Archivo de la etiqueta: PDVSA

1996• Se coloca «La Esfera de Caracas»

La Esfera de Caracas.jpg

1996•  Como parte del Plan “Un cariño para mi ciudad” puesto en práctica por el Presidente Rafael Caldera, se coloca en un área del Distribuidor Santa Cecilia de la Autopista Francisco Fajardo de la capital «La Esfera de Caracas», obra del artista plástico venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005).
La instalación de la obra fue modificada en 2005 por el rediseño del citado distribuidor y restaurada en el 2014 por PDVSA Centro de Arte La Estancia.

Está compuesta por un conjunto de 1.800 varillas de aluminio hueco de ¾ de pulgada, sujetas por guayas de acero inoxidable de 2,5 milímetros de espesor que se encuentran suspendidas en una estructura metálica tipo pórtico de 12 metros de altura sobre una base de concreto armado.


Referencia consultada: Wikipedia

HVH

2006• Se inaugura el nuevo Salón de Actos de PDVSA, La Campiña

2006•  Se inaugura el nuevo Salón de Actos del edificio sede de PDVSA y el Ministerio del Poder Popular para la Energía y el Petróleo, ubicado en la avenida Libertador con avenida Empalme, urbanización La Campiña, Caracas. El edificio de 1.300 m2 diseñado por la firma Miccuci + Arquitectos Asociados (Franco Micucci arquitecto USB 1989), constituyó una primera fase de una ambiciosa ampliación de las instalaciones de la institución.

El arquitecto Micucci, ganador de un concurso privado organizado por la empresa petrolera nacional, desarrolló entre los años 2005 y 2015 una serie de espacios de carácter socio-cultural, asistencial y deportivo que incluían desde una biblioteca hasta un nuevo comedor y laboratorio de salud.

Todos las propuestas proyectadas y construidas que complementaron el conjunto fueron realizadas utilizando estructuras metálicas ligeras, membranas de aluminio y cristal. Las soluciones buscan dar respuesta a la exposición solar y al problema acústico producido por la cercanía de la transitada avenida caraqueña.

Una vista del edificio sede de PDVSA y el Ministerio del Poder Popular para la Energía y el Petróleo, desde la avenida Libertador, a la altura de la urbanización La Campiña.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 434

A finales del siglo XVIII (1783) en los terrenos de la antigua hacienda Santa Ana se funda la hacienda La Floresta desde donde se impulsa, junto las vecinas haciendas Blandín y San Felipe, la producción del café en Caracas. Propiedad de don Francisco Domínguez, colindaba al norte con el Camino Real de Petare (hoy avenida Francisco de Miranda), al oeste con la quebrada Seca, al sur con el río Guaire y al este con la quebrada Sebucán.

1. Ubicación de la hacienda La Floresta en el Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Röhl (1934)

Manteniendo intacta su actividad agrícola la propiedad fue adquirida en 1915 por la familia Sosa quienes en 1944 cesan la producción cafetera y, en virtud de la presión ejercida por el crecimiento de la ciudad hacia el este del valle, deciden en 1952 dar inicio al proyecto de la urbanización La Floresta, la cual fue construida en la parte norte de sus terrenos conservándose por muchos años la antigua casa colonial de la hacienda junto a sus jardines dotados de una flora nativa excepcional.

2. 1978-1982. Tres propuestas elaboradas por Jesús Tenreiro para el desarrollo del Centro Empresarial La Floresta.

Los Sosa, no sin antes intentar desarrollar infructuosamente el área verde colindante a la casona, ubicada al oeste con frente a la avenida Francisco de Miranda (para lo cual convocaron un concurso privado de ideas en 1978 para proyectar un Centro Empresarial), finalmente deciden vender a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en 1988 el privilegiado sitio ocupado por la casa colonial y sus áreas verdes.

Casi de inmediato, la empresa estatal a través de su Gerencia de Bienes y Servicios llama a un concurso privado con la finalidad de proyectar y construir la Nueva Sede de Petróleos de Venezuela S.A. en lo que se conocía como la Estancia La Floresta. La convocatoria hecha en 1988 mediante un concurso de credenciales, permitió seleccionar 20 equipos participantes reduciéndose finalmente a 5 en la última etapa donde las propuestas presentadas quedaron arropadas por el veredicto de “desierto” emitido por el jurado quien se pronunció al respecto en 1991.

3. Urbanización La Floresta con la ubicación de la Estancia La Floresta.

PDVSA, tras el fallido intento de desarrollar allí su sede, toma la decisión de rescatar y remodelar la señorial edificación de finales del siglo XVIII con la idea de destinarla a ser sede para la recepción y albergue de huéspedes ilustres de la industria petrolera, conservando el esplendor de sus jardines. Los trabajos de restauración le son encargados al reconocido arquitecto Ramón Paolini quien, pese a las diversas alteraciones sufridas a través de los años, centró su propuesta en poner en valor la arquitectura que quedó de los siglos anteriores, usando racionalmente los materiales para dejar percibir claramente la intervención contemporánea y la arquitectura restaurada.

4. Vistas de la casona restaurada de la hacienda La Floresta (sede del Centro de Arte La Estancia) y de los jardines que la acompañan.

Estando en marcha los trabajos de restauración, el destino del edificio dio un afortunado giro que lo orientó ser sede de un centro cultural. “Fue así como Biserca, Bienes y Servicios C.A. filial de Petróleos de Venezuela, dirigida por Ada Bermúdez de Bass, creó en 1993 el Centro de Arte La Estancia, habiendo consultando a varios expertos entre los que se contaban los de la Galería de Arte Nacional y el artista, diseñador y docente Miguel Arroyo acerca de cuál podría ser la especificidad cultural de dicho Centro. Arroyo respondió de inmediato sobre la importancia e interés de abordar el diseño y la fotografía dentro del circuito cultural-artístico más notable del continente, integrado por los museos y galerías del Estado, entidades bancarias, industrias nacionales y privados, localizado en la ciudad de Caracas. De este modo, Biserca aceptó la propuesta de Arroyo, y para emprender la tarea convocó al diseñador gráfico Álvaro Sotillo y a mí, quienes respondimos con entusiasmo al desafío”, expresará Alberto Sato en “Recuerdos del futuro” artículo publicado en el diario El Nacional el 26 de abril de 2015.

Aprovechando al máximo la oportunidad que se presentaba, Sato y Sotillo se abocaron a partir de 1993 a llevar adelante un ambicioso plan que vislumbró “en primer lugar, la necesidad de instalar la noción de diseño y la fotografía en el marco de la producción cultural de Venezuela; en segundo lugar, la oportunidad de abrir el debate acerca de la construcción de un país capaz de producir sus propios bienes, mejorar su base industrial con sus propias iniciativas, reducir  su dependencia de las importaciones, crear nuevas fuentes de trabajo y estimular el emprendimiento. Esto es, contribuir a la creación de un país independiente y orgulloso de su capacidad inventiva y productiva, que nos permitiera dejar de ser de consumidores para transformarnos en productores”, según palabras de Sato.

5. Vistas de la sede del Centro de Arte La Estancia.

Fue así que diseño y petróleo empezaron a caminar de la mano, venciendo prejuicios que asociaban al primero con frivolidad, e impulsando desde 1993 desde lo que se denominó como el Centro de Arte La Estancia “las actividades de investigación, desarrollo tecnológico, divulgación y estímulo del diseño … que en pocos años se logró identificar como uno de los extraños ‘polos de atracción’ del conocimiento cultural y tecnológico, lo cual contrastaba notablemente con la realidad de un cuerpo social enfermo de incredulidad”, apuntará Sato.

A ello se sumó una cuidadosa programación expositiva llevada adelante por Sato y Sotillo que buscó, aprovechando la excelente ubicación y las remozadas instalaciones de la casa cuidadosamente tratada para albergar un nuevo uso que no alterara su esencia, añadir una pieza más al circuito expositivo a base de temáticas de convocatoria que resultaran innovadoras.

Es así como, coincidiendo con la finalización de los trabajos de restauración y acondicionamiento llevados adelante por Paolini, el 12 de noviembre e 1995 se inaugura en el Centro de Arte La Estancia “la primera exposición de diseño industrial venezolano”: “Detrás de las cosas”, con curaduría del propio Sato y diseño museográfico a cargo de Ignacio Urbina.

Sato complementará: “Debido al éxito de esta primera exposición, le sucedió un cerrado programa de muestras de diseño gráfico, industrial, de mobiliario, de fotografías, con una maravillosa concurrencia integrada por público en general y especialmente por jóvenes. En poco tiempo el lugar … se convirtió en punto de referencia del diseño, con una biblioteca que atendía a todos los estudiantes e interesados en diseño del país”.

A “Detrás de las cosas” le siguieron “Chicho Mata. El hombre de Uribe” (1996); “DGV 70–80–90 Diseño Gráfico en Venezuela” (1996); “Hans J. Wegner. Hacedor de sillas” (1996); y “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997), de cuyo diminuto y extraordinario catálogo, diseñado por Álvaro Sotillo, impreso por Exlibris en un formato de 15 x 7 cms a modo de libreta con hojas unidas con un espiral metálico y en papel glasé, hemos reproducido la portada y contraportada para engalanar nuestra postal del día de hoy.

6. Planta del Centro de Arte La Estancia con la disposición de los seis tiempos que conformaron la muestra “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997)

La muestra, basada en una amplia y rica colección de sillas provenientes de CAPUY C.A. (copatrocinante del evento), Arquetipo, Casa Curuba y numerosas personas que pusieron a su disposición las que eran de su propiedad, fue curada por Alberto Sato (quien además redactó los textos), contó con la museografía de José Luis (Chuchi) Sánchez, el diseño gráfico de Álvaro Sotillo y la fotografía de Mariano U. de Aldaca. Cabe destacar que Sotillo, responsable de desarrollar la imagen de la institución creó para tal fin dos fuentes tipográficas Estancia Book ® y Floresta Book ® (que pasaron a ser propiedad del Centro de Arte la Estancia) las cuales se incorporaron de lleno en el diseño museográfico y gráfico tanto de la muestra como del catálogo.

7. Fuente tipográfica Floresta Book diseñada por Álvaro Sotillo para el Centro de Arte La Estancia.

Con la exhibición se desarrolla la idea de que “en la vida cotidiana de Venezuela, la silla es uno de los objetos más emblemáticos del espíritu moderno que anima a sus habitantes. En efecto, el escenario moderno como universo de representaciones sociales expone con naturalidad e inadvertidamente, una imagen de las aspiraciones y deseos de los modos de habitar un territorio; conforma una pequeña señal de cómo es imaginado el país, porque la silla no sólo sirve para sentarse; sirve para representar a quien está sentado y la forma que adquiere el ambiente con el símbolo de un tiempo que puede ser presente, pasado o futuro”, tal y como plantea Sato en la introducción del catálogo.

Con ello en mente se estructuró un recorrido cronológico que permitió apreciar la presencia de seis tiempos que refuerzan el enfoque que se buscó dar a la muestra:

8. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Primer tiempo».

Un “Primer tiempo” en el que hacen acto de presencia “Los primeros modernos” como señal de que “en el filo de los años cuarenta y cincuenta la introducción de sillas modernas en Venezuela no es ajena a la participación de los jóvenes arquitectos formados en el extranjero”. Marcel Breuer, Mies van der Rohe, Harry Bertoia, Charles Eames y Eero Saarinen serán los creadores que forman parte de esta etapa.

9. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Segundo tiempo».

Un “Segundo tiempo” titulado como de “La modernización domesticada” donde “la confirmación y certeza de la modernización halló la pausa reflexiva del encuentro con algunas condiciones ambientales y con los valores locales: la organicidad de la madera, la artesanía de su producción, las tipologías vernáculas y las herencias coloniales consiguieron incorporarse a la ‘naturalización’ del mobiliario escandinavo. Alvar Aalto, Hans Wegner, Arne Jacobsen, Finn Juhl, Kaare Klint, Antonio Bonet/Juan Kurchan/J.Ferrari-Hardoy, Cornelis Zitman, Poul Kjaerholm, Gaetano Descalzi, Gio Ponti y Miguel Arroyo junto a sus diseños animarán este tiempo.

10. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Tercer tiempo».

Un “Tercer tiempo” subtitulado como “La década rugiente” se centra en los años sesenta, década que transcurre entre crisis políticas y económicas “en un mundo trastornado por convulsiones sociales externas e internas (…) (donde) las reflexiones no tomaban en cuenta el universo cotidiano que, inadvertidamente, se cubría de plástico y de optimismos interplanetarios; es entonces cuando irrumpen en escena las sillas de plástico, los globos inflables y las bolsas informes rellenas de poliestireno que se amoldaban al acto de sentarse”. Es este el momento en que harán su aparición creaciones Piero Gatti, Eero Saarinen, Giancarlo Piretti, Achille Castiglioni, Eero Aarnio,  e Yrjö Kukkapuro.

11. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Cuarto tiempo».

Un “Cuarto Tiempo” subtitulado “El confort del Boom” abre paso a la década de los setenta: “una nueva era de abundancia que se ocupa de destruir todo lo que encuentra a su paso; entre lo cual se cuenta la tradición moderna que a partir de entonces adquiere carácter heroico. Comienza a relajarse el optimismo tecnológico y las sillas domésticas recuperan el espacio perdido. Otra vez madera y eficiencia ergonómica, especialmente en el mobiliario de oficina”. Firmas como Knoll y Herman Miller copan la escena y tras ellas nuevamente Charles Eames y Eero Saarinen junto a Mario Bellini, Tobia Scarpa, Warren Plattner,  y Charles Pollock.

12. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Quinto tiempo».

Un “Quinto tiempo” dedicado a los ochenta le permite a Sato subtitularlo como el del “Posmoderno o las vanguardias revividas”. La silla definida como un objeto mueble compuesto de asiento y respaldo “trasciende el mero hecho de sentarse y asume su verdadero papel de adorno doméstico” convirtiéndose en pieza de colección o “esculturas que se esconden tras el signo de la función”. Se recupera la sobriedad moderna arropada por el historicismo posmoderno que fija su mirada en el pasado aunque este no sea tan lejano. Clásicos de comienzos de siglo realizados por Charles Rennie Mackintosh, Josef Hofmann, los Hermanos Thonet, Gerrit Rietveld, Frank Lloyd Wright, Robert Mallet-Stevens, Marcel Breuer y Le Corbusier sirven de telón de fondo para ilustrar cómo la posmodernidad en Venezuela no se tradujo en el derrumbe de los paradigmas modernos ni un desencanto por la modernidad.

13. Páginas del catálogo de la exposición «Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” correspondientes al «Sexto tiempo».

Un “Sexto tiempo” subtitulado “Hoy y también aquí” cierra el itinerario a modo de balance teniendo la década de los noventa como escenario. “Hoy todo vale, aun cuando la silla deja pocos rastros de su función primigenia que es la de sentarse cómodamente” afirmará Sato. “La silla nos permite dos tipos de fruición: desde adentro y desde afuera. Cuando nos sentamos disfrutamos de su comodidad y estamos dentro de ella; cuando la contemplamos a cierta distancia nos transportamos al mundo de los valores estéticos: estamos afuera”. Es así como podemos pasar de una experiencia totalmente individual (sentarse) a una colectiva (la contemplación del objeto por varias personas a la vez). Es por ello que un elemento que nace signado por su utilidad se ha podido convertir en pieza museable.

“Sentados en un siglo” fue seguida por “Hablemos de reciclaje. Innovación y ambiente” (1997); “Grandes fotógrafos en colecciones venezolanas” (1997); “El arte por el arte. L’art pour l’art. Carteles de Mende; & Oberer”; “Miradas domésticas. Diseño español contemporáneo (1998); “40 años de Leica M. Momentos mágicos” (1998); y “Tools Toys. Herramientas lúdicas” (1998), todas de una alta calidad que estuvieron acompañadas de seminarios, charlas y conferencias nacionales e internacionales así como por catálogos que contenían elaboradas gráficas, con la idea de tener un registro permanente, didáctico y de alta calidad, de los temas tratados, y que se convirtieron en un valioso material de consulta. También se creó un Centro de Información sobre arte y diseño abierto al público, que se constituyó rápidamente en el punto de referencia de todos los centros educativos del país.

Así se cerró un intenso ciclo que formó parte de un proyecto modélico y que a partir de 1999 mutó a otro que carece justamente de proyecto.

El Centro de Arte La Estancia, todavía administrado por la estatal petrolera PDVSA, dejó de tener a la innovación como eje de un necesario fortalecimiento de lo diseñado y hecho industrialmente en Venezuela bajo la premisa de «Inventar entonces lo que nos falte, no por suponer que todo está mal, sino porque efectivamente falta», aprovechando las enseñanzas y avanzar inventando.

14. Una de las salas de exhibición del Centro de Arte La Estancia en la actualidad.

Hoy ha quedado reducido a ser, como tantos otros, un lugar de difusión del acervo cultural y las tradiciones venezolanas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 6, 8, 9, 10, 11, 12 y 13. Centro de Arte La Estancia. Catálogo de la exposición “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997)

1. Caracas del valle al mar (http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/)

2. Rafael Urbina Pacini. Jesús Tenreiro-Degwitz. Arquitectura. Edificios y proyectos. 1954-2007 (2023)

3. Capturas de Google Earth.

4. Caracas del valle al mar (http://guiaccs.com/obras/centro-de-arte-la-estancia-antes-hacienda-la-floresta/); Colección Crono Arquitectura Venezuela; Aporrea (https://www.aporrea.org/cultura/n297876.html); y TE RECOMIENDO EN… (https://terecomiendoen.wordpress.com/2016/11/06/centro-de-arte-la-estancia/)

5. Icomos Venezuela (http://icomosdevenezuela.blogspot.com/2023/04/18-de-abril-de-2023-dia-internacional.html) ; y Lo afirmativo venezolano (https://haimaneltroudi.com/centro-de-arte-la-estancia-un-oasis-cultural-urbano/)

7. Centro de Arte La Estancia. Catálogo de la exposición “Sentados en un siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela” (1997); y ArchivoGráfico (VE) (https://archivografico.org/1995-Floresta-Book)

14. Lo afirmativo venezolano (https://haimaneltroudi.com/centro-de-arte-la-estancia-un-oasis-cultural-urbano/)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 345

Con el ejecútese del decreto que dio inicio a la nacionalización petrolera el 1 de enero de 1976, había quedado atrás no sólo el período en el que los hidrocarburos en Venezuela fueron explotados por empresas extranjeras, sino también el aporte a la cultura que algunas de ellas llegaron a hacer a través de sendas publicaciones periódicas.

En el caso concreto de la Creole Petroleum Corporation es recordada la continuidad, riqueza de contenidos y calidad gráfica de la que fue su revista: El Farol, cuya aparición entre 1939 y finales de 1975 dejó el listón en un nivel que parecía difícil de superar. (ver Contacto FAC nº222 del 2 de mayo de 2021).

Transformada la Creole en Lagoven y, por ende, convertida en una de las dos filiales más importantes de Petróleos de Venezuela, quienes asumieron su dirección no quisieron dejar pasar mucho tiempo sin atender el vacío originado por la desaparición de la revista de su antecesora. Es así como se dieron a la tarea de explorar cuál debía ser la línea y tipo de publicación que debía crearse, en medio de un clima que siempre se asumió de competencia e igualdad en cuanto a calidad y eficiencia del manejo de las empresas nacionalizadas y todo lo que ellas representaban.

Es así como el Departamento de Relaciones Públicas de Lagoven puesto a trabajar en el asunto y luego de evaluar diversas proposiciones, decide elevar a la junta directiva un proyecto de publicación periódica que tendría por nombre “Cuadernos” al cual se agregaría la denominación de la empresa, lo que le permitiría contar con un claro sello de identidad.

Pareciera que con relación al perfil de la revista no había mayores dificultades con respecto a que debía dedicarse a tratar con profundidad temas culturales y petroleros que contribuirían con el esfuerzo educacional que se realizaba en el país, manteniendo en este sentido una gran proximidad con la línea marcada por El Farol.

1. Algunos de los números pertenecientes a diferentes series de Cuadernos Lagoven.

La más importante diferencia estribaría en que cada ejemplar de lo que dio en llamar Cuadernos Lagoven sería monográfico y que se agruparía a su vez en series temáticas coleccionables, lo cual otorgaba cierta flexibilidad en lo que se refiere a la periodicidad y número de páginas que cada número podría tener. Se mantendría la condición de gratuidad del producto, se conservaría el cuidado en el diseño gráfico y diagramación, se contaría con los mejores fotógrafos, se seleccionarían reconocidas imprentas y se buscaría a los más connotados escritores y estudiosos del país para que fuesen abordando la pauta que los editores fueron estableciendo. El formato seleccionado sería de 21×21 cms.

La propuesta presentada fue aprobada por unanimidad por la junta directiva de la empresa, decidiéndose dar inicio a la materialización del proyecto de inmediato de manera que el mismo año 1976 debía estar el la calle el primer número.

El responsable de llenar de contenido la revista inaugural fue el reconocido historiador, investigador y pedagogo español radicado en nuestro país Manuel Pérez Vila (Girona, 1922, Caracas, 1991). El tema seleccionado: “Ciudades cuatricentenarias”, daría salida a indagaciones llevadas a cabo por el autor por aquel entonces. Se iniciaba así, además, la serie “El hombre y su gente”. Su portada, que recoge una hermosa panorámica de Caracas tomada seguramente desde lo más alto de Colinas de Bello Monte, ilustra nuestra postal del día de hoy.

Ampliamente reconocido por ser el biógrafo más importante del Libertador Simón Bolívar, de quien organizó y clasificó el archivo existente en su Casa Natal entre 1950 y 1955 bajo la dirección de Vicente Lecuna, Pérez Villa sorprendió como lo había hecho en otras oportunidades tocando en el nº1 de Cuadernos Lagoven una temática si se quiere alejada de su línea de trabajo fundamental que, sin embargo, trata con todo el rigor y profundidad de los que era capaz contando para ello con un valioso apoyo documental.

El ensayo elaborado por Pérez Vila invita a analizar la idea que nos hemos forjado sobre la historia hispánica, siguiéndole los pasos a los fundadores de las primeras ciudades venezolanas. Refiriéndose a la generación de primer orden en el desarrollo de la historiografía nacional, Pérez Vila ofrece un interesante matiz sobre los ejes de penetración y los núcleos de poblamiento urbano.

En un comentario sobre el texto de Pérez Vila del 8 de septiembre de 2019, ubicable en http://www.diarioelinformante.com.ve, Henry Vargas Ávila expresará cómo en él se describe la España del siglo XVI que acomete la tarea de ocupar un inmenso continente, el Nuevo Mundo, como una nación en la que se superponen diversos planos temporales. “A medio camino entre el Medioevo y la modernidad es España una nación excéntrica y particular. En 1492 expulsa a los árabes, unifica bajo una corona su territorio y comienza su expansión ultramarina. Sin embargo, un rasgo premoderno acompaña este período de esplendor: el fervor proselitista de la Evangelización. Convertir a la fe verdadera a los infieles es una firme idea española que convive y se imbrica con otras de más reciente factura, el Renacimiento, la ampliación del conocimiento geográfico y de la ecúmene, la Contrarreforma católica. Se trata de una España que vacila por situarse entre lo medieval y lo decididamente moderno la que llega al Nuevo Mundo en el siglo XVI”.

Así, “la fundación de las ciudades hispanoamericanas y las formas diversas de penetración a través de la conquista y poblamientos, están en estrecha relación con la acción predicadora de los misioneros y el surgimiento de las llamadas doctrinas. Las comunidades religiosas y entre ellas principalmente los dominicos, los franciscanos, los agustinos y los jesuitas realizaron una importante labor misionera alrededor de las doctrinas”.

Con la intención de remarcar los ejes de penetración seguidos por los conquistadores: el de Oriente, originado en Cubagua-Margarita, que tiene por base a Cumaná en tierra firme y se extiende luego por el Orinoco hacia Guayana; en Occidente, desde la costa, que penetra por Coro hasta El Tocuyo, se abre en abanico hacia Trujillo, Maracaibo, Barquisimeto, Carora y se extiende hacia la región central, nombres y fechas de ciudades fundadas a inicios del proceso de colonización antes de 1577 y que aún hoy persisten son descritas por Pérez Vila: Cumaná, 1521-1522; Coro, 1527-1529; Puerto de Mar (Porlamar) o Villa del Espíritu Santo, iniciada hacia 1528, fundada oficialmente en 1536; Maracaibo, en sus tres fundaciones, empezando por la de Alfinger en 1529; El Tocuyo en 1545; Barquisimeto, en 1552; Valencia 1553; Trujillo, en 1557; Mérida, 1558; San Cristóbal, 1561; La Asunción, 1564-1567; Caracas, 1567; Caraballeda, 1567, Carora, 1569; La Grita, 1576; Barinas –o Altamira de Cáceres- 1577. También algunas otras que no han llegado hasta el presente: Nueva Cádiz de Cubagua, La Borburata, El Collado, San Miguel de Neverí o la Villa de San Francisco.

Emparentado con el texto que posteriormente elaborara para el libro La Guaira. Orígenes históricos. Morfología Urbana (1981) en el que también participaron Graziano Gasparini y Carlos Duarte, Pérez Vila nos dejó en “Ciudades cuatricentenarias” no sólo un valioso aporte a la historia del poblamiento del país sino, además, un texto de obligatoria consulta para los estudiosos de temas urbanos.

2. Ciudado diseño gráfico en dos de las portadas de Cuadernos Lagoven.

Roto el celofán del compromiso asumido con la salida del número 1, Cuadernos Lagoven aparecería ininterrumpidamente entre 1976 y 1997. Allí se publicaron más de 250 textos distribuidos en algo más de 100 entregas, algunas abordadas por un solo autor y otras compartidas que, a pesar de ser editadas en su mayoría a modo de revista y en español, se abrió a la presencia de algunos ejemplares con tapa dura y traducidos al inglés, lográndose una alta calidad impresa. Definidos como una aproximación a las múltiples y diversas expresiones del quehacer humano y concebidos con un claro sentido de utilidad, cada número buscó la armonía entre el valor mismo del tema, el interés del público, la seriedad y amenidad del tratamiento y la riqueza gráfica y de diseño, cumpliendo con creces los objetivos iniciales trazados por la empresa.

3. Dos de los ejemplares de la serie «Bicentenario» (1983).
4. Dos de los ejemplares de la serie «Cuatro Repúblicas» (1988).

Sin necesariamente mantener una periodicidad fija se podría decir que en promedio Cuadernos Lagoven apareció bimensualmente, dándose los casos especiales correspondientes a los años 1983 (dedicado a celebrar los 200 años del nacimiento del Libertador mediante la serie que llevó el nombre de “Bicentenario”) de seis números y de 1988 cuando se lanza la serie “Cuatro Repúblicas” de siete entregas, ambas, por cierto, de corte histórico. Otras series dignas de ser mencionadas son “Siglo XXI” concentrada en los años 1985 y 1986 y “Medio Milenio” aparecida el año 1992 cuando se cumplían 500 años de la llegada de Colón a América.

5. Número de Cuadernos Lagoven titulado “Arquitecturas de Villanueva” (abril 1978) con textos de Juan Pedro Posani, fotografías de Paolo Gasparini e ilustraciones de Kees Verkaik de la serie «El hombre y su ambiente».
6. Otros dos ejemplares de la serie «El hombre y su ambiente»

Al ensayo de Manuel Pérez Vila publicado en el número 1 se sumaron, dentro de la serie “El hombre y su ambiente” (la de mayor amplitud en cuanto a ejemplares dedicados a través del tiempo), otros autores y temas que podríamos considerar afines a los que desde estas páginas promovemos. Así, vale la pena recordar el muy cuidado ejemplar titulado “Arquitecturas de Villanueva” (abril 1978) con textos de Juan Pedro Posani, fotografías de Paolo Gasparini e ilustraciones de Kees Verkaik, obra que posteriormente se editaría en tapa dura y en inglés el año 1985. Del mismo año 1978 data “La Ciudad Transfigurada”, con textos de Augusto German Orihuela y fotografías de Luis H. Doguis. En 1996, como número 100, aparecerá “Arborización y su mantenimiento en áreas urbanas” del biólogo y especialista en botánica Jesús Hoyos Hernández, Premio Nacional de Divulgación Científica y, previamente, dentro de la serie Siglo XXI, con el número 54, “El Futuro de las Ciudades Venezolanas” del sociólogo Roberto Briceño-León.

7. Dos de los ejemplares de la serie «Siglo XXI» (1985-1986).
8. Tres de los ejemplares de la serie «Medio Milenio» (1992).

De tal manera, con la firma de connotados autores entre los que vale la pena citar a Arturo Uslar Pietri, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Pedro Grases, Pedro Cunill Grau, Armando Rojas Guardia, Efraín Subero, Tomás Polanco Alcántara, R. J. Lovera De-Sola, Aníbal Romero, Orlando Albornoz, Diego Bautista Urbaneja, María Elena Ramos, José Luis Salcedo Bastardo, Alfredo Armas Alfonzo, Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Ramón Escovar Salom y Luis Castro Leiva, la crítica, el ensayo histórico, la investigación antropológica, el pensamiento venezolano, la geografía del país, la ecología, la ciudad y su atmósfera, la tecnología, la literatura, la música,  la relación mantenimiento y ambiente, el lenguaje, la zoología, el arte y la arquitectura se dieron cita a través de las páginas de Cuadernos Lagoven dejando un importante legado de parte de la empresa a la cultura venezolana y una demostración de una de las tantas maneras en que el petróleo puede ser sembrado.

9. Portada del nº50 de Cuadernos Lagoven.

Tal y como se recoge del artículo de Wikipedia dedicado a la publicación que hoy nos ocupa, “el buen grado de aceptación y veracidad de sus temas se vieron recompensados en el año de 1986 cuando se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo a los Cuadernos Lagoven. (…)  También en el año 1986 Cuadernos Lagoven llegó a su publicación número 50, (llevando) por título “La poesía de los pueblos con sed” escrito por la pluma del Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa”. A ello cabe agregar que recibió por cinco años consecutivos el premio del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional como mejor publicación en su estilo.

Adicionalmente a las publicaciones periódicas e impulsada por el reconocimiento alcanzado, la empresa petrolera tomó la decisión de dar luz verde a la creación de la serie audiovisual de Cuadernos Lagoven, lográndose la producción de documentales diversos entre los que destacó la correspondiente a historia venezolana titulada «Cuatro Repúblicas», constituida por nueve videos. Como bien señala Manuel Bermúdez Romero en “El petróleo sembrado. Cuadernos Lagoven es un valioso legado cultural” (2021) publicado en http://petroleumag.com: “Del mismo modo fue satisfactoria en esta modalidad la divulgación televisiva de las biografías y contribuciones plásticas de los artistas Juan Lovera, Arturo Michelena, Francisco Narváez, Carlos Cruz-Diez, Emerio Darío Lunar y Jacobo Borges”.

Los Cuadernos Lagoven audiovisuales “eran transmitidos por la Televisora Nacional, canal 5, los sábados a las ocho de la noche. Venezolana de Televisión los proyectaba los martes a las once y treinta de la mañana”, acotará Bermúdez Romero.

A partir de 1998, la publicación fue rebautizada como Cuadernos PDVSA, a consecuencia del cese de actividades de la filial petrolera. El cambio radical en el enfoque que se le dio al nuevo producto editorial, lamentablemente, dejó atrás lo que fue una de las experiencias más notables dentro de las publicaciones periódicas culturales del país durante el siglo XX.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3, 4, 6, 7, 8 y 9. https://www.venciclopedia.org/index.php?title=Cuadernos_Lagoven

1. http://petroleumag.com/el-petroleo-sembrado-cuadernos-lagoven-es-un-valioso-legado-cultural/

5. Colección Crono Arquitectura Venezuela