
1967• El 3 de diciembre el Cardenal José Humberto Quintero consagró el Templo Nacional San Juan Bosco, diseñado por el arquitecto Guido Bermúdez B. (1925-2001), cuya construcción estuvo coordinada por el P. Miguel González.




HVH

1967• El 3 de diciembre el Cardenal José Humberto Quintero consagró el Templo Nacional San Juan Bosco, diseñado por el arquitecto Guido Bermúdez B. (1925-2001), cuya construcción estuvo coordinada por el P. Miguel González.




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1982• Se concluye la construcción y es puesto en servicio el edificio Torre Oriente, ubicado en la calle Carabobo, Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, proyectado por el arquitecto Bernabé Ruiz Domenech, (FAU UCV promoción 16A/1967), para Oriente Entidad de Ahorro y Préstamo.
La torre, considerada como un notable ejemplo de la arquitectura brutalista nacional, fue construida casi en su totalidad en concreto obra limpia (béton brut), tiene 20 pisos de altura (planta baja, mezzanina, dos niveles de estacionamiento, 14 pisos tipo y dos adicionales como remate volumétrico donde en uno existió un popular restaurante con excelente vista sobre la ciudad, la bahía de Pozuelos y las islas.
El concreto en obra limpia empleado en las fachadas del edificio fue protegido contra lo inclemente del clima de la costa caribeña recubriéndolo con un polímero sintético, inerme, elástico y repelente al agua de alta resistencia térmica.
El arquitecto Bernabé Ruiz integró al diseño de su edificio varias obras de reconocidos artistas venezolanos. De Jesús Rafael Soto colocó la pieza «Volumen suspendido¨, conocida localmente como Lluvia de Soto. Una escultura cinética, móvil, realizada con cientos de varillas metálicas delgadas suspendidas desde el techo del lobby.
De Pedro Báez un vitral de hermosos y vibrantes colores ubicado cercano a las escaleras externas del edificio.
De Pedro Barreto, quien vivió y trabajó durante muchos años en Lechería, se colocaron varias de sus esculturas talladas en maderas nobles venezolanas, enriqueciendo el edificio.
Esta edificación con el tiempo pasó a ser la sede de DelSur Banco Universal y actualmente es la sede regional de la empresa petrolera nacional PDVSA.
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Entendiendo el Eco-Brutalismo: La paradoja entre estructura, sostenibilidad y estilo
por Olivia Poston

Traducido por Valentina Díaz
Publicado el 17 de julio, 2025
Tomado de https://www.archdaily.cl
Se espera que el entorno construido reduzca las emisiones de carbono, apoye la biodiversidad y responda a las condiciones ecológicas cambiantes, todo mientras proporciona vivienda para las comunidades y refleja sus valores culturales. En este paisaje cambiante, un estilo arquitectónico que alguna vez fue mal visto surge en una nueva forma sorprendente. El brutalismo, durante mucho tiempo asociado con la gravedad institucional y la austeridad material, ahora se está reformulando a través de un lente ecológico. Este movimiento híbrido, conocido como eco-brutalismo, combina el poder del concreto con la vegetación y estrategias de diseño sensibles al clima. El resultado es un conjunto de espacios que son visualmente impactantes, conceptualmente complejos y cada vez más populares entre diseñadores, urbanistas y el público en general.

Las estructuras brutalistas se caracterizan tradicionalmente por su uso monumental de concreto y acero, su rechazo al ornamento y una especie de honestidad pragmática nacida de la reconstrucción de la posguerra. Escuelas, iglesias, urbanizaciones, bibliotecas y centros cívicos construidos durante las décadas de 1960 y 70 encarnan este legado. Estos edificios no estaban destinados a encantar. Fueron diseñados para perdurar. El eco-brutalismo desafía y reinterpreta ese legado, a menudo manteniendo la masa expresiva y la claridad del brutalismo mientras introduce elementos orgánicos, como plantas, luz natural y sistemas de rendimiento pasivo. La vegetación se aferra a los balcones, las enredaderas caen sobre las fachadas, los jardines en la azotea recuperan superficies de concreto planas, y los interiores son moldeados por la luz y el aire tanto como por la estructura.

El eco-brutalismo plantea preguntas esenciales sobre la sustancia frente al simbolismo. La suposición de que integrar plantas en estructuras de concreto las convierte automáticamente en sostenibles es un concepto erróneo común. El concreto es uno de los materiales más intensivos en carbono en el planeta. Simplemente agregar vegetación a su superficie no compensa el impacto ambiental de la extracción, producción o energía incorporada. Esta no es una razón para desestimar el eco-brutalismo. En cambio, es una razón para tomarlo en serio. Cuando se hace de manera reflexiva, el eco-brutalismo puede servir como un marco para reconciliar las responsabilidades materiales de la arquitectura con sus ambiciones ambientales. Puede explorar nuevas formas de reutilización, adaptación e integración climática. Puede desafiar la falsa división entre naturaleza y estructura, así como entre belleza y función.

Esta tipología encuentra un equilibrio entre densidad y altura, desafiando las limitaciones visuales y ecológicas de las torres convencionales. Las estructuras en esta categoría utilizan formas brutalistas como un marco para sistemas vivos, integrando árboles, arbustos y enredaderas a través de balcones, fachadas y líneas de techos. El resultado es una colisión dramática entre permanencia ingenieril y crecimiento orgánico. Estos edificios son a menudo ecosistemas altamente curados, diseñados para purificar el aire, reducir el calor y reintroducir la biodiversidad en el plano vertical de la vida urbana.

En regiones húmedas y ecuatoriales, el lenguaje del brutalismo se reinterpreta para responder a las intensas condiciones climáticas. Aleros profundos, circulación abierta, vacíos sombreados y superficies de concreto texturizadas ayudan a regular el calor y fomentar la circulación de aire. La vegetación no es ornamental, sino esencial, actuando como un dispositivo de enfriamiento natural y un alivio psicológico del peso de la paleta de materiales. Esta tipología equilibra la masa con la sensibilidad climática, a menudo difuminando los límites entre interior y exterior.
Algunas manifestaciones
Sitios recuperados del brutalismo ecológico
Esta categoría refleja la relación cambiante de la arquitectura con el tiempo, el deterioro y la reutilización. En lugar de demoler antiguas estructuras brutalistas, los diseñadores preservan sus estructuras de hormigón en bruto y las reactivan mediante intervenciones ecológicas, añadiendo jardineras, renovando con sistemas pasivos o creando nuevos usos públicos en estructuras antiguas. Estos son actos de memoria y renovación, que transforman monolitos obsoletos en estructuras vivas que conservan la historia y se adaptan a las necesidades climáticas del presente.
Ejemplos

Edificio Pirelli Tire / Becker + Becker Associates. New Haven, Connecticut, EE.UU., 2022.

Tate Modern Switch House / Herzog & de Meuron. Londres, Reino Unido, 2016.

Five Manhattan West / REX. Nueva York, EE.UU., 2017.
Monolitos cívicos
El ecobrutalismo encuentra su expresión natural en las instituciones públicas, donde la arquitectura debe encarnar la durabilidad, la identidad y la función social. Bibliotecas, museos, edificios gubernamentales y centros de transporte de esta tipología utilizan volúmenes de hormigón a gran escala para consolidar el espacio y la autoridad, a la vez que integran estrategias ecológicas, como patios interiores, fachadas verdes o sistemas de gestión del agua. Estos proyectos demuestran que la arquitectura cívica puede ser imponente y receptiva, monumental y ecológica.
Ejemplos

Centro Cívico Plaza de La Libertad / OPUS + Toroposada Arquitectos. Medellín, Colombia, 2010.

Centro Cívico Nanjing Jiangbei / MENG Architects. Nanjing, China, 2020.

Bicentennial Civic Center / Lucio Morini + GGMPU Arquitectos. Córdoba, Argentina, 2012.
Entornos subterráneos
A menudo pasada por alto, esta tipología examina cómo las sensibilidades brutalistas se traducen bajo tierra. El ecobrutalismo subterráneo aprovecha la estabilidad térmica y las propiedades aislantes de la arquitectura de protección terrestre, utilizando hormigón para enmarcar espacios subterráneos o parcialmente enterrados, refrigerados pasivamente y aislados acústicamente. Estos espacios se convierten en refugios introspectivos que interactúan con el paisaje en lugar de erigirse sobre él, ofreciendo una alternativa de integración ecológica tranquila y estable.
Ejemplos

Therme Vals / Peter Zumthor. Vals, Suiza, 1996.

Nine Bridges «The Forum» / D.LIM architects. Seogwipo-si, Corea del Sur, 2013.

Casa de las Ideas Library / CROstudio. Tijuana, México, 2012.

Museu Brasileiro de Escultura (MuBE) / Paulo Mendes da Rocha. Sao Paulo, Brasil, 1995.
Paisajes de Gestos Brutalistas
Aquí, el gesto brutalista se extiende horizontalmente en lugar de verticalmente. Estos proyectos utilizan hormigón vertido, mampostería pesada o tierra apisonada para esculpir el terreno, enmarcar parques públicos o definir umbrales cívicos. A menudo fusionados con techos verdes, terrazas o sistemas de vida, estos paisajes difuminan la distinción entre edificación y movimiento de tierras. Se convierten en ecologías infraestructurales que apoyan la gestión de aguas pluviales, la biodiversidad y el uso colectivo, a la vez que mantienen una presencia sólida y materialmente honesta.
Ejemplos

PARKRoyal on Pickering / WOHA. Singapur, 2013.

El Campestre Recreational Park Complex & Community Development Center / CCA Centro de Colaboración Arquitectónica + Bernardo Quinzaños. Jalpa de Méndez, México, 2023.

Missouri Korean War Veterans Memorial / Tilt-Up Concrete Association. Kansas City, EE.UU., 2011.

Docklands Park / BAU Brearley Architects + Urbanists. Wuxi, China, 2020.

Acaponeta Public Park / CCA Centro de Colaboración Arquitectónica. Acaponeta, Nayarit, México, 2021.
Críticas, promesas y futuro del ecobrutalismo
El auge del ecobrutalismo no está exento de controversia. Los críticos argumentan que coquetea con el lavado de imagen ecológico, apropiándose de la retórica de la sostenibilidad sin cambiar radicalmente la lógica de la construcción. El hormigón sigue siendo uno de los materiales con mayor intensidad de carbono a nivel mundial, representando casi el 8% de las emisiones totales de CO₂. La simple adición de árboles a las losas de hormigón no anula su coste ambiental. El barniz ecológico puede oscurecer cuestiones sistémicas más profundas sobre los ciclos de los materiales, la energía incorporada y el urbanismo equitativo.
Sin embargo, las contradicciones del ecobrutalismo podrían ser lo que lo hace más relevante hoy en día. En lugar de refugiarse en el minimalismo de los pabellones de madera o el tecno-optimismo de las ciudades inteligentes de vidrio y acero, el ecobrutalismo aborda la densidad urbana, la permanencia y la complejidad. Reconoce que las ciudades no pueden rehacerse desde cero, pero sí pueden reestructurarse con intención. El hormigón, recuperado, reutilizado o formulado de forma innovadora, puede seguir desempeñando un papel vital en la construcción de estructuras duraderas, adaptables y de bajo mantenimiento.
El ecobrutalismo es un enfoque de diseño para el Antropoceno: una arquitectura que abraza la contradicción y fusiona la resistencia con la ecología. No es nostálgico del pasado ni idealista respecto al futuro. Es un realismo arquitectónico honesto en cuanto a los materiales, radical en su propósito y ecológico en el sentido más profundo de la palabra.
ACA

“Ladrillal”, el sonoro nombre con el que el arquitecto venezolano Martín Antonio Vegas Pacheco (1926-2012), egresado del Illinois Institute of Technology (IIT) en 1949, bautizó su segunda casa personal, rememora el noble material que utilizó para el cerramiento de las paredes exteriores que, en combinación con el concreto obra limpia martillado de su estructura, la caracterizan.

Sería la segunda vivienda que Vegas diseñaría para su esposa (Trina Cecilia Pérez-Agreda Machado) e hijos, después de la que levantó en Los Chorros “en un terreno que le compró al viejo Guinand, donde construyó una casa prefabricada modesta, cerca de la quebrada”, según le comentó Federico Vegas (el mayor de los hijos de la pareja, nacido en 1950) a Iván González Viso en una breve conversación sostenida sobre el tema que hoy nos ocupa. “Sin embargo, ‘Ladrillal’, plasmó su sueño como arquitecto”, concluirá Federico.



Para corroborar lo anterior el propio Federico Vegas en un artículo titulado “Graziano en Chuao”, publicado el 24 de enero de 2020 en el portal Prodavinci a raíz del fallecimiento de su admirado maestro veneciano, apuntará: “Uno de los sueños de los arquitectos caraqueños era hacerse una casa moderna al este de Caracas. El centro había sido abandonado como un pasado al que nadie quería volver. (…) Fiel a su nombre, la quinta ‘Ladrillal’ fue de las primeras en Caracas con fachadas de ladrillo y la estructura de concreto a la vista. Era un ejercicio de rigor y austeridad. Tenía algo de fábrica que desconcertaba a los que pasaban por el frente. Los cerramientos exhibían sus pulcros ladrillos y todas las aperturas eran romanillas de madera o de vidrio”. Y continuará para acentuar el contraste producido por “Ladrillal” comparándola con “Paraguaná”, casa de Graziano Gasparini ubicada justamente al frente en la misma calle: “La quinta Paraguaná proponía otra búsqueda. Utilizando referencias de la arquitectura colonial venezolana y de las villas italianas, Gasparini intentaba crear un nuevo lenguaje, marcado además por la influencia de Carlo Scarpa, su profesor cuando estudió arquitectura en Venecia. La austera solemnidad de esta casa no podía competir con la audacia de la quinta ‘Ladrillal’. Digamos, para simplificar y no enredarme, que la nuestra resultaba más atractiva vista desde la calle”.

Proyectada para una familia aún en crecimiento que dictaría las pautas del programa arquitectónico, la quinta de dos plantas más sótano, habitada a partir de 1958, se ubicó (como ya se ha insinuado) en la urbanización Chuao, calle La Glorieta entre la calle Santa Cruz y la avenida Río de Janeiro, sobre un terreno de aproximadamente 700m2 con el frente hacia el oeste. Tenía un gran jardín pues Vegas también adquirió la parcela de al lado (al norte) como área de expansión.


Para cuando se diseña y construye “Ladrillal”, Chuao hacía varios años que había sido trazada, tenía el urbanismo concluido y sus parcelas, distribuidas entre un sector plano y otro en pendiente, y entre unas destinadas a viviendas unifamiliares y otras a edificios de apartamentos en propiedad horizontal, se vendían con rapidez convertida en otro de los atractivos suburbios residenciales de Caracas de los localizados al sur del río Guaire, aledaño a su ribera y al este de la ya consolidada urbanización Las Mercedes. Fue construida, desarrollada y promovida por la firma Perret & Sosa Rodríguez Ingenieros, S. A. (Irwing Perret Gentil y Julio Sosa Rodríguez) entre 1951 y 1953 (saliendo a la venta en 1956), en terrenos de una antigua hacienda que la familia Perret había adquirido de la familia Eraso en la década de 1940.

El proyecto de Chuao, valga decirlo, estuvo a cargo de la oficina Vegas, Ferris & Ferrero, arquitectos-urbanistas, conformada por Juan Andrés Vegas, Julián Ferris y Gustavo Ferrero Tamayo con la colaboración de Carlos Dupuy Casablanca y Jaime Hoyos. Juan Andrés Vegas (1921-1992), hermano mayor de Martín, quien había obtenido el título de arquitecto en 1945 en el Massachusetts Institute of Technology (MIT); Julián Ferris (1921-2009), egresado de ingeniero de la Universidad de Oklahoma en 1945 y de arquitecto de Universidad de Siracuse en 1947; y Gustavo Ferrero Tamayo (1923-2015), graduado de arquitecto en la Universidad Nacional de Colombia en 1947, conformaban una de las firmas más exitosas de una época en que las asociaciones de profesionales despuntaban como figura para enfrentar con éxito y calidad los proyectos de envergadura que el boom de la construcción demandaba. A ella se podrían sumar: Arquitectura y Urbanismo C.A. de Jorge Romero Gutiérrez; Tekto C.A. de Carlos Celis Cepero; AISA C.A. de Fruto Vivas y el ingeniero Luis E. Pérez; Bermúdez & Lluberes; Guinand & Carrillo Batalla; y, en especial, Carpio & Suárez, Guinand & Benacerraf, Carbonell & Sanabria y Vegas & Galia, la célebre sociedad que Martín junto a José Miguel Galia mantendría entre 1951 y 1958, de donde saldrían algunas de las realizaciones más sobresalientes del período.

Retomando el hilo, digamos que “Ladrillal” está resuelta como un prisma limpio de base rectangular, elegante y de cuidadas proporciones que, como ya indicamos, tiene en el uso del ladrillo sólido obra limpia como material de relleno y la expresividad de su estructura de concreto martillado a la vista (al cual se le aplicó un “barniz” para la intemperie), los elementos que le dan el carácter exterior que le es propio. A ello se suma la decisión por parte de Vegas de cerrar los vanos del piso superior y áreas de servicio con ventanas de romanilla tipo ¨macuto¨ que combinan el uso del vidrio y la madera, manteniéndose las de madera, en ocasiones, como fijas. Para la fachada que da hacia la calle (orientación oeste franco), Vegas diseñó elementos de protección solar en aluminio de color natural presentes en el segundo piso. Las áreas sociales en planta baja (orientadas al norte) se integran al jardín mediante ventanales de vidrio correderos de piso a techo. El techo, plano, está proyectado sobre las fachadas norte y sur acompañado hasta el borde por la estructura, ofreciendo la sombra necesaria a los vanos del segundo nivel orientados en esa dirección.

El cerramiento original de la casa, constituido por una sencilla cerca de madera, limitaba un pequeño jardín frontal que dejaba a un lado un área destechada destinada a estacionamiento desde donde, con un sencillo desnivel resuelto con tres escalones, se define el acceso peatonal: un corredor paralelo a la fachada sur que transcurre bajo la doble altura del alero hasta la aparición de la puerta de entrada a la vivienda, a la cual, por tanto, se le podía llegar directamente desde la calle.

Por su pureza volumétrica, rigor en la coordinación modular, ritmado de la superficie por la estructura con cerramientos y fenestraciones subordinados a ésta, cuidado en los detalles, renuncia a superposiciones ornamentales, exposición de los materiales tal cual son y expresividad estructural, “Ladrillal” bien podría formar parte del repertorio “brutalista” revivido en la actualidad que asomaba por aquellos años de la mano de los Smithson. Desde otra perspectiva, Oscar Tenreiro en “Martín Vegas Pacheco” (2012) (https://veredes.es/blog/martin-vegas-pacheco-oscar-tenreiro-degwitz/) opina que la quinta debe más bien considerarse “un ejercicio muy depurado de lo que hoy alguien podría llamar minimalismo, bien conectado con el legado de Mies” (quien fuera uno de sus profesores en el IIT junto a Ludwig Hilberseimer y Walter Peterhans). También refleja “Ladrillal” toda la experiencia acumulada por Vegas de su trabajo asociado con José Miguel Galia en el cual el ladrillo a la vista y el concreto obra limpia son protagonistas y sello distintivo de las fachadas. De ello son testigo obras como: el Banco Mercantil (Sabana Grande),1954; el Banco Metropolitano (Dr. Paúl a Salvador de León), 1956; el edificio Tacarigua, 1954; el hotel Bella Vista, 1956 y, más específicamente, los edificios Tabaré (1955, proyecto de 1953) y Los Morochos (Meli y Crisbel, 1957), para los cuales se diseñó una particular ventana donde el aluminio como material integraba la romanilla que asumía la protección solar, replicada en “Ladrillal” en este caso como elemento independiente fijo superpuesto para responder a la insolación del oeste.

Lo anteriormente dicho se puede complementar con lo expresado por Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (2002): “La posible identificación sobre la estética racionalista de Vegas y Galia tuvo que enfrentarse con sus obras posteriores. La casa de Martín Vegas en Chuao y el parque Los Caobos de Galia, realizadas inmediatamente después de la separación de la oficina, se refieren a nuevas actitudes proyectuales y obligan a ubicar la experiencia compartida como un tiempo de establecimiento de modernidades en Venezuela, porque en el año 1958, la crisis de la arquitectura internacional ya mostraba profundas grietas y el agotamiento era evidente”, de donde queda claro que “Ladrillal” formó parte de la etapa inmediatamente posterior a la separación de la sociedad.

Federico Vegas, en el artículo ya citado, apuntará: “En 1958, mi infancia de continuas mudanzas concluyó en la urbanización Chuao, una retícula sin patios ni plaza, sin cuadras ni mandados a la bodega, contigua al sur del Guaire, un río envilecido que en los años cincuenta no estaba embaulado y durante las noches de sequía olía a indigestión masiva, por más que uno se refugiara bajo las sábanas. Allí conocí sembradíos de postes de luz que circundaban parcelas donde iban apareciendo quintas que jugaban a ser distintas con los mismos timbres, perros y mangueras en estrechos jardines, mientras formaban calles idénticas. Vi tractores avanzar más hacia el sureste, prefigurando un santoral que incluiría a Santa Marta, Santa Sofía, San Luis y Santa Paula, y ninguno de estos sacros episodios bendecía una ciudad o tan siquiera un pequeño pueblo”. Así, los Vegas-Pérez pasarían de vivir a la orilla de la bucólica quebrada de Los Chorros a estar muy cerca del maloliente Guaire, lo cual seguramente, entre otras circunstancias, precipitó su corta estadía allí.


Los Vegas-Pérez vivirían en “Ladrillal” no más de seis años. Cuando se mudan para “El Tejar”, la tercera casa familiar diseñada por Martín en la urbanización Alto Hatillo, ya tenían 6 hijos. Federico la describe como “una casa de un arquitecto que hubiese decidido colgar los guantes. Es decir, una casa quinta correcta con techo de tejas, hecha para Trina, pero muy alejada del lenguaje moderno de ‘Ladrillal’”. En otro momento Oscar Tenreiro añadirá: “Hacia 1967, Martín Vegas Pacheco se mudó a una casa muy cercana a donde yo vivía y vivo hoy. Era menos interesante. En ella se había despojado el arquitecto de la impronta miesiana que lo marcó en sus años primeros, al tenor según creo de la decisión de ser menos riguroso con sus visiones juveniles, decisión que se hizo clara en otras casas, pocas, que construyó después, como la de la familia Sucre-Brigé, un par de años después. Eso debe haberlo hecho sentir más libre pero le restó el atractivo de la exploración de un lenguaje, rasgo esencial de ‘Ladrillal’ o de la casa para su hermano Pedro Miguel, de 1963”.


Desde entonces la apacible Chuao, con sus casas, quintas, edificios residenciales y comerciales, parques infantiles, iglesia, centro comercial y automercado, desafortunadamente, con las construcciones de las avenidas principal de El Cafetal (inicios de los años 1960) y Río de Janeiro (1974), quedó cercada al norte y al sur por un intenso tráfico automotor que espantó a sus residentes. Así, poco a poco se convirtió de manera anárquica en la zona más comercial que residencial (con usos que su infraestructura no soporta) que hoy conocemos, regida por una ordenanza caduca y que el “Plan Especial de Ordenamiento Urbano para Chuao y sus zonas aledañas”, formulado entre 2001 y 2006 por la Consultora Larrañaga/Obadía, Arquitectos y Asociados C.A. para la Gerencia de Planificación Urbana y Catastro, de la Alcaldía de Baruta, buscó poner en cintura con la mirada puesta en el futuro y el propósito de conceptualizar una nueva política pública, que atendiera desde lo morfológico y de manera integral una realidad que es perjudicial para la calidad de vida de los habitantes.

“Ladrillal”, hoy casi irreconocible, sufrió, sin embargo, su primera intervención, que puso en entredicho la pureza inicial de la casa, de manos del propio Martín Vegas cerca de 1963. Sobre ella comenta Oscar Tenreiro a partir de una breve visita que por entonces le realizara con otra serie de colegas para ofrecerle “la candidatura a la presidencia de la Sociedad Venezolana de Arquitectos que finalmente ganó: Nos mostró un techo que le había agregado lateralmente, de pequeñas bovedillas sobre madera, decisión que acusaba lo que también pude comprobar yo en mi propia casa unos años después: que la insistencia moderna en los volúmenes exentos (en este caso el prisma de la casa de dos pisos) deja fuera la noción de espacios intermedios (el corredor, la terraza cubierta) asuntos esenciales para el vivir tropical. Y había que agregárselos”.
Posteriormente, una vez fue dejada por los Vegas-Pérez, la casa ha sufrido dos remodelaciones nada felices, realizadas por nuevos propietarios, una en el pasado y otra muy reciente, que han intervenido el proyecto original, eliminando muchos de sus atributos. Actualmente, como parte de la degradación funcional de la zona, hemos indagado para descubrir que funciona en “Ladrillal” el laboratorio clínico “The Drips Ccs Lab”, uso que ha terminado de desfigurar su ya golpeada fisonomía.

Martín Antonio Vegas Pacheco fue distinguido con el Premio Nacional de Arquitectura en 1998 (su hermano Juan Andrés había sido reconocido igualmente en 1994). Fue durante finales de 1950 y comienzos de 1960 un lúcido profesor de composición, muy apreciado por sus estudiantes, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, entre quienes se contó justamente Oscar Tenreiro en 1957. Sin ánimo de hacer de nuevo un recuento de su trayectoria (que invitamos a revisar en https://fundaayc.com/2023/07/30/algo-mas-sobre-la-postal-no-366/), sólo transcribiremos, dada la vigencia de lo manifestado, parte de la entrevista que se le hiciera para la revista Punto, nº 8, julio de 1962, segundo episodio de la sección “Habla un arquitecto” que la publicación iniciaría en el nº 7 (mayo 1962) con Julián Ferris.


A la pregunta: “¿Existe una crisis en la Arquitectura Moderna y si así lo cree qué caracteriza esta crisis?”, Vegas responderá:
“Si existe, y creo que tiene varias características, o dichas de otra manera la Arquitectura Moderna hace crisis en varios sentidos:
a. ‘El Academicismo Moderno’.
– Caracterizado por la copia indiscriminada de formas ‘modernas’.
– Manifestación: New York llenándose de envoltorios de vidrio.
b. ‘Una obra genial cada día’.
– Los arquitectos parece que nos sintiéramos en la obligación de hacer una genialidad en cada pequeño proyecto que se nos encomendara.
– Manifestación: Las Ciudades son un caos arquitectónico sin relación entre unos y otros edificios.
c. ‘Los orgánicos’.
– Tendencia aparente principalmente en las escuelas. Parece que no se pudiera distinguir entre orgánico y simplemente retorcido. Lo orgánico en arquitectura es expresión espacial de un funcionamiento natural. Bajo esta concepción el espacio se encuentra en posibilidad de tomar formas libres para responder a determinados requerimientos funcionales. Sin embargo, todo lo retorcido no es orgánico”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 5, 6, 10 y 12. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1, 2 , 9 y 15. Capturas de Google Earth.
3, 4 y 18. Federico Vegas. «Graziano en Chuao», 24-01-2020. Prodavinci (https://prodavinci.com/graziano-en-chuao/)
7. Mi Caracas Antigua (@micaracasantigua) (https://www.instagram.com/p/CyuD9E_LFId/)
8. CARACAS MODERNA (https://fundamemoria.blogspot.com/2008/03/municipio-baruta-parroquia-el-cafetal-2_30.html)
11, 13 y 14. Archivo Federico Vegas.
16. CARACAS MODERNA (https://fundamemoria.blogspot.com/2008/03/municipio-baruta-parroquia-el-cafetal_7340.html)
17. C4R4C4S (https://caracas-444.blogspot.com/2011/10/expoproyectos-libre-ejercicio-parte-iii.html)
19. VENEZUELA E HISTORIA (https://venezuelaehistoria.blogspot.com/2020/11/martin-antonio-vegas-pacheco.html); y MoMA. Latin American Architecture since 1945 (https://www.moma.org/calendar/exhibitions/2436?installation_image_index=9)
20. Revista Punto, nº 8, julio de 1962.

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… que en 1973 se concluye la construcción de la Catedral de San Felipe, estado Yaracuy?

Recientemente, uno puede percibir, de la lectura de diversos artículos, trabajos o aproximaciones críticas, que se ha venido utilizando con frecuencia el término “brutalista” para identificar cierto tipo de edificios en los que su expresividad está dominada fundamentalmente por la presencia del hormigón como material de construcción. Algunos han buscado aclarar el origen del término, tanto en lo etimológico como en lo histórico, buscando orientar al lector sobre cómo aproximarse a un grupo de obras que sin duda llaman la atención de quienes las aprecian generando muchas veces sensaciones encontradas.

Vista por algunos como un estilo y por otros como una postura ética, lo que pareciera ser cierto es que si bien algunos ubican el origen de la arquitectura brutalista en el Reino Unido en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, particularmente vinculado al diseño de una serie de edificios de vivienda en los que los materiales se mostraban tal cual eran, los estudiosos en la materia señalan que “cronológicamente, el primer edificio aceptado perteneciente al brutalismo es la Unité d’Habitation de Marsella (1947-52) de Le Corbusier, convirtiéndose la expresión beton brut -utilizada por el arquitecto para definir las texturas de hormigón visto- en la raíz semántica del término” (ver “Reflexión crítica sobre el brutalismo” artículo de Guillermo Casado López, 2019 publicado https://www.redalyc.org/journal/3768/376862224002/html/).
Sin embargo, el maestro suizo, a pesar de su demostrada agudeza teórica, no llegó a desarrollar los postulados de la tendencia que inauguraba o a formular con claridad los aspectos que la caracterizaban como eje de un proceso reflexivo y crítico. Es esta ausencia por parte del ideólogo de la tendencia, que sin embargo se traduce en una clara influencia a nivel mundial, lo que ha generado un desconcierto entre los críticos e historiadores y lo que ha dificultado caracterizar al brutalismo dentro de un marco consensuado. “Este estado de indefinición, de lo qué es y de cuáles son las obras que lo representan, ha bloqueado la generación de crítica, siendo extraordinariamente escasas las referencias y reflexiones sobre esta tendencia”, señalará también Casado López.

El esfuerzo realizado por Reiner Banham por desarrollar a partir de la obra de los Smithson el concepto de “nuevo brutalismo”, casi una década después de que se había generalizado el uso del término original, es considerado aún el intento más importante por cristalizar un “mito fundacional” de gran valía para la comprensión del concepto. Recordemos que Banham publicó en 1955 el artículo “The New Brutalism”, difundiendo el término acuñado por los Smithson en 1953, dando cierto cuerpo teórico al movimiento. Más tarde (1966) salió a la luz su libro The New Brutalism. Ethic or Aesthetic?, el cual se conviertió en la publicación más extensa y profunda sobre el tema.
Sin embargo, dejando clara la importancia de recurrir a Banham para comprender a fondo el asunto que estamos tratando (cosa que nos es imposible abordar aquí), no está de más rescatar por un lado una cita de los Smithson del artículo publicado en Architectural Design, cargada de un tono moralista que con el tiempo se ha difuminado: “El brutalismo intenta hacer frente a una sociedad marcada por la producción masiva y extraer la ruda poesía de las confusas y poderosas fuerzas que en ella se mueven”, y otra de Le Corbusier, quien en Hacia una arquitectura apuntaba: “Los elementos de construcción son el único medio arquitectónico”, que le permiten a Banham concluir: “Ciertamente el brutalismo llegó a ser un idioma, ‘une architecture’, un estilo vernáculo; una estética suficientemente universal para expresar una variedad de modos arquitectónicos, aun perdiendo algo del fervor moral que iluminó sus primeras pretensiones de ser una ética”. (citas todas extraídas por Casado López). Cabe añadir que desde el momento en el que el brutalismo pasó de ser un planteamiento a convertirse en un estilo los Smithson prefirieron mantenerse independientes: eligieron la ética por sobre la estética.


Ruth Verde Zein en el estupendo artículo titulado “Brutalismo, sobre su definición (o de como un rótulo superficial es, por eso mismo, adecuado)” publicado en https://vitruvius.com.br/index.php/revistas/read/arquitextos/07.084/243/es, deja deslizar como posible conclusión, luego de demostrar la confusión persistente en cuanto a la utilización los términos brutalismo y nuevo brutalismo que “se puede afirmar en base a los hechos, que ciertas obras serán brutalistas, sólo y suficientemente porque parecen serlo. Y que lo que determina su enfoque y su inclusión en la tendencia no es su esencia, pero sí su apariencia, no su ser íntimo, pero sí su superficie, no sus características intrínsecas sino sus manifestaciones extrínsecas”. Sinceridad constructiva; vigas y detalles como parasoles de hormigón (betón brut), en combinación con cierres de hormigón a la vista o en ladrillo visto; equivalente tratamiento y exposición de los materiales en interiores; hacer hincapié en los elementos estructurales; uso a la vista de las instalaciones de servicios; uso de elementos prefabricados de hormigón para los cerramientos y revestimiento; geometrías angulares repetitivas; o cierta rudeza deliberada en detalles y acabados, son características de un estilo que ha hecho de su expresividad un elemento distintivo y que recorrió todo el mundo.
Todo este preámbulo que seguramente vendría a cuento a la hora de llevar a cabo una aproximación crítica en clave brutalista a buena parte de la arquitectura venezolana realizada a partir de los años 1950, nos permite abordar una obra singular realizada en los 70 por el arquitecto Erasmo Calvani (1915-1997): la Catedral de San Felipe en Yaracuy.

Construida entre 1970 y 1973 la catedral, ubicada en la Av. 7, entre Av. Caracas y Calle 9 se levantó en una zona céntrica de San Felipe, capital del estado Yaracuy, frente a la Plaza Bolívar y cercana al palacio de gobierno, el consejo legislativo y la Escuela “República de Nicaragua”. Fue bendecida el 7 de julio de aquel año 1973 con presencia del presidente de la República Rafael Caldera, natural de esa ciudad, importante promotor de la obra.
De acuerdo a la reseña “Catedral San Felipe Apóstol, de San Felipe, Yaracuy” publicada en IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2016/12/catedral-san-felipe-apostol-de-san-felipe-yaracuy/), “la construcción de esta catedral generó en la población de San Felipe gran controversia, pues se edificó en el lugar en el que se erigía la llamada Iglesia Matriz, o Iglesia Nuestra Señora de la Presentación, sustituyéndola”. Esta circunstancia establece una clara diferencia con lo acontecido con la otra catedral moderna construida en el país, la de Barquisimeto (1969).
Para ahondar en los antecedentes del joven templo que está a punto de cumplir 51 años, hay que remontarse a 1693, cuando al noroeste del actual San Felipe, se agruparon los primeros habitantes de la ciudad en el llamado “Cerrito de Cocorote”, donde erigieron una pequeña iglesia bajo la advocación de Santa María del Valle. “A la iglesia, en lugar de llamarla por su nombre, la llamaban la Iglesia de la Presentación, porque el día en que fue consagrada, el 21 de noviembre, era el día de la Presentación”. Luego, en 1729, al fundarse San Felipe El Fuerte en lo que se conocía entonces como Valle Hondo, los pobladores de la nueva ciudad, mudaron también su iglesia. Así, “se volvió a construir ese centro devocional que congregaba a sus habitantes, sólo que ahora con mayor grandeza que la anterior y en un lugar céntrico, frente a la llamada Plaza de las Águilas”. Años más tarde a raíz del terremoto del 26 de marzo de 1812 el templo quedó totalmente destruido.

52 años después, “con el apoyo de los masones de la Logia Tolerancia N° 15”, así como de la población sanfelipeña fue construido un nuevo santuario de estilo colonial, conocida como la “Iglesia Matriz (…) consagrada el 13 de Agosto de 1864 en el San Felipe renacido, por el Ilustrísimo Señor Doctor Silvestre Guevara y Lira, Arzobispo de Caracas y Venezuela”, dedicada a la advocación de Nuestra Señora de la Presentación y subordinada al Obispado de Barquisimeto.
La controversial decisión de demoler en 1970 la Iglesia Matriz para construir la nueva catedral data de 1954 y es recogida por los diarios de la época, abriéndose desde entonces el debate entre si lo que convenía era someter a la deteriorada iglesia a una restauración. “Según algunas fuentes, en 1964 se intentó restaurar la Iglesia Matriz pero los trabajos no lograron rescatar la belleza original debido a su mal estado”.

También “se pensó construir la catedral en el lugar en el que se ubicaba el antiguo Mercado Municipal”, idea muy criticada “especialmente por los costos que acarreaba, y se sugería utilizar ese dinero para restaurar la Iglesia Matriz”. Sin embargo “a pesar de los intentos e iniciativas de algunas personalidades de San Felipe, llegó el día en que la Iglesia Matriz fue demolida”.

El proyecto de la nueva iglesia realizado por Calvani en 1967, de claros rasgos brutalistas, gran expresividad e inspirado en el Le Corbusier, no tanto en la capilla de Ronchamp (como asumen los feligreses), sino más bien de Chandigarh y La Tourette, está construido de manera impecable en concreto obra limpia haciendo alarde de la capacidad plástica que ofrece el material. De planta casi cuadrara, el templo, con capacidad para 700 personas cómodamente sentadas, ocupa una manzana con todos sus anexos y dependencias. “El edificio tiene tres pisos, la planta baja está constituida por una nave única en cuyo centro se encuentra el altar mayor, y los otros dos pisos o plantas que funcionan como la residencia de sacerdotes, y depósito en el que se custodian objetos de la iglesia”, encontramos en la descripción publicada por IAM Venezuela.

El espacio de la asamblea de 45 x 45 mts sin columnas intermedias, está logrado con base en “una estructura conformada por contornos cilíndricos de concreto armado de unos 10 mts de altura. El techo es también de concreto y en él puede apreciarse una gran cúpula o domo circular de 30 mts de diámetro sobre el altar mayor, que lleva una estructura metálica y por la que entra luz al lugar. (…) El espacio de la planta baja tiene cuatro zonas, en tres de ellas están ubicados los bancos y son las destinadas a los feligreses, y la otra la constituye el presbiterio que queda diferenciado de la nave por su elevación de 1,10 mts. La pared del fondo, tras el altar mayor está constituida por una pared inclinada de concreto armado en la que se encuentra una cruz de 8 mts de alto, con una imagen de Cristo Resucitado hecho en resina y saliendo de una cruz de concreto que está adherida a la pared. (…)

Dentro de la nave existen espacios diferenciados por paredes altas de concreto, que dejan a la vista lo que contienen: desde la entrada principal, del lado izquierdo están los confesionarios hechos en concreto y madera; del lado derecho, con paredes semicirculares, el bautisterio cuya pila fue elaborada por el artista Carlos González Bogen. Tanto el altar principal (elaborado también por Bogen) como la pila bautismal están tallados en piedra artificial con relieves simples que recuerdan la iglesia primitiva de los cristianos en Roma. También a la derecha, como un espacio autónomo, está la capilla del Altísimo que puede verse desde el altar, pero a su vez está separada de la nave y tiene una salida lateral a la calle alejada de la puerta principal que permite la entrada independiente a ese espacio; tiene una capacidad de 40 personas. La catedral tiene su entrada principal frente a la plaza Bolívar y dos entradas laterales, una por la av. Caracas y otra por la calle 9. Las puertas fueron elaboradas en caoba y miden 2,5 x 3,5 mts aproximadamente”.


La catedral posee también una importante colección de imágenes, ubicadas sobre repisas de líneas simples. Por otro lado, el interior de la nave posee más de 200 mts2 de vitrales diseñados por los artistas venezolanos Luis Guevara Moreno y Guillermo Márquez utilizándose para su realización vidrio francés de St. Gaubin de una pulgada de espesor. El piso de la catedral es en mármol de color gris y negro. Una mezzanina ubicada frente al altar mayor, a la que puede subirse por unas escaleras laterales, es el espacio concebido para el coro.

En la impactante fachada principal están situados dos murales, también hechos por González Bogen, vaciados en concreto con fondo dorado y relieves simples. “En la parte más alta del frente, a la derecha del techo, se ubica una cruz hecha en corazón de madera de 6,50 mts con un espesor de 40 cm x 40 cm y de unos 2.000 kg. La parte de atrás de la catedral, posee una cruz de concreto en su parte alta que da hacia la edificación del frente, que es la Curia Diocesana”.


Erasmo Calvani, egresado en 1939 de la Escuela Superior de Arquitectura San Lucas de Amberes, Bélgica, al llegar a Caracas se incorporó rápidamente al ejercicio profesional diseñando la Iglesia de San Rafael de La Florida (1940). Le seguirán, entre otros, asociado con el arquitecto catalán Joan Capdevila: el Colegio La Consolación, La Florida (1943), el Colegio Monseñor Castro y la Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento, Av. Sur 2, entre las esquinas Hospital a Cárcel (1946), el Edificio Gradillas, esquina de Gradillas (1952), los pabellones y el edificio del rectorado del Colegio San Ignacio de Loyola, Chacao (1953-1958), la Capilla Santa Elena de las Siervas del Santísimo Sacramento, urbanización Los Chorros (1960) y el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, Guanare (1996).
Este importante arquitecto venezolano sería reconocido 1995 con el Premio Internacional de Arquitectura otorgado por la Sociedad Bolivariana de Arquitectos.
ACA
Procedencia de las imágenes
2 y 4. Revista EXCLAMA. Arquitectura brutalista (https://revistaexclama.com/arquitectura-brutalista/)
3. Wikiarquitectura. Escuela Hunstanton (https://es.wikiarquitectura.com/edificio/escuela-hunstanton/); y Arquine. El Brutalismo nunca existió (https://arquine.com/el-brutalismo-nunca-existio/)
5. Capturas de Google Earth.
6, 7 y 10. IAM Venezuela. Catedral San Felipe Apóstol, de San Felipe, Yaracuy (https://iamvenezuela.com/2016/12/catedral-san-felipe-apostol-de-san-felipe-yaracuy/)
8. Rafael Caldera. 1973. Julio, 13. Nueva Catedral y Plaza Bolívar de San Felipe, estado Yaracuy (https://rafaelcaldera.com/1969-1974/1973-julio-13-nueva-catedral-y-plaza-bolivar-de-san-felipe-estado-yaracuy-01/); y Estampas. San Felipe, estado Yaracuy (https://www.misrevistas.com/estampas/lectura/4127/san-felipe-estado-yaracuy)
9. IAM Venezuela. Catedral San Felipe Apóstol, de San Felipe, Yaracuy (https://iamvenezuela.com/2016/12/catedral-san-felipe-apostol-de-san-felipe-yaracuy/); Conferencia Episcopal Venezolana (https://conferenciaepiscopalvenezolana.com/diocesis-de-san-felipe-celebro-a-su-patrona-nuestra-senora-de-la-presentacion/); y ArquitecturaVZL (https://x.com/ArquitecturaVzl/status/1384704776944893953)
11. IAM Venezuela. Catedral San Felipe Apóstol, de San Felipe, Yaracuy (https://iamvenezuela.com/2016/12/catedral-san-felipe-apostol-de-san-felipe-yaracuy/); Gobierno del Estado Bolivariano de Yaracuy (https://yaracuy.gob.ve/web/noticias/more/14154-Gobierno-regional-inici-restauracin-de-la-cruz-en-la-Catedral-de-San-Felipe); y gilberto vargas (https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=catedral+de+san+felipe+estado+yaracuy#lpg=ik:CAoSLEFGMVFpcE91dlJfNm5neUtBNVZSUXNLV01Lc2w2R1VQOV9tT0RPUjJKMlpY)
12. Venezuela, te extraño (https://www.facebook.com/venezuelatextra/photos/catedral-de-san-felipe-estado-yaracuycomo-estamos-hablando-del-esp%C3%ADritu-religios/1153159681363150/?paipv=0&eav=AfbTtDxCE5KASjrLfXXEpx6i2ynm7Kg1lXfpmRQfJ-cXRnuVcudUxe7jm-8On7M8GhM&_rdr); y IAM Venezuela. Catedral San Felipe Apóstol, de San Felipe, Yaracuy (https://iamvenezuela.com/2016/12/catedral-san-felipe-apostol-de-san-felipe-yaracuy/)
13 y 14. CCS en 365 (https://ccsen365.com/recorridos-virtuales/7-templos/erasmo-calvani-silva/); Edgar Cruz. El espacio sagrado de Erasmo Calvani (https://issuu.com/comunicadorsocial/docs/libro_arquitectos_venezolanos); Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/posts/bas%C3%ADlica-menor-santuario-nacional-de-nuestra-se%C3%B1ora-de-coromotoel-10-de-febrero-/2458201694395161/?locale=pt_BR); y Colección Crono Arquitectura Venezuela