquis nº7, octubre 1982, los proyectistas preveían que el logrado fuese un espacio urbano “de gran vivencia diaria, representada por el flujo peatonal de estudiantes y personal universitario que haga uso de los estacionamientos, así como en los momentos de eventos, evitando la situación conflictiva actual, debida a la carencia de un espacio público que discrimine vehículos y peatones”.

13. Vista aérea de los dos estadios, la plaza que los integra y el estacionamiento estructural que los sirve.

Pues bien, los buenos presagios que anunciaba una planificación a tiempo asociada a los juegos y que tendría a la ciudad como objeto de atención, comenzaron a desdibujarse al agudizarse una importante crisis económica a nivel nacional sumada a una mala administración de los recursos destinados al evento, lo cual derivó en demoras en la ejecución, apresuramiento en la terminación de muchas obras e incluso recortes en la finalización de algunas como es el caso del estacionamiento de los estadios al cual no se le terminó de construir un piso entero reduciendo su capacidad a 1700 puestos bajo techo. Recordemos, además, que el 18 febrero de 1983 (pocos meses antes de la inauguración de los juegos) se produce la devaluación abrupta del bolívar frente al dólar conocida como el “viernes negro”, colapso que estuvo precedido por una salida masiva de capitales en 1982.

14. 14 de agosto de 1983. Ceremonia de apertura de los IX Juegos Deportivos Panamericanos en el Estadio Olímpico de la UCV.

En todo caso, los juegos finalmente se celebraron entre el 14 y el 29 de agosto de 1983 con la participación de 3426 atletas de 36 países en 23 modalidades, en los que Venezuela obtuvo un meritorio quinto lugar, teniendo al Estadio Olímpico de la UCV como protagonista, cumpliendo tanto la intervención realizada para generar la desde entonces denominada Plaza Simón Bolívar como el estacionamiento con los objetivos inicialmente trazados.

15. Vista de la Plaza de Los Estadios o Plaza Simón Bolívar.

Con el transcurrir del tiempo, lamentablemente, la animación que los proyectistas deseaban para la plaza no se dio sino en las contadas ocasiones en que se fueron realizando eventos deportivos a escala metropolitana. Su condición árida e inhóspita y la inexistencia de usos permanentes que pudieran inyectarle vida, la han convertido sólo en lugar de paso, desvinculado de su entorno y tierra de nadie ubicado en las afueras de la universidad. El estacionamiento, por su parte, nunca terminó de integrarse a la vida cotidiana de la UCV dada su lejanía, pese a que su capacidad justificó el cierre de varios espacios de esa naturaleza en el interior del campus entre 1984 y 1988. El nivel inferior al espacio público tampoco fue aprovechado con el potencial de terminal urbano con que fue concebido.

16. Henrique Hernández con la colaboración de Carlos Henrique Hernández. Imágenes de la propuesta ganadora del concurso para la “Recuperación de la Plaza Simón Bolívar” (2000)

En consideración a lo anterior, el año 2000 la Fundación UCV convocó un Concurso privado para obtener propuestas para la “Recuperación de la Plaza Simón Bolívar”, el cual fue ganado por Henrique Hernández con la colaboración de Carlos Henrique Hernández. De acuerdo a la página web del Grupo Estran C.A. “el planteamiento se basa en mejorar las condiciones actuales de la Plaza y su contexto inmediato, apoyado en las obras que actualmente se están realizando como la estación del Metro; además de un cambio de imagen utilizando elementos de construcción ligeros, como son las cubiertas textiles, el metal y el vidrio, los cuales demarcan el espacio de forma suave, armoniosa y agradable. (…) El proyecto consta de un programa de áreas, que involucra actividades de gran atractivo y que convierten a la Plaza en un componente del espacio urbano propicio para la congregación y permanencia. Propone áreas de comercio, comida, exposición, áreas de descanso y relajación, servicios públicos como transporte, teléfonos, kioscos y sanitarios; todo esto unido a un programa de seguridad y vigilancia que cuenta con áreas destinadas a la ubicación de cámaras (circuito cerrado) y personal especializado”.

Transcurridos ya casi 25 años de la realización del concurso las condiciones de soledad, inseguridad y deterioro siguen siendo características de la plaza Simón Bolívar y el estacionamiento estructural sin que se vean salidas cercanas a tan deplorable situación.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Banesco contigo (http://blog.banesco.com/iii-juegos-bolivarianos-espejo-del-alma/)

2. El Nuevo Día (https://www.elnuevodia.com/deportes/otros-deportes/notas/los-panamericanos-de-san-juan-1979-dejaron-una-gran-huella-deportiva/)

3. Logopedia-Fandom (https://logos.fandom.com/es/wiki/Caracas_1983); y Revista Croquis, nº 7 , octubre 1982.

4. Banesco contigo (http://blog.banesco.com/iii-juegos-bolivarianos-espejo-del-alma/); y Puente de Mando (https://www.puentedemando.com/arquitectura-de-venezuela-poliedro-de-caracas/)

5. Swim Chanel (https://swimchannel.net/la/se-organiza-un-torneo-en-venezuela-en-medio-de-los-problemas-de-la-federacion/); y Globovisión (https://www.globovision.com/nacional/4880/concierto-sabado-de-gloria-se-llevara-a-cabo-en-parque-naciones-unidas)

6. Mercedes Rangel. Estadium Brígido Iriarte (https://www.pinterest.com/pin/314055774004466042/); y Wikipedia. Gimnasio José Joaquín Papá Carrillo (https://es.wikipedia.org/wiki/Gimnasio_Jos%C3%A9_Joaqu%C3%ADn_Pap%C3%A1_Carrillo)

7. Captura de Google Earth.

8. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Archivo El Nacional (https://www.pinterest.com/pin/179299628888397222/)

9. Leo (https://www.pinterest.com/pin/462604192947348812/)

10, 11 y 12. Revista Croquis, nº 7 , octubre 1982.

13. Leo (https://es.pinterest.com/pin/290200769720091383/)

14. Líder (https://www.liderendeportes.com/noticias/mas-deportes/40-anos-de-una-inolvidable-fiesta-deportiva/)

15. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

16. Grupo Estran C.A. (http://www.grupoestran.com/portafolio/pro_arquitectura/00-po-an-ar-ucv/)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 434

A finales del siglo XVIII (1783) en los terrenos de la antigua hacienda Santa Ana se funda la hacienda La Floresta desde donde se impulsa, junto las vecinas haciendas Blandín y San Felipe, la producción del café en Caracas. Propiedad de don Francisco Domínguez, colindaba al norte con el Camino Real de Petare (hoy avenida Francisco de Miranda), al oeste con la quebrada Seca, al sur con el río Guaire y al este con la quebrada Sebucán.

1. Ubicación de la hacienda La Floresta en el Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Röhl (1934)

Manteniendo intacta su actividad agrícola la propiedad fue adquirida en 1915 por la familia Sosa quienes en 1944 cesan la producción cafetera y, en virtud de la presión ejercida por el crecimiento de la ciudad hacia el este del valle, deciden en 1952 dar inicio al proyecto de la urbanización La Floresta, la cual fue construida en la parte norte de sus terrenos conservándose por muchos años la antigua casa colonial de la hacienda junto a sus jardines dotados de una flora nativa excepcional.

2. 1978-1982. Tres propuestas elaboradas por Jesús Tenreiro para el desarrollo del Centro Empresarial La Floresta.

Los Sosa, no sin antes intentar desarrollar infructuosamente el área verde colindante a la casona, ubicada al oeste con frente a la avenida Francisco de Miranda (para lo cual convocaron un concurso privado de ideas en 1978 para proyectar un Centro Empresarial), finalmente deciden vender a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en 1988 el privilegiado sitio ocupado por la casa colonial y sus áreas verdes.

Casi de inmediato, la empresa estatal a través de su Gerencia de Bienes y Servicios llama a un concurso privado con la finalidad de proyectar y construir la Nueva Sede de Petróleos de Venezuela S.A. en lo que se conocía como la Estancia La Floresta. La convocatoria hecha en 1988 mediante un concurso de credenciales, permitió seleccionar 20 equipos participantes reduciéndose finalmente a 5 en la última etapa donde las propuestas presentadas quedaron arropadas por el veredicto de “desierto” emitido por el jurado quien se pronunció al respecto en 1991.

3. Urbanización La Floresta con la ubicación de la Estancia La Floresta.

PDVSA, tras el fallido intento de desarrollar allí su sede, toma la decisión de rescatar y remodelar la señorial edificación de finales del siglo XVIII con la idea de destinarla a ser sede para la recepción y albergue de huéspedes ilustres de la industria petrolera, conservando el esplendor de sus jardines. Los trabajos de restauración le son encargados al reconocido arquitecto Ramón Paolini quien, pese a las diversas alteraciones sufridas a través de los años, centró su propuesta en poner en valor la arquitectura que quedó de los siglos anteriores, usando racionalmente los materiales para dejar percibir claramente la intervención contemporánea y la arquitectura restaurada.

4. Vistas de la casona restaurada de la hacienda La Floresta (sede del Centro de Arte La Estancia) y de los jardines que la acompañan.

Estando en marcha los trabajos de restauración, el destino del edificio dio un afortunado giro que lo orientó ser sede de un centro cultural. “Fue así como Biserca, Bienes y Servicios C.A. filial de Petróleos de Venezuela, dirigida por Ada Bermúdez de Bass, creó en 1993 el Centro de Arte La Estancia, habiendo consultando a varios expertos entre los que se contaban los de la Galería de Arte Nacional y el artista, diseñador y docente Miguel Arroyo acerca de cuál podría ser la especificidad cultural de dicho Centro. Arroyo respondió de inmediato sobre la importancia e interés de abordar el diseño y la fotografía dentro del circuito cultural-artístico más notable del continente, integrado por los museos y galerías del Estado, entidades bancarias, industrias nacionales y privados, localizado en la ciudad de Caracas. De este modo, Biserca aceptó la propuesta de Arroyo, y para emprender la tarea convocó al diseñador gráfico Álvaro Sotillo y a mí, quienes respondimos con entusiasmo al desafío”, expresará Alberto Sato en “Recuerdos del futuro” artículo publicado en el diario El Nacional el 26 de abril de 2015.

Aprovechando al máximo la oportunidad que se presentaba, Sato y Sotillo se abocaron a partir de 1993 a llevar adelante un ambicioso plan que vislumbró “en primer lugar, la necesidad de instalar la noción de diseño y la fotografía en el marco de la producción cultural de Venezuela; en segundo lugar, la oportunidad de abrir el debate acerca de la construcción de un país capaz de producir sus propios bienes, mejorar su base industrial con sus propias iniciativas, reducir  su dependencia de las importaciones, crear nuevas fuentes de trabajo y estimular el emprendimiento. Esto es, contribuir a la creación de un país independiente y orgulloso de su capacidad inventiva y productiva, que nos permitiera dejar de ser de consumidores para transformarnos en productores”, según palabras de Sato.

5. Vistas de la sede del Centro de Arte La Estancia.

Fue así que diseño y petróleo empezaron a caminar de la mano, venciendo prejuicios que asociaban al primero con frivolidad, e impulsando desde 1993 desde lo que se denominó como el Centro de Arte La Estancia “las actividades de investigación, desarrollo tecnológico, divulgación y estímulo del diseño … que en pocos años se logró identificar como uno de los extraños ‘polos de atracción’ del conocimiento cultural y tecnológico, lo cual contrastaba notablemente con la realidad de un cuerpo social enfermo de incredulidad”, apuntará Sato.

A ello se sumó una cuidadosa programación expositiva llevada adelante por Sato y Sotillo que buscó, aprovechando la excelente ubicación y las remozadas instalaciones de la casa cuidadosamente tratada para albergar un nuevo uso que no alterara su esencia, añadir una pieza más al circuito expositivo a base de temáticas de convocatoria que resultaran innovadoras.

Es así como, coincidiendo con la finalización de los trabajos de restauración y acondicionamiento llevados adelante por Paolini, el 12 de noviembre e 1995 se inaugura en el Centro de Arte La Estancia “la primera exposición de diseño industrial venezolano”: “Detrás de las cosas”, con curaduría del propio Sato y diseño museográfico a cargo de Ignacio Urbina.

Sato complementará: “Debido al éxito de esta primera exposición, le sucedió un cerrado programa de muestras de diseño gráfico, industrial, de mobiliario, de fotografías, con una maravillosa concurrencia integrada por público en general y especialmente por jóvenes. En poco tiempo el lugar … se convirtió en punto de referencia del diseño, con una biblioteca que atendía a todos los estudiantes e interesados en diseño del país”.

A “Detrás de las cosas” le siguieron “Chicho Mata. El hombre de Uribe” (1996); “DGV 70–80–90 Diseño Gráfico en Venezuela” (1996); “Hans J. Wegner. Hacedor de sillas” (1996); y “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997), de cuyo diminuto y extraordinario catálogo, diseñado por Álvaro Sotillo, impreso por Exlibris en un formato de 15 x 7 cms a modo de libreta con hojas unidas con un espiral metálico y en papel glasé, hemos reproducido la portada y contraportada para engalanar nuestra postal del día de hoy.

6. Planta del Centro de Arte La Estancia con la disposición de los seis tiempos que conformaron la muestra “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997)

La muestra, basada en una amplia y rica colección de sillas provenientes de CAPUY C.A. (copatrocinante del evento), Arquetipo, Casa Curuba y numerosas personas que pusieron a su disposición las que eran de su propiedad, fue curada por Alberto Sato (quien además redactó los textos), contó con la museografía de José Luis (Chuchi) Sánchez, el diseño gráfico de Álvaro Sotillo y la fotografía de Mariano U. de Aldaca. Cabe destacar que Sotillo, responsable de desarrollar la imagen de la institución creó para tal fin dos fuentes tipográficas Estancia Book ® y Floresta Book ® (que pasaron a ser propiedad del Centro de Arte la Estancia) las cuales se incorporaron de lleno en el diseño museográfico y gráfico tanto de la muestra como del catálogo.

7. Fuente tipográfica Floresta Book diseñada por Álvaro Sotillo para el Centro de Arte La Estancia.

Con la exhibición se desarrolla la idea de que “en la vida cotidiana de Venezuela, la silla es uno de los objetos más emblemáticos del espíritu moderno que anima a sus habitantes. En efecto, el escenario moderno como universo de representaciones sociales expone con naturalidad e inadvertidamente, una imagen de las aspiraciones y deseos de los modos de habitar un territorio; conforma una pequeña señal de cómo es imaginado el país, porque la silla no sólo sirve para sentarse; sirve para representar a quien está sentado y la forma que adquiere el ambiente con el símbolo de un tiempo que puede ser presente, pasado o futuro”, tal y como plantea Sato en la introducción del catálogo.

Con ello en mente se estructuró un recorrido cronológico que permitió apreciar la presencia de seis tiempos que refuerzan el enfoque que se buscó dar a la muestra:

8. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Primer tiempo».

Un “Primer tiempo” en el que hacen acto de presencia “Los primeros modernos” como señal de que “en el filo de los años cuarenta y cincuenta la introducción de sillas modernas en Venezuela no es ajena a la participación de los jóvenes arquitectos formados en el extranjero”. Marcel Breuer, Mies van der Rohe, Harry Bertoia, Charles Eames y Eero Saarinen serán los creadores que forman parte de esta etapa.

9. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Segundo tiempo».

Un “Segundo tiempo” titulado como de “La modernización domesticada” donde “la confirmación y certeza de la modernización halló la pausa reflexiva del encuentro con algunas condiciones ambientales y con los valores locales: la organicidad de la madera, la artesanía de su producción, las tipologías vernáculas y las herencias coloniales consiguieron incorporarse a la ‘naturalización’ del mobiliario escandinavo. Alvar Aalto, Hans Wegner, Arne Jacobsen, Finn Juhl, Kaare Klint, Antonio Bonet/Juan Kurchan/J.Ferrari-Hardoy, Cornelis Zitman, Poul Kjaerholm, Gaetano Descalzi, Gio Ponti y Miguel Arroyo junto a sus diseños animarán este tiempo.

10. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Tercer tiempo».

Un “Tercer tiempo” subtitulado como “La década rugiente” se centra en los años sesenta, década que transcurre entre crisis políticas y económicas “en un mundo trastornado por convulsiones sociales externas e internas (…) (donde) las reflexiones no tomaban en cuenta el universo cotidiano que, inadvertidamente, se cubría de plástico y de optimismos interplanetarios; es entonces cuando irrumpen en escena las sillas de plástico, los globos inflables y las bolsas informes rellenas de poliestireno que se amoldaban al acto de sentarse”. Es este el momento en que harán su aparición creaciones Piero Gatti, Eero Saarinen, Giancarlo Piretti, Achille Castiglioni, Eero Aarnio,  e Yrjö Kukkapuro.

11. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Cuarto tiempo».

Un “Cuarto Tiempo” subtitulado “El confort del Boom” abre paso a la década de los setenta: “una nueva era de abundancia que se ocupa de destruir todo lo que encuentra a su paso; entre lo cual se cuenta la tradición moderna que a partir de entonces adquiere carácter heroico. Comienza a relajarse el optimismo tecnológico y las sillas domésticas recuperan el espacio perdido. Otra vez madera y eficiencia ergonómica, especialmente en el mobiliario de oficina”. Firmas como Knoll y Herman Miller copan la escena y tras ellas nuevamente Charles Eames y Eero Saarinen junto a Mario Bellini, Tobia Scarpa, Warren Plattner,  y Charles Pollock.

12. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Quinto tiempo».

Un “Quinto tiempo” dedicado a los ochenta le permite a Sato subtitularlo como el del “Posmoderno o las vanguardias revividas”. La silla definida como un objeto mueble compuesto de asiento y respaldo “trasciende el mero hecho de sentarse y asume su verdadero papel de adorno doméstico” convirtiéndose en pieza de colección o “esculturas que se esconden tras el signo de la función”. Se recupera la sobriedad moderna arropada por el historicismo posmoderno que fija su mirada en el pasado aunque este no sea tan lejano. Clásicos de comienzos de siglo realizados por Charles Rennie Mackintosh, Josef Hofmann, los Hermanos Thonet, Gerrit Rietveld, Frank Lloyd Wright, Robert Mallet-Stevens, Marcel Breuer y Le Corbusier sirven de telón de fondo para ilustrar cómo la posmodernidad en Venezuela no se tradujo en el derrumbe de los paradigmas modernos ni un desencanto por la modernidad.

13. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Sexto tiempo».

Un “Sexto tiempo” subtitulado “Hoy y también aquí” cierra el itinerario a modo de balance teniendo la década de los noventa como escenario. “Hoy todo vale, aun cuando la silla deja pocos rastros de su función primigenia que es la de sentarse cómodamente” afirmará Sato. “La silla nos permite dos tipos de fruición: desde adentro y desde afuera. Cuando nos sentamos disfrutamos de su comodidad y estamos dentro de ella; cuando la contemplamos a cierta distancia nos transportamos al mundo de los valores estéticos: estamos afuera”. Es así como podemos pasar de una experiencia totalmente individual (sentarse) a una colectiva (la contemplación del objeto por varias personas a la vez). Es por ello que un elemento que nace signado por su utilidad se ha podido convertir en pieza museable.

“Sentados en un siglo” fue seguida por “Hablemos de reciclaje. Innovación y ambiente” (1997); “Grandes fotógrafos en colecciones venezolanas” (1997); “El arte por el arte. L’art pour l’art. Carteles de Mende; & Oberer”; “Miradas domésticas. Diseño español contemporáneo (1998); “40 años de Leica M. Momentos mágicos” (1998); y “Tools Toys. Herramientas lúdicas” (1998), todas de una alta calidad que estuvieron acompañadas de seminarios, charlas y conferencias nacionales e internacionales así como por catálogos que contenían elaboradas gráficas, con la idea de tener un registro permanente, didáctico y de alta calidad, de los temas tratados, y que se convirtieron en un valioso material de consulta. También se creó un Centro de Información sobre arte y diseño abierto al público, que se constituyó rápidamente en el punto de referencia de todos los centros educativos del país.

Así se cerró un intenso ciclo que formó parte de un proyecto modélico y que a partir de 1999 mutó a otro que carece justamente de proyecto.

El Centro de Arte La Estancia, todavía administrado por la estatal petrolera PDVSA, dejó de tener a la innovación como eje de un necesario fortalecimiento de lo diseñado y hecho industrialmente en Venezuela bajo la premisa de «Inventar entonces lo que nos falte, no por suponer que todo está mal, sino porque efectivamente falta», aprovechando las enseñanzas y avanzar inventando.

14. Una de las salas de exhibición del Centro de Arte La Estancia en la actualidad.

Hoy ha quedado reducido a ser, como tantos otros, un lugar de difusión del acervo cultural y las tradiciones venezolanas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 6, 8, 9, 10, 11, 12 y 13. Centro de Arte La Estancia. Catálogo de la exposición “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997)

1. Caracas del valle al mar (http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/)

2. Rafael Urbina Pacini. Jesús Tenreiro-Degwitz. Arquitectura. Edificios y proyectos. 1954-2007 (2023)

3. Capturas de Google Earth.

4. Caracas del valle al mar (http://guiaccs.com/obras/centro-de-arte-la-estancia-antes-hacienda-la-floresta/); Colección Crono Arquitectura Venezuela; Aporrea (https://www.aporrea.org/cultura/n297876.html); y TE RECOMIENDO EN… (https://terecomiendoen.wordpress.com/2016/11/06/centro-de-arte-la-estancia/)

5. Icomos Venezuela (http://icomosdevenezuela.blogspot.com/2023/04/18-de-abril-de-2023-dia-internacional.html) ; y Lo afirmativo venezolano (https://haimaneltroudi.com/centro-de-arte-la-estancia-un-oasis-cultural-urbano/)

7. Centro de Arte La Estancia. Catálogo de la exposición “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997); y ArchivoGráfico (VE) (https://archivografico.org/1995-Floresta-Book)

14. Lo afirmativo venezolano (https://haimaneltroudi.com/centro-de-arte-la-estancia-un-oasis-cultural-urbano/)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 433

Con la aparición el 15 de octubre de 1920 en París de la revista L’Esprit Nouveau (El Espíritu Nuevo), subtitulada Revue Internationale d’Esthétique (Revista Internacional de Estética), dos de sus fundadores, el pintor Amédée Ozenfant y el arquitecto Charles Edouard Jeanneret-Gris (el tercero sería el poeta Paul Dermée), dieron cuerpo a un ambicioso proyecto editorial que no sólo reafirmó el acto inaugural del llamado movimiento purista, llevado a cabo dos años antes mediante la aparición del manifiesto Aprés le Cubisme (Después del cubismo), sino que además le ofrecía la oportunidad de manifestarse a diversas disciplinas, dando cabida a variadas temáticas, proclamándose como ”la primera revista del mundo realmente dedicada a la estética viva”.

1. Carátula de la publicación del manifiesto Aprés le Cubisme (1918).
2. Parte superior de la portada del nº 1 de L’Esprit Nouveau (15 de octubre de 1920).

Tras el eslogan “Hay un espíritu nuevo; es un espíritu de construcción y de síntesis guiado por una concepción clara”, la portada del primer número en el que Paul Dermée aparece como su director, la revista ya anuncia que se abre a temáticas tales como “estética experimental, pintura, escultura, arquitectura, literatura, música, estética del ingeniero, el teatro, el espectáculo, el cine, el circo, los deportes, la moda, el libro, el mueble y la estética de la vida moderna”, dando a entender de que todo cuanto acontecía en una época plagada de novedades, creatividad y cambios no le sería ajeno.

Tampoco hay que olvidar que L’Esprit Nouveau al igual que De Stijl, surgen como órganos de divulgación del purismo y el neoplasticismo, respectivamente, en un período (el de entreguerras) en el que se acrecienta la aparición de programas y manifiestos que permitirán a las vanguardias contar con sus correspondientes cartas de presentación, mostrándose ambas publicaciones como proyectos editoriales duraderos que trascienden la mera declaración puntual.

3. Portada e índice de la versión en español (2005) del libro de Alan Colquhoun La arquitectura moderna. Una historia desapasionada (versión original de 2002).

En tal sentido, si bien para L’Esprit Nouveau el tema principal era la problemática relación entre el arte y la sociedad industrial, y compartía con De Stijl la idea de que “el mundo industrializado moderno traía consigo el paso del individualismo” así como de “que el arte y la ciencia no eran opuestos, aunque utilizasen medios diferentes, que su unión daría como resultado una nueva estética», las diferenciaba el hecho de que para L’Esprit Nouveau “esa nueva estética sería clásica en su espíritu… idea que quedaba subrayada por la constante yuxtaposición de lo viejo y lo nuevo”, como bien señaló en su momento Alan Colquhoun en La arquitectura moderna. Una historia desapasionada (2002). Dentro del mismo orden de ideas, allí mismo, el crítico e historiador inglés planteará cómo “en el nuevo mundo de la objetividad y el colectivismo anunciado por L’Esprit Nouveau, la posición del artista permanecía intacta. De Stijl y los constructivistas, razonando a partir de los mismos principios de L’Esprit Nouveau, habían previsto que llegaría un momento en que el artista sería redundante”.

4. Sumario del nº de L’Esprit Nouveau.
5. Páginas interiores del nº 1 de L’Esprit Nouveau.

Así, en el primer número de la revista destacan, entre otros, su editorial titulado “L’Esprit Nouveau”, los artículos “La nueva estética y la ciencia del arte” de Victor Basch; “Notas sobre el arte de Seurat” de Bissiere; “Descubrimiento del Lirismo” de Paul Dermée: “La música polaca” de Henry Prunieres; “Picasso” de André Salmon; “La estética del cine” de B. Tokine; “El Circo, nuevo arte” de Céline Arnauld; las reseñas dedicadas a revistas, poesía, exposiciones y literatura ; y la transcrición del Manifiesto 2 de De Stijl.

6. Imágenes del artículo «Sobre la plástica» firmado por A. Ozenfant y Ch. E. Jeanneret.
7. Cuatro de las páginas del texto “Tres advertencias a los señores arquitectos”, firmado con el seudónimo compuesto “Le Corbusier-Saugnier”.

Sin embargo, dos textos subrayan el sentido de tribuna para exponer sus planteamientos que buscaron darle los fundadores de la publicación: uno titulado “Sobre la plástica” firmado por A. Ozenfant y Ch. E. Jeanneret y otro titulado “Tres advertencias a los señores arquitectos”, firmado con el seudónimo compuesto “Le Corbusier-Saugnier” asumido en conjunto por Jeanneret y Ozenfant. Ello marcaría la primera ocasión con la que Jeanneret se identifica con el apelativo que lo haría célebre asumiendo Ozenfant el rol de acompañante. También será la primera de muchas entregas (que se repetirán en los números 2, 4, 5, 8, 9, 10, 13 y 16 de la revista) con las cuales se irá construyendo el no menos famoso libro Hacia una arquitectura (Vers une architecture) publicado en 1923, cuya primera edición en francés mostraba a Le Corbusier-Saugnier como autor. Cabe acotar que del material publicado que conforma los siete capítulos del libro, sólo se reconoce bajo exclusiva autoría de Le Corbusier el titulado “Arquitectura o revolución”, justamente el séptimo. En todo caso, el maestro suizo asume en solitario su apelativo a partir del nº 19 de la revista (1923) pese a que toda su obra se identifica con él y de que continuó firmando sus cuadros con su verdadero apellido hasta 1928.

8. Portada del nº 4 de L’Esprit Nouveau de inicios del año 1921 que marca el cambio del subtítulo de la revista y contiene un extenso artículo titulado «El purismo» firmado por A. Ozenfant y Ch. E. Jeanneret.

En virtud de sus inclinaciones dadaístas, Dermée deja de participar después del número 7 (1921) de L’Esprit Nouveau (momento para el cual ya había cambiado desde el nº 4 su subtítulo por el de Revue internationale illustre de l’activité contemporaine), quedando la responsabilidad editorial fundamentalmente en manos de Ozenfant y Jeanneret quienes lograrán que la revista aparezca hasta la edición 28 (enero de 1925) lo cual le dio una frecuencia promedio de 7 números al año, pese había nacido con la intención de aparecer los días 15 de cada mes. La intensidad inicial, como suele ocurrir con la mayoría de las publicaciones periódicas, sufrió un proceso de decaimiento que se evidenció en el distanciamiento entre cada salida, la disminución del número de páginas (de 136 en el nº 1 a 96 en el nº 19 hasta llegar a 80 en el nº 28) y el descenso del número de suscriptores que pasó de 735 en 1920 a 252 en 1923. “Las numerosas transformaciones, los cambios realizados y su creciente enfoque en la arquitectura ya no atraen a sus lectores. Además, en 1925, la colaboración entre Le Corbusier y Ozenfant cesó. Esto, en parte, se debe a la decadencia del purismo… que finaliza en 1926 al desvincularse de él sus dos creadores…”, se recoge de “L’Esprit Nouveau”, texto publicado por el grupo de investigación SU+MA universidad + museo en la página web de la Universidad Complutense de Madrid.

9. Colección completa de la revista L’Esprit Nouveau (1920-1925).
10. Dos trabajos de Le Corbusier publicados en los números 2 (izquierda) y 6 (derecha) de L’Esprit Nouveau.

En el mismo sitio se precisa: “La maquetación de la revista es bastante sencilla. Destaca su portada, con el número de publicación centrado y en gran tamaño, con un color diferente en cada número. El título se presenta en letras de gran tamaño y de color negro. Los temas y la relación de artículos y su paginación de cada número se observan tras el título. Todos los números presentan dibujos, fotografías y fotograbados en blanco y negro; y los especiales a color. A su vez, vemos páginas dedicadas a la publicidad, con anuncios de galerías de arte, academias de baile, de otras revistas, y algún anuncio más del ámbito comercial como chocolates Nestlé y Suchard”. Y se añade: “Cabe subrayar la intencionalidad de diálogo con el lector que presenta esta revista, puesto que no solo contiene artículos con información de diversa índole, sino que cuenta con secciones como recomendaciones bibliográficas y de exposiciones de arte que se desarrollan en el momento de la publicación: ecos de actualidad, subastas de arte, apartados de correspondencia que abren una comunicación directa entre los lectores y la redacción, así como información sobre otras revistas coetáneas”.

11. Vista general de la Exposición Internacional de artes decorativas e industrias modernas de 1925 (arriba) y diversas tomas del pabellón de L’Esprit Nouveau de Le Corbusier y Pierre Jeanneret (abajo).

Culminado el ciclo de la revista, Le Corbusier, quien ya había publicar allí numerosos proyectos arquitectónicos teóricos, como la casa Citrohan o Una ciudad contemporánea, diseñó junto a su primo Pierre Jeanneret un pabellón con el nombre de L’Esprit Nouveau para la Exposición Internacional de artes decorativas e industrias modernas de 1925 en París. La edificación que puede considerarse como una versión concentrada de todos los capítulos del programa corbusiano y una demostración de las ideas que venían desarrollando los Jeanneret desde 1922, buscó también ser un manifiesto contra el predominio del art déco como estilo dentro de la muestra. En tal sentido aprovecharon la oportunidad de representar una nueva forma del “espacio habitable”, descartando toda noción decorativa. En él se trata de mostrar que la arquitectura está siempre presente en todo, desde el más humilde equipamiento doméstico, a la mansión, el barrio o la ciudad a través de un modelo a escala natural de una de las células que conformaban el Plan Voissin.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 4, 5, 6, 7. ROMA TRE. Universitá degli Studi. Dipartimento di Architettura (http://arti.sba.uniroma3.it/esprit/viewer/web/viewer.html?&file=Li4vLi4vcGRmL0VzcHJpdE5vdXZlYXUtRlRfMDEucGRm)

1. Après le cubisme. Fondation Le Corbusier (https://www.fondationlecorbusier.fr/oeuvre-livre/apres-le-cubisme-amedee-ozenfant-et-charles-edouard-jeanneret-1918/)

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

8, 9 y 10. ROMA TRE. Universitá degli Studi. Dipartimento di Architettura (http://arti.sba.uniroma3.it/esprit/index.php?option=com_artisba&view=catalogo&Itemid=141)

11. Bbys Magazine (https://www.barnebys.es/blog/mas-de-veinte-paises-estuvieron-representados-en-los); y .bak. Pabellón «Esprit Nouveau», Le Corbusier (http://arxiubak.blogspot.com/2014/05/pabellon-esprit-nouveau-le-corbusier.html)