Rehabilitación de la Neue Nationalgalerie por David Chipperfield
José Juan Barba
29 de abril 2021
Tomado de metalocus.es
Tras seis años de cierre y meticulosas obras de rehabilitación, la Neue Nationalgalerie de Berlín, icono de la modernidad construido entre 1965 y 1968 por el arquitecto Mies van der Rohe, reluce de nuevo remozada por el estudio de arquitectura de David Chipperfield. En un acto parco y sin público por la pandemia, el estudio entrega hoy las llaves del edificio a la Fundación Patrimonio Cultural Prusiano (SPK), que empezará a trasladar las obras del siglo XX de la colección –que han pasado estos años en varios depósitos–, y a preparar las muestras para reabrir al público en agosto. En principio, el edificio seguirá cerrado hasta entonces, si bien hay esperanza de poder celebrar una jornada de puertas abiertas los días 28, 29 y 30 de mayo.
David Chipperfield, británico, es un arquitecto muy vinculado a Berlín, donde tiene una de sus oficinas. En octubre del 2009 recibió el encargo para recuperar el Neues Museum de la Isla de los Museos, cuyas instalaciones llevaban décadas en una situación lamentable. Las obras se completaron, en diciembre del 2018, con la realización de la Galería James Simon, utilizada como acceso al complejo museístico de la isla.
Proyectado y construido entre 1963 y 1968, la Neue Nationalgalerie de Berlín es el único edificio diseñado por Mies van der Rohe en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial luego de su emigración a los Estados Unidos. Después de casi cincuenta años de uso intensivo, el edificio protegido requirió una reforma integral. En 2012, David Chipperfield Architects Berlin fue designado para renovar el edificio. Ludwig Mies van der Rohe (Aquisgrán, 1886-Chicago, 1969) concibió su singular edificio como una estructura en tres partes que se apoyan entre sí: el templo superior de acero y vidrio, la base de piedra y hormigón –sobre la que se sustenta el templo, y que en su parte subterránea alberga galerías para exponer–, y el jardín de las esculturas.
Cuando fue construido, con la ciudad dividida en dos, el museo se ubicaba en el extremo de Berlín Oeste, alzándose en casi total soledad. “El edificio tiene dos historias: una es la de su arquitectura, es un icono en la historia de la arquitectura moderna –señala Chipperfield–. Pero también es un edificio importante en la historia de la Alemania Occidental, porque fue concebido junto a la Filarmonía y a la Biblioteca Estatal para reemplazar en Berlín Oeste a los monumentos que habían quedado en Berlín Este”.
La estructura del edificio existente se ha renovado y actualizado a los estándares técnicos actuales con un mínimo de compromiso visual con la apariencia original del edificio. Las mejoras funcionales y técnicas incluyen aire acondicionado, iluminación artificial, seguridad e instalaciones para visitantes, como guardarropa, cafetería y tienda del museo, además de mejorar el acceso para discapacitados y el manejo del arte.
La necesidad de una reparación extensa de la carcasa de hormigón armado y la renovación completa de los servicios técnicos de la edificación requirieron una intervención en profundidad. Alrededor de 35.000 componentes originales del edificio, como el revestimiento de piedra y todos los accesorios interiores, fueron desmontados para hacer visible la estructura de la construcción. Cuando fue necesario, tras su restauración y modificación, se reinstalaron nuevamente en sus posiciones originales. Las obras han costado 140 millones de euros.
La clave del complejo proceso de organización de este proyecto fue encontrar un equilibrio adecuado entre la conservación patrimonial y el uso del edificio como museo moderno. Las inevitables intervenciones en la estructura original dentro de este proceso debían conciliarse con la conservación de la mayor cantidad posible de la esencia original. Aunque las adiciones esenciales permanecen subordinadas al proyecto existente del edificio, son discretamente legibles como elementos contemporáneos.
El proyecto de rehabilitación no representa una nueva interpretación sino una reparación respetuosa de este emblemático edificio del estilo internacional.
«Desmantelar un edificio de tan indiscutible autoridad ha sido una experiencia extraña pero un privilegio. La Neue Nationalgalerie es una piedra de toque para mí y para muchos otros arquitectos. Ver detrás de su exterior ha revelado tanto su genio como sus defectos, pero en general solo ha profundizado mi admiración por la visión de Mies. Por lo tanto, nuestro trabajo fue de naturaleza quirúrgica, abordando cuestiones técnicas para proteger esta visión. Ciertamente, llevar a cabo una tarea de este tipo en un edificio que no deja lugar para esconderse es abrumador, pero esperamos haber devuelto a este querido paciente aparentemente intacto, excepto porque funciona mejor.»
Nuestra postal del día de hoy recoge la propuesta presentada por el arquitecto Leopoldo Martínez Olavarría (1913-1992) quien a la sazón (y desde su creación en 1946) era el Presidente de la Comisión Nacional de Urbanismo (CNU), a petición del Ministerio de Obras Públicas para desviar la avenida Urdaneta y salvar las casas de Vegas (construida alrededor de 1716) y de Llaguno (levantada a fines de 1783) y donde funcionaban el Colegio Chaves y el Museo de Arte Colonial respectivamente.
1. Arriba: la calle Este-Oeste 1 con las fachadas de la casa de don Felipe de Llaguno contigua a la de don Juan de Vegas. Centro: Plano de las dos casas. Abajo: la esquina de Llaguno.2. Plan Monumental (1939). Plano que muestra la red arterial propuesta
Quizás valga la pena recordar que a raíz de la aprobación del Plan Municipal de Vialidad en 1951, derivado a su vez del Plan Monumental de 1939 (luego trabajado desde la CNU desde 1946), se dividieron, como señala Juan José Martín Frechilla en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004) y en particular del “Diálogo municipal con Pedro Pablo Azpúrua”, los “trabajos a ejecutarse en la capital en tres categorías: los de enlace de las vías existentes, los de acondicionamiento y los de construcción de nuevas vías”.
Ya para entonces se habían construido o se hallaban en proceso de construcción: la avenida Bolívar; la primera parte de la avenida Sucre (entre la Plaza Catia y la Diego de Losada); la avenida Andrés Bello (entre San Bernardino y La Florida); el ensanche de El Portachuelo y la avenida Nueva Granada; el ensanche de la avenida México (entre Parque Carabobo y Plaza Morelos); y la avenida España en Catia a lo que se sumaban como iniciativas desde el sector privado el tramo de la avenida Las Acacias hasta la avenida Roosevelt y la avenida Victoria.
Sin embargo, al ponerse en marcha el Plan a partir de 1951 se detecta entre las 19 obras que impedirían el colapso “de consecuencias funestas para la existencia normal de la Capital”, 9 consideradas como imprescindibles y entre ellas resaltan la ampliación de la avenida Este-Oeste 1 desde San Bernardino hasta Miraflores o avenida Urdaneta, “definida como una de las vías comerciales más importantes del casco central” y la ampliación de la “avenida Norte-Sur 6 (desde la avenida Este-Oeste 1 -esquina de Llaguno- hasta la calle Este-Oeste 20), hoy avenida Baralt”. La mención a estas dos arterias, pero fundamentalmente a la primera, tiene que ver con el destino de las que fueran, según Carlos F. Duarte en Las casas de Don Juan de Vegas y de Don Felipe de Llaguno. Dos edificaciones emblemáticas de la Caracas del siglo XVIII (2012) “las dos casas coloniales más importantes de la ciudad”.
3. Portada del libro de Carlos F. Duarte, Las casas de Don Juan de Vegas y de Don Felipe de Llaguno. Dos edificaciones emblemáticas de la Caracas del siglo XVIII (2012)
Como relatará Duarte en el libro, de cuantos se han editado el que mejor documenta y recoge la historia de ambas casonas, su construcción y sus ocupantes a través del tiempo, las luces de alarma con respecto al destino de las dos propiedades se habían encendido ya desde 1946 cuando “la Asociación Venezolana Amigos del Arte Colonial decidió en su sesión del 17 de mayo de ese mismo año…, y a proposición de Juan Röhl, se convocara para la siguiente reunión de la Junta Directiva al arquitecto Carlos Raúl Villanueva, para que se discutieran con él las medidas que debían tomarse para intentar salvar dichos inmuebles. Más adelante, en 1951, Carlos Manuel Möller (director el Museo de Arte Colonial) escribió algunos artículos de prensa defendiendo las casas y dando a conocer los juicios que sobre ellas habían emitido personalidades de incuestionable reputación como Diego Angulo Iñiguez, catedrático de la Universidad de Madrid; Enrique Marco Dorta, catedrático de la Universidad de Sevilla; Mario J. Buschiazzo, catedrático de la Universidad de Buenos Aires; Edwin Walter Palm, catedrático alemán de la Universidad de Santo Domingo; y Pal Kelemen, historiador y crítico húngaro que residía en Estados Unidos.”
4. Casa de don Juan Juan José de Vegas y Bertodano. Cortes y vista del patio.5. Casa de don Felipe de Llaguno y Larrea. Cortes y vista del patio hacia el norte desde el corredor de entrada.
Es en medio de este clima que se agudizará a partir de 1951, con la aparición el 1 de abril del artículo de prensa que dio inicio a la campaña en defensa de los monumentos, el debate sobre la demolición de las casas el cual, como apunta Duarte, estuvo acompañado por declaraciones y protestas “de voces tan autorizadas como las del arquitecto Carlos Raúl Villanueva; la firma de arquitectos Velutini y Bergamín; el crítico de arte francés Gastón Diehl; el director del Ministerio de Obras Públicas, ingeniero Pedro Pablo Azpúrua; los historiadores Vicente Lecuna y José Antonio Cova; los escritores Arturo Uslar Pietri y Mariano Picón Salas; el cronista y escritor Mario Briceño Iragorry; los críticos de arte Juan Röhl y Alfredo Boulton; los coleccionistas Luis Suárez Borges, José Ramón Urbaneja y Mauro Páez Pumar; el abogado René de Sola; los periodistas Julio Berroeta Lara, Guillermo José Schael, Francisco Ávila y José Ratto-Ciarlo; y el cronista Raúl Santana, sin olvidar las innumerables declaraciones y gestiones que emprendió por su parte la abnegada directora del Colegio Chaves, Carmen Trujillo Trujillo…”
Tales presiones comenzaron a surtir algún efecto en la opinión pública lo cual originó la propuesta presentada por Martínez Olavarría, la cual, según comenta Pedro Pablo Azpúrua en el citado libro de Martín Frechilla, parte de una iniciativa suya dibujada “entre Polito (Leopoldo Martínez Olavarría), Willy Ossott, Cipriano Domínguez” y él mismo (pasada en limpio por Ossott) que consistió en desviar la avenida hacia el norte desde la esquina de Carmelitas por dos cuadras hasta la esquina de Bolero. Azpúrua dirá: “Incorporamos toda esa manzana de La Pastora y Miraflores quedaba con unos jardines delante, subíamos una cuadra, cerrábamos la calle y allí empezaba el bulevar de Miraflores. Aislábamos Miraflores del tráfico.”
6. Propuesta del arquitecto Leopoldo Martínez Olavarría , elaborada a petición del Ministerio de Obras Públicas en 1951, para desviar la avenida Urdaneta y salvar las casas de Llaguno y de Vegas.
No obstante, todas las iniciativas emprendidas no hicieron sino reafirmar al Jefe de Gobierno, Marcos Pérez Jiménez, en su inflexible postura fundamentalmente, según Azpúrua, por la estrategia que se siguió dándole a entender al dictador que estaba equivocado en vez de venderle la idea de “que íbamos a enriquecer a Miraflores, que entonces sí se iba a poder llamar Miraflores al incorporar la parte norte de la avenida y que era más fácil construirla…”.
Luego, el 22 de agosto de 1952, se corroboraría la decisión cuando «Juan Bautista Arismendi, presidente de la Comisión Asesora de la Avenida Este 1 declaró tajantemente al diario El Nacional que las casas serían demolidas para dar paso a las obras del ensanche de dicha avenida”, según recoge Duarte en la página 185 de su libro. Seis días después, en una decisión que buscaba “cuidar las formas” y cumplir con los “extremos legales previstos en el artículo 3º de la Ley de Protección y y Conservación de Antigüedades y Obras Artísticas de la Nación”, que exigía el aval favorable de parte de la Junta Protectora y Conservadora del Patrimonio Artístico de la Nación, el Gobernador del Distrito Federal, coronel Guillermo Pacanins, dejará plasmada en una minuta del 28 de agosto la desfachatada actitud de aprovechar la renuncia en pleno de los miembros de la Junta “para designar a ciudadanos que estén de acuerdo con la demolición y rindan el informe favorable a que se refiere la disposición legal antes citada.”
Poco importó, tampoco, que la casa de Juan de Vegas donde funcionaba el Colegio Chaves hubiese sido objeto de una remodelación importante en 1932 y que la de Felipe de Llaguno lo fuese de una restauración en 1942 para luego albergar el Museo de Arte Colonial de Caracas.
De tal manera, una vez llevadas a cabo con dificultad las expropiaciones y camino al mes de mayo de 1953, momento en que se inicia la demolición de los inmuebles que dará paso definitiva la inauguración el 29 de noviembre de la avenida Urdaneta, Duarte nos precisará: “A finales de 1952, se le encargó al arquitecto Willy Ossott que realizara un levantamiento detallado de ambos inmuebles, para acallar así las voces de protesta con la promesa por parte del gobierno de reconstruir las casas en otro lugar de la ciudad. Igualmente se mandaron a hacer moldes de yeso de todas las columnas, arcos, portadas, molduras, etc. Estos moldes así como las puertas, rejas y otros elementos arquitectónicos de las casas, fueron depositados después de la demolición en el Centro Simón Bolívar, de donde fueron extraídos lentamente para ser vendidos en el comercio hasta no quedar rastro de ellos.”
7. El deplorable testimonio de la demolición de las casas de Llaguno y de Vegas en mayo de 1953 para dar paso a la avenida Urdaneta. Abajo derecha: construcción de la avenida Baralt (1953) en el cruce con la avenida Urdaneta donde se pueden observar arriba a la derecha las dos casas ya mutiladas
La agonía de ambas edificaciones se alargó por casi diez años ya que la primara fase de su destrucción asociado a la ampliación de la avenida Este-Oeste 1 para convertirla en Urdaneta, afectó las fachadas y una franja de varios metros correspondiente a tal frente. Así, “lo que quedó de ambas casas fue utilizado como depósito de las colecciones el Museo, que permanecieron allí durante nueve años, cuando fueron trasladadas a su nueva sede en la Quinta Anauco.”
Será en 1962 cuando con motivo de la finalización de las obras que permitieron ampliar la avenida Norte-Sur 6 para convertirla en la Baralt, que pasaría justo por debajo de la Urdaneta en la esquina de Llaguno, cuando se les de la estocada final a lo que quedaba de los inmuebles para construirse luego en los predios edificios de poca o ninguna importancia.
Sobre lo que a partir de 2002 ha significado la esquina de Llaguno y lo allí acontecido el 11 de abril, más vale la pena no ahondar para no reavivar las profundas heridas que ello ocasionó en la sociedad venezolana.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 3, 4, 5 y 7. Carlos F. Duarte, Las casas de Don Juan de Vegas y de Don Felipe de Llaguno. Dos edificaciones emblemáticas de la Caracas del siglo XVIII (2012)
2. Carlos Raúl Villanueva, Caracas en tres tiempos, 1966
… que en 1945 es inaugurada en Caracas la avenida Victoria?
1. Vista de la avenida Victoria (Presidente Medina) en fechas cercanas a su inauguración. En primer plano el edificio Sucre, Ing. Luis E. Oberto, 1952
Finalizada cuando Isaías Medina Angarita recorría el último año de su mandato antes del golpe que lo derrocó el 18 octubre de 1945, y en medio del desarrollo de una amplia gama de vías que empezaron a aparecer a lo largo y ancho de Caracas, la avenida Victoria se inaugura con el objetivo de enlazar dos puntos importantes ubicados al sur de la urbe: El Cementerio y la Ciudad Universitaria.
Simultáneamente realizada junto a la avenida Nueva Granada, arteria ésta que permitiría incorporar el tránsito proveniente del oeste de la ciudad y el país al centro, al conectarse posteriormente (1956) con la avenida Fuerzas Armadas a través de El Portachuelo, la avenida Victoria, así denominada a raíz del triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, aceleraría su construcción en momentos que la hacienda Ibarra sufrió su última división dando origen por un lado a la urbanización Las Acacias y por el otro a la propia Ciudad Universitaria.
2. Otra toma de la avenida Victoria (Presidente Medina) cercana a los años 1960
De poco más de un kilómetro de longitud la avenida se trata, según Henry Vicente en «El corredor urbano como patrimonio espacial moderno de Caracas: la Avenida Victoria», artículo aparecido en el nº 58 de la Revista CAV (2011), de un elemento clave en la ordenación y alteración de la ciudad que acompaña el salto hacia la modernización propio de aquellos años. Así, según Vicente, “… fue de los mejores exponentes de un urbanismo en el que la avenida sustituyó a la plaza como el espacio público por excelencia”.
El proyecto del corredor vial “preveía que tanto al principio como al final … se ubicaran importantes nodos: las plazas Victoria y Minerva. La plaza Victoria debido a la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial, y la plaza Minerva, diosa de la sabiduría, debido a la presencia de la Ciudad Universitaria, ‘Casa del Saber’. Cada plaza debía llevar esculturas alegóricas, sin embargo ninguna de las dos llegó a construirse”.
3. Diversas tomas realizadas en épocas diferentes que refuerzan la condición coral que presentan los edificios lo que contribuje a darle calidad al espacio urbano de la avenida Victoria (Presidente Medina)
El auge de la avenida se potencia a lo largo de los años 50 en los que se consolida la primera parte de su uniforme perfil urbano, uniformidad originada por la coincidencia en área de la mayoría de las parcelas y, por tanto, del porcentaje de construcción permitido en cada una. En dicho tramo ubicado próximo a lo que posteriormente sería el Paseo Los Ilustres, conformado por edificaciones de uso mixto (comercio y vivienda), aisladas pero alineadas, de 3 o 4 pisos lo que le otorga una agradable escala urbana, prevaleció una estilización bastante similar plagada de códigos decimonónicos provenientes de la zona meridional de Italia, salpicada de unos pocos casos que apuntaban a una modernidad más decidida. Su desarrollo posterior durante los 60 y 70 mantuvo los mismos usos pero varió significativamente el perfil urbano alcanzándose alturas de hasta de 14 pisos en las proximidades del cruce con la Nueva Granada.
La avenida fue diseñada con cuatro canales, amplias aceras y estacionamientos laterales que paliaban en parte la carencia de ellos que mostraban los edificios inicialmente levantados. Su construcción fue realizada por una gran mayoría de mano de obra extranjera, promovida por una política de inmigración puesta en práctica desde el gobierno, compuesta fundamentalmente por italianos, españoles y portugueses, con gran experiencia técnico constructiva. Serían integrantes de esas mismas colonias los que ocuparían la mayor parte de las edificaciones de la primera etapa cuyos apartamentos se ofrecían en alquiler lo cual, sumado a las características del comercio de carácter local que se ubicaba en las plantas bajas de los inmuebles, le otorgaron con el tiempo a la avenida una particular calidad ambiental que a pesar de todo prevalece hasta la actualidad.
4. Tres muestras diversas de la arquitectura que puebla la avenida Victoria (Presidente Medina)5. Avenida Victoria (Prsidente Medina). Izquierda: edificio El Progreso, José Miguel Galia, 1964. Derecha: edificio El Trovador
Son de resaltar a lo largo del eje vial los siguientes edificios, señalados en el artículo de Vicente: “Romano (Ing. Benigno Mendoza, 1950), Sara (Ing. M. Salazar Domínguez, 1951), Estoril (Arq. Julián Navarro Gutiérrez, 1952), y Sucre (Ing. Luis E. Oberto, 1952). En los años ’60 se construyeron edificios de hasta ocho pisos, como El Progreso (Arq. José Miguel Galia, 1964), a partir de un proceso de unificación de parcelas”.
Con la construcción del Paseo Los Ilustres, la avenida se conecta definitivamente con la Universidad Central y mediante una trinchera realizada para pasar debajo de él con las urbanizaciones Valle Abajo y Los Chaguaramos.
En 1958 tras la caída de Pérez Jiménez se le cambió el nombre de avenida Victoria por el de avenida Presidente Medina pero los capitalinos nunca se acostumbraron y hasta ahora ha prevalecido el uso de su nombre original.
6. Imágenes recientes de la avenida Victoria (Presidente Medina)
Para finalizar, transcribimos la conclusión a la que llega Vicente en 2011: “… si bien en la actualidad la estructura urbana de la avenida Victoria presenta anomalías que atentan contra su coherencia espacial debido a la degradación general, dicha realidad adversa nos confronta con sus híbridas arquitecturas modernas, que son arquitecturas que permiten el reconocimiento y funcionamiento de comunidades, y que se convierten en hitos de ciudad, no por su magnitud sino por el significado que poseen. Por tanto, plantear una recolección edilicia y patrimonial de los corredores de la modernidad nos permite acentuar el orden sustentante del espacio, a la par de situarnos en la línea de reconstructores de un mundo de experiencias y actuaciones atrapado en las rendijas de la fenecida ciudad moderna venezolana”.
Los dormitorios de Louis Kahn para el Indian Institute of Management Ahmedabad salvados de la demolición
Escrito por Christele Harrouk
Traducido por Saltiago Baraya
6 de enero de 2021
Tomado de Plataforma arquitectura
Como se informó en The Times of India, la junta de gobernadores del Indian Institute of Management, en Ahmedabad, India, canceló la propuesta de demoler los edificios de Louis Kahn en el campus y reemplazarlos con nuevas estructuras, después de un rechazo mundial de la comunidad internacional de arquitectura.
La expresión de interés de la dirección (EOI) de construir nuevos dormitorios en lugar de las estructuras erigidas por Louis Kahn, invitando a los arquitectos a proponer sus visiones, fue retirada. La decisión tomada por la junta de gobierno del instituto fue resultado de un movimiento internacional que instó a los funcionarios a reevaluar sus planes de demolición. De hecho, los planes de la administración de «derribar al menos 14 de los 18 dormitorios que se construyeron entre 1968 y 1978″ por mostrar problemas de goteras en el techo, humedad en las paredes, goteras en las paredes de los baños, losas, etc.» fueron abandonados.
Según el historiador Robert McCarter, los edificios únicos de Kahn crearon una nueva experiencia en el campus. De hecho, dijo que «lo que realmente hace que esos edificios funcionen es el aire que entra por las habitaciones individuales y luego sale al espacio compartido y luego es evacuado del edificio, por lo que se obtiene una ventilación constante». También agregó en The Architect’s Newspaper que estos dormitorios fueron construidos con la misma tecnología que los edificios principales que acaban de ser renovados con éxito, explicando que no hay razón para no continuar con este proceso. Después de que varias partes interesadas escribieron a la administración y a la junta con muchas peticiones en línea, el BOG reconsideró su elección inicial. Numerosas peticiones y cartas se abrieron paso, con la movilización de figuras del panorama arquitectónico internacional como Glenn Lowry y Martino Stierli del MoMA. Sarosh Anklesaria, T.David Fitz-Gibbon, profesor de arquitectura en la Universidad Carnegie Mellon, creó una petición tan pronto como se supo la noticia, recogiendo 700 firmas, entre ellas los galardonados con el premio Pritzker Balkrishna Doshi, Rafael Moneo y Alejandro Aravena, Tatiana Bilbao, Annabelle Selldorf y Marlon Blackwell.
El 1 de enero, el presidente del BOG, Kumar Mangalam Birla, y otros miembros del Indian Institute of Management, Ahmedabad, emitieron una carta explicando que “lo estamos […] retirando la expresión de interés manifestada. Deliberaremos sobre la retroalimentación recibida, reevaluaremos las opciones, consultaremos a los mejores expertos globales en conservación y estructuras, y trazaremos un curso de acción, que el instituto comunicará a su debido tiempo”.
Además, la carta decía que “muchos de ustedes han estado escribiendo desde que se presentó la Expresión de interés para el diseño de la vivienda para estudiantes en el campus principal del instituto. Han intentado recordarnos que los dormitorios diseñados por Louis Kahn son un legado cultural y que estos edificios deben verse como parte integral del conjunto de edificios que constituyen el campus ”. Finalmente, el BOG abordó sus preocupaciones iniciales de seguridad y declaró que buscará mejores soluciones que protejan el legado de Louis Kahn y garanticen las necesidades del futuro.
… que el 11 de agosto de 1942 abrió sus puertas el hotel Ávila?
1. Hotel Ávila. Wallace K. Harrison (con Max Abramovitz & Jaques André Fouilhoux), 1942 . Fachada principal hacia la calle
Caracas estuvo esperando muchos años para contar con una instalación hotelera acorde a su jerarquía como capital de la República. Más aún cuando a partir de la conversión de Venezuela en país exportador de petróleo comenzó a recibir cuantiosos ingresos y a ser objeto de importantes inversiones que derivaron hacia la mejora paulatina de su infraestructura.
2. Vista satelital de la urbanización San Bernardino con el señalamiento algunas de las principales edificaciones allí ubicadas. El hotel Ávila está distinguido con el número 4.3. Cruce de las Avenidas Vollmer (derecha) y La Estrella (izquierda), San Bernardino, Caracas. Años 1950
De allí que cuando la ciudad comienza a crecer decididamente, y a finales de los años 1930 se rompe por primera vez de manera clara con el tradicional patrón de retícula característico de su casco histórico, y se desarrolla la urbanización San Bernardino, los capitales norteamericanos ligados a los hidrocarburos ven en dicho sector una buena oportunidad para invertir. Ello daría pie a la construcción de los mejores hoteles de la época: el Waldorf (1944), Potomac (1949) y Astor (1950), encabezados por el Ávila (1942), el de mayor estatus y más amplias comodidades y servicios de todos ellos. Luego se terminará de construir en San Bernardino el Centro Médico (1947), obra de Stelling, Tani & Cía., con asesoría de Edgar D. Martin, de Chicago; y la Shell contratará a Badgeley & Bradbury, una compañía de arquitectura de Nueva York, para la elaboración del proyecto de su edificio sede que termina de construirse en 1950.
Estas iniciativas, junto a la ejecución en 1944 de la primera edificación sede en Venezuela de la Creole Petroleum Corporation en la Plaza Mohedano; la instalación de la Embajada de los Estados Unidos en el edificio Valderrey (1948) en San Bernardino, obra del ingeniero Emilio Solórzano Yánez; la ocupación por parte de la Mene Grande Oil Company (tercera en producción tras la Creole y la Shell) del edificio Vulcania, también en San Bernardino; y de cinco pisos del recién construido Edificio Phelps (1946), obra del arquitecto estadounidense Clifford C. Wendehack, ubicado entre las esquinas de Veroes a Ibarras, por la Sinclair Venezuelan Oil Company, han llevado a Henry Vicente en el texto “Distritos Petroleros en CCS”, aparecido en el portal Prodavinci el 8 de agosto de 2017, a considerar a la zona de San Bernardino-La Candelaria justamente como el primer “Distrito Petrolero” que se detecta en Caracas, cuya suerte “se sellaba simbólicamente en 1956 con el traspaso del Hotel Ávila a empresarios venezolanos”, luego de que el resto de las actividades mencionadas y sus respectivas sedes migrara al este de la ciudad.
San Bernardino, como ya se adelantó, es, corroborado por Henry Vicente, “la primera urbanización yuxtapuesta al centro de la ciudad con un esquema de ocupación territorial diametralmente opuesto a éste, de ejes y nodos estrellados, pero contando también con modelos de habitación aislada, suburbanos”. Su trazado libre y sinuoso con paseos arbolados centrales, aunque se atribuye a Maurice Rotival, tiene en el proyecto de Gustavo Vollmer (1897) un claro precedente y en la mano del ingeniero Gustavo A. Marturet su ejecutor material. Allí, a las faldas del Ávila, en un terreno de un poco más de 15 hectáreas perteneciente a la antigua Hacienda Gamboa, bordeado por el río Anauco que baja del cerro creando un remanso donde se forma la Laguna de Gamboa, Rotival, en 1939, a instancias de del Presidente Eleazar López Contreras, selecciona el lugar que se ofrece a Nelson Rockefeller para desarrollar un hotel que por su ubicación sobre una colina tendrá la oportunidad de aprovechar unas excelentes vistas sobre la ciudad.
4. Plan general e implantación del hotel Ávila5. Hotel Ávila. Izquierda: Planta baja. Derecha: Primer piso6. Hotel Ávila. Fachada Principal
El proyecto se le encarga al arquitecto norteamericano Wallace K. Harrison (1885-1981) a través de su firma Harrison, Fouilhoux & Abramovitz, de fuertes vínculos con el Grupo Rockefeller (para quien ya había proyectado en Nueva York el Rockefeller Center -1930-), quien hace una especie de alto en su militante adscripción a los movimientos de vanguardia europeos, «escucha al entorno» y se “tropicaliza” asimilando errores cometidos en encargos anteriores hechos en el Caribe, siendo el Ávila el único hotel que se detecta en la cronología de su obra y la única edificación realizada en Venezuela de su mano.
Hannia Gómez en el catálogo de la exposición “Our Architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas. 1925-1975” (2017), señala cómo Harrison, quien cuando se termina de construir el hotel tenía 67 años, propone una arquitectura entre venezolana y americana, tradicional y moderna, internacional y caribeña, entre el Yatch Style y el Spanish Colonial (que) se convirtió en una referencia para toda la región desde el día mismo de su inauguración” y en “uno de los más importantes monumentos modernos de la capital”.
7. Vista aérea del hotel desde el noroeste
El edificio de 120 habitaciones se implanta como remate de la arbolada avenida Jorge Washington, se oculta entre la vegetación que lo antecede, y se direcciona compositivamente permitiendo el disfrute del Ávila y del valle de Caracas, a través de una planta compuesta por dos alas rectangulares que se articulan formando un ángulo, producto de una correcta lectura de las condiciones del sitio. Es en el vértice formado por los dos cuerpos “donde el arquitecto, siguiendo un impulso… absolutamente personal, inserta las formas libres de la marquesina de la entrada, del lobby y del salón de fiestas…”, comentará Gómez. Por otro lado, se señala cómo el pasillo-estar cubierto ubicado en la entrada del hotel que “garantiza la vista de la transitada terraza de la entrada”, proviene de emular al Caracas Country Club instalación que fuese visitada en varias ocasiones por Harrison y Nelson Rockefeller en busca de referencias “locales”.
8. Diversas tomas tanto del exterior como del interior el hotel
Harrison, egresado de la École des Beaux-Arts de París, adecúa su claro esquema funcional y la pura volumetría que rinden honores a la arquitectura moderna, a las condiciones climáticas húmedas propias del lugar donde se ubica, orientándolo correctamente, logrando una fluida relación entre el interior y el exterior, utilizando materiales locales y dotándolo, además, de elementos que lo aproximarán expresivamente a la arquitectura tradicional autóctona: romanillas en los corredores exteriores, balaustradas de madera torneadas en los balcones privados de las habitaciones y un amplio corredor previo al lobby central del hotel, todos cubiertos de teja criolla. La diferencia que se establece entre la lectura del edificio desde su acceso, donde se muestra complaciente con la cultura lugareña, y la que ofrece hacia el interior más decididamente internacional, revela aspectos interesantes de la formación del arquitecto y una proximidad asombrosa con la actitud asumida posteriormente por Villanueva (graduado también en la École des Beaux-Arts) en «El Silencio».
9. Vista actual de la fachada principal del hotel Ávila
“El Hotel Ávila, representó, como señala González Casas, un momento crucial del cambio cosmopolita vivido en la Caracas de los cuarenta”, apuntará Henry Vicente. En 1944 Clifford Wendehack realiza su ampliación (avalada por Harrison), reformulada y construida por la firma Hegeman-Harris. Al año siguiente (1945) el salón principal fue redecorado, y proyectadas la remodelación y ampliación del cuarto piso así como la “Casa del Presidente” por Badgeley, Wood & Bradbury.
El “experimento caraqueño” de Harrison es desplazado en 1953 como primer hotel de la ciudad al terminarse la construcción al sureste del hotel Tamanaco, el cual acompaña la aparición de un segundo “Distrito Petrolero”, pero eso es tema para otra ocasión. Desde hace años pasó al olvido aquel dicho que rezaba “en el Ávila es la cosa”, sinónimo de fiesta, celebración y encuentro en fechas importantes para la sociedad capitalina.
Durante el proceso que condujo a la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), son muchas las empresas nacionales y extranjeras que participaron alcanzando todas ellas el máximo nivel de calidad en cuanto a la ejecución de las diferentes obras, conscientes de la envergadura y trascendencia del trabajo que tenían entre manos y de las exigencias que para entonces se planteaba un gobierno que hizo de lo edificado su principal vitrina.
Algunas de ellas, como en otra ocasión hemos señalado, nacen animadas por el importante empuje que le dio a la industria de la construcción nacional la realización de la Reurbanización de El Silencio entre 1942 y 1945 durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, con Diego Nucete Sardi (1941-44) y Carlos Ferrero Tamayo (1944-45) como Directores-Gerentes del Banco Obrero y Carlos Blaschitz en la dirección técnica y administración del proyecto y, definitivamente, en el marco de lo que significó la gestión y política fomentada por Gerardo Sansón al frente del Ministerio de Obras Públicas desde noviembre de 1948 (justo después de la caída de Rómulo Gallegos) hasta octubre de 1952, continuada por Luis Eduardo Chataing (1952-53), Julio Bacalao Lara (1953-56) y Oscar Rodríguez Gragirena (1956-58).
Sin que intentemos abarcarlas todas, ya anteriormente nos hemos referido a su presencia en la realización de la CUC de firmas nacionales como Precomprimido, C.A., a quien le correspondió ejecutar la Torre del Reloj (1953), las Conchas para Transformadores (1954) y los Pasillos Cubiertos (1950-59), obras todas calculadas por los propietarios de la empresa, los ingenieros Juancho Otaola y Oscar Benedetti; Técnica Constructora C.A., responsable del Estadio Olímpico (1950) y del Gimnasio Cubierto (1958); a IVECA quien le tocó la Escuela de Enfermeras, Edificio Administrativo y Servicios (1952); y a C.A. Constructora Stelling y Tani que le correspondió el Estadio de Béisbol (1950). También cabe mencionar al consorcio danés Christiani y Nielsen que tuvo bajo su responsabilidad la construcción del Aula Magna (1952-53).
Muchas de estas compañías, como también ya hemos comentado anteriormente, empezaron a anunciarse y ofrecer sus servicios en las revistas de arquitectura que para la época surgían en el ámbito editorial de las cuales destacan A, hombre y expresión e Integral. Hoy nos corresponde señalar el caso de la Constructora Sur-Americana, C.A. (CONSACA), responsable, nada más y nada menos, de ejecutar el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), cuyo aviso aparecido en el nº 2 de primera de las dos publicaciones señaladas ilustra nuestra postal del día de hoy.
No era poco el compromiso adquirido por CONSACA en virtud de que se trataba el de la FAU del edificio que albergaría la institución que Villanueva había ayudado a crear y forjar, y donde deseaba mostrar su madurez como arquitecto, superar, si ello fuera posible, la maestría alcanzada en la realización del Conjunto Central de la CUC, afianzar sus creencias y, sobre todo, lograr una obra trascendente trastocada en permanente lección de arquitectura desde el aquí y el ahora dirigida a quienes la habitarían con mayor frecuencia: los estudiantes que habían decidido estudiar esta hermosa disciplina dentro de sus instalaciones y los profesores que podrían utilizarla como inmejorable ejemplo en las diversas aristas que la conforman desde la climática a la tecnológica pasando por la compositiva.
Y, sin duda, Villanueva lo logró. Tal y como apuntan Paulina Villanueva y Maciá Pintó en Carlos Raúl Villanueva (Alfadil Ediciones, 2000), “En la Facultad de Arquitectura, Villanueva supera la condición de dominio del oficio para adentrarse a explorar nuevos y renovados retos, trascendiendo los límites de lo seguro y probado. Es quizás también la obra en la que convergen y catalizan, multiplicándose, todas las ideas de su personalidad creadora”. En ella, Villanueva ofrece otra faceta dentro de lo que Sibyl Moholy-Nagy definió como las “afirmaciones experimentales” que el Maestro presenta en cada obra como búsquedas de sí mismo. “Son obras que nos muestran, más allá de la arquitectura, una constante vigilia, un compromiso creador inalienable, una presencia y personalidad manifiestas, ejemplo de una vida dedicada a dominar una lengua nueva -y siempre la misma- aprendida en el hacer de todos los días. (…)… la Facultad de Arquitectura se presenta a Villanueva como el medio más adecuado para demostrar sus convicciones, su capacidad de experimentar y renovar con maestría lo ya realizado: su voluntad de aprender que es, en definitiva, la de enseñar.”
1. Fotografía tomada el 2 de diciembre de 1956 día de la inauguración del edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Dentro de este marco, donde Villanueva no dejó de hacer pruebas con el uso del hormigón de diferentes maneras como protagonista de las cubiertas (planas, apergoladas, plegadas y curvas) que presentan los diferentes volúmenes y espacios que ocupan la planta baja, como material para construir un sistema de protección solar de filigrana y como facilitador de las variantes estructurales que muestran los diferentes volúmenes que conforman la edificación, el reto correspondiente a concebir la manera de construirla fue tal vez uno de los mayores. Y para ello debía contar con un equipo de calculistas que pudiera seguirle los pasos a través de un diseño que no ofreciera dudas ni temores y con una compañía constructora que lograse traducir correctamente y con capacidad técnica tales designios. Lo primero fue posible gracias al trabajo de los ingenieros Antonio J. Fuenmayor y C. Rodríguez Uzcanga y lo segundo el haber sido CONSACA la contratista encargada de ejecutar con excelencia una obra compleja que, como toda la CUC, se hizo contra reloj presionada por el afán de inaugurar que caracterizaba al dictador de turno.
2. Edificio de la FAU UCV. Izquierda: foto de finales de 1955 cuando la estrctura se encuentra prácticamente terminada. Derecha: foto de aproximadamente 1957 con la obra ya terminada3. Cuerpo bajo del edificio de la FAU UCV en plena construcción a mediados de 19554. Vista reciente tomada desde el sureste del edificio de la FAU UCV
De hecho, no existe lugar dentro de la FAU donde el hormigón no se haga presente y donde se aprenda las diferentes formas en que ha sido utilizado en pro de una totalidad constructiva. La fotografía de finales de 1955 que muestra la finalización de la casi totalidad de los elementos vaciados en concreto, nos habla de un edificio prácticamente concluido pese a que se llevó un año más realizar toda la albañilería, rematar las instalaciones, cerrarlo y culminar sus revestimientos, acabados y detalles realizados todos con el mayor cuidado. Otra foto, en este caso correspondiente al momento en que se está levantando el cuerpo bajo que contendrá la sala de exposiciones y áreas dedicadas a la Extensión Cultural, muestra la manera como se ejecutaban los encofrados, contando seguramente con la destreza que para ello ya habían aportado los carpinteros que en esos años habían emigrado al país procedentes de Europa.
5. Tomas del edificio de la FAU en fechas cercanas a su inauguración. Arriba izquierda: Detalle de la escalera de emergencia. Arriba derecha: Fachada este con la escalera de emergencia. Abajo: Fachada norte con tomas de luz de las cubiertas de los talleres.6. Tomas exteriores realizadas el año 2012 del edificio de la FAU UCV resaltando diversos aspectos de su riqueza constructiva y formal. Arriba: vista cenital de las dos modalidades de cubiertas para los talleres. Abajo izquierda. pérgola de la planta baja y segmento de la fachada sur. Abajo derecha: Quiebrasoles de la fachada norte.
En definitiva, el edificio de 18.240 m2 de área de construcción se hizo sobre un terreno de 5.600 m2. Cuenta con una planta baja extendida, una torre de nueve pisos y un sótano. El diseño se realizó durante el primer semestre de 1954 y las obras se iniciaron en junio de ese mismo año. Fue concluido el 17 de julio e inaugurada el 2 de diciembre de 1956 a un costo de Bs. 2.910.963, siendo importante destacar que el saco de cemento de 42,5 kg. tenia un valor de Bs. 4,00 y el kg. de cabillas Bs. 0,35. Se comenzó a utilizar efectivamente para actividades docentes y administrativas a comienzos de 1957. CONSACA, empresa que ya desapareció y de la que no hemos podido ubicar otra obra que haya realizado, sin duda aprobó con honores la difícil prueba a la que se vio sometida, dejando para la posteridad una edificación que ha logrado soportar, contando con un mantenimiento no siempre cuidadoso, los duros avatares a los que la ha sometido un uso en momentos muy intenso y en otros abusivo y desconsiderado con lo que fue su condición programática inicial.