Impulsado por la fascinación por el alfabeto como vehículo para conceptos, sistemas y lenguajes visuales ilimitados, Alphabetical Playground explora una amplia gama de temas relacionados con la expresión textual. Presenta una serie de experimentos gráficos que investigan y manipulan los elementos básicos del lenguaje. Partiendo de una serie de experimentos continuos con tipografía variable, conceptos de proyectos descartados y reinterpretaciones lúdicas de tipografías existentes, el libro busca consolidar estas diversas ideas en una colección lúdica de alfabetos, una muestra de hasta dónde podemos llevar el medio del diseño y la estructura tipográfica.
Tras el éxito de Letterform Variations, Nigel Cottier presenta un estudio del alfabeto como medio en su nuevo libro Alphabetical Playground. De este estudio surge un catálogo de numerosos alfabetos y formas de letras (aproximadamente 7000 formas únicas), todas creadas mediante una serie de sistemas, códigos y temas para generar expresión y forma dentro de los límites del código alfabético. Con un tema o sistema para cada letra del alfabeto, el libro es una exploración de sistemas dentro de sistemas, un código dentro de un código.
Reseña
«Alphabetical Playground» es un nuevo libro sobre gráficos experimentales y formas tipográficas abstractas.
La nueva monografía de Nigel Cottier, «Alphabetical Playground», explora los límites creativos de la tipografía contemporánea, adentrándose en la abstracción geométrica impulsada por la tecnología.
Este nuevo libro explora los límites de la tipografía experimental, teniendo en cuenta el rango dinámico que se puede obtener de la tipografía moderna al combinar variaciones tecnológicas con técnicas tradicionales.
«Alphabetical Playground» ha sido creado y diseñado por el tipógrafo Nigel Cottier y publicado por la editorial alemana especializada en diseño gráfico Slanted. Cottier lo describe como una «investigación sobre cómo podemos usar el alfabeto como contenedor de innumerables sistemas gráficos, ideas conceptuales y un juego sin fin».
Con un prólogo del diseñador Hamish Muir, cofundador de 8vo y de la agencia MuirMcNeill, este nuevo libro es la continuación de la monumental obra de Cottier de 2021, Letterform Variations (también publicada por Slanted).
Cottier, quien además gestiona la excelente cuenta de Instagram @Process.Pattern, es diseñador y tipógrafo experimental con una amplia experiencia comercial y un interés constante en descubrir patrones, formas y nuevos enfoques del diseño tipográfico mediante programación, código y fórmulas. Su trabajo principal es el de director de diseño en la agencia de diseño de marcas Accept & Proceed, donde ha supervisado importantes proyectos para clientes como la NASA, Rapha, Apple, BMW, Google y Nike: una impresionante lista de grandes corporaciones creativas de principios del siglo XXI.
Esta nueva monografía es una crónica de los experimentos gráficos de Cottier, que parten de los elementos básicos del alfabeto, filtrados a través del concepto de tipografía variable y tipologías de letras idealizadas. El resultado final es un rico recorrido visual a través de la inmensa diversidad de expresión creativa que los diseñadores tienen a su alcance mediante un enfoque exclusivamente tipográfico.
«En última instancia, aunque no siempre sea evidente a primera vista, todo en estas páginas es lenguaje», escribe Cottier. «Este trabajo demuestra cómo el texto nos permite incorporar nuestros pensamientos, creencias y sistemas: un código dentro de un código, un juego dentro de un juego, un sistema dentro de un sistema».
Ensayos de Bob Pang, John Barr, Bhawna Dandona, Christele Harrouk, Kyung Taek Lee, Caryn Paredes-Santillan, Pinai Sirikiatikul, Soroush Mohajery y Amirhosein Rad.
Sinopsis
Brutalist Asia es el primer estudio exhaustivo de la arquitectura brutalista en todo el continente asiático. Abarcando veintiocho países, desde Japón hasta Líbano, este libro combina historia de la arquitectura, fotografía e investigación regional para explorar cómo los arquitectos de Asia reinterpretaron el lenguaje arquitectónico del brutalismo en respuesta a los climas, materiales, culturas y condiciones políticas locales.
En lugar de presentar el brutalismo como un único estilo internacional, este volumen, ricamente documentado, revela una extraordinaria diversidad de expresión arquitectónica. Reúne obras emblemáticas, como el Palacio de la Asamblea de Le Corbusier en Chandigarh, el Gimnasio Nacional Yoyogi de Kenzo Tange en Tokio y el Edificio Interdesign de Khalil Khoury en Beirut, junto con muchas obras importantes, pero poco conocidas que rara vez se han publicado.
Ocho ensayos originales de arquitectos, historiadores e investigadores exploran la historia arquitectónica de Japón, Corea, Hong Kong, Tailandia, Filipinas, India, Irán y Líbano. Junto con más de 150 fotografías, ofrecen un análisis riguroso de la arquitectura brutalista en Asia. Impreso en papel premium sin estucar y encuadernado en tapa dura, Brutalist Asia es una obra sustancial de investigación arquitectónica y una referencia esencial sobre uno de los movimientos arquitectónicos más importantes del siglo XX.
Brutalist Asia continúa la aclamada serie de libros y mapas de Blue Crow Media que explora la arquitectura brutalista y modernista en todo el mundo.
Bob Pang es un arquitecto en ejercicio afincado en Londres cuya investigación se centra en el patrimonio arquitectónico de Hong Kong. Su trabajo ha sido reconocido con premios del Instituto de Arquitectos de Hong Kong, el Instituto Americano de Arquitectos (Capítulo de Hong Kong) y Dezeen. Es autor de «Unknown Brutalism: Architecture in Hong Kong» (2023) y de nuestro mapa «Brutalist Hong Kong Map» (2024).
En nuestro periódico recorrido a través de casas verdaderamente significativas que se encuentran dentro del paisaje urbano caraqueño, hoy nos detendremos en una pieza ubicada al norte de la urbanización Los Chorros que le ha permitido a su proyectista/propietario/constructor convertirla en lugar para expresar una manera de entender la arquitectura y en ejemplo de cómo abordar las diferentes variables que la acompañan. Nos referimos a “La Comarca” de Felipe Delmont que data de 1983, pudiéndose decir que hasta hoy todavía ofrece signos de no estar del todo acabada, siendo esta (su adaptabilidad y mutabilidad en función de las necesidades requeridas por el núcleo familiar que ha acogido a lo largo del tiempo), una de las múltiples aristas bajo las cuales puede ser analizada.
1. Sector de la urbanización Los Chorros, Caracas, donde se localiza «La Comarca».
Sin duda, es la reconocida dramaturga, directora y actriz de teatro venezolana Lupe Gehrenbeck, compañera de Delmont durante más de cuarenta años, quien ofrece la mejor bienvenida a quien quiera interesarse en conocer esta vivienda levantada sobre una parcela de 270 m2 y que tiene aproximadamente 360 m2 de construcción. Para ella, según se recoge en la página oficial del arquitecto, “La Comarca es una casa viva que cambia al ritmo de la vida de sus habitantes, del barrio, del país. Una casa que no tiene miedo, de puertas abiertas a fauna y flora, patio de vecinos, que se multiplica como si fuera arte de magia, dándole hogar al que lo necesita. La Comarca es la piel de mi familia que se reproduce en otras comarcas”.
2. Casa La Comarca. Felipe Delmont. Axonometrías que explican cómo se concibió y construyó en 1983.3. Casa La Comarca. Felipe Delmont. Plantas.
Para Delmont, el reto que pensar y construir él mismo su propia casa lo llevó, una vez seleccionada la privilegiada parcela a las faldas del Ávila que adquirió (muy próxima a la quebrada Tócome), a irse planteando sucesivos desafíos. Ellos se encuentran claramente expresados en la memoria con la que la acompañó al presentarla en 1987 en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (que sus organizadores acompañaron con el subtítulo “La arquitectura del lugar”), texto que junto a la cita de Gehrenbeck se convierte en la mejor guía para comprender su morfología y para evaluar si, en efecto, se lograron plasmar los objetivos trazados. Allí, se resume y describe a “La Comarca” de la siguiente manera:
4. «La Comarca» en plena construcción.
CASA SOÑADA
La casa producto de lo subjetivo. Ubicada primero en el sueño infantil, reconstrucción del vientre materno, cabaña-refugio del niño, castillo poderoso del adolescente, casa-nido, casa-seducción del joven adulto. Casa “propia” del adulto.
La casa por lo tanto se empieza a construir “sobre” los árboles, inaccesible; el terreno se delimita con muros altos y se vuelve territorio.
5. «La Comarca». Patio interior.
CASA-EDÉN
Se reconstruye aquí la casa patio, la casa jardín, la casa placentera y paradisíaca pero protegida-escondida a los ojos ajenos, sorpresa del visitante, mundo-refugio ante lo “inapropiado” de la ciudad.
Es la casa-pueblo con su propia plaza, con sus jardines, con su propio “espacio exterior” controlado, ordenado, amable e íntimo.
Es la casa perimetral que se edifica en los “retiros” preservando un jardín interior, espacio vivo y natural, porción capturada del mundo exterior, imagen del edén siempre soñado.
6. «La Comarca». Detalle de la escalera principal.
CASA TROPICAL
En oposición con los patrones propios de países con clima frío, donde la casa se vuelve cápsula, “apartamento” concentrando los ambientes bajo un mismo techo y entre cuatro paredes, aislándose del espacio exterior y aislándolos entre sí, para garantizar un mínimo de intimidad.
Aquí la naturaleza se integra a la casa. El espacio abierto penetra en ella integrando los ambientes, a la vez que los separa como elemento de transición garantizando su intimidad. La casa se ventila, respiran sus “apartamentos”, eliminando las humedades y el sopor del verano tropical.
7. «La Comarca». El exterior se convierte en interior y viceversa.
CASA INACABADA
Por su tipología meteorizada en varias edificaciones, y por la “rusticidad” de sus materiales, acabados y técnicas constructivas, la casa puede constantemente ser transformada, adaptándose a las necesidades y evolución de la familia que la habita, manteniéndose en un estado crónico de remodelación.
8. «La Comarca». Riqueza espacial.
Dicho lo anterior, el ejercicio propuesto de ir asociando sensaciones a las diferentes maneras de permanecer, recorrer o examinar su disposición, forma y manera de construirse puede conducir, si de aproximarnos a analizar ”La Comarca” se trata, a sumar a las ya mencionadas nociones otras como: “estar siempre afuera”, “edén urbano”, “casa paraje”, “casa pajarera”, “casa flotante”, “casa vertical”, “casa desnuda”, “casa a cielo abierto”, junto a otros calificativos como “acogedora”, “fecunda”, ”fresca”, “escenográfica”, “oxigenante”, “lúdica” u “orgánica”, muchos de los cuales utiliza Faitha Nahmens en la excelente reseña publicada en el portal Prodavinci el 01/04/2021 que se encuentra acompañada de fotografías de Gaby Oráa.
9. La dramaturga Lupe Gehrenbeck (en el balcón) y el arquitecto Felipe Delmont (en las escaleras) fotografiados por Gaby Oráa en 2021.
Para 1987, la vivienda podría decirse que cerró una primera etapa en la que en torno a su patio central se agruparon los componentes funcionales que permitieron a una pareja con cuatro hijos pequeños albergar también, entre sueños y rutinas, los espacios donde poder cocinar, trabajar, descansar, estar, contemplar y jugar, y donde el crecimiento y la adaptación iban de la mano con la propia exploración constructiva.
10. «La Comarca». Áreas sociales. Fotografía de Gaby Oráa, 2021.
Nahmens lo expresará así: “Casa escenográfica, casa para ver, es una proyección de sus dueños. Luz pertinaz que permiten los guiños del diseño a cielo abierto, parece el teatro donde Lupe recrea sus textos. Casa orgánica que exuda vida, hecha de infinitos trazos, como el juego de palitos chinos, crece, se reinventa y muta. Pícaros pasillos y laberintos que conducen a opciones poco convencionales de entrepisos, terrazas voladoras y habitaciones secretas, la última casa del callejón es puesta en escena que se prolonga hasta el asfalto”.
11. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Axonometría vista desde el patio y despiece.
En medio de un aparente desorden que, sin embargo, obedece a un serio rigor constructivo, son las fotografías que la muestran la mejor carta de presentación de la casa las cuales, hay que decirlo, se encuentran hoy en día muy bien complementadas con el trabajo de reconstrucción gráfica llevado a cabo a través del blog Catálogos de Arquitectura (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com), donde el modelo 3d y dibujos fueron elaborados por Natasha Mahmud y la edición de imágenes por Ramón Fermin.
12. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Axonometrias exterior y estructural.
“La Comarca” y su proyectista fueron incorporados por William Niño Araque como representativos de la segunda de las cuatro «éticas tendenciales de actuación» (“La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa”) que desarrolla en el texto “Escuela de Caracas. Reflexiones breves para una primera aproximación a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela”, recogido en la revista Estilo, año 3, nº 12 (1992).
13. «La Comarca». Reconstrucción gráfica elaborada por Natasha Mahmud con edición de Ramón Fermin. Cortes fugados.
Esta tendencia es explicada por Niño Araque de la siguiente forma: “Uno de los elementos más abruptos y conflictivos de la reflexión arquitectónica se da a comienzos de los ochenta con el abandono del propósito de explicar el proyecto arquitectónico como un todo funcional y de coherencia compositiva y visible: la ruptura de la unidad de la obra en aspectos diversos, controlados por criterios arbitrarios o de distinta naturaleza, la autonomía formal de los cerramientos y fachadas respecto a la organización espacial, y la búsqueda paciente de una atmósfera figurativa que hable del lugar -búsqueda a veces matizada con intenciones vernaculares-, dibujan los rasgos teóricos fundamentales de esta opción.
14. Algunas de las obras que para William Niño Araque ejemplifican «La atmósfera del espacio interno como fundamento de una estética figurativa», segunda de las «éticas tendenciales de actuación» de una «posible» Escuela de Caracas. Izquierda arriba: Gorka Dorronsoro y Julio Riquezes, Escuela de Metalurgia de la UCV (1982-1987); Izquierda abajo: Felipe Delmont, Casa La Comarca (1983); Centro arriba: Edmundo y Oscar Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas, edificio Atrium (1988); Centro abajo: Oscar Tenreiro y Francisco Sesto, una de las casas Furió (1987); Derecha arriba: Julio Maragall y Miguel Carpio, edificio residencial Villa Bermeja (1981); Derecha abajo: Jimmy Alcock, Quinta La Ribereña (1976).
La forma arquitectónica se descompone ahora en 3 aspectos independientes y a veces enfrentados a la pura visibilidad: organización, imagen e interioridad. La arquitectura depende, para su percepción y creación, de la experiencia pasada y de la asociación emotiva, y estos elementos simbólicos y representativos suelen entrar en contradicción con la forma, la estructura y el programa a los que van asociados en el mismo edificio; la arquitectura se transforma así en la secuencia de espacios o hipótesis que solamente se pueden descubrir o descifrar a partir del tránsito”.
15. «La Comarca». Dos imágenes que ilustran aspectos claves en su caracterización.
Observados a través de este lente, los primeros pasos que da Felipe Delmont tras graduarse en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Montreal, Canadá en 1973 y hacerlo luego en la FAU UCV en 1979, caracterizados por una intensa actividad profesional signada por la exploración de aspectos ligados con el lenguaje de la arquitectura, la tradición y el concepto del “construir”, se verán reflejados en “La Comarca”: “… una suerte de manifiesto de arquitectura no-moderna, en la que se expresan los conceptos de libertad, anarquía, neurosis y remodelación, que amarran la idea de la casa, y el enfrentamiento entre las visiones estéticas de la imagen ingenua con la imagen profesional referidas al tema del habitar”, según palabras de Niño Araque.
16. «La Comarca». Sabor de hogar.
A lo cual añadirá, tomando parte de las ideas expresadas por Delmont en la memoria de la Bienal del 87: “El interés de Delmont no se dirige a la costumbre sino a una forma de conocimiento del pasado, racionalmente considerado como precedente: el recurrir a la arquitectura histórica como principio de autoridad bajo el argumento de ‘lo popular’, exige por primera vez en la arquitectura venezolana reconocer la continuidad de los aspectos esenciales (y no ideológicos). La rusticidad de sus acabados, las técnicas constructivas y los materiales, unida a la idea de una casa tropical, bucólica e inacabada en un estado crónico de remodelación, propone el arquetipo de la ‘cabaña primitiva’ como casa de los sueños. La casa, por lo tanto, se empieza a construir sobre los árboles, inaccesible: el terreno se delimita desde lo interno con muros altos y se vuelve territorialidad”.
17. Evocaciones arquetípicas a las que remite «La Comarca». La casa en el árbol (izquierda) y la cabaña primitiva (derecha).
Casa de autor diseñada para sí mismo, que a la vez evoca imágenes arquetípicas como la casa en el árbol, que invita a establecer comparaciones, aunque sea algo forzadas, con la Casa del puente de Amancio Williams o Falling Water de Wright en cuanto a la manera como se incorpora al diseño un curso de agua, e incluso con la idea del “árbol para vivir” de Fruto Vivas, y que invita a revisar La casa de Adán en el paraíso de Joseph Rykwert, lo cierto es que “La Comarca” debe ser estudiada conectando sus dimensiones físicas, ambientales, constructivas y poéticas.
18. «La Comarca». Abstracción (planta de techos) y realidad (ambientación interior).
El diálogo que establece con el paisaje del Ávila en una zona históricamente caracterizada por su frescura y humedad cercana a la quebrada Tócome; la optimización del uso de la parcela recurriendo a la ocupación de los retiros y a la verticalidad; la disolución de los límites entre el interior y el exterior a favor de una permeabilidad total donde la naturaleza invade el espacio habitable; el recorrido a través de escaleras y puentes abiertos, emulando la sensación de habitar una «casa en el árbol» o un micro barrio que se ajusta a su condición de casa-patio y su verticalidad; su particular tectónica asociada al origen de sus componentes a través de la cual se integran materiales rescatados de demoliciones de la ciudad: losas de pisos antiguos, puertas desechadas y ventanas coloniales; el contraste constructivo entre la estructura portante y el uso de técnicas tradicionales como cielorrasos de caña brava, celosías fijas y la desnudez de sus acabados que permiten que la edificación envejezca de forma natural en el trópico; la disposición de las fachadas y los cerramientos permeables (celosías y vanos abiertos) que aprovechan las corrientes de aire descendentes del Ávila, eliminando la necesidad de climatización mecánica; el uso de la propia masa vegetal como tamiz solar que regula la luz y disminuye la temperatura interna; y su condición de organismo vivo y mutante que también se vincula con la vecindad a la que pertenece, hacen de “La Comarca” un ejemplo poco convencional lleno de lecciones a aprender.
19. Cuatro trabajos realizados por Felipe Delmont en Venezuela. Arriba izquierda: Urbanización San Felipe, Maracaibo, 1982. Arriba derecha: Complejo residencial La Otra Banda, Puerto La Cruz, 1989-1991. Abajo izquierda: Complejo residencial Babilonia, Lechería, Puerto La Cruz, 1989-1991. Abajo derecha: Posada Congo Mirador, Santa Fe de Chirivichí, 1999-2005.
Para Delmont “La Comarca” significó en inicio en firme de una “arquitectura armada de la honesta potencia del sentido del goce” que “tiene la escala de lo vecinal, lo colectivo, lo concertado en respeto del libre albedrío individual”, tal y como se recoge en https://www.felipedelmont.com/. Como urbanista, es creador de la teoría de La Ciudad de los Caminos Cortos un modelo de desarrollo urbano a escala humana que mantiene una relación estrecha y equilibrada con su entorno rural o natural, que busca reducir las distancias de desplazamiento cotidiano, priorizando la sostenibilidad, la gobernanza y la conservación del patrimonio cultural y natural y que propone que la ciudad no se separe de su territorio de sustento y de su contexto histórico. Esta teoría ha servido para la mejor comprensión de los retos urbanos que enfrentan diversos sitios patrimoniales protegidos por la denominación UNESCO en el mundo, entidad con la que Delmont trabaja desde 2002 como experto en ciudades patrimoniales, planificación y paisajes urbanos históricos.
20. Luang Prabang, Laos, fue incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1995. Posteriormente fue objeto de un PLAN DE SALVAGUARDA Y PUESTA EN VALOR realizado entre 2002 y 2016 cuyo Director de Proyecto fue Felipe Delmont.21. Felipe Delmont como Director del Proyecto. ESTRATEGIAS OPERACIONALES, PLAN DE SALVAGUARDA Y PUESTA EN VALOR, Luang Prabang, Laos, 2002. Centro de Patrimonio Mundial UNESCO / Alcaldía de Chinon.
Como conocedor del tema, Delmont “no entiende el patrimonio como algo que conservar y ‘museificar’ sino como patrimonio vivo, en tanto re-apropiado por el habitante, a su escala. El patrimonio así entendido, propone un modelo a multiplicar puesto que permite recobrar el hilo -interrumpido por la modernidad-, de la construcción orgánica milenaria de la ciudad en su paisaje urbano histórico, de la cultura que nos define como seres humanos”.
22. Cuatro trabajos en los que Felipe Delmont participa como experto en ciudades patrimoniales, planificación y paisajes urbanos históricos. de la UNESCO.
Su obra abarca países como Venezuela, México, Francia y Laos compartida entre trabajos realizados al amparo de la UNESCO y encargos individuales a nivel de arquitectura y ciudad.
1968• Luego de tres años de construcción y de una inversión de 15 millones de bolívares el Ministerio de Obras Públicas MOP concluye la Av. Intercomunal de El Valle. La nueva vía de 6 kilómetros de longitud fue proyectada considerando que daría vida urbana a varios desarrollos habitacionales, parques y servicios, que se edificarían en poco tiempo, como fue el caso.
En esta imagen de la colección de Ora Chapellín podemos observar la multitud congregada para celebrar la inauguración de la Av. Intercomunal de El Valle por el Presidente Raúl Leoni.
En 1992 se renombró la avenida Intercomunal de El Valle como Avenida «Dr. Eduardo Gallegos Mancera», para honrar la memoria del político, médico, escritor, poeta e internacionalista homónimo, caraqueño, nacido 1915 y fallecido en 1989, que a los 28 años, estableció un consultorio médico en El Valle, donde prestó servicios profesionales de manera gratuita, durante más de 20 años, a los pobres de la mencionada parroquia caraqueña. Gallegos Mancera fue Concejal electo de la Parroquia El Valle en 1944, reelecto en 1947, sin poder cumplir su periodo por el derrocamiento del Presidente Rómulo Gallegos, electo nuevamente Concejal por El Valle (1958), y Vicepresidente del Concejo Municipal del Distrito Federal durante el lapso (1959-1963).
1954• La empresa Técnica Constructora, C.A. concluye la construcción de los 2.000 m2 de la agencia del Banco Mercantil y Agrícola, ubicada en una parcela de 550 m2 en el transitado cruce de la Av. Abraham Lincoln con la Calle El Recreo, Sabana Grande. El edificio fue diseñado por la firma Vegas & Galia Arquitectos Asociados (integrada por Martín Vegas Pacheco y José Miguel Galia Acosta). Este proyecto fue el quinto desarrollado por estos jóvenes arquitectos. Martín Vegas de 28 años para ese momento, era egresado del Instituto Tecnológico de Illinois (IIT), EEUU, donde fue discípulo de Mies Van der Rohe, inició su labor docente en la FAU UCV en 1949, revalidando su título en 1956. José Miguel Galia, nacido en la Argentina, egresó en 1944 como arquitecto en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Montevideo, Uruguay. Hizo el «Postgrado Grandes Composiciones» entre los años 1945 y 1946, obteniendo el «Premio Carre». En 1950, ya radicado en Venezuela, revalida su título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela en 1950, dedicándose a la docencia desde esa fecha. José Miguel Galia (1919-2009) fue galardonado por la Dirección de Cultura y Bellas Artes (INCIBA), del Ministerio de Educación Nacional, con el Premio Nacional de Arquitectura en 1973 y Vegas (1926-2012) por el por el Consejo Nacional de la Cultura CONAC en 1998 .
El programa del edificio incluía una agencia bancaria y locales comerciales en el basamento, una torre de seis plantas para oficinas y un último piso para un apartamento.
El programa de esta agencia bancaria está dividido tres sectores, vinculados pero funcionalmente independientes: la atención al público, las oficinas y la dirección. Desde arriba hacia abajo podemos detallar: la planta baja (de atención al público), la mezzanina (con el espacio administrativo y los servicios para el personal) y la planta del sótano, con la caja fuerte del banco. En esta misma planta, pero con accesos diferenciados, la habitación del conserje o vigilante, el tanque de agua y el hidroneumático y el acceso directo desde la Calle El Recreo, el ingreso a la torre de oficinas y apartamentos, y dos locales comerciales.
La planta de apartamentos (dos en el esquema) están dispuestos, uno orientado hacia el norte y otro al sur, con ventanas lineales a todo lo largo de la fachada. Los apartamentos tienen un área aproximada de 52 m2 cada uno.
En el corte longitudinal norte-sur del edificio podemos constatar la valorización que los arquitectos otorgaron a la agencia bancaria, al enfatizar su presencia marcándola con el techo inclinado a doble altura que sale del edificio, independiente del ritmo de las plantas de las oficinas, jugando con el elemento curvo, bajo, que define el espacio ocupado por el gerente de la oficina.
Tal fue el interés despertado por el edifico de la nueva agencia Banco Mercantil de Sabana Grande, que esta imagen a color es de la portada de la revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela CIV, nº 230, de mayo de 1953. En la fotografía tomada a través de la escalera interior del banco se puede observar el hermoso vitral del artista caraqueño Manuel Antonio Salvatierra MAS (1911-1978).
En el edificio los arquitectos colocaron varias obras de arte de jóvenes artistas venezolanos, iniciando con ellos una larga relación de colaboración. Destacan el mural en aluminio y un vitral de Manuel Antonio Salvatierra (1911-1978) y los bajo-relieves en bronce y hierro de Carlos González Bogen (1920-1992).
La hermosa estructura del edificio fue dejada a la vista, ofreciendo una lectura clara de los vanos y las losas de los diferentes pisos. Y aquí, al igual que en el Edificio El Municipal 1951, los arquitectos volvieron a utilizar ladrillos de arcilla a la vista en las fachadas, hecho que caracterizó la producción arquitectónica de ambos a los largo de sus prácticas.
HVH
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.